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Opinión

Guillermo Mendoza Dávila

Hoy nos toca hacer un paréntesis para honrar la memoria de un grande del empresariado venezolano, promotor industrial, líder de los gremios y persona íntegra en todas las actuaciones que le conocí. Cuando hago un recuento de quienes influyeron en mí, sirvieron de ejemplo y ayudaron a echar las bases de la gran pasión que siento por lo que hago profesionalmente, la total dedicación a promover y propender al éxito del sector productivo, no puedo menos que recordar el patrón de conducta de ese “roble” y modelo a seguir, como lo fue Don Adán Celis González.

Nunca olvido aquella noche de 1988 en la Asociación de Ejecutivos de Carabobo cuando siendo yo todavía un junior profesional, había recibido una invitación de Cosme Liccardo Galli y demás miembros de la Directiva de la AEEC y me preparaba para dictar una Conferencia sobre la situación de la economía venezolana, cuando justo al llegar al podio…se fue la luz, quedando a oscuras aquel gran salón con más de 200 asistentes bien trajeados y expectantes, iluminado tan solo por una única lámpara de emergencia al fondo del local.

Adán Celis había sido invitado a conformar el presídium y mientras esperábamos que restablecieran el servicio eléctrico me dijo, “mira hijo, toda esta gente que está hoy aquí vino a oírte hablar a ti y no es culpa de ellos que no haya luz; además, cuando yo cerré mi campaña para la presidencia de Fedecámaras se fue la luz y yo di mi discurso de clausura a oscuras y gané las elecciones, así que párese y hable”. Su estilo era así de llano y así de directo; pues nada, con ese espaldarazo bajé de la tarima y di mi charla sin sonido y sin poder leer las notas que llevaba preparadas. La conferencia resultó un resonado éxito y para siempre quedó grabado en mi recuerdo el apoyo y la confianza de Don Adán Celis aquella noche.

Compartimos en varias oportunidades, como la organización de una de las últimas Asambleas de Fedecámaras que se dio en Valencia, él como Expresidente y yo como miembro del comité organizador y en algunas otras actividades gremiales similares. Su posición ante cualquier asunto era siempre recta, clara y enfocada en el beneficio del sector empresarial. Esa dedicación continua y desinteresada eran para mi fuente de inspiración y recuerdo que pensaba, si este señor que ya fue presidente del máximo ente gremial del país sigue trabajando a diario para apoyar y contribuir, todos los demás debemos seguir su ejemplo.

Hoy, cuando veo la foto de ambos juntos, sonriendo al final de la charla de esa noche del 1988 y leo que falleció uno de mis mentores, no puedo menos que reconfortarme en saber que su trayecto dejó grandes huellas entre aquellos quienes de él aprendimos como hacer las cosas, a hacerlas bien y a hacerlas por el bien del empresariado, de forma siempre correcta y absolutamente desinteresada.

Descanse en paz Don Adán Celis Gonzáles, que bien se lo merece. Mis sinceras palabras de condolencia sus familiares y amigos cercanos. Yo disfruté mucho de él en cuanto a lo me correspondió compartir.

guillermomendozad@gmdconsultor.com

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Observatorio Electoral Venezolano

Cada 15 de septiembre, desde 2007, se conmemora en el mundo el Día Internacional de la Democracia. Desde su proclamación, Naciones Unidas lo entiende como una oportunidad para recordar que la democracia es un proceso y un objetivo, que debe centrarse en las personas y que debe ser entorno para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos.

El principio de celebración de elecciones periódicas por sufragio universal es, claro está, un elemento esencial de la democracia, de acuerdo con la ONU. Pero no el único. En muchos países, las clases políticas todavía quieren hacer creer a sus ciudadanos en aquella fórmula reduccionista “elecciones igual a democracia”; es decir, donde hay elecciones, sean como fueren en garantías y condiciones, automáticamente hay democracia, sin más.

Las elecciones, ciertamente, siguen siendo el centro de la democracia, no solo desde el punto de vista de la práctica política sino también desde el punto de vista teórico, aprecia, de entrada, el profesor del área de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Salamanca, Guillermo Boscán. “Sin elecciones no hay democracia”, abrevia.

