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Opinión

Víctor Suárez

De momento, las listas están vacías, sin nombres, sin jerarquías, sin ubicación geográfica y sin cualificación de los fondos incautados o inmovilizados. Pero es una jaula gigantesca que ha habilitado la totalidad de los países que conforman la Unión Europea para que en ella entren los bienes de responsables de la ruptura de la democracia, la represión y las violaciones de los derechos humanos en Venezuela.

El lunes 13 de noviembre de 2017, el Consejo de Europa (Los 28) adoptó la Decisión 2017/2074, que prevé, entre otras cosas, la prohibición de la exportación de armas y de equipos que puedan ser utilizados para la represión interna, la prohibición de exportación de equipos de vigilancia y la inmovilización de fondos y de recursos económicos de personas, entidades y organismos responsables del caos que ha instituido el gobierno de Nicolás Maduro.

En aplicación de la Decisión Europea, fue publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el Reglamento (UE) 2017/2063, relativo a las medidas restrictivas contra personeros o testaferros del régimen venezolano, en vigor inmediatamente.

El Reglamento se aplicará en el territorio de la Unión, incluido su espacio aéreo; a bordo de toda aeronave o buque que esté bajo la jurisdicción de un Estado miembro; a toda persona, ya se encuentre dentro o fuera del territorio de la Unión, que sea nacional de un Estado miembro; a toda persona jurídica, entidad u organismo, ya se encuentre dentro o fuera del territorio de la Unión, registrado o constituido con arreglo al Derecho de un Estado miembro; y a toda persona jurídica, entidad u organismo en relación con cualquier negocio efectuado, en su totalidad o en parte, en la Unión.

Quienes sean incluidos en esas listas, en ningún caso podrán ocultar sus identidades ni el porqué de su situación. “Han de hacerse públicos los nombres y otros datos pertinentes relativos a personas físicas y jurídicas, entidades y organismos cuyos capitales y recursos económicos deban ser inmovilizados”, señala el Reglamento. Establece, además, que los Estados miembros de la UE deberán establecer las sanciones aplicables a las infracciones de lo dispuesto en el Reglamento. “Dichas sanciones deben ser efectivas, proporcionadas y disuasorias”.

Si preguntase, por ejemplo, el general Padrino López, ministro de la Defensa de Maduro, ¿qué se entiende por “recursos económicos”?, su abogado le dirá: Pues, “activos de todo tipo, tangibles o intangibles, mobiliarios o inmobiliarios, que no sean fondos, pero que puedan utilizarse para obtener fondos, bienes o servicios”.

Si el general Reverol, ministro de la represión, se interesare por la definición, por ejemplo, de “inmovilización de recursos económicos”, su testaferro le contestará, un tanto nervioso: Pues, “toda actuación con la que se pretenda impedir el uso de recursos económicos para obtener fondos, bienes o servicios de cualquier manera, incluidos, aunque no con carácter exclusivo, la venta, el alquiler o la constitución de una hipoteca”.

Tarek El Aissami, a quien ya le han congelado en Estados Unidos buena porción de sus haberes, no tiene necesidad de cerciorarse del concepto europeo sobre “inmovilización de fondos”. Se trata, simplemente, del hecho de impedir cualquier movimiento, transferencia, alteración, utilización, negociación de fondos o acceso a estos, cuyo resultado sea un cambio de volumen, importe, localización, titularidad, posesión, naturaleza o destino de esos fondos, o cualquier otro cambio que permita la utilización de dichos fondos, incluida la gestión de su cartera.

Al español Alfredo Serrano Mancilla, asesor económico del régimen, presidente virtual del Banco Central de Venezuela, que puso a Sanguino y luego a Lobo, no habrá que explicarle nada. Sabe muy bien qué son “fondos”.

Fondos: La UE los califica como activos y beneficios financieros de cualquier naturaleza.

Entran allí:

Efectivo, cheques, derechos dinerarios, efectos, giros y otros instrumentos de pago;

Depósitos en entidades financieras u otros entes, saldos en cuentas, deudas y obligaciones de deuda;

Valores negociables e instrumentos de deuda públicos y privados, tales como acciones y participaciones, certificados de valores, bonos y obligaciones, pagarés, warrants, obligaciones sin garantía y contratos sobre derivados;

Intereses, dividendos u otros ingresos devengados o generados por activos;

Créditos, derechos de compensación, garantías, garantías de pago u otros compromisos financieros;

Cartas de crédito, conocimientos de embarque y comprobantes de venta;

Documentos que atestigüen una participación en fondos o recursos financieros.

