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Opinión

Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

Por años, tantos que he llegado a una edad casi sagrada, he tratado de no perder el equilibrio, toda vez que le temo a las alturas. El vértigo de estos días consume por completo la salud de los que están afuera y de los que me habitan, esos que muertos continúan respirando el tiempo y la desmemoria.

Confieso que he llegado a un lugar donde mi inutilidad es más que famosa. Inepto para ejecutar ciertas empresas, prefiero acaecer a la orilla de los hechos, como un simple curioso, sin dejar de pensar y morigerar algunas acciones.

Se me reclama que debo incendiar el cielo, que no debo descifrar el mensaje de quien me lanza palabras en otro idioma. Reconozco que no tengo madera de héroe, prefiero el silencio, la muerte lenta a configurar el rostro de una estatua.

Como mi corazón es una bomba que se declara casi inservible, prefiero los afectos, en procura de que el infarto no sea masivo. La vida es tan cambiante que la muerte no tiene necesidad de hacer preguntas. Prefiero el equilibrio, cuestión harto difícil pese a los reclamos y demás fantasmas de utilería. No se trata de contemplar el paisaje y luego plasmarlo ante los ojos de quienes abundan en inteligencia, acciones y desplantes. Por eso los retratos en el pasillo de mi pequeño espacio de sueños.

A veces aparece la soberbia. Trato de apartarla de un manotón. Mosca de la incertidumbre, intenta desviarme de lo que busco como país, el que llevo a todas partes sin necesidad de anunciarlo.

2.-

Un día, que fueron muchos, abandoné la casa y me dejé tullir por lo que tenía ante los ojos. Asomo esta biografía porque no sé hacer otra cosa que decir desde lo que he sido y soy: un personaje de poca taquilla, un personaje que se llena con lo que hacen los otros. Maquillado con la estirpe de los fantasmas que he logrado disipar, no me angustia el silencio, todo lo contrario, comparto con él lo que no me da, pero sí lo que me aporta como despropósito a la mirada de los demás. Ese día —que fueron muchos— perdí la brújula, la inocencia, la locura fue un sendero seguro, hasta dar con mis huesos en la Puerta de Alcalá, en una pequeña celda de Carabanchel, donde estuvieron los asesinados, los martirizados del fascismo español, los comidos de los gusanos de los camisas grises, herencia de la Italia de Mussolini, los que cantaban “Cara al sol” y se orinaban en la cara de Goya. Ese país lo llevo bajo las costillas, resonando como un tambor. Pero antes, mientras la democracia se aturdía en aquella década que comenzaba, fueron ratos de miseria en los ojos y en la boca. El crimen casi me alcanza en la herida redonda de un policía. El odio formaba parte de aquella dilatada adolescencia: nadie podía escapar de ese país que aún se siente en el protagonismo del poder. ¿Cuántos sueños quedaron en la costa africana mientras me veía en los ojos de un niño marroquí, siendo yo casi niño, y la muerte se anunciaba en la sífilis de una hermosa prostituta caída en la arena del Mediterráneo?

Entonces tenía un país invisible.

3.-

Ahora, cuando ya se han agotado tantas cosas, aparece un país angustioso, derivado de muchísimas desviaciones de otros días dejados atrás. Se habla de una herencia, de los desaguisados cometidos por un poder donde las ganancias iban a un solo lado. Como hoy, como siempre.

Cosa cierta. Un país que se debate entre el ruido y la búsqueda de la utopía que Thomas Moro no supo ubicar. Porque las utopías, por eso son utopías, son irrealizables. A quién no le gustaría regresar al paraíso de Adán y Eva, pero con papel higiénico y música compacta. A quién no le gustaría retornar a aquella infancia donde éramos el centro del universo.

El hombre es la medida de su hombría, de la justicia que aprendió en la casa. El hombre es la medida de su inteligencia, la que encontró en cada asombro. Allí radica el equilibrio. La tolerancia —qué esfuerzo para lograrla, toda vez que es un sacrificio— podría ser el equilibrio. Tolerar es aguantar, soportar. Debería cambiar el maquillaje.

Quien no lo logre tendrá que batirse con los fantasmas del pasado y con los monstruos que la historia re-crea para su beneplácito.

