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Opinión

El reciente anuncio de Nicolás Maduro de reducir cinco ceros a la moneda actual y respaldar la denominación resultante –el “bolívar soberano”—con el “petro”, representa una irresponsabilidad descomunal como respuesta a la hiperinflación. Más cuando, porfiando una vez más en la estúpida cantaleta de una “guerra económica” --¡hasta cuando!—, obvia deliberadamente la instrumentación de las medidas requeridas para acabar con tan terrible mal.

A estas alturas es imposible desconocer que la trágica hiperinflación que padecemos los venezolanos se asocia a la explosión de la liquidez monetaria, alimentada por la emisión vertiginosa de dinero sin respaldo por el Banco Central de Venezuela. Desde que Maduro asumió la presidencia el dinero en poder del público se ha incrementado unas 2.500 veces, pero la provisión de bienes y servicios se ha contraído en más de un 40%. Tan enorme brecha entre demanda y oferta se ha “nivelado” con el alza acelerada de los precios. Nadie puede ser tan bruto como para creer que dividiendo por 100.000 tanto a la oferta como la demanda --ambos lados de la ecuación–— este desequilibrio desaparecerá, dando lugar a la estabilidad de precios. En lo que va de 2018, la liquidez se ha expandido más de 21 veces, mientras sigue reduciéndose la producción e importación de bienes y servicios.

¿Por qué Maduro no rectifica? Ya lo hemos comentado muchas veces. Poderosos intereses impiden desmontar los controles, las regulaciones y los mecanismos discrecionales de intervención facilitados por la destrucción del Estado de Derecho, pues constituyen la fuente de sus meteóricas fortunas. Esa vorágine de despilfarro, de expoliación de PdVSA y de la economía en general, de destrucción de las capacidades de sustento del país –en fin, de robo descarado--, impide cuadrar las cuentas del Estado. Lejos de proceder a poner orden en la casa, acabar con las corruptelas y restablecer la supervisión de poderes autónomos que manda la Constitución, la oligarquía depredadora ha recurrido a la emisión monetaria del BCV para sostener su gasto desenfrenado y financiar aumentos salariales y bonos especiales que inmediatamente se hacen agua ante la hiperinflación para mantener la ficción de ser “revolucionarios” que defienden al pueblo.

En tales condiciones, el efecto del nuevo cono monetario “soberano” se verá anulado prontamente. El Fondo Monetario estima posible una inflación de 1.000.000% este año. La capacidad real de compra del billete de mayor denominación --500 Bs.S., equivalente a Bs. 50.000.000 de los actuales (¡fuertes!)-- quedará reducida 10.000 veces con relación a comienzos de año. Y, ante la inseguridad referente a la instrumentación del nuevo cono ¿Cuántos billetes serán introducidos el 20 de agosto? ¿Cuál es el lapso para el reemplazo de los antiguos billetes? ¿Cómo quedará el pago de todos aquellos bienes y servicios cuyos precios hoy son inferiores a Bs. 100.000?—es de prever penurias aún mayores. La pretensión de evitar tal envilecimiento de la nueva emisión “anclándola” en el “petro” –una moneda inventada en la cual nadie confía, supuestamente respaldada en petróleo no producido--, es una cruel burla de Maduro.

Los desafueros del (des)gobierno militar civil están acabando literalmente con la vida de los venezolanos. Hasta comienzos de julio, el salario mínimo integral vio reducida su capacidad adquisitiva en más del 80% con respecto a diciembre de 2017. Son legión los relatos de muertes evitables por no conseguir los medicamentos requeridos, por la desnutrición extendida y por la inseguridad asociada a la anomia y la descomposición. La emigración de millones de Venezuela en búsqueda del sustento que Maduro les niega es la otra cara de semejante tragedia.

Lamentablemente, no basta con la denuncia. No hay base alguna de “entendimiento” con el Madurismo para una salida consensuada a la misma, pues éste ha quemado sus naves al desconocer las atribuciones de la Asamblea Nacional, “elegir” tramposamente una “asamblea constituyente”, “relegir” a Maduro, y premiar a militares señalados de narcotráfico y de violación de derechos humanos con altos cargos en el estado, todo bajo la anuencia de un tsj abyecto: se ha colocado más allá de toda posibilidad de retorno.

