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Opinión

Maxim Ross

Quizás asombre a mis electores con la categórica afirmación que sostengo en el titulo de este breve ensayo, no solo porque se ha convertido en un lugar común decir que estamos en crisis, sea esta económica, social, humanitaria, política o global y catastrófica, sino porque estaría negando lo que todos afirman. No creo que estemos frente a un fenómeno de crisis, al menos en su sentido convencional. El examen de la situación de Venezuela desde ese punto de vista es errado y nos lleva a conclusiones y propuestas equivocadas.

Una idea que se repite.

Si revisamos las distintas opiniones y declaraciones de lideres políticos, intelectuales, economistas, personas o gremios sobre la situación de Venezuela, encontramos que todos afirman que estamos en crisis y que las expresiones de esta se manifiestan en los temas de escasez o de inflación, en el ámbito económico o, más dramáticas, en el plano social o humanitario cuando hablamos de “crisis humanitaria”, refiriéndose a extremos de hambruna en el país o de carencias de nutrición en nuestros niños, lo cual puede ser verdad, pero no es producto de ninguna crisis. En realidad, lo que hacemos es repetir sus síntomas y darles una categoría genérica que no corresponde con la actual situación venezolana.

En el mundo de los negocios se nos habla de crisis de la agricultura, de la industria o del comercio y se nos ilustra con una “caída de las ventas”, el no acceso a divisas o que el parque industrial se ha destruido o se ha reducido en elevados porcentajes. Inclusive en sus análisis se ofrecen diagnósticos basados en situaciones de “volatilidad”, “incertidumbre”, clásicos de situaciones de crisis y se proponen soluciones acordes con ellos, pero no se termina de reconocer la índole del problema.

En el mundo petrolero enfocamos el tema de manera similar. Se dice lo mismo: PDVSA está en “crisis”. La reducción de la producción y su precaria situación operativa y financiera se la atribuimos al mal manejo del negocio.

En el campo de la política se ha creado la idea de que existe una crisis que se evidencia, por ejemplo, con las debilidades de la oposición, con los aciertos o errores de la MUD o con los enfrentamientos, verdaderos o falsos, entre los funcionarios del Gobierno. Estamos en una “crisis política” porque el TSJ niega las atribuciones de la Asamblea Nacional, se realizan manipulaciones electorales o se diseña y desarrolla un proceso constituyente.

Desde luego, cuando enfrentamos los problemas con ese apellido las soluciones y propuestas son consecuentes, pero erróneas. Por ejemplo, cuando exigimos en el campo económico que se enfrente o se suprima la inflación es porque creemos que es producto de una crisis de excesivo circulante o gasto público, lo cual, si bien es cierto, no nos conduce a su verdadera causa.

Si sumamos todas esas apreciaciones y sus consecuencias observamos que, tanto el diagnostico como las soluciones propuestas, no corresponden a la realidad.

¿Qué es una crisis?

De varios diccionarios tomamos el concepto de crisis y todos llevan a la “interrupción de un proceso inercial” o a su “la ruptura o separación”, a “hechos que producen un quiebre” o a la “inestabilidad de una inercia”. Todos ellos, como vemos, encierran la idea de una ruptura de una inercia o de un equilibrio que es independiente de la acción de un individuo o grupo. Tomemos varios casos para aclarar la tesis que defiendo.

En el campo político se puede ver muy claramente en los gobiernos parlamentarios, cuando el partido que tiene la mayoría la pierde, se produce una crisis política y se resuelve con un llamado a elecciones. En el terreno económico existen ilustraciones claras de su significado como lo fueron los distintos casos experimentados por el mundo contemporáneo, la Gran Depresión, la reciente “crisis financiera” del 2007, todas ellas provenientes de hechos o situaciones espontaneas e inesperadas. Un buen ejemplo de lo que es una crisis política y económica lo ilustra el caso venezolano a finales de los 90’s, con el desbalance bancario y con el auge de la presencia de un Chávez, porque provienen de un desarreglo de los mercados económico, financiero y político.

Observamos, entonces que, tanto en los casos políticos o económicos que refiero el patrón común, el patrón de consistencia de lo que se puede llamar “crisis” es producto de la ruptura de una inercia que proviene de ella misma, de una situación espontanea, que se genera dentro del propio sistema, inesperada y no provocada intencionalmente. En este sentido la distinción entre una crisis y lo que pasa en Venezuela es muy clara.

¿Por qué no estamos en crisis?

Podría argumentarse que “estamos en crisis” porque es consecuencia del desencadenamiento de la crisis del modelo económico y político que surge después de 1958, por la ruptura de los pactos democráticos básicos y por la excesiva dependencia del Estado y del ingreso petrolero. Se podría aceptar que seguimos inmersos en la misma, pues los síntomas del pasado son iguales a los de ahora, aunque notablemente exacerbados.

Sin embargo, la diferencia entre unos y otros es muy nítida, pues ahora esos síntomas son provocados intencional y deliberadamente por una ideología y su política de Estado, lo cual distancia completamente la situación actual con la anterior.

Por ejemplo, decimos que la “crisis cambiaria” se debe resolver con la “unificación de los tipos de cambio” o con la eliminación del sistema de control, pero eso no encaja en aquella política de estado. Para contener la inflación, se pide reducir el Gasto o el déficit Publico o la liquidez, pero eso tampoco eso encaja. Para reducir la escasez se pide darle garantías, incentivos y libertades al sector privado, cuestión que va en dirección contraria a lo que se observa. Todas estas “soluciones” son exigidas repetidamente sin encontrar “eco” en el Gobierno y en su Política de Estado, lo cual nos asombra porque, luego decimos que el Gobierno no desea resolver las crisis.

Ninguna de los síntomas que se describen todos los días en Venezuela son producto de una crisis y no provienen de hechos espontáneos sucedidos en el seno del sistema que los organiza. Por el contrario, todos ellos, repito todos, son el producto de la acción intencionada y deliberada de una entidad ideológica y política que ha configurado y está poniendo en práctica una modalidad de vida y de sociedad distinta a la que se tenía y la que se tiene. Para lograr ese objetivo, clásico de todo proceso revolucionario, lo anterior a el tiene que irse y desaparecer, sea más o menos drásticamente, lo cual depende del momento histórico y la fuerza que tenga quien la promueve y dirige.

