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Opinión

Manuel Delgado Campos

Lo que voy a contar a continuación sonará repetitivo en cuanto a la información contenida, pero quiero expresarlo desde el punto de vista de un ciudadano venezolano común, no un experto médico, economista o politólogo. Alguien que sufre y poco disfruta de lo que está ocurriendo en el mundo y particularmente en Venezuela.

Al respecto, he tomado como punto central de referencia la pandemia causada por el COVID-19, la cual ha dado tanto de que hablar como problema y es triste percatarse de que el tema ha sido muy mal manejado en todo el mundo, sobre todo en cuanto a la cuarentena, a veces laxa, otras estricta, pero que no ha funcionado tal como se esperaba y mucho menos como se deseaba.

Nunca ha sido fácil cumplirla, entre otras razones porque no siempre fue acompañada con suficiente fortaleza de las otras medidas preventivas, tales como el uso conveniente de las mascarillas apropiadas, del aseo personal y del distanciamiento social requerido. Respecto de este último aspecto es triste haber visto y seguir viendo mucha gente en las aglomeraciones más diversas, filas para hacer compras, unidades de transporte público casi desbordadas y, particularmente, espectáculos y fiestas con asistencia masiva.

Es triste que mientras algunos morían de tristeza o por otras causas encerrados en sus casas, otros, irresponsablemente, cometían actos que propiciaban la diseminación del virus y que de alguna manera llegarían a contagiar a los confinados.

Ha sido especialmente triste la forma en que este inmenso problema ha sido tratado en nuestro país aún desde sus días iniciales. Se comenzó con un sobre aislamiento y casi inmovilización de la población con una antelación exagerada, apelando con malicia a un motivo que si bien existía, la amenaza del COVID-19, ocultaba otro más urgente y quizá menos letal como lo fue la falta de gasolina.

Es triste que el régimen informara que el bajo número de casos en marzo 2020 se debiera a las medidas tomadas. La situación actual te indica que lo aseverado no se ajustaba a la verdad. Sucede que el país ya estaba casi paralizado internamente y muy aislado internacionalmente. Con o sin pandemia. La escasez de gasolina hacia muy difícil la movilización, aún entre poblaciones cercanas y el número de personas que viajaba desde el exterior hacia Venezuela era mínimo, casi insignificante en comparación con el movimiento aéreo y marítimo entre otros países.

Es triste que se aprovechó la ocasión para aumentar la represión política y de cualquier tipo de manifestación ciudadana, con el declarado objetivo de la protección de la salud del pueblo, tal como se ufanan los veceros del régimen en las abundantes cadenas de radio y televisión.

Es triste que se le dio un carácter casi exclusivamente militar-policial a las medidas anti pandemia y pareciera, que se cambió el lema de plomo al hampa por el de plomo al virus o a sus portadores. Hombres armados hasta los dientes, con armas de alto poder de fuego, ballenas y tanquetas. Todo un armamento para combatir la pandemia.

Es triste que por esa orientación de las medidas se diera lugar a numerosos incidentes abusivos y casi criminales, tal como el ocurrido con la abogado Eva Leal, agredida violentamente por una teniente de apellido Palmera. Una simple transgresión de una normativa de horario se transformó en un hecho noticioso de alcance internacional, casi equiparable al asesinato del señor Floyd por parte de un policía estadounidense. El abuso policial puede ocurrir en cualquier país y donde quiera que ocurra es condenable.

A manera de comentario ligero sobre ese incidente, es válido expresar que el mismo ocurrió cerca de un bosque llamado Macuto, que no es un Edén ni tiene arboles de manzana, pero si muchas palmeras y el barrio más cercano se llama El Manzano. Sucede también que fue Eva la primera mujer bíblica, la que cometió el pecado original. Y que, siendo leales a la historia, esto sería argumento para una novela o película que podría llevarse hasta una Palma de Oro, no de plomo.

Antes de volver mucho más en serio sobre la dramática situación que hoy vive nuestro país, también es triste y anecdótico el hecho de que los nidos de amor que existían como hoteles, en la vía Caracas-Los Teques, hayan sido transformados en nichos de temor para tener allí confinados a muchos sospechosos de ser portadores del conocido virus. Es triste también sospechar que a pesar de lo bien equipados que deben estar esos hoteles, la precaria situación en que viven no les permite a sus huéspedes tirar la casa por la ventana.

