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Opinión

Miguel Velarde

No importa por donde se camine, las calles de Venezuela transmiten todas las mismas sensaciones: desesperanza, desmoralización y mucha rabia. El presente asfixia por diferentes motivos a millones de personas y el futuro no presenta una esperanza de cambio.

Mientras el gobierno profundiza aceleradamente un modelo que ha destruido al país, la oposición se encuentra más dividida y confundida que nunca. Una parte de ella, incluso parece estar trabajando de la mano de quienes debería adversar.

El mayor problema que tenemos los ciudadanos es que no encontramos una referencia que nos inspire a soñar y a luchar; que nos dé confianza. No solamente estamos atrapados en una situación en la que algunos abusan y saquean, ni siquiera contamos con líderes que nos permitan pensar que esta situación va a cambiar.

Nos han traído a un punto en el que muchos estamos hartos de todo. Estamos hartos de los políticos que priorizan sus negocios y sus cuotas de poder a cambio de seguir condenando al país a un destino que solo lo va a llevar a una mayor destrucción.

Estamos hartos de la complicidad de los empresarios que se arrodillan mendigando unos dólares baratos ante un modelo que solo busca destruirlos, en lugar de luchar por trabajar y producir libremente.

Estamos hartos de la indolencia de la gente, de su egoísmo y su poco compromiso con lo que pasa en el país.

Estamos hartos de los cómplices: músicos, deportistas, artistas, periodistas y gente de todo tipo. Que por sus propios beneficios se hacen parte de un circo que busca justificar lo injustificable.

Estamos hartos de los malandros. De los de la calle y de los de traje. De aquellos sin valores ni principios que en medio de una crisis no les importa saquear a su país y dejarlo en ruinas, para ellos poder disfrutar de la buena vida.

Estamos hartos de las colas, de los precios y de los sueldos; estamos hartos del hambre.

Estamos hartos de vivir en un país sin justicia, sin medios libres, sin elecciones y sin instituciones. Estamos hartos de vivir en una mentira.

Estamos hartos de la estupidez populista que escuchamos en ambos bandos, con la que pretenden aprovecharse del sufrimiento de la gente y seguir engañándola. Como si este país no hubiera tenido suficiente populismo en su historia.

Estamos hartos del miedo. De sentirlo cada que ponemos un pie en la calle o, incluso, antes de decir o escribir lo que pensamos. Por temor a que nos persigan o nos maten.

Pero también es un momento en el que vale la pena preguntarnos: ¿no deberíamos estar hartos de nosotros mismos? ¿De aceptar todo el abuso que hemos venido aceptando?

¿No deberíamos estar hartos de que nuestros propios líderes nos mientan y prefieran dialogar y negociar a su conveniencia a costa de nuestro futuro?

¿No deberíamos estar hartos que nos sigan tratando como tontos y que nosotros nos dejemos?

¿No deberíamos estar hartos de que sean otros los que decidan nuestro destino mientras nosotros nos rendimos?

Independientemente de la decepción que podemos sentir por quienes en su momento consideramos nuestros líderes y en quienes depositamos nuestra confianza, ¿qué rol jugamos en esta historia?

No tenemos la menor duda de que el primer paso para que las cosas cambien es que cambiemos nosotros mismos. Que digamos “basta” a todo el abuso de ambos lados, que derrotemos todos nuestros miedos, busquemos la manera de dejar de ser víctimas de esta historia y comencemos a escribirla.

Es hora de ser diferentes, por una razón muy simple: porque estamos hartos.

Editorial #342

http://guayoyoenletras.net/2017/01/29/editorial342-estamos-hartos/

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Con voz propia

Mi relación política con el teniente coronel Hugo Chávez está fundamentada en acciones y testimonios que no es del caso revelar ahora, pero la refiero porque el mismo se encargaba de exponerla en público. Y ahora, al cuarto de siglo de la insurgencia que motivó esa ilación en la cual se cifraron esperanzas de quienes luchábamos por consolidación de la Democracia, las reitero en esta columna surgida desde la desviación de los propósitos, es decir hace 18 años. En su prisión cuya defensa asumí debatíamos y después en la formación del movimiento que canalizó sus inquietudes y cuya denominación emergió en Maracay.

