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Opinión

En Venezuela, “Estado torcido” y no de Derecho –a pesar de que la Constitución proclama que tenemos un Estado de Derecho y de Justicia, imponiéndose la voluntad de un hombre y no la de la ley– brilla por su ausencia la forma de hacer efectiva la voluntad contenida en las normas, esto es, un verdadero proceso con un juez imparcial e igualdad entre las partes.

La justicia penal, en particular, se ha convertido en un instrumento político, escenario para resolver conflictos de poder con la máxima efectividad de la amenaza para el bien más importante después de la vida: la libertad.

La lucha por el poder se ha servido del más perverso de los recursos como es la utilización de la justicia como instrumento de venganza y retaliación política.

Los procesos penales que se inician contra disidentes carecen de toda legitimidad y de toda base legal. Se recurre a la justicia penal para perseguir a los enemigos políticos; se utiliza a los jueces para sustituir la voluntad popular; se inhabilita a los líderes políticos y se les reduce a prisión en lugar de combatirlos con ideas y en la calle, ante el juez del pueblo.

El triste y lamentable espectáculo de simulacros de juicios ya pactados y resueltos con la connivencia de jueces y fiscales, bajo instrucciones que provienen del “alto gobierno” cuya decisión se hace pública con la grotesca caricatura de togas indignas, constituye el reflejo vergonzoso de la justicia que se administra “en nombre de la revolución y por autoridad de la ley”.

En esta realidad que ha acuñado nuevas y trágicas figuras como la del “patriota cooperante” o “fuente viva de información”, sinónimo de delatores anónimos, institucionalización de la figura del “sapo”, repudiada en Venezuela; de una flagrancia que no es tal, ya que no hay ningún rastro de delito; se recurre a tipos delictivos que nada tienen que ver con las conductas lícitas perseguidas, en pretendidos juicios por traición a la patria por acudir ante organismos internacionales de protección a los derechos humanos de rango constitucional; por conspiración, en razón de la expresión de ideas políticas; de “corrupción espiritual”, por el cumplimiento del deber de una juez; por asociación para delinquir, por pertenecer a un partido político de oposición; o por la herejía, ahora anatematizada del “desacato”, que no existe como delito en el Código Penal, sino en supuestos específicos de leyes especiales.

Por supuesto, todos estos calificativos, merecedores de las más graves sanciones del ordenamiento jurídico, se estrellan contra el sentido común ignorado por los leguleyos de oficio.

La confusión que se crea en la colectividad adquiere dimensiones de extrema importancia, encontrándose en juego la libertad de los que caen en la ruleta de los perseguidores en el poder.

Pero, de otra parte, ante la politización de la justicia, esta se pretende reforzar atribuyendo a los órganos políticos pretendidas decisiones que corresponden al sistema judicial.

En tal sentido, debe quedar en claro que la Asamblea tampoco puede dictaminar sobre la responsabilidad penal de un funcionario, bien sea del presidente de la República o de otros servidores públicos. El juicio que puede llevar a cabo la Asamblea sobre la actuación del primer mandatario es político exclusivamente y si de la investigación o debate llevados a cabo en ese juicio surgen elementos que hagan presumir que puede iniciarse un juicio penal, deberá solicitarse a la Fiscalía el correspondiente antejuicio y declarado con lugar la existencia de mérito para el proceso al presidente, solo se podrá actuar con la autorización de la Asamblea.

Una vez más se impone luchar por la afirmación y el rescate del Estado de Derecho, en contra del “Derecho de Estado”. Solo separando la política de la justicia, cada una en su lugar, lograremos avanzar en el camino que nos conduce hacia la paz y a la convivencia civilizada. Se trata de afirmar el derecho de los ciudadanos y no el de los enemigos, que no es derecho.

El Nacional. 31 de octubre 2016

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación # 85

La semana que recién se inicia vendrá acompañada de múltiples expectativas para los venezolanos en general, todas, producto de la situación política conflictiva, que se agrava cada día más y sin soluciones viables en el corto plazo.