Estamos bajo el poder de mafias, muchas provenientes de estamentos corruptos del mundo militar, bajo asesoría y complicidad cubana, atrincheradas detrás del terrorismo de Estado para evitar su desalojamiento del poder. Se “justifican”, en la más pura tradición fascista, construyendo falsas realidades con base en la repetición ad nauseam de clichés y simbolismos maniqueos que alimentan un espíritu de secta refractaria a todo razonamiento. El refugio en estas “verdades reveladas” sirve de ariete para reprimir a toda protesta y “legitimar” las mayores crueldades, absolviendo a los maduristas de todo sentimiento de culpa.

Es menester destruir las bases de sustento de semejante horror. Las sanciones internacionales a los mafiosos más connotados ayudan, pero no son suficientes. La reconstrucción de una nueva unidad de las fuerzas democráticas en torno a un proyecto de país alternativo, que hagan suyo la inmensa mayoría de los venezolanos, y que se apoye en los reclamos que a diario hacen para garantizar su sobrevivencia, es imperioso para resquebrajar la complicidad militar en el régimen de expoliación implantado. Ello es imprescindible para liberarnos de esta tragedia.

¿Es que todos los militares son fascistas? ¡Hasta cuando!

Economista, profesor de la UCV.

 4 min


Los dictadores se valen de esbirros, o sea de “personas que siguen servilmente a otra por dinero o por interés”, para intentar amedrentar a los demócratas. Tradicionalmente han existido esbirros en todos los regímenes dictatoriales que hemos padecido. Nereo Pacheco, el cabo de presos de La Rotunda que torturaba a los presos, fue tristemente célebre durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. En tiempos de Pérez Jiménez, los esbirros Miguel Silvio Sanz y “Suelaespuma” torturaban en la Seguridad Nacional y Braulio Barreto se prestó para asesinar al teniente Droz Blanco en Barranquilla. Lógicamente, los esbirros que operan en tiempos de dictadura solo son sometidos a la justicia cuando los dictadores mueren o son defenestrados.

En pasados gobiernos democráticos también existieron esbirros que torturaron y asesinaron, pero cuando fueron identificados, como en los casos de los asesinatos del profesor Lovera y de Jorge Rodríguez, fueron enjuiciados y sentenciados. Algunos casos quedaron en el limbo. Hoy hay esbirros que supuestamente torturan en el Sebin que dirige el general González López y en la Dirección General de Contrainteligencia Militar dirigida por el general Iván Hernández Dala. Así mismo, hay guardias nacionales, policías y paramilitares oficialistas que han asesinado a manifestantes. Todos ellos son protegidos por la dictadura de Maduro.

El totalitarismo Siglo XXI generó adicionalmente tres nuevos tipos de esbirros: los que demandan a demócratas y a medios de comunicación, los que sabotean portales informativos y los fiscales y jueces que se prestan para imputar y sentenciar a quienes critican al régimen. No asesinan, ni torturan, sino que amedrentan, amenazan, atemorizan para intentar censurar la libertad de expresión y así impedir denuncias, solicitudes de investigación o simples chistes que ridiculizan al dictador.

Quienes demandan se valen de su posición en el régimen y del doblez de jueces y fiscales, para introducir acusaciones ante los tribunales por supuesta difamación. Recordamos el caso en contra de Laureano Márquez y Tal Cual por un artículo del destacado humorista en el que hizo una mención inocua a la hija menor de Chávez.

Diosdado Cabello es el campeón de las demandas. Lo hizo en contra de Carlos Genatios y Tal Cual. También demandó a El Nacional, Tal Cual y La Patilla por reproducir una información de la prensa extranjera que lo relacionaba con supuesto narcotráfico. También intentó demandar al Wall Street Journal, pero como en los Estados Unidos no hay jueces venales, la misma fue desechada.

Recientemente Freddy Bernal amenazó con demandar a la distinguida periodista de investigación Sebastiana Barráez, quien informó del supuesto uso indebido de unos vehículos. Con estas demandas los esbirros del régimen intentan silenciar voces y que algunos tengan que exiliarse para evitar una injusta y muy probable prisión.

