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Opinión

No hace falta invertir muchas palabras para dejar aclarado que en Venezuela no hay justicia y, como dice San Agustín, estamos en la tierra propicia para la bandas del crimen.

La violencia está a la orden del día, la impunidad es la regla, los órganos de administración de justicia se encuentran marginados y presionados por quienes ejercen el poder. A pesar de todo ello, se pretende mantener una “apariencia de legalidad” que confirma el autoritarismo, la anomia y el caos del sistema que tiene a su cargo resolver los conflictos societarios.

Por lo demás, el lenguaje oficial se ha empeñado en acuñar términos que pretenden cambiar las cosas o suministrar una imagen falsa del horror de la injusticia penal venezolana.

Se ha insistido en sustituir la expresión preso por “privado de libertad”, delator por “patriota cooperante” o “fuente viva de información”, ajuste de cuentas por “enfrentamiento”, uso criminal de la fuerza pública por “exceso en los medios utilizados por funcionarios policiales del orden”, pena de cárcel por “medida judicial de privación de libertad”, impunidad de crímenes atroces por “investigación exhaustiva”, presos políticos por “políticos presos”.

En definitiva, entre nosotros, la justicia recorre oscuros vericuetos de indignidad y se desenvuelve en escenarios improvisados o en los pasillos de los “palacios” destinados a su administración, en los cuales, sin más, se ordena “dejar pegado” al investigado y remitirlo a oscuras mazmorras, a la espera de una boleta de excarcelación que podría no ser acatada.

El proceso penal, camino “para establecer la verdad de los hechos por las vías jurídicas y la justicia en la aplicación del derecho” (artículo 13 del COPP), ha sido desvirtuado totalmente para ser convertido en un instrumento del terror del Estado para hacer pagar por las condiciones de indigencia o por factores políticos que se resumen en la calificación de disidente.

Se apresa sin orden judicial y sin flagrancia, apelando en el mejor de los casos a una orden de captura sin los soportes de una medida judicial para privar de la libertad; se acusa por delitos graves que pretenden justificar la detención provisional, o se recurre a la imputación sin fundamento del delito de asociación para delinquir de la Ley contra la Delincuencia Organizada; se condena de una vez por la imposición de la prisión preventiva, más dura que una sentencia firme; se somete a nuestros presos al sufrimiento insoportable de la incertidumbre y de la humillación que se extiende a toda su familia; y se libera a un encarcelado el día menos pensado por una orden superior, sin que se reparen daños ocasionados ni se exija responsabilidad a quienes ordenaron y mantuvieron la injusta prisión.

La justicia brilla por su ausencia y la injusticia impone su dominio en la sociedad, con las impredecibles consecuencias del imperio de la venganza privada.

@ArteagaSanchez

aas@arteagasanchez.com

El Nacional

4 de junio de 2018

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Edgar Benarroch

Los medios de comunicación recogen el lamentable fallecimiento del artista cantante Evio Di Marzo. No fue por causa natural, el hampa desbordada le segó la vida para robarle el vehículo en que se transportaba, así se informó. Del sitio del suceso fue trasladado a un centro hospitalario pero la o las balas fueron tan certeras que ingresó sin signos vitales.

Hechos como este se suceden a diario en nuestro país donde la delincuencia campea en cualquier sitio y a cualquier hora. El gobierno no termina de diseñar una política seria para paralizar y extinguir el hamponato, parece que lo dejara correr con fines inconfesables. El índice delictivo crece a cifras alarmantes, ocupando muy desgraciadamente Venezuela los primeros lugares del mundo en inseguridad personal y de bienes. El informe y lo que vivimos a diario de calamidades tiene maltratado nuestro ánimo por el dolor que ello causa. Sin olvidar los hechos debemos hacer esfuerzo para registrarlos como malos recuerdos y no permitir que nos contamine de odios que en nada favorece nuestra salud espiritual, aunque la exasperación es tal que alguna cosa puede suceder.