Al publicar esta apreciación se habrán reunido los representantes del gobierno, los ex presidentes designados por el régimen como mediadores - pero no completamente aceptados por la oposición - el representante del Vaticano, el secretario general de la UNASUR e inicialmente “Chuo” Torrealba, solamente, como emisario de la MUD nacional sin otros acompañantes de la mesa. Enviar solo al secretario ejecutivo tenía sus objetivos: a) dar a entender al Vaticano que si se está dispuesto a negociar una salida a la crisis; y b) evitar una foto dentro del sitio de la reunión que le permitiera al régimen, ante la comunidad internacional, decir que el diálogo se había iniciado formalmente. El emisario llevaría las propuestas de la oposición, siendo la primera de ellas cambiar el nombre de “diálogo” por el de “resolución de conflicto”, lo que además de ajustarse más a la situación de crisis imperante, permite deducir que la MUD está midiendo muy bien y con seriedad sus pasos futuros en esa mesa, como debe ser. Pero al final, pasada las ocho de la noche del pasado domingo, la MUD decidió enviar varios representantes a la reunión de acercamiento con la abstención, temporal, de representantes de Voluntad Popular y Vente, entre otros, que mantienen posiciones disímiles con la MUD en cuanto a la forma de hacer esta aproximación inicial al diálogo.

El jefe del régimen logró su objetivo de tomarse la foto instalando la mesa, inevitable en estos casos, pero “...además, se plantea en el consenso general trabajar en cuatro mesas principales, donde participarán un representante del Gobierno y uno de la MUD: Paz, respeto al Estado de Derecho y a la soberanía nacional coordinada por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero; Verdad, Justicia, Derechos Humanos, Reparación de víctimas y Reconciliación que será coordinado por El Vaticano; Económico-social manejado por el ex presidente Leonel Fernández y por último, Generación de confianza y cronograma electoral que será coordinado por Martín Torrijos" *. La próxima reunión formal se programó para el 11 de noviembre para evaluar los avances de las mesas.

Mientras tanto, para el martes 01 continua citado el director del régimen a la AN para que responda por los señalamientos efectuados por la misma para determinar sus responsabilidades políticas en la crisis que atraviesa el país, lo que no quiere decir que sea un juicio político porque no existe en la CN, pero si para declarar el abandono del cargo por incapacidad manifiesta para dirigir al país. La eficacia política de esta acción parlamentaria no está muy clara, salvo la de engrosar el expediente en contra del mandatario y exponerlo internacionalmente. Por supuesto, sería una sorpresa que Maduro asistiera a esa comparecencia.

Pero las mayores expectativas estarán centradas en la convocatoria de la MUD para marchar a Miraflores el jueves 03 de noviembre, la cual continua a indistintamente a que se haya iniciado el diálogo. La convocatoria, en cierta forma presionada por sectores de la sociedad civil en la “Toma de Venezuela” el pasado 26/10, tiene tres connotaciones especiales, la primera es la altísima probabilidad de un gran enfrentamiento de los manifestantes de la oposición con la fuerzas del gobierno – que ya están convocadas – cuyo resultados, aunque predecibles, no están cuantificados pero, indudablemente elevaría la crisis a otro nivel; la segunda es la posibilidad remota, pero posibilidad al fin, de que el gobierno acuerde una alternativa con la MUD, como consecuencia de las negociaciones en curso que amerite la suspensión de la misma; y la tercera que el régimen declare el estado de excepción y suspenda garantías constitucionales, como el derecho a reunirse públicamente y manifestar pacíficamente, lo que pondría en mayor evidencia las características arbitrarias del régimen, cuestión que a estas alturas poco parece importarle.

La nota “refrescante”, para buena parte de la población, es la sentencia del TSJ certificando que el jefe del régimen es venezolano y no tiene doble nacionalidad, lo que ha sido causa de bromas de todo tipo en las redes sociales. Por cierto que el mismo mandatario contradijo la sentencia del TSJ, al intentar explicar sus orígenes en cadena nacional.

Sin duda una semana de incertidumbres…

*Tomado de: http://www.talcualdigital.com/Nota/134196/gobierno-y-oposicion-se-comprometen-a-trabajar-en-cuatro-areas-durante-el-dialogo 31/10/16

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Caracas, 28 de Octubre de 2016

Sr. Jesús Chuo Torrealba

Secretario Ejecutivo de la MUD

Compañeros de la Mesa de la Unidad Democrática

Las organizaciones políticas que suscribimos esta correspondencia, miembros de la Mesa de la Unidad Democrática, conscientes de la grave situación política que atravesamos al enfrentar a un régimen colocado fuera de la Constitución, tal como lo declaró la Asamblea Nacional, hacemos la siguiente declaración:

Ante un eventual encuentro entre el Gobierno y factores de la Unidad auspiciado por mediadores internacionales, creemos oportuno formular algunas precisiones en virtud de la transparencia que merece el pueblo venezolano.

