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Opinión

Con profundo dolor es necesario registrar y no archivar en la gaveta del olvido un hecho de extrema gravedad que nos llena de indignación, angustia y zozobra, en un país estremecido por la violencia y la muerte, como es la masacre de un grupo de venezolanos, víctimas de la más primitiva venganza, que nos retrotrae a una época incluso anterior a la ley del talión.

No quiero especular sobre lo ocurrido, con la particularidad de grabaciones o videos en tiempo real que dejaron plasmadas en imágenes las secuencias de un filme de terror, con correspondencia en la realidad, aunque será tarea compleja, requerida de conocimientos científicos y criminalísticos altamente especializados, ya que fue prácticamente destruido el lugar del suceso y alteradas o borradas las evidencias físicas para no dejar huella de la ejecución o pena de muerte de hecho y así darle forma a la tesis oficial de un supuesto enfrentamiento, sin que los órganos garantes de los derechos ciudadanos y de le legalidad, como los sedicentes encargados de la Fiscalía General de la República y de la Defensoría del Pueblo, hayan emitido comunicado alguno, ni siquiera para anunciar, como práctica de rutina, el inicio de una investigación exhaustiva que, por supuesto, nunca se llevará a cabo en un país sin justicia, sin derecho y sin asomo alguno de legalidad.

Sin dar por demostrada hipótesis alguna, por carecer en el momento de los elementos de convicción requeridos que pueden hablar por sí mismos, se impone aclarar, con el peso de la sencillez y contundencia de las verdades más elementales, que en Venezuela no hay pena de muerte y que ninguna autoridad puede aplicarla, y que el manido alegato de la resistencia a la autoridad o el recurso a la tesis del enfrentamiento, en manera alguna justifica, sin más, acciones con el uso de armas con capacidad y efecto letal.

Aun si se demostrase que los abatidos estaban armados y dispararon contra los cuerpos de seguridad, ello no justifica ni autoriza el empleo de armas de guerra ni los disparos a matar, ni mucho menos que, habiéndose rendido, se haya ocasionado su muerte en acto de venganza, ajusticiamiento o pena de muerte de hecho, bajo el lema inaceptable y criminal de la captura “vivo o muerto”.

La masacre de El Junquito es uno de los hechos más graves ocurridos en los últimos tiempos, con la especial calificación de la exaltación y apología abierta o velada de los señalados como autores o partícipes en el horrendo crimen y la degradación pública de las víctimas que constituían el objetivo del operativo, OLP selectivo, marcado con el signo de la presunta rebelión contra el poder público.

Nadie puede disponer de la vida de otro ser; la dignidad humana debe ser resguardada o preservada; los muertos merecen ser respetados, sus familiares tienen derecho de conocer las circunstancias de su muerte y sus cuerpos le deben ser entregados para darles sepultura con el auxilio y el consuelo de su creencias religiosas y la compañía de sus seres queridos y amigos.

Por lo demás, estos hechos deplorables y condenables, deben ser conocidos por la jurisdicción ordinaria y no militar, siendo así que se trata de delitos comunes y hay civiles concernidos.

En definitiva, la sociedad venezolana, en aras de la defensa de sus valores, sentimientos y derechos, sencillamente, clama por justicia: la humana y la divina.

El Nacional

29 de enero de 2018

aas@arteagasanchez.com

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/justicia-junquito_220570

 2 min


A nadie medianamente observador de nuestro acontecer político, pudo caerle por sorpresa la convocatoria a elecciones presidenciales adelantadas, realizada por la ANC.

A través de los años venimos observando los múltiples acuerdos entre el régimen y la MUD, dirigidos a mantener el status quo hasta el 2018, con la evidente intención de renegociar una extensión que le permita al chavismo/madurismo gobernar hasta el 2025. Para ello, la MUD se ha hecho especialista en las protestas inocuas y en los señalamientos sin destino.

