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Opinión

Ser periodista hoy en Venezuela es una profesión de alto riesgo.

En primer lugar porque la vida del comunicador se ve amenazada por las bombas lacrimógenas, los perdigones, las balas, los golpes, el robo de equipos, además de las bombas molotov.

Pero no solo existe la amenaza física contra su vida, existe la amenaza contra su ética. Por un lado un gobierno autoritario que trata de censurar la información para que el pueblo no se entere de la corrupción, de la violación a los Derecho Humanos, de la represión, sino también de las amenazas por parte de grupos radicales que piensan que la verdad, si no se ajusta a sus fines es traición.

El periodista puede tener su opinión y expresarla libremente, pero no puede mentir ni ocultar información, esa es la esencia de su ética.

Se debe a la verdad y la ciudadanía, no puede ajustar su “verdad” a las necesidades del gobierno, ni tampoco ceder a las presiones del miedo o la ira de la oposición, su jefe es el ciudadano que necesita y tiene derecho a ser informado de la verdad.

Por eso existe el peligro físico de perder la vida, pero también existe el peligro espiritual de perder su ética. Los periodistas hoy en Venezuela deben resistir ambos peligros, con valor, dignidad y sobre todo ética.

Feliz Día, colegas, que la providencia nos cubra con su manto y adelante por la verdad y por Venezuela.

Martes 27 de junio de 2017

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Sin duda envidio a algunos columnistas, participantes de las redes sociales y ciudadanos en general que emiten opiniones radicales y contundentes, o juicios de valor determinantes, que en síntesis, aspiran resolver esta crisis con alguna simple acción.

Los temas abordados en las redes sociales tienen una vertiginosa dinámica y hemos pasado de las críticas feroces a los partidos de la MUD por no ser idénticos, olvidando que la MUD existe precisamente para agrupar diferencias en el contexto de un juego democrático a otros sobresaltos gracias a la velocidad con que viaja la información. Vuelan opiniones sobre cómo se debe canalizar la protesta pública, aplicar el 350 u oponerse a la constituyente.

He leído una avalancha de críticas a la Asamblea Nacional por no actuar como su predecesora y de un plumazo deshacer las ilegítimas designaciones de jueces del TSJ. Olvidan que esa Asamblea, electa por el pueblo, está obligada a cumplir leyes y pautas, cosa que obliga a ciertos lapsos y procedimientos para las designaciones que le corresponden, sean del TSJ, el CNE y los restantes poderes públicos.

Entre una cosa y la otra, críticas, a veces feroces, sobre lo que declara tal o cual diputado, gobernador o alcalde de la oposición. Bien, bajo un sistema democrático, debe existir un espacio para la crítica y los líderes deben aceptarlo, pero vale también la crítica de la crítica y a veces desearía que se pensara más con la cabeza que con el estómago. Bien sé que es imposible ponerse en los zapatos de otro, por mucho que se utilice la frase, pero un poco de sosiego y meditación no sobran. No queremos más caudillos con sus retintines e ideas fijas o milagreras, esas que llaman contundentes, palabreja que con frecuencia me desagrada por atentar contra la inteligencia del lector.

Luego aparece, para mí de modo inesperado, la titular de la Fiscalía retando, criticando y hasta actuando de modo distinto. Sin duda se distancia del Ejecutivo y del PSUV que de inmediato la acusan de cuanto desaguisado existe. Doña Luisa genera varias divisiones, obviamente la primera es entre los seguidores del gobierno y no digo chavistas porque no todos lo son, pero en la práctica aparecen varias figuras, con grados distintos de liderazgo que se autodenominan “críticos”, “auténticos” o propulsores de una “tercera vía”. Están en su derecho de hacerlo. Entre los opositores también hay una división nítidamente descrita por Fernando Mires en un reciente artículo. Unos quieren primero un arrepentimiento público, otros un perdón condicional y hasta los que la quieren recibir con los brazos abiertos. Pero olvidan que ella no está pidiendo que la registren en la MUD como un nuevo partido y que, bajo las actuales circunstancias lo que cabe es muy simple, se suele llamar alianza y es una práctica política común entre gente que piensa distinto.

