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Opinión

Este 23 de febrero fue un día triste porque fueron asesinados un número todavía indeterminado de venezolanos, algunos de la etnia pemón, fueron heridos 285 ciudadanos y hay centenares de detenidos. Tristeza por ellos y por sus familiares. Tristeza porque unos criminales al servicio del régimen totalitario destruyeron medicinas destinados a salvar vidas y alimentos para saciar parcialmente el hambre de muchos. Tristeza porque venezolanos arremetieron contra otros venezolanos.

Tristeza al presenciar que oficiales de nuestro ejército permiten que paramilitares criminales rojos actúen impunemente. Tristeza al ver cómo 156 oficiales, guardias y policías dignos pasaron hacia Colombia para no ser cómplices de violaciones de los derechos humanos. Tristeza por la corrupción de oficiales del Alto Mando Militar y de otros rangos, que fueron colocados exprofeso en cargos de la administración pública y de empresas del Estado para que sucumbieran a la tentación de apropiarse de lo que no les pertenece y así poder chantajearlos. Tristeza porque la oficialidad tarda en percibir que la supervivencia de la Fuerza Armada dependerá de su apego a la Constitución y de la disolución de los grupos paramilitares.

Repudio a los criminales que desde Miraflores ordenan asesinar, agredir, encarcelar y torturar para poder mantenerse en el poder. Repudio a los fanáticos que ocasionaron la escasez de medicinas y alimentos y encima impiden el ingreso de ayuda humanitaria. Repudio a la entrega de armas a paramilitares y a presos comunes para que arremetan en contra de los ciudadanos que manifiestan su rechazo a la dictadura. Repudio a las mentiras del régimen y sus acólitos de que lo que se pretendía era una invasión y del invento de que un opositor fue el que prendió fuego a los camiones.

En Venezuela hay una guerra de liberación inédita. Guerra, porque quienes tienen el poder cuentan con el apoyo de agentes del castro-comunismo, con la propaganda que le hacen, desde el exterior, gente de izquierda, entre ellos Insulza, y de algunos gobiernos dictatoriales o autocráticos. Internamente cuentan con el sostén del Alto Mando militar y de oficiales corruptos, ascendidos a generales a pesar de ser los últimos de sus promociones, así como de grupos paramilitares eufemísticamente llamados “colectivos” , complicidad del narcotráfico, de la guerrilla colombiana, de Hezbollah y de la delincuencia común. También con la alcahuetería del Tribunal Supremo de Justicia, integrado por una mayoría de magistrados sin méritos, por un delincuente como Maikel Moreno, e incluso por una profesora emérita, pero sin principios, ni valores, como Carmen Zuleta de Merchán.

Contra esos malandros es que lucha desde hace años una sociedad que no se doblega, pero que no cuenta con armas, ni está protegida por las leyes, y que clama por respeto a los derechos humanos, por elecciones libres y por una buena calidad de vida. Por ello es una guerra de liberación inédita y desigual, que ha dificultado se imponga la democracia.

Afortunadamente la liberación está próxima. El totalitarismo está acorralado por los gobiernos democráticos del mundo. Por los numerosos atropellos del régimen, Europa entendió que quienes están en el poder no son revolucionarios bien intencionados, sino salvajes de la peor calaña. En América Latina gobiernos populistas y autoritarios fueron desplazados del poder por dignatarios que creen y defienden la libertad. Además, tuvimos la suerte de que al frente de la Secretaría de la OEA esté un gran demócrata como Luis Almagro y que se constituyera el Grupo de Lima.

La liberación está próxima, por lo mencionado anteriormente, pero fundamentalmente por la lucha de nuestra sociedad en las calles, que costó el asesinato, la prisión y el exilio de muchos ciudadanos de a pie. También, por la actividad de la gran mayoría de nuestros dirigentes políticos, los cuales frecuentemente son maltratados injustamente. En estos últimos días hemos visto la abnegación de los parlamentarios al viajar en autobús hasta el Táchira y ser atacados por los paramilitares rojos y entorpecido su viaje por guardias y policías nacionales. También, por el trabajo de miles de voluntarios para acopiar la ayuda humanitaria y los ríos de gente protestando en las ciudades.

La libertad está próxima porque al frente de la lucha está el joven ingeniero Juan Guaidó, en su rol de presidente encargado, quien se ha desempeñado con sensatez, valor y constancia. En el hemisferio norte la primavera llega el 20 de marzo, pero a nadie se le ocurre guardar ese día la ropa de invierno, porque el buen clima llega gradualmente, pero en forma inexorable. Así llegará el triunfo de la civilización en esta guerra inédita de liberación contra la barbarie.

Como (había) en botica: Debemos estar eternamente agradecidos a los colombianos por el apoyo a nuestros compatriotas que buscan refugio y por su solidaridad en la lucha contra el totalitarismo. Bravo por la valiente diputada Gaby Arellano. La malandra Iris Varela constituyó su propio grupo paramilitar con los presos comunes.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Escribo sobre Venezuela en las primeras horas del 24 de febrero, después de haber tomado nota rápida acerca de los acontecimientos del 23.

El régimen canta victoria. Logró bloquear y destruir la ayuda humanitaria y mantener la unidad del aparato militar-represivo, salvo algunos goteos de oficiales sin mando de tropa. Logró además otorgar una lógica militar al enfrentamiento no vacilando en asesinar a mansalva, pero imponiendo lo que quería imponer: el terror en su más brutal expresión. Maduro, en cortas palabras, ha elegido la vía siria para mantenerse en el poder. De eso ya no hay duda.

