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Opinión

Paulina Gamus

«Si estudias la historia de los perpetradores descubres que procedían de muy diferentes pasados. No hay una manera típica, un camino único de convertirse en genocida. Todos tenemos la capacidad y el peligro de serlo. Observando a los nazis no puedes identificar un sector de la sociedad del que provenían los asesinos». Jacinto Anton, entrevista a Peter Longerich, biógrafo de Heinrich Himmler.

Heinrich Himmler fue quizá el hombre más poderoso del Tercer Reich, después de Hitler. Jefe de las SS, de la Gestapo y organizador de los campos de exterminio. Después de observar el funcionamiento de las cámaras de gas en Auschwitz, les dijo a sus acompañantes: «Vamos a tomarnos unos vinos». Esa indiferencia hacia el dolor ajeno y la frialdad para perpetrarlo fue lo que Hannah Arendt describió como «la banalidad del mal».

Cuando Venezuela fue refugio de perseguidos por las dictaduras militares de Chile, Uruguay y Argentina, resultaban espeluznantes las narraciones de los sobrevivientes sobre las torturas que practicaban precisamente elementos militares. Su sadismo parecía único e irrepetible.

Confieso que para entonces tenía un concepto bastante elevado de la moral de nuestras fuerzas armadas. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el centro de torturas por excelencia era la Seguridad Nacional, dirigida y conformada por civiles. Es innegable que durante los primeros gobiernos democráticos también hubo excesos en el trato a los presos políticos. Que fueran los años de la guerrilla castrocomunista que procuraba destruir la democracia y que cometía asesinatos, no hizo excusables esos hechos. Los perpetradores de las torturas también eran civiles.

Al llegar Hugo Chávez al poder, muchos temimos que su mensaje de odio inspirado en el nazismo al dividir a la población en los «buenos», los chavistas y los «malos», las cúpulas podridas, los escuálidos, etcétera; se desatara una ola de violencia contra los adversarios del régimen. Pero el odio quedó en el discurso, la idiosincrasia venezolana fue el freno para no pasar a mayores. De esos años supimos de muchas detenciones arbitrarias, pero el tema tortura no estaba en el tapete de las constantes violaciones legales y constitucionales cometidas por ese gobierno. Y así llegamos al régimen de Nicolás Maduro que ha hecho de la maldad su enseña, su consigna y su razón de ser.

No caeremos en el exceso de comparar a Maduro, Cabello o Padrino López con Heinrich Himmler. Los crímenes que se han cometido con su consenso o bajo su amparo, no llegan a nivel de genocidio. Pero hay maldad implícita en cada una de sus acciones y decisiones. La tortura a los presos de conciencia es ya moneda corriente y esta vez no son civiles los perpetradores. Y cuando esos presos son militares acusados de traición o sedición, la crueldad va in crescendo. Pero allí no queda la maldad, esta se extiende a distintas personas y áreas de la vida nacional.

Hay maldad en el bloqueo, cierre y confiscación de casi todos los medios de comunicación independientes. Privar a un pueblo de estar libremente informado es infamante. Y expoliar a los propietarios de esos medios es inconstitucional.

Ninguna maldad puede compararse a dividir a toda una población en privilegiados, quizá un 10%, y marginados el otro 90% . Para los privilegiados están los bodegones, los restaurantes más caros, los automóviles más costosos, los pozos que han cavado para no sufrir escasez de agua, las plantas eléctricas para no padecer los cortes de luz. A ese 10% le es indiferente si Maduro se queda o se va, si torturan o no y si el 90% de sus compatriotas padece hambre, cortes de electricidad por varios días consecutivos y carencia casi absoluta de agua.

Hay maldad, más bien sevicia, en privar de libertad a unos ancianos que protestan por las ínfimas pensiones. Y hay maldad extrema en la burla a la pobreza que hace Nicolás Maduro cada vez que entre risas, baile de reguetón y chistes de mal gusto, anuncia nuevos bonos con nombres estrafalarios y cantidades irrisorias.

Hay maldad, pero sobre todo cinismo extremo, cuando Jorge Rodríguez anuncia —magnánimo— que dialogará con todos los sectores menos «con los corruptos de los 40 años que arruinaron al país». Nunca, desde que Cristóbal Colón piso la costa de Paria en 1498 y los españoles instalaron su imperio en esta «Tierra de gracia», hubo algún gobierno más corrupto y depredador que los de Chávez y Maduro en estos últimos 23 años. Y hay maldad con humillación, a los parlamentarios de oposición, ya jubilados y casi todos octogenarios y enfermos, a quienes se obliga a hacer colas de ocho o diez horas para recibir las infamantes cajas de alimentos y productos de higiene. Y esto solo a quienes viven en Caracas, los de la provincia ni siquiera eso. Se supone que los parlamentarios jubilados de AD y Copei son los «corruptos de los 40 años» a los que se refirió el impoluto Jorge Rodríguez.

