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Opinión

Jesús Elorza G.

El pasado 7 de diciembre, se realizó, en la sede del Comité Olímpico Venezolano, la Asamblea General Extraordinaria para la elección de la Comisión Electoral encargada del proceso electoral de la Junta Directiva, Consejo de Honor y Consejo Contralor para el período 2022-2026. Muchos de los dirigentes deportivos que iban progresivamente llegando a la sede olímpica, pensaban y hablaban sobre la posibilidad de renovar a las autoridades y otros sostenían la tesis de mantener a los actuales y eternos directivos.

Pero, la realidad era otra, las rejas estaban cerradas y un cerco de milicianos que fungían como “equipo de seguridad” eran los encargados de revisar las credenciales de los delegados y ¡¡¡decidir quiénes podían entrar a la sede!!!. A su libre arbitrio estos personajes policiales, decidían a quiénes revisar las credenciales para poder ejercer el derecho al voto y a quienes no, lo que provoco de inmediato la protesta de un amplio sector de los federativos. Algunos, señalaban, con sobrada razón, que estaban en presencia de una pesadilla autocrática y totalitaria, la cual se asemejaba a un Estado de Sitio en donde eran suspendidas las garantías constitucionales y los ciudadanos estábamos limitados a obedecer las órdenes dictatoriales. Los federativos, no se amedrentaron por este atropello de los esbirros de seguridad y solicitaron la presencia de un Fiscal del Ministerio Publico y un Notario para que dejaran constancia de los vejámenes a los cuales eran sometidos.

A los representantes de las federaciones de Sambo, Sumo, Ajedrez, Kickboxing, Sordos y Deportes Universitarios de manera arbitraria e ilegal no se les permitió la entrada. Los que pudieron superar el cerco miliciano-policial, no podían creer lo que estaba ocurriendo dentro del recinto de la asamblea, al ver que se permitió intervenir de forma activa, con derecho a voz y voto, a personas que no tenían la cualidad para participar. Estas personas, protegidas y auspiciadas por las autoridades del Comité Olímpico Venezolano, sin ser directivos, votaron en representación de las federaciones de Remo, Pelota Vasca, Boxeo, Kempo, Karate, Hockey sobre césped y Tenis de Campo mientras que en las afueras del recinto estaban los legítimos directivos. Otro caso, que dejo en evidencia la manipulación y la ilegalidad del proceso, fue el haber permitido el voto al representante de la Federación de Vela, puesto que dicha entidad se encuentra acéfala desde hace varios años.

En consecuencia, comentaban los delegados, la descarada actuación de los miembros de la junta directiva del COV, al organizar y desarrollar semejante fraude electoral, los hacia ver como una mala y pobre caricatura de Luis XIV al pretender imponer por todos medios antidemocráticos una especie de régimen donde El Rey y su corte dicen y hacen lo que les da la gana. El presidente del COV, pretende colocarse por encima del ordenamiento jurídico del país, al pretender establecerse como autoridad única supra nacional, para el reconocimiento de las federaciones deportivas, pasando por encima de la autoridad del Instituto Nacional del Deporte, de la Ley Orgánica del Deporte y de la Constitución Nacional.

Finalmente, debemos decir, que con este olímpico fraude electoral fueron violados los derechos a la participación, al sufragio y a la igualdad de los representantes legales de las federaciones, así como a la transparencia que debe reinar en todo proceso electoral, establecidos en los artículos 62 y 63 de nuestra Carta Magna y 3 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Al respecto, debe advertirse que la denunciada asamblea general extraordinaria se llevó a cabo en medio de la exclusión de la gran mayoría de los miembros integrantes del Comité Olímpico Venezolano y con la participación de otros no legitimados para hacerlo, lo cual deriva en la elección de una írrita Comisión Electoral, dado que su designación no sería una manifestación de la voluntad del universo de los representantes federativos que deberían participar en dichos comicios, sino que se priorizó de forma subjetiva la elección, solo a la participación de los ciudadanos que le fueran afines a la opción apoyada por los eternos miembros de la junta directiva del COV.

La asamblea se encuentra viciada de nulidad y las decisiones allí tomadas no son vinculantes, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 8, 20 y 49 de sus Estatutos, 2, 41, 50, 51 y 53 de la Ley Orgánica de Deporte, Actividad Física y Educación Física, 13 de su Reglamento Parcial Nº 1 y 62 y 63 de nuestra Carta Magna.

La sentencia Nª 36 de la Sala Electoral del TSJ del 29 de mayo de 2013, es clara y precisa en esta materia:

“…los integrantes de sus órganos de dirección deben ser escogidos en el marco de procesos electorales en cuya organización y dirección se demuestre igualdad, transparencia e imparcialidad; de lo contrario, se les violaría a sus miembros el derecho al sufragio consagrado en el artículo 63 de la Constitución. Para ello resulta indispensable que en la escogencia de los órganos electorales llamados a organizar y dirigir los respectivos procesos electorales (comisiones electorales), participen todos los factores involucrados de manera que se garantice un efectivo y democrático control de los comicios…”.

Frente a este fraude electoral, corresponde a las Federaciones Deportiva solicitar ante los tribunales la nulidad de este vergonzoso acto y mantener una unidad que haga posible la renovación de las monárquicas autoridades olímpicas.

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Fernando Mires

(Alrededor de los libros)

Sinopsis de la novela La Anomalía

El 10 de marzo de 2021 los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de París aterrizan en Nueva York después de pasar por una terrible tormenta. Ya en tierra, cada uno sigue con su vida. Tres meses más tarde, y contra toda lógica, un avión idéntico, con los mismos pasajeros y el mismo equipo a bordo, aparece en el cielo de Nueva York. Nadie se explica este increíble fenómeno que va a desatar una crisis política, mediática y científica sin precedentes en la que cada uno de los pasajeros acabará encontrándose cara a cara con una versión distinta de sí mismos.

Hervé Le Tellier firma una novela brillante, inteligente y virtuosa en la que la lógica se funde con lo imposible.

De acuerdo a la sinopsis puedo imaginar que la lectura de La Anomalía (premio Goncourt 2021) podría atraer magnéticamente a los entusiastas de la ciencia ficción. Aunque a decir verdad, no estoy muy seguro de que pertenezca enteramente a ese género. De ciencia hay muy poco. Más hay de filosofía, de imaginación sistémica, de teorías meta-reales. Pero sobre todo, de cinematografía. Efectivamente, la novela se deja leer como quien ve un film norteamericano de historias entrecruzadas. Pues a diferencias de esos tiempos lejanos, cuando cineastas se inspiraban en novelas, cada vez son más los novelistas que recogen sus ideas y materiales de la cinematografía. Al leer La Anomalía es imposible no pensar en los filmes de Robert Altman, por ejemplo. Distintas personas en distintos lugares, aisladas entre sí, comienzan a articular sus episodios de vida, hasta confluir en una historia alucinante que los subordina a todos. Esa fue la suerte que corrieron Blacke, David, Víctor Wiesel, André, y varios más.

La historia escuetamente narrada en la sinopsis es el relato de la repetición de un acontecimiento en el tiempo en un lapso de tres meses. O sea, es una historia -parece afirmar el autor en contra de lo que cree la mayoría de los historiadores- que sí se repite. Pero esa repetición requiere de una premisa insoslayable: la de que el tiempo deje de ser continuo. El escritor francés Hervé Le Tellier nos habla en cambio de la duplicación de un tiempo que presenta un error de programación entre la relación que se da entre lo devenido y el devenir. Menudo problema.

Naturalmente, si nos da miedo hundirnos en los pantanos de la metafísica, podemos seguir leyendo La Anomalía como una novela que nada tiene que ver con “nuestra” realidad, una, menos que historia, historieta divertida, a la que podemos leer masticando palomitas para pasar el rato, o para matar al tiempo como dicen los micro-suicidas quienes en vez de matarse a sí mismos, matan al tiempo.

