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Opinión

Américo Martín

Fui invitado a un interesante foro en el que debí responder muchas preguntas. Una en particular me pareció tan importante que decidí desarrollarla por escrito.¿Será necesario que una nueva generación tome la dirección política en Cuba y Venezuela para hacer lo que no quieren o no pueden los viejos líderes?

El prejuicio que la indicada interrogante expresa en cuanto al desempeño de los viejos conductores es históricamente insostenible, salvo que pasemos por alto el papel cumplido por ancianos ilustres como Churchill, Adenauer, De Gaulle, Eisenhower, Nixon, Chou Enlai, Mao Zedong y muchos otros. En la Segunda Guerra Mundial y en su posguerra, ese viejo liderazgo —hablando sin hipérboles y partiendo de conflictuadas esquinas— salvó al mundo.

Más obligatorio que salvar los méritos legítimamente logrados es dar vuelta a esa pregunta del indicado foro, con el fin de poner en evidencia su falacia.

Recuérdese que una nueva generación conduce en nuestro país el timón de la nave y que ha ocurrido de manera más formal en Cuba. Pese a la índole planificada y cuidadosamente manejada del proceso cubano, ha sido este más peligroso y cruento que el venezolano.

En la históricamente agitada isla, escenario del liderazgo extremadamente contradictorio del apóstol José Martí y del mítico dictador Fidel Castro, la revolución protagonizada por los hermanos Castro, el Che, Camilo, Huber Matos, sencillamente mostraba ya signos avasallantes de fracaso, pese al colosal esfuerzo de sus líderes tradicionales para ocultarlo. Lo lograron a medias, pero cuando las malas noticias sobre su desempeño invadieron el alma tempestuosa de Fidel, y casi inmediatamente la del sobrio Raúl, la onda mortalmente pesimista se expandió como una feroz pandemia por casi todo el cuerpo de la festinada revolución. Sin embargo, entre la cautela y la esperanza, la mayoría decidió confiar en algún milagroso discurso del caudillo para recuperar la fe en la causa, ahora puesto en discusión su destino. A un abismo muy abrupto se habría desplomado la zozobra del máximo líder, que su esperada respuesta fue realmente aterradora.

Convocó un homenaje a sí mismo en el Aula Magna de la Universidad de La Habana —recinto en el que, por cierto, nunca tuvo mayor relevancia— donde volcó un estado de ánimo impregnado de derrotismo. Comenzó preguntando a la nutrida concurrencia: ¿Ustedes creen que la revolución pueda sucumbir? ¿No piensan que una perestroika cubana pueda destruir la Cuba socialista?

Como un resorte, la multitud se puso en pie rugiendo. ¡Nunca! ¡El socialismo nunca será vencido! Castro la cortó en seco. Pues yo creo que si no hay una vigorosa reacción y cambiamos ahora, todo se irá al diablo.

Era obvio que el caudillo no podía más, con el tiempo lo siguió su incondicional hermano menor, con una decisiva diferencia, asomó el contenido del cambio: la apertura económica y la apertura política y urgió a aplicarlas inmediatamente. Sus palabras fueron: «No podemos seguir dando vueltas al borde del precipicio sin caer en su oscuro fondo».

Raúl siempre fue un hombre práctico que no se ufanaba de su manejo de la ideología y se aferró a lo que estaba a la vista y daba resultado, «el socialismo de mercado chino», salido de la férrea voluntad de Den Xiao Ping. No se le escapó a Raúl la perspicacia y el pragmatismo del reformador asiático y procedió a hacer lo mismo.

Muy a pesar de las abismales diferencias entre las dos realidades, impusieron a los cubanos una serie de retoques con el objeto de «cubanizar» el viraje.

Fue así como, del flamante proceso abierto a la imaginación de los líderes emergentes, se fue estructurando la nueva generación del cambio en Cuba.

Su fuerza reside en la autenticidad de origen y en su habilidad para sumar aportes de otros. Del grupo de nuevos miembros del Buró Político del PCC, el más joven y uno de los más competentes es Miguel Díaz-Canel, quien fue ministro de Educación. Estuvo con Raúl en tiempos cruciales y específicamente durante la realización del VI Congreso del PCC, que le dio el mando del Estado, del partido y del poderoso Ejército cubano después de quitárselos, sin estridencias ni maltratos, a Fidel.

El hermano menor pronunció entonces su primer discurso oficial desde la cima del poder. Díaz-Canel fue el encargado para responder, de modo que fue muy visible la identidad política de los dos. Y la razón por la cual se otorgó el honor y tamaña responsabilidad evidenciaron sus lazos de amistad.

La cuestión es que los dos fueron percibidos como los aliados decisivos del alto mando estatal y partidista, pero aparentemente podría explicar los delicados problemas que, en tiempos recientes, han estallado en las esferas dominantes de la organización, al punto de dejar entrever el ardiente drama que está manchando la casi familiar conexión alrededor de Raúl y Díaz Canel, entre los más altos dirigentes políticos y militares.

Presento esta prueba maciza al canto: es público y notorio que en solo nueve días murieron cinco generales de la más alta graduación y elevadas responsabilidades. ¿Como murieron? ¿Quién los asesinó?

Un hecho tan brutal y escandaloso no puede permanecer oculto en la bruma ni tapiado por un oscuro e interesado silencio. La verdad brillará profunda y certera como el canto de la alondra en la mañana. y entonces habrá que preguntar cuándo llegará esto a su fin.

Twitter: @AmericoMartin

Américo Martín es abogado y escritor.

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Lazos Guayana y la Tertulia de los Martes

Señores: Juan Guaidó Márquez, Ramón Guillermo Aveledo, Luis Ugalde, Benigno Alarcón, José Mendoza Angulo, Gerardo Blyde, Enrique Colmenares Finol, Carlos Fernández, Andrés Velázquez, Henrique Capriles Radonski, Eduardo Fernández, Julio Borges, Ángel Oropeza, Manuel Rosales, Henry Ramos Allup, Delsa Solórzano, Felipe Mujica, Américo De Grazia, Américo Martin, Cecilia García Arocha, Claudio Fermín, Fernando Ochoa Antich, Simón García, Eugenio Martínez, Leopoldo López, Héctor Alonso López, Henri Falcón y Nicmer Evans

Estimados señores.

Los suscritos, ciudadanos venezolanos residenciados en los estados Bolívar y Mérida en representación de las ONG Lazos Guayana del estado Bolívar y la Tertulia de los Martes del estado Mérida nos dirigimos a ustedes, respetuosamente, a objeto de presentarles públicamente una propuesta que estimamos pertinente y urgente darle concreción práctica para fortalecer y reorientar, si fuera el caso, las luchas democráticas para el rescate del país del deplorable estado de postración y atraso en el cual se encuentra.

