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Opinión

Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

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Muchos fueron los eventos que se desprendieron de aquel ya lejano 21 de agosto de 1968. Muchos fueron los acontecimientos que cimbraron el mundo y lo colocaron en una suerte de balanza, en una especie de cálculo vital en procura de un equilibrio que tardaría unos años más para despejar el camino hacia las libertades públicas e individuales, secuestradas por el “socialismo real” impuesto por Stalin y sus perros rabiosos instalados en el Pacto de Varsovia.

Todos estos hechos del 68 incidieron en nuestros golpeados pueblos de América Latina, hundidos en dictaduras, unos, y otros en la línea de flotación de frágiles procesos democráticos, los cuales se fundieron con la molestia provocada por las tropas rusas cuando penetraron en la hermosa ciudad de Praga, envuelta en la “Primavera” creada por el primer ministro Dubček y celebrada por todo el mundo civilizado.

Venezuela no fue la excepción. Ese año —y el que le siguió— destacaron en una efemérides, que recuerda el nacimiento del libro “Checoslovaquia. El socialismo como problema”, editado por el sello “Domingo Fuentes” en una Caracas aún respirable, con aires campechanos y muchos de los techos rojos que la hacían la Sultana del Ávila.

En efecto, el libro de Teodoro Petkoff iluminó el campo minado de la política venezolana, toda vez que se encargó de vitalizar la discusión en el campo de la izquierda nacional. Petkoff, militante del Partido Comunista de Venezuela, abrió las espitas para que se hablara de un “socialismo con rostro humano”. De esa experiencia, de ese ensayo, nació posteriormente la organización bautizada con el nombre de Movimiento al Socialismo. Pero antes sucedieron muchas cosas que aún resuenan en nuestros oídos.

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200 mil soldados y 5 mil tanques del Pacto de Varsovia invadieron el país. La emoción provocada por los cambios que Alexander Dubček había impulsado desde el 5 de enero de 1968 quedó grabada en las mentes de los jóvenes que voceaban las consignas contra la represión. En ese marco nace “Checoslovaquia. El socialismo como problema”, del economista, y militante comunista para la época, Teodoro Petkoff, quien abrió una discusión cuyo punto de origen estuvo en esa remota ciudad europea, agredida por los partidos comunistas, con la excepción del de Rumania. La buscada independencia de los checos y eslovacos fue duramente golpeada por los líderes soviéticos, quienes —sin querer— anunciaron que la Guerra Fría también podía ser arrasada por las fuerzas antes apagadas por la propaganda oficial. Se anunciaba, entonces, un “socialismo con rostro humano”, fondo también del libro de Petkoff, quien dividió las opiniones de la izquierda venezolana y partió por la mitad la poca argumentación de un PCV desleído. Así, nace el MAS y una nueva manera de ver el mundo.

En el prólogo para la edición de Monte Ávila Editores de 1991, Petkoff afirmó: “Personas de distintas franjas del espectro político nacional, buena parte contemporáneos del autor, pero también muchos jóvenes curiosos, aprovechan cada episodio de los que vertiginosamente se producen en el mundo comunista, para recordar la que alguno de ellos denominara ‘esa notable anticipación’, y para inquirir por la posibilidad de una reedición”.

Esa “notable anticipación” es lo que hace relevante el libro del político y pensador venezolano. Precisamente porque rompe el claustro de aquella izquierda anquilosada, vieja, anacrónica, repetitiva, aduladora y convencida de que en Moscú estaba el paraíso, como otros aún “creen” que se halla en Cuba.

Venezuela fue un verdadero revuelo de ideas. Petkoff se llevó parte de la juventud mejor dotada. Crea una organización y favorece la discusión para la invención de una izquierda democrática, sí, “con rostro humano”. Es decir, “la idea de un proyecto socialista alternativo al burocrático policial y totalitario que desde la URSS se había extendido a todo el llamado “campo socialista” —que luego comenzó a ser denominado “socialismo real” y que para el ciudadano común era, simple y llanamente, “el comunismo”.

No en vano el autor de Checoslovaquia. El socialismo como problema (*) llegó a decir que “la tragedia checoslovaca constituye un hito miliar en la larga historia de la teoría y la práctica del socialismo y del cambio revolucionario”.

