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Opinión

Maxim Ross

Un tema poco discutido en Venezuela es la relación entre las elecciones del presidente de la Republica, el poder que este tiene y el que le otorgamos en cada una de ellas. Este año, 2018, se van a realizar quizás las elecciones presidenciales mas importantes de nuestra historia, no solo porque se dirime ese “gran poder”, sino porque en este caso se trata de la escogencia, a través de ellas, del modelo de sociedad que quiere Venezuela, tomando en cuenta el inmenso poder que se acumula en “manos presidenciales”.

La reelección de Nicolás Maduro o la elección de cualquier otro candidato de la revolución bolivariana, lleva esa importante connotación, más todavía si cualquiera puede ser elegido con un mínimo de votos, puede serlo indefinidamente y las condiciones y garantías electorales no están plenamente vigentes. El “dibujo” del peligro resulta lo bastante nítido como para estimular una seria reflexión sobre el tema.

Números que ayudan a pensar.

En los resultados electorales de varias elecciones presidenciales encontramos una pauta de interés. En general en casi todas ellas el presidente fue elegido por la mitad o menos de votos y, en algunos casos, con una minoría significativa. Repito, ello no sería relevante si no tomamos en cuenta el poder que va a tener el escogido, pues no se trata de una elección en Inglaterra, Francia o los Estados Unidos donde está severamente limitado por los restantes poderes públicos. No. En Venezuela se trata de todo lo contrario porque aquí solapa y limita los demás y no se trata solo de ahora. Es un patrón de larga data

Desde que existen elecciones presidenciales el presidente fue elegido con estos votos:[1]

1947 Rómulo Gallegos con el 74%

1958 Rómulo Betancourt con 49%

1963 Raúl Leoni con el 33%

1968 Rafael Caldera con el 29%

1973 Carlos A. Perez con el 49%

1978 Luis Herrera con el 46%

1983 Jaime Lusinchi con el 57%

1988 Carlos A. Perez con el 53%

1993 Rafael Caldera con el 31%

1998 Hugo Chávez con el 56%

Después de estas elecciones ya no podemos decir que se realizaron en condiciones plenamente democráticas, pero allí están los resultados:

2000 Hugo Chávez con el 59%

2006 Hugo Chávez con el 63%

2012 Hugo Chávez con el 55%

2013 Nicolás Maduro con el 50%

¿Qué nos dicen?

1º En las 10 primeras 6 resultaron por debajo de la mitad y 4 por encima,

2º En las 4 siguientes todas, menos una supera la mitad,

3º De un total de 14 elecciones 7 fueron por debajo de la mitad y 7 por encima, pero este es un resultado distorsionado por unas elecciones muy cuestionadas.

Si solo tomamos en cuenta las primeras, observamos que el patrón a que nos referimos se cumple por cuanto el presidente toma el poder con solo la mitad o una minoría de votos. Una encrucijada tan importante como la que se presenta en el 2018 obliga una seria reflexión sobre el tema.

Poder y Presidencia en Venezuela.

Quizás resulte un lugar común invocar esos dos valores porque, en nuestro país todo el mundo sabe que los presidentes siempre han tenido mucho poder, más todavía en un país donde la figura del “líder” o del esperado “Mesías” son tan marcadoras de la vida política, pero no vamos a repetir esa apreciación. Evaluemos su verdadera dimensión.

Primero que nada, detrás, si quizás muy detrás, está la figura legendaria de Libertador, del militar que libera la patria del yugo extranjero, lo cual, ya de si le da el inmenso poder que deriva de la guerra. Si nos vamos a los primeros tiempos en la formación de nuestra nación, esos hechos marcaron la gesta de su vida republicana, con la influencia decisiva del poder militar sobre el civil. No en balde se ha repetido que, en todos esos años, pocos civiles gobernaron Venezuela. Generales y generales vimos hasta 1958.

Luego, en la era democrática los presidentes no dejaron de tener poder e influencia, inclusive mas allá de quienes los eligieron y de sus propios partidos políticos, en especial después de la ruptura del Pacto de Punto Fijo, cuando esa relación se quebró, pero ¿De donde proviene ese super poder?

El Petróleo, el Estado y el Poder.

Si bien antes pudiéramos decir que el poder presidencial provino de la guerra y la sucesión militarista, ahora, en nuestros tiempos tiene otra fuente. La configuración del Estado venezolano, ya en su origen y tradición “centralista”, se fortalece totalmente con la llegada del petróleo pues, en la particular circunstancia de que su explotación original es por firmas extranjeras, se desarrolla una perspectiva “nacionalista” que fomenta el poder del Estado y, con este, el Presidencial. La tesis, amparada en el famoso decreto de Bolívar sobre la explotación de las minas, cierra el capítulo de quien ha de ser el propietario del valioso recurso natural. El Estado único dueño y señor y, con él, quien lo dirige.

Todos los presidentes venezolanos, civiles o militares, contaron con ese recurso para hacer y deshacer con Venezuela. No hubo poder que pudiera contra restarlo y controlarlo. El Estado pudo apropiarse de las principales industrias y así lo hizo. Reiterados “planes quinquenales” fueron la forma de gobernar a Venezuela y, en ellos, el presidente es el autor principal.

El presidente pudo y puede legislar a su antojo, sin contar con más nadie. Basten algunos ejemplos: “…en los últimos tres cuartos de siglo (75 años) vale decir, desde 1940 al 2015, se ha producido un fenómeno, que políticamente podemos calificar como muy inconveniente, de leyes emanadas del Poder Ejecutivo Nacional, las cuales han convertido a éste en el gran legislador durante el mencionado período…. A título meramente ilustrativo, se ha de tener en cuenta que desde 1939 hasta 1961 se dictaron aproximadamente más de cuarenta (40) decretos fundamentados en la restricción de la garantía económica; posteriormente, desde 1961 hasta 1985 se dictaron aproximadamente ciento cuarenta (140) decretos. Bajo la Constitución de 1961 se dictaron siete (7) leyes habilitantes y bajo la Constitución de 1999 se han dictado cinco (5) Leyes Habilitantes y, consecuencialmente, una profusa y amplia legislación delegada que debe ser objeto de reflexión…”[2] .

Como puede constatarse, el poder presidencial en Venezuela rebasa todas las dimensiones, es casi infinito y, podría decirse, que lo ejerce prácticamente con el mismo poder de una “monarquía”, régimen político que, se supone sustituimos por el de una República.

