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Opinión

Anton Julian

Hoy los pedros y los juanes no estamos solos,

hoy nos estamos convirtiendo en pueblo

Unidos estamos peleando, la piedra y la mano

contra quienes no nos dejan ser un pueblo.

Hoy somos breves momentos de las calles

ardientes relámpagos de pleno día,

fuegos fulgurantes. Hoy somos la historia.

Nosotros -y no los otros- somos el pueblo

Un día nos separaremos nuevamente, tú, yo y ellos

volverémos a nuestras casas, lentamente

atrás, las bestias del mal, lamiendo sus heridas.

Pero hoy somos un pueblo. Nada más que un pueblo.

Un día abrirán las escuelas, las oficinas y las fábricas.

Y el mundo continuará su lenta marcha

hacia ese final que nadie sabe donde está.

Pero hoy no. Hoy somos el pueblo. Un solo pueblo

Nos veremos entonces en la próxima jornada.

abril 20, 2017

https://polisfmires.blogspot.com/2016/09/anton-julian-el-pueblo.html?utm...(POLIS)

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Un fusil cuesta alrededor de 500 dólares, belga (o sea de Bélgica). Ponle 2000 $ con el sobreprecio correspondiente (siendo bastante conservador, para que no lo llamen a uno exagerado). Multiplico en mi celular 500 mil fusiles por el precio, para saber de cuántos dólares estamos hablando en total. Mi celular me responde que es “1e9”. Como soy de humanidades, no entiendo esta cantidad, pero vi lógica en filosofía, lo cual ayuda en la vida. Luego, para entender mejor, divido ese número raro, imaginando la construcción de -digamos- 100 escuelas. Me salen que con esa inversión en armas se podrían construir 100 centros educativos de 10 millones de dólares cada uno. Me pregunto, como en el final de la Lista de Schindler: ¿cuántos enfermos de cáncer se salvarían?; ¿cuántos recién nacidos saldrían de la condena de una muerte segura?; ¿cuántas medicinas, cuántos kilogramos de trigo se podrían importar?; ¿cuántos comerían completo?

La historia demuestra de manera fehaciente que cuando en una nación en conflicto se arma a uno de los bandos, el fin es uno solo: propiciar el exterminio. Venezuela toma el peor de todos los caminos, el de la confrontación civil, azuzada por quien tiene el mandato de ser garante de la paz. Siento que la escritura se torna inútil, que el humor ya no cabe, que la sonrisa se desdibuja, que las palabras no son suficientes y que los hechos nos sobrepasan. Ya los llamados a la esperanza se vuelven dialéctica vacía y recuerdo que para los antiguos griegos no había mal mayor que la esperanza ciega, sin esfuerzo creativo tras ella. En Venezuela toda la creatividad que mueve a otros países a tener cultura, bibliotecas, museos, ciencia y progreso, está solo al servicio del mal, de la destrucción, de la muerte. Inventamos nuevas maneras de hundirnos cada día. Quisiera poder decir que un futuro promisorio nos espera a la vuelta de la esquina, pero no alcanzo a vislumbrarlo por esta senda, en un país que -es vox populi- tiene todo para alcanzarlo. Quisiera alentar a mis compatriotas a algo, pero honestamente no sé a qué alentarles. Creo que solo nos queda mostrar -como se está haciendo- nuestra determinación cívica, pacífica e irrevocable de cambiar.

Escribo estas líneas en la víspera del 19 de abril, fecha en que en Venezuela se conmemora el primer intento de vida independiente. La historia menuda cuenta que Emparan, el capitán general español, fue llevado al balcón de la casa vecina a la Casa Amarilla y desde allí preguntó a la multitud:

- ¿Me queréis por vuestro gobernador?

Repite la leyenda que el padre Madariaga tras el hizo la señal negativa con su dedo providencial y el pueblo grito:

- ¡Nooo… no te queremos!

Así comenzó la aventura de este bravo pueblo que 207 años después de ese hecho no ha podido lanzar de forma definitiva el yugo que le oprime.