Las empresas de maletín deben tener muy presente que en la jaula europea hay un espacio, justo debajo del palo gallinero, disponible para albergarlos. Si disfrazan sus negocios bajo la modalidad de “asistencia técnica”, el reglamento de las sanciones les tiene su apartado especial.

Son objeto de restricción “cualquier apoyo técnico relacionado con la reparación, el desarrollo, la fabricación, el montaje, ensayo, mantenimiento o cualquier otro servicio técnico, y que puede adoptar la forma de instrucción, asesoramiento, formación, transmisión de conocimientos o capacidades de tipo práctico, o servicios de consulta. La asistencia técnica incluye las formas orales de asistencia”.

Esto último se refiere a una modalidad (utilizada, por ejemplo, en el caso de contratos otorgados a la empresa eléctrica española Duro Felguera) que lleva en la trastienda el cobro de comisiones gigantescas.

Los testaferros que triangulan en nombre de “servicios de intermediación” deberán saber que se prohíbe la negociación u organización de transacciones destinadas a la compra, venta o suministro de bienes y tecnología o de servicios técnicos y financieros procedentes de un tercer país a cualquier otro tercer país, o la venta o compra de bienes y tecnología o de servicios técnicos y financieros que se encuentren en un tercer país con vistas a su traslado a otro tercer país.

Europa es ancha, a veces permisiva con capitales venezolanos producto de la corrupción gubernamental. Sin embargo, sus trazas en las bancas de Andorra, Luxemburgo y Suiza se encuentran en poder de las autoridades europeas. Y lo saben.

La jaula de oro ha sido abierta, a la espera de que entren calandrias y gorrioncillos cantando su dolor.

15/11/2017

http://actualy.es/europa-abre-una-jaula-chavistas-testaferros/

 4 min


Oscar Hernández Bernalette

En un pequeño pendrive guarda información y angustias. Marino González alerta, en una profunda y comprensible presentación que es clave para estos tiempos, a los decisores económicos, políticos, incluidos muchos dirigentes opositores de visión corta, sobre lo que hay que entender de la verdadera dimensión de la crisis de Venezuela y las alternativas para darle viabilidad a esta deteriorada comarca tan agraviada, retrasada y que abandonan muchos de sus hijos buscando mejor calidad de vida.

En Aportes para visualizar la transformación de Venezuela acusa muchas realidades y advertencias. Este médico, profesor de la USB y especialista en políticas públicas nos sacude sobre el presente y el futuro. Lo más importante no es comprobar las estadísticas que demuestran un retroceso económico en los últimos años, sino la merma que afecta la capacidad de brindar a nuestra población conocimiento y nos sume en el rezago científico y tecnológico.

Nos advierte, con la sabiduría del estudioso, que los países con visión de futuro hoy se plantean para dónde van y cuáles son las adaptaciones y retos para imaginarse cómo serán en el futuro. Países tan disímiles como Noruega y Bangladesh ya se preparan sin complejos. Nos describe los cambios en la fuerza de trabajo y las nuevas profesiones que se requieren en la sociedad del conocimiento. China, por ejemplo, tendrá 50% de su fuerza de trabajo de hoy automatizada y se convertirá en la primera potencia del planeta.

Para el especialista, el modelo a seguir no es Chile o Costa Rica, como tantos creen, es Corea del Sur, que aumentó sus capacidades de producción y exportación. Es la segunda economía más compleja del mundo después de Japón. Venezuela, por ejemplo, tiene como patología de base la noción de creer que el Estado puede hacer todo. Allí está la clave de nuestro retroceso. Venezuela está en un escenario como el de Nigeria, el país menos complejo del mundo, o sea, con menor diversidad económica, un país inviable. En otras palabras, lo que hay que trazar en estos tiempos es cómo insertar a Venezuela en el futuro que está llegando mientras nos estamos asfixiando.