El otro ejemplo, digno de considerar es la actual capacidad del presidente de decretar estados de excepción, sin que ningún nadie tenga la fuerza para limitarlos o evitarlos. Demás estaría decir del que le confiere el manejo de la Hacienda Pública, cuestión desde luego normal para cualquier presidente o Primer Ministro, pero bajo condiciones completamente contrarias al caso venezolano.

Por si no fuera poco.

Un componente peculiar que le añade “algo mas de poder” al presidente de Venezuela, es que tiene la facultad de presidir la Asamblea de Accionistas de PDVSA, esto es él es la acción preferida o, en realidad, la única que maneja el negocio petróleo. De allí su facultad para nombrar y quitar directivos sin la intervención de ninguna otra entidad, menos por supuesto de quienes lo eligieron, los verdaderos propietarios del recurso. La otra facultad está en la elección del presidente del Banco Central, esta vez supuestamente limitada por un voto de la Asamblea Nacional, pero que en realidad no es así. Lo elige su única autoridad. Maneja, entonces, el petróleo y la moneda.

Luego de estas apreciaciones sobre el poder presidencial en Venezuela, cabe la pregunta de ¿qué se puede hacer?. En este sentido elaboramos varias propuestas que recapitulo ahora, pero quizás mas importante sea evaluar estas elecciones presidenciales desde una perspectiva mayor: la conciencia de que es lo que vamos a elegir en el 2018 y si asi debería ser. Estas son las propuestas que hemos sugerido para la discusión.[3]

1º Prohibir bajo toda circunstancia la delegación legislativa de la Asamblea Nacional al Poder Ejecutivo, esto es al presidente,

2º Elegir al presidente en una segunda vuelta que, desde luego, debería ser de mas de un 50% de los votos, pero dado ese poder ¿no sería mejor al menos un 60%?,

3º Suspender indefinidamente la posibilidad de la “reelección indefinida” y limitarla a un máximo de dos periodos consecutivos. Para ambas se propone realizar una Enmienda Constitucional, para la cual esta facultada nuestra Asamblea.

Además de estas dos propuestas se sugiere:

1º Modificar la Ley del Banco Central y, de acuerdo a la Constitución vigente, velar porque su directiva sea efectivamente nombrada por el cuerpo legislativo,

2º Incorporar en la Asamblea de Accionistas de PDVSA, al menos una representación de la Asamblea Nacional o, mejor todavía, darle una capacidad representativa a la sociedad civil a través de sus organizaciones e instituciones, por ejemplo, gremios, universidades, etc. De ello derivaría una Directiva mas representativa de los distintos intereses nacionales.

Posiblemente se consideren estas ideas situadas en el terreno de la “utopía”, en especial porque ni Asamblea Nacional tenemos, ni Banco Central y PDSVA en la “bancarrota”, pero allí quedan para algún momento futuro a conciencia de que esas reformas podrían ayudar a balancear ese inmenso poder que le hemos dado a los presidentes de Venezuela. 2018 puede ser una oportunidad para hacer algo distinto.

[1] Tomados de Wikipedia, Porcentajes redondeados por el autor.

[2] Ver “Necesidad de un Proyecto Integrador para Venezuela” CEDEV/UMA.2016

[3] Ver doc., previamente señalado

 7 min


Carlos Raúl Hernández

Esa pitonisa no acierta jamás, ni siquiera como los relojes dañados que tienen razón dos veces al día. Pero colgó en tuiter la nómina exacta de los sobornos del gobierno a la delegación opositora en Santo Domingo, por permitirle “ganar tiempo”. Como ella misma y la mayoría de los lectores saben que es mentira, decirlo es un esfuerzo que denota a interés específico. Su trabajo, su forma de ganarse la vida es “adivinar” en las redes. Por eso el asunto no es lo que ella diga sino quién indica el objetivo a destruir, da las instrucciones y paga? Hay gente que se dedica desde hace años a desacreditar a los que disienten de sus luctuosos errores: La Secta.

No se debe hablar en serio con traficantes de engaños, pero… la hipótesis de que “Maduro gana tiempo” es nula porque él quiere hacer elecciones en abril y la oposición en octubre. Otro ejemplo: al jefe de un partido de la Unidad en un sofá del hotel donde se alojaba en Santo Domingo, lo grabaron para hacerle la repugnante trampa de denunciarlo por estar en el hotel donde se alojaba en Santo Domingo. El sicario que grababa fingía recibir instrucciones sobre un tratamiento facial, para darle realismo inculpador a la escena.

¡Horror! El vendido está en un hotel mientras el pueblo no come! Estos productores y distribuidores de ruindades deben ser cyborg ambulantes, programados por sujetos con arterias sin sangre, con una merengada de bilis, frustraciones, amarguras, fracasos existenciales, carencias éticas, que solo obtienen paz con dañar a otros. Un peligro que tuvieran siquiera el poder de abrir y cerrar una puerta. Vienen a la política por estos sumideros, por ayuno de atributos y mesura para hacerlo por vías higiénicas. Lo peor es que ellos, formados bajo el “galáctico”, trasmiten a los suyos la enseñanza de que vale todo.

El síndrome de Caín
El diálogo debe mantenerse porque el gobierno quiere que la oposición lo rompa. Pero a fin de degradar a los negociadores de Santo Domingo se acuñó la consigna de mayor infelicidad en años: el hambre no dialoga. Al intelecto mermado del programador de cyborg se le ocurrió, para hacer creer quién sabe a quién que los dialogantes son de alguna manera cómplices de sus infortunios. Política desaseada, chismes, depredación verbal. No se apunta a una realización concreta, no dan un paso para edificar algo, ni ayudan a nada constructivo. Y las posiciones recibidas de la Unidad, las dilapidaron.

Carecen de buena disposición hacia nada, porque integran un sanedrín, un club deslenguado para estar en locación cuando llegue el general Lee. Su práctica es lo que llama Peter Sloterdijk, pureza de los fines, cinismo de los medios. Ideales superiores, grandilocuentes, declamatorios, pero lo concreto, los instrumentos que utilizan, son de polimorfa amoralidad. El síndrome de Caín. Como me rechazan y no tengo a nadie, asesino a mi hermano que si logra reconocimiento, aunque sea precario (Kafka escribe en El proceso que estaba aterrado porque “la mentira se convierte en el orden del mundo”.

El truco es sencillo: sus elevados fines (el bien, la patria, “la república”, la libertad) los convierten en criaturas resplandecientes y no necesitan argumentar sus trágicas torpezas. Santifican operaciones opacas, maniobras y trucos. Como no pueden construir, su única ocupación es distorsionar, desnaturalizar santamente cualquier cosa que hagan o digan Henry Ramos, Borges, Rosales o Falcón. Para eso cuentan con una federación de amargados, guerrillas comunicacionales, cabilleros digitales, que pasan el día en chancletas rumiando bajas pasiones, el Grupo Exterminio en las redes. Ya conocemos lo que traen quienes se meten en política a nombre de la destrucción.

