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Opinión

El Gobierno lleva alrededor de dos décadas poniéndole el ojo. Pero no para transformarla y ponerla a tono con los nuevos tiempos, sino para echarle mano y controlarla, impidiendo que sea una institución díscola, inclinada a pensar libremente, dándole la espalda al pensamiento oficial, dictado desde la comodidad del poder y convertido en doctrina infalible para interpretar todo cuanto ha pasado a lo largo de nuestra historia y fundamentar el que ha de ser nuestro inevitable y épico futuro.

Incompatibilidad de caracteres

Estos veinte años han demostrado que el Gobierno no se lleva muy bien con las universidades, en particular las públicas autónomas. De ello dan fe diversas medidas que han llevado al deterioro de sus instalaciones, la disminución en el número de profesores y estudiantes, la disminución de las actividades e investigación, la precariedad del salario de docentes y empleados y otro conjunto de decisiones que las tienen en situación de sobre vivencia, literalmente hablando.

En términos generales se trata de una estrategia gubernamental orientada a achicar la libertad política en cada espacio (las federaciones deportivas, los consejos comunales o el propio PSUV, por solo citar tres ejemplos) y que se extiende hasta las universidades en las que, bajo el pretexto de adoptar medidas que se presumen de fortalecer la democracia, en verdad la pervierten, tal como acaba de suceder con la decisión del TSJ, anunciada recientemente.

Se ordena realizar elecciones en las universidades

En efecto, hace algunos días el gobierno se valió del Tribunal Supremo de Justicia para ordenarle a las universidades públicas autónomas celebrar la elección de sus autoridades a través de un instrumento propuesto hace algunos años y rechazado por las universidades por contravenir las normas que rigen esta materia y violar la autonomía que les garantiza la Constitución.

El episodio es largo de contar (y sobre todo complejo si uno no es abogado), pero a los fines de estas páginas basta con recoger algunos hechos : a) es una sentencia dictada por un organismo al que no le compete legislar, no obstante o cual fija nuevos parámetros para el nombramiento de las autoridades universitarias y define un plazo de 6 meses para realizar los comicios ; b) con base en el fallo, de no realizarse tales comicios en el lapso previsto, dispone que los cargos quedarán vacantes y podrían estar a disposición de quienes nombre el Gobierno de forma interina ; y c) es una medida que se toma en un país en el que las universidades creadas durante los veinte años de gestión de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, no realizan comicios para designar a sus autoridades, las cuales son designadas “a dedo” por el Ministro correspondiente.

Mientras tanto …

Mientras el país se enfrasca en una discusión absurda sobre formulas electorales, en otros lugares del planeta se examina la institución universitaria, siempre bajo el entendido de que debe cambiar y ajustarse a los modos que rigen este siglo XXI. De la denominada Sociedad del Conocimiento, según se describe a la sociedad de hoy en día, se desprenden, tal es el argumento, nuevas claves para re inventarla. Claves que vienen asociadas al volumen y rapidez con la que hoy en día se generan y difunden los conocimientos en sus diversos formatos; al espectacular acortamiento de los ciclos que van desde la creación del conocimiento hasta su aplicación y obsolescencia; a la aparición de nuevas disciplinas y sub disciplinas y su indispensable vinculación entre ellas como imperativo del “pensamiento complejo”, según la expresión de Edgar Morin. Claves asociadas, así mismo, a la globalización del conocimiento, proceso ligado a la naturaleza misma del saber contemporáneo ; a la creación de conocimientos y tecnologías como un proceso “socialmente distribuido” que asocia a las universidades c numerosas y diversas organizaciones, cada una con sus diferentes recursos y capacidades, a las posibilidades que abre la digitalización y, entre otros elementos, a las nuevas modalidades que se abren en torno a la propiedad del conocimiento ; y, por citar un último aspecto, entre otros muchos, a los cambios en la docencia, organizados en torno a la necesidad de desplazar el acento de los procesos de enseñanza a los procesos de aprendizaje.

En el marco de lo esbozado anteriormente, emerge la identificada como la Cuarta Revolución Industrial, sustentada en la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, generadoras de mutaciones muy rápidas y radicales que están cambiando a fondo la forma en la que los terrícolas vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Tal despliegue cobra forma teniendo como telón de fondo una severa crisis en el vigente modelo de desarrollo que se manifiesta claramente, aunque no sólo, en los graves desacomodos ambientales y sociales y que asoma la urgente necesidad de modificar el estilo de producir y consumir. Una crisis civilizatoria, prefieren decir algunos, dada la amplitud de asuntos que envuelve, convertida obviamente en un dato inevitable al momento de reflexionar acerca del papel de las universidades, la forma de estructurarse y las maneras de desempeñarse.