Sembró ilusiones en muchas personas distanciadas de la actividad, entre ellos un precursor del radicalismo de izquierda con quien tuvimos reuniones, que llegó hasta expresarle al comandante que de cumplirse el proyecto, él se sumaría. No tardó en marcar distancia

Los ideales políticos sustentados en el llamado árbol de tres raíces, que recoge el pensamiento y acción de Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora (cuyas iniciales dieron nombre al movimiento subversivo EBR-200, fundado en 1982, bicentenario del Libertador y que incursionó como MBR-200, en cuya proclama estampaba: “no tenemos afán alguno de una dictadura militar”.

De quienes se embarcaron en nave que la politiquería esquivó rumbo y terminó con orientación que le impusieron, contaminada con la corrupción seguida con el tráfico drogas.

“En la transformación del modelo económico, no queremos ni el estatismo, ni el socialismo, ni el comunismo” –asentaba-. Cuatro años antes, en la Ultimas Noticias de entonces decía: “quien diga que el marxismo tiene vigencia tendría pretensiones más divinas que humanas”

“No podemos seguir con estos modelos impuestos que generan hambre, miseria, desestabilización social, rebeliones populares, violencia; expresó en una entrevista del 12 de octubre 1998, que le hizo Carlos Croes en su programa Dialogo Con…de Televen.

“Vamos a proteger las inversiones, tanto de capital privado nacional como internacional. No vamos a nacionalizar la banca; tampoco a expropiar, vamos es a multiplicar la producción. Necesitamos una banca fuerte, capaz de impulsar y sustentar una política monetaria para impulsar el desarrollo. Hay que bajar el nivel de gastos y costos”.

Reiteró su proyecto de “buscar y construir una salida pacífica, que haya democracia. Jamás hemos pensado instalar una dictadura”.

“No tengo ningún compromiso con Fidel Castro, ni con la guerrilla colombiana. Se inventó esa ignominia de que el ex presidente Ernesto Samper me acusó de que yo había matado soldados venezolanos en Cararabo, para evadir la responsabilidad que él tenía”.

Dicho planteamiento quedó en ilusión. En 2005, anunció “tránsito hacia el Socialismo del Siglo XXI”, término del sociólogo alemán de Heinz Dieterich Steffan. Chávez lo presentó como proyecto “basado en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”, en el Foro Social mundial de Porto Alegre-Brasil, el 30 de enero del citado año.

Dieterich afirma que cuando lo conoció “obviamente había limitaciones en el conocimiento de la política en general y del mundo global”. Para la opinión de Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista argentina resultó un fraude monumental.

A 25 años de la insurgencia que nos ha conducido a la situación de crisis humanitaria que padecemos se testimonia en el engaño de la política militar con la alianza de la dictadura castro comunista.

Al MARGEN. Oportunistas que aprovecharon paso por subversión para lucrarse, explotan valores de Fabricio Ojeda y Alfredo Maneiro. Por lo menos respeten sus memorias y no los expongan.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Héctor E. Schamis

En fecha reciente, el régimen venezolano aprobó la implementación del denominado Carnet de la Patria, el cual según el mismo Nicolás Maduro representa un mecanismo ideado “para afianzar el sistema de protección social del país” (1), antecedido por la expansión de los CLAP y la implementación de las nuevas Operaciones de Liberación Humanista del Pueblo (OLHP) a partir de febrero. Si bien es cierto que las ayudas sociales constituyen una herramienta válida para mejorar en algo la crítica situación económica y social que afecta a gran parte de la población venezolana, cabe preguntarse si es esta la verdadera y única razón para esgrimir la mencionada estrategia.

En este contexto, el gobierno chavista del señor Maduro presenta como una alternativa novedosa frente a la crisis económica caracterizada por inflación y desabastecimiento la posibilidad de un carnet de la patria con muy difusas posibilidades de lo que su portador podría obtener, a todas luces se trata de una nueva acción enmarcada en una política de gobierno que no ha hecho otra cosa que destruir la calidad de vida de los venezolanos, a través de irresponsables medidas económicas.

En un régimen francamente populista, que utiliza permanentemente el bienestar del pueblo como bandera política, lo anterior luce como poco probable. Basta analizar someramente algunas intervenciones de Nicolás Maduro, en las cuales sin reparo alguno indica que “No puede quedar ni un solo venezolano sin sus Carnet de la Patria, por eso llamo a todos a trabajar. Esto no solo es responsabilidad de unos pocos, sino de todos los comprometidos con el proceso” (1).

