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Opinión

Mariana Mazzucato, Ngozi Okonjo-Iweala, Johan Rockström, Tharman Shanmugaratnam

Las inundaciones, sequías, olas de calor e incendios que están devastando muchas partes del mundo ponen de manifiesto dos hechos fundamentales. En primer lugar, el daño a los suministros de agua dulce genera cada vez más presión sobre las sociedades (en particular las pobres), con amplias consecuencias respecto de la estabilidad económica, social y política. En segundo lugar, el impacto combinado de las condiciones extremas actuales no tiene precedentes en la historia de la humanidad y supera la capacidad de respuesta de las autoridades.

En África oriental, una devastadora sequía que ya dura cuatro años ha destruido los medios de vida de millones de personas y ha dejado a más de 20 millones en riesgo de morir de hambre. En Pakistán, las últimas inundaciones han dejado bajo el agua un tercio de la superficie del país; al menos 1500 personas han muerto hasta el momento, y se ha perdido el 45% de la cosecha de este año. En China, una ola de calor nunca antes vista ha causado grave escasez de agua en regiones que equivalen a un tercio de la producción de arroz del país.

Además, sequías e incendios en Estados Unidos y Europa, y graves inundaciones y sequías en toda la India, han reducido la producción mundial de granos y las exportaciones de alimentos; eso resalta hasta qué punto la producción alimentaria depende de grandes volúmenes de agua estables. Con el agravante del efecto de la guerra en Ucrania sobre el suministro de granos y fertilizantes, existe un riesgo sustancial de que esta crisis mundial de alimentos perdure.

Por primera vez en la historia, la actividad humana pone en peligro el agua en su origen mismo. El cambio climático y la deforestación están alterando la temporada de monzones; eso provoca derretimiento del hielo en la meseta del Tíbet y afecta el suministro de agua dulce del que dependen más de mil millones de personas. El aumento mundial de temperaturas modifica los patrones de evaporación y reduce la retroalimentación de humedad desde los bosques, lo cual altera las precipitaciones viento abajo. Y el hecho mismo de que el ciclo global del agua esté desestabilizado contribuye a agravar el cambio climático. Por ejemplo, el agotamiento del agua en el suelo y en los bosques reduce su capacidad para la captura de carbono.

Restricciones al uso del agua, cortes de energía y otras medidas provisorias no pueden seguir ocultando el hecho de que nuestros sistemas de gobernanza y gestión del agua no son adecuados para un mundo de cambio ambiental a gran escala. Todos nuestros esquemas actuales dependen del supuesto (que ya no es válido) de que el suministro de agua es relativamente estable (dentro de los límites de variabilidad natural), predecible y manejable en forma localizada. Pero la crisis del agua es global, y sólo puede resolverse con un cambio de mentalidad y nuevos modelos de gobernanza.

Debemos reconocer el hecho de que todos los grandes desafíos ambientales que enfrentamos se relacionan con el agua (porque es mucha, porque es poca, o porque está demasiado contaminada para el uso humano). Ahora la tarea es comprender los vínculos entre el agua, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y darle al agua una definición, un valor y un modo de gestión adecuados en cuanto bien común global. Esta forma de conceptualizar el agua nos permitirá movilizar la acción colectiva y diseñar nuevas reglas que pongan la equidad y la justicia en primer plano.

La mayoría de los gobiernos lleva demasiado tiempo ignorando los fallos del mercado o respondiendo a ellos con parches, en vez de movilizar a los sectores público y privado en torno de ambiciones compartidas. El sector público debe verse a sí mismo como un actor configurador del mercado, que trabaje con todas las partes interesadas en la economía del agua para abrir senderos a la innovación y a la inversión y garantizar el acceso universal a agua pura y saneamiento y una provisión de agua suficiente a los sistemas alimentarios, energéticos y naturales.

Una enseñanza clave de los desafíos del pasado que demandaron innovación sistémica es que se necesita definir una misión clara que organice nuestros esfuerzos. Las políticas orientadas a una misión permiten a los gobiernos dirigir la innovación y el conocimiento práctico directamente al logro de objetivos críticos. Cuando las guía una mirada inclusiva basada en el «bien común», tienen una capacidad única para entregar soluciones a desafíos que demandan niveles inmensos de coordinación y financiación a lo largo de muchos años. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las crisis hídricas son ejemplos exactos de esa clase de desafíos.

Las estrategias basadas en el concepto de misión pueden ayudar a los gobiernos a innovar con un sentido de propósito, dirección y urgencia. Pero para que sean eficaces, es necesario que las autoridades oigan la experiencia y la sabiduría de la ciudadanía, de las comunidades y de los innovadores que saben cómo prosperar en un mundo de escasez de agua, de temperaturas más altas y de alteración de los sistemas costeros y fluviales.