Frente al “tsunami” que representa la emergencia de las tecnologías como tecnologías disruptivas se ha hecho claramente evidente la ausencia de mapas y brújulas que permitan la comprensión, la y la regulación de los cambios que están ocurriendo, así como la manera de tratar situaciones que remiten a eventos muy complejos y tocan los aspectos más fundamentales de nuestras vidas, contribuyendo, incluso, a determinar la manera misma en que nos percibimos como humanos, dando motivo a una intensa polémica en torno al advenimiento de lo que se ha denominado la post historia, visible desde las novedades que se desprenden de la bioingeniería y de la inteligencia artificial.

Así las cosas, ciertamente, hay pocas cuestiones que tengan más trascendencia para el país que la de construir una nueva mirada sobre sus universidades. No es buena cosa jugar con el futuro. Es irresponsable y pasa facturas que luego resultan difíciles de pagar

¿Qué mensaje llegará a Barbados?

El TSJ ha tomado, así pues, una medida ilegal que no esconde el autoritarismo gubernamental ni su manera de ver la democracia. Una medida que enrarece, así pues, el clima político nacional, justo cuando Nicolás Maduro avisa que sigue planteada la presencia de sus representantes en las negociaciones que auspicia el gobierno de Noruega.

Esta decisión intempestiva que agrede a las universidades públicas autónomas (un sector muy sensible de nuestra sociedad) pareciera ser en estos momentos, una pésima noticia. Con ella el Gobierno no envía una buena señal con referencia a las conversaciones que se llevan a cabo en Barbados, cuyo tema central es, nada menos, que el tema electoral.

Ojalá uno este equivocado.

El Nacional, miércoles 3 de septiembre de 2019

 5 min


1. Esta expresión, la de ex país, fue acuñada por el profesor y amigo Agustín Blanco Muñoz hace unos cuantos años. Podía parecer una exageración retórica. Hoy es realidad aterradora.

2. La Nación ha sido destruida bajo Chávez y Maduro. El Estado es un amasijo de escombros institucionales: no hay parlamento, ni poder judicial, ni Fuerza Armada; tampoco industria petrolera o Banco Central; las gobernaciones desaparecieron así como las alcaldías; y las policías son bandas criminales que cuando no ejecutan gente acusada de crímenes, ejecutan los crímenes de los cuales acusan a otros.

3. La población, parte integral de lo que es una Nación, se encuentra, por un lado, en desbandada en el calvario inenarrable de la migración; y muchos de los que no se van, migran dentro, desde zonas inhóspitas hacia algunas ciudades y, especialmente, hacia Caracas. La población se reduce en porcientos de dolor y trashumancia.

4. El territorio se ha encogido se manera radical: Zulia, Táchira, Apure, Amazonas, Bolívar, Delta, Sucre, Falcón, Aragua, para nombrar de los más intensamente menoscabados, son espacios controlados en alta proporción por el crimen oficial o extra oficial.

5. El país encogido, el ex país, ve abatirse sobre sus ruinas a los jinetes del apocalipsis: la conquista, la peste, la guerra y la muerte. Morirse de hambre no es la antigua expresión coloquial que significaba tener ganas de comerse un pabellón; hoy, en Venezuela, significa morir de verdad sin posibilidades de entierro digno.

6. Hay una burbuja superficial de relativa “estabilidad” que el régimen logra mediante la dolarización salvaje Ésta permite llenar los anaqueles de los supermercados para que quienes puedan compren allí o lo hagan con el apoyo de los familiares del exterior. Por debajo sigue la tormenta enfurecida.

7. Ante esta realidad, lo primero que tendrá que plantearse un gobierno de transición que se asuma a sí mismo con la seriedad debida, es un período de intensa, riesgosa, inestable e incierta estabilización. Someter a los accionistas de la corporación criminal (narcos, terroristas, disidencia de las FARC, ELN, barones del arco minero, Cartel de los Soles, miembros del régimen cubano, etc.) no es tarea fácil y no se puede hacer sin apoyo internacional de cuerpos especializados.

8. El panorama descrito obliga a descreer de programas de gobierno hechos como si existieran un Estado y sus instituciones para aplicarlo. El Programa para la Transición es, al mismo tiempo, más simple y más difícil: despejar los escombros, desplegar tiendas de campaña, juntar y distribuir comida, medicinas, y personal adiestrado encargado para evitar los riesgos de un nuevo “cucutazo”, asumir tareas de policía cuando no hay policía, y convertir a Venezuela en el centro de una inmensa operación internacional humanitaria asegurada policial y militarmente.

 2 min


Jesús Elorza G.

En los pasillos del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, se respiraba un ambiente de fiesta. Oscar D´ León, para alegría de todos, interpretaba con su orquesta los más exitosos temas de su repertorio.

-¿A que se debe esta rumba? era la pregunta que todo el mundo se hacía.

-Un funcionario del Ministerio del Deporte, despejo la duda, al informar que el espectáculo era para darle la bienvenida a la delegación deportiva que nos había representado en los recientemente finalizados Juegos Paralímpicos Lima 2019.

