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Opinión

​José E. Rodríguez Rojas

Chávez fue un personaje autoritario que buscó instrumentar un proyecto fascistoide de control de la sociedad, propició una economía intervenida en el contexto del “socialismo del siglo XXI”, que sentó las bases de un Estado Fallido y contribuyó a generar una crisis humanitaria sin precedentes. Desmanteló las instituciones de control y propició una corrupción sin precedentes. Es difícil evocar su legado y no relacionarlo con lo que ha sufrido Venezuela desde su fallecimiento.

Se han cumplido 10 años del fallecimiento de Hugo Chávez, articulistas han analizado la influencia de su legado en la Venezuela actual. De igual modo se han convocado reuniones con el propósito de debatir su legado o enaltecerlo. Todo en el contexto de una polémica sobre el difunto militar. En este escrito tratamos de arrojar luces sobre este personaje utilizando para ello algunos de los artículos elaborados para la ocasión y aportes de especialistas que lo han analizado con anterioridad.

Según Laurence Debray (hija de Regis Debray), quien en sus inicios fue seguidora de Chavez, éste fue un personaje autoritario. Desde un inicio cuando dio el golpe militar profesó ideas antidemocráticas y antiliberales que mantuvo en el tiempo. Luis Miquilena lo convenció de participar en las elecciones competitivas en las cuales no creía. Una vez en el poder Miquilena le llamó la atención sobre el enriquecimiento de su núcleo familiar en Barinas; a juicio del veterano líder izquierdista ello era inconveniente para el movimiento que lideraban. Igualmente le manifestó su desacuerdo con el ideario contenido en el “Socialismo del Siglo XXI” que Chávez aspiraba a seguir como agenda. Al final estos temas fueron determinantes en la ruptura entre ambos y marca el rumbo que tomó el militar desde el año 2002 en adelante signado por el autoritarismo y la corrupción

En la medida que los precios del petróleo se incrementaron fuertemente después del año 2002 en adelante, ello creó una burbuja en la cual Chávez buscó imponer un proyecto autoritario que implicó cierres de medios que divulgaban críticas al régimen como RCTV, persecución a los periodistas y disidentes políticos lo que derivó en el encarcelamiento de varios de ellos, convirtiendo el tema de los presos políticos y la violación reiterada de los derechos humanos en un tema relevante. Suprimió la separación de poderes y sometió el poder judicial al arbitrio del gobierno, utilizándolo en la persecución de la disidencia. Hizo lo mismo con el Consejo Nacional Electoral tratando de limitar la transparencia y competitividad de las elecciones. Según Larralde buscó imponer un proyecto fascistoide de control de la sociedad.

En el contexto del Socialismo del Siglo XXI propició una economía de controles tanto de precios como del tipo de cambio lo cual fue viable por la elevada disponibilidad de divisas provistas por los ingresos extraordinarios del petróleo. Eliminó la independencia del Banco Central de Venezuela (BCV) y lo convirtió en la caja chica del gobierno lo que incrementó los niveles de inflación sustantivamente. A fin de compensar los efectos negativos de la inflación en los sectores de bajos ingresos creó programas de subsidios como las Misiones y Mercal lo que logró disminuir los niveles de pobreza según cifras de la CEPAL. El desmantelamiento institucional implicó a las de contraloría que también fueron subordinadas al régimen dejando de lado sus tareas ordinarias. Los hechos de corrupción proliferaron lo que incluía al primer mandatario, que utilizaba los recursos públicos como si fueran su hacienda personal, como lo apunta Krauze en su obra “El poder y el delirio”.

Todo este tinglado fue posible en el contexto de los elevados precios del petróleo. Cardozo en la página de DW habla de que en ese periodo entraron 1 billón de dólares que se despilfarraron. Surgieron en ese momento voces como las de Michael Reid, corresponsal para América Latina de la revista The Economist, el cual alertó que se estaban sentando las bases de un Estado Fallido, lo cual se haría evidente cuando los precios del petróleo disminuyeran. Utilizó los ingresos extraordinarios del petróleo para apoyar a los liderazgos y regímenes autoritarios de América Latina como el cubano. Una de las alianzas más relevantes fue la que mantuvo con Fidel Castro subsidiando a Cuba con petróleo el cual se concedía con facilidades de pago. Se crearon varias organizaciones como el ALBA con las cuales se buscaba fomentar la presencia de Cuba y compensar la influencia de Estados Unidos en la región.