A todas luces, destaca la inclusión del carnet de la patria en el contexto político, como un instrumento de identificación de los ciudadanos con el régimen. Sin embargo, la realidad nacional es más compleja. En la actualidad, acceder o querer acceder al carnet de la patria, para el ciudadano común no significa únicamente demostrar lealtad a un proceso con un franco y sostenido descenso en el apoyo popular. Para el venezolano de a pie, que diariamente se enfrenta a los embates del hambre y la miseria, a ese que se ve en la necesidad de hurgar en la basura para mitigar sus necesidad básica y la de su familia, el carnet de la patria es visto como una tabla de salvación, inteligentemente lanzada al ruedo en un momento crítico para el régimen madurista.

Pensar que esta es una medida tomada sin razón aparente, es caer en una crisis de ingenuidad y desconocimiento que a estas alturas del juego la realidad nacional no permite ni justifica. El régimen debe seguir apegado a sus políticas de aparente bienestar, a expensas de la destrucción del aparato productivo interno, la propiedad privada, la independencia económica e incluso la autoestima, la salud y la vida del venezolano. Ellos están jugando su juego y aunque moleste, las estrategias están haciendo el efecto esperado.

Ese venezolano atormentado por necesidades apremiantes, va a utilizar cualquier mecanismo que le garantice, por lo menos en el corto plazo, el acceso a bienes y servicios que, en una democracia real y verdadera le son propios y reconocidos. Aquí ya no se está pensando en estrategias y dignidades. En este país, incluso en las grandes ciudades, se está sintiendo el hambre y la necesidad. La urgencia de una solución, aunque esta solo sea paliativa.

Juzgar entonces a aquellos que se forman en colas interminables buscando una esperanza, aunque sea teñida de manipulación política, no puede ser la reacción y la estrategia de quienes adversamos al régimen gobernante. Ponerse en los zapatos del otro es un principio cristiano, aceptar los errores y enmendarlos, también lo es. En este contexto, luchar verdaderamente por el bienestar de la población vale la pena preguntarse, ante esta situación que ya es un hecho, ¿Qué opina la dirigencia opositora congregada en la Mesa de la Unidad (MUD)?

En estas últimas semanas, la prensa expone, información que vale la pena resaltar, como “arranca la carnetización de todo el movimiento estudiantil, magisterial y trabajadores de la educación” (1). Igualmente, bajo la premisa de amplitud social y bienestar común, se incluyen como favorecidas “todas las personas mayores de 15 años que hayan sido incluidas en algún programa por el sistema de misiones sociales. Organizaciones y movimientos que hacen vida en el Congreso de la Patria y las estructuras del Psuv. Voceros de los consejos comunales y comunas. Pensionados” (2). Se informa también que el Carnet de la Patria permitirá “tecnologizar la acción de Gobierno ya que funciona con la más alta tecnología, con el uso del código QR (código de respuesta rápida, en español) que permite acceder de forma inmediata a la información personal, de residencia y de participación en misiones y movimientos sociales del beneficiario” (3).

Desde la óptica del régimen, este es un instrumento que va a permitir profundizar el conocimiento sobre los grupos sociales y el acceso a los programas establecidos, lo cual pareciera perfectamente lógico. Sin embargo, sin mucho análisis, alarma por decir lo menos, la clara decisión, no intención, decisión del ejecutivo de carnetizar a importantes sectores de la vida nacional como maestros, estudiantes, empleados, obreros y todo aquel venezolano exigiendo como único requisito ser mayor de 15 años.

Hay que decirlo claro, el carnet de la patria es una acción desesperada, populista y con serios visos de tendencia excluyente que no es algo aislado sino repetición de otras aberraciones como la tristemente célebre Lista de Tascón, registros inútiles de censos y amenazas veladas o explicitas a empleados públicos o ciudadanos que opten a un derecho como lo es la vivienda, en ningún modo se puede acusar al pueblo venezolano sumido en una espiral de hambre y violencia por tener la ilusión o esperanza de un subsidio. Precisamente es allí donde entra la perversidad macabra de un régimen decadente experto en crear miseria para luego regodearse de esta enmarañado en un discurso patriotero justificando el desastre en la maldad de los enemigos internos y externos de la patria.

Retomando lo expuesto, ante la catastrófica situación nacional y las carencias existentes, en nada asombra la decisión de miles de venezolanos de buscar en el carnet de la patria una salida individual a una crisis colectiva, sin ahondar en el fin solapado del control político y económico de miles de voluntades. Lo que sí es cuestionable es que, salvo algunas opiniones, la dirigencia opositora no haya expresado de forma clara, contundente y unitaria, las razones no reveladas, la intención y el real peligro a las libertades democráticas que significa la implementación del carnet de la patria, el cual pasaría a ser incluso más importante y valedero que la misma cedula de identidad.