-Uno de los familiares que estaba esperando el regreso de su hijo, le explicaba a varios de los presentes, el significado del referido evento deportivo:

…..Los Juegos Paralímpicos son una competición internacional fundada por el medico alemán Ludwig Guttmann en 1960, para atletas con todo tipos de discapacidades físicas, mentales y/o sensoriales, como amputaciones, ceguera, parálisis cerebral y deficiencias intelectuales.

La conversación fue interrumpida al abrirse las puertas de llagada y ver salir a los miembros de la delegación. Sin embargo, llamó la atención que las autoridades del Ministerio del Deporte, el Instituto Nacional de Deporte y el Comité Paralimpico Venezolano evadían a los periodistas de los diferentes medios de comunicación presentes en el lugar. No tenemos nada que declarar, eran las palabras que repetían sin cesar, y apurando el paso, con el rabo (en este caso la maleta) entre las piernas dejaron el pelero y abordaron lujosas camionetas para salir del aeropuerto.

Los atletas y entrenadores, por el contrario si dieron la cara y manifestaron sus opiniones acerca de su participación en los referidos juegos:

-Los resultados no fueron nada favorables, dijo uno de ellos, pero la falta de atención de las autoridades deportivas fue causal determinante de los mismos. Recuerden, le dijo a los periodistas, que en diversas ocasiones tuvimos que salir a la calle a protestar para que suministraran los recursos necesarios para los planes operativos de nuestra preparación con miras a los juegos y en cada oportunidad los reclamos fueron atendidos con la demagogia burocrática de puras promesas que luego eran incumplidas.

-Fíjense que, expresó un entrenador, llegamos al aeropuerto de Lima a eso de las 3 am y estamos llegando a Maiquetía a las 6 pm… ¡¡¡en más de quince horas y el único alimento que nos proporcionaron fue en el avión: un cachito, un cambur y un vaso de refresco!!!...y las autoridades brillando por su ausencia.

-Los ganadores de medallas acompañados de sus guías y entrenadores denunciaron que las autoridades no les daban información sobre las premiaciones que debían recibir por sus actuaciones y tenían la ligera impresión que todo se iba a quedar en puro bla-bla. Los guías y entrenadores de atletas medallistas, a su vez manifestaron que sin ninguna explicación sus premiaciones representaban el 50% de lo que supuestamente se iba a otorgar a los atletas pero, al igual que a ellos, ninguna autoridad le daba respuesta a sus reclamos.

Cuando todos los presentes escucharon al León de la Salsa interpretar:

Se que tú no quieres que yo a ti te quiera

Siempre tú me esquivas de alguna manera

Si te busco por aquí me sales por allá

Lo único que yo quiero no me hagas sufrir más.

Oye, oye bien

Por tu mal comportamiento te vas a arrepentir

Bien caro tendrás que pagar todo mi sufrimiento

Lloraras y lloraras sin alguien que te consuele

Así te darás de cuenta que si te engañan duele

Pa ra ra rara

Los aplausos no se hicieron esperar, como expresión de un sentimiento de solidaridad y de rechazo a la incapacidad de las autoridades deportivas.

-Otro miembro de la delegación, se permitió intervenir para explicar las razones que permiten calificar la actuación en esos juegos como “La peor en toda la historia de los Juegos Parapanamericanos”: En primer lugar, el cuadro de medallas señala que descendimos del puesto número 8 logrado en los juegos del 2015 al puesto número 11 en el 2019. En segundo lugar, fuimos superados por Colombia, nuestro rival natural en el ciclo olímpico, de una manera abrumadora según lo refleja el siguiente cuadro:

Medallas

Oro

Plata

Bronce

Total

Lugar

Colombia

47

36

50

133

4

Venezuela

2

10

21

33

11

En tercer lugar, vuelve a repetirse la triste historia de los Panamericanos, fuimos superados nuevamente por Chile, Ecuador y Perú. Este cuadro negativo, puede significar que, de no tomarse las acciones necesarias para corregir este desastre, en los próximos Juegos Bolivarianos del 2021 quedemos limitados a disputar el último puesto del medallero con Bolivia y Panamá.

En cuarto lugar, es necesario significar que la crisis del deporte venezolano ha tenido una progresividad negativa permanente en los 20 años de “gestión revolucionaria-socialista-bolivariana” del régimen usurpador, que nos ha conducido inexorablemente a los continuos fracasos deportivos. Es importante señalar que la responsabilidad absoluta del desastre deportivo venezolano recae sobre los hombros de quienes han tenido la conducción del mismo, que solo han demostrado, además de su incapacidad, un desempeño autocrático y totalitario marcado por la corrupción.