Doscientos años de vida independiente y aun sin rumbo. Vuelvo al comienzo: creo que 500 mil fusiles son demasiados fusiles, demasiados tiros ha tenido ya nuestra historia. Bastarían solo 59 disparos de cada uno de ellos para convertir a la nación entera en un cementerio, en un país de 500 mil habitantes. Solo una certeza me invade en esta hora: cuando esta locura termine, cuando recobremos la razón, habría que prohibir por ley y para siempre los fusiles. Me parece que fue Talleyrand el que dijo: "las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse sobre ellas".

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Es necesario denunciar con nombre y apellido a los oficiales de la Guardia Nacional que violan los derechos humanos, ya sea directamente o mediante órdenes a sus subalternos. Han asesinado y herido a ciudadanos desarmados. Han lanzado bombas lacrimógenas no solo delante de manifestantes pacíficos, sino en medio de los mismos para causarles daño y detrás de ellos para cortarles la retirada y que sufran las consecuencias. Han lanzado lacrimógenas a una clínica. Han permitido que grupos paramilitares rojos disparen y agredan impunemente. Han tolerado que el régimen dictatorial lance lacrimógenas desde un helicóptero.

Son tan descarados que obligaron a la policía de Miranda a que se retire cuando grupos paramilitares rojos realizaron saqueos y agresiones. Son tan alcahuetas que toleran que esos grupos armados se alojen en dependencias militares. Tal fue el caso del General de División del ejército José Rafael Torrealba Pérez, comandante de la Zona de Operaciones de Defensa Integral Número 4, en Barquisimeto. Este oficial tuvo la desfachatez de declarar que los paramilitares que salieron en motos de esa sede ¨iban a limpiar los obstáculos colocados por opositores¨. Es decir que pretende hacernos creer que los motorizados hacen un mejor trabajo que personal de limpieza con camiones a su disposición. La ONG Control Ciudadano hizo una valiente denuncia al respecto.

Los generales que integran el alto mando están resguardados por sus escoltas, no así el resto de la oficialidad, la cual debe percatarse de que sus jefes criaron cuervos. Estos paramilitares rojos en algún momento se volverán en contra de los militares que hoy los protegen. Igualmente deben considerar que el hampa común actúa impunemente porque al régimen le interesa crear miedo. Por ello no debe extrañar que la abogada Jackeline Sandoval, activa directora de la Fundación para el Debido Proceso, haya denunciado que el año pasado fueron asesinados 93 militares, 291 policías y 30 escoltas , las más de las veces para apoderarse de sus armas.

Cabe recordar y debería ser tema de investigación por historiadores, que a la caída de Pérez Jiménez el gobierno de Wolfang Larrazabal suministró armas a muchos civiles, con el argumento de defender a la democracia. En ese tiempo pude observar frente al Instituto Pedagógico en El Paraíso a estudiantes y ciudadanos en general portando armas de guerra. Al poco tiempo, ya durante el gobierno de Rómulo Betancourt, muchos de esos civiles armados se fueron con a la guerrilla castro-comunista y enfrentaron al ejército. Otras fueron utilizadas para asesinar policías, asaltar bancos y realizar secuestros.

Muchos elementos de la Guardia Nacional han amparado a los cuervos y han incurrido en violación a los derechos humanos. De ellos no podemos esperar nada bueno. El resto tiene dos opciones, continuar viendo los toros desde la barrera o dirigirse al general Antonio Benavides y exigirle que cese una represión que puede poner en peligro la supervivencia de ese cuerpo y que causa el rechazo de sus integrantes por parte de la ciudadanía, lo cual ya deben percibir. Ojalá den señales claras de rectificación.

Por su parte, los oficiales del Ejército, Marina y Aviación pecan de complicidad si no increpan a sus respectivos Comandantes Generales para que obliguen al régimen a cumplir con la Constitución. No solicitamos que se levanten en armas, sino que no avalen los atropellos con un silencio cómplice. Deben entender que los generales Padrino López, Reverol y González López no son demócratas y han incurrido en delitos. Son simple lacayos de un régimen corrupto cuyo único propósito es aferrarse al poder a como dé lugar, sin importarles el futuro de la Fuerza Armada y de sus integrantes. De allí que amparen a paramilitares rojos, hayan aceptado la creación inconstitucional de una Milicia Bolivariana y acaten la orden del presidente de facto de salir a la calle para amedrentar y reprimir.