Debemos reconocer las amenazas contra el sistema global de agua dulce y convertir esa conciencia en acciones colectivas. Como la escasez de agua pondrá en peligro todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debe reafirmar nuestra determinación colectiva a limitar el aumento de temperaturas a no más de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales (como estipula el Acuerdo de París sobre el clima) y a preservar los sistemas naturales que garantizan pautas estables de lluvia y escurrimiento.

Al responder a estos desafíos globales, debemos integrar los principios de equidad y justicia como parte esencial de cualquier nuevo sistema que pensemos. Ninguna comunidad puede prosperar sin un suministro fiable de agua pura. Pero para proteger este bien común global se necesita un cambio de políticas y de sistemas.

Es necesario reorientar la legislación y la economía hacia el acceso universal a agua potable, saneamiento e higiene y hacia la creación de sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles. Se necesita un cambio de incentivos para que el sector privado pueda hacer su parte en la provisión de acceso a tecnología e innovación a países pobres y ricos por igual. Esto demandará financiación a largo plazo y mecanismos novedosos para regular los modos de colaboración entre los sectores público y privado.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua en 2023 (la primera en casi cincuenta años) será una ocasión trascendental para que la comunidad internacional empiece a imaginar un futuro que sirva para todos. A modo de preparación, podemos encontrar inspiración en Nicholas Stern, que reescribió la economía del cambio climático, y en Partha Dasgupta, que hizo lo mismo con la economía de la biodiversidad. En nuestro carácter de copresidentes de la Comisión Mundial sobre la Economía del Agua, nuestro objetivo es transformar la visión que tiene el mundo respecto de su economía y de su gobernanza, para que se le dé mucha más importancia a la equidad, la justicia, la eficacia y la democracia.

Todavía podemos redefinir nuestra relación con el agua y rediseñar las economías para que se la valore como un bien común global. Pero el tiempo se agota. Para tener una chance de evitar una catástrofe climática y adaptarnos a los cambios inevitables, tenemos que asegurar un futuro hídrico resiliente para todas las sociedades, pobres y ricas por igual.

Este artículo contiene aportes de Quentin Grafton, Joyeeta Gupta y Aromar Revi, expertos principales de la Comisión Mundial sobre la Economía del Agua.

21 de septiembre 2022

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/new-economics-and-governanc...

 6 min


Víctor Rago A.

Hace no muchos meses la cuestión de las elecciones universitarias reposaba sobre endebles bases. Naturalmente, casi no había quien no proclamase la necesidad de que se llevaran a cabo, dado el carácter larga y penosamente excedentario de la gestión rectoral y la de los decanos. Esta insólita situación, consecuencia de una maniobra esperpéntica cuya paternidad infundía en los recintos directivos de la Universidad Central trémulos comedimientos, perseguía el consabido fin de supeditar la universidad pública al proyecto político del gobierno, según un paradójico método que en vez de acefalía mediante decapitación discrecional optaba por forzar a las autoridades académicas a permanecer en sus cargos.

En su fuero íntimo, claro está, muchos de los que se manifestaban partidarios de las elecciones pensaban de otro modo, pues temían –no sin motivo- las repercusiones legales que podría acarrearles la organización de unos comicios contrarios a las prescripciones judiciales, esto es, las del Ejecutivo. Entre los más prudentes se encontraban las autoridades universitarias, aherrojadas mal de su grado a sus cargos contra toda lógica autonómica.

Hoy la situación es diametralmente opuesta. Reina un clima proclive al ejercicio del voto, si es que no de efusión electoralista, en parte gracias a los procesos estudiantil y de representación de egresados recientemente celebrados y como en cierto modo puede apreciarse en la campaña de las elecciones gremiales. En las altas esferas institucionales, donde cabe suponer que se juegan importantes asuntos sustraídos al ojo del común y se agitan intereses que al mismo ojo pueden resultarle desconcertantes, el cambio de actitud emergió a regañadientes y con reticencias reflejas, empujado por la disposición crecientemente proelectoral de la comunidad ucevista. Y también –lo que parece haber sido decisivo- por circunstancias extrauniversitarias que, según se ha informado oficiosa, fragmentaria y hasta contradictoriamente, revelaban que en determinados ámbitos del oficialismo despuntaba cierta inclinación por el expediente de las urnas.

Algunos sectores académicos y unas cuantas individualidades desde un principio, a título de afirmación de la autonomía tan menoscabada por los desmanes intervencionistas del régimen, proclamaron la necesidad institucional, política y ética de llevar a cabo un proceso general de elecciones. Sesudos razonamientos y primores argumentales fueron sin embargo infructuosos ante la combinación plúmbea de comunidad desmovilizada y cautas autoridades. Ese estado de parálisis se vio reforzado por el peculiar régimen de restricciones impuesto por el gobierno a cuenta de la pandemia del coronavirus.