En fin, esa ruta de regresión deportiva revolucionaria del régimen usurpador nos llevó este año “a pasos de perdedores” al desastre Panamericano y Parapanamericano y nos seguirá llevando por ese camino, de no ser detenida, en futuros eventos. Cabe en este momento solicitarles la renuncia al ministro del Deporte, el presidente del IND y a los miembros del Comité Olímpico y Paralimpico Venezolano por ser ellos los responsables directos del cataclismo deportivo de Lima 2019.

Pero no solo la renuncia de estos incapaces y sinvergüenzas enchufaos en la dirigencia deportiva, sería la solución al problema, puesto que sus vacantes serán llenadas por el régimen usurpador por otro grupo de serviles para que todo continúe igual. En consecuencia, una salida integral requeriría del cese de la usurpación, un gobierno de transición y el llamado a elecciones libres.

Al abandonar las instalaciones del aeropuerto, y sin haberlo ensayado, todos los presentes, recordaban la famosa canción de Felipe Pirela “La Vuelta” y parafraseando su letra cantaron a coro:

…..La historia vuelve a repetirse / con dolor y desengaño

Sigue prevaleciendo /la corrupción y el engaño.

 4 min


Alain Deneault

Deje a un lado esos complicados volúmenes: le serán más útiles los manuales de contabilidad. No esté orgulloso, no sea ingenioso ni dé muestras de soltura: puede parecer arrogante. No se apasione tanto: a la gente le da miedo. Y, lo más importante, evite las “buenas ideas”: muchas de ellas acaban en la trituradora. Esa mirada penetrante suya da miedo: abra más los ojos y relaje los labios. Sus reflexiones no solo han de ser endebles, además deben parecerlo. Cuando hable de sí mismo, asegúrese de que entendamos que no es usted gran cosa. Eso nos facilitará meterlo en el cajón apropiado. Los tiempos han cambiado. Nadie ha tomado la Bastilla, ni ha prendido fuego al Reichstag, el Aurora no ha disparado una sola descarga. Y, sin embargo, se ha lanzado el ataque y ha tenido éxito: los mediocres han tomado el poder.

¿Qué es lo que mejor se le da a una persona mediocre? Reconocer a otra persona mediocre. Juntas se organizarán para rascarse la espalda, se asegurarán de devolverse los favores e irán cimentando el poder de un clan que seguirá creciendo, ya que enseguida darán con la manera de atraer a sus semejantes. Lo que de verdad importa no es evitar la estupidez, sino adornarla con la apariencia del poder. “Si la estupidez […] no se asemejase perfectamente al progreso, el ingenio, la esperanza y la mejoría, nadie querría ser estúpido”, señaló Robert Musil.

Siéntase cómodo al ocultar sus defectos tras una actitud de normalidad; afirme siempre ser pragmático y esté siempre dispuesto a mejorar, pues la mediocridad no acusa ni la incapacidad ni la incompetencia. Deberá usted saber cómo utilizar los programas, cómo rellenar el formulario sin protestar, cómo proferir espontáneamente y como un loro expresiones del tipo “altos estándares de gobernanza corporativa y valores de excelencia” y cómo saludar a quien sea necesario en el momento oportuno. Sin embargo –y esto es lo fundamental–, no debe ir más allá.

El término mediocridad designa lo que está en la media, igual que superioridad e inferioridad designan lo que está por encima y por debajo. No existe la medidad. Pero la mediocridad no hace referencia a la media como abstracción, sino que es el estado medio real, y la mediocracia, por lo tanto, es el estado medio cuando se ha garantizado la autoridad. La mediocracia establece un orden en el que la media deja de ser una síntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y pasa a ser el estándar impuesto que estamos obligados a acatar. Y si reivindicamos nuestra libertad no servirá más que para demostrar lo eficiente que es el sistema.

La división y la industrialización del trabajo –tanto manual como intelectual– han contribuido en gran medida al advenimiento del poder mediocre. El perfeccionamiento de cada tarea para que resulte útil a un conjunto inasible ha convertido en “expertos” a charlatanes que enuncian frases oportunas con mínimas porciones de verdad, mientras que a los trabajadores se les rebaja al nivel de herramientas para quienes “la actividad vital […] no es sino un medio de asegurar su propia existencia”.

[…] Laurence J. Peter y Raymond Hull fueron de los primeros en atestiguar la proliferación de la mediocridad a lo largo y ancho de todo un sistema. Su tesis, El principio de Peter, que desarrollaron en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, resulta implacable en su claridad: los procesos sistémicos favorecen que aquellos con niveles medios de competencia asciendan a posiciones de poder, apartando en su camino tanto a los supercompetentes como a los totalmente incompetentes. Se dan ejemplos impresionantes de este fenómeno en los colegios, donde se despedirá a un profesor que no sea capaz de seguir un horario ni sepa nada sobre su asignatura, pero también se rechazará a un rebelde que aplique cambios importantes a los protocolos de enseñanza para lograr que una clase de alumnos con dificultades obtenga mejores calificaciones –tanto en comprensión lectora como en aritmética– que los alumnos de las clases normales. Asimismo, se desharán de un profesor poco convencional cuyos alumnos completen el trabajo de dos o tres años en solamente uno. Según los autores de El principio de Peter, en este último caso al profesor se le castigó por haber alterado el sistema oficial de calificaciones, pero sobre todo por haber causado “un estado de ansiedad extrema al profesor que habría de encargarse al año siguiente del grupo que ya había realizado todo ese trabajo”. Así es el proceso que va dando lugar a los “analfabetos secundarios”, por emplear la expresión acuñada por Hans Magnus Enzensberger. Este nuevo sujeto, producido en masa por instituciones educativas y centros de investigación, se precia de poseer todo un acervo de conocimiento útil que, sin embargo, no lo lleva a cuestionarse sus fundamentos intelectuales […]

