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Opinión

Fernando Egaña

La hegemonía roja, o más bien sus patronos cubanos, son duchos en enredar o enmarañar, aquello de por sí debería ser sencillo, hasta crear un ambiente de confusión, una especie de tremedal, que sólo contribuye al continuismo. Lo estamos observando, o padeciendo, una vez más, con el tema de las supuestas dos Asambleas. Este tipo de enredos, por lo general, siguen un patrón: son zarpazos de hecho, que se les trata de revestir o disimular con trapisondas legales, lo que facilita su justificación entre los aliados de la hegemonía, dentro y fuera del país, y también, su justificación por parte de algunos sectores de oposición que le hacen el juego a Maduro y los suyos.

Lo hemos visto tantas pero tantas veces, que sorprende que alguien se pueda sorprender al respecto. En el fondo es la aplicación de la vieja máxima: divide y vencerás. Claro que no es una mera cuestión de pareceres distintos, inspirados por ideologías, principios o valoraciones estratégicas de diferente signo. No. Hay la implicación «metálica», los caminos literalmente verdes, que compran conciencias y vocerías. Y a veces con o poca o ninguna dificultad. Como hay una censura férrea de los medios, mucha gente no se entera bien de los tejemanejes, y lo que percibe es una fragmentación del campo opositor que, sin duda, no fortalece la esperanza. Hay que hacerle frente a ello, pero no es fácil. No obstante hay que hacerlo.

Cuando lo bueno se presenta como malo y lo malo como bueno, se está intentando enredar. Cuando se miente con descaro ilimitado sobre la realidad del país, queriendo proyectar un mundo idílico que se enfrenta a las garras de los Imperios, se está tratando de enredar. Cuando se niega cualquier tipo de responsabilidad del poder establecido, en los problemas que no se pueden obviar, se está intentando enredar. Cuando se apela a diálogos de tramoya dizque para fomentar una «normalización política» con disfraces democráticos, se está tratando de enredar. Y la experiencia demuestra, dolorosamente, que esos innumerables intentos no han sido fallidos.

Algunos sí, porque la extensión y profundidad de la catástrofe humanitaria es demasiado trágica. Pero otros de los intentos de enredar o enmarañar han tenido, por lo menos, relativo éxito. Al fin y al cabo, la hegemonía roja mantiene su poder despótico y depredador, a contravía de la voluntad de la gran mayoría del pueblo venezolano, que ansía un cambio efectivo en lo económico, lo social y lo político. Podríamos decir, que de tantos enredos, no sólo queda algo, sino que queda mucho: la hegemonía en el poder y la nación aplastada por ese poder. Eso tiene que ser superado por los amplios caminos que consagra la Constitución, formalmente vigente.

https://www.analitica.com/opinion/enreda-enreda-que-mucho-queda/

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Hay dos tipos de lastre que dificultan avanzar a los demócratas para salir de la narcodictadura. Quizá el más fácil de deslastrar es el de los sinvergüenzas infiltrados en la oposición y los que montaron tienda aparte y disparan un tiro al gobierno y otro a la oposición. El otro lastre son los dogmas estratégicos que, cual nuevos inquisidores, defienden a capa y espada algunos demócratas.

Afortunadamente, sin proponérselo los demócratas nos deslastramos de varios diputados rufianes que si ningún pudor aceptaron unos reales para intentar imponer una directiva de la Asamblea Nacional a todas luces fraudulenta. Es positivo que estos granujas se quitaran la careta. Los Parra, Britos, Morales y demás tunantes los recordará la petite histoire como la escoria que son. Lo inaudito es que lograran introducirse en la nave democrática.