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Mientras tanto, Cuba insistía en la locura soviética. Pocos años antes, la crisis de los misiles la había convertido en protagonista de la misma estupidez llevada adelante por el Comité Central del PCUS. Nada, la isla de Fidel Castro estaba sometida a los designios de los dinosaurios de Moscú, razón por la cual —atendiendo a los rigores de la Guerra Fría— intentaba extender por Suramérica y parte de África una experiencia a todas luces fracasada, una dictadura que se había quedado sola en el concierto de las naciones. Mientras tanto, volvemos, en Venezuela la mayoría de la militancia comunista tomaba otros rumbos. En ese interregno, dos años después, se dieron los hechos de los intelectuales cubanos, la llegada al poder de Salvador Allende y el arribo del escritor y diplomático Jorge Edwards a la isla como embajador de Chile en esa desportillada nación caribeña. Comenzaría otra experiencia con claro origen “checo”, toda vez que los protagonistas no podían despegarse de las esperanzas creadas por Dubček y por aquellos jóvenes cuya primavera aún resuena, pasados cuarenta años, en los oídos del mundo.

“Persona non grata” es un claro ejemplo de aquellos movimientos que despertaron la política latinoamericana. Jorge Edwards, a raíz de los acontecimientos internos con los escritores de la isla, encarcelados unos, silenciados otros por el aparato policial del régimen. En este clima, donde Fidel, Allende, Neruda, Lezama Lima, entre otros, resaltan en la acción no ficticia, conforman este libro que —sin la menor duda— es hijo de aquellos acontecimientos de Praga que se sembraron en América Latina y el resto del mundo.

El libro fue iniciado en los primeros días de abril de 1971, cuando Heberto Padilla continuaba preso, en lo que parecía el comienzo de una represión en mayor escala contra los medios intelectuales cubanos, y yo, sin que hubiera existido una declaración formal de persona non grata, pero considerado, sí, por primera vez en mi carrera, como persona poco grata e incómoda, acababa de salir de Cuba e iniciaba mi trabajo de ministro consejero en París...”

Estas líneas, tomadas de Persona non grata (Barral Editores, Barcelona, España, 1973), revelan eventos que estaban concatenados: los intelectuales cubanos estaban conectados con los sucesos de Praga y con los de París. El llamado Mayo Francés también había provocado en este lado del mundo un pequeño incendio que se convertiría con los años en un gran incendio ideológico.

A un ya largo trecho de aquellos eventos, en Venezuela se sienten las palabras escritas por Teodoro Petkoff en su ensayo*:

Desde ese momento mismo se abrió un debate que aún no cesa. Las aguas se dividieron entre quienes rescataron, para sí y para el movimiento mundial que contribuyeron a crear, el antiguo nombre de “comunistas”, que alguna vez Marx mismo había utilizado durante un breve período y con el cual había apellidado a su famoso “Manifiesto”, y quienes permanecieron fieles a la tradición evolutiva y electoral de la socialdemocracia occidental...”

La Doctrina Brezhnev dio pie, con la invasión a Checoslovaquia y el atentado criminal contra la Primavera de Praga, a la Doctrina Sinatra, liderada por Mijaíl Gorbachov en los años 80, que cerraría —con la ayuda también de muchos dirigentes políticos y del Vaticano— las puertas del Pacto de Varsovia y el régimen comunista entronizado en parte de Europa. No en vano, el polvo levantado por la caída del Muro de Berlín también tuvo su impulso en aquellos sucesos de agosto de 1968.

(*) Este ensayo de Petkoff fue publicado posteriormente en el tomo “El socialismo irreal”, Editorial Alfa, Caracas, 2007.

(Texto traducido al checo en agosto de 2008 y publicado en Praga, a propósito del 40º aniversario de este hecho que conmovió al mundo).

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Por estos tiempos tan viscosos, el pesimismo se confunde con el realismo. Una frase muy manida, amén de ingeniosa y elegante, intenta justificarlo: un pesimista es un optimista bien informado. Pareciera que hay que apechugar, entonces, con los malos pronósticos que nos anuncian durante los primeros días del 2017. El optimista suele tener, así pues, pésima reputación. Cuenta con mala prensa hoy en día: o es tonto o es un inocente. Peor aún: hasta puede que sea un pendejo.

Pero también hay quienes, por fortuna, piensan que el pesimismo no es útil. Que equivale a aceptar un fracaso trazado de antemano. Suponer que no hay nada que esperar, nada que imaginar, nada que hacer. Es, en fin, bajar los brazos, tirar la toalla y esperar sentados a ver qué sucede. Conformarse y dejar que las predicciones negativas cuenten con viento a favor. Cierto que la situación del país nos envía muchas malas señales, desde muchos lados, pero el pesimismo es lo peor que nos puede pasar.

Hay que ejercer el derecho al optimismo, seguramente establecido en algún artículo de la Constitución, del que nadie se acuerda. O tal vez hacer nuestra la afirmación de Daniel Innerarity, intelectual español con una obra muy importante en su mochila: el optimismo, afirma, no es una opción, es una obligación moral.

