En el próximo Boletín de Aragua en Red, que circulará a pocas horas de las elecciones, no se incluirán artículos que puedan considerarse parte de la campaña electoral. Hacemos esta participación a nuestros colaboradores y lectores, enfatizando que este medio cumple con las normativas vigentes, aunque la práctica del oficialismo dista mucho de ellas.
Opinión
Nadie ha dicho que aquel jefe de campaña, que casi le arrebata el pírrico triunfo a Nicolás Maduro, cuando se enfrentó a Henrique Capriles, ahora la tenga fácil. No será cualquier conchita de ajo esta batalla que se definirá el domingo. Al victorioso en dos elecciones a la Alcaldía de Barquisimeto y en dos comicios a la Gobernación del Estado Lara, no le ha sido papayita tener que lidiar contra un gobierno ventajista, y de paso, con un sector de la errática oposición, que está jugando más a la derrota de Henri, que a la del propio Nicolás; tan solo por el hecho de no dar su brazo a torcer, después de haber convertido el endeble “Frente Amplio” en el simple Comando Mete la Pata.
Aquí nadie se está chupando el deo. De sobra sabemos que, a Falcón, el Grupo de Lima, el Parlamento Europeo, la OEA y el mismísimo Donald Trump, lo ven como gallina que mira sal. No podía ser de otra manera, en cierta medida su candidatura le rompió el celofán, a quienes en buena lid le estaban pidiendo una ayudaita para salir rapidito del gobierno, eso sí, sin arriesgar un voto.
La candidatura de Falcón se tornó irrevocable, no solo por las altas posibilidades de derrotar a su principal contendor, sino porque Dios dijo “ayúdate que yo te ayudare”, y ese es el punto. El problema con esta dictadura es nuestro, y por eso habrá que explicarle al mundo hasta la saciedad, que a Maduro no los dejan a nosotros, con votos llegó y con votos se va.
Lo de este domingo no será una simple escaramuza, sino la madre de todas las batallas, y ellos lo saben. Por salir de Maduro, desde la Asamblea Nacional, se le decretó un plazo de seis meses de existencia, se apartaron de las elecciones de gobernadores, se solicitó Revocatorio, se le declaró ausente y por no dejar, se volvió a la calle “sin retorno” con el saldo conocido.
De manera que hemos llegados al punto de las definiciones deseadas, con la paradoja más insólita en nuestra historia política desde los inicios de la república. Quienes mas bregaron por salir del déspota, de forma radical y extemporánea, llegado el día preciso, alegando no tener un lecho de rosas para el combate, deciden no dar la pelea, echarse a un lado y salir a confrontar a quienes nos hemos atrevido a asumir el reto de sacarlo del poder.
De seguro Falcón terminará su campaña en tierras de Guaros y Crepúsculos. Allí forjó su liderazgo y desde allí sellará su compromiso de cambiar el país. Son mucho los retos emprendidos en este breve y accidentado batallar. Este combate no se ha decidido todavía. Ahora le toca a ese ejército de testigos electorales, vilipendiados, menospreciados y disminuidos a priori, demostrar de que fibra estamos hechos los venezolanos.
Este domingo vamos cumplir con nuestro compromiso, haciendo de cada centro de votación y cada mesa electoral nuestra segura barricada. Vamos a cuidarle los votos a nuestro pueblo, que sabe muy bien que esta será la única posibilidad en los próximos seis años de cambiar el país, y hacer que los retos de Falcón se cumplan. Vamos todos a votar y a defender nuestra victoria.
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Venezuela colapsó. ¿Quién podrá reconstruir lo que destruyeron los descendientes de Atila, el huno, y de Genserico, el vándalo? No se trata de hiperbolizar la catástrofe. Casi todas las dictaduras han exhibido algunos logros. La de Maduro solo arrasó con lo existente. Un nuevo gobierno tendrá una labor ciclópea. No podrá poner parches, sino iniciar de cero. Su equipo tendrá que ser conocedor del tema específico que corresponda, además de novedoso, apartado de viejos paradigmas y dispuesto a enfrentar críticas severas y resistencia por parte de las viudas del presente e incluso de algunas del pasado.