¿Son malísimos en todo sentido esos jerarcas y numerarios del chavo-madurismo que torturan, confiscan, persiguen y humillan? Claro que no, con sus familias son una maravilla: amantísimos padres, excelentes hermanos, deferentes hijos. Como lo eran Goebbels, Eichmann, Fidel Castro, Pinochet y los gorilas argentinos. Claro con las diferencias naturales y sin ánimo de exagerar.

Un saludo solidario para todas las madres venezolanas que celebran su día una vez al año. Los otros a quienes no llamo como lo que son porque no uso palabras obscenas en mis artículos, tienen, para medrar y cometer sus maldades, los otros 364 días.

Twitter: @Paugamus

Paulina Gamus es abogada, parlamentaria de la democracia.

 4 min


Carlos A Romero

La vida democrática no es solo un ajetreo electoral. La libertad tal como se concibe en estos tiempos es más que una consulta comicial. Es un granito de arena acumulado todos los días en cuanto se defienden y perfeccionan a escala mundial los derechos fundamentales, tales como los derechos humanos, la libertad de opinión, la iniciativa privada, la procura del consenso sobre las políticas públicas y desde luego, la alternabilidad en el poder.
Sobran los ejemplos en donde lo electoral y el resto del ejercicio democrático van en vías paralelas. Esto nos lleva a recordar un dicho popular: “hay autocracias con elecciones y elecciones sin democracia”. En muchos casos en América Latina el atropello a la esencia democrática se ha ocultado de mil maneras, entre otras con el ejercicio electoral, el cual en muchas ocasiones es víctima de la manipulación y de un claro ventajismo.
Aún en el caso que hubiera un cuadro favorable a unos resultados electorales virtuosos, si estos no van acompañados por otras maneras de procurar las libertades reales, de nada vale tener un frenesí comicial si no hay una separación de poderes, una libertad de opinión respetada y una práctica pluralista de las ideas.
Todo esto viene a colación al observarse los primeros tanteos opositores en Venezuela en torno al proceso comicial presidencial del año 2024. En efecto, uno va calibrando las diversas opiniones que han surgido frente al tema y concluye que no se están planteando bien el pasado, el presente y el futuro de esas elecciones. En primer término, la consulta electoral es un instrumento para aumentar la presencia política opositora, no es un fin en sí mismo. Si el objetivo es participar, no se puede perder el tiempo discutiendo sobre la metodología para realizar unas elecciones primarias presidenciales. El candidato debe ser escogido de acuerdo a las encuestas de opinión.
En segundo lugar, esa candidatura no debe plantearse como una opción polarizada. Quien represente el sector opositor debe tener en cuenta que no basta “convencer a convencidos” sino que tiene que tener la mano abierta para recoger para su causa, amplios sectores de venezolanos que están desmotivados e inclusive que son simpatizantes de la otra opción. En síntesis, el candidato no debe caer en la trampa de la polarización.
Sobre todo, el candidato debe articular su presencia y compromiso con un programa de rescate democrático para el país que no se quede en lo meramente electoral. Debe tomar ventaja de su posición para señalar las fallas generadas por el otro y mostrar cómo ellas se van a superar a través de una alternativa que no mire al pasado, sino más bien, que se proyecte hacia un futuro democrático.
¡El juego está trancado? No creo que lo esté, pero sí está difícil de seguirlo en medio de tantas dificultades. Una candidatura presidencial puede ayudar mucho si se concibe correctamente. Y para ello vale la pena discutir estas cosas. No hay muy poco tiempo, pero sí lo suficiente para lograr la confianza de los ciudadanos que buscan una opción que sea sensata, abierta y deseable. Lo demás es cuento chino…

romecan53@hotmail.com

 2 min


Carlos Raúl Hernández

Los autoritarismos retrotraen la vida y la dignidad humanas y eso aplica a los países que aún viven sus miserias. Parece por eso innecesario refrescar las atrocidades otras etapas de la historia. Pero la verdad política hace llagas y al primer estudioso realista, las lastima. Nicola Maquiavelo, se le recuerda como un torvo criminal, pese a ser honorable, de vida austera, porque su obra describe lo que todos sufrían. Según Ernest Cassirer lo denigran más de cuatrocientas veces en la literatura isabelina. A través del duque Gloucester, futuro Ricardo III, Shakespeare dice “…soy capaz de añadir colores al camaleón…de enviar a la escuela al sanguinario Maquiavelo”. Lo agravia el violento competidor de Shakespeare, Cristopher Marlowe.