Es triste que se restrinja exageradamente la movilización de personas entre municipios adyacentes, sobre todo cuando configuran una conurbación interdependiente. Tal es el caso de los municipios Palavecino (Cabudare) e Iribarren (Barquisimeto), el primero es esencialmente una ciudad dormitorio cuyos habitantes, en su mayoría, laboran o ejercen alguna actividad en Barquisimeto. Se les está condenando, por una parte, a la inanición y por la otra, a ser transgresores de una norma establecida aceleradamente y sin un análisis a profundidad. Para mayor explicación de este ejemplo, podemos informar que desde el extremo oeste de municipio Iribarren, casi en Quíbor, a la población de Santa Rosa hay unos veinte kilómetros y se podía viajar sin restricciones legales, pero desde la urbanización La Hacienda (Palavecino) a la misma Santa Rosa, tres kilómetros, no se puede. Por cierto, que esa urbanización, aislada y casi privada, depende muchísimo más de Barquisimeto que de Cabudare.

Es triste que a la población más vulnerable económicamente se le someta a esa restricciones de movilidad, que ya de hecho ocurrían por las falencias del transporte público, mientras no se les suministra de manera deseable agua potable, electricidad, gas y otros servicios públicos. Al tiempo de que tampoco gozan de empleos apropiados para generar los ingresos mínimos para su sustento. Dependen, en su mayoría, de una errática distribución de bolsas de alimentos controlada por los miembros de un partido político y sus asociados.

Es triste percatarse que de ahora en adelante es cuando la pandemia nos afectará más severamente, haciendo evidente nuestra precaria situación sanitaria en general y hospitalaria en particular. Pobre mantenimiento de la infraestructura y muy baja dotación de equipos e insumos. Personal desprotegido, mal pagado y en muchos casos amenazados si manifiestan sus quejas y las fallas en sus instituciones.

El llamado de atención sobre todo lo descrito no puede ser solamente a los personeros del régimen y a los funcionarios públicos, es también para todas las personas, independientemente de su pensamiento político, religioso o de cualquier otra índole. Si todos tomamos conciencia de lo que está pasando, saldremos adelante con mas alegrías que tristezas de esta situación.

Ingeniero Agrónomo, Ph.D. Profesor titular (J) UCLA

Barquisimeto, 29 de junio de 2020

 5 min


Esta semana, el 3 de julio hace 18 años, se constituyeron dos organizaciones inéditas en el acontecer venezolano. Empleados de una empresa del Estado tomaron la iniciativa de registrar la Asociación Civil Gente del Petróleo y el sindicato Unapetrol ¿Qué motivó a los empleados petroleros a tomar esta iniciativa?

Cabe recordar que los empleados petroleros nunca habían participado en protestas y mucho menos en paros o huelgas. Solo se habían producido conflictos de los trabajadores de la nómina diaria con las transnacionales y con Pdvsa, para exigir aumentos de salarios, mejores beneficios sociales y reclamar violaciones al contrato colectivo. El único antecedente fue en 1975, en vísperas de la estatización cuando, por iniciativa del gran luchador Gustavo Coronel, un grupo de empleados crearon Agropet, para hacer ver al gobierno nacional la necesidad de respetar la estabilidad laboral y que la nueva empresa, Pdvsa, se manejara como un negocio.

El presidente Chávez requería tomar por asalto a Pdvsa para ponerla al servicio de su proyecto político. Los petroleros nos opusimos desde febrero del 2002 a su politización. Cuando nos reunimos con la sociedad civil algunos nos dijeron que nos apoyaban solo porque visualizaban la posibilidad de salir de Chávez. Evidentemente existía un cortocircuito entre muchos ciudadanos y la industria petrolera y sus trabajadores.

De allí surgió la idea de crear la Asociación para lograr una mejor relación, promesa que hizo Juan Fernández el 12 de abril 2002 en la Plaza de la Meritocracia. Los petroleros entendimos la necesidad de que el resto de los venezolanos conociera las complejidades de nuestra principal industria También que supieran que su personal, aunque bien remunerado y con excelentes beneficios sociales, no devengaba más del 75 percentil de los sueldos de las mejores empresas venezolanas y con un plan de jubilación no indexado. De nuestro lado, debíamos corregir la prepotencia de algunos, así como la concepción un tanto generalizada de que nuestro deber era solo operar eficientemente para suministrar al fisco los recursos para el desarrollo del país. Desde luego que esta era la principal obligación, pero sin duda descuidamos nuestra relación con el entorno.

Veintidós empleados, constituimos Gente del Petróleo. Al frente de la misma estuvo Juan Fernández hasta octubre del 2004. Lo sustituyó quien esto escribe hasta el 29 de mayo del 2014 y desde esa fecha la Coordinadora Nacional es Beatriz García. Los primeros años fueron de muy elevado perfil en los medios y Fernández fue integrante de la Coordinadora Democrática, cuando se pensaba que se podía repetir otro 11-12 de abril 2002. Los años siguientes fueron de denuncias sobre los innumerables accidentes por malas operaciones, falta de inversión y de mantenimiento, solicitudes de investigación y denuncias ante la Fiscalía General y Defensoría del Pueblo sobre estos hechos y sobre violaciones a la Constitución. También dimos apoyo a los partidos políticos en los procesos electorales. En los últimos años hemos continuado con estas denuncias y elaborado un Plan Táctico de Emergencia como parte del Pan País, para garantizar la continuidad de las operaciones petroleras, de gas y petroquímicas, al salir de la narcodictadura.

