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Opinión

Jesús Elorza G.

Nicolás, andaba superemocionado recorriendo los pasillos de la residencia presidencial en Fuerte Tiuna. Brincando en una pata, gritaba a todo gañote !!!Regresó, regresó!!!... la abuela regresó.​

¿Qué pasa? pregunto Cilia.​

Mi amor, la abuela volvió, volvió, volvió...​

-Te volviste loco, esa señora murió hace tiempo, le respondió Cilia. No te veía así, desde que se te apareció Chávez en forma de pajarito .... ahora, resucitaste a tu abuela, no me jodas. Déjate de esas loqueras y concéntrate en los problemas que tenemos.​

Al ver, que Nicolás, seguía con el tema, la Primera Combatiente, le preguntó al guardaespaldas del G-2 cubano sobre el comportamiento de su esposito.​

Se puso así después de recibir una llamada del camarada Arreaza, desde Alemania, para informarle que traía de regreso a la abuela, dijo muy serio el guardaespaldas.​

-¿¿¿??? ahora estoy mas confundida. Si su abuela está enterrada en Colombia. ¿Qué coño hacen sus restos en Alemania y lo mas arrecho es que ahora regresen sus cenizas .... está vaina es pa’ locos. Seguro es otra maniobra de Diosdado, que se la pasa inventando mariqueras, para que la gente se olvide del origen colombiano de Nicolas y su familia. Para salir de dudas voy a llamar a Arreaza para que me explique, dijo sumamente molesta Cilia.​

Aló, aló, que carajo fue lo que le dijiste a Nicolás, que anda como loco hablando de la resurrección de su nona.​

-Camarada Primera Combatiente, yo solo lo informe que logre rescatar a la "Abuela Kueka"...​

-Carajo, sera Culéca....​

-No camarada, no es culéca, déjeme explicarle dijo Arreaza: durante el gobierno del oligarca Caldera 1998, una expedición de arqueólogos alemanes sacaron ilegalmente desde Santa Cruz de Mapauri en el Parque Nacional Canaima, una piedra semipreciosa de Jaspe de 30 toneladas de peso para exhibirla en el Parque Tiergarten como una de las reliquias del "Global Stone Projekts" y nosotros, como revolucionarios socialistas al lado de nuestros indígenas, hemos hecho todos los reclamos necesarios por la vía diplomática, para repatriar ese patrimonio, y los alemanes hasta ahora se habían hecho los pendejos. ​

Déjeme decirle camarada Cilia, que esa piedra representa uno de los elementos sagrados para el pueblo Pemón que la considera un miembro de su comunidad y la bautizaron con el nombre de "Abuela Kueka". Ahora, producto de la firme posición revolucionaria frente a los saquedores alemanes de nuestro patrimonio, hemos logrado la repatriación de este importante símbolo, y por ello supongo que el camarada Nicolas, no va a pelar ese boche propagandístico para decirle al mundo entero, que ha puesto de rodillas al imperialismo alemán. Además, con ese show, podemos distraer la atención sobre el "Arco Minero" y la matanza de indígenas. Si le ponemos un poquito mas podemos señalar que la militarización de la zona, es para evitar, otro hecho como este, y que ahora los imperialistas de Bolsonaro, Duque y Trump pretendan llevarse la "Piedra del Cocuy" y así podemos continuar tranquilamente entregado nuestras riquezas minerales a nuestros camaradas chinos y rusos.​

-Al escuchar extasiada, todo aquello, la Primera Comandante, el guardaespaldas y Arreaza unieron sus voces alrededor de Nicolas gritando ¡Volvió, volvió, volvió.....Kueka o Culéca / oro es nuestra meta.!

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El Nacional

La sociedad tiene rituales que se repiten, sucesos que vuelven del pasado cuando les corresponde, recuerdos que permanecen a través del tiempo. Hay un reclamo de los seres humanos alrededor de sus hazañas. Por consiguiente, no dejan de estar presentes. No podemos vivir sin esos hitos, sin esos vínculos con los hechos de los antepasados que nos convierten en parte de una empresa colectiva que no ha cesado, que los antecedentes nos obligan a considerar con orgullo en cada presente. Es lo que nos hace mirar cada año, pese a su aparente lejanía y pese a que no se puede calcar o repetir con exactitud, los hechos del 23 de enero de 1958.