Hace mucho tiempo que los detentadores del poder entendieron que no tienen nada que buscar en un ambiente electoral respetuoso de las decisiones de la ciudadanía; en tal virtud, procedieron a tomar por asalto el Consejo Nacional Electoral y a construir una oposición que se amoldara a sus deseos e intereses, que actuara como esos perros chiquitos, proclives al escándalo e inútiles para la confrontación real.

Este llamado electoral del 2018, persigue dos objetivos fundamentales: por una parte, el sometimiento del país entero a la Asamblea Nacional Constituyente, nacida de un fraude ajeno a la más elemental decencia política y dotada de poderes supra constitucionales que, en la práctica, absorben y hacen desaparecer la soberanía popular. Por la otra -con la descarada complicidad de la MUD- alargar por seis años más el cuestionado mandato de Nicolás Maduro.

Ya empezaron los desatinos, las propuestas absurdas y las explicaciones que resultan ofensivas a la inteligencia de cualquier persona normal. A los clichés de «votamos o nos matamos», «¿y tú qué propones?» y otras sandeces de similar catadura, le siguen los «intelectuales» MUDeros con sus medias verdades y sus conclusiones pergeñadas, carentes del menor rubor.

Dos viejas herramientas caza bobos están siendo desempolvadas por la MUD para perfumar su abyecta posición electoralista: «unidad» y «primarias», pero se cuidan bien de no mostrar la parte sumergida del iceberg; «unidad» siguiéndola a ella y «primarias» para escoger entre los candidatos que nos señale. Lo que no dice, a pesar de que lo sabe bien, es que Maduro ganará esas elecciones, que los comunistas no las convocaron para entregar el poder sino para consolidarlo, que quienes se sienten candidatos a fríos calabozos en tierras extrañas, están dispuestos a cualquier patraña para conservar un poder que no solamente los colma de prebendas, sino que los preserva de las amarguras de la cárcel a que se han hecho acreedores.

No en vano los franceses, una vez recuperada la libertad y expulsado el ejército nazi, fusilaron a los colaboracionistas y raparon el cabello de las mujeres que se relacionaron íntimamente con el invasor. Los venezolanos de este siglo XXI, habiendo sufrido las terribles consecuencias de la colaboración velada, vemos como justicia lo que antes nos pareció saña y entendemos que si Charles de Gaulle hubiese sido blando con los franceses que prestaron sus servicios a los alemanes, muy probablemente otra sería la historia de Francia.

La adversaria del cual debemos cuidarnos y esquivar sus consejos y sugerencias es la MUD; ella es la encargada de vendarnos los ojos para que caigamos en el barranco sin fondo de la tiranía. El tirano está identificado y es repudiado con vehemencia por propios y extraños; así, los pronunciamientos de Estados Unidos, del Canadá, del Grupo de Lima y de la Unión Europea, parecen ser el epílogo del llamado socialismo del siglo XXI, el cual nos devolvió el siglo XVIII. Los caciques de la MUD quizás logren esquivar el castigo que merecen por sus felonías; desaparecerán el tiempo necesario para que el olvido haga su trabajo y después reaparecerán, a la sombra de unas siglas, para seguir realizando el arte que dominan cabalmente: engañar.

Hemos vivido la amargura de la partidocracia y no es justo que la volvamos a vivir en el futuro; para evitarlo debemos exigir con vehemencia que todos los cargos de elección popular estén sometidos a elecciones primarias universales. Sólo así se recuperará la soberanía popular y el camino de la libertad y el progreso. Eso lo pueden anotar.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

25 de enero de 2018

 3 min


En estos días opacos y atormentados por calamidades como las vividas en los orígenes de nuestra patria, volvemos a recordar que, bien apurados debieron de andar Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, redactores de la declaración de la independencia, cuando no contactaron con algún hombre o mujer de ideas libertarias, existente de por si, en esta remota región de Occidente, para que estampara sus firmas aquel 19 de abril.

El asunto es que hubo de pasar una década para que, al margen de la participación de zulianos como Urdaneta, el Zulia se sumara con armas y bagajes a la lucha contra el imperio español.