De esta forma: ¡Venezuela no está en crisis! Esta viviendo la misma experiencia por la que pasaron todas las sociedades y países en las cuales se produjeron revoluciones similares. Todo lo que acontece es producto de decisiones y acciones del ente que domina y regula la sociedad, en nuestro caso de un poderoso Estado, ahora con un enfoque ideológico socialista marxista, claramente totalitario, anti capitalista y adversario de la democracia burguesa. Todo ello se consuma frente a una sociedad civil muy débil, limitada y dependiente del Estado.

No es casualidad.

No lo es, por ejemplo, que se haya impuesto el modelo constituyente, tal como sucedió en la Unión Soviética[1] o en Cuba y en otros países donde este sustituye a la convencional Asamblea precedente. No es casualidad que se intentó imponer en otros países, como el caso de Honduras, sin lograrlo o en el de Paraguay por vía distinta. No es casualidad la idea de la “reelección indefinida” y la del partido hegemónico. No es casualidad que se hayan expropiado centenas de empresas privadas y darle al Estado el manejo de los principales sectores de la economía y de los recursos naturales.

No es casualidad que en todos esos casos se hayan producido momentos de serias carencias materiales, hambrunas, “colas” y racionamientos porque las “fuerzas del mercado” no deben orientar la economía. No es casualidad, tampoco, que se le otorgue la dirección y manejo de los principales recursos petroleros y mineros a las Fuerzas Armadas tal como sucede, por ejemplo, en Cuba. Son demasiadas “casualidades” para que sigamos juzgando la situación como que “estamos en crisis” y no percibamos de que se trata de claros y definidos objetivos revolucionarios.

Lo que nos crea confusión en Venezuela es que este proceso se ha realizado de una manera muy inteligente, sin crear situaciones de cambio dramáticas, sin un ataque fulminante al capitalismo local e internacional, inclusive con la convivencia de algunos sectores del empresariado local y con procesos electorales que generan un simulacro de democracia que se sobrepone a la convencional. Por todas esas razones es muy fácil conceptualizar la situación con la repetición de sus síntomas (escasez, inflación, crisis humanitaria, etc.) a quienes generalizamos, entonces, equivocadamente con el concepto de “crisis” y cuyas soluciones invocamos reiteradamente sin encontrar respuestas.

El socialismo en marcha.

A pesar de toda la confusión que se genera al entender este proceso lleno de corrupciones, narcotráfico, incompetencias, ineptitudes, violaciones constitucionales, trampas electorales, devaluación de la moneda, caída de los precios petroleros, etc., etc., negar su carácter ideológico es un grave y sustantivo error, pues poco a poco, se ha ido implantando en Venezuela un modelo similar al de la Cuba de los 60’s, al de la China o la Unión Soviética con todo y las variantes que imponen los tiempos modernos.

Sobran hechos y pruebas para validar esta afirmación, comenzando por la imposición de un partido socialista único y hegemónico, el cual ahora ha ganado terreno en desarrollar una oposición permitida, sumamente limitada en su capacidad de sustituirlo en el poder, sea por la vía electoral o por cualquier otra. A ello se agrega que los principales líderes políticos están en el exilio. La probabilidad de crear una “oposición a la medida” está en el diseño.

Del lado de la sociedad civil la situación es similar con la creación de una expresa división social, en la que unos son protegidos y subsidiados y otros no. EL CLAP y el Carnet de la Patria son herramientas similares a las de otras experiencias, con nombre distinto. Del lado político de la sociedad civil, se han logrado neutralizar los sectores opositores más radicales y, sin protesta alguna, que unos cuantos millares de venezolanos, sino millones, se hayan expatriado “voluntariamente”, imitando el éxodo que en Cuba o en China se produjo de manera bastante más drástica y dramática. La creación de una verdadera parte de esa sociedad parasitaria y completamente dependiente del partido y del Estado cierran el circulo de una progresiva y, posiblemente, irreversible sumisión.

La moneda, el bolívar, como consecuencia es sistemáticamente destruido, cual es una consigna básica de los socialismos. Ahora la criptomoneda será el arma fundamental para combatir la escasez de divisas y para instaurar una moneda autónoma e independiente del sistema internacional.

La escasez, si bien tiene que ver con la insuficiencia de divisas, obviamente tienen mas que ver con la expresa destrucción del aparato productivo privado y el espectro de controles y fiscalizaciones[2] que lo rige. Que no haya alimentos no es problema de una “crisis” es producto de una deliberada intención política y estratégica. Luego, que persista y se potencie la inflación es el resultado de un modelo estratégico de Gasto Publico que la promueve y no, como se cree, que es resultado de incompetencias e ineptitudes. Pedirle al Gobierno que la controle es pedirle que renuncie a su estrategia de Gasto, a lo que sigue la creación de un Gobierno “benefactor” que aumenta el salario mínimo, las pensiones o diseña Bonos electorales, de “guerra” u otros.

Clientelismo y lealtad política se juntan en esta eficaz herramienta revolucionaria. Se trata, al final de cuentas, de una lucha por el poder que va más allá de Venezuela. No de una o varias crisis en las que todos esos llamados a resolverlas quedaran en el vacío.

En este contexto, cabe desde luego la pregunta: ¿Qué le depara el destino a Venezuela? ¿La continuidad y permanencia de este modelo o su sustitución por una alternativa democrática?, lo cual, a mi juicio depende de cómo enfoquen los contendientes políticos y la sociedad civil el problema. Ofrezco dos alternativas.

¿Dos socialismos?

La experiencia dice que esos regímenes evolucionan en dos direcciones. Unos, caso de los soviéticos y su órbita no vieron a tiempo, se derrumbaron estrepitosamente y abrazaron abruptamente el capitalismo. La China principalmente, luego Vietnam, Laos y Cambodia, entre otros, vieron a tiempo y supieron combinar exitosamente los dos sistemas, el político y el económico para garantizar su permanencia y sostenibilidad.