Al fin y al cabo, cada uno lee a un libro, no como el libro es, sino como uno es. Podríamos agregar, cada uno es diferente a sí mismo en el momento en que lee un libro. Podemos imaginar así a un Heráclito moderno que en vez de no bañarse dos veces en el mismo río, nos dijera: “nunca leemos el mismo libro”. Le Tellier lo dice mejor: “Ningún autor escribe el libro del lector, ningún lector lee el libro del escritor”. Como sea, leamos como leamos, no podemos hacerle una finta al tema de los temas: al del tiempo, al de ser en el tiempo. Es el tema de la novela, en mi opinión.

Según la novela, el tiempo podría no solo ser continuo, sino también -paradoja- repetirse en el tiempo. Si esto sucediera, habría que revisar no solo nuestra concepción de tiempo sino la relación entre ser y tiempo. O lo que es parecido, pero no igual, la relación entre el espacio, sus objetos y el tiempo. Nada nuevo bajo el sol, nos dirá alguien. Estaríamos repitiendo en lengua vulgar la discusión de los físicos del siglo pasado. Pero no, no es eso, no, no es así. La discusión sobre el tiempo existía mucho antes que Einstein nos iluminara el mate con sus bellas y simples fórmulas.

San Agustín por ejemplo, fue el primero en formular una premisa que mucho después harían suya los genios de la física. ¿Qué es el tiempo? se pregunta el mismo. La respuesta del santo de Hipona está más cerca de Heisenberg que de Einstein: “Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé” (Confesiones, Xl). Es decir, el tiempo agustino es objetivo, pero nuestro tiempo, el que percibimos o medimos, no lo es. Así lo explica el mismo Agustín: “Mido el tiempo, lo sé; pero ni mido el futuro, que aún no es; ni mido el presente, que no se extiende por ningún espacio; ni mido el pretérito, que ya no existe. ¿Qué es, pues, lo que mido?” (Confesiones, Xl). Algo que no sabemos que es, pero avanza en el tiempo, habría tal vez contestado Stephen Hawkins.

En resumidas palabras, si hablamos del tiempo hablamos de un pasado que no existe porque ya pasó, de un presente que no existe porque al escribir estas palabras ya ha pasado y el de un futuro que no existe, porque aún no ha aparecido. Lo que mide San Agustín, es mi tímida respuesta, no es el tiempo sino SU tiempo, o más bien, la relación entre él y su tiempo. Hay por lo tanto un tiempo subjetivo y un tiempo objetivo donde toda medición del tiempo será relativa. Con esa afirmación nos acercamos a Einstein.

El tiempo es relativo según la noción einstiana. Pero si es relativo, constataría San Agustín -como si conversara en el tiempo con Einstein- debe haber en algún lugar un tiempo sin pasado y sin futuro, un tiempo absoluto, uno donde hay un presente puro o un puro presente. Ese es el tiempo divino, no el de la Ciudad de los Hombres sino el de la Ciudad de Dios.

Para nosotros, en cambio, no existe el tiempo sin su medición. De tal modo que podríamos seccionar al tiempo en dos trozos. El tiempo del dios Cronos que es crono-lógico y el tiempo del Dios Único. Por cierto, el segundo contiene al primero y no el primero al segundo de tal manera que puede ser posible que ráfagas de luz que provienen del tiempo eterno se deslicen ocasionalmente en el tiempo terreno, alterando su dimensionalidad, produciendo trastornos que antes se llamaban milagros y hoy se llaman anomalías.

Los milagros, efectivamente, son acontecimientos anómalos: anomalías. Y como son sin causa, nunca podremos entenderlos, solo Dios, si es que en Él creemos (no parece ser el caso de Le Tellier) Y a veces ni siquiera Dios, si tomamos en serio el delicioso chiste judío que nos cuenta Le Tellier, ese que dice que Dios lee cada cierto tiempo la Thora para entender lo que el mismo creó.

Dios no puede errar (aunque si un dios lo puede todo, debería también poder también errar) pero nosotros sí. Pero no siempre errar es errar. Dijo Kant que errar es fuente de toda verdad porque gracias al error rectificamos y pensar es rectificar. Lo dijo también Darwin cuando afirmó que la evolución se explica por mutaciones y las mutaciones suceden como resultado de errores que alteran los procesos naturales. Luego, la parte más ficticia de la novela de Le Tellier no sería tan ficticia. En la programación del tiempo puede haber errores y, el del desdoblamiento de la novela en dos acontecimientos iguales pero no crónicos, podría ser un error muy grave. Máxime si consideramos que el tiempo no es un “en sí”.

El tiempo, si existe, existe en un espacio y en relación a un objeto que hace posible al espacio que a la vez hace posible al tiempo. Por eso el desdoblamiento de un acontecimiento, según Le Tellier, puede tomar la forma de dos instancias similares pero superpuestas en lugares diferentes. Mejor dicho: en dos tiempos diferentes pero con los mismos objetos (avión, pasajeros)

En palabras más precisas: en la supuesta programación, los objetos han sufrido una dislocación de tiempo y lugar, reapareciendo en dos tiempos y lugares diferentes, produciéndose situaciones comiquísimas pero también muy dramáticas de personajes escaneados quienes son los mismos y a la vez no lo son. Esa, la de Le Tellier es literatura pura, y de la buena. El problema existencial para todos esos personajes es, sin embargo, no saber si ellos son el original o la fotocopia. O podría ser –no lo dice Le Tellier sino el autor de estas líneas- que nos estemos haciendo trampa, aplicando nuestras percepciones del mundo a una realidad que lo sobrepasa y lo trasciende. Puede ser incluso que estemos concibiendo al tiempo, al espacio y al objeto, como una trinidad sin unidad, como tres “cosas” diferentes, cuando solo son tres formas del ser de la unidad así como el Yo de cada uno no pasa de ser la simple percepción particular de un Yo supremo que vive en la verdad absoluta del universo y del que no somos ni siquiera la billonésima parte. Una partícula infinitesimal de un cuerpo eterno que trasciende a todos los espacios y tiempos habidos y por haber.

Dios santo, a los temas que puede llegar uno con una simple novela con la que solo queríamos entretenernos “un rato”.

Aparte de la comedia y la tragedia implícita en la relación espacio-tiempo-objeto, nada puede ocultar que en el desdoblamiento temporal de la novela yace el tema del no saber por qué ni para qué somos. La incógnita de la condición humana. ¿Somos de verdad o de ficción, somos reales o virtuales? ¿Obedecemos a las leyes de un programa suprahumano al que nunca tendremos acceso? ¿Es nuestra realidad una simple ilusión, según la expresión de Nietzsche?

En la realidad, en esa realidad tan simple que nos rodea, hay un programa, sospecha Le Tellier. Creo entenderlo: las aves migratorias, por ejemplo, nos muestran en bellísima precisión la programación a la que ellas están sometidas por el rigor de su propia naturaleza. El vuelo, la dirección que emprenderán en el cambio de las estaciones climáticas, precede a la existencia carnal de esas aves. O como dice casi genialmente Le Tellier “la existencia precede a la esencia”.

Si estamos programados o nos ha sido conferido además el rol de la programación no solo digital sino sobre todo espiritual, podría ser una posibilidad. Pero Le Tellier no da ni intenta dar respuesta a ninguna de nuestras inquietudes. Las deja estar ahí, simplemente. En ese sentido, es un escritor honesto, consigo y con sus lectores. Y al fin y al cabo, él es “solo un novelista”. No escribe para darnos explicaciones, ni mucho menos soluciones.