Pero al cabo del tiempo entre los universitarios fue ganando terreno el ánimo sufragista, entendido como la forma de superar la atonía institucional. Paralelamente, resultantes de conversaciones sostenidas entre ciertos representantes del sector académico y altos funcionarios del oficialismo, se alcanzaron determinados acuerdos. El punto neurálgico a este respecto, como nadie ignora, era el de la participación electoral de los sectores no académicos. Producto de las sigilosas negociaciones es el texto denominado «Reglamento Transitorio Electoral» (su vigencia cesaría tras las elecciones) que los decanos y algunos representantes profesorales propusieron al Consejo Universitario. Establecía la correspondiente ampliación del claustro y las ponderaciones respectivas para cada uno de los sectores participantes, entre otros cambios.

Bajo el efecto de un vigoroso envión de sus autores y partidarios añadidos, el «transitorio» fue a la postre aprobado por una unanimidad precedida de regateos y pequeñas maniobras distractivas, inveterada costumbre. Dada la proverbial modorra comunicacional de la institución, ayudada por el hiato entre las altas esferas directivas y la comunidad universitaria, a la rumorología alternativa correspondió un papel destacado en la propagación de aquella decisión, con lo que contribuyó a persuadir a la colectividad ucevista de que el proceso comicial era inminente.

Este sucinto recuento ha omitido en mérito a la brevedad los detalles de importantes cuestiones, como las del carácter mismo de las negociaciones entre las partes dialogantes, la representatividad, cualificación y legitimidad de los negociadores ucevistas (y la crucial necesidad de promover nuevos y válidos interlocutores), la ausencia de información acreditada por su origen institucional destinada al público universitario (algo perfectamente posible sin menoscabo de la discreción exigida por las conversaciones), etc. ¿Le queda claro a todo el mundo que el «transitorio» es obra del esmero negociador solo del Núcleo de Decanos y de algunas personalidades de la comunidad profesoral con acceso a funcionarios importantes del oficialismo? Es bastante probable que no. ¿Convendría que al menos algo de todo ello se conozca? Seguramente sí.

Lo que se espera de los actores institucionales no es la revelación de escabrosas intimidades sino márgenes saludables de transparencia para informar oportunamente acerca de sus actuaciones en nombre (y en beneficio) de la institución académica. Sobre todo porque esta no alberga a una grey de ignaros, sino a una comunidad intelectual con –cabe presumir- elevada capacidad de discernimiento.

El «transitorio» en definitiva se sustentó en el convencimiento de constituir el único medio para consumar, ¡por fin!, las ansiadas elecciones rectorales, decanales y de representantes profesorales al órgano directivo superior, sorteándose así el riesgo de dejar pasar la calva ocasión. Sin embargo, por muy noblemente intencionada que haya sido la iniciativa devenida texto, bajo la presión de aquel objetivo se sorteó también el debate de la cuestión electoral: no el de las circunstancias particulares de un evento comicial específico, sino el capital problema de la democracia, su contenido y sus prácticas en una institución de naturaleza académica.

Cuando en agosto de 2019 la sentencia N° 0324 del Tribunal Supremo de Justicia ordenó a la UCV la celebración de elecciones en un plazo de seis meses, bajo oprobiosas condiciones inspiradas en el numeral 3° del artículo 34 de la Ley Orgánica de Educación, algunas voces clamaron por la apertura de un debate sobre la cuestión electoral. Subrayaron que era preciso zafarse del dilema falso entre obedecer el antiuniversitario mandato judicial o acogerse (con más ortodoxia que lucidez analítica) a la norma vigente. El debate, sostuvieron sus pregoneros, permitiría reconocer el problema subyacente y abrir novedosos cursos de acción basados en el consenso, infundiendo claridad y fortaleza a la voluntad autonómica.

Mas no, no se emprendió debate alguno. Ni en aquella oportunidad ni después. ¡Hasta se adujo que no había tiempo! Y henos aquí, tres años y pico más tarde, a las puertas de unas elecciones que se regirán por un reglamento accidental, no fruto de un debate libre y abierto en el cual los sectores más activos de la comunidad académica hubieran podido ejercitarse en el empleo constructivo de sus facultades deliberativas, sino pergeñado con arreglo a una «lógica política» tan propensa a apremios coyunturales como desprovista de sensibilidad estratégica.