Como (había) en botica: El asesinato por parte del régimen de otros seis ciudadanos enluta a los venezolanos. Ojalá no queden impunes como el caso de José Manuel Vilas. Freddy Guevara y Delsa Solórzano resultaron excelentes diputados y valientes luchadores. Los venezolanos de la diáspora realizaron el sábado pasado manifestaciones en cincuenta ciudades del mundo para decir No a la dictadura. En Toronto, la siempre activa Rebecca Sarffati logró convocar a un numeroso grupo de compatriotas. La abogada Tamara Sujú realiza una gran labor en el exterior denunciando la violación de los derechos humanos ante la Corte Penal Internacional y otras instancias. Excelente el artículo de Thaís Peñalver ¨La MUD actuando en consecuencia¨, en el que explica por qué tantos tardaron tanto en denunciar la dictadura. Lamentamos el trágico fallecimiento de Alfredo Croes, buen ciudadano. A marchar este miércoles 19 de abril ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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José Rosario Delgado

Golpe. Los que dieron no uno sino dos golpes contra una Constitución que mantuvo al país durante 40 años en democracia anuncian con bombos y platillos que hay en marcha un Golpe contra la Constitución. Los que violaron y violan a diestra y siniestra la Constitución descubren un Plan Golpista. Los que le asestaron un Golpe a su juramento patrio el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 cantan que viene un Golpe de “la derecha” contra la revolución y contra el pueblo venezolano. Los que usaron las armas de la república en contra de la institucionalidad del país gritan que hay un Golpe en camino. Los que mataron e hicieron matar a un gentío en 1992 se desgañitan por radio y tv diciendo que allí está el Golpe. Mírenlo. Óiganlo. Tóquenlo. Se mueve. ¿No lo ven? ¿No lo oyen? Ahí está, clarito, veánlo, por favor, el Golpe de la oposición contra la Nación.

Esos que le dieron un Golpe y una estocada al soberano Congreso de la República. Los que golpearon y disolvieron la Corte Suprema de Justicia. Los que postraron y mancillaron el Ministerio Público. Los que putearon y cabronearon el Consejo Supremo Electoral. Los que asaltaron y robaron el Banco Central de Venezuela (BCV). Los que asaltaron y desmantelaron Petróleos de Venezuela, S. A. (Pdvsa). Los que acallaron y sometieron a la Contraloría General de la Nación nos vienen con su cara muy lavada a hablarnos de que hay por allí un Golpe de Estado. Escondido. Pero se asoma.

Esos que de un plumazo eliminaron Corpoindustria sin que nadie dijera nada. Los mismos que rasparon a Foncrei, los que quebraron al inquebrable Banco Industrial de Venezuela (BIV), los que desaparecieron el Fondo de Inversiones, los que confiscaron Agroisleña, los que enterraron el Instituto de Crédito Agrícola y Pecuario (Icap), ellos, esos mismitos, andan por allí pregonando que quieren darles un Golpe. Los que arrasaron con las zonas industriales del país, con la gran industria, si la hubo; con la mediana, pequeña y chiquitica industria. Los que desbarataron las asociaciones de comercio y producción. Los que esfumaron las fuentes de trabajo, los sindicatos y los gremios profesionales.

Los que exropiaron, atracaron y acallaron Radio Caracas Televisión (Rctv), los que se robaron Cadena Venezolana de Televisión (CVTV), los que secuestraron Globovisión, los que se llevaron y desaparecieron Radio Rumbos, los que desintegraron el radial Circuito Nacional Bélfort (CNB), los que invadieron la Cadena Radio Mundial y YVKE Mundial, los que compraron o alquilaron la conciencia de tantas y tantos cadenas de televisión y circuitos radiales nos transmiten por ahí todos los días que lo que quiere la oposición apátrida y proimperialista es darles un Golpe. Pobrecitos…

Los que electrocutaron a La Electricidad de Caracas y a la Compañía Anónima Luz Eléctrica de Venezuela (Calev), los que oscurecieron la función y el manejo de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (Cadafe), los que apagaron Edelca y Enelvén, los que secaron El Guri, los que incomunicaron y enmudecieron a la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), los que silenciaron y prostituyeron Movilnet, hoy nos iluminan y nos comunican que hay preparado un Golpe para acabar con el desarrollo socialista de Venezuela, terminar con la revolución bolivariana y con el legado de chacumbele.