Hay otro grupo que no cuenta con respaldo de los ciudadanos pero que causan ruido y son potenciados por el régimen. Como dice el diccionario son “individuos que entorpecen o detienen algo”. Para subsistir requiere el apoyo de Miraflores. El señalamiento no es porque decidieron constituir una nanomesa de diálogo, sino por declaraciones reconociendo como presidente al usurpador, aceptar que el vagabundo de Parra logró los votos y por favorecer las prédicas del régimen. El homofóbico Felipe Mujica, amparado en un grupo que desde hace años dejó de tener relevancia, ve con buenos ojos que el sumiso TSJ designe al nuevo CNE. Claudio y Timoteo completan el triunvirato sin soldados que descalifica al presidente (e) Guaidó para intentar confundir. Son simples zombies en búsqueda de seres humanos.

Henry Falcón es un dirigente que pareciera estar en la cuerda floja. Se retiró de la nanomesa por el incumplimiento del régimen en poner en libertad a los secuestrados políticos y declaró que la elección de Parra es una burla. Cometió el error de participar en la elección espuria del 2018. Puede tener el beneficio de la duda, pero debe hablar claro.

El trabajo más difícil es alinear el llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo)y otros, con una parte de la oposición que no cuenta con mucha gente, al menos según las encuestas, pero sí con dirigentes valiosos y una red de tuiteros muy activos y bien intencionados. María Corina Machado es la dirigente política que más admiro por su coraje y porque piensa que el estado no debe ser dueño de empresas, ni prestar servicios en los que el sector privado, sujeto a normas claras, puede hacerlo más eficientemente. Predica el dogma de que no se puede ir a elecciones sin antes poner fin a la usurpación, lo cual todos deseamos, pero el problema a resolver es el cómo. Igual sucede con el luchador Antonio Ledezma, quien insiste en la invocación del 183-11, lo cual ningún país parece dispuesto a aplicar, al menos por ahora.

Quien esto escribe considera que lo lógico es que nuestros militares, en cumplimiento de la Constitución, soliciten la renuncia al usurpador o al menos que convoque este año a elecciones transparentes. Sin embargo, esto no pasa de ser un un buen deseo, ya que hasta ahora el Alto Mando se ha mostrado sumiso y los oficiales que han manifestado su descontento con las violaciones a la Constitución están presos, algunos torturados y otros exiliados o dados de baja.

Pareciera que la opción es que los opositores unidos decidamos votar, si se logran condiciones mínimas, o que nos abstengamos. Si acudimos a las parlamentarias y sorteando las trampas y ventajismo las ganamos como en el 2015, el régimen hará lo mismo: inhabilitación, prisión y exilio de algunos diputados, desacato y mantendrá por encima la Asamblea Constituyente. Es decir que tienen razón quienes predican que votar no resuelve el problema. El punto es que si nos abstenemos tampoco lo resolvemos. La ventaja de votar es que se moviliza a la gente y es otro golpe para el régimen. Quizá el dilema no sea votar o no votar, sino que esa decisión sea unánime. Si todos votamos podríamos lograr algo. Si no votamos también. Pero si no sucede algo más quedaremos en las mismas.

Como (había) en botica:

Enrique Ochoa Antich, más cerca del régimen que de los demócratas, pregunta sobre el destino de los ingresos de Citgo, hoy en manos de gerentes demócratas, competentes y honestos. Debería estar informado que esa empresa se endeudó con los chavistas-maduristas para darle más dividendos al régimen y ahora debe invertir las ganancias para enderezar entuertos y por ello no proporciona dividendos.

Rafael Ramírez es descarado. Critica al general Quevedo por represor y mala gestión, pero se olvida que él también reprimió despidiendo de Pdvsa a quien no fuese “rojo, rojito”. Además, Ramírez recibió la producción petrolera en 2.620.000 barriles por día (noviembre 2004) y la entregó en 2.336.000 b/d (setiembre 2014). Dice no sabe en qué gastó el régimen 700 mil millones de dólares en los diez años en que estuvo en Pdvsa. Le recordamos que parte fue en la corrupción que él mismo permitió.