Las elecciones, pues, son, como suele decirse, un hecho. Al fin y al cabo todos las queremos, y tal vez no pocos abriguen la sensata expectativa de que la renovación del liderazgo universitario despertará el desde hace demasiado tiempo aletargado espíritu transformador, indispensable para que la universidad se ponga a tono con los tiempos y mundo actuales. La gran mayoría las tiene por ineluctables y será la excepción quien aventure una tímida reserva (por aquello de que con este régimen los acuerdos..., etc., etc.). Nadie sabe, sin embargo, cuándo se celebrarán. Según la infatigable rumorología, que sigue beneficiándose de la pereza de las fuentes oficiales, algunas fechas se ponen a rodar y parecen competir en inminencia y perentoriedad, como si el único criterio fuera el de la rapidez: cuanto antes mejor, no vaya a ser cosa de que si nos demoramos...

Son, de ser ciertas, malas noticias para el debate, que tal vez aspiraba durante la campaña electoral a resarcirse de su prolongada hibernación, pues aquel lapso ha sido tradicionalmente propicio para la confrontación de ideas (aunque haya cínicos que afirman con risueña desvergüenza que las elecciones no se ganan con buenas ideas y programas coherentes y factibles, pero en fin...). El Consejo Universitario le ha pedido hace unos días a la Comisión Electoral el «cronograma de eventos puntuales». Se ha dicho que esta se limitó a enviar una fecha, lo que al parecer no satisfizo al superior órgano (¿la vería muy lejana?), por lo cual aparentemente le reiteró la solicitud. Esperemos por la rumorología a ver qué pasa.

Ahora bien, ¿será mucho pedir que los conductores de la institución se dejen guiar por el razonable y sencillo principio de que el momento para la elección de nuevas autoridades debe situarse en un punto equidistante del cuanto antes y del sin precipitación? Digo, en vista de que presuntamente la inmarcesible «lógica política» sigue prevaleciendo sobre la impopular lógica académica.

2 octubre 2022

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Eddie A. Ramírez S.

El pasado día 29, Maduro declaró impúdicamente que “Hemos preparado un plan especial para dotar a maestras y maestros de un bolso de cuero y ofertarle zapatos escolares subsidiados. La respuesta no se hizo esperar. Desconocemos si esos zapatos son de cartón, como los del Manacho de la canción, pero Elsa Castillo le contestó a Maduro. La valiente docente y dirigente sindical, lo acusó de no pagarle a los educadores lo que les debe y de imponer totalitariamente los zapatos y bolsos que deben usar los docentes. “A cada docente le debes más de mil seiscientos días de salarios, con eso podemos comprarnos los zapatos que nos dé la gana, no los que tu decidas, en la tienda que nos dé la gana, no aceptamos regalos porque el erario público no es para que tú hagas regalos, en Venezuela ni en el exterior”. Mientras tanto, ¿qué puede hacer la dirigencia opositora para que se respeten los derechos de los docentes, de los otros gremios y de los venezolanos en general?

Sería injusto decir que nuestra dirigencia permanece pasiva y que no está consciente de que la única salida a la crisis social, económica y política es la sustitución del régimen por un gobierno democrático con una visión diametralmente diferente a la actual. El punto a discutir es si lo que están haciendo es acertado para poner fin a la usurpación. Pareciera que algunos aplican aquello de que piano piano, va lontano, es decir sin prisa para poder llegar lejos. Otros predican que es necesario ir a galope tendido, o sea a toda prisa. Quizá el problema no es la velocidad, sino el camino a tomar.

Algunas preguntas deberían tener una respuesta sin ambigüedades por parte de la dirigencia. ¿Tenemos un plan para cambiar el rumbo del país? ¿Será posible presentar un candidato aceptable para la mayoría? ¿Ese candidato debería ser seleccionado en elecciones primarias? ¿Aceptaría medirse con el actual Consejo Nacional Electoral (CNE)?

El Plan País fue en trabajo intenso iniciado en el 2018, con participación de más de 600 compatriotas de los partidos políticos, de la sociedad civil y expertos en cada uno de los once temas estudiados. Fue presentado a inicios del 2019 por el presidente interino Juan Guaidó y por la Asamblea Nacional electa en el 2015. Es un documento valioso, sin embargo, pareciera que la dirigencia política no lo promueve, da la impresión de estar engavetado. Por otra parte, hace falta resumir lo fundamental en unas cuantas líneas que lleguen a todos los ciudadanos. A la mayoría le interesa poco cómo se recuperará la industria eléctrica, ni cómo se aumentará la producción de los hidrocarburos y de la agricultura, sino cuál será la dirección y el compromiso para disminuir la pobreza, la desigualdad, mejorar los servicios públicos, controlar la inflación y erradicar la corrupción. Es decir, hay que divulgarlo más entre los formadores de opinión y simplificar su presentación para el gran público.

