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Opinión

“Cualquier cosa, cualquier cosa que deba suceder para convocar una elección libre y justa”. Palabras de Leopoldo López en la larga entrevista realizada por el NYT recientemente.

Así es. La dictadura está cerrando la vía electoral en Venezuela. La respuesta de los demócratas, sin vacilar, debe ser luchar por unas verdaderas elecciones presidenciales con garantías para celebrarse a finales de este año, tal como prevé la Constitución.

Seguramente la ONU no convalidará la realización de un evento electoral con presos políticos, con partidos (VP, PJ) ilegalizados arbitrariamente, con Capriles y López inhabilitados y además en el caso de Leopoldo, preso ilegalmente desde hace cuatro años y ahora detenido en su casa, acosado junto a su familia por la policía política; con un CNE parcializado; con una legítima AN desconocida por el régimen y restringida en cuanto a sus competencias; con unas fuerzas armadas infiltradas por el G2 cubano; con una población muriendo de hambre, por falta de medicinas y tratamientos.

Urge un pronunciamiento unitario que, con la mayor amplitud y contundencia convoque al país, con el apoyo de la comunidad internacional, a seguir exigiendo a Maduro la realización de elecciones libres y democráticas.

Pareciera que el régimen y sus seguidores desconocen lo que está sufriendo el resto de los venezolanos, los que no tienen los privilegios de los que gozan ellos. No se quieren dar cuenta del hambre, las enfermedades, la violencia y la desesperación que viven a diario millones de venezolanos.

Los maduristas no pueden desentenderse de la tragedia que vive el resto del país – que por cierto es la mayoría – hundido en la tasa de inflación más alta del mundo, con escasez extrema de alimentos y medicinas, apagones eléctricos constantes, miles de niños muriendo de malnutrición, el auge desenfrenado de la violencia y la criminalidad, los saqueos y disturbios en las calles. No pueden mirar hacia otro lado ante la oleada de venezolanos atormentados, huyendo como pueden para escapar del hambre, las enfermedades, la miseria, la falta de libertad y la desesperanza.

Como bien dice el Padre Luis Ugalde, ya no se trata de un tema que interesa solo a los políticos. Hace tiempo que el asunto compete a todos porque ya no se trata solo de escoger entre democracia y dictadura, sino entre vida o muerte.

Lo hemos dicho muchas veces y no nos cansamos de repetirlo: la única solución para Venezuela es la realización de unas verdaderas elecciones que permitan que todos los venezolanos, incluyendo los que están en el exterior, puedan votar con confianza por un cambio político, económico y social para el bien de todos.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante Oficial

Web: www.carlostablante.com

 2 min


Quiero insistir en este aspecto de la vida nacional, porque el actual régimen, que desafortunadamente dirige al país, sigue sin fijar un rumbo serio para sacar a la producción agrícola de la horrenda crisis en que se encuentra

La producción agrícola en Venezuela se encuentra a niveles muy bajos en relación a la demanda de la población por alimentos y por otros productos del campo, causando que la mayoría de esos requerimientos sean satisfechos con importaciones. Para solucionar esta situación y obtener una balanza agrícola positiva, un aspecto importante es la aplicación de políticas agrícolas que favorezcan el incremento de la producción y de la productividad de los cultivos, tomando en consideración todos los aspectos que intervienen en el proceso agrícola como son aspectos legales y financieros, recursos físico naturales; infraestructura, equipamiento e insumos agrícolas; demanda de los diferentes rubros por la población; recursos humanos incluyendo mano de obra asalariada, productores y profesionales del agro; aspectos sociales y aspectos geopolíticos.

El establecimiento de lineamientos para definir políticas agrícolas en Venezuela, debe partir de conocer qué vamos a producir, cuánto, dónde, con qué y con quién vamos a alcanzar la producción deseada o requerida.

1.-Qué vamos a producir: se necesita producir alimentos energéticos como azúcar, cereales y semillas oleaginosas; y fuentes de fibra y de proteínas.