Aquellos que le dieron un Golpe a las esperanzas del pueblo. Esos que le asestaron un Golpe a la fe del pueblo. Los que propinaron un Golpe a la ilusión de un pueblo que creyó en vacas voladoras y huevos de avioneta. Los que destrozaron la más grande y mejor dotada red hospitalaria de Suramérica transmiten En Vivo, En Cadena Nacional de Radio y Televisión, que no los dejan trabajar y que quieren darles un Golpe. Esos que anuncian que desde ya comienza la más brutal y despiadada represión armada contra el pueblo venezolano que manifiesta, protesta y lucha en pro de las libertades democráticas. Esos sediciosos que sin mirar para atrás y con los 500 mil milicianos y 500 mil fusiles (¡500 mil¡) del Padrino Zamora lloriquean por radio y tv que quieren darles un Golpe, que existe la mala intención de darles un Golpe de Estado. ¿Qué tal? ¡Qué bolas!

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Un primer balance de la jornada de hoy, 19 de abril, pone de manifiesto las fuerzas en acción. Por un lado, un pueblo aguerrido, hastiado de tanta mentira, de tanta burla, de tanta opresión, que tomó las calles valientemente en toda Venezuela para manifestar su repudio a un régimen empeñado en someterlo por el hambre y la negación de sus derechos más elementales. Por el otro lado, una Guardia Nacional disfrazada de tortugas ninjas y armada hasta los colmillos con dispositivos sofisticados para reprimir, que ha hipotecado irreparablemente toda posibilidad de ser respetada como digna heredera del Ejército Libertador. El honor, definitivamente, no se les divisa. Y al lado de tan abyecta expresión militar, unos malandros armados, empoderados como colectivos fascistas con patente de corso para asesinar a inocentes manifestantes, como hicieron, lamentablemente, con el jovencito abatido en San Bernardino, José Moreno Barón, quien iniciaba sus estudios de Economía en la UCV y, en el Táchira, con la joven Paola Andreina Ramírez. Ejército, malandros, represión y sangre, contra un pueblo desarmado exigiendo sus derechos. Es el trágico desenlace de una “revolución” que quiso alguna vez auto-designarse “Bolivariana”.

Nos tocó marchar desde Santa Mónica, uno de los 26 puntos desde los cuales partirían distintas movilizaciones para converger en la Defensoría del Pueblo con el fin de exigirle al llamado "Poder Moral" una actitud digna contra los usurpadores del TSJ que habían perpetrado el golpe contra el orden constitucional. Pero, como en la novela 1984 de Orwell, en la neolengua fascista “Moral” significa todo lo contrario. Más de 10.000 personas arrancaron, pasadas las 11 am, para encontrar los diversos accesos al centro bloqueadas por tortugas ninja y por camiones anti-motín con vallas desplegadas a los lados para copar toda la calle. Para eso si gasta Maduro millones de dólares, pero no para importar alimentos, medicinas y/o para dotar a hospitales de los equipos requeridos para salvar vidas. Es la escala de “valores” enfermos de la oligarquía militar-civil que hoy expolia el país.

A la altura de Ciudad Banesco, la penetración del acre olor de gas pimienta en narices y gargantas plantó un muro infranqueable que, luego de varios intentos de vadearlo, terminó dispersando a la multitudinaria marcha. Si de cada uno de los puntos de congregación hubiesen partido igual cantidad de gente, estaríamos hablando de más de 200.000 personas ocupando las calles de Caracas, desde el oeste hasta el este, de norte a sur, sin autobuses y con 19 estaciones de metro cerradas. De regreso a San Antonio, nos tocó observar la movilización fascista: todo el distribuidor de La Bandera y toda la autopista de El Valle hasta Longaray, sirviendo de estacionamiento de autobuses públicos -costeados por el Estado-, uno detrás de otro, en los que se leían procedencias de Carabobo, Lara, Cojedes, Trujillo y otros lugares. Más autobuses que gente, acarreada para jugar el papel de “pueblo”.