Una vez que Chave fallece en el 2013 Maduro es elegido como su sucesor, éste trata de prolongar la vigencia del legado de su mentor a pesar del desplome de los precios del petróleo en el 2014. Como lo señala Guillermo Tel Aveledo profesor especializado en el estudio de las ideas políticas (citado por Cardozo) “Maduro en sus primeros años continuó fielmente la línea autoritaria y económicamente interventora de Hugo Chávez. Lo cual potenció aún más los efectos nocivos de esas políticas”. La utilización reiterada del BCV como caja chica del gobierno para financiar el elevado gasto gubernamental pasa factura y se traduce en una creciente inflación que al final se convierte en hiperinflación a finales del 2017. Los niveles de pobreza se disparan y eclosiona una crisis humanitaria que obliga primero a cientos de miles y luego a millones a emigrar.

La hiperinflación y la crisis humanitaria que provoca obligan al régimen a cambiar su agenda, aceptando la dolarización en curso y abandonando la economía de controles implícita en el “Socialismo del Siglo XXI”. Como lo señala Cardozo en su columna “es solo durante estos últimos tres años que Maduro en lo económico se ha apartado en alguna medida del legado de Chávez y por ello ha sido criticado como traidor por algunos sectores ortodoxos de la izquierda”. Es el caso del Partido Comunista de Venezuela el cual formaba parte de la alianza oficialista y ha roto con el régimen de Maduro acusándolo de neoliberal.

La posición de sectores como el PCV que defienden el legado de Chávez y responsabilizan al régimen de Maduro de la crisis humanitaria y la emigración de millones de venezolanos, no es coherente con los hechos analizados. Como lo señala Cardozo en su columna “cada vez resulta más difícil evocar el legado de Chávez sin relacionarlo con todo lo que ha sufrido Venezuela desde su muerte…”

Referencias

Cardozo, Ramón. 2023. Venezuela y el legado de Chávez a 10 años de su muerte. DW. 3 de marzo (disponible en: dw.com)

Debray, Laurence. “El amargo legado de Hugo Chávez (disponible en: dw.com)

Krauze, Enrique. 2008. El poder y el delirio. Tusquets Editores.

Larralde, Humberto. ¿Fascismo de izquierda? Una mirada al régimen-chavo madurista. Tal Cual.

Reid, Michael. 2007. Forgotten continent. The Battle for Latin America´s Soul. Yale University Press.

Profesor UCV

 5 min


Julio Dávila Cárdenas

Si hay algo en lo que la inmensa mayoría de los venezolanos está de acuerdo, es en el hecho de que este régimen ha sido el peor gobierno en la historia del país en los últimos cien años. Esto bastaría para comprender que es imprescindible cambiarlo, ya que de no ser así estaríamos a las puertas del caos, que cada día se ve más cerca.

Ahora bien, buena parte de nuestros dirigentes políticos deben estar conscientes que ese necesario cambio solo se puede lograr dejando a un lado los intereses personales para buscar los del país y su gente. De acuerdo a las encuestas que circulan, la población que está en contra del gobierno supera ya el setenta por ciento, pero eso no quiere decir que todos ellos estén conformes con la actuación de los partidos y dirigentes de la oposición, antes por el contrario, muchos consideran que dejan mucho que desear. Pareciera que estamos llegando a aquello que decían los sureños: ¡Que se vayan todos! Y es que si bien es cierto que el régimen no solo no les resuelve los problemas a la gente, sino que se los agrava, no lo es menos que ven a los líderes opositores en una permanente lucha fratricida para tratar de lograr la candidatura presidencial denigrando de los otros aspirantes, sin tomar en cuenta que los humillados, deberán ser quienes le prestarán apoyo para la campaña en contra del candidato oficialista y sin su concurso será más duro el camino. La oposición debe generar confianza en el electorado.

Por otra parte resulta imprescindible que exista un programa de gobierno que sea creíble y eso debe ser producto del consenso entre los aspirantes. Todos los verdaderos opositores deben poner a su gente a trabajar en la elaboración de ese programa de gobierno común y antes de la fecha de elección del candidato, aceptar que todos se comprometerán a hacer posible el cumplimiento de esa propuesta de país, una vez en el gobierno.