La norma de la mediocridad lleva a desarrollar una imitación del trabajo que propicia la simulación de un resultado. El hecho de fingir se convierte en un valor en sí mismo. La mediocracia lleva a todo el mundo a subordinar cualquier tipo de deliberación a modelos arbitrarios promovidos por instancias de autoridad. Hoy figuran entre sus ejemplos el político que explica a los votantes que se tienen que someter a los designios de los accionistas de Wall Street; o el profesor universitario que considera que el trabajo de un alumno es “demasiado teórico y demasiado científico” cuando sobrepasa las premisas que se habían expuesto previamente en un PowerPoint; o el productor cinematográfico que insiste en adjudicarle a un famoso un papel protagonista en un documental sobre un tema con el que este no tiene ninguna relación; o el experto que demuestra su “racionalidad” argumentando largamente a favor de un crecimiento económico (irracional). Zinoviev ya era consciente de las posibilidades del trabajo simulado como fuerza psicológica para alterar las mentes:

"La imitación del trabajo al parecer solo precisa de un resultado, o más bien de la mera posibilidad de justificar el tiempo que se ha invertido: la comprobación y la evaluación de los resultados las llevan a cabo personas que han participado de la simulación, que guardan relación con ella y tienen interés en perpetuarla".

Cabría pensar que un rasgo común entre quienes comparten este poder sería el de una sonrisa cómplice. Al creerse más listos que todos los demás, se complacen con frases cargadas de sabiduría tales como: “Hay que seguir el juego”. El juego –una expresión cuya absoluta vaguedad encaja perfectamente con el pensamiento del mediocre– requiere que, según el momento, uno acate obsequiosamente las reglas establecidas con el solo propósito de ocupar una posición relevante en el tablero social, o bien que eluda con ufanía tales reglas –sin dejar nunca de guardar las apariencias–, gracias a múltiples actos de colusión que pervierten la integridad del proceso.

4 de septiembre de 2019

Alain Deneault es filósofo y escritor, profesor de Sociología en la Universidad de Québec y autor de Paraísos fiscales. Una estafa legalizada (2017). Este texto es un extracto de su libro Mediocracia. Cuando los mediocres toman el poder, que publica Turner el 4 de septiembre.

El País

https://elpais.com/elpais/2019/08/30/ideas/1567166223_815812.html

 5 min


Desde hace varios años las universidades públicas han visto comprometida su libertad académica, de expresión e incluso su autonomía por decisiones emanadas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Con el fallo n.º 324, dictado por la Sala Constitucional (SC) el 27 de agosto de 2019, el máximo tribunal cambia las reglas de convocatoria y celebración de elecciones de las autoridades que tienen el período académico vencido.

La sentencia se produce nueve años después de la solicitud presentada por la actual rectora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Cecilia García Arocha, mediante la cual pedía la suspensión de efectos del artículo 34 numeral 3 de la Ley Orgánica de Educación. La petición se hizo para que, hasta tanto se decidiera el recurso de nulidad introducido en su contra en el año 2009 por varios rectores de universidades nacionales (incluida la UCV), se suspendiera dicho artículo, el cual violaba lo dispuesto en la Ley de Universidades.

Acceso a la Justicia enfatiza que el fallo de naturaleza cautelar del TSJ del 27 de agosto de 2019 incurre en múltiples irregularidades; en vez de pronunciarse sobre lo solicitado (dejar sin efecto la norma de la Ley Orgánica de Educación por violar la autonomía universitaria y, con ello, el artículo 109 de la Constitución y la Ley de Universidades), lo hace acerca de las elecciones de las autoridades universitarias, sobre la base del vencimiento de sus períodos.

En ese sentido, se indica que la mencionada sentencia incurre en extra petita al decidir fuera de lo solicitado. Este vicio del fallo del TSJ causaría su nulidad en cualquier país con un verdadero Estado de derecho (artículo 244 del Código de Procedimiento Civil). Así, la SC, en vez de suspender los efectos del artículo 34 numeral 3 de la Ley Orgánica de Educación, declarar sin lugar la solicitud o, mejor aún, decidir el fondo de lo planteado al haber pasado diez años desde la presentación del recurso de nulidad,suspende los artículos 31, 32 y 65 de la Ley de Universidades y convoca a la celebración de nuevas elecciones.

