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Opinión

Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

“No, no soy yo, es otra la que sufre.

Yo no podría. Que ensombren

Lo ocurrido negros velos

Y retiren los faroles…

Noche.”

Anna Ajmátova (“Réquiem”)

1.-

Canta el joven, canta orillado a la acera mientras su novia devela el amanecer. Mientras la muchacha que trabaja en McDonald´s prepara una hamburguesa y lo mira a los ojos. Habla solo en versos, silabea la calle, mira el cartelón del militar que sonríe mientras un montón de niños, viejos y mujeres preñadas buscan en la basura el presente perfecto dela miseria.

Ezequiel Borges camina por Caracas con los versos en la punta de la lengua. Madura día a día una plegaria, la rabia poética convertida en oración urbana, en un canto contra lo que mira, huele y oye. La piel es su libro de sentir. Y los ojos los colores desvaídos del país, de la ciudad concentrada en una cola, en el hambre, en ambiente pesado que logra la fuerza criminal del totalitarismo.

“Canciones de la Dictadura” no son poemas para decir que provienen de un libro. Son un libro que no se ha editado. Es una poética que arrastra poemas que se hacen poesía en el lector, quien se dice el proveedor de las imágenes.

Cada poema que aquí encontramos es una experiencia personal que todos hemos sufrido. El dolor y la muerte son ahora colectivos. A diario morimos en el otro. A diario escapamos con el otro que se lleva nuestras maletas y camisas. A diario asistimos a un velorio, al del amigo que muró de cáncer por falta de medicamentos, al del vecino que fue asesinado por un malandro fanático para arrancarle un teléfono o la bolsa de comida. A diario nos vemos en la opacidad de los ojos de quienes tomaron la decisión de suicidarse. Son poemas réquiem, responsos, y por eso allí está también el rostro ajado de Ajmátova, aquella mujer que perdió todo, menos la poesía, los poemas, la poética del desgarramiento, la rabia de no saberse muda, la pasión de rezar con los versos y dejar el testamento de su tragedia.

He descubierto estos poemas en las redes. Los he visto gracias a una publicación de la página La Maja Desnuda/ Programa Radial de Poesía. Los he copiado y pegado. Me los he traído a casa para decir estas cosas. Los he asaltado porque ya ellos lo hicieron conmigo desde el dolor que contienen, desde la esperanza que nos arropa cuando habla de cantarle a una dictadura que, como todas las dictaduras, hurga en las vísceras de un país hasta destriparlo completamente.

Cantar en este caso es desgarrarse, decirse desde él y desde todos lo que acontece. Y lo hace con canciones/ poemas que se convierten en poesía por la conmoción que causan en quienes a diario forman parte de las mismas experiencias que nadan en los versos de Borges.

2.-

Podría pensarse que es Borges. Sí, es él que entra en el cuerpo del que anda como perdido por la ciudad. Es él y somos sus lectores lo que buscamos en la gusanera de una bolsa negra de basura. Soy yo, tú, él nosotros vosotros ellos los que jurungamos entre trozos de pollo descompuesto, entre restos de verduras, huesos, cartílagos, papeles, plástico, chapas de refrescos, botellas vacías. Nosotros todos, un país que hunde las manos en la mierda, en los desechos de nosotros mismos, en los cadáveres somos y que renacemos todos los días para volver a lo mismo, para doblar el espinazo y convertirnos de aves de rapiña, en carroñeros de un paisaje desgastado.

Muchas veces despertamos de la pesadilla y somos parte de una canción. Y sentimos haber soñado con un país hermoso, saludable, vivo. Pero la ventana nos dice otra cosa. La calle nos dice otra cosa. El desagüe de las cañerías nos dice otra cosa. El policía nos dice otra cosa. El soldado y el tenientico nos dicen otra cosa. Los milicianos flacos y esmirriados nos dicen otra cosa. Los motorizados nos dicen otra cosa. Y entonces no pensamos en el amor, en ella, en la muchacha, en las piernas y los besos de la novia, en la poesía, cantamos con rabia, con todos los versos que nos vienen a la cabeza aunque no es necesario inventar mucho porque está allá, sobre la acera, al lado de un carro destartalado o de lujo. Ellos, nosotros, agachados sobre la basura, sobre el cadáver de un país.

3.-

“…todos somos tus fantasmas/ y tus muertos…”

“¿Cómo haremos, mi amor,

mi gran amor,

para volvernos a poner de pie?”,

y así le habla a la dictadura, desde su gran amor, el país o la muchacha que prepara las hamburguesas o la novia que lo ve por la ventana. Así lo dice, en plural, sosmos presencia ambulantes, cuerpos en la morgue, en plena calle con el rótulo de estudiantes terroristas, estudiantes contrarrevolucionarios, mujeres, viejos, niños, curas, monjas, escuálidos, según el gusto que salga de la boca amarga de quien habla desde la dictadura.