Subyacente a estas explosiones - que incluyen juicios sobre lo que hizo o dejó de hacer Julio Borges ante la primitiva agresión de un émulo de Carujo, probablemente intoxicado con las palabras de Maduro cuando señaló que lo que no consiga con los votos lo hará con las balas -está el tema del diálogo, acuerdos, conversaciones o como quieran llamar al necesario intercambio de ideas entre la minoría que desgobierna (militares y civiles) y la mayoría que se opone.

De nuevo, no es un tema emocional o moral, es una necesidad política. La historia está llena de alianzas y de acuerdos, algunos para evitar una guerra, otros para concluirlas y no faltan, son casi cotidianas en Europa, aquellos destinados a fortalecer la gobernabilidad y la armonía entre los ciudadanos. En nuestro caso una alternativa es la propuesta por el Padre Ugalde y otras voces calificadas: un gobierno de transición. Me parece bastante más inteligente que una guerra civil.

¿Cuantas cumbres no se realizaron durante la Guerra Fría? Muchas y con frecuencia se iniciaban con la mano abierta y no con el puño cerrado. Nadie en su sano juicio espera que los participantes sean genuflexos o arrepentidos, pero sí que tengan una agenda que probablemente no va a satisfacer a todos, pero que puede colocarnos de nuevo fuera de la lista de los países fallidos donde, sin duda, estaremos fatalmente sumergidos con una dictadura consagrada por una constituyente que adversa el 90% de los venezolanos.

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“Si este niño no es para mí, no será para nadie, prefiero verlo muerto”. Algo así debió decirse a sí misma con malsana envidia, frente al trono del rey, aquella pérfida mujer que en la noche cambio a su hijo muerto por el de su vecina. Ésta acudió al sabio rey, convencida como estaba que su vástago era el que estaba con vida. El rey Salomón pidió a uno de los guardias que desenvainara la situación y cortara al niño vivo en dos mitades iguales para zanjar el pleito, dándole, a cada una de las supuestas madres, su pedazo de muchacho. La madre verdadera, llena de dolor rogó al rey que se lo entregara completo y vivo a la otra reclamante. Por este gesto de amor desprendido supo Salomón cual de las dos era la madre verdadera.

Estamos llegando a un tiempo terrible, tiempo de caos propiciado desde las alturas del poder. De quien prefiere ver el país destruido antes de ceder su insostenible posición. Frases como “aunque se incendie el país” son temerarias. Es una insensatez promover la locura, la violencia, el saqueo. La anarquía, aunque etimológicamente es “sin orden” en su raíz griega, nos conduce a la ley de la selva, del más fuerte, del mejor armado, del más violento y desalmado. La ausencia de orden y de ley, puede llegar a ser la más terrible de las leyes. Es un disparate pensar que alguien puede sacar algún dividendo de ello. La ruina es solo destrucción de todo aquello que afanosamente durante muchos años ha sido edificado y puede tomar minutos. Es la vida de la gente lo que está en juego, en sentido metafórico (donde ha puesto todos sus años de esfuerzo), pero también en su sentido real. Se respira en el ambiente el grave riesgo que corremos todos, jacobinos y girondinos. La historia enseña que cuando el invento del Dr. Guillotin entra en acción, fácilmente se pierde el control.

Venezuela ha vivido a lo largo de su historia momentos terribles. Del español heredamos –según Gil Fortoul– el indomable espíritu de la guerra. Del pasado democrático podemos discutir muchas cosas, cuestionar otras tantas, pero fue el período de paz más largo que conoció Venezuela. Los políticos de antes, seguro cometieron muchos errores, pero nunca arriesgaron de tal manera el destino de sus conciudadanos, cierta mesura regía sus conciencias, había límites, incluso en los de mayor desenfreno. Si vamos más atrás, hallamos guerras civiles, montoneras, caudillos, rotundas y generalotes. Más atrás aún, la guerra a muerte, con atrocidades de parte y parte: en Valencia Boves organizó un baile donde obligaba a las damas de la ciudad a bailar el Piquirico a latigazos suyos, mientras sus huestes asesinaban a lanzazos a los hombres de la ciudad como si estuviesen cazando bestias. Bolívar por su lado, ante la arremetida realista ordenó fusilar a los prisioneros españoles y canarios de La Guaira, incluyendo a los enfermos del hospital, hasta llegar a la cifra de 800 gentes.