La ayuda humanitaria no fue en sí una acción política pero tenía un trasfondo político, a saber, arrinconar a Maduro frente a dos opciones: o dejaba entrar esa ayuda y perdía autoridad frente a los suyos, o la destruía militarmente y abría el camino para que la comunidad internacional tomara otras decisiones, incluyendo la posibilidad de una intervención armada en Venezuela. Los sectores más radicales de la oposición, los pro-intervencionistas, se sienten confirmados por la vía violenta de Maduro y han comenzado a exigir a Trump una intervención militar que nunca ha prometido.

¿Está abierto verdaderamente el camino para la intervención? No hay indicio de que -aún si se diera el caso de que la oposición solicitara de modo unánime una intervención– esa decisión no se vería obstaculizada dentro de los propios EE UU. Y no solo por los enemigos de Trump, sino además por los riesgos que ella implica para el proyecto reelectoral del presidente.

Dicho en breve: la fuerza militar de Maduro no es la de Noriega. Además del ejército regular y la guardia nacional, Chávez y Maduro han creado un ejército irregular formado por mercenarios y delincuentes, los llamados colectivos o para-militares. Eso significa que una invasión deberá contar con no pocas pérdidas en las filas interventoras, y por cierto, con un enfrentamiento que podría prolongarse en el tiempo, lo que tampoco favorecería a las aspiraciones reeleccionistas de Trump.

Naturalmente, para el gobierno de Trump se trata de evaluar una relación de beneficios y costos. Y los costos podrían ser grandes. Por una parte desplazaría a un segundo lugar el tema del muro anti-mexicano, punto central del programa de Trump. Por otra, rompería con la línea no intervencionista hacia América Latina acordada por las últimas administraciones estadounidenses y con las mismas declaraciones de Trump relativas a que EE UU no debe asumir el rol de policía mundial. Además, no olvidemos que no todos los gobiernos que repudian a Maduro están de acuerdo -por razones de política interna- con una intervención militar. Visto así, el liderazgo geo- político de los EE UU -si es que en algo interesa a Trump- no se vería aumentado sino disminuido con una intervención.

Una intervención militar en Venezuela tampoco aparece como urgente para la seguridad exterior de USA ya que Putin apunta hacia otras direcciones siendo Venezuela un punto muy secundario en su agenda. Y desde el punto de vista económico -el que más interesa a Trump- el interés tampoco puede ser muy grande. El petróleo, desde Chávez, lo tiene plenamente asegurado.

Lo dicho no quiere decir que, bajo determinadas circunstancias, la tesis de la invasión no pueda imponerse. No sería la primera vez en que fuerzas irracionales se apoderan de la política exterior norteamericana. Basta solo recordar la guerra de Corea y la invasión a Irak.

Cualquiera sea el curso de las cosas, la elección de la vía violenta como forma predilecta de gobierno costará caro al régimen venezolano. Si todavía había naciones neutrales frente a su gobierno, estas ya carecen de argumentos. La palabra Maduro ha llegado a ser un insulto en todas las naciones democráticas del planeta, al mismo nivel de lo que fue la de Pinochet en el pasado reciente. Maduro es, efectivamente, el Pinochet de la ultraizquierda occidental.

Naturalmente Maduro juega al desgaste de la oposición, tal como ocurriera con la “salida” del 2014 y con las acciones subversivas del 2017. Ese desgaste puede tener lugar si la oposición insiste en continuar únicamente la línea del enfrentamiento insurreccional callejero. Pero como escribí en otro artículo, el momento no es insurreccional sino político. Apostar primero a la caída del dictador para iniciar luego un proceso de transición y culminar finalmente en elecciones libres, es una posibilidad que se ha dado en algunos países en los cuales el ejército está a punto de dividirse. No es el caso venezolano. Los altos mandos de las FANB –también lo he dicho otras veces– no son un aparato del sistema: son el sistema. Una “costra militar” apegada, y confundida al interior de los aparatos del estado. Una costra que endurece mientras más físico y brutal es el enfrentamiento.

Mal haría la dirigencia opositora si delegara la conducción de las futuras luchas democráticas a la colusión que objetivamente se ha dado entre las fracciones más extremistas de la oposición y la ultraderecha norteamericana. Precisamente esa es la alianza que necesita Maduro para consolidar su poder. La tarea por el contrario, además de la apertura del canal humanitario, pasa por re-abrir canales políticos, entre ellos la lucha por libertad de todos los presos políticos, la defensa de la Asamblea Nacional como entidad hegemónica de la oposición, y desde luego, la exigencia por elecciones libres, o en su defecto, por un referéndum bajo vigilancia internacional que lleve al pueblo a decidir soberanamente si Maduro debe o no debe continuar en el poder.

No faltarán por cierto voces extremas que dirán “dictadura no sale con votos”. Lo que esas voces no entienden es que justamente porque la dictadura, al menos la venezolana, no quiere salir con votos, hay que enfrentarla exigiéndole la realización de elecciones. Si la dictadura permitiera elecciones libres, no habría que exigírselas.

A las dictaduras solo se las enfrenta exigiéndoles no lo que pueden o quieren hacer sino lo que no pueden ni quieren hacer.

https://polisfmires.blogspot.com/2019/02/fernando-mires-despues-del-23-d...

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Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos el tema de la necesidad de un servicio de extensión agrícola y de asistencia técnica.

Un servicio de extensión agrícola y de asistencia técnica

La extensión agrícola y la asistencia técnica en el campo ha sido ofrecida en Venezuela por diversas organizaciones y, en los últimos años, ante la ausencia de un organismo oficial que pudiera coordinar todas estas actividades, lo poco que se brinda a los productores es aportado por algunas universidades e institutos tecnológicos, y por las pocas empresas privadas que aún permanecen suministrando insumos para la agricultura y realizando labores de asistencia técnica.