Y todo porque la poesía tocó a la puerta y se le dio entrada. Las monsergas, el enredo de los discursos traen más confusión. Esta Babel nos es propia desde que somos nación. Pero se impone, desde el espíritu, no desde la calle, un lugar para reflexionar, pensar lo que somos y lo que no somos. Pensar en lo que nos han convertido. Porque aún no hemos logrado disipar la soberbia y la prepotencia. Si no hemos asimilado los dictados del tiempo, mucho menos podremos aprender del equilibrio. Allá abajo, donde los espectadores esperan la caída, hay alguien que corre por una malla de circo.

No es fácil el país que soñamos. Pero casi imposible el que tratamos de arrancarnos con cuchillos, el que se abate en el barro de nuestro odio, de los amores que reclaman la hora y se pierde en su propio ahogo.

Así, ni el equilibrio ni los sueños. Sólo pesadillas.

 4 min


“El concepto de constituyente en nuestra Constitución va mucho más allá de una Asamblea Constituyente, se trata del poder del pueblo para crear, recrear, fundar y refundar patria, para ejercer soberanía de manera permanente con la Constitución como instrumento fundamental de trabajo, como guía de navegación para esta generación y las que se están formando”.

Estas son palabras del entonces Vicepresidente Nicolás Maduro[1] cuando, en el año 2012, anunció la estrategia oficialista denominada Proceso Constituyente para el Segundo Plan Socialista[2], a través del cual el gobierno diseñó una metodología para divulgar el Programa de la Patria, presentado por Hugo Chávez en junio de 2012, buscando construir un Plan de Desarrollo que mediáticamente respondiera a un proceso de consulta popular.

Por cierto, es oportuno recordar, que ese Proceso Constituyente pretendió servir de referencia y marco para la campaña de los candidatos a gobernadores y alcaldes del oficialismo. Precisamente a Nicolás Maduro, actuando como Vicepresidente de la República, le correspondió el lanzamiento oficial de esa estrategia política.

Los profesores de Derecho Público de distintas Universidades del país, mediante un documento público, denunciaron que ese Proceso Constituyente era una estrategia para equiparar la consulta del Plan de Gobierno con un proceso creador y constituyente, similar al que se realizó en el año 1999.

Además, advirtieron que, con esa táctica de consulta, el gobierno buscó modificar la Constitución de 1999, mediante la aprobación de un Segundo Plan Socialista de la Nación, que se presentó como un documento político y jurídico equivalente a la Constitución o del mismo rango constitucional, buscando sustituir en la práctica al texto constitucional vigente[3].

Los profesores universitarios concluyeron, en aquel documento, que con el Proceso Constituyente para la aprobación del Segundo Plan Socialista el gobierno simplemente avanzó en la promoción y en el intento por consolidar el Estado Comunal Socialista Centralizado.

El resultado de aquella estrategia se concretó con la publicación del Plan de la Patria 2013-2019 en Gaceta Oficial Extraordinaria del 4 de diciembre del 2013, a través del cual el gobierno, aliado con la Asamblea Nacional de ese momento, vendió la idea, falsa, de que había aprobado un nueva ley, cuyo contenido debería asumirse como obligatorio[4].

Es importante acotar, que el Presidente tiene la atribución de presentar un Plan de Desarrollo y que la Asamblea Nacional, tiene la potestad de aprobarlo, pero ello no significa en ningún momento que el Plan de la Patria haya sido aprobado como Ley vigente de la República.

La ruptura del orden constitucional, denunciada y declarada por la Asamblea Nacional, sin duda alguna, pone en evidencia el fracaso y el engaño de aquél objetivo, que según los medios públicos, buscaba aquél Proceso Constituyente de 2012, que vendió la idea de trabajar para la extensión y profundización de la Constitución.

En 2012 la Asamblea Nacional fue reconocida como Poder Público legítimo para concluir un supuesto proceso constituyente; años después, luego del resultado electoral del 2015, la imposibilidad política de manipular la autonomía del Poder Legislativo da origen a la tesis del desacato.