En estos tiempos de lucha sin descanso, más que protagonismos y apetencias individuales y el reparto de los despojos de un país en ruinas, debería imperar la voz sensata de los líderes que para ello se postularon y decidieron serlo. Es momento de dar la cara, más allá del curul alcanzado o las prebendas ofrecidas. Es necesario y apremiante dar la voz de alerta sobre los alcances del carnet de la patria. Sin embargo, no debe ser olvidado el venezolano de a pie, el mismo que pierde el color político al verse obligado a peregrinar en busca de sustento. Es ese ciudadano, y todos los que a diario ya no vivimos, sino sobrevivimos esta realidad, el que requiere que se hable claramente, exponiendo los potenciales beneficios del carnet de la patria como paliativo (que los tiene), y más importante aún, las estrategias ajustadas a la realidad que permitan recuperar las libertades y derechos que caracterizan una vida en democracia.

El pueblo venezolano merece respeto y ese respeto pasa por la presentación de opciones viables para lograr encontrar salidas a la crisis, en lugar de un carnet ilusionista atado al chantaje y la exclusión Aragua y Venezuela requieren de proyectos orientados a la reactivación del aparato productivo, la recomposición del tejido social y un plan de rescate de los servicios públicos, esto sin dejar de lado la necesidad de combatir la corrupción y todo el entramado clientelar que pervierte la conducta de los ciudadanos.

El carnet de la patria aparece en la trágica comedia chavista como una falsa oferta distribuidora de la renta petrolera. Ante esto, las fuerzas democráticas y verdaderamente progresistas deben presentar opciones de desarrollo socioeconómico que saquen al país del atolladero en que se encuentra, generando una nueva conciencia social que promueva en los ciudadanos su papel preponderante en los cambios necesarios, retejer las relaciones sociales, combatir la violencia y el culto al malandraje y posicionar un liderazgo político comprometido y honesto. Frente al carnet de la patria como signo patético del fracaso del modelo chavista, Venezuela requiere y merece medida calidad de vida y paz, no circo ni medidas incoherentes y desesperadas que buscan el mantenimiento en el poder de un gobierno experto en crear y reproducir pobreza.

Ada E. Lugo

Niuman Páez.

(1). García, M. (2017). Ejecutivo: Registros del Carnet de la Patria serán los jueves, viernes, sábado y domingo. En: Noticia al Día. De Fecha: 31 de enero 2017. Disponible: http://noticiaaldia.com/2017/01/ejecutivo-registro-del-carnet-de-la-patria-seran-los-jueves-viernes-sabado-y-domingo/. [Consulta: 1 de febrero de 2017].

(2). Informe21. (2017). Preguntas y respuestas sobre el Carnet de la Patria. Disponible: http://informe21.com/economia/preguntas-y-respuestas-sobre-el-carnet-de-la-patria. De Fecha: 17 de enero 2017. [Consulta: 1 de febrero de 2017].

(3). Conoce qué beneficios genera el Carnet de la Patria. Notitarde. Versión Digital. De fecha: 31 de enero de 2017. Disponible: http://www.notitarde.com/conoce-que-beneficios-genera-el-carnet-de-la-patria/pais/2017/01/31/1046697/. [Consulta: 1 de febrero de 2017].

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Jesús Elorza G.

Muy contentos estaban un grupo de amigos, al ver el regreso de Joao do Nascimento a su barrio en Caracas. Todos recordaban, que su ida del país se remontaba a cinco años atrás cuando tuvo que partir para atender en Brasil los negocios de su familia por la muerte de su padre. En algo más de 25 años de permanencia en Venezuela, habían logrado establecer fuertes lazos de amistad entre ellos. De allí el regocijo por su retorno.

¿Cómo te fue por esa tierra de Samba y Caipirinha? Fueron las primeras palabras de recepción.

- Olá meus amigos . Prazer em vê-lo novamente.

!A carajo al pana se le olvido el español, dijo uno de su amigos!

- Eu digo, Português e Espanhol é a mesma coisa ... você começa rapidinha

Ta bien, dinos que hiciste por esas tierras lejanas. ¿Fuiste a Rio de Janeiro? ¿Viste a La chica de Ipanema? ¿Es verdad que las Garotas tienen un culo impresionante?