Lamentamos el fallecimiento del luchador Pedro Segundo Blanco de ABP.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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José Balza

Más de mil páginas y veinticinco capítulos integran los dos tomos de Agua en Venezuela: una riqueza escasa. He aquí el texto que cualquiera de nuestros ensayistas, poetas, dramaturgos, fotógrafos, compositores, cineastas hubiera querido escribir. Su tema es deslumbrante, imprescindible y abismal; es a la vez un código para sanar a Venezuela, para equilibrar nuestra sociedad y para intervenir en el futuro de todos. También algo tan importante como la ley del país que ningún político decente de hoy debe ignorar y que, si no sabe leer por completo, puede estudiar en la Agenda del capítulo veinticuatro y en las concisiones del veinticinco.

«Ningún acto de terrorismo genera tanta devastación económica como la crisis de agua» establece el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2006). Y si, como calcula Arnoldo José Gabaldón, la cantidad diaria de agua que parece ser imprescindible a cada ser humano está entre 20 y 40 litros por persona, cuando en verdad el promedio es de tres mil litros (si pensamos en el cultivo de un kilo de cereales y otro de res), tales límites ya demarcan sociedades, sectores de pobreza y lujo, condiciones espirituales y estéticas.

En estas páginas encontraremos exposiciones sobre el origen del agua en la Tierra, su estatus en el mundo, su condición determinante para la geografía, la relación entre lluvia, sequía, evaporación, suelos, mesetas, agua subterránea, inundaciones, deslaves, petróleo, electricidad; y una sólida caracterización de nuestros ríos y las zonas acuíferas de Venezuela, así como la legislación que acerca de este territorio nos define, según las ordenanzas de 1573, la Real Cédula de 1811, los códigos civiles desde 1862 hasta la actualidad, la Ley Orgánica del Ambiente (1976 hasta hoy) y la Constitución vigente. Sin que se omita lo relativo al cambio climático y al efecto en Venezuela del cambio global. Todo el universo de la cultura del agua: acción de vivir, producción agrícola e industrial, ciudades: la base y los nutrientes para la conducta social del venezolano, su posibilidad de introspección y prospección técnica, educativa, así como el vínculo estético supremo, ya integrado a nuestra cotidianidad, por ejemplo, con el arte de Soto, Otero, la poesía de Guillermo Sucre, Luis García Morales y Santos López, las ficciones de Enrique Bernardo Núñez, Milagros Mata Gil y Rubi Guerra, la música popular (Luis Felipe Ramón y Rivera, Alejandro Vargas, Rafael Sánchez López, Amable Espina) y académica (Evencio Castellanos, Inocente Carreño), entre otros.

Gisela Goyo como responsable editorial y la Fundación Empresas Polar añaden un nuevo eslabón de oro a sus publicaciones. Los autores de cada capítulo son profesionales con rigurosa formación; casi todos han dedicado su vida a la investigación y conducción de programas prácticos en lo relativo a las aguas de Venezuela. Destaco aquí a los coordinadores del trabajo: Arnaldo Gabaldón, Aníbal Rosales, Eduardo Buroz, José Rafael Córdova, Germán Uzcátegui, Laila Iskander; pero los capítulos y las breves biografías de todos los participantes despiertan gran admiración.

Sé que la finalidad de Agua en Venezuela es primordialmente pedagógica y práctica: un vasto manual para el conocimiento teórico, para las derivaciones aplicables a esta realidad; un exigente escalón para quien desee apoyarse en la obra y continuar sus lineamientos. Un obligatorio mapa de trabajo para conducir a la Venezuela extraviada de hoy y para, desde él, otorgarle grandes poderes políticos, de salud y economía, justo cuando el relevo mundial del petróleo también nos amenaza.