La realidad política, social y económica de Venezuela es ampliamente conocida por todos. Nos ahorramos, en esta oportunidad, las explicaciones al respecto. Sólo a modo enunciativo recordamos la destrucción y bancarrota del aparato productivo público y privado, la virtual desaparición de la institucionalidad democrática, el proceso totalitario que adelanta el actual régimen, la quiebra del Estado de derecho, la salvaje represión y criminalización de las protestas, persecución y encarcelamiento de líderes políticos y dirigentes de la sociedad civil, la antidemocrática censura y hegemonía comunicacional, el deplorable estado de los servicios públicos, el peligroso avance de un proceso de anomia social, la emergencia humanitaria compleja, el manejo perverso de la pandemia que ha hecho el actual régimen y la creciente pobreza atentatoria contra la dignidad humana.

Situación que demanda un cambio de rumbo en la conducción política de la nación. A lo anterior se suma la frustración colectiva y el desencanto de la población con la dirigencia política de los sectores democráticos, con el liderazgo y los partidos políticos; la confrontación entre los actores políticos de cambio; las omisiones y errores de conducción que si bien no viene al caso detallar, si es importante destacar el elevado peso que han tenido y tienen en la mencionada frustración colectiva y en las circunstancias nada halagüeñas que vive la oposición en el país.

Lo antes dicho impone la impostergable necesidad de conformar un Equipo Político dirigente unionista con elevada capacidad de elaboración política que permita trabajar, con tino, en el desarrollo, mejora y eventuales cambios en la estrategia en marcha: negociación con el actual régimen, procura de un Amplio Acuerdo Nacional, que priorice el ingreso de la ayuda humanitaria, la formulación de una estrategia política unitaria en lo social con especial énfasis en salud y educación, económico y electoral que incluya un cronograma electoral integral, conquista de condiciones electorales competitivas y lo suficientemente amplia a propósito de las elecciones regionales y locales de noviembre del presente año, de cara a la sociedad civil y a los liderazgos regionales efectivos, superando el tradicional y anacrónico reparto burocrático entre aparatos partidistas, para definir las propuestas y acciones conjuntas a presentar a la comunidad internacional y al régimen.

Más allá de los objetivos inmediatos indicados en el párrafo anterior estimamos necesario que la Dirección Política unionista que proponemos asuma la tarea de reconstruir y recuperar a la oposición venezolana del actual estado de derrota y desorientación; una detenida y bien ponderada evaluación a la propuesta de la Conferencia Episcopal y otras surgidas de la ciudadanía.

Sin menoscabo de las Direcciones Nacionales de los partidos políticos proponemos, reiteramos, la creación de una Dirección Política Superior y Unionista, en la cual participen la diversidad de las corrientes políticas, la sociedad civil y la provincia venezolana.

En tal sentido, nos permitimos proponer, aunque sin consultar con los mencionados, a las siguientes personas para formar parte de la misma. Juan Guaidó Márquez, Ramón Guillermo Aveledo, Luis Ugalde, Benigno Alarcón, José Mendoza Angulo, Gerardo Blyde, Enrique Colmenares Finol, Carlos Fernández, Andrés Velázquez, Henrique Capriles Radonski, Eduardo Fernández, Julio Borges, Ángel Oropeza, Manuel Rosales, Henry Ramos Allup, Delsa Solórzano, Felipe Mujica, Américo De Grazia, Américo Martin, Cecilia García Arocha, Claudio Fermín, Fernando Ochoa Antich, Simón García, Eugenio Martínez, Leopoldo López, Héctor Alonso López, Henri Falcón y Nicmer Evans

En caso de contar con el aval de nuestra propuesta, sugerimos realizar un primer y urgente encuentro virtual en fecha y hora a convenir, sobre la base de una agenda compartida que se les haría llegar oportunamente, orientada a lograr el objetivo implícito en esta comunicación.

Para tales fines, favor comunicarse con Lazos Guayana por el correo electrónico lazosguayana@gmail.com o con La Tertulia de los Martes por el correo electrónico latertuliadelmartes@gmail.com.

Confiados en que la sensatez y la madurez política se impondrá sobre intereses parciales, en aras de la recuperación de la Democracia de nuestro País, se despiden

Atentamente

Por Lazos Guayana

Celestino Aponte

Coordinador

Por La Tertulia de los Martes

Genry Vargas Contreras

Coordinador General.

https://puntodecorte.net/index.php/2021/07/31/ong-de-bolivar-y-merida-pr...

 4 min


Alejandro J. Sucre

Haber invitado al oficialismo al Asamblea 77 de Fedecamaras fue un gigantesco paso para la institución empresarial. Y haber sido acompañada por más de 50 cámaras empresariales del país a ese acto fue un contundente y acertado respaldo a la política de acercamiento que el país clama. Igual ocurre con gran parte de la oposición liderada por Henrique Capriles donde piensan que el debate y las diferencias nunca deben salirse de los canales democráticos. La resistencia, las manifestaciones, los debates, todos deben ser democráticos. Basta de la criminalización de los líderes entre sí y muy buen paso de Fedecamaras de haber roto formalmente con el formato impuesto por algunos radicales de la oposición. Si el mismo oficialismo criminaliza a la oposición y a los empresarios pues la respuesta no deber ser criminalizar a los oficialistas, sino con paciencia esperar el momento para racionalizar y debatir como lo ha hecho Fedecamaras en su Asamblea número 77.

Venezuela necesita líderes políticos y políticas económicas que atraigan de los mercados nacionales e internacionales $3 trillones en inversiones en los próximos 10 años para desarrollar su potencial económico y expandir su PIB anual a USD 1 trillón, basado en recursos naturales, agrarios y demás sectores de la economía. Eso implica pocas agresiones y muchas discusiones y debates entre políticos, en la AN, entre empresarios y sindicatos para analizar el papel de las inversiones extranjeras, las políticas comparativas para atraerlas, las condiciones de atraer inversiones para beneficiar a la población, comunicar la importancia de los inversionistas a la población, beneficiar la democratización del capital y a los inversionistas locales, debatir políticas migratorias y arancelarias, desmontar la hiperinflación, reorganizar toda la estructura gubernamental para hacerla más eficiente y menos despilfarradora. Esos son los debates que necesita Venezuela. No las agresiones entre líderes buscando revanchas personales y protagonismo exacerbado.

Fedecamaras descriminalizando al oficialismo y el oficialismo asistiendo a la Asamblea número 77 de esa institución han dado un paso al frente muy importante para romper con el patrón de rencillas a los que nos tienen sometidos algunos políticos radicales de oposición y del oficialismo y las redes sociales. Nuestro territorio es más privilegiado en términos per cápita en riquezas de recursos naturales que Rusia, Brasil, China, India y EEUU. Está de 4to. lugar a nivel mundial en per cápita de recursos naturales comercializables detrás de grandes potencias como Canadá, Australia y Arabia Saudí.