Diez años de guerra con las consecuencias fatídicas de la misma, hablan de cientos de miles de patriotas caídos en el fragor de los combates. Ya para el año de 1820, propiamente un 26 de noviembre, Bolívar en el mismo Trujillo donde años atrás había impuesto el Decreto de Guerra a Muerte, le hacía firmar un Armisticio, así como un Tratado de Regularización de la Guerra al ejército realista.

En medio de este escenario el 28 de enero del año 1821 en cabeza del gobernador Francisco Delgado, aparece desde Maracaibo, el Zulia incorporada a la gesta independentista, colocando con su significativa participación el sello final de la victoria patriota en manos de Manrique y Padilla.

Esta declaratoria de independencia de la Provincia de Maracaibo, provocó el resquebrajamiento del Armisticio y la reactivación del conflicto armado, lo que condujo a nuestros libertadores a la Batalla de Carabobo y a la del Lago de Maracaibo.

No dejaron de tener razón los españoles al criticar la violación de lo acordado en Santa Ana, porque al son de caja y repique de campanas, Francisco Delgado, junto a su pueblo hicieron posible, que hoy en este Siglo XXI, lo recordemos celebrando nuestro día de la Zulianidad.

El Zulia es más que sus 63.100 km² de tierra y el Lago al que rodean. Ser Zuliano es ratificar el carácter libertario expresado en aquel documento, leído en Cabildo Abierto en la Sala Consistorial, sede del Ayuntamiento Marabino. Reivindicar esa condición regionalista que llevamos con pasión, es mantener vigente la lucha por nuestra democracia, hoy maltrecha por los gobernantes de turno.

La Zulianidad no sólo nos deviene de este hecho histórico, somos Zulianos porque desde el primer momento cuando el imperio español pisó nuestro terruño, los pueblos originarios entraron en resistencia. La Zulianidad, la conmemoramos como algo inherente a la Venezolanidad, porque ser Zuliano es ser Venezolano.

 1 min


No dejamos de horrorizarnos con los sucesos cotidianos de Venezuela. La falta de servicios y algunas veces su mala calidad nos complica la vida enormemente. Las fallas en el suministro de electricidad crean caos en las calles porque los semáforos no funcionan; los residentes en edificios no pueden utilizar los ascensores y recursos de seguridad como puertas y portones eléctricos, cámaras y otras facilidades; además que tener que recurrir a las velas para no vivir en tinieblas. Las fallas en el suministro de agua potable nos regresa a los tiempos pueblerinos cuando había que ir con recipientes a la “pila”, que era un sitio común para un vecindario completo, al cual llegaba una simple tubería; o ir al sitio donde se estaciona un camión cisterna y reparte agua a los vecinos; y además se nos dificulta el aseo personal. El servicio de internet tan malo y frecuentemente ausente en zonas densamente pobladas que complica cualquier transacción comercial, ya que no hay dinero en efectivo circulando y tampoco los puntos de pago con tarjetas funcionan. El pésimo servicio de recolección de basura que contamina las ciudades, dejándolas llenas de desechos regados por calles y aceras, que se convierten en rápidos criaderos de moscas y promueven la invasión de ratas. La falta de medicinas que causa grandes trastornos a la salud de los ciudadanos, y hasta se convierte en un arma mortífera cuando el enfermo no consigue el remedio adecuado y oportuno, y fallece. La falta de alimentos que está promoviendo una generación de desnutridos y ha causado la locura de muchos, por la desesperación de no conseguir el alimento para sus hijos, llegando a cometer actos fuera de toda norma ciudadana.

¡Qué barbaridad!

Como resultado de esa locura colectiva, recientemente pudimos observar videos mostrando grupos de personas asaltando fincas ganaderas para matar animales y poder tener carne para la alimentación, en episodios que muestran el salvajismo al que ha llegado nuestro pueblo, y además, la impunidad con la que realizan estos actos. Estos grupos se comportan igual que un grupo de leones al acecho de una víctima, que puede ser un bisonte, un venado, una jirafa, una cebra, o cualquier otro animal que les pueda brindar su carne para el banquete. Lo rodean, lo persiguen, se rotan en este proceso hasta que la víctima comienza a mostrar cansancio y eventualmente a detenerse. En este momento una de las fieras trata de morderlo y retenerlo por una pata, otra fiera lo muerde por el vientre, y el golpe final lo asesta la fiera que logra morderlo en el cuello, tumbarlo y asfixiarlo hasta que moribundo, ya sin fuerzas, comienza a recibir las dentelladas que van rompiendo sus carnes, desmembrando su cuerpo.

