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Opinión

El CNE “abrió” un oscuro y tortuoso proceso para que los partidos políticos relegitimen a sus militantes. No sé cuántos y cuáles de los partidos participarán en el proceso, ni entraré en la discusión de si deben hacerlo o no, pero sí creo que es una buena oportunidad para reflexionar acerca de cuáles deben ser los parámetros para una reorganización profunda de los partidos políticos.

Comencemos por el tema de la moral. Si bien la política no tiene una "moral", pues ésta es del ámbito de la persona, hay la moral del político que actúa en representación de los ciudadanos. Siguiendo algunos criterios esbozados por Fernando Savater –Ética, Política y Ciudadanía, Grijalbo, 1998– hay obligaciones que pueden ser propias de la actividad política, y como tal tenemos derecho a reclamar su cumplimiento. Estas pueden constituir un programa, mínimo, de postulados que deben estar presentes en cualquier organización política en las que estemos dispuestos a participar; por ejemplo, la transparencia en el actuar y en las funciones de gestión pública; la correcta separación entre los legítimos fines privados del político, los fines del partido y los fines del Estado; la conciencia en el político de su función pública, como una función educativa o de modelaje hacia la sociedad.

Establecidos estos puntos –éticos– fundamentales, es válido que nos plateemos otros principios: ¿Cómo hacemos para que nuestro mensaje le llegue a las grandes mayorías del país? ¿Cómo hacemos para que el pueblo entienda que nuestro mensaje es el suyo y que el desarrollo capitalista que queremos para el país, es lo mejor para él, y no solo para nosotros? Ese es nuestro verdadero reto, que todos nos sintamos incluidos, convocados, y compartiendo el mensaje como propio.

Para ello es preciso construir una organización moderna, popular, policlasista e incluyente y que se plantee claramente la toma del poder sobre la base de un programa explícito, y un compromiso personal y colectivo con ese programa que represente las aspiraciones de todos. Y aunque surge entonces la pregunta de muchos: ¿Cuál programa?, por favor no caigamos en esa trampa; el programa, al menos sus metas globales están claras desde hace mucho tiempo y explicitado por varios de los candidatos presidenciales que hemos tenido en la oposición para oponernos a este régimen. (Ver: La oposición no tiene una propuesta. ND. 01 agosto 2015). El problema siempre ha sido cómo hacemos que llegue a todos los venezolanos; cómo lo convertimos en postulados compartidos y en ideales de lucha común.

En eso tiene que ver mucho la organización que propongamos y en eso coincido con muchos analistas políticos y dirigentes de partido que desde 1999 han venido hablando sobre el tema y que podríamos resumir en los siguientes lineamientos generales o principios iluminadores para la acción:

  • Deben ser absoluta y radicalmente democráticos, en sus formas de organización y tomas de decisión. Que no saquen al ciudadano de su medio, de su entorno y comunidad concreta, en donde se desempeña su trabajo, su vida y su actividad.
  • Que utilicen los modernos medios de difusión y discusión, en donde podemos jugar un gran papel nosotros, intelectuales y profesionales, conocedores de técnicas gerenciales y expertos en la utilización de modernos medios de difusión y procesamiento de la información.
  • Deben ser policlasistas, y entonces es crucial el concepto de clase que tengamos, y este es un punto que todavía no hemos discutido a fondo.
  • Deben partir de un proyecto o programa concreto, explícito y compartido de modificación y transformación de la sociedad venezolana, pues como bien decía el “viejo Marx” –por citar un autor de moda hoy día– en sus tesis sobre Feurbach, "…de lo que se trata no es de comprender ni explicar el mundo, sino de transformarlo".
  • Deben estar imbuidos de una clara concepción y aceptación de que la acción y participación concreta de los ciudadanos en los procesos, es imprescindible; de allí la importancia de que la llamada sociedad civil se decida finalmente a participar en la política activa de manera más organizada.