Pero para mí, y tal vez nuestros artistas y pensadores así lo acepten, estas páginas nos dejan ante el hechizo insondable de un territorio privilegiado por sus terrenos y sus aguas: Venezuela. Los eruditos que escriben la obra han rescatado objetivamente, y nos lo muestran con valentía y brillo, el grado máximo de la belleza, la más honda relación entre alma y planeta. ¿Lograremos pronto estar a la altura de su prosa científica, de su humanismo sin fronteras, de su estremecedor asomo al secreto mayor: el de las aguas?

18/01/2020

Prodavinvi

https://prodavinci.com/agua-la-riqueza-total/

 3 min


El tiempo es un artificio, un recurso, una herramienta, que ha utilizado el hombre para organizar, de una manera sencilla, los sucesos históricos por orden y fecha de ocurrencia. Posee la habilidad de transportar a un individuo al pasado, al presente y al futuro. Éste es el tiempo cronológico, pero la palabra tiempo también se utiliza en otros ámbitos como el tiempo verbal en la gramática, los tiempos en que se dividen los partidos de algunos deportes, los tiempos de la música, en los motores, el tiempo meteorológico, etc.

En la organización del tiempo cronológico se han separado dos grandes épocas, una que corresponde a los sucesos ocurridos antes de Cristo y que en español se indica como a.C., y otra que considera los sucesos ocurridos después del nacimiento de Cristo que se indica como d.C. La escala del tiempo a.C. es de orden descendente, es decir, viene desde un momento infinito y va descendiendo hasta llegar a un punto cero (0). Por ejemplo, el Período Neolítico de la Edad de Piedra, se considera que abarca desde el año 6.000 a.C. hasta el año 3.000 a.C. Año tras año esta escala va en descenso hasta llegar al último año o año 1 (uno) a.C., el cual termina el 31 de diciembre a las 12 de la noche cuando alcanza el punto cero (0), y a partir de allí, comienza el primer año o año 1 (uno) de la siguiente época, que es la Era Cristiana identificada como d.C.

En ese punto cero (0), la hora medida es 0h:0min:0s desde donde comienza el primer año o año 1 d.C., época que se extiende en una escala ascendente, que hasta el fin de año ocurrido hace unos días, ha recorrido el período desde 0h:0min:0s del 01/01/01 hasta las 24h:0min:0s del 31/12/2019. O sea, hasta ese momento que acabamos de celebrar como la Noche Vieja, cuando nos dimos el tradicional abrazo de fin de año, habían transcurrido 2019 años de la Era Cristiana o d.C.

Así, esta organización del tiempo cronológico no deja espacios vacíos, de tal manera que la primera década de la Era Cristiana (d.C.) va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/10, ocupando los primeros diez años d.C. La segunda década comenzó el 01/01/11 (el cual es el día que sigue al 31/12/10), hasta el 31/12/20. Sucesivamente siguen las décadas, 3-4-5…..etc. Igualmente, el siglo I d.C. comienza el 01/01/01 hasta el 31/12/100; luego el primer milenio va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/1000, el segundo milenio comenzó el 01/01/1001 hasta el 31/12/2000, y el recién comenzado tercer milenio se inició el 01/01/2001 del cual han transcurrido 19 años y unos días, por lo que la segunda década finalizará el 31/12/2020 después de que hayan transcurrido los 20 años completos, para que la tercera década de este tercer milenio o de este siglo XXI, comience el 01/01/2021 y se extienda hasta el 31/12/2030.

Este tema de la organización del tiempo por el hombre, trae diferencias de opiniones cada vez que comienza un año que termina en cero (0) como este 2020, ya que da la impresión de estar finalizando una década, cuando en realidad está comenzando el último año de una década. Por lo tanto, como ya se señaló, esta segunda década del siglo XXI terminará el 31/12/2020, es decir, una vez que hayan transcurrido completamente 20 años del mencionado siglo.