De igual manera pudimos ver a estas fieras humanas perseguir a un indefenso maute, cansarlo dentro de los alambres de púas de un limitado potrero, tratar de agarrarlo y tumbarlo, hasta que el pequeño bovino, ya sin fuerzas, se rinde y comienza a recibir las dentelladas asesinas, que en este caso no son los dientes leoninos sino una variada gama de armas blancas que se hunden en las carnes de la víctima y luego comienzan a deslizarlas para desmembrar su cuerpo y repartirse el botín.

¡Qué barbarie!

Esta locura que no respeta la vida de animales domésticos, también ha llegado a que en Venezuela no se respete la vida de las personas. Hemos visto, ya durante años, y recientemente con mayor frecuencia y saña, cómo persiguen a la gente, los acorralan, los engañan con falsos acuerdos, y luego las víctimas comienzan a recibir las dentelladas de estos salvajes, que son la metralla que sale de piezas de artillería liviana y pesada, esos trozos metálicos comienzan a hundirse en las carnes, ahora humanas, hasta que se acaba la vida de estos ciudadanos.

¡Qué barbarie!

Otra barbaridad son las declaraciones recientes del ministro de agricultura, que han sido excelentemente analizadas por el estimado Profesor Werner Gutiérrez. Quiero anexar un comentario a esos anuncios. En primer lugar, lo etéreo en señalar que la “agricultura evolucionó 67% en el 2017”. ¿Qué quiere decir eso? Creo que solo en la mente de este militar está la respuesta. En segundo lugar, declaró que se sembraron 168.000 hectáreas de arroz. Si eso fuese cierto, con un rendimiento promedio de 5 toneladas/hectárea (porque menos que eso sería antieconómico y resultado de una mala práctica agrícola), esa producción alcanzaría para un suministro de 31 kilogramos de arroz per cápita para una población de 30 millones de personas, lo cual sería excelente y no hubiese sido necesario importar arroz de Surinam, Pakistán y Brasil, entre otros.

¡Qué barbaridad! Cómo mienten.

Enero 2018

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 3 min


Aragua en Red se dirige al pueblo venezolano, y en particular a la dirigencia política, social y económica del país, en estos momentos de tanto sufrimiento, con la finalidad de plantear lo siguiente:

1.- Es público, notorio y noticioso el terrible momento por el que estamos pasando los venezolanos, caracterizado por la escasez de alimentos y medicinas; la desnutrición creciente, en particular en menores de edad y en los más pobres; la hiperinflación que hace inalcanzable los alimentos y suministros; la falta de insumos en los hospitales, el resurgimiento de epidemias antes desaparecidas o controladas; la inseguridad jurídica y personal dado el control que tiene el hampa en nuestras ciudades y pueblos; entre tantos otros males. Esto ha generado muchas muertes, la pérdida severa de la calidad de vida y la migración de más de dos y medio millones de venezolanos.

2.- Todo lo anterior es consecuencia de las políticas económicas y la corrupción generalizada del régimen, y forman parte de los mecanismos que ha implementado para controlar a la población, como dictadura con rumbo al totalitarismo que es. Resulta paradójico que este dantesco cuadro de hambre y muertes, sea acompañado de un discurso gubernamental lleno de frases rimbombantes que hacen referencia a supuestos “triunfos”, la “paz”, el “país potencia”, mientras celebran bailando en público esta tragedia nacional.

3.- El pueblo venezolano sabe quiénes son los responsables de esta catástrofe, razón por la cual los deseos de cambio de gobierno son superiores al 80 %.