Dice Marlowe que “aunque el mundo piensa que Maquiavelo ha muerto/ todavía su alma flota sobre los Alpes /yo soy Maquiavelo”. No se dice que Nicola tal vez se inspiró en Isabel la Católica quien, con su adorado tormento, Fernando, se parecen como gotas de agua a El Príncipe. Más tarde Elizabeth I de Inglaterra debe haberlo leído y aprendido al caletre. Ambas manejaron el poder con genialidad fortaleza, para desgracia de sus enemigos, sin victimizarse por ser mujeres. La obra de Shakespeare es paradójicamente la dramatización de El Príncipe. Lleva a las tablas los crímenes e intrigas dinásticos, y desde entonces el enteco libro florentino sangra, suda y llora todos los días en algún escenario del mundo. Shakespeare se resguardó de las garras venenosas al ubicar sus personajes en épocas y lugares lejanos a Inglaterra.

Ricardo II, Ricardo III, El Rey Lear, Julio César, Antonio y Cleopatra, Coriolano, Hamlet, Tito Andrónico y Macbeth son sus obras más políticas. En ellas, el poder y la respuesta a él es ejercicio de la fuerza, la astucia sin escrúpulos, tiránica. Inteligencia, aamoralidad, habilidad ilimitada para conseguir objetivos, no cometer errores, ni derrochar esfuerzos. Construye el personaje de Ricardo III con opiniones de los Tudor y un libro de Thomas Moro que lo describen deforme por dentro y por fuera. Ricardo confabula con su hermano el rey para liquidar a otro hermano, Clarence a quien encarcelan en la Torre de Londres y sus asesinos lo ahogan en un tonel de vino. Ricardo hace declarar bastardos a sus propios sobrinos, para sacar los jóvenes príncipes de la sucesión; y desaparecen en la Torre de Londres. Maquiavelo y Shakespeare despedazan la visión idílica de monarcas “por la gracia de Dios” en cuyas venas corría la sangre de Jesucristo. Despedaza la teoría absolutista, que estaba en el centro del debate esencial para la historia, la lucha política y la teoría política.
Es Tiranía vs. democracia, que se mantiene hasta hoy. Dicen Juan Bodino, William Barclay, Jacques Bossuet, que la autoridad suprema, la maiestas, del rey está fuera del control jurisdiccional del derecho positivo, de la ley –tal como los revolucionarios de hoy invocan al pueblo para perpetuarse-, y por encima de la comunidad. Los monarcas y sus ideólogos escribieron que esta provenía del Creador y hay que servirles sean buenos o malos y quien se rebele “seguramente se condenará…porque se resiste a una orden Divina…el pueblo debe… obedecer los mandatos del lugarteniente de Dios sobre la tierra”. La Iglesia lejos de comulgar esa rueda de camión, mantiene la resistencia hasta pasada la Edad media la confrontación entre el Papado y los príncipes seculares.
Dominicos y jesuitas, Santo Tomás, Francisco Vittoria, Domingo Soto, Fernando Vásquez, Francisco Suárez y Luis Molina, arremeten contra el autoritarismo: “el poder debe emanar de la elección humana”. Explicaron “la necesidad de que el pueblo consienta antes que algún gobernante pueda ser instituido” … “el pueblo delega sus poderes a alguien por el bien común” … “el poder de todo gobernante debe estar en armonía con la voluntad y la aprobación” … “como todos los hombres nacen libres…nadie tiene jurisdicción política sobre ningún otro…nadie tiene derecho sobre ningún otro” … “el Rey está obligado a guardar y hacer guardar las costumbres de su país”. Bracton escribe que el rey está sujeto a Dios y la ley. Para él la autoridad real es el derecho y no la injusticia. Actuar moral y jurídicamente procede de Dios mientras la tiranía es del demonio.
Inglaterra fundó y preservó hasta hoy la libertad medieval, constitucional. Su base es la Carta Magna Libertatum de 1215, acontecimiento base de la civilización occidental y democrática: la teoría del poder limitado o poder constitucional. Hayek definió la libertad como “ser regido por leyes y no por hombres” y ese es su sentido universal y atemporal. Pese a renegar de Nicola, Shakespeare describe exactamente lo mismo que él. El poder criminal al final de la Edad Media, durante el renacimiento británico y el comienzo de la sociedad moderna, en medio de la crisis en los conceptos de poder, política y libertad. Pero por la habilidad y ambición de los autócratas y los errores de los demócratas, esa confrontación no termina. La incapacidad, arbitrariedad y crueldad de un déspota, recuerde que solo la vocación de lucha no basta. Debe combinarse con la habilidad que describe Maquiavelo.

@CarlosRaulHer

 4 min


Ismael Pérez Vigil

Vuelve a la palestra el tema del voto de los venezolanos en el exterior. El Rector del CNE, Roberto Picón, se ha referido al mismo, en diversas oportunidades, desde que asumió el cargo; pero, fue la información divulgada en días pasados por la organización Súmate la que en realidad nos dio un aldabonazo de advertencia de este problema real, complejo, de difícil solución.