El régimen sabe perfectamente que está en situación de minoría y por ello ha puesto y seguirá poniendo todas las trabas posibles para impedir la elección del candidato opositor. Dependerá de la confianza y credibilidad de la gente que la “terrible travesía haya terminado” y ello solo se logrará si se ve unida a la oposición. Como dijo Ramón Guillermo Aveledo, “no se trata de que nos unamos porque tenemos una candidatura, tenemos una candidatura porque estamos unidos”. La Biblia nos recuerda que todo reino dividido contra sí mismo queda desolado y cae casa contra casa.

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Mariana Mazzucato, Ngozi Okonjo-Iweala, Johan Rockström, Tharman Shanmugaratnam

La crisis hídrica mundial ya no se puede ignorar. Sin una gestión adecuada del agua, no podremos enfrentar el cambio climático, y la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo

La serie inédita de inundaciones, sequías, ciclones y olas de calor del año pasado fue una muestra de lo que viene. Pero mientras esos desastres concitan abundante atención, la crisis hídrica subyacente pasa inadvertida. Los problemas relacionados con el agua (su escasez o su exceso, que no sea pura y apta para el consumo) ya provocan inseguridad alimentaria y sanitaria crónica en regiones enteras. Cada 80 segundos muere un niño de menos de cinco años por una enfermedad causada por el agua contaminada; y cientos de millones más crecen sin poder desarrollarse bien y con perspectivas vitales disminuidas.

Para colmo de males, hemos ingresado a un círculo vicioso en el que a través de su interacción, la crisis hídrica, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad y de capital natural se agravan mutuamente. La erosión de humedales y la pérdida de humedad del suelo amenazan con convertir algunos de los grandes depósitos de carbono del planeta en nuevas fuentes de emisión de gases de efecto invernadero, con consecuencias climáticas devastadoras.

La mayor parte de la lluvia que recibe un país cualquiera se genera fuera de su territorio. La disponibilidad de agua dulce depende en última instancia de las precipitaciones, que a su vez dependen de la presencia de océanos estables, bosques intactos y ecosistemas saludables en otros países y regiones. Pero estamos desestabilizando la capacidad de los sistemas terrestres y oceánicos para generar agua.

Como copresidentes de la Comisión Mundial sobre la Economía del Agua, convocamos a una acción colectiva para superar la crisis hídrica. Debemos organizar una respuesta más audaz, con mayor integración intersectorial, más interconectada en los niveles nacional e internacional y más equitativa que las iniciativas anteriores. Nuestro trabajo muestra que esto demandará una nueva «economía del agua» y una estrategia integral basada en siete puntos clave.

En primer lugar, debemos reconocer que el ciclo mundial del agua es un bien común y gestionarlo como tal. Puesto que en última instancia todos estamos conectados a través del agua, debemos trabajar juntos para romper el círculo vicioso y volver a una trayectoria hídrica sostenible. Eso demandará una mirada basada en la justicia y la equidad para todas las comunidades en todos los lugares del mundo.

En segundo lugar, debemos adoptar un enfoque de misión, que abarque todas las formas en las que el agua es un elemento clave del bienestar humano. Eso implica tratar el acceso a agua apta para el uso doméstico como un derecho humano y actuar en forma colectiva para estabilizar el ciclo hidrológico global mediante una gestión del uso industrial del agua. Para garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia de las cadenas de suministro de alimentos, y para preservar la biodiversidad y los sumideros naturales de carbono, necesitamos una revolución en la gestión del agua verde (de lluvia) y azul (de riego).

Además de movilizar a las diversas partes interesadas, tenemos que usar políticas de innovación y estrategias industriales para catalizar soluciones a la crisis hídrica. Hay que aumentar las inversiones en el agua por medio de nuevas alianzas público‑privadas tan ambiciosas como las que nos llevaron a la Luna hace cincuenta años; pero con condiciones contractuales que garanticen una amplia coparticipación en el valor creado en forma colectiva.

En tercer lugar, hay que dejar de subvalorar el agua. Con una fijación de precios adecuada y apoyo selectivo a los hogares pobres, habrá un uso más eficiente del agua en todos los sectores, más equitativo entre comunidades y más sostenible en los niveles local y global. Pero los procesos de toma de decisiones también deben tener en cuenta el valor no económico del agua, para proteger el ecosistema más amplio del que depende el ciclo del agua (y con él, las sociedades humanas).

En cuarto lugar, debemos eliminar en forma gradual subsidios al agua y a la agricultura por un monto anual cercano a los 700 000 millones de dólares (que a menudo alientan un consumo excesivo de agua y otras prácticas perjudiciales para el medioambiente) y reducir las pérdidas en los sistemas de distribución actuales. Eso liberará importantes recursos para incentivar la conservación del agua y dar apoyo directo a los hogares pobres.

