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Opinión

Autoritario, intimidatorio y violento fueron los calificativos empleados de manera categórica y precisa por el Vicepresidente Pence en la sesión Protocolar del Consejo Permanente de la OEA a la tiranía cobarde y mafiosa, presidida por Nicolás Maduro y Padrino López. Esta categórica calificación puede ser entendida como una advertencia desde el punto de vista de la política internacional A la posible acción de seguridad colectiva, que termina en una acción punitiva y sancionadora de todos los países del hemisferio a un régimen tiránico, que de manera cobarde e irresponsable ha hecho crecer una situación de miseria exponencial en los venezolanos que podría desembocar en una peligrosísima violenta situación de calamidad político-social

La tiranía de Maduro-Padrino es entendida como una amenaza para el hemisferio. Una amenaza que, más que percepción significativa, muestra una representación política, una disposición al desequilibrio político de la región y una manifestación de imposición de un modelo político atrasado y primitivo que ha cundido de desgracia y de daño a otras sociedades. La advertencia del Consejo Permanente de la OEA tiene dos destinatarios: al régimen que provoca violando el Sistema Interamericano, al hemisferio y al liderazgo político democrático que está impuesto y obligado a reducir los niveles de desconfianza, para orientar a los demócratas como un vector dispuesto a defender el cambio político que requiere la República.

La tiranía militarista -entendida como una amenaza- es también un régimen que pretende en una jugada institucional y sucia un hecho electoral viciado, violatorio de la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Esa amenaza para el hemisferio y para el sistema interamericano no podrá engañar al 78% de los demócratas, quienes rechazan el socialismo a juro. La calificación de autoritario, intimidatorio y violento del régimen tiránico deja clara su incapacidad para convocar un hecho electoral. Para los demócratas, en consecuencia la respuesta honesta y ética de venezolanos es no votar.

La tiranía militarista ha asaltado el tesoro y las finanzas de la República, además ha violado la Constitución y las leyes pretendiendo con una falsa electoral y unos mercaderes de la política continuar en el poder después del 20M. Tiranía que ha creado pánico en los ciudadanos y miseria en la mayoría de los venezolanos con una diáspora dolorosa y vergüenza para la República. Tiranía que tiene sus días contados. Tiene sus días contados porque todos los venezolanos demócratas sabemos lo que va ocurrir el 20M, pero lo que todavía no se sabe es la repuesta contundente, llena de coraje cívico de una masa social sacrificada, oprimida, perseguida y violada por unos bárbaros, que por militaristas y primitivos representan la anti-política.

Autoritario, intimidatorio y violento es la calificación del hemisferio, es decir todos los Estados democráticos coinciden sobre este régimen acobardado, que se vale de mercaderes de la política para intentar en un esfuerzo fallido invitar al voto. Eso no ocurrirá. No ocurrirá porque la mayoría de los venezolanos sabemos, al igual que el Consejo Permanente de la OEA, que la falsa electoral del 20M no es un hecho electoral porque se ha violado la Constitución, porque se han violentado las leyes, pero además porque existe la convicción ciudadana de salvar la República.

Los repúblicos seremos superiores a la tiranía de Maduro-Padrino , a la cobardía del cuerpo armado y la insensatez y torpeza de un grupo de mercaderes que devengan a los medios de comunicación, sin comprender la advertencia que hace la OEA sobre la amenaza que significa la tiranía y la desgracia de un cuerpo de ladrones, que poco le importa el dolor de la miseria exponencial de hombres y mujeres, jóvenes y niños además de adultos mayores que hoy sufren por la carencia del servicio de salud, de transporte, de educación, mientras se descubren inmensas riquezas producto de la corrupción del socialismo a juro.

¡No votar, no votar, no votar!… Porque una tiranía calificada como autoritaria, intimidatoria y violenta obliga a que el cuerpo societal tenga una respuesta cívica y ciudadana, que fundamentada en el Contrato Original nos faculta hacer resistencia por haber sido agraviados y maltratados por un grupo de gobernantes ineptos, corruptos y cobardes. No votar se convierte en resistencia civil, jamás en abstencionismo, como suponen algunos insulsos e ignorantes. La resistencia civil que se abrazará después del 20M por la mayoría de los demócratas es un método de lucha colectiva, anclada en la idea básica de que cualquier gobierno requiere de la obediencia de la mayoría de los ciudadanos para su sostenimiento. Los ciudadanos venezolanos después del 20M ya no tenemos porque obedecer a un supuesto candidato que tiene orden de captura por la policía mundial.