Ahora bien, a raíz del lamentable suceso que acabó con la vida de Evio Di Marzo hubo un señor integrante de la espuria Asamblea Nacional Constituyente, cuyo nombre no recuerdo ni deseo hacerlo, que declaró que habían matado al bueno, como queriendo decir que a quien debían asesinar era al hermano Yordano .Así es el obtuso y mediocre criterio que tienen: los de ellos son los buenos, los otros son los malos. No sé de la cercanía del fallecido con el régimen, sé de la lejanía del hermano. Esto dicho por cualquiera es bochornoso, repudiable, aberrante y despiadado, pero cuando lo dice quien integra un cuerpo donde se presume se está elaborando la nueva Constitución del país, que es el contrato que suscribimos para desenvolvernos civilizadamente, en sociedad y en paz, es más grave aún. El alma de este señor debe estar bastante ennegrecida y deshumanizada. Dios ayude para que criterios de gente como éste no sean los que priven a la hora de aprobar el nuevo texto de la Carta Magna, que necesariamente debe ser sometido a la consideración del pueblo venezolano y estoy seguro, de ante mano todos vamos a desaprobar.

Por otro lado hubo un señor, que tampoco recuerdo su nombre ni quiero hacerlo, que dijo que Evio Di Marzo había probado el dulzor de sus propias mieles, manifestando algún regocijo porque el caído era simpatizante del actual régimen. También inmensamente inaceptable e intolerable tal opinión.

La vida y dignidad de la persona humana nunca en ningún momento o circunstancia debe despreciarse y menos aún por diferencias ideológicas o postura ante un hecho nacional.

Deploro esta horrorosa calamidad que se lleva una vez más la vida de un ser humano y con asombro, también con mucho ímpetu, censuro seriamente las opiniones antes referidas que nos indican a que nivel de bajeza puede llegar el hombre cuando no está equipado con los valores fundamentales para vivir en sociedad.

Afortunadamente estas lamentables opiniones son hasta ahora muy puntuales y Dios quiera siga siendo así. No creo que para nada se halla endurecido el corazón de los venezolanos para actuar de aquella manera, aunque lo que vivimos nos ocasione mucho malestar.

A Yordano, familia, allegados y amigos nuestra palabra cargada de sentimiento y solidaridad y para el alma de Evio nuestro deseo que sea recibida por el Señor.

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Luis R Mendoza

De los 12 meses que acontece en el año, mayo es distinguido como el mes de las flores, en el que se celebra el día de las madres, la Cruz de Mayo y el Día del Árbol. Este último, a partir de 1951, por Resolución del Ministerio de Educación de esa época, se celebra en toda la República Bolivariana de Venezuela el Día del Árbol, destinándose la última semana de mayo para promover la Conservación de nuestros Recursos Naturales Renovables.

Es propicia la ocasión para recordarme de la celebración de dicha efeméride escolar en nuestro paso por las aulas de la Escuela Estadal “Carmelina Bejarano”, institución en la que cursé 4to grado de educación primaria, en el año escolar 1965-1966; ubicada en el sector de Las Flores del apreciado terruño de San Mateo, estado Aragua, era un ambiente rural. En este plantel y en el citado período escolar conté con la orientación pedagógica de mi apreciada y recordada tía Diosa Sánchez de Mendoza, quien fue mi maestra y además era la Directora de la escuela. Asimismo, recuerdo, la calidad humanística y de mística de sus trabajadores y trabajadoras; en particular de las docentes: Gladys Quintero de Toro, Emilia Magallanes, Mirtha Rivero y Aurora Dorantes. Esta última, fue cantautora, activista cultural, facilitadora comunitaria y promotora de canticos; y era quien con su voz y su voluntad de servicio auspiciaba actividades socioculturales para celebrar el mes de las flores, contribuyendo así, con la siembra de conciencia y preservación hacia el medio ambiente.

Para mostrar más de la celebración de esta tradición en nuestras escuelas locales nos hemos apoyado en la prensa caraqueña, específicamente en El Universal, que en junio de 1932 detalló lo siguiente:

“San Mateo, 31. Como estaba anunciado se efectuó aquí la celebración de la ´Fiesta del Árbol´ el domingo 29 en la tarde, la cual fue muy concurrida. Los Directores de los Planteles de la localidad, cumplieron a cabalidad lo dispuesto por el artículo 128 de la Ley de Instrucción Primaria, Secundaria y Normalista, pues a pesar de la lluvia, pudo efectuarse antes la plantación de árboles en la plaza ´Ricaurte´ por los alumnos de ambos sexos, de las Escuelas Federales del Estado y particulares…

En este acto, los alumnos pronunciaron breves discursos y recitaciones, entonando cánticos escolares, terminando dicha fiesta con un paseo al Calvario, donde ya han empezado los trabajos de la caja de agua (*). En este lugar pronuncio un discurso el Pbro. Dr. Romero Sánchez, nuestro Cura Párroco, siendo muy aplaudido por la muchedumbre.