Nuevamente la palabra Constituyente aparece en la hoja de ruta del gobierno, nada nuevo, es una reedición de acciones del pasado, pero que en esta oportunidad pretende manipular otro mecanismo constitucional.

Por cierto, en el pasado, hay dos hechos que demuestran la manipulación política del término Constituyente, a saber: la realización en el año 2014 del Congreso Constituyente de Movimientos Sociales, Ambientales y Ecologistas por la Paz y la Vida, cuyo objetivo no era otro que conformar un Gran Movimiento Unitario, desde la construcción de un programa común en el marco del Plan de la Patria[5].

Otro antecedente ocurrió en el año 2005, cuando impulsaron una estrategia denominada Constituyente Municipal[6], que hoy podría valorarse como uno de los antecedentes del denominado Poder Popular[7].

Este nuevo intento por manipular el tema de la legitimidad popular es confuso, porque convierte a la Asamblea Constituyente en una excusa política para imponer un supuesto diálogo nacional, bajo los términos y condiciones unilaterales del gobierno nacional, buscando además, como consecuencia adicional, la posibilidad de retomar la reforma constitucional que fue rechazada en el referendo del año 2007.

En este sentido, llama la atención que Aristóbulo Istúriz califique la Constituyente como una generosidad del Presidente y como una alternativa por los hechos violentos para evitar muertos y confrontación.[8] Por su parte, Elías Jaua reconoce que ante la imposibilidad de no tener con quién conversar, han tenido que activar ese nuevo mecanismo[9].

Es así como el diálogo nacional aparece como uno de las razones en las cuales se busca justificar la convocatoria a la Asamblea Constituyente en el número 1 del Decreto presidencial del 1 de mayo de 2017, en el cual se plante que la Constituyente es una gran convocatoria de diálogo nacional para contener la escalada de violencia política, el reconocimiento político mutuo y la reorganización del Estado, pero claramente agrega que esa reorganización supone asumir el modelo de Estado Comunal rechazado en el Referendo que negó la reforma de la Constitución en el año 2007.

El engaño y el fraude de esa convocatoria, unen las voces de la Conferencia Episcopal Venezolana, de la Mesa de Unidad y de la Asamblea Nacional, quienes a través de distintos documentos, han coincidido en rechazar de manera contundente esa maniobra del gobierno, que nuevamente pretende estafar la voluntad del pueblo soberano.

La sociedad civil organizada, tiene en esos documentos publicados y divulgados por el sector religioso, político e institucional, el más adecuado y completo desarrollo jurídico y político de las razones de fondo y de forma que llevan a calificar de engaño y fraude la convocatoria que ha hecho el Ejecutivo Nacional a una Asamblea Constituyente.

La presión de calle debe tener entre sus componentes una sistemática campaña de debates y discusiones políticos orientados a divulgar, apoyar y respaldar el contenido político y jurídico que los actores señalados previamente han expresado para rechazar la supuesta Constituyente; no olvidemos que en el año 2007, la estrategia de salir a la calle y vencer la reforma constitucional con debates, asambleas y calle, resultó exitosa.

¿De qué constituyente estamos hablando? ¿Cómo ir a una Constituyente en un país donde el convocante desconoce al Poder Legislativo? ¿Cómo creer en un gobierno que ignora las necesidades elementales de los ciudadanos: agua, comida y medicinas?

La palabra final está en manos de los ciudadanos organizados.

[1]El Universal. Gobierno inicia proceso constituyente para elaborar un plan socialista. 10 de noviembre 2012. Online en: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/121110/gobierno-inicia-pr...

[2]Noticias24.com Dirigentes oficialistas iniciaron el proceso constituyente para el segundo Plan Socialista 2013-2019. 10 de noviembre 2012. Online en: http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/135137/dirigentes-oficialist...

[3] 14 de diciembre 2012. Online en: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_8006.htm

12 de mayo de 2017

 5 min


Hay dos hechos incontrovertibles: 1-La sociedad venezolana no se ha doblegado, ni se doblegará y 2- Este régimen fracasó como administrador de nuestros valiosos recursos humanos y como transformador en riqueza de nuestros grandes recursos renovables y no renovables. A quienes creyeron en un proyecto político utópico, supuestamente autóctono y diferente a los descalabros políticos y económicos de Cuba y otros, solo les queda reconocer que estaban equivocados y volver al redil de la democracia.