En ocasiones las referencias a ese suceso trascendental han sido apenas una formalidad, un discurso de poco aliento, un trámite sin profundidad, una copa a medio llenar; pero en otras, como la que hoy experimenta Venezuela, es un ejemplo imprescindible y un palpitante llamado de atención. En horas apacibles hemos vuelto a sus hombres y a sus circunstancias sin apremio excesivo, sin que la vida dependiera de su memoria; pero en tiempos aciagos, como los de nuestros días, es una conminación dirigida a todos, un timbre que suena en las sensibilidades individuales para pedirles que se vuelvan un conjunto al salir de la casa para transitar por la vía pública, por los asuntos del bien común, un solo movimiento en cada individuo y en todos los rincones, un único proyecto de vida.

La evolución de una dictadura convertida en usurpación nos obliga a registrar con paciencia, pero también con inusual respeto, la épica del 23 de enero de1958 para que la imitemos, mas no como parte de la retórica sino como acicate ineludible de un movimiento de todos. La sociedad venezolana le propinó entonces una patada histórica a un régimen militar que parecía invencible. Los militares y los civiles, los partidos políticos prohibidos, los sindicatos silenciados, los intelectuales, los estudiantes, la prensa, los ricos y los pobres se juntaron para el rescate de la soberanía popular y para el restablecimiento de los usos republicanos hollados por Marcos Pérez Jiménez y por sus secuaces. Contra todo pronóstico, lograron su objetivo.

No hay manera de ignorar la evidencia de unidad gracias a la cual se rescataron los valores cívicos y la manera decorosa de vivir que un general de medio pelo y sus oficiales echaron al tarro de la basura cuando derrocaron al maestro Rómulo Gallegos, electo como presidente de todos los venezolanos en términos abrumadores, testimonio de pulcritud ciudadana, representación de la modestia sin fisuras y autor de letras fundamentales para el pueblo. A su tránsito y a su obra volvieron juntos nuestros antepasados el 23 de enero de 1958, en acto de justicia para lo que hizo por todos y para vengar una ofensa sin tasa. Hubo vacilaciones al principio, pero después el movimiento se volvió corriente torrencial, decisión unánime, faena compacta contra la mediocridad y contra la vagabundería que tuvieron la osadía de echarlo del Palacio de Miraflores.

De allí las obligaciones adquiridas por la memoria de la posteridad, por eso recordamos los históricos pasos una vez cada año. Pero ahora no se trata de cantar himnos de regocijo por lo que hicieron nuestros padres y nuestros abuelos, ya los hemos sonado hasta el cansancio como parte de una rutina, infructuosa en algunas ocasiones, sino de pensar en cómo la jornada cumbre fue posible por la unidad de todos los miembros de la sociedad y en cómo no la hicieron ellos solamente para la sociedad que les tocó vivir, sino también para la que vivirían sus hijos y sus nietos. Lo hicieron para ellos, pero también para nosotros, si dejamos las diferencias mantenidas como opositores frente a la usurpación y nos dejamos de perezas y

https://www.elnacional.com/opinion/el-23-de-enero-de-nuevo/

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Como es sabido hace algunos años se prendieron las alarmas, cuando la ONU, a partir de un sólido basamento científico, señaló que las emisiones del calentamiento global se estaban acelerando y que nos encontrábamos próximos a desórdenes climáticos que comprometerían gravemente la vida en el planeta, dado que la economía actual se deslindaba del ciclo de vida de la naturaleza y chocaba contra el crecimiento sostenible. En fin, para no entrar en detalles que son cada vez más conocidos, las energías fósiles nos están pasando la factura y los terrícolas somos, como escribió alguien, una especie en extinción.