La oposición debe dar una respuesta de más profundidad democrática acercándose al pueblo en cada rincón del país para formarlo, en lugar de buscar prender candelitas y “salidas” rápidas y usar sanciones y marchas, aunque democráticas, como armas. Los ciudadanos en un ambiente de pugna entre las cúpulas políticas aisladas en sus batallas no encuentran soluciones de gobierno: mejor infraestructura, promoción a las inversiones, mejor educación y salud pública, funcionarios públicos que faciliten la actividad privada para el crecimiento económico de la nación. Solo observan a través de las noticias afrentas de lado y lado mientras el PIB cayó en 66 % en 6 años.

El papel de los líderes políticos es el mismo que el de los capitanes de equipos deportivos. Juntos, empresarios, políticos, sindicalistas, intelectuales y gremios profesionales sólo deben concentrarse en cómo recuperar la producción del país y ese esfuerzo ayudará a fortalecer las instituciones. No es al revés. Es que las instituciones se adapten a asegurar estabilidad a las inversiones y que el mismo pueblo las abrace.

Hoy el Estado venezolano controla el 100 % de los recursos naturales en Venezuela y a la vez todas las empresas en manos del Estado para desarrollar esos recursos naturales están quebradas. Este deterioro nada tiene que ver con las sanciones. Este deterioro es producto de líderes políticos que no ejercen sus funciones. Venezuela debe ser un centro de inversiones chinas, rusas, europeas y estadounidenses y no un centro de confrontación geopolítica. Venezuela debe retomar el rumbo de $1 trillón en crecimiento del PIB con un nuevo impulso de líderes políticos con visión de gran país de la talla de nuestros libertadores.

Para crear infraestructura y autopistas para conectar a toda la nación de manera que se pueda activar al comercio nacional e internacional con nuevas y viejas empresas agrícolas, mineras, energéticas, turísticas, y manufactureras, se necesita el apoyo de inversionistas nacionales y extranjeros. Para arrancar las obras de infraestructura inconclusas producto de la corrupción, para superar el default de la deuda externa, para incrementar la capacidad eléctrica y el urbanismo, todos los venezolanos debemos atraer inversionistas y empresarios de todos los países y unirnos para superar las sanciones. Fedecamaras ha dado un primer paso importantísimo.

Twitter @alejandrojsucre

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Carlos Raúl Hernández

En torno a la inutilidad de las movilizaciones de masas, Francis Fukuyama escribió hace más de una década que solo creaban identidad y simpatía entre los asistentes, o sea, nada. Luego trató ese tópico Carlos Alberto Montaner. Balanceaban las protestas contra Chávez que, según se dice, entraron al libro Guinnes. La oposición venezolana de entonces abusó de la lucha de calle en esfuerzos ilusorios, la “quemó” y demostró al mundo, y en especial a los autócratas, que lo mejor era darle suficiente cuerda a la calle para que se ahorcara sola.

Así hicieron en adelante y por eso preocupa que el desastroso cabecilla de la debacle vuelva con la manía, una perturbación emocional que muchos sospechan.

Con la comedia de 2019, Operación libertad, surge un nuevo aprendizaje: “el apoyo de casi 60 países” (nunca se supo el número, por alguna razón arcana o cabalística) tampoco sirve con una oposición interna inútil. La “enseñanza” le vino al dedillo a Daniel Ortega, dictador genético, para hacer lo que da la gana en las barbas de EEUU. Son dos aportes de nuestros radicales al mundo, y hay un tercero: si eres lo suficientemente cabeza de ñema, puedes perder elecciones, aunque tu intención de voto favorable sea de 8 a 2. Basta tener talentos políticos que persuadan a la mayoría de no ser “fundamentalistas del voto”, que vas a una “chapuza” y que vendrán una invasión extranjera” o una “intervención militar democrática”.

De paso liquidaron el mágico instrumento, el “misterio moderno” que asombró a Marx: votar. Después se cambian y aparecen gorditos, bañaditos, grandilocuentes, tan enfáticos y frívolos ahora como eran en la anterior, no posición sino postura.

El sanedrín opositor prefirió el triunfo del PSUV antes que llevar un mestizo la Presidencia en 2018. Hoy el gobierno fortalecido por sus enemigos, pone en práctica las experiencias y arresta sin parpadear a unos activistas radicales ante los ojos de “los casi 60” y especialmente de Noruega, de visita por aquí. Las revoluciones de colores y la primavera árabe terminaron de demostrar que el valor de calle-calle-calle es un logaritmo si no forma parte de un dispositivo electoral o, por cierto, militar. Cada quien llama pueblo a sus mesnadas y las santifica, como si éste no hubiera sido históricamente autor de tantas cochinaditas, saqueos, linchamientos, asesinatos. Los derechosos y la mayoría silenciosa, piensan que masas en las calles solo son riesgos y molestias.


Una parte de la doxa (opiniones inexpertas e ideológicas) se siente atrapada en una discordia que les rompe las galletas, por la idea a priori de que lo que hagan las “masas” es bendito, sin examinar los casos. Hay movimientos de calle de fines contrarios a las necesidades de las mayorías y que obedecen a objetivos políticos no democráticos, como los de Hitler, Mussolini, Perón, Vargas, Bolsonaro. Para los izquierdosos toda movilización es buena “porque la hace el pueblo” y particularmente si es contra “el capitalismo” como las protestas de clases medias ricas que pretendieron abatir la imagen exitosa de Chile -como buscaron con Parasit y Surcorea-, un misterioso país “neoliberal”, extrañamente dirigido durante 30 años por socialistas y socialcristianos y cuyo nivel de vida es comparable a España.


A lo Savonarola, hacían piras luego de saquear tiendas de alta tecnología, quemar automercados, farmacias, el Metro, correr desnudos por las calles “contra la dictadura sexual”, e introducirse objetos. Con el estímulo y el apoyo izquierdoso global pedían agónicamente “¡No más Iva a los libros¡”. Este reflejo se invierte cuando la protesta es contra un gobierno progre y aparece la garra del imperialismo, como las manifestaciones “reaccionarias” en Cuba, aunque a diferencia de los tumultos de personas pudientes chilenas, sean producto de la desesperación, seis décadas con vidas miserables, infrahumanas, sin alimentos y menos esos plásticos vibrátiles. A gente identificable históricamente en la ultra, el fidelismo, como Silvio Rodríguez, se le presentó una crisis de conciencia con el riot y no estuvieron de lado de la represión revolucionaria, un comportamiento honesto y digno de elogio.