Volvamos a la primera década de la Era Cristiana (d.C.). El primer año comenzó el 01/01/01 y terminó el 31/12/01, el segundo año comenzó el 01/01/02 y terminó el 31/12/02, el décimo año o fin de la década comenzó el 01/01/10 y terminó el 31/12/10.

Enero de 2020

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Mirra Banchón

La situación venezolana y la observación electoral en Bolivia estuvieron en la agenda del Consejo de Exteriores de la UE. La ampliación de sanciones para Caracas fue eclipsada por el anuncio de la visita de Guaidó.

Bolivia y Venezuela han estado en la agenda de los ministros de Exteriores de la Unión Europea. En cuanto al país andino, los ministros de la UE apoyan el envío de una misión de observación electoral para la elecciones de mayo de 2020.

En lo tocante a Venezuela: el anuncio repentino de una visita de Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional reconocido por la UE como el único legitimado para convocar elecciones, eclipsó el tema de la imposición de mayores sanciones a más miembros del gobierno de Caracas.

"Esa posibilidad está sobre la mesa, pero por ahora no se ha discutido ni el contenido de esas sanciones ni a quién podrían afectar”, explicó a la prensa la ministra española de Exteriores, Arancha González.

Cabe recordar que el Parlamento Europeo pidió hace pocos días (16.01.2020) que el Consejo de jefes de Estado y de Gobierno de la UE imponga mayores sanciones y las extienda a las familias de los miembros del gobierno de Nicolás Maduro que hayan cometido violaciones a derechos humanos y a la democracia.

Puerta abierta a Guaidó

Con Juan Guaidó de camino al Viejo Continente, la ministra González anunció que estaría encantada de recibirlo en Madrid. En una visita a Bruselas, Josep Borrell, el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, lo recibiría a mediados de esta semana, probablemente el 22 de enero.

Una reactivación del Grupo Internacional de Contacto –creado en enero de 2019 en un primer momento sólo para tres meses pero que después extendió su mandato a pesar de los escasos resultados- estaría también prevista y sería impulsada por España.

"Hemos reiterado nuestro objetivo de encontrar una solución política negociada entre los venezolanos, con elecciones con garantías democráticas. Apoyamos impulsar un plan de acción de la UE”, acotó la ministra González.

Mediación muy difícil

"Esto reafirma la política continuista con respecto a la que hizo Borrell”, comenta a DW Anna Ayuso, investigadora senior del think tank europeo CIDOB.

"Con el reconocimiento de Guaidó, España ya renunció a una mediación bilateral, pero apuesta por la fórmula multilateral. Por eso se plantea la propuesta de que España sea el país que acoja la próxima reunión del Grupo Internacional de Contacto. Las condiciones para que esta mediación internacional tenga éxito son muy complicadas y las sanciones no parecen hacer mella en el cierre de filas del gobierno y las Fuerzas Armadas”, agrega Ayuso.

Observación electoral a Bolivia

En cuanto a la situación en Bolivia, poco es lo que trascendió del encuentro de los titulares de Exteriores. Claro queda que la UE enviará una misión de observación electoral para los comicios de mayo de 2020.

Lucha por el poder en Venezuela

La bandera y la Constitución en la mano: Juan Guaidó se declaró públicamente presidente interino de Venezuela el 23 de enero. Con esto, la lucha por el poder en el país sudamericano alcanzó un nuevo hito, porque Nicolás Maduro, jefe de Estado desde 2013, no tiene pensado dejar el cargo. Guaidó ha sido reconocido como presidente por más de 50 países, entre ellos Alemania.

20.01.2020

DW

https://www.dw.com/es/ue-puerta-abierta-para-guaidó-observación-para-bolivia/a-52078090

 2 min


Nadie se debe sorprender. Solo cambian los instrumentos, pero es la misma estrategia de parte del régimen: intimidación, chantaje, soborno y compra de conciencias; que busca dividir a la oposición, sembrar desesperanza en la población y aferrarse al poder a cualquier precio, dejando saber, además, que ese es su propósito y no escatimara recursos en ello. No hay ni siquiera un ejercicio de imaginación, solo son eficientes aplicando esos instrumentos en un alarde de procaz violencia, para lo único que son muy “creativos”.

