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Opinión

Américo Martín

¿Puro gesto sonoro o sonoro logro puro?

“El caballero español necesitaba rodearse de trascendencia y honor. Sentíase en un más allá mágico y como en vilo sobre la faz de la tierra. De ahí el desdén por las actividades mecánicas, comerciales o de pura razón”

La profunda reflexión de don Américo Castro sobre el carácter español (España en su Historia. Ed Grijalbo 1983) explica el pendular hispano e hispanoamericano entre ilusionismo y determinismo, individuo y masa, racionalidad y espontaneidad primitiva, norma y anarquía, intento de razonar y disolución de la razón.

  • La civilización hispana vivía emparedada dentro de tales disyuntivas.

Bien lo refleja el debate que se libra en Venezuela acerca del destino del país, el decadente sistema madurista, el impacto hemisférico y mundial de un triunfo de la democracia. Compiten, sin proponérselo, la motivación al gesto o frase “para salvar la reputación”; y la motivación al logro de la victoria democrática, que coronaría el potencial nacional e internacional ya acumulado en función del cambio de poder.

Un pueblo tan creativo como el español, tan dado a la imaginación y la belleza, alcanzó cotas elevadísimas en la literatura y el arte, lo cual fortaleció su sentido de lo grande, al tiempo que el mesianismo, el caudillismo, el sentido épico que rodea su existencia individual.

  • El hispanoamericano no piensa que es un miembro de la colectividad, ni que esta dependa del esfuerzo de todos, espera un adalid de dotes taumatúrgicas. La historia se vuelve así un alternado proceso de ilusiones y desencantos forjado por la fe o el desengaño en torno a los jefes de la nación, y la exaltación del ídolo o el vituperio del culpable.

Los políticos han salvado la humanidad de catástrofes terminales y sin embargo se les odia tanto como se les necesita. ¿Por qué?

  • La política –responde Ortega y Gasset- simboliza la necesidad en que estamos de contar con los demás… es lo que produce irritación y frenesí: tener que contar con los demás a quienes por eso en el fondo se desprecia o se odia.
  • Es la propensión individualista de actuar para salvar la reputación personal antes que para materializar el noble objetivo de sus programas.

La razón pide respaldar sin pausa a la Asamblea Nacional, único poder público mundialmente reconocido y clave para la transición democrática. La sin-razón rastrea errores, con el fin de descalificarla. No generalizo. No comparo solvencias morales. La tarea es tan grande que pide el más grande de los esfuerzos. Todos son imprescindibles. La amargura es como nunca masiva, nacional, desborda fronteras partidistas penetrando en la propia fuerza gobernante.

Sé que Américo Castro, Ortega y Gasset, Menéndez Pelayo y otros formidables analistas españoles, precisamente por su profunda manera de penetrar en el pensamiento y el hacer de las naciones, pueden incurrir en generalizaciones no siempre sostenibles. Pero en lo mucho que aciertan, aciertan de verdad: sus hallazgos dan base para descifrar la inclinación de muchos a desalojar de buena fe territorios ocupados por la razón para entregarlos al pálpito, la conjetura sin pruebas, el fatalismo o la homologación, sin más, de político y ladrón o traidor.

No obstante, sin política no habría civilización. Semejante fracaso recaería en todos, incluyendo a quienes la combaten en nombre de un rígido extremismo moral. En todo caso, pérdida tan atroz desmentiría a Anaxágoras, para quien el hombre es el más sabio de los animales.

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En nuestro medio son escasos los analistas políticos equilibrados. La mayoría no puede evitar el sesgo de simpatizar por determinada tolda. Además, abundamos los opinadores quienes somos aún más parcializados. Lo inaceptable es descalificar innecesariamente a quienes piensan diferente. Con frecuencia se afirma que determinada acción fracasó porque era equivocada o porque el tiempo no era propicio, pero no se analiza qué hubiese cambiado si no se hubiese realizado. Revisemos algunos casos.

Muchos critican las intervenciones militares, pero no todas han sido malas. Si no hubiese ocurrido la del 18 de octubre de 1945, el gomecismo se hubiese prolongado, con presidentes que designaban a su sucesor y el voto universal hubiese demorado en ser aprobado. Sin la intervención militar del 23 de enero de 1958, la dictadura perezjimenista hubiese perdurado varios períodos más. Desde luego también hubo intentos de golpes injustificables.

Algunos opinadores achacan la tragedia que vivimos a la defenestración de Carlos Andrés Pérez y culpan al grupo de “los notables” y a la antipolítica, obviando que la responsabilidad fue de su conducta y de los dirigentes de los partidos políticos. Si CAP hubiese terminado su período, de todos modos Caldera habría ganado la elección y posteriormente Chávez, ya que, con razón o sin ella, los ciudadanos estaban cansado de AD y de Copei.