Ahora bien, las elecciones tienen necesariamente que estar rodeadas de una serie de garantías y condiciones para ser válidas y considerarse legítimas. “No cualquier elección es suficiente”, advierte Boscán, venezolano y docente de la asignatura Teoría de la Democracia en la universidad más antigua de habla hispana.

En consecuencia, esta definición mínima de democracia (la electoral) no es suficiente. Podemos terminar de redondear esta discusión repasando que las elecciones periódicas, auténticas y competitivas (unas buenas elecciones, como solemos llamarlas en el OEV) son una condición necesaria mas no suficiente para la caracterización de los sistemas democráticos modernos.

En esta misma línea, Boscán toma en cuenta lo que los teóricos llaman “democracia de salida”, la cual se basa en las respuestas del sistema político a los problemas básicos de la gente. “No se trata de una cuestión ideológica, se trata de una cuestión operativa. Es en la resolución de los problemas de los ciudadanos en donde reside el centro de la legitimidad del sistema y su funcionamiento”, ilustra el académico, en entrevista con el OEV.

Modelo en crisis

Que la democracia como sistema está en crisis es una idea que descansa sobre evidencias tanto cuantitativas como cualitativas.

Cuantitativamente, el más reciente Índice Global de la Democracia de The Economist resulta demoledor: si hacemos énfasis en la región, el 98 % de los latinoamericanos no vive en una democracia plena. Las excepciones: Uruguay y Costa Rica. En el resto de los países latinoamericanos, muchas democracias son caracterizadas como defectuosas o híbridas y, en la cola, cuatro regímenes de la región calificados como “autoritarios”, incluida Venezuela, que en líneas generales ocupa el puesto 151 entre el total de 167 países del mundo evaluados.

Cualitativamente, el descontento social con la democracia tiene su raíz, según analistas, en la falta de resultados para la solución de los grandes problemas de nuestro tiempo, como la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la impunidad y la violencia. Se añade a esto agravantes como la crisis de credibilidad de las instituciones, la creciente polarización afectiva, el potencial de la desinformación y el sistema de vigilancia social, que en Venezuela encuentra una expresión en el Sistema Patria.

Sobre por qué la democracia como sistema de gobierno está en crisis, Boscán coincide en la idea de la irresolución de los problemas básicos. “El momento en que nos encontramos presenta desafíos importantes desde el punto de vista humano, fundamentalmente, en el impacto de las nuevas tecnologías y las formas en que nos relacionamos. La democracia va con retraso en su proceso de adaptación ante los nuevos desafíos”, razona el profesor de Salamanca.

Pese a esto, Venezuela es el segundo país de América Latina con el más alto apoyo de los ciudadanos a la democracia, según el más reciente estudio de opinión pública Latinobarómetro, hecho en 18 países de la región por esta entidad basada en Chile.

Este reporte contextualiza que, el hecho de que en 2021 el 69 % de los venezolanos apoye a la democracia, se corresponde con los altos valores registrados en este indicador a lo largo de los años, que alcanzó su punto más alto en 2013, con 87 % de apoyo. “Parece una paradoja, pero tal vez el hecho de que el sistema democrático en Venezuela está cuestionado explique el persistente apoyo a esta forma de gobierno entre los encuestados allí”, interpretó CNN.

¿Se apoya, porque se percibe débil? Cálculos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con base en las mismas encuestas de Latinobarómetro, revelaron que 84 % de los venezolanos cree que el país “está gobernado en beneficio de los intereses de unos pocos”.

Es tendencia, de hecho, entre los latinoamericanos el rechazo a las “democracias capturadas” o, dicho de otra forma, al proceder de unas élites políticas y económicas minoritarias que defienden sus intereses desde los gobiernos en detrimento de las mayorías sociales de la región.

La herramienta de la observación

Con este marco referencial, los sistemas electorales parecen estar pagando la insatisfacción que está produciendo la no resolución de problemas sociales por parte de los regímenes democráticos. En el mundo actual se celebran votaciones en contextos cada vez más adversos.

Es entonces cuando herramientas de la sociedad como la observación electoral, nacional e internacional, se ofrecen como contribuyentes para elevar la calidad democrática de las naciones.