Si algo quedo claro de lo ocurrido en la política venezolana en 2019 y los primeros días de 2020 es que el régimen extrema su objetivo de mantener el poder a toda costa. Parte de su estrategia es terminar de copar todos los espacios políticos y por ello arremete con más saña contra la Asamblea Nacional. Ya no le basta desconocerla a través de su dócil TSJ y privarla de recursos económicos, ya no es suficiente inhabilitar diputados, perseguirlos, apresarlos u obligarlos al exilio, táctica que no le dio mayores resultados.

El régimen ha perdido ya todo “decoro”, cualquier respeto a las formas, ya procede sin disimulo a usar sus dos únicos argumentos: la fuerza armada y la violencia física de sus hordas fascistas para copar los espacios del Congreso Nacional e impedir las sesiones de la legitima AN, la que elegimos todos los venezolanos, incluidos ellos.

Estamos ante un nuevo intento de usurpar las funciones de la AN; ya no es mediante decisiones del TSJ, como hace algún tiempo intentaron infructuosamente, ahora es un asalto final, comprando diputados con los que montó un sainete con los que logro y que saltaron la talanquera para elegir una apócrifa junta directiva, que no dudamos que más temprano que tarde será reconocida y “bendecida” por el TSJ, gracias a la ayuda y apoyo de un recurso de interpretación introducido por un supuesto opositor, miembro de la mal llamada Mesa de Dialogo o “mesita de dialogo”.

Del otro lado de la calle, el de la oposición, hay algo que también quedó claro en el 2019 y estos inicios del 2020, además de haber finalizado el llamado mantra –cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres– y es que nadie nos va a liberar y que no hay salida rápida; se requiere una nueva estrategia y esta es una tarea compleja. Ya lo hemos visto por algunos balbuceos de líderes opositores y diputados que se aferran al mantra y pretenden darle una “continuidad” que ya es imposible invocar.

Los elementos fundamentales de esa nueva estrategia, en mi opinión, son: Primero la unidad, como condición indispensable, como principio fundamental, básico, para lograr derrotar a la dictadura venezolana. Ya no es cuestión de interpretaciones, sabemos que el camino de la unidad no es fácil, que hay desvíos y tropiezos, pero quien no obre decididamente para lograrla, se le debe apartar y que quede al margen del camino.

Segundo, es imperativo definir un objetivo que sea alcanzable, realizable, por el cual sea posible luchar e incorporar de manera segura a la mayor cantidad posible de venezolanos. Y esto tampoco es nada fácil; requiere de una profunda meditación, ser sinceros y despojarnos de todo prejuicio falsamente principista.

Paradójicamente, la reflexión sí creo que es simple. En el 2020 habrá elecciones nos guste o no. El régimen, basado en su estrategia de “toma” por la fuerza de la AN da los pasos en esa dirección, soltando globos de ensayo para medir la reacción; en cualquier momento anunciara una fecha –como si elegir la AN este año fuera una graciosa concesión y no una obligación constitucional– y un mecanismo para designar autoridades del Poder Electoral, el “nuevo” CNE. Solo le queda decidir el mecanismo: lo hará mediante su falsa AN –tras ser reconocida esta por el TSJ–, lo hará mediante el TSJ, volviendo a usurpar las funciones de la AN; o lo hará mediante la ANC, como uno de sus muy conspicuos representantes acaba de dejar entrever.

Es una jugada con doble propósito: buscar que la oposición se abstenga, al no haber un “nuevo” e “imparcial” CNE para conducir un proceso, posiblemente adelantado y seguramente amañado; y de paso quitarse de encima el San Benito del desconocimiento internacional, al adueñarse de manera “legitima” de la AN, que le permitirá firmar todos esos acuerdos y contratos que sus socios internacionales –Rusia y China– quieren que gocen de reconocimiento legislativo.