Comienza un año nuevo, según esa sana arbitrariedad de dividir la vida en pedacitos de 365 días para darnos la oportunidad de reflexionar, revisar e intentar modificar y enderezar las cosas. Para recordar, en la presente circunstancia venezolana, que el futuro del país está abierto y encierra diversas oportunidades que pueden ser dibujadas por nosotros, porque los augurios no son fatales. Tener en cuenta, en fin, que este país que tenemos, que no le gusta a más del ochenta por ciento de los venezolanos, puede transcurrir de otra manera, por distintos senderos, hacia destinos diferentes, para beneficio de todos.

Pensado en términos colectivos, el optimismo va ligado a la fe en la política, aunque el liderazgo nacional, con sus excepciones, la defraude y la desfigure volviéndola sobre todo disputa por el poder, mientras la gente, bien gracias. Fe en la política como instrumento para juntarnos, pactar y multiplicar nuestras fuerzas. Para volver a pensar en el futuro, que se nos perdió hace tiempo porque Venezuela se nos volvió pura coyuntura, mera cotidianidad con adornitos de épica mentirosa.

Se trata, en fin, de que asumamos el derecho al optimismo, sin desconocer la terquedad de los hechos, según habría recomendado Lenín. O, en palabras de Innerarity, de que cumplamos con la obligación moral de ejercerlo.

HARINA DE OTRO COSTAL

Luego de que hace unos días se anunciara su firma con la Juventus, club de la primera división italiana, Tomás Rincón se ha convertido, creo, en el primer futbolista venezolano fichado por un equipo perteneciente a la aristocracia del balompié mundial, hecho que uno celebra, pero que no alcanza para maquillar la mala situación del futbol nacional (no del femenino, desde luego).

Confieso que Rincón no figura entre los jugadores criollos que más me gustan. Que no me resulta particularmente vistoso ni elegante. Que no es mi tipo en materia de mediocampistas. Pero confieso, así mismo, a riesgo de lucir confuso en mi opinión, que si yo fuera el Director Técnico de algún equipo, me gustaría tenerlo en la alineación.

El Nacional, miércoles 4 de enero de 2017

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No te preocupes por la Venezuela que le tocará vivir a tu hijo, ocúpate del hijo que vas a dejarle a Venezuela; en consecuencia, permíteme que te transcriba un conjunto de sugerencias para que las analices y evalúes en su justa dimensión e intención:

-No le hables mal de su papa, aunque la realidad te recomiende lo contrario.

-Incentívale el pensamiento positivo.

-Ofrécele la oportunidad que te conozca a través de la historia de tu vida.

-Obséquiale cosas materiales sin estimularle el consumismo.

-Nutre su personalidad con tu ejemplo.

-Incúlcale que no permita que nadie le haga lo que él, sería incapaz de hacerle.

-Ejercita con él o ella, el dialogo sincero.

-Nárrale biografías de hombres y mujeres excepcionales.

-Fórjale un carácter fuerte que le permita enfrentarse con valentía a los miedos y temores propios de su edad y así cuando llegue a la adultez, sea humilde en la victoria y altivo en la derrota.

-Corrígele el más mínimo asomo de racismo.

-No drenes hacia él tus angustias, ansiedades y frustraciones.

.-Entrénalo para que sea independiente de modas, líderes e ídolos.

-Explícale lo gratificante que es practicar un deporte y tocar algún instrumento musical.

-Demuéstrale la importancia de la justicia, la responsabilidad, la tolerancia, la honestidad… para que sea un hombre o mujer apto para tomar decisiones, forjarse juicios correctos, amar la libertad y la democracia, defender sus derechos, rebelarse contra la injusticia y diseñar una escala de valores que le permita establecer la diferencia entre el bien y el mal, la verdad y la mentira.

Finalmente, lo que tu hijo o hija decida ser en la vida, solo es de su exclusiva competencia y no lo que tu consideres sea lo mejor para ella o para él.

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Postulamos que la Iglesia y el pueblo fueron los personajes de un año que será recordado en la historia por haber alcanzado el clímax en cuanto a violaciones a los derechos humanos y a escasez de productos de primera necesidad. La Iglesia en sus púlpitos, pastorales y comunicados fue un baluarte en defensa de la libertad y el pueblo en la calle y en las redes sociales exigió sus derechos y dio muestras de que contamos con una sociedad que no se doblega ante un régimen totalitario adaptado al siglo XXI.

Frecuentemente los enemigos de la Iglesia solo recuerdan sus errores cometidos en un pasado remoto, tales como la Inquisición. También por sus feroces ataques, muy alejados del cristianismo, a judíos y musulmanes. A veces por su apoyo activo o pasivo a dictadores e incluso por casos de corrupción y de pederastia.