Hoy se reveló el pavor que le tiene la oligarquía mafiosa al pueblo en la calle. Con el uso desproporcionado de la fuerza represiva y las armas asesinas de las bandas fascistas, no sólo lograron impedir el acceso a la Defensoría del Pueblo, sino a que se juntaran las distintas marchas en una masiva demostración de repudio. Bajo asesoría cubana, trataron de detener, como fuese, el fortalecimiento del movimiento popular, de su moral, que siguiera envalentonándose en su enfrentamiento a la opresión. Maduro, enclaustrado con su secta, habría bailado y cantado -según cuentan quienes tuvieron estómago para verlo en la tele-, pensando en que hoy, al haber cortado salvajemente las marchas, evitó una nueva derrota. Pero se equivoca. Ahí están numerosísimos testimonios grabados, evidenciados, contados por millares de venezolanos de la determinación, reforzada con la represión y los asesinatos de hoy, de que no hay vuelta atrás, de que o seguimos adelante hasta resquebrajar la plataforma militar que sostiene hoy al gobierno, o le entregamos definitivamente el país a quienes lo están expoliando.

¡Qué triste papel el de la Guardia! ¡Qué falta de vergüenza, de honor, de dignidad! La historia NO los absolverá.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail,com

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Ayer 19 de abril de 2017 la gente, el pueblo, los venezolanos volvimos a asumir el papel de ciudadanos al exigir, con presencia masiva en la calle, el respeto a los derechos que además de constitucionales, son inherentes a nuestra condición humana.

¿Qué exigimos? Libertad, libertad para poder expresar nuestros sentimientos, decidir lo que realmente nos importa en la vida, tener igualdad de oportunidades y responsabilidades ante las alternativas de desarrollo personal y por supuesto, la de todos aquellos presos por defender lo que creen, que lamentablemente hoy son muchos más que ayer.

La represión desmedida, apoyada por una tecnología, un equipamiento y una destreza que deberían emplearse en otras áreas, por ejemplo en la producción de alimentos, ratifican que estamos en lo cierto; este es un gobierno dictatorial que se escuda en sus cuerpos militares y paramilitares para tratar, sin éxito, de acallar a la gente.

En las marchas vimos y vivimos la decisión de un pueblo que armado exclusivamente con su compromiso personal, se nutrió de desbordante sensación de que no estamos solos, que somos muchos los que deseamos algo distinto y que juntos podemos lograrlo tan pronto como recobremos nuestro derecho a decidir libremente.

¿Cuándo será eso? Ojalá tuviésemos la certeza, pero lo que sí sabemos es que cada vez que demos muestras como las ayer, más cerca estaremos del momento deseado.

Ante esta posibilidad cierta debemos ir afinando lo que realmente queremos para el futuro, empezando por exigir de nuestros gobernantes un verdadero talante democrático, alejado de personalismos mesiánicos, convencidos de que son servidores públicos y no dueños de nuestras vidas y que les toca, porque así lo decidió una mayoría, tomar las medidas que nos alejen de la dependencia del Estado, improductiva y subyugante, dándole paso a la creatividad e independencia que nos permita una existencia digna en un mundo cada vez más competitivo y segmentado por el desarrollo de las capacidades locales.

En ese futuro próximo debe prevalecer la transparencia como forma de demostrar que tendremos “tolerancia cero” hacia las distintas formas de corrupción y que a través de políticas austeras, implementadas honestamente y soportadas técnicamente es posible un país distinto y mejor para todos.

Mientras tanto tenemos que resistir dentro de las posibilidades personales, recordando que en la medida de que hallan continuos 19 de abril, aunque no sean necesaria y exclusivamente marchando, más cerca estaremos de ese futuro anhelado.

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Moises Naim

"Me podría parar en medio de la Quinta Avenida en Manhattan y dispararle a alguien y aun así no perdería votos” afirmó el actual presidente de Estados Unidos cuando aún era candidato. Probablemente tenía razón entonces y hoy seguramente aun cuenta con un gran número de incondicionales seguidores.

Esto no quiere decir que Donald Trump sea invulnerable. Su estadía en la Casa Blanca puede verse truncada por una masiva revuelta política o por un proceso judicial que conduzca a su destitución.