Su única tesis, formulada no por casualidad en las primeras páginas de su libro, es que una particularidad del ser humano es la de percibir que está rodeado por realidades incomprensibles. En las palabras textuales del autor: “Hay algo admirable que supera siempre el conocimiento, a la inteligencia, e incluso al genio: la incomprensión”. Con ese no-comprender hemos de vivir. Y, al fin y al cabo, deduce Le Tellier, si somos reales o virtuales, nada cambia en nuestra vida. ¿Qué importa saber si el amor que siento por ti es una invención, si de verdad siento que te amo? podría decir alguien que ha aprendido a amar de acuerdo a códigos cultural y socialmente establecidos.

“El amor evita al menos tener que buscarle continuamente un sentido a la vida”, apunta Le Tellier. Una frase conformista, sin duda. Pero plena de sentido. Podríamos reformularla así: vivir es inventarnos cosas para evitar preguntarnos acerca del sentido de las invenciones de las cosas que somos y nos rodean. ¿La vida es entonces una anomalía? No lo sé. Pero por lo menos -en eso podríamos estar de acuerdo- es un milagro.

Esa es la novela que leí, La Anomalía de Hervé Le Tellier. Seguramente otros lectores leerán en el mismo libro, otra novela. Leer, al fin, es pensar alrededor del libro que leemos.

9 de diciembre 2021

Polis

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Acceso a la Justicia

Reconversión monetaria

Haciendo caja. Así se encuentra en la actualidad el fisco nacional gracias al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a causa de la última reconversión que ha sufrido el bolívar. La decisión de la administración de Nicolás Maduro de borrarle seis ceros a la moneda nacional ha terminado haciendo muy jugosas las multas que el máximo juzgado puede imponer al resguardo de la Ley Orgánica de Amparo y Garantías Constitucionales de 1988.

El artículo 25 del instrumento castiga con una sanción pecuniaria de entre «dos mil bolívares (Bs. 2.000,00) y cinco mil bolívares (Bs. 5.000,00)» el llamado «desistimiento malicioso o el abandono del trámite por el agraviado». En pocas palabras, aquella persona que acuda ante un juez o magistrado para denunciar que alguno de sus derechos fundamentales fue violado o corre el riesgo de serlo pero luego no impulsa el proceso de manera continua, aun cuando el TSJ se tarde años en contestar e incluso la situación planteada ya no tenga vigencia, puede ser sancionada económicamente. La norma tiene sentido en cuanto persigue evitar acciones temerarias o que la justicia se pueda utilizar como tribuna con fines proselitistas por parte de algunas personas, pero es importante que sea bien aplicada por el máximo tribunal.

Desde que el pasado 1 de octubre entró en vigor el nuevo Bolívar con seis ceros menos, las multas arriba mencionadas pasaron de tener un valor irrisorio, llegando incluso a poder pagarse con un solo billete, a equivaler a un monto entre 431 y 1.077 dólares al cambio actual publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV) de 4,64 bolívares. Para ponerlo en perspectiva una multa por abandono de trámite representa hoy 285 salarios mínimos en su nivel inferior y 714 en su nivel más elevado.

La situación que se presenta en estos casos que favorece al Fisco Nacional va a contracorriente a la del grueso de los venezolanos, los cuales se acostaron siendo millonarios, nominalmente hablando, y se levantaron de la cama teniendo apenas unas decenas o cientos de bolívares, en el mejor de los casos.

Salvados por sus propios errores

¿Pero por qué la reconversión elevó el valor de las sanciones previstas en el artículo 25 de la Ley Orgánica de Amparo? Fundamentalmente porque el instrumento fija expresamente las multas en bolívares. En 2018 la Sala Constitucional reparó en este evidente detalle y puso fin a una práctica en la que venía incurriendo desde finales de 2007, cuando en vísperas de la entrada en vigor de la primera reconversión monetaria decretada por Hugo Chávez comenzó a calcular los montos de las sanciones en bolívares fuertes. «Se impone a la parte actora una multa por la cantidad de CINCO MIL BOLÍVARES (Bs. 5.000,00) o CINCO BOLÍVARES FUERTES (BsF. 5), pagaderos a favor del Fisco Nacional», como comenzó a aparecer en sus decisiones.

Sin embargo, a medida que la inflación galopaba y se convertía en la hiperinflación que desde 2017 azota al país, la instancia encargada de interpretar la carta magna decidió dar marcha atrás y dictaminó lo siguiente en su sentencia n.° 827 del 3 de diciembre de ese año, con la cual modificó su posición sobre este ámbito:

«Tomando en consideración que la sanción establecida en el artículo 25 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales fue expresada en bolívares y el bolívar continúa siendo la unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela, el juez no puede modificar lo expresamente establecido por el legislador sin violar el principio de legalidad. En consecuencia, esta Sala Constitucional establece, con carácter vinculante, que en caso de desistimiento malicioso o de abandono de trámite la sanción aplicable por el juez de la causa será la establecida en la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales vigente, es decir, multa de dos mil bolívares (Bs. 2.000,00) a cinco mil bolívares (Bs. 5.000,00). Este cambio de criterio, se aplicará con efecto ex nunc, a partir de la publicación del presente fallo»

En esa ocasión la Sala consideró que la manera como está redactada la ley podría «sembrar duda sobre la cuantía de dicha sanción», por cuanto el extinto Congreso de la República al momento de dictar la norma en 1988 no tomó en consideración «el problema de la inflación, de las devaluaciones o de las reexpresiones monetarias». Sin embargo, afirmó que «no tiene cabida invocar principios como el de proporcionalidad o racionabilidad de la sanción con el propósito de corregir la desvalorización (o revalorización) de la moneda, porque objetivamente implica modificar el límite sancionador establecido por el legislador». En pocas palabras, dijo que no podía hacer lo que venía haciendo desde hacía una década.

En su momento esta sentencia le sirvió al TSJ para aumentar las multas y llenar las cuentas del fisco nacional.

Engrosando al fisco nacional

Desde octubre de este año la Sala Constitucional ha dictado treinta y dos sentencias en las que ha impuesto multas por abandono de trámite. Así lo contabilizó Acceso a la Justicia tras revisar los fallos publicados y anunciados en la página web del organismo rector del Poder Judicial. En cuatro de las sentencias publicadas en octubre (467, 474, 477 y 482), se constató que todas las sanciones impuestas fueron por el monto máximo de 5.000 bolívares o 1.160 dólares, bajo el argumento de que «la Sala juzga de suma gravedad el entorpecimiento de sus labores con la presentación de demandas posteriormente abandonadas, lo cual obliga a desviar su atención de asuntos que sí requieren de urgente tutela constitucional».

Lo llamativo de esos fallos es que los sancionados no solo son particulares sino también funcionarios públicos. De modo que en la sentencia n.° 482 del 1 de octubre, la instancia le impuso 5.000 bolívares de sanción a la fiscal 12 del Ministerio Público del estado Yaracuy, Nadexa Camacaro Carucí, por olvidarse de una acción de amparo que interpuso en septiembre de 2016 contra la decisión que en marzo de ese año dictó la Corte de Apelaciones de Yaracuy, mediante la cual envió a un centro de desintoxicación y rehabilitación a dos condenados por tráfico de drogas.

«Visto que en el presente caso se ha verificado la inactividad de la parte actora por más de seis (6) meses y como quiera que no se encuentra afectado el orden público, se advierte que tal situación debe interpretarse como la pérdida del interés de la misma», se lee en el fallo que tiene como ponente al magistrado Luis Fernando Damiani Bustillos.

Pero si lo anterior no fuera suficiente, todas las sanciones impuestas antes de la entrada en vigor de la reconversión también verán su valor aumentado, pues la decisión de 2018 de la Sala Constitucional deja en claro que las reexpresiones monetarias no afectan sus montos.