En quinto lugar, debemos establecer alianzas para la justicia hídrica de modo tal que los países de ingresos bajos y medios puedan invertir en el acceso al agua y en la resiliencia y sostenibilidad de los sistemas hídricos, en formas que contribuyan al mismo tiempo a sus objetivos nacionales de desarrollo y al bien común global.

Esas alianzas ayudarán a reunir una variedad de flujos de financiación, no sólo porque los ineficientes subsidios locales se redirigirán a usos mejores, sino también porque los bancos multilaterales y otras instituciones de financiación del desarrollo podrán multiplicar el impacto de los fondos públicos y atraer junto con ellos más capital privado hacia los proyectos. El retorno económico de esas inversiones superará con creces el costo, sobre todo si las alianzas se diseñan de modo tal de maximizar sinergias con las iniciativas de lucha contra el cambio climático y lograr un crecimiento más inclusivo.

En sexto lugar, tenemos que dar apoyo a innovaciones más dinámicas que extiendan el alcance de los escasos recursos hídricos. Esas inversiones también generarán grandes retornos. El viaje a la Luna produjo avances no sólo en la industria aeroespacial sino también en las de los alimentos, la electrónica, las comunicaciones, los materiales y el software. Del mismo modo, concentrarnos en el desafío hídrico implica cambios en la forma de hacer muchas cosas, y eso traerá grandes avances creativos en muchos sectores.

Por ejemplo, para fortalecer los sistemas de almacenamiento de agua dulce tenemos que reimaginar el modo de gestionar los humedales y los recursos hídricos subterráneos, que hoy están peligrosamente agotados. El desarrollo de una economía urbana circular (orientada al reciclaje) para el agua creará una nueva lógica para el tratamiento de aguas de desecho industriales y urbanas. El uso de sistemas de riego de precisión, agricultura de secano resistente a sequías y cultivos que demanden menos agua aumentará la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y los ingresos de los agricultores. Y es posible reducir la huella hídrica de los procesos industriales, por ejemplo mediante la reutilización del agua en la producción de materiales críticos como el litio que necesitamos para una electrificación a gran escala.

Por último, tenemos que reconfigurar la gobernanza multilateral del agua. El sistema actual está muy fragmentado y no está a la altura del desafío. Una herramienta útil en esto es la política comercial. Incluyendo normas sobre conservación del agua en los acuerdos comerciales podemos alentar prácticas más sostenibles y desalentar los ineficientes subsidios al agua. También debemos usar el multilateralismo para desarrollar habilidades y capacidades en el nivel global y para proteger a los agricultores, las mujeres, los pueblos indígenas y los consumidores que están en la primera línea de la lucha por la conservación del agua.

Todavía estamos a tiempo de convertir la crisis hídrica en una oportunidad global para un amplio progreso económico y para un nuevo contrato social centrado en la justicia y la equidad. Si no lo hacemos, dejaremos de tener un sistema planetario seguro.

Traducción: Esteban Flamini

17 de marzo 2023

Project Sybdicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/global-water-crisis-new-eco...

 5 min


Luis Ugalde

Hoy Venezuela está en la ruina y esta tragedia es inocultable a millones que viven el dolor diario de no poder alimentar a sus hijos con los $6 al mes por su trabajo (el más bajo de América Latina) en lugar de los $400 necesarios. Más de 6 millones arrancados del país por la necesidad y 7 millones de empleados públicos, jubilados y pensionados con salarios de hambre.

Considero que Maduro tiene talento político y no se hace la ilusión de que está teniendo éxito por el hecho de que la conducción política opositora esté en derrota y desorientación. Tampoco se puede sentir victorioso por tener la fuerza represiva en sus manos: represión no es buen gobierno y los venezolanos sentimos que aquí no reina el gobierno del bien común, sino del mal común, empeñado en perpetuarse. Lo inteligente sería que el propio gobierno buscara una transición menos catastrófica.