Estos poemas de Ezequiel Borges seguirán creciendo, madurando, siendo todos nosotros, hasta que la dictadura muerda el polvo y volvamos a levantarnos.

Y si este texto / crónica se desnuda con ellos, vale. Que la poesía también tiene ombligo.

 4 min


Jesús Elorza G.

Durante su presentación como director técnico del equipo mexicano Dorados de Sinaloa, el futbolista Diego Armando Maradona, afirmó que su pana camarada Nicolás Maduro le ofreció dirigir la selección Vinotinto. Luego de esa sorpresiva afirmación, uno de los periodistas enseguida le preguntó cuál fue su respuesta frente a ese ofrecimiento.

-Mirá che, vos sabés que yo siempre ando en la búsqueda de grandes proyectos para el futbol, y ser el director técnico de la Vinotinto, es una de las posibilidades para ser tomada en cuenta. Pero, tené en cuenta, que primero debo conocer cuáles son las ofertas salariales para tomar una decisión.

¿Y en ese punto que te ofrecieron?

-Bueno, vos sabés que yo soy la imagen más valorada del futbol mundial, yo soy el Pibe de Oro, la mano de Dios me elevó a los altares de los dioses y modestamente eso vale dinero, mucho dinero.

¿Y, a cuánto asciende su aspiración?

-Por ser el camarada Nicolás uno de mis amigos, le di un precio solidario para mi contratación como entrenador !!!50 millones de palos verdes!!! Más los gastos de alojamiento en hotel cinco estrellas, carro, chofer y suministro permanente de las sustancias que requiera.

¿Qué significa Palos Verdes?

-Che, no seas boludo, esos son dólares. Yo soy antiimperialista, pero en materia económica soy amante de los dólares.

¿Qué respondió su pana Nicolás, frente a ese “precio solidario”.

- No hay rollo Pelusa, dalo por hecho. Es más, te asignaré un bono de 10.000 dólares por cada partido que ganes. Recuerda que nuestro Líder Único y yo como su fiel seguidor, te admiramos por tu solidaridad con la revolución y no escatimaremos ningún recurso para atender tus necesidades, incluyendo la de los estimulantes. En esto último, no tenemos ningún inconveniente en que formes parte activa del Cartel que maneja este sector.

-En términos administrativos y de contabilidad, debo decirte amigo Pelusa, que los pagos serán en PETROS.

-¿Qué vaina es esa? Vos me estás diciendo, que me van a pagar con PETRO-LEO. Si es así, déjame sacar las cuentas: Si el precio del barril anda por el orden de los 78 dólares entonces los 50 millones se transformarían en aproximadamente 640.000 barriles….o sea que ahora me llamaran el Jeque Maradona o el Petrotinto.

-Si así llueve, que no escampe. La historia será reescrita, en lugar de la Mano de Dios, ahora se dirá; La Mano del boludo Nicolás.

No es en barriles que efectuaremos el pago sino en Petros, es decir una criptomoneda o moneda digital venezolana, basada en la tecnología de la cadena de bloques y respaldada por las reservas de varios recursos naturales de Venezuela como petróleo, oro, diamantes y gas. Hasta el momento, cada Petro estaría respaldado por un barril de petróleo de la cesta de crudo, aclaró Nicolás.

-Un mar de dudas, se hizo presente en el Pibe. Es petróleo, pero a su vez no lo es. Mis asesores económicos me informan que esa criptomoneda no aparece en los mercados económicos. Wall Street no sabe que vaina es esa. Mejor me quedo callado y le digo que voy a pensarlo.

Nicolás viendo el silencio del amigo, optó por hacerle una contra oferta en Bolívares Soberanos.

-Maradona, que estaba comiéndose un paquete de pochoclos (cotufas) al escuchar aquello se ahogó y comenzó a toser. Eso es una gauchada, como me va a hablar de bolívares soberanos que tienen cinco ceros menos…esa moneda no vale un carajo. Y todos mis amigos venezolanos andan arrechos porque les colocaron un salario mínimo que se los pagan en tres toletes y cada día valen menos, Te imaginas que me paguen de esa manera mi salario solidario…..me moriría de hambre…..en los mercados me dice mi chofer no se consigue un carajo. Y lo último, que me pasó, seguía pensando en Pibe, fue cuando llegue a una bomba a echar gasolina y un milico me sale al paso para pedirme el Carnet de la Patria.

-Vos tas loco, no sabés quien soy Yo…..MMMAAARRRAADDOONNA.