Dentro de los aspectos graves que se manifiestan en el fallo destaca el hecho de que replantea el tema de los comicios universitarios que había suscitado gran debate y polémica en su momento, debido a que las pretensiones del Ejecutivo nacional eran eliminar la autonomía universitaria y tener control sobre sus autoridades.

Ofensiva oficialista contra las universidades

Durante el período 2005-2010, un Parlamento completamente oficialista aprobó la Ley Orgánica de Educación en 2009. Posteriormente, la Asamblea Nacional (AN) del período 2010-2015, con mayoría de diputados del partido de gobierno, sancionó una nueva Ley de Universidades (2011), aunque sorpresivamente el presidente de la República la vetó por la polémica generada. Allí radica el origen de las violaciones judiciales contra la Ley de Universidades, como ocurrió con el caso que originó la sentencia del 27 de agosto de 2019.

Acceso a la Justicia aclara que el TSJ ya se había pronunciado sobre el tema y había creado diversos obstáculos para la celebración de los comicios universitarios. Esto ha imposibilitado la renovación de los cargos y, por tanto, los períodos de todas las autoridades de universidades públicas autónomas, salvo las “bolivarianas”, se encuentran vencidos desde 2012.

La sentencia n.º 324 acoge lo establecido en la Ley Orgánica de Educación y declara que hay cinco grupos de electores: profesores, estudiantes, egresados, personal administrativo y personal obrero. Con esto se altera la Ley de Universidades, que no contempla a los dos últimos sectores. También señala que será electo quien gane en tres de los cinco sectores, llegando al extremo de prever una segunda vuelta en caso de que no haya una autoridad electa con una mayoría clara. Sin embargo, este aspecto no está previsto en ley alguna.

Otro de los vicios del fallo radica en que el TSJ determina que de no realizarse elecciones en un lapso de seis meses cesa la autoridad universitaria con período vencido, con lo cual queda la “vacante absoluta”. En ese caso, el Consejo Nacional de Universidades (CNU) podrá nombrar autoridades interinas para que convoquen a elecciones, de conformidad con el artículo 20 numeral 15 de la Ley de Universidades. Acceso a la Justicia recuerda que el CNU es un órgano dominado por el oficialismo.

Para el caso de las universidades nacionales distintas a la UCV se establece en la sentencia comentada que el CNU hará un cronograma para la elección de sus autoridades con períodos vencidos.

Es muy grave que la sentencia cambie la legislación venezolana en cuanto a la manera en que se deben hacer las elecciones de las autoridades universitarias. Esto ocurre por cuanto el TSJ otorga prioridad a una ley general de carácter orgánico sobre una ley especial, lo que viola principios básicos del derecho. Además, con ello incurre en la usurpación de funciones de la Asamblea Nacional (AN), que es la única competente para reformar leyes.

Asimismo, llama la atención que un régimen que se autodenomina socialista emplee herramientas sectoriales o corporativas en materia electoral, las cuales son típicas de regímenes fascistas, los cuales se sirven de la división de la sociedad como excusa para dominarla; por ejemplo, en el franquismo sólo se reconocía a los sindicatos oficiales, y eran esas entidades las que nombraban a los representantes en las Cortes, que constituían el poder legislativo.

Un ejemplo de estas prácticas son las elecciones de la írrita Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio de 2017, en las cuales algunos miembros fueron elegidos por voto sectorial, vulnerando la igualdad de posibilidades para elegir y ser elegido, así como el voto secreto y directo. La única intención fue manipular la voluntad del pueblo para lograr el objetivo planteado a nivel político al introducir corporaciones organizadas según los intereses del régimen imperante.

Dado el empeño del TSJ por incluir nuevos sectores al padrón electoral de las elecciones universitarias, es necesario señalar que la Universidad es una entidad especializada, cuyo fin es generar y trasmitir conocimiento; quienes deben elegir a sus autoridades son aquellos que crean, transmiten y reciben ese conocimiento.

Ello no implica que exista clasismo, sino que se trata de la consecuencia de ser un ente especializado, tal como ocurre con las clínicas, donde sus directivos son elegidos por quienes prestan el servicio de salud y no por los pacientes. En ese sentido, la Sala Constitucional, en sentencia n.° 898 de 2002, había interpretado con criterio vinculante que el derecho a participar en las elecciones universitarias es de naturaleza académica y no política.

A las irregularidades antes señaladas, debe agregarse que la decisión del TSJ se dicta en vacaciones judiciales, durante las cuales, salvo una solicitud de amparo o asuntos de índole penal, la Sala Constitucional no puede actuar. Ello pone de manifiesto el interés político detrás la sentencia; hace pasar por debajo de la mesa un tema tan importante como las elecciones de autoridades universitarias para evitar manifestaciones estudiantiles y protestas.