Entre las palabras pronunciadas por los alumnos, tenemos el gusto de insertar las de la graciosa niña Estela Margarita Martínez, de la Escuela Federal N° 6, cuya preceptora es la señora Teresa Bonnet de Irazábal:

"Señores: En este placentero día, herido dulcemente por saetazos de oro, y arrullado con suavidad de seda por nuestra cordial y fresca brisa aragüeña, de esta Aragua llena de encantos y beldades, hemos venido a este hermoso sitio, grande por su tradición, inmenso por su leyenda histórica, hemos venido, repito, a sembrar en este sagrado suelo con manos de hermano, a nuestro hermano el Árbol, que ha sido en todos los tiempos un orgullo blasón del Universo.

Os convoco en este instante, queridas compañeras, a tributarle un aplauso a nuestra digna maestra y otro al pequeño árbol depositado. He dicho!!.”

(Ver: “Fiesta del Árbol en San Mateo”, El Universal, Caracas, 6 de junio de 1932, p 9).

Sirva modestamente este historiar para contribuir a resaltar la semana de Conservación de nuestros Recursos Naturales Renovables en nuestra localidad sanmateana.

(*) En próximas notas de entregas abordaremos ésta temática.

San Mateo, 28 de mayo de 2018.

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Jesús Elorza G.

Un miembro del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Venezolano (COV), no encontraba explicación alguna a su no inclusión en la delegación que representaría al país en los Juegos Deportivos Suramericanos a celebrarse en Cochabamba. No puede ser, no puede ser, repetía a cada momento. Durante más de una década, yo era el primer chicharrón en ser designado como representante olímpico…..y ahora, me dejan por fuera.

En su creciente angustia, decidió llamar a su patrón, el presidente del COV, pero la angustia fue en aumento, al solo escuchar luego de innumerables intentos “su llamada no puede ser procesada en este momento, por favor deje su mensaje después del tono”…..coño, me jodí, mi jefecito no quiere atenderme. ¿Que irán a decir los federativos al no verme incluido en la nómina de la misión olímpica?, se preguntaba el mismo a cada rato.

Llenándose de valentía, se decidió hablar con el Ministro del Deporte para que lo incluyera en la delegación como ¡¡¡Representante del Instituto Nacional del Deporte!!!. El ministro sorprendido por la petición, se atrevió a preguntarle ¿Qué te pasó, te peleaste con Eduardo?

- Con voz quebrada y a punto de llanto, respondió: No sé qué pasó, lo he llamado y no me para bola.

Bueno, no te pongas a llorar por eso, le dijo el ministro y llamado a su secretaria, le ordenó que le diera una credencial como representante oficial.

- Besándole la mano, no dejaba de decir gracias, gracias….no tengo como pagarte este favor.

Bueno, cuando se produzca una votación en contra de una federación en el seno del directorio, ya sabes por quien votar.

- Cuente con mi eterno apoyo, señor ministro.

Con la seguridad de sentirse miembro de la delegación, marchó a la sede del COV para entregar el oficio …….pero, recibió una desagradable sorpresa ¡¡¡Le negaron la acreditación!!!! Lo mandaron a lavarse ese paltó.

Cabizbajo y sin aliento, busco refugio en el primer botiquín que se consiguió en la avenida Páez del Paraíso. Y entre trago y trago fue rumiando su desconsuelo.

Las mesoneras del lugar, comentaban entre sí, que el tipo que estaba en la barra, lo que estaba era despechao. En cada trago, mandaba a que le marcáramos el B-4 en la rocola y entre lágrimas, acompañaba la letra de la canción adaptándola a su condición de despechao:

…… Perdón vida de mi vida / Perdón si es que te he faltado / Perdón carito amado ángel adorado dame tu perdón.

…….Ven y calma mi angustia con una credencial / que es todo lo que ansía / mi pobre corazón.

Mesonera, sírvame otro trago, y de paso me marca el C-7:

……. Todo cambió cuando te vi / En rojo-rojito color me convertí

Y fue tan fácil viajar tanto / que todo te lo debo a ti. / Yo sin ti / no valgo nada.

