Churchill, el optimismo y algo más
Edgar Benarroch
Winston Churchill fue un gran estadista, de una oratoria deslumbrante, una velocidad mental asombrosa y se dice generaba amores y odios extremos, lo sumaban y odiaban con intensidad. Se conoce que en una cena que le ofrecían, una dama que le llevó el café le dijo, si hubiese podido lo traigo con veneno, Churchill le respondió, y si yo fuera usted me lo tomo.