Si no se hubiese producido el paro petrolero de abril del 2002, al cual se sumaron posteriormente la CTV y Fedecámaras, no hubiese ocurrido el 11 de abril, cuya masacre obligó a los militares a solicitar la renuncia a Chávez, aunque después lo repusieron en Miraflores, y Pdvsa se salvó por unos meses de ser tomada por los rojos. Curiosamente pocos mencionan ese paro exitoso. Sin el paro cívico de diciembre del 2002, Chávez y Alí Rodríguez hubiesen de todos modos tomado Pdvsa por asalto. Y si los trabajadores hubiesen permanecido en sus puestos serían cómplices de la corrupción, de los accidentes y de las malas decisiones gerenciales.

Algunos piensan que si no se hubiesen eliminado las filiales petroleras operadoras para crear una sola empresa, le hubiese sido imposible o al menos difícil a Chávez tomarla, ya que eran “un escudo protector contra la politización”. Sin embargo, no toman en cuenta que el presidente de la República es quien designa a la Directiva de Pdvsa y esa directiva es la que nombra a los presidentes y directores de las filiales. Por otra parte, se olvida que los trabajadores del Banco Central, del Metro, de Edelca, de la Cantv no se sumaron al paro y sin embargo todos ellos, así como muchas industrias y fincas fueron tomadas por la “revolución”. Es decir que un régimen totalitario no tiene límites.

Otros sostienen que, si no se hubiese producido la abstención en las elecciones parlamentarias del 2005, Chávez se hubiese debilitado. Sin embargo, no analizan que, debido al debilitamiento de la oposición y al populismo del régimen, la dirigencia política estaba segura de que no obtendría más de una docena de diputados.

Superficialmente, algunos predican que, si hubiésemos votado en las elecciones de gobernadores, en las espurias de la Asamblea Constituyente y en la de mayo, ya Maduro sería cosa del pasado. Son solo buenos deseos. Los ciudadanos se niegan a votar en las condiciones impuestas por el CNE y perciben que el régimen no está dispuesto a entregar el poder, a menos que aumente la presión interna y externa. Además, muchos de los dirigentes de la oposición no convencen.

Algunos declaran que si tuviésemos otra dirigencia ya tendríamos democracia. Aunque hay argumentos para criticar a los nuestros, principalmente por no unirse y por no deslindarse de algunos militantes que restan, por decir lo menos, como el diputado José Brito, hay que entender que el régimen tiene los fusiles, la mentira y la corrupción como armas. Como no tiene escrúpulos y no duda en asesinar, logra mantenerse, aunque en forma precaria.

Las protestas de los años recientes son satanizadas por ciertos opinadores por los asesinatos que ocasionó el régimen, pero no consideran que manifestar es un derecho y un deber. De no haber ocurrido, hoy no tendríamos el apoyo de los países democráticos, los cuales catalogan a Maduro como dictador.

Si hubiésemos permanecido pasivos, esperando que el régimen caiga por efecto de la fuerza de gravedad, las generaciones futuras nos tildarían de pusilánimes. Se debe reaccionar cuando violan la Constitución, se atropellan los derechos de los ciudadanos y se intenta imponer un sistema político y económico que ocasiona miseria. Esperar “el momento propicio” que garantice el cambio es de acomodaticios, de cobardes o de cómplices. Tenemos que unirnos, presentar una opción de gobierno y seguir protestando.

Como (había) en botica:

Aunque haya sido una farsa electoral, quienes votaron el domingo y quienes se abstuvieron tienen sus razones y merecen respeto.

El asesinato por efectivos de la Dirección de Contrainteligencia Militar del venezolano Charlie Peñaloza de la etnia pemón es repudiable.

El régimen sigue violando el derecho a la vida.

Solidaridad con el diputado De Grazia.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Luis R. Mendoza

El proyecto socio-cultural y musical llevado a cabo en San Mateo, estado Aragua, en 1928, e ideado por el Maestro de Música Pedro Alcántara Pino, logro unificar voluntades y esfuerzos del colectivo sanmateano; su juventud e infantes fueron tomados en cuenta, con sus canticos y ejecuciones de instrumentos musicales.