El otro esbirro novedoso es aquel que, por órdenes del Estado forajido, se dedica a hackear portales informativos, como es el caso de Runrunes. Con esta acción de sabotaje, intentan impedir la labor de divulgación de lo que sucede en el país. El muro de Facebook de Rayma también fue hackeado quién sabe con qué intención. También hay agentes del régimen que divulgan noticias falsas para confundir e igualmente algún que otro opositor realiza esta práctica sin percatarse de que le presta un servicio a los rojos.

El tercer nuevo tipo de esbirro son los fiscales y jueces que carecen de principios y valores. Algunos tienen buena formación profesional, como el ex fiscal Isaías Rodríguez y los magistrados Damiani Bustillos, Omar Mora Díaz y Carmen Zuleta de Merchán, por lo que son más repudiables. Otros, como el asesinado fiscal Danilo Anderson, la fiscal Katherine Harrington, la ex fiscal Haifa El Aissami y como las magistradas Marjorie Calderón, Jhannett Madriz o Lourdes Suárez Anderson llegaron a esos cargos sin mérito alguno, por lo cual se han sentido obligados a obedecer ciegamente órdenes de Miraflores.

Cabe advertir que los incursos en delitos graves tendrán que enfrentar la justicia. Otros sufrirán el menosprecio de los demócratas. Desde luego que para erradicar el esbirrismo se requerirán instituciones sólidas, integradas por ciudadanos íntegros, lo cual tiene que ser el objetivo.

Como (había) en botica:

Rafael Ramírez descalificó la gestión de Maduro y lo llamó mentiroso. Recientemente, Giordani, Andrés Izarra y Rodrigo Cabezas también lo criticaron, sumándose a Evans, Héctor Navarro, Rodríguez Torres, Maripili y otros.

Se cierne la tormenta sobre el régimen y no importa de dónde vengan algunos vientos, pero hay que tener un plan para la reconstrucción y gobernabilidad, lo cual requiere olvidar algunas afrentas.

Más militares presos evidencian el descontento en la Fuerza Armada.

Felicitaciones a El Nacional, 75 años contra viento y marea.

Quienes protestan para exigir mejoras salariales deben entender que es condición necesaria, aunque no suficiente, que Maduro salga.

Lamentamos el fallecimiento de José Leonardo Meléndez, luchador democrático miembro de Gente del Petróleo y de Unapetrol, quien trabajó en los remolcadores del Lago de Maracaibo en la Pdvsa meritocrática.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


En MOVIMIENTO LIBERTADORES hemos venido presentando al país una propuesta que consideramos óptima para producir la ruptura del actual estatus político y producir la salida del régimen. La secuencia que se presenta a continuación esboza el camino que proponemos:

  1. Conformación de una amplia coalición del coraje (llamada PACTO REPUBLICANO en Movimiento Libertadores), constituida por Soy Venezuela por el liderazgo indudable de MCM y otras organizaciones que se acercan como VP, PJ y la izquierda democrática. El objetivo es echar a Maduro.
  2. Conformación de un CNE paralelo como en la consulta del 16J, con los partidos de la coalición del coraje, pero fundamentalmente con la sociedad civil, que es lo que proponemos en Movimiento Libertadores. Y como garantes del proceso solicitaríamos el apoyo de las iglesias del país.
  3. Desarrollo de campañas electorales de las candidaturas individuales y/o coaliciones que se organicen por el bien del país.
  4. Convertimos los resultados de la elección en la expresión de la voluntad del soberano de escoger un gobierno de transición y a la vez de seleccionar un liderazgo opositor unido que garantice la gobernabilidad en la transición.
  5. Calibración de fuerzas fácticas con el gobierno. Es consecuencia de las elecciones que muestran nuestra fuerza política, electoral, moral y espiritual. Se considerarán acciones de desobediencia civil como la huelga general. Posibles pronunciamientos militares e internacionales.
  6. Una vez rodeado el gobierno, negociamos la entrega del poder por parte del clan Maduro y asociados.
  7. Inicia gobierno de transición, con unidad y sin pugnacidad política. Período que, según economistas/juristas, debiese durar 3 años para garantizar recuperación de la devastación que padece el país. Un gobierno no reelegible garantizará elecciones para volver a la normalidad.
  8. Elecciones normales con un nuevo CNE que garantice imparcialidad, trasparencia y respeto a la voluntad popular. Cada partido planteará su plataforma ideológica-programática y virtudes de sus candidatos. Aspiramos debates entre los candidatos para ganar nuestra representación