Y el milico, que no era argentino, pero si maracucho, me respondió: seréis el rey del futbol, pero sin carnet no echáis gasolina.

-Por todo eso amigo periodista, rechacé la oferta de ser el entrenador Petrotinto y acepté dirigir el equipo Dorado de Sinaloa, en donde seguro estoy me pagarán con palos verdes y polvo blanco.

 3 min


Con profunda indignación y tristeza copiamos a continuación el texto recibido de un consecuente colaborador de esta publicación, que refleja lo que la inmensa mayoría de los venezolanos estamos viviendo, mezcla de realidades amargas con sueños de que un futuro mejor es posible y merecido.

Vaya para Alfredo Maldonado Bustamante nuestro reconocimiento y la ratificación que no está solo y que al igual que él, siempre seguiremos pensando que la democracia con todos sus defectos es infinitamente superior a un régimen fascista.

Reporte Informativo

Martes, 18 de septiembre de 2018

reporteporthos@gmail.com

msalazar257@yahoo.com

Apreciados amigos: duele –al menos a mi- anunciarlo, pero éste será el último Reporte Informativo. Una de las razones es la falta de conexión a internet. Sigo sin el servicio en casa y aunque la gentileza de Analítica y de Emilio Figueredo es amable y grande, al mismo tiempo es mucha la problemática causada por tener que venir día tras día desde El Hatillo hasta Los Palos Grandes y viceversa, sin carro propio. Mi hijo, quien me hace el favor dependiendo también de sus propios compromisos laborales, debe desviarse cada día unos 20 kilómetros entre ida y vuelta, y eso no es justo para él.

Por otra parte está la nula remuneración económica. Es mucho y largo el trabajo, y para no recibir nada y encima complicarme la vida y complicársela a otros, mejor dedicarme a lo que sólo me cuesta algo de vida diaria, que de ésa he tenido bastante. Me quedaré tranquilo en casa escribiendo lo que por tantos años, por mal dimensionamiento y pereza, he retrasado. Quizás no vea publicados mis cuentos y novelas, pero al menos, salvo que muera hoy –no pareciera, pero en cosas de la vida y especialmente de la muerte, todo es posible-, quedarán escritas. Si después mi hijo quiere y puede editarlos, ya será otra cosa. Y de él.

Han sido ustedes muy amables al recibir estos reportes año tras año, aunque últimamente con extrema irregularidad, y les estoy agradecido. Espero lo hayan pasado bien cada mañana, y en las últimas semanas algunas tardes. Recuerdo con melancolía no tanto estos días en Analítica –a quienes reitero mi agradecimiento- como las tantas noches en El Hatillo, con los sonidos típicos de las noches tropicales montañosas, algún que otro apagón, aguaceritos a la llanera –rudos y cortos, así son por allá-, con óperas o DirecTV de fondo, revisión tranquila de la prensa a medida que las páginas web se iban armando, y todo eso en cholas y mono de casa. Y fumando, el único y ya casi impagable vicio que me queda. Dentro de poco creo que ni eso.

Vienen nuevos tiempos para Venezuela, y no serán nada fáciles, incluso peores. Pero al menos, pareciera, en tránsito a la democracia.

 2 min


I.- Ante la gravedad creciente de la crisis política en nuestro país y su consecuencia en el área social, económica, institucional, militar, etc., dando como resultado una tragedia nacional que hoy sufrimos todos a excepción de los pocos que están, directa o indirectamente, en el gobierno. Ante la escasez de alimentos, medicinas, la desintegración de la familia venezolana por la salida desesperada a la que se han y se ven obligados muchos venezolanos, la cantidad de presos políticos, civiles y militares, unido todo ello a otra fuente de preocupación, la inseguridad personal y jurídica.

La crisis política se acentúa y se deben tomar decisiones. Esas decisiones, -para bien o para mal,- las ha tomado y las toma Castro, Maduro y su gobierno, la oposición o una parte de ella, los radicales a favor del voto o los radicales en contra del voto, (cada uno con sus argumentos), y finalmente la familia venezolana. Pero, en fin, se toman decisiones.

Venezuela no está estancada, avanza hacia el desastre mientras el país ve pasar las oportunidades de salir del régimen, una tras otra, sin encontrar la definitiva dado que ha sido difícil armar una sola estrategia, una agenda, una alianza entre la diversidad. Si se logra, es posible salir de estos delincuentes.

II.- Desde enero del 2.016 Castro y Maduro gobiernan por decreto ante una inventada “Emergencia Económica”, eso es evidencia clara de su responsabilidad en el desastre económico del país, pero ahora un nuevo decreto, el 3.610, le otorga 60 días de prorroga y más poderes, entre ellos la posibilidad de imponer el carnet de la patria a todos los venezolanos y además, la restricción de las garantías ciudadanas, entre otras barbaridades. Ellos toman decisiones.