Al respecto, mí apreciado y recordado tío Miguel Ángel Mendoza, quien fue ahijado y alumno del maestro Alcántara Pino, me comento: cuando él tenía 8 años de edad, perteneció en 1928, a la Banda Musical; fundada y dirigida por el precitado maestro y lo integraban: Mi apreciado y recordado padrino Valentín Herrera (Redoblante), Valentín Sánchez, Manuel Chaurel (Violín y flauta), Gregorio Palma, (Bombardino), Roque Ramos (Clarinete), Pedro Olivares (Violín), Vicentico Mendoza, Miguel Ángel Mendoza (Flauta), Alejandro Pérez (Bombardino), Víctor Pérez, Pascual García (Redoblante), Cecilio Rodríguez (Bombardino), Macabeo Guédez (Bombardino). En: Conversaciones con Miguel Ángel Mendoza, San Mateo, 4 de octubre de 1997.

En cuanto a la referida banda musical, mi paisano y amigo, Víctor Julio González M, quien es también: docente universitario, músico, cantautor, arreglista y compositor, me comento que el perfil de esta agrupación musical se acercaba más a una orquesta típica, por los instrumentos musicales ejecutantes de vientos, percusión y de cuerdas.

Por la loable labor desarrollada en nuestra comunidad, las sanmateanas y sanmateanos, debemos tener en cuenta en la memoria histórica local, al Maestro de Música Pedro Alcántara Pino López y los músicos que lo acompañaron.

San Mateo, 7 de diciembre de 2018

Fuente de la foto:

Archivo de baúl, familia Mendoza

Digitalización: Víctor J Ochoa Seíjas

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Francesco Manetto

Los vecinos del sector Valle Alto en Petare, el barrio popular más extenso de Caracas, se despertaron hace dos sábados alrededor de las tres de la madrugada. Un alboroto invadió repentinamente sus calles empinadas. Acababan de llegar los jamones que antes de cada Navidad el Gobierno de Nicolás Maduro promete a millones de familias para asegurarse su voto. Muchos salieron de sus viviendas, pero la euforia se convirtió en decepción y en cuestión de segundos la situación se precipitó. De la indignación se pasó a la rabia. Después, llegaron los altercados.

Los responsables de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP), encargados de distribuir las bolsas de comida, solo recibieron 1.160 perniles de los 6.150 anunciados. El episodio, narrado por uno de los presentes, supuso la enésima humillación para una comunidad de escasos recursos, paralizada por la crisis económica y postrada por la hiperinflación. Romina Oporte, educadora y enlace local del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), tomó finalmente la decisión de cortar los jamones en pedazos de un kilo y medio y repartirlos entre todos los vecinos.

Esa misma formación celebró cerca de allí, el 6 de diciembre, el 20º aniversario de la primera victoria de Hugo Chávez. En el cierre de la campaña electoral de las municipales del domingo, Gladys Arboleda, de 50 años y varias veces candidata, explica que entró en política precisamente por el expresidente. "Desde entonces somos todos representantes, no representados. Nos trató a todos por igual", asegura. El objetivo que proclamó la revolución bolivariana fue, precisamente, el de reducir la desigualdad. Sin embargo, después de dos décadas de gestión chavista, en las que se multiplicaron las ayudas con misiones sanitarias, educativas y de vivienda, la vida de millones de venezolanos se ha convertido en una lucha diaria contra la miseria. Según la última encuesta sobre condiciones de vida en Venezuela (Encovi), un estudio coordinado por la Universidad Católica Andrés Bello y otros centros, el 87% de la población vivía el año pasado —el último para el que hay datos— por debajo del umbral de la pobreza. En el 61% de los casos, la carestía es extrema.

Una crisis económica sin precedentes, una hiperinflación desbocada y la dolarización condenan a los ciudadanos a pelear con unos precios enloquecidos y a depender de las ayudas estatales. La reconversión monetaria y el aumento, incluso exponencial, del salario mínimo, que ahora se sitúa en 4.500 bolívares soberanos –unos 8,2 dólares– y representa el ingreso de cerca del 70% de los trabajadores con empleo formal, solo contribuyeron a generar un círculo vicioso que dispara el valor de los productos básicos. En el mercado del municipio de Chacao, un kilo de queso manchego producido en Venezuela costaba el pasado viernes 6.370 bolívares.

"La hiperinflación se sigue acelerando. También la contracción económica: las dos cosas se están profundizando. El Gobierno, para tratar de controlar la hiperinflación, aumentó el salario no sé cuántas veces, lo que hizo que varias empresas tuvieran problemas de flujo de caja y no estén consiguiendo financiación", dice Henkel García, analista financiero y director de la consultora Econométrica. "El símil que pongo es que está una persona tirada en el piso y tú tratas de revivirla ahorcándola. El aumento de salario es inflacionario, porque al final tienes que ajustar los precios. Pero para que eso sea posible tienes que aumentar la masa monetaria, que no está creciendo", señala.

