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Opinión

Leonardo Carvajal

¿Qué lógica tiene afirmar que el de Maduro es un gobierno dictatorial y luego anteponer rigurosas y minuciosas exigencias sobre unas elecciones “libres, transparentes y justas” como requisito sine qua non para decidirse a participar? Porque, por definición, un gobierno dictatorial no va a hacer lo que sí haría un gobierno democrático. Por lo tanto, quien exige lo imposible lo que está haciendo es justificar una decisión previa de no participar; prohibiéndose el derecho de acabar con esta dictadura por la vía de los votos.

¿En qué análisis histórico comparativo se podría basar la extraña creencia de que “dictadura no sale con votos”? En la historia real de la política más bien es lo contrario: las dictaduras pocas veces salen mediante la violencia. La investigadora Erika Chenoweth demostró que, durante todo el siglo XX, los movimientos no violentos en el mundo lograron salir, en el 61 por ciento de los casos, de dictaduras; mientras que los movimientos que usaron la violencia en sus luchas contra ellas tan solo lograron éxito en el 19 por ciento de sus intentos.

Algunos ejemplos de salidas de dictaduras mediante las votaciones: los chilenos que votaron en el plebiscito promovido por la dictadura de derecha de Pinochet; los polacos que, frente a una dictadura marxista de cuarenta años, votaron por los candidatos de Walesa y ganaron 159 de 160 escaños; los nicaragüenses que votaron por Violeta Chamorro para salir de los once años de gobierno de Daniel Ortega.

De lo contrario, hay muchísimos ejemplos. Citaré solo el trágico y actual de Siria. Desde el 2011 varios grupos opositores entraron en guerra contra la cruel tiranía de Bashar Al Assad. Siete años después, Siria está destruida, han muerto cientos de miles de personas, han emigrado varios millones de ellas y Al Assad continúa en el poder.

¿Ir a votar en contra de Nicolás Maduro, en su sexto año de presidencia, es “legitimar” a Maduro? ¿Por qué? Legitimar a un gobernante es otorgarle credibilidad y razones morales a su causa. Cuando se protesta pacíficamente en las calles, cuando se hace campaña electoral contra un gobernante y se acude a votar para desplazarlo del poder, ¿cómo se puede pensar que se le está legitimando? ¿De dónde salió tan descabellado sofisma? ¿Y se podría creer que, generando una abstención significativa, se “deslegitima” a un gobernante?

En Egipto acaba de ganar la elección presidencial, por segunda vez, el general Abdulfatah Al Sisi. El padrón electoral era de 60 millones y solo votaron 23 millones de personas. Se abstuvo el 62 por ciento. Pero, ¿eso deslegitima a Al Sisi o más bien le facilita su propósito continuista? Enrique Peña Nieto, Donald Trump, Néstor Kirchner y José Manuel Santos, para citar cuatro casos entre muchos, 2 ganaron la presidencia, aunque ninguno de ellos obtuvo más del 25 por ciento de votos a favor, en relación con el padrón electoral. ¿Y acaso alguien en el mundo consideró que estaban deslegitimados?

Y cuando la oposición venezolana, equivocadamente, se abstuvo en las elecciones parlamentarias del 2005, los diputados chavistas obtuvieron alrededor de un veinte por ciento de votos con respecto al padrón electoral y, sin embargo, no quedaron “deslegitimados” ante el mundo para dictar todas las leyes que les convinieron. Nicolás Maduro obtendrá, muy probablemente, una votación que fluctuará entre cuatro y cinco millones, de un total de 20,5 millones inscritos en nuestro REP. Obtendrá, pues, en promedio, probablemente, un 22 por ciento del padrón electoral. ¿Eso lo deslegitimaría? No. En cambio, lo deslegitimaría, lo pulverizaría, lo liquidaría políticamente, si él obtiene esos cuatro millones y otro candidato de la alternativa democrática obtiene, por ejemplo, ocho millones de votos.

La política es como el juego del ajedrez. No se puede pensar solo en la próxima jugada y, además, mover las piezas cargados de rabia. Hay que calcular racionalmente las siguientes jugadas. Creo que los que predican la abstención están obligados, si no quieren actuar como irresponsables y simplistas, a explicarle al pueblo cuál es su estrategia diferente a la del camino electoral.

¿Acaso la estrategia de esos predicadores del abstencionismo es no votar pero sí esperar a que Trump mande sus marines a sacar a Maduro; o es no votar y esperar que los países del Grupo de Lima, a punta de añadir aislamientos contra Maduro y contra todos nosotros, lo expulsen del poder; o es no votar y esperar a que un grupo de generales venezolanos actúen una noche para deponer a Maduro por la fuerza; o es no votar y esperar a que el pueblo se lance desesperado a la calle y a punta a disturbios gigantescos lo obligue a irse?

Las tres primeras son vanas e inconvenientes fantasías. Trump no va a invadir Venezuela. Ni muchísimos venezolanos aceptaríamos tal barbaridad. Tampoco vendrán soldados peruanos, colombianos o mexicanos a sacarnos las castañas del fuego. Y la cúpula militar es muy poco probable que se rebele, sencillamente porque ella es el principal soporte de este régimen del que obtiene grandes provechos (tiene en su poder, entre otros muchos beneficios, el cuarenta por ciento de todos los ministerios).