No votar a un régimen autoritario, intimidatorio y violento que no entiende que la voz del pueblo es la voz de Dios, que es harto desvergonzado y no escucha al organismo internacional hemisférico. Organismo que le advierte que, por autoritario y tirano, se le puede aplicar una acción de seguridad colectiva, que es punitiva y sancionadora porque tiene que ver con una acción comunitaria orgánica. Acción comunitaria y orgánica que pretende impedir el comunismo perverso, diletante y desgraciado de países primitivos, promoviendo la posibilidad real de la democracia en la cual el individuo -junto a la Constitución- está por encima de la comunidad y del Estado.

No votar a un régimen autocrático militarista entendido como tiranía, calificado como autoritario, intimidatorio y violento será la conducta de la mayoría de los demócratas venezolanos que estamos dispuestos a reconstruir la democracia. La democracia liberal en la cual se privilegia la política, se niega la violencia, asquea la revolución y la manipulación marxista, se contiene el tono totalitario y se desprecia la anti-política. No votar significa apartarse de la pobreza y la guerra que impusieron los golpistas del 4F y del 27N y que todavía hoy no entienden de libertad, mucho menos de un proceso deliberado de conciliación, no creen en la armonía y mucho menos en el orden social. No creen en un Estado organizado y, mucho menos, que la política sirve para el gobierno. Para el gobierno con tolerancia, con reconocimiento de la libertad como foro abierto y con soluciones posibles y con gran respeto a la dignidad y a la historia.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 8 de mayo de 2018

 5 min


Jesús Elorza G.

En los miles de campos o estadios para jugar softbol en Venezuela, el tema del día entre los jugadores, entrenadores, directivos y árbitros estaba relacionado con la reciente celebración de los Campeonatos Nacionales femenino y masculino realizados en las ciudades de Valencia y Mérida respectivamente.

-¿Cómo le fue a la usurpadora en su primera gestión, preguntaba un entrenador?

-Supongo que te estas refiriendo a María Soto, la presidenta impuesta por las autoridades del Ministerio del Deporte y el IND.

-A esa misma, me estoy refiriendo.

-Bueno, déjame decirte que ella estaba irreconocible. Su arrogancia era sin límites. Al colmo, que solo permitía que la llamaran “La Toñeca del Difunto Eterno” para hacerle ver a todos que ella gozó y sigue gozando del apoyo irrestricto de Hugo Chávez.

En los congresillos técnicos, les enrostraba a los delegados que “para el chavismo soy y seguiré siendo por siempre la hija predilecta del Comandante”

-Coño, con ese poder, me imagino que en los campeonatos tiraron la casa por la ventana: Traslado de los equipos en autopullman, alojamiento en hoteles cinco estrellas, alimentación a la carta y viáticos buchones.

- No vale, todo lo contrario, señalo un grupo de jugadores. Los eventos no pasaron de ser una vulgar caimanera.

-¿Cómo es eso? preguntaron varios de los presentes.

-Esa historia tiene varios capítulos, dijo un directivo. En primer lugar, debo señalar que las asociaciones fuimos sorprendidas cuando se nos comunicó que el campeonato femenino en Valencia se iba a realizar en Semana Santa. Nadie entendía el porqué de esa fecha. Pero, al ver las entidades participantes nos dimos cuenta de la “Resurrección de varios muertos”

-¿¿¿???......que quieres decir con eso.

-Bueno, allí participó Nueva Esparta que ¡¡¡desde hace más de tres décadas no tiene Asociación ni ha participado en eventos regionales o nacionales!!!

Otro fantasma resucitado por los milagros de La Toñeca fue el estado Vargas que no tenía ningún tipo de actividad en esta disciplina deportiva ¡¡¡Desde el año 2014!!!

El desfile de resucitados parecía no tener fin, a las entidades ya señaladas, se les sumó Bolívar y Mérida que no tenían vida desde los años 90.

Uno de los árbitros presentes, intervino en plan conciliador, manifestando que debíamos alegrarnos por el resurgimiento de esas asociaciones y quizás todo se debió al poder de La Toñeca.

-Estas equivocado, ripostó uno de los jugadores que recientemente había obtenido su título de abogado. Déjame decirte que ese renacimiento de asociaciones fue producto de una descarada violación, auspiciada y permitida por La Toñeca y su combo, a los Estatutos y Reglamentos de la Federación.