El pasado mes de noviembre los precios aumentaron un 144,2%, según el cálculo que hace la Asamblea Nacional —de mayoría opositora—, una institución que sigue trabajando aunque está despojada formalmente de sus funciones desde 2017. "Van a venir más sanciones. Habrá más presión y eso va a complicar las cosas internamente. Eso puede desencadenar una crisis más profunda. Nosotros queremos que haya una transición, pero también es posible un escenario de anarquía", considera el economista y diputado opositor Ángel Alvarado, en referencia al próximo 10 de enero, fecha en la que Nicolás Maduro renovará su mandato hasta 2025. "El 10 de enero no es una fecha mágica, es una fecha a partir de la cual Maduro pretende seguir usurpando el poder. Evidentemente, esa usurpación tiene un beneficio para él, pero un coste demasiado alto para la sociedad. Eso perpetúa la inflación, el desastre económico".

En esa catástrofe desempeña un papel central el uso del dólar, que parece ya irreversible. "Cuando estás en hiperinflación tienes que anclarte nominalmente a algo, ¿Cómo fijas el precio?", continúa García. "¿Cómo se anclan la gente y las empresas para sobrevivir?" Recurriendo, explica, a fijarlo "todo en dólares". "Estamos en un proceso de dolarización de facto. Y como la masa de dólares es limitada, entonces este proceso viene acompañado de un empequeñecimiento abrupto de la economía". Desde las ventanas de su oficina, en la urbanización Las Mercedes, pueden verse solares en construcción, incluso algunos proyectos de lujo como la llamada Torre Luxor.

A unos kilómetros de allí, el pasado jueves por la tarde una treintena de personas asistía a un concierto en un local de la urbanización La Castellana. Entre catas de ron y cafés, algunos aprovecharon para adelantar algunas compras de Navidad. Las tabletas de turrón de Alicante superaban el valor de dos salarios mínimos. "Hoy por hoy que con el dólar compras más o menos lo que en otros países, la gente está horrorizada. No entiende que lo anormal era lo anterior y que lo normal es esto", agrega este analista. "Pero una cosa es el poder de compra del dólar en el interior y otra tus ingresos en dólares. Es más, puede llegar un nivel de productividad tan paupérrimo que las cosas sean más caras aquí que fuera".

Mientras tanto, Venezuela agoniza. "En 20 años pasó de ser el país más rico de la región al más pobre y no solo el más pobre, sino también con una emergencia sanitaria compleja, una hambruna, una crisis que está afectando toda la región", denuncia Alvarado. "Hay un colapso muy, muy grande, una economía que no da para más, que no tiene que ver con las sanciones". A pesar de todo, el gobernante PSUV se hizo el domingo con el control de los municipios en unos comicios marcados por una abstención de más del 70%.

10 de diciembre 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/12/09/colombia/1544392763_580355.html

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¡Compatriotas!

-Me voy de la Presidencia de la República con mi conciencia tranquila, la satisfacción del deber cumplido y mis manos limpias. Hago entrega de un país sin deudas, en paz y en pleno desarrollo. Cuando me juramenté como Presidente de la República me dirigí al pueblo venezolano en tiempo futuro; es decir, utilicé términos como haremos, construiremos, estudiaremos…

Hoy, cuando ha llegado el final de mi gestión presidencial, lo haré, en tiempo de pasado, es decir, valiéndome de palabras como construimos, hicimos, entregamos. Pero antes de comenzar mi discurso, voy a necesitar de la generosidad de alguno de ustedes, señores diputados, para que me haga el favor de acercarse hasta el taxi de color amarillo que me está esperando en el estacionamiento y le cancele el servicio que me prestará de llevarme a mi casa después de finalizar con estas palabras; pues, no he cobrado mi último sueldo como Presidente de la República. Gracias y al cobrar se lo cancelaré.

Ahora bien, ante este orden de ideas, tengo la obligación de informarles acerca de los logros obtenidos durante nuestra gestión administrativa; por lo tanto, les informo:

-Convencimos a los venezolanos que solamente unidos y reconciliados, seriamos capaces de comenzar a construir una nación agrícola, pecuaria, minera, petrolera e industrialmente desarrollada, a través de la educación eficiente, el trabajo creador, la solidaridad ética, la responsabilidad militante, la tolerancia política, el respeto al derecho del otro, y la moral pública. Y lo logramos.

-Creamos la Universidad Autónoma, Agropecuaria, Técnica e Industrial de Venezuela, de donde egresan los jóvenes obreros, peritos, técnicos y tecnólogos que el país va necesitando en base a un instrumento de planificación ascendente que anualmente programa el desarrollo armónico y proporcional de la nación venezolana.