El primer reto será inspirar confianza, disminuir la inflación y lograr la paz laboral. Esto último será complejo, ya que los trabajadores de todos los sectores reclamarán aumentos para poder subsistir. Será difícil evitar las protestas, las cuales serán aupadas por los rojos. Además, ¿cómo reaccionarán muchos trabajadores del sector público que tendrán que ser despedidos porque están en exceso o no tienen las calificaciones mínimas ? ¿Cómo impedir que las protestas se vuelvan violentas, sin recurrir al uso excesivo de la fuerza y en la repudiable violación de los derechos humanos?
Las empresas del Estado están quebradas. Será difícil enderezar las otrora grandes empresas del petróleo, hierro, aluminio , petroquímica y energía eléctrica. Es inevitable discutir cómo se pueden recuperar. Hay dos opciones: 1- Mediante un cambio de gerencia, disminución del número de trabajadores e inyección de recursos financieros para darles mantenimiento, modernizarlas y aumentar la producción. En este caso, el nuevo gobierno tendría que endeudarse o sacrificar recursos que deberían ser destinados a educación, salud y servicios básicos. Esta opción tiene el riesgo de que otro gobierno las vuelva a utilizar como instrumento de proselitismo político. 2- Mediante su privatización, para lo cual habrá que vencer la resistencia interna de los trabajadores y de parte del sector político que todavía piensa que lo privado es pecado.
En los casos de la industria petrolera y de la petroquímica hay la ventaja de que existen empresas mixtas, por lo que el proceso de recuperación se debe facilitar. Es inevitable que el Estado venda sus acciones a los socios existentes y permita la creación de otras empresas privadas. Ello sería lo menos traumático y permitiría aumentar la producción y productividad con relativa rapidez. Debemos recalcar que la privatización nunca fue planteada en el pasado, ni es lo que particularmente hubiésemos deseado. La misma es el resultado de la injerencia política en el manejo del negocio.
En el caso petrolero, sería deseable que regresaran las empresas Exxon- Mobil y Conoco-Phillips, las cuales tienen tecnología, recursos humanos y músculo financiero. No será fácil convencerlas y previamente habrá que solventar las demandas. Los rojos no aceptan que quien debe tiene que pagar. Cometieron la estulticia e irresponsabilidad de violar lo acordado y ahora enfrentan consecuencias no deseables.
La agricultura debe ser prioritaria. El medio rural está devastado. Muchos han abandonado el campo por estar azotados por la delincuencia y las invasiones. Hay que ofrecer seguridad personal y jurídica, además de precios justos. Será necesario brindarle gran apoyo a los centros de investigación y de asistencia técnica. Igualmente se debe proceder con el sector industrial. El turístico deberá esperar hasta mejorar la seguridad.
Para que la recuperación sea sustentable hay que apuntalar a nuestras universidades, las cuales han sido maltratadas exprofeso. Hay que evaluar la calidad académica de las universidades no autónomas y aceptar que no es la masificación, sino la calidad de los graduados, la que nos permitirá ser competitivos. Hoy, los profesionales de la diáspora son reconocidos, pero nuestros recursos humanos se deteriorarán si no hay mayor apoyo a la educación preescolar, básica, diversificada, técnica y universitaria.
Falcón no podrá vencer el ventajismo y las trampas de la narcodictadura, tampoco convencerá a millones de votantes de que participen en la farsa de este domingo. Votar es el peor error que se puede cometer. Falcón puede ser un factor importante si se retira. De no hacerlo prolongará la estada de Maduro en MIraflores, ya que contribuirá a que la abstención no sea tan contundente y que el CNE asigne impúdicamente los votos. No queda otra que profundizar la crisis para salir de Maduro. Posteriormente, la resolución de los múltiples problemas tomará tiempo y solo se logrará si se firma un acuerdo político que incluya a disidentes del régimen que no sean corruptos, ni violadores de derechos humanos.
Como (había) en botica:
Según memorando que circula, Amalio Domínguez, gerente de recursos humanos de la División Boyacá de Pdvsa, ordenó a los trabajadores votar por el “proceso revolucionario”.
El paramilitar Freddy Bernal y el alcalde de Rubio Ángel Márquez deben ser investigados por el asesinato por la policía nacional del ganadero Manuel Tarazona en Táchira.