El texto anterior fue extraído del artículo de Felipe Pérez Martí, “MCM, una nueva alianza opositora, y la salida de Maduro que viene en camino”.

Puede ser leído en su totalidad en: https://gunow.vcoud.com/post/MCM-una-nueva-alianza-opositoray-la-salida-...

 1 min


Con la renuncia del cardenal Jorge Urosa Savino al Arzobispado de Caracas, siguiendo las normas canónicas que la imponen por razones de edad, después de una fructífera labor, la Santa Sede ha encomendado al arzobispo de Mérida, Baltazar Porras, la tarea de sustituirlo como administrador apostólico, con todas las facultades y atribuciones de los arzobispos metropolitanos, hasta tanto se designe al nuevo titular.

En un momento de dificultades, en un país agobiado por la más grave crisis de los últimos tiempos –y no sé si de nuestra historia– le corresponde a Baltazar Porras la conducción espiritual de Caracas.

¡Nada más difícil que administrar una transición! Sin duda, cada pastor le imprime su sello a la labor que se le asigna. Jorge Urosa tuvo a su cargo una etapa difícil a la que respondió con firmeza e inequívoca conducta que dejó en claro la posición de la Iglesia en defensa de los intereses de los más necesitados y por la afirmación de un sistema de libertades.

A Baltazar le toca continuar el trabajo arzobispal en la capital de un país desdibujado, deshilachado, desesperanzado y con sombrías expectativas que deben ser descartadas con el trabajo, la constancia y el “discernimiento” de quienes no han cesado ni un momento en su afán de lucha por la reconstrucción democrática del país.

El nuevo administrador apostólico, caraqueño identificado con nuestros Andes, se formó con los padres Agustinos Recoletos del Fray Luis de León y en las aulas de la Escuela Parroquial de Santa Teresa, con monseñor Hortensio Carrillo, para ingresar luego al Seminario Interdiocesano de Caracas y culminar su formación en España.

Ciudadano del mundo, hombre de la Iglesia, cardenal, historiador, pero, sobre todas las cosas, pastor de su pueblo, solidario con el dolor y las angustias de las comunidades marginadas, Baltazar Porras asume la encomienda del papa Francisco de ser testimonio viviente de fe, promotor de cambios en procura del futuro que soñamos, con “hambre de servicio al bien común”, con una Iglesia, que somos todos, comprometida con sus ideales de paz y justicia.

No es la primera vez que Baltazar Porras es llamado a un compromiso de solidaridad eclesial en apremiantes circunstancias. La ruta abierta por sus predecesores, la experiencia de momentos cruciales de la historia y la sabiduría que ha recibido como legado de sus maestros, con la fuerza de la fe y las oraciones de todos, sin duda iluminarán el trecho del camino en el que ahora debe servir de guía, samaritano y portador del mensaje evangélico, con la mira puesta en un futuro de esperanza, en el marco de una sociedad ajena a los odios que han sembrado la división entre hermanos y que no renuncia al anhelo de reconciliación que debe ser el signo de la nueva Venezuela.

aas@arteagasanchez.com

­­@ArteagaSanchez

El Nacional

30 de julio de 2018

 2 min


Convocar al liderazgo de los principales partidos democráticos con el objetivo de reconstruir la unidad es algo loable, necesario y demandado por la situación del país.

Situación que no hará sino empeorar porque la crisis sistémica que padecemos es consecuencia de la imposición de un régimen con vocación totalitaria que concibe la política económica como un instrumento de control y no una herramienta para crear y generar prosperidad. Además quienes gobiernan no muestran ningún propósito de enmienda o rectificación a pesar de que la crisis no hace más que profundizarse y para muestra un botón: el FMI prevé una inflación de 1000000% para finales del año en curso.