Como nota de color, un descabezado opositor venezolano mayamero escribió, con aspiraciones de ironía, que muy pronto recomendarían a los cubanos la vía electoral. Elecciones en Cuba serían un milagro como la estatua de la virgen que lloró sangre. Seguramente él recomendaría a los cubanos que se abstuvieran en espera de la invasión o del “quiebre”. Otros ven la inminente caída de Diáz-Canel por el pueblo en la calle. Ni las manifestaciones hacen eso ni las sanciones afectan a la nomenklatura, sino a esas turbas desesperadas. Un liderazgo latinoamericano decente, promovería un movimiento para atender la crisis alimentaria y promover el diálogo, en remembranza del Grupo de Contadora. Es devastador que los cubanos estén acorralados doblemente. Por la represión y porque no hay alternativa política. Mientras, los héroes en Goya, Brickell y Andrés Carne de res, llaman “a la calle” en Venezuela para seguir contribuyendo a cubanizar al país.

@CarlosRaulHer

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Fernando Mires

Desde hace tiempo vengo escribiendo sobre la crisis de representación política en los países occidentales. Para razonar sobre ella he utilizado un esquema de pensamiento más bien simple. Entiendo que esta crisis no se explica solo por lo político, sino por fenómenos que toman forma estructural en espacios colindantes, entre ellos, las transformaciones que han tenido lugar en las innovaciones materiales, principalmente en el largo proceso que lleva desde el modo de producción industrial al modo de producción digital.

1.

La revolución digital lo ha cambiado todo. En primer lugar, la formación social en cuyo interior vemos que, sin haber desaparecido, los trabajadores y empresarios industriales ya no están situados en el centro de la conflictividad, cuando más en uno de sus segmentos. La época de las grandes y heroicas huelgas obreras ha quedado atrás y pertenecen al romanticismo social de la modernidad temprana. Una enorme y abigarrada masa de trabajadores, algunos de los cuales realizan sus labores en sus propias casas, diagramadores, programadores, productores de servicios, relacionadores públicos, empresarios y trabajadores en una sola persona, no están organizados ni en partidos ni en movimientos. Ni siquiera en instituciones laborales. Cada uno por su cuenta. La individualización, tan necesaria en la formación personal, ha derivado en puro individualismo, tanto como ideal de vida, tanto como ideología de la desconexión social.

En segundo lugar, la digitalización de la vida ha acelerado el proceso de globalización de los mercados y con ello la alienación del trabajo por el capital se ha vuelto sideral. Si Marx pasó años tratando de descifrar la composición orgánica del capital, hoy nadie intenta hacerlo porque entre otras cosas es imposible cuando entre propietarios y trabajadores no media ni siquiera una relación geográfica. El capitalismo global es, para sus actores, invisible.

Lo mismo pasa con la generación de plus-valor. Nadie sabe a ciencia cierta entre cuales consumidores de Europa o EE UU o China será comprado el producto generado por combinaciones transnacionales, diseñado en Alemania, con tornillos que se producen en una maquila mexicana y con filtros elaborados en unos talleres de Filipina (digo esto mientras describo como ejemplo a la cafetera de mi casa).

Ahí reside la raíz de la crisis política de nuestra era: la desarticulación social no tardaría en expresarse en desarticulación política. No pocos autores ya lo han dicho: los partidos clásicos de la modernidad industrial ya no son representativos. Vuelvo entonces a repetir metafóricamente una tesis ya presentada: las cuatro ramas del árbol de la modernidad política -la conservadora, la liberal, la socialcristiana y la socialdemócrata- ya no cubren el espacio social al que una vez bajo sus sombras cobijaron. El espacio de la representación política ha sido vaciado o lo, que es casi igual, virtualizado. Los partidos políticos ya no son históricos, sino circunstanciales. En muchos casos simples siglas que operan de acuerdo a la lógica del mercado.

La relación entre partidos y partidarios ha sido alterada. El elector ha sido convertido en consumidor de ofertas parciales. En breves palabras, la crisis de representación política consustancial a la modernidad tardía, al fragmentar la política, no tardaría en deteriorar su propio espacio de reproducción: la vida pública. No se trata por supuesto de que la vida pública ha desaparecido. Pero sí, está vaciada. Y ese vacío, como todo vacío, es a la vez un campo magnético de atracción para nuevas ofertas políticas.

El vaciamiento del espacio público no tarda en repercutir en el espacio privado, formado en contraposición al primero. De acuerdo a los ya antiguos pero siempre atractivos enunciados de Niklas Luhman, cada subsistema genera otro subsistema en un campo que es más que la suma y síntesis de todos sus subsistemas. La diferencia entre los subsistemas de lo público y de lo privado es que en los primeros sus cambios son visibles y en el segundo, precisamente porque es privado, son opacos. No obstante, sin lo público como correlato de lo privado, puede suceder, y de hecho está sucediendo, que las tensiones de lo privado, al haber sido levantados los límites que las separan de lo público, irrumpen – valga la paradoja- en la vía pública. El hecho de que el campo de lo público haya sido inundado por subpolíticas de género, por demandas familiares y sexuales, religiosas y hasta raciales, todas sin representación partidaria, nos revela la propia crisis de la vida pública.

Antiguas teorías relativas a la formación de procesos de democratización que llevarían a un enriquecimiento de la política en tanto práctica pública, se encuentran en retirada. Dicho entre nosotros, las teorías de Habermas han perdido vigencia (en verdad, es más fácil criticar al papa en el Vaticano que a Habermas en alguna universidad alemana). Pero el hecho de que todo el andamiaje habermasiano repose sobre la base de discursos formados a través de una relación inter-comunicativa, no puede tener lugar en escenarios donde conviven seres, grupos, movimientos y partidos incomunicados entre sí. Esa es la tesis implícita de uno de los aportes sociológicos más interesantes de los últimos meses. Me refiero al libro de Bernd Stegemann titulado Die Öffentlichkeit und ihre Feinde (La vida pública y sus enemigos, en traducción libre) título derivado del clásico de Karl Popper (La sociedad abierta y sus enemigos).

2.

Como el libro de Bernd Stegemann no ha sido traducido a otros idiomas me limitaré solo a mencionar cuatro tesis del autor. La primera dice que la crisis de la política ha dejado un espacio que tiende a ser llenado por asociaciones incomunicadas entre sí. La segunda dice que los populismos, sobre todo los de derecha, ofrecen formas de comunicación internas (no discursivas) que no dejan lugar ni para el debate público ni para la resolución de contradicciones sociales. La tercera tesis dice que al no existir comunicación entre las distintas instituciones que comienzan a poblar el espacio público, el discurso político será sustituido por un discurso identitario (de raza, de género, de religión). La cuarta tesis dice que al haberse deteriorado el discurso político cobra vigor el discurso moral, o más bien, moralista.