Hoy, en tiempos de obscuridad para nuestro país es oportuno recordar el importante papel desempeñado por la Iglesia en la Edad Media. Gracias a los laboriosos monjes recluidos en monasterios y abadías, Cluny la de más prestigio, pudieron llegar a nuestros días los escritos de los pensadores clásicos de la antigüedad. Al respecto, no podemos olvidar la obra de Alcuin de York en el siglo IX, tiempos de Carlomagno. Por cierto que cuando este emperador del imperio romano-germánico decretó la pena de muerte para quien no se convirtiera al catolicismo, Alcuin alegó que ¨Puedes forzar al pueblo para ser bautizado, pero no puedes obligarlo a creer¨. Ante este razonamiento, el gran Carlomagno abolió su abominable decreto.

La Iglesia venezolana actual siguió los pasos de Monseñor Arias Blanco, quien en tiempos de la dictadura perezjimenista se atrevió a denunciar la pobreza reinante en medio de la bonanza petrolera. Más recientemente debemos recordar al fallecido cardenal Castillo Lara. Hoy, nuestra Iglesia ha sido aún más crítica. No solo denuncia a diario las desigualdades, sino también los atropellos del régimen y las dificultades económicas y exige la libertad de los presos políticos, el respeto a la Asamblea Nacional, el regreso de los exiliados y la realización del referendo revocatorio del presidente.

Por ello, nuestro principal personaje del año 2016 es la Iglesia católica. Nuestro agradecimiento a sus Eminencias cardenales Jorge Urosa y Baltazar Porras, así como a los monseñores Lucker, Padrón, Azuaje, Santana y demás integrantes de la Conferencia Episcopal. También a monseñor Ovidio Pérez Morales y al padre Ugalde. Al combativo padre Palmar, quien nos recuerda al aguerrido y apreciado padre Simón Salvatierra, que en paz descanse. Ojalá haya un pronunciamiento conjunto de la iglesia católica, las iglesias evangélicas, el Rabinato y la Asociación de la Liga Mundial Musulmana de Venezuela.

El otro personaje del 2016 es ese pueblo que siguió marchando en señal de protesta y que acudió a votar con la esperanza de lograr un cambio que rescate a Venezuela de la pobreza y la enrumbe hacia un desarrollo sustentable. Muchos de los integrantes de este combativo pueblo han pagado con torturas, cárceles y exilio por el solo hecho de protestar en la calle o por twitter. Con equidad, Chuo Torrealba reconoció que ¨el venezolano demostró estar muy por encima de sus dirigentes políticos¨. .

Cabe parafrasear para el presidente de facto las palabras de Alcuin: ¨Podrás obligar a vestir una camisa roja y a que los empleados públicos asistan a tus concentraciones, pero no los harás creyentes de tu llamada revolución¨. Desde luego que Maduro dista años luz de ser un Carlomagno y por ello seguirá con sus atropellos. Por eso, los demócratas debemos continuar la lucha para sacarlo del poder lo antes posible. Para ello exigimos a nuestra dirigencia más unidad, descartar a quienes dicen tener identificados como traidores, ampliar con nuevas caras el organismo de toma de decisiones y no transigir en la defensa de nuestros derechos constitucionales. En el 2017 podemos lograrlo e iniciar la recuperación económica de Venezuela.

Como (había) en botica:

Nuestra solidaridad con los propietarios y personal de El Impulso, momentáneamente fuera de circulación por criticar al régimen. El TSJ vuelve a inclinarse ante el régimen al ratificar injustas medidas en contra del Consejo Editorial de El Nacional. En el 2016 hay que reconocer la lucha de María Corina desde la calle y de Antonio Ledezma y Leopoldo López desde la cárcel. También la labor realizada por Mitzi de Ledezma, Lilian Tintori de López y Antonieta Mendoza de López por la libertad de los presos políticos. Fredy Guevara, José Guerra y Carlos Berrisbeitia fueron los diputados más destacados. Henry Ramos fue combativo al frente de la Asamblea Nacional. Capriles hizo lo posible para que se realizara el revocatorio. Diego González y Nelson Hernández los petroleros que más aportaron al conocimiento de nuestra industria. Beatriz García realizó excelente trabajo como Coordinadora Nacional de Gente del Petróleo, organización que sigue presente y comprometida con la defensa de los principios y valores de la democracia y con las denuncias del mal manejo de Pdvsa. Diego González afirmó hace años que la prioridad debería ser explorar y producir petróleo en las áreas tradicionales y no en la Faja Petrolera del Orinoco. Ahora esta tesis también la comparte Carlos Mendoza Potellá, de posición política diametralmente opuesta.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Luis Manuel Aguana

No hay una característica que nos defina mas como venezolanos como nuestro sentido de la urgencia. “¡Lo mío que me lo den ahora!”, “¡Pa’ ayer es tarde!”, “¡Burro que piensa bota la carga!”. Eso explica muchas cosas: los operativos, los motorizados, los gestores, la corrupción para movilizar documentos, y hasta los puestos de empañadas en las calles. Ese rasgo cultural define comportamientos que luego la gente olvida de donde salieron. Queremos que todo se resuelva ya (los documentos, los trámites, etc.), sin importar que algunas cosas requieran maduración. Este rasgo cultural puede explicar porque aun no salimos todavía del régimen, aunque ustedes no lo crean, y forma parte de lo que debemos, si no cambiar, al menos empezar a controlar en este nuevo año que comienza.