III.- Ante la entrada en el campo de juego del nuevo entretenimiento de Castro y Maduro, “un escondido proyecto de Constitución Nacional” nacido de tres o cuatro cerebros del mal bajo la cortina de la ilegitima ANC, que podría traer entre otras novedades perversas, la perdida de la propiedad privada, la imposición del Estado comunal, la desaparición de las gobernaciones y alcaldías, la injerencia desmedida del Estado en la educación y el control del sector privado. Y traer bajo la manga la eliminación de la Asamblea Nacional y la pérdida definitiva del país por unos veinte o más años. Es la reafirmación de lo que ellos han hecho creer: “Castro, Maduro y este gobierno decidieron quedarse en el poder”. Ante esa inminente catástrofe, ¿qué hacemos? ¿Seguimos tomando decisiones cada sector por su lado, cadacual con su agenda?

IV.- A partir del 10 de enero del 2.019 Venezuela pudiera no tener Presidente, tampoco vice-Presidente Ejecutivo, ¿por qué?, sencillamente porque la mayoría democrática del país y la comunidad de países y organismos internacionales no han reconocido ninguna elección presidencial hasta ahora, no la hubo. Entonces a partir de esa realidad, el 11 de enero amaneceremos con el vacío de poder que hace unos meses declaró la Asamblea Nacional. Ante ese hecho, ¿qué hacemos? ¿Dejamos que la solución la encuentren Castro, Maduro y su Gobierno o decidimos nosotros? Y cuando escribo “nosotros”, me refiero a la mayoría democrática del país, sin exclusiones. Hay que tomar decisiones y prepararnos desde YA, para ese momento.

V.- Es evidente que algo va a pasar en Venezuela y muy probablemente ocurra en los próximos meses, lo creen así los países vecinos encabezados por Colombia, una parte importante de la comunidad internacional, el llamado TSJ en el exilio, un sector del gobierno y del Congreso de los EEUU, el señor Almagro y la OEA, la mayoría en la ONU, el Grupo de Lima, países importantes de la Unión Europea, un buen grupo de la Fuerza Armada Nacional, los partidos políticos, la Asamblea Nacional y sin duda alguna, lo desea una enorme cantidad de venezolanos. ¿Cómo hacemos para que esas decisiones no sean tomadas unilateralmente, cada uno por su lado?, inclusive peleándose un protagonismo que no tiene razón de ser en este momento. ¿Cómo hacemos para que esa enorme alianza complementada por la fuerza vinculante de la mayoría democrática y ciudadana del país, se agrupe en una decisión? Porque una cosa sí está clara, de esa decisión depende el futuro de Venezuela.

Pero en esta torta está Castro, Maduro y su gobierno, China, Rusia, sus intereses y sus aliados, y ellos también creen que algo va a pasar y por toman decisiones, ejecutan planes, venden hasta lo que no tienen y como son delincuentes, -me refiero a Castro, Maduro y su gobierno- no les importa hipotecar aún más el país con tal de quedarse en el poder aunque sea sobre cenizas.

Van a decidir, (unos u otros o todos a la vez), y la mayoría democrática de nuestro país debe ayudar y hacer todo lo que se tenga que hacer para que los llamados a decidir, lo hagan oportunamente, con patriotismo, desinterés particular, partidista o sectorial y le brinden al país una salida creíble, confiable. Eso no quiere decir que será fácil, nadie cree que de esto se saldrá fácilmente, pero es posible si las cosas se hacen bien, en una gran alianza y pensando en el bien de Venezuela.

La Propuesta

En Aragua en Red sabemos que la propuesta no sorprenderá pero puede gustar, es sencilla, no es nueva, no es fácil lograrla, pero bien merece el esfuerzo, nosotros creemos que es posible que la decisión que se tome sea oportuna y en beneficio del país, pero para lograrlo hay que empujarla y esa es la invitación que hace Aragua en Red, a empujar que las decisiones se tomen a tiempo y de cara a los venezolanos.

Es una propuesta para el país, sin protagonismos ni dueños, tampoco está cerrada y es susceptible de mejorar o de cambiar.

Primero: Solicitar a la Asamblea Nacional convocar una consulta popular para llenar el vacío de poder declarado por la misma Asamblea Nacional hace unos meses. El resultado de esa consulta popular debe ser vinculante y servirá para designar al Presidente o a una Junta de Gobierno que se encargará de conducir al país en un periodo de transición democrática, indispensable para la recuperación institucional de nuestro país.