No hay que ser un genio de la política o un estratega consumado para advertir que la cita opositora (escenificada la semana pasada) debía ser lo más reservada posible visto el desencuentro dramático existente entre la dirigencia democrática y la necesidad de recuperar la confianza, limar asperezas y explorar puntos de encuentro y coincidencias entre esos actores políticos.

La forma discreta (que no secreta, asunto hoy día imposible) como fue convocada y escenificada la reunión de marras no supone, necesaria ni fatalmente, pactos secretos o acuerdos contra natura. Entiendo, por información de algunos de los sectores participantes, que la discreción al respecto fue evaluada conveniente por ser un nuevo intento para tratar de allanar diferencias; por tanto no era conveniente crear expectativas que no pudieran ser satisfechas y de este modo generar más incertidumbre y frustración en el movimiento opositor.

No entiendo ni comparto el rechazo y las reacciones histéricas, destempladas e impertinentes de algunos por la realización del encuentro; tampoco el reclamo airado por la ausencia de otros actores en la misma. Era correcto reunir en primera instancia a las principales fuerzas democráticas y digo principales porque en su conjunto PJ, VP, AD, UNT Y AP cuentan con la mayoría determinante de los miembros de la Asamblea Nacional (único rasero objetivo con el que se cuenta) y son los partidos -con todas sus deficiencias y limitaciones- de mayor vertebración nacional. Lo cual no implica la exclusión de otros sectores en la posible reconstrucción de la unidad democrática.

Tampoco me pareció conveniente que voceros de uno de los partidos participantes jugara posición adelantada develando el encuentro sin que hubiese un acuerdo entre los participantes para hacerlo, ni decidido en consecuencia cómo y qué informar, tal como es lo recomendable y pertinente en tales circunstancias. Espero que haya sido un desliz cuyas consecuencias no tengamos que lamentar.

En la presente situación hay que ser realistas en materia de unidad. Si los intentos por lograr un reagrupamiento y convergencia de todos quienes se reconocen opositores al régimen -lo cual sería lo pertinente y deseable- se frustra, ya sea porque persisten diferencias sustantivas en términos de la caracterización del régimen (asunto nada baladí, ni circunscrito al mundo académico), o en la estrategia (votar siempre aunque persista la ausencia de condiciones o votar cuando se recuperen las prescritas constitucionalmente), o porque algunos crean (contra toda evidencia) que solos pueden derrotar al régimen; sigue siendo pertinente y necesario la confluencia de algunos para construir algún tipo de unidad entre las fuerzas políticas y sociales para luchar contra el régimen en mejores condiciones.

La responsabilidad de hacer todo lo necesario e imprescindible para construir la unidad posible y necesaria la tienen en primer lugar las principales fuerzas democráticas. Las condiciones objetivas existen y no son otras que el inmenso deseo de cambio que anida en la mayoría del cuerpo social de la nación. Deseo que de nuevo se está materializando en las numerosas protestas gremiales, laborales, ciudadanas y vecinales en contra de la desidia e incapacidad oficialista por resolver los problemas del ciudadano común.

Es conveniente puntualizar que la presión internacional no basta para derrotar al régimen, que sin una alternativa de cambio consistente y convocante el chavismo continuará en el poder.

Caracas, 23 de julio de 2018

 3 min


La historia no se repite, pero en el caso venezolano, la mayoría de la oposición viene de realizar una copia casi al carbón, de las prácticas impuestas por los actores políticos de la izquierda venezolana, alzada en armas contra un régimen que apenas tenía unos años de prueba en el ejercicio electoral. Los antecedentes por la defensa del voto como la única arma democrática para producir los cambios en paz sobran en este país, precisamente de manos de aquellos líderes a los cuales los actuales dirigentes opositores, deben de tenerlos como ejemplos a seguir en la lucha por el rescate de la democracia.