Por último, sorprende el interés del Gobierno de Nicolás Maduro en que se celebren comicios en las universidades nacionales autónomas “de manera democrática”, pese a que en las bolivarianas –creadas por el régimen político actual, principalmente como centros de adoctrinamiento–, las autoridades aún se sigan imponiendo a dedo y el derecho a elegir no exista.

¿Y a ti venezolano, como te afecta?

El Gobierno, a través del Poder Judicial, ha asestado un nuevo golpe contra las universidades autónomas nacionales. Esta vez el ataque se hizo imponiendo un nuevo modelo para elegir autoridades universitarias al margen de la Constitución. El objetivo de este nuevo paso de la Sala Constitucional es instaurar la ideología política del régimen en la academia.

Ante esta arbitraria decisión, toda la comunidad universitaria debe unirse en una sola voz para rechazar tal imposición. La autonomía universitaria exige la libertad de ideas y de pensamiento, lo que es contrario a la obediencia a la que el régimen político actual quiere someter a la academia y a todo el país.

Enlace a la nota: https://www.accesoalajusticia.org/tribunal-supremo-de-justicia-vulnera-p...

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Con voz propia

Sobrevivió a la revolución, pero sucumbió en democracia la prestigiosa Galería Municipal de Arte Moderno de Puerto La Cruz. Creada el 11 de diciembre 1976 gracias a voluntad del artista plástico merideño Gilberto Bejarano. Tenía dos años itinerante en Barcelona-Lecherías-Puerto-, porque carecía de sede donde se proyectara, promoción y difusión además de literatura, teatro, cine. Existía un museo, fundado, pero de tradición.

Una de las significativas acciones invocadas por su proyección y espectacularidad fue la presentación de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Fundada por Vicente Emilio Sojo en 1930, llegó a ejercer la Presidencia su violinista Luis Morales Bance, creador y compositor se vinculó con la Galería. Fundador de Orquesta Filarmónica Nacional y de Solistas de Venezuela, entre cuyas creaciones cabe distinguir Samuel Robinson, que compuso con José Manuel Peláez en la cual actuaron Rafael Briceño, José Ignacio Cabrujas en la dirección y Bejarano con el Altar del Sacrificio.

Más de 100 exposiciones produjo la Galería que pese a limitaciones presupuestarias tuvo perfil de gran rango a nivel los museos nacionales. Numerosos artistas plásticos expusieron o estuvieron vinculados a ella.

Nombremos solo algunos expositores: Boggio, Oscar Pellegrino, Oswaldo Vigas, Luisa Palacios, Luis Guevara Moreno, Régulo Pérez, Braulio Salazar, Luis Chacón, Manuel Quintana Castillo, Alejandro Otero, Manuel Espinoza, Juan Calzadilla, Mauro Mejías, Pedro León Zapata; Pedro Angel González, Jacobo Borges, Armando Reverón.

Agregar los dibujos de Arturo Michelena: obras de Bruno Munari, de profesores y alumnos del Instituto de Arte de Chicago.

De la región: Pedro Barreto, Gladys Meneses, Eduardo Lezama, Inca Zavala, Pedro Báez, Régulo Martínez, Cleto Rojas, Gregorio Torres, Eduardo Latouche, Luis Mendez; De la juventud artística: Justo Osuna, Luis Adrián León, Harold Tobías Hernán Rodríguez, Nerio Moreno, Eduardo Sifontes. Antonio Sánchez, Claudia Moino. Y junto con la CVG y el Museo Soto se hizo un homenaje al arte warao. Cabe destacar que estando en gran proyección internacional el arte cinético, Soto hizo una exposición aquí el Concejo lo declaró hijo adoptivo e ilustre.

Posteriormente, se consolidó una exposición del maestro Carlos Cruz Diez y deja huella con el mural en la fachada de la Galería.

Exposiciones de esta calidad fueron un acontecimiento, como así mismo fue la presentación de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en el Polideportivo Luis Ramos. Dicho concierto fue transmitido en emisoras de la zona, gracias al radiodifusor Rafael Bellorín Malaver.

Posteriormente, se consolidó una exposición del maestro Carlos Cruz
Diez y deja huella con el mural en la fachada de la galería.

A 14 años del estar en sede, creó la Bienal Nacional de Artes Plásticas, que no tardó en obtener celebridad y contabilizaban VII, dedicadas a reconocidos intelectuales. De Anzoátegui: Alfredo Armas Alfonso, escritor Pedro Briceño, escultor; Perán Erminy, pintor y crítico de arte; y Bélgica Rodríguez, crítica de arte; Pedro Barreto, escultor, Delta Amacuro; Mauro Mejías, pintor, Portuguesa; Gustavo Pereira, poeta, Nueva Esparta; y Pedro Báez, pintor, Miranda.