Se considera que las Demostradoras del Hogar Campesino, fueron de los primeros grupos que fungieron como agentes de extensión en los hogares campesinos y, aunque su labor estaba dirigida hacia el mejoramiento de las amas de casa y el bienestar de las familias campesinas, no dejan de ser importantes como extensionistas en nuestro mundo agrícola.

En la estructura del antiguo Ministerio de Agricultura y Cría (MAC) existía una Dirección General de Extensión Agrícola, la cual tenía secciones y personal entrenado para las actividades de extensión en todas las oficinas del MAC, distribuidas en todo el territorio nacional. Esa Dirección General fue eliminada hace varios años y nadie tomó la responsabilidad de esta actividad tan importante para la agricultura.

La extensión, el extensionista o agente de extensión agrícola, representa la conexión directa de los centros donde se imparte educación e investigación agrícola y de las empresas que ofrecen insumos para esta actividad, con los productores. La extensión es la ligazón de los avances de la ciencia y la tecnología con los productores, la cual funciona en ambos sentidos. Por un lado el agricultor informa al extensionista de algún problema en sus cultivos y éste le busca solución, personalmente o acudiendo a los centros donde puede conseguir las respuestas correspondientes, llevando luego al agricultor la solución encontrada. Por otro lado, el agente de extensión le informa al agricultor acerca de las novedades que van apareciendo en los centros de investigación agrícola para el mejoramiento de la productividad, para administrar mejor su negocio, para proteger cada vez más el ambiente, trata de convencerlo y el agricultor pone en práctica esos avances.

Las labores de extensión agrícola no solo son beneficiosas para el agricultor y la agricultura, sino también para la programación de actividades en los centros de investigación. La búsqueda de respuesta a problemas particulares de un productor, o problemas que afectan a un cultivo, o a una región o al país entero, lleva al agente de extensión a informar en los centros de investigación agrícola del problema en cuestión. Si existe la solución, el extensionista la lleva al productor, de lo contrario el instituto de investigación puede programar algunas líneas que le permitan tratar de encontrar esa solución. Es una labor coordinada, donde la presencia del agente de extensión es fundamental, lo que significa que para tener una agricultura próspera debe existir en el país un efectivo servicio de extensión agrícola.

Una vez que el extensionista tiene una respuesta para un problema particular de un agricultor, procura explicarle la solución de manera teórica o práctica, o teórica-práctica según sea la naturaleza de dicha solución. Cuando la respuesta es a un problema que va más allá de un agricultor aislado, el extensionista debe explicar la solución recurriendo a opciones de información multipersonal, como talleres, seminarios, demostraciones, días de campo, donde él participa en conjunto con los especialistas e investigadores que sean necesarios y donde el público que asiste son los agricultores interesados. También se recurre a esas herramientas, en especial a los días de campo, cuando se quiere mostrar a los productores nuevos cultivares o material genético de una determinada especie cultivada, o nuevos productos para la protección de sus cultivos, o nuevas metodologías para la realización de una determinada labor, etc.

Otra herramienta de la extensión agrícola lo constituye un buen material divulgativo, que explique de la manera más sencilla posible, tanto en forma escrita como gráfica, cómo realizar determinadas actividades agrícolas, que pueden ir desde la labor más sencilla hasta la descripción de todo el ciclo de cultivo de una determinada especie vegetal. También deben existir órganos divulgativos de publicación periódica, que informen sobre lo cotidiano de la actividad agrícola nacional y mundial.

Actualmente en Venezuela, la poca actividad que se puede considerar de extensión en el campo agrícola por parte de entes oficiales, está orientada más que todo hacia el adoctrinamiento de la población en un esquema de gobierno y no hacia lo que realmente es específicamente importante para la agricultura. Para apoyar la producción agrícola interna tiene que existir una verdadera actividad de extensión, que abarque todos los aspectos de su competencia de una manera formal y eficiente.

Definitivamente, ante la ausencia de un organismo oficial dedicado a la extensión agrícola, es perentorio organizar en el país un verdadero Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica, que permita crear un vínculo fuerte y permanente entre el productor del campo y las instituciones de investigación y educación agrícola, así como con todas las actividades comerciales que van desde la adquisición de los recursos para la producción hasta la venta de la cosecha.

El Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica pudiera ser una dependencia del Ministerio de Agricultura, o pudiera ser un instituto autónomo, o vinculado a cualquier otra instancia gubernamental, pero lo importante es que tenga una estructura y una organización que le permita cumplir cabalmente su misión. Debe existir una oficina central donde se encuentren sus directivos y donde se produzcan las políticas que van a orientar esta actividad en el país. Además, en las oficinas regionales del ministerio que funcionan en cada estado, o en un local independiente, debe existir una sección o departamento del Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica que pueda atender con prontitud las necesidades presentadas por los productores, en forma individual o por medio de sus asociaciones respectivas.

En estas oficinas regionales, o en grupos de oficinas afines, debe contarse con el apoyo de especialistas en disciplinas comunes a los cultivos, como por ejemplo especialistas en combate de malezas, fitopatólogos, entomólogos, especialistas en fertilización de cultivos, en mecanización, etc. Si en las oficinas regionales del ministerio no existieran tales especialistas, debe recurrirse a las universidades u otras instituciones de investigación cercanas que cuenten con personal de esta categoría. Lo importante es que todos aquellos que participen en este servicio estén convencidos de la proyección e influencia que deben tener hacia los agricultores, especialmente los agentes de extensión, que tienen que ser preparados técnicamente y en sus relaciones interpersonales para ganarse la confianza de los productores asistidos.