Cuando el Estado dictatorial se derrumba (por ejemplo el Estado nazi derrotado en 1945), no hay más remedio que acudir a la base de la Sociedad Civil y sacar fuerzas de las personas y comunidades para desde ahí reconstruir todo, con mucha creatividad y voluntariado. En las más variadas necesidades brotan como respuesta miles de organizaciones solidarias con las más creativas iniciativas. Venezuela no renacerá con dictadura totalitaria, con toda organización social sometida al control de la cúpula central y “correa de transmisión” de las órdenes dictatoriales. En el antiguo modelo soviético y en la Cuba comunista no pueden haber organizaciones gremiales, asociaciones profesionales, sindicatos, organizaciones filantrópicas, culturales, religiosas, asociaciones de vecinos… realmente autónomas, participativas y democráticas. Aquí la “Democracia Participativa y Protagónica” es un cartel desteñido de un establecimiento cerrado. Ahora es una prueba irrefutable del definitivo asalto dictatorial esta ley contra las ONG llamada “Ley de fiscalización, regulación, actuación y financiamiento de las organizaciones no gubernamentales”, que fue aprobada por la Asamblea Nacional, pero que Maduro- siguiendo en esto a Chávez- todavía no la ha refrendado. Es delicado el dilema para el gobierno de Maduro: o ahogar toda vida autónoma de la Sociedad con el Estado quebrado, o abrir la puerta a las fuerzas creativas y autónomas de la Sociedad Civil para que reverdezcan miles de organizaciones fuente de riqueza, activadas por la necesidad y alimentadas por los poderes creadores del pueblo, que constituyen un variada fuerza productora del bien común, que no es exclusiva del Estado.

El estatismo totalitario no es propio de la condición humana ni el individualismo de millones que viven en un mismo territorio, pero cada uno encerrado en sí y buscándose a sí mismo. Como expresa la Enseñanza Social de la Iglesia, cada uno de los millones de “yos” se encuentran en el “nosotros”: reciben, dan y crecen en nosotros: Del “nosotros” venimos y al “nosotros” vamos. Entre los individuos aislados y el Estado surgen los “cuerpos intermedios” y las diversas formas de agrupación y organización vecinal, regional, cada uno con sus identidades y finalidades propias establecidas por sí mismo. En Venezuela hay miles de estas organizaciones que viven dentro del marco democrático de la Constitución respetando las leyes normales que protegen al país de organizaciones delincuentes. Se les da el nombre poco feliz de ONG, Organizaciones No Gubernamentales. Su verdadera identidad no es el NO, sino el SÍ. Son organizaciones sociales fruto de la iniciativa y la creatividad humana solidaria que crecen al impulso de una conciencia social y voluntariado donde cada persona saca lo mejor de sí y lo pone al servicio de la sociedad. Organizaciones humanitarias más necesarias que nunca para atender a cancerosos, ciegos, huérfanos, ancianos, niños sin familia… así como para la defensa de los derechos humanos, para la formación en ciudadanía política… organizaciones religiosas y educativas, culturales y artísticas…

En el actual empobrecimiento y emergencia nacional el gobierno necesita y busca también la colaboración internacional cuya ayuda humanitaria alivia a millones de venezolanos por medio de muchas de estas organizaciones sociales y también de organismos gubernamentales. Este florecer es indispensable para la verdadera “democracia participativa y protagónica”. Pero cuando la dictadura se desboca como en Nicaragua, busca eliminar todo aquello que sea capaz de funcionar sin depender del poder estatal. Entonces se inventan leyes para controlar, reprimir y eliminar.

Por eso ahora hay alarma nacional e internacional ante esta ley. Incluso expertos y ponderados integrantes de la Misión de Investigación de la ONU en Venezuela la consideran “un punto de no retorno en el cierre del espacio cívico y democrático en Venezuela” (Marta Valiñas) y que “la ley está claramente orientada a limitar, no a facilitar el ejercicio del derecho de asociación” (Francisco Cox). Ley que aumenta la pobreza y mata la productividad ciudadana.

Si el gobierno quiere perseguir la delincuencia organizada, ya sabe a dónde tiene que actuar para controlar el tráfico de la droga y el oro, negocios con los cuales está familiarizado e interesado.

16 de marzo 2023

El Nacional

https://www.elnacional.com/opinion/democracia-protagonica-o-dictadura-ci...

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Juan Fernando Marrero Castro

Si alguna frase se ajusta mejor a la oportunidad que la comunidad universitaria de la Facultad de Agronomía y la de toda nuestra UCV tienen, es la que da nombre a este artículo...cambio de época. Las elecciones del 26 de mayo son la primera oportunidad que tiene la Universidad en muchos años, para renovar no solo caras sino ideas y estructuras pero en régimen electoral transitorio.

Se plantea la imperiosa necesidad, casi a modo existencial, no solo de regularizar a partir de las venideras elecciones la periodicidad de su realización, sino también de recuperar la inspiración y la esperanza de que las cosas pueden cambiar hacia un destino superior para todos los miembros de nuestra Comunidad.