Fines santos, medios cínicos
Eso naturalmente terminará cuando necesiten de nuevo los votos de los partidos para ser diputados o alcaldes, como hemos visto y veremos. No tienen una idea, un argumento, solo la negación, la expresión de su rabia mellizal y de sus limitaciones, la heterodoxia moral y carencia de sentido político. La mala noticia para ellos es que reapareció en las redes un componente de racionalidad y sensatez que desconcierta a La Secta porque no deja pasar libres sus tóxicas destilaciones. Gente decente, inteligente, hastiada de la demagogia, impostura e irresponsabilidad, entra en acción, cosa que agradezco en profundidad.

En beneficio de mantener con vida a nuestros jóvenes ojalá no oigan el balbuceo de “salir a la calle” (algunos irónicamente lo interpretan como salir de tascas). Vacío de ideas, de ética, de estrategia, de sentido común y sentido de la realidad. No pudieron hacer una organización presentable y las posiciones que alcanzaron gracias a la fuerza de la Unidad, se las quitaron de la mano como caramelos a un niño. Dedíquense a hacer lo suyo y dejen a los demás en lo que creen, sin calumnias ni bajezas.

Los partidos podrán legalizarse a finales de enero, ojalá lo hagan y La Secta seguirá fuera de la política real, para bien de los jóvenes que son los que pagan cada vez que ella se alebresta. Pero siempre despotricarán y si la oposición racional regresa al camino que no debió abandonar, se reducirán a ser molestia ambiente. Imitan el tinitus, una afección que sufrieron personajes como Michelangelo y Van Gogh, un permanente pitico en el oído. Al principio desequilibra emocionalmente a quien lo sufre, pero con el tiempo se hace costumbre, pasa a ser irrelevante.

@CarlosRaulHer

 4 min


Ramón Peña

En pocas palabras

¿Por qué me aguijoneas si te estoy ayudando a cruzar el rio? preguntó la ranita al escorpión.

Lo siento, esa es mi naturaleza, le respondió.

Fábula popular

Si faltaba horror en el corazón de las tinieblas de la Venezuela de hoy, el país y el mundo entero han presenciado en tiempo real las imágenes de la masacre a sangre fría de unos venezolanos rebeldes que negociaban su rendición ante la fuerza pública y la justicia.

Las premonitorias grabaciones que el líder del grupo, el Comisario Oscar Pérez, tomó cuidado en enviar a las redes sociales antes del brutal ajusticiamiento y las de los celulares indiscretos que registraron el desmesurado ataque con armas de guerra, reafirman una vez más ante el mundo la naturaleza despiadada y malandra de la banda gobernante.

Esta acción de los matones del régimen nos ha recordado uno de los iconos más representativos de la cruenta Guerra de Vietnam: aquella fotografía, tomada en febrero de 1968, luego de la masiva Ofensiva del Tet, en la que un general del ejército de Vietnam del Sur dispara a la cabeza de un joven del Vietcong, prisionero, indefenso y esposado, en una calle de Saigón. La gráfica, testimonial del cobarde gesto de este oficial de una tiranía que era respaldada por el ejército de Estados Unidos, produjo repudio y condena mundial. En la sociedad norteamericana, desató un categórico rechazo que liquidó las aspiraciones del guerrerista Lyndon B. Johnson a ser reelegido Presidente.

La pandilla que nos rige podrá continuar mintiendo y deformando los hechos, pero le será imposible borrar las imágenes acusadoras de los medios digitales. Son tan indelebles como aquella gráfica de Saigón. Cuando llegue la hora de la justicia estos criminales se las verán con los celulares como testigos de cargo.

22 de enero de 2018

ramonpen@gmail.com

 1 min


Jesús Elorza G.

Desde muy tempranas horas, miles de personas fueron llenando las calles de la parroquia Santa Rosa de Barquisimeto para participar en la peregrinación que se celebra cada año. La Divina Pastora de Barquisimeto es una advocación mariana de la Iglesia Católica. Su imagen tiene su principal centro de veneración en el Santuario de Santa Rosa situado en la parroquia Santa Rosa de Barquisimeto y es la patrona de la ciudad. Cada 14 de enero se celebra una multitudinaria peregrinación mariana, que es considerada la tercera más grande a nivel mundial, solo es superada por la que se hace con la Virgen de Guadalupe (México) y la Virgen de Fátima (Portugal). Sin embargo, tiene un toque auténtico y es que la imagen de la Virgen sí sale de su templo y recorre buena parte de la ciudad. Por lo tanto, se puede decir que es la procesión mariana más grande del mundo en lo que respecta a nivel de asistencia.

El acontecimiento que sentó las bases de la actual devoción a la Divina Pastora ocurrió a raíz de la epidemia de cólera que asoló varios estados venezolanos en la década de 1850. El párroco de la iglesia de la Concepción de Barquisimeto, Macario Yépez, decidió sacar en procesión la talla mariana para invocar su auxilio contra la peste. La Divina Pastora salió de Santa Rosa el 14 de enero de 1856 seguida de una inmensa multitud.

Contra todo pronóstico y rompiendo barreras económicas, de transporte, de salud y de distancia, la procesión de la Divina Pastora en su recorrido 162, superó las expectativas para este año al lograr que más de dos millones y medio de personas se movilizaran y respondieran al llamado de la fe mariana. Los feligreses, venidos desde todas las regiones del país acompañaron a los guaros de Lara en todo en el recorrido de aproximadamente siete kilómetros y medio de la procesión.

En el trayecto de la peregrinación, los participantes se toparon con una tarima lujosamente adornada ubicada en la avenida Morán con Venezuela, a una cuadra del círculo militar de Barquisimeto. En la misma, se encontraban espléndidamente atendidos por una decena de mesoneros la gobernadora del estado y las autoridades militares. Este derroche estaba acompañado de un potente equipo de sonido que hacia retumbar en todos los alrededores las interpretaciones musicales que adornaban el sarao “y que religioso” de los enchufados representantes. El maestro de ceremonias, no perdía oportunidad para ensalzar a los presentes en la tribuna, con loas al gobierno y a la revolución.

Un sentimiento de repulsa e indignación, no se hizo esperar en los feligreses y comenzaron a gritar consignas contra el deprimente espectáculo de los enchufaos por considerarlo ofensivo al acto de devoción que hoy se manifestaba a la Divina Pastora.