Cuba, la maestra del modelo venezolano, está en ese curso con una velocidad que no dice si lo cierra o no exitosamente. El socialismo en Venezuela está en el medio de esas opciones y será influido seguramente. No sé si vera a tiempo y colapsara estrepitosamente o si logra evolucionar hacia el modelo chino, especialmente porque el petróleo juega ese rol paradójico entre sostener y retrasar.

Frente al 2018 y lo que sigue.

Primero que nada: Olvidémonos de la palabra crisis y de sus soluciones. El 2018 es demasiado decisivo porque hay que escoger entre someterse al “status quo” o modificarlo y las opciones que se tienen son muy limitadas. La voz de la sociedad civil que puede ser sometida es indispensable. De que esta aparezca y se manifieste abierta y expresamente, sumándole poder a lo que queda de los líderes y los partidos políticos, depende que ese socialismo se quede en Venezuela, sino para siempre, por largo tiempo.

Las elecciones presidenciales son una oportunidad para opinar si vale la pena reelegir a quien gobierna ahora o es mejor decidir otro camino. La exigencia de una autentica ruta democrática que garantice unas elecciones verdaderamente libres y el reconocimiento de los poderes elegidos legítimamente por el soberano debe ser su consigna.

El mundo y nuestros principales vecinos y aliados reconocen el peligro y están del lado opositor, pero de allí a actuar hay un largo trecho. Deben estar a la espera de un mensaje o de una señal que diga indique el mejor camino.

[1] Recuérdese el dramático proceso que se vivió en ese país entre los anos 1917 y 1921, cuando se entablo el duelo político y militar entre la Asamblea presidida por Kerensky y la que promovió Lenin, sobre todo cuando este último fue perseguido y obligado a huir.

[2] Al momento de escribir estas notas se produce la “intervención” de la SUNDDE en los principales auto mercados.

 11 min


Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

Patria o Yocandra, la misma persona y también distinta. El primer nombre ajustado a lo que pasaba y pasa como consigna en la Cuba recién tomada por asalto y la que continúa siendo asaltada. El nombre que sublima el gesto del Che de poner sobre la barriga inflada de la madre a punto de parirla. De parir a quien bautizaron con ese sustantivo, y que el personaje se arrancó de la piel para hacerse llamar Yocandra, por la burla que impone la ruina de su tierra o la grandeza de un apelativo que no cabe en ser humano alguno.

Yocandra, vocativo tomado de los papeles de un seudo escritor que lo había creado, pero que jamás respiró como literatura, pero ella sí. Ella, personaje. Ella, ficción o realidad, referente de una aventura que aún mortifica la conciencia del mundo. Ella, personaje que desnuda una hora muy larga del llamado “período especial”, cuando nació su niña Attys Luna, la hija de la escritora.

Saber que la nada existe, que es un rencor vibrante. Descubrir al final que todo eso, la mentada revolución cubana, no es más que un remedo. Un crimen aplaudido por todos los que se dicen manifestantes, protagonistas de una historia desfasada, criminal, atornillada al populismo, al oportunismo más descarado.

Nuestro personaje –ella- vive afiliado a esa realidad. A las secuencias del esbirrismo de los CDR, de la delación, de la putería y chulería nacional. El personaje se quita la máscara, que es la misma que se ponen los dirigentes, sólo que la máscara de ella, la de la Patria o Yocandra, es la del dolor. Es la máscara de la víctima. La verdadera cara de la infamia, porque en ella están los pliegues, los surcos de sujetos con nombres y apellidos como Ernesto Guevara, Fidel y Raúl Castro, entre otros fascistas que convirtieron la Isla de Cuba, en la Cuba sin Isla.

2.-

El vacío, la cotidianidad de la nada. La miseria. La gran pereza colectiva. Un país que dejó de ser país para ser sólo una consigna, una enseña en una pared ruinosa. Una isla cuyo mar llega a las miserables cocinas y allí se instala con su sal, sus corales, sus monstruos raigales, su agua apesadumbrada, su porquería callejera. Una isla que desaparece del mapa del mundo gracias al silencio del mundo. Una isla inundada por el Caribe, por los tornados que hacen de las calles faramalla de miserables que bailan y juegan dominó en medio de la podredumbre de las cloacas.

Cuba es una mujer asomada a un balcón. Ella, descalza, sin pantaletas, sin ropa interior mientras en el Malecón gira el pequeño mundo de los desperdicios. Cuba es una insinuación.

Esta primera novela de Zoé Valdés, reconocida, leída y traducida a otros idiomas, la consagraba como una joven promesa, que ya dejó de serlo, es una escritora leída en todos los ámbitos de nuestra cultura literaria. Es una narradora que escribe desde su cubanidad. Que no se aleja de su calle, de sus personajes, de sus familiares. Es una escritora cubana en el exilio, pero lleva a su país siempre en la maleta. Por eso recurre a este intertítulo: “Morir por la patria es vivir”, pero también contiene una ironía, porque Marguerite Yourcenar, pocas líneas abajo, usada como epígrafe, dice: “Tener miedo del futuro, eso nos facilita la muerte”.

Palabras duras, de muerte, y más si el personaje se llama Patria. Patria o muerte, moriremos, traduzco. Y de allí, de sus primeras letras: “Ella viene de una isla que quiso construir el paraíso. El fuego de la agresividad devora su rostro…”

Después la seguimos en las anécdotas, en una narrativa que no descuenta nada. Que todo lo suma a la barbarie que aún continúa asolando a ese país que se niega a morir pese a los fusilamientos, las torturas, las cárceles, los insultos, el hambre, la humillación.

Pues bien, Patria, que no es Yocandra, porque Yocandra es metaficción, y ella es reflejo de la realidad, vivió y vive en todas las mujeres cubanas lo que ella cuenta, lo que su personaje, su doble, su desdoblamiento, acusa mientras sus libros, que son los de la narradora Zoé Valdés recorren el mundo.