Gente del Petróleo cuenta con un equipo Coordinador integrado por Delegados en 16 ciudades ubicadas en diez estados y en la capital. Sus miembros son los trabajadores de todas las nóminas despedidos ilegalmente por razones políticas en 2002-2003.

Unapetrol es un sindicato de empleados creado para defender los intereses de sus asociados y la meritocracia ante los atropellos de la dictadura de Chávez-Maduro. Está reconocido por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y por la Organización Internacional del Trabajo, pero arbitrariamente el régimen ha impedido su legalización en Venezuela. Lo preside Horacio Medina, quien junto con Antonio Méndez llevan a cabo las actividades internacionales y nacionales. Unapetrol no ha realizado elecciones por estar afiliado a la CTV y no aceptar las condiciones impuestas por la dictadura.

Ocho miembros de estas organizaciones tuvieron que exiliarse, entre ellos Juan Fernández y Horacio Medina, por tener una arbitraria orden de captura, y 180 fueron sancionados con multas y reparos por supuestos daños durante el paro cívico de diciembre 2002. Muchos compañeros emigraron al tener prohibición de trabajar en Venezuela, otros han fallecido, algunos por falta de atención médica adecuada, la mayoría sigue en el país trabajando en actividades no petroleras. Nos robaron las prestaciones y Fondo de Ahorros, pero ninguno se ha vendido. Seguimos presentes y comprometidos para contribuir al establecimiento de la democracia, a la formación ciudadana y al manejo eficiente de las empresas del Estado. Nuestro agradecimiento a quienes nos han apoyado, especialmente a los valientes comunicadores sociales.

Como (había) en botica:

Falleció la doctora Clarisa Sanoja, un ejemplo de la valiente mujer venezolana luchadora contra las dictaduras. Sufrió crueles torturas en tiempos del dictador Pérez Jiménez.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


María Gabriela Hernández Del Castillo

Sería una falta grave a la verdad, desconocer el rol fundamental que jugó Rusia en el desenlace de la Segunda Guerra mundial. Los pactos de no agresión entre Josef Stalin y Hitler no impidieron que la insania de este último, extendiera la guerra a Rusia, llevándola a aliarse con el mundo por derrotar el terror hitleriano.

Escuché con profunda atención la exhortación que hizo el canciller ruso Serguéi Lavrov a Arreaza en el encuentro que sostuvieron en Rusia el 24 de junio 2020, en ocasión al desfile militar del 75 aniversario de la Batalla de la Victoria. "Estamos interesados en oír la evaluación sobre el diálogo nacional, el consenso y nuestros acuerdos de cooperación".

La mañana del 27 de enero de 1945, Anatoly Shapiro comandaba un batallón ruso finalizada la guerra, cuando entró a Auschwitz Birkenau. Describe el héroe Shapiro, "Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no lo podían soportar y me rogaban para que los dejara ir". "no teníamos la menor idea de la existencia de ese campo" refiere Shapiro así su primera impresión al entrar al campo de exterminio de más de un millón cien mil seres humanos.

"No teníamos la menor idea". Espero que el pueblo de Rusia y su canciller no tengan que repetir esa frase, y que puedan ver más allá de las formas diplomáticas, la mentira, el engaño, el mal, que cubre a quienes rodean el sistema criminal instaurado en Venezuela, cuyo portavoz, Arreaza, con su suave y tersa voz, pretende cubrir todo el horror que genera.

Lo primero que debe usted saber señor Serguéi, es que los Venezolanos entendemos muy distinto el pensamiento político expresado en el contexto histórico de 1823, luego conocido como doctrina Monroe, según el cual "América para los Americanos". A Venezuela la ha retrocedido a siglos pasados no la doctrina Monroe, sino la gestión criminal de unos pocos resentidos sociales que aplican venganzas generalizadas sobre toda una Nación. Pregunte usted por el perfil psicológico de los hermanos Rodríguez, por ejemplo, su maestría en mentiras e intrigas y su confesión en medios comunicacionales de la aplicación de su venganza particular por el asesinato de su padre. Nos llevaron a siglos pasados, no la doctrina Monroe, ni las sanciones internacionales ni la Asamblea Nacional en la que sirvo a Venezuela, sino las expropiaciones, las libertades arrebatadas en materia comunicacional, educativas, científicas, culturales y políticas, la corrupción y el saqueo de nuestro país perpetrado por Maduro y su camarilla.