En cuanto a los cultores de la consigna “Calle, calle y más calle” como mecanismo para salir de Maduro, no han aclarado interrogantes básicos al respecto. ¿Cuándo? ¿Desde dónde a dónde? ¿A lo largo de pocas cuadras en el “encierro” de algunos municipios de algunas ciudades? ¿Y con qué propósitos? ¿Y haciendo qué en esas pocas calles que se recorran? ¿Y cuántas veces hacerlo? ¿Y por cuánto tiempo? ¿Y de qué manera resistiendo a la represión militar, policial y paramilitar del régimen? Etcétera, etcétera.

Yo sostengo que los que repiten el “Calle, calle y más calle”, cual mantra sagrado, no han sacado las lecciones adecuadas de las miles de experiencias que hemos tenido a lo largo de 17 años de actividades de protesta en las calles.

Otro argumento adicional para los que predican que no hay que votar sino tomar la calle es que esa estrategia no depende de los llamados voluntaristas que hacen, recurrentemente, algunos actores políticos que no aprenden de las sucesivas experiencias fallidas. Así, el Frente Amplio Venezuela Libre, luego de llenar el Aula Magna de la UCV (se llena con 2.200 personas), convocó a realizar asambleas de ciudadanos en todo el país para el sábado 17 de marzo pasado. Creo que deberían reflexionar por qué en Caracas solo se dieron cinco magras asambleas, la mayor de las cuales en la urbanización Montalbán, con asistencia de poco más de 200 personas. Y, aun así, ¿se seguirá insistiendo en el llamado genérico a “la calle” para pedir, como decían los carteles en Montalbán: fuera Maduro?

Invito a pensar si una lucha política muy compleja, como la que hemos venido y seguiremos librando, puede ser orientada por una lógica de análisis solo muy débilmente política porque la rigen criterios juridicistas, moralistas y emocionales. Todo lo cual nos ha encaminado, en muchas oportunidades, a callejones sin salida. El cóctel juridicista, moralista y emocional tan solo sirve para producir estrategias inviables signadas por el maximalismo, el inmediatismo y, al final, al masoquismo.

Invito a quienes dicen que tienen muchas, muchísimas razones para oponerse a votar por el candidato de la alternativa democrática, a que ordenen sus razones, de mayor a menor, y las piensen con calma, una a una, para evaluar con seriedad cuánto pesan de verdad. Porque sería muy grave confundir frases hechas, o eslogans (al estilo: dictaduras no salen con votos), o despechos con razones. Nos jugamos demasiado como para continuar confundiendo emociones con razones.

En dos próximos escritos, completaré mi análisis crítico de algunas posiciones existentes y fundamentaré por qué creo que hay que votar por Henri Falcón. Espero así contribuir con un necesario debate democrático y crítico que algunos se niegan a dar, escudándose en el insulto fácil frente a los que no comparten su posición.

http://revistasic.gumilla.org/2018/preguntas-para-los-abstencionistas-so...

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Con voz propia

En la Conmemoración de su 70º aniversario, la Organización de Estados Americanos (OEA), se ocupa de inquietante crisis humanitaria que perturba a uno de sus 21 miembros fundadores, que le dotó de doctrina dignificante: Venezuela. La institución data de 1890 cuando se efectuó en Washington por primera vez la Conferencia Internacional Panamericana. En 1910 pasó a ser y llamarse “Unión Panamericana”. Tiene su sede en el Distrito de Columbia, capital del gobierno federal de EEUU. En 1954 celebró en Caracas la Décima Conferencia Internacional Americana, la última en su tipo, en la cual se establecieron las bases para contener la expansión del comunismo en América Central.

Dicha OEA surgió en la Novena Conferencia Internacional Americana, reunida en Bogotá, del 30 de marzo al 30 de abril 1948 y se consolidó con la adopción del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto Bogotá) y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Colombia presidida por el conservador Mario Ospina vivía conmoción social debida al asesinato el 9 de abril del eminente jurista y político liberal, Jorge Eliécer Gaitán.

Turbas enardecidas interrumpieron la conferencia que se realizaba en El Capitolio Nacional, sede del Congreso. Penetraron con gritos amenazantes contra presidente del evento el ministro de Relaciones Exteriores Laureano Gómez, jefe del Partido Conservador, a quien suponían allí (el Partido Liberal se había retirado del gobierno de coalición antes de la conferencia). El día 14 de abril se reanudaron actividades en el Gimnasio Moderno, barrio residencial de la ciudad.

A Venezuela la representó delegación de 40 miembros liderada por Rómulo Betancourt, quien venía de ser presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945-48). En la sesión plenaria del 6 de abril, pronunció un discurso en el cual invocó las ideas del Libertador planteada en la Carta de Jamaica.

"En la medida en que vayamos alcanzando estos fines, América soldará más firmemente su conexión. Y estará en condiciones óptimas para oponer un frente unido de libertad militante y de justicia efectiva a los totalitarismos que en el viejo mundo”.