-Integramos en una sola Institución, salvo la Universidad Agropecuaria, Técnica e Industrial de Venezuela, a todos los entes que imparten educación superior y la proyectamos como Universidad Regional hacia cada Capital de Estado y como Universidad Local a todos los Municipios que conforman la República. A esta nueva institución, la denominamos: Universidad Central y Autónoma de Venezuela.

-Fundamos la Universidad Central de las Fuerzas Armadas, de donde egresan los jóvenes Oficiales y Suboficiales que posteriormente se incorporan al Ejército Libertador Venezolano, el cual está conformado por solo tres componentes: Ejército Terrestre, Ejército Naval y Ejército del Aire, cuya única función es la honrosa e inconmensurable tarea de garantizarnos nuestra libertad, independencia, soberanía, integridad territorial y velar por el fiel y estricto cumplimiento de las leyes y la Constitución Nacional.

-Aumentamos a seis millones (6) de barriles diarios la producción de petróleo.

-Desafectamos todas las empresas y haciendas expropiadas y están produciendo bienes suficientes que satisfacen las necesidades básicas del pueblo venezolano.

-Logramos regresar masivamente a todos los venezolanos que se habían marchado a otros lares en busca de mejores amaneceres.

-Implementamos el Servicio Único de salud.

-Respetamos la propiedad privada y los medios de producción son la consecuencia de la cogestión solidaria entre empresarios y trabajadores que producen mercancías cuya posterior plusvalía es distribuida equitativamente entre ambos.
-Modernizamos la totalidad del sistema hidroeléctrico del Gurí. Toda Venezuela esta alumbrada.

-Contamos con los mejores servicios públicos de Latinoamérica.
-Creamos Aerolíneas Internacionales Venezolanas y la Compañía Venezolana de Navegación.
-Inauguramos El Gran Ferrocarril de Venezuela con un troncal de distribución nacional ubicado en Villa de Cura, Estado Aragua. Y toda Venezuela está comunicada.
-Redujimos el Poder Ejecutivo a quince ministerios.

-Seleccionamos a los funcionarios públicos en base al conocimiento, la alergia a la corrupción, el talento y la probidad.

-Decretamos “el peso venezolano” como la unidad monetaria nacional con un valor de cambio igual al dólar americano.
-Reincorporamos Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones y la incorporamos a la Alianza del Pacifico.
-Fundamentamos la salud a dispensársele al pueblo sobre tres principios éticos: no dañar, prevenir para no curar y suministrar calidad de vida.
-Creamos el Servicio Único de Salud.

-Implementamos un modelo económico fundamentado en el respeto a la propiedad privada, las leyes de la oferta y la demanda y al modo de producción capitalista-ético.

-Promulgamos leyes para la amnistía y el desarme nacional. En este sentido, es obligante informar que actualmente no hay un solo preso por razones políticas.
-Promovimos una poderosa clase media que nos ayudó a sacar de la pobreza a todo aquel venezolano que la padecia. Hoy, la pobreza es cero.
-Defendimos con valentía la soberanía e Independencia de la República de potencias hambrientas de energía petrolera.
-Transferimos el 51% de las acciones de PDVSA a empresarios, trabajadores y jóvenes profesionales venezolanos.
-Establecimos que el ámbito operacional de PDVSA debe limitarse a lo que en términos petroleros se conoce como aguas arriba y aguas abajo.

-Concientizamos al venezolano para que el pedazo de pan que cada quien lleve a su casa, debe ser del tamaño de su capacidad de producción.
-Eliminamos el problema del hacinamiento penitenciario creando tribunales de emergencia dentro de las cárceles para que trabajen las 24 horas del día a razón de tres turnos de 8 horas cada uno, hasta que no quede ni un solo individuo privado de libertad sin sentencia firme y definitiva; luego, negociamos con el preso dos años de su sentencia por un año de conducta intachable. Y lo logramos.
-Fundamentamos la libertad expresión sobre el siguiente aforismo volteriano: “no estoy de acuerdo con lo que dices pero daría mi vida por defender el derecho que tienes a decirlo”.
-Aplicamos la hipótesis de la línea media al problema limítrofe con la hermana República de Guyana. Y lo resolvimos.
-Desactivamos el argumento que propone: “A los pueblos indígenas hay que mantenerlos dentro de su hábitat natural para evitar que el hombre blanco los contamine”.
-Resolvimos la problemática campesina a través de programas rurales que no solo sirvieron para evitar el éxodo permanente del hombre del campo hacia las grandes ciudades, sino que a su vez estimularon el regreso de aquellos que abandonaron sus tierras después que un demagogo e irresponsable enreda pueblo, les dijo: “Vayámonos pa caracas que allá hay trabajo por coñazo” y después andaban saltando de rancho en rancho y brincando de cerro en cerro sobre el cordón de miseria que rodea la Capital de la República.
-Proscribimos todo tipo de explotación minera en el frágil ecosistema de Guayana.
-Incorporamos sustancialmente la mujer venezolana a la planificación, ejecución, supervisión y evaluación de políticas públicas trascendentales.
-Tomamos en cuenta las proposiciones de la juventud; pues sin la presencia activa de los jóvenes venezolanos, jamás habrá paraíso en esta tierra de gracia.
-Restablecimos las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en un ambiente de respeto mutuo y sin complejos latinoamericanos ni tercermundistas.
-Rechazamos la injerencia de cualquier país en nuestros asuntos internos, tanto más, si esta conducta política se mimetiza en la noble expresión de Simón Bolívar: “Para Nosotros la Patria es América”.
-Establecimos que el rol como Primer Maestro de la Nación Venezolana que le corresponde ejercer al Primer Mandatario, está por encima de su condición de Presidente de la República, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Comandante en Jefe del Ejército Libertador Venezolano..