Esto implica una organización diferente a la de partidos de masas, policlasistas, como ahora los conocemos y con los que contamos; lo cual no significa que nos planteemos una organización parecida a los "partidos de cuadros", siguiendo la jerga leninista. Ya en otros artículos me he referido al tema y he esbozado ejemplos de lo que podría ser una moderna organización política, más acorde con los tiempos que vivimos y que es ya adoptada por los partidos modernos en muchos países. (Partidos Políticos y Ciudadanos, ND, 4 de septiembre 2015; Organizando al Ciudadano, ND, 03 de octubre de 2015)

Lo complicado y complejo es de qué manera concreta se logra esto. En esta materia, escuche hace años de una buena amiga –Carlota Pérez– un ejemplo que lo explica de una manera contundente. Algunos lo pueden interpretar como una postura pragmática, si nos quedamos únicamente en el análisis del ejemplo. Pero para mí no es una postura pragmática, para mí es profundamente "liberal" y competitiva. La descripción compara la situación actual con un inmenso charco, lleno de restos de objetos que flotan, latas, envases plásticos, pedazos de cartón y papel, etc.; alrededor del charco estamos todos, incapaces de ponernos de acuerdo y armados de un insignificante palito para tratar de recoger todos los objetos que flotan; dado que no nos ponemos de acuerdo para actuar juntos, de lo que se trata es de apelar a la acción individual –pero acción al fin– y que cada uno meta el palito en el charco y comience a hacer remolinos, para que el agua se mueva y así atraer los objetos que flotan. En el ejemplo no se teme a la competencia o a caer en el error de no hacer nada, por el chantaje de "evitar la duplicidad de esfuerzos". Nos dice: hagámoslo, actuemos, movamos el charco, lo más pronto y mejor que podamos, porque al final, el que le dé más duro, mas veces y con mayor constancia, hacia él irán la mayoría de los objetos que flotan, y los demás actores se irán plegando al más exitoso o se irán retirando de la escena.

La unidad es un valor muy importante y hemos comprobado su eficacia, pero si no estamos dispuestos a compartir, recursos, liderazgos, victorias o glorias –aunque sean efímeras–, popularidad, acceso a medios, ideas, no quedara otra alternativa que enfrentarnos al “charco”, cada uno con su palito, como la única opción posible y la certeza de que no hemos aprendido o recibido aun los golpes suficientes.

@Ismael_Perez

25/02/17

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Juán Domingo Blanco (Mingo)

De pronto, como un golpe de aire fresco en un día exageradamente caluroso y asfixiante, los muchachos de la UCAB, la USB y la UCV se convierten en una excelente noticia. Y todos nos hacemos eco de la buena nueva como si cada uno de los estudiantes que la protagoniza nos corriera por las venas. En segundos, los hacemos nuestro orgullo, nuestro comentario obligado; uno que, por cierto, nos aleja del rosario de quejas que, inevitablemente, nos absorbe a diario. Esta vez, los muchachos de la UCAB, la USB y la UCV ocupan los titulares y le agradecemos a Dios que, en esta oportunidad, sea un reconocimiento internacional a su esfuerzo, dedicación y preparación lo que los transforma en el centro de nuestra atención. Hoy, gracias a Dios, no son noticia por ser las víctimas de las represiones que, con bastante frecuencia, lanza contra ellos el régimen. Hoy, no son noticia porque se hayan visto en la necesidad de salir a las calles a reclamar el dinero que el Estado se niega a entregar a sus casas de estudio. Hoy, nuestros muchachos no están encabezando una protesta exigiendo sus derechos cercenados. Nuestros estudiantes de la UCAB, la USB y la UCV están en Harvard, la prestigiosa universidad americana, recibiendo un reconocimiento que, en estos tiempos difíciles y oscuros para nosotros los venezolanos, además de orgullo, nos llena de esperanzas.