Fue quien en discurso pronunciado el 13 de febrero de 1959, al asumir la Presidencia Constitucional (1959-64), formuló la política bautizada Doctrina Betancourt, que adoptó la institución en su primera década.

"Solicitaremos a otros gobiernos democráticos de América para pedir, unidos, que la OEA excluya de su seno a los gobiernos dictatoriales (...) sólo puedan formar parte de este organismo los gobiernos de origen respetable nacidos de la popular, a través de la única fuente legítima de poder que son las elecciones libremente realizadas

En 1960 Betancourt consiguió que su doctrina se aplicara a la República Dominicana, gobernada por dictador Rafael Leonidas Trujillo, quien organizó un atentado dinamitero en Caracas en su contra. También se la aplicó a Cuba que fue expulsada el 31 de enero 1962, ante la promoción de la guerrilla por el régimen de Fidel Castro. Y en julio de 2009 se reiteró con Honduras, luego del envió al exilio al presidente Manuel Zelaya.

La relación entre la OEA y Venezuela en los últimos 15 años ha sido tensa y agudizada con la secretaría general del uruguayo Luis Almagro, que tilda al rechazado Nicolás Maduro de dictador y plantea aplicación de la Carta Democrática. El 26 de abril 2017 Venezuela se convierte en el primer país en solicitar su retiro de la Institución, que cataloga de "instrumento infame al servicio de intereses hegemónicos imperiales". Pero hasta el 28 de abril del 2019 seguirá formalmente integrado a la OEA. Antes de salir, debe cancelar una deuda que en 2017 acumulaba $ 10,5 millones de cuotas anuales.

Al MARGEN. Saludos merecidos a los Artistas Plásticos en celebración de su Día Nacional el 10 de mayo, como homenaje al natalicio de Armando Reverón, en Caracas en 1889. jordanalberto18@yahoo.com.

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¿Qué sucederá muy probablemente el 20 de mayo y, sobre todo, cuáles serán las consecuencias? Ante el enfriamiento de las protestas masivas de calle, por un lado y, por el otro, el elevado rechazo popular a Maduro, se puede entender que en el deseo de salir del narcorégimen algunos consideren de buena fe que votar es la única opción. Cabe analizar si eso es lo acertado, tomando en cuenta la situación política el día después de la farsa.

¿Podrá ganar Henry Falcón a pesar de que no ha logrado aglutinar a su alrededor a la oposición y tampoco a disidentes del chavismo y, además, carece de maquinaria electoral para defender sus votos? Por si esto fuese poco, ¿podrá convencer a las cuatro fanáticas rojas del CNE de que no permitan el ventajismo oficial y que no alteren los resultados. ¿Qué probabilidad hay de que esto suceda?

Algunos piensan que un escenario posible es que Maduro, ante su fracaso y presiones, permita que Falcón gane. Lógicamente no hay almuerzo gratis y Falcón tendría que comprometerse a no perseguir a los corruptos, ni a quienes han violado los derechos humanos. Desde luego, aunque no guste, este escenario es preferible a que Maduro siga en Miraflores. Sin embargo, ante la evidencia de que el dictador está rodeado por el grupo rojo más recalcitrante, el cual tiene mucho que perder, no es realista pensar que acepte llegar de segundo. Es decir, este es un escenario posible, pero con una probabilidad inferior al uno por ciento de que suceda.

Los maduristas están decididos a que se produzca el simulacro electoral y a ganar por las buenas o por las malas. Por su parte Henry Falcón no muestra señales de retirarse. Lo esperado es que gane Maduro utilizando abusivamente los recursos del Estado, amedrentando y contando con la complicidad del CNE, el cual abultará el número total de votos y ese “excedente” lo distribuirá entre los participantes.

La consecuencia inmediata de un Maduro triunfante, ante un contendor que algunos perciben como opositor, es que con el tiempo probablemente disminuiría la presión internacional. Fortalecido, gracias a quienes acudan a votar, profundizaría las medidas en contra del sector privado, el país se deterioraría aún más y venezolanos y residentes seguirían emigrando. Desde luego que terminaría por renunciar obligado por la crisis, pero no en el corto plazo que requerimos.

Lo procedente para poder salir del régimen lo antes posible es que Falcón se retire. Ello agudizaría la crisis política y los países más importantes de la comunidad internacional no reconocerían a Maduro, acentuándose las sanciones. Ante esta situación el dictador podría verse obligado a negociar una transición, en la cual podría participar Falcón.

Al exgobernador de Lara lo acompañan algunos ciudadanos de buena fe. Cuenta con el apoyo de Eduardo Fernández y de Claudio Fermín, quienes tienen una trayectoria democrática y conocen de política. Por ello extraña que estos destacados ciudadanos llamen a votar, obviando que los dieciséis más importantes países de nuestro continente y el Parlamento Europeo no avalan la elección y están dispuestos a no reconocer el resultado. Además, que los principales partidos de oposición y la mayoría de los ciudadanos de a pie no votarán en rechazo a una una elección diseñada para intentar perpetuar en el poder a quien ha sido inhabilitado y suspendido por el TSJ legítimo.