Sobre la escogencia del candidato de la democracia, todo indica que, a falta de una personalidad que aglutine a la mayoría, no queda otra opción que ir a elecciones primarias; además, a estas alturas pareciera que los ciudadanos desean tener participación en la elección del candidato. Si es así, para realizar las primarias hay que cambiar el paso de morrocoy e ir a galope tendido. Caso contrario nos llevará la corriente como al camarón.

Todos los precandidatos que se asoman nos merecen respeto, aunque las encuestas indican que no tienen gran aceptación e incluso algunos tienen elevado rechazo. Desde luego, cualquiera de ellos es mejor que Maduro, y eso tienen que entenderlo los electores. Ojalá que quienes tienen poca opción, abandonen sus legítimas aspiraciones para facilitar el proceso. También sería deseable que varias organizaciones políticas y de la sociedad civil postulen a un mismo candidato, sea dirigente político o independiente.

Todavía los partidos deshojan la margarita sobre si las primarias deben ser o no con la infraestructura del Consejo Nacional Electoral. Hay argumentos a favor y en contra. El punto a considerar es que la elección presidencial tendrá que ser con el CNE, con sus pros y sus contras. Predicar que sería sin este organismo es crear falsas expectativas. Por varias razones, quizá las primarias en el exterior tendrían que ser sin la infraestructura del CNE. Es importante la participación en las primarias de los venezolanos en el exterior, no solo porque es un derecho, sino que debe ser una importante herramienta de presión al CNE para que tome las acciones para organizar la elección presidencial en el exterior. Este es un derecho que hay que luchar.

Respetamos a quienes insisten en que no se debe votar porque Maduro no es presidente o porque el CNE no fue electo legalmente. Ojalá analicen si hay otra opción viable para salir del régimen. A los dirigentes, el mensaje de quienes somos ciudadanos de a pie, simples opinadores de tribuna, es que tienen que entender que la salida del régimen se dificulta con los dimes y diretes entre ustedes, así como las indecisiones. El tiempo apremia. Millones de personas como Elsa se los exigimos.

Como (había) en botica:

La decisión del intercambio de presos hay que analizarla desde el punto de vista de Biden. Para él, los ciudadanos de su país son como su familia, la cual le importa más que un par de malhechores. Desde luego, el factor electoral pesó mucho. El ciudadano estadounidense apreciará que su presidente se preocupa por sus ciudadanos. También hay que considerar que es preferible que un criminal esté en libertad a que un inocente esté preso. En el pasado, nuestros presidentes democráticos sobreseyeron o indultaron a terroristas y asesinos. No debe interpretarse como una claudicación ante Maduro. Desde luego, no nos gusta la decisión porque los dos narcotraficantes sobrinos de Cilia se valieron del poder para sus fechorías. No justificamos la decisión de Biden, sino que tratamos de explicar el porqué de la misma. ¿Maduro ganó algo? ¡Nada!, cedió unos presos que quería retener y le entregaron unos sobrinos de su esposa que todo el mundo sabe son delincuentes.

Lamentamos el fallecimiento de Rosendo Armando Gutiérrez, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com\

4 octubre 2022

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Guillermo Mendoza Dávila

La principal limitante que confronta en este momento el sector empresarial es el acceso a financiamiento para cubrir sus necesidades de equipamiento y capital de trabajo. Las restricciones impuestas sobre la banca para extender crédito obligan a las empresas a buscar otras opciones, lo cual no es nada fácil bajo las circunstancias actuales. Los socios están descapitalizados, los proveedores pasan por lo mismo, el crédito internacional no existe. Y es allí donde el mercado de valores ha surgido como una alternativa válida, la cual ha cobrado un inmenso dinamismo en los meses recientes. No pasa una semana sin que salga al mercado una nueva emisión de títulos de todo tipo, con mayor preferencia hacia las obligaciones o instrumentos de deuda.

La estructura de este mercado está compuesta por dos planos, uno es el mercado primario, donde se colocan los títulos para obtener el financiamiento y el otro es el mercado secundario, donde luego se dan las transacciones o trading de esos mismos instrumentos. La etapa inicial es cuando las empresas debidamente autorizadas hacen “oferta pública” de sus títulos a los eventuales interesados, quienes los adquieren en este mercado primario. En el mismo proceso dichos títulos se inscriben en una bolsa de valores que funge como sede del mercado secundario, donde luego los tenedores originales los pueden negociar con otros inversionistas.

La pregunta más recurrente entre empresarios grandes, medianos y pequeños es ¿cómo se accede a esta alternativa? Por ello, vamos a tratar de resumir en este breve escrito los requisitos esenciales que se deben cumplir para “emitir” títulos valores. Partimos por aclarar que hay dos ámbitos empresariales que deben abordarse de manera simultánea: uno es el legal y el otro es el financiero.