Quien esto escribe es de los que piensa que nuestra tierra ha tragado demasiada sangre derramada injustamente; que es menester una mirada de amor sobre nosotros mismos; que la única paz duradera es la que puede construirse sobre la voluntad mayoritaria de los ciudadanos; que 40 años de puntofijismo nos enseñaron que ser mayoría no comprende la aniquilación del otro, sino su inclusión, porque más allá de la opinión política, está la ciudadanía como derecho inalienable; que es insensato trampear con artilugios leguleyos la voluntad soberana para fingir mayorías que no se tienen, porque tarde o temprano las mentiras caen y es peor; que se puede fusilar el Congreso, como Monagas, pero que la historia te lo cobra; que no es justo, ni bueno, ni honorable, ni sensato, ni patriota pasar por encima de la voluntad de todos, “aunque se incendie el país”, porque bombas lacrimógenas hay muchas, pero extintores veo muy pocos y ya se sabe que las llamas son ingobernables.

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Tener presente lo que fue Pompeyo puede ayudarnos no solo en la actual coyuntura, sino en la reconstrucción del país. El él se dieron varias características: tenacidad en la lucha, énfasis en la unidad de los venezolanos, reconocimiento de errores cometidos y honestidad.

La tenacidad no es una cualidad común entre nosotros. Preferimos las carreras de cien metros a los maratones. Somos muy devotos del facilismo. Aspiramos que esta lucha en contra del totalitarismo nos haya hecho cambiar. Pompeyo nunca se rindió ante la adversidad. La cárcel y la resistencia en la clandestinidad forjaron una personalidad indoblegable en su lucha de lo que él consideró era lo mejor para el país. Esa tenacidad es la que debemos tener no solo para poder salir de los bárbaros, sino para reconstruir a Venezuela.

Tuve la suerte de participar en reuniones semanales organizadas por ese otro gran venezolano que fue Alberto Quirós Corradi, a las cuales Pompeyo era infaltable. En esas reuniones jamás lo escuché descalificar a nadie de la alternativa democrática. Siempre insistía en que todos eran necesarios y que había que aprender a convivir con diferentes puntos de vista. Esta es otra lección de Pompeyo que tenemos que asimilar.

Reconocer errores no es fácil, mucho menos para un hombre público. Un día, al finalizar una de las reuniones mencionadas, me atreví a preguntarle porqué había tardado en percatarse de los horrores que ocurrían en la Unión Soviética. Con naturalidad me contestó “por fanatismo, sencillamente por fanatismo”, y agregó “eso no es nada, cuando fuimos a la China de Mao dijimos esto sí es lo bueno, es lo que hay que hacer”. Agregó, que “apenas Betancourt había asumido la presidencia ya queríamos derrocarlo”. Solo el fanatismo, insistió, puede explicar esos errores que cometí.

Esta enseñanza debemos hacerla nuestra. El fanatismo no conduce a nada. Esos que predican que “comunista no cambia” deben verse en Pompeyo y en otros como Gloria Cuenca, Américo Martín, Antonio García Ponce y Antonio Sánchez García, que reconocieron haberse equivocado y hoy son baluartes de la democracia. También debemos aceptar que muchos quienes durante años apoyaron de buena fe el llamado “proceso revolucionario”, hoy se han alejado del mismo y por lo tanto no es de demócratas marginarlos, sino más bien incorporarlos en una nueva visión del país.

Existe un mito de que todo funcionario, y más si ha sido ministro, es un corrupto que se aprovecha del erario público. Nada más alejado de la verdad y hay miles de ejemplos. Pompeyo es uno de ellos. Fue Ministro de Fronteras y senador. A muchos nos consta que sobrevivía de su limitada jubilación como parlamentario y el apoyo de algunos amigos. Para que en el futuro podamos contar con excelentes funcionarios es necesario tener presente que los corruptos son minoría, o mejor dicho eran minoría, y además aplicar castigo ejemplar a quienes se han aprovechado de los recursos del Estado.