De no retirarse, Falcón tendrá doble pérdida. Será derrotado en la farsa electoral y también en la opinión nacional e internacional. Ojalá que, por su futuro y el del país, se retire y más adelante pueda contribuir a unir a los venezolanos de buena voluntad. Quienes lo apoyan, por los motivos que sean, deberían percatarse de que por algo Maduro ofreció un premio a quienes voten y que cargarán con el sambenito de haber aupado un proceso que rechazan los demócratas del mundo. Nadie debe olvidar que los rojos se robaron las gobernaciones de Bolívar y Zulia, desconocieron la Asamblea Nacional y han insistido en que no entregarán el poder.

Como (había) en botica:

El excelente documental “Mujeres en el caos venezolano”, de Margarita Cadenas fue presentado con éxito en el Festival Internacional de Documentales, Hot Docs., en Toronto. Cinco mujeres presentan su tragedia para sobrevivir en Venezuela en medio de la escasez, del elevado costo de la vida, de la inseguridad y de la ausencia de justicia. Felicitaciones a nuestra distinguida cineasta.

Según Platts, la fuente de información de mayor credibilidad mundial en energía, la producción de petróleo de Venezuela en abril fue de solo 1.410.000 barriles por día, apenas un 4,4% de la producción de la OPEP.

Según Padrino López, “el legado de Marx está más vigente que nunca”. Cabe preguntar a este ignorante centurión qué países siguen esa fracasada doctrina.

El general Richard López Vargas reconoció que 1.777 guardias nacionales habían desertado. Debería también reconocer su responsabilidad al respecto.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Editorial Aragua en Red

Aragua en Red fiel a su compromiso de expresar claramente su posición ante las situaciones políticas que han venido afectando a nuestro país durante los últimos casi 20 años, siente la obligación de dirigirse a la ciudadanía y a los partidos políticos en los siguientes términos:

  1. En un momento político en el que el rechazo al régimen es abrumador e incuestionablemente mayoritario, las fuerzas de la oposición democrática han sido incapaces de conformar una posición que represente el sentir de esa mayoría, al persistir en sus enfrentamientos estériles y en la toma de decisiones exclusivamente por parte de una dirigencia que no se comunica entre sí y que definitivamente no le dice al país nada con claridad.
  2. Lo que hemos venido construyendo entre todos desde febrero de 2012 y que dio como resultado la primera expresión unitaria alrededor de un candidato que le fue consultado a la gente, hecho que se consolidó en las parlamentarias del 2015, se ha venido destruyendo desde entonces por incapacidad, ambiciones y temor a asumir posiciones que pudiesen costarles algún rédito político a sectores particulares en beneficio de otros.
  3. Desde el histórico triunfo electoral unitario de diciembre de 2015, nos hemos visto enfrascados en un constante torneo de apetencias personales y grupales con el cual han pretendido apropiarse del mencionado evento para fines exclusivamente partidistas, olvidando ex profeso que el mismo fue producto de la expresión genuina de la ciudadanía que vio con claridad a la unidad más allá de las diferencias como la única vía para enfrentar exitosamente al régimen.
  4. Hoy, conducidos por esa falta de grandeza histórica que tanto notamos en falta, vuelven a poner a los ciudadanos de nuestro país en la falsa disyuntiva de escoger entre opciones que más que antagónicas son, en nuestro criterio, tácticas distintas que bien pueden complementariamente conducir al logro del objetivo estratégico que no es otro que el desplazamiento del régimen encabezado por Maduro, tácticas estas que han podido y debido ser conciliadas desde la racionalidad política.
  5. Para colmo de males, ambas posiciones han introducido al universo opositor, por cierto cada vez mayor, argumentos y descalificaciones mutuas que lejos de fortalecer los ánimos y redoblar el espíritu de lucha, generan desencanto, confusión y fisuras que serán difíciles de cerrar y que nos están conduciendo a posiciones que no podemos permitirnos en este momento político.
  6. En consecuencia, hacemos un llamado a la cordura política que permita el logro de la unidad que todos reclamamos, no solo la de los partidos y organizaciones políticas, sino la de los ciudadanos de todos los estratos sociales que, por encima de las diferencias de pensamiento y visiones de la realidad, nos estamos nuevamente jugando en estos días los próximos años de vida.
  7. Si no pueden o quieren oír a la gente y asumir las posiciones públicas de unidad que esta demanda, al menos cesen las diatribas contra el oponente y confíen en la capacidad de las personas para decidir por si mismas. Al final cada quién de lo único que es verdaderamente dueño es de su opinión y el derecho a expresarla con libertad es lo que se persigue en democracia, que se ratifica aún más cuando lo que se enfrenta es una dictadura.

Maracay, 08 mayo del 2018

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Uno de los axiomas del liberalismo era que la libertad es sinónimo de auto posesión inalienable. Cada uno era propiedad de sí mismo; podía arrendarse a un empleador por un tiempo limitado, y por un precio mutuamente acordado, pero el derecho de propiedad sobre uno mismo no se podía comprar ni vender. A lo largo de los dos últimos siglos, esta perspectiva individualista liberal legitimó el capitalismo como un sistema “natural” poblado por agentes libres.