La observación electoral es fundamental para generar confianza en los procesos electorales, más en democracias en proceso de consolidación, valora el profesor Boscán. Sin embargo, matiza, no podemos olvidar que la observación electoral es una solución a un problema del juego democrático. Se imponen, entonces, más retos.

“Debemos seguir trabajando en la prevención del problema, en la generación de una cultura democrática de respeto y reconocimiento mutuo en la competición electoral. Debemos fomentar el desarrollo de una cultura cívica a largo plazo”, recomienda, desde el campo académico.

Haría falta, añadimos en el OEV, repoblar la política. Unamuno escribió que lo que define a una nación es un proyecto sugestivo de vida en común; los grupos nacionales, añade, “no conviven por estar juntos, sino para hacer juntos algo”. En el marco de esta concepción podría decirse que se trata de tener conciencia de un propósito acordado colectivamente y del esfuerzo diario de todos para transitar una ruta que permita alcanzarlo. Hay, pues, que recuperar la palabra, extraviada desde hace demasiado tiempo. El diálogo y los consensos debieran signar el temperamento de nuestras sociedades, bajo los marcos del estado de Derecho y la separación de los poderes públicos.

En la América Latina de hoy la única vía reconocida por todos para acceder legítimamente a ese poder público es la vía electoral, sentenciaba este mes el secretario general de IDEA Internacional, Kevin Casas-Zamora, durante un evento del órgano electoral mexicano. “Esto hay que protegerlo a toda costa, y hay que protegerlo ahora, porque estamos viendo en algunos países de la región claros intentos por parte de algunos gobiernos y fuerzas políticas por debilitar la independencia y la credibilidad de las autoridades electorales”.

En esto, la observación electoral seguirá siendo clave. Ciertamente existen algunas democracias plenas del mundo que no gozan de una observación electoral robusta, de lo cual se desprende que no es el único descriptor de la calidad de la democracia. Pero, lo que nadie duda, es que la observación electoral sí constituye un indicador de calidad democrática cada vez más importante. Que un Estado se oponga a ella acarrea costos políticos, por lo general elevados. De ahí que concluyamos: la observación electoral es, en el mundo y la región contemporáneos, un blindaje para los sistemas democráticos.

Boletín 90. Primera quincena, septiembre de 2022

https://oevenezolano.org/2022/09/boletin-90-la-observacion-electoral-es-...

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Mikhail Bushuev

Los nuevos enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán inquietan a la comunidad internacional. Ambas partes se acusan recíprocamente de haber iniciado las hostilidades en las que Armenia reporta haber perdido por lo menos 104 soldados y Azerbaiyán 50.

Los combates dieron pie a un pronto llamado a la calma de parte de Rusia, que ha sido un factor de poder clave desde el inicio del conflicto por la región de Nagorno-Karabaj. Separatistas armenios provocaron en 1991 la escisión de esa zona de Azerbaiyán. Se desencadenó así una guerra que terminó en 1993, y en la que Bakú perdió el control de la autoproclamada república de Nagorno-Karabaj. La segunda guerra se inició en 2020, cuando Azerbaiyán, apoyado por Turquía, retomó el control de algunos territorios de Karabaj.

Armenia, que alberga una base militar rusa y mantiene una alianza militar con Moscú, pidió ayuda a la Organización de Seguridad Colectiva, una alianza dominada por Rusia. Pero, de momento, el Kremlin no ha reaccionado.

Las últimas hostilidades estallaron mientras los militares rusos están sumidos en la guerra de Ucrania, donde han perdido recientemente el control de gran parte de la región de Járkov. DW conversó al respecto con Hanna Notte, investigadora del Centro para el Desarme y la No Proliferación, de Viena.

DW: Los combates en el sur del Cáucaso se producen cuando Rusia está ocupada con sus reveses en Ucrania. No es coincidencia, ¿verdad?

Hanna Notte: No, no es ninguna coincidencia. Azerbaiyán está aprovechando la oportunidad en momentos en que Rusia está distraída. No es la primera vez que esto ocurre. Los aceríes adoptaron un comportamiento más provocador al principio de la guerra en Ucrania, probando un poco los límites de hasta dónde podían llevar las cosas. Y ahora estamos viendo esta mayor escalada.