La medida prevista por la Ley de Amparo tiene sentido para evitar que la administración de justicia sea ineficiente ocupándose de casos donde ya no hay interés, y así, les dé prioridad a aquellos en que sí lo hay. Sin embargo, es llamativo que, en cuatro de las acciones publicadas en octubre de este año, la Sala no haya cumplido la obligación de informarle a los accionantes si revisaría o no dichas peticiones. Por el contrario, en algunos de los cuatro casos analizados, como el que afectó a la funcionaria del Ministerio Público, los magistrados se demoraron dos años en anunciar que no lo analizarían, contrariando abiertamente lo dispuesto en la Constitución y la propia Ley de Amparo, que obligan a que este tipo de solicitudes que sean tramitadas de manera expedita.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

Es llamativo que, en el grueso de las peticiones rechazadas, bajo el argumento de la pérdida de interés o desistimiento malicioso, los magistrados ni siquiera informaron a los peticionarios si analizarían o no sus escritos, pese a que la Constitución y la ley los obliga a darles una respuesta perentoria. El máximo juzgado se queja de que los particulares se olvidan de sus acciones, pero él jamás les informa si las analizará, con lo cual parece que también él se olvida de las peticiones que recibe.

Los abogados y venezolanos de a pie que a partir de ahora acudan al máximo juzgado para pedir amparo deberán estar acudir constantemente al organismo, enviándole escritos o correos electrónicos, sin importar si este les responda o no, para así evitar que considere que se olvidaron de sus solicitudes y les imponga onerosas multas. En todo caso, representa una nueva barrera para los accionantes que buscan en el amparo una forma de restitución de sus derechos constitucionales.

8 de diciembre 2021

https://accesoalajusticia.org/efectos-colaterales-ultima-reconversion-mo...

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Ignacio Avalos Gutiérrez

El pasado 5 de diciembre se celebró el Día del Profesor Universitario, aunque lo de celebrar suena un poco forzado, vistas las duras condiciones dentro de las que transcurre la vida de los docentes. Baste señalar en este sentido, que, de acuerdo a una encuesta realizada hace poco, la mayoría de ellos obtiene una remuneración que apenas bordea el costo de la canasta familiar. Y mejor no hablemos de otras cosas porque el paisaje desconsuela.

La digitalización forzosa (o la nostalgia de un profesor analógico)

Ciertamente no fué, así pues, un día para festejar, doy testimonio personal de ello. En efecto, soy profesor universitario, aunque de pura casualidad. Nunca me paso por la cabeza serlo. Un día, al poco tiempo de graduado, fui llamado por las autoridades de la Escuela de Sociología para hacerle la suplencia a una profesora que, por razones de salud, tuvo que abandonar las clases a mitad del semestre. A la semana del aviso me vi, para mi propio asombro, parado en la tarimita de un aula del piso 7 de la Facultad de Economía, a cargo de una materia que, aquí entre nos, se encontraba fuera del menú de mis principales intereses y curiosidades intelectuales. Posteriormente, gracias a una inercia bendita, ingresé formalmente y hasta el sol de hoy, aunque no he hecho lo que se llama una carrera académica y nunca me he ganado la vida a través de la docencia, me refiero en el sentido económico, porque en el literal, vaya que me la gané. Apenas me asomo un día a la semana por los pasillos ucevistas y hace casi dos años que no paso por allá, culpa de un animalito microscópico, origen de la pandemia que los terrícolas no hemos sido capaces de encarar.

En consecuencia, me encuentro condenado al zoom, lo digo literalmente sin exagerar. La universidad se encuentra cerrada, por no decir confinada. Los hechos, han impuesto un modo virtual, imprescindible para que lleve a cabo sus actividades, aunque semejante tarea encuentre diversas limitaciones y complicaciones. Es una vía que, desde luego, ha resultado muy útil, que tiene evidentes ventajas y que desde hace rato pareciera dibujar futuro auspicioso.

Pero también es cierto, dicho sea de paso, que carece de los encantos de la vida analógica. No en balde abundan cada vez más los estudios que sostienen que, “lo físico contraataca”. Toma cuerpo una suerte de revancha de lo analógico, instando a comprender que la experiencia humana necesita de ambos mundos –el físico y el digital– si se trata de llevar la vida como debe ser.

Entre tanto, el Siglo XXI hace de las suyas

Al margen de lo anterior, y volviendo al asunto que concierne al artículo, en esta época las universidades dan tristeza, sobre todo las públicas autónomas. Su situación es el resultado de la aplicación de un manual oficial que contiene las instrucciones establecidas que, con pequeñas variantes, lleva más de dos décadas de vigencia. Su propósito es terminar con su autonomía y abrirle la rendija a una línea “académica” cuya finalidad es, palabras más, palabras menos, formar los profesionales que necesita la revolución, una amplia fórmula verbal que da pie para cualquier cosa dado el galimatías ideológico que caracteriza al gobierno de estos últimos tiempos, capaz de hacer compatibles en el marco del socialismo a lo siglo XXI, a los bodegones , el arco minero y las comunas.

En suma, se trata de una iniciativa que va a contramano del concepto de universidad y frente a la cual la resistencia interna, hay que señalarlo con franqueza, no ha sido ni suficiente ni adecuada ni unitaria.

Hay, entonces, que entender la situación que padecen nuestras universidades, pero desde el futuro. Soló desde allí es como puede calibrarse su actual crisis y bosquejar el camino que debe seguir en su transformación. En este sentido, diversas investigaciones han coincidido en señalar una tendencia general hacia la masificación, la diferenciación, la virtualización, la internacionalización, la multiplicidad y diversidad de los actores académicos, la multi e interdisciplinariedad y otros temas que perfilan un mapa distinto en el que no todo es color de rosa, por cierto, obligando a acomodar la brújula para orientar los cambios que haya que hacer.

HARINA DE OTRO COSTAL

No quiero llover sobre mojado. Han sobrado las opiniones, como era natural. Han sido numerosas, distintas y hasta contradictorias. Y lamentablemente, a muchos nos queda la sensación de que el evento del domingo 21 de noviembre no sirvió para lo que debería haber servido, esto es, para empezar a desenredar nuestro conflicto político, ese que nos agobia desde hace tiempo y que nos deja a todos la impresión de que la vida venezolana ocurre en una calle ciega, sin que ni los tirios ni los troyanos que se mueven en la escena política, parecieran darse cuenta de ello.

Ojalá, pues, que éste no sea el saldo que nos dejan las recientes elecciones y que lo que escribo no sea sino el efecto de un parpadeo emocional que tomó por sorpresa a mi optimismo.

El Nacional, 8 de diciembre de 2021

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Noticiero Digital

Pasar al contenidA mediados de 2019, una voz experimentada hizo sonar las alarmas: se estaban cometiendo irregularidades en el manejo de la ayuda humanitaria y la empresa venezolana Monómeros. Dos años después, el escándalo salpicó a todos los partidos del G4 y perjudicó la credibilidad del gobierno interino presidido por Juan Guaidó.

La voz denunciante era el Dr. Humberto Calderón Berti. Su hoja de servicio es elocuente: expresidente de PDVSA y de la OPEP, Ministro de Energía y Minas y Canciller de Venezuela durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. En 2019, fue llamado a servir como Embajador de Venezuela en Colombia en el gobierno interino. Aceptó.

Desde su residencia en Madrid, el Dr. Calderón Berti atendió al equipo de Politiks para conversar sobre la actualidad política y lo que depara el futuro a la oposición en Venezuela. La entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.

Julio Borges renunció a su cargo como Canciller del interinato. ¿Se acabó el gobierno interino?

Yo no creo que el gobierno interino haya terminado. El Estatuto de la Transición es suficientemente claro: el presidente Guaidó continúa al frente del gobierno interino. Desde el punto de vista jurídico es quien tiene la continuidad.

Creo que es fundamental que haya una separación de poderes clara y determinante. El gran problema del gobierno interino fue la confusión tan grande que hubo entre un gobierno parlamentario y un gobierno del parlamento. No tuvimos un gobierno parlamentario, tuvimos un gobierno del parlamento. Un gobierno donde los parlamentarios de todos los partidos, sin excepción, pretendieron intervenir en los aspectos ejecutivos de la administración.