Con respecto a cómo salir de esta dictadura, además de predicar la unidad como requisito necesario, pero no suficiente, Pompeyo siempre repetía que habría una solución inédita. Hemos comprobado que huelgas, votar, no votar, lograr mayoría en la Asamblea Nacional, presión de los países democráticos de América y de Europa, más de 80 días de protestas en las calles con saldo de 79 asesinatos cometidos por guardias nacionales, policías, paramilitares rojos y hasta el reciente fusilamiento de un estudiante por parte de soldados de la Fuerza Aérea, no han logrado desplazar a quienes detentan las armas y controlan el TSJ, CNE, Contraloría y Defensoría del Pueblo.

Pareciera, digo yo, que la solución inédita vendrá, además de la calle y presión internacional, por la implosión desatada por algunos que hasta ahora habían apoyado a la "revolución". La Fiscal Ortega, Nicmer Evans, los diputados Eustoquio Contreras y Ferrer, y los generales Miguel Rodríguez Torres, Alexis López Ramírez y Cliver Alcalá y son ciudadanos con quienes debemos conversar con miras a un gobierno de transición. Otras opciones exclusivas solo anclarán al régimen por más tiempo, aunque su final es inevitable.

Perdimos a un ciudadano ejemplar. Vergüenza deben sentir quienes en los últimos años llegaron incluso a tildar de fascista a Pompeyo, como lo hizo un mequetrefe estudiante del Pedagógico de Caracas a fines de octubre del 2007. Ojalá que ese ciudadano haya recapacitado y enseñe a sus alumnos los principios y valores de Pompeyo Márquez, cuya partida lamentamos profundamente.

Como (había) en botica:

El cobarde fusilamiento del estudiante David Vallenilla por parte del sargento Arlis Cleiwi Méndez Terán, con participación de otros ocho efectivos de la Base Militar de La Carlota, amparados detrás de una reja, indujo a un comunicado de Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, a solicitar la destitución del general Arturo Táriba Guillen, del teniente coronel José Freitas Gómez y del general Fabio Zavarce Pabón. Además, llamó a todos los militares a desacatar órdenes violatorias de los derechos humanos. El general Reverol intentó justificar el fusilamiento declarando que había un "asedio" a la Base.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

Cómodamente estaba instalado Samark López, en una de las lujosas oficinas de su empresa de maletín ubicada en el paraíso fiscal de Barbados, cuando fue interrumpido por su secretaria.

-Lo llama el Jefe Tareck desde Miraflores, es urgente.

Aló, aló…..epale mi pana que se te ofrece.

-Necesito que me hagas un favor.

Ordene Mi Jefe, estoy aquí para servirle. En que puedo ayudarlo.

-Hemos decidido en el alto gobierno apoyar con los insumos necesarios a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción como política central para seguir las orientaciones de nuestro Comandante Supremo Fidel según el cual ¨Si queremos conservar el poder, mantén al pueblo pobre y ocupado buscando que comer´´

-¿Y qué quieres que haga?

Bueno, busca a través de nuestras empresas la compra de 7 millones de cajas o bolsas de comida para posteriormente distribuirlas a precios controlados en los sectores populares.

-Frotándose las manos, como todo negociante inescrupuloso, enseguida pregunto ¿Y cuánto hay pa eso?

Todo el billete del mundo, fue la respuesta de su socio Tareck. Eso sí, al igual que en operaciones que hemos hecho asegúrate que nos quede nuestro ñere-ñere.

-Así será, no es para menos. Manos a los billetes, perdón, a la obra.

Deja la jodedera y ensériate que el negocio es redondo.

Pasado los días, llego la hora de entregar cuentas. Paseando por el Caribe en su lujosísimo yate, Samark con una amplia sonrisa y campaneando un whisky de 50 años, informo a su Jefe sobre los resultados de la compra de los alimentos. En primer lugar, resalto que en toda la cadena de comercialización no deje de cobrar las respectivas comisiones quedando al final una ganancia libre de polvo y paja de !!!206 millones de dólares!!!

-Coño y como hiciste eso. No joda, ni que fueras El Mago Merlín López del siglo XXI y transformaras granos de arroz y caraotas en pepitas de oro como los alquimistas.

Ja ja ja ja ja, reía Samuel, no seré alquimista pero si logre transformar harina, pasta, atún, arroz, leche, aceite, mantequilla, azúcar y mayonesa…..en dólares…en billetes verdes y no son lechugas.