- Não era todo o trabalho. É claro que eu fui para Copacabana, dançar samba com garotas e eu jogava futebol na praia

Dime otra cosa Joao, como está la situación política de ese país.

- Bem, a coisa é política queimando desde Dilma foi removido da presidência e agora com os escândalos de corrupção que foram descobertos com a Odebrecht caso.

¿Jode...que? explícate mejor João.

- Eu não disse foda, disse Odebrecht, e refere-se ao processo LAVA JATO.

Verga, ahora si nos jodimos com tu portugueiro...que vaina es esa de “Lava Gallo”.

- Operação Lava Jato (Operacion Autolavado) é uma investigação em andamento pela Polícia Federal do Brasil, que deflagrou sua fase ostensiva em 17 de março de 2014, cumprindo mais de cem mandados de busca e apreensão, de prisão temporária, de prisão preventiva e de condução coercitiva, visando apurar um esquema de lavagem de dinheiro que movimentou de 10 a 20 bilhões de reais em propina. A Polícia Federal a considera a maior investigação de corrupção da história do país, e investiga crimes de corrupção ativa e passiva, gestão fraudulenta, lavagem de dinheiro, organização criminosa, obstrução da justiça, operação fraudulenta de câmbio e recebimento de vantagem indevida.

A operação foi assim chamado por causa do uso de uma rede de lavanderias e estações de serviço pela quadrilha para mover valores origem ilícita.

Eso es un guiso con los contratos y comisiones, dijo uno de los amigos.

- Por isso é, no Brasil, chamamos de Feijoada. Por isso é, no Brasil, chamamos de Feijoada. Além disso, deixe-me dizer que, naquela aparacen peo marcada contratos venezuelanos e pagamento de comissão por mais de 98.000.000 dólares.

¿Y quiénes son los pimentones en ese guiso o feijojada con la empresa Joderbrecht u Odebrecht?

- Nos registros, de acordo com os meios de comunicação que observou que o presidente Hugo Chávez Odebrecht adjudicados contratos no valor de US $ 11.000 milhões e que até agora nenhum desses contratos tenha sido concluída. Dentre eles, podemos observar o seguinte:

Comuna agro-industrial Diluvio: 50.000 hectáreas de cultivos, 1.200 casas (arrancó en 2008; ahora abandonado).

2. Puente Nigale: 11km sobre el Lago Maracaibo (arrancó en 2005; 29% completado; ahora congelado)

Represa de Tocoma: 100 megavatios (arrancó en 2009; 39% completado; ahora congelado)

Comuna agro-industrial Abreu de Lima: 34.000 hectáreas de cultivos; 500 casas (arrancó en 2009; ahora abandonado)

Puente Mercosur: 11 kilómetros sobre el Río Orinoco (arrancó en 2006; ahora congelado)

Metro de Caracas, línea 5: 8 estaciones (arrancó en 2007; 23% completado)

Tren Guatire-Caracas: 32 kilómetros de tren liviano (arrancó en 2007; 20% completado)

Que manguanga señores, se pagaron once mil millones dedolares a la empresa brasilera, que a su vez repartió 98 millones de dólares entre los pimentones chavistas y ninguna obra fue culminada……así es que se gobierna dirían los enchufados en este régimen.

Mientras tanto, acotó uno de los amigos de Joao, la Fiscal General de la Republicano dice ni pío y a lo mejor nos sale con el mismo cuento del chinito de Recadi, agarrando a un infeliz funcionario y echarle toda la culpa, mientras los pimentones revolucionarios se dan la gran vida. Parafraseando una cita bíblica, dijo para concluir “Quien este libre de Odebrecht, que tire la primera piedra”

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Antes era distinto. Hablábamos de ella de otra manera. Nos quejábamos de que teníamos un país sucio, con montañas de desechos por todos lados y culpábamos a las autoridades competentes por no tener suficientes camiones ni rellenos sanitarios, además de carecer de la disciplina burocrática requerida para la prestación eficiente de un servicio que lucía elemental. Lamentábamos, así mismo, la precaria educación cívica, consecuencia, era el diagnóstico más a la mano, de nuestro poco sentido de la vida en común. Y, también, era ocasión para preguntarnos por qué en Venezuela no se reciclaba como se hace en otros países, abriendo el paso una actividad económica prometedora. En torno a estos temas, no sé si alguno más, transcurrían nuestras preocupaciones y chácharas sobre la basura.