En primera instancia, manifestamos que no están dadas las condiciones para un diálogo, debido a que el gobierno insiste en bloquear todas las vías pacíficas, constitucionales y democráticas para salir en paz del peor régimen que hayamos tenido en la historia política de Venezuela. Además, éste continúa promoviendo el enfrentamiento, la persecución, la violencia y el amedrentamiento contra la disidencia democrática.

Consideramos que la reunión anunciada para el domingo 30 carece de sentido en la medida en que no se han satisfecho las condiciones previas planteadas por las fuerzas democráticas. No hay diálogo real. Esta definición es importante hacerla por las implicaciones internacionales que tiene la utilización del término “diálogo” y los efectos de desmovilización popular que busca generar. Esta precisión es necesaria ya que es del conocimiento de todos que Nicolás Maduro y su régimen usan el diálogo como mecanismo de simulación, para ganar tiempo y burlar la lucha cívica del pueblo venezolano.

Es oportuno recordar lo inútil del proceso de diálogo en el pasado: Nicolás Maduro incumplió todos los acuerdos a pesar de que en la Unidad sí honramos nuestros compromisos. Hoy Iván Simonovis continúa preso (casa por cárcel) a pesar de que se había acordado su libertad; y no conforme con eso, lejos de disminuir; la lista de presos, torturados, exiliados, sometidos a régimen de presentación, y perseguidos, ha aumentado.

En la Unidad siempre hemos sido promotores de la necesidad de un diálogo sincero y eficaz, pero los antecedentes nos obligan a estar alertas y no ser ingenuos. La palabra diálogo pronunciada en la boca de Nicolás Maduro es trampa y despierta justificada desconfianza. El diálogo sólo tendría sentido si haygarantías de que el orden democrático va a restablecerse, mediante una solución constitucional en 2016.

Las fuerzas democráticas tienen que hacerse sentir en el importantísimo foro que tiene lugar en Cartagena, Colombia, “La Cumbre de las Américas”, más aún cuando gobiernos del hemisferio, como es el caso de Perú, han planteado discutir la gravedad de la situación venezolana.

En vista de ello, queremos reiterar nuestra posición sobre esta materia:

Cualquier diálogo en el que participen las fuerzas democráticas venezolanas de forma unida debe empeñarse en cumplir los siguientes elementos

1. En cuanto a la mediación, saludamos la presencia del enviado especial del Papa Francisco, pero creemos que debe ampliarse con representantes de la OEA, Mercosur y otros líderes mundiales que afiancen el equilibrio, la confianza y credibilidad a toda la población venezolana.

2. Consideramos que debe ampliarse la representación de las fuerzas democráticas, hasta ahora restringida a cuatro agrupaciones; sugerimos que deben incluirse representaciones de la sociedad civil y liderazgos políticos e institucionales reconocidos.

3. Exigimos la liberación de todos los presos políticos, el cese de las persecuciones a los dirigentes democráticos, levantar las inhabilitaciones y prohibiciones de salidas del país y permitir el retorno de todos los exiliados.

4. Demandamos detener de inmediato los atropellos del Tribunal Supremo de Justicia contra la Asamblea Nacional; demandamos el respeto a la voluntad nacional representada por los parlamentarios elegidos el pasado 6 de diciembre. Es hora de designar rectores independientes para que dirijan el CNE y magistrados idóneos para conformar el TSJ.

Instalación inmediata del canal humanitario para organizar mecanismos de ayuda a las necesidades de nuestros ciudadanos.

Para un eventual diálogo debe quedar muy claro desde el inicio que se trata de acordar los términos para la transición democrática en lo que resta del año 2016; bien sea mediante la fijación de la fecha del Referéndum Revocatorio en 2016, o mediante la renuncia de Nicolás Maduro o la declaratoria del abandono del cargo por parte de la Asamblea Nacional.

Recordamos que la hoja de ruta establecida en la Asamblea Nacional es un compromiso de lucha que todos debemos acompañar, asumiendo los mismos riesgos de nuestros parlamentarios.