Proponemos que se someta a consulta popular una (y solo una), de las siguientes tres alternativas, de acuerdo a lo que se considere política y prácticamente más conveniente para este momento histórico de Venezuela.

A.- Elegir directamente y en el mismo acto de la consulta popular, al Presidente o a la Junta de Gobierno para la transición y que la instancia electa quede formalmente obligada a convocar una Asamblea Nacional Constituyente originaria en un plazo no mayor a tres (3) meses.

B.- Aprobar que la propia Asamblea Nacional designe al Presidente o a la Junta de Gobierno para la transición y que la instancia designada quede formalmente obligada a convocar una Asamblea Nacional Constituyente Originaria en un plazo no mayor a tres (3) meses.

C.- Convocar una Asamblea Nacional Constituyente Originaria que tenga en sus bases comiciales, una vez constituida, la designación inmediata del Presidente o de la Junta de Gobierno para la transición.

Segundo: La consulta popular con carácter vinculante debe estar dirigida en todas sus fases por un cuerpo rector designado por la asamblea Nacional a proposición de los sectores académicos, religiosos y gremiales formalmente reconocidos y deberá contar con la observación electoral independiente, nacional e internacional.

Tercero: De cara al venezolano, con presencia de los sectores reconocidos nacional e internacionalmente, deberá realizarse el acto de firma pública del Acuerdo de Gobernabilidad para la Transición Democrática en Venezuela, para echar las bases que permitirán llevar adelante las urgentes decisiones y cambios necesarios y el conocimiento por parte de los venezolanos del plan de recuperación económica, social y ética del país.

Cuarto: Iniciar la costumbre de involucrar al país en la toma de decisiones importantes, por eso creemos que esta es una oportunidad grande para invitar, motivar y entusiasmar de nuevo al venezolano con una posibilidad cierta de lograr un cambio, que sin llamar a engaños o decir que es fácil lograrlo, podamos comprometernos de nuevo a dar una lucha clara, transparente y sin juegos ocultos, una batalla con la verdad como bandera para lograr la participación ciudadana. ¡El país reaccionaria favorablemente!

Quinto: Las decisiones que están por tomarse pueden correr uno de estos dos caminos, el primero: que la decisión, nacional o internacional, -y aunque sea necesaria,- se tome sin el concurso y participación de los venezolanos. Sería un error porque muy probablemente no tenga la repercusión que se requiere en lo interno de nuestro país, además de darle más armas al gobierno de Castro y Maduro para seguir mintiendo y escurriendo el bulto de su enorme responsabilidad en el desastre nacional y encima, los responsables de la toma de la decisión terminarían presos, como ha ocurrido. Se mataría una posibilidad.

Con el segundo camino, -que repetimos tampoco será fácil-, permitiría blindar la decisión, ya sea nacional y/o internacional con la consulta popular vinculante y no será lo mismo si la decisión es tomada por un grupo de veinte, treinta o cien personas, a una decisión tomada y asumida por doce o más millones de venezolanos. Ya tenemos una experiencia, reflexionemos sin pasiones que hicimos bien y qué hicimos mal, qué faltó. Corrijamos y hagámoslo bien esta vez.

Es posible lograr el cambio y es urgente salir de estos delincuentes.

 7 min


Cuando en un país se presentan situaciones difíciles surgen ciudadanos perversos y ciudadanos virtuosos. Así, en inundaciones y terremotos algunos individuos se dedican a saquear a las víctimas, pero también hay quienes arriesgan su vida para salvar a desconocidos. Esto también sucede en regímenes dictatoriales. Recordemos el caso de holandeses y franceses que denunciaron a judíos ante la Gestapo, pero también a los valientes virtuosos que los ocultaron y ayudaron a escapar.

Durante la dictadura de Pérez Jiménez algunos soplones o sapos denunciaron a quienes estaban en la resistencia, pero hubo muchos compatriotas, ajenos a la política, que ofrecieron “conchas” a los perseguidos, con riesgo de ir a parar a la Seguridad Nacional. También hubo destacados profesionales perversos que apoyaron al dictador. Tal fue el caso del doctor Carlos Travieso, médico destacado que aceptó ser presidente de un Congreso Nacional espurio, después del robo de las elecciones de 1952. Ante este zarpazo, los virtuosos, Vicente Grisanti y Juan Carlos Saturno Canelón, presidente y vicepresidente, respectivamente, del Consejo Electoral presentaron la renuncia para no ser cómplices del fraude. Sin embargo, un Héctor Parra Márquez, aceptó presidir el órgano electoral que decidió a favor del partido de la dictadura.