Y es obligatorio, por unos instantes, apartar las denuncias y dejar de seguir los escándalos de corrupción. Porque a pesar de las difíciles condiciones que enfrentamos los venezolanos, un grupo de estudiantes logró superar cada una de las barreras que hoy significa intentar, al menos, asistir a competencias académicas internacionales. El costo del pasaje aéreo, el monto que se debe destinar para el hospedaje, los gastos de comida, la vestimenta adecuada y un extra para imprevistos. No, estos muchachos, en la Venezuela actual, no la tienen fácil. Sin embargo, no se dieron por vencidos. Desconozco cuántas rifas o recolectas tuvieron que hacer para poder llegar a Boston. Hoy es costoso, incluso, planificar un viaje a mi amada isla de Margarita. Se necesita mucho dinero –de esa divisa que algunos personeros del régimen han sabido desviar hacia sus cuentas con fines de mucho lucro- para emprender un viaje de esta naturaleza. Pero, a pesar de todo, nuestros muchachos tienen sobradas razones para sentirse muy orgullosos: su misión, su extraordinaria y destacada misión, fue cumplida. Y no de cualquier forma. No por salir del paso. De una manera ejemplar que parece extraída de una Venezuela que hoy escasamente existe; pero a la que todos aspiramos. Porque, al final, en eso se convierten nuestros estudiantes: en la representación de lo que somos capaces los venezolanos cuando, a pesar de las circunstancias, se logra imponer la excelencia, la dedicación y el trabajo.

Entonces, me doy cuenta de que, para llenarnos a menudo de buenas noticias, quizá tengamos que escudriñar más en nuestras universidades. En todas sin excepción. En las privadas y en las públicas; sobre todo en éstas últimas donde a pesar del recorte presupuestario y el éxodo de profesores, siguen siendo una cantera de talentos que podrían poner de nuevo el nombre de Venezuela en alto. Y descubrir a esos estudiantes, por ahora anónimos, que necesitan nuestro apoyo para representar al país en las competencias internacionales a las que son invitados porque sus proyectos, esos con los que se postulan, prometen avance y futuro, y no tienen nada que envidiarle a los que desarrollan en universidades que no padecen las carencias con las que el régimen pretende asfixiar a las nuestras.

Porque, resulta que, en nuestras casas de estudio, hay muchachos muy talentosos desarrollando robots con inteligencia artificial, o prótesis de bajo costo que podrían devolver la movilidad a los amputados, o jóvenes programando aplicaciones para facilitar la vida, o diseñando piezas importantes para hacer andar un motor. Y todo hecho aquí: en Venezuela. En los salones de la Simón Bolívar o la Central, y eso por tan sólo citar dos de las que me consta hay estudiantes que le están poniendo empeño, ilusión y corazón para terminar sus proyectos y lograr los recursos que les permitan participar en esas competencias en las que ya se ganaron el puesto pero que, para asistir, necesitan el pasaporte y el ticket del avión.

Nuestros estudiantes venezolanos fueron reconocidos en Harvard. Y es una noticia buena que me llena de esperanza. Venezuela, a pesar de los que se empeñan en destruirla, tiene la materia prima para salir adelante: y son esos muchachos, y todos los que, como ellos, se están formando y saben que con esfuerzo, dedicación, preparación, disciplina y constancia obtienen resultados que conducen a la excelencia. Muchachos resilientes que no se dejan arropar por la mediocridad. Solo aspiro que pronto podamos ofrecerles aquí, en nuestro suelo, las oportunidades que merecen. Para que sea aquí, y no a miles de kilómetros de sus hogares, donde derrochen todo ese talento.

http://www.talcualdigital.com/Nota/137846/venezuela-en-harvard

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación número 97

Curioseando rápido para precisar el significado del carnaval y su etimología encontraremos en Wikipedia lo siguiente: “A comienzos de la Edad Media la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carnem-levare, que significa ‘abandonar la carne’ (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la cuaresma). Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra latina carne-vale, que significa ‘adiós a la carne'.”

Ahondando un poco más, el asunto de abandonar o decirle adiós a la carne, también tenía que ver con que para esa época los sistemas de preservación y conservación de alimentos perecederos eran precarios y ante la obligación espiritual de ayunar y abstenerse por 40 días a partir del miércoles de ceniza, la gente sacaba todas las provisiones susceptible a descomponerse y organizaba fiestas y comilonas con el propósito de no perderlas, pero también prepararse para la cuaresma que prescribía la iglesia católica para hacer actos de constricción y purificación, tanto del cuerpo como del alma, y llegar al jueves santo con el mayor grado de pureza posible. Por supuesto, en cada región y culturas diferentes las celebraciones cambiaban y evolucionaban hasta lo que cada pueblo y nación interprete hoy.