Nuestra principal fuente de azúcar es la caña de azúcar, y los cereales para consumo humano directo y más competitivos en nuestros sistemas suelo-planta-clima, son el maíz blanco y el arroz.

Las oleaginosas con más posibilidades en la actualidad son la palma aceitera, la soya y el girasol, y quizás el ajonjolí como fuente de una semilla y un aceite muy especiales. En cuanto a las fuentes de proteínas de origen vegetal tenemos nuevamente la soya y algunas leguminosas de grano; y como fuentes de proteínas de origen animal tenemos huevos, leche, carnes de diferentes especies domésticas y pescado.

Para la producción de proteína animal cuya alimentación básica es con alimentos balanceados, como aves y cerdos, se requiere una producción primaria de fuentes energéticas que se pueden cubrir con maíz amarillo y sorgo granífero, y de fuentes proteicas que se cubren mayormente con harina de soya y con tortas que son subproductos de otras especies vegetales. La alimentación para la producción de proteína animal a potreros, es básicamente con especies forrajeras que van a aportar un poco de todo, incluyendo fibras, minerales y vitaminas esenciales para la nutrición animal, suplementado con concentrados de minerales.

Una alimentación balanceada para mejorar el suministro de vitaminas y minerales esenciales para la población se completa con frutas, hortalizas, raíces y tubérculos como papa, yuca, ocumo, ñame y otros de menor importancia, los cuales necesitan fundamentalmente apoyos financiero y educativo para estimular su producción y mantenerla a niveles de la demanda.

En relación a la proteína animal, además de los aspectos de su alimentación, deben considerarse políticas que promuevan el uso de las mejores razas para nuestros ambientes y sistemas de producción, así como el mejoramiento genético de los rebaños.

2.-Cuánto vamos a producir: en función de la seguridad alimentaria esperada, para saber cuánto vamos a producir, podemos basarnos sobre los requerimientos nutritivos de la población que permitan diseñar una adecuada guía de alimentación, capaz de cubrir esos requerimientos. El Instituto Nacional de Nutrición (INN) debería ser el organismo líder en esta instancia, con la cooperación de algunas organizaciones privadas y de expertos independientes que acumulan múltiples y acertadas experiencias en esta materia. Estos requerimientos se llevan a productos alimenticios, para saber la cantidad de cada alimento que debe ser consumida anualmente por la población venezolana y cuánto de eso nosotros pudiéramos producir.

Además se deben revisar las estadísticas y considerar los datos históricos en cuanto al consumo de la población en cada rubro, lo cual ayudaría mucho en el diseño de los cultivos y la magnitud de cada uno. Lo importante es que se pueda ofrecer a la población venezolana una adecuada alimentación, y si es con productos provenientes de nuestros campos, mucho mejor.

Recordemos que la alimentación es quizás la necesidad prioritaria del ser humano, tal como se desprende de la pirámide de Abraham Maslow, donde jerarquiza esas necesidades de tal manera que se deben ir cubriendo primero las necesidades orientadas a la supervivencia, e ir subiendo hasta llegar a las que se orientan hacia el desarrollo, al crecimiento como persona. Dentro de las necesidades de supervivencia están las necesidades fisiológicas ocupando la base de esa pirámide, siendo quizás la alimentación el más importante componente de este grupo y, por ello, representa la necesidad prioritaria de todas las personas.

Una vez que se hayan determinado los déficits de cada cultivo, las políticas agrícolas deben estar orientadas, en primer lugar, a promover su siembra en los sistemas suelo-planta-clima con mejores condiciones para cada cultivo. Luego, se establecen las superficies a sembrar, que se estiman considerando los rendimientos promedio de cada cultivo en cada región agrícola. Una vez en progreso esta actividad, se debe considerar la producción de excedentes para exportación, en aquellos rubros en que esto sea posible y cuando se tenga un mercado seguro para su colocación.