De acuerdo a mi terminología, podríamos decir que el espacio vacío de lo público comienza a ser llenado, pero lo que llena ese espacio no llena sino vacía. ¿Otra paradoja? Así es. Pues una de las características de la nueva fase de la modernidad reside en el hecho de que las contradicciones tienden a ser sustituidas por paradojas. Las paradojas representan contradicciones no resueltas. En el vocabulario paradójico de nuestro tiempo podríamos agregar que, sin tratamiento de las contradicciones, lo que parece terminar es, nada menos, que la visión dialéctica de la vida.

Si nos atenemos a la primera tesis de Stegemann, lo que realmente caracteriza la vida pública de nuestros días es que entre los distintos “sub-sistemas” no hay contradicciones ni inter ni extra sistémicas. Y sin contradicciones, en un mundo de sub-sistemas paralelos, incomunicados entre sí, no puede haber ni negación de la afirmación, ni afirmación de la negación, ni mucho menos negación de la negación. O sea: no puede haber dialéctica y si entendemos que la dialéctica es antes que nada gramatical y discursiva, no puede haber enfrentamiento político. Y bien, ese es campo abonado para la vegetación populista.

Stagemann entiende el populismo en un sentido descriptivo: movimientos que ofrecen soluciones simples para problemas complejos pero cuya representación no es representativa. A primera vista parece acercarse a la concepción del más destacado teórico del populismo: Ernesto Laclau. Pero es solo una apariencia. Laclau entendía el populismo como un fenómeno que articula demandas heterogéneas y contradictorias entre sí y en cuyo interior prevalece un debate por la hegemonía, lo que lleva a que la representación desemboque en una condensación generadora de símbolos difusos. Y bien, eso es lo que precisamente falta en el populismo de nuestro tiempo. Para poner el ejemplo más notorio, el populismo de Trump integra en nombre de “nuestra gran nación” a los más ricos y a los más pobres, pasando por el mundo de propietarios intermedios, pero sin que los ricos, los pobres y los sectores intermedios cedan un mínimo de su identidad. El populismo de Trump se parece más a esa alianza entre la chusma y las elites que vio Hannah Arendt en los preludios del totalitarismo. Ni la chusma se identifica con las elites ni las elites con la chusma. Dicho en lenguaje basal: “vamos juntos pero no revueltos”. En esas condiciones, símbolo y hegemonía se confunden en una sola persona extremadamente autoritaria y, por cierto, muy autónoma: en este caso, Trump. O dicho así, Trump no representa a las masas trumpistas pero las masas trumpistas representan a Trump. De este modo, tanto al interior como al exterior del fenómeno populista, florecen los discursos identitarios, pero sin tocarse entre sí.

3.

La política identitaria semeja un edificio de departamentos. A cada identidad un departamento. Por lo común, quienes habitan uno, no tienen la menor comunicación con quienes viven abajo o arriba o al lado. En cada departamento rigen códigos diferentes de comportamiento. Lo importante es vivir juntos pero separados. Cuando más una sonrisa o un saludo en las escaleras. Así tenemos un departamento para gays, para lesbis, para feministas, para ambientalistas, para indigenistas, para islamistas. Cada uno con su propia identidad sexual, ideológica, nacional, religiosa, pero sobre todo, con su propio discurso identitario y micro-totalitario.

Por supuesto, cada familia de cada departamento se siente superior a las otras porque su sexo, nacionalidad, religión, creencia, mitos y tabúes, no son intercambiables. Y entre identidades no intercambiables solo hay diferencias sin contradicciones. Y al no haber contradicciones tampoco hay debates. Y al no haber debates, no hay política. Casa uno con lo suyo, con su verdad y con su discurso. La política de las identidades, vecinas o paralelas, es anti-política.

En una vida pública fragmentada, sin interacciones ni contradicciones, no puede haber política. Hecho que lleva a dibujar un círculo vicioso. Si la apoliticidad del espacio público surgió como consecuencia de la autonomización de la política, el vacío político acelera a esta misma autonomización. Sucede así que la política y los políticos son elevados a una suerte de estratósfera desconectada de una sociedad que no asociada difícilmente puede ser llamada sociedad. Una verdadera tragedia, según Stegemann. Bajo esas condiciones, y ante la ausencia de un discurso político, la discursividad política es sustituida por una ideología de la moral a la que sus seguidores confunden con la política.

Una moral sin política, de acuerdo al Max Weber de Política como Profesión, es una moral moralista. Una moral basada en verdades exclusivas, en prohibiciones y en tabúes y, sobre todo, en la censura a palabras arrancadas de contextos. El dedo rector del moralismo se erige con furia en contra de la belleza del arte, en contra de la audacia del pensar, en contra del espíritu del ser.

No faltan por supuesto quienes en nombre de una moral superior intentan dictarnos normas políticas. Contradiciendo incluso experiencias como la polaca, la sudafricana, la chilena, la española, invocan a una supuesta supremacía moral que niega todo contacto verbal con el enemigo. Preferible es para ellos vivir en estado de pureza virginal bajo una dictadura o gobierno autoritario, que buscar salidas a través de la negociación y del diálogo. De este modo terminan jugando el juego que más acomoda a dictaduras y autocracias: la eliminación del debate, la sustitución del argumento por el estigma. Se da entonces la paradoja (otra paradoja) de que en países regidos con mano autoritaria como Rusia, Hungría o Venezuela, las oposiciones, en lugar de horadar a los respectivos gobiernos, endurecidas ante la ausencia de práctica política, terminan convertidas en proto-autoritarimos, hechos a imagen y semejanza de los gobiernos a los que dicen oponerse.

Pero sobre esos temas me extenderé en próximos artículos. Solo cabe consignar por el momento que el moralismo, vale decir, la moral como ideología, es uno de los productos más visibles de la crisis de la política de la llamada posmodernidad.

El antiguo refrán que dice: "Dios me libre de los amigos, que de los enemigos me libro yo", podría entonces ser readecuado a las condiciones que priman en nuestro tiempo: "Dios me libre de los moralistas, que de los inmorales me libro yo".

31 de julio 2021

Polis

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Observatorio Electoral Venezolano

El software cuenta bien los votos de cada candidato y partido. No hay manera de atacar el sistema vía internet al momento del escrutinio. Es parte del resumen de hallazgos del equipo plural de 10 acreditados académicos que, durante más de seis semanas, hicieron la auditoría integral al sistema automatizado de votación. Los resultados que ofrecen son positivos

Las principales características que desde el punto de vista técnico debe cumplir un sistema automatizado de votación son el secreto del voto, la transparencia del voto, la confiabilidad de las cuentas que se hagan y la seguridad del voto, que incluye la no comunicación de las máquinas de votación con un ente externo durante el proceso de votación y antes del escrutinio, y la no comunicación, ni por internet ni por otra vía, del dispositivo capta huellas y con las máquinas.