-Esto es todo señores diputados, muchas gracias y ¡Dios bendiga y favorezca a Venezuela todo el tiempo y en todas partes!

Al concluir con su discurso, el Presidente descendió lentamente de la tribuna de oradores, se dirigió a la puerta principal de la Asamblea. Allí, lo aguardaba el taxi. Le preguntó al taxista:

¡Señor! ¡le pagaron la carrerita!

-Sí, Señor Presidente.

-Entonces, déjeme en mi casa…

Villa de Cura, 15 de diciembre del 2018

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El 3 de diciembre 2000, cuando se celebraron de manera separada las elecciones de Concejales y Juntas Parroquiales, según el Informe del Centro Carter, la participación electoral llegó a un 23%, siendo ella la más baja en toda la historia política electoral de Venezuela.[1]

En el 2000 la abstención llegó a 76,2% y en el 2005 cuando nuevamente los concejales y juntas parroquiales se eligieron en procesos separados, la abstención llegó a 70,6%[2]. Las siguientes elecciones que lograron realizarse, por voluntad del Consejo Nacional Electoral fue en el año 2013, pero en esa oportunidad, desparecieron de la oferta electoral las Juntas Parroquiales.

En aquellas elecciones del 2013 la abstención bajó y la participación llegó a estar en un 58% de los electores inscritos y nuevamente en el 2018 las elecciones separadas de concejales, alcanzó una abstención del 72% según nota de prensa de Europapress.[3]

Sin duda alguna el venezolano poco valora la labor de los Concejos Municipales. Desde mí experiencia, los Concejales lejos de procurar un ejercicio legislativo que confronte con debates y argumentos el centralismo excesivo y contrario al marco constitucional vigente desde 1999, muchos se han convertido en operadores políticos y colaboradores de ejecutivos locales, contrariando así al principio de separación de poderes que se formalizó en Venezuela a partir del año 2005.

Si se hace un inventario en la mayoría de los Concejos Municipales, intentando valorar la cantidad de ordenanzas dictadas por año, distintas a las del presupuesto, nos encontraremos con un importante déficit legislativo en particular, con aquellas que tienen que ver con el desarrollo de la autonomía municipal y el impulso de la descentralización.

Muchos concejales se han dedicado a desarrollar agendas asistencialistas y muy propias de las Alcaldías en campañas preventivas de salud, apoyo en solución de problemas con servicios públicos, atención a los animales, el día del niño, y se han olvidado que su labor es debatir, discutir y atraer a los ciudadanos a los asuntos públicos.

Venezuela experimentó con los resultados del año 2000 una brecha importante en la relación ciudadanos y concejo municipal, brecha que claramente el régimen aprovechó, introduciendo elementos para imponer progresivamente un nuevo orden social y político en lo local. Primero fueron los Consejos Comunales a través de la Ley de 2006, que era muy plural y amplia, pero que con las reformas sucesivas terminó condicionando su existencia al proyecto Socialismo del Siglo XXI.

Luego vino la Ley de Comunas en el 2010 y desde allí, todo un proceso progresivo de implantación de un nuevo modelo político, que pretendió completar los paquetes de decretos leyes que Hugo Chávez había aprobado en los años previos al 2010.

La Asamblea Nacional en el año 2016 en octubre declaró formalmente mediante un Acuerdo político que había una ruptura del orden constitucional y democrático; el modelo comunal aún cuando no ha funcionado, sigue siendo una amenaza, con todo y que el mismo ha demostrado su inviablidad; pero más allá de eso, el mayor resultado trágico de este proceso es el debilitamiento del Municipio como actor político del desarrollo y promotor directo de la calidad de vida de los venezolanos, objetivo que claramente buscaba el Plan de la Patría 2013-2019.