@bernalette1

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Marino J González

La hiperinflación está aquí. No se habla de otra cosa. El aumento de los precios adquiere características nunca padecidas por los venezolanos. La creencia o intención del gobierno de que podía hacer olvidar la situación con cualquier anuncio distractor, ya no la cree nadie. Lo cierto del caso es que las previsiones del FMI, reportadas en abril de 2016, es decir, hace 18 meses, se han concretado con toda su intensidad. Especialmente porque se inicia la hiperinflación con una contracción económica de casi cuatro años de evolución. Es decir, el país entra en una nueva fase de destrucción económica, la más grande que puede padecer una sociedad, en las peores condiciones.

De acuerdo con los investigadores de la Universidad Johns Hopkins, Steve Hanke y Nicholas Krus, la de Venezuela es la hiperinflación número 57 documentada en el mundo. Es la segunda hiperinflación del siglo XXI, después de la Zimbabwe entre 2007 y 2008. Además, es la segunda hiperinflación de un país de la OPEP, pero es la primera en un país de esta organización sin guerra civil. Por otra parte, es la primera hiperinflación en América Latina desde la sufrida por Perú en 1990. En otras palabras, esto es un desastre descomunal. Es indudable que la hiperinflación dividirá en dos la historia reciente del país.

Ya entrando entonces en esta nueva etapa, con la hiperinflación en cada esquina donde los venezolanos vayan a comprar algo, y en la total desprotección producida por la inmensa negligencia del gobierno, quizás sea bueno preguntarse cuánto tiempo puede durar. Especialmente cuando sabemos que cada día que pase es destrucción del ingreso, de la capacidad de compra de las familias, de hambre, de pérdida de protección en los servicios públicos. La hiperinflación va a trastocar la vida cotidiana de los venezolanos, en toda su extensión.

Para conocer la posible duración de los episodios de hiperinflación, se puede examinar lo que ha sucedido con los anteriores procesos. El promedio de duración de los 56 episodios previos es 11 meses. La minoría de los episodios son de la menor duración posible, esto es, un mes. Más de la mitad de los episodios duran al menos tres meses. Casi la mitad de los episodios han durado al menos un año, teniendo casos extremos como los de Nicaragua (57 meses), y de Azerbaiyán y Ucrania, casi 36 meses en ambos países.

Todo lo anterior indica que si no existe la voluntad del gobierno para modificar esta situación, como es el caso de Venezuela, no queda duda de que la debacle hiperinflacionaria puede ser inmensa. Fundamentalmente porque la pretensión del actual gobierno no es resolver la hiperinflación, sino realizar unas elecciones que lo relegitimen. Pero eso no será necesariamente para emprender un programa de transformación económica. Nada de eso. De manera que, lamentablemente, lo que queda de 2017, y muy probablemente el año 2018, serán una etapa trágica para la vida de los venezolanos. La hiperinflación será el adversario más temible de todos los días. Sobre eso no habla el gobierno, por razones obvias. Los actores políticos y sociales apenas comienzan a apreciar la profundidad de la crisis hiperinflacionaria. Casi dos años después de que estaba en el horizonte. La historia determinará las responsabilidades de la tragedia que está destruyendo los medios de intercambios de los venezolanos. Keynes tenía mucha razón cuando dijo hace casi un siglo que la destrucción de la moneda es la mayor afectación de las sociedades.

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Jesús Elorza G.

Se encontraban un grupo de jóvenes en su rutina diaria de jugar al baloncesto, cuando fueron interrumpidos por la información que vociferaba uno de ellos: Se enteraron, Greivis Vásquez es el jugador mejor pagado de la NBA.

-Tú lo que estas es loco…..respondieron los presentes. Stephen Curry de los Golden State Warriors hoy por hoy es el jugador mejor pagado con un salario de aproximadamente 34 millones de dólares por temporada. LeBron James de los Cavaliers es el segundo con 33 millones anuales y Paul Millsap del equipo Denver Nuggets ocupa la tercera posición con un contrato de 31 millones de dólares por año. Entre los diez jugadores mejor pagados del baloncesto profesional de los Estados Unidos no está el jugador que tú dices…..nos estas cayendo a muelas.

No vale, respondió el informante. Les juro que la información es cierta.