Arreaza le decía sentirse orgulloso de ver a los veteranos de guerra en su desfile de la Victoria, desfilar y ser reconocidos. Yo le digo Sergey Lavrov, que nuestros veteranos, nuestros adultos mayores, desfilan en largas colas para poder comer y hoy mueren en Venezuela cientos de ellos a diario, no por la pandemia que azota al mundo, sino por el sistema criminal que hoy solo tiene a Rusia como protector.

"Vimos algunas personas vestidas con harapos. No parecían seres humanos, lucían terrible, eran puro hueso". Nos identificamos y les dijimos que eran libres... "Pero ellos no reaccionaron, no podían ni mover la cabeza o decir una palabra".

No es difícil para mí identificar esa impresión de Shapiro al entrar a Auscwitz, con lo que aprecio en nuestra Venezuela profunda. Niños esqueléticos sin ropas ni zapatos, miradas vacías, imposibilitados de estudiar o nutrir el alma. Familias enteras destruidas por el éxodo, la pobreza y la persecución politica. Contamos más de seis millones de venezolanos fuera de nuestro país, alejados de sus familias.

Le pido encarecidamente consulte usted a los pocos rusos que quedan en Monagas, Estado que represento en la Asamblea Nacional, que vinieron a trabajar en el convenio Petromonagas. Han sacado a sus familias de Venezuela y sienten temor profundo en acudir al campo de trabajo. La desigualdad es brutal. Un trabajador de Rusia para Petromonagas puede devengar entre 3.000$ y 4.000$ al mes mientras que nuestros profesionales y obreros (ya no se distingue) sólo 4$ al mes. Delincuencia y corrupción es lo que encuentran sus compatriotas Rusos en PetroMonagas.

Pero si aún queda con dudas, señor canciller Serguéi, inquiera usted a las decenas de venezolanos que se fueron a Rusia en convenios de formación pagados por la otrora poderosa, hoy arruinada PDVSA, y que decidieron quedarse en Rusia lógicamente. Inquiera a ellos sobre la vida de sus familias en Venezuela y sabrá, lo que imagino quería usted saber de boca de Arreaza, y que no le dijo.

Shapiro dejó un mensaje simple para las siguientes generaciones, relacionado con la horrible violación de Derechos Humanos que descubrió al mundo, para usted Serguéi Lavrov, para los rusos, para la humanidad del siglo XXI: no permitir ni por un segundo que lo que ocurrió durante estos años se repita de nuevo.

Usted pidió cuenta a Arreaza sobre el consenso necesario para poner fin a una "confrontación artificial" de la que los venezolanos están cansados. Debe usted escudriñar más hondo. Arreaza le mintió, cómo es su costumbre hacerlo. Pero es imperdonable que lo haga a un funcionario de su rango, comprometiendo la seguridad de su gobierno y de su país.

No existe un proceso de diálogo nacional, no se nombró un CNE legítimo, y no habrá participación de los partidos políticos de diferentes signos. Los torpes y resentidos hombres y mujeres de su protegido régimen venezolano le pueden mentir a usted pero no a nosotros los Venezolanos.

Los venezolanos por naturaleza, somos agradecidos con quienes respaldan los procesos de Libertad. Esa sí es una herencia de nuestro Libertador Bolívar. Por eso hoy honro con esta carta abierta a Rusia a Anatoly Shapiro.

Honre usted, Serguéi Lavrov a su compatriota Anatoly Shapiro, y deje de proteger al régimen que hoy oprime a los venezolanos.

28 de junio 2020

hernquij@gmail.com>

Diputada de la Asamblea Nacional por el Estado Monagas._

Presidenta de la Comisión de Ambiente.

Vicepresidenta del Parlamento Amazónico.

 4 min


Jesús Elorza G.

Muy preocupado llego el Ministro de la Defensa al Palacio de gobierno, para reunirse con su camarada presidente.​

¿Qué te pasa? le pregunto el Comandante en Jefe.​

Vengo de una reunión del Centro Estratégico de Seguridad y Protección a la Patria (CESPPA) en la cual se trató como punto único, las medidas para garantizar todos sus movimientos dentro y fuera del país.​

-Que bien. Supongo que allí están representadas todas las fuerzas de los países amigos.​

Si. Allí están todos. Pero, eso es lo que me motiva a conversar con usted sobre ese tema.​

-Soy todo oídos, camarada general.​

Bueno, el caso es que cada representante pretende eregirse como jefe operativo del Cesppa.