No cabe duda que el Registro Electoral (RE), su actualización, la votación, el escrutinio y la promoción de la participación ciudadana de los venezolanos en el exterior, responden a principios de equidad e igualdad de condiciones en el ejercicio del derecho al voto, como las que se aplican para los venezolanos residentes en Venezuela y que están establecidas en el artículo 294 de la Constitución y en el artículo 3 de la Ley Orgánica del Poder Electoral (Lope). Pero esa es la parte teórica, ideal, del problema, en la práctica, esto no es así, ni por asomo; la complicación está al intentar implementarlo.

La información de Súmate, que se puede conseguir en su página web, fue divulgada en su cuenta de Twitter, que son los datos que vamos a evaluar: Si no se actualiza el RE, 10 millones de venezolanos se podrían quedar sin votar en las elecciones del 2024 o tendrían dificultades para hacerlo; según las proyecciones de población, eso es casi el 39% del padrón electoral de esas elecciones; de ese total más de 3 millones 300 mil, mayores de 18 años, que están inscritos en el RE, pero ahora residen en el exterior, cifra a la que hay que incluir 256 mil jóvenes, no inscritos y que cumplirán 18 años antes de diciembre de 2024.

De los otros 6 millones, que están en Venezuela y que según Súmate no podrían votar o tendrían dificultades para hacerlo, lo más grave es que tampoco podrán votar en el 2025, cuando se elegirán Asamblea Nacional, gobernadores, alcaldes, asambleas legislativas y concejos municipales.

Revisar el RE para actualizarlo, librarlo de todas las irregularidades, existentes o supuestas, para que los venezolanos le tengan confianza y, sobre todo, para que voten quienes hoy están en el exterior, aunque no es una tarea fácil, es posible realizarla en el tiempo que queda para esas elecciones, pues aún podemos asumir que se llevarán a cabo en el tiempo normal, es decir a finales de 2024.

Resolver el problema en el país, que cuenta con una cierta estructura, aunque complicado, es más fácil. Pero hacerlo en el exterior, si pretendemos resolver el tema como si estuviéramos en Venezuela y de acuerdo con las normas y legislación actual, es tarea prácticamente imposible; solamente hagan números de cuántos “funcionarios” o “voluntarios” y cuántas horas hombre se necesitan para actualizar y registrar casi 4 millones de personas en el exterior, para lo que no existe ninguna estructura instalada.

El RE es solo el primer paso

Registrar a los venezolanos en el exterior no está exento de dificultades, pero es un primer paso, allí solo comienza el proceso; con las normas actuales, después habría que lograr que se establezcan en el exterior las Circunscripciones Electorales que sean necesarias, de acuerdo con el número de votantes; crear Organismos Subalternos, para organizar y facilitar la inscripción, actualización y votación; establecer Centros de Votación y Mesas Electorales, para garantizar la fluidez y el ejercicio del voto −actualmente solo se vota en consulados y hay muchos cerrados−; probar los mecanismos para la recolección y trasmisión de resultados; y por supuesto, formar miembros de mesa, observadores y testigos que vigilen el proceso. Todo eso hay que hacerlo para una población de votantes equivalente a los actuales estados Zulia y Miranda juntos, pero que está dispersa por todo el mundo. Tarea ciclópea, titánica y −por qué no decirlo− absurda.

Necesario pensar diferente

Por lo tanto no solo hay que empezar cuanto antes. Mas importante es convencerse que hay que pensar en el problema de manera diferente; como ya dije, no pretender resolverlo como se resuelve en el país, pues si seguimos pensando así, el problema no tiene solución y esto favorece las expectativas del régimen de mantenerse en el poder.

Ya hay muchos grupos, organizaciones de los partidos y de la sociedad civil, expertos en la materia, que han planteado soluciones diferentes y adecuadas: voto remoto, a distancia o por Internet, que no son un sueño, ni un privilegio de países desarrollados; pues países tan lejanos como Estonia y tan cercanos como Panamá y México, tienen votación por internet, desde hace tiempo −2017, 2019 y 2021, respectivamente− y de manera exitosa; México lo tiene incluso para elecciones regionales.

Sabemos también que la posibilidad de que quienes viven en el exterior puedan votar en elecciones nacionales −presidenciales o referendos− depende de que se modifiquen varias disposiciones legales, que limitan realizar el RE y el acto de votación como tal; la principal es la limitación del derecho al voto a quienes no tengan residencia legal en otro país, que como sabemos hay muchos venezolanos que están en esa condición; y también la disposición de que el único documento válido para votar es la cédula de identidad laminada −y no el pasaporte−, pues muchos en el exterior no tienen cédula ni la pueden obtener; y además, las limitaciones legales para registrarse en el RE de manera telemática o por internet.