En el sistema automatizado de votación venezolano no hay fallas que pongan en duda alguna de estas principales características, dijo Robinson Rivas, magíster en Ciencias de la Computación y director de la Escuela de Computación de la Universidad Central de Venezuela.

Todas estas cosas fueron verificadas en la auditoría integral al sistema automatizado de votación que, de manera inédita, tuvo lugar durante más de seis semanas de trabajo continuo entre los meses de junio y julio.

Los 10 auditores académicos ofrecieron una rueda de prensa el 26 de julio para compartir el balance general de esta revisión científico-técnica. Además de Rivas, sirvió como vocero el también auditor Emilio Hernández, doctor en ciencias de la computación de la Universidad de Southampton de Inglaterra y profesor titular jubilado de la Universidad Simón Bolívar.

Con base en sus declaraciones a la prensa, elaboramos esta lista de 10 preguntas y respuestas sobre la auditoría integral al sistema automatizado de votación de Venezuela:

1. ¿Es plural el equipo de auditores?

Ciertamente es plural, porque es fruto de propuestas y nombramiento por consenso entre actores del Poder Electoral provenientes de distintas corrientes del pensamiento. Todos se caracterizan por su alto profesionalismo y probados conocimientos en estas áreas.

Emilio Hernández: doctor en ciencias de la computación de la Universidad de Southampton de Inglaterra. Profesor titular jubilado de la Universidad Simón Bolívar.

Robinson Rivas: magíster en Ciencias de la Computación de la Universidad Simón Bolívar. Director de la Escuela de Computación de la Universidad Central de Venezuela.

Joali Moreno: doctora en Ciencias de la Computación de la Universidad Central de Venezuela, en cuya escuela de computación es profesora desde el año 2003.

Alfredo Marcano: magíster en instrumentación de la Universidad Central de Venezuela. Físico graduado de esa misma casa de estudios, donde dictó cátedra.

Jorge Ernesto Rodríguez: doctor en Software de la Universidad Politécnica de Cataluña. Profesor titular de la Universidad de Carabobo, con 26 años de experiencia en docencia.

Antonio Russoniello: magíster en Ciencias de la Computación de la Universidad Central de Venezuela. Profesor de la UCV e invitado de la Universidad Bicentenaria de Aragua.

Juan Carlos Villegas: doctor en Ciencias y profesor titular de la Universidad de Los Andes. Profesor de Física Moderna y Óptica, Termodinámica y Mecánica Estadística Avanzada.

Carlos Acosta-León: doctor en Informática de la Universidad de Edimburgo. Especialista en informática forense y gestión de la ciberseguridad. Profesor de la UCV.

Víctor Theoktisto Costa: doctor en Computación de la Universidad Politécnica de Cataluña, España, e investigador asociado. Profesor titular de la Universidad Simón Bolívar.

Eugenio Scalise: doctor en Ciencias de la Computación y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Director del posgrado en Ciencias de la Computación de la UCV.

Un perfil profesional más amplio de ellos fue publicado en nuestro Boletín OEV 65.

2. ¿Qué es el sistema automatizado de votación?

Es un sistema que nació en el año 2004 con varios propósitos u objetivos: evitar las irregularidades que tenían los sistemas de votación manuales; dar un escrutinio preciso basado en sistemas de información y en sistemas de transmisión y de computación, y dar los resultados de forma rápida, el mismo día de la votación, lo cual contribuye a la paz social, explicó Hernández.

El sistema de votación es integral porque tiene muchas partes. Cuando un elector va a ejercer su derecho al voto en una máquina, allí está corriendo un software y ese se comunica con otro que está en el centro de totalización, a través de una red de comunicaciones prestada por empresas de telecomunicaciones. Algunos se van a comunicar de manera inalámbrica, satelitalmente, otros telefónicamente, detalló Rivas.

Pero, además, antes de que el elector llegue a la pantalla a votar hay una serie de procesos que garantizan que lo que está puesto allí ha sido configurado de manera correcta.

El sistema no es solamente el software, sino también la infraestructura, el hardware, la plataforma, los sistemas de transmisión, los procedimientos y otros elementos vitales para el cumplimiento de sus objetivos.

Los auditores tuvieron oportunidad de revisar a profundidad cada uno de los elementos del sistema integral.

3. ¿Cuál es la conclusión principal de la auditoría?

El sistema automatizado de votación cumple a cabalidad con los objetivos de dar un escrutinio preciso, de hacerlo de la manera más rápida posible, de garantizar la privacidad del sufragio y que no se sepa por quién votó cada quién, de garantizar en un altísimo grado de casi 100% que no haya suplantación de identidad y otros objetivos importantes que debe cumplir un sistema, enumeró Hernández.

“Tanto el software, como el hardware, como los sistemas de transmisión tienen un nivel de sobredimensionamiento del objetivo; es decir, es como si pudieran estar seguros de que con un vidrio blindado no pasa un proyectil… bueno, en casi todo el sistema no hay un vidrio blindado, sino tres o cuatro”.

Entre los elementos que conforman este sistema “altamente robusto (…) de alta disponibilidad y de alto rendimiento”, Hernández enumeró:

-Los sistemas de seguridad, con posibilidad de transmitir a dos centros nacionales de totalización para que, en caso de que uno falle, el otro se active.

-La posibilidad de que se comunican entre sí con sistema de fibra oscura, de fibra óptica, para garantizar que haya redundancia.

-La posibilidad de que, la transmisión que se realiza desde las mesas de votación, si no se hace de una manera existe un plan B y un plan C.

4. ¿Qué se dice sobre el software?

Que cumple con todos los objetivos y requisitos necesarios para que la votación sea exitosa y los resultados sean dados en el menor tiempo posible, declararon los auditores.

El software está dividido en dos grandes módulos principales: uno que va en la máquina de votación y otro que va en el centro de totalización. Los auditores los revisaron, así como su código fuente, e hicieron pruebas para ver cómo funciona por dentro.

Este software revisado parte del que se utilizó en las parlamentarias de 2020. “No hemos detectado irregularidades que invaliden algo de lo que hacía el software del que partimos como base, que es el del año pasado”, expresó Rivas.

Los auditores hicieron sugerencias para “minimizar la posibilidad” de que, por una vía que no sea la del software, algún funcionario de algún nivel tenga la suficiente autoridad como para, por ejemplo, evitar publicar algo o cambiar una alianza electoral en forma extemporánea. “Esas cosas no las permite el software, y en la medida en que el software dé menos libertades para hacer eso, va a ser más robusto”, expuso Rivas.