Yocandra comienza a ser exilio. Quiere borrar su nombre para ser otro, en préstamo. Porque ese nombre sacado de unas páginas de pobreza literaria, enaltecen lo que será su nuevo espíritu. La patria ya no es. Cuba es una isla rodeada de Patrias exiliadas.

3.-

Esta exposición narrativa de Zoé Valdés deriva en varios personajes que le hacen compañía a Patria o Yocandra, quienes conforman el tejido social en el que se mueve ella. Con El Traidor, falso novelista, amante y un enchufado del régimen, un estafador de ilusiones; La Gusana, una de las amigas del personaje principal, quien al final logra salir de la isla; El Lince, otro de los amigos de Patria, quien termina huyendo de Cuba en una balsa, y el Nihilista, un fracasado cineasta que también forma parte del entorno de la mujer.

Ellos, todos animan el mundo de La Habana donde vive Patria. Ellos desnudan la corrupción, el miedo, la miseria y la incertidumbre que habita en el alma de esa nación, regida por una tiranía que vigila, espía, bucea, indaga, descubre y castiga a la disidencia.

“La nada cotidiana” (Quinteto/ Salamandra, España 2002) se asimila bien a un discurso a veces poético de narrar, aunque la desnudez de su sintaxis expone más claramente el paisaje de un país que ha dejado de serlo para convertirse en una cárcel.

Expresiones como “Tres ventanas abiertas confirman que el mar existe”, “El agua es una atracción lenta, una serenidad máxima”, “padezco de un suspiro eterno”, dan cuenta de la médula poética de esta novela.

En las escenas eróticas la tensión llega a su límite. La narradora juega con el lector, con la narrativa del deseo del lector: lo excita, lo convierte en participante del acto carnal. Zoé Valdés cuenta, narra en medio de un orgasmo verbal.

4.-

Los mitos de la Cuba potencia, de la Cuba culta, de la Cuba solidaria y culta se desprenden de su pedestal. La carestía, el estraperlismo (bachaquerismo en Venezuela), la especulación, el robo, la usura…todo está en esta historia que en esta hora viven algunos países como Venezuela.

Una muestra:

“Total, que me despabilé con el buchito de café, me lavé los dientes, desayuné agua con azúcar prieta y la cuarta parte de los ochenta gramos del pan de ayer. He administrado muy bien el pan nuestro de cada día. Cuando hay -¿si es que hay!- lo pico en cuatro: un pedazo en el almuerzo, otro en la comida, el tercero antes de acostarme, si no lo he compartido antes cuando tengo visita, y el cuarto es el destinado al desayuno. Después volví a lavarme los dientes. Tengo pasta dental gracias a una vecina que la cambió por el picadillo de soya, porque yo sí es verdad que no ingiero eso, sabrá Dios con qué fabrican esa porquería verdosa y maloliente. Me han vuelto vegetariana a la fuerza, aunque tampoco hay vegetales”.

Y como vivía pensando en las musarañas y los apagones eran constantes, Patria no trabajaba jornada completa. Era empleada en una revista literaria que dejó de salir, pero hacían creer que existía, como todo en este tipo de regímenes. Dicen que hay pero no hay. Dicen que es el paraíso y es el infierno.

Acosada por una soplona, a quien ella apodaba “la militonta”, Patria, la patria, la que lleva otro nombre, se siente acosada, estudiada de arriba abajo por aquella mujer que, como sus profesores, también es policía. Y los que se ocupan de perseguir en las calles, mientras más violentos son más pollos comen. Considerada una “gusana” por esa comisaria, Patria ya no era la patria que ella creía ser. Por eso se decía:

“Vivíamos exiliados de nosotros, nuestras almas en destierro, el cuerpo respondiendo obediente al interrogatorio de las circunstancias (…) Preguntar no estaba permitido (…) Nunca podremos erguirnos totalmente por culpa de los fusilamientos”. Por esa razón vivía en “La Habana, Ciudad Mortaja”.

Esta novela recoge imágenes y expresiones que se han convertido en una ventana de denuncias. No la ventana que descubre el mar. Es la ventana por la que es posible dejar colar:

“De tan alto sentimiento patriótico nos hemos transformado en decadentes, y jugamos con la vida como a la gallinita ciega (…) ya sé que un exiliado tiene hasta la tumba prohibida”.

La isla, ese terrón que antes era de azúcar y ahora es un coágulo de amargura, tiene en la voz de la narradora esta imagen: “Un país obsesionado con obtener riquezas de la miseria”.

El desarraigo no termina de borrarse de la lengua. Raspa la palabra, relata su condición de extraña: “Vivir en el exilio aguza el estado onírico”. Los sueños se hacen más reales, más diarios, más nocturnos, más siempre. Se sueña para despertar en medio de una pesadilla.

Y como todo estado policial con las características de Cuba u otro país que haya pasado o pasa por esta terrible experiencia: “…cada escritor tiene un policía asignado”, y los castigos para quienes se “portan mal” se convierten en primera persona, como en el caso del Nihilista: “Estuvo siete años entre premios, interrogatorios, cárceles, autoencierros, disidencia y reintegración”.

Y como si el cierre de la novela fuese un calco de lo que acontece en pleno siglo XXI en alguna región muy cercana, se pregunta: “¿No ven que me ido quedando sin amigos? Se me fueron, se me van, y apenas puedo hablar de ellos en voz alta, y debo fingir que no me alegro cuando les va bien y tienen trabajo, y reúnen unos quilitos (dinero), y tal vez regresen de visita, pero ya no viven aquí, ya no estamos juntos en el día a día, ya no existe más el “vamos a casa de fulano”, porque fulano, sutanejo y esperancejo se fueron a Miami, o a México…”.

Zoé Valdés cierra la ventana que daba a su mar con esta oración:

“Ella viene de una isla que quiso construir el paraíso”.