La capacidad de delimitar una parte de la propia vida y mantener dentro de esos límites la soberanía y el autocontrol era fundamental para la concepción liberal del agente libre y de su relación con la esfera pública. Para ejercer la libertad, los individuos necesitaban un refugio seguro dentro del cual desarrollarse como auténticas personas antes de relacionarse (y comerciar) con otros. Una vez constituida, la propia persona se realzaría por medio del comercio y la industria: redes de colaboración tendidas entre nuestros refugios personales, construidas y modificadas para satisfacer nuestras necesidades materiales y espirituales.

Pero la línea divisoria entre la persona y el mundo externo, en la que el individualismo liberal basó sus conceptos de autonomía, auto posesión y, en definitiva, libertad, no pudo mantenerse. La primera ruptura apareció conforme los productos industriales quedaron anticuados y fueron reemplazados por marcas que capturaban la atención, la admiración y el deseo del público. Antes de que transcurriera mucho tiempo, el branding ya había dado un nuevo giro radical, al impartir “personalidad” a los objetos.

En cuanto las marcas adquirieron personalidades (lo que reforzó inmensamente la lealtad de los consumidores y con ella, las ganancias), los individuos se sintieron obligados a re imaginarse como marcas. Y hoy que nuestros colegas, empleadores, clientes, detractores y “amigos” observan constantemente nuestra vida virtual, se nos presiona incesantemente a convertirnos en un manojo de actividades, imágenes y cualidades que constituyan una marca atractiva y vendible. El espacio personal esencial para el desarrollo autónomo de una individualidad auténtica (condición que hace posible la auto posesión inalienable) ya casi no existe. El hábitat del liberalismo está desapareciendo.

La clara demarcación que había en ese hábitat entre las esferas pública y privada también dividía el ocio del trabajo. No hace falta ser un crítico radical del capitalismo para ver que el derecho a un tiempo en el que uno no esté a la venta también ha dejado prácticamente de existir.

Piénsese en los jóvenes que dan sus primeros pasos en el mundo actual. La mayoría (los que no tienen un fondo fiduciario a su nombre o un generoso ingreso no ganado) terminará en una de dos categorías. La más numerosa es la de los condenados a trajinar con contratos precarios y salarios tan bajos que para llegar a fin de mes, tendrán que trabajar todas las horas disponibles (así que hablarles de tiempo, espacio o libertad personal es insultante).

A los otros se les dice que para no caer en este “precariado” destructor del alma, deben estar todo el tiempo invirtiendo en su propia marca. Como si estuvieran en un panóptico, no pueden ocultarse de la mirada de aquellos que tal vez les darán una oportunidad (o que conocen a otros que pueden dársela). Antes de publicar un tuit, ver una película, compartir una fotografía o un comentario en un chat, tienen que pensar en si agradarán o no a sus redes.

Si tienen la suerte de conseguir una entrevista laboral, y obtienen el puesto, el entrevistador alude inmediatamente a su prescindibilidad. Les dice: “Queremos que seas fiel a ti mismo, que sigas tus pasiones, ¡incluso si eso implica que tenemos que dejarte partir!”. Así que redoblan sus esfuerzos para descubrir “pasiones” que futuros empleadores acaso aprecien, y para encontrar esa mítica individualidad “real” que según los que ocupan posiciones de poder reside en algún lugar dentro de ellos.

Es una búsqueda que jamás se detiene. Hay una famosa explicación de John Maynard Keynes sobre la imposibilidad de conocer el valor “real” de las acciones en la bolsa, para lo que usó el símil de un concurso de belleza en el que los participantes no tratan de juzgar cuál es la concursante más bella, sino de predecir cuál es la concursante más bella para la opinión promedio, y cuál es la opinión promedio para la opinión promedio. En definitiva, es como un gato tratando de cazar su propia cola.

El concurso de belleza de Keynes arroja luz sobre la tragedia actual de muchos jóvenes, que tratan de dilucidar cuál de sus potenciales individualidades “reales” es la más atractiva para la opinión promedio de los formadores de opinión, y al mismo tiempo luchan por fabricar esa individualidad “real” dentro y fuera de Internet, en el trabajo y en casa; de hecho, en todas partes y en todo momento. Para guiarlos en esa búsqueda, han aparecido industrias enteras de mentores y consejeros, y una variedad de ecosistemas de sustancias y autoayuda.

La ironía es que el individualismo liberal parece haber sido derrotado por un totalitarismo que no es ni fascista ni comunista, sino que surgió de su propio éxito en la legitimación del avance del branding y de la mercantilización sobre nuestro espacio personal. Para derrotarlo, y así rescatar la idea liberal de libertad y auto posesión, tal vez sea necesaria una reconfiguración integral de los derechos de propiedad sobre los cada vez más digitalizados instrumentos de producción, distribución, colaboración y comunicación.

¿No sería una paradoja espléndida que, 200 años después del nacimiento de Karl Marx, decidiéramos que para salvar el liberalismo debemos regresar a la idea de que la libertad exige el fin de la mercantilización irrestricta, y la socialización de los derechos de propiedad sobre los bienes de capital?