No obstante, ha pasado el tiempo sin que haya habido una reacción con la profundidad y celeridad requeridas. Los países, en general, pareciera que se han tomado a la ligera el asunto y, por otro lado, las instancias internacionales han dejado en evidencia que, en general, les resulta cuesta arriba garantizar la gobernanza del mundo y, como en este caso, darle la cara a un asunto como el cambio climático

Como que se enserian los terrícolas

Sin embargo, de un tiempo para acá, la percepción de la gravedad del problema parece haber empezado a cambiar de manera significativa. Durante el año pasado numerosos investigaciones e informes, redactados por organismos y sectores muy variados, públicos y privados, han puesto el dedo en la tecla, argumentando el colapso de la civilización industrial, a la vez de que ya hay sectores importantes que se distancian de los combustibles fósiles y optan por energías que se van haciendo más baratas como la solar y la eólica.

Los grandes países, los que marcan las características de la economía mundial, están adoptando medidas importantes. En Estados Unidos, a pesar de Trump, ha cobrado forma una política que propone un acuerdo nacional en torno a una estrategia para el desarrollo de la economía verde. Y la misma China ha dado un paso adelante al contar con plan para adelantar la transición hacia una era de carbón cero y, aún más, el Partido Comunista plasmó en su Constitución el objetivo de ir hacia una “civilización ecológica”, incluyéndolo en sus planes quinquenales.

En este contexto, se discute en algunos círculos intelectuales si lo que está planteado es una revisión a fondo de las bases del capitalismo o su reemplazo por otro modelo, del cual ya se vienen mostrando algunos ensayos. El debate sigue abierto, es desde luego.

La Unión Europea

En la reseña que leí, gracias al Profesor Google, de un libro publicado en el 2019 titulado “Sistema de energía global basado en energía cien por ciento renovable” y preparado por una universidad finlandesa y el Energy Watch Grup, se arguye que la determinación de comenzar la transición hacia una economía sostenible no es tanto un problema técnico o económico, como político, puesto que suministrar energía verde ya empieza a ser más barato, en muchas áreas de la actividad productiva.

Dentro de esta tónica, la Unión Europea decidió, a comienzos de este año, suscribir el denominado Pacto Verde, que “movilizará como mínimo un billón de euros durante la próxima década, indicará el camino a seguir y propiciará una oleada de inversiones ecológicas tanto públicas como privadas, destinadas al desarrollo de una economía sostenible". Es importante mencionar que se incluye un esquema de financiación para ayudar a las empresas a adaptarse a formas de producción más ecológicas, a fin de que la “transición sea justa”.

El país de las mayores reservas de petróleo

Así las cosas, resulta obvia la necesidad de advertir las gruesas implicaciones que tiene para nuestro país una economía que se perfila como distinta en múltiples aspectos y que transcurre de acuerdo a códigos muy diferentes a los de antes. Como lo han señalado varios especialistas venezolanos, hay que mirar con mucho cuidado nuestra visión del país petrolero que decimos ser. En efecto, el planeta del siglo XXI se deslinda cada vez más de lo que fue durante el siglo anterior. Como digo, viene envuelto en otras claves que nos siguen resultando ajenas.

HARINA DE OTRO COSTAL

Tratando de que sus palabras driblen la realidad, de la que obviamente todos los venezolanos tenemos directa constancia -nos toca alma, carne y hueso-, Nicolás Mauro nos leyó hace unos días su informe de gestión. Nos comunicó cifras que indicaban lo bien que esta el país, con algunos problemillas, claro, causados siempre por terceros, además de hablarnos, por enésima vez - es como si cada año de gestión fuera el primero del gobierno -de proyectos que nunca se han ejecutado y que, por lo visto, nunca se ejecutarán.

Así, a propósito del recientemente celebrado Día del Maestro, si de celebraciones puede hablarse, pues hubo protestas de los docentes (y la consabida represión), en varias partes del país, recordó en el citado informe, con la satisfacción que da el deber cumplido, que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra la educación como base del desarrollo individual y colectivo de la sociedad al ser un Derecho Humano y un deber social público, gratuito, obligatorio y de calidad, por lo que se compromete profundizar en los programas de protección social integral y en la defensa de los derechos de los maestros del país.