Frente a este muy probable escenario, no es momento de hacer afirmaciones categóricas que sin duda molestaran a muchos; pero si caben algunas preguntas y reflexiones: ¿Qué camino tomara la oposición? ¿Dirá que sin un “nuevo” e imparcial CNE –como si eso fuera posible– no habrá condiciones y se abstendrá de participar, como ocurrió en 2005 y en algunas elecciones recientes, regionales y locales? ¿Le regalaremos la AN al régimen y sus socios “opositores”, que de cualquier manera acudirán al proceso?

La oposición tiene por delante varios retos; el más grande, vencer la natural resistencia de mucha gente hacia los procesos electorales; resistencia incentivada –vamos a estar claros–por el propio régimen y por políticas anteriores de abstención opositora, que en realidad no produjeron ningún resultado. Otro reto importante es tratar de generar condiciones para tener unas elecciones en las que podamos efectivamente participar, pues no cabe duda que la electoral es una vía que permite organizar a la gente y que permite la participación masiva.

El tercer elemento fundamental de la estrategia opositora en el 2020 es tratar de debilitar al régimen y para ello es imprescindible incrementar ante el país y ante la comunidad internacional, el costo político de su desastrosa gestión, que ha conducido al país a la miseria.

La oposición solo cuenta para esta tarea con dos elementos: el apoyo popular a la AN, medido en múltiples encuestas; además, la Asamblea Nacional es el único poder reconocido internacionalmente de Venezuela y por eso, con base en ella, hay que fortalecer también a los partidos políticos, a las ONGs de carácter social y político y fortalecer las protestas ciudadanas, dándole contenido a esa cantidad innumerable de protesta que se hacen todos los días, que no están conectadas, que son inconexas y que no tienen un objetivo político claramente definido.

Y el segundo elemento de apoyo a la oposición, es la comunidad internacional; apoyo que es necesario mantener, estimular y fortalecer y ello solo será posible con políticas coherentes de enfrentamiento a la dictadura.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Carlos Raúl Hernández

Calle-calle-calle, “Maduro vete ya”, “falta poco”, “hora cero”, “trancones”, “referéndum popular”, “la ruta de la dignidad”, 350, “la salida”, “intervención militar democrática”, TIAR, “esto lo resuelve el catire Trump”, “referéndum popular”, “el país no aguanta más”, “no se dialoga con delincuentes”, “solo negociaremos a qué país se va”, “No lo llames elecciones”, “¡colaboracionistas!”, “¿con ese CNE?”, “no es gobierno, es régimen”.