Traducción: Esteban Flamini

Project Syndicate

Abril 30, 2018

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Informe de Irregularidades 2018

Resumen ejecutivo

Introducción

El voto en Venezuela ha perdido legitimidad porque el sistema electoral es hoy percibido por muchos como poco transparente y administrado por instituciones que no son imparciales. Es un deterioro que no se ha interrumpido, sino que por el contrario, tiende a agravarse por los propósitos y funciones que se ha abrogado la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) espuriamente electa en julio del pasado año. Violando expresas disposiciones constitucionales esa institución ha actuado en los procesos electorales recientes adoptando medidas que menoscaban derechos políticos y electorales de los venezolanos.

Antecedentes

El funcionamiento reciente de la justicia electoral ha contribuido al menoscabo de la legitimidad democrática, poniendo en riesgo la credibilidad de los procesos electorales y llevando a muchos ciudadanos a cuestionar incluso su participación en el próximo proceso y desconocer sus eventuales resultados. Se ilustra esto con tres casos recientes.

Elecciones de diputados a la Asamblea Nacional por el estado Amazonas.

El 30 diciembre de 2015, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó una sentencia mediante la cual suspendía los actos de totalización, adjudicación y proclamación de los diputados electos en Amazonas y la Región Indígena Sur, sustentada en la acusación de una supuesta compra de votos, basada en una grabación telefónica ilegal.

Eso bastó para abrir una averiguación, considerar procedente la solicitud de amparo cautelar y ordenar de forma provisional e inmediata –mientras ese proceso concluye– la anulación de las consecuencias de la elección, con lo que se le restó a la Asamblea Nacional (AN) cuatro diputados, tres de ellos opositores. De esa sentencia hace ya más dos años y el estado Amazonas continúa sin representación ante la Asamblea Nacional.

Elecciones del gobernador del estado Bolívar

El 18 de octubre de 2017, tres días después de realizadas las elecciones, la Junta Regional del CNE en Bolívar proclamó a Justo Noguera Pietri, candidato del PSUV, como gobernador del Estado, con una diferencia de apenas 0,26% de votos válidos. El candidato opositor Andrés Velásquez impugnó esos resultados, apoyándose en copias de actas de escrutinio. Sin embargo, el gobernador impugnado en base a pruebas físicas que parecen irrefutables, está ya instalado en el Palacio de Gobierno del Estado.

Elección de gobernador del estado Zulia

A los candidatos ganadores en los comicios de gobernadores de 2017, la ANC les impuso como requisito para asumir el cargo, que debía juramentarse ante ella, requisito que no está contemplado en la legislación electoral vigente. Juan Pablo Guanipa, gana- dor en el estado Zulia con el 51,35% de los votos, decidió no acudir al acto de juramentación por considerarlo ilegal. Ante su negativa, la ANC declaró la falta absoluta en la gobernación del Zulia y ordenó la repetición de esa elección.

Anulación de partidos

Atendiendo a una solicitud presidencial, la ANC decidió sancionar a los partidos que no participaron en la elección de alcaldes de diciembre de 2017. Para ello aprobaron un decreto obligando a los partidos políticos sancionados a someterse a un nuevo proceso de validación de su militancia, como condición para no ser eliminados. Esta sanción no está contemplada en la legislación electoral vigente y fue, por tanto, aplicada de manera ilegal y retroactiva.

Los partidos ilegalizados fueron: Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Partido Unión y Entendimiento (Puente) y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

La fecha de las elecciones como acto de ventajismo

Después de la elección parlamentaria de 2015, el CNE ha escogido tanto el momento de hacer los anuncios, como la fecha de los próximos comicios y publicación de los cronogramas correspondientes. Para ello el árbitro ha actuado con absoluta discrecionalidad beneficiando al partido gobernante y dificultando la participación de otros actores políticos.

Observamos desde entonces como los comicios organizados por el CNE se desarrollan en tiempos y fechas arbitrarias. Primero, en 2016, se alargó el proceso de convocatoria de referéndum revocatorio, para finalmente suspenderlo. En segundo lugar, las elecciones regionales no se realizaron en diciembre de 2016, fecha pautada por la Constitución. El CNE organizó igualmente una elección intempestiva de una Asamblea Nacional Constituyente, propuesta por el Presidente, programando luego, en apenas poco más de dos meses, la elección de gobernadores. Dicha elección fue separada de la de los consejos legislativos estadales violando disposiciones expresas de la Ley de Regularización de los Períodos Constitucionales y Legales de los Poderes Públicos Estadales y Municipales. Después de conocidos sus resultados, se convocó la elección de alcaldes disponiendo tan sólo 38 días para su realización.

En este contexto de decisiones discrecionales se están convocando las elecciones del 20 de mayo. Acatando un mandato inconstitucional proveniente de la ANC, el miércoles 7 de febrero la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, anunció que la elección presidencial se celebraría el 22 de abril.