Esto último es más probable que el primero. Es sorprendente la frecuencia con la cual, en Estados Unidos, gobernadores y alcaldes, congresistas, miembros del gabinete ejecutivo y otros altos funcionarios públicos pierden su cargo por incumplir alguna ley. Ni siquiera los presidentes han sido inmunes a estos catastróficos accidentes legales.

Estos accidentes suelen ocurrir cuando un político o gobernante trata de encubrir un delito “menor” u ocultar una conducta que daña su reputación. Al intentar ocultarlo miente bajo juramento u obstruye la justicia, cometiendo así un delito más grave que el que intenta esconder. “Lo que te hace caer no es el delito, es su encubrimiento” es una frase que se oye regularmente en los círculos del poder en Estados Unidos (y que es ignorada con sorprendentemente frecuencia).

Esto le pasó a Richard Nixon, quien renunció justo antes de ser destituido por obstruir la justicia cuando intentó esconder su participación en el caso Watergate. Y también le pasó a Bill Clinton, quien fue acusado de mentir cuando fue interrogado bajo juramento sobre su relación con Mónica Lewinski. La cámara de diputados votó a favor de su destitución como presidente, pero el senado lo absolvió, permitiéndole así terminar su periodo presidencial.

Esto mismo le acaba de pasar al gobernador de Alabama, Robert Bentley, quien tuvo que renunciar al ser acusado de mentir y usar recursos públicos para ocultar la relación extramatrimonial que mantuvo con su asesora política. De nuevo, los esfuerzos por esconder su conducta, y no la conducta en sí, fueron la causa de su salida del poder. Lo mismo le pasó al general Michael Flynn, el consejero para la seguridad nacional nombrado por el presidente Trump. Flynn batió un record al solo durar 20 días en el cargo. Tuvo que renunciar al descubrirse que sus conversaciones con el embajador Ruso en Estados Unidos habían incluido la posibilidad de aliviar las sanciones económicas impuestas a Rusia por haber invadido Crimea y agredir a Ucrania. Las conversaciones con el diplomático Ruso no fueron la causa de la salida de Flynn sino el haber mentido sobre el contenido de esas conversaciones.

Los casos del gobernador Bentley y del General Flynn son solo los ejemplos de esta semana y del mes pasado, pero la lista de poderosos que dejan de serlo al tratar de encubrir relaciones sexuales escandalosas, el tráfico de influencias, actos de corrupción, el uso indebido de recursos públicos, o la responsabilidad en decisiones erradas es increíblemente larga. Donald Trump haría bien en aprender la lección que se deriva de esta lista.

La otra lección que debería tener muy presente es que el dinero deja huellas. Es por eso que “seguir el dinero” se ha convertido en otra popular consigna en Washington. Trazar los orígenes y los intermediarios, las contraprestaciones y todos los movimientos de fondos es la mejor manera de encontrar las vulnerabilidades de los poderosos. En Estados Unidos, las relaciones sexuales escandalosas y el manejo indebido del dinero son las dos razones más frecuentes por las cuales se estrellan los lideres políticos..

“Seguir el dinero” fue la consigna que finalmente llevo a Al Capone a la cárcel, por ejemplo. El gángster más famoso del Siglo XX fue acusado de todo tipo de crímenes, incluyendo 33 asesinatos, pero nunca se le pudo comprobar nada. Solo cuando las autoridades pudieron probar que había evadido el pago de impuestos Capone pudo ser condenado a una larga pena en prisión.

La semana pasada, la agencia de noticias Associated Press reveló que Paul Manafort, el jefe de la campaña electoral de Donald Trump entre marzo y agosto del año pasado, recibió 1.2 millones de dólares de un grupo político pro-ruso basado en Ucrania. Manafort, quien inicialmente dijo que el informe era falso, ahora acepta haber recibido el dinero, pero alega que fue el pago de sus honorarios. Se sabe que el FBI está investigando a Manafort por sus posibles contactos con agentes rusos que podrían haber estado apoyando la campaña presidencial de Donald Trump.

También se sabe que Donald Trump se ha negado a mostrar sus impuestos. Es difícil que esos documentos no se hagan públicos y que cuando eso suceda “seguir el dinero” que allí se muestra puede ofrecer interesantes revelaciones.

Trump haría bien en pensar cómo fue que se hundieron Al Capone y Richard Nixon.

@moisesnaim

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