-Explícate o justifica lo que estás diciendo perro cobero.

Lo que pasa pana, es que lo de ustedes es puro drible y canasta y no se enteran de lo que ocurre en otras partes. Déjenme decirles, que recientemente un militar con rango de Mayor General que fue Ministro del Poder Popular para la Alimentación, afirmó en una entrevista exclusiva publicada por el diario El Nacional que: “el Tesorero de la Republica Erick Malpica Flores, pidió cancelar al basquetbolista Greivis Vásquez 18 millones de dólares que se le debía”.

Bueno mis panas, lo señalado por ese general, sin lugar a dudas, coloca a ese jugador en la cúspide como el mejor pagado de la “Asociación Nacional de los Bolichicos o Boliburgueses” (NBA por sus siglas en ingles). Quien pude imaginarse, un pago de dieciocho millones en una sola jugada. Claro, hay que entender que este basquebolista tiene un “Agente” o padrino de alto rango. Nada más y nada menos que el Tesorero de la Republica. Y además, sobrino de Cilia la esposita de Nicolás. Con esos fiadores, quien se va a negar a pagarle…..quien lo haga esta destituido, preso o con el mosquero en la boca.

Ah, se me olvidaba decirles, que el pelotero Carlos Guillen también forma parte de los mejores pagados en la Asociación Nacional de Boliburgueses” (NBA) con el negocio de la carne y su agente-padrino de alto rango, ocupa la vicepresidencia del país.

Como ustedes solo hablan el lenguaje del baloncesto, me voy a permitir explicarles esta jugada de los bolichitos en sus propios términos: Greivis entró a la cancha y en dos pases con su agente realizaron un Quiebre Rápido para cobrar los billuyos. En la defensa, el jugador y su agente se especializaron en el robo de pelotas….pero pelotas de real. Sus desplazamientos por los ministerios, lo realizaban sin ningún problema gracias a las “Cortinas” que le hacían los funcionarios. Los árbitros (Fiscalía y Jueces) siempre están mirando para otro lado, solo acusan y condenan a los jugadores de oposición que denuncien las malas jugadas.

Para que todo quede en familia, la madrina del equipo es la Primera Combatiente y el salto entre dos lo hace Nicolás. En las gradas solo se permite la entrada gratis a todos aquellos que tengan el Carnet de la Patria.

Los jóvenes que estaban en la cancha, no podían creer lo que estaba diciendo el compañero y al final decidieron incorporarse a la lucha democrática para enfrentar la corrupción y contribuir en la construcción de una Venezuela Libre. Su primera decisión fue la de bautizar a su equipo con el nombre de “Resistencia” y denunciar a los jugadores mejor pagados de la NBA.

Al ver y sentir el impacto negativo sobre su persona por las declaraciones del general, Greivis decidió jugar en los dos tableros. Acto seguido, grabó una cuña para la televisión al lado de Lorenzo Mendoza e iniciar una campaña por toda América, apoyando a un sobrino de este para el cargo de Director General de la Federación Internacional de Baloncesto para el área americana……seguro está en la búsqueda de otros millones de dólares, dijo uno de los jóvenes.

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Asdrúbal Aguiar

Su compatriota de la izquierda, Isabel Allende, afirmaba que “el exilado mira hacia el pasado, lamiéndose las heridas”, en una suerte de descripción sobre la tragedia de quienes son vomitados por la injusticia y arrancados de su lar natural, obligándoselos incluso a perder la memoria de pertenecer a algo; con lo que solo queda reconcomio, recuerdo de lo perdido y que no volverá, y al término tristeza, abulia, que es eso, en efecto, la muerte civil y ciudadana.

Fernando Mires, a quien no conozco y leo de modo eventual sus artículos, sufre su exilio durante la dictadura chilena de Augusto Pinochet en Alemania, que es como viajar a otro planeta, distante; si bien su patria de origen, en lo particular, mixtura su población con emigrantes, cuando en 1846 le abre sus puertas a más de 6.000 familias de la entonces Confederación germana. Y allí, entre lejanía y cercanía, rehace su biografía, como lo sugiere.

Cierto es que cada exiliado vive o mira su tragedia desde una óptica personal, habiendo quienes hasta asumen la postura extrema de la mujer desengañada: ¡Si te he visto, no te recuerdo!