Vean ustedes lo que ocurrió en el caso de Monómeros. Al comienzo, se trató de tener unos ejecutivos y directores de la empresa que fueran profesionales de la petroquímica. Pero eso duró muy poco tiempo y se sustituyeron por activistas políticos.

Hubo un reparto entre los dirigentes de los partidos del G4 para copar no solamente los cargos directivos, sino también los cargos gerenciales. Los resultados están a la vista: un rotundo fracaso.

El asunto central de todo esto es que hubo una generación que accedió a una parte del manejo del Estado, porque la otra parte la tiene el régimen, que no tenían ninguna experiencia en el manejo de los asuntos públicos. La Asamblea era para legislar, controlar; no para ejecutar.

Se desdoblaron tratando de ejecutar, poniendo activistas políticos que no tenían la formación, las calificaciones y los conocimientos del negocio. Fue un error de diseño desde el comienzo.

"El gran problema del gobierno interino fue la confusión tan grande que hubo entre un gobierno parlamentario y un gobierno del parlamento"

Ahora, lo que nos queda a los venezolanos es Guaidó. Lo razonable es que exista a partir de enero un gobierno interino distinto. No puede ser que el G4 tenga el monopolio del poder en Venezuela.

Hay muchos sectores de la sociedad venezolana, de otros partidos políticos, independientes con calificaciones de las academias, gremios profesionales, gente muy importante en Venezuela que podría ayudar.

Lo que debería hacerse es un Grupo Ejecutivo pequeño en torno al presidente que se encargue de algunas tareas. Luego, un Comité Político de 15 a 20 personas, figuras de respetabilidad, honorabilidad y de conocimiento, que asesoren al presidente y se reúnan periódicamente. Finalmente, una Comisión Delegada para que controle y legisle.

¿Qué es lo que debe haber en torno al presidente Guaidó? Gente que se encargue de distintos sectores. Alguien que se encargue de la política internacional, dado que el apoyo internacional no solo hay que mantenerlo sino, si es posible, aumentarlo. Un grupo que se encargue de las cuestiones internas de Venezuela, para que traten de canalizar, por ejemplo, la ayuda humanitaria.

Hay muchos países que quieren ayudar a los venezolanos que están en el territorio nacional. Debería haber un grupo encabezado por una persona que se encargue de eso. Igual con el tema de los migrantes.

Hoy, tenemos 6,5 millones de migrantes que están en todas partes del mundo. Algunos están pasando mucho trabajo porque esa gente requiere una atención por razones humanitarias y de solidaridad social. Esa gente no se puede abandonar.

Que los migrantes venezolanos sepan que hay un gobierno interino que se preocupa por sus necesidades.

Recientemente, dijo que “Juan Guaidó debe contar con una verdadera independencia como presidente interino”. ¿Podría profundizar al respecto?

El presidente Guaidó tiene que escoger un grupo de siete u ocho personas para atender estas áreas que te mencioné, cada uno de ellos con su propio equipo. ¡Pero debe designarlos él! Yo fui Ministro muchos años, ¿y quién me nombró a mi? El presidente de la República. ¿A quién le rinde cuentas el presidente Guaidó? A la Asamblea Nacional.

"Lo que nos queda a los venezolanos es Guaidó. Lo razonable es que exista a partir de enero un gobierno interino distinto. No puede ser que el G4 tenga el monopolio del poder en Venezuela"

Los venezolanos tenemos en estos momentos activos muy importantes en el exterior, no solo CITGO y Monómeros. Existen otros activos financieros que están dispersos. Hay que hacer un inventario de esto y administrarlos adecuadamente. Hay que tratar de proteger esos activos que son del país, no son ni del régimen ni del gobierno interino. Son de los venezolanos.

¿Qué opina de la propuesta de Primero Justicia de poner esos activos en un Fideicomiso?

Hasta ahora, lo que se ha hecho es un reparto de los partidos. Eso no debe ser.

La cuestión de los activos es sumamente importante. CITGO, que vale muchísimo dinero, está en una precaria situación económica no por culpa del gobierno interino, sino del régimen. Fue el régimen quien lo dio en garantía para los créditos, fue el régimen quién comprometió los activos al no pagar. Igual que los bonos. Los bonos 2020 simplemente pusieron acciones de CITGO en garantía de esos bonos. Todo eso hay que revisarlo y manejarlo bien.

Monómeros era una empresa que venía funcionando bien. Se nombró una gerencia profesional, pero como estos no se prestaban para la piñata en la que se quería convertir a la empresa, entonces los destituyeron y los sustituyeron por activistas políticos afines al G4.

Estoy absolutamente convencido de que habidas cuentas del estado en que se encuentra la empresa, se puede articular un plan para reflotar financieramente a Monómeros, con profesionales que conozcan del negocio y la ayuda del gobierno colombiano.

Monómeros es una empresa estratégica para el gobierno colombiano. Entre el 45 y el 50 por ciento de los fertilizantes para el cultivo de la papa y el café en Colombia vienen de Monómeros. Si se pone una gerencia profesional, a la vuelta de un par de años esa empresa tiene que estar dando beneficios.

En 2019, fue el primero en denunciar las irregularidades que hoy han salpicado a todo el G4. Una de las irregularidades que denunció fue que encontró a Manuel Rosales, hoy gobernador electo del Zulia, presidiendo reuniones con la Junta Directiva de Monómeros. A su juicio, ¿Qué responsabilidad tiene el gobernador Rosales en la situación actual de Monómeros?

Yo creo que eso fue algo indebido. Él no debió estar allí, los que tenían que estar ahí eran los diputados. Él no era diputado. A mi me invitaron y yo estuve renuente en asistir, pero me quedaba a 20 metros de mi oficina. Finalmente, asisto y me sorprendió encontrarme con eso.

"Desde el punto de vista político, no hay condiciones para acudir a un proceso electoral que sea transparente"

La forma como algunos diputados de la AN trataban a los ejecutivos que ellos mismos habían designado era irrespetuosa, altanera, desconsiderada y agresiva. Yo me sentí muy mal porque yo he pasado toda mi vida al servicio del Estado en distintas responsabilidades. Jamás se le trató a nadie de forma indebida.

Cuando yo era Ministro, fui muchas veces al Congreso Nacional a rendir cuentas y jamás se me faltó al respeto. Lamentablemente, eso fue lo que sí se hizo con los ejecutivos de Monómeros. Gente que estaba dando lo mejor de sí al país.

"Cuando Venezuela tenía más visibilidad internacional, pues, se nos pasó el momento"

Hay que hacer un cambio radical y poner gente profesional al frente de Monómeros. De lo contrario, se va seguir deteriorando la empresa y se logrará lo que unos quieren: poner la empresa en una situación tan precaria que nos veamos obligados a venderla, lo cual sería muy lamentable para el país.

¿Es cierto que en 2019 usted habló con un grupo de militares en Venezuela que planteaban la sustitución de Juan Guaidó? ¿Qué responde a estos señalamientos?

Eso fue una olla montada en la prensa de España tratando de confundir a la gente sobre el tema del 30 de abril [de 2019]. Porque eso fue un rotundo fracaso. Pregúntele al general Figuera si él sabía si yo estaba metido en eso o no.

¿Qué valoración hace de que el presidente Biden haya invitado al presidente Guaidó a la Cumbre de la Democracia?

Me parece positivo. Están surgiendo problemas en otras partes del mundo que lamentablemente han puesto en un rol secundario el tema venezolano. Lo de Ucrania, por ejemplo, es muy delicado. El caso de Siria. Los ojos hoy están puestos en otros temas. Cuando Venezuela tenía más visibilidad internacional, pues, se nos pasó el momento. Pero hay que retomarlo.

¿Cuál es su lectura sobre el resultado de las recientes elecciones regionales en Venezuela? ¿Fue un triunfó de la abstención?

La abstención fue un mensaje muy claro: un rechazo al régimen, pero también un rechazo a la oposición.