Esos fantasmas ilegalmente resucitados, habían perdido sus respectivas afiliaciones al no cumplir con el Articulo 38, por considerarse “Disueltas por inactividad”. También violaron los artículos 40 y 42, ya que no cumplieron con la obligación de informar de sus actuaciones al ente federativo

Además, La Toñeca y su combo, permitieron la inscripción de equipos insolventes y la de jugadores que no participaron en los Campeonatos Municipales o Estadales Todo esto, en clara violación del Artículo 8 de los estatutos federativos.

Lo más insólito de esta Caimanera Revolucionaria fue cuando se permitió la participación del Club “Gigante de Aragua”, sin el aval de la Asociación de esa entidad. Se comenta en los corrillos del Polideportivo Las Delicias que esto fue el pago a una dirigente chavista por su apoyo a La Toñeca.

- Un atleta intervino para pedirle a su colega con título de abogado, que le explicara el o los casos de jugadores de una entidad participando en otros equipos.

- Sencillo, allí hubo una flagrante violación de los Artículos 11, 12, 13,14, 15 y 16 del Reglamento de Pases y Fichas al permitir la participación de atletas en entidades diferentes a la de origen.

¿Por ejemplo?

- Mérida tuvo, por lo menos tres jugadoras de Barinas sin que sus pases hayan sido tramitados. Lo mismo ocurrió con otras entidades como Vargas, Nueva Esparta, Carabobo y Bolívar.

¿Y en Mérida que pasó? preguntó uno de los entrenadores.

Te lo voy a resumir en una frase, dijo el jugador-abogado, la caimanera revolucionaria en el Campeonato Nacional Masculino de Mayores se transformó en ¡¡¡Un Vente Tu!!!

Si bien participaron doce equipos, aquello fue la expresión máxima de las violaciones a las Normas que rigen al softbol organizado. Jugadores de una entidad jugaron para otras entidades sin ninguna justificación o sustento legal. Mérida completó su nómina con jugadores de Bolívar y Zulia con los de Táchira…..o sea el despelote total. Todo esto ocurrió con la conducta complaciente y cómplice del Consejo de Honor de la Federación.

En fin, el desempeño gerencial y administrativo de La Toñeca y su combo en la Federación Venezolana de Softbol no pasa de ser una caimanera revolucionaria, en la cual, al sentirse dueños de la pelota, el bate y los guantes hacen lo que les da la gana.

 3 min


Hace pocos días, durante un mitin efectuado en el estado Anzoátegui y sin que lo traicionara un sonrojo ni asomara la sutileza de un disimulo que encubriera su opinión, el Presidente Maduro declaró que "Todo el que tenga carnet de la patria tiene que votar, eso es dando y dando. Estoy pensando en darle un premio al pueblo de Venezuela que salga a votar ese día, con el carnet de la patria". Y añadió "Por la democracia, por la libertad, dando y dando: recibo mi derecho social al trabajo, al estudio, a la pensión, pero yo le doy a la patria mi voto".

Sin el menor pudor político, el Presidente Maduro ha repetido lo mismo, palabras más palabras menos, en otros lugares y momentos. Se trata de una estrategia electoral, ideada hace algún tiempo, que se ha ido afinando con el objetivo de presionar al elector a través de medidas políticas clientelares, articuladas principalmente en torno al uso del Carnet de la Patria. Hablamos de medidas que supeditan la obtención de ciertos beneficios económicos al requisito de respaldar su candidatura con el sufragio. Expresado con crudeza, que en este caso no es exageración, el Gobierno propone, en esencia, cambiar votos por comida.

Estamos, así pues, ante un medio de presión – entendido como elemento de un sistema general de control del ciudadano que se va sofisticando –, claramente incompatible con la libertad que debe tener el ciudadano al momento de manifestar su voluntad política. Un medio que convierte la elección en un chantaje, sobre todo para los sectores sociales más desfavorecidos, ante el cual resulta, por cierto, muy ruidoso el silencio del árbitro electoral

Con su propuesta, reiterada en alguna cuña de su campaña, el Presidente Maduro pervierte la democracia, al tiempo que deshonra al ciudadano. Le roba la condición humana, como lo explica el filósofo Avishai Margalit, en su libro La Sociedad Decente, la que describe como aquella cuyas instituciones no humillan a las personas sujetas a su autoridad. Muestra así, las costuras de un proyecto político basado en un discurso que contradice la realidad, que resulta cada vez más ajeno al país y que cuya idea central es conservar el poder de acuerdo a un formato cada vez más autoritario. En este contexto ha ido haciendo de la política una cuestión de trueque: dando y dando.