Felicitaciones a Rafael Cadenas por el premio Reina Sofía de poesía.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
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Es obvio que el régimen prepara un mega fraude para el 20 de mayo, solamente comparable con el cometido para suplir la ausencia de votantes el 31 de julio de 2017, cuando eligieron inconstitucionalmente y con trampa a la mal llamada asamblea nacional constituyente (en minúsculas).
El fraude, cual río caudaloso, tiene muchos afluentes que lo nutren y engrosan. Uno de ellos y quizás el más repugnante, es la actitud de los candidatos distintos a Maduro, que se prestan a seguir el juego de la MUD/FA, de aparentar ser opositores para arrastrar votantes hasta las urnas para ser fotografiados, con el ánimo de justificar gráficamente la millonaria votación del candidato ganador, que desde ahora todos conocen.
No menos odiosa es la actitud de políticos de la vieja escuela, como Eduardo Fernández y Claudio Fermín, quienes pretenden hacernos creer que estas votaciones se darán dentro de un ambiente democrático y que cada voto será adjudicado con decencia. Ellos y otros de similar catadura, se hacen los pendejos al obviar que la convocatoria es producto de una seguidilla de violaciones a la Constitución y a los principios democráticos y que quien acuda a votar estará reconociendo y legitimando a la ANC, que es, según el comunismo imperante, el más alto e ilimitable poder del Estado.
De allí que, aun cuando Tibisay declarara ganador a un «oponente» de Maduro, la omnipotente ANC podría declarar el Estado comunista, anular los resultados electorales o cometer cualquier otra tropelía para conservar el ejercicio efectivo del poder. Por ello, cuando hemos afirmado en el twitter que todo voto es por Maduro, lo hacemos desde esta perspectiva, desde la obviedad de que un tirano no llama a elecciones para perderlas, como tampoco las mafias, engolosinadas con el poder, van a colaborar de alguna forma con quien les resulte sospechoso de ser sastres de trajes color naranja.
El régimen tiene a Tibisay y a un Registro Electoral Permanente que maneja a su antojo; el Plan República operará bajo el mando del nada imparcial Vladimir Padrino López; los cuerpos de seguridad del Estado y las bandas armadas mal llamadas «colectivos», estarán prestos para sofocar cualquier protesta ciudadana; el régimen utilizará todas las herramientas y el poder del Estado para movilizar forzadamente a millones de empleados y a usufructuarios de bolsas CLAP y amenazará los más débiles y asustadizos para arrancarles el voto.
Por tanto, asistir a unas votaciones en estas condiciones de inconstitucionalidad, ilegalidad y ventajismo es un acto de complicidad, una repulsiva venta de conciencia o la manifestación de una dolencia psicológica conocida como síndrome de Estocolmo.
Un bromista inteligente escribió: «Ya los resultados están listos, solo faltan las votaciones»; coincido, pero en serio, con el guasón. Cualquier resultado que salga de la boca de Tibisay Lucena, será beneficioso para las mafias que detentan el poder, pues aun cuando declarara ganador a Bertucci o a Falcón, esa no sería la expresión de los votantes, sino de algún oscuro acuerdo que aseguraría la impunidad de los delitos y la protección de las fortunas originadas en el desfalco de los dineros públicos.
Pero el chavismo, que controla todos los hilos del poder, tiene un serio problema: inventa votos, pero no puede inventar gente, tan necesaria para las fotografías que harían rodar por el mundo a través de embajadas y consulados, como prueba del carácter legítimo de la elección. El circo requiere con urgencia unos cuantos payasos, pues circo sin payasos no es circo.
Por eso es que el régimen llama, casi con desespero, a votar, aunque sea en su contra. No necesita votos, porque de eso se encarga Tibisay y asociados, pero es capaz de cualquier esfuerzo para tener unas cuantas colas que muestren el «entusiasmo electoral del pueblo».
Por ello, modestamente someto a tu consideración una propuesta: el día de la marramuncia electoral no salgas de tu casa ni para comprar pan, pues desertizar las calles puede tener un efecto internacional incalculable. ¡Calles desiertas el 20M, debe ser la consigna!