4.- La dirigencia opositora no ha sabido capitalizar el rechazo y ha dado lamentables muestras de división e incoherencia, siendo la falta de verdadera unidad la causa de los retrocesos después del formidable triunfo en las parlamentarias de diciembre de 2.015.

5.- En nuestro criterio, no es cierto que se ha errado en la estrategia para enfrentar al régimen, sino que, cualquier estrategia exitosa para enfrentar a esta dictadura requiere indispensablemente de UNIDAD. El error no ha sido ni es acudir a elecciones, como tampoco lo es la abstención, ni la lucha de calle, ni la negociación con el régimen. Consideramos que no hay ni habrá salida sin UNIDAD, y esto es lo que ha ocurrido en los últimos años. No hay triunfo en elecciones si no hay unidad, como tampoco tendrá sentido la abstención si su llamado o convocatoria es el resultado de divisiones.

Por lo tanto, desde las organizaciones de la sociedad civil que conforman Aragua en Red, demandamos, exigimos, reclamamos a las organizaciones políticas, las que integraban la MUD y las que se excluyeron, que se unan, al margen de las diferencias, antipatías y/o rencores, al margen de los intereses, por muy legítimos que estos sean. Solicitamos, con la urgencia del caso, que se conforme el nuevo bloque unitario, que incorpore a todos los partidos de oposición, al chavismo disidente y, muy importante, a integrantes de la sociedad civil organizada.

Además, para que sea ciertamente unitaria se deben reunir frente a frente los dirigentes con cargos de dirección, con regularidad, para concertar las políticas, estrategias, tácticas, las acciones y el discurso unitario que se llevará adelante, para que, por un lado se supere la desesperanza y la frustración que caracteriza a los venezolanos, mientras que por el otro se construyan las bases para salir de la autocracia y liberar a Venezuela.

Para finalizar, siendo las elecciones presidenciales un evento que vendrá sin duda alguna, dado el alto nivel de rechazo que tiene la dirigencia político-partidista, tal como lo señalan todas las encuestas, -como dato de la realidad y no como parte de una estratagema anti partidos o anti-política-, proponemos acordar la selección de un candidato “único y unitario”, extra-partido, para un gobierno de transición de no más de tres años de duración y sin posibilidad de reelección, que pueda implementar las políticas económicas, sociales e institucionales amparado en un gran acuerdo de gobernabilidad que permitan reinsertar al país en la senda del progreso, el desarrollo, la subsidiaridad y la equidad social. Un acto de desprendimiento que bien merece nuestro golpeado país.

27 de enero de 2018

Aragua en Red

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Reclaman fortalecer la Unidad, imperativo categórico que ojalá contuviera propósitos hondos de rectificar. El problema es que pareciera que unos van a las elecciones, otros no, y una separación podría producirse. No hay que recontar los episodios de autodestrucción de los dos años anteriores, sino precisar por qué se llegó a ellos, y nuestra intransmisible responsabilidad en los avatares de 2018. Nos derrotamos nosotros mismos, fuimos víctimas de nuestros bumeranes, de la ferocidad de la abstención. Los sicoanalistas piensan que reconstruir la microhistoria personal ayuda a superar los espectros que nos perturban.
El país entero se unió contra la autocracia en la abrumadora mayoría política de 2015. Se cambió por espejismos, corta vista, juegos de abalorios, actuar a la loca. La Unidad funcionó desde 2012 porque los partidos derrotados aceptaron con humildad ponerse al servicio de quienes habían ganado internamente en buena lid, e hicieron grandes esfuerzos por su triunfo; la generosidad luego se convirtió en veneno. En vez de gratitud vinieron feroces ofensivas de desprestigio contra los aliados, que se mantienen incluso hasta hoy y se quiso discriminar entre puros e impuros. Lance la primera piedra, tendrá una matanza paleolítica.
En 2014 arrancaron sangrientas razzias contra la MUD, R.G. Aveledo y cualquiera que no comulgara con las alucinaciones de la salida. Desde 2015 gente incuestionable recibió y recibe aún “fuego amigo” desde dentro de la Unidad, por el simple hecho de disentir o inquietar aspiraciones de otros. Luego de su memorable trabajo se produjo el insólito “despido” de Chúo Torrealba como a un ingeniero de Pdvsa. Durante los fatales 2016-2017, el asalto del cielo en las calles significó la exclusión y marginación de los partidos que no fumaron del mismo tabaco.