3.-Dónde vamos a producir cada cultivo: con la participación de los especialistas en edafología, climatología y otras ciencias, se definen los sistemas suelo-clima mejor adaptados para cada cultivo, así como se establecen las fechas (períodos) de siembra más convenientes para cada caso en las siembras de secano, fechas que deben ser respetadas para poder esperar resultados exitosos. Esta información se complementa conjuntamente con los productores agrícolas, utilizando sus experiencias de larga data relativas a la producción de determinados cultivos en las diferentes regiones del país. Además, las políticas agrícolas deben favorecer realizar los estudios de suelo y de los recursos climatológicos, que sean necesarios para ampliar la frontera agrícola de la manera más segura posible.

4.-Con qué produciremos: durante los años más recientes ha sido notoria la escasez de los insumos básicos para la agricultura, en todos los rubros y en todas las regiones del país. Las políticas agrícolas en este caso deben estar orientadas a facilitar los trámites de registros, importación, producción, distribución de los distintos insumos, incluyendo semillas, plaguicidas, fertilizantes, y maquinarias y equipos agrícolas. Con esto se busca que esos insumos lleguen a las unidades de producción a tiempo, en las cantidades requeridas, del tipo y calidad exigida por los agricultores.

5.-Con quién produciremos: en el país existe un buen número de productores agrícolas, capacitados, con experiencia, en muchos casos especializados en determinados cultivos y manejando muy específicos sistemas de producción, quienes serán los principales protagonistas de la actividad agrícola nacional. Gran parte de estos productores se encuentran agremiados en diversas asociaciones, las cuales son, entre otras cosas, centros de apoyo para facilitar las actividades de campo, legales, financieras, y también centros de divulgación y mejoramiento profesional de esos agricultores.

También existen los pequeños productores, quienes tradicionalmente han permanecido y vivido de lo que producen sus limitadas parcelas, que tienen que ser apoyados y mejorados en cuanto al suministro de recursos incluyendo asistencia técnica, y en cuanto a su calidad de vida que algunas veces es realmente marginal.

Además de los productores, en el país hay centros de investigación y docencia para apoyar la actividad; profesionales de alto nivel y amplia experiencia en agricultura; y una disponibilidad laboral con tradición y conocimiento de las actividades de campo. Todos ellos deben ser beneficiados con políticas agrícolas que los apoyen en sus gestiones financieras y comerciales, ya que representan las personas con quienes produciremos los alimentos y otros bienes agrícolas, para tratar de lograr una necesaria e impostergable seguridad alimentaria.

6.-Otras políticas: en adición a las políticas específicas para la producción de campo, se tienen que decretar otras, en áreas conexas, que vayan dirigidas a la solución de tantos problemas que afectan la vida y la tranquilidad de los productores. Algunas de estas políticas deben cubrir el área de financiamiento de la producción, incluyendo, además del apoyo para cubrir los costos directos de producción, las inversiones en infraestructura y en equipos y maquinarias agrícolas. Otras políticas dirigidas a asegurar la titularidad de las propiedades de los agricultores, así como para brindarles seguridad personal que es un deber constitucional de los gobernantes para con los ciudadanos. Otras orientadas a comprometer a las industrias receptoras de materia prima a llegar a acuerdos que sean satisfactorios para ellos, pero también para productores y consumidores.

En fin, para dictar políticas agrícolas eficientes es necesario revisar todos los aspectos que influyan sobre la marcha de la agricultura en su más amplia expresión, para que se pueda alcanzar éxito en esta actividad fundamental, no solo para la salud y supervivencia de nuestros conciudadanos, si no para su felicidad y disfrute pleno de la vida.

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Marzo de 2018

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

pedroraulsolorzano@yahoo.com

 7 min


José Rosario Delgado

Dentro de todos los choros y choras que desgobiernan a este país, hay unos y unas que son más tenebrosos y tenebrosas que otros; sin duda alguna, las choras más oscuras son las que arman las trampas que, desde el CNE (Con Nico Eterno), montan los forajidos investidos por las circunstancias de un poder que no tiene autoridad ni moral ni por imperio de la Ley.