En efecto, en su reiterado intento de crear una “realidad” paralela a la realidad, mostró, mediante cifras fantasmas, como suelen ser las oficiales, la fotografía de un sistema educativo acorde con lo que establece nuestra Carta Magna y, no faltaba más, comunicó, así mismo, el inicio de programas que lo mejorarán aún más. Por otro lado, diversos estudios independientes dejan ver, al contrario, la grave precariedad de nuestra educación, tal como se describe y explica, por ejemplo, en la página web (La Memoria Educativa Venezolana), coordinada por el profesor Luis Bravo Jauregui, de la UCV. Baste con decir que la mitad de los maestros que había en el año 2015 ya no estuvieron en sus aulas el año pasado y que el sueldo que se le paga a los profesores sólo alcanza el 5% de la canasta básica. Y, como éstas otras muchas cosas, de muy distinta índole (el contenido de los programas o la obsesión por el adoctrinamiento, por citar solo dos de ellas) que desvalorizan la enseñanza y se traducen en su mala calidad, hecho que se observa claramente, aunque no sólo allí, en los bachilleres que llegan a la universidad.

Y como ya se ha hecho estilo en la política oficial, frente a esa complicada realidad se recurrió a un bono que, según Nicolás Maduro, representa “un incentivo especial, un premio a los hogares de la Patria que tengan al cien por ciento de sus hijos e hijas en el sistema educativo…”, idea que acompaña con un “Plan Especial cien por ciento escolaridad”.

Visto lo anterior, resulta imposible dejar de conjeturar que diría el Maestro Simón Rodríguez. Da como vergüenza imaginarlo, pues, después de todo una sociedad vale, en gran medida, lo que valen sus maestros.

El Nacional, 22 de enero de 2020

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Andrea Komlosy

La difusión de la inteligencia artificial por toda la economía presenta la posibilidad de —y, para muchos, el miedo a— que las máquinas eventualmente reemplacen al trabajo humano. No sólo se ocuparán de una parte cada vez mayor de las tareas mecánicas —como venimos observando desde la primera Revolución Industrial— también coordinarán tareas mediante la comunicación directa entre máquinas (la llamada Internet de las cosas).La difusión de la inteligencia artificial por toda la economía presenta la posibilidad de —y, para muchos, el miedo a— que las máquinas eventualmente reemplacen al trabajo humano. No sólo se ocuparán de una parte cada vez mayor de las tareas mecánicas —como venimos observando desde la primera Revolución Industrial— también coordinarán tareas mediante la comunicación directa entre máquinas (la llamada Internet de las cosas).

Hay quienes aplauden estos grandes avances, porque darían lugar al antiguo sueño humano de liberarnos del trabajo, mientras que otros los acusan de impedir que la gente pueda sentirse realizada a través del trabajo y por cercenar el vínculo entre el ingreso y las prestaciones sociales relacionadas con el trabajo. De acuerdo con este segundo escenario, cada vez desaparecerán más empleos y eso llevará al desempleo masivo, aunque aumentará la demanda de especialistas en el diseño de procesos y productos. Los estudios sobre los probables efectos de la IA y la creciente automatización en el mercado de trabajo son, por supuesto, altamente especulativos, pero no debemos subestimar las potenciales consecuencias de las nuevas tecnologías para el empleo.

Muchos comentaristas, que temen lo peor, han propuesto un ingreso básico incondicional sin trabajo asociado para evitar un previsible empobrecimiento. De todas formas, antes de que los economistas y los responsables de las políticas comiencen a calcular los costos y beneficios de un ingreso básico general, haríamos bien en cuestionar la propia premisa de un futuro sin trabajo.

Nuestra actual y limitada definición trabajo se remonta a fines del siglo XIX, cuando el creciente impulso de la gran industria llevó a una generalizada separación entre lugar de trabajo y el hogar. El trabajo en las regiones centrales industriales se redujo al empleo remunerado fuera de la casa, mientras que las tareas del hogar, la agricultura de subsistencia y los intercambios en los vecindarios quedaron repentinamente excluidos del cálculo del valor. Esas actividades no desaparecieron, ni de la periferia ni del núcleo de la economía mundial, pero no se las incluyó como parte del mundo del trabajo y el empleo. La ausencia de salario implicaba la falta de reconocimiento, de registro estadístico y del acceso a las prestaciones públicas.