El personal técnico que va a laborar en el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica debe ser minuciosamente seleccionado. Para las posiciones directivas y de coordinación deben ser profesionales de comprobada experiencia e intachable trayectoria profesional. Los que van a desempeñarse como agentes de extensión, tienen que recibir una instrucción específica para que puedan cumplir cabalmente sus funciones. Esa instrucción debe contemplar cursos para el desarrollo de relaciones interpersonales que favorezcan su trato con los productores y luego la instrucción técnica necesaria.

El desarrollo o afianzamiento de actitudes personales para el trato del extensionista con los agricultores, se implementa con alguna institución de educación que se especialice en esta área y es la misma para todos los individuos seleccionables para trabajar en el servicio. Se pueden organizar cursos por regiones para facilidad de la asistencia y atención de los candidatos. La instrucción técnica o ampliación de los conocimientos para los candidatos preseleccionados, se debe realizar contratando los servicios de las universidades regionales, o de organizaciones privadas, o de especialistas independientes, que puedan ofrecer este servicio.

Durante el avance de esta etapa de instrucción se realiza una evaluación continua de los candidatos, que permita seleccionar sobre la marcha a los más adecuados, a los que muestren mejores condiciones personales y técnicas para el trabajo que realizarán, para evitar la pérdida de tiempo y esfuerzo en una actividad que es por demás costosa para el gobierno.

En la oficina central del Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica se debe realizar todo lo relativo a publicaciones y material divulgativo en general, para lo cual es preciso contar con personal capacitado en esta materia, o contratar este servicio con alguna oficina especializada. En el país existe experiencia en esto, basta con recordar ejemplos como la publicación El Agricultor Venezolano o toda la trayectoria que tuvo el Consejo de Bienestar Rural (CBR) en estas actividades. Por supuesto, hoy en día, es fundamental incluir el mundo virtual de internet para estas actividades de instrucción y divulgación.

Una opción para que el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica no represente una organización burocrática en exceso, sería combinarlo con oficinas privadas de asistencia técnica a los agricultores. Esto se ha practicado con anterioridad en el país con evidente éxito por lo que vale la pena revisarlo y considerarlo.

Un ejemplo de la asistencia técnica privada en la agricultura venezolana se implementó como parte del PRA, que son las siglas de Programa Racional Agrícola. Recuerdo que éste fue un programa llevado a cabo por la empresa Protinal, C.A., e instrumentado para la producción de sorgo granífero principalmente en los estados Guárico y Barinas en los años setenta del siglo pasado. En estos casos la asistencia técnica debe ser pagada por el agricultor, se considera un costo de producción y así se incluye en los programas crediticios.

Esas empresas de asistencia técnica estarían conformadas por un grupo de agrotécnicos, quienes también recibirían la debida instrucción para poder apoyar adecuadamente a los agricultores. Para poder ejercer sus funciones, la calidad de los profesionales que forman parte de estas empresas será evaluada y aprobada por el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica y la supervisión de sus actividades pudiera ser responsabilidad de las oficinas regionales del mismo servicio.

Si en algún momento se llegase a establecer que la venta de los biocidas de uso en agricultura, que tienen restricciones debido a su elevado grado de toxicidad para la vida de humanos, animales domésticos y fauna silvestre, tiene que estar autorizada por personal profesional del agro, debidamente acreditado ante las instancias oficiales que se seleccionasen para ello, estas empresas de asistencia técnica también pudiesen realizar estas funciones una vez que sean autorizadas.

Finalmente, es recomendable estudiar el funcionamiento de algunos servicios de extensión exitosos en el mundo como es el caso del Servicio de Extensión del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, o lo existente en países vecinos como Brasil, o cualquier otro conocido que pueda ser de interés para la agricultura venezolana.

Febrero de 2019

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 8 min


Robert Skidelsky

Las encuestas de todo el mundo muestran que la gente quiere trabajos seguros. Al mismo tiempo, la gente siempre ha soñado con una vida libre de esfuerzo. El “ascenso de los robots” ha hecho palpable la tensión entre estos dos impulsos.

Las estimaciones de pérdidas de empleos en el futuro cercano a manos de la automatización varían de 9% a 47%, y los empleos en sí se están volviendo cada vez más precarios. Sin embargo, la automatización también promete un alivio de la mayoría de las formas de trabajo obligado, acercando a la realidad la extraordinaria predicción de Aristóteles de que todo el trabajo necesario algún día sería realizado por “esclavos mecánicos”, dejando en libertad a los seres humanos para vivir la “buena vida”. Así las cosas, se vuelve a plantear la vieja pregunta: ¿las máquinas son una amenaza para los seres humanos o un medio para emanciparlos?

En principio, no tiene por qué haber contradicción alguna. Automatizar parte del trabajo humano debería permitirle a la gente trabajar menos a cambio de más dinero, como ha estado sucediendo desde la Revolución Industrial. Las horas de trabajo han caído y los ingresos reales han aumentado, aun cuando la población mundial se ha multiplicado por siete, gracias a la mayor productividad de la mano de obra mejorada por las máquinas. En los países ricos, la productividad –la producción por hora trabajada- es 25 veces más alta que en 1831. El mundo se ha vuelto cada vez más rico con menos horas hombre de trabajo necesarias para producir esa riqueza.