Las choras más oscuras Deamedio, Diablitas, Divisay y Socotorra, al pie de la letrina, siguen y persiguen las instrucciones de Gorgojito para mantener el estado de casos y cosas que nos consumen rápidamente, sin que nos demos cuenta de que vamos nariceados al matadero de la historia y sin tener nada ni nadie quien les eche el cuento a los que, quizás, detrás de nosotros vienen recogiendo los despojos de la república que fuimos.

Aunque creíble, por supuesto, es impresionante la imprecación que esta femenil cuarteta vierte sobre la nación que les dio todo y de todo, sin reparar el daño que hacen y se hacen a diario con su perverso tira y encoge que jala la brasa pa’ la sardina de sus secuaces que, a la postre, también serán sus verdugos, Dios mediante, porque el que aquí la hace aquí la pagará.

Ese CNE, mal visto dentro y fuera de Venezuela, no guarda ni siquiera las formas ni las formalidades de una institución que debería regirse por el manual de la decencia de un país de profunda convicción de libertad e inequívoca tradición democrática, que historia tiene de la dignidad y el respeto con que fue dirigida el pasado reciente, con claras muestras del decoro de sus miembros en tiranía y en aquellos agitados días de postiranía.

No podrán las choras más oscuras conciliar el sueño sin sus autorrecetados somníferos que, sin embargo, nunca les darán la pausa deseada, la tregua buscada ni la paz anhelada mientras la justicia bregada no llegue a esta tierra de gracia (hoy en desgracia) para que los órganos del poder público se aboquen a cumplir su responsabilidad y dejen de atender con sumisión la misión de aberrados comisarios políticos de la dictadura.

Esa sonrisa mecánica ensayada y autoayudada con que las choras más oscuras tratan de agradar a la teleaudiencia, refleja tétricas intenciones de sepultar en electorales ataúdes la esperanzas de un pueblo que pagó y paga con creces las amarguras y torturas a las que diariamente es medido y sometido por conseguir el bocado negado día a día, hora a hora y minuto a minuto.

Corren en Venezuela tiempos aciagos cuando la confiscación se hizo decreto-ley, el atropello alcanzó jerarquía jurídica, la propiedad pública y privada perdió su sagrada vigencia y pasó a ser piñata y rebatiña de quienes, rodilla en tierra, apuñan petro-dólares y empuñan fusiles y ametralladoras para mantener su bota vil sobre el cogote y el estómago del pueblo que sufre y padece en las choras más oscuras…

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Leopoldo López Gil

La destrucción de nuestro país es referencia global. Un estudio para ilustrar el riesgo que representan los políticos populistas, los cantos de sirena, los bagazos del comunismo caribeño denominado socialismo del siglo XXI.

Venezuela es un modelo mundial para comprender cómo, aún contando con cuantiosos recursos , una población preparada para el desarrollo y condiciones naturales excepcionales, con gobernantes inspirados por el revanchismo y resentimiento y motorizados por un desmesurado afán de enriquecimiento personal, se puede pulverizar la riqueza. Decían, Venezuela no es Cuba, sin embargo...

En Venezuela pareciera que se libra una batalla decisiva contra las fuerzas del mal empeñadas en destruir todo lo que podría ser positivo o beneficioso para la nación. Esfuerzos muy eficaces en esta nefasta labor no son producto de la incapacidad o de la improvisación. Se trata de fuerzas nocivas resultantes de un mefistofélico diseño gestado en Cuba y reforzado por incentivos internacionales alimentados por las riquezas del narcotráfico y conjuradas en el Foro de Sao Paulo.

Venezuela recibe al Frente Amplio, como quien recibe al hijo recién nacido que representa la unidad de su nación. Es el resultado positivo de la unión de las fuerzas del bien, agrupadas por la aspiración de superación y voluntad de trabajo, comprometidas con la honestidad y el amor a la patria. Es un compromiso de tolerancia y de perdón que nos ilumina el oscuro y difícil camino para recuperar la democracia.

Si alguna vez hubo dudas sobre la posibilidad de lograr unidad en la oposición venezolana, hoy el mundo recibe este contundente mensaje de la voluntad del país democrático. No hay dudas de que todos los venezolanos nos abrazamos en este Frente y si alguno no se ha convencido de la conveniencia del compromiso, tendrá que explicar qué lo separa.