Quienes desde un inicio adversamos esta llamada “revolución”, también debemos tomar consciencia de dos circunstancias: 1- Que el régimen está muy debilitado, pero todavía tiene poder de maniobra y 2- Que sin el concurso de muchos de quienes hasta ahora lo han apoyado y no tienen las manos manchadas de sangre o de dinero mal habido, no será posible la reconstrucción del país.

Si ambos grupos se ponen de acuerdo para diseñar una transición, tendremos un desenlace feliz a corto plazo. Si, por el contrario, cada uno permanece en su trinchera entonces la solución tardará mucho más y con elevado costo en vidas, exilio de talento y mayor deterioro del aparato productivo.

El régimen se está hundiendo, pero si no lo sustituimos a la brevedad posible nos terminará de hundir a todos. Por razones de supervivencia es necesario llegar a entendimientos. Desde luego que ello no es posible con Maduro, El Aissami, Jaua, Diosdado, Jorge Rodríguez, Padrino López o con un Reverol, pero sí con algunos que han estado en el gobierno.

¿Acaso el asesinato de tantos venezolanos, la mayoría de ellos jóvenes, no amerita llegar a entendimientos para enfrentar conjuntamente a Maduro y a su atajo de corruptos y violadores de derechos humanos? ¿Acaso el hambre y la escasez de medicinas pueden pasar desapercibidas? Las protestas en las calles deben seguir, pero entendamos que si no hay una confluencia de voluntades, la represión desatada por Benavides Torres y Reverol continuará.

Aceptemos que nunca es tarde. Inicialmente una mayoría de venezolanos votaron por los rojos, pero gradualmente esa mayoría se fue erosionando hasta ser una muy pequeña minoría. También recordemos que hasta hace poco nuestra dirigencia, salvo las excepciones de Antonio Ledezma, Oswaldo Álvarez Paz y otros, estuvieron equivocados al pensar que se podía cohabitar con los rojos y solo recientemente reconocieron que había presos políticos y que estábamos frente a una dictadura. Algunos tildaban a Borges, Capriles y a Ramos Allup de colaboracionistas, pero hoy deben reconocer su valioso aporte a la lucha por la democracia.

Igualmente, muchos que fueron destacados partidarios del oficialismo ya no lo son y debemos aceptarlos con respeto. Por ello, estamos convencidos de que nunca es tarde para acuerdos entre gente de buena voluntad no incursos en delitos.

Como (había) en botica:

Apoyamos que la MUD no asista a Miraflores a conversar sobre una fraudulenta Constituyente cuya intención es afianzar el totalitarismo. Abuchear a un alto funcionario es un acto que merecen y un desahogo lógico. Hacerlo con un familiar puede ser entendible, pero no es justo y puede restar. Los saqueos son inaceptables, aunque algunos son consecuencia del hambre.

El régimen los ha propiciado al alabar el “caracazo” de 1989 como “gesto revolucionario”. También muchos son tolerados para causar temor. El pithecanthropus de Diosdado declaró que le “entraría un fresquito si saquean a la Polar”. Es inaceptable que tribunales militares enjuicien a civiles que no están armados, ni dentro de instalaciones de la Fuerza Armada. Esos jueces serán juzgados. La inhabilitación al gobernador Guarulla es otro atropello del Contralor Manuel Galindo a solicitud de Maduro ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

9/05/17 Noticiero Digital y Runrunes

 2 min


José Rosario Delgado

Este gobierno tramposo no halla qué hacer para mantenerse y mantener sometido a este pueblo venezolano pasando hambre, necesidades, enfermedades, apagones, incomunicación, sequía; sin recreación ni entretenimiento y hasta soportando el atropello, la tortura y la muerte de su juventud estudiantil y trabajadora que, como ha sido históricamente, dan la cara por sus padres y abuelos para sacar a Venezuela de esta tiranía que devino en dictadura dura y pura.