Merlín, dijo jodiendo Tareck, y como hiciste eso….explícame, pero primero sírveme otro palo de ese whisky que está del carajo.

Sencillo mi pana, déjame explicarte. Las operaciones fueron realizadas a través de Pontar mi empresa de maletín. Compramos los insumos a empresas con las cuales tengo muy buenas relaciones para manipular los precios (Golden Foods-Soriana Vlley Foods- GP-DAI-La Moderna). Le cobramos a tu gobierno, mejor dicho al de Nicolás, 42 dólares por cada una de las siete millones de cajas de comida que entregamos a los CLAP, facturando un total de 294 millones de dólares en el proceso.

Pero, el costo de mercado de cada una de esas cajas es de apenas !!!12,44 dólares!!! Lo que significó una !!!ganancia extraordinaria para nosotros de 206 millones de dólares!!!

Carajo, viva la revolución, dame otro palo, que esta vaina si esta buena, dijo Tareck.

Tranquilo, que queda más. Los productos adquiridos inicialmente en México, ya tenían un incremento de 55% frente a los costos que fueron pagados. Los contenedores utilizados para transportar las cajas estaban llenos a la mitad de sus capacidades, pero cobrábamos el flete como si estuviera lleno. Los costos de la compañía de seguros también los aumentamos y la póliza la manejamos por la empresa PYP Intl en Miami que es de uno de mis socios comerciales, finalizo diciendo Merlín López mientras servía otro trago y ordenaba que sirvieran los pasa palos de langosta y caviar.

Nos llenamos, estamos buchones. Sabía que no me ibas a fallar….esta langosta esta buenísima. Apelando a su calculadora comenzó a sacar cuentas y al final grito ¨Nos embolsillamos de un solo coñazo cerca de dos dólares por cada tres que otorgo el gobierno para la importación de alimentos”....Samark, tú y Yo somos los empresarios más arrechos del mundo. Dime ahora, como vamos a lavar esos billuyos.

-No problem con eso. Pagamos a los proveedores a través de la cuenta bancaria de Postar del Safra Bank en Suiza y el Deutsche Bank en New York lo utilizamos para transferir los pagos en denominación de dólares.

Alzando sus copas Tareck y Samuel brindaron por la transparencia revolucionaria de sus negocios……Las bolsas Clap no son de comida son de billetes….Salud.

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​José E. Rodríguez Rojas

El dólar paralelo tuvo poca importancia en el año 2014 y en el periodo previo al mismo. Las políticas económicas del régimen madurista han incentivado su crecimiento hasta convertirlo en un elemento clave del régimen cambiario y del entorno económico. En consecuencia, cuando el gobierno dice que mantiene una guerra con el dólar negro y que lo derrotará, en realidad se trata de un boxeo de sombras pues está peleando con una criatura a la cual engendró y amamantó hasta convertirla en el fenómeno que es hoy en día

El gobierno estuvo durante un tiempo restándole importancia al dólar paralelo y su influencia en la economía. Ciertamente, durante el reciente periodo de ingresos extraordinarios del petróleo, el paralelo tuvo una relevancia menor que se reflejaba en el hecho de que las importaciones realizadas con el mismo eran de poca significación. En consecuencia, las presiones sobre este mercado eran bajas, lo cual determinó que el valor del mismo estuviera contenido al menos hasta el año 2014. Un periodista de CNN Dinero comentó en un programa reciente que los periodistas que monitorearon las protestas del año 2014 se sorprendían pues a pesar del clima de tensión política que existía, el dólar del mercado negro se mantenía en 90 bolívares. Ello fue posible porque la capacidad de intervención del gobierno en el mercado era elevada pues sus ingresos lo posibilitaban. El barril de petróleo venezolano se mantenía en un precio de 90 dólares y los mercados internacionales estaban abiertos a las emisiones de bonos de deuda que hacían, tanto PDVSA como los otros organismo públicos, por lo que el ingreso de dólares por concepto de deuda era elevado también.