En nuestro país, hasta hace poquísimo tiempo, la fiesta era generalizada y celebrada de acuerdo a las posibilidades de cada quien y de las ciudades o pueblos de residencia. Pero he aquí que luego de 18 años de revolución rojita, el carnaval solo será para los enchufados que tengan alimentos que guardar y dinero para gastar.

Según el último estudio de ENCOVI (realizado de manera conjunta por la UCAB, UCV y USB) el 80% de los hogares venezolanos se aproximan aceleradamente a la pobreza y un 53% al nivel de pobreza crítica. También indican que la ingesta de carne de cualquier tipo (incluyendo el pescado), ha bajado a la quinta prioridad en la posibilidad de compra alimenticia de esta mayoría.

Con estos porcentajes, difícilmente la mayoría de los venezolanos tienen nada que celebrar en carnaval, pero lo que sí es seguro es que observaremos la cuaresma.

@lesterllopezo

25/02/1

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Jesús Elorza G.

Muy emocionado, se encontraba Nicolás por la llegada del carnaval. Esta festividad, le iba a permitir, según sus cálculos, recuperar la confianza del pueblo en su gobierno. Para ello, importó a uno de los mejores organizadores de las fiestas carnestolendas en Brasil, quien le dio las instrucciones necesarias para transformar a Caracas en Río de Janeiro.

Al término de los preparativos, la avenida Urdaneta frente a Miraflores, quedó convertida en un majestuoso sambodromo para el desfile de las carrozas. Todas ellas, serán representativas de la personalidad de los ministros la revolución socialista del Siglo XXI.

El lunes de carnaval, se dio inicio al pomposo espectáculo. Bellas garotas, animaban la entrada del “Rey Momoduro”, trajeado con un espectacular liquilique de color rojo, y la “Reina Momaflores” En la carroza imperial, adornada con letras inmensas “No pasaran” se veían muy alegres a los camaradas de las FARC, Raúl Castro, Putin, Evo, Correa, Ortega y varios de los edecanes llevaban caretas que imitaban los rostros de Fidel, Gaddafi, Sadam, Bashar-al- Asad, Mao, Stalin y Mussolini entre otros.

En su emoción, el rey acompañado por la Dimensión Latina, cantaba a todo gañote en clara e inconfundible identificación nacional “Yo nací / en la otra ribera / del Arauca vibrador” y de paso le solicitaba a los presentes “Paisas, canten conmigo”.

Una serie de explosiones, anunciaron la entrada del Vicepresidente. Su carroza estaba adornada con las banderas amarillas del Hezbollah y los integrantes de la banda con sus caras tapadas con pasamontañas mostraban con orgullo sus AK-47 y sus chalecos cargados de explosivos. En su recorrido, llenaron la avenida de “Pasaportes diplomáticos” para uso de todos aquellos que defendieran a plomo limpio la revolución y se transformaran en “Patriotas cooperantes” al servicio del Comando Antigolpe.

El Ministro de la Defensa, ataviado como el General Patton, con par de revólver Colt .45 anacarado con culatas de marfil en su cintura, hizo su impresionante entrada en un majestuoso carruaje tirado por un caballo blanco. De seguidas, los milicianos presentes comenzaron a corear Yankees Go Home. Al terminar su recorrido, quedó muy preocupado por que pensaba que esos gritos eran contra el por haberse disfrazado como un general imperialista….acto seguido despidió a su asesor de imagen que le había recomendado ese disfraz.

Un grito de admiración o susto se hizo sentir en el ambiente, cuando hizo su entrada la comparsa de “Los Vampiros de la Justicia” conformada por los magistrados del TSJ. Al mover sus brazos al ritmo cadencioso de la samba parecían unos murciélagos de gran tamaño.

El Ministro de Educación, para recordarse de sus viejos tiempos y rendir homenaje a su lucha revolucionaria se disfrazó de lo que durante muchos años representó en la UCV….”Encapuchado con bombas molotov en sus manos”.