5. ¿El software que estará en las máquinas en noviembre será el mismo que los auditores revisaron, o hay oportunidad de hacer modificaciones?

El sistema usa las técnicas computacionales que se utilizan internacionalmente para garantizar que un software no ha sido alterado y que es el que los expertos han revisado. Los 10 auditores pudieron constatar que el software del sistema automatizado de votación venezolano efectivamente cumple con estas características. “Hay técnicas que garantizan de manera técnica que el elector, una vez que está frente a la máquina, este software que está allí está cumpliendo todo lo que se ha revisado”, aseguró Rivas.

6. ¿Qué se dice sobre el hash?

El hash es una especie de firma que se hace a un software. Para esto se aplica una técnica que arroja un código bastante complejo. Si se altera cualquier detalle (imagine que tiene toda la Biblia y le quita un solo punto), el código que genera es diferente.

Esta tecnología se utiliza de manera que, cuando un auditor valida un software, puede volver en cualquier momento futuro para saber si el software del presente es el mismo del pasado. Si el código es el mismo, significa que el software no se ha modificado.

Cada vez que hay una nueva mejora puntual (es decir, una mejora que no cambia el espíritu del software), se compara el software anterior con el actual, con el que tiene esa mejora. De esta manera se garantiza que el software ha sido el mismo que un auditor ya revisó. En las actas de las auditorías, que son públicas en la web del CNE, va quedando el hash.

7. ¿Revisaron cosas que no estaban previstas al inicio de la auditoría?

Sí. Los auditores afirmaron que tuvieron libertad de acción sobre cómo hacer las pruebas. Citaron tres ejemplos:

-No estaba previsto, en principio, ver la infraestructura de transmisión. Los auditores lo solicitaron, recibieron a los equipos del CNE, Cantv y Movilnet y lo revisaron en detalle. Así complementaron información sobre cómo se hace la transmisión, y se aseguraron de que hay réplica, de que si en algún momento falla un enlace hay otro, y de que no hay acceso a internet desde la plataforma, enumeró Joali Moreno Pinto, doctora en Ciencias de la Computación de la Universidad Central de Venezuela.

Adicionalmente, solicitaron ver el sistema de producción de máquinas, lo cual no había sido concretado al 26 de julio.

-La auditoría integral empezó con una propuesta de plan de actividades, sobre la cual los expertos cambiaron la forma de hacer algunas de las pruebas, se dijo en la rueda de prensa.

-Cuando estaban viendo el software de las máquinas de votación, pidieron también adelantar las pruebas de comunicaciones con el centro de totalización, y así lo hicieron.

8. ¿Los auditores tuvieron contacto con los representantes de los partidos políticos para las próximas auditorías?

No. Y como dijo Rivas, “afortunadamente” no, porque el trabajo de estos 10 expertos fue desde el punto de vista técnico y académico. Ninguno representa a partidos políticos, sino en todo caso a las universidades venezolanas en las cuales ejercen la docencia y la investigación.

Los auditores también se reunieron con la misión exploratoria de la Unión Europea que estuvo en Venezuela en julio. Les presentaron el sistema e intercambiaron preguntas, comentó el auditor Antonio Russoniello (UCV).

9. ¿Cuáles recomendaciones hacen los auditores al CNE?

Ningún sistema es perfecto y siempre habrá cosas que se puedan mejorar, aclararon los voceros. El sistema funciona bien como está, pero a lo largo de las seis semanas de auditoría integral los académicos hicieron observaciones y sugerencias menores acerca de mejoras que permitan reforzar la seguridad y la confiabilidad de algunos procesos que siguen siendo manuales en términos de las elecciones. “En la medida que haya menos procesos que dependan de la autoridad de alguien de la institución, va a ser más confiable para todos”.

Las observaciones hechas en el momento fueron públicas, porque la auditoría se transmitió todos los días en directo vía streaming a través del canal del CNE. Los técnicos del CNE tomaron nota de esos cambios e incluso algunos eran tan menores que los hicieron en breve. Otros sí requieren una certificación del software, por lo que no estuvieron de un día para otro.

A largo plazo, la mayoría de auditores recomiendan una migración progresiva a software libre para que haya un mayor nivel de transparencia. “Para nada esto compromete el sistema actual por no tener software libre”, aclaró Hernández.

Otra, es pensar en un sistema que permita agilizar o hacer más fácil la verificación del software, como podría ser el uso de máquinas virtuales. “Es solo una sugerencia, que no desmerita en nada el software actual”, aclaró, por su lado, Rivas.

Sugirieron también, como innovación, la posibilidad de que en las actas que se imprimen al final del día de la elección se incluyan códigos QR que den información oficial y auténtica de los resultados en esa máquina de votación.

“Si todos los ciudadanos pudiéramos ver efectivamente lo que está ocurriendo en todas y cada una de las aproximadamente 30.000 máquinas en un proceso electoral en el país, el nivel de confianza del sistema electoral aumentará”, dijo Rivas.

Las recomendaciones y la memoria general de esta auditoría integral estarán contenidas en un informe final que los auditores entregarán al CNE. Los académicos desean que los detalles técnicos del sistema sean ampliamente conocidos dentro y fuera de Venezuela.

10. ¿Qué significa que hayan hecho la auditoría en este momento del proceso electoral?

La auditoría se hizo antes de las campañas electorales, incluso antes de que se sepa quiénes son los candidatos y en qué orden van a estar las tarjetas en la pantalla, dijeron los voceros.

Esto es importante y fundamental para la generación de confianza, porque el software de votación actúa de manera genérica, independiente de los candidatos que vayan a participar. “En este momento, que no sabemos el orden de las tarjetas, el software cuenta cuánto tiene el candidato 1, el candidato 2, el candidato 3… pero no se sabe quiénes son; es decir, no hay manera de anticiparse a un posible fraude”, afirmó Hernández.

Recordaremos, al cierre, que esta auditoría integral representa una garantía electoral inédita y adicional al conjunto de 14 auditorías ordinarias que se suelen hacer a aspectos puntuales de los procesos electorales en sus distintas fases, estas sí con participación de auditores designados por actores políticos participantes del proceso electoral en marcha.

Desde el OEV valoramos positivamente esta iniciativa del directorio del CNE de desarrollar una auditoría integral al sistema automatizado de votación, e insistimos en que la confiabilidad de las auditorías, así como en todo el proceso, reside en buena medida en la observación y vigilancia que se siga teniendo desde miradas plurales y heterogéneas.

https://oevenezolano.org/2021/07/boletin-68-diez-certezas-tras-la-audito...