Sin embargo, la situación cambió en los años posteriores al 2014 en la medida que los precios del petróleo colapsaron, primero por la estrategia de los árabes sauditas de saturar el mercado para derrotar al sistema fracking de los Estados Unidos, y luego por el exceso de petróleo en el mercado internacional debido a los avances tecnológicos y la ralentización de la demanda. Esta situación hizo aflorar la crítica situación de PDVSA y los problemas de flujo de caja de la empresa que limitaban su capacidad de pagar los compromisos de deuda y su aporte al fisco nacional (Ver Rodríguez Rojas, J.E. La agonía de PDVSA. Dígalo Ahí, n° 11,abril 29, 2017 ). Ello llevó al gobierno y a la empresa a una situación de bancarrota que restringió fuertemente las importaciones y la capacidad de intervención del gobierno en el suministro de dólares a los importadores privados, a través de los distintos sistemas que se implementaron para el otorgamiento de dólares preferenciales a estos.

Una investigación de la consultora Ecoanalítica revela que entre mayo del 2016 e igual mes del 2017, las asignaciones de dólares a los importadores privados cayeron 54%. En este entorno, el dólar paralelo ha venido incrementando su importancia pues ante la carencia de dólares oficiales, los importadores se han visto obligados a recurrir al mismo. Adicionalmente a ello y con el fin de reducir el desabastecimiento, el gobierno optó por permitir la importación de alimentos esenciales y medicinas a dólar libre, y su venta a precios sustantivamente elevados inaccesibles para la mayoría de la población y en especial para los más pobres que han sido el target político del régimen. Ello ha permitido reducir el desabastecimiento a costa de elevar la presión sobre el dólar libre y los precios. La política señalada ha aumentado la importancia de las importaciones hechas con el dólar negro, según la investigación de Ecoanalítica, 42,7% de las importaciones del sector privado hechas durante el primer trimestre de este año han sido realizadas con el dólar libre. En consecuencia, ya no se trata de importaciones de escasa importancia en el conjunto.

La mayor importancia del dólar libre se ha acentuado también por el hecho de que después del 2014 la inflación se ha disparado, ante ello los tenedores de bolívares tienden a posicionarse en dólares a fin de proteger su patrimonio. Adicionalmente a ello, la política del Banco Central de financiar el excesivo gasto del gobierno recurriendo a la maquinita de imprimir bolívares, ha impulsado la liquidez (es decir el dinero en manos del público). Esta elevada cantidad de dinero al salir a la calle y no encontrar mercancías que adquirir, se canaliza hacia el dólar potenciando su valor (Rodríguez Rojas, J.E. Bancarrota gubernamental y dólar paralelo. Dígalo Ahí, n° 6, junio 21, 2017).

Los factores señalados han incrementado la presión sobre el paralelo el cual desde el año 2014 ha venido progresivamente incrementando su valor, hasta llegar a superar los 4000 bolívares en los primeros meses de este año. Ante esta alza del paralelo, el gobierno creó recientemente expectativas de que dicha situación cambiaria y que con el nuevo sistema de asignación de divisas llamado DICOM se derrotaría al dólar negro. Sin embargo, dichas expectativas se vieron frustradas pues en las primeras operaciones del DICOM el volumen de dólares transados diariamente fue inferior al del sistema precedente. Se acentuó la idea en los demandantes de dólares que el gobierno en bancarrota no tenía la capacidad de intervenir en el mercado. En consecuencia los importadores privados se volcaron hacia el paralelo acentuando su espiral de ascenso y llevándolo por encima de la cota de 8000 bolívares.

Como hemos visto el crecimiento de la importancia del dólar paralelo y de su valor es consecuencia de la misma política gubernamental, al generar mayor liquidez y mayor inflación por un lado, y por otro, al mermar las asignaciones de dólares al sector privado y tratar de reducir el desabastecimiento incentivando a los importadores privados a recurrir al dólar negro. El dólar paralelo no sube como consecuencia de una guerra económica auspiciada por enemigos del gobierno a los cuales se debe derrotar, sino que se ha disparado como un efecto colateral de la misma política gubernamental. Mientras estas políticas se mantengan, la danza ascendente del dólar negro continuará sin parar y es difícil prever hasta dónde llegará.

Nota: la información sobre la investigación de la consultora Ecoanalítica fue tomada de: El Nacional. “Mercado paralelo cubrió 42,7% de las importaciones privadas entre enero y marzo”. El Nacional, 18 junio, p. 4, 2017.