Patraña tras patraña, el gobierno forajido ha estirado su permanencia con esta brutal y despiadada represión que a diario vemos y que ven los ojos del mundo, pues en su perpetua trampa el régimen no cuida ni las formas y hace rato siente un supino desprecio por la gente y por Venezuela, sin importarle el estado de postración en que se encuentran la nación y sus instituciones en su afán de mancillar nuestra historia, nuestro presente y, más grave aún, nuestro futuro por largos años que requerirán de otra independencia para poder emprender un destino cierto.

Sus trucos avalados por el tsj y endosados por el cne pintan un espejismo que sólo los aduladores de oficio y sin oficio propagan entre la ignorancia y la desesperación de los más necesitados de siempre y los de ahora, intentando disfrazar la realidad que ellos tratan de evadir de su mirada aun cuando en sus propias casas se la recuerdan a diario porque la vergüenza es tánta que se hace insoportable para algunos, especialmente los más jóvenes, que desprecian la ruin actitud de sus mayores.

Esa nueva artimaña de una asamblea nacional prostituyente lo que hace es revelar la estafa que fue su ahora agonizante constitución bolivariana, violada y ultrajada aún recién nacida por su padre y ahora por sus hermanastros que ven en ella la manera de llegarle a la gente que le creyó o le cree, aunque la madrina ya dijo que la bicha es el legado de chávez y es inmejorable.

Este gobierno devenido en tiranía, en dictadura pura y dura, es un verdadero fiasco, un engaño para todos dentro y fuera de nuestras fronteras, incluso para quienes aprovecharon dineros e insumos provenientes del peculado y a quienes desde hace rato el fantasma de los delitos persigue noche y día, impidiéndoles pegar uno o los dos ojos para poder dormir. Pero ya está cantado; como en todas las tragedias, la lucha constante permite la victoriosa salida, incluso de este laberinto de tretas en que se convirtió el régimen canalla que dinamitó los sueños, la fe y la esperanza de un pueblo caracterizado por su espíritu democrático…

 2 min


Nací, crecí, estudié, tuve hijos, gané premios, me hice un nombre (hasta ahora no fortuna) en Venezuela. Toda mi familia es descendiente de inmigrantes como casi todos, en nuestro caso (mi familia) esos ancestros venidos del otro lado del mar no hacen mayor cosa en eso de la forma de pensar, de hecho sé de esos ancestros por una necedad genealógica pues tengo como creencia que uno de los grandes dramas nacionales está en que si nadie sabe muy bien de donde viene, mucho menos sabrá jamás hacia donde se dirige, la única persona de mi entorno a quien parece interesarle el tema es a mi hija, creo que más por la natural admiración filial que sienten los hijos que por otra cosa.

En base a este afán de investigar sobre mis ancestros también obliga conocer algo de nuestra historia nacional, sobre todo hay desvíos naturales al buscar por añadidura alguna razón lógica para que mi país parezca una escala infernal y no el Edén tropical que sugieren nuestros paisajes. Todos sabemos que la barbarie es parte de nuestra cotidianidad, ya a nadie espantan los muertos, las balas, los malandros ni esa relación enfermiza entre poder y hampa, esa cosa tan espantosa que es eso de que los altos funcionarios gubernamentales , quienes por definición deberían ser el ejemplo de para las masas, son sujetos perseguidos por leyes internacionales, sospechosos de cuanta porquería altamente rentable (económicamente hablando) es posible pero que por encima de todo sus súbitas y descomunales fortunas parecen hablar de la certeza de esas acusaciones más que de la falsedad, que esos mismos funcionarios endilgan a los boletines de las agencias antidrogas o las cortes penales internacionales.

Al revisar por encima nuestra historia me he tropezado con el eterno fantasma de la tristeza en todos los relatos, creo que hay muy pocas historias felices en nuestro ADN, pareciera que si el país no le parece una mierda a todos, nadie se siente cómodo, al parecer jamás hemos tenido épocas felices pues cuando no es que los tipos son asesinos, torturadores , perseguidores y censores de algún grupo político, son ladrones, asesinos o cualquier otro adjetivo que dicho sea de paso es acomodaticio a cualquier gobierno democrático o dictatorial, en tiempos de guerra o de paz, nunca nadie está conforme y todos son monstruos independientemente del lado político en el que milite el poder, lo más curioso es que pareciera existir una relación inversamente proporcional entre calma económica y persecución política, es decir, que mientras el país está más boyante la persecución política pareciera más firme o peligrosa según se mire, por supuesto toda regla tiene su excepción como podemos afirmar a la vista de la situación actual.