El maestro de ceremonia, micrófono en mano, intentaba manipular las consignas de rechazo, haciéndole ver a la “ilustre comitiva” de la tarima otra realidad. A los gritos de “Y va a caer, y va a caer / este gobierno va a caer”….cambiaba el contenido para hacerlo pasable a las autoridades. “Y va a caer, y va a caer/ el gobierno de Trump va a caer”….lo cual era seguido por aplausos frenéticos y la gobernadora transformada en una porrista cualquiera con sus pompones rojos-rojitos.

A la consigna “Fuera, fuera”…le agregó “Fuera, fuera los lacayos imperialistas”….aplausos.

“Si se puede”….la cambio por “Si se puede instalar la revolución bolivariana –socialista del siglo XXI”

La consigna de los estudiantes presentes en la peregrinación “Resistencia, resistencia”….fue modificada por “Resistencia / el imperialismo no pasará”…esta vez. los aplausos fueron acompañados de una ronda de whisky 18 años.

A los gritos de Libertad, Libertad, el maestro de ceremonias muy emocionado, arengó a los presentes en la tribuna señalando que allí estaban los hijos de Bolívar pidiendo la Libertad de los sobrinos de la primera combatiente y el camarada Nicolás….otro whisky.

“Elecciones Ya”…..nuevamente el pueblo miliciano que hoy recorre las calles de Barquisimeto, le exige a la camarada Tibisay que convoque de inmediato elecciones en la Conferencia Episcopal Venezolana……el párroco Muna Molina presente en la tribuna, con una revolucionaria formula sacramental (epíclesis) cambio el vino que representa la sangre de Cristo por un whisky 18 años.

Cuando los feligreses, comenzaron a lanzar naranjas contra aquel bochornoso espectáculo, el inefable locutor pretendió decir que eran peticiones que el pueblo les lanzaba a las autoridades. Pero, como la lluvia de objetos fue en aumento, no le quedó más camino que gritarle a los enchufaos, imitando a Páez, “Vuelvan cara “y saltando de la tribuna se refugiaron en el Círculo Militar”

Ese acto de rebeldía ciudadana contra la desfachatez gubernamental, el hambre, la escasez, la inseguridad fue catalogado como “La Divina Protesta”

 3 min


Francisco J. Contreras M.

Mientras la economía del país muestra signos que deberían llamar la atención de expertos y del común de la gente por el estado de catástrofe que vivimos en los límites de una hambruna, de un desastre sanitario y de una situación explosiva anárquica huérfana de conducción política; por una parte, entre los expertos existe una displicencia ante la obligación de ofrecer diagnósticos documentados, hipótesis de trabajo y un plan de reformas económicas e institucionales y por otra parte, entre la gente domina una pereza social bajo la cual se prefiere la mentira aceptada conscientemente en lugar de la admisión de las verdades amargas y del compromiso que la civilidad exige en estos aciagos momentos de la república.

Es el avasallante mundo de la seudo concreción populista que naufraga entre quejas, resentimientos, odios y muchas extravagancias retóricas, es un mundo que se sobrepone a la sensatez del consenso, del sentido de propósito, de la organización, de la unidad de los factores democráticos requeridos para el restablecimiento de la nación. Es necesario hacer un alto, una pausa en el camino para reflexionar profundamente y comprender los problemas y resolverlos.

Se agotó el tiempo para el mercadeo electoral político, para agendas partidistas o personales interesadas, para inundar las redes con una avalancha de “infoxicaciones” emotivas y de desahogo. Es la hora de sustraer las energías a la adversidad y sacar a este país del tremedal en no más de dos años, en lenguaje médico este paciente descompensado lo estabilizamos en 12 meses y le damos de alta en cinco.

Es necesaria la reconciliación, la unidad y el espíritu de cambio entre los factores auténticamente democráticos.

21 de enero de 2018

 1 min


Robert Evan Ellis

El arresto por parte del gobierno venezolano al ex-ministro de Petróleo, Eulogio del Pino, y al ex-jefe de Petróleos de Venezuela (PdVSA) Nelson Martínez, a fines de noviembre de 2017, así como el despido del ex-titular de PdVSA, Rafael Ramírez, como embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas; sugieren que la crisis en Venezuela podría estar entrando en una nueva y peligrosa etapa en la que los chavistas, aunque parecen fortalecer su mano, están comenzando a “comerse entre ellos”, sin un deseo de cambiar a los líderes y a las élites militares, de cuya continua tolerancia depende la supervivencia del gobierno de Maduro. Los acontecimientos en Venezuela en las últimas semanas sugieren que el régimen de Maduro ha mejorado su posición, ganando una serie de contiendas simbólicamente importantes, a medida que las divisiones en la oposición se hacen más profundas. La victoria inesperada del partido gobernante en 18 de los 23 estados venezolanos en las pasadas elecciones regionales, ampliamente denunciadas como fraudulentas, y su victoria de 308 de los 335 escaños en las elecciones municipales de diciembre, luego de que partidos clave de la oposición boicotearan la elección, desmoralizaron aún más y dividieron las filas de la oposición. Incluso antes de los reveses de noviembre-diciembre de 2017, la oposición se había sentido frustrada por su incapacidad para asegurar el cambio político a través de protestas callejeras masivas y sostenidas o la presión de la comunidad internacional a través del Grupo Lima de 12 naciones. Ni la oposición, ni la comunidad internacional, pudieron bloquear la elección y la instalación de una Asamblea Constituyente – inconstitucional– en agosto de 2017, que parece destinada a reescribir la Constitución para proporcionar un barniz legal al Estado autoritario creado gradualmente por Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez.

El boicot de las elecciones municipales de diciembre por parte de la oposición, también le dio a Maduro la excusa para excluir de las elecciones presidenciales de 2018 a los partidos que boicotearon las elecciones municipales, eliminando a dos de sus principales rivales para la presidencia: Leopoldo López (bajo arresto domiciliario) y Henrique Capriles. Tales maquinaciones, si son validadas por la nueva Asamblea Constituyente, dejan a Maduro como el candidato favorito para las elecciones presidenciales de 2018, si se llevan a cabo. De hecho, incluso si Maduro perdiera ante un candidato presidencial de la oposición, en teoría, la Asamblea Constituyente tiene el poder autodelegado para eliminar al vencedor. A pesar de esas apariencias, el colapso financiero de Venezuela, que depende casi por completo de los ingresos petroleros para sostener las actividades del gobierno –incluidos las militares– y para comprar a sus partidarios, continúa a buen ritmo. A fines de noviembre de 2017, tanto el país como PdVSA tenían incumplimientos técnicos de cientos de millones de dólares en bonos y pagos de intereses asociados, lo que creó la posibilidad de que los acreedores internacionales comenzaran a ejecutar requerimientos por incumplimiento, que podrían conducir a la incautación de bonos. Los activos de PdVSA a nivel mundial precipitaron una crisis de ingresos y pagos que finalmente podría obligar a los militares a moverse para derrocar a Maduro. Sin embargo, nada está garantizado.