La ausencia no es suficiente, es necesario acompañar la determinación de rechazar la ilegítima convocatoria a elecciones fraudulentas con acciones que emanarán de este cuerpo. Contrasta favorablemente este ejemplar comportamiento de una sociedad que una vez más busca solución a su tragedia dentro de la avenencia, sin violencia, sin guerras, contrapuestas a ofertas como la terrible que propone la alternativa, socialismo o muerte.

Ante la incapacidad de gobernar en socialismo, nuestros gerifaltes ofrecieron muerte a nuestro pueblo. Muerte por violencia, muerte por desahucio, muerte por alienación de la juventud al ver desaparecer su futuro.

Esta acción es la ratificación del statu quo y no una actividad nueva. Es, sin grandilocuencia, la entropía social que busca transformación sin ambigüedades, expone el deseo de la mayoría nacional de sustituir al régimen por lo previsto en nuestra Constitución, elecciones libres, limpias y ordenadas, con los plazos previstos y los rectores que representen probidad y ecuanimidad.

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La aparatosa crisis política generada por la tiranía del hiato Maduro-Padrino deja de bulto la más grave regresión político-militar sufrida por la ecuación política venezolana. Es así que un conjunto de perversas decisiones atadas al golpismo y a la violencia política hicieron capaz la regresión del profesionalismo militar a un partido político en armas. Después de veinte años, bajo el signo de una supuesta revolución marxistoide, se fracturó, penetró, desarticuló y conminó a los más altos grados militares para que se ciñeran a los intereses de una revolución sin norte, sin marco filosófico-teórico, llena de improvisaciones, arbitrariedades y violencia política, con lo cual se llevó al componente militar al Momento Político-Militar Revolucionario. Momento Político-Militar que impuso el dominio-sumisión del y lo militar por vía del comisario político, el delator y el caporal.

El Poder Ejecutivo impuso la ingobernabilidad militar después de tres modificaciones a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada, y se apartó a la institución ajustada a los establecido en la Constitución de la República a los intereses de un pervertido régimen que hociqueó los mandos, desarticuló las fuerzas, impuso la milicia y creó desconfianza entre los componentes de una otrora institución. Así, el militarismo obsecuente que penetró la Academia Militar a partir de la década de los 70’s, creó el sin sentido del Oficial Bolivariano que nada tiene que ver con la figura excelsa de Bolívar como político y filósofo, pero sí con el heroísmo y la heroización.

El partido político en armas va a mostrar la mutación del profesionalismo como organización y comenzar una historia político-militar desgraciada, en donde la traición, el chisme, la maniobra hartera, las mafias traficantes y operadores de la droga de la FARC en el territorio de Venezuela como alacena, muestra el deterioro total de una organización. De una organización piramidal, donde comandos y mandos seleccionados mediante el mérito profesional y académico se ceñían al concepto operacional. Desgraciadamente, esa nueva organización de espaldas a la defensa se ocupa ahora de ejercer funciones de extensión, canalización y comunicación para un régimen que es detestado por el 78% de los venezolanos por incapaz, inepto y traidor a los principios democráticos.

El partido político en armas no es capaz de entender de amenazas y nuevas amenazas. Es allí donde crecen el General Mapuey, el Almirante Batata, el Coronel Aguacate y así hunde el desprestigio a lo interno del estamento militar, pero también aparece esa organización como una vergüenza en el segundo espacio del sistema político. Al no existir una organización para la defensa, Venezuela se hace vulnerable en su geopolítica, pero se hace aún más débil por el desprecio, repulsa y exigencia del ciudadano venezolano que está conteste que esa institución no está hecha para el gobierno, sino para la defensa de la República. Es decir, que dentro del complejo mundo que tiene que ver con la violencia política, la conflictividad y la guerra, el elemento militar del Estado venezolano está impuesto, obligado –necesariamente- a responder la ecuación C4ISR.