Si lo vemos en retrospectiva, económicamente hablando todo tiempo pasado fue mejor, antes de esta porquería socialista los sueldos tampoco eran (nos parecían, ahora sé que fue una falsa suposición) la gran cosa, todo el mundo se quejaba y la izquierda como buen ala política cuyo fin pareciera el de ser de fabricar mártires sin tomar muy en cuenta que esos “caídos” en su mayoría tampoco es que anduviesen echando flores, hacía apología de lo mal que íbamos, de que tan ladrones eran los del gobierno, la “feroz” persecución política hasta lograr que la opinión publica tuviese a bien odiar la visión de partidos, hasta hacer de “adeco” un insulto de palabras mayores con el que los muy doctos profesores universitarios, funcionarios públicos, amas de casa, columnistas de diarios, obreros y cualquier otro ciudadano influido por la corriente de pensamiento “progresista” de la época calificaban a todo aquel que difiriera de sus ideas políticas o lo que en su escaso entendimiento asociaban por el intenso bombardeo al que estaban sometidos por parte de todos los frentes que odiaban por una cuestión acomodaticia al gobierno de turno, y que los cándidos compatriotas asumían como una verdad absoluta.

.Ahora bien, en estos tiempos es normal que todos nos quejemos, es casi imposible no estar de acuerdo en afirmar que no existe ninguna forma de decir que estamos mejor que nunca a menos claro que ganes en dólares o euros y los cambies a bolívares el mercado paralelo, acá es el único país del mundo donde con doscientos dólares mensuales puedes considerarte más que afortunado pues la mayoría gana si acaso poco más de 20 dólares al mes , lo que resulta está por debajo de la definición de pobreza extrema según la ONU, ellos aseguran que quienes viven con menos de dos dólares al día están en pobreza crítica, ¿Qué quedará para quienes ganan menos de un dólar al día?, eso sin hablar de toda la escasez que existe, hasta la bondad parece haberse ido al exilio.

Lo que no es normal bajo ninguna óptica es esta mala costumbre de hacernos creer menos que los demás, este eterno quejarse por todo, vale molestarse y tomar las decisiones para evitar seguir viviendo de la queja, lo que no se vale es quedarse en el llanto por lo mal que vivimos sin que a nadie se le ocurra hacer cosas para vivir mejor. Cuando toda esta pesadilla pase creo que uno de los puntales de cualquier gobierno ha de ser el de buscar la manera de mejorar la autoestima nacional, de elevar los estándares para extirpar de una vez por siempre este mal sino de quejarse por todo, de nunca ver el lado amable de nada y de pensar que nunca estamos lo suficientemente bien como país, la verdad es que (me parece) es una de los peores males que tenemos como nación, además de puerta fácil para que esperpentos izquierdosos hagan entradas triunfales solo para que en su infinita capacidad de destrucción maten todo lo bueno, para dejar solo la hez en la psiquis nacional, todo por ellos mantenerse eternamente en el poder bajo cualquier excusa, haciendo lo que una vez denunciaron pero con más saña pues son víctimas de su propio veneno, ese mismo que es peor cuando quienes lo producen son sus principales beneficiarios.

Mayo 2017

@jbdiwancomeback

 4 min


José Vicente Carrasquero

La ciencia política abunda en argumentos que justifican el derrocamiento de dictaduras, gobiernos oprobiosos, violadores de derechos humanos, asaltantes de tesoros públicos y todas esas aberraciones que políticos deshonestos pueden cometer mientras ejercen el poder.

El caso venezolano resulta, sin embargo, peculiar. Primero porque quienes se hicieron del poder después de una absurda trampa electoral en 2013, no solo cometen todas las atrocidades antes enumeradas sino que además, han colaborado a que el país se convierta en un territorio franco para la práctica de cantidad de crímenes que van desde el robo, pasando por el secuestro y el asesinato hasta el ominoso tráfico de drogas ilícitas.