 7 min


José Rosario Delgado

Los que hablan a diario de apátridas o vendepatria, los que acusan a los medios y a sus periodistas de pitiyanquis e imperialistas, los que catalogan de oligarcas y burgueses a quienes exigen alimentos o reclaman asistencia social; es decir, los que manipulan al gobierno, a sus enchufados, esos que estigmatizan y satanizan a los empresarios que quieren producir, cosechar, distribuir y surtir de insumos a un país necesitado de lo que más tiene, agua y gasolina, elementos que impulsan el desarrollo y la vida de una nación, son los traicioneros “revolucionarios” que la fatalidad nos ha traído en estos aciagos momentos que vivimos y los problemas que padecemos en Venezuela y que no tienen solución a corto ni mediano plazo.

Nunca antes la mentira ni el engaño oficial se habían entronizado y enseñoreado en una estructura institucional como la que actualmente arruina y devasta a este país de reconocida y probada riqueza material, intencional y espiritual; unos perversos mandatarios que nos descapitalizan económica y socialmente ante los ojos del mundo y sin que nadie mueva ni un solo dedo para evitar que éstas y otras voces sigan perdiéndose en el vacío de la indiferencia y de la injusticia con el hambre y las enfermedades que hacen huir o morir a una población que lo único que atesora en su corazón es fe y esperanza, porque hasta la caridad se encuentra envilecida.

Es posible que se trate de un ensayo socioeconómico mundial peor que el experimentado en Cuba del cual extraerán enseñanzas y aprendizajes mientras nos llevan como conejillos de indias a mesas, cubetas y probetas de laboratorio, similares a los de la Alemania nazi, con el fin de provocar otro Holocausto que haga entender al espectador liderazgo universal que con la vida de millones de personas no se juega, si es que todavía piensan y creen que esto es un juego.

La revolución bolivariana y socialista en Venezuela está matándonos de hambre y de enfermedades mientras el gobierno traicionero continúa esparciendo sus migajas entre los que doblan el lomo y los que se niegan o están a punto de quebrarse porque la necesidad tiene cara de perro y las responsabilidades familiares son muchas para pensar en el suicidio como alternativa de solución a la crisis personal e individual.

Esta traición fatal está llegando a su fin único que es la patria y muerte a todos los venezolanos sean o no culpables de haber permitido la llegada y permanencia de un régimen armado, letal, nefasto, traidor, felón, desleal, alevoso, infame, vil, conspirador, infiel, infame y hambreador que con la colaboración y participación de grupos de activos o pasivos borregos cooperantes, delatores, sapos, soplones, confidentes, acusones, genuflexos y chivatos arremete en contra de un pueblo dulce, manso, dócil, sumiso, disciplinado, obediente y fiel hasta la muerte por inanición.

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Descentralización y Autonomías Políticas

Bien amigos lectores, comienza un nuevo año. Oportunidad apropiada para expresar buenos deseos y militar dentro de una óptica optimista. Sin embargo, entiendo que la realidad conspira contra esta pretensión. Basta asomarse a las predicciones elaboradas por expertos en diversos campos para alimentar sentimientos de naturaleza pesimista

A pesar de esa circunstancia, me voy atrever a formular un vaticinio positivo para este año que se inicia. Esperemos que los distintos actores políticos (oposición y gobierno) abandonen la lógica que tiende a negar humanidad a los contendores en la lucha política. Cuando esto sucede, vale decir, los bandos se niegan la humanidad recíprocamente, tiene lugar lo que la etnóloga francesa Germaine Tillion (1907-208) denominó “enemigos complementarios”. En otras palabras, los actores en pugna promueven una visión que los posiciona, no como adversarios sino como enemigos y, en consecuencia, buscan su mutua destrucción.

Desde luego esta última afirmación requiere una aclaración. Ha sido el chavismo el que inicialmente desarrollo un relato político que escindía la sociedad venezolana en polos irreconciliables: patriotas vs escuálidos. Sin embargo, me voy atrever a señalar que esta lógica dicotómica, a lo largo del tiempo, se impuso con fuerza en la narrativa de los bandos en pugna. En otras palabras, invadió el campo de enunciación de los actores que hacen vida política en el país. Es en este sentido que hacemos uso del concepto de “enemigos complementarios”. Probablemente esta circunstancia ayuda a explicar las dificultades que ha tenido el sector democrático para elaborar una estrategia que le permita sortear con éxito la trampa implícita en definir el ámbito de lo político en términos de enemigo/amigo.

Esta circunstancia, por otra parte, ayuda a explicar la ausencia de confianza de la población en los procedimientos de naturaleza electoral. Los estudiosos de este comportamiento lo han definido como desafección democrática: sentimiento subjetivo de cinismo y de falta de confianza en el proceso político, los políticos y las instituciones democráticas.

Es fundamental apuntar que esta desafección ataca por igual al chavismo-madurismo y a la oposición democrática. Sin embargo hay un aspecto positivo. Se está creando la posibilidad para que el campo de lo político se abra a nuevas opciones que pudieran interpelar a sectores insatisfechos de la población alineados indistintamente en ambos bandos.

Vale la pena, entonces, formular las siguientes interrogantes: ¿Cómo interpretar esta última aseveración? ¿Se encuentran los destinatarios de estas narrativas huérfanos? ¿Aún no ha surgido su reemplazo discursivo´? ¿Opera la oposición democrática con claves narrativas del pasado? ¿Existe la posibilidad de desarrollar una nueva gramática política que dé cuenta de las nuevas circunstancias que están emergiendo?

Recuperemos el optimismo presente en la apertura de este artículo. Después de todo estamos iniciando un año nuevo. Reitero, entonces, la afirmación con la cual iniciamos este breve escrito. El sector democrático de la oposición tiene oportunidad de recuperar y hegemonizar el espacio cultural y político del país. Esta es una tarea, desde luego, que trasciende el ámbito estrictamente electoral. Máxime si se quiere evitar el resurgimiento de apuestas populistas de cualquier signo.