Hacer esas modificaciones, en leyes orgánicas y reglamentos, no debería suponer mayor dificultad, si hay la voluntad política para ello; pero, tengamos claro que modificar la Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) que ello implica, supone la intervención de la Asamblea Nacional, que todos sabemos cuál es su tendencia y filiación actual.

Decisión política y acuerdo político

Por lo tanto, de lo que tenemos que estar conscientes es que, sin una decisión política y un acuerdo político, eso no es posible. Por “decisión política” entiendo el firme deseo de hacerlo, sin posiciones abstencionistas o de desánimo, por parte de los opositores que deseamos salir de este régimen por la vía electoral.

Por acuerdo político, entiendo una negociación y acuerdo con el régimen para acometer esta tarea. Sin ese acuerdo, para emprender todas estas modificaciones, el proceso no va a avanzar. No es difícil suponer que el régimen no está dispuesto a hacer nada por solventar la situación, pues supone con razón, que la mayoría de los que hoy viven en el exterior, votarían en su contra.

El problema, nada trivial, se nos “reduce” a como forzar al régimen a sentarse a negociar un acuerdo político que permita resolver la situación, de los millones de votantes que en Venezuela y el exterior, hoy no lo pueden hacer.

La dificultad real

Esa es la dificultad real, por dos razones, por demás obvias; una, ¿cómo nos ponemos de acuerdo para ir a un proceso electoral si estamos entrampados en disputas internas en los partidos y entre partidos?, que no nos hemos podido poner de acuerdo ni siquiera en el método para escoger candidatos, para acordar un programa de gobierno y un mensaje de esperanza y futuro con el cual llegarle a la población; y dos, que tampoco tenemos mecanismos claros de presión internacional para forzar al gobierno a una negociación, sobre todo si hay grupos de la sociedad civil en la oposición, unos proponiendo levantamiento de sanciones y otros su intensificación.

Tareas por delante

Tenemos entonces varias tareas por delante:

– Una, tomar la firme decisión de participar en los venideros procesos electorales: 2024, presidenciales y 2025 para Asamblea Nacional, Gobernadores, Alcaldes, Asambleas Legislativas y Concejos Municipales;

– Dos, resolver nuestros problemas internos para la selección de candidatos, consenso en un programa y un discurso político a los electores;

– Tres, desde luego, avanzar lo más que se pueda en ubicar a los venezolanos en el exterior para que llegado el momento se puedan registrar y votar;

– Cuatro, proponer y lograr que quienes votan en el exterior lo puedan hacer de forma presencial o remota, por correo, pero sobre todo por Internet, que además reduce considerablemente los costos del proceso, al no tener que desplazar personal para constituir organismos subalternos, ni tener que disponer de centros electorales y mesas de votación;

– Cinco, desarrollar los mecanismos internos de presión política, con base en las sobradas razones que hay en el país para movilizar y organizar a la población contra la oprobiosa situación a la que estamos sometidos;

– Y seis, ponernos de acuerdo −con el apoyo de quienes están en el exterior− en cómo lograr que se mantengan las sanciones internacionales, único mecanismo de presión que hoy tenemos, revisando las económicas y financieras que pudieran ser perjudiciales para la población e intensificando las personales contra los funcionarios del régimen, sus familiares y testaferros.

Para quienes están en el exterior, pasar de la consigna “el voto de la diáspora”, a trazarse objetivos que sean realmente la solución del problema, es una tarea prioritaria.

Politólogo

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 7 min


Sergio Negrete Cárdenas

Por 14 años se cansó de despotricar contra el presente y de prometer un fabuloso futuro. Fue incansable recorriendo el país, igual de imbatible en su demagogia.Paulatinamente el mesiánico perdió más el piso mientras se extendía su inacabable campaña. Todo sería sencillo cuando por fin ganara la elección y se calzara la banda presidencial porque solo era cuestión de ser austero y honesto. Nadie había recorrido México como él, solo él había podido encontrar las soluciones a los grandes problemas de la nación. Se convirtió en el príncipe del diagnóstico simplista y la solución fantasiosa, que predicaba infatigable. Finalmente encontró numerosos oyentes, muchos porque creyeron ingenuamente que nadie podría ser más inepto o más corrupto.

A tres años y medio en el poder, el demagogo autoritario no tiene más remedio que enfrentarse a la realidad, por más que le guste evitarla. Presumía que todo era sencillo, no era ninguna ciencia, solo era cuestión de tener la autoridad moral que significaba el apoyo del pueblo. Hizo de sus caprichos política pública y de sus delirios grandes proyectos de infraestructura. Pensó que todo funcionaría porque así lo había ofrecido, ya se encargaría la realidad de amoldarse a sus palabras.