Al evaluar los plazos del primer Cronograma Electoral, se evidencia la eliminación de actividades relacionadas al catastro, simulacro electoral, uso de la tinta indeleble, observación nacional y acompañamiento internacional e, incluso, dejó por fuera las postulaciones de candidatos por grupos de electores o iniciativa propia. Aunado a esto, el organismo recortó drásticamente los lapsos para la presentación de candidaturas, la organización del Registro Electoral, la campaña electoral y el ensamblaje de material. Aunque los lapsos de varias actividades se sobreponen, la suma de todas las disminuciones en los lapsos, comparado con el cronograma de la elección presidencial de 2012, alcanza a 295 días.

Acuerdo de Garantías Electorales

El jueves 1 de marzo integrantes del partido PSUV y un sector de la oposición representado por los partidos Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y Copei firmaron un llamado “Acuerdo de Garantías Electorales” en la sede del Poder Electoral. Producto del acuerdo el CNE reprogramó las presidenciales para (realizarse) el 20 de mayo y convocó para la misma fecha los comicios de Consejos Legislativos Estadales y Concejos Municipales.

Así, se modificó el cronograma electoral que ya había sido presentado, acordando nuevas condiciones y lapsos sin prestar atención a las disposiciones legales correspondientes. Con la difusión del segundo Cronograma Electoral la etapa más afectada por la reducción fue la de postulaciones. Además, 16 actividades se comprimieron para ejecutarse en apenas 17 días. Esto implicó una reducción de 98 días respecto a los lapsos de las mismas actividades en el proceso de 2015.

El CNE fijó lapsos muy reducidos para inscribir candidatos no postulados por parti- dos, y los electores no contaron con tiempo suficiente para enterarse cuándo y dónde validar en apoyo a la candidatura de un dirigente postulado por iniciativa propia o por un

El árbitro dio a los postulados por iniciativa propia o grupo de electores un plazo de apenas seis días para consignar y validar firmas del 5% del Registro Electoral como requisito para inscribirse, una cifra diez veces mayor a la exigida en procesos de renovación de nóminas de partidos políticos anteriores (que fue de 0,5% en al menos 12 estados). Esto significó que para postularse por iniciativa propia o grupo de electores en este 2018 los candidatos debieron recolectar 987.046 manifestaciones de voluntad.

El Poder Electoral confirmó que dos candidatos alcanzaron la postulación mediante estos mecanismos: Javier Bertucci (grupo de electores) y Alejandro Ratti (iniciativa propia). Surgen al respecto dos interrogantes. La primera, ¿cómo alcanzaron a recolectar en el mismo lapso casi un millón de firmas cada uno, en cinco días distribuidas en 18 estados del país, sin contar con las campañas informativas del organismo? Y la segunda, ¿por qué el CNE no ha publicado los resultados de la verificación de esas manifestaciones de voluntad?

Registro Electoral

Se estipularon apenas 20 días para los operativos de actualización e inscripción de nuevos electores en el Registro. Este lapso resultó insuficiente para que se inscribieran los casi dos millones de jóvenes con edad para sufragar no inscritos, o para que actualizaran sus datos alrededor de un millón y medio de electores residenciados en el exterior del país, emigrados recientemente.

Campaña Electoral, Ventajismo De Estado

Para las elecciones de 2018 el CNE estipuló para la campaña electoral un lapso de 26 días, esto es, una reducción de 70 días en comparación al tiempo asignado para esta actividad en las presidenciales en 2012 (96 días).

Antes de que fueran convocadas las elecciones, el gobierno ya estaba en campaña. El 26 de enero Maduro promocionó el logo y tema oficial “Juntos podemos más”, además de ocupar importantes espacios en radio y televisión en los meses siguientes.

Por su parte, el PSUV (de forma sistemática) con la denominada “maquinaria roja”, ha realizado de manera sistemática acciones de coacción e intimidación del voto a través del chequeo de votantes en listas 1x10 y anuncios del uso del Carnet de la Patria en las cercanías de centros de votación, para verificar quienes han votado. El Carnet de la Patria ya ha sido utilizado por el oficialismo en elecciones anteriores como un mecanismo para activar al electorado, ya sea bajo el temor de sentirse amenazado o con la promesa de obtener un beneficio. El presidente Nicolás Maduro, al momento de sufragar en las elecciones de gobernadores declaró: “Mala idea no es, aquí el que haya votado con su Carnet de la Patria tendrá un premio de la República, mala idea no es. Deben ser premiados aquellos que participen”. Por su parte, en esas mismas elecciones, el coordinador nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, Freddy Bernal, conminó públicamente a los jefes de cuadras de los Clap: “Ustedes saben cómo hacerlo: con lista en mano, cada beneficiario del Clap que venga a reafirmar su voto”.

Desequilibrio informativo

Respecto a los medios de comunicación, el desequilibrio informativo, la desinformación, la censura y la autocensura han marcado los asuntos electorales. Así lo demostraron investigaciones adelantadas por el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS Venezuela) con la colaboración del Observatorio Electoral Venezolano (OEV).

