La noche prometía ser pacífica. En la penumbra de Fuerte Tiuna, la encargada dormía plácidamente, soñando con decretos eternos y contratos millonarios, cuando una estampida de botas militares rompió el silencio. Por los pasillos resonaba un coro pánico y ensordecedor:
—¡VOLVIÓ, ¡VOLVIÓ!, ¡VOLVIÓ!
El guardia de seguridad irrumpió en la habitación sin tocar, pálido como una tiza y sudando frío. —¡Presidenta! ¡Volvió, volvió!
La encargada se incorporó de golpe, ajustándose las sábanas con rabia, pero con la mente trabajando a mil por hora. —¿Cómo coño lo dejaron en libertad? —murmuró para sí misma—. ¿Será que lo indultaron o que este tipo llegó a un acuerdo petrolero con Trump mucho mejor que el mío? En fin... al mal tiempo, buena cara. Hay que guardar las apariencias.
Con voz de mando, gritó hacia el pasillo a sus edecanes: —¡A ver, muévanse! ¡Tráiganme los trajes rojos que dejé de usar y que están agarrando polvo en el depósito! ¡Búsquenme una boina bien roja! ¡Manden a limpiar el Balcón del Pueblo, que a él tanto le gusta! ¡Y llamen ya mismo a su amigo Oscar D’ León para que le toque varios sets, así sale a bailar apretadito con su adorada Cilia!
Un ayudante se acercó temblando. —Camarada, la interrumpo... —¡Coño! —gritó ella fuera de sí—. ¡Estoy cansada de decirte que no me llames así! Mi título de ahora y por siempre es Presidenta, ¿oíste? —Está bien, Presidenta... solo quería informarle que quien volvió es MCM... —Te he dicho mil veces que no me hables con siglas raras ni palabras contraídas. Dime de una buena vez: ¿quién coño es MCM?
El soldado tragó saliva, dio dos pasos hacia atrás para tener margen de huida y soltó de sopetón: —¡María Corina Machado! —y salió corriendo como si lo persiguiera el mismo demonio.
Un silencio sepulcral inundó la habitación, seguido por un grito que hizo retumbar los cimientos del cuartel:
—¡¿QQQQÚÚÚÚÉÉÉÉ?! ¡¿María Corina?! ¡No me joda! ¿Cómo es posible esa vaina si mis panas Rubio y Donald me prometieron que no la iban a dejar entrar al país hasta que estuviera garantizada social y económicamente la estabilización para mi reelección?
Respirando agitadamente, ordenó: —¡Comuníquenme inmediatamente con Diosdado a ver cómo enfrentamos este peo!
A los pocos minutos, la operadora de la central de comunicaciones le devolvió la llamada con tono fúnebre: —Presidenta, el ciudadano Diosdado no responde a los llamados. Los reportes de seguridad indican que se encuentra recluido de emergencia en el Hospital Militar tras sufrir un severo desmayo. Las causas exactas están bajo investigación...
—¡Que no investiguen un carajo! —interrumpió ella golpeando la peinadora—. Se desmayó por la cagazón que, le produjo el regreso de la "terrorista, conspiradora y oligárquica" María Corina.
—Solo me queda mi hermanito Jorge —suspiró—. Ese tipo transforma sus propios sustos en maniobras maquiavélicas para permanecer pegado al poder.
Al contestar el teléfono, Jorge apareció en la pantalla con su cara bien lavada y esa sonrisa quirúrgica que lo caracteriza. Sin inmutarse, le expuso su brillante estrategia:
—Tranquila, hermana. Ya tengo el plan perfecto para salir de este problemita: vamos a incorporar, mediante decreto presidencial, a MCM a la mesa de negociación. Como ahí tenemos mayoría absoluta de votos, la obligamos a acatar nuestras decisiones. ¡Y si no acepta o decide retirarse...! La declaramos traidora a la patria, la metemos presa y colorín colorado, este cuento se ha acabado ¡
—¿Y qué hacemos con la Asamblea Nacional? —preguntó ella, todavía dudosa. —Tranquila, que eso ya está todo cuadrado —respondió Jorge con suficiencia—. Los camaradas y los 'alacranes' apoyan el plan a ciegas, con la única condición de que las elecciones regionales sean primero y las presidenciales después. Además, tú "Bolichicos" Alejandro Betancourt me garantiza que el gobierno norteamericano apoyará esta jugada. Patria o Muerte, seguiremos en el poder.
Cuando estaba a punto de colgar, Jorge la interrumpió con una última aclaración, manteniendo su tono sereno: —Ah, por cierto...el hijo del "Guerrero Nicolás" me llamó sumamente traumatizado, por no decir totalmente cagado, para decirme que su papá le pidió expresamente que te dijera que Delcy seguirá encargada hasta el final, con el gran acuerdo de que ella también será la candidata oficial a la reelección.