Me motivó a escribir de este tema en mi primera nota de este año, una duda razonable de una extraordinaria seguidora de nuestro proyecto, que también es compartida por muchas personas que me han seguido, y que es la misma duda que sufren los venezolanos por este rasgo cultural descrito de querer las cosas resueltas para ayer: muy bien, les compro el proyecto constituyente pero, ¿no sería mejor dedicamos primero a salir de Maduro (por aquello de la urgencia) para luego seguir con la Constituyente? Considero tan importante este tema, que compartiré la respuesta que le di a mi amiga, y algunas cosas más que creo que se deben abordar de aquello que he llamado el “fast track” del venezolano. Eso puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de la iniciativa que estamos emprendiendo.

Quiero comenzar por lo que le réferi a mi amiga: hay una idea equivocada según la cual los problemas de los venezolanos tendrán una solución inmediata. Y eso es precisamente porque a los venezolanos nos gustan mucho las soluciones instantáneas. Está en nuestra cultura y en los tuétanos de todos nosotros. De alguna manera debemos comenzar a entender que en la medida que los problemas son más complejos, en esa misma medida requieren de soluciones estudiadas y planificadas, llevadas a cabo con precisión de relojería por gente competente.

Es por eso que ustedes ven que aquellas opciones que ofrecen “salir ya” del régimen gozan de mayor popularidad entre los venezolanos. Nadie apuesta por aquella solución que implique un camino largo y por el que haya que trabajar mucho de manera consistente. Por eso todas las opciones constitucionales empezaron por la mas “rápida” hasta llegar al Referendo Revocatorio porque supuestamente “una constituyente era una salida lenta y engorrosa”. Allí también se explica la gran inclinación por una solución militar inmediata, llámese por los “golpes buenos” o los malos. ¡Ojo, esto no es un reproche, es una realidad! Al final, no se ha llegado ni a lo uno ni a lo otro…

Tal vez un ejemplo les ilustre mejor la situación. En una oportunidad asistí a un Taller de Supervivencia en el marco de un programa gerencial de alto nivel que realicé hace muchos años. Realizamos un ejercicio que me llamó mucho la atención. Nos despertaron a las 3 de la mañana y nos dividieron en grupos de 5. A todos los grupos nos señalaron una fogata que se veía a lo lejos en el tope de una montaña y nos dijeron: nos vemos allí en media hora.

La mayoría de los grupos eligieron la vía corta (se imaginan porqué): una línea recta entre el sitio donde nos encontrábamos y la fogata que se veía a lo lejos en el tope de la montaña, en el medio de la más negra oscuridad. Nadie se sentó a pensar, solo salieron corriendo hacia la montaña sin siquiera una linterna. Hubo un grupo que se fue por un barranco antes de llegar a la montaña, gracias a Dios sin víctimas fatales que lamentar, pero hubo una persona que se fracturó una pierna. Nadie se sentó a meditar como habían prendido una fogata tan lejos en tan poco tiempo y menos aun pedirnos vernos luego allá en media hora, en un sitio que tendría no menos de 10 kilómetros de distancia. Era estúpido pensar que se podría llegar en línea recta: ¡tenía que haber un camino!

Y efectivamente lo había. Nos costó 20 minutos encontrar un camino que bordeaba la montaña y otros veinte para llegar corriendo al sitio en 20 minutos adicionales. El camino era una pica para rústicos que ellos usaron para prender la fogata y estaba escondido. El camino al principio parecía ir en la dirección contraria pero luego se enderezó. Eso mismo nos está pasando ahora. De esa experiencia aprendí que para llegar hay primero que pensar y eso toma su tiempo. Pero una vez que lo haces y ya sabes que hacer, lo emprendes hasta que consigues tener éxito. Eso no fue del pensar de la mayoría de los grupos del ejercicio. Gracias a Dios en mi grupo estábamos gente pensante que nos preguntamos primero de que se trataba el problema y pudimos resolverlo.