Los venezolanos aún no hemos comprendido que las elecciones municipales son por naturaleza muy diferente a las elecciones presidenciales y de parlamentarios nacionales, más aún en un país tan presidencialista y tan centralista como el venezolano. Pero tampoco hemos valorado que el modelo socialismo siglo XXI precisamente irrumpió desde las bases institucionales de nuestro Estado federal descentralizado, intentándose abrir paso a través de la destrucción de las mismas, usando para ello el marco normativo, al CNE y al TSJ.

La historia exitosa de la descentralización, se nos olvidó, los dirigentes políticos han olvidado que cuando la descentralización operó, los Municipios vivieron su mejor momento, con dificultades, claro está. Aquella experiencia y la clara intención de debilitar a los municipios hasta convertirlos en un cascarón vacío, como sucedió con la Alcaldía Metropolitana y el Cabildo Metropolitano, no fueron elementos valorados para diseñar una estrategia de defensa del orden democrático y de reivindicación de la Constitución.

Dirigentes, partidos y ciudadanos, nos dejamos arrebatar las Juntas Parroquiales, los Jueces de Paz, el orden urbanístico como competencia municipal y en definitiva, la autonomía para gestionar las materias que constitucionalmente le son propias al municipio.

El 9 de diciembre 2018, el comportamiento electoral fue el mismo que en el año 2000, aún cuando el malestar social, la desconfianza en el CNE y el deterioro general del país es mucho mayor que el que experimentaba Venezuela a inicios del presente siglo; hay un mensaje claro de desafección ciudadana frente al Concejo Municipal como institución política y unas consecuencias muy graves para el futuro del Municipio.

Aquí no se trata de crear nuevos partidos políticos, o de jugar a no participar, el gran desafío es hacer que el ciudadano sienta que la democracia en el municipio no es cualquier migaja que dejan por ahí para que algunos se ocupen en el cuadro de poder político, tiene un rol fundamental, reconocido por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por las Cumbres Iberoamericanas, hasta por la misma Encíclica Laudato Si.

Aquí no se trata de que los ciudadanos no partidistas son mejores a los ciudadanos que militan en partidos, o en un sentido de revancha, demostrar quién puede más o quién pudo más, en un proceso electoral como el del pasado 9 de diciembre, que dejó muchas heridas y desconfianza hacia la dirigencia política en algunos municipios del país. El cambio político y la reivindicación del municipio necesita de todos los actores de la sociedad civil, ello exige bajar los egos y las arrogancias de ambos lados.

Necesitamos internalizar y comprender de una vez por todas, que la llamada Unidad Superior, no es sólo un término bonito y una oportuna solución para sustituir la Unidad de la MUD, sino que por el contrario, es una necesidad y una urgencia, y que para que ello sea viable, es necesario demostrar que hay capacidad de organización desde lo local para que así, haya capacidad de articulación con otras instancias, utilizando formas y mecanismos que tendrán que irse adecuando a un modelo político que se impone por la fuerza, pero que ya no puede ocultar su ilegitimidad e inconstitucionalidad.

Las elecciones del 9 de diciembre 2018 han reiterado que el problema no es el voto, es el sistema electoral y el modelo político que no cede en su aspiración de imponerse, aprovechándose de la sociedad democrática que no termina de encontrar los elementos no electorales para garantizar una Unidad Superior.

10 de diciembre 2018

https://estado-ley-democracia.blogspot.com/2018/12/una-lectura-las-elecc...

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Carlos Raúl Hernández

Sobre el 10 de enero, olas de imaginación van y vienen, pertinaces, y el último conejo del sombrero, el nuevo traje pret-a- porter, es que ese día mágico el Estado colapsará ante el repudio universal por ilegítimo. Un gobierno es legítimo únicamente cuando cumple el pacto sagrado de respetar la Constitución. Las fuerzas democráticas están obligadas a competir, gobernar y oponerse con reglas del juego inviolables. Pero ocurre que para los revolucionarios esta es una tramoya burguesa y la legitimidad revolucionaria emana del caudillo que encarna al pueblo y no de un librito demoliberal. A Stalin, Mao, Castro o Hitler al parecer no les inquietó mucho el asunto.