Esta ecuación, que le tiene que ser extraña a todos los Generales Mapuey, Almirantes Batata y Coroneles Aguacate se lee así: C Comando, C Control, C Comunicaciones y C Cibernética, para que con la cibernética puedan ser capaces de realizar Inteligencia, Vigilancia y completar el Reconocimiento o Destrucción del enemigo. ¿Será que pueden entender la complejidad de lo que significa la guerra?, ¿Están seguros de haber leído a Freund en Conflictividad Social, Botoul en La Polemología? Seguramente no lo han podido hacer porque andan pendiente de los guacales, están ocupados por el almacenamiento o la distribución de la droga, y por un sinfín de tareas que les impone el régimen tiránico que desde 2017 manda a casi 1500 Generales y Almirantes que no tienen tropa, no tienen organización, que no reconocen las amenazas, que no cumplen la función de defensa para con la República.

La reconceptualización constituye, de acuerdo a la Estrategia de un Estado, la necesidad de la Polemología para regir al estamento armado venezolano, el reconocimiento de la presencia de amenazas y nuevas amenazas… pero sobre todo lo señalado en la Constitución como el paso necesario y obligante -además de responsable- del planteamiento de la Nueva Plataforma Política que desde hoy tendrá que entender como una oportunidad política la redefinición y reconstrucción de una organización costosa, peligrosa y delicada al servicio exclusivo del Estado. La Venezuela toda democrática que está consciente y conteste que en el siglo XXI se requiere una democracia liberal con un estamento militar desde ya sujeto a su reconceptualización. Categóricamente, la reconceptualización del actual partido político en armas es la gran tarea política, polemológica e institucional que deberá conquistar la Nueva Plataforma Democrática. De tal manera, que con esta oportunidad de reconceptualización se reinstituyan de acuerdo al Concepto Estratégico del Estado los tres componentes Ejército, Armada y Aviación con capacidad para operaciones conjuntas y operaciones combinadas.

La reconceptualización no omite para nada el esfuerzo histórico de la Guardia Nacional, no, todo lo contrario. Esta importante organización dentro de la reconceptualización y, de acuerdo al criterio que establezca el Concepto Estratégico del Estado, conformará una policía nacional profesional y profesionalizada. Sí, la función policial de un Estado postmoderno requiere de una organización con libertad de acción en la masa ciudadana y en las complicadas tareas alrededor de la ciudadanía de las zonas fronterizas, de los puntos críticos geográficos, sociales y económicos que existan como consecuencia del desarrollo del Estado. Y así su sociedad se sentirá protegida, resguardada y defendida por una real policía que, defectuosamente en Venezuela, hasta ahora no ha logrado concretarse en los términos policiales de autonomía y capacidad que requiere un Estado postmoderno.

La reconceptualización es un imperativo. Es un imperativo político en la Nueva Plataforma Política que en la búsqueda de la reinstalación de la democracia permitirá retornar el profesionalismo militar, potenciar la defensa del constado nor-sur-occidental, del costado norte y el costado nor-oriental, dándole capacidades significativas al elemento aéreo y naval, propiciándole especial capacidad de movilidad al componente Ejército. Todo ello habida cuenta el complejo desenvolvimiento que se requieren en los cuatro costados de la longitud y latitud del Estado-Nación venezolano, pero además frente a las nuevas amenazas, en especial la penetración de la droga y de los carteles que amenazan exponencialmente a la República.

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Marino J. González R

La hiperinflación de Venezuela ya entró en el quinto mes. Aunque a la fecha no están disponibles los estimados de la Asamblea Nacional, todo apunta en la dirección de que en el mes de febrero también se superó el 50% de la tasa de inflación mensual, confirmando la continuación de la hiperinflación. En la práctica, esto significa que la hiperinflación venezolana ya superó la duración de las de Chile (1973) y Perú (1988 y 1990), e igualó la de Brasil (entre 1989 y 1990). Conviene entonces analizar en detalle las razones por las cuales los países tienen hiperinflaciones de larga duración.