Pero es injusta, mezquina, producto de un criterio liviano que mal habla de su alegada formación intelectual y quizás adobado por compromisos nacidos de la razón práctica, la afirmación de Mires en cuanto al exilio venezolano actual, al que busca aconsejar. “La política de y en el exilio, no existe”, escribe en su Twitter. Al término, por ende, intenta prosternar el esfuerzo que hacen centenares de miles de mis compatriotas, víctimas de la narcodictadura que dirige Nicolás Maduro, para cercarlo y ponerle término final. Más nada vale esto, según él. “Las decisiones de la dirigencia opositora en el exilio no influyen en la situación de Venezuela”, ajusta, y opone su experiencia personal.

El caso es que la verificación de su sentencia parte de premisas equivocadas, imposibles de extrapolar desde el siglo XX hasta el siglo XXI, cuando se hacen líquidas las fronteras y las informaciones, e incluso, el propio manejo del poder social y político contemporáneo. Olvida, además, que Cicerón recuerda que solo hay destierro “allí donde no hay lugar para la virtud”.

Habla, al efecto, del fracaso del exilio cubano, como si acaso hubiese sido rendidor en la lucha contra el ostracismo impuesto a los cubanos por la satrapía de los Castro la tarea de los líderes opositores internos; de quienes queda, en buena hora, es el caso de Rosa María Paya y de Yoani Sánchez, lo mismo que dejan sus compatriotas de la denostada Miami: el ejemplo, el coraje, la virtud.

Lo peor es que Mires, al decir cuanto dijo, pasa por alto circunstancias cruciales del proceso chileno que lo purga hacia el exilio. Allí hubo una dinámica endógena propia, es innegable. Que Pinochet desprecia la influencia internacional, tanto que tuvo la osadía de mandar a asesinar a Orlando Letelier en Washington, es también verdad. A mí, como embajador venezolano me espeta en 1980: ¡Nada me importa lo que piensen ustedes afuera, sino lo que piensan de mí los chilenos, adentro! Él, el general, sí despreciaba al exilio.

Entre tanto, sin embargo, Fernando Matthei, miembro de la Junta, desde Diego Portales ya me señalaba sobre sus conversaciones con la democracia cristiana bávara, pues le importaba el exterior. Enviaba mensajes a líderes en el exilio y a opositores en lo interno, para hacerles ver que se acercaba el final del régimen militar y para urgirles sobre la necesidad de una fórmula que permitiese no devolverles el poder a los responsables de la tragedia que todos ellos vivieran durante casi dos décadas.

Tengo presentes, en mi mente, los esfuerzos emblemáticos, encomiables, llenos de angustia existencial y de coraje en el compromiso, dignos de emular, que hacían Jaime Castillo (democristiano) y Aniceto Rodríguez (socialistas) desde Caracas, para abrirle camino fértil al regreso chileno sobre la senda de su experiencia histórica, la de la libertad en democracia. A buen seguro que reprocharían lo que ahora, cómodamente, sostiene Mires, para ralentizar la fuerza de la protesta internacional de los exilados venezolanos contra la narcodictadura de Maduro que toma cuerpo.

Dos enseñanzas, máximas de la experiencia, deberían ser apreciadas por el columnista a distancia, una que el Chile de Pinochet no es la Venezuela de Maduro. La Fuerza Armada chilena jamás pierde su vigor institucional ni se colude con el crimen del narcotráfico y la corrupción desembozada. Y tanto conserva su textura que ayuda a la transición y no impide su éxito. Hay esfuerzos de negociación entre la oposición y la dictadura, mediados por la Iglesia, pero no llegan a nada; hasta que la Iglesia se convence de que lo importante era hacer dialogar a los opositores, con vistas al porvenir, incluidos los de afuera, los exilados.