Siempre me he preguntado por qué la oposición oficial no tiene “salas situacionales” como las del gobierno o grupos de trabajo político-estratégico que piensen. Ustedes ven que es reactiva a lo que hace el régimen. Y eso no es de ahora, tiene mucho más tiempo de lo que ustedes creen. No convocan a los especialistas. Las figuras políticas se creen dueñas de la verdad y como resultado vemos fracaso tras fracaso. Y si a eso le añaden los apetitos de poder personales de la dirigencia política opositora, y el colaboracionismo corrupto de muchos de ellos, el resultado no puede ser otro que el que estamos apreciando a principios de este año del Señor 2017.

Muchos venezolanos piensan, como algunos de mis compañeros en ese ejercicio, cuando en aquella oscuridad el camino empezó a desviarse para otro lado y dudando dijeron que ellos no lo seguían porque “parecía” alejarse de la dirección de la fogata. Efectivamente eso parecía pero había que continuar en el plan. Tres de nosotros dijimos que continuaríamos pero los demás iniciaron otro camino por unas trochas fuera de la ruta principal que seguíamos todos. Esos llegaron después. No les puedo negar que me pusieron a dudar pero me dije: encontramos el camino (que ya fue bastante difícil hallarlo) lo que resta es seguirlo de acuerdo al plan acordado. Y así lo hice y llegamos antes. Recuerden la Ley de Kanter en mi última nota:“Everything can look like a failure in the middle” (“Todo puede parecer un fracaso en la mitad”).

A la pregunta: ¿no sería mejor dedicamos primero a salir de Maduro para luego dedicarnos a la Constituyente? Mi respuesta es: ambas cosas son lo mismo aunque parezcan dos caminos diferentes. Les digo a todos: no hay camino directo para llegar a la fogata de la democracia. Hay que pensarlo primero, hacer un plan, trabajarlo y ejecutarlo. Y eso no es precisamente lo que nos gusta hacer a la mayoría de los venezolanos, queremos las vainas para ayer.

Don Rafael Grooscors Caballero, en uno de sus múltiples mensajes de su vasta experiencia política que compartió conmigo el año pasado, lo define extraordinariamente bien: “La MUD, tanto como la Coordinadora Democrática, fueron buenos aciertos en lo electoral. Pésimos, sin embargo, en cuanto a formulación estratégica de una oportuna oposición. La AN, con todo y su Henry Ramos peleón, perdió el tiempo en el año que se va, porque creyó, como la MUD, que estaban dadas las condiciones para operar democrática y constitucionalmente y lograr una salida política, pacífica, sin riesgos y electoral. Despreciaron a la sociedad civil. Despreciaron a la Academia. Despreciaron a los trabajadores organizados. Despreciaron a la OEA y a su Secretario General. Terminaron jugando la carta del Vaticano, olvidando el pasado peronista del Papa. Un desastre. En política no es fácil rectificar. La oposición, a más de requerir otras caras, requerirá una formulación programática muy densa y distinta. Los partidos deben pasar a un segundo plano. La soberanía debe ocupar el primero. Venezuela es una Nación con 23 órganos funcionales que son más representativos de su vida verdadera que los Poderes Públicos “nacionales”. Los 23 Estados de la unión federal. Llegó la hora de hacer ver esta realidad, pero no escribiendo tweets en Caracas, sino rebelando a esos 23 frentes, con intensidad creciente. De Maracaibo a San Cristóbal; de San Fernando a Ciudad Bolívar; de Tucupita a Puerto La Cruz; de Maracay a Coro; de Barquisimeto a Valencia, el viejo sentimiento, siempre reprimido, de la Federación, debe imponerse y convencer a todos de que a Venezuela no la salva sino Venezuela.” (resaltado nuestro).

Y en ese plan estamos en la Alianza Nacional Constituyente para llegar a la fogata de la democracia verdadera en Venezuela. Y como parte de los deseos de cambio de los venezolanos para este año que comienza, y que creo que será muy duro, desde ya yo le agregaría trabajar mucho en ese “fast track” que nos ha jodido tanto en los años pasados. Tal vez no les guste a algunos el plan que nosotros hemos formulado y lo respetamos. Pero a aquellos que nos les guste el nuestro ¡hagan el suyo! ¡hay espacio para todas las ideas! Nosotros comenzamos hace más de tres años. Seguramente alguno de esos funcionará, dándoles a los venezolanos en algún momento los resultados “para ayer” que nos encanta tanto disfrutar, pero que hasta ahora no hemos tenido el sentido común de trabajar…Recuerden siempre las palabras de Don Rafael: A Venezuela no la salva sino Venezuela…

@laguana

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Al comenzar este año la salida a la crisis política que cada vez más nos arrastra hacia el sótano de nuestra historia, solo se vislumbran tres opciones que parecieran no tener ninguna vinculación entre sí, aunque siempre habrá quien argumentará a favor de la posibilidad de conciliarlas.