Al mismo tiempo, es razonable sugerir que cuando Rusia está tan ocupada con Ucrania, focalizándose en ese conflicto, y su posición se deteriora, otros actores en las inmediaciones reaccionarán sondeando sus límites en aquellos conflictos en los que Moscú ha sido históricamente un factor clave de poder.

Bueno, con Rusia distraída y Europa dependiente de suministros alternativos de gas y petróleo de Azerbaiyán, Bakú parece tener buenas posibilidades de proseguir la escalada, ¿o no?

No quisiera especular mucho acerca de los próximos pasos de Azerbaiyán. Aun así, me parece digno de mención que Azerbaiyán haya decidido hacer esto, pese a que hace poco sus representantes fueron recibidos en Bruselas y a que la UE ha estado tratando de involucrarse más en una nueva mediación entre Armenia y Azerbaiyán en los últimos meses. Así que es bastante sorprendente.

¿Cuáles son los otros actores que podrían usar esta “ventana de oportunidad”?

Se me vienen a la cabeza los iraníes. Me parece que han mejorado su posición con respecto a Rusia en vista de la guerra de Ucrania. Durante mucho tiempo, tuvieron una relación en la que Rusia dictaba los términos y decidía qué se les vendía o no a los iraníes. Ahora tenemos una situación en la que los iraníes están entregando drones a Rusia. Y eso podría alentar a Irán a involucrarse algo más en Siria. (...)

Básicamente, en Occidente tendemos a ver a Rusia como un actor que no es una fuerza estabilizadora en esos escenarios. Concordaría en que Rusia no ha logrado una estabilización sostenible de Siria. Tampoco es necesariamente un actor establilizador en Libia. Pero, especulemos sobre qué ocurriría si Rusia se ve significativamente debilitada por la guerra de Ucrania y desaparece de la ecuación como factor de poder; la situación no se volvería necesariamente más estable. Todo dependería de cómo otros actores llenen el vacío de poder dejado por Rusia y de si estos actores son fuerzas estabilizadoras.

14 de septiembre 2022

DW

https://www.dw.com/es/la-debilidad-rusa-y-el-conflicto-de-nagorno-karaba...

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Perkins Rocha

“No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”, afirmaba Víctor Hugo. Ha llegado el momento de reconocerle a la diáspora venezolana, su derecho fundamental de participar en las próximas decisiones políticas que la ciudadanía, libre y soberana, debe tomar próximamente, para recobrar su camino a la libertad, sin la intervención del régimen de Maduro ni de sus cómplices instituciones, quienes son precisamente, los verdugos y victimarios de su actual condición. Hacerlo es creativo, valiente, indispensable y justo en este momento.

Es innegable que el voto de los venezolanos migrantes tiene hoy su momentum y la notoriedad que hace indetenible a esta idea, nace del impulso que ha tomado en nuestra conciencia, que esos más de seis millones ochocientos mil (6.800.000) migrantes y refugiados de nacionalidad venezolana que se han visto forzados a huir de su patria, por hambre, enfermedad, violencia y persecución política, para encontrar un espacio donde se respete su libre proyecto de vida, se han constituido en el mayor éxodo que haya tenido la humanidad en la época moderna, superando a Siria y Ucrania. Sus razones de opinar sobre el destino del país, son tan legitimas como las de quienes permanecemos en él.

Ellos, a quienes el régimen, les ha negado el uso de su identidad, negándoles la renovación de sus cédulas y pasaportes, así como la expedición de documentos que oficialmente demuestren la condición jurídica de sus hijos y familiares cercanos; persiguiéndolos en el exterior y hasta pagando mercenarios para amenazarlos y boicotear sus públicos actos políticos en favor de la democracia; son titulares de derechos políticos que no solo nuestro texto constitucional reserva con carácter de exclusividad a todos los ciudadanos venezolanos (artículo 62 y siguientes de la constitución vigente), estén donde estén; sino que adicionalmente, son derechos reconocidos universalmente por los principales tratados, declaraciones y convenciones de protección a los derechos humanos que hoy existen, entre los que podemos mencionar a la Carta Democrática Interamericana (arts. 2, 3 y 6); la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 23); la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (aparte XX); la Declaración Universal de Derechos Humanos (art, 21); y al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 25), entre otros.