Mencionar las perversiones del régimen de Maduro es llover sobre mojado, pero es ineludible recordar que no solo son perversos los guardias nacionales, agentes del Sebin y de la Policía Nacional que torturan. También lo son los profesionales con buenas credenciales académicas, pero que se han prestado a avalar las violaciones a la Constitución y, en particular, a los derechos humanos, tales como Herman Escarrá, Carmen Zuleta de Merchán, Jorge Rodríguez, Luis Damiani, Tibisay Lucena, Juan José Mendoza, José Vicente Rangel, Eleazar Díaz Rangel y otros que constituyen una vergüenza para la humanidad. Individuos perversos como Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Pedro Carreño, Freddy Bernal, Gustavo González López, Maikel Moreno, Iris Varela, Mario Silva y otros, están a nivel de los esbirros Ulises Ortega y Miguel Silvio Sanz, de la dictadura del nativo de Michelena. Afortunadamente son más los venezolanos virtuosos que los perversos que usurpan el poder.

Para bien, abundan los casos de ciudadanos de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Brasil que apoyan a nuestros caminantes que se desplazan por esas tierras en búsqueda de comida, medicinas y seguridad. Desde luego que en todas partes se cuecen habas y se han presentado unos pocos casos de xenofobia. Eso no debe extrañar.

En Venezuela, en el pasado hubo algunos pequeños brotes de xenofobia, situación que aumentó exponencialmente desde que los rojos llegaron al poder. Seguramente porque los nacidos en otras tierras, que se hicieron venezolanos, son gente trabajadora que valoran el mérito. A los esbirros del régimen les molesta que muchos de esos inmigrantes y sus hijos, que tanto contribuyeron a nuestro desarrollo, ahora regresan a sus países de origen. Por ello, las trabas para sacar pasaporte y la interrupción de pagos de pensiones y jubilaciones a quienes están en el exterior. Recuerdo que en una marcha, quizá en el 2004, una abuelita bastante mayor mostraba orgullosa una pancarta que decía “Hijos de inmigrantes de m…”. Desde luego que esa anciana, así como quienes derribaron la estatua de Colón y otros, actúan incentivados por la dictadura.

Hay muchos ejemplos que permiten ser optimista. Cabe citar la gran labor que realiza Gustavo Lobig, un venezolano a quien no conozco, quien conjuntamente con la maestra Doris, apoyados por vecinos de Carapita y gente caritativa, suministran casi un centenar de almuerzos a los niños necesitados de ese barrio.

En el exterior hay varios grupos que envían comida y medicinas. Uno de ellos es “Venezolanos por la vida, Canadá”, el cual recaba fondos para despachar equipos médicos y medicinas a Venezuela. La semana pasada, Sofía Vargas Nessi y Ian Shanahan contrajeron matrimonio. No hicieron la tradicional lista de regalos a la que aspira cualquier pareja. Su petición a los invitados fue que hiciesen una donación a esa organización no gubernamental ¡Qué calidad humana!

Perversos existirán siempre. Maduro y sus esbirros seguirán declarando que no hay crisis humanitaria, pero la barbarie está a punto de ceder ante la civilización. Un paso importante en ese sentido es que la dirigencia opositora acate la petición de unidad recientemente firmada por destacados compatriotas. Caso contrario, pueden caer en la lista de los perversos por omisión.

Como (había) en botica:

A un perverso Rodríguez Zapatero, se contrapone un virtuoso Almagro.

El mayor apoyo que podríamos recibir de Estados Unidos es que apruebe renovación de visas y otorgue nuevas a quienes no sean corruptos, además de incrementar sanciones al régimen y, junto con otros países, apoyar a Almagro para lograr la ayuda humanitaria.

Para los rojos ahora no es pecado la participación de empresas privadas en convenios operativos y en empresas mixtas para extraer petróleo.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Javier Corrales

Una revolución bolchevique —con matices tropicales— está en marcha cerca de nuestras costas. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, está usando toda su autoridad para diezmar lo poco que queda de la resistencia a su socialismo extremista. Tal como hizo el líder soviético Vladimir Lenin en octubre de 1917, en esta etapa de la revolución Maduro se propone librar una campaña final contra todos salvo sus aliados más radicales.

Recientemente, la mayoría de las noticias que salen de Venezuela cuentan la extraordinaria crisis económica del país. Algunos analistas tratan la crisis como un caso de influenza: algo que la nación contrajo sin culpa suya. Sin embargo, esta crisis o —más bien— su larga duración, no es un accidente. Se trata de un diseño revolucionario.

La devastación de los últimos cuatro años no puede ponerse en palabras. Al registrar la inflación más alta del mundo junto con una recesión que ha contraído la economía en casi el 50 por ciento desde 2013, Venezuela se ha convertido en el primer país en décadas en hacer una transición de nación de ingresos medios a una de ingresos mínimos —o casi inexistentes—.