¿Cuántas gobernaciones le dieron al G4? ¿Tres? Vean lo que está ocurriendo en Barinas. No hay condiciones. Hoy estaba leyendo una noticia y decían que estaban moviendo cinco mil nuevos electores de otros estados para Barinas, que estaban sacando gente de la lista para que no pudieran votar.

El error estuvo en acudir a las elecciones. Yo respeto mucho a la gente. La gente vota si quiere votar, yo no voy a decir por eso que son traidores a la patria o que son insensatos, que con cohabitadores del régimen. No, cada quién hace lo que le venga en gana.

Pero, desde el punto de vista político, no hay condiciones para acudir a un proceso electoral que sea transparente. El Registro Electoral está contaminado, todo el mundo lo sabe. Hay gente que tiene tres o cuatro cédulas de identidad. Hay muertos votando. No hay imparcialidad por parte del organismo electoral. El CNE no es imparcial.

El Plan República participa en el proceso de manera abusiva, desmedida, atropellando a la gente. Los colectivos empiezan a darle vuelta a los centros electorales para amedrentar y ahuyentar a la gente. La observación internacional es extremadamente precaria.

"La abstención fue un mensaje muy claro: un rechazo al régimen, pero también un rechazo a la oposición"

Vean lo que acaba de hacer la UE. Mandan unos observadores internacionales, detectaron fallas como tenían que detectar e inmediatamente el régimen les cayó encima. Y así pasa en todo. ¿La señora Bachelet es de extrema derecha? No, es socialista. Fue dos veces presidente de Chile. Hace un informe y el régimen la insulta, la veja, la maltrata indebidamente.

Señaló la ausencia de condiciones. Pero a principios de año se dijo que la presencia de los rectores Roberto Picón y Enrique Márquez en el CNE era una garantía electoral. ¿Cómo evalúa usted el comportamiento de estos rectores? ¿Estuvieron a la altura del compromiso histórico que tenían ante sí?

¿Qué pueden hacer? Es muy poco lo que pueden hacer porque son franca minoría. Todo el CNE está manejado básicamente por el régimen. Yo no le atribuyo responsabilidad a ellos, pero ellos han debido saber cuando aceptaron ser miembros del CNE de que ahí su desempeño iba a ser muy precario, como efectivamente ha sido. Porque el CNE se maneja de una manera abusiva para poner al régimen a ganar las elecciones.

¿Se deben renovar los partidos políticos en Venezuela? ¿Cómo debería darse esta renovación?

Yo creo que todos los partidos políticos deben renovarse. La combinación debe ser la experiencia acumulada con los conocimientos, con los estudios, con el trabajo de muchos años, junto con el ímpetu, la fortaleza y el empuje de los jóvenes.

"El error estuvo en acudir a las elecciones"

Lamentablemente, viví la experiencia de lo que significa el sectarismo generacional. Si pasas de 50 años, a uno lo consideran como un inútil. Yo tengo 80 años y soy un dinosaurio, pero no estoy fosilizado (risas). Estoy activo, pienso, escribo y doy conferencias.

¿Qué es lo sensato, lo inteligente, lo recomendable para el país? Junten la experiencia con la juventud. Conozco casos de gente a la que le dijeron: “No queremos personas vinculadas al sector petrolero que tenga más de 50 años”. Uno se pregunta: ¿Qué experiencia pueden tener?

Así no se puede manejar un país. Hay que manejar al país con sentido de Estado, con sentido de grandeza, con desprendimiento, con mucho esfuerzo, trabajo y dedicación. Sin sectarismos políticos ni generacionales. Ha habido mucho sectarismo político, mucha falta de grandeza por parte de muchos dirigentes.

"Viví la experiencia de lo que significa el sectarismo generacional. Si pasas de 50 años, a uno lo consideran como un inútil"

En el fondo, ¿por qué se da ese enfrentamiento? Por el problema de los manejos en el gobierno interino. Repito: Guaidó ha sido un gran ausente en todo esto. ¿Quién es el que ha manejado esta cuestión en Venezuela? ¿Guaidó? No, el G4. El G4 en una forma, un estilo, una manera de reparto entre ellos.

Yo no quiero regresarme a lo que pasó hace dos o tres años, yo lo que quiero es que la gente piense en el futuro, de qué manera se puede trabajar para salir del régimen, incorporar a los mejores y hacer lo que el país requiere.

¿Qué opina de la propuesta de María Corina Machado de hacer unas elecciones para escoger la nueva conducción política de la oposición

He hablado con María Corina, pero no me han explicado la propuesta en profundidad. Honestamente, yo tengo mis dudas. Sabiendo cómo funcionan estas cosas, lo más probable es que estos gobernadores donde ganó la oposición se pongan de acuerdo para poner al frente de la oposición a gente que sea amiga de ellos.

Aquí hay que quitarse la careta de una vez por todas: dejar la AN funcionando con una Comisión Delegada separada totalmente del gobierno interino y un Comité Político asesor del presidente, el cual está contemplado en la Constitución.

Hay que buscar la manera que exista una transición donde no tendrán cabida los que han violado Derechos Humanos, los que se han enriquecido a costa del erario público. Los enchufados, muchos de ellos se llaman opositores, y lo que han hecho es enriquecerse con el régimen.

El que comete un acto de corrupción, en la situación tan precaria que está Venezuela, perjudica a todo el país, pero especialmente al más vulnerable, al más pobre. El dinero que se roban es el dinero que le quitan a las escuelas, los hospitales.

Tú ves en las ciudades como Miami o Madrid como se pavonean los ladrones que han desfalcado el país y aparecen en las revistas, los llaman empresarios, ¿empresarios de qué? Si lo que han hecho es saquear a Venezuela, ¿y esos señores se van a ir lisos? ¿No van a pagar por las fechorías que han cometido?

¿Ha faltado disposición de la comunidad internacional para sancionar a estos corruptos?

Absolutamente. Claro que sí. Hay países donde la gente es muy permisiva con la corrupción. Saben que hay unos venezolanos que han desfalcado a Venezuela, que han robado groseramente a dos manos en Venezuela y aquí aparecen en las revistas del corazón. Se codean con lo más graneado de la sociedad española. Porque tienen dinero, porque los invitan y los ponen a participar en sus negocios. En los Estados Unidos es distinto.

Hablemos de petróleo. Se dice que hasta que no se solucione el conflicto político no habrá una recuperación significativa de la industria petrolera. Sin embargo, Ecoanalítica proyecta que el PIB petrolero venezolano crecerá en un 8,2% en 2022, tras años en una franca caída. ¿Considera realista esta proyección?

Si estás en el hueco, cualquier cosa que signifique mejorar la producción es crecer (risas). Eso no tiene ningún sentido. ¿Qué volumen van a producir? ¿Van a llegar a medio millón de barriles por día? [Según Reuters, la producción petrolera en Venezuela se encuentra en 900 mil barriles al día].

Cuando Chávez llegó al poder, estaban produciendo tres millones 300 mil barriles por día. Lo que han hecho es aniquilar la industria petrolera. Algunos responsables de esto se han muerto, pero otros están por ahí pavoneándose y disfrutando de los millones que se robaron e inculpando a sus sucesores de acabar con PDVSA.

"¿Qué es lo que el régimen busca en las negociaciones en México? Lo que buscó en Oslo, Barbados y República Dominicana: ganar tiempo"

Pero es que esto empezó hace muchos años. Esto empezó al comienzo del gobierno de Chávez donde destituyeron a 20 mil funcionarios de PDVSA, ejecutivos, gerentes, técnicos, obreros especializados. Eso fue un disparate diseñado por Fidel Castro.

Muchísimo antes de las sanciones…

Absolutamente. Esto no tiene que ver con las sanciones. La caída de la producción venezolana no tiene nada que ver con las sanciones. Esto comenzó mucho antes.