Profesor UCV

Josenri2@gmail.com

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¿Qué es una mafia? Mis conocimientos al respecto no pasan de lo observado en películas y series televisivas, pero creo que dan para la siguiente explicación.

Una mafia es una organización criminal de estructura piramidal, dominada por un capo o jefe a quien todos profesan lealtad. Ésta se plasma en un código de honor que compromete a los miembros a no traicionar jamás los intereses de la organización y a obedecer los dictados del capo, manteniendo todo a resguardo de extraños (Omerta). La mafia articula su operatividad en torno a esta lealtad. Para ello el capo cultiva un espíritu de cuerpo o de familia, transando favores o apoyos a cambio de obsecuencia con sus designios: se entra a la mafia en deuda con el capo. El poder de éste depende de su capacidad de invocar este compromiso para ejecutar acciones que lo benefician. El halago y el chantaje -con amenaza velada- es instrumental para estos propósitos. A sus huestes las mantiene contentas con la participación en el fruto o botín de sus actividades delictivas: fraudes; estafas; dinero de “protección” y de otras formas de extorsión; redes de prostitución; contrabando; y -tardíamente en la historia de estas organizaciones- del tráfico de drogas. La violencia o la amenaza de ella, es un instrumento muy “persuasivo” para asegurar el cumplimiento de tales exacciones. De ahí la importancia protagónica de “los muchachos” (the boys) -malandrines y sicarios a quienes el capo apadrina y cubre bajo su ala protectora- en procurar los “ingresos de caja”. Pero el botín debe compartirse también con políticos, policías y jueces corruptos, para asegurar la impunidad de sus acciones.

En torno a la heterogénea variedad de actividades explotadas se articulan distintas organizaciones mafiosas, cada una con su capo, que compiten entre sí por “territorios de caza”. Estas rivalidades, cuando son entre organizaciones de similar tamaño o poder, suelen administrarse con pactos de no agresión, sujetos al respeto de los cotos de caza de cada una. Pero si cambia la correlación de fuerzas -o existe la percepción de ello por parte de algún capo- se desatan “guerras” para redefinir el statu quo a favor de quien muestre tener mayor fuerza. La mafia, en su conjunto, puede verse como una especie de confederación de agrupaciones sujetas a votos de lealtad que deben actualizarse permanentemente con sobornos y/o amenazas para asegurar la unidad de propósitos de cada una y mantener los modos vivendi entre ellas. Quién traiciona su compromiso es eliminado. Parafraseando a Mussolini (o a Fidel), “dentro de la mafia, todo, fuera de la mafia, nada”[1]. Pero, tarde o temprano las lealtades mudan. De ahí los reacomodos y feudos entre agrupaciones que rivalizan entre sí, con saldos sangrientos.

En la medida en que se ha ido descomponiendo el estado venezolano, más su forma y su conducta se asemejan a la de una organización mafiosa. Encontró entrada con la exigencia de lealtad al proceso por encima del cumplimiento de los deberes como requisito para ocupar cargos públicos. Luego, la creciente opacidad y la no rendición de cuentas fue abriendo espacios para prácticas que colidían con este deber ser normativo. Al aumentar las medidas de intervención y de control de la economía, y al asignarse los recursos del rico estado petrolero a discreción del presidente, aparecieron inusitadas oportunidades de lucro que, en ese contexto de anomia e impunidad creciente, auspició la emergencia de complicidades entre “revolucionarios” atrincherados en los nodos decisorios del estado para sacarles provecho. Al amparo de la prédica socialista, se fue destruyendo el Estado de Derecho “burgués” para acomodar las prácticas delictivas que se fueron desarrollando, en torno a los cuales se forjaron lealtades a cambio de participación: “póngame donde haiga”. Por esta puerta entró también la gerontocracia cubana, mentora ideológica de este desastre, para apropiarse de suculentas tajadas a cambio de asesoría en represión y seguridad de estado. El socialismo de precios y tipo de cambio controlados, de leyes punitivas, confiscaciones arbitrarias “en defensa del pueblo” y de controles de fronteras ante la “guerra económica”, resultó ser la excusa perfecta para actividades delictivas muy lucrativas: sobrefacturación de importaciones y empresas de maletín para ponerse en los dólares a Bs. 10; “contrabando de extracción” de gasolina y de productos regulados; monopolización de importaciones de alimentos y medicinas con escandalosos sobreprecios; contrataciones y otras negociaciones turbias de PdVSA; concesiones mineras en la sombra; apoyo a la guerrilla colombiana (narcotráfico); etc., etc. Hoy estas fortunas salen a la luz por los escándalos ventilados en relación con bancos anglo-suizos (HSBC), de Andorra, España, República Dominicana, Panamá, USA y, ahora, Portugal (Banco Espirito Santo).