Confianza en el sistema automatizado de votación

Un elemento clave del sistema automatizado de votación es su confiabilidad. Esa necesaria confianza, sin embargo, sufrió un duro golpe con la denuncia hecha por la empresa Smartmatic, encargada desde 2004 y hasta ese momento de suministrar la plataforma para automatizar el sufragio en Venezuela. Aseguró esa empresa que el CNE habría agregado al menos un millón de votos al total de participación registrado en la elección constituyente y que, por primera vez en 13 años, no podía avalar los resultados oficiales: “Lo que nosotros podemos asegurar, sin ninguna duda, es que las (cifras) oficiales y las que arrojó el sistema no concuerdan (…) La data fue manipulada”. La denuncia de Smartmatic no fue formalmente investigada, el CNE no esclareció los hechos.

Conclusiones

El OEV ha acumulado suficientes evidencias para señalar que se trata de un evento marcado por distintas violaciones a las leyes vigentes. En efecto, los derechos políticos de los venezolanos, como electores y como elegibles, han sido drásticamente limitados por las reglas del juego impuestas por el árbitro electoral:

  • Se inhabilitaron candidatos.
  • Se ilegalizaron importantes partidos políticos, con amplia participación en la Asamblea Nacional
  • Se limitó la actualización e inscripción en el registro electoral de los residentes en Venezuela y fue aún más dramático en el caso de los venezolanos residentes en el exterior.
  • Se aceptaron candidatos por cuenta propia y por grupos de electores a la elección presidencial para los cuales luce prácticamente imposible que hayan cumplido con los requisitos de ley para participar como elegibles del proceso electoral.

En esta, como otras ocasiones, actores opositores compiten contra la estructura del Estado. El CNE no sólo no regula el período de precampaña, sino que establece normas para luego no aplicar ninguna sanción o limitación al gobierno por el uso indiscriminado de los recursos y medios públicos. Así, la campaña se muestra injusta y desequilibrada. Todo ello arroja dudas sobre la confiabilidad de los resultados.

La consecuencia negativa más grave de este proceso sería la desvalorización en el pueblo venezolano del voto como vía democrática para resolver nuestras diferencias y enfrentar la crisis política económica y social que vive el país.

Caracas, mayo 2018

El informe completo se incluye en el archivo anexo

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José Rosario Delgado

No hay duda de que el nefasto régimen y sus rufianes se han lanzado una campaña detestable, repugnante, abominable, pues. Todos los órganos del poder público se han puesto a la orden del presidente que quiere entronizarse, eternizarse y perpetuarse en el poder por el poder mismo y sin mirar qué, cuánto ni a quién se llevan por delante, sin importarles un comino la situación que vive el grueso de la población que no cuenta para su existencia con el pan nuestro de cada día ni con el más necesario de los elementos para saciar su sed, el agua potable.

Los altos mandos institucionales y su plaga mayor ofrecen por valles y veredas villas y castillos para supuestamente solucionar problemas que ellos mismo han creado y que en 20 años no han atacado ni solventado, intentando hacerles creer a los venezolanos que “ahora sí” le van a meter el pecho a la guerra económica, al imperialismo yanqui, a la burguesía criolla, a la derecha apátrida para hacer realidad el grueso legajo de tragedias y vagabunderías que el finado les legó a sus herederos.

El Padrino de la revolución todos los días mueve sus fuerzas armadas para meterles miedo a los electores decididos a Votar el domingo 20 de mayo y fortalecer a quienes no tienen intenciones de “legitimar” al régimen, los abstencionistas, pues. La desvergonzada jefa del instituto electoral ya gaguea de tanto repetir las sandeces que gorgojito le deletrea todos los días, haciéndole creer a la gente que no hay ventajismo en la campaña.

Asimismo, los segundones vicepresidentes se asoman a cada rato con mucho pelo y poco cabello a insultar a todo el mundo con su lenguaje soez, mientras los medios a su servicio, temerosos de ser vituperados ahí mismo, les dan más tiempo y más repetido que lo que la cobardía les exige. Medios de comunicación que no despliegan a sus periodistas, sino que pliegan su periodismo a lo que les dicta el régimen y no lo que les dicta su conciencia. Ya globovisión parece últimas noticias-tv.

Las groseras cadenas inundan las pantallas, irrespetan la programación y obligan a los televidentes a ver y oír las vaciedades que de tanto ver y oír ya no quieren ver ni oír. Sigue el felón de turno ofreciendo y prometiendo lo que no ha cumplido ni cumplirá y gritando las amenazas y castigos que sí cumple y sí cumplirá al pie de la letrina. Lanzan por menudeo “avances” oficiales y oficialistas disfrazados de rojo rojito como información “equilibrada, oportuna y veraz” como si los televidentes estuvieran chupándose el dedo ante la ignominia de los que tratan de meterles eso por los ojos.

Mientras todo esto sucede a ojos vista y llama la atención de la comunidad y de los medios internacionales, importantes sectores de la oposición venezolana llaman a la abstención de la comunidad electoral para que todo siga igual pero sin mover un dedo, sin hacer nada por taponar el deslave institucional y socioeconómico que nos mata de mengua, de hambre, de necesidades y de indiferencia emocional ante uno de los actos más sagrados del ejercicio democrático: el Voto…

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