Fuego amigo
Ya sabemos qué vino después y por qué estamos en el peor de los mundos. Atormentado por la deriva de la guerra española, César Vallejo exclamó: “cuídate, España, de tu propia España”. Como entonces los fusilamientos fueron adentro, porque a la antipolítica se le sale la babita y mantiene la cruzada de descrédito desde Madrid, Miami y etc. Un señor famoso por su torpeza, su lamentable y errático criterio político, todos los días denigraba de quienes dialogaban. No se ocupaban de la muerte de Oscar Pérez, “por andar entretenidos en elecciones”. Como si tal cosa, al día siguiente lanza su candidatura desde el oso de la Puerta del Sol.

Lo hace sin sonrojo y con un enorme cucurucho de palomitas acarameladas en la mano, bolsa de Galerías Preciado. Obviemos las pintorescas, por cosas más operativas. La unidad ahora implica incorporar nuevos factores y volver a hacer de la Mesa una instancia de debate sin hegemonías. Mandar es mucho más fácil que ejercer liderazgo, arte que requiere convencer. Son antitéticos conducción y caudillismo, dirigir y mandar, Betancourt y Chávez. Aunque dice una importante encuesta que cualquiera de los candidatos democráticos le ganaría al gobierno 70 a 30, el radicalismo logró el antimilagro de transformar la mayoría social en minoría política.

No ir a las elecciones y a cambio aferrarse a fantasías como supuestas invasiones extranjeras, haría desaparecer la oposición como en 2005 y con ella la esperanza democrática. Esa es la obra de unos que andan dentro y fuera del país con el único oficio de desacreditar cualquier acción práctica. Su calumnia descerebrada va contra el diálogo, el voto, los partidos, la oposición real. Con ese invalorable apoyo, el gobierno convoca elecciones para arrancar las fuerzas democráticas de raíz.

Refugio de perdedores
Se pide unidad, pero cómo se conjuga con la gritería abstencionista, sin sentido, vacía, grupos crónicos que no hacen absolutamente nada salvo vivir para la intriga y la maledicencia en las redes. El perdedor o cabillero digital es un prototipo que se presenta como tendencia en todas partes y llama la atención de estudiosos del tema. Es el que compensa su fracaso como ser humano denigrando de otros con su único recurso: una madriguera en las redes donde se esconde el taxi driver de Scorsese de la era digital. Pero se observa una auspiciosa reacción contra ellos.

Es una corriente racional y decente que se reveló contra los que hacen de las redes una sentina ética a su imagen y semejanza. Esta extraordinaria aparición contribuirá a higienizar los debates, reducir la influencia de los cabilleros, cobradores de peaje y grupos de exterminio del ciberespacio. Fueron esta semana un chorro de aire fresco y renovación del lenguaje, mujeres y hombres que discuten sin ensuciarse la boca, con elegancia e inteligencia, que no sucumben a la ira sino a la razón. No insultan sino ironizan. Enjuagan la vulgaridad, la mentira, la ruindad de los tuiterneitor que dejan su pestilencia en los teléfonos.

Nadie debería apostar a quimeras o creer que la miseria será catalizador de un cambio. Los marxistas solían decir que “lo bueno de la situación es lo malo que se está poniendo”, apuesta suicida a imponderables que ahora consigue nuevos seguidores. La experiencia práctica y teórica indica que quien pasa hambre dedica su tiempo a conseguir alimentos y no a la lucha política. Samuel Huntington, uno de los más importantes estudiosos del tema, escribió las 500 páginas de Política y sociedad en época de transición para sustentar esa hipótesis.

@CarlosRaulHer

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Jesús Elorza G.