Imagino que Mires nada sabe de Plan País, que reúne a todos los venezolanos que estudian en las mejores universidades americanas para sostener sus tareas de construcción de la Venezuela a la que tienen derecho y a la que esperan volver; preocupados, sí, por la opinión que de ellos y la comprensión que de sus dolores íntimos puedan tener quienes se quedaron en el país. Su opinión, su mala opinión del exilio, en nada ayuda al respecto.

correoaustral@gmail.com

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Alberto Hernández

1.-

Tengo sobre mis rodillas el pesado tomo del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, mi muy fiel “mata burro”, como decían algunos viejos maestros de la otrora escuela venezolana, la que nos enseñó a usar ese libraco en el que a veces nos ahogamos y otras salimos ilesos. Y que me desmienta desde su lejanía mi querido profesor Manuel Bermúdez, quien también hacía lujo de estas costumbres lingüísticas.

Pues bien, con el recuerdo y el dolor (por los ausentes y por los que siempre estarán frente a nuestros ojos) de tener que repasar de nuevo las grietas de este país, resuelvo consultarlo para sacarme de dudas y establecer un contacto afectivo con quienes tienen asuntos pendientes con los significados y usos del bello idioma español, tan caro a nuestros orígenes, aunque algunos renieguen de él y se crean chinos.

Pues bien, vuelvo y digo, la Política (con mayúscula) es, según nuestro gran libro: “Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. // Actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.// Cortesía y buen modo de portarse.// Por extensión, arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado”.

De la cursilería (con minúscula) explaya: “Acto o cosa cursi. // Conjunto o reunión de cursis”. También se puede decir “cursería”. Cursi: “Dícese de la persona que presume de fina y elegante sin serlo// Aplícase a lo que, con apariencia de elegancia o riqueza, es ridículo y de mal gusto. // Dícese de los artistas y escritores, o de sus obras, cuando en vano pretenden mostrar refinamiento expresivo o sentimientos elevados”.

Y ahora Odio (siempre con mayúscula porque hace mucho daño): “Antipatía y aversión hacia alguna cosa o persona cuyo mal se desea”.

2.-

Tres palabras que hoy están de moda, pero no sólo de moda sino que se aplican con toda su crudeza y fuerza, como para desmoronar conductas y acabar con la vida de una persona o de un país. La política, es bien sabido, es la realización de los asuntos del Estado. Es decir, construir un estado para que funcione. Un estado se construye con política, con inteligencia, con las habilidades de los seres humanos. Para que pueda haber equilibrio social, económico y cultural. Es decir, la política arropa todos esos aspectos. Recordemos a los griegos, quienes nos dotaron de las herramientas que hoy conforman el mundo Occidental. Sin ahondar, para no confundir a quienes dicen que la lectura hace daño a los ojos y a la mente.

De la cursilería, sálvanos señor. Suele aparecer producto del azucaramiento de muchos espíritus livianos, muy sensibles a cualquier motivación superficial. O por algún rasgo de ignorancia. La cursilería abunda en nuestro acontecer por los discursos que se han entronizado en nuestro ser colectivo. La política ha caído en esa trampa. De modo que política y cursilería muchas veces se dan la mano y pasean felices por todo el estamento nacional.

3.-

El odio, esa cosa purulenta que crece en el espíritu humano, sólo humano, porque los tigres ni las moscas odian. Odian los humanos. Porque el odio es un acto de inteligencia. Se elabora la tesis y sobre ella se aposenta el sentimiento aversivo. El instinto no crea el odio, lo disipa. La inteligencia acapara los sentimientos, los amontona, los hace una masa y allí se concentra el odio, como podría concentrarse la alegría, el amor, las ganas de comer chocolate o de acostarse con una mujer o un hombre.

No es preciso devanarse los sesos para entender que estamos metidos en un verdadero problema, porque la política (con minúscula), la que suele ser apostillada como “politiquería”, anda amigada con el odio. Cuando se junta el poder, en este caso esa política, y el odio, las familias o los países (total, son una familia) entran en crisis en conflictos. Aparece la violencia que es la sustitución de la Política. El odio se hace presente. Y los regímenes que lo sembraron no lo pueden controlar o detener, como no pueden controlar o detener las distorsiones de la economía. Inventan, en consecuencia, leyes inútiles e ilegales para tratar de contener el desbocamiento de la brutalidad provocada por la “política” de quien gobierna o dice gobernar.

Queda a un ladito la cursilería porque es tan inane que quien no sepa leer o entender la ética, la estética o la política, se dedica a decir sandeces, mientras el mundo afectivo se les viene encima.