-No te entiendo, el jefe eres tú.​

Si, Yo lo se. Pero, el Comandante de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) alega que el haber ayudado a resolver la crisis de la gasolina, enfrentando al imperialismo norteamericano, les da el suficiente aval para dirigir al centro estratégico.​

-Buen argumento.

Pero, los cubanos del G-2 se arrecharon y amenazaron con retirarse si los degradaban a ser segundones.​

-Cosa mas grande caballero, dijo nervioso el camarada presidente.​

La discusión se generalizó, continuo explicando el ministro, cuando el general turco que dirige la Brigada de comandos "Kayseri" que se encuentra en el país, reclamó para si el derecho a dirigir dicho centro señalando enfáticamente que son ellos los que han garantizado el comercio clandestino del oro venezolano.​

Igual camino siguieron los representantes del Ejercito Popular de Corea del Norte (INMIN GUN) y su grupo de Tropas Tácticas Especiales que enviaron para apoyarnos, mientras que los camaradas del Brazo Militar de la Milicia Chiita Hezbollah manifestaron su apoyo a los iraníes.​

-Que enredo, tan arrecho. Pero, no veo a los camaradas chinos o rusos diciendo nada.

Déjeme terminar, camarada presidente. Los generales que representan en el país a la fuerza militar especial rusa "SPETSNAZ" y a la Brigada "Espada Oriental" del Ejército Popular de Liberación chino solo se limitaron a expresar que no les llama la atención el cargo de dirigir el CESPPA, por cuanto ellos tienen el Poder de Veto que les otorga el hecho de ser representantes de las naciones mas poderosas.​

-Carajo esa reunión se parece la Asamblea de la ONU.

Bueno, déjeme decirle que mis compañeros de armas y promoción que están conmigo en el Ministerio de la Defensa, a manera de joda, ahora no me llaman ministro sino Secretario General.​

-Nervioso y preocupado, el camarada presidente solo se atrevió a balbucear ... ¿Y cómo terminó todo?​

Suspendí la reunión para venir a hablar con usted, camarada presidente.​

-¿Y tu que propones para resolver este peo?​

Camarada Presidente, dejémonos de vainas y convoquemos a elecciones presidenciales a ver que pasa. Si ganamos, que así será, la comunidad internacional y en particular los imperialistas gringos, tendrán que reconocernos y meterse su "invasión" en el c... y de esa manera se termina también el protagonismo egocentrista de las fuerzas militares que nos apoyan.​

¿Tú crees?

Claro que sí, camarada presidente. No tenemos pa’ pierde con nadie en unas elecciones presidenciales: el CNE está garantizado, las máquinas sigue operando “bien”, la oposición dividida en cuatro toletes, partidos intervenidos y solicitaremos observadores internacionales de Nicaragua, Cuba, Rusia, China, Turquía e Irán entre otros.​

¿Y si los resultados ....​?

Tranquilo camarada presidente, si los resultados no nos favorecen tenga la absoluta seguridad que el anuncio de la Presidenta de nuestro CNE le dirá al país y al mundo entero que nuestro triunfo es "Irreversible". ¡Con elecciones seguras la revolución perdura!

 2 min


Esta ha sido una semana intensa en términos de información sobre un posible cambio en la estrategia del gobierno de Trump frente a la situación venezolana. Arrancamos con el polémico libro de Bolton, ex asesor de seguridad de la Casa Blanca y su capítulo sobre Venezuela, donde habla de varias afirmaciones, supuestamente dichas por el presidente norteamericano, entre las que cabe señalar que sería cool ”invadir Venezuela" y que "ese país formaba realmente parte de Estados Unidos", así como su aparente decepción sobre el respaldo dado por su gobierno a Juan Guaidó. Esto fue analizado impecablemente por Michael Shifter, presidente del Inter American Dialogue, en su artículo del New York Times en el que concluye que es una demostración clara de lo errática de la política norteamericana sobre América Latina y específicamente sobre Venezuela.

Pero más allá de la referencia al libro de un Bolton “herido” o la nota publicada posteriormente sobre una entrevista realizada a Trump en la misma Casa Blanca, que podría estar condimentada por el debate electoral en EEUU, lo más interesante para mí es el tuit que publicó Trump a título de “aclaratoria” de todos estos temas, donde indicó: “sólo me reuniría con Maduro para discutir una salida pacífica del poder”.

Algunos interpretan que el mensaje se refiere específicamente a la negociación sobre “la salida inmediata de Maduro del poder” y otros, más bien a la negociación: “para discutir una salida pacífica a la crisis venezolana”. La verdad es que todo este conjunto de declaraciones parece indicar que la ausencia de resultados en la estrategia frente a Maduro se ha convertido en una papa caliente para todo el mundo.