De pronto, un ruido de tambores retumbó en toda la avenida anunciando la comparsa de “Las Negritas” que con su canto entonaban la frase típica de los carnavales “A que no me conoces”…..pero, todos los presentes no tuvieron que hacer esfuerzo alguno para identificar a Aristóbulo en su natural disfraz.

La carroza de los “Pimentones Rojos Rojitos” causó un gran impacto por sus adornos en billetes de dólares. Rafael Ramírez y todos los enchufados en el caso Odebrecht saludaban a la multitud con sus maletines full de billetes en las manos…….no queremos caramelos ni papelillos…..tirennos dólares gritaban los milicianos.

Sentada en su trono y cargada por un sequito de pranes, hizo su aparición Fosforito Varela. Disfrazada a lo Donald Trump con sus mechas pintadas de amarillo, gritaba durante todo el recorrido, con sus expresiones escatológicas….”Alicia es una puta”

Como veía que nadie le prestaba atención y uno de los muchachos allí presente comento en voz alta…será una prosti ….pero es más bonita que tú….le ordenó a sus pranes que le cayeran a tiros al pobre muchacho.

Una gran confusión generó el Defensor del Puesto al salir con su atuendo de “Drag Queen”……¿Qué vaina es esa? se preguntaban todos.

Otro que se equivocó en su vestuario fue el Ministro del Interior y Justicia al salir disfrazado como Yasser Arafat creyendo que la sangrienta OLP que el dirige se refería a la Organización para la Liberación de Palestina.

Quizás el atuendo mas económico que apareció en el desfile fue el de Bernal ….una bolsa CLAP a la que le abrió varios huecos para sacar sus brazos y ponérsela como un traje……todos los milicianos le gritaban pichirre-pichirre saca los reales. Así son las bolsas que nos dan……pura pantalla.

Para cerrar, se emplearon todos los recursos tecnológicos de última generación. Las luces de la avenida fueron apagadas y cuando todo estaba en oscuridad total, sonó una música sacra e hizo sus aparición una imagen holográfica tridimensional basada en el empleo de rayos láser con la figura del Difunto Eterno acompañado de un sequito de fantasmas representando a Anderson, Lara, Ron, Escarra, Serra, Tascon, Otayza, Muller, Ponce y Russian. Con lúgubre voz, los fantasmas coreaban….bbbuuuuuu-bbbuuuu…. Chávez Vive.

Al ver aquella tétrica representación, la avenida quedó desierta, todos los presentes huyeron despavoridos.

Desesperado, Momoduro gritaba ¡¡¡No se vayan que esto se pone bueno!!! Y se puso a bailar….pero que va, el público lo dejo solo con su salsa.

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Miguel Velarde

A veces uno ya no sabe si vive en un país, en una novela o en un circo. Eso es lo que sentimos hoy en Venezuela, una nación que en los últimos 18 años se ha convertido en un algo que sería muy cómico, si no fuera trágico.

No vamos a profundizar en los detalles de la crisis humanitaria que soportan millones en la miseria, ni tampoco vamos a tocar el tema de la violencia, que ha convertido al país en uno de los más peligrosos del mundo.

Como si todo esto no fuera suficiente, ahora se hacen públicas graves acusaciones contra altos mandatarios del gobierno que los relacionan con el narcotráfico y el terrorismo. No falta nada: vivimos en un estado fallido.

La respuesta a los reportes de los medios internacionales que evidencian esta realidad –porque la mayoría de los locales se convirtieron en panfletos de propaganda oficialista por complicidad o autocensura-, es sacar del aire las señales de CNN en Español y de TV Azteca de México, como si la verdad dejara de serlo por la censura.

En el país con la inflación más alta del mundo, con niveles de escasez de una nación en guerra, con aterradores índices de violencia, con niños que mueren por falta de medicinas y sin ningún respeto por los derechos más básicos, vemos a una oposición más preocupada por repartirse las migajas en unas elecciones para gobernaciones -que probablemente ni se realicen- que por salir de esto.