En este sentido, es necesario colocar la atención en la ejecución de dos tareas. Primero, superar la trampa implícita en la idea de “enemigos complementarios• Vale decir, superar los engaños de las narrativas dicotómicas (escuálidos-chavistas; izquierda-derecha; ricos-pobres; etc.) en las cuales ha estado sumida la oposición a lo largo de las últimas décadas. En segundo lugar y, como consecuencia de la primera premisa, habría que elaborar un relato de naturaleza transversal con el propósito de construir una nueva mayoría que ejerza la dirección política e intelectual de la Venezuela por venir.

¿Qué implica asumir un esquema de naturaleza transversal? Veamos. Por un lado, tomar de la totalidad de espectro político (sin complejos) las propuestas más beneficiosas para los ciudadanos y, por el otro, potenciar el alcance de la narrativa democrática sobre una diversidad de actores.

En fin, poner en práctica una apuesta de este signo permitiría ir al encuentro de la gente con independencia de sus distintas identidades ideológicas. De esta manera se abriría el camino hacia la construcción de un nuevo orden de naturaleza democrática. Y se saldría al paso a iniciativas de naturaleza aventurera.

No tengo dudas, la política debería ser así.

06 de enero 2018

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 3 min


Jesús Elorza G.

Al reiniciarse las actividades académicas y administrativas de la universidad, luego del receso de las festividades navideñas, los obreros, empleados, profesores y estudiantes se veían con el rostro entristecido. El Feliz Año, no representaba la alegría de otros tiempos, por el contrario, no habían terminado la frase de salutación cuando inmediatamente la conversación se trasladaba a los problemas generados por la situación de hiperinflación.

- Mi remuneración mensual pasó a ser un “Salario de Hambre” decía molesto uno de los docentes. En septiembre del año pasado, representaba un 17,8% de la canasta básica del CENDAS. Dicha cifra se redujo a 6,58% el 1 de enero de este año a pesar del aumento decretado por el gobierno. Mi salario como profesor agregado (incluyendo el bono alimentario) se mantuvo en un nivel cercano al 20% de la CB hasta septiembre de 2017. En la medida que el proceso de hiperinflación tomó cuerpo esta cifra descendió a 8,46% en noviembre y descendió aún más en diciembre cuando llegó a representar un poco menos del 5% de la CB. Para enero, no quiero ni imaginarme cual va a ser el deterioro, ya que este irresponsable gobierno cree que con sus medidas demagógicas de “aumento salarial” sin tomar medidas para contener la inflación va a solventar la crisis que hoy vivimos. Por el contrario, la crisis se va a agudizar mucho más y creo que vamos a una hambruna generalizada.

- Comparto, lo que dice el colega, dijo otro miembro de la comunidad, cobré mi quincena, algo más de 450.000 bolívares, y fui a comprar alimentos para mi familia (Mujer y una hija)…..y casi me da un infarto cuando ¡¡¡me cobraron 40 mil bolívares por una cebolla!!! 80 mil por un huevo. Prácticamente, con un kilo de cebollas y un cartón de huevos…..¡¡¡Quede limpio!!!! No tengo, la menor posibilidad de adquirir los otros insumos necesarios para la alimentación de mi familia: Carnes, leche, pan, mantequilla, harina, jugos….etc.

- Uno de los obreros, intervino para decir, que en su caso, además de sufrir los altos costos de los alimentos, tenía que agregar el pago del transporte para llegar a su sitio de trabajo en la universidad. Tengo que agarrar dos camioneticas diariamente y a partir del “Feliz Año” me consigo que nuevamente aumentaron el pasaje a 3.000 bolívares. Lo que representa un gasto para mí de 12.000 bolívares por día, 60 mil por semana y mensualmente representa 240.000 bolívares ¡¡¡Un tercio de mi sueldo se va en transporte solamente!!!

- Un grupo de estudiantes, señalaban que uno de los graves problemas que afectaba a sus sector era el de la deserción, cuyas alarmantes cifras ya superaban el 60% de la matrícula. Y los pocos que quedamos en las aulas, nos conseguimos en este “Feliz Año” con el problema del comedor sin resolverse…sigue cerrado y ahora hay que agregar, la falta de transporte por carecer las unidades de piezas de repuestos tales como baterías o cauchos por solo citar dos elementos. Estamos conscientes que nos resultará imposible continuar estudiando con estas precarias condiciones. Los camioneteros ¡¡¡No le paran bolas al medio pasaje estudiantil!!! Y sin comedor, nos tocará pasar todo el día sin ingerir ningún tipo de alimento….una empanada con un refresco ¡¡¡¡resulta inalcanzable para el bolsillo de un estudiante!!!!

- Los costos de las resmas de papel y el tóner de las maquinas, acabaron con mi negocio de fotocopias en la universidad, una copia ahora cuesta el “ojo de la cara”

- Al igual que todos ustedes, a nosotros los empleados también nos afecta el transporte, el comedor y los bajos sueldos, dijo una de las secretarias. Para sobrevivir, acudimos regularmente a los préstamos de la Caja de Ahorros. Pero, cuando comienzan a descontarnos los pagos, solo nos queda una miseria de sueldo neto en nuestras cuentas…..estamos empobreciéndonos aceleradamente.

- El presidente el Instituto de Previsión del Profesorado (IPP) caminaba de un lado a otro, hablando consigo mismo…..No puede ser, no puede ser…hemos sido notificados por las clínicas que nos prestan servicios de atención al seguro HCM que a partir de este “Feliz Año” los seguros a los cuales estamos adscritos solo van a cubrir el pago de honorarios médicos. Todo lo demás: Insumos, exámenes y medicinas serán cubiertos por el afiliado para que después se los cobre al seguro por vía reembolso……¡¡¡fin de mundo!!!

En síntesis, los sueldos y salarios de los miembros de la comunidad universitaria solo alcanzan para cubrir el 7% de la canasta básica. La Asistencia Social a los estudiantes es una quimera…no existe. La atención en materia de salud está prácticamente agotada, los aportes del gobierno en esta materia son pírricos, y pretender trasladar los costos asistenciales a los trabajadores. El mantenimiento de las instalaciones se hace más crítico. No hay recursos para la extensión universitaria, así como tampoco para los trabajos de campo. Las áreas de postgrado y las de pregrado se ven seriamente afectadas por la deserción estudiantil.