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Con voz propia
Masacre, que procede del francés massacre es definida por diccionario de la Real Academia Española como matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida. "Matanza salvaje de personas", la califica María Moliner en su Diccionario de uso del español el “más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana”, según Gabriel García Márquez, para quien es “más de dos veces más largo que el de la RAE, y -a mi juicio- más de dos veces mejor”.
Concepto masacre se relaciona con asesinato masivo, homicidio con alevosía y el genocidio. Este se ha extendido a partir de la sanción de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, por las Naciones Unidas, en 1948. Se aplica cuando existe una desigualdad de poder entre víctimas y victimarios, y los asesinatos son crueles, alevosos e innecesarios. Un sinónimo inglés es butchery, "carnicería". El sacerdote brasileño Leonardo Boff relaciona la masacre con la cobardía.
En América tiene emblema en Escuela Santa María de Iquique en Chile. El 21 de diciembre 1907, el general Roberto Silva Renard ordenó a su tropa hacer fuego en contra de la multitud y más de 200 cadáveres quedaron tendidos en la Plaza Montt y unos 400 heridos fueron trasladados a hospitales, de quienes más de noventa murieron el mismo día.
Tan oficialmente reconocido está en Venezuela que Nicolás Maduro advirtió en rueda de prensa que “vendrán tiempos de masacre si el sistema político se acaba por cualquier motivo”.
Programa Venezolano de Educación en Derechos Humanos (Provea) en los últimos 15 años (2003-2018), contabiliza 10 masacres por fuerza pública que cometió 177 asesinatos. Inicia el análisis con la matanza por la Guardia Nacional de 7 reclusos del Internado Judicial de Vista Hermosa, en el estado Bolívar y culmina en el 2008 con la masacre del 15 de enero, provocada en El Junquito con el asesinato después de entregase del piloto e inspector del CICPC y otros seis rebeldes. El jefe del “colectivo” y otro paramilitar, completaron las 8 muertes.
Agreguemos el seguimiento de los genocidios en 2018. El 05 de febrero fueron aniquilados 11 integrantes de una banda delictiva en urbanización Mata de Coco de Ocumare del Tuy (Miranda).
El día 11 del mismo mes 17 hombres y una mujer fueron asesinados durante un operativo de la 51 Brigada de Infantería de Selva del Ejército en la mina una aurífera Cicapra de Guasipati, de Bolívar.
La madrugada del 27 de febrero el Cicpc localizó en una vivienda de El Valle, Caracas, los cadáveres de cinco hombres maniatados de pies y manos y amordazados asesinados con tiros en la frente.
El 28 de marzo una tragedia en Valencia por motín provocó incendio en los calabozos de la Comandancia General de la Policía de Carabobo. Al menos 78 fueron muertos por quemaduras, asfixia y traumatismos generalizados, reseña el diario El Universal. Repercusión internacional generó la masacre que fue publicada en la portada del diario The New York Times.
Otra incursión en las minas Cicapra se realizó el 8 mayo, esta vez del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, produjo 20 muertos.
"Se acabó el malandreo. Ahora vamos a coordinar con el Gobierno para que esto se quede con nosotros", asegura dijeron los que tomaron las minas, el periodista Germán Dam, en reporte en la red social.
Mientras fundamentadas investigaciones dan cuenta de 177 muertos en diez masacres producidas en 15 años, en solo 90 días del 2018 las estadísticas contabilizan 132 víctimas de cinco genocidios. Es la profundización de la dictadura militar que hace práctica la matanza salvaje de las personas.
Al MARGEN.- La marcación de la línea roja de Nicolás Maduro en Maracay la ciudad militar, es una pequeña muestra de la movilización de los buses rojos para traslado de seguidores de todo el país. ¿Cuánto costó el desplazamiento a Táchira, Zulia, Nueva Esparta?
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Al menos 29.974 millones de dólares contrató el Gobierno revolucionario con Odebrecht
Transparencia Venezuela revela hallazgos sobre la dimensión de los negocios con Odebrecht y los pobres resultados para el país y la sociedad venezolana, luego de cinco años de documentación y procesamiento de datos oficiales extraídos de gacetas, informes de Memoria y Cuenta de ministerios, documentos de la Procuraduría General de la República, Registro Nacional de Contratistas, créditos adicionales e inspecciones judiciales.