Como eterno candidato, las promesas no tenían plazo. Igual se creyó que ese pueblo que tanto lo amaba le permitiría reelegirse, y tendría muchos años para ejecutar sus visiones. Millones lo siguen apoyando, pero también millones lamentan el voto que le otorgaron. El año pasado perdió la posibilidad de cambiar la Constitución a placer, hace pocas semanas se le ninguneó en ese revocatorio que esperaba fuese ratificación arrolladora. Las redes sociales que tanto le ayudaron de candidato hoy reproducen su ineptitud y las numerosas corruptelas de sus familiares y colaboradores. El triunfal sexenio que no se cansó de imaginar se le deshace entre las manos.

En sus fantasías, al triunfo aplastante en la elección intermedia debía seguir el cuarto año de las obras extraordinarias, muestras concretas del genio que habita Palacio Nacional. En cambio, el tabasqueño no puede cerrar los ojos ante los desastres que promovió. El primero ha sido el aeropuerto que mandó construir contra los consejos de todos los expertos. Se le advirtió que sería una catástrofe, pero terqueó que sería maravilloso. Ahora trata de forzar vuelos en una terminal aérea sin concluir y pésimamente conectada.

Será peor con la refinería, a la que no podrá forzar a producir una sola gota de gasolina este año, y quizá tampoco en lo que resta del sexenio. Miles de millones de dólares hundidos en lo que fue un manglar, porque dictó que ahí se construiría. Peor calamidad será el Tren Maya. Desastres ecológicos y pozos sin fondo de recursos que debieron usarse en vacunas, quimios o escuelas.

A medida que avance más el sexenio, López Obrador seguirá acumulando frustración y resentimiento. Como ya ocurre hoy, el odio que lo caracteriza seguirá erupcionando, buscando justificarse, pretendiendo encontrar a otros para culparlos. Como López Portillo en los cierre de su gobierno, los pataleos de desesperación ante el colapso empeorarán la destrucción. El apasionado de la historia, el mesiánico que se cree el gran transformador de México habrá entendido, al no poder evadirse de la realidad, que su legado será uno de retroceso, polarización, destrucción y fracaso. Un ser enloquecido que, como tantos autoritarios, arrastrará al país en su caída personal.

6 de mayo 2022

El Financiero

https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/sergio-negrete-cardenas/2022/05/...

 2 min


Jorge I. Domínguez

El viceministro de relaciones exteriores ruso, Serguéi Ryabkov, indicó a mediados de enero (2022) que Rusia podría enviar unidades militares a Cuba y Venezuela, contrarrestando el apoyo estadounidense a Ucrania. ¿Qué podría contener tales despliegues rusos en el Caribe? ¿Qué puede generar mayor seguridad internacional? ¿Qué se puede aprender de la historia de relaciones internacionales de seguridad en el Caribe?

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos (EEUU) y la Unión Soviética (URSS) fueron los únicos que negociaron un complejo y sutil régimen de seguridad entorno a Cuba. Aparte de esas negociaciones, Cuba y EEUU lograron algunos acuerdos bilaterales, que fueron más frecuentes una vez desaparecida la URSS. La ya en marcha reinserción militar rusa en el Caribe replantea el problema y la invasión rusa de Ucrania reanima la preocupación.

A diferencia del pasado, cuando prevalecían solamente soluciones bilaterales, tanto entre EEUU y la URSS, como entre EEUU y Cuba, el nuevo planteamiento ruso exige un abordaje tripartito, ya que requiere el consentimiento de Cuba, al haber una mayor distancia entre Cuba y Rusia de la que hubo en su tiempo entre Cuba y la URSS.

Desde la visita del presidente Raúl Castro a Moscú en 2009, Cuba y Rusia han fortalecido sus relaciones políticas, militares, y económicas, fundamentando una nueva estrecha relación. En base a ella, Cuba ha fustigado a EEUU y a la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN) por haber generado la crisis de Ucrania.

Sin embargo, Cuba ni ha apoyado la invasión rusa ni ha reconocido a las supuestas “repúblicas populares” de Donetsk y Luhansk. De la misma manera se abstuvo en la votación de la Asamblea General de Naciones Unidas que condenó la invasión, en vez de alinearse con Rusia. No endosa la pretensión rusa de que las grandes potencias pueden hacer y deshacer en su traspatio, recordando su propia relación con EEUU. La prensa oficial cubana ha publicado unos pocos partes informativos de Ucrania, aunque muchos más de Rusia.

Hay, además, lazos emotivos entre Ucrania y Cuba. La devastación causada en 1986 por la explosión de la central termonuclear de Chernóbil llevó a Cuba a recibir más de 24.000 niños ucranianos diagnosticados con cáncer, para ofrecerles un eficaz y gratuito tratamiento médico durante más de dos décadas. Esta experiencia entre Cuba y la Ucrania independiente generó lazos que todavía perduran.