Las empresas han de cumplir con los requisitos que exige la Superintendencia Nacional de Valores (SUNAVAL), órgano oficial encargado del ordenamiento y difusión del mercado de valores; requisitos todos que están debidamente comunicados y son del dominio público. Esto comprende presentar una solicitud de emisión a la SUNAVAL, a través de una Casa de Bolsa, acompañada de los documentos de la empresa y de sus accionistas, estados financieros auditados y reexpresados por inflación, una o dos calificaciones de riesgo -según sea el caso- emitida(s) por entes autorizados para lo propio y un prospecto de la emisión. Dicho prospecto es un documento que detalla todos los aspectos de la emisión y está orientado a informar al público en general acerca de los detalles pertinentes que le permitan tomar una decisión informada a la hora de adquirir los títulos ofrecidos. A la sazón, ello incluye el nombre del emisor, el tipo de instrumento, el monto y denominación en Bs. o divisas, el plazo y fechas de pago, la tasa de interés si aplica, las garantías, los agentes de colocación, de custodia y pago de intereses o dividendos, el representante de los tenedores, los estados financieros, las calificaciones de riesgo y varios otros elementos.

Esto parece un trabajo titánico de completar y en verdad requiere tiempo y recursos, ya que todos los antes nombrados cobran por las tareas encomendadas. Por lo que pasamos a los costos de la fulana emisión. Un monto prudente es prever el 10% de los fondos pretendidos, para cubrir la auditoria y reexpresión de los estados financieros, la calificación de riesgo, los honorarios de la Casa de Bolsa y de los varios agentes involucrados, más los gastos de viaje e imprevistos (no todos vivimos en Caracas). Ahora bien, la tasa de interés anual a pagar por una emisión de deuda es actualmente alrededor del 15% en divisas y entre 50% y 70% en bolívares. No son malas condiciones si partimos de que no tenemos muchas otras opciones, además quien actualmente logre financiarse al 15% en dólares debe celebrar. A dichos intereses debemos imputarle los honorarios previos para conocer el verdadero costo de fondos; pero repito, si se puede hacer, es muy atractivo. En especial si aplicamos el beneficio o escudo fiscal que proporciona la deuda, que monta a un 34%, ya que descontamos del ISLR lo pagado por intereses y costes de la emisión.

Otros dos aspectos que destacar son que toda empresa que haga oferta pública de sus títulos valores asume el compromiso de divulgación de información mientras haya títulos en circulación; y que el gobierno ha dispuesto varias normas relativamente menos complejas para las PYMES, en un esfuerzo por facilitar su acceso a esta opción de financiamiento.

Quien tenga la disposición de transitar el camino, que en verdad es más complejo la primera vez y que luego se hace repetitivo y permite continuar usando este canal, puede acudir al mercado de valores, trabajando de la mano de profesionales que lo asesoren en todo el trayecto, ya que en el proceso hay diversas encrucijadas y debe decidir cuidadosamente. El tipo de instrumento que le conviene, el monto, el plazo, la denominación, las garantías, el equipo que lo va a acompañar en la emisión y muchos otros. Actualmente hay posibilidad de acceder a fondos hasta por un año, en ambas denominaciones y por montos de cientos de miles de dólares, según la empresa emisora. Pero eso debería ser más que suficiente para la gran mayoría.

guillermomendozad@gmdconsultor.com

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Eduardo Fernández

El primer punto del Programa Mínimo que Ifedec y el Movimiento Unión y Progreso le están presentando a la opinión pública nacional tiene que ver con el cambio político. Con la Arquitectura Institucional del estado democrático. De la Nueva Democracia que aspiramos comenzar a construir a partir del cambio político electoral que debe producirse el año 2024.

El segundo punto de ese Programa Mínimo tiene que ver con el cambio económico. Dejamos atrás el modelo del rentismo petrolero. Dejamos atrás el modelo del Socialismo del Siglo XXI que al final terminó siendo una pésima copia del modelo rentista petrolero.

Proponemos adoptar el modelo de Economía Social y Ecológica de Mercado que tanto éxito ha tenido en los países que lo han ensayado en Europa occidental y en el extremo oriente (Japón). Ese modelo que se resume en la frase: -Tanto Estado como sea necesario, tanto mercado como sea posible-.

En nuestra propuesta los protagonistas fundamentales de la economía son los empresarios y los trabajadores. El Estado no tiene que inmiscuirse más allá de su responsabilidad para preservar el orden público y el orden legal y constitucional y defender a las personas y a la propiedad.
Nuestra propuesta económica invita a aprovechar las ventajas competitivas y comparativas que tiene nuestro país. Por ejemplo, la ubicación geográfica, el potencial petrolero, minero, industrial, comercial, agropecuario y turístico. Construir entre todos, una economía que procure objetivos muy concretos: Crear riquezas para todos, oportunidades para todos, empleos modernos y bien remunerados para todos. Esos objetivos son perfectamente alcanzables dentro de un cuadro político en el que prevalezcan el estado de derecho y el respeto a la propiedad privada.