La dimensión de los negocios entre el Gobierno de Venezuela y Odebrecht, la constructora brasileña que es el centro del mayor hecho de corrupción del que se sepa en América Latina, es colosal, incluso sin tener la información completa, porque el secreto parece ser el gran acuerdo entre los protagonistas de este desfalco. Transparencia Venezuela adelantó una investigación durante cinco años y presenta públicamente los hallazgos que obtuvo sobre esta gigantesca operación que desangró al país.
Esta organización determinó que el monto de 20 de los 40 contratos que se sabe fueron suscritos con la brasilera, supera la cantidad de 29.974 millones de dólares, así como también que los pagos que se hicieron en 18 de estos contratos, totalizan 13.266 millones de dólares.
Para entender la magnitud de los recursos pactados entre el Gobierno de Venezuela y Odebrecht, se puede recurrir a un solo ejemplo: la nueva etapa del canal de Panamá, una de las obras de ingeniería más importantes del continente, costó 5.000 millones de dólares. Es decir, que con lo comprometido por los 20 contratos, se pudieran hacer seis canales de Panamá.
Toda la información está disponible al público en un sitio exclusivo de Odebrecht en la web transparencia.org.ve, en el que se muestra el análisis de un total de 33 obras y 40 contratos que nuestra organización logró identificar, suscritos entre algunos ministerios- o entes adscritos a ellos- y Odebrecht.
Un total de 36 de los 40 contratos o extensiones de contratos se firmaron durante la gestión de Hugo Chávez, es decir, entre 1999 y 2012, mientras que otros cuatro contratos fueron suscritos en 2013, con Nicolás Maduro en la presidencia.
Transparencia Venezuela obtuvo copia de nueve contratos – no así de sus extensiones – que fueron digitalizados y analizados con detenimiento para ser entregados a la consideración de la opinión pública, con el objeto de arrojar luces sobre esta operación que costó tanto a la nación, dejando a millones de venezolanos sin los servicios y beneficios prometidos, pues 11 de las obras de mayor envergadura quedaron inconclusas.
Durante un lustro, el equipo de investigación de Transparencia Venezuela ha presentado formalmente cientos de solicitudes de información ante organismos del Estado, ha revisado gacetas oficiales, informes de gestión de entes públicos, hecho seguimiento a investigaciones periodísticas, así como demandas judiciales y ha logrado obtener copias de algunos contratos.
Nuestra organización ofrece en este nuevo sitio, los listados de las obras y los contratos descubiertos hasta ahora, así como el avance físico de cada una, de acuerdo con datos oficiales. También está el análisis comparado entre los pagos efectuados y el avance físico de las obras registrado hasta abril de 2017; el monto de cada contrato al inicio y algunos de sus incrementos; el listado de responsables de los contratos por ministerio o ente adscrito y por Odebrecht; el total de los montos de los contratos comparado con los pagos que hemos comprobado; la información de los pagos de los contratos realizados por anticipo y otros pagos y, finalmente, algunos créditos adicionales que se aprobaron para el pago de las obras asignadas a Odebrecht.
La modificación de los contratos: “el mecanismo” del desfalco
En los negocios con Odebrecht los contratos contemplan pagos en bolívares y dólares, pero en casos como el del Metrocable Petare Sur, Metrocable Antímano y el Metro Caracas- Guarenas- Guatire se establecen desembolsos también en euros.
Con la información disponible de algunas obras, Transparencia Venezuela determinó que las modificaciones de los contratos, o adendas, elevaron los montos comprometidos por la nación de una manera sustancial, si se toma en cuenta el precio acordado al inicio de la obra y el monto estimado para 2017. Todas las obras de Odebrecht extendieron su fecha de culminación, pero no existe evidencia que explique semejantes aumentos.
Según expertos en contratos, es aquí donde se encuentra la mayor distorsión y un posible mecanismo de corrupción en los acuerdos con Odebrecht.
Del análisis de los montos de 20 contratos a los que tuvo acceso nuestra organización, saltan cifras extraordinarias que contrastan con las necesidades que viven los venezolanos en medio de una crisis humanitaria sin precedentes. Esos contratos involucran los siguientes montos: Bs. 147.951.312.790,18, US$ 5.718.795.329,73 y € 670.450.027,93.