Al decir lo que dijo, el Presiente empaña aún más un proceso electoral caracterizado desde sus inicios por numerosas infracciones legales, contribuyendo así, como lo expresó el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) – organismo de cuya directiva formo parte -, a generar gruesas dudas sobre los resultados del domingo 20 de mayo, circunstancia que, según han apuntado diversos sectores e instituciones, tanto dentro como fuera del país, complicará todavía más la muy difícil situación nacional.

Así las cosas, los próximos comicios, lejos de marcar el paso para solucionar nuestros problemas, todo indica que los empeorarán. Pareciera, entonces, que el lunes 21 difícilmente tendremos más despejado el horizonte.

El Nacional, miércoles 9 de mayo de 2108

 2 min


​José E. Rodríguez Rojas

La avicultura es un sector importador, éstos se convirtieron en elementos claves del Sector Alimentario Venezolano (SAV) y de la seguridad alimentaria, después del boom petrolero de la década 1970. Debido a su elevada eficiencia en la conversión de alimentos en carne y la sobrevaluación que la ha beneficiado, las proteínas de origen avícola han sido más baratas que las bovinas y han desplazado a éstas en el patrón de consumo. Esta tendencia se potenció durante el régimen del ex presidente Chávez, durante el cual el boom petrolero y la política económica incentivaron la competitividad de los sectores importadores. Sin embargo en los últimos años esta tendencia se alteró, debido a la política de asignación de dólares para el pago de la deuda que restringió los dólares para la importación de materias primas e insumos tecnológicos para la industria avícola. La relación de precios relativos se alteró y se convirtió en una carne cara por lo que ha sufrido más el embate de la hiperinflación y la caída del consumo.

Después de la década de 1970 se potenció la vocación importadora del SAV. Los sectores importadores se convirtieron en elementos claves del mismo y desempeñaron un rol estratégico en la provisión de proteínas y calorías. Uno de esos sectores fue el avícola, integrado por las empresas productoras de pollos de engorde, huevos y las de alimentos balanceados. Buena parte de las materias primas para elaborar los alimentos balaceados son importadas, pero más importante aún la zoogenética es importada, es decir, todo lo relacionado con el mejoramiento genético del pollo de engorde y el entorno tecnológico de éste, que hace posible una elevada eficacia en la transformación de alimentos en carne, se hace en el exterior, ya que es un circuito global.

La industria avícola ha pasado por periodos estelares y traumáticos. Un periodo estelar fue durante el reciente boom petrolero que se desarrolló a partir del año 2004, siendo Hugo Chávez el primer mandatario. En el periodo de Chávez fue uno de los sectores que impulsó el crecimiento agrícola y se beneficio de la política económica, que incentivó la competitividad de los sectores importadores a través de la concesión de dólares preferenciales. El valor de las importaciones agroalimentarias, integrado por insumos para el SAV, se multiplicó por seis entre el 2004 y el 2012. Los representantes de la industria avícola mantuvieron una política de lobby frente al régimen, lo cual los ubicó entre los sectores prioritarios a la hora de la asignación de dólares a la industria alimentaria. A ello contribuyó su rol socialmente progresivo que incentivaba el acceso de los sectores de bajos ingresos a las proteínas animales. Debido a su elevada eficacia y la sobrevaluación que la beneficiaba, las proteínas generadas por el sector avícola han sido más baratas que la de origen bovino. Esto prolongó una tendencia de largo plazo en la cual el consumo se venía desplazando de las carnes más caras, como el bovino, a las más baratas como el pollo. Debido a ello la carne de pollo representó más del 60% del consumo de carnes para el año 2012 (Rodríguez Rojas, José E. La siembra del petróleo y la producción de carnes. Dígalo Ahí, 23 de marzo del 2016).