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Tim, el muchacho del barrio La Dolorita de Petare convertido en estilista del concurso Señorita Venezuela que terminó siendo un agente encubierto de una operación de inteligencia montada por la CIA, el FBI y la DEA, es uno de los protagonistas de la última novela de la excelente periodista y escritora Ibeyise Pacheco.

Las Muñecas de la Corona es un retrato del entramado de corrupción y degradación moral de la casta gobernante que en nombre de los pobres convirtió al país en un gran casino donde unos pocos hacen sus apuestas y siempre ganan, usando el dinero de todo un pueblo condenado a la miseria, el hambre, las enfermedades y la violencia.

Ibeyise Pacheco es una periodista que desde sus inicios se ha destacado por ser acuciosa en sus investigaciones y por narrar con destreza y valentía los crímenes perpetrados por la élite, ya sea politica, militar, policial, religiosa, empresarial o académica. Su anterior novela, Sangre en el Diván, tuvo un gran impacto social al publicar los detalles del asesinato cometido por un encumbrado académico, ex rector universitario, ex candidato presidencial y siquiatra de Hugo Chávez.

Como ya es usual con las informaciones que exponen la trama corrupta y degenerada que se adueñó del Estado, la censura está tratando de evitar que los venezolanos descubran los entretelones de un certamen que degeneró en una palanca para utilizar la belleza como instrumento de influencia y facilitación de relaciones y negociados en las altas esferas del poder en Venezuela.

La Barbie, o Rita Blanco en la novela, es una ex miss que logra relacionarse sentimentalmente con el Presidente y a partir de allí, asociada con el Tesorero de la nación, Alejandro Andrade y algunos seudo banqueros y operadores, amasa una fortuna en los turbios negocios financieros en base al diferencial cambiario.

En la lectura de la novela, los venezolanos encontrarán otros reconocibles perfiles de los responsables del gran saqueo que ha sufrido el país.

Exhibir lo robado se convirtió en una obsesión para los funcionarios corruptos, familiares, testaferros y aliados. No bastaban los carros de las marcas más lujosas, ni las mansiones y los aviones privados. Entre los símbolos de estatus de la nueva casta venezolana corrupta, también denominada boliburguesa, figura en lugar destacado la visión machista de la mujer como objeto. Se trata de algunas misses y modelos, las nuevas glamorosas parejas de los integrantes de esta red delictiva, convertidas en amantes o a veces en segundas y hasta terceras esposas, que son exhibidas como especie de trofeos obtenidos por haber alcanzado un supuesto éxito social al convertirse en multimillonarios.

Para llegar a ellas, no han realizado mayores esfuerzos. Más que buscarlas, se las han ofrecido. Los certámenes de belleza han sido la veta de donde ha surgido la mayoría de estas mujeres-trofeo que hoy disfrutan de los millones robados a la nación por sus parejas.

Los organizadores de los certámenes se las han servido en bandeja de plata, seguramente no de forma gratuita. Se trata de jóvenes que ven en los miembros de la casta, el trampolín a una nueva vida de comodidad y lujos alejada de la pobreza y la violencia que ha instaurado en Venezuela el mal llamado socialismo del siglo XXI.

El deseo de impresionar a los otros es innato en el ser humano. En el caso de los corruptos, la necesidad de reconocimiento es mayor aún debido precisamente al origen oscuro y pecaminoso de su fortuna.

Romel Bustamante, principal protagonista del libro de Ibéyise, organizador y promotor del certamen de belleza en Venezuela y ahora en Miami, vinculado a una poderosa cadena televisiva, se convirtió en el proveedor del portafolio de misses para la casta gobernante, utilizado para concretar negocios con el Estado delincuente. Un ejemplo es la ostentosa vida de Diego Salazar, primo hermano del ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez y sus oscuros y multimillonarios negociados en base a la renta petrolera.

En Las Muñecas de la Corona, Ibeyise Pacheco describe en detalle situaciones y personajes en un relato sin desperdicio que no podemos dejar de leer si queremos comprender cómo se instauró la cleptocracia que desgobierna en Venezuela, principal causa de la falta de libertad y de los males que estamos padeciendo.

14 de noviembre de 2017

www.carlostablante.com

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