Cuando los sindicatos del transporte decidieron ir a un “Paro General” para enfrentar la actitud del gobierno de no atender sus reclamos, relacionados con la escasez de insumos o repuestos para sus unidades o el aumento del pasaje para poder medianamente atender la situación hiperinflacionaria de la economía y su brutal incidencia en los elevados costos de los productos, el usuario se preguntaba ¿Cómo resolver mí movilización diaria?

-Algunas personas optaron por trasladarse caminando hasta sus sitios de trabajo. Otros buscaban que alguno de sus vecinos con carro le diera la cola.

-Pero la gran mayoría no podía optar por esas soluciones, ya que, las distancias a cubrir eran muy extensas y sus vecinos o no tenían carro o no cubrían la ruta…..el desespero comenzó a tomar cuerpo en la población.

-Mientras tanto, el régimen en su permanente empeño en no aceptar la realidad de la crisis que atraviesa el país, se empeñó en actuar de espalda a los problemas y siguió con su cantaleta de la “Guerra económica”. El colmo de la desfachatez gubernamental, alcanzó su punto más alto, cuando Nicolás, anuncia que nadie se debe preocupar por la falta de transporte. El caminar, dijo con su cara muy sonriente, es una actividad que genera beneficios cardiopulmonares a las personas.

Frente a la desidia gubernamental, el paro continuaba día tras día. Mientras tanto, comenzaron a surgir soluciones de transportación inesperadas: Las personas que tenían un camión comenzaron a recoger pasajeros en las diferentes vías. Transportaban a las personas como ganado de un sitio a otro. Popularmente esta forma de movilización fue bautizada con el nombre de “Transbaranda” por las estructuras de maderas que se requieren para transportar las cargas.

En términos de horas, el negocio se hizo floreciente. Camiones iban y venían cargados de personas. Lo sorprendente del hecho, es que el pasaje era igual o superior a lo exigido por los sindicatos….y la gente lo pagaba sin protesta alguna.

Al progresar los negocios de los Transbarandas, los dueños de las unidades, decidieron darle forma organizativa a la nueva empresa surgida en tiempos de revolución y decidieron transformarse en “Cooperativas Comunales de Transporte” e incorporaron colectores para cobrar los pasajes y emplearon escaleras portátiles para facilitar la subida y bajada de las personas.

Todo iba viento en popa, hasta que los camiones comenzaron a tener fallas de motor o necesidades de cambio de aceite o cauchos y surgieron con toda su fuerza las leyes del mercado, que en materia económica regulan la oferta y la demanda del servicio o las pérdidas y ganancias de la empresa.

O el gobierno nos subsidia o nos veremos en la necesidad de aumentar los precios del pasaje anunciaron todas las Cooperativas Comunales……mientras tanto, el gobierno seguía como si no pasara nada y asesorado por el G-2 cubano que si sabe de problemas de transporte público, decidió poner en práctica “La Operación Centella”, sacando a la calle los camiones militares para que sirvieran como unidades de transporte gratis para el público. Pero, la operación duró lo que dura el trazo luminoso de un rayo en el cielo.

Por un lado, el número de camiones fue insuficiente y por el otro las cooperativas comenzaron a protestar alegando que esa “Centella” era un atentado directo contra el Liberalismo Comunal al prestar un servicio gratuito de transporte afectando a la libre empresa revolucionaria comunitaria. El gobierno debe dejar de lado el proselitismo demagógico de buscar votos o comprar conciencias regalando toda vaina, señalaron unánimemente las cooperativas. Exigieron que de forma inmediata sean sacados de circulación las unidades militares de lo contrario irían a un Paro General de Transporte”

Los camiones de estacas se respetan. No somos soldados para andar montados en unidades militares. Centella es demagogia, Transbaranda es solución revolucionaria. Las Cooperativas Comunales de Transporte representan la Libre Empresa Revolucionaria. NO a la militarización del transporte. Camiones o Muerte…..y el gobierno mirando para otro lado…..Nicolás bailando y el pueblo caminando.

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