Otro trago, please, y siguió cantando sin el acompañamiento de la rocola:

…… Yo era feliz contigo, todo el día / yo era tu perro fiel, tú eras mi guía

Hasta que desperté sin credencial / y pude comprender que me mentías

La noche fue larga y tormentosa. En la madrugada, a la hora del cierre, las mesoneras llevaron a empujones hasta la puerta del botiquín al frustrado dirigente y llamaron a los vigilantes, para que cumplieran el deseo del borracho, llevándolo a la “delegación”, en este caso policial y no necesariamente olímpica.

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Se amplía la brecha entre la sociedad y el segmento político. El descrédito de las organizaciones va en aumento y la gente pareciera que espera algo grande que vendrá de sorpresa. ¡Que venga lo que sea pero que cambie esta dramática situación! Es el clamor generalizado en amplios segmentos sociales. Las condiciones psicológicas y objetivas están dadas para pensar que lo que pase es mejor a continuar en la presente crisis económica. Hay que buscar otra perspectiva u otro camino. Esta es la oportunidad de que salgan nuevos liderazgos, el cual tiene que ver, como dice Stephen R. Covey: con la visión, no perder de vista la misión y con la eficacia y los resultados. Para lo cual es necesario entregar lo mejor de sí, poseer sensibilidad interpersonal y ansias de cambiar. Un país decepcionado del liderazgo político por su riña constante producto de ambiciones y envidias. Rivalidades intranscendentes y emulaciones mediocres. La gente espera que los líderes sean capaces de interactuar positivamente, para escuchar y comunicar ideas.

En el plano global del desarrollo

Así piensa la mayoría de los habitantes de este país, víctima de la ineficiencia y la burocratización en la administración pública. Holgazana, lenta y corrupta. Sin planes de desarrollo regional, local ni nacional. Improvisada y despilfarradora. Carente de prioridades y sistemas de control y evaluación. En su ejecución no se valorizan rendimientos ni productividad. Los resultados están relacionados con el uso anárquico de recursos financieros, presupuestarios y humanos. El desarrollo, como lo define L.J. Lebret: “No es más que el conjunto de transiciones o pasos de un pueblo determinado y para los grupos que lo constituyen, desde una fase menos humana a una fase más humana, al ritmo más rápido posible, con el costo menos elevado posible”. El liderazgo actual carece de una concepción en el plano global del desarrollo, que logre inspirar y motivar a los venezolanos. Que instaure confianza y multiplique en la población los sueños y las esperanzas.

Proyecto de país fracasado

¿Entonces qué es lo que ve el venezolano en la presente situación que atraviesa? Del gobierno, el intento de implantar un proyecto de país, cuya ejecución después de 20 años luce fracasado y en plena crisis de resultados positivos. Sus políticas y programas son los causantes de esta terrible crisis. Donde destacan el hambre. Los actuales niveles de ingreso familiar, no cubren los precios de una bestial hiperinflación en los bienes, productos alimenticios y medicinas. Unas políticas públicas que han generado un violento proceso de empobrecimiento. Un aumento en la brecha entre ricos y pobres y un crecimiento exponencial de la desesperanza. Crece una peligrosa apatía por los asuntos públicos. Reflejada en la alta abstención del 20 de mayo. La desconfianza se ha ensanchado y la falta de optimismo envuelve importantes capas de la población. Aunque, y es justo decirlo, hay importantes núcleos de clase media emprendiendo iniciativas y proyectos novedosos.

Del liderazgo opositor, destaca su división y la falta de un proyecto consensuado y compartido entre todos, que provoque espíritu de lucha, empatía por las ideas y confianza en los dirigentes. También sobresale la ausencia de un líder único y el diseño de una estrategia con políticas y acciones coordinadas en todo el territorio nacional. Han sido muchos los errores y las actividades que han fracasado. Es el momento de reflexionar y pensar en el bienestar de las mayorías y no en el interés particular de personas y organizaciones. El país necesita una oposición fuerte y asertiva. Con una solo dirección y estrategia. Mientras esto no suceda seguirá la supremacía del gobierno en la conducción de la nación. Nada se hace con una oposición incoherente y desarticulada.