Aunque parezca increíble, a estas alturas de la desgracia que vivimos y de lo evidente que se ha hecho lo insostenible de la situación, el mundo mira con perplejidad que no exista una oposición seria que plantee un camino que nos permita superar esta tragedia.

Consciente de esto, el gobierno avanza aceleradamente en la “nicaragüización” de Venezuela, encarcelando, persiguiendo y silenciando a las voces que le incomodan y, paralelamente, construyendo una oposición a su medida, compuesta por quienes desde hace tiempo son sus cómplices; el “chavismo de la oposición” en su máxima expresión.

Mientras tanto, la gente se ha sumergido en un hondo foso de desesperanza, exactamente tan profundo como el régimen quería. Motivos le sobran, y no encuentra referentes ni nadie que le genere confianza para volver a levantarse, luchar y arriesgarse para salvar a su país de un destino que hoy parece ser inevitable. Mientras esto continúe así, no queda la menor duda de que el país seguirá recorriendo el doloroso camino de destrucción por el que transita desde hace mucho tiempo.

Un camino hacia nuestra perdición.

Editorial #345

Guayoyo en Letras, febrero 19, 2017.

http://guayoyoenletras.net/2017/02/19/editorial-345-nuestra-perdicion/?p...

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(Parte I)

Tener un gobierno cuyo desempeño sea considerado por una mayoría como “bueno”, que además y en efecto se destaque por la aplicación de políticas públicas que conduzcan al desarrollo integral de un país, con especial énfasis en la inversión en materia de educación, salud, recreación ciudadana y seguridad social, cuyos integrantes –formados para gobernar-, entiendan y respeten la necesaria relación en la distribución y desarrollo del Poder Público y la no menos importante autonomía que debe prevalecer en la actuación de las ramas del Poder Público Nacional; unido todas esas características, al empeño de ese gobierno por favorecer la descentralización y encaminar el empoderamiento ciudadano haciendo accesibles los gobiernos locales bajo la vigilancia ciudadana. Un gobierno nacional que predique con el ejemplo sabiéndose primeros servidores, funcionarios o responsables públicos, donde el respeto por el Contrato Social de un pueblo, su Constitución, sea una conducta normal, esperada y lo excepcional y por supuesto expuesto al castigo público y privado, sea su desacato o incumplimiento. Todo eso en un gobierno, pasando por la transparencia en el ejercicio gubernamental y la debida fiscalización y publicidad de los bienes propiedad del funcionario; un gobierno que respete los DDHH, la propiedad y la inversión privada, incentivo a la inversión y al consecuente empleo, confianza y respeto en el ordenamiento jurídico y las reglas del juego para el desarrollo nacional, repito, todo eso aunque parezca cuento de hadas, es no solo posible sino también “normal” en una sociedad responsable y vigilante de su presente y futuro. Entonces me pregunto: ¿qué hacemos, esperamos que ese “gobierno normal” nos caiga del cielo o actuamos como sociedad en el conjunto ciudadano?

Es posible tener ese “gobierno normal” con la participación activa, responsable y vigilante de la sociedad. Las sociedades ponen y quitan gobiernos, las sociedades organizadas velan y trabajan para darse el mejor gobierno posible y si se equivocan procuran y logran el cambio porque entiende que de eso depende el desarrollo de todos.

Nosotros, ciudadanos, podemos empezar con cambios o detalles que son significativos en el orden particular y podrían convertirse en poderosos apalancamientos para el desarrollo y actuación del colectivo, veamos: hemos escuchado y repetido que la acción política sin principios destruye al ser humano y a la sociedad y es verdad, pero también podríamos afirmar que la acción “ciudadana” sin principios destruye cualquier posibilidad de desarrollo local, regional o nacional e inclusive podría ser peor ayudando a quien o a quienes no lo merecen, no están preparados o son reconocidamente ladrones, a llegar al poder. También he escuchado decir que no importa que sea ladrón porque ahora está de nuestro lado y hay que sumar, es como aplicar a Nicolás, -me refiero al inteligente e incomprendido Maquiavelo-, en su conocido “el fin justifica los medios” y es también un refugio a esa corriente conductual perversa del “relativismo”, según el cual todo es relativo, es decir, los valores, principios y hasta la ética en el comportamiento ciudadano. Valga decirlo de otra manera, hay que crecer con todo bicho con uña que llegue sin importar a qué viene, de qué se refugia, de qué quiere salvarse o aprovecharse. Y así no es posible salir adelante y mucho menos tener ese gobierno no perfecto pero decente y confiable que hemos llamado “normal”.