¿Por qué este proceso benigno no debería continuar? ¿Dónde está la serpiente en el jardín? La mayoría de los economistas diría que es imaginaria. La gente, al igual que los jugadores de ajedrez novatos, sólo ve la primera movida, no sus consecuencias. La primera movida es que los trabajadores en un determinado sector son reemplazados por máquinas, como los tejedores luditas que perdieron sus empleos a manos de los telares mecánicos en el siglo XIX. En la frase escalofriante de David Ricardo, se vuelven “redundantes”.

¿Pero qué pasa después? El precio de la ropa cae, porque se puede producir más al mismo costo. Entonces la gente puede comprar más ropa, y una mayor variedad de ropa, así como otros productos que no habría podido comprar antes. Se crean empleos para satisfacer el cambio en la demanda, reemplazando los empleos originales perdidos, y si el crecimiento de la productividad continúa, las horas de trabajo también pueden caer.

Hay que destacar que, en este escenario optimista, no se necesitan sindicatos, salarios mínimos, protecciones de empleos o planes de redistribución para aumentar el ingreso real (ajustado por inflación) de los trabajadores. El aumento de los salarios es un efecto automático de la caída del costo de los productos. Siempre que no haya una presión bajista sobre los salarios nominales como consecuencia de una mayor competencia por el trabajo, el efecto automático de la innovación tecnológica es aumentar el estándar de vida.

Este es el famoso argumento de Friedrich Hayek contra cualquier intento de parte de los gobiernos o los bancos centrales por estabilizar el nivel de precios. En cualquier economía tecnológicamente progresista, los precios deberían caer excepto en unos pocos mercados de nicho. Los empresarios no necesitan una inflación baja para expandir la producción. Sólo necesitan la perspectiva de más ventas. La “carestía” de productos es una señal de estancamiento tecnológico.

Pero nuestro novato de ajedrez plantea dos interrogantes importantes: “Si la automatización no está confinada a una sola industria, sino que se propaga a otras, ¿acaso más y más empleos no se volverán redundantes? ¿Y la mayor competencia por los trabajos que queden no hará bajar el salario, compensando y hasta revirtiendo las ganancias gracias al bajo costo?”

Los seres humanos, responde el economista, no serán reemplazados, sino complementados. Los sistemas automatizados, ya sea mediante robots o no, mejorarán, no destruirán, el valor del trabajo humano, de la misma manera que un ser humano más una buena computadora todavía pueden derrotar a la mejor computadora en ajedrez. Por supuesto, habrá que “mejorar las capacidades” de los seres humanos. Esto llevará tiempo, y tendrá que ser un esfuerzo continuo. Pero una vez que la capacitación esté en marcha, no hay motivos para esperar una pérdida neta de empleos. Y como el valor de los empleos habrá mejorado, los ingresos reales seguirán aumentando. En lugar de tenerle miedo a las máquinas, los seres humanos deberían relajarse y disfrutar del viaje hacia un futuro glorioso.

Además, agregará el economista, las máquinas no pueden reemplazar muchos empleos que exigen un contacto de persona a persona, destreza física o una toma de decisiones no rutinaria, al menos no en lo inmediato. De manera que siempre habrá lugar para los seres humanos en cualquier patrón de trabajo futuro.

Ignoremos por un momento los tremendos costos que implica esta redirección masiva del trabajo humano. La pregunta es qué empleos corren más riesgo en qué sectores. Según el economista del MIT David Autor, la automatización reemplazará ocupaciones más rutinarias y complementará los empleos no rutinarios altamente calificados. Mientras que los efectos en los empleos poco calificados no se percibirán tanto, los empleos medianamente calificados gradualmente irán desapareciendo, mientras que la demanda de empleos altamente calificados aumentará. “Empleos agradables” en la parte superior y “empleos miserables” en la parte inferior, como lo describieron los economistas de la LSE Maarten Goos y Alan Manning. La frontera de la tecnología se detiene en lo que es irreductiblemente humano.

Pero un futuro moldeado según las líneas sugeridas por Autor tiene una implicancia preocupantemente distópica. Es fácil ver por qué los empleos humanos agradables seguirán siendo valorados de la misma manera o incluso más. El talento excepcional siempre exigirá un plus. ¿Pero es verdad que los trabajos miserables estarán confinados a quienes tengan capacidades mínimas? ¿Cuánto tiempo va a llevarles a quienes están encaminados hacia la redundancia capacitarse lo suficiente como para complementar a las máquinas cada vez mejores? Y, a la espera de su capacitación, ¿no inflarán la competencia por trabajos miserables? ¿Cuántas generaciones tendrán que sacrificarse para cumplir la promesa de la automatización? La ciencia ficción se ha adelantado al análisis económico y ha imaginado un futuro en el que una pequeña minoría de rentistas ricos disfrutan de los servicios casi ilimitados de una mayoría que recibe un pago mínimo.

El optimista dice: dejen que el mercado establezca un equilibrio nuevo y superior, como siempre lo ha hecho. El pesimista dice: sin una acción colectiva para controlar el ritmo y el tipo de innovación, surge una nueva esclavitud. Pero si bien la necesidad de una intervención política para canalizar la automatización a favor de los seres humanos es incuestionable, la verdadera serpiente en el jardín es la ceguera filosófica y ética. “Se puede decir que una sociedad es decadente”, escribió el filósofo checo Jan Patočka, “si funciona para alentar una vida decadente, una vida adicta a lo que es inhumano por naturaleza propia”.

No son los empleos humanos los que están en riesgo como consecuencia del ascenso de los robots. Es la humanidad misma.

Feb 21, 2019

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/automation-may-not-boost-wo...