Al llevar esos montos a dólares, sumando las tres cifras a un cambio de Bs. 6,3/$ y de € 1,15/$ (por las fechas de los contratos), se llega al descomunal monto de US$ 29.974.148.225,37.
Nuestra organización también determinó que solo en 18 obras el monto pagado es de US$ 13.266.250.260,91.
Es una cifra calculada al cambio arriba referido, que surge de los siguientes montos cancelados: Bs. 77.664.475.211,54, US$ 698.273.973,29 y € 208.940.704.
Estas altas sumas contrastan con los pobres resultados ofrecidos por el Gobierno y la empresa Odebrecht. Un ejemplo de ello es el subterráneo en la capital del país. 12 años después que Hugo Chávez colocara la primera piedra de la Línea 5 del Metro de Caracas, en noviembre de 2006, la primera etapa está inconclusa y es un monumento a la corrupción.
De acuerdo con nuestra investigación esta obra presenta un avance físico equivalente a 62%; la segunda fase Metro de Caracas Línea 5 (Miranda II) apenas un avance de 6%, mientras que el proyecto de repotenciación de trenes, apenas un 3%.
Fuera de Brasil, el caso de Venezuela es el más escandaloso y donde la empresa pagó más sobornos. La estrecha relación ideológica entre los presidentes Lula Da Silva y Chávez, fue terreno fértil para los negocios. Si Odebrecht aplicó en Venezuela el mismo esquema que en el resto de América Latina, nuestra organización estima sobornos a funcionarios del gobierno mayores a 1.300 millones dólares, muy por encima de los 98 millones de dólares que declararon antiguos empleados de Odebrecht ante la Corte de Nueva York en 2015.
Otra cosa caracteriza el caso Venezuela: no hay responsables. La Contraloría General de la República no ha publicado nada, tampoco conocemos que hubiere iniciado investigaciones o solicitado al Ministerio Público iniciarlas. La Fiscalía General de la República bajo la dirección de Tarek William Saab, por demás activa en el caso contra la PDVSA de Ramírez, guarda silencio sobre Odebrecht.
De acuerdo con la investigación adelantada por Transparencia Venezuela sobre los datos disponibles, la República tendría por cancelar aún a la empresa brasilera más de 16.000 millones de dólares, calculados a un cambio de Bs. 6,3/$ y de € 1,15/$.
13 mayo 2018.-
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La conseja política de los últimos días y el deseo de todos con cuantos se converse en la calle, ha girado en torno a la renuncia de Henry Falcón a la candidatura presidencial. Analicemos esta posibilidad.
Los objetivos de la candidatura de Falcón deben ser múltiples y solo él los conoce realmente. Pero, simplificando las cosas y alejándonos de suposiciones o ficciones, se puede asumir que Falcón persigue uno de dos objetivos: Ganar las elecciones y convertirse en presidente, pues desde luego esa es la finalidad de todo político; o bien, perdiendo en un honroso segundo lugar, convertirse en una referencia de la oposición venezolana.
Que Falcón se alce con el triunfo electoral el 20M, para cumplir el primer objetivo señalado, es una quimera. Primero, porque no es cierto lo que él señala que está compitiendo en condiciones similares de oportunidades anteriores y que es posible su triunfo contando con la ventaja del alto nivel de rechazo que tiene el actual gobierno.
Algo muy significativo ha cambiado que elimina eso de las condiciones electorales similares. El fraude electoral siempre ha estado presente –quizás con la excepción del fraude electrónico, del que no hay pruebas sólidas–, pero desde lo ocurrido con la elección del Gobernador del Estado Bolívar en 2017, cuando se alteraron manualmente las actas de votación para arrebatar el triunfo a Andrés Velásquez, la dictadura demostró que está dispuesta a todo con tal de mantenerse en el poder.
Aunque no se llegara al extremo de la alteración de actas, porque una supuesta avalancha de votos por Falcón cerraría esta posibilidad, tal avalancha no va a ocurrir. Ciertamente el rechazo al actual gobierno es muy alto, más del 70% conservadoramente hablando, pero ese factor está presente desde hace tiempo y nada indica que ese rechazo se haya convertido en voto opositor. Lo que históricamente sí ha aumentado el voto opositor ha sido la disminución de la abstención y todos los estudios de opinión indican que la falta de participación electoral el 20M va a ser considerable, más del 45%, si es que no es mayor, y ya el 45% es suficiente para que la dictadura imponga su solido 32% de electores que aun en las peores condiciones ha obtenido, como se evidencia en los tres últimos procesos electorales.