Desde luego, estamos conscientes de que los objetivos de una política económica moderna y eficiente solo podrán alcanzarse en la medida en que el país cuente con servicios públicos modernos y eficientes. No puede haber desarrollo económico sin energía eléctrica, sin agua, sin seguridad para las personas y para los bienes, sin vialidad y transporte, sin gasolina, en fin, sin todos los servicios públicos como educación y salud que caracterizan a un país moderno.

A estos temas nos proponemos referirnos en próximos artículos que nos permitan desarrollar el programa mínimo que le proponemos a los venezolanos.

Seguiremos conversando.

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David Bittan Obadía

De manera rutinaria incluimos cada vez más en nuestro léxico el término “políticamente correcto“ (corrección política), la acepción tradicional de dicha expresión se refiere a la utilización del lenguaje o políticas destinados a ofender o poner en desventaja a personas o grupos sociales

Algunos achacan el origen de este término a una sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos en los años 70, sin embargo para mí los antecedentes surgen en 1885, con unos dibujos infantiles de la ilustradora británica Florence Kate, pero no quiero restarle importancia a los norteamericanos, más aún cuando ellos ya se han convertido en los campeones mundiales del asunto.

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La corrección política, está acabando con la libertad, nos está idiotizando lentamente y eso es parte de un plan, en el que la verdad se hace exclusiva para unos pocos, este es el mayor peligro que hoy atraviesa la sociedad de occidente.

Siendo objetivos no podemos ocultar, que las izquierdas han tomado como bandera él y termino y lo han convertido en un escudo para atacar a los que piensan distinto, es simplemente es una lucha de poderes para acallar a la gente. Un grupito de iluminados decide en base a su conveniencia lo que pueda ser sospechoso de ofender.

La corrección política, oculta de las agendas los temas de importancia, apocando la familia ,para sobreponer lo individual.

Por tanta sensibilidad y por no decir las cosas como son, hoy la corrección política justifica todo: El maltrato a las mujeres en los países Musulmanes, el empoderamiento de dictadores, la promoción del aborto hasta como método anticonceptivo, la guerra, la explotación de los menores y la trata de personas, la muerte de la meritocracia, el hambre, la desigualdad social, etc.

A través de la corrección política , se logra tergiversar la historia, se está acabando con la cultura , vamos a terminar censurando a Shakespeare, a Mozart, al Quijote y sobre todo a la fe Judeo-Cristiana.

Una minoría intenta dominar a la mayoría, y se empoderan en la búsqueda de privilegios, ¿o no?

En este contexto, me pregunto ¿por qué empresas como Disney hoy intervienen historias y cambian el color de sus personajes? ¿Por qué sus creativos no escriben historias nuevas?, o ¿por qué tienen que imponernos que a partir de 2022, el 50% de personajes sean LGBTIQ+, cuando la población mundial de ese colectivo no llega a un 5%. Todo se debe a la bendita corrección política, y también a algo más…

Estamos acabando con la verdad, la corrección política “está haciendo mucho daño a la libertad de pensamiento y un curioso favor, a la intolerancia, cualquier punto de vista que se oponga a ese criterio hegemónico tiende a ser condenado al escarnio público”.

El miedo y esta política de cancelación nos lleva a negar de plano cualquier expresión que puede tener una mínima sospecha de ser ofensiva, por eso vivimos en un mundo de indignados, yo diría de resentidos que quieren solo llamar la atención y conseguir prebendas, como diría mi abuelo: “Chiquillo ya está bueno de leches y tantas pamplinas” aunque dicha expresión hoy no es políticamente correcta.

davidbittanobadia@gmail.com
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instagram: davidbittanobadia

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Carlos Raúl Hernández

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, pero los griegos crearon dioses a imagen y semejanza de los hombres.

1.El origen del universo para los griegos es como la política, sangriento y parricida. Urano impide que su hijo Cronos y sus hermanos los titanes salgan del vientre de su madre Gea, la tierra, hasta que Cronos reacciona, le arranca el miembro y lo lanza al mar, cuya espuma engendra a la diosa del amor, Afrodita. Ahora reina Cronos, e igual persigue a sus hijos para que no le hagan lo mismo (la palabra descojonar debe ser de raíz griega). Su mujer Rea, esconde al menor Zeus en una montaña en Creta hasta que crece, declara la guerra a su padre, lo derrota y expulsa junto a los titanes. Sin embargo, hay una violenta insurrección del gigante Tifón quien aplasta a Zeus y Atenea, corta los tendones al primero, y lo deja convertido en una piltrafa doliente, hasta que el fiel Hermes descubre dónde escondió los tendones, Zeus se los reimplanta, y va por la represalia. Arranca el monte Etna y lo arroja sobre Tifón. Desde entonces cuando el volcán entra en actividad, es la ira de Tifón.