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Jesús Elorza G.

Cuando se aborda el tema del deporte, se hace por lo corriente sin conocer sus enormes implicaciones sociales, políticas y económicas. Esto no debe extrañarnos, ni debe pensarse que tal situación nace espontáneamente. En mucho, es buscada, es propiciada desde determinadas instancias, que ven con ojos favorables que el grado de conocimiento de las distintas facetas del deporte sea lo ms reducido posible, con el fin de poder someterlo a implicaciones interesadas.

La aplicación continua de tópicos archiconocidos, la utilización constante de lugares comunes es un magnifico instrumento para tal fin: El deporte es apolítico, la neutralidad política es la esencia del deporte, hacer deporte es hacer patria, mente sana en cuerpo sano, el atleta es solo eso un atleta, el deporte es puro y no debe estar relacionado con los problemas sociales.

En franca contraposición a esa concepción, el estudio del deporte como acontecimiento intrínsicamente ligado a la sociedad reclama un proceso de actualización constante. Si no, como explicar entonces el uso político-propagandístico en los Juegos Olímpicos de Berlín, en donde Hitler quiso venderle al mundo la tesis racista de la supremacía de la raza aria, la acción terrorista del grupo Septiembre Negro en Munich, la masacre de los estudiantes en la Plaza Tlatelolco de México, el atentado teerrorista en las olimpiadas de Atlanta, el boicot como consecuencia de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética en los juegos de Moscú y Los Ángeles, el Black Power en 1968, la medalla de oro en natación de Anthony Nesty (1988) que derrumbó las teorías racistas que señalaban “que los negros no podían nadar”, las luchas por permitir la participación de las mujeres en los juegos, las olimpiadas del movimiento LGBTIQ, las atletas hermafroditas, la búsqueda de la libertad por los atletas de los regímenes autoritarios y totalitarios, la lucha de los aborígenes australianos por sus Derechos Humanos, la Libertad de Expresión en China, el derecho a la Soberanía y autodeterminación del pueblo Tibetano o las implicaciones de los avances científicos-tecnológicos en los deportes como un negocio de alta rentabilidad económica en donde prevalece la corrupción y el enriquecimiento ilícito.

En los actuales Juegos Olímpicos Tokio 2021, hemos visto durante su desarrollo el surgimiento de acciones enmarcadas en el hecho geopolítico, los Derechos Humanos o la manipulación política de los atletas con fines propagandísticos tales como:

- En el plano político, los juegos han sido un escenario para los roces entre Japón y Corea del Sur, después que grupos de extrema derecha japoneses protestaron `por la presencia en la Villa Olímpica de unas banderas colocadas por la delegación surcoreana con la expresión “cuento con el apoyo de 50 millones de coreanos” una cita que hace alusión a las palabras de un héroe coreano durante las invasiones japonesas entre 1592 y 1598.

- La delegación japonesa, pretendía exhibir en los estadios, la bandera del sol naciente, representada por un sol rojo del que emanan 16 rayos ante lo cual el comité olímpico surcoreano pidió formalmente al comité organizador de los juegos la prohibición de la misma por tratarse de un símbolo imperial comparada con la esvástica nazi.

- El judoca argelino Fethi Nourine se retiró de los juegos después que el sorteo de competencias determinó un posible choque con el atleta israelí Thohar Butbul. Sus palabras para anunciar el retiro fueron: “Trabajamos mucho para llegar a los juegos. Pero, la causa palestina es más grande que todo esto”

- La neozelandesa Laurel Hubbard se convirtió en la primera atleta transgénero que participa en unos Juegos Olímpicos. Lo que generó una fuerte polémica. Las atletas femeninas alegan que Hubbard tiene ventaja por el hecho de haber nacido hombre. Por otro lado, los colectivos LGTBIQ defienden que la única forma de alcanzar la igualdad y la inclusión de las personas transgéneros es normalizar su participación.

- En el desfile inaugural, se destacó que Hong Kong y Taipei eran presentados como territorio chino, pretendiendo así desconocer las luchas de ambas naciones por lograr definitivamente su soberanía frente al imperio chino.

- El Equipo de Atletas Refugiados fue el centro de atención al inaugurarse los Juegos de Tokio. Las 29 personas que integran el equipo envían un mensaje de esperanza a los 82 millones de personas desplazadas en el mundo. El boxeador venezolano Eldric Sella Rodríguez es uno de ellos como el primer latinoamericano en el equipo de refugiados. Sin embargo, una vez terminada su actuación se consiguió con hecho de no poder regresar a Trinidad Tobago, país que le había dado refugio. La miserable actuación de la burocracia trinitaria impide su regreso por no tener vigente su pasaporte, dejando de lado que para la diáspora venezolana resulta imposible la renovación de sus documentos, puesto que el régimen que los obligó a salir del país no lo va a permitir. Corresponderá a las autoridades de ACNUR conseguir un nuevo país para el asilo de este joven y dejar en claro frente al mundo entero la ambigüedad servil de las autoridades trinitarias con el régimen venezolano, al no permitir el regreso de un refugiado.

- Julio Mayora logra con el esfuerzo propio y sostenido una medalla de plata en Halterofilia (levantamiento de pesas). Su logro deja al desnudo a todos aquellos incapaces burócratas que brillaron por su ausencia durante el duro y largo camino para llegar a los juegos olímpicos. Allí están presentes la falta de asistencia y seguridad social al atleta, el abandono de las instalaciones deportivas, los salarios de hambre a los entrenadores venezolanos, el despilfarro y corrupción de los presupuestos para el deporte y la permanente violación ala autonomía de las federaciones deportivas. Pero, en un claro ejemplo de manipulación política, vemos como los incapaces burócratas de las autoridades deportivas se adueñan de la medalla, dejan a un lado al atleta y con un caradurismo rampante presentan ese logro como de ellos, como un producto de la política revolucionaria de frases vacías tales como: Generación de Oro o Somos Potencia.

No es de extrañar, que también manipulen al atleta con ofertas de casa, carro y dinero para que participe en la bufonada de atender una llamada del presidente para que lo visite, con foto incluida, en el palacio de gobierno y le ofrende la medalla, como regalo de cumpleaños al Difunto Eterno.

Finalmente, debo decir que el deporte no es solo “correr, lanzar y saltar”. Por el contrario, es una actividad integralmente relacionada con los fundamentos históricos, sociales, económicos, jurídicos y políticos de un país. Toca a los atletas, entrenadores, dirigentes, periodistas, padres y representantes ejercer frente al deporte actual, una actitud crítica. El deporte no es un ensamblaje de partes, sino una totalidad dentro de esa totalidad mayor que es la sociedad.

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