Pero las cosas han cambiado. Ahora nuestras inquietudes son principalmente otras. Y como no van a serlas, por Dios, si se estima que la comida diaria de alrededor del diez por ciento de los venezolanos proviene de los desperdicios depositados en las bolsas colocadas en la calle, a la espera de que lleguen los vehículos del aseo urbano a recogerlas. Diez por ciento, digo, es decir, tres millones de personas, un dato estadístico frío detrás del que se encuentra una tragedia humana, que miramos con displicencia, sin reparar como se nos va volviendo parte indisoluble de nuestro tejido colectivo.

II

En Venezuela hay, pues, que resignificar la basura. Esta implica ahora a familias organizadas, inclusive con los niños, repartiéndose tareas y espacios para recogerla e ir aprendiendo en donde se ubica la “mejor”. Igualmente, ha dado lugar en ciertos lugares a gestos compasivos orientados a clasificar los sobrantes antes de deshacerse de ellos, colocando en paquetes más o menos distinguibles los que se encuentren en condiciones más “aceptables”. Mientras, en otras partes, se trata, por el contrario, de impedir el acceso a los depósitos, alegando el reguero de desperdicios que queda en el sitio. Y dentro de este cuadro no podía faltar esa visión sociológica, construida a pepa de ojo y más generalizada de lo que imaginamos, según la cual quienes tratan de proveerse la alimentación del día a través de la basura son “gente floja que no busca empleo porque no quiera trabajar”.

Resignificar la basura, reitero. Mirar, así pues, cómo ha dado lugar a la formación de pandillas que toman a la fuerza ciertas zonas, en una suerte de proceso de privatización, y ver entonces, por ejemplo, en una esquina del este de Caracas, a un joven hurgando en un envoltorio repleto de sobras y que alguien, presumiblemente armado, se le aproxime y le advierta con autoridad que “esta zona ya está reservada por nosotros, tú no puedes estar aquí”, al tiempo de que el joven amenazado esconde el miedo como puede y le grita que “la basura es de todos”, frase que versiona en modo caricatura, una de las consignas más distintivas y poderosas de los últimos diez y ocho años. Enterarse, por otra parte, de que en algunos mercados populares hay quienes se dedican a seleccionar lo “mejor” de la basura, guardarla en pequeñas bolsitas y venderlas, en lo que pudiera ser una expresión paradójica del capitalismo dentro del socialismo del siglo XXI. O, en fin, ser testigo de una escena espantosa en la que un grupo de chamitos y algunos perros, a veces con la presencia de unos cuantos gatos, se disputan los residuos de un “conteiner”.

Resignificar la basura, pues. Considerarla como el medio de subsistencia para muchos venezolanos.

III.

Así, sin darnos cuenta, cobra forma un grave fenómeno social. Mientras tanto el gobierno no dice ni pío y apenas asoma la idea de “carnetizar” a la población para permitirle el acceso controlado a la comida. Sigue en su afán de desdeñar la realidad y se refugia en el verbo frondoso de la revolución - manteniendo la impresentable tesis de la “guerra económica”- , trata de adivinar cuál diablos debe ser su posición frente a Donald Trump, se inventa a Fabricio Ojeda como prócer chavista, convierte a Zamora en un socialista que no sabía que era socialista, prohíbe hablar mal de Chávez (¡) y, lo más sustancioso de todo, trata de evitar a toda costa cualquier tipo de elección, esperando que desde las encuestas algún día soplen vientos más favorables y contando, además, con que la oposición siga en su despiste de los últimos tiempos.

En suma, en el radar oficial brillan por su ausencia tres millones de venezolanos, cuya cotidianidad transcurre junto a un pipote de desperdicios, siendo ésta la parte más visible, apenas, de un peligroso desacomodo social que, sin exagerar, adquiere visos de barbarie. ¿Cuantos más deberán ser, se pregunta cualquiera con sólo un poquito de sensibilidad, para que el país mire lo que está ocurriendo y se prendan todas las alarmas?

El Nacional, miércoles 1 de febrero de 2017

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Desentrampar la democracia es una responsabilidad de la ciudadanía, que es quien decide y tiene que hacer frente a la dictadura de Nicolás Maduro y al partido político en armas de Padrino López para acometer acciones previstas en la Constitución, como son la protesta, la resistencia civil y, de ser necesario, la rebelión ciudadana. El ambiente político real que vive el sistema político venezolano coloca a que la ciudadanía en el primer espacio del sistema reordene lo que no pudo hacer la tríada constituida por los 112 Diputados, la Asamblea Nacional y la MUD como consecuencia de su inconsistencia en el accionar político más el desconocimiento del ambiente político real, debido a sus luchas personales mezquinas por candidaturas que la barbarie de Nicolás Maduro trata de contener.