En los últimos años la industria está atravesando por un periodo traumático. La crisis en la disponibilidad de divisas posterior al 2014 y la política gubernamental de priorizar el pago de la deuda, produjo una caída en las importaciones agroalimentarias. En el cuadro 1 podemos observar que las importaciones agroalimentarias per cápita descendieron hasta representar en el año 2017 el 24% del valor del año 2013 (Ver cuadro 1). Esto afectó en particular a esta industria, debido a su estrecha dependencia del sector externo. Primero la escasez de materia prima provocó un canibalismo en las granjas y obligó a reducir el número de animales. Luego la escasez de dólares preferenciales y la hiperinflación incrementaron los costos encareciendo la carne de pollo en relación con la bovina, lo que contrajo su consumo. Al final ambas carnes fueron afectadas por la contracción del consumo en general y de alimentos en particular, pero la de pollo recibió un mayor impacto debido a su mayor precio relativo.

Cuadro 1. Importaciones agroalimentarias per cápita (dólares/habAños

Años

2008

2010

2011

2012 2013 2014 2015 2016 2017

Valor

268

198

255

303

337

253

252

106

80

Índice

80

59

76

90

100

75

75

31

24

Fuente: Gutiérrez, A.2018; cálculos propios,

Ello provocó una progresiva caída en la producción que se ha prolongado hasta el 2017, cuando la producción representó el 34% del nivel alcanzado en el 2013 (Ver cuadro 2).

Cuadro 2. Producción de carne de pollo de engorde, 2011-2017 (miles de tm).

Años

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

Producción

924,5

1118,8

1201,8

1156,5

1019,6

553,1

408,4

Índice

2013 - 100

77

93

100

96

85

46

34

Fuente: FENAVI; cálculos propios.

El sector avícola ha incentivado durante las últimas cuatro décadas el acceso de los sectores de más bajos ingresos a las proteínas de origen animal, debido a ello se deben restaurar las condiciones macroeconómicas que hagan posible su recuperación y que siga jugando el rol que hasta hace pocos años desempeñaba.

Referencias bibliográficas:

Gutiérrez, Alejandro. 2018. Políticas económicas y sociales: impactos sobre la seguridad alimentaria y nutricional (Disponible en: www.saber.ula.ve>ciaal)

Profesor UCV

josenri@gmail.com

 4 min


Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales

El 14 de marzo de 2018, en el Palacio de las Academias, la correspondiente a las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales presentó el libro Retos y oportunidades de la seguridad alimentaria y nutricional en las Américas El punto de vista de las Academias de Ciencias. IANAS Reporte Regional. Noviembre 2017 (incluido como archivo anexo), el cual contempla un capítulo relacionado con nuestro país (: 595 – 636) elaborado colectivamente por un grupo de profesionales e investigadores venezolanos y que lleva por título el mismo que usamos para identificar esta reseña.

En el mismo se señala que resolver las ingentes fallas en seguridad alimentaria y nutricional en Venezuela es un compromiso inaplazable. La producción sostenible de alimentos y una menor dependencia de importaciones solo podrá garantizarse a través del conocimiento e inversión. Las oportunidades son para los productores, la comunidad científica, las Academias y para un Estado que garantice libertades políticas y económicas en beneficio del pueblo Venezolano.

De inmediato transcribimos el resumen del caso Venezuela, invitando a los interesados a su lectura, destacando que el libro contiene información sobre el país y el continente de difícil ubicación rápida.

Venezuela es un petroestado con políticas de controles de precios, de cambio, alta inflación, contracción de la producción y transformación por expropiaciones, confiscaciones, invasiones; con control gubernamental, militar y político de la producción, importación, distribución y comercialización de alimentos.

El Estado, único proveedor de ciertos alimentos básicos, nacionalizó la distribución de insumos y semillas. La caída de la renta petrolera y la dependencia de importaciones debilitó la producción agropecuaria que, no compensada con importaciones, ha producido desabastecimiento y escasez a niveles críticos (>50%) de ciertos rubros y de alimentos regulados, principales aportadores de energía y nutrientes.

La inflación alimentaria fue de 315% en 2015; será, al menos, del doble en 2017.

Ausencia de inversión en infraestructura, restricciones de acceso a divisas para insumos, semillas, maquinarias, equipos y repuestos; fijación de precios por debajo de costos de producción, inseguridad jurídica sobre la propiedad e inseguridad personal, han afectado la producción, la agroindustria, la investigación agrícola y formación de talentos.

Los programas de alimentos son un subsidio universal no dirigido a la población más vulnerable.

El Estado ha implementado operativos de distribución racionada de alimentos regulados que generan largas filasen expendios; creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) para distribuir alimentos selectivamente.