Fortalecer los partidos

Los partidos son la columna del sistema democrático. Las estructuras para que la gente intervenga en los asuntos públicos. La lucha de los ciudadanos por el poder tiene como canales a las organizaciones políticas. Es hora de fortalecerlos. Misión que deben cumplir en primer lugar los dirigentes políticos. Actuar en concordancia con sus postulados y principios. Los partidos deben ser centros de debates de ideas y visiones. Canteras de cuadros políticos formados doctrinariamente y capacitados para realizar diagnósticos e interpretar realidades de naturaleza social y económica. Hábiles para comunicar eficazmente las ideas.

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

Un diario es la crónica de un trozo de vida. El repaso de un día que se convierte en el plural del tiempo. Son muchos días que logran alcanzar el o los años y así una existencia, un libro: testimonios, confesiones, eventos cotidianos, íntimos, públicos, callejeros o caseros. Un diario, en fin, es un argumento, la narrativa de un sujeto que se retrata en él mismo, desde él mismo para entregarse a quien lo lee, lo mira y hasta lo comparte. O lo enfrenta.

El diario es un género que se puede leer como un libro de cuentos, de minificciones, de ensayos o de los dramas cotidianos de quien se atreve a volcarse completo y dejar en manos de los curiosos lectores sus angustias, momentos de alegría, silencios, augurios. Un libro puede contener un largo poema o un testamento donde la vida y la muerte se deshacen y se recomponen.

Antonio López Ortega nos entrega “Diario de sombra” (Editorial El Estilete, Caracas, 2017). Es un diario compuesto por testimonios de los años 2004 y 2005. Libro de episodios en los que algunos paisajes le han dado cuerpo a unas páginas donde ciudades, calles, pueblos y países acompañan al escritor y también al lector, porque quien ha viajado siempre anda con el clima, los colores y olores de sus travesías y se los acerca al lector para que se los apropie o imagine. Pero más allá de esas experiencias está la tierra del origen, el solar nativo donde el autor revela momentos que –resumidos- forman parte de la crisis, en este caso, de Venezuela, cuyos valores, personajes antes apreciados, se han convertido en sombras, en una sombra densa y fantasmal que se pasea oronda por todo el mapa devorando todo lo aceptablemente bueno que el país tenía como herencia y agravando los problemas que la democracia no pudo o no supo resolver.

2.-

En el diario López Ortega revisa lecturas de diarios, comenta encuentros, se concentra en una ventana y se abre a los lugares donde la tensión de una historia, que se resiste a cambiar, se abre como una boca oscura que engulle los sueños de los habitantes de un país que se retuerce en manos del populismo más descarado.

Escritores, poetas y narradores que en el pasado reciente eran celebrados por quienes sostenían la democracia, hoy se han convertido en miopes seguidores y en insanos funcionarios de un régimen que destruye, apresa y persigue a quienes se le oponen. Intelectuales de importante obra, mencionados con nombres y apellidos, desembocan en estas hojas que López Ortega ha escrito con elegancia y respeto. El autor, ante la ofensa y el maltrato de quienes una vez fueron sus amigos, responde con altura. No desvía la atención anímica: se sostiene con argumentos y analiza más allá de resentimiento alguno.

3.-

A juicio de quien esto escribe, muchos de los intelectuales que han apoyado a Chávez y a Maduro llegaron a ser niños mimados de la mal llamada cuarta república. Publicaban en los grandes diarios, en las revistas culturales del Estado. Eran editados por Monte Ávila, Fundarte. Fueron funcionarios importantes en ministerios y fundaciones, beneficiados con becas y viajes pagados por el Ministerio de Cultura, etc. De modo que ellos fueron parte de aquella estructura política que durante más de tres décadas se llamó democracia representativa. Luego de la Política de Pacificación promulgada por Rafael Caldera y ejecutada por Lorenzo Fernández como ministro del Interior, los rebeldes bajaron de la montaña (como se decía), con la excepción de Douglas Bravo, y fueron ubicados en los distintos ministerios, institutos autónomos y universidades de acuerdo con la profesión u oficio de cada uno. Esos que hoy se rasgan las vestiduras y que Antonio López Ortega menciona en su diario fueron alegres becarios, celebrados por los gobiernos que ahora encaran como enemigos con una demencia que no tiene explicación.