Una y la más expedita es el golpe de estado seco, que no tenemos en lo personal ninguna manera, ni conceptual ni operativa de ayudar a hacer realidad y que da la impresión de que no contaría en contra ni siquiera con la conformista expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Otra, sin duda la más dolorosa en términos de vidas perdidas y bienes materiales destruidos es la tan mentada rebelión popular o explosión social que pareciera el término apropiado, que lejos de muestra de conciencia política organizada daría rienda suelta a las pasiones humanas más primitivas que justificadas por el hambre y la falta de esperanza, nos llevarían a ignorarlo todo y a “jugarnos a Rosalinda” sin ninguna garantía para nadie, sin importar el papel de activos o pasivos que decidamos o nos veamos obligados a adoptar.

La que queda, la salida política, solo posible a través de la presión concertada de todos los integrantes de la sociedad, civil y militar, para el logro de un acuerdo que permita no solo el indispensable cambio de gobierno, sino la reconstrucción del país mediante la refundación de sus instituciones y la adopción de un cuerpo de normas de convivencia innegociables.

La Asamblea Nacional Constituyente Originaria es la única vía que hemos tenido siempre; sus detractores la descartan por ser un acto repetido fallidamente en nuestra historia, por la abundancia de leyes existentes y por la imposibilidad de lograrla en un régimen dictatorial. Con ello, a la par de descalificarla como instrumento constitucional vigente y más fácil de instrumentar que otros intentados, abonan el terreno para el sostenimiento de la polarización política, negatoria de la diversidad y del pluralismo indispensable para la existencia de la democracia, afianzando la permanencia de regímenes de gobierno centralistas, desconocedores de las realidades y necesidades locales, e imbuidos de la presunción repetidamente errada de que la gente no sabe lo que quiere y que siempre tendremos necesidad de unos pocos que nos guíen.

La elección de una Asamblea Constituyente promovida, organizada y supervisada por la sociedad se traduciría de inmediato en el cese de todos los poderes constituidos dando paso a un ejecutivo concertado de transición y a la designación también transitoria del resto de los poderes de acuerdo a criterios de capacidad y honestidad de muy fácil comprobación práctica.

Transcurrido el lapso que la misma constituyente propusiese, una vez aprobado por los venezolanos en el ineludible referendo, el país tendría que elegir los poderes constitucionales a los que hubiere lugar, siendo condición previa indispensable que de inmediato (2017) y sin ninguna otra consideración se procediese a la elección de gobernadores y Consejos Legislativos, así como a la de alcaldes y Concejos Municipales a finales de este año.

¿Qué tienen que negociar los políticos por mandato de sus empleadores, es decir, de todos nosotros?

La modificación inmediata, concertada e inapelable de la Ley Electoral y la Ley del Poder Electoral para no solo garantizar la obvia necesidad de imparcialidad de los procesos eleccionarios, sino además la representación proporcional de las ideas en los órganos colegiados y las condiciones de financiamiento público y privado de las futuras campañas.

Hacer realidad lo que ha propuesto tanta gente y que es hoy clamor nacional, solo demanda capacidad política, sentido de trascendencia histórica y desear vehemente y sinceramente un país diferente y de TODOS. La mayoría así lo quiere.

PD:

No es cierto que tengamos la mejor constitución del mundo, ni que ella proteja los derechos de los venezolanos. De hecho ha sido la más manoseada e incumplida.

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Tengo la impresión de que el chavismo lo que hizo fue catalizar a gran escala la verdadera esencia nacional. Mientras más lo pienso menos me puedo sacar de la cabeza que algo se pudrió en psique nacional a finales de los años 80.

Mirando por la ventana de la casa donde estoy refugiado sigo admirado de como este pequeño país cuya población tiene menos gente que la ciudad donde nací y me crie, la nostalgia asalta tras cada mirada, en ese recordar lo que dejé atrás me asaltó el recuerdo de los años de escuela hasta salir del abominable bachillerato. Pongamos un espacio tiempo, cuando estaba en primer grado la escuela era limpia, los baños funcionaban y si tenías necesidad podías ir a la dirección y pedir a la secretaria el teléfono prestado para llamar a casa , en el año 76 no existían los celulares por increíble que les parezca a muchos, no recuerdo ningún acto de violencia extrema en las aulas de clase, no habían robos ni se sabía de la maldad del mundo, todos eran un poco ingenuos.