El consumo promedio de energía está por debajo de los requerimientos (adecuación de 94.1%).

Informes oficiales reportan disminución de la desnutrición infantil de 1999 a 2013, pero a 2016, organizaciones oficiales y no oficiales revelan empeoramiento de la desnutrición, con dimensiones humanitarias en las parroquias pobres estudiadas. La dieta es monótona, no saludable, insuficiente, con problemas de disponibilidad/acceso.

Según ENCOVI 2016, 81.8 % de los hogares son pobres, 51.5 % en pobreza extrema mucho ingieren dos o menos comidas al día; 74.3% reporta pérdida de peso no controlada (8.7-9 kg en 2016). El sector agrícola/ pecuario venezolano posee ventajas comparativas para muchos rubros.

Cambios en políticas macroeconómicas y microeconómicas podrán potenciarlas, crear competitividad, fortalecer las cadenas de valor, sustituir importaciones/incrementar exportaciones cambiar el saldo negativo de la balanza comercial agroalimentaria para garantizar la comprometida seguridad alimentaria y nutricional actual de la población venezolana.

 2 min


Leonardo Carvajal

¿Qué lógica tiene afirmar que el de Maduro es un gobierno dictatorial y luego anteponer rigurosas y minuciosas exigencias sobre unas elecciones “libres, transparentes y justas” como requisito sine qua non para decidirse a participar? Porque, por definición, un gobierno dictatorial no va a hacer lo que sí haría un gobierno democrático. Por lo tanto, quien exige lo imposible lo que está haciendo es justificar una decisión previa de no participar; prohibiéndose el derecho de acabar con esta dictadura por la vía de los votos.

¿En qué análisis histórico comparativo se podría basar la extraña creencia de que “dictadura no sale con votos”? En la historia real de la política más bien es lo contrario: las dictaduras pocas veces salen mediante la violencia. La investigadora Erika Chenoweth demostró que, durante todo el siglo XX, los movimientos no violentos en el mundo lograron salir, en el 61 por ciento de los casos, de dictaduras; mientras que los movimientos que usaron la violencia en sus luchas contra ellas tan solo lograron éxito en el 19 por ciento de sus intentos.

Algunos ejemplos de salidas de dictaduras mediante las votaciones: los chilenos que votaron en el plebiscito promovido por la dictadura de derecha de Pinochet; los polacos que, frente a una dictadura marxista de cuarenta años, votaron por los candidatos de Walesa y ganaron 159 de 160 escaños; los nicaragüenses que votaron por Violeta Chamorro para salir de los once años de gobierno de Daniel Ortega.

De lo contrario, hay muchísimos ejemplos. Citaré solo el trágico y actual de Siria. Desde el 2011 varios grupos opositores entraron en guerra contra la cruel tiranía de Bashar Al Assad. Siete años después, Siria está destruida, han muerto cientos de miles de personas, han emigrado varios millones de ellas y Al Assad continúa en el poder.

¿Ir a votar en contra de Nicolás Maduro, en su sexto año de presidencia, es “legitimar” a Maduro? ¿Por qué? Legitimar a un gobernante es otorgarle credibilidad y razones morales a su causa. Cuando se protesta pacíficamente en las calles, cuando se hace campaña electoral contra un gobernante y se acude a votar para desplazarlo del poder, ¿cómo se puede pensar que se le está legitimando? ¿De dónde salió tan descabellado sofisma? ¿Y se podría creer que, generando una abstención significativa, se “deslegitima” a un gobernante?

En Egipto acaba de ganar la elección presidencial, por segunda vez, el general Abdulfatah Al Sisi. El padrón electoral era de 60 millones y solo votaron 23 millones de personas. Se abstuvo el 62 por ciento. Pero, ¿eso deslegitima a Al Sisi o más bien le facilita su propósito continuista? Enrique Peña Nieto, Donald Trump, Néstor Kirchner y José Manuel Santos, para citar cuatro casos entre muchos, 2 ganaron la presidencia, aunque ninguno de ellos obtuvo más del 25 por ciento de votos a favor, en relación con el padrón electoral. ¿Y acaso alguien en el mundo consideró que estaban deslegitimados?