Traer a colación esa historia viva de la jornada electoral del 1° de diciembre de 1963, (tomada del libro “70 años de Crónicas en Venezuela”) no tendría sentido si no fuese por la fe y la esperanza expuesta en la crónica periodística de la “Revista Momento”, muy leída y divulgada en aquellos tiempos azarosos de un ensayo político que, tanta sangre derramada, exilios, carcelazos y torturas le costó a un liderazgo, el cual junto a su pueblo provocó la caída de la dictadura perejimenista y la puesta en escena de la democracia representativa, vigente hasta la aprobación del nuevo régimen constitucional del 1999.

Ese día Rómulo Betancourt, votó a las 10:03 de la mañana en el Colegio Chávez, entre Mijares y Altagracia. Arturo Uslar Pietri lo hizo a las 8:15 am en la Escuela Gabriela Mistral del 23 de enero. Rafael Caldera, cumplió el requisito cívico en una mesa electoral de El Recreo. Mientras que Leoni votó a las 7:25 en un local de Chacao y Jóvito Villalba, quizás el más madrugador, lo hizo a las 6:08 minutos de la mañana en la Escuela República del Ecuador, en la avenida San Martín. A las 9:10 votó Germán Borregales, en el Colegio Chávez, y Wolfgang Larrazábal compareció a las urnas en Santa Mónica.

Las votaciones prosiguieron, indicando que todos los frentes y a pesar de todas las artimañas puestas en movimiento por los enemigos del orden, los caraqueños dieron una aplastante batalla al miedo, pasaron victoriosos y llegaron triunfantes a expresar su voluntad política, dándose paso a un inolvidable ejemplo de civilidad como tal vez antes no se había visto en nuestra capital, porque si es cierto que por tres veces antes los habitantes de esta ciudad habían votado libremente (1946, 1947 y 1958), nunca antes lo habían hecho contra el terrorismo sistemático y la intimidación armada.

Es la fuerza de la historia, y quien escribe acompañó por casi 20 años, políticas abstencionistas y llamados reiterativos al boicot electoral. Como balance de todo ese peregrinar de la no participación en elecciones, les puedo decir que hubo de esperar la izquierda radical, desde su llamado a la abstención electoral, desde ese diciembre de 1963 hasta la aparición de Hugo Chávez, para recuperase de aquel error y llegar al poder de la mano, irónicamente de un militar el cual seguramente muy de cerca, nos pisó los talones en nuestra porfía insurgente.

Irá a repetirse la historia con este nuevo liderazgo político, que ahora se aleja de la lucha electoral. Ya veremos si quiere atravesar la tragedia histórica de pasar décadas sin acercarse al poder, por andar rehuyendo de la participación en elecciones, bajo el argumento de un condicionismo, solo exigible a regímenes verdaderamente democrático y respetuosos del derecho que tienen los ciudadanos a dirimir sus conflictos en paz. Vamos acompañar al pueblo en todas sus manifestaciones y protestas ante la realidad que lo aniquila, este es una vía y quizás la de mayor relevancia, pero sin descartar las otras formas de lucha. Sigamos por ese camino, pero sin descartar el camino electoral.

 2 min


​José E. Rodríguez Rojas

El chavismo como gobierno ha tendido a recorrer una ruta similar al del peronismo argentino y la Cuba de los Castro. Ha conllevado una destrucción de las capacidades productiva del país, generando una involución que ha implicado un descenso de la importancia de la economía de Venezuela, que ha pasado de ser la cuarta economía de América Latina a ser la séptima. El caso de Venezuela es anómalo entre las economías de mediano y gran tamaño de la región que en las década recientes han tendido a crecer.

Que un proyecto político genere una involución en las capacidades productivas de un país no es una novedad en América Latina. Cuba era una economía prospera, antes de la llegada de los Castros al poder, e involucionó hasta convertirse en una economía parasitaria, cuya sobrevivencia solo es posible si otros países acuden en su ayuda a subsidiar el desastre nacional. Otra experiencia histórica, muy similar a la de Venezuela, fue la que sucedió con la llegada del peronismo al poder en Argentina. A inicios del siglo veinte el país austral rivalizaba en su nivel de vida con los europeos. Varios factores tanto internos como externos cambiarían esta situación. Uno de ellos fue la llegada de Perón, y la reconcomiada Evita, al poder; sus políticas sumergirían a la economía argentina en una combinación de estancamiento económico e inflación que inició el camino hacia el hundimiento del país austral en un caos de hiperinflación y pobreza.