Nuestra prioridad es avanzar de manera simultánea entre lo institucional y la protesta en la calle para lograr la plena vigencia de la Constitución y la vuelta a la democracia

Partidos Firmantes:

Alianza Bravo Pueblo

Copei

Fuerza Liberal

Gente Emergente

Izquierda Democrática

Moverse

Movimiento Republicano

Progreso Social

Proyecto Carabobo

Proyecto Venezuela

Unidos Para Venezuela Unidad Noe

Unidad Visión Venezuela

Vamos Adelante

Vente Venezuela

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Los Obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, preocupados por el bien común de nuestros connacionales y de todos los que vivimos en esta tierra de gracia, TENIENDO PRESENTE:

1. Que la innegable crisis política, económica y social del país ha llevado a los venezolanos a un profundo sufrimiento;

2. Que la gravedad del momento hace necesario el esfuerzo y el entendimiento de todos para buscar y encontrar soluciones;

3. Que los factores políticos tanto de la oposición como del gobierno, en comunicaciones particulares enviadas al Santo Padre Francisco, han solicitado la intervención de la Santa Sede para dar inicio a un proceso de diálogo en función de buscar salidas pacíficas a la difícil situación que vive nuestro país,

4. Que en respuesta a las peticiones hechas, y movido por una gran preocupación por los venezolanos, el Santo Padre ha decidido el envío sucesivo de dos delegados que, actuando en su nombre, faciliten la comunicación y el diálogo constructivo entre ambos factores teniendo como principio rector el bien común de los venezolanos;

Hacemos un LLAMADO URGENTE tanto a los representantes del Gobierno

Nacional como a los de la Mesa de la Unidad Democrática,

A SER COHERENTES con lo solicitado al Santo Padre y a entender que es sólo el camino del diálogo junto con el respeto a la Constitución y las leyes, y no el de la perenne confrontación, el que puede permitirnos encontrar alternativas de solución a tantos males que nos aquejan;

A RESPETAR el compromiso que han asumido ante el país de iniciar conversaciones el día 30 de octubre con el acompañamiento del representante de la Santa Sede enviado al efecto, a fin de evitar una espiral de violencia que suma en un mayor sufrimiento a nuestro amado pueblo.

A VALORAR la preocupación y el esfuerzo del Santo Padre Francisco a fin que mediante un proceso de diálogo respetuoso se encuentren caminos y se tiendan puentes para la búsqueda de soluciones a los grandes males en los cuales el país se encuentra sumido en los actuales momentos;

A ESCUCHAR AL PUEBLO con sus clamores, esperanzas y requerimientos. El es el verdadero protagonista de la democracia. Los intereses particulares deben estar en un segundo lugar. Es el bien común lo que ha de estar en el horizonte del encuentro y diálogo

A EVITAR llamados a acciones peligrosas que puedan desencadenar actos de violencia.

Aprovechamos la ocasión para reiterar nuestro agradecimiento y total adhesión al Santo Padre Francisco en sus esfuerzos en favor del pueblo venezolano e invitamos a todos los creyentes a unirnos en oración a fin que el Señor ilumine la mente y los corazones de los actores políticos en el encontrar puntos de entendimiento y caminos de solución al difícil momento por el que atraviesa nuestra patria. Que María de Coromoto, acompañe sus esfuerzos y como Madre amorosa les bendiga.

Jorge Urosa Savino. Arzobispo de Caracas. Presidente Honorario de la CEV

Diego Rafael Padrón Sánchez. Arzobispo de Cumaná. Presidente de la CEV

José Luis Azuaje Ayala. Obispo de Barinas. 1° Vicepresidente de la CEV

Mario Moronta Rodríguez. Obispo de San Cristóbal. 2° Vicepresidente de la CEV

Víctor Hugo Basabe. Obispo de San Felipe. Secretario General de la CEV

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En la dinámica política venezolana los temas cambian y se suceden cada día; la agenda varía constantemente, sin embargo hay un punto que, aunque cambia de matices y urgencia, permanece todo el tiempo, es el tema del “dialogo".