Y cuando la oposición venezolana, equivocadamente, se abstuvo en las elecciones parlamentarias del 2005, los diputados chavistas obtuvieron alrededor de un veinte por ciento de votos con respecto al padrón electoral y, sin embargo, no quedaron “deslegitimados” ante el mundo para dictar todas las leyes que les convinieron. Nicolás Maduro obtendrá, muy probablemente, una votación que fluctuará entre cuatro y cinco millones, de un total de 20,5 millones inscritos en nuestro REP. Obtendrá, pues, en promedio, probablemente, un 22 por ciento del padrón electoral. ¿Eso lo deslegitimaría? No. En cambio, lo deslegitimaría, lo pulverizaría, lo liquidaría políticamente, si él obtiene esos cuatro millones y otro candidato de la alternativa democrática obtiene, por ejemplo, ocho millones de votos.

La política es como el juego del ajedrez. No se puede pensar solo en la próxima jugada y, además, mover las piezas cargados de rabia. Hay que calcular racionalmente las siguientes jugadas. Creo que los que predican la abstención están obligados, si no quieren actuar como irresponsables y simplistas, a explicarle al pueblo cuál es su estrategia diferente a la del camino electoral.

¿Acaso la estrategia de esos predicadores del abstencionismo es no votar pero sí esperar a que Trump mande sus marines a sacar a Maduro; o es no votar y esperar que los países del Grupo de Lima, a punta de añadir aislamientos contra Maduro y contra todos nosotros, lo expulsen del poder; o es no votar y esperar a que un grupo de generales venezolanos actúen una noche para deponer a Maduro por la fuerza; o es no votar y esperar a que el pueblo se lance desesperado a la calle y a punta a disturbios gigantescos lo obligue a irse?

Las tres primeras son vanas e inconvenientes fantasías. Trump no va a invadir Venezuela. Ni muchísimos venezolanos aceptaríamos tal barbaridad. Tampoco vendrán soldados peruanos, colombianos o mexicanos a sacarnos las castañas del fuego. Y la cúpula militar es muy poco probable que se rebele, sencillamente porque ella es el principal soporte de este régimen del que obtiene grandes provechos (tiene en su poder, entre otros muchos beneficios, el cuarenta por ciento de todos los ministerios).

En cuanto a los cultores de la consigna “Calle, calle y más calle” como mecanismo para salir de Maduro, no han aclarado interrogantes básicos al respecto. ¿Cuándo? ¿Desde dónde a dónde? ¿A lo largo de pocas cuadras en el “encierro” de algunos municipios de algunas ciudades? ¿Y con qué propósitos? ¿Y haciendo qué en esas pocas calles que se recorran? ¿Y cuántas veces hacerlo? ¿Y por cuánto tiempo? ¿Y de qué manera resistiendo a la represión militar, policial y paramilitar del régimen? Etcétera, etcétera.

Yo sostengo que los que repiten el “Calle, calle y más calle”, cual mantra sagrado, no han sacado las lecciones adecuadas de las miles de experiencias que hemos tenido a lo largo de 17 años de actividades de protesta en las calles.

Otro argumento adicional para los que predican que no hay que votar sino tomar la calle es que esa estrategia no depende de los llamados voluntaristas que hacen, recurrentemente, algunos actores políticos que no aprenden de las sucesivas experiencias fallidas. Así, el Frente Amplio Venezuela Libre, luego de llenar el Aula Magna de la UCV (se llena con 2.200 personas), convocó a realizar asambleas de ciudadanos en todo el país para el sábado 17 de marzo pasado. Creo que deberían reflexionar por qué en Caracas solo se dieron cinco magras asambleas, la mayor de las cuales en la urbanización Montalbán, con asistencia de poco más de 200 personas. Y, aun así, ¿se seguirá insistiendo en el llamado genérico a “la calle” para pedir, como decían los carteles en Montalbán: fuera Maduro?

Invito a pensar si una lucha política muy compleja, como la que hemos venido y seguiremos librando, puede ser orientada por una lógica de análisis solo muy débilmente política porque la rigen criterios juridicistas, moralistas y emocionales. Todo lo cual nos ha encaminado, en muchas oportunidades, a callejones sin salida. El cóctel juridicista, moralista y emocional tan solo sirve para producir estrategias inviables signadas por el maximalismo, el inmediatismo y, al final, al masoquismo.

Invito a quienes dicen que tienen muchas, muchísimas razones para oponerse a votar por el candidato de la alternativa democrática, a que ordenen sus razones, de mayor a menor, y las piensen con calma, una a una, para evaluar con seriedad cuánto pesan de verdad. Porque sería muy grave confundir frases hechas, o eslogans (al estilo: dictaduras no salen con votos), o despechos con razones. Nos jugamos demasiado como para continuar confundiendo emociones con razones.