Sin embargo, el aspecto más vergonzoso de la crisis es la indiferencia del gobierno. La principal respuesta gubernamental, bautizada como el “paquete rojo”, no incluye nada más que devaluar la moneda casi un 95 por ciento, redenominar los nuevos billetes al quitarles cinco ceros y vincular el nuevo bolívar soberano al petro, una criptomoneda no transable y que nadie utiliza. Estas medidas son una redecoración inútil. Hasta los economistas más indulgentes con el gobierno están poco impresionados.

Si acaso, el gobierno está empeorando la crisis al aumentar el precio de la gasolina a precios internacionales, restringir todavía más la importación de alimentos y medicinas, decretar más controles de precios y subir impuestos en medio de una recesión. Los gobiernos y las organizaciones internacionales ofrecen ayuda humanitaria, pero Maduro la rechaza. El gobierno se cruza de brazos mientras el hambre y las enfermedades se propagan.

Esta indiferencia sugiere una intencionalidad. Es fácil ver la causa. Un gobierno extremista como el de Maduro prefiere la devastación económica a la recuperación porque la miseria destruye a la sociedad civil y, con ella, toda posibilidad de resistir la tiranía.

Cuando las condiciones económicas se deterioran, los ciudadanos a menudo optan por la protesta. Pero cuando las condiciones económicas decaen a tal grado que hacen que las clases medias vivan con menos de dos dólares al mes (menos que en Haití) y diseminan condiciones cercanas a la hambruna, la mejor opción es arreglárselas como uno pueda o irse del país. Si a esta receta añadimos la represión, el resultado es un éxodo de al menos el 7 por ciento de la población, el más grande en el continente americano desde la década de los ochenta.

La privación económica, aunada a la represión, cambia los incentivos de la participación política por el exilio político. Esto es lo que Maduro ve con buenos ojos: la asfixia de la resistencia, tal como Lenin quiso. Es la razón por la que Maduro ha permitido que la crisis continúe por tanto tiempo.

Claro está que ningún acontecimiento es una réplica exacta de sus antecesores. La revolución de Maduro no es enteramente un bolchevismo revivido. Maduro no está tratando de derrocar a un gobierno existente, sino de consolidar un régimen viejo, anticuado y odiado. Maduro no lleva a cabo matanzas sistemáticas, aunque usa la represión sin remordimientos. Y lo más importante, los ciudadanos ordinarios o sóviets no se están levantando de la mano del Estado para impulsar más el extremismo.

El extremismo de Maduro es ejercido exclusivamente por el Estado. En ese sentido, toma como referencia otra campaña tropical también inspirada en el bolchevismo: la famosa Ofensiva Revolucionaria de Cuba en 1968. Esta fue una campaña de Fidel Castro, a nueve años de iniciado su gobierno, para nacionalizar lo poco que quedaba del sector privado. Castro confiscó 55.636 pequeñas empresas, incluyendo la mayoría de los proveedores de alimentos y granjas semiprivadas. Fidel quería acabar con las ganancias privadas y establecer un absoluto monopolio estatal sobre la distribución de los alimentos. La meta era hacer a los ciudadanos más dependientes del Estado.

Del mismo modo, Maduro está usando la miseria económica para extinguir lo poco que queda del sector privado en Venezuela y expandir el control estatal. Ya expandió el control estatal de la distribución de los alimentos al entregar “carnets de la patria”, que se reparten principalmente entre leales al régimen. Decretó un aumento del 3000 por ciento a los salarios mínimos, que resulta insuficiente para permitir a los trabajadores ajustarse a la hiperinflación, pero que es imposible de costear para los pequeños empleadores y empresarios, que ya están en apuros económicos debido a la recesión, los controles de precios, la falta de dólares y los continuos apagones. Desde que se anunció el paquete rojo, las autoridades han detenido a 131 personas acusadas de sabotaje, principalmente a gerentes de cadenas minoristas. Hoy, la industria privada de Venezuela opera al diez por ciento de la capacidad que tenía hace veinte años, cuando esta revolución comenzó. Hasta los restaurantes McDonald’s están cerrando.

No obstante, el modelo de Maduro tampoco es una réplica exacta de la Ofensiva de Fidel. Maduro todavía permite que algunos actores privados amasen riquezas, aun cuando lo hacen a través de actividades ilícitas o consiguiendo acceso al dólar barato que el gobierno siempre está dispuesto a ofrecer, legalmente, a sus compinches.