Cabe una pregunta legítima: ¿Acaso las elecciones universitarias cambiarán el acoso del gobierno en contra de los profesores y demás trabajadores universitarios y de la propia universidad por causa de los paupérrimos salarios y el estrangulamiento presupuestario? Posiblemente no, porque esta variable está fuera de las posibilidades reales de control de la comunidad en regímenes cómo el actual, caracterizados por la autocracia, la arbitrariedad y el desconocimiento de las instituciones que representan legítimamente a la universidad y que permitirían su funcionamiento dentro del marco de su constitucional autonomía.

Aun así, hay variables que la autoridad máxima de una Facultad que es su Decano puede controlar y transformar para beneficio de todos, con claridad de conceptos, líneas programáticas definidas, pensamiento constructivo y un liderazgo motivacional. A saber, planificar y coordinar esfuerzos, actualizar normas y reglamentos obsoletos, crear nuevas instituciones, llevar adelante programas en beneficio de la comunidad, representarla en el ámbito externo para reconstruir o fortalecer los vínculos con su entorno mediato e inmediato. Asimismo, un Decano puede y le corresponde realizar y concretar alianzas institucionales de alto impacto con el sector privado y con sectores públicos no hostiles a la universidad, proponer y llevar adelante una política de innovación e investigación que relance a la institución y la ubique en el siglo XXI. Reunir la oferta tecnológica presente en la Facultad de Agronomía, junto con lo más valioso que son sus recursos humanos, es una obligación, para ofrecerla al mundo exterior y promover nuevas ofertas innovadoras.

De igual manera una gestión con criterios gerenciales y rendición de cuentas, simplificando y digitalizando todos los trámites de rigor, es fundamental para el cambio necesario.

Claro que sí se pueden hacer muchas cosas independientemente del cerco exterior. Ahora bien, ¿Por qué la sensación de letargo y postración, del permanente y ya instaurado “no se puede”? ¿Por qué la sistemática costumbre de creación de comisiones ante cualquier problemática que tradicionalmente no llegan a resolver los problemas reales? ¿Por qué se ha distorsionado la naturaleza del Consejo de Facultad, anclado burocráticamente en asuntos de "mero trámite" o de "recibidos y en cuenta" y obstinadamente empeñado en dictar actos de forma inmotivada, discriminatorios y alejados del debido proceso administrativo en casos concretos?

Estoy convencido que la Comunidad de nuestra Facultad de Agronomía no solamente desea este cambio, sino que lo exige y no solo un cambio de rostros, sino de las ideas ancladas en un pasado napoleónico que no es reeditable, una verdadera transformación innovadora, una forma distinta de aproximarse a las personas y a los problemas, para visualizar situaciones críticas incluso antes de que ocurran, previniéndolas y reduciéndolas, pero lo más importante, resolviendo los problemas que son inmensos, mediante una coordinación efectiva que incluya a todos, construyendo la confianza necesaria para que mediante la cooperación de todos se puedan solucionar los problemas que agobian a nuestra institución.

La Facultad de Agronomía debe y puede recuperar su capacidad innovadora frente al país y de cara al futuro inmediato. Convertirse en la guía que marca los lineamientos de una política científica para la agricultura, en pro de la seguridad alimentaria y del derecho a la alimentación, con sus recursos humanos alineados en la formación de Ingenieros Agrónomos y Agroindustriales al más alto nivel de excelencia.

El 26 de mayo es una fecha trascendente para nuestra vida universitaria, quizás la más trascendente en más de una década, porque se presenta como la oportunidad necesaria para encender el motor del cambio. Hemos llegado al límite de un tiempo que se constituye en un cambio de época. Participemos y construyamos la Facultad que soñamos, la Facultad que merecemos.

Facultad de Agronomía-UCV

Precandidato a Decano

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Eddie A. Ramírez S.

La responsabilidad social de una empresa incluye su relación y compromiso con el accionista, con sus trabajadores, clientes, proveedores y con el entorno en el que realizan sus actividades. ¿Cuál ha sido la responsabilidad social de nuestra industria petrolera en las etapas de las transnacionales (1920-1975), de la meritocracia (1976-2002) y de la destrucción (2003 al presente)? ¿Fueron siempre las transnacionales unas villanas? ¿Es cierto que la Pdvsa meritocrática no se preocupó por su entorno? ¿Acaso ahora Pdvsa sí es del pueblo? El libro Responsabilidad social de la industria petrolera venezolana: apuntes y testimonios, que acabamos de enviar a la imprenta contiene información sobre estas etapas, con énfasis en las relaciones con el entorno.