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​José E. Rodríguez Rojas

Según Conindustria las exportaciones petroleras estarán comprometidas por muchos años en el pago de la deuda. Debido a ello los industriales deben abocarse a desarrollar las exportaciones necesarias que suministren las divisas para realizar las importaciones esenciales. En este contexto la agroindustria y la agricultura son sectores donde existen potencialidades competitivas que deben ser estimuladas con las políticas públicas adecuadas. Es probable que los niveles de pobreza se mantengan elevados por muchos años. Ante este escenario, la propuesta señalada es pertinente pues apunta a que el rol fundamental del sector agroalimentario será el de generador de divisas, las cuales se orientarían a financiar las importaciones alimentarias necesarias para satisfacer las necesidades de los sectores de más bajos ingresos.

En una entrevista en una televisora privada el presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), Juan Pablo Olaiquiaga, hizo una síntesis de la propuesta elaborada por su organización para salir de la crisis económica. A su juicio no podemos contar con las exportaciones petroleras, pues éstas es probable que declinen hasta los 600.000 barriles diarios, los cuales estarían comprometidos en el pago de la deuda a los bonistas, a China y Rusia. En consecuencia tenemos que pensar en que exportar. El sector petrolero debe ir a una apertura a la inversión multinacional. Sin embargo la recuperación de la industria petrolera será lenta Asumiendo un incremento de 100.000 barriles por año, llegar a 3 millones de b/d tomará muchos años.

Hay que exportar rubros diferentes al petróleo. Es prioritario definir que podemos exportar, para generar las divisas necesarias para costear las importaciones esenciales. Se hace necesario instrumentar políticas para permitir incrementos de productividad que posibiliten volver a lo que teníamos antes de 1998, cuando exportábamos chasis, acero, DVDs. En este sentido hay varias cadenas que son prioritarias entre las cuales mencionó la cadena agroindustrial, en la cual poseemos capacidades competitivas, como en el caso de café y cacao, donde podemos exportar productos que son apreciados en el mundo.

Los planteamientos de Conindustria coinciden con los del Plan País, que plantea la necesidad de una economía competitiva y el establecimiento de un tipo de cambio competitivo para lograrlo. Ello plantea un cambio de orientación en la política cambiaria que tradicionalmente se ha sesgado hacia la sobrevaluación de la moneda, lo cual ha estimulado el crecimiento de las importaciones y lesionado la capacidad competitiva de nuestras exportaciones.

Un escenario probable en el futuro inmediato del país es que evolucionemos hacia una situación en la que se recupere la economía, se logre controlar la inflación, pero se mantenga un elevado nivel de pobreza. Ejemplos a este respecto sobran. Nigeria, un país africano petrolero y miembro de la OPEP ha logrado evolucionar exitosamente, desde ser un Estado petrolero fallido, hasta convertirse en la mayor economía de África desplazando a Sudáfrica. A pesar de ello los niveles de pobreza del país africano se ubican por encima del 50% de la población. México, a pesar de ser un miembro de la OCDE, donde se codea con los países más ricos del mundo, y ubicarse como el octavo exportador mundial de vehículos, mantiene una elevada tasa de pobreza que ronda el 47%.

Dado el escenario señalado se hace necesario alimentar a la elevada proporción de la población que se mantendrá en situación vulnerable. Para ello no se puede contar con los agricultores. Históricamente el acceso de la población venezolana a los alimentos básicos se ha relacionado estrechamente con las importaciones, no con la producción nacional. Ello ha sido así, porque los gremios agropecuarios apelan constantemente a presionar por aumentos de precios, como el único estimulo para incrementar la producción.

En el contexto señalado la alternativa es importar los alimentos necesarios para satisfacer la demanda de los más vulnerables. En este contexto la propuesta de Conindustria es enormemente pertinente, la agroindustria y los agricultores deben orientar sus esfuerzos hacia el logro de cadenas competitivas, generadoras de divisas, que puedan ser usadas para importar los alimentos esenciales para los más vulnerables. Sin embargo, en este escenario es posible la existencia de nichos, en los cuales puede justificarse el diseño de políticas públicas para estimular el desarrollo de una agricultura orientada a satisfacer el consumo interno de productos altamente sensibles. Es el caso del maíz blanco que no es un comodity, pues no existe una amplia oferta internacional del mismo. Adicionalmente a ello su consumo está asociado a la arepa que es un producto altamente simbólico para los venezolanos.

Profesor UCV

 3 min


Carlos Raúl Hernández

El socialismo del siglo XXI muere como tenía que morir, trágicamente. Fue un nuevo error de la historia y de los pueblos que parecen tener por costumbre equivocarse con demasiada frecuencia, hacer constantes ironías que no se entienden y dar lecciones que nadie consigue aprender, como pudiera pasar ahora en México. ¿Cómo pudo caber en la cabeza colectiva de alguien volver a tropezar con la misma eterna piedra, después de lo ocurrido en los cuarenta y tres años desde la denuncia de Kruschev en 1956 hasta la Perestroika de 1989, y cuando ya la NASA estudiaba cómo desviar un meteorito y evitar que choque con la Tierra, tal según podría ocurrir en 2022?

De aquella frase escrita por Rafael Correa con caracteres góticos aunque en la arena, “Latinoamérica vive un cambio de era”, Unasur, Mercosur, Alba, Celac y demás pamplinas antinorteamericanas, quedan hoy unos precarios gobiernos acorralados en Caracas y Managua ¡Cuánto cambió el mundo! López Obrador no deja de ser una amenaza pero debe haber visto en los espejos trizados del camino los mil rostros del fracaso del siglo XXI y del siglo XX. La historia regional repite hasta las arcadas el eterno retorno. Un caudillo astuto, con habilidad de pandillero, carismático, demagógico y cabeza hueca seduce a las elites para que le abran todas las puertas.