¿Cómo tratarán los acreedores internacionales de Venezuela estos eventos ambiguos de incumplimiento? ¿Qué activos podrían buscar para incluirlos en los tribunales internacionales? ¿PdVSA se ha logrado aislar de tales acciones por la forma en que ha estructurado sus contratos y moviendo sus cuentas corrientes al banco CITIC de China?

Todo es incierto. De manera similar, mientras que la mayoría de las personas en el propio gobierno de Maduro, así como sus patrocinadores chinos, rusos y cubanos posiblemente puedan preferir a alguien más competente al frente, es difícil conceptuar en qué punto juzgarán que es menos riesgoso reemplazarlo, que seguir tolerando su mala gestión económica, y sus declaraciones y acciones impulsivas.

Los eventos en Venezuela también se están desarrollando de manera más amplia en el contexto de cambios sustanciales dentro del país, en la región y en el ámbito internacional. A nivel nacional, los colectivos, como las pandillas callejeras centroamericanas, se han convertido en gobiernos de facto por derecho propio, controlando el territorio y, a menudo, participando en actividades ilícitas. La presencia de una gama de actores criminales con intereses en el país de elementos no desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hasta organizaciones criminales locales, como el Tren de Aragua, ayudan a lo imprevisible. Es discutible que, tanto el gobierno como los actores de la oposición, anticipen si tales grupos elegirán “mantener la cabeza gacha”, o luchar, en el contexto de varias formas en que el orden podría colapsar en el país.

En la región, la identidad política de amigos clave y opositores al régimen de Maduro puede cambiar en los próximos meses, y con ella, su postura hacia el gobierno. Entre los amigos de Venezuela, el líder cubano Raúl Castro, dimitirá en febrero de 2018, mientras que el nuevo presidente de Ecuador, Lenin Moreno, ya ha demostrado una postura más reflexiva y menos incondicionalmente partidaria hacia Venezuela que su predecesor. Una determinación final de la victoria de Salvador Nasralla en Honduras, un giro más a la izquierda del presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén, o la elección de Andrés Manuel López Obrador en México, podrían potencialmente crear un respiro para el régimen de Maduro. Más allá del hemisferio occidental, una acción militar en Corea del Norte podría moldear la voluntad de China de suscribir al gobierno venezolano, mientras que un cambio importante en los precios del petróleo, del cual Rusia depende para financiar su gobierno y sus inversiones petroleras, podría afectar las opciones del Estado y de la petrolera Rosneft para continuar brindando apoyo financiero para el régimen. Como sugieren los argumentos anteriores, el futuro de Venezuela depende de una miríada de factores. En la medida en que la crisis se desarrolla el porvenir de la nación estará menos determinado por la capacidad de la oposición para negociar con el régimen, y más definido por el desarrollo del incumplimiento actual de la deuda, la decisión asociada de los militares de cuándo forzar un cambio de régimen, y la postura de los dos principales patrocinadores financieros de la nación: China y Rusia. Aunque hay muchas maneras en que la situación en Venezuela podría desarrollarse en los próximos meses, es útil organizar tales posibilidades en un número limitado de escenarios que puedan ser utilizados por los Estados Unidos y los responsables de la formulación de políticas regionales para la planificación. Este trabajo sugiere cuatro:

Escenario 1: A través de la confusión de un Estado vasallo chino-ruso

En este escenario, Maduro permanece en el poder, ya sea con una victoria fraudulenta en las elecciones presidenciales de 2018, o la suspensión de las mismas.

Debido, en parte, a la continuación de Maduro, sus políticas y el liderazgo cleptocrático con el que está asociado, el pobre desempeño económico de Venezuela, y el aislamiento internacional que también continúa. Las elecciones mencionadas anteriormente en América Latina y el Caribe podrían ampliar modestamente el conjunto de vecinos que expresan su simpatía por el régimen, pero la exclusión de Venezuela de los mercados crediticios internacionales continuará. Aunque el régimen de Maduro podría verse impulsado por los crecientes precios internacionales del petróleo, dependería cada vez más de las ventas directas de petróleo a Rusia ─con su petróleo probablemente refinado en la refinería Vadinar de Essar, adquirida por Rosneft, a través de su compra de Essar por 12.9 mil millones de dólares (USD)─ y el PRC ─con el petróleo refinado en la nueva refinería de Guangdong, una vez que entró en línea─. El régimen eventualmente dejaría de pagar gran parte de su deuda soberana mantenida por acreedores occidentales, así como los bonos de PdVSA, que generalmente no gozan de inmunidad soberana. Los incumplimientos se sumarían al creciente número de sentencias contra Venezuela en los tribunales internacionales, extendiendo aún más la dependencia del régimen de Maduro, de Rusia y China, debido a los riesgos legales de exponer los activos de Venezuela a los tribunales occidentales a través de transacciones comerciales. De hecho, el acuerdo multimillonario del régimen con la empresa minera Crystallex, después de que el último buscara unir los activos extranjeros de PDV Holdings a un juicio anterior, muestra cuán vulnerable es PdVSA para tales acciones internacionales. Mediante la alteración de la constitución venezolana por parte de la Asamblea Constituyente, Rusia y China podrían ampliar sus reclamos sobre los yacimientos petrolíferos venezolanos y otros activos, e incluso, posiblemente asumir un cierto grado de administración diaria sobre la economía venezolana, ejecutando de manera efectiva ciertas partes del país que incluyan un veto de facto sobre ciertas políticas, mientras se paga a Maduro y a las otras élites venezolanas para tolerar la situación. La influencia que ambos tienen sobre el régimen de Maduro, desesperado y con poco efectivo, quedó ilustrada por la rapidez con la que PdVSA liquidó una deuda de 23 millones USD con Sinopec cuando este último, a regañadientes llevó el asunto a los tribunales de los Estados Unidos de América (EUA). De manera similar, a mediados de diciembre, PdVSA otorgó a la firma petrolera rusa Rosneft, a la que le debe 6 mil millones USD, contratos lucrativos para campos de gas costa afuera, Patao y Mejillones, incluyendo el derecho de vender todo el gas extraído en los mercados internacionales. Mientras la racionalidad de la gestión económica venezolana podría mejorar de alguna forma con la supervisión de los rusos y chinos, Maduro probablemente sería libre de seguir promoviendo una agenda izquierdista radical, incluyendo el apoyo político, pero sólo modesto económico, para el Foro de São Paulo, y varios políticos izquierdistas y grupos criminales en toda la región. En este escenario, Venezuela podría proporcionar acceso a bases para los rusos y podría promover una relación más amplia con el régimen iraní de Hussain Rouhani, fortalecido por su reelección, finalizando las sanciones, liberando 150 mil millones USD en activos financieros congelados, previamente embargados por los EUA, y posiblemente provocado por la supresión del acuerdo nuclear de Irán por parte de la administración Trump, con interés de trabajar en territorio venezolano para continuar sus actividades de proliferación. Si bien Venezuela podría comportarse de manera más radical con sus vecinos bajo este escenario, y posiblemente podría servir como un conducto de la influencia rusa, china, iraní y cubana en la región, podría también perder parte de su credibilidad como líder de pensamiento, debido a la percepción negativa del régimen entre aquellos con una postura de izquierda más ideológica. Desde la perspectiva de la región, el escenario de “a través de la confusión” continuaría generando refugiados, fluyendo hacia Colombia, Brasil y el Caribe, ya que quienes se oponen al régimen o no pueden sobrevivir económicamente, deciden irse. Sin embargo, el nivel de refugiados sería cada vez menor y más gradual que si el Estado se derrumbara ─se discute como parte del escenario cuatro en este documento─.