El fanatismo en el alma de algunos poetas, narradores, periodistas, pintores y bebedores que en un tiempo pasado eran respetados y queridos en el mundo cultural y político. De eso sólo queda el recuerdo en medio de una terrible desazón y una sombría enfermedad llamada resentimiento.

Pero también este diario celebra a muchos autores que han mantenido un perfil respetable. Es un diario de reconocimientos. De afectos.

López Ortega afirma en un sitio del libro:

“¿Una escritura secreta, íntima, como para llevar el pulso de los días? Se diría que es la promesa mínima a la que todo escritor se debe. Siempre será considerablemente mayor lo que callamos a los que decimos, y siempre preferiremos lo primero porque es la duda lo que nos carcome. Pero habrá que hacer un esfuerzo en un momento en el que todos creemos que el silencio es liberador. Salir de él, dar cuenta del horror cuando todo es celebración hueca”.

Este diario forma parte de la profunda herida cuya cicatriz será difícil de borrar de la piel de Venezuela.

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Lester L. López O.

Una vez superado el evento electoral del pasado 20M donde el candidato oficialista resultó vencedor para sorpresa de nadie, la situación de crisis económica donde la inflación superó el 100% el pasado mes, parece que tampoco sorprendió a nadie; la sociedad venezolana, que técnicamente supera el 80% de pobreza según los estándares mundiales, siguió su ritmo habitual de actividades para sobrevivir a la tragedia y agobio económico que padece. Pareciera que con la teoría de la dignidad abstencionista para que el régimen se enterara, una vez más, del rechazo que genera su incapacidad de resolver los principales problemas del ciudadano, fuera suficiente, en otras palabras, también la teoría de la desesperanza aprendida se ha apoderado de las mayorías venezolanas.

Pero esta desesperanza debería ser la principal preocupación de los dirigentes políticos de las oposiciones – término que de por sí ya es una tragedia en las actuales circunstancias – porque los mismos dirigentes creen que esa desesperanza es inducida por las acciones cínicas y prepotentes que caracterizan al régimen para hacer creer que son invencibles aún en las circunstancias más críticas y de mayor debilidad por las que ha pasado. Y esta apreciación es un nuevo error de los dirigentes de las oposiciones.

De alguna manera la ciudadanía ya sabe que esperar del régimen que nos desgobierna, ya sabe que su principal objetivo es mantenerse en el poder sin importarles el costo social y político que esto pueda acarrearle y, en consecuencia, actúa en función de mantenerse en el poder porque los costos de renunciar a el son muy altos, especialmente para sus dirigentes que ya figuran en diferentes listas de sancionados por la comunidad internacional.

Así que la desesperanza no es inducida por el régimen, aunque tiene una buena cuota en la misma, sino más bien porque la dirigencia opositora no ha sido capaz de ofrecer una esperanza válida para lograr el cambio político que de ella se espera. Desde las erráticas actuaciones realizadas en el 2016 por la Asamblea Nacional que finalmente no se puso de acuerdo en una estrategia única para salir del gobierno, la oposición pasó a ser oposiciones y a dispersarse en diferentes visiones que lo único que ha conseguido es el descrédito ante la población venezolana y darle oxígeno a un gobierno impopular deslegitimado por la comunidad internacional.

El régimen, que de bruto e incapaz en lides políticas no tiene nada, aprovechó esta circunstancia de las oposiciones para programar el fraudulento evento electoral e intentar legitimarse ante la comunidad internacional, cuestión que no logró, pero que no le impide seguir ejerciendo el poder por la vía de facto.

Ante la imposibilidad de enfrentar el fraude electoral de manera unitaria, las oposiciones decidieron que después del 20M era la oportunidad de volver a unirse para trazar una estrategia y lograr el cambio del gobierno. Desafortunadamente, hasta ahora, las diferencias entre las oposiciones solo se han incrementado y con ella ha disminuido las esperanzas de los ciudadanos de salir del régimen este mismo año.

Si la dirigencia opositora no termina de entender que para la mayoría de los venezolanos ellos son la mayor esperanza para lograr el cambio político mediante una estrategia única con una dirección unitaria, entonces, quedaran como los mayores generadores de desesperanzas en una población que se cansó de confiar en ellos y, llegado a ese punto, será mejor que busquen otros oficios.

@lesterllopezo 02/06/18

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