El discurso socialista permitió a la mafia apoderarse progresivamente del aparato estatal. Quebró sus líneas de mando y de rendición de cuentas al superior vulnerándolas y entrecruzándolas con lealtades de grupo para conformar mafias sectorizadas. Éstas fueron fagocitando “cotos de caza” que, a veces, creaba conflictos entre ellas. La enorme renta que captó el estado hasta finales de 2014 por la venta internacional de crudo, así como el liderazgo carismático de Hugo Chávez, disolvieron muchos de estos conflictos -porque había real para todos. Cuando no, se dirimían con denuncias de corrupción que sacaban del juego al menos “enchufado”.

Ahora, con un ignorante inepto a la cabeza del estado, la economía colapsada, PdVSA destruida y los ingresos petroleros a menos de la mitad de cuando los años de bonanza, las mafias están desesperadas porque los negocios se le “achicaron”, su base política tambalea y cada vez están más al descubierto: el hambre, la falta de medicinas y el colapso de los servicios acusan su acción saqueadora. El discurso socialista tampoco los ampara ya, pues rato hace que perdió su encanto salvo para la secta de fanáticos que construyó Maduro con sus campañas de odio. El país como un todo clama ahora porque se vayan.

La rectificación de políticas ante este desastre no es solución -para ellos- pues implica entregar la fuente de sus fortunas. ¿En qué otras circunstancias habrían podido disfrutar de una situación como la de ahora? Ante la presión de la calle, de la opinión pública internacional y, ahora, de chavistas enfrentados a sus prácticas delictivas, la única respuesta que ven estas mafias es llevarse por delante lo que queda del Estado de Derecho y, con ello, a las instituciones republicanas construidas con tanto esfuerzo. Y como en las películas, y con procedimientos similares, han logrado la complicidad de tribunales hasta el más alto nivel para asegurar su impunidad y el apoyo “legal” a su ofensiva contra el orden constitucional.

La constitución, tantas veces violada en función de los intereses de estas mafias. con la anuencia de un tsj abyecto, sigue siendo una camisa de fuerza que limita sus apetencias. De ahí el intento desesperado por abolir sus reglas de juego convocando a una Asamblea Nacional Disolvente; de ninguna manera constituyente porque propone disolver, no constituir, la República. La insólita insistencia en tal Asamblea, en contra de la voluntad de la gran mayoría de venezolanos, revela que no tienen para dónde coger, ni son capaces de ponerse de acuerdo entre sí para una salida política. Sólo les queda sus “boys”: los miembros más enfermos de las fuerzas represivas -sicarios y malandrines- a quienes ofrecen como recompensa a su “heroico” aplastamiento de los derechos humanos incluirlos en las listas para próximas entregas de carro y vivienda, y garantizarles el suministro de cajas CLAPs. Es su parte del botín.

El estado delincuente que ha resultado de la colonización del aparato público por mafias cívico-militares bajo el amparo de discursos “revolucionarios”, ha declarado la guerra a los venezolanos. Maduro lo acaba de confirmar hoy, en un mitin en el Poliedro colmado a juro con empleados públicos a quienes se les dio el día libre: “lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas” (¡!). El bienestar, la libertad, la justicia y la seguridad personal de los venezolanos es incompatible con la permanencia de estas mafias en el poder. La responsabilidad de defender la constitución y sacarlos nos ataña a todos: chavistas que creen en la democracia y opositores, también demócratas. Ya no hay vuelta atrás.

[1] Benito Mussolini, “todo dentro del Estado, nada contra el Estado”; Fidel Castro, “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución, nada”

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

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