Esta universalización del sufragio y de los derechos ciudadanos a la participación política, son el resultado de las derivaciones naturales que ha tenido históricamente, el continuo y progresivo reconocimiento que la civilización ha hecho, para elevar los derechos políticos de las personas (tales como el tener identidad y ejercer su ciudadanía) a la categoría de derecho humano fundamental, exigible y objeto de protección.

Negarles a los millones de migrantes venezolanos que se encuentran en el exterior su legítimo derecho a participar políticamente, es discriminarlos y consagrar la oscura existencia, en esta era de reivindicaciones en el campo de los derechos humanos, de un nuevo tipo de ciudadanos venezolanos: los de segunda categoría, aquellos que se han marchado del país. Que el régimen lo haga, es comprensible; pero que personas que se califiquen de demócratas lo sostengan, con los mismos argumentos técnicos del oficialismo, es inaudito.

Según los datos publicados por el CNE del régimen, existen en este momento registrados 101.600 venezolanos con derecho a sufragar, de los casi 5 millones que podrían hacerlo si el CNE habilitara el procedimiento de reconocer la nueva ubicación residencial que ellos poseen en el exterior. Todos sabemos que no existe disponibilidad ni interés alguno en hacerlo; así como no existe voluntad alguna del oficialismo, incluido dentro de ellos a la actual directiva del CNE, de levantar los obstáculos legales y las interpretaciones obsoletas que de la normativa electoral, restringen el derecho a la participación política de los venezolanos ubicados en el exterior, a quienes el gobierno de Maduro, les ha negado la regularización de su ciudadanía, por la inexistente emisión de documentación oficial que la demuestre.

Lograr hacer efectivo este reconocimiento es posible; y, además, viabilizar un mecanismo ágil y certero que, al margen de las instituciones del régimen, puedan hacer valer el reconocimiento público con validez internacional, de estos ciudadanos ubicados en el exterior, puede ser una realidad.

Para ello, debemos instar a la comunidad internacional, principalmente a los estados democráticos donde se encuentran el mayor número de venezolanos, especialmente a los más desasistidos (refugiados, asilados y en situación de abandono) a que debidamente asesorados por organismos internacionales, con experiencia y capacidad para garantizar los recursos técnicos, logísticos, institucionales y operativos, para establecer un mecanismo que haga efectiva la participación política de los venezolanos en el exterior, tales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); el equipo electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA); o el equipo del Centro de Promoción y Asistencia Electoral (IIDH/CAPEL) entre otros.

Este mecanismo permitiría, en primer lugar, el registro de estos casi 5 millones de venezolanos en capacidad de votar; y la regularización de su identidad y situación migratoria; y en definitiva, permitiría, sin el control oficial de las instituciones del régimen, su participación política, pudiendo ellos manifestar, mediante un mecanismo libre, universal, directo y secreto, su voluntad sobre el destino político de Venezuela, en especial, la escogencia de una nueva dirigencia opositora, que asuma una estrategia de fuerza, para desalojar al régimen de Maduro.

@PerkinsRocha

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Hispanopost

Los alcaldes del oficialismo -y también los gobernadores- a voz baja han iniciado contactos con los diputados de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional con el fin de advertir sobre los riesgos que afrontan en su funcionamiento en caso de aprobarse el proyecto de Ley Orgánica de Coordinación y Armonización de las Potestades Tributarias de los Estados y Municipios, tal como lo presentó el Ejecutivo nacional, revela el semanario Exclusivas Económicas.

Las alcaldías cada día dependen menos del situado constitucional que reciben del Gobierno central. Se eliminaron las transferencias que había por concepto de asignaciones económicas especiales y fondo de compensación interterritorial y la alternativa que encontraron fue elevar las alícuotas por concepto de actividades económicas.

Un punto que recuerdan los alcaldes a los parlamentarios es que el cobro de impuestos está permitiendo cubrir la remuneración que están pagando a los trabajadores a través de bonificaciones, dado que los sueldos y salarios establecidos por el Gobierno central a través de la Oficina Nacional de Presupuesto son insuficientes.