No fue hasta sexto grado, muchos años después, que vi sangre en una pelea, estudiaba en una escuela pública recién estrenada cuya particularidad curricular era que experimentaban nuevos métodos y a pesar de que pareciera que el ministerio de educación penalizaba a la escuela enviando zonificados a niños con serias deficiencias educativas quienes se hicieron con el monopolio de la violencia pero que en ningún caso portaban armas ni cosa por el estilo, cinco años más tarde , en el liceo publico donde estudié ya la Disip hacia allanamientos rutinarios en busca de drogas o armas, es más, tuve un compañero de liceo que se ufanaba de beberse no sé cuántos litros de algún brebaje alcohólico barato, fumaba mucho “bazuco” y salía a atracar gente los sábados por la noche, la verdad no le creía mucho pues en aquel sitio tocaba pasar por malo no vaya a ser que precisamente a los malos les dé por fijarse en ti y podías pasarla muy mal. Seis años más tarde ganaba el engendro de sabaneta quien se convertía en una suerte de santón por obra y gracia de los medios de comunicación en alianza con un gobierno que no supo ni quiso hacer valer la constitución y las leyes permitiendo toda clase de complacencias con un bichejo que debería aun estar preso por los muertos de su golpe de estado.

Fue el evento catastrófico que terminó de pudrir el estado de progreso en que se vivía, si tuviéramos memoria sabríamos que cuando Chávez llegó al poder estábamos pasando una “crisis” que comparada con la actual aquella era una fiesta celestial, si bien no se pudo viajar al extranjero con asiduidad , los profesores de las universidades tenían muy buenos sueldos, la gente menos pudiente igual comía completo, no se hacían colas para comprar nada, los supermercados jamás estuvieron vacíos, la violencia escandalosa de la época era en realidad como un 80% menos que la actual, teníamos acceso a cosas que ahora solo disfrutan los “millonarios” a la venezolana, así un largo rosario de ítems con los que podemos comparar aquel barril de 6$ en comparación con el de 45$ actual con todo e inflación anual del mismo dólar en otros mercados que podríamos utilizar como referente.

En los primeros 15 años luego del boom y posterior retraimiento dela renta petrolera fuimos (como nación) sufriendo de una suerte de involución mental, haciéndonos no solo cómplices del caos, también aceptándolo como parte de la naturaleza cotidiana de la vida en Venezuela. Me es imposible decir o escribir algo en beneficio de un esperpento político cuyo nacimiento debió haber sido abortado a concebirse , pero Chavez no hizo más que permitir que hablase el resentimiento de las masas menos educadas, de otros que resentidos por alguna deficiencia mental, física, es feo(o fea igual aplica) y nunca salió con una hermosa chica o chico de la alta sociedad, se sabe impotente para hacerse millonario y toma el paso fácil de no pensar pero aprenderse de memoria todos los libracos malosos del pensamiento comunista local , esos libelos llenos de citas pero faltos de sentido lógico, alguna vez lo miraron feo por alguna razón o quien sabe cuántas excusas se fabrica la gente para parecer que tienen algo de materia gris.

El fenómeno no es nuevo, el antecedente al chavismo lo tuvieron muchos presidentes y generalotes desde mediados del siglo XIV desde Bolívar pasando por Boves, Morales, José Antonio Páez, Joaquín Crespo, Guzmán Blanco, Cipriano Castro y casi todos los que vinieron después. Hubo un paréntesis pues el aura del espíritu sosegado, pleno de una mezcla de reverencia por la educación asalvajado pero con métodos represivos que hoy nos espantarían , eso iba desde las casas donde golpear a un niño como castigo era aceptado, los cuarteles donde un capitán quebraba la cabeza de un soldado sin que a nadie le importase mucho el asunto pero de las montañas andinas se apropió del país pero a pesar de todo la gente sabía que si estudiaba algo sería alguien en la vida y quien no pues solo con su oficio vivía dignamente sin lujos pero sin penurias.

Llegó la democracia y otra vez la viveza política insuflaba vientos populistas por la ambición política pues siempre es más fácil estupidizar a un pueblo que educarlo en serio (cuando la ideología prima la universidad no es sitio de aprendizaje si no veamos a los Cubanos) , él primer reformador fue defenestrado por todos , hubo un Caracazo donde salió a flote la hez del pueblo impulsado por la izquierda irresponsable y por lo visto vacíos de intelecto progresista como casi todos, eso preparó el camino a el primer advenedizo cuyo físico, apariencia y discurso se acercaba mucho a la ramplonería intelectual de los que perdieron la esperanza para esperar dadivas que se prometieron y entregaron a manos llenas, depreciando cada día más los valores del estudio, La educación, las buenas maneras y hasta el autoestima de quienes se acostumbraron a la miseria como forma de vida.

Cuarenta años de constante deterioro han desembocado en ese acabose de miserias en el que mi país se ha visto envuelto, la historia enseña, el problema es que la aparente solución inicial pasa por retraernos a un gobierno que acabe a sangre y fuego con esa rémora verde/roja que ha contaminado tanto mi país hasta volverlo este amargo recuerdo que hoy es.

Enero 2017

@jbdiwancomeback

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