Los nuevos estrategos primero dijeron que el 10E era el día dramático. Se les pidió no crear ilusiones como el R.R, elecciones ya, el 16J, el 350 o la hora cero, pero con la acotación que no todo era pérdida porque ellos mismos fijaban la fecha de prueba para la verdad o falsedad de su hipótesis. Alertados sobre el ganso muerto, rápido lo lanzaron a la A.N: el gobierno se caería sí y solo sí ésta obedecía las instrucciones de los estrategos, que de acertar, serán héroes, y si fallan, será culpa de la A.N. Señalada la jiribilla, hicieron un nuevo borrón: el 10E no es la cosa, pero comienza un proceso y en el que todos los gatos son pardos y nadie víctima de su lengua.

En síntesis donde digo digo, digo Diego y volvemos a lo resabido: falta poco, Maduro vete ya y gente desarmada a las calles contra la Guardia Nacional. El nuevo Lenin llama a un golpe militar, pero luego corrige y pide fineza a los golpistas y entregar la junta de gobierno a civiles de la transición ¿Habrá retiro masivo de embajadas a partir de esa fecha? No parece que Europa ni EEUU harían ese gran favor al gobierno, al que le conviene el mayor aislamiento para que el país termine de convertirse en un preso incomunicado en Cayena. Mientras más extranjeros se vayan, más solos quedamos.

Retiro ma non troppo

El Presidente de Colombia anunció un aporte simbólico, retirar su embajador, pero dejó claro que permanecería en Venezuela gran parte de la delegación. La historia del repliegue de embajadores merecería estudiarse porque no conocemos precedentes modernos de algo así. En la extrema Camboya cuando el triunfo de los jemeres rojos, muchos países lo hicieron, no en tanto respuesta política sino para preservar la vida de sus funcionarios en el terreno. Tal vez habría algo similar en la Guerra de los Bóxer en 1899, también por temor a la cacería de extranjeros.

Un déspota paraguayo del siglo XIX, Gaspar Rodríguez de Francia, se auto aisló para, al contrario, instalarse en el poder por tres décadas. Surgen muchas dudas sobre un elemento aparejado al retiro de las embajadas: las sanciones económicas a instituciones o personas del gobierno, porque hasta ahora no hay un solo tirano al que hayan forzado a un cambio de régimen, léase Hussein, Kim Jon-un (antes su padre y su abuelo), Fidel Castro, Al Assad, Gadafi. En ninguna de estas naciones tuvo resultados tal política.

Veamos: Corea del Norte (desde 1950), Cuba (desde 1960), Irán (1979), Irak (1990), Yugoeslavia, Birmania (1997), Zimbabue (2002) Bielorusia, (2004) Siria (2004), Congo (2006), Sudán (2007), Sudán del Sur (2014) Somalia (2010), Libia (2011) Costa de Marfil (2011), Líbano (2012), Yemen (2012) Ucrania (2014), Rusia y Venezuela (2014). En Irán hay sin angustias, miles de personas sometidas a esa penalidad. Queda en evidencia que no vulneran la estabilidad del régimen y que los momentos en los que surgió alguna esperanza democrática, no se debió a eso sino a triunfos electorales de la oposición.

Sancióname

Las sanciones han empobrecido pavorosamente a la mayoría de los iraníes,-y a las de los otros países mencionados-, y destruido sus infraestructuras de servicios. La política sancionatoria aherrojó la alianza Rusia, Venezuela, Turquía e Irán (por ahí anda China con cuidado). Y ante la amenaza de un embargo al petróleo iraní, el presidente Rohani amenazó ocupar y cerrar del estrecho de Ormuz, bloquear las exportaciones petroleras desde el Medio Oriente y, en síntesis, una nueva guerra en el Golfo Pérsico.

Europa ya manifestó su reticencia a las acciones norteamericanas que lanzaron a Irán al bloque anti occidental, mientras fuerzas internas bregaban, torpemente como aquí, por una liberalización de los ayatolas. Por desgracia la oposición venezolana tomó el camino de la iraní al renunciar a la presencia en los mecanismos de poder a cambio de alternativas, lo que precisamente condujo al fracaso de la izquierda en el continente durante los sesenta, cuando Rómulo Betancourt limpió el piso hemisférico con ella.

Vico introdujo el término revolución en idioma italiano aplicado a la ciencia fáctica y la definía como un inútil giro de 360 grados que conducía al mismo sitio de partida. La insurrección civil de la posmodernidad coincide en el punto cero con el “Gran rechazo” de los marxistas en los 60. Alguien decía que estudiar la historia no sirve para nada porque estamos condenados a cometer los mismos errores. El trabajo para recomponer las fuerzas democráticas debe olvidar sortilegios y volver a las bases populares abandonadas, reconstituir los partidos, regresar al voto, la vía democrática, y enfriar los espíritus recalentados.

@CarlosRaulHer.

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