Desencanto padece el autor de este claustro y no dudo que quienes le acompañan en laFundación Galería Municipal de Arte Moderno, sienten inquietud.

No referimos actividad creadora del docente y laureado Bejarano. En 1994 intentaron despojarle de la Galería; ahora el cerco pretende vencerlo.

Ilustrativa crónica de Fidel Flores en periódico digital Aporrea, expresa preocupación por la Galería. Recuerda que fue declarada Patrimonio Cultural, por un gobernador que al mismo tiempo le eliminó presupuesto.

Al MARGEN. Al hambre estamos condenados todos los no estamos enchufados en cargos del narco régimen sostenido por una cúpula militar. Ganamos $2 al mes, lo que en países pagan por una hora.

Jordanalberto18@yahoo.com

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Martín Caparrós

Siempre hubo rasputines: esos seres más o menos oscuros, más o menos coloridos, más o menos secretos y notorios que serpentean en las inmediaciones de los tronos y se diría que sirven, sobre todo, para explicar todo lo malo que hace su monarca. Siempre es útil, cuando alguien es rey o presidente o jefe máximo de algo, tener a quien echarle culpas. Siempre es útil, cuando uno es súbdito de un rey o presidente o jefe máximo de algo, poder creer que la culpa no es suya. Para eso, entre otras cosas, sirven estos señores —pero no solo para eso.

La tradición es larga, pero hay uno que quedó en las memorias. Cuando nació —Siberia, 1869— se llamaba Grigori Yefímovich Rasputín; con el tiempo se volvió un monje flaco y alto, la mirada de loco, aquellas barbas, que manejaba como nadie al zar de Rusia hasta que cayó en desgracia y lo mataron —1916, San Petersburgo— y lo tiraron al río Neva. Pero adquirió, post mortem, ese raro privilegio de que su nombre represente: un quijote, dantesco, una odisea, pichichi, un rasputín de cuarta. Sobre todo ahora, que su función se ha difundido sin fronteras. El original usaba magias varias, hipnosis, encantamientos de opereta; los actuales se adaptaron a los tiempos y se dicen científicos.

Los hay por todas partes. Parece como si cada Gobierno debiera tener uno, so pena de no ser un verdadero Gobierno, de perder sus estribos. Los de mis dos países se parecen: los corrillos les atribuyen tanto. En Argentina, un señor Durán Barba ofrece el morbo añadido de no ser argentino sino ecuatoriano —en una corte que no estima tanto a sus hermanos latinoamericanos. En España, un señor Redondo Bacaicoa ofrece el morbo añadido de haber empezado encumbrando políticos del Partido Popular y terminado —por ahora— ayudando a tumbarlos para encumbrar a un dizque socialista.

Los dos comparten también ese prestigio de lo hecho en las sombras, de las conspiraciones: de quien sabe manipular a amigos y aliados y enemigos para obtener sus fines. Y comparten, sobre todo, la representación y el usufructo de esta tendencia actual a pensar la política como una técnica que sirve para cualquier política. Por eso pueden trabajar para un partido y su contrario: porque suponen que hacer política no consiste en sostener ciertas ideas de sociedad e intentar que millones las apoyen, sino en usar una caja de herramientas para conseguir el poder y conservarlo —más allá o más acá de cualquier idea del mundo. Es, por supuesto, una idea del mundo.

La técnica tiene, supuestamente, dos vertientes: in & out, digamos. Los insumos serían la información sobre lo que se supone que mucha gente quiere. El producto serían las campañas publicitarias —anuncios, discursos, debates, trollería— para tratar de convencerlos de que les van a dar precisamente eso.

Así que la base de la técnica está en eso que los españoles, ahora, llaman demoscopia. La demoscopia es el estadio superior de la democracia: el pueblo —demos— sigue estando pero no ya como portador sano del poder —cratos—, sino como un cuerpo que debe ser mirado —scopos— para saber qué compraría. Mirarlo. No construir canales para que intervenga; mirarlo, hacerle unas preguntas que ya suponen sus respuestas y supuestamente ofrecerles el producto que querrían consumir. El poder de la mercadotecnia, la mercadotecnia al poder: la democracia encuestadora.

Es la falta de imaginación y convicción políticas sustentadas en los datos de una técnica que tres de cada cuatro veces no funciona: toda una garantía. Pero pone en el centro del poder el poder de estos técnicos que dicen que saben cómo obtenerlo y mantenerlo; que, porque son operarios, pueden operar para cualquiera. Desde que la política dejó de pensar ideas del mundo, desde que se volvió mera pelea por mandar, los rasputines se han vuelto indispensables. Son un valor y son un síntoma: pocos han hecho tanto para conseguir este desprecio que, últimamente, rodea a los políticos. Pocos, supongo, tardarán tan poco en desaparecer cuando esa forma de gobernar realmente cambie.

Si es que cambia.

1 de septiembre de 2019

El País

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