Examinemos, pues, el nuevo contexto internacional de inseguridad que se ha creado en el Caribe, mucho más plural que antaño. ¿Qué está ocurriendo, que había ocurrido, y qué puede cambiar?

Los despliegues militares a Cuba no son una novedad. La URSS comenzó a entregar recursos militares a Cuba en 1960. En 1962 envió ojivas nucleares, misiles balísticos, y miles de tropas y mantuvo tropas en Cuba hasta el fin de la Guerra Fría.

Los despliegues militares rusos tampoco son nuevos. Por eso, el Comando Sur de EEUU monitorea los despliegues navales rusos al Caribe. El último, en La Habana, tuvo lugar en 2019. Cuba depende de Rusia para obtener piezas de repuesto para el equipamiento de sus fuerzas armadas. Los acuerdos militares ruso-cubanos, desde 2016, tratan precisamente de eso. En 2022, entró en funciones en Cuba un telescopio ruso, en coordinación con sus satélites, inclusive aquellos dedicados a la inteligencia militar.

¿En qué consistiría un régimen de seguridad trilateral?

Este sistema implicaría un entramado de entendimientos entre adversarios internacionales para acrecentar la seguridad de cada parte, al incorporar reglas prácticas para limitar el ámbito de los conflictos. También requeriría de consultas directas entre ellos.

Hubo un régimen de seguridad soviético-estadounidense sobre Cuba. Gracias a él y al concluir la crisis de 1962, EEUU y la URSS lograron los siguientes entendimientos:

La URSS retiró sus misiles y ojivas nucleares de Cuba y EEUU hizo los mismo con los misiles Júpiter de Turquía.

La URSS permitió que EEUU comprobara el repliegue de sus armamentos. Sin embargo, quedarían tropas soviéticas en Cuba y la marina soviética, sin armas nucleares, podría visitar la Isla.

EEUU prometió no invadir Cuba si el gobierno de La Habana permitía inspecciones in situ. Cuba rehusó y por eso la promesa caducó.

Solo negociaron EEUU y la URSS, mientras EEUU se negó a entablar tratativas directas con Cuba.

El asesor nacional de seguridad Henry Kissinger escribió en sus memorias que, en 1970, después de una solicitud soviética, él reafirmó que el entendimiento “prohibía el emplazamiento de armamentos ofensivos de cualquier tipo o de cualquier misil ofensivo en territorio cubano. A cambio reafirmamos que no usaríamos fuerzas armadas para lograr un cambio de la organización gubernamental de Cuba”. Kissinger conocía el requerimiento de la inspección in situ, que en ese momento descartaba, razón por la cual el régimen de seguridad entró en vigor.

También en 1970, EEUU objetó las nuevas instalaciones construidas para la marina soviética en el puerto de Cienfuegos. La URSS afirmó que “submarinos con misiles balísticos listos para combate jamás visitarían” la isla y que ni tenía ni planeaba construir una base naval allí.

En 1975, Cuba finalmente aceptó el resultado de la crisis de 1962, descartando aquellas exigencias previas que EEUU ya había rechazado. Posteriormente, EEUU descubrió la existencia de una brigada soviética residual en Cuba. Cuba y la URSS reafirmaron los entendimientos, indicando que no introducirían combatientes soviéticos en el futuro ni convertirían a la brigada en una fuerza de combate.

Resumiendo, estas modificaciones incorporaron las reglas del régimen de seguridad:

Cada parte dejó de hacer lo que la otra consideraba objetable, realizó concesiones unilaterales no recíprocas, tuvo cuidado de no humillar al otro.

Los precedentes eran obligatorios; de ellos partían las modificaciones.

Solamente negociaban la URSS y EEUU.

La situación de Rusia en Cuba después de 1990. Durante la primera década, la URSS primero y Rusia después siguieron fortaleciendo el régimen de seguridad. En 1991, la URSS retiró sus tropas de Cuba. En 2000, con Vladimir Putin como primer ministro, Rusia y Cuba cerraron la única e incompleta planta de energía nuclear en Juraguá. En 2002, con Putin ya presidente, Rusia cerró la instalación de escucha e inteligencia Lourdes, situada en las proximidades de La Habana.

La moderación internacional de Cuba después de 1990.

Sin sus aliados soviéticos y frente a un EEUU persistentemente hostil, Cuba desplegó su diplomacia para persuadir a Washington y a otros gobiernos de su moderación en materia internacional. Así fue como retiró sus tropas de Angola, Etiopía, Nicaragua y otros países en tres continentes. También interrumpió su tradicional apoyo a distintas insurgencias y cooperó con la solución de guerras internas en El Salvador, Guatemala, y Colombia. De este modo añadió una dimensión multilateral a su nueva estrategia.