Y por la venerable costumbre de meter sinvergüenzas en el Poder Judicial, -vigente hasta la fecha- también le dan las llaves. A pesar de eso el eje rojo o rosado que cruzaba el continente en los 2000 se reduce ahora a unos manchones de color indeterminado, porque nadie podrá decir que Ortega o Morales impusieron modelos económicos comunistas en sus países. Son dictaduras bastante depravadas como suelen serlo ellas, pero también mercados en funcionamiento. Serán locos pero no tontos.

El mar de la conciliación

La extravagancia absurda del esquema económico venezolano, salió de los retortijones mentales de un oficial de precaria formación, un comediante que se presentó, para seguir con los lugares comunes, de una vez directamente como comedia. Aquellos oropeles retóricos de la primera década del siglo, solo dejaron malos recuerdos y un país despanzurrado. Muchos de los que convencieron a la gente para arrojarse al mar de la felicidad, hoy piden con razón que no se hable de eso y los que decían que no teníamos democracia sino un “sistema de conciliación de elites” desean intensamente y con justicia que haya conciliación.

Se acabó de nuevo la promesa de una nueva sociedad, una nueva civilización, la democracia protagónica, los gobiernos de cumbre en cumbre y los pueblos de abismo en abismo, el maldito puntofijismo. Resalta que el intento revolucionario volvió a fracasar porque no sirve para nada, nunca sirvió, y siempre tuvo el corazón podrido. Por mucho tiempo la pobreza extrema, la hambruna o sus prolegómenos en las revoluciones socialistas se atribuían al “cerco occidental” contra la URSS o China y al “bloqueo norteamericano” de que hablaban los Castro.

Hoy llegaron a balbucear una supuesta guerra económica y sobre un tal bloqueo, cuando lo cierto es que Venezuela recibió la increíble, abrumadora monumental suma de dos billones de dólares, principalmente de Estados Unidos, con lo que debería ser hoy un país plenamente desarrollado. Cuando termine el ciclo de destrucción será preciso conquistar una estabilidad suficiente para iniciar la regeneración de la democracia e implantar un bloque de reformas económicas estructurales y coyunturales para recuperar el crecimiento y el camino de la civilidad.

Primero lunes, luego martes

Las posibilidades de recuperar del país serán muy altas una vez se neutralice el sarcoma que corroe sus estructuras y muchos países se levantaron de situaciones parecidas. La experiencia indica que hubo éxito donde grupos dirigentes pudieron resolver por sí mismos, con sus propias fuerzas, el problema interno y demostraron que tenían capacidad endógena suficiente para responder al compromiso y recuperar sus países. Así ocurrió con gran parte de Latinoamérica, particularmente Chile, Perú, Argentina, Ecuador, Brasil, Salvador, Guatemala. En el caso de México los factores de poder lo lograron después de 19 años de guerra y millón y medio de cadáveres.

Muchas naciones en las que los grupos dirigentes no pueden conquistar la democracia por sí mismos y requieren prótesis sine qua non, arrastran demasiadas dificultades para la reconstrucción y tienden a perderse en piélagos de inestabilidad crónica (Bolivia tuvo 20 gobiernos de facto en 20 años). Otros terminan como estados fallidos y entre ellos son muy recientes Libia, Irak, Siria en los que la incapacidad interna para conseguir acuerdos de gobernabilidad se tradujo en imposibilidad para la sobrevivencia.

Hay boxeadores que entran al ring buscando el golpe para obtener knockout, lo que requiere una aplastante superioridad y suerte. Pero la mayoría de los combates se gana por votación dividida de los jueces. La actitud de la UE y también la que menos claramente se percibe detrás de las palabras fuertes de algunos factores de la política norteamericana, parecen producto de haber evaluado los riesgos de que malas salidas a las crisis pueden ser tan indeseables como las no salidas, caldo de cultivo para recaer.

@CarlosRaulHer

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Zenaida Amador

La radicalización del régimen de Nicolás Maduro alcanzó un estadio superior este 23 de febrero a pesar de que los ojos del mundo estaban centrados en Venezuela. No sólo bloqueó el acceso al país de la ayuda humanitaria, sino que para hacerlo se valió de colectivos civiles armados y otros grupos de choque con saldo de al menos dos asesinados y 66 heridos. Maduro cerró la puerta a las opciones conciliadoras y, con su respuesta, lanzó un reto a la comunidad internacional.

Mientras en los pasos fronterizos arreciaba la represión para impedir que la ayuda humanitaria entrara al territorio venezolano donde, incluso, las fuerzas públicas llegaron a quemar una de las gandolas que llegaba a Venezuela cargada con insumos médicos, Nicolás Maduro se presentaba en un acto de calle en el centro de Caracas, muy cerca del palacio de gobierno. En la tarima bailó y expresó su alegría por la cercanía del carnaval: “A bailar, a rumbear y a disfrutar la vida en paz”.

Allí, entre funcionarios públicos, milicianos y líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela, aseguró que los traidores a la patria estaban tratando de meter al país “comida podrida” en alianza con Estados Unidos y Colombia, países que buscan una intervención de Venezuela. Tras lo cual anunció una ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia.

La actitud y el discurso de Maduro mostraban claramente la decisión tomada.