A la agenda política esta semana habría que agregar la “Toma de Venezuela”, su rutilante éxito, significación y consecuencias; el debate en la Asamblea Nacional, acosado por las hordas salvajes y tarifadas del oficialismo, con el consentimiento de la GNB; el plan de actividades propuestas por la MUD, particularmente el Paro Cívico General, que creo se desarrolló exitosamente, habida cuenta de que entre indiferentes y oficialistas hay suficiente gente para llenar las calles con “normalidad” y aun así no pudieron evitar calles y avenidas vacías y ciudades desoladas; el juicio político al Presidente, aun cuando él no vaya a acudir a la citación de la Asamblea; la marcha a Miraflores, convocada para el jueves 3 de noviembre, a la cual me opongo, abiertamente, sin duda alguna, pero no expondré públicamente mis razones, pues no estoy dispuesto a abonar la argumentación del oficialismo. En fin, de una intensa agenda política de múltiples frentes, dictada por la oposición, escojo el del “dialogo”, para analizar algunas de sus dificultades.

Hace varias semanas ya dediqué uno de mis artículos semanales a este tema, concretamente el 16 de septiembre (http://www.noticierodigital.com/2016/09/dialogo-4/ ), en el cual entre otras cosas afirmaba: “Todo régimen autoritario, toda dictadura que acabe en un proceso democrático, forzado por la acción y voluntad popular, implica un profundo proceso de diálogo que permita cerrar heridas y continuar el camino construyendo un futuro para todos.”

En efecto, toda crisis política, que no concluya en una guerra civil, donde uno de los bandos someta al otro, concluye en un proceso de diálogo y negociación entre las partes. Aun después de una guerra civil en que uno de los bandos es sometido –como en el caso de España– y que después se instaure una dictadura, el proceso de regreso a la democracia es el producto de intensas negociaciones y procesos de diálogo.

El diálogo, por tanto, no creo que sea el problema. El problema suele ser:

· Que quienes se sienten en la mesa a negociar, sean reconocidos por las partes, internamente, es decir, por sus propios partidarios;

· En presencia o con mediación de quién, que tenga la autoridad y la aceptación por las partes;

· Y sobre todo, lo más importante, cuál es la agenda de negociación, cuáles son los temas que se pondrán sobre la mesa, principales y secundarios.

En el caso de Venezuela, las partes son obviamente el Gobierno y la oposición. Del lado del Gobierno, no hay mucho problema; monolítico –como toda dictadura– y de partido prácticamente único, el PSUV, pues los demás integrantes del llamado Polo Patriótico, no cuentan. Con la oposición democrática la cosa ya no es tan sencilla, pues si bien está la MUD, no es un solo partido, hay por lo menos cuatro importantes, numéricamente hablando –AD, PJ, UNT y VP– y varios más, algunos históricos, otros más recientes; y un montón de grupúsculos, personalidades y ambiciones, que reclaman un espacio, que opinan y sobre todo critican. Pero digamos, que tras muchas discusiones internas, la MUD es la representación de todos y lo hace bien.

Los mediadores es otro tema. Traídos de la mano del Gobierno están: UNASUR, con Ernesto Samper a la cabeza y los expresidentes Omar Torrijos de Panamá, Lionel Fernández de Republica Dominicana y Rodríguez Zapatero de España; a este grupo inicial se incorpora recientemente el Vaticano, propuesto por la MUD y aceptado por el Gobierno. UNASUR es un organismo poco estructurado, sin mayor relevancia y prácticamente impuesto para tener allí a Ernesto Samper. En cuanto a los expresidentes, creo que todos buscan un segundo aire, que les permita reposicionarse de cara a una reelección en sus países de origen o recobrar cierta notoriedad internacional perdida. En cuanto al Vaticano, me luce que su único interés es que las partes se sienten y comiencen a dialogar y eso puede conducir a errores ¿ingenuos?, como el del comunicado de la semana pasada que proponía un “inicio del diálogo el 30 de octubre, en Margarita”, que ni siquiera la Conferencia Episcopal Venezolana avaló y mucho menos la MUD. Mal comienzo para un mediador.

Pero la agenda siempre es el problema de fondo, en este y en todo los diálogos y negociaciones; también va a ser lo más difícil en este proceso donde, por el momento, hay poca disposición entre las partes de ceder.

