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Opinión

Según la ley orgánica que los regula, los Consejos Comunales son instancias de participación, articulación e integración entre los ciudadanos y las diversas organizaciones comunitarias, movimientos sociales y populares, que permiten al pueblo organizado ejercer el gobierno comunitario y la gestión directa de las políticas públicas y proyectos orientados a responder a las necesidades, potencialidades y aspiraciones de las comunidades.

Se rigen por los principios y valores de: PARTICIPACIÓN, corresponsabilidad, DEMOCRACIA, identidad nacional, libre debate de las ideas, celeridad, coordinación, cooperación, SOLIDARIDAD, transparencia, RENDICIÓN DE CUENTAS, honestidad, BIEN COMÚN, humanismo, territorialidad, colectivismo, eficacia, eficiencia, ÉTICA, responsabilidad social, control social, libertad. EQUIDAD, justicia, TRABAJO VOLUNTARIO, igualdad social y de género.

La gestión de cada Consejo Comunal se basa en el cumplimiento de las acciones necesarias para alcanzar los objetivos y metas aprobados por la respectiva ASAMBLEA DE CIUDADANOS. Esta es la MÁXIMA INSTANCIA DE DELIBERACIÓN Y DECISIÓN para el ejercicio del poder comunitario, la participación y el protagonismo popular. Está conformada por los habitantes de la comunidad mayores de 15 años. Entre sus múltiples atribuciones, se incluye la elección de los VOCEROS de las distintas unidades del Consejo Comunal. El ejercicio de las vocerías es de carácter voluntario; y cada vocero tiene los siguientes deberes: disciplina, participación, integración, ayuda mutua, corresponsabilidad social, RENDICIÓN DE CUENTAS, MANEJO TRANSPARENTE, OPORTUNO Y EFICAZ de los recursos.

Por debajo de la Asamblea de Ciudadanos, y supeditadas a ella, se ubican las Unidades. Estas son de 3 tipos: 1) Ejecutiva, 2) Administrativa y Financiera, y 3) Contraloría Social. Los Voceros de estas Unidades constituyen el Colectivo de Coordinación Comunitaria (CCC); que es la instancia de articulación, trabajo conjunto y funcionamiento. El CCC y las Unidades establecerán el sistema de trabajo en el REGLAMENTO INTERNO.

De acuerdo con estas premisas, los Consejos Comunales no tienen jefes ni son apéndices de ningún partido político. Todos sus miembros tienen los mismos deberes y derechos. Los compromisos que cada quien adquiere dentro de ellos son voluntarios; pero, cuando se asumen acarrean responsabilidades y quedan sujetos a rendición de cuentas. Las decisiones se toman de manera democrática y colectiva en todos los niveles de la organización: Asamblea de Ciudadanos, Colectivo de Coordinación Comunitaria, Unidades, Comités, etc.

Concejal Municipio Mario Briceño Iragorry. Aragua

11 de diciembre 2015

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Jesús Elorza G.

Muy emocionado regresó Nicolás, después de haber cumplido su gira anual a las diferentes guarniciones del país para presentar su salutación de Fin de Año. Mi amor, le dijo cariñosamente a Cilia, la revolución está blindada.

¿Por qué, dices eso?

En cada uno de los cuarteles, los integrantes de cada unidad, colocaron sendas pancartas con la consigna “No volverán” como para que no les quede ninguna duda a los oligarcas que, a pesar de su victoria de mierda en las elecciones legislativas, no tendrán cabida en las instituciones de las fuerzas armadas revolucionarias.

- Que bien mi amorcitico, fue la emocionada respuesta de la Primera Combatiente. Entonces, podemos seguir durmiendo tranquilos.

La alegría, alcanzó niveles orgásmicos, cuando llegó al Palacio y vio las paredes llenas de afiches con la consigna “Ni un paso atrás”….Siguen los aires de revolución, se dijo así mismo. Me pudieron haber traicionado las bases populares del partido, pero, los camaradas a mí alrededor, siguen fieles a los principios bolivarianos….Patria o Muerte gritó antes de entrar a su despacho.

Desde muy temprano, el Ministro de la Defensa, esperaba su turno para la entrega de cuentas ante Nicolás.

Adelante, mi camarada General. Primero, déjeme agradecerle y felicitarlo por su excelente labor en la construcción de la conciencia revolucionaria-bolivariana y socialista en el seno de la Fuerza Armada. Me siento sumamente complacido por esas muestras de apoyo que he recibido a nivel nacional de todo el componente armado y más aún de los funcionarios en puestos de gobierno.

- Con cara de pocos amigos, el ministro lo interrumpió. Camarada, creo que usted está malinterpretando el o los mensajes que están enviando mis compañeros de armas.

¿Cómo así?

-Bueno, en los cuarteles hay un profundo malestar por el anuncio que usted hizo en el Patio de Honor dela Universidad Militar Bolivariana y con una parada de 1.950 militares señalando que “Los militares que ocupen cargos en la administración pública ¡¡¡deben regresar a sus cuarteles!!!!......eso camarada, provocó una arrechera de marca mayor en más de 1.614 militares de distintos rangos, entre activos y retirados, que ejercen cargos en la administración pública en gobernaciones, alcaldías, en los ministerios, en los viceministerios, en la Asamblea Nacional, en consulados y en embajadas.

Permítame hacerle entrega del Manifiesto de Protesta de mis compañeros enchufaos que unánimemente quieren hacer de su conocimiento que no regresarán a los cuarteles; bajo ninguna circunstancias van a desprenderse de las mieles del poder. De allí, su grito de guerra “Ni un paso atrás”

Alegan que se sienten aptos para actuar políticamente por tres razones: 1.- vinculan la seguridad nacional con el desarrollo del país, por lo que consideran que es su responsabilidad transformar la sociedad; 2.- se consideran más capaces que el liderazgo civil de este momento, y 3.- piensan que son la “representación perfecta” del pueblo y los herederos del ejército de Simón Bolívar.

Solicitan de usted, que asuma de una vez por todas una actitud pretoriana y decrete el establecimiento de un “Estado Cuartel”. Con su presencia en el poder, camarada Nicolás, podemos decirle al mundo que esta es una revolución “Militar-cívico”….ratificamos que no daremos “Ni un paso atrás”

Solo me permito agregarle que el camarada Lucas Rincón, expresó que si lo regresan entregará a los medios el original de la renuncia del Difunto Eterno y Diosdado exige que para volver a posiciones de comando en los cuarteles deben ascenderlo a General en Jefe, que ni de vaina se devuelve con el grado de Capitán que se auto asignó.

Nicolás, sin aliento y a punto de desmayarse, solo atinó a balbucear…prepárenme el avión…me voy a Cuba a consultar esto con Fidel.

Déjeme recordarle, que ahora la salida no es tan fácil, le dijo su secretario.

¿Por qué?, si Yo hago lo que me da la gana.

- Hacía, hacía…ahora debe solicitar permiso a la Asamblea Nacional …..y veo muy difícil que se lo den para viajes sin sentido o de sumisión ante una dictadura como la de los Castros.

Ay mamá….me jodí… fue lo último que se le escuchó decir a Nicolás.

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El paso más importante para rescatar la Asamblea Nacional como espacio instucional para el debate político, para el control sobre la función del gobierno y para el ejercicio de la función legislativa, se ha concretado con la participación del 74,25% de los inscritos en el Registro Electoral (RE) y en un proceso electoral pacífico, que logró superar todos los obstáculos que el gobierno impuso a los candidatos de la Unidad.

Una revisión de los niveles de participación electoral desde el año 1998 hasta la fecha, advierte que un porcentaje como el obtenido sólo fué superado por la elección presidencial del año 2012; ello nos dice que la nueva Asamblea Nacional viene arropada de un significativo nivel de legitimidad que debe ser salvaguardado con responsabilidad, tanto por los nuevos diputados electos como también por los ciudadanos, principalmente en estos tiempos tan confusos y complejos que vivimos.

El principal desafío que esos resultados imponen a la dirigencia nacional es garantizar más Unidad, fortalecerla y moderar los egos individuales en función del bien común; mientras que para la sociedad civil que no milita en partidos políticos, el llamado es a asumir responsablemente un acompañamiento a los diputados en sus circuitos naturales, para que juntos puedan articular los esfuerzos necesarios para rescatar la Asamblea Nacional y ponerla al servicio de los ciudadanos y del desarrollo del país.

El acompañamiento ciudadano, debe verse como una herramienta de participación que de manera permanente y responsable, como lo señala la Carta Democrática Interamericana, logre complementar, fortalecer y profundizar la democracia representativa que se expresará en l nueva Asamblea Nacional.

Se hace necesario diseñar mecanismos efectivos, útiles, sencillos y expeditos que faciliten la comunicación, los encuentros regulares, permanentes, entre representantes y representados y en sus circuitos naturales a través de foros, mesas de trabajo, seminarios, asambleas de ciudadanos, etc…. La tecnología se convierte en un gran aliado, pero nunca será suficiente y menos ante el desafío de rescatar la Asamblea Nacional para desde allí construir el camino que nos reencuentre con la democracia.

Ese acompañamiento ciudadano a la función parlamentaria, es un desafio que puede ser impulsado bien por el diputado o bien por los ciudadanos organizados, lo importante y esencial en el tiempo histórico que vivimos, es que se desarrolle una modalidad de acompañmiento que permita ir construyendo adecuados niveles de confianza que sean suficientes para salvaguardar, con mayor efectividad, la legitimidad que se ha depositado en el Poder Legislativo el 6 de diciembre 2015.

La confianza no se decreta, se construye de manera progresiva, por ello los mecanismos a diseñar deben asumirse de manera permanente, garantizando a tal fin la libertad ciudadana para participar bien de manera individual o colectiva y la pluralidad en el acceso a esos mecanismos; la organización de la participación ciudadana, es precisamente una de las atribuciones que la Constitución expresamente estableció a la Asamblea Nacional.

Que oportuno e importante resultaría que los diputados tan pronto sean juramentados, vuelvan a sus circuitos electorales naturales y allí abran el debate político con sus representados sobre las expectativas que se han generado en relación a la labor de la Asamblea Nacional frente a temas críticos como la corrupción, la crisis en la prestación de los servicios públicos, el diseño institucional del Estado, entre otros.

La mayoría calificada de la Unidad, permite a la Asamblea Nacional, derogar las leyes del Poder Popular, por su ilegitimidad y por ser contrarias a la Constitución Nacional; además, el nivel de legitimidad que arropa a la nueva Asamblea Nacional, le brinda la oportunidad de adecuar el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación a los Objetivos del Desarrollo Sustentables aprobados en septiembre 2015 por la ONU.

Los parlamentos del mundo, en una reciente reunión de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIM), acordaron asumir el compromiso de adecuar a través de sus instituciones esos Objetivos de Desarrollo Sustentable a sus propias realidades. En consecuencia, Venezuela estaría asumiendo el compromiso de mirar el futuro con ojos de desarrollo en el marco de una Agenda Global, que es incluyente y no impone un modelo único de organización política, social y económica.

Un debate sobre esos Objetivos del Desarrollo Sustentable, claramente llevaría a retomar el hilo constitucional que ha pretendido ser interrumpido por el Plan de la Patria. Un nuevo Plan de Desarrollo exige también adecuar a través de reformas parciales y puntuales el Sistema Nacional de Planificación para poner al servicio de ese Desarrollo Sustentable al Consejo Federal de Gobierno, al Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas y al Consejo Local de Planificación Pública, permitiéndo a cada una de esas instancias incluir a la sociedad civil, sin discriminación alguna, para diseñar un plan de descentralización que se inspire en esos desafios globales y de manera coordinada institucionalmente.

No hay que perder de vista, que el desafio de reencontrarnos con la democracia exige estrategia, disciplina y consensos importantes, que hoy es posible construir a través del contacto directo entre representantes y representados.

Los riesgos y las amenazas sobre nuestras libertades políticas y sobre la posibilidad de reencontrarnos con la democracia siguen presentes, la tarea de acompañar a los diputados desde la sociedad civil a través de organización y redes, es una necesidad para enfrentar esos riesgos y esas amenazas.

Artículo escrito para Politika UCAB

11 de diciembre de 2015

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Lester L. López O.

Pasada una semana de los comicios parlamentarios y sus inesperados resultados tanto para el régimen, como para la oposición democrática, en cuanto al logro de la mayoría calificada, y luego de declaraciones, mayormente inapropiadas, por parte de voceros de ambas partes, como era de esperarse, es el oficialismo el que demostró más desazón con dichos resultados. La derrota electoral, al igual que ocurrió con la caída de los precios petroleros y la crisis económica en desarrollo, sorprende al gobierno fuera de base, por decirlo en términos de beisbolistas, como que si de verdad el “ganar como sea” hubiera sido un hecho cumplido, como en anteriores elecciones.

Pero no ganar como sea y no estar preparado para sus posibles consecuencias, lo que ya es bastante trágico, se complica aún más, si esa derrota implica una mayoría calificada para la oposición, que la coloca en condiciones que realmente pueden hacerle muy difícil la gobernanza al régimen y, si se actúa con la experticia política necesaria, puede revocarle el mandato el año próximo.

Esta posibilidad, seguramente deseada, y probablemente necesaria, para la misma mayoría votante de la población venezolana que posibilitó el triunfo electoral, amerita una clara visión de la dirigencia opositora democrática y una estrategia muy bien diseñada de los tiempos y los pasos que se deben cumplir para lograrla con éxito. Los ganadores deben estar conscientes que la crisis económica, primariamente, le otorgó el triunfo electoral y la gente está esperando que se comience por allí, lo demás vendrá después o en paralelo.

Otro aspecto que se debe considerar es que las medidas y resoluciones deben implementarse con el lenguaje y las expresiones adecuadas y razonadas, pero con firmeza y con el mayor respeto y consideración a la gente, cansada ya, de la agresión verbal que ha sido característica del régimen durante los 17 años transcurridos. Por el cambio de estilo también se votó.

112 diputados es la clave del futuro del país, la MUD debe mantener y asegurar su presencia permanente en la Asamblea y no puede obviar que el régimen hará todo lo que esté a su alcance para bajar este número.

13/12/15

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Cada vez que la opción electoral que suelo apoyar resulta derrotada, y créanme que esta ha sido casi una constante en mi experiencia política, al día siguiente me obligo a escribir, no solo para dar ánimo a los que votaron como yo, sino para infundírmelo a mí mismo. Esta vez ha sido diferente.

Después del resultado del 6D, cuya contundencia me recordó el de las Primarias de febrero 2012, no he podido dejar de evocar algo que le leí a Fernando Mires hace ya unos años y que transcribo libremente desde la memoria, esperando ser fiel al fondo de su planteamiento: la gente apoya una determinada oferta electoral con el mismo objetivo con el que toma un autobús: ir de una parada a otra, lo que no significa que en el futuro, decidido su interés de llegar a un destino distinto, tenga que seguir montado en el mismo autobús.

La mayoría de los venezolanos hemos dicho que no queremos seguir mal viviendo en las condiciones actuales; se lo hemos dicho al gobierno, indicándole que es necesario rectificar un accionar que se ha demostrado catastrófico en lo económico, absolutamente disociador en lo social e irresponsablemente indiferente en lo ambiental.

Igualmente se lo hemos dicho a la Unidad; al apoyarlos estamos demandando un comportamiento distinto que, además de defensor de las libertades y derechos humanos, demuestre que entiende y valora la diversidad como esencia del sistema democrático, facilitando en su actuar desde la Asamblea Nacional, el reencuentro de los venezolanos en torno a un proyecto de país que tiene que ser de TODOS y para TODOS.

¿Qué significa esto más allá de lo declarativo? Regresar al respeto de las reglas establecidas, siendo la predominante, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Todo lo que no se apegue a ella debe ser abolido, y aquello que parezca inconveniente en su propio contenido, modificado tras consultar constitucionalmente la opinión de todos.

El gobierno, en tanto Poder Ejecutivo, es el llamado a tomar y sobre todo, a rectificar las medidas que se han demostrado suficientemente como inconvenientes; esa es su responsabilidad y definitivamente su obligación. Si no quiere o no puede, existen las vías para facilitar constitucionalmente el cambio de forma que permita el deseado cambio de fondo.

La Asamblea Nacional no puede asumir las responsabilidades del ejecutivo, pero si puede facilitarle el camino abriéndole las puertas legales para la rectificación, mediante promulgación y/o derogación de lo que se ha demostrado necesario y/o inconveniente. Adicionalmente, al cumplir con su función contralora, puede demostrarle al país donde está la verdadera razón de la crisis que vivimos, despojándola de falsas justificaciones ideológicas.

El domingo 6 de diciembre de 2015, la mayoría de los venezolanos nos montamos en un autobús que aspiramos nos lleve, sosegadamente, sin pausa y dentro de los límites legales, a la próxima parada, Los que fungen de conductores así deben entenderlo, los que se han opuesto a un cambio de ruta deben reflexionar y entender que los hoy pasajeros y los que esperan para montarse, queremos llegar a un destino nuevo y radicalmente distinto. Si no lo conseguimos con esta línea de transporte, habrá que crear otras, con equipos actualizados y conciencia de la responsabilidad que asumen al ofrecer un servicio diferente.

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Aportes para la revisión de las leyes agrícolas en la nueva Asamblea Nacional de Venezuela

  1. Garantía de la propiedad de la tierra. Acabar con la amenaza de la intervención, la expropiación o la confiscación. Estos hechos; además de mermar la producción agroalimentaria y generar desempleo, aleja la inversión productiva. Devolver aquellas tierras que actualmente se encuentran improductivas a sus legítimos propietarios
  2. Aclarar aspectos necesarios para que el productor se sienta seguro y mejore la productividad de la tierra, tales como tecnología, semovientes, maquinarias y equipos. Hay que promover la entrega de documentación valida que soporte la propiedad de de las fincas, fundos, y conucos.
  3. Protección a través de subsidios para la agricultura como un sector que genera valor, empleo y bienestar, y además es factor clave en el ordenamiento territorial y la sustentabilidad.
  4. Promover el dialogo directo con los agricultores dando chance a ser representados por verdaderos gremios no abanderados o promovidos por intereses políticos y mafiosos. Hay que verificar bien lo que se importa y por quién se importa. Entender que en aquellos países desde los cuales Venezuela importa: Brasil, Argentina, Ecuador, Perú, etc. etc., la inflación es significativamente más baja, los productos están generalmente subsidiados, son producidos con tecnología transgénica (prohibida en Venezuela), e ingresan al país sin pago de aranceles. Bajo estas condiciones es imposible competir y esta es otra razón fundamental de la recesión agrícola.
  5. Terminar con el control de los precios ejercido sobre la mayor parte de los rubros sensibles y ha impactado negativamente el crecimiento sectorial. La totalidad de los rubros regulados registran una significativa caída de los precios reales y un crecimiento sostenido de los costos de producción. Especialmente en maíz, arroz, sorgo, caña de azúcar, café, cacao, oleaginosas, leguminosas, y en todos los renglones pecuarios.
  6. Promover y proteger la seguridad de bienes y personas. El secuestro, la vacuna, el robo y el abigeato, se han constituido en problemas estructurales, sobre los cuales no se han desarrollado políticas coordinadas y efectivas en el medio rural.
  7. El mal estado de la vialidad agrícola y la desinversión en infraestructura y servicios públicos para la producción, implican costos y pérdidas adicionales, no incluidos en los parámetros que se utilizan para fijar los precios agrícolas.
  8. La oferta de fertilizantes y su disponibilidad, en los últimos años, se ha constituido en un problema para los agricultores y en una limitante para ampliar la frontera agrícola y mejorar la productividad.
  9. Revisar la Ley de Semillas, y asegurar que las estas están a tiempo antes de la siembra.
  10. La oferta tecnológica no se corresponde con la demanda de tecnología de los agricultores y no existen programas de transferencia que permitan mejorar la productividad física y económica de los rubros agrícolas. No existe acompañamiento técnico.
  11. La competencia de los transgénicos. Mientras al país se importa cualquier cantidad de alimentos de origen transgénico, como la harina, el aceite de soya y el maíz amarillo, provenientes de Argentina, Bolivia y EEUU; así como pollos de Brasil criados con alimentos de origen transgénico, a los agricultores venezolanos se les prohíbe el uso de esa biotecnología.
  12. Acceso al financiamiento de largo plazo para la consolidación de fincas y rubros de carácter permanente. Las limitaciones de orden legal impiden acceder al financiamiento de largo plazo y las posibilidades de hacer inversiones en mejoras y en cultivos de permanentes.
  13. Garantizar el derecho a la propiedad y la seguridad de bienes y personas en el Sector Rural, aplicando los procedimientos establecidos en la Ley de Tierras y permitiendo un dialogo directo, franco y abierto con los agricultores de las zonas intervenidas.
  14. Revisar el objetivo y funcionamiento de instituciones que a mi entender no cumplen con sus mandatos, tales como INDER, CIARA, entre otros, y revisar la estructura organizativa del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y tierras. Hacer que el MPPAT, sea más operativo y menos conceptual.
  15. Censo Nacional de Profesionales del Agro, y la creación del INSTITO NACIONAL DE CAPACITACION AGRICOLA DE VENEZUELA, para apoyar técnicamente a los productores con la presencia permanente de agrotecnicos que verdaderamente entiendan el concepto de “HACER Y PRODUCIR”. Que los técnicos vuelvan al campo a cumplir su función de técnicos.
  16. Incluir en todas las leyes, normativas, ordenanzas, etc., el tema del cambio climático y la introducción del concepto de resiliencia en todos los aspectos vinculados al tema de investigación, innovación y desarrollo agrícola.
  17. Considerar el tema de inocuidad de los alimentos como un aspecto fundamental de salud pública y elemento esencial para la gestión de la calidad total. En Venezuela este tema requiere la mayor atención debido a las implicaciones para la salud que alcanzan a todos los estratos de la población.
  18. Es necesario trabajar en una política nacional común que permita entender que en el futuro deberá racionalizarse y regularse el uso de la tierra y el agua en unidades agroecológicas de importancia crítica. Hoy en dia estos factores no son tomados en cuenta.

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“¡Gloria al Bravo Pueblo!…” Ayer la dignidad de los venezolanos derrotó el amedrentamiento oficialista. La coacción desde ministerios y dependencias, la propaganda truculenta de “la pesadilla”, los intentos de engañar con la tarjeta de MIN Unidad y la amenaza de violencia –“saldremos a la calle”- no lograron torcer la voluntad de cambio de la inmensa mayoría del país, hastiada de tan irresponsable e incompetente conducción de la cosa pública, como de sus terribles secuelas en términos del colapso en sus condiciones de vida. Y honor a la legión de representantes de mesa y a la gente que los apoyó, que fueron garantes del triunfo. Finalmente, un reconocimiento justo a la Fuerza Armada, que supo mantener una posición institucional de resguardo de los resultados de la elección.

Quien no entendió absolutamente nada de lo ocurrido fue el presidente Maduro. ¡Qué discurso tan deplorable! Después de tan contundente repudio a su gestión, insistir en echarle la culpa de su derrota al triunfo de una “guerra económica”, muestra una incapacidad lamentable por asimilar las enseñanzas del proceso recién concluido. ¡Si los intentos de escurrir sus responsabilidades en el desastre económico actual argumentando semejante idiotez fue lo que el pueblo repudió en las urnas! Si bien nadie apostaba a que las entendederas de Maduro daban para asumir una posición de estadista –que no es que le queda grande, sino inmenso-, hubiera sido mucho más edificante haberlo escuchado tender la mano a la nueva mayoría en aras de generar un ambiente favorable a los acuerdos que, por fuerza, deberán producirse para afrontar los gravísimos problemas que desafían al país. Algunos dirán que fue un discurso para intentar cohesionar a sus golpeadas huestes, en previsión de la guerra de culpabilidades que habrá de desatarse seguramente al interior del PSUV. Puede que así haya sido pensado. Pero dejarse llevar por su talante fascista y apelar al dogmatismo, al espíritu de secta, al simbolismo maniqueo de una guerra urdida por un capitalismo maligno contra el pueblo, no solo contraría lo que se espera de él como jefe de Estado, sino que es cuchillo contra su propia garganta. Como dijo alguien por ahí, solo a Maduro puede ocurrírsele inventar como ardid político una guerra que luego lo derrota.

2016 será un año terrible para Venezuela, peor que 2015, si no se aviene a entendimientos con las fuerzas democráticas para instrumentar un programa de ajuste que ataje la caída hacia niveles aun más profundos de miseria y desesperanza. La postura confrontacionista de seguir repitiendo una estupidez en que nadie cree, lo que hace es mostrar una conducta intransigente que habrá de provocar la convocatoria de un referendo revocatorio de su mandato. La sirve en “bandeja de plata”.

El liderazgo opositor encara una enorme responsabilidad ante la nación. Las primeras declaraciones de Chúo Torrealba y de otros voceros son esperanzadoras por su llamado a la reconciliación, a evitar la retaliación y a poner los intereses del país por encima de intereses mezquinos de bando. Pero ello requiere de una reflexión importante en la acera de enfrente, capaz de asumir sus responsabilidades y mostrar una disposición a rectificar para sacar al país del hueco en que lo metieron. ¿Entenderá esto, más temprano que tarde, la cúpula oficialista o se dejará llevar por sus instintos fascistas de confrontación y de sabotaje a la nueva mayoría? ¿Arrastrará a los suyos a una irremediable caída con su sectarismo? El primer discurso de Maduro en absoluto es constructivo. Pero tengan por seguro que los venezolanos no perdonarán el atrincheramiento del oficialismo en dogmas y clichés venenosos en estos momentos tan decisivos para el país.

Economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

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