Indica la publicación que los empresarios de manera particular y las organizaciones gremiales que representan al sector privado, no obstante, han venido denunciando cómo los impuestos municipales se han convertido en una forma de voracidad fiscal y a lo anterior se agrega que varias gobernaciones y alcaldías en Venezuela carecen de una estructura tributaria y eso agrava la forma como se cobran los impuestos que competen a gobiernos regionales y locales.

De hecho, en las reuniones que ha tenido la Comisión de Finanzas se ha señalado que 139 alcaldías no cuentan con una estructura formal para el cobro de impuestos.

Por lo pronto, los alcaldes opositores pasan a tener notoriedad en su oposición al proyecto de ley de armonización tributaria, sobre todo porque se considera que la propuesta se convierte en una nueva amenaza contra el proceso de descentralización.

14 de septiembre 2022

Redacción Caracas

Redacción Caracas Hispanopost

https://hispanopost.com/el-proyecto-de-ley-de-armonizacion-tributaria-se...

 1 min


Marcelo Cantelmi

Toda guerra se basa en el engaño. Por eso inicialmente hubo cuotas serias de cautela entre los analistas respecto a la sorprendente y desordenada retirada de las tropas del Kremlin asediadas por una contraofensiva relámpago ucraniana. Una duda importante era si podía tratar de una maniobra moscovita o de una clara derrota militar. Y en tal caso si existían posibilidades de una recuperación.

Pero se han sumado indicaciones de que algo efectivamente está sucediendo en el frente lo que confirmaría esta evolución negativa para Rusia en un conflicto que aparecía hace semanas estancado y con cuotas crecientes de desmoralización entre las tropas invasoras.

En ese sentido, este resultado sería aún más grave si se lo considera como consecuencia directa del fallido de las primeras horas de una guerra que fue calculada por Rusia para extenderse apenas días.

El plan inicial era la toma de Kiev y la captura del presidente Volodimir Zelenski por paracaidistas de un grupo táctico que fueron neutralizados, algunos de ellos antes de tocar tierra, se sabe ahora, gracias a la inteligencia previa recogida y comunicada al comando ucraniano por EE.UU. y el Reino Unido.

Turquía busca tomar ventaja de una eventual debilidad del liderazgo de Putin

Desde entonces el choque militar se convirtió en una serie de intentos de retoma de la iniciativa por parte de Rusia que no solo fue corrigiendo su discurso inicial sobre la motivación para esta guerra contra el país vecino. Además, modificó el objetivo militar que acabó centrándose en el valle del Donbas, en el este pro ruso del país. La región que ahora se convirtió en el espacio de victoria de Ucrania.

Para confirmar la profundidad de lo que está ocurriendo y despejar las dudas quizá convenga observar en otro escenario, también dramático. En las últimas horas las fuerzas de Azerbaiyán, un país satélite de Turquía, lanzaron un ataque en toda la línea contra Armenia. Hay numerosas bajas.

Sucede este capítulo bélico después de la guerra del año pasado por el dominio del enclave armenio de Nagorno Karabaj, que concluyó con la mitad de ese espacio en manos azeríes y con una fuerza de contención despachada por Moscú para impedir que el conflicto se agrave. Toda esa región del Cáucaso Sur es el literal patio trasero de Rusia.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, un socio crítico de Vladimir Putin, tiene ambiciones conocidas sobre esa región, así como respecto al mar Egeo y sus islas de soberanía griega entre otros espacios que considera propios ensoñado con resucitar los dominios del Imperio Otomano que sucumbió en la Primera Guerra Mundial.

Una utopía regresiva semejante a la que envuelve la ambición imperial de Putin que define todo lo eslavo y más allá como de derecho propio de Rusia, la razón básica de la guerra que estableció contra Ucrania.

Erdogan, cuyo país es integrante de la OTAN, ha mantenido sin embargo una relación de cercanía con el autócrata ruso. En ese camino, sostuvo varios encuentros cara a cara con Putin, dos de ellos de importancia especial, en Teherán el primero, el 19 de julio último y el siguiente en el balneario ruso de Sochi, el 6 de agosto pasado.