2.La mitología griega está marcada por el libertinaje sexual, el desorden de Zeus, y las rabietas de Hera su esposa. Zeus se enamora de Alcmena, mujer de Anfitrión, toma la forma de éste, se acuesta con ella, prolonga la duración de la noche en tres días y engendra a Hércules. Al terminar la larga noche, regresa Anfitrión a su casa y a su vez engendra a Ificles. Ambos nacen con un mes de diferencia. Otro caso. Zeus se convierte en cisne para seducir a Leda, quien ya había tenido ese día relaciones con su marido Tíndaro, y también quedó doblemente preñada: de Zeus, tendrá a Helena (de Troya) y Pólux; y de Tíndaro, a Cástor y Clitemnestra.

3. La boda de la diosa Tetis y el rey Peleo, los futuros padres de Aquiles, fue el evento del milenio de las oligarquías, deidades y príncipes, una concentración de glamour jamás vista y por eso decidieron excluir a Eris, la diosa de la Discordia, y como era imposible que no se enterara, ella lo tomó, con toda razón, como una afrenta, con terribles consecuencias. En el transcurso de tan magna reunión aparece un exquisito presente de Eris, una manzana de oro, que tenía grabado: “para la más bella”. Aquel público de sofisticadas diosas, náyades, ninfas, humanas, se levantó a reclamar su regalo, pero se achicaron al ver que las jefas Hera, la mujer de Zeus, la omnipotente Atenea, y Afrodita, la diosa del amor, lo daban cada una por suyo y aunque exigieron al público una decisión, nadie tan tonto para engatillar a las dos perdedoras. Pero consiguieron que lo hiciera el no muy talentoso príncipe Paris. Atenea le ofreció sabiduría infinita, Hera todo el poder que pudiera imaginar, pero Afrodita lo convenció: “será tuya la mujer más bella del mundo”. Hablaba de Helena de Troya y ya imaginamos lo que viene.

4. Luego se supo que el plan de Zeus (supongo que con Greenpeace y Greta Thunberg) era provocar una matanza por el crecimiento exagerado de la población. Para salvar a Aquiles, Tetis lo esconde en la corte del rey Lycomedes entre sus muchas hijas y lo llaman “Pirra”, “la rubia”. Tal vez eso explique una fama de gay que carece de fundamento en textos de Homero y más bien al final, tal vez por esa confianza, una de las hijas de Lycomedes termina preñada. Era bestial, violento, irascible, orgulloso, inflexible, impío. Lo arrastraban sus emociones e impulsos egoístas y heroicos y no le interesaban los demás. Su madre le da poderes de semidios y al ser cuasi invulnerable, no desarrollo instinto político ni inteligencia, (solo “principios”), y despreciaba la prudencia (por eso su milenaria fama de “entrompador” de limitado seso en contraste con Odiseo)

5. Agamenón, rey de los griegos, estafa y desprecia a Aquiles dos veces, ambas muy graves. Concentradas las más de mil naves y los cientos de miles de guerreros en el puerto de Áulide, los vientos se paralizan y no pueden zarpar a Troya. La razón es que Artemisa, furiosa porque el rey mató en la cacería uno de los ciervos sagrados, solo devolvería los vientos a cambio de la sangre de Ifigenia, hija adorada del rey, a la que este trae con su madre bajo el engaño de casarla con Aquiles, el soltero del momento, a quien también engaña. Según el principista y solemne Esquilo, cuando la niña descubre la verdad, se dirige por sus propios pasos al suplicio a nombre de Grecia. Pero hay una versión más relajada en el “colaboracionista” Eurípides: Artemisa conmovida por el amor, envía una cierva para que tome el lugar de Ifigenia en el sacrificio, el quiebre (escoja la versión que quiera, pues hay hasta una venezolana)

6.Diez días arrastrando y profanando el cadáver de Héctor (¡hay que ser..!), Aquiles logra irritar a los dioses, que lo conminan a devolverlo a su padre, Príamo, rey de Troya. En la negociación, hace una de sus genialidades. Se enamora de Polixena, hermana de aquel a quien mató y profanó, y le garantiza a Príamo que si se la entrega, abandonaría a los griegos y se pasaría al bando de Troya. Pactan casarse en un templo de Apolo, pero ella nunca llega, sino la muerte en una flecha que disparó Paris pero que llevó cuidadosamente la mano de Apolo al talón de Aquiles.

@CarlosRaulHer

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