No hay duda que Trump quiere la salida de Maduro del poder y ha trabajado duro para lograrla. Ese no es el debate en cuestión, sino la incapacidad de lograrlo efectivamente por la vía unidireccional de las sanciones y aislamiento, que parten de las premisas prepotentes de su posición de dominio y de información errada y sesgada suministrada por sus aliados locales, la oposción institucional, que ha pensado siempre que exagerar la debilidad de Maduro les permite obtener mayores apoyos internacionales. El tiempo, sin logros, deteriora la posición de los más radicales y el liderazgo opositor no sólo pierde conectores con la población sino con los aliados internacionales. En medio de la campaña electoral, Trump tiene que presentar algún resultado sobre el tema (especialmente para el público latino). ¿Qué podría pasar? Difícilmente la administración Trump abandonará a Guaidó explicitamente, pues como dicen en el llano, no es tan fácil cambiar el caballo en la mitad del río. Pero si parece dispuesto a buscar opciones de negociación. No se trata de reconocer a Maduro ni abandonar la lucha por el cambio, ni flexibilizar sanciones.

Pero es evidente que EEUU está dándole más fuerza a la posibilidad de una negociación política. Trump habla hoy de la posibilidad de discutir una salida pacífica del poder. Obvio su objetivo es una salida de Maduro. Su planteamiento no cambia el objetivo final pero si podría introducir una nueva metodología. La posibilidad que Trump abre es una negociación con Maduro, que plantee formas para rescatar pacíficamente la democracia en Venezuela, incluso con procesos de transición no abruptos ni excluyentes y que podría concretarse en una reunión entre mandatarios. Esto no significa que vaya a ocurrir o ser exitoso, pero si hay presiones para acelerar los intentos de negociación, partiendo del hecho concreto que las elecciones americanas son en noviembre y los números de Trump necesitan refuerzo.

luisvleon@gmail.com

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El valse de las cacerolas en 1992 le anunció a Carlos Andrés Pérez, CAP, que su final llegaba y a sus enemigos políticos, notables y conspiradores, que llegaba el momento de pasar la factura. En menos de un año, con una bien orquestada campaña dejaba CAP la presidencia y comenzaba nuestro declive fatal que a la larga nos llevó a las manos de Chávez/Maduro.

Si había razones válidas o no para eso, no es motivo de esta reflexión, sino resaltar que eso fue solo el interludio de lo que hoy padecemos, la confirmación del deterioro en el que había caído nuestra democracia. No teníamos entonces una clara idea de lo débiles que eran nuestras instituciones democráticas. Cuando Rafael Caldera, con la benevolencia de los que conspiraron contra CAP y apoyado por el “chiripero”, llegó a la presidencia derrotando a los partidos políticos, estos no leyeron el mensaje implícito de que una debacle se les aproximaba. Luego vendría Hugo Chávez Frías a concluir la tarea. Derrotó electoralmente a los partidos y, más importante aún, los derrotó en el corazón y la mente del pueblo.

Después, con un sinuoso programa, en menos de un año acabó con el Congreso, la Corte Suprema, el CNE, el Sistema de Justicia, dividió a los empresarios, arremetió contra los medios de comunicación y la Iglesia Católica, logró una nueva Constitución y hubiera acabado con los sindicatos y la CTV, si estos no cierran filas con Fedepetrol y se le oponen. Durante los años iniciales, y los siguientes, fue un enemigo débil e insospechado el que se le opuso: la sociedad civil organizada, y que a partir de la participación en el proceso que llevó a la Constitución de 1999 y del tema educativo, comenzó a levantar cabeza, ganar la calle y mostrar que había un camino incierto y más largo de lo que se esperaba y se deseaba, pero camino al fin, con una débil luz al final que aún persiste.

El chavismo-madurismo contó y cuenta con mucha fuerza, el poder armado y los recursos del estado y quienes nos les oponemos por momentos parecemos un collar de abalorios, escasos, dispersos, poco integrados y sin recursos. De allí que surja angustiosa la pregunta: ¿A quién acudimos?, ¿Quién nos va ayudar?, y la respuesta es muy simple: Nadie. Al menos, quienes hoy nos apoyan en la comunidad internacional, no irán mucho más allá de lo que han hecho hasta ahora: reconocernos, establecer sanciones personales y al régimen venezolano, etc., que es bastante de todas maneras; pero ahora, debemos estar conscientes que, aunque quisieran hacer más, tienen bastante con sus propios problemas, unos, y sus campañas electorales, otros.