Es así como alrededor del poder ejecutivo en Venezuela se ha conformado un cartel que entre otras actividades trata de gobernar un país. El día que escribo este artículo nos llega la noticia de la incautación de un cargamento de cocaína de un barco que zarpó de nuestras costas. En las islas Canarias se determinó que transportaba 2,5 toneladas del polvo blanco. La tripulación, conformada por siete venezolanos, fue detenida por la policía.

Es público, notorio y comunicacional que nuestro territorio se ha convertido, en el mejor de los casos, en un paso seguro para grandes transportes de droga que cuentan presuntamente con la anuencia remunerada de las autoridades militares venezolanas como facilitadoras de esta actividad. No en balde, el hoy ministro de relaciones interiores venezolano aparece señalado por la justicia norteamericana como facilitador de estas actividades ilícitas.

La respuesta de Maduro ante esta acción de los Estados Unidos y que solo afecta al ciudadano ministro es nombrarlo en uno de los cargos más importantes del ejecutivo nacional. Muchos especularon que era para protegerlo del largo brazo de la justicia gringa. La razón era otra muy distinta. Nicolás sabe que este funcionario venderá muy caro su pellejo y hará lo que tenga que hacer para que su defensor y protector se mantenga en Miraflores.

Una situación similar encontramos con el hoy director del SEBIN. En su caso, el gobierno de los Estados Unidos lo señaló por violación de los derechos humanos. Un crimen muy grave que lo hace sujeto de ser presentado ante la justicia en cualquier momento de su vida. El favor que le concede Maduro lo compensa con el apresamiento de gente inocente mediante la vulgar siembra de indicios, el desconocimiento de las órdenes de liberación de presos políticos dictadas por los tribunales, la tortura de venezolanos que tienen la desgracia de caer en las garras de sus esbirros. Le toca ser una fiera salvaje con tal de que Maduro se mantenga en el poder la mayor cantidad de tiempo posible al costo de vidas que sea necesario.

Otro individuo destacado por la administración americana como transgresor de derechos humanos ocupa la comandancia de uno de los más funestos cuerpos represores que ha visto nuestra historia. La inefable Guardia Nacional Bolivariana. Un grupo de desalmados que arremete contra población desarmada y que en su cobardía se alía con grupos paramilitares irregulares para apoyarse mutuamente en sus fechorías. Su comandante sabe, por supuesto, que de caer en desgracia se convertiría en un candidato a pagar las largas condenas que corresponden a violadores de derechos humanos.

Una cuarta pieza de este grupo es el vicepresidente de la república que fue señalado por el departamento del tesoro de los Estados Unidos como sindicado en el delito de narcotráfico. Coincidencialmente, el mismo delito con el que lo relaciona el tristemente célebre capo de la droga venezolano Walid Makled. Además, es relacionado con grupos terroristas del oriente medio.

Completa el Cartel el jefe de la banda. Sus sobrinos esperan sentencia por narcotráfico. No se dignó a lavarse la cara aunque fuese ordenando una investigación en nuestro país de los cargos que se le imputan a sus familiares. Para colmo de males, Maduro es señalado como presuntamente implicado en el delito de recibir dinero de Odebretch para financiar la campaña electoral del comediante eterno.

Sin entrar a nombrar otros miembros de la banda criminal, queda claro que el país está conducido por un cartel criminal que no está dispuesto a facilitar que la justicia los atrape. Para ello se les hace indispensable poner todo el poder de fuego del estado venezolano a su disposición. Para las mentes criminales no importa cuantas vidas haya que sacrificar. No se repara sobre las pérdidas materiales ni el impacto que las mismas puedan tener sobre la economía del país.

No es de la incumbencia de un cartel criminal el sufrimiento de la gente, que los niños mueran de hambre o por enfermedades para las cuales no tenemos medicinas, que los venezolanos sufran el flagelo del hambre mientras los militares y familiares de grandes cacaos se siguen beneficiando de las pingües comisiones que deja la compra de comida en el exterior.