Además, existen elementos innatos que hacen que la revolución de Maduro sea más idiosincrásica que imitadora. Tal vez el elemento más idiosincrásico es el colapso del sector petrolero en manos del Estado. Las exportaciones de petróleo constituyen la única fuente de dólares de la revolución, aparte del endeudamiento. No obstante, la industria petrolera venezolana ha venido sufriendo un declive crónico en la productividad durante los últimos quince años. Con Maduro, dicho declive se aceleró. A pesar de la recuperación en el precio del petróleo a partir de 2016, la producción de Venezuela se ha estrellado y ha disminuido en más del 40 por ciento en dos años. La mayoría del resto de los productores importantes de petróleo han expandido su producción o permanecido estables.

Dejar que la única gallina de los huevos de oro de la revolución se derrumbara es una característica que lleva el sello de Maduro. No existe ningún antecedente histórico de una herida autoinfligida tan mortal como esta, ni en la Rusia soviética ni en la Cuba comunista ni en ningún petro-Estado en paz y abierto al comercio.

Es difícil argumentar que la negligencia de Maduro hacia su joya de la corona es intencional, debido a que su víctima más directa es él mismo. Esta negligencia sugiere que el gobierno de Maduro también es inepto.

Los analistas debaten si la debacle económica del país es resultado de la premeditación o la incompetencia. En muchos sentidos, este es un falso debate. Se debe a ambas cosas. El extremismo produce y necesita caos, y el caos a su vez aumenta las posibilidades de errores garrafales por parte del Estado.

Tan graves son los errores de Maduro en materia petrolera que le ha tocado a gente de su propio partido político tomar cartas en el asunto. La Asamblea Nacional Constituyente —electa ilegítimamente en 2017 y compuesta exclusivamente de maduristas— está considerando tomar medidas correctivas en el sector petrolero para permitir una mayor apertura petrolera. Pero mientras debaten, el ejecutivo sigue sin actuar para revertir el derrumbe petrolero.

En circunstancias normales, el caos económico socava a cualquier gobierno. Todavía puede poner en riesgo al régimen de Maduro en la medida que se propague el descontento, no ya entre los opositores, sino en las filas de su gobierno. Ya sabemos, por evidencia indirecta pero inequívoca, que el malestar dentro del gobierno crece: este año Maduro ha aumentado la represión hacia el ejército y a exfuncionarios gubernamentales.

Pese a estos riesgos, Maduro se ha inclinado por el caos y no por la recuperación, porque cuando el caos alcanza proporciones inhumanas, como ha sucedido en Venezuela desde 2015, es más probable que diezme a la oposición que al gobierno. Y si el gobierno aplica la represión con eficacia, en especial dentro de sus filas, tiene una posibilidad de sobrevivir mientras sus enemigos —dentro y fuera de la revolución— languidecen por miseria o huyen del país.

El caos, ya sea intencional o accidental, puede ser funcional para los Estados extremistas. Por tal motivo, no deberíamos contar con que el gobierno extremista de Maduro haga algo mínimamente prometedor para detener el descenso de Venezuela al infierno.

16 de septiembre de 2018

New York Times

https://www.nytimes.com/es/2018/09/16/opinion-corrales-crisis-venezuela/...

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Es muy doloroso observar como el pueblo que ayer marchó tras El Libertador sembrando de Repúblicas soberanas todo el territorio que ocupaba la América Hispana, hoy deambula sin rumbo fijo por los agrestes, peligrosos, escabrosos y culebreros caminos de Colombia, Ecuador, Bolivia, Panamá y Perú. Esto me recuerda el caos que se experimentó en las profundidades del mar primitivo entre los primeros seres vivos aparecidos sobre la tierra, cuando comenzaron a escasear los alimentos por falta de producción e incremento en el consumo. Pero este problema fue hábilmente resuelto por la evolución biológica, al liberar las fuerzas de producción contenidas en los cloroplastos, quienes de inmediato comenzaron a producir alimentos durante la noche y oxigeno durante el día. Tales fueron los altos niveles de producción logrados, que cada organismo vivo comenzó a consumir de acuerdo a sus necesidades individuales. Ahora bien, ante esta irrefutable enseñanza de la Evolución Biológica, la solución a la crisis alimentaria presente en Venezuela está en la liberación de las fuerzas de producción contenidas en todas y cada una de las empresas que existen en el país.

En consecuencia, es necesario desafectar todos los medios de producción y haciendas agropecuarias expropiadas para que comiencen a producir bienes y mercancías a toda máquina. Cuando esto ocurra, con la más absoluta seguridad los que se fueron en diáspora regresarán y entre todos comenzaremos a convertir a Venezuela en la tierra donde todo sueño será posible porque la reconciliación, la tolerancia y la liberación de las fuerzas de producción nos traerán la paz, la dicha y la felicidad.

Villa de Cura, sábado 15 de septiembre del 2018.

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