Además de muchas otras consideraciones, este régimen es un gobierno ineficiente y malo, que nos condujo a un desastre económico sin precedentes; más grave aún, que burló las esperanzas del pueblo en la política, como mecanismo para lograr sus reivindicaciones. Pero lo más lamentable, es que no ha estado solo en esa tarea, desde la oposición lo hemos estado ayudando al ser incapaces de producir una alternativa creíble. Tuvimos éxitos parciales y locales; pero fue la rutilante victoria en las elecciones parlamentarias de 2015, lo que nos llevó a creer que la solución estaba a la vuelta de la esquina, porque hicimos grandes marchas, porque las encuestas nos decían y nos dicen sin duda de la caída de popularidad del régimen o porque hemos logrado el innegable reconocimiento y apoyo de la comunidad internacional.

Pero todo eso no se ha convertido en la agitación política necesaria, en la calle, por barrios y urbanizaciones, en los campos, en liceos y universidades, por todo el país, que ponga a dudar al régimen y sus obsecuentes instituciones y ponga a pensar a sus seguidores que a lo mejor ha llegado el momento de saltar la talanquera, unirse a nosotros y producir el necesario quiebre del bloque hegemónico que se mantiene en el poder.

Si lo que de verdad queremos es una salida institucional, todo lo que está ocurriendo no logra convertirse en esa agitación política necesaria, porque no hay ninguna organización política con credibilidad detrás de todo eso, con un programa y con un nítido planteamiento que alineen al país detrás suyo. Esa es una tarea que corresponde a los partidos políticos, pero muchos de ellos, por lo que se ve, están y han estado en un proceso interno de reestructuración “lampedusiana”, cambiando para mostrarnos los mismos rostros y que todo quede igual.

Convencidos mentalmente de que al proceso le falta y de que la caída del régimen no está próxima y no se va a producir por buenos deseos, por aburrimiento, por resultados de encuestas o por magia, creo que son tres los frentes que debemos acometer simultáneamente:

- uno, las relaciones internacionales, que no debemos descuidar, sobre todo porque al parecer no vamos a contar con una Asamblea Nacional ni un gobierno interino al que la comunidad internacional pueda respaldar;

- dos, la sociedad civil, que puede apoyar el cambio pero entendiendo que por diseño estructural no está para la conquista del poder –si el salto final modernizador, hacia la plena democratización se produce por el auge de la sociedad civil, seríamos el único caso en la historia de la humanidad–; y

- tres, los partidos políticos, hoy acosados y que son el centro de esta reflexión, pues el restablecimiento de la democracia pasa más bien por el auge de las organizaciones políticas y el fortalecimiento de las instituciones.

Tras esta nueva arremetida del régimen, en contra de los principales partidos democráticos opositores, el momento de los partidos está llegando; nos toca apoyarlos y defenderlos una vez más, como la base organizativa que son del sistema democrático; pero ello implica que se den cuenta que para lograrlo hay que demostrar, de verdad, un nuevo rostro. Demostrar que de verdad hay un profundo examen de los errores cometidos, una rectificación de los vicios y componendas del pasado; una apreciación crítica de ese pasado que los lleve a reconocerse en él, a aceptar sus orígenes, pero no dar necesariamente por bueno su presente.

De lo que se trata entonces es de romper de una vez con el concepto que tenemos de partido político y nos lancemos sin temor en la búsqueda de uno nuevo. No pensemos, en esta era de innegables avances tecnológicos y de las comunicaciones, que las únicas formas de organizarse políticamente son las que hemos conocido hasta ahora, basadas en los grandes partidos poli clasistas y de masas, organizados bajo las ideas leninistas de centralismo democrático y bajo la concepción de “correas de transmisión”, expresiones organizativas de una conciencia y una ideología elaboradas por “intelectuales” alienados, como dirían los leninistas trasnochados, o “cuadros de vanguardia”, que nos pueden conducir a un nuevo fracaso.

En un próximo artículo, me referiré a una serie de principios generales para que los partidos políticos aprovechen este acoso al que están sometidos y la defensa que en la sociedad civil debemos emprender para ayudarlos y fortalecerlos, para transformarse, para modernizarse, para cambiar.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/ =

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Carlos Raúl Hernández

Las semidictaduras, semidemocracias o neodictaduras son nuevas realidades en este siglo y sobre ellas ya existe nutrida bibliografía especializada. Pese a vivir en una, varios sectores políticos locales parece que no pueden o no quieren entender su naturaleza. Un hito de las neodictaduras es el proceso de regresión democrática vivido por Rusia, luego del fin de Yeltsin y el arranque de Vladimir Putin. En la ex Unión Soviética se desmantela el capitalismo de Estado por su implosión, sustituido por el “capitalismo de partido” o más bien “capitalismo de amigos”.