En dos próximos escritos, completaré mi análisis crítico de algunas posiciones existentes y fundamentaré por qué creo que hay que votar por Henri Falcón. Espero así contribuir con un necesario debate democrático y crítico que algunos se niegan a dar, escudándose en el insulto fácil frente a los que no comparten su posición.

http://revistasic.gumilla.org/2018/preguntas-para-los-abstencionistas-so...

 6 min


Con voz propia

En la Conmemoración de su 70º aniversario, la Organización de Estados Americanos (OEA), se ocupa de inquietante crisis humanitaria que perturba a uno de sus 21 miembros fundadores, que le dotó de doctrina dignificante: Venezuela. La institución data de 1890 cuando se efectuó en Washington por primera vez la Conferencia Internacional Panamericana. En 1910 pasó a ser y llamarse “Unión Panamericana”. Tiene su sede en el Distrito de Columbia, capital del gobierno federal de EEUU. En 1954 celebró en Caracas la Décima Conferencia Internacional Americana, la última en su tipo, en la cual se establecieron las bases para contener la expansión del comunismo en América Central.

Dicha OEA surgió en la Novena Conferencia Internacional Americana, reunida en Bogotá, del 30 de marzo al 30 de abril 1948 y se consolidó con la adopción del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto Bogotá) y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Colombia presidida por el conservador Mario Ospina vivía conmoción social debida al asesinato el 9 de abril del eminente jurista y político liberal, Jorge Eliécer Gaitán.

Turbas enardecidas interrumpieron la conferencia que se realizaba en El Capitolio Nacional, sede del Congreso. Penetraron con gritos amenazantes contra presidente del evento el ministro de Relaciones Exteriores Laureano Gómez, jefe del Partido Conservador, a quien suponían allí (el Partido Liberal se había retirado del gobierno de coalición antes de la conferencia). El día 14 de abril se reanudaron actividades en el Gimnasio Moderno, barrio residencial de la ciudad.

A Venezuela la representó delegación de 40 miembros liderada por Rómulo Betancourt, quien venía de ser presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945-48). En la sesión plenaria del 6 de abril, pronunció un discurso en el cual invocó las ideas del Libertador planteada en la Carta de Jamaica.

"En la medida en que vayamos alcanzando estos fines, América soldará más firmemente su conexión. Y estará en condiciones óptimas para oponer un frente unido de libertad militante y de justicia efectiva a los totalitarismos que en el viejo mundo”.

Fue quien en discurso pronunciado el 13 de febrero de 1959, al asumir la Presidencia Constitucional (1959-64), formuló la política bautizada Doctrina Betancourt, que adoptó la institución en su primera década.

"Solicitaremos a otros gobiernos democráticos de América para pedir, unidos, que la OEA excluya de su seno a los gobiernos dictatoriales (...) sólo puedan formar parte de este organismo los gobiernos de origen respetable nacidos de la popular, a través de la única fuente legítima de poder que son las elecciones libremente realizadas

En 1960 Betancourt consiguió que su doctrina se aplicara a la República Dominicana, gobernada por dictador Rafael Leonidas Trujillo, quien organizó un atentado dinamitero en Caracas en su contra. También se la aplicó a Cuba que fue expulsada el 31 de enero 1962, ante la promoción de la guerrilla por el régimen de Fidel Castro. Y en julio de 2009 se reiteró con Honduras, luego del envió al exilio al presidente Manuel Zelaya.

La relación entre la OEA y Venezuela en los últimos 15 años ha sido tensa y agudizada con la secretaría general del uruguayo Luis Almagro, que tilda al rechazado Nicolás Maduro de dictador y plantea aplicación de la Carta Democrática. El 26 de abril 2017 Venezuela se convierte en el primer país en solicitar su retiro de la Institución, que cataloga de "instrumento infame al servicio de intereses hegemónicos imperiales". Pero hasta el 28 de abril del 2019 seguirá formalmente integrado a la OEA. Antes de salir, debe cancelar una deuda que en 2017 acumulaba $ 10,5 millones de cuotas anuales.

Al MARGEN. Saludos merecidos a los Artistas Plásticos en celebración de su Día Nacional el 10 de mayo, como homenaje al natalicio de Armando Reverón, en Caracas en 1889. jordanalberto18@yahoo.com.

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