Escenario 2: Transición a una cleptocracia más autoritaria racional

En este escenario, Maduro sería expulsado por otros miembros del gobierno y la élite militar, probablemente en coordinación con los cubanos, y posiblemente involucrando consultas con los chinos y los rusos.

Podría decirse que lo hacen, a fin de crear las bases para un régimen más racional, económica y políticamente, que podría volver a comprometerse con los inversores extranjeros, y por lo tanto sería menos probable que implosione financiera y políticamente. En resumen, actuarían para reducir el riesgo de una transición política menos controlada, en la que el importante número de personas en el régimen actual involucrado en el enriquecimiento ilícito y otros delitos podría ser extraditado a los EUA. Hay múltiples posibilidades para una transición, todas producen resultados similares. En el extremo más consensuado del espectro, Maduro podría declarar el éxito y retirarse voluntariamente. Alternativamente, la Asamblea Constituyente recientemente facultada, podría retirarlo por la fuerza. Dentro de este marco de la Asamblea Constituyente, podría ser arrestado y juzgado por crímenes. En un caso extremo, Maduro podría sufrir un desafortunado accidente y recibir el entierro de un héroe, antes de que sus crímenes fueran expuestos póstumamente por el nuevo liderazgo. El resultado, en términos prácticos, sería similar ─aunque la apariencia de poner a Maduro en juicio podría ayudar a la élite cleptocrática a crear la impresión de que estaban realizando un “cambio real” con el fin de acercarse a la oposición, la comunidad global, prestamistas e inversores internacionales─. En todas estas variantes, este escenario supone que una división significativa no ocurriría dentro del ejército durante la transición. Cualesquiera que sean los detalles, el liderazgo cleptocrático post-Maduro probablemente buscaría incorporar elementos de la oposición en la coalición y prestar especial atención al uso de la Asamblea Constituyente como un instrumento constitucional y legislativo para crear una apariencia de legalidad, a fin de lograr, más exitosamente, atraer el retorno de algunas inversiones extranjeras. Como en el escenario anterior, la Asamblea Constituyente venezolana probablemente modifique la Constitución para dar a Rusia y China mayores participaciones en los recursos del país, así como otras garantías para atraer los nuevos préstamos e inversiones que el régimen requiere para mantener su liquidez y recapitalizar la producción petrolera. Sin embargo, en contraste con la mayor necesidad y la lógica más simplista de Maduro en el primer escenario, los cleptócratas del escenario dos podrían estar menos dispuestos a ceder la gestión económica diaria y otra autoridad de decisión a los tecnócratas rusos y chinos.

De alguna forma, para atraer el capital necesario, lo más probable es que se dirijan a actores estatales seleccionados y compañías petroleras importantes, ofreciéndoles la oportunidad de estar entre los primeros en tener acceso a los 300 mil millones de barriles de reservas de petróleo del país en términos preferenciales (??!!, no las hay), con el incentivo de una gestión económica más racional, garantías legales más sólidas y amplia protección para sus inversiones bajo la “nueva administración” del país.

Sería un trato Fáustico (pacto con el diablo) para algunos, aunque no todos los actores podrían aceptar. Si bien el compromiso entre el sector privado y los intereses de las élites podría parecerse al enfoque del régimen sandinista en Nicaragua, el enfoque para lidiar con la tremenda deuda acumulada de Venezuela podría parecerse a Argentina después de su incumplimiento de deuda en 2001, buscando resolver algunos casos internacionales especiales, a fin de preservar algún acceso a la arena financiera internacional, mientras se maniobra legalmente para escapar de otros. En su política exterior, en contraste con el primer escenario, el nuevo régimen probablemente ejercería cierta moderación en su participación excesiva en acuerdos militares con los rusos, vínculos visibles con grupos criminales y terroristas, o lazos cercanos a Irán, para escapar de la etiqueta de “paria” y, por lo tanto, del aislamiento de la comunidad financiera internacional.

El nuevo régimen incluso podría ofrecer a Estados Unidos y Europa vínculos políticos normalizados y una cooperación limitada contra el crimen organizado, aunque no acepte la extradición. El régimen probablemente también continuaría financiando en silencio las causas izquierdistas políticamente aceptables, como el foro de São Paulo, a fin de mantener sus propias credenciales de izquierda e irónicamente estaría en mejores condiciones que en el primer escenario para financiar ese apoyo. La capacidad del régimen para reintegrarse en América Latina y el Caribe en términos más generales dependería, en parte, del despliegue de las elecciones clave en la región antes mencionada. También hay una variedad de posibilidades con respecto a la capacidad del régimen para llegar a acuerdos con acreedores internacionales, o atraer la participación de inversores internacionales convencionales. Con respecto a los refugiados, este escenario sería el menos oneroso de los cuatro en los vecinos de Venezuela, aunque no sin personas que desean abandonar el país.