Tomemos el caso de Nicaragua. En este país se produjo la hiperinflación más larga registrada en la historia, con una duración de 58 meses, entre junio de 1986 y marzo de 1991. También tiene el récord del año con la mayor tasa de hiperinflación en América Latina, con 13.100% en 1987. Nos concentraremos en las evidencias aportadas por participantes relevantes en la toma de decisiones en ese período. Tal es el caso de los testimonios referidos por Sergio Ramírez, quien se desempeñó como Vice-presidente de Nicaragua en el período de la hiperinflación, hasta que el gobierno sandinista fue sustituido en las elecciones ganadas por Violeta Chamorro en 1990. En su conocido libro “Adiós muchachos: Una memoria de la revolución sandinista”, publicado en 1999, Ramírez ofrece pistas sobre las causas de la prolongada hiperinflación en su país.

Refiere Ramírez que el ministro de Planificación, Alejandro Martínez Cuenca, “trató de enseñarnos las ventajas de la disciplina monetaria y la necesidad de combatir la inflación”. Inmediatamente señala Ramírez que “siempre siguieron pesando la guerra, las razones políticas y las improvisaciones para descalabrar cualquier plan”. También expresa que luego del cambio de moneda en 1987 se ha debido implementar un “severo ajuste monetario, el saneamiento de las carteras bancarias y una estricta austeridad en el gasto público, objetivos que nunca se cumplieron”. Más adelante, indica Ramírez que “la consigna que quebró el espinazo de la economía fue todo para los frentes de guerra”. En otras palabras, la guerra se convirtió en el gran resguardo para no enfrentar las decisiones que implicaba la hiperinflación.

También relata Ramírez que en 1987 (en medio de la hiperinflación) estuvo en Managua un experto del Ministerio de Planificación soviético. En la reunión de presentación de recomendaciones al Consejo Nacional de Planificación, con Daniel Ortega presente, el experto propuso “que era necesario liberalizar la economía y controlar el gasto, siendo estrictos en el cálculo económico; y segundo, que los comandantes debían abandonar las tareas de gobierno y dejarlas en manos de técnicos competentes”. Ante el planteamiento, Daniel Ortega contestó: “¿Usted pide que nos quedemos haciendo un papel protocolario? Yo no sirvo para eso”.

La historia demostró que ahí terminaron las sugerencias del experto soviético. El gobierno se aferró a las consignas en medio de una gran incompetencia.

"Los resultados fueron tres años más de hiperinflación bajo la responsabilidad del gobierno sandinista. La mezcla de ideología e incompetencia prolongan las hiperinflaciones. La lección nicaragüense está bastante clara."

@marinojgonzalez

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El 27 de febrero del 2018, la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo[1] mediante el cual declaró que el proceso electoral convocado –en aquel momento– para el 22 de abril no es otra cosa que un “simulacro” electoral para lograr alcanzar una legitimidad que no tiene el Gobierno y reelegir las causas de la tragedia que hoy vive el país.

La Asamblea Nacional reitera en ese acuerdo que el cambio político es la solución de fondo y una urgente medida para lograr superar el fracaso de este Gobierno.

En esta oportunidad, la Asamblea Nacional convocó a toda la sociedad venezolana a la creación de un Frente Amplio Nacional que articule y organice las fuerzas sociales y políticas del país en torno al propósito de alcanzar elecciones libres y competitivas.

Oportuno es señalar que la Unidad democrática, mediante una declaración de fecha 21 de febrero del 2018, también rechazó el llamado a elecciones presidenciales por no existir las garantías electorales básicas, e hizo una exhortación a crear un Frente Amplio Nacional para lo cual anunció el inicio de reuniones para concretar su activación.[2]

El 20 de febrero de 2018, el padre Luis Ugalde en un artículo de opinión, llamó a la dirigencia política y a las organizaciones de la sociedad civil a conformar un Frente Nacional[3] para la articulación entre todos los actores y sectores de la sociedad venezolana y así sembrar las bases para la gobernabilidad y la reconstrucción de Venezuela.

El Padre Ugalde también advirtió en ese artículo que en la actualidad no hay nada más urgente e importante para la vida en Venezuela que frenar la trampa de las elecciones presidenciales y exigir verdaderas elecciones libres para este año.