“Henry Falcón será Vicepresidente”, “no voto sin condiciones electorales”, “si o si”, “operación libertad”, “Maduro abandonó el cargo”, “intervención extranjera”, “marcha sin retorno”, “abstención”. Espantajos del diccionario del vacío, arterías, engendros mermados. Quincalla conceptual que nos hundió y fortalece la revolución, que por fortuna, hace lo necesario para desvencijarse. Y la reina madre de las burradas: el llamado abstencionista en 2018.
Mentiras, errores, calumnias, necedades, destruyeron la fuerza para hacer un cambio, pero también la ilusión, que nacieron brillantes en 2015. El mundo está hecho de palabras y ellas cambian la vida de quien las pronuncia y de quien las oye, porque son el momento simbólico de la acción. Hablamos varios lenguajes al mismo tiempo sin saberlo, el verbal, los gestos, las miradas, el vestido, pero más allá de cualquier hermenéutica, se impone el que respalda la práctica.
Llamar a papá
Hay que hacer esfuerzos para no dejarse arrastrar al cul de sac al que los activistas nos conducen periódicamente. El curso actual iba (¿va?) directo a regalar la Asamblea Nacional con lo que la oposición desaparecería igual que en 2005. Hemos sido el ridículo latinoamericano, porque otros se quitaron de encima, sin implorar al “catire”, al pepetismo, a Correa.
También a Kirchner (ojo: gracias a unos tontos regresaron, lo que hace temer por nosotros). Igual al Farabundo Martí, a Evo Morales. Mientras, en cuatro años la A.N de la esperanza que nos aguaba los ojos el 5D, devino un centro migueliano que debieran allanarlo la CEV y el Cardenal en persona con un equipo Swat de exorcistas del Vaticano.
Y habrá que desviar un río de “aqua mirabilis” para que arrastre las emanaciones de esos establos de Augías. Dieciocho diputados, aunque ojo, se dice que son treinta, que algunos cobraron mucho por votar mientras otros, precio razonable por solo hacer quorum. Así murió la eticidad de la A.N, la gran esperanza democrática y la peor pesadilla de la revolución.
Pecado de soberbia porque se cometen siempre los mismos errores, pasamos por ellos de la peste al cólera, luego del cólera a la peste, nadie tuvo la sensatez de llamar a la rectificación y ni siquiera se aprende de la experiencia propia. No se sabe a ciencia cierta si fue Cicerón o Santayana quien escribió que estudiar la historia no sirve para nada porque estamos condenados a repetir los mismos errores.
Unidad para la práctica
Un abogado podría glosar la frase con otra como que “la ignorancia de la historia no excusa su cumplimiento”. Los contendientes duros, brutales, suelen devorar princesitas y príncipes, como saben Megan y Harry. Los argumentos contra la locura política se han dado durante 21 años y no hubo taladro que perforara cráneos de granito. Ya desde el abismo, es imperativo regresar a la realidad y que se entienda que terminó la comedia insurreccional. Hay que abrir una nueva etapa.
No hay otra unidad posible sino para escoger CNE, reformar la ley electoral y concurrir a las elecciones parlamentarias, reconstruir la victoriosa experiencia de la MUD y aprobar el crédito multilateral para el sistema eléctrico de Zulia, Mérida y Nueva Esparta. No buscar más subterfugios y hacer lo necesario. Pero las heridas que no cicatrizan vuelan sobre nuestras cabezas y atormentan dentro de ellas.
Y no son solo errores. La “ayuda internacional” se convirtió en el modo de vida de un estamento que no está dispuesto a renunciar a él, y por eso no acepta elegir nueva A.N ya que le es imprescindible ese Frankenstein deplorable, desencajado, impotente, pero al mismo tiempo inauditable, su caja negra.
La elección ventilaría los establos y eliminaría el poder de casta que se ejerce y eso afectaría a demasiados. Los aparentes exabruptos ya no lo son, sino defensa de sus intereses, y los detentores solo estarían dispuestos a emprender un cambio si tienen la seguridad de que el monopolio del poder se mantiene en sus manos.
Transición de amigos
Eso explica el mantra. “cese de la usurpación y gobierno de transición”, más bien de amigos que no altere la micro hegemonía. Solo así convienen las elecciones. Es momento de que la opinión pública produzca un cambio electoral sobre el organismo legislativo.
De lo contrario seguirá esta senda de tonterías, disparates y peor, envilecimiento crónico y consciente, que garantiza la permanencia de Maduro, su demiurgo, quien da los pasos necesarios para mantener ese statu quo y estimular la abstención por descrédito ¿O sería que no nos dimos cuenta de que él propició lo ocurrido los días 5N y subsecuentes?
El gobierno calculó bien los rocambolescos episodios producidos. Solo se equivocaron porque su naturaleza brutal los llevó a abusar de la fuerza bruta, bastarda e inconstitucional en la sesión del 5E, lo que desvió la atención de lo ocurrido. Todo lo demás fue fríamente calculado. “No contaban con mi astucia”.

@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/59757/la-comedia-insurreccional

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