Durante la Guerra Fría, Cuba rehusó ingresar a los tratados multilaterales sobre armamentos nucleares, pero en 2002 ratificó el Tratado de Tlatelolco, de prohibición de armas nucleares en Latinoamérica y el Caribe, así como el de no proliferación nuclear. En 2018 ratificó el tratado sobre la prohibición de armas nucleares y, en 2021, el de prohibición completa de los ensayos nucleares. Con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) logró un acuerdo de salvaguardias amplias. Es por eso que han tenido lugar inspecciones in situ en cada uno de los últimos cinco años.

La relación Cuba – EEUU. Para resolver problemas bilaterales prácticos, Cuba y EEUU fueron construyendo poco a poco un régimen de seguridad bilateral, que incluía acuerdos puntuales. Estos comenzaron con el acuerdo migratorio de 1965 y el de piratería aérea de 1973. A fines de la década de 1980, las negociaciones lograron poner fin a las guerras en el Cono Sur africano.

Después del derrumbe de la URSS y a pesar de la persistencia de las sanciones estadounidenses contra Cuba, en los años 90 surgieron relaciones profesionales y de cooperación entre militares de ambos países en torno a la base naval estadounidense cerca de la ciudad de Guantánamo, y entre los guardacostas. De este modo creció la cooperación bilateral para impedir la migración ilegal y el tráfico de narcóticos y de narcotraficantes.

En 2016, ambos gobiernos acordaron cooperar sobre la seguridad de viajes y la aviación civil, sobre el combate al narcotráfico, la facilitación de operaciones de guardacostas, la delimitación de límites marítimos y la regulación de migraciones. De esta manera, mientras EEUU captura y devuelve a los migrantes indocumentados, Cuba los acepta.

El informe oficial de EEUU de 2021 sobre la lucha contra el narcotráfico señala: “La presencia intensiva de seguridad de Cuba y sus esfuerzos de interdicción redujeron los suministros ilegales de drogas e impidieron que los narcotraficantes se posicionaran en Cuba… los narcotraficantes de la región normalmente esquivan a Cuba.

¿Por fin, existe un régimen de seguridad trilateral en 2022?

Putin ha amenazado con posicionar submarinos rusos con armas nucleares bordeando la costa este de EEUU. Si bien estos podrían descansar y repararse en Cuba, el antiguo régimen de seguridad lo prohíbe. Así, y en lo que va de siglo, los submarinos rusos no han visitado Cuba.

La vigencia plena de semejante régimen de seguridad requeriría concesiones unilaterales y no recíprocas para dejar de hacer lo que el adversario objeta. Pero esto no se ha reafirmado desde el derrumbe soviético. Su ratificación buscaría lo mismo: la estabilidad internacional. En la práctica, simplemente se reafirmaría el statu quo. Rusia y Cuba no han hecho lo que ese régimen prohíbe. En tanto ambos prometerían no realizar acciones objetadas por EEUU; éste reconocería las circunstancias tal como son.

Para Rusia, el incentivo sería el reconocimiento de su derecho de incidir en el Caribe – un derecho acotado de no actuar en el modo que EEUU objeta. Para Cuba, implica participar por primera vez en el diseño de un régimen trilateral que la protege y también la constriñe. Para EEUU, supone impedir acciones como las que Moscú ha insinuado. El costo para EEUU sería el reconocimiento de una presencia rusa en el Caribe internacional, y de Cuba como un interlocutor válido –siempre y cuando Rusia y Cuba se abstengan de impulsar despliegues militares que EEUU objeta.

Este régimen de seguridad podría servir para consolidar intereses compartidos. Su renacimiento implicaría costos para los tres gobiernos, pero también prometería una estabilidad valorada por cada uno de ellos.

4 de mayo 2022

elcano

https://www.realinstitutoelcano.org/rusia-cuba-y-estados-unidos-un-regim...

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Jesús Elorza G.

El tema de conversación-discusión obligado, en el sector deportivo, está relacionado con el proceso de elecciones de las nuevas autoridades del Comité Olímpico Venezolano (COV) para el período 2022-2026. En todas las instalaciones deportivas, el tema es recurrente y en los diferentes grupos es común escuchar, en los diálogos de los atletas, entrenadores, dirigentes, padres y representantes, inquietudes relacionadas con el caso.

-Pensaba que todo estaba resuelto con la designación de la Comisión Electoral, avalada por los observadores internacionales, el COV y los aspirantes a ser electos, señaló un atleta.

-Permíteme aclararte la situación, dijo un dirigente deportivo. Todo iba de maravilla hasta que la Comisión Electoral tomó las decisiones en torno a las federaciones