La lucha no es contra un gobierno con fines políticos. Es contra un cartel con fines criminales. Y eso hace la lucha por la conquista del poder mucho más difícil. Es lo que hace que una evidente minoría viole la constitución que ellos mismos escribieron para convocar fraudulentamente una constituyente sin consultar al pueblo en el cual reside el poder para evaluar ese tipo de acciones. Para ello se han buscado a lo peorcito de sus filas. Abogados botados del postgrado de ciencia política de una prestigiosa universidad por plagio, sociólogos que no dieron la talla para culminar los mismos estudios de cuarto nivel.

Es absolutamente legítimo derrocar a un cartel criminal como el que usurpa el poder en Venezuela. Es un deber del pueblo venezolano rescatar esos espacios para la política honesta, la que se preocupa de resolver los problemas de los venezolanos, la que no está para enriquecer a familiares y amigos. La que viene a sacar el país adelante con esfuerzo y dedicación reconociendo en todo momento el poder del pueblo y el deber de rendirle cuenta en todo momento.

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política 106

Luego de más de 40 días de protestas y manifestaciones continuadas con un saldo de 39 inocentes fallecidos, cientos de heridos y miles de detenidos por la jurisdicción militar, que no es competente para esto, el mayor logro para la oposición democrática es desnudar el carácter delincuencial de los personeros que dirigen al régimen. Otros calificativos como autoritario, dictatorial, antidemocrático, etc., pasan a ser complementarios.

Existen suficientes elementos de juicio para aseverarlo, aunque debe aclararse que las pruebas aportadas, todas provenientes de instituciones internacionales o de otros países porque en el nuestro no hay ninguna investigación seria, tendrían carácter circunstancial por darle un nombre jurídico.

Nadie, en este país, puede creer que los sobrinos de la primera combatiente cometieran sus delitos de narcotráfico, con pasaportes diplomáticos, con aviones del Estado y la pareja presidencial estuviera inocente completamente de estos procederes. Ya son varios los funcionarios de CITGO en manos de la justicia norteamericana que han reconocido los delitos de los que se les acusan. Los depósitos de un ministerio en el banco de Andorra, aún siguen sin explicación alguna y últimamente las comisiones entregadas por la empresa brasilera ODEBRECHT a funcionarios venezolanos para lograr contratos en el país de obras que no han sido concluidas o ni siquiera iniciadas, las presuntas inversiones del vicepresidente actual por intermedio de un testaferro en el imperio mismo, son noticias que aparecen en las páginas de diarios de otros países frecuentemente y que el régimen no puede impedir que por los medios informáticos nos enteremos en nuestro país.

Todas estas informaciones llegan en medio de las protestas y manifestaciones de los últimos días que hubiesen provocado que cualquier dictadura, al menos, habría intentado establecer un canal de negociación para buscar una salida medianamente democrática como, por ejemplo, establecer un cronograma electoral en el corto plazo para elecciones regionales pendientes y bajar así la intensidad de las manifestaciones. Pero con un gobierno delincuencial no es posible, el temor a las consecuencias jurídicas de muchos altos personeros del régimen es mucho mayor que los costos políticos que deberían afrontar. Marcar la diferencia entre costos jurídicos y costos políticos para el gobierno es una tarea que la oposición democrática debe sopesar para establecer una estrategia que le permita al régimen entrar a una negociación para un gobierno de transición donde los costos jurídicos no tengan que ser pagados en el corto o mediano plazo por los funcionarios del gobierno.

De allí que, la fraudulenta convocatoria a una asamblea constituyente que no resuelve ninguno de los graves problemas del país, para el gobierno significa un costo político que ya ha comenzado a pagar internacionalmente, pero que jurídicamente le da, en su lógica de supervivencia, tiempo para evadir elecciones y mecanismos democráticos y mantenerse en el poder el tiempo necesario para, y hasta posiblemente, perpetuarse en el poder, que es lo único que le pudiera garantizar evadir la justicia nacional e internacional.

Mantener la presión en la calle ve a ser indispensable para mantener la presión política y sus costos negativos para el gobierno, pero la solución final tendrá que ver más con garantías jurídicas para los integrantes del régimen que con su futuro político.

@lesterllopezo

 2 min