Para el Gobierno, lo importante es mantenerse en el poder a toda costa, pero que se vea que ellos están dispuestos a dialogar, pues con el agua al cuello, el diálogo es una forma de ganar tiempo y saben que lo planteado no es algo que se resolverá en 15 días. El último proceso de diálogo en Venezuela entre Gobierno y oposición, con mediación de la OEA –presidida por Cesar Gaviria– y el Centro Carter, se desarrolló durante más de un año y concluyó con el Referendo Revocatorio de Hugo Chávez Frías en 2004, después de que él se había recuperado políticamente tras gastar miles de millones de dólares a través de las misiones. A algo similar a eso aspira el Gobierno de Nicolás Maduro, pero no tiene hoy la popularidad que tenía el del año 2004 y mucho menos los recursos en dólares, aun cuando aún tiene muchos.

En la oposición hay muchas afrentas por cobrar y con toda razón. Sin contar con las cosas que nos afectan a todos: como la inflación, la escasez y la inseguridad, producto de infames políticas que han arruinado al país, hay personas que han perdido sus fortunas, sus empresas, sus trabajos o medios de subsistencia; que han perdido familiares a manos de la violencia y la inseguridad sin que nadie haya hecho nada, o que tienen sus familias divididas y dispersas por el mundo. Hay detenidos y presos políticos, sin juicios o con juicios amañados, que languidecen en las cárceles o se han visto obligados a irse al exilio. No es fácil colocar todo eso en una agenda de negociación y hacer que coincida con la del Gobierno.

Pero además, mientras la oposición tiene todo por ganar en este proceso, el Gobierno se juega mucho más que la oposición. Se juega su salida y posiblemente sin retorno, con posibles juicios, encarcelamientos y exilio y debe, por tanto, asegurarse que tendrá una “salida” aceptable y para ello cuenta con su posición de fuerza actual. No cuenta con popularidad, más bien con un profundo e inmenso rechazo, pero cuenta con los mermados recursos del estado –que no alcanzan para resolver los problemas del país, pero si los del Gobierno y sus amigos–, con las instituciones y sobre todo con la capacidad de fuego y represión de sus grupos paramilitares armados, policías y fuerzas armadas.

Si en la oposición no comprendemos esto y no estamos dispuestos a ceder en las aspiraciones máximas, para que se abra la mesa de negociación y se instaure el diálogo, cada vez nos alejaremos más –en el tiempo– de una solución favorable a todos.

@Ismael_Perez

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Los que destruyeron la democracia descubren que “la canasta básica se ha vuelto impagable para los venezolanos”. Se cayeron de la mata, dieron un gran salto adelante y cayeron en pleno pasado, quisieron transformar el país y hoy “los trabajadores venezolanos atraviesan la más grave crisis económica que hayan vivido, 90% de ellos no puede acceder a esa canasta básica”. Así se expresa una antigua dirigente obrera “Lamentablemente, las esperanzas que ciframos en ese proyecto revolucionario fueron traicionadas. Este régimen nos quitó el derecho a la libertad sindical y a la negociación colectiva, y nos ha estafado con el anuncio de aumentos salariales, como hace ahora”. Por culpa de estos ingenuos y del gran engañador, Hugo Chávez, el país se hundió.

Llegó la hora de los que creyeron en pajaritos preñados, confiaron en los militares, impusieron el socialismo y descubrieron el agua tibia. En Venezuela como siempre el militarismo es hoy sinónimo de hambre. Por eso afirman “Rechazar la decisión del Consejo Nacional Electoral de suspender el procedimiento del referendo revocatorio del mandato presidencial, desconociendo con ello la legítima voluntad de los ciudadanos que, de acuerdo con el propio Consejo, lograron cumplir con el requisito que exigía reunir, al menos, el 1% de las manifestaciones de voluntad de los electores para promover el referendo revocatorio”.

Esta revolución, como todas, desemboca en la miseria. De los discursos no se come; el país en manos de ignorantes no hace más que arruinarse. Nicolás Maduro no se dirige hacia ninguna parte, el socialismo del siglo XXI es una rémora en una época que ningún país sigue esos cantos de sirena. Cuando la Unión Soviética y la misma China buscan desarrollarse gracias a la libre empresa, Chávez y sus herederos se enamoraron de ideas propias del siglo XIX.

Todos pagamos la ignorancia política de los militares, el país enceguecido no reconoció que vivía su mejor época, se impuso un régimen tan atrabiliario como el que impera hoy en Venezuela. No vamos hacia ninguna parte, no tenemos futuro, a menos que otra vez los civiles sean los que dirijan la política. Es muy difícil que los chavistas reconozcan su enorme error, que la izquierda comprenda su fracaso. Esa es la tragedia venezolana, estamos atrapados en manos de verdaderos ignorantes.