El colapso del sector universitario, es manifiesto, corresponde a los miembros de la comunidad obreros, empleados, estudiantes y docentes levantar su voz de manera unida, para reclamar al gobierno nacional un presupuesto justo que permita atender de manera urgente la asistencia social integral, la extensión universitaria, la investigación, el postgrado y el pregrado, sueldos y salarios indexados a la inflación y el fortalecimiento de los IPP.

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Tzvetan Todorov

Analizar la ideología totalitaria no basta para describir la realidad de los países en los que prospera. Aunque la ideología desempeña un importante papel en la lucha por la conquista del poder, en el seno del Estado comunista asume una función cada vez más decorativa y ritual, porque en esos momentos forma parte de los medios, no de los fines. En este sentido ese Estado no es verdaderamente una teocracia secular, o ideocracia, como se ha podido pensar. El poder ya no tiene más finalidad que sí mismo, aunque sigue siendo necesario mantener el mito comunista.

Encontramos una confirmación de este cambio en un documento publicado recientemente, el diario del dirigente comunista búlgaro Georgi Dimitrov, que mantenía contacto frecuente con Stalin y sus colaboradores más próximos entre 1934 y 1948, y que tomó nota de las palabras que intercambiaban. Las estudio en el capítulo titulado «Stalin de cerca». Tienen que ver sobre todo con la política exterior de la URSS. Ahora bien, Stalin no sólo no hace nunca exposiciones doctrinales, lo que podría explicarse por las circunstancias, sino que además advierte expresamente a sus interlocutores contra la tentación de tomar al pie de la letra los eslóganes ideológicos. Reconocer la supremacía de los principios ideológicos habría creado una forma de legitimidad, a saber, la fidelidad a la doctrina, que sería independiente a la voluntad del jefe. Es tanto como decir que habría abierto una brecha en el monismo totalitario. Stalin no tiene el menor escrúpulo en contradecir los dogmas abstractos e incluso sus propias afirmaciones, y por eso el jefe tiene que reescribir constantemente la historia del partido y rodearse de colaboradores jóvenes en detrimento de los viejos bolcheviques. Los viejos podrían recordar el pasado y reivindicar los principios que se defendieron en otros tiempos, mientras que los jóvenes deben su ascenso exclusivamente a la voluntad de Stalin, por lo que su sumisión es incondicional. Ya Orwell había observado estas características del totalitarismo.

La finalidad es conquistar y conservar el poder, y el medio (eventual), las bonitas construcciones ideológicas. Encontramos ejemplos de cómo se aplica esta máxima a lo largo de todo el período en que Dimitrov toma notas. Durante el pacto germano-soviético (y por lo tanto nazi-comunista), Stalin no siente la menor repugnancia ideológica en colaborar con Hitler. Para él lo único que cuenta es que los países europeos se debiliten mutuamente debido a esa larga guerra. Un año después incluso propone a Hitler unirse al pacto tripartito (Alemania, Italia y Japón) y convertirlo en cuatripartito. En cuanto empieza la invasión alemana, se olvida de toda referencia ideológica y sólo reivindica la guerra patriótica contra Alemania. La ideología hace las funciones de una máscara de la que sólo puede decirse que es útil o dañina. La de Hitler traiciona a su autor. Afirma que los demás pueblos son inferiores, así que ¿cómo pretende que lo apoyen? La de Stalin proclamará las ideas de igualdad y paz, y poco importa que en realidad exija la sumisión y practique la violencia. Después de la guerra reprocha a los dirigentes de la Europa del Este que empleen palabras como «sóviets», «comunismo» y «dictadura», ya que hablar de estas cosas es contraproducente, puede asustar a los indecisos y alertar a los aliados, que se han convertido en hostiles. Basta con actuar. La ideología se ve reducida a una pura forma más o menos cómoda. El fondo es apropiarse del poder.

El comunista medio no es un fanático, sino un arribista cínico que hace lo que hay que hacer para acceder a una posición privilegiada y asegurarse una vida de mejor calidad. El motor de la vida social no es la fe en un ideal, sino la voluntad de poder. Además la Seguridad del Estado nada tiene de hueca. Su actividad es absolutamente indispensable para que funcione el régimen, que sin un aparato de represión se derrumbaría de la noche a la mañana. Su papel, pese a sus supuestas intenciones, no es luchar contra los enemigos ni castigar a los culpables. Si los hubiera (cosa que la cruel represión de los primeros años del régimen ha hecho imposible), la justicia y la policía corrientes bastarían y sobrarían para reprimirlos. El objetivo de la Seguridad no son los culpables, sino los inocentes, a los que es preciso mantener todo el tiempo atemorizados, para que colaboren con ella y la ayuden a alcanzar este otro ideal: una sociedad totalmente transparente, bajo continua vigilancia, en la que el aparato de control pueda disponer de un conocimiento total sobre la población.”

De La experiencia totalitaria (Círculo de Lectores, 2009)

Prodavinci

6 de enero de 2018

http://prodavinci.com/todorov-sobre-el-uso-de-la-ideologia-en-el-comunismo/

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​José E. Rodríguez Rojas

En los últimos meses se ha agudizado la debacle de la capacidad de compra de los profesores universitarios. El salario de un profesor agregado representaba, en septiembre del año pasado, un 17,8% de la canasta básica del CENDAS. Dicha cifra se redujo a 6,58% el 1 de enero de este año a pesar del aumento decretado por el gobierno. En otras palabras, en los primeros días del año que se inicia, el profesor universitario debe ingeniárselas para obtener de otras fuentes el ingreso necesario para costear el 93% de su gasto familiar. La hiperinflación ha pulverizado la capacidad de compra del salario universitario.