Desentrampar la democracia significa activar el sistema político desde el primer espacio para que el ciudadano que decide en democracia reemplace con su acción política a un grupo de operadores políticos que por ineptos o acobardados, no logaron el cambio político categórico solicitado por casi ocho millones de demócratas el 6D de 2015. Desentrampar la democracia significa que la masa societal es y será responsable como actor privilegiado ante la historia, para señalar que no tolera más el régimen del partido político en armas que instrumenta Padrino López para Maduro, asistido por una cúpula militar claudicante que no podrá imponer su dominación sobre el gen democrático de los venezolanos.

El gen democrático versus el proceso de dominación de la barbarie chavista es lo que muestra hoy el ambiente político real, donde se dibuja la incompetencia de los partidos políticos del siglo XX y los nuevos partidos del siglo XXI. El ciudadano activando su gen democrático, sin usar la violencia, pero empleando la protesta, la resistencia civil y la rebelión marcará un hito en la historia para el establecimiento de un nuevo orden social. Es entonces, desde el primer espacio del sistema político, en el cual una ciudadanía virtuosa convencida de los valores de la democracia, se enfrentará al grotesco militarismo y a la desgraciada militarización de la política y de la sociedad impuesta por un régimen autocrático y cobarde que se ancla en las bocas de fuego para consolidar una regresión política.

Regresión política inhumana y perversa que ha llegado a generar variaciones sociales cualitativas y cuantitativas, peligrosos desequilibrios sociales y económicos pero, sobre todo, una ausencia total de ética y ética política. Esta regresión política que hoy sufrimos muestra patologías psicológicas y sociales tales como la imposición de pasiones políticas, la invasión de un lenguaje grotesco y primitivo, la siembra del lenguaje del chavismo más el lenguaje escatológico y hasta la ofensa personal y social de quienes en posición de gobierno se atreven ofender al cuerpo social. ¿Quién reparará el proceso despoblacional, lo grandes niveles de hambre, pobreza y descuido en la salud de la sociedad venezolana?

El cuerpo social somos los ciudadanos del primer espacio del sistema político que, convencidos de la incapacidad de la tríada 112 Diputados-Asamblea Nacional-MUD, entiende su papel histórico como venezolanos y aceptó el reto de convertirse en poder ante la falta de responsabilidad y seriedad de quienes debieron hacerlo como operadores políticos. El cuerpo social como ciudadanía organizada accionará políticamemte para recuperar un nuevo equilibrio de participación política que agrupe a todos los demócratas, liderazgo social e instituciones comprometidas con la política para colocar en tiempo y espacio privilegiado a hombres y mujeres con cultura democrática y una nueva democracia.

Hombre y mujeres, jóvenes y adultos, que ya no soportan más el maltrato, el vejamen y la violación permanente y perversa de quienes han asaltado el poder, quienes maniobran y hacen maromas con soporte del cuerpo militarista, sin entender la magnitud de la ofensa que producen sobre el cuerpo social. En consecuencia, la mejor respuesta ha sido imposibilitar de un supuesto acompañamiento o diálogo maromero, en el cual se refleja la decisión ciudadana, además de coraje y convicción ética de los ciudadanos quienes desprecian al extremo al régimen militarista y al partido político en armas.

Hombres y mujeres son el cuerpo social lleno de energía política, consciente del momento histórico y dispuesto a revalorar el concepto de democracia. Democracia que se entiende como la restitución de la política por vía de un camino pacífico que construye, que participará un hecho electoral desentrampado, como lo está la sociedad en un ambiente político real explosivo que ronda… la explosión social. El cuerpo social de la Venezuela del siglo XXI tiene claro en su imaginario político que no se puede aceptar lo que se denomina el imaginario político real de un grupo de acomplejados marxistoides, que siguiendo las ideas de la década del 70, asumen la posición perversa de mancillar a la ciudadanía del cuerpo social venezolano.

Este cuerpo social frente al momento histórico ha decidido la vía excelsa del siglo XXI de la participación política contendiente para operar distante al simplismo del partidismo y cercano al compromiso ético, para lograr como grupo contener a los bárbaros que amedrentan, contienen y desvían a la mayoría democrática venezolana. El cuerpo social, es decir los ciudadanos que deciden, será capaz de desentrampar con su participación el ambiente político real mediante la protesta, la resistencia civil y la rebelión que conducirá inequívocamente a la reinstalación de la democracia y al establecimiento de un nuevo orden social.