Escenario 3: Ruptura y restablecimiento exitoso del orden por parte de las Fuerzas Armadas

En el tercer escenario, Venezuela sufriría un colapso en la gobernabilidad, con un breve período de violencia significativa y soberanía cuestionada, después de lo cual, los militares tendrían éxito en restaurar el orden, creando la oportunidad para una modesta transición política más significativa que en los dos primeros escenarios.

El colapso previsto probablemente se desencadene, en parte, por la crisis financiera que se desarrolla actualmente en el país, en combinación con un evento precipitante. Además, una mayor criminalización y remoción de líderes del régimen por parte del gobierno de Maduro podría forjar una masa crítica dentro de los militares que perciban que a medida que el régimen comienza a “comerse a los propios”, la inacción, más que la acción, se habrá vuelto más arriesgada para sus fortunas personales y perspectivas para evitar la cárcel. El asesinato de Maduro u otro líder clave también podrían actuar como un evento desencadenante. Para que ocurra este escenario, el gobierno cubano probablemente tendrá que decidir que ha llegado el momento de, discretamente, no mencionar la amenaza emergente para Maduro; su considerable penetración en los militares y la sociedad venezolana por parte de sus servicios de inteligencia, haría improbable que no percibieran un intento de golpe contra Maduro a medida que se hubiera desarrollado. De manera similar, para el escenario actual, los rusos y los chinos deberían abstenerse de impedir una resolución militar exitosa del conflicto, por ejemplo reteniendo recursos de sus homólogos venezolanos y militares a medida que se desarrolla la situación. Finalmente, este escenario asume que Estados Unidos no intervendrá extensamente a medida que se desarrolle la violencia, y que la movilización y las acciones violentas de grupos en todo el país, como los “colectivos” y otros actores criminales nacionales e internacionales, no estarán tan fuera de control como para superar la capacidad del gobierno para manejar la situación. Al igual que con los dos primeros escenarios, éste contiene múltiples variantes. Si la violencia fue iniciada por una facción dentro del liderazgo cleptocrático y si los rusos, chinos y cubanos apoyaron tácitamente la respuesta militar, la posibilidad de que los militares restablecieran el orden en el corto plazo podría ser más alta, aunque la probabilidad de un cambio político significativo sería menor. Por otro lado, si la violencia fue precipitada por oficiales subalternos que se rebelaron contra sus superiores corruptos o se negaron a seguir órdenes ilegales o poco éticas, la posibilidad de un desorden fuera de control sería mayor, pero la posibilidad de un cambio significativo después de la restauración de ese orden, también sería mucho mayor. Sea cual sea el camino al desorden, la fuerza militar que restablece el orden probablemente sea el chivo expiatorio y lleve a cabo juicios contra una serie de líderes por la violación del orden constitucional anterior, encubriéndose a sí mismos en su papel tradicional como defensores de la Constitución. El gobierno de transición que establezcan, probablemente se concentre en las elecciones presidenciales proyectadas para 2018 ó programen nuevas elecciones ─dependiendo de cuándo se llevó a cabo el evento─ como un camino hacia la legitimación y la aceptación de la comunidad internacional. En este proceso, los militares estarían particularmente motivados para acercarse a la oposición como parte de su legitimación, y dependiendo del nivel de violencia y reacción de la comunidad internacional, incluso podrían estar dispuestos a aceptar observadores internacionales o fuerzas de paz.

La cantidad de refugiados generados por este escenario probablemente sería mayor que para los dos escenarios previamente examinados, pero inferior, en el largo plazo, que el escenario cuatro, que se analizará a continuación.

Escenario 4: ruptura del orden y desintegración en el caos

El colapso del orden contemplado en el escenario cuatro, siguiendo una cadena de eventos precipitantes, es paralelo a la dinámica discutida en el anterior, excepto que los militares no podrían recuperar el control rápidamente, llevando al país a degenerar en una situación de violencia que se refuerza mutuamente y al colapso económico. El desarrollo de la violencia probablemente provocaría aún más la participación de grupos delictivos locales e internacionales, los “colectivos” y otros actores armados con intereses en el resultado, para incluir posiblemente a actores externos selectos, como los cubanos. Tal violencia también podría dar lugar a incursiones a través de la frontera con Colombia o incluso a una invasión deliberada hacia Colombia por parte del régimen a medida que se derrumba su poder, en una desesperada táctica por unificar el país y evitar la crisis interna. Tal escenario, si ocurriera, probablemente involucraría un ataque a la región de La Guajira con tanques venezolanos y posiblemente operaciones aéreas con aviones de combate rusos, operados por venezolanos contra blancos en Bogotá y en otras partes del país, antes de que se detuviera dicho avance o fuera suspendido debido a la incapacidad de soportarlo de manera logística. Como se sugirió en el Escenario 3, los intentos de los rusos o chinos para controlar ese escenario suspendiendo fondos al Estado venezolano o bloqueando el uso de su equipo militar, podrían contribuir a la escalada de la crisis al impedir una respuesta efectiva conforme la violencia se descontrola. Del mismo modo, oficiales subalternos podrían negarse a seguir las órdenes de sus superiores, lo que contribuiría a una situación dinámica y confusa con una gran incertidumbre con respecto a la lealtad de las unidades en todo el país. En ese entorno, los rusos y los chinos probablemente se encontrarán tratando de proteger sus activos en el país, como los yacimientos petrolíferos y, al mismo tiempo, intentando evacuar a su personal, para incluir intervenciones selectivas en el conflicto en apoyo de estos objetivos, o para guiar selectivamente los eventos a su favor. En su parte extrema, la violencia que se desarrolla podría parecerse al conflicto en Siria, con focos de violencia que se recrudecen en ciertas partes del país antes de ser reprimidas o destruidas, con el foco del conflicto cambiando a otra parte. En sus etapas terminales, en contraste con los otros escenarios contemplados en el presente documento, tal conflicto podría permitir el despliegue de fuerzas de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas en el país, en la medida en que Rusia y China ─con sus vetos en la ONU─ consideren que la fuerza podría ayudar a proteger sus intereses y el personal en el país.

Política de respuesta de Estados Unidos

El análisis previo de los escenarios asociados con la crisis venezolana en desarrollo, sugiere una serie de principios para la respuesta de los EUA, algunos aplicables a todos los escenarios y otros específicos para casos individuales. En general, los EUA deben coordinar con los socios de la región, incluyendo pero no limitado a Colombia, Brasil y los Estados de la cuenca del Caribe, con respecto al manejo del flujo de refugiados del país, así como los intentos de utilizar la Asamblea Constituyente inconstitucional para crear la apariencia de falsa legalidad para cualquier transición.