Así que en la medición de fuerzas implícita en la entrada de la ayuda humanitaria Maduro optó por la radicalización. Sin importar que el mundo entero estuviera pendiente de lo que sucede en Venezuela, mostró su peor rostro. Y con la violencia le cerró la puerta a las opciones pacíficas y conciliadoras, y le subió el reto a la diplomacia internacional

Aunque aseguró que “pasarán las semanas y Nicolás Maduro seguirá al frente de la patria cumpliendo con Venezuela”, también hizo una alerta: “es una orden que le doy al pueblo y a toda la Fuerza Armada que, si algún día ustedes amanecen con la noticia de que le han hecho algo a Maduro, salgan a las calles a hacer una revolución”.

Así que en la medición de fuerzas implícita en la entrada de la ayuda humanitaria Maduro optó por la radicalización. Sin importar que el mundo entero estuviera pendiente de lo que sucede en Venezuela, mostró su peor rostro. Y con la violencia le cerró la puerta a las opciones pacíficas y conciliadoras, y le subió el reto a la diplomacia internacional frente a su caso.

De hecho, en los puntos fronterizos hubo ataques violentos no sólo contra los diputados de la Asamblea Nacional y los ciudadanos que se movilizaron para darle apoyo al ingreso de la ayuda humanitaria sino también contra los periodistas presentes y los propios lugareños. Tiroteos, persecuciones y allanamientos de viviendas se reportaron en Ureña y San Antonio del Táchira, así como en Santa Elena de Uairén en el estado Bolívar.

Las cifras preliminares arrojan un saldo de 66 heridos y dos fallecidos en la jornada, donde no sólo hubo participación en primera línea de la Policía Nacional Bolivariana y de la Guardia Nacional Bolivariana, a las que luego se sumaron otros cuerpos de seguridad del Estado, sino que como cuerpos represores se exhibieron sin tapujos los llamados colectivos civiles armados y otras fuerzas de choque encapuchadas.

Al hacer el balance de lo ocurrido este sábado, Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, aseguró que la comunidad internacional pudo ver “cómo el régimen usurpador viola el Protocolo de Ginebra, donde se dice claramente que destruir la ayuda humanitaria es un crimen de lesa humanidad”.

Guaidó dijo haber conversado con los militares que “se incorporaron a la ruta constitucional”, quienes le reiteraron que en las Fuerza Armada hay “miedo, necesidad e irrespeto. Son soldados que en algún momento tuvieron ilusión por la carrera militar y hoy son prisioneros del terror”

Guaidó también dejó clara su posición. “Los acontecimientos de hoy me obligan a tomar una decisión: plantear a la comunidad internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta Patria que lucha y seguirá luchando”.

Así que al mundo le tocará también tomar partido.

Este lunes tendrá lugar en Colombia una reunión del Grupo de Lima en la que participará Guaidó y el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. A propósito de este encuentro, Guaidó les pidió a las naciones que “tengan todas las cartas sobre la mesa”.

El senador estadounidense Marco Rubio indicó que tras discutir en la noche de este sábado con varios líderes regionales quedó claro que los graves crímenes cometidos por el régimen de Maduro abrieron la puerta a varias potenciales acciones multilaterales que no estaban en la mesa 24 horas antes.

Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, dijo que su país “tomará medidas contra los que se oponen a la restauración pacífica de la democracia en Venezuela (…) Los militares venezolanos deben cumplir con su deber, proteger a los ciudadanos del país y evitar que los titiriteros de La Habana maten de hambre a los niños”.

Por su parte la Cancillería de Brasil, en un comunicado, indicó que el uso de la fuerza contra el pueblo venezolano, ansioso por recibir ayuda humanitaria internacional, caracteriza, de manera definitiva, el carácter criminal del régimen de Maduro, por lo que le pidió a la comunidad internacional “unirse al esfuerzo de liberación de Venezuela, reconociendo el gobierno legítimo de Guaidó” y exigiendo el cese de la violencia contra la población.

¿Qué viene ahora?

Es de esperarse una nueva ronda de alineación internacional para reforzar las acciones de presión que se adoptarán contra el régimen de Maduro. La opción de una intervención sigue siendo altamente costosa para las naciones que cierran filas a favor de un cambio político en Venezuela, pero lo ocurrido este 23F puede subirle el volumen a su evaluación.

Maduro, por su parte, ya ha buscado un espacio de contrapeso desde la ONU con sus aliados para ganar tiempo. Según el discurso de su canciller, Jorge Arreaza, tienen en agenda acciones para las “próximas semanas”. En paralelo, tiene a varios de sus funcionarios de gira por Asia tratando de alcanzar acuerdos que le den algún oxígeno financiero y le permitan un flujo comercial mínimo mientras resiste en el poder.

En el plano local sigue la atención puesta sobre lo que ocurrirá a lo interno del chavismo tras la violencia de este sábado, así como dentro de la Fuerza Armada, que son las bases que

Dijo haber conversado con los militares que “se incorporaron a la ruta constitucional”, quienes le reiteraron que en las Fuerza Armada hay “miedo, necesidad e irrespeto. Son soldados que en algún momento tuvieron ilusión por la carrera militar y hoy son prisioneros del terror”.

Para los otros, comentó: “Dudo que Hugo Chávez aceptaría lo que Maduro ha traído para Venezuela y la FAN: hambre, violencia, represión y miedo. Maduro ha destruido todo, comenzando por la Constitución del 99 promovida por Chávez en 1999 y defendida por nosotros en 2007 (…) Luego de tanta destrucción me pregunto: ¿Aprobarían esto quienes creyeron en Chávez?”

Domingo 24 de febrero de 2019

https://alnavio.com/noticia/17512/actualidad/la-violencia-de-maduro-cier...

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