El mismo no pretende ser exhaustivo. Tiene los siguientes objetivos :1- Señalar algunas contribuciones realizadas por las transnacionales antes de la estatización. 2- Consignar los logros de Pdvsa en el negocio petrolero y en su aporte al progreso de las comunidades. 3- Reseñar lo realizado por Pdvsa después del año 2003, cuando asumió actividades no relacionadas con los hidrocarburos, con la aclaratoria de que su último informe es del 2016. 4- Ofrecer algunos elementos que permitan conocer y evaluar lo realizado.

El compromiso con el accionista es suficientemente conocido, no así lo realizado en las comunidades. En las dos primeras etapas este tópico se manejó, equivocadamente, con un bajo perfil. La excusa fue que “no se debía divulgar mucho para evitar que llovieran peticiones de apoyo”, tanto de otras comunidades alejadas de las áreas operativas, como del gobierno central, gobernaciones y alcaldías. Posterior al año 2003, el gobierno descargó en Pdvsa actividades que no le competen, divulgando alcances y resultados que ameritan escudriñarse, ya que la empresa administra recursos que antes entregaba al fisco.

Poco se ha escrito respecto a las relaciones y contribuciones de la industria petrolera con su entorno operacional. Por ello, hemos querido hacer un aporte no exhaustivo, para lo cual nos hemos valido del conocimiento personal, pero primordialmente de testimonios y publicaciones técnicas de distinguidos profesionales. Esta labor se facilitó por haber trabajado en algunas organizaciones que desde Petróleos de Venezuela (Pdvsa) o desde afuera de esta empresa, pero con programas financiados por la misma, dedicaron esfuerzos en pro de una relación más armónica entre la actividad petrolera y el medio rural.

Manuel Bermúdez Romero nos suministró información sobre los aportes realizados a la infraestructura, incluyendo vías de comunicación, escuelas, hospitales, dispensarios, así como a la cultura. Dicha información abarca las dos primeras etapas. Luis Marcano González escribió sobre el Servicio Shell Para el Agricultor y su heredera, la Fundación Servicio para el Agricultor (Fusagri), con datos sobre el impacto de ambas organizaciones en el sector agrícola. También sobre el Colegio de Agricultura Simón Bolívar, que formó estudiantes de un gran número de países.

La empresa Palmaven, filial de Pdvsa, realizó numerosos programas sociales, ambientales, de asistencia técnica a los agricultores y empresas mixtas con mayoría accionaria del sector privado. Reconocemos la labor de los dos presidentes que me precedieron, Alfredo Gruber, el fundador, y Fernando Sánchez, ambos con sensibilidad social, constituyeron un equipo competente.

El artículo sobre los programas sociales fue elaborado por Oralyn Caldera, en el que enfatiza el trabajo en las cuencas hidrográficos, conjuntamente con la red de actores. La parte ambiental fue responsabilidad de Andrés González, Pedro Marcano y Freddy Marín, entre otros. Los testimonios sobre la asistencia técnica a los agricultores son de Pedro Pereira y Anayansi Perozo, en la descripción de algunas empresas mixtas colaboraron Fernando Morales y José Estrada. Además, se resumen siete trabajos técnicos en el área de ambiente, dos en lo social y dos en asistencia técnica.

Las actividades de la Fundación Zumaque las describe Beatriz Cisneros. Los programas de Intevep con su entorno los reseña Paulina Romero, al igual que lo referente al Centro de Arte La Estancia. Alcira Ascanio, nos ofrece lo realizado en el cortafuego vegetal en el cerro El Ávila y la recuperación de un bosque xerofítico en Falcón. Pedro Castillo nos narra una experiencia de apoyo a la comunidad de Pariaguán y Rafael Juárez nos relata sus vivencias en el área cultural en Falcón. Este libro no hubiese sido posible sin la colaboración de los citados y de otros. También agradecemos las observaciones de Beatriz García y de Rafael Gallegos.