Los Estados Unidos también deben evitar la tentación de la intervención, con la excepción de una posible participación de EUA en una fuerza multilateral sancionada por las Naciones Unidas en el escenario de “colapso del orden”. Con respecto al escenario de “a través de la confusión”, EUA deberá utilizar sus comunicaciones estratégicas para aprovechar el fracaso demostrado del socialismo populista, incluyendo la importancia de estar atento a las élites autocráticas que, no sólo despilfarran la riqueza nacional, sino que ceden la soberanía nacional a actores extranjeros en busca del poder personal y el enriquecimiento. En este escenario, los Estados Unidos también deben coordinarse con China y Rusia, y deben estar especialmente atentos a sus esfuerzos por aprovechar a Venezuela como una plataforma para promover sus propias actividades y objetivos en la región.

En el escenario “transición a una cleptocracia más racional”, EE.UU. debe coordinar con los socios regionales para insistir en que Venezuela cumpla con las obligaciones financieras previamente adquiridas y actúe de conformidad con las normas legales internacionales en áreas como la extradición, antes de tomar cualquier medida para legitimar el nuevo régimen, o involuntariamente conferir estatus legal a las acciones de su Asamblea Constituyente inconstitucional. Debe presentar acciones criminales selectivas, como casos de prueba y resistir la tentación de eliminar sanciones o de facilitar la capacidad de las empresas occidentales de regresar al sector petrolero venezolano, hasta que el nuevo régimen haya demostrado su compromiso incuestionable de cooperar con el sistema legal internacional y extraditar criminales buscados.

En el tercer escenario, “ruptura y restablecimiento exitoso del orden por parte del ejército”, Estados Unidos deberá estar particularmente atento a los intentos de Cuba, Rusia y la República Popular China de influir en los resultados militares, incluso cuando se esté coordinando con los vecinos de Venezuela en lo relacionado a los refugiados. Además, al igual que en el segundo escenario, los EUA deben coordinar con los vecinos de la región para que el régimen militar venezolano comprenda que tendrá que extraditar criminales, cumplir con obligaciones financieras pasadas, abolir la Asamblea Constituyente inconstitucional y restaurar el poder de la Asamblea Nacional elegida, antes de ser elegible para el levantamiento de las sanciones y el reconocimiento legal de los contratos firmados por el gobierno.

El cuarto escenario, “ruptura del orden y desintegración en el caos”, otorga especial importancia a la coordinación internacional con respecto a los refugiados, el apoyo a la vecina Colombia a la luz del conflicto transfronterizo y la correcta composición de una fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas para restaurar el orden en el país. Mientras, los Estados Unidos deberían oponerse firmemente a la participación de fuerzas de paz chinas y rusas ─ya que protegerían intrínsecamente su propio sector petrolero y otros intereses y posiciones en el país─ una fuerza de las Naciones Unidas en Venezuela podría crear una oportunidad para reutilizar útilmente otros contingentes de mantenimiento de paz en la región previamente dedicados a la fuerza de MINUSTAH en Haití, mientras se negocia con socios como Colombia y México, con un interés expreso en apoyar la exportación de seguridad y desplegar internacionalmente a zonas de crisis.

Lo anterior es un testamento del deterioro de la situación en Venezuela, en el que ninguno de los escenarios más plausibles son historias de “buenas noticias”, aunque algunas son menos indeseables que otras. Corresponde a los Estados Unidos y sus socios en América Latina y el Caribe, no solo trabajar juntos para planificar lo que podría ocurrir en Venezuela, sino también colaborar para que otras tragedias no degeneren en la misma medida.

16/01/2018

@REvanEllis

Research Professor of Latin American Studies U.S. Army War College Strategic Studies Institute

Fuente: http://www.indrastra.com/2018/01/Scenarios-for-Future-of-Venezuela-004-0

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José Rosario Delgado

Próximo a cumplir 100 años, el poema “Balada del preso insomne “, de Leoncio Martínez “Leo”, hoy alcanza más vigencia que nunca, máxime cuando el autor pensó, en sus trasnochos de preso político profesional, que para el año 2000, Siglo XXI, Venezuela estaría totalmente libre de los oprobios y las tiranías que la mancillaron desde su entrada a la geografía e historia universal en 1498, fecha desde la cual no ha comenzado Venezuela ni en una sola centuria en sana ni santa paz, lo que parece ser, más que una desgracia genética, una mabita traída.

Definitivamente el Presidente no debe dormir, no puede dormir ni tiene porqué dormir ante la situación social, económica y política en que ha hundido a esta nación luego de recibir el garrote vil de su malhadado antecesor para que sumiera al país, a punta de bayonetas y hambre, en la más trágica etapa de su accidentada historia política y republicana, siguiendo recetas ajenas y leyendo cartillas perversas con la única intención de lograr y preservar el poder por el poder mismo.

Parafraseando a “Leo”, llegó la bolada del Presi insomne “sólo para eliminar a dueños de abastos y campiñas sin confín en el cielo abierto de la esperanza y de alas extendidas, y en su lugar iluminar torvos campos zamoranos, miserias, venganzas, crueldad, odio vil y un dolor que no acaba nunca ante otro dolor por venir”.

Sí, el Presi no duerme, no puede dormir, no debe dormir, no tiene porqué dormir. Ya padece perturbaciones. Y tales perturbaciones llevan al mandatario a sufrir presentismo laboral; es decir, está en un lugar sin estar en ninguno en realidad, lo que es un tiempo perdido que le cuesta caro al país y que se traduce en largas cadenas y extensas peroratas (“perolatas”, dice mi amigo allá en Chile) en radio y tv de nula productividad.

No dormir también le aumenta sus niveles de irritabilidad, su impulsividad, su conducta agresiva e, incluso, causa serios trastornos de ansiedad y depresión que, sumados al estrés cotidiano de lidiar con tanta torpeza y “jaladera” de los grandes caimacanes de su entorno, afecta y demerita la calidad de vida de los venezolanos, que somos quienes sufrimos las consecuencias de la bolada del Presi enfermo, digo, insomne.

La “bolada” del Presi insomne es la artimaña, el ardid, la bribonada, la vileza, la trampa, la canallada, el chanchullo, la triquiñuela, la jugarreta y todas las demás trastadas que le dan ocasión para hacer un jugoso negocio, no sólo para incrementar los ingresos mal habidos de su red de adláteres, sino de intercambiar bonos por votos y comprar, por adelantado, las elecciones presidenciales que pudieran ser este año. ¿Cómo les parece la bolada?

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