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 31 de enero de 2017

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Considerando que el valiente Ciudadano preparó con su admirable estrategia el triunfo de la aspiración de los pueblos. Se decreta por cuenta del Estado designar para escribir y editar al historiador, Laureano Villanueva, una obra que reseñe la vida, los servicios y la gloria del Gran Capitán Ciudadano General Ezequiel Zamora.

Así comienza a tejerse para la historia y las generaciones futura la épica de este pulpero y después General de hombre libres, llamado por el pueblo “Catire cara e cuchillo”, ordenado precisamente por Ignacio Andrade desde EL Palacio de Gobierno del Estado, en Villa de Cura, aquel 10 de diciembre de 1896.

Según Villanueva, Zamora viene a ser la resurrección histórica del drama verdadero de sus vicisitudes, con sus coloridas y naturales formas; en que el pueblo le verá primero infatigable, pero sin ventura, en la guerra de montañas, por los años de 1846 ; atado al pie del patíbulo en 1847; y luego, ascendido por el Gobierno, para honrarle, en los años 1848 y 1849, a altas jerarquías en el Ejército ; y por último, en la campaña de la Federación, del 20 de febrero de 1859 al 10 de enero de 1860, la más ilustre de nuestras guerras civiles.

Nació Ezequiel Zamora en Cúa, por los Primeros años de 1817, hijo de Don Alejandro Zamora y Doña Paula Correa. Allí con los años en Villa de Cura montó una casa de víveres, en que mostró actividad y decisión por el comercio. Su vida juvenil, fue toda de ocupaciones mercantiles en Cura, San Juan, San Francisco, El Pao, San José, Calabozo y Apure.

Menos de treinta años contaba Zamora cuando empezaron las agitaciones públicas con motivo de las luchas de los partidos que se disputaban el poder; y afiliado en el partido liberal, se asoció al Licenciado Juan Martínez, para iniciar la propaganda por su partido en los pueblos y caseríos de San Francisco y San José.

No puede juzgarse a Zamora, sin conocer bien su tiempo. Aquella historia llena de magnos hechos, que nos enseñarán cómo se batían los partidos, cada uno con su bandera y su programa; de qué modo se comportaban los hombres, en lucha hasta morir, sin cometer ninguno el pecado de la deserción o la infidencia.

Lo cierto es que el “catire cara e cuchilla” surge como uno de los más activos representantes de liberalismo, bajo el liderazgo del Presidente José Antonio Páez, que dominaría la escena política hasta 1847, y quien estando al frente de la nueva República surgida en 1830, tomó una orientación netamente conservadora. Pero ya desde principios de los años 40, de la mano de ideólogos como Antonio Leocadio Guzmán y medios de difusión como El Venezolano, la oposición liberal hizo oír su voz y sus críticas hacia aquel régimen conservador que, no sin fundamento, juzgaban tan injusto como el de los tiempos de la colonia.

El 7 de septiembre de 1846 Ezequiel Zamora encabezó un levantamiento en la localidad de Guambra; bajo la consigna de ¡tierra y hombres libres!, el movimiento reclamó el respeto al campesino, la justa distribución de la riqueza y la expulsión de los godos de los puestos de poder. Al mando de un ejército campesino, el General del Pueblo Soberano, libró varios combates victoriosos, pero fue detenido y condenado a muerte por las autoridades judiciales de Villa de Cura. Un año después libra una espectacular fuga de su prisión y vuelve a la batalla con sus campesinos.

Ezequiel Zamora, desembarcó en la Vela de Coro el 23 de febrero de 1859, dando inicio con este nuevo levantamiento insurreccional a la Guerra Federal. Una vez lograda la misión en Coro, se trasladó hacia los Llanos y en el camino triunfó en el encuentro de El Palito. Luego tomó la ciudad de San Felipe. En marcha triunfal se dirigió hacia el centro del país atravesando Barinas donde libra La batalla de Santa Inés un 10 de diciembre de 1859, una de las más importantes de la Guerra Federal.

Laureano Villanueva cumplió su cometido redactando su primera Biografía titulada “Vida del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora”, y que hoy recomendamos releer, como homenaje a este gran venezolano, odiado por los conservadores de su tiempo y los de este siglo XXI.

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