Los científicos sociales declararon que el trabajo en el hogar y de subsistencia no remunerados, así como la agricultura realizada por campesinos y las artesanías tradicionales, eran actividades económicas residuales que pronto serían reemplazadas por técnicas modernas y la total mercantilización. Aunque esta visión inspiró movimientos socialistas a lo largo del siglo XX, no logró materializarse. Es cierto, las relaciones salariales crecieron, pero en vastas regiones del mundo en desarrollo, los salarios eran insuficientes para alimentar a una familia, por lo que el trabajo de subsistencia y en el hogar debían compensarlo. A partir de la década de 1980, el trabajo no remunerado también regresó a las economías desarrolladas.

El fin del ciclo de reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial, a fines de la década de 1960 y principios de los 70, marcó la transición de la vieja a la nueva división internacional del trabajo. La racionalización, financiarización y tercerización de las operaciones intensivas en mano de obra en los países que comenzaban a industrializarse en la periferia del mundo rompieron el nexo entre el empleo de por vida y la seguridad social, que había caracterizado los mercados de trabajo en el mundo desarrollado.

A medida que la digitalización y globalización de las cadenas productivas ganaron impulso, los empleadores introdujeron contratos laborales flexibles, forzando cada vez a más trabajadores a aceptar condiciones de empleo precarias. Muchos debieron combinar varias fuentes de ingresos, depender de los subsidios públicos y ampliar sus horas de trabajo no remunerado para compensar la inseguridad laboral, los períodos de desempleo y la pérdida de puestos de trabajo que les permitían acceder a las prestaciones sociales. Los trabajadores pobres, que no pueden vivir de sus salarios, ahora aceptan múltiples empleos o contratos y, en las áreas rurales, cubren parcialmente sus necesidades de alimentos y vivienda con la agricultura y la construcción de subsistencia.

Pero el aumento en la actividad no remunerada no se limita a los pobres. Para estar a la altura de los nuevos requisitos laborales en la era de la IA y las máquinas, los ricos deben trabajar para mejorar y promocionar su desempeño físico y mental, incluida su apariencia, motivación y resistencia. Aunque pueden tener empleados domésticos para la cocina, la limpieza y el cuidado, y asistencia profesional para la capacitación adicional y el apoyo psicológico, deben invertir cada vez más tiempo para desarrollarse y orientar a otros miembros de la familia.

Sólo una pequeña fracción del creciente trabajo no remunerado puede ser llevada a cabo por la IA y las tareas de las que sí se ocupe crearán nuevas demandas que habrá que satisfacer. Aún no está claro cuáles serán las nuevas actividades que surgirán en el futuro como consecuencia de la pérdida del afecto personal cuando las máquinas y los algoritmos reemplacen la comunicación entre los seres humanos. En algún momento, así como de debimos enfrentar la transición de los sectores primario al secundario y al terciario en el pasado, ese hueco dará lugar a un nuevo sector económico, con nuevas formas de actividades mercantilizadas; las relaciones recíprocas también podrían llenar ese vacío.

Ya casi nadie, independientemente de su ingreso, puede negarse al trabajo fantasma que nos exigen las comunicaciones modernas, las compras y la banca. Cuando brindan sus datos a la economía de plataformas, los clientes se convierten en trabajadores no remunerados de las empresas comerciales y las ayudan a impulsar el capitalismo mundial.

Ya sea que miremos al futuro del trabajo desde la perspectiva de la necesidad o de la realización, el trabajo no desaparecerá por la introducción de la IA. Es muy probable que la reducción del empleo y el trabajo remunerado se vea acompañada por un aumento de las actividades de cuidado y subsistencia no remuneradas, así como del trabajo fantasma moderno.

Ese escenario solo es tranquilizador si logramos encontrar nuevas formas de distribuir de manera justa el trabajo remunerado y no remunerado entre todos los ciudadanos. De lo contrario, corremos el riesgo de desembocar en un mundo bifurcado. Los ricos adictos al trabajo tendrían empleos financieramente satisfactorios, pero estresantes, mientras que los desempleados tendrían que recurrir a estrategias de subsistencia para complementarel ingreso básico o la asistencia a los pobres.

Traducción al español por www.Ant-Translation.com

21 de enero de 2020

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/artificial-intelligence-wil...