En pleno siglo XXI retrocedemos al siglo XIX por culpa de unos gobernantes atrasados, mal informados y que ignoran hacia dónde marchan. Así nada sale bien. Con discursos no se come. El atraso y la ignorancia se pagan. Hay que aprender de la historia, los militares venezolanos nunca han sabido gobernar. Cuando el país ha estado en sus manos, como en el siglo XIX y la primera parte del siglo XX el país cayó en el atraso. La historia se repite. Solo los militares que se dan su lugar, permanecen en los cuarteles y dejan gobernar a los civiles, no traen la miseria. Los militares mesiánicos infaliblemente llevan el país a la catástrofe. Lo sabemos y cada cierto tiempo repetimos el error. Ahora nos toca ir a paro y sorprendentemente me dicen que ha sido un triunfo. El país se detuvo, Maduro siguió hablando. Maduro habla que te habla, que fatalidad. Cuando se callará ese hombre y seremos felices.

Mataron hasta los pajaritos preñados, acabaron con el país y siguen hablando. Maduro se ha ganado un lugar destacado en el jardín de la ignorancia, la tristeza y la pesadez. Pobre Venezuela.

Fuente: http://www.lapatilla.com/site/2016/10/29/fausto-maso-mataron-a-los-pajar...

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La Sala Constitucional, bajo la ponencia de su Presidenta Gladys Gutiérrez y sin voto salvado de los otros seis (6) magistrados, en una supuesta “acción innominada de control de la constitucionalidad de los artículos 41 y 227 de la Constitución”, porque “algunos ciudadanos sobre la base de tergiversaciones hermenéuticas de las referidas normas”, señalaban “falazmente el supuesto incumplimiento, por parte del Presidente de la República, del requisito constitucional referido a ser venezolano por nacimiento, sin otra nacionalidad ; el día de hoy, 28 de octubre de 2016, dictó una sentencia que más que una interpretación de norma alguna, suplió la prueba del nacimiento de Nicolás Maduro, que solo es posible mediante un juicio civil, y declaró, siendo incompetente, que aquél tiene la nacionalidad venezolana originaria, en base a una copia certificada de documento oficial contentivo del acta de nacimiento del ciudadano Nicolás Maduro Moros, remitida por el Consejo Nacional Electoral (CNE), signada al dorso con el número 2823, en la que se deja constancia que el ciudadano Nicolás Maduro Moros, nació en la ciudad de Caracas, para entonces, Departamento Libertador del Distrito Federal, parroquia La Candelaria, el 23 de noviembre de 1962. E, igualmente en base a una copia certificada de la tarjeta alfabética que reposa en el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), que establece el ciudadano Nicolás Maduro Moros, titular de la cédula de identidad N° V-5.892.464, nació en la ciudad de Caracas, para entonces, Departamento Libertador del Distrito Federal, parroquia La Candelaria el 23 de noviembre de 1962. El documento oficial remitido certifica que la información suministrada es fidedigna y legítima, y contiene para la fecha los datos de nombre y apellidos del ciudadano Nicolás Maduro Moros, el lugar de nacimiento identificado como la ciudad de Caracas, Distrito Federal, Departamento Libertador, Parroquia La Candelaria, identificación de su estado civil para ese momento, el código de formula dactilar identificado como: baa3b-55525-32113, las huellas digitales del pulgar e índice derecho del ciudadano Nicolás Maduro Moros, actual Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, además contiene información sobre la documentación presentada como partida de nacimiento número 2823, expedida por el Jefe Civil de la Parroquia Candelaria, Caracas-Venezuela. Además, en la referida sentencia la Sala de marras declaró que Nicolás Maduro es ciudadano venezolano por nacimiento y que no posee otra nacionalidad simplemente porque interpretó que según la Constitución colombiana no basta nacer de padre o madre colombianos, sino que además debe residenciarse en el Colombia, por lo que su nacionalidad colombiana no es originaria, ni una obligación (sic), sino un opción que no ha ejercido.