Ese 32% de votos por la dictadura significan más de 6 millones de votos; sí a los 20 millones de votantes le restamos ese número y le restamos el 45%, como mínimo, de no participación, quedan menos de 5 millones para repartir entre Falcón y los demás candidatos. Pero además algunos ya hablan incluso de una “sorpresa” electoral el 20M, que no sería la avalancha de votos que Falcón espera, sino su probable desplazamiento al tercer lugar, por la “magia” electoral de la dictadura en aquellas mesas y centros sin la debida vigilancia, con lo que asestarían de paso otro importante golpe a la oposición democrática.
Después de las parlamentarias del 2015 la dictadura hizo su juego: designó inconstitucionalmente el TSJ; anuló la AN con ese TSJ; impidió la realización del Revocatorio; estableció una ilegal y fraudulenta ANC; sacó del juego a los partidos políticos más importantes; inhabilitó, apresó o envió al exilio a los líderes opositores más significativos; adelantó las fechas de las elecciones y desplegó todos sus recursos populistas para eliminar los votos nulos del 2015 y recuperar su votación en las elecciones de 2017. Todas acciones ilegales e inconstitucionales, por algo es una dictadura, a las que se suma la represión, la violencia, la persecución y el uso de la fuerza. Desplazar, ahora, electoralmente a la oposición a un tercer lugar, no es un objetivo descartable de la dictadura.
La oposición por su parte se condujo erráticamente con las acciones de la AN, no supo explicar adecuadamente ni dar contenido a los frustrantes intentos de diálogo en República Dominicana, no supo aprovechar las movilizaciones populares de 2016 y la masiva recolección de firmas de 2017, ni pudo cuidar adecuadamente su triunfo electoral de 2015, preparándose mejor para los procesos electorales de 2017, llegando a la debacle de no participar en las elecciones de alcaldes, en donde su participación electoral cayo al 12% desde el 40% que había obtenido en las parlamentarias de 2015; y no hace falta insistir en los análisis que se han hecho sobre lo negativo que ha sido para la oposición y el país los procesos de abstención electoral en 2017.
Con el cuadro anterior, es evidente que se impone un proceso de reconstrucción de la fuerza mayoritaria opositora si queremos salir de esta dictadura. Para ese proceso de reconstrucción, convertirse en la referencia de la oposición, como pienso es uno de los objetivos de Falcón, tiene sus aristas. Supongo que Falcón no quiere ser la referencia opositora de la dictadura; pero si lo que quiere es ser referencia para la oposición y jugar un papel importante en la reconstrucción de ésta, después del 20M, mantenerse en la “carrera” presidencial es un obstáculo.
No solo porque rompe con la estrategia de la unidad, errada o no, de no participar en un proceso que no reúne las mínimas condiciones democráticas, señalado incluso por muchos países; sino porque está recibiendo el rechazo de un considerable grupo de opositores, partidos, organizaciones y dirigentes que consideran a la unidad como una pre condición política para enfrentarse a la dictadura.
La renuncia de Falcón a la candidatura, denunciando un proceso electoral que no reúne las condiciones democráticas mínimas, ni siquiera las que él acepto y pactó, convertiría a Falcón de villano en héroe, en referencia para toda la oposición, y el país, no solo de los que lo apoyan, sino que reduciría el rechazo de los que plantean no participar. Sería además un golpe muy duro para la dictadura, la dejaría con poco margen de maniobra y podría incluso obligarla a suspender las elecciones y negociar una salida política con la oposición.
Los números no dan para Henry Falcón; su renuncia seria cambiar un posible tercer lugar, en el proceso electoral del 20M, para convertirse en una referencia opositora innegable, nacional e internacionalmente; como lo fue Alejandro Toledo en Perú, en mayo del año 2000, cuando renunció a la segunda vuelta electoral y sumió en el caos a la dictadura de Alberto Fujimori, quien seis meses más tarde pidió asilo en Japón y desde allí renuncio a la presidencia.
@Ismael_Perez
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