Así como lo ha hecho la Asamblea Nacional, la Unidad Democrática y el padre Ugalde, otros actores han fijado posición sobre el tema, evidenciándose la existencia de un importante consenso entre todos los actores. Uno de esos actores es el Movimiento Estudiantil[4], que en un comunicado publicado el 20 de febrero 2018, rechazó la convocatoria para las elecciones presidenciales advirtiendo que con ella se pretende perpetuar el infierno y la miseria en la que hoy vive Venezuela.

Para esa representación estudiantil es necesaria una Alianza política y social para lograr elecciones libres, justas y democráticas. Para el Movimiento Estudiantil, la unidad, la constancia, la coherencia y la esperanza son las principales armas que hoy tiene la sociedad para enfrentar al régimen.

Así como ellos, el 17 de febrero 2018, Fedecámaras y la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios[5] (Averu), hacen pública una declaración en la cual exhortaron a la conformación de una coalición de actores sociales y políticos, orientada a defender los principios republicanos de la nación. En ese comunicado esos dos actores de la sociedad civil organizada reconocen que, como país, tenemos profundos principios democráticos y reiteran que el voto es la herramienta para lograr solucionar la crisis que vive el país.

También las Academias levantaron su voz de rechazo a las elecciones presidenciales[6] mediante comunicado de fecha 22 de febrero de 2018, y como los otros actores, invitaron a los dirigentes y organizaciones políticas, a los representantes de la sociedad civil y a los electores a convertir la situación actual en una fuerza impugnadora y plantearon la necesidad de crear un Frente Común para lograr garantías electorales.

Por último, la Conferencia Episcopal Venezolana fijó posición el 29 de enero de 2018[7], mediante un comunicado en el que exhortó, particularmente a la dirigencia política, a buscar un consenso entre los diferentes sectores de la sociedad civil y reafirmó la necesidad de reconocerse entre todos los actores de la sociedad para lograr una unidad política que vaya más allá de las alianzas electorales.

Para la Conferencia Episcopal Venezolana el país requiere de una gran dosis de esperanza, junto a acciones concretas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida, a dignificar a las personas y a fortalecer a las familias y comunidades a las que pertenecemos.

Las distintas voces de la sociedad civil han logrado coincidir en la urgencia de procurar un espacio que articule y facilite el encuentro de todos los distintos actores y sectores de la sociedad.

Esa demanda, que podría llamarse unitaria, debe encontrar la razón de articularse no sólo en la exigencia de elecciones competitivas y libres –en los términos que la propia Unidad expresó en su carta del 27 de febrero 2018 a Nicolás Maduro–, sino también en lo que el padre Ugalde llamó, en su artículo de febrero, la construcción de un Acuerdo Programático básico.

En tal sentido, resulta oportuno recordar que la Unidad democrática, el 17 de julio de 2017, anunció un Compromiso Unitario para la Gobernabilidad, en cuyo contenido planteó lineamientos generales para un Programa Común de Unidad Nacional que, perfectamente, puede ser sometido a consulta pública para lograr un compromiso mucho más amplio y compartido por la ciudadanía en general.

Ahora, en la Declaración del 21 de febrero 2018, la Unidad democrática anunció la pronta presentación de un programa de gobierno de unión y reconstrucción nacional que se acompañará de una amplia consulta con todos los sectores de la sociedad[8].

Todo este recorrido pareciera advertir que están todas las piezas necesarias para lograr restaurar niveles básicos de cohesión social que permita recuperar niveles importantes de confianza entre todos los actores sociales y así reconstruir la Unidad política y social que el país reclama.

Lo único que hace falta en ese rompecabezas es que se concrete la voluntad política para unir todas las piezas, lo cual representa para la dirigencia política una nueva oportunidad de recuperar la credibilidad perdida. Exigir a la dirigencia política que cumpla con lo anunciado, de manera oportuna, es para cada uno de los venezolanos, hoy más que nunca, un deber y una responsabilidad histórica, de lo contrario perdemos todos.

@carome31

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