Tampoco es verdad que nada que venga puede ser peor a lo que tenemos, escuche eso cuando estaba por morir ese proceso social que mal llaman cuarta República y lo escuche de nuevo cuando ya comenzaban a verse las perversiones del gobierno de Chávez y ahora otra vez con Maduro. Lo que sí es verdad es que puede venir algo peor. De qué depende eso, de nosotros, de la sociedad, de más nadie, podemos recibir apoyos internacionales e institucionales a esta lucha democrática y sin igual que estamos dando, pero jamás harán nuestro trabajo tan sentido y tan bien como lo podemos hacer nosotros los venezolanos. Esperar a los marines o confiar en un pase de luna del Sr Trump o entrar en el juego de un dictador como Castro o creer en la palabra del hijo de la Sra. Putin o un alumbramiento divino de Roma o poner todos los huevos en la OEA, ONU o cualquiera de estos organismos internacionales que están distraídos en tratar sobrevivir, es un error; y pensar que primero salimos de esto y después vemos, es entrar en un espiral de contradicciones e intereses peligrosos para la democracia que queremos. Nos toca a nosotros, que todos esos factores ayuden está bien, pero la responsabilidad de salvar a Venezuela la tenemos nosotros y salvarla para ponerla en manos de algo parecido o peor a lo que nos gobierna solo por el hecho de que ahora están de este lado o lo que es peor, por el solo valor de haber luchado, -por sus propios intereses-, del lado de la oposición creyendo que eso sería suficiente para ganarse el derecho a gobernar, sin que priven otros requisitos como la preparación, las ideas, la organización, la decencia y los principios y valores, sería imperdonable.

Tenemos que buscar la unidad nacional, SI. Tenemos que trabajar TODOS en una misma dirección, SI, pero que ello no signifique impunidad, sinvergüencería o hacerse la vista gorda con prácticas o con alguien o algunos que recordamos robaron ayer y que estamos seguros que al llegar volverán a robar y no sólo los dineros públicos sino lo que es más grave, los sueños de construir un país decente y próspero.

Hagámoslo bien, sin cálculos, sabemos hacerlo, Venezuela nos necesita a todos los que de buena voluntad queremos edificar sólidamente la construcción del país que nos merecemos. Adelante, haciendo nuestra parte, comenzamos. (Seguiremos conversando…)

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Las celestinas existieron desde mucho antes de que Fernando De Rojas escribiera su famosa tragicomedia de Calixto y Melibea. Todavía perduran, no solo para lograr que un amante rechazado logre que su Melibea lo acepte, sino para vender supuestas virtudes de un gobernante e incluso ser cómplices de sus atropellos.

En tiempos del dictador Juan Vicente Gómez fueron muchos los que lo alabaron y colaboraron en su gobierno. Algunos fueron intelectuales de gran prestigio tales como Pedro Manuel Arcaya, Gil Fortoul , Laureano Vallenilla Lanz y Gurmersindo Torres, quienes hicieron importantes aportes al país en cuanto a la legislación, historia, sociología y política petrolera, respectivamente. Quizá hoy en día se pueda criticar su cercanía con el sátrapa, pero en descargo debemos ubicarnos en una época en la que Gómez logró acabar con constantes montoneras para que el país pudiese avanzar. Esto no exculpa al dictador de sus atropellos, sino que permite entender el colaboracionismo de muchos que ansiaban la paz, aunque a un costo inaceptable.