En el contexto descrito el chavismo como gobierno ha tendido a recorrer una ruta similar al del peronismo argentino y la Cuba de los Castro. Ha conllevado una destrucción de las capacidades productiva del país, retrotrayéndonos a los niveles de producción de la década de 1950 (Ver: Rodríguez Rojas, José E. El chavismo: un proyecto destructivo. Dígalo Ahí, julio 2018). Esta involución ha implicado un descenso de la importancia de la economía de Venezuela en el contexto de América Latina.

Los organismos internacionales clasifican las economías de América Latina, por su tamaño, en un ranking donde el Producto Interno Bruto (PIB) es el indicador de referencia utilizado para dimensionar el tamaño. El PIB se define como el valor de la producción total de bienes y servicios que se generan en el territorio de un país. Los niveles de producción de un país tienen mucho que ver con la dimensión del territorio, por lo cual el ranking, para el año 2007, es encabezado por los países de mayor dimensión territorial como el gigante Brasil encabezando la lista, luego se ubica México y después Argentina. A continuación de los países de mayor dimensión territorial se ubicaba Venezuela en el cuarto lugar y detrás de Venezuela los países de mediano tamaño como Colombia, Chile, Perú y Ecuador (ver cuadro 1).

En la medida que el chavismo llegó al poder y se inició el proceso de destrucción de las capacidades productivas que lo ha caracterizado, esta situación comenzó a cambiar. Este proceso fue motivo de un artículo en el diario español El País donde se reportaba que Venezuela estaba disminuyendo su posición en el ranking de las economías latinoamericanas. En los años posteriores al 2007, reportaba el artículo de El País, otros países de América Latina, comenzaron a desplazar a Venezuela. Cuando examinamos las estadísticas observamos que, para el año 2015, Colombia ocupaba el cuarto lugar y Chile el quinto, desplazando a Venezuela, la cual fue relegada al sexto lugar (ver cuadro 2, anexo). Esto es consecuencia del crecimiento del PIB de las economías citadas y del retroceso de nuestro país. En los cuadros 1y 2 podemos observar que mientras Venezuela disminuyó su PIB entre el año 2007 y 2015, Colombia por ejemplo, lo aumentó de 203 a 378 mil millones de dólares, un incremento del 86%. Ello revela que el comportamiento de Venezuela es un caso anómalo entre las economías de mediano y gran tamaño de la región.

El mencionado artículo de El País señalaba, en el año 2016, que era previsible que la economía de Venezuela se siguiera contrayendo y que su descenso en el ranking de las economías latinoamericanas continuara. En efecto cuando observamos las estadísticas del año 2017 observamos que Perú se ubicaba en el sexto lugar relegando a Venezuela al séptimo puesto (ver cuadro 3, anexo).

Anexos

Cuadro 1. Países grandes y medianos de América Latina clasificados por el tamaño de su economía, año 2007.

País

PIB (miles de millones de dólares)

Ranking

Brasil

1268,46

1

México

1022,06

2

Argentina

262,33

3

Venezuela

228,07

4

Colombia

202,92

5

Chile

163,91

6

Perú

107,05

7

Fuente: CEPAL; cálculos propios.

Cuadro 2. Países grandes y medianos de América Latina clasificados por el tamaño de su economía, año 2015.

País

PIB (miles de millones de dólares)

Ranking

Brasil

2346

1

México

1291

2

Argentina

543,1

3

Colombia

377,9

4

Chile

258

5

Venezuela

206,3

6

Perú

202,6

7

Fuente: FMI; cálculos propios.

Cuadro 3. Países grandes y medianos de América Latina clasificados por el tamaño de su economía, año 2017.

País

PIB (miles de millones de dólares)

Ranking

Brasil

2055

1

México

1149,2

2

Argentina

637,7

3

Colombia

309,2

4

Chile

277

5

Perú

215,2

6

Venezuela

210,1

7

Fuente: FMI

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

 4 min