Con todo su carácter de máximo intérprete de la Constitución de la Sala Constitucional, a sus ilegítimos magistrados, los ciudadanos, ustedes mis amigos de facebook, pueden preguntarles:

1º) ¿Por qué si el medio legal por excelencia para probar el nacimiento es la partida de nacimiento debidamente registrada, para que sea considerada auténtica, como lo establece el artículo 457, del Código Civil, los magistrados dicen que su nacimiento en Venezuela está probado por una tarjeta alfabética del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) y una copia certificada de documento oficial contentivo del acta de nacimiento del ciudadano Nicolás Maduro Moros, remitida por el Consejo Nacional Electoral (CNE) que dice que se efectúo por una información presentada como partida de nacimiento número 2823, expedida por el Jefe Civil de la Parroquia Candelaria, Caracas-Venezuela?.

2º) ¿ Por qué, si conforme con la jurisprudencia reiterada del Tribunal Supremo de Justicia, toda sentencia debe ser exhaustiva, es decir, bastarse a sí misma, para no generar dudas sobre su trasparencia o veracidad , no se transcribe textualmente la partida de nacimiento de Nicolás Maduro, como se hace en toda sentencia cuya decisión dice basarse en pruebas documentales?:

3º) ¿Si existía duda sobre la prueba del nacimiento de Nicolás Maduro, por qué la prueba del nacimiento de su persona se llevó a cabo mediante un recurso de interpretación de normas constitucionales, si el medio pertinente es la prueba supletoria ordinaria mediante una sentencia declarativa, a través de un juicio contradictorio, sin que pueda aceptarse otra prueba, como claramente lo establecen los artículos 458, 463 y 505, del Código Civil?

4º) ¿Por qué la Sala Constitucional, si de lo que se trataba era determinar la prueba de si Nicolás Maduro es venezolano por nacimiento, usurpo la competencia de los jueces civiles quienes son los competentes para conocer y decidir los juicios para demostrar el nacimiento de las personas, conforme los artículos 458, 463 y 505, del Código Civil, y en los artículos 768, a 774, del Código Civil, cuando el artículo 335, de la Constitución que arguyó a favor no es norma atributiva de competencia alguna sino relativa al valor de sus sentencias, y cuando en el artículo 336, de la misma Constitución, por el contrario, en ninguno de sus atribuciones específicas se contempla la supuesta acción innominada de control de la constitucionalidad?

4º) ¿Por qué, en todo caso, si como dice la Sala Constitucional, la demanda se debió porque algunos ciudadanos imputaban a Nicolás Maduro el incumplimiento del requisito de la nacionalidad originaria, la Sala Constitucional, no abrió un proceso contradictorio para que esos ciudadanos pudieran presentar alegatos, como lo exige la garantía del debido proceso establecida en el artículo 49, de la Constitución?:

5º) ¿ Si uno de los hechos denunciados fue el de la nacionalidad colombiana de la madre de Nicolás Maduro, por qué la Sala no hizo ningún pronunciamiento sobre este alegato y guardó silencio, cando las sentencias deben pronunciarse sobre todo lo alegado y probado en el juicio, según el ordinal 5º, del artículo 243, del Código de Procedimiento Civil?

6º) ¿ Y si en verdad Nicolás Maduro es venezolano por nacimiento, como lo declaró la Sala Constitucional, y la Ley colombiana 43 del 1º de febrero 1993, que desarrolla el numeral 7 del artículo 40 de la Constitución de Colombia respecto de quienes son nacionales colombianos, que cita dicha Sala, establece que no solo lo son los hijos de padre o madre colombianos, que hubieren nacido en tierra extranjera y luego se domiciliaran en la República; sino que también lo son, los hijos nacidos en el exterior de padres o madres cuya nacionalidad colombiana se define a la luz del principio de la doble nacionalidad, según el cual, la calidad de nacional colombiano no se pierde por el hecho de adquirir otra nacionalidad; como es, entonces, que los magistrados de la Sala Constitucional pueden afirmar que Nicolás Maduro no posee otra nacionalidad?.

Ustedes, amigos y amigas, después de leer las anteriores interrogantes, ¿podrán ponderar si en verdad se puede calificar de reputados juristas y de ciudadanos o ciudadanas de reconocida honorabilidad, como lo exige la Constitución y la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, a los magistrados de la Sala Constitucional actual: Gladys Gutiérrez Alvarado, Arcadio Delgado Rosales, Carmen Zulueta de Merchán, Juan José Mendoza Jover, Calixto Ortega Ríos, Lourdes Suárez Ardensón y Luis Fernando Damiani Bustillos?.

Ustedes, tienen la respuesta.

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