 5 min


Mauro Bafile

“América para los americanos”. Es el enunciado de la “Doctrina Monroe”. Sencillo y complejo al mismo tiempo. Su recuerdo nos devuelve a una época que pensábamos superada. Era el 2 de diciembre de 1823, cuando el presidente norteamericano James Monroe, en un mensaje al Congreso, explicaba los lineamientos fundamentales de la política exterior de su gobierno. Decimos, no permitir intervención alguna de potencias europeas en los asuntos de los países de nuestro hemisferio. América Latina había logrado independizarse de la corona española para transformarse, años después, en el “patio trasero” de los Estados Unidos.

Mucho ha cambiado desde entonces. La “Revolución Industrial” ha dejado su lugar a la “era digital” y a la “inteligencia artificial”. La globalización ha derribado barreras. Las fronteras, entorno antes bien definido y diferenciado, se han vuelto líquidas. Se transforma el mundo del trabajo y las innovaciones condicionan nuestras vidas. Vivimos el amanecer de una nueva era. Es una “revolución” a la que América Latina no es ajena.

La economía latinoamericana muestra hoy realidades contradictorias y signos de debilidad. La lenta recuperación de Brasil contrasta con la desaceleración de México, la recesión de Argentina y el tsunami que está borrando los últimos vestigios de abundancia en la que otrora fue la “Venezuela Saudita”. En fin, en lo económico concluyen un año y una década con una región incapaz de superar sus antiguos problemas: pobreza, desigualdad y corrupción.

En lo político, la fragmentación ideológica, la inestabilidad institucional, el descontento social han ido desdibujando las certezas y definiendo un nuevo mapa político. Argentina, Bolivia y Uruguay, con sus respectivos resultados electorales, han sido protagonistas de cambios radicales. Asimismo, nuestras sociedades han ido tomando conciencia. Y han comenzado a reclamar políticas sociales nuevas, obligando a los líderes a replantearse agendas y programas.

Mientras nuestras naciones se asoman a una nueva década buscando sobrevivir a sus propios fantasmas, en el tablero internacional las grandes potencias se enfrentan sin reservas. Decimos, de manera directa y abierta. La diplomacia de Trump, desgarbada y deslucida, ha sido contrastada por la influencia creciente de Rusia y los apetitos de China.

Los intereses en juego son muchos. Los hay de carácter geopolítico. Y también de naturaleza económico. En el primer caso, destaca la pugna entre Estados Unidos y Rusia. La primera no quiere ceder la que tradicionalmente ha sido su área de influencia. La otra no quiere desaprovechar regímenes favorables para afianzarse su presencia en nuestro hemisferio, clave para sus ambiciones expansionistas y geopolíticas. Venezuela es teatro involuntario de esta batalla que libran las dos potencias.

En el ámbito económico, cabe destacar la presencia discreta, pero cada vez más arraigada, de China. Esta necesita de materias primas para su crecimiento industrial.

Podría haber, en un futuro, un cuarto protagonista: la Unión Europea. Esta, acorralada por una crisis interna cuya expresión más evidente es el auge de los movimientos euroescépticos, hoy pareciera carecer de lineamientos de política exterior hacia América Latina. Pero esto podría cambiar. En particular, podría hacerlo si España, Italia y Portugal, presentes en América Latina a través de una numerosa comunidad de emigrantes, lograran constituir un “bloque mediterráneo”. Y con eso condicionar las políticas europeas.

Antes oro y carbón; luego petróleo y hierro y hoy litio y cobalto. Es la “maldición de las materias primas” que persigue nuestros países. Es con este telón de fondo que América Latina termina una década y comienza otra con nuevas incógnitas y viejas dudas.