Fidel sabía dos cosas. Si había una gerencia profesional en PDVSA, él no podría hacer lo que él quería: llevarse el petróleo a Cuba sin pagarlo. En segundo lugar, utilizar el petróleo como instrumento de penetración política. Esto a través de los países miembros del Foro de Sao Paulo, del Grupo de Puebla. Comprando solidaridades en el Caribe.

Lo que intentó y no pudo hacer con Betancourt, lo logró luego con Chávez…

A Chávez le entró de una manera distinta. Betancourt era un hombre serio, a Betancourt no lo engañó. Betancourt lo puso en su sitio. Pero a Chávez lo empezó a trabajar por el lado donde era más débil, que era por el lado del halago porque era un hombre profundamente narcisista.

¿Ustedes no recuerdan a Fidel en Venezuela repitiendo hasta la sociedad “Hugo, cuídate”, “Hugo, tú no te cuidas”? ¿Para qué? Para llevar los servicios de inteligencia cubanos a Venezuela como efectivamente están ahora. Que mucha gente no lo haya visto es otra cosa.

Hoy, en Venezuela, los rusos, los chinos y los cubanos juegan un papel importante. Luego vienen todos los grupos irregulares y rezagos de la guerrilla y disidentes de las FARC, el ELN, los narcotraficantes. El país está ocupado y muy desarticulado. Un país que está totalmente secuestrado por agentes internacionales.

Es probable que el próximo año se reanude la negociación en México. ¿Qué debería pasar para que de esta negociación salga un acuerdo que acerque a los venezolanos al cambio político?

El tema de México es muy especial. Lo primero que hay que preguntarse es ¿qué es lo que el régimen busca en las negociaciones en México? Lo que buscó en Oslo, Barbados y República Dominicana: ganar tiempo. Eso es lo que ha hecho hasta ahora.

Veamos lo que ocurrió en México, por cualquier cosa suspenden las negociaciones. Eso es darle una patada a la pelota hacia adelante para reanudar las conversaciones más tarde, pero luego son seis u ocho meses que se han perdido. Y así llegar hasta donde ellos quieran llegar.

¿Es usted optimista con respecto a la libertad de Venezuela?

Lo soy. Todo tiene su comienzo y todo tiene su final, como dice la canción. Creo que la situación de Venezuela es prácticamente insostenible. Un país paria, aislado, muy abandonado. Con actores políticos que no solo somos los venezolanos. Ahí también están otros actores. No lo digo por exageración.

La presencia, por ejemplo, de los rusos en Venezuela es evidente. También están tras bastidores en la negociación en México. Los cubanos, los chinos. Lo que era un problema interno de los venezolanos se nos fue de las manos y hoy es un problema de geopolítica mundial.

9 de diciembre 2021

https://www.noticierodigital.com/2021/12/calderon-berti-lo-que-nos-queda...

 15 min


Manuel Delgado Campos

Como ciudadano venezolano común y corriente, opino que el proceso electoral llevado a cabo en nuestro país el 21 de noviembre de 2021, nos ha dejado grandes lecciones y varias experiencias, gratas e ingratas, las cuales, sin ánimos de gran analista, me propongo comentar.

Una de ellas es que valió la pena votar, porque los resultados tanto en número de votos como en incidentes registrados, permitieron demostrar fehacientemente y con datos comprobables ante el mundo, ante el país y ante nosotros mismos una situación real, de la cual estábamos convencidos pero que el régimen podía rebatir con argumentos aunque no sustentados en cifras.

A pesar de la abstención, mayoritariamente opositora, bien fuera voluntaria u obligada por la diáspora, los resultados indican que que quienes nos oponemos al régimen comandado por Nicolas Maduro somos mayoría evidente y que su base de sustentación, en cuanto al número de votantes oficialistas, es cada vez menor. No hay dudas al respecto.

La presión nacional e internacional los obligó a simular una condiciones de mayor liberalidad y equidad para esas votaciones con miras a un reconocimiento internacional. Incluyendo el nombramiento de dos rectores no chavistas y la aceptación de misiones de observación internacionales, como fue la enviada por la Unión Europea; de comportamiento realmente independiente. Coincidiendo en sus observaciones y objeciones con las del Centro Carter. Las actuaciones posteriores de los funcionarios y organismos adscritos al régimen desnudaron su verdadera intención y quedaron al descubierto.

Las circunstancias propiciadas por la propia dirigencia opositora no permitieron, a pesar de los números, ganar gobernaciones y alcaldías adicionales a las que ya sabemos. Ese es un tema que ha sido ampliamente analizado por expertos en la materia y que obliga a toda la dirigencia y a todos quienes tengan influencia en la toma decisiones, a tomar conciencia al respecto y actuar en consecuencia. Sin unidad no hay éxito.

Mención especial merecen los acontecimientos de Barinas donde, aún sin unidad, un candidato opositor se impuso por sobre el candidato oficialista. Forzados a reconocerlo debieron acudir a las más burdas triquiñuelas 'institucionales' para arrebatar ese triunfo, por poco margen pero altamente significativo. Fué en Barinas, la tierra de los Chavez. Un solo candidato opositor para las elecciones de enero es de imperiosa necesidad.

Esta surgiendo una ´nueva´ dirigencia política, no necesariamente alacránica, colateral a la existente, particularmente a nivel regional y local que debe ser respetada y tomada muy en cuenta. Los números no engañan. Eso obliga a algunos de los líderes actuales a reconocer que el liderazgo no se conserva solamente por ser candidato para lo que sea en cualquier oportunidad. Se sigue siendo líder cuando se toman y se ayuda a tomar las mejores decisiones en favor de la mayoría por encima del beneficio personal o grupal. Rómulo Betancourt fue líder hasta el final y después de ser presidente nunca más fue candidato a algo.

Los oficialistas vencieron pero no convencieron y eso es extremadamente importante. Se van evidenciando las costuras y las diferentes posturas dentro de ese sector. Su fuerte es la violencia y la tracalería, poder que es difícil de superar a corto plazo pero que no es eterno.

Vale la pena comentar sobre las críticas que han recibido los gobernadores opositores por haberse reunido con Maduro. Si aceptaron las reglas de juego impuestas por el régimen para esas votaciones tienen que seguir en el, en tanto que sea para beneficio de sus estados. Queramos o no, Maduro sigue siendo el presidente de facto y a los hechos hay que atenerse.

Con todo lo ocurrido, especialmente las arbitrariedades cometidas por el sector oficialista, llámese 'gobierno' o partido, no será posible que sean eliminadas las llamadas sanciones internacionales, tampoco el precio puesto sobre las cabezas de algunos funcionarios. Eso sigue así y tiene peso. Los militares de alto rango deben pensar mucho al respecto.

Por último, el informe y hasta la expulsión apresurada de la Comisión Observadora enviada por parte de la Unión Europea dará mucha tela que cortar. Certifica lo ya conocido, lo deja muy claro, escrito y publicado. Fue altamente favorable su presencia y las consecuencias de su actuación están por verse. Si al régimen no le gustó, seguramente es un buen informe, imparcial y justo. Quien reniega de la justicia actúa de esa forma.

A mi entender, los venezolanos, en general, debemos pensar en los aspectos positivos de ese proceso 'eleccionario' y asimilar lo negativo para hacer las correcciones necesarias. Todos debemos convencernos de que el camino electoral ayuda y mucho, en la lucha multimodal en favor de una Venezuela libre, democrática y donde impere la justicia. Hagamos poco caso a quienes se cierran en posiciones extremas porque la mejor estrategia está en explorar todas las posibilidades.

Aprovecho la oportunidad para desearle a todos los compatriotas, dentro y fuera de Venezuela, una feliz navidad, disfrutándola hasta donde se pueda, y un esperanzador año 2022.