La información recabada permite concluir que, en las dos primeras etapas, las petroleras cumplieron con su accionista, trabajadores, clientes y proveedores. Las transnacionales, después de 1943, hicieron importantes donaciones a las comunidades y a la infraestructura nacional. Durante la etapa de la Pdvsa meritocrática (1976 al 2002), se pasó del concepto de donaciones al de inversión social, con el ingrediente importante de trabajar conjuntamente con los miembros de las comunidades y otros actores. En la etapa posterior resalta la abundancia de Misiones y otros programas sociales, pero con gran discontinuidad e injerencia política; hay corrupción, caída de la producción, escasez de combustibles, innumerables accidentes y trabajadores mal remunerados.

Como (había) en botica:

El Movimiento de Ciudadanos Venezolanos en el Mundo, instaló el sábado pasado el capítulo de Estados Unidos. Su objetivo es defender el derecho a votar, en las primarias y en las presidenciales, de quienes integramos el 25 estado de nuestra patria. Con el apoyo de gran parte de la diáspora podemos lograrlo. Este Movimiento no tiene carácter político y, por lo tanto, no apoya a ningún precandidato presidencial.

Lamentamos el fallecimiento de Félix Bonillo, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

21/03/23

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Laureano Márquez

Como cada comienzo de año, aunque este ya está bien entradito en meses, vuelven las profecías de Nostradamus a ponerse de moda. Sorprendentes siempre las deducciones que de sus planteamientos sacan los expertos en vaticinios.

Por ejemplo, se le atribuye al célebre boticario francés haber profetizado la muerte de la reina de Inglaterra y el ascenso de Carlos, al escribir: «La muerte repentina del primer personaje, será cambiado y pondrán otro en su reino».

Honestamente, uno espera un poco más de precisión en la cuarteta, algo al estilo de: «A media asta, iza bel bandera sobre dos columnas y luego pondrán al de la pluma chorreada». Así sí que se podría creer que está hablando de Isabel II y de su heredero.

Pero, en fin, en materia de profecías la gente se contenta con poco y cada quien pone en ellas lo que desea ver.

Para este año tenemos la siguiente: «Siete meses de gran guerra, gente muerta por el mal. Rouen, Evreux no caerá ante el rey». Según los especialistas esto se refiere a la invasión rusa de Ucrania.

Para comenzar, la agresión a Ucrania ya sobrepasa el año, guerra siempre ha habido a lo largo de la historia universal y el mal siempre ha causado muertes inocentes, además, las ciudades aludidas en la cuarteta son francesas. Por lo menos podría haber dicho zar, en vez de rey.

Otra predicción para el 2023: «Falla de luz en Marte». Esto, que en nuestro contexto fácilmente podría interpretarse como «falla de luz el martes», es tomado por los sesudos conocedores del adivino como el fracaso de la misión con la que la agencia espacial europea piensa colocar un Róver en el Planeta Rojo.

Y esta otra: «No abades, monjes, novicios para aprender; la miel costará mucho más que la cera de las velas. Tan alto el precio del trigo, ese hombre está agitado. Su prójimo para comer en su desesperación», ha sido interpretada en una gama de matices que va desde la renuncia del papa Francisco hasta el aumento de inflación mundial que nos conduce al canibalismo.

Definitivamente, con intérpretes así, no hay que ser Nostradamus, como dice el dicho, para saber lo que se avecina. Más honesto sería profetizar: «Cualquier cosa puede suceder, incluso que no suceda nada».

En lo que al autor de estas líneas toca, se niega a aceptar predicciones que no tengan nombre, apellido, fecha o al menos hechos señalados con claridad.

Por ejemplo, profeta serio, Miqueas, cuando vaticina: «Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre los clanes de Judá, de ti vendrá por mí uno que gobernará a Israel, cuyos orígenes son desde el principio, desde la antigüedad.» (Mi. 5:1) Esto se llama dar las coordenadas precisas, pues en Belén nació Jesús.

Profecía que concuerda, por cierto con la de otro profeta, Jeremías: «He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra» (Jer. 23: 5). Efectivamente, Belén es la tierra del rey David, cuyo nombre figura entre los ascendientes de Jesús.

Eso se llama concordancia predictiva.

Bueno, aunque el autor de estas líneas dista mucho de poseer el don adivinatorio de Jeremías, ni tampoco la habilidad poética del francés, no podía cerrar sin lanzar algunas cuartetas proféticas de mi propia inspiración visionaria:

«El cerebro conectado

veremos dentro de poco

con microchip encajado

justo en la base del coco.

Vida virtual viviremos

con el control de un botón,

así resucitaremos

después de cada apagón.

Lo bueno es que sin deslices

y sin vivir camuflados

estaremos muy felices,

pues seremos enchufados».

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