La cita de Irán reunió a la troika ganadora de la guerra en Siria en la que la acción rusa desde 2015 fue fundamental para consolidar al régimen de Bashar al Assad, aliado tenaz de Irán.

En ese encuentro trascendió que los vínculos turcos no fueron fluidos ni con Rusia ni con el anfitrión persa, escandalizado por los movimientos militares de Ankara en el Cáucaso Sur donde su situación geopolítica y comercial se ha tornado complicada porque se bloquean sus rutas hacia y desde Armenia. Además Irán repudia con amplios niveles de paranoia los lazos entre Azerbaiyán e Israel.

En la cita de Sochi hubo un mejor clima que se explica en los acuerdos que permitieron la salida a puerto y al mundo de los granos alimenticios ucranianos, un proceso que ya encontró una fuerte dinámica.

No eran, sin embargo, los granos la preocupación central de Erdogan. La intención de Turquía, desde el estallido de la guerra ucraniana, ha sido auparse en las contradicciones que le causa a Rusia el conflicto para facturarlas en beneficio propio. Y ahora aparece una sólida oportunidad.

El régimen de la dinastía Alliev en Azerbaiyán solo opera si hay una manda de Ankara. Por lo tanto si ahora ese país avanza contra Armenia es porque hay dos supuestos desde la visión de Turquía que aparecen en el horizonte.

El primero, que Rusia ya no tendría capacidad para controlar esa región debido a la apabullante crisis que envolvería a su aventura guerrera en Ucrania. En Armenia hay dos bases rusas con 3 mil soldados, pero no ha habido por el momento ningún movimiento verificable en torno a este nuevo conflicto.

El segundo, que efectivamente Rusia avanzaría a una derrota en Ucrania que debilitaría al Kremlin y a Putin de un modo imprevisible por lo tanto se impone avanzar ahora para concretar un hecho fáctico antes que ese escenario comience a ordenarse de otros modos.

Un dato asociado a esa visión es que Azerbaiyán, que es un poderoso país petrolero y gasífero, se ha convertido en un salvavidas para Europa contra la encerrona energética con la que Rusia ha buscado asfixiar a bloque.

Las exportaciones de gas de Azerbaiyán al continente aumentaron más de 31% este año. Se trata de 7.300 millones de metros cúbicos despachados durante los ocho primeros meses de 2022, que ayudaron de modo crítico al llenado de los depósitos europeos con vistas al inminente invierno.

Un movimiento de auxilio que contendrá seguramente las protestas que en otras circunstancias serían estridentes sobre los avances militares contra Armenia, un país que habitualmente genera afecto y solidaridad en Europa.

13 de septiembre 2022

Clarín

https://www.clarin.com/mundo/sucede-detras-retirada-rusa-ucrania_0_d4VsD...

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Inma Castilla de Cortázar

Reconozco que nunca me ha parecido certera esa distinción de los ciudadanos –que evoca otros tiempos– entre gente de “izquierdas” o de “derechas”. En mi caso han influido dos factores esenciales.

En primer lugar, el hecho de haber crecido en la “Cultura de la transición”, donde se puso de manifiesto que la Constitución de 1978 era un acuerdo de mínimos que pretendía que nadie quedara excluido. En este sentido, recuerdo con nitidez cómo mi madre me explicó gráficamente al divisar a lo lejos la Cruz de Valle de los Caídos, que aquella cruz no era un monumento para recordar que “unos mataron a otros”, sino para que nadie olvidara que todos moriremos y yaceremos juntos, por lo que es una estupidez trabajar por evitar convivir en concordia, estemos de acuerdo o discrepando. No recuerdo los términos precisos, pero ese fue el mensaje que se grabó a fuego en mi temprana adolescencia, cuando –por cierto– mi familia sufría, como tantos otras, la opresión injustificable y persistente de ETA.

El segundo factor clave fue la imborrable experiencia de haber compartido trinchera, en el Foro Ermua, con exmiembros del Partido Comunista (Vidal de Nicolás y Agustín Ibarrola, entre otros) o de partidos afines que lideraron la rebelión contra la banda terrorista y su anclaje en el nacionalismo étnico, con mucho más coraje que otros ciudadanos reconocidos como honorables conservadores (“conservadores de su pellejo”, indiscutiblemente) que adoptaron “prudentes” posiciones que encubrían el miedo a ETA y al nacionalismo omnipresente.