Hemos venido haciéndole seguimiento a la evolución del salario de los profesores universitarios, a fin de determinar como la capacidad de compra de los docentes ha sido afectada por el proceso de inflación que agobia a los venezolanos. En artículos previos hemos detectado una tendencia al deterioro de la capacidad de compra de los profesores que se inició en el año 2001, cuando el salario básico de un profesor con categoría de agregado era superior al valor de la canasta básica (CB). A partir de allí la capacidad de compra de los profesores ha venido cayendo hasta los años recientes cuando el salario de un profesor agregado llegó a representar un monto cercano al 20% de la canasta básica. En otras palabras un profesor universitario activo debía recurrir a otras fuentes de ingreso para poder cubrir el 80% de su gasto familiar (Ver: Rodríguez Rojas José E. El deterioro del salario universitario continúa. Dígalo Ahí, 9-10-2017).

A finales del año pasado la inflación tomó nuevos bríos, lo cual nos ha llevado a recorrer los caminos de la hiperinflación, entendiendo como tal una inflación analizada superior al 1.000%; algunas empresas consultoras como Ecoanalitica la ubican en 2.735%. En los últimos meses del año la inflación dio un salto, cuando anualizamos la inflación de noviembre y diciembre encontramos que la misma se ubicó por encima del 1.000%. Ello fue motivado por un lado por el crecimiento desmedido de la masa de dinero que circula en la economía, que creció por encima del 1.000% entre enero y diciembre del 2017. La producción no creció al mismo ritmo del dinero, trabada por el hostigamiento gubernamental a los empresarios. Una masa de dinero en manos del público que creció sin control frente a una producción rezagada, explica buena parte del crecimiento de los precios. Un segundo factor ha sido la danza imparable del dólar paralelo, al cual los venezolanos recurren desesperados para proteger su dinero de la inflación. También influye que una proporción importante de las importaciones privadas se han hecho con el llamado dólar libre.

En lugar de modificar su política económica el gobierno de Maduro mantiene su huida hacia adelante, empecinado en continuar los aumentos compulsivos del salario mínimo; a pesar de que ya es una percepción popular que dichos aumentos lo que hacen es atizar aun más la presión sobre los precios. El pasado 31 de diciembre decidió aumentar en un 40% el salario mínimo, aumento que hizo extensivo a toda la administración pública incluido los profesores y otros miembros de la comunidad universitaria. A fin de evaluar el impacto de dicho aumento sobre la capacidad adquisitiva de los profesores, hicimos una estimación del comportamiento de la capacidad de compra de un profesor agregado hasta el 1 de enero de este año, la cual presentamos en el cuadro 1. La Federación de Trabajadores Universitarios (FTUV) hizo una estimación reciente de los nuevos salarios de los profesores considerando el último aumento, la cual tomamos como base de nuestros cálculos. La data de la canasta básica (CB) proviene del CENDAS, un organismo de la Federación Venezolana de Maestros; la CB de diciembre que extendimos hasta el 1 de enero de este año, es una estimación del autor de estas líneas.

Como se evidencia en el cuadro 1 el salario de un profesor agregado (incluyendo el bono alimentario) se mantuvo en un nivel cercano al 20% de la CB hasta septiembre de este año. En la medida que el proceso de hiperinflación tomó cuerpo esta cifra descendió a 8,46% en noviembre y descendió aun más en diciembre cuando llegó a representar un poco menos del 5% de la CB. Las bonificaciones y el aguinaldo, que se pagaron en noviembre y diciembre, amortiguaron el impacto de esta debacle de la capacidad de compra del salario en la situación económica de los profesores. Sin embargo la realidad será otra en enero de este año cuando no hay pagos complementarios al salario. Como podemos ver en el cuadro citado el aumento decretado por Maduro incrementó el salario hasta representar un poco menos del 7% de la CB el 1 de enero del presente año. En otras palabras, al inicio del año el profesor debe ingeniárselas para obtener ingresos alternativos que le permitan costear el 93% de su gasto familiar. Es necesario acotar que la situación actual es peor que la descrita, pues no se ha considerado en los cálculos la inflación de enero. Es evidente que la hiperinflación ha destruido la capacidad de compra del salario llevándola a niveles insignificantes.

Cuadro 1. Evolución de la capacidad de compra del salario de un profesor agregado entre septiembre del 2017 y el 1 de enero del 2018.

Septiembre 2017

Noviembre 2017

Diciembre 2017

1 de enero del 2018

Canasta básica CENDAS (CB)

4.225.242,6

13.883.365,9

24.990.057,00

24.990.057,00

Salario profesor agregado (S)

750.979,7

1.174.900,00

1.174.900,00

1.644.860,00

S/CB X 100

17,8

8,46

4,70

6,58

Fuentes: Rodríguez Rojas José E.. El deterioro del salario universitario continúa. Dígalo Ahí, 9-10-2017; FTUV. Tabla con los salarios vigentes (enero 2018); Cendas. Costo de la canasta básica. ( obtenido de información de prensa); Cálculos propios. Nota: Las cifras sobre el salario (S) incluyen el bono alimentario. Las cifras de la canasta básica de diciembre 2017 son el resultado de una estimación asumiendo que la CB de este mes se incrementó en un 80% con respecto al mes de noviembre. Este supuesto se basa en las estimaciones de la empresa Ecoanalitica que estima la inflación de diciembre en 81%.

Hemos venido insistiendo en que el deterioro de la capacidad de compra del profesor no se resuelve en una mesa de negociaciones, donde los sindicatos y el gobierno se sientan a discutir las clausulas de la contratación colectiva que ampara a los trabajadores. Las cifras presentadas son la evidencia de que la III Convención Colectiva, que fue el último intento en este sentido, fue un fracaso en términos de proteger la capacidad de compra de los profesores universitarios y de los trabajadores. La III Convención Colectiva fue una argucia del gobierno y de los sindicatos afectos al mismo, a fin de crear una ilusión de mejora en la situación económica de los trabajadores aprobando extravagancias como “el bono hallaquero” y otras bonificaciones. Mientras el gobierno mantenga su política económica y continúe metiéndole fuego a la inflación, el resultado será un mayor deterioro de la capacidad de compra de los trabajadores, independientemente de los supuestos logros que se alcancen entre el gobierno y los sindicatos alcahuetes que le hacen el juego.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

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