Enero 20, 2020

@BAFILEMAURO

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/las-incognitas-de-america-latina/

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Laureano Márquez

La Ceiba -además de un árbol de hermoso florecer y una población de Honduras- es un portal de noticias (www.ramonmuchacho.org). Este muchacho hace un resumen diario de noticias muy completo. En el de hoy aparecen las siguientes:

  • Nicolás Maduro: “Le he dicho a Raúl Castro y se ha discutido en esta comisión mixta y estamos de acuerdo. Los embajadores (de Cuba) prácticamente forman parte del Consejo de Ministros”.
  • “El embajador de Cuba tiene que estar puertas abiertas en cada ministerio para coordinar las actividades”, indicó Maduro.
  • El Mundo: Maduro ficha al embajador cubano para su consejo de ministros tras consultarlo "con nuestro hermano mayor y protector, Raúl Castro".
  • TalCual: Maduro pide ayuda a Cuba para "recuperar" Petrocaribe, pese a denuncias de corrupción.

Poco más hay que agregar, las noticias son lo suficientemente elocuentes. Les confieso, que, aunque tengo confianza en la seriedad de este portal, fue menester investigar otras fuentes porque las informaciones parecían extraídas del Chiguire bipolar, aunque es justo decir que éste último, que comenzó ofreciendo noticias exageradas y absurdas en clave de humor, se ha ido convirtiendo cada vez más en un medio verosímil en la medida en que nuestra política se desquicia. No hay mucho más que agregar, salvo el ofrecer este diccionario cubano-español de palabras y expresiones para que los subalternos puedan manejarse mejor:

Asere que bola: quizá usted crea que esta es una expresión cubana de asombro por las noticias que acaba de leer, pues no, lo que significa es “amigo, ¿cómo estás?”.

Bacán: bueno, excelente.

Baro: peso, dinero, moneda. // “Está bacán eso de controlar el petróleo venezolano, vamos a ganar baro cantidá”.

Despingar: romper, destruir, acabar con algo. // “Están despingando al país y no les duele”.

Embullado: estar entusiasmado por alguien. // “el embullamiento de este acere con Raúl, no es normal”.

Fachar: robar. // Abundan los ejemplos.

Guagua: autobús // “¡Que la guagua va en reversa!”.

Jamar soga: pasar trabajo. Lo que le sucede a un país cuando regala sus recursos a otro.

Mojito: bebida hecha a base de ron, menta, azúcar, limón y agua mineral con el que deben estar brindando en La Habana en este momento.

No cojas lucha: despreocúpate. Es decir, lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo los venezolanos en este momento.

Revirarse: rebelarse, oponer resistencia. Lo que toca pues.

Salación: mala suerte. La que nos cayó a nosotros desde 1999.

Tonga: mucha cantidad. “Tonga de petróleo el que le hemos regalado a Cuba, mulato”.

Zafra: antiguamente, recolección de la caña de azúcar y la temporada en que se realiza. Desde hace 20 años, nombre que se le da a Venezuela. Así que, asere, coge el bejuco y llámate a un babalao para que nos quite este bilongo con algún brebaje de siguaraya, porque si sigue este canchanchán con Raúl, nos vamos a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

https://talcualdigital.com/diccionario-cubano-espanol-por-laureano-marquez/

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Cecilia García Arocha Márquez

Párrafos finales de la respuesta textual de la Rectora de la UCV, insistiendo en la conveniencia de la lectira del archivo que se anexa.

La situación generada por las denuncias infundadas y falsas del ex Vicerrector Administrativo profesor Bernardo Méndez Acosta, con motivo de su renuncia al cargo, han creado grave zozobra en la comunidad universitaria ; además, expone a nuestra Casa de Estudios a la intromisión de organismos que siempre han pretendido aniquilar su autonomía y la libertad de pensamiento plural en la enseñanza de la educación superior que hemos invariablemente defendido durante nuestra gestión, y que alberga el espíritu de la Universidad Central de Venezuela,” la Casa que Vence la Sombra”, formando la generación del futuro, creando conocimiento para el progreso y desarrollo del País que en este momento anhela la Nación.

Quisiera dejar a la reflexión de los miembros de este Consejo, y a la comunidad universitaria que sea precisamente en estos momentos de grave riesgo para nuestras universidades públicas que de forma incomprensible e intempestiva una autoridad universita ria formule presuntas denuncias, sin soportes, tergiversando los hechos y actuaciones que a lo largo de estos 12 años hemos cumplido, lo cual abre las puertas para que sectores antidemocráticos planteen decisiones contrarias a los valores y principios libres, autonómicos y democráticos.

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