Con este contexto, disculpen que recurra a otra anécdota personal. Saliendo de una Asamblea del Foro Ermua en la UPV-EHU hacia el aparcamiento, con otro catedrático de Medicina, que entonces militaba en Izquierda Unida (IU), me interesé por lo que él opinaba acerca de esa “distinción entre izquierda y derecha”. No había logrado expresar nada que no fuera fácilmente refutable por mi parte, cuando llegamos a nuestros respectivos coches, casualmente aparcados en la misma zona: el mío era, entonces, un Peugeot 206 que diligentemente se identificó al intentar localizarlo con el mando a distancia; y el suyo… un Porche rojo imponente. Sobraba comentario alguno, pero con cara de pillo, que rezumaba simpatía y hombría de bien, me comentó: “ya ves que a mi de me queda el color del coche”. Nunca nos hizo falta reflexión adicional al respecto.

Era evidente que, en aquel entonces, la distinción entre ciudadanos estaba entre “constitucionalistas” y “no constitucionalistas”. Pero ha llovido mucho, y demasiado rápido, durante el sórdido liderazgo de los presidentes Zapatero y Sánchez, que ha llevado a nuestro gran amigo Paco Vázquez a afirmar que en la actualidad la distinción no está entre “derecha o izquierda sino entre demócratas y totalitarios”.

No olvidemos que los consensos, capaces de sostener la democracia, se forjan sobre premisas pre políticas, de naturaleza ética. Un ejemplo de antología es el que aglutinó a millones de ciudadanos en el País Vasco y en toda España: el llamado “Espíritu de Ermua”. Se fraguó en trece meses: entre el asesinato de Goyo Ordóñez en enero de 1995 y el de Fernando Múgica, en febrero del 96. Se materializó en el Foro Ermua tras el asesinato de Miguel Angel Blanco (11 de julio de 1997) y ya era una realidad cuando ETA mató a Fernando Buesa en Vitoria en febrero de 2000. Tanto es así, que sólo dos meses después ETA asesinaba en Andoaín a López de Lacalle, miembro fundador del Foro Ermua.

Prescindir de la capacidad humana para discernir entre lo aceptable de lo inaceptable lleva al desastre antropológico y social. Hitler decía que la conciencia era un “invento judío”. Nosotros –discrepando con Hitler– confiamos en la capacidad de toda persona de discernir lo que es acorde o no con la elemental defensa de derechos, libertades y responsabilidades. Natan Sharasnsky, superviviente del Gulag soviético, en su “Alegato por la democracia” afirmaba: “Para mí, la disputa nunca ha sido entre la izquierda y la derecha, sino entre lo que está bien y lo que está mal”. Así es, la clave está en hacer entender que existe la conciencia ética, con independencia de la adscripción de cada cual a una determinada raza, fe, cultura o pueblo, que actúa como un órgano de conocimiento y consiguientemente como instrumento de consenso.

Hemos visto demasiadas cosas lamentables: el descrédito de las instituciones, una a una; la desbandada de intelectuales, periodistas, … situados en el sentido común, que han pasado a convertir el propio desistimiento en una mentalidad, … por la presión de un poder político ajeno a la existencia de límites éticos. Precisamente, por esta obstinación de quienes pretenden convertir lo que desde Celso fue el Derecho, “el arte de lo bueno y de lo justo” (Digesto I,I,1) en el arte de la mentira, la coacción y del engaño, inactivos y lamentándonos no podemos quedarnos y el único resorte sólido es comprender que la conciencia ética –ese discernimiento de lo que está bien y de lo que está mal– siempre ha sido, y siempre será, el último bastión de la libertad.

Septiembre 14, 2022

Inma Castilla de Salazar es catedrática de Fisiología Médica y Metabolismo, vicepresidente de la Fundación Foro Libertad y Alternativa (L&A). www.forolibertadyalternativa.es.

Artículo publicado en el diario La Razón de España

https://www.elnacional.com/opinion/de-derechas-o-de-izquierdas-una-disti...

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