Sunrise, Florida

04 de diciembre de 2021

 3 min


Humberto García Larralde

¿Cuántas veces apelará uno a la fábula del alacrán y la rana para explicar el sinsentido (aparente) del comportamiento fascista? Consciente de que su labor destructiva nacional se pasó de maracas y que su violación extendida de los derechos humanos transgrede normas básicas de convivencia internacional, Maduro pareció entender la necesidad de crear condiciones propicias para adquirir un mínimo de legitimidad ante el mundo. De otra forma, será poco probable que le alivien algunas de las sanciones que pesan sobre él y sus secuaces, una restricción significativa al margen de maniobra para sus diversos “negocios”. Corre el peligro de que, sin recursos, el tejido de alianzas cómplices sobre las que se mantiene su tiranía se deshilache y, “amor con hambre no dura”.

Confiado en que el desgaste del liderazgo opositor y sus pugnas internas le facilitarían la victoria, decidió que las elecciones regionales y locales del 21-N de este año contasen con condiciones que pudiesen obtener el visto bueno de las naciones democráticas de mayor relieve. Aceptó, por tanto, incluir dos reputados demócratas como rectores del CNE (conservando su mayoría de tres), indultó a importantes dirigentes políticos perseguidos por su condición opositora e invitó a una misión de observadores electorales (MOE) de la Unión Europea para que le dieran su sello de aprobación. Nada de las marramucias con las que se hizo reelegir en 2018. El propio demócrata, pues. Pero, como se reveló luego, su puesta en escena resultó muy distinta a la Disneylandia electoral con la que pensaba redimirse.

La MOE constató que el proceso comicial ocurrió en presencia de numerosas irregularidades: ausencia de un poder judicial independiente, fuerte ventajismo oficial, políticos inhabilitados, acceso desigual a los medios de comunicación y tarjetas y símbolos de partidos opositores confiscados. Y, encima, ¡Freddy Superlano ganó las elecciones para gobernador de Barinas, patria chica del Eterno! Como eso desafiaba las leyes de la Historia (con mayúscula), siempre a favor de la “revolución”, había que “corregir” los hechos. Y –bajo las propias narices de la MOE a la que se trataba de enamorar-- salió el esperpento del tsj (minúsculas bien ganadas, con el perdón de las minúsculas) invalidando ese triunfo. Sucede que, secretamente, Freddy Superlano seguía “inhabilitado”. Como si eso no fuera suficiente, el ejército de ocupación en que ha devenido el chavo-madurismo quiso vaciar el significativo triunfo de Manuel Rosales en el Zulia, despojándolo del manejo de aeropuertos, peajes y del puente sobre el Lago. Y, para culminar, se canceló de una vez la permanencia de la MOE en Venezuela. ¡Fuera esa caterva de espías!

Es bueno detenernos un instante en el vergonzoso fraude perpetrado en Barinas, pues arroja luz sobre la naturaleza del régimen. En primer lugar, la inhabilitación política de cualquier venezolano sólo es posible por decisión judicial motivada. Un órgano de la administración pública como la Contraloría General de la República no puede inhabilitar políticamente a Freddy Superlano o a otros. Segundo, el indulto de un presidente –y el chavismo reconoce a Maduro como tal—de todas maneras anularía esa “inhabilitación” amañada. Tercero, la máxima autoridad electoral, el CNE, en razón de este indulto, había autorizado la candidatura de Superlano (como de otros indultados). Cuarto, el alegato del tsj de que inhabilitó de nuevo a Superlano (¡!) nunca fue comunicado al CNE. Nadie lo conocía. Quinto, no le toca a ese tsj intervenir las competencias de la autoridad electoral, el CNE, para imponerle que suspenda el conteo de votos y convoque a nuevas elecciones en ese Estado. Sexto, si la supuesta “inhabilitación” de Superlano era razón para ello, ¿por qué no suspender, también, las elecciones en otros estados en los que habían concurrido candidatos “inhabilitados”? En fin, una ristra de disparates y atropellos pseudo-legales –seguramente se me escapan otros—que magnifican, a los ojos de cualquier observador, la ausencia absoluta de garantías para que se respetara la voluntad popular. Y uno de pregunta, ¿a qué se debió, entonces, el esfuerzo por simular unas elecciones confiables?

Si se esperaba que Maduro y sus cómplices actuasen en términos políticamente racionales, la torpeza cometida con las elecciones de Barinas, la conculcación de atribuciones a la gobernación del Zulia y la salida de la MOE no tienen sentido. Los sacrificios incurridos en abrirles espacios a la oposición, reducir su arsenal de trampas electorales, permitir el triunfo de la oposición en numerosas alcaldías y algunos estados, ¿no era para conquistar legitimidad internacional? ¿Por qué echar todo por la borda?

Algunos atribuyen tal desatino a las contradicciones internas del chavo-madurismo, en particular, a las maniobras de Cabello por sabotear la iniciativa de Maduro. Desde luego, entre trúhanes no pueden esperarse conductas de “gentlemen” ingleses, del “fair play”. Pero la razón es otra.

Para el fascismo, la política es una guerra. Los adversarios no son tales; son enemigos. A la hora de las chiquitas, no se respeta norma alguna si ello hace peligrar el triunfo de esa guerra. Y un aspecto central a todo triunfo, sobre todo en la confrontación política, reside en lo simbólico. ¿Cómo admitir que fue derrotado Chávez, el hermano, en la tierra en la que nació y creció el venerado héroe de Sabaneta? El mito requiere preservar inmarcesibles los elementos y signos que le dan vida y suscitan apego. Es consustancial al encantamiento que alimenta la fe de secta. ¡La tierra santa debe defenderse como sea! En un plano más terrenal, el manejo non-sancto de la familia Chávez al frente del estado no debe mancillar ese imaginario. Sus haciendas y otros negociados irregulares no pueden salir a la luz pública. Ya se procedió con la derrota de Francisco Rangel Gómez ante Andrés Velásquez en las elecciones para gobernador de Bolívar en 2017. Para tapar los robos asociados a su gestión al frente del estado Bolívar, había que “cortar por lo sano” (¡!) y robarse, también, las elecciones. Y, así como la naturaleza del alacrán lo llevó a aguijonear a la rana y ahogarse, donde quiera que peligre directa o indirectamente (por el colapso de la simbología “revolucionaria”) el régimen de expoliación chavo-madurista, se echará por la borda cualquier compromiso democrático. Es un asunto de economía política de mafias.

Ahora bien, quienes no deben dejarse llevar por simbolismos y pasiones sectarias, son las fuerzas democráticas. Las cifras del 21-N revelan que, de haberse producido candidaturas unificadas, habrían triunfado en unos 14 estados, aun con la altísima abstención que hubo. Además, se mostró que, en el bastión chavista de Barinas, la voluntad popular se inclina por rescatar la democracia. De manera que no hay excusa para aunar esfuerzos para propinarle a los fascistas una derrota aun mayor en Barinas en enero próximo. Aparentemente, ya se han celebrado acuerdos auspiciosos al respecto. Pero lo ocurrido obliga a anticipar nuevas trampas por su parte y tomar las previsiones en materia organizativa, de equipos de mesa y de denuncia a los medios, ante lo que puedan tramar.

Finalmente, lo sucedido es una alerta más a la estrategia trazada de conquistar condiciones favorables a la realización de elecciones presidenciales y legislativas confiables por medios pacíficos, como se ha tratado de adelantar a través del proceso de negociación interrumpido en México. Sólo ante una correlación de fuerzas que perciba como abiertamente contraria, el chavo-madurismo verá la necesidad de ceder. Ello implica capitalizar el triunfo esperado en Barinas e insuflarle a los venezolanos confianza en el voto como poderosa arma para el cambio. La firmeza de nuestros aliados internacionales en torno a las condiciones que justificarían el levantamiento de las sanciones cierra el cuadro.

Maduro y sus cómplices salieron bastante más golpeados, políticamente hablando, que la oposición de la contienda de 21-N. Aprovechemos al máximo la oportunidad que ello representa para avanzar.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

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