Después de la muerte de Gómez disminuyeron las loas a los gobernantes de turno. Sin embargo, cuando surgió la dictadura de Pérez Jiménez, algunas personalidades la apoyaron. Tal es el caso de Fernando Travieso, quien presidió un Congreso Nacional espurio. También, en las postrimerías del régimen, el mundialmente famoso investigador Fernández Morán y el distinguido y apreciado José Giacopini Zárraga aceptaron ministerios. Quizá la excusa, no válida, fue que el tirano de Michelena estaba enrumbando el país hacia el progreso, después del gobierno populista del trienio adeco 1945-1948.

Hoy resurgieron los adulantes, similares a los denunciados por Pio Gil en ¨Los felicitadores¨, quienes además de alabar son cómplices necesarios de los atropellos del régimen. Estas celestinas no solo tienen un nivel intelectual muy por debajo de los anteriormente citados, sino que tampoco disponen de argumentos para apoyar el totalitarismo rojo. El país está en la bancarrota, la inseguridad, escasez e inflación azotan a los venezolanos y residentes y, por si fuera poco, pesan acusaciones en contra del vicepresidente de la República por supuesto narcotráfico y apoyo a terroristas y dos sobrinos de la esposa del presidente de facto fueron condenados por ese motivo en un país en donde la justicia es independiente del Ejecutivo.

En el grupo de celestinas incluimos a personas como Iris Varela, quien llama ¨arrastrada¨ a Lilian Tintori por entrevistarse con Trump, mientras ella se ha sentado en la cama con el pran que fue conocido como ¨El conejo¨. También a la resentida Delcy, quien acusa a Lilian Tintori de ¨colearse¨ en la Casa Blanca, olvidando que la única coleada fue ella en Mercosur. Desde luego son celestinas Roy Chaderton, Isaías Rodríguez, Ernesto Villegas, Jorge Rodríguez, Eulogio Del Pino, Rafael Ramírez y Padrino López, integrantes de una larga lista de civiles y militares.

Alcahuetas y principales responsables de que el Ejecutivo viole la Constitución son la Fiscal Luisa Ortega y los integrantes del CNE y del TSJ. Las rectoras del Consejo Nacional Electoral: Tibisay Lucena, Sandra Oblitas, Socorro Hernández y Tania D´Amelio. Los integrantes de la Sala Constitucional del TSJ: Gladys Gutiérrez, Maikel Moreno, Calixto Ortega, Carmen Zuleta de Merchán, Marjorie Calderón, Luis Damiani, Lourdes Suárez Anderson, Juan José Mendoza Jover, Marco T. Dugarte Arcadio Delgado, Luisa Estella Morales y Francisco Carrasquero. Los magistrado de la Sala Electoral: Fanny Márquez, Cristian Zerpa, Juan J. Núñez Calderón, Fernando Vegas, Malaquías Gil, Indira Izaguirre y Jhannette Madriz.

¿Qué podrán alegar estas celestinas ante el juicio de la historia? ¿Qué podrán decir a sus hijos, nietos, familiares y amigos cuando dejen el poder y sean sometidas al escrutinio y a la vindicta pública? Pasarán a la historia como las alcahuetas de un régimen que condujo al país a ser considerado corrupto, tolerante del narcotráfico, violador de los derechos humanos, que falló en todos los aspectos y fue nefasto para los venezolanos al hacer caer estrepitosamente el nivel de vida e inducir a la emigración ¡Qué infelices!

Como (había) en botica:

Inobjetables las designaciones de la MUD: Roberto Picón en el área técnica electoral, Ángel Oropeza en lo político, Alfredo Padilla y Tinedo Guía en lo social y José Luis Cartaya en la coordinación de estos equipos, así como la integración del G 9 para la toma de decisiones y el Congreso de la Sociedad Democrática despiertan nuevas esperanzas. Ojalá que el G9 acepte la mayoría de las recomendaciones de estos equipos. Nuestro agradecimiento a Chuo Torrealba por su esfuerzo para mantener la unidad. El general Padrino López y Eulogio Del Pino han debido solicitar las pruebas en contra de Tarek El Aissami y no defenderlo a priori en comunicados que dan vergüenza. Felicitaciones a la joven Rafaela Requesens, nueva presidenta de la Federación de Estudiantes UCV. Maduro tiene pánico a Trump. Lamentamos el fallecimiento de la gran Sofía Imber.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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