Dijimos que hay una inmensa bibliografía, entre ella los trabajos de Masha Gessen, Lee Myers, Carlos Taibo, Peter Pomerantzev y muchísimos otros. Este último escribe “Rusia… una especie de dictadura posmodena que utiliza el lenguaje y las instituciones del capitalismo democrático…”, lo que nos recuerda lo pasado en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua y otras. El socialismo del siglo XXI fue parte de ese experimento que conservaba y conserva, adulterado, parte del aparataje democrático.

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Hasta ahora ha resultado un reto muy superior a la capacidad de políticos medianos, que no logran desentrañar la naturaleza del monstruo y mucho menos combatirlo con éxito. La esquizofrenia de los gobiernos los confunde, y denuncian como dictadura lo que no lo es, pero le exigen que se comporte como democracia, lo que tampoco es. No desentrañan que son sistemas electorales semicompetitivos, parlamentos apuntados con pistola y poderes judiciales anexados.

Pero el error, que nunca cometería un revolucionario o una inteligencia normal, es abandonar espacios necesarios para defender la ciudadanía desamparada, y tienden al “gran rechazo” marcusiano, el “gran asco”, por lo que los políticos se refugian en actividades simbólicas, inoperantes o contraproducentes. Los gobiernos iliberales violentan el sistema constitucional y las libertades públicas, afincándose cuando les conviene en las masas democráticas, lo que Nolte llama “etapa plebeya del autoritarismo”.

Diez años no es nada
A comienzos de siglo la oposición iraní renovadora derrota a los conservadores y gana la presidencia de la república, pero la despluman en las parlamentarias porque el consejo electoral rechaza masivamente sus candidatos, y en vez de sustituirlos, se retiran del proceso como princesas ofendidas. Las semidemocracias debilitan la separación de poderes, el Estado Constitucional y los derechos políticos, utilizando el apoyo popular en etapas de euforia. Pueden convocar figuras monstruosas como las constituyentes, para elaborar trajes a la medida de los autócratas o presionar o comprar al Poder Judicial para sus fines.

Es un autoritarismo complejo, porque sus ductores aprendieron la debilidad política y comunicacional de la dictadura y se han basado más bien en lenguaje y simbología hiperdemocráticas. Estos nuevos regímenes-engendros los crean caudillos que ascienden al poder por medios electorales gracias a la complicidad de las élites en democracias defendidas por mastuerzos políticos. En Bolivia, cuando ya la ciudadanía comenzaba a verle las costuras a Morales y sus hombres perdían elecciones descentralizadas en varias provincias, ocurrió lo siguiente.

Al entonces jefe de la oposición, Jorge “Tuto” Quiroga se le ocurrió llamar a un referéndum revocatorio, con lo que abortó el desengaño que crecía desde abajo. Se volvió a polarizar el electorado y eso le permitió a Morales hacer una campaña redentorista, racista y que explotaba “la maldad” de los grupos sociales acomodados. Hubo que esperar más de una década para que se ahorcara con su propio cinturón y la astracanada de Quiroga le costó 10 años a Bolivia.

El narcorégimen
Aquí repetimos casi exactamente esa experiencia en 2016-17, cuando la oposición desestimó las elecciones regionales y se embarcó en la nave de los locos del RR, contra el más elemental sentido político o instinto de conservación. La oposición hubiera ganado 20 gobernaciones, luego 300 alcaldías y Maduro hubiera acudido a la elección de 2018 acorralado territorialmente. Daniel Ortega pudo reelegirse contra la ley y luego eternizarse, porque el ex presidente Arnoldo Alemán, jefe del Partido Liberal, una de las fuerzas del orden, le completó los votos en el tribunal supremo para que lo autorizara a lanzarse de candidato.

Y luego la expresidenta Violeta Chamorro se empeñó en apoyar la candidatura de su propio yerno, quien no tenía posibilidades ni ridículas, pero dividió la votación y ganó Ortega. En Venezuela los mismos ingenuos creen hacer un gran aporte a “la transición” con llamar al gobierno “narcodictadura”, “tiranía”, “régimen”, u otros aserrines. Hilariza que los mensajes para hacer oposición se circunscriben a “denunciar” corrupción, incompetencias, desarreglos y atropello.

No puede faltar el precio inalcanzable de la cebolla o el cilantro, como si nadie lo supiera. 92% rechaza al gobierno pero los cabecillas opositores machacan lo que todo el mundo sabe, para ocultar la terrible incapacidad demostrada en trazar caminos efectivos porque lo que se les ocurre es infantil y banal. Debieran informarles que todo sistema económico social tiene un régimen político, que puede ser democrático o autoritario, por lo que llamar régimen al gobierno o gobierno al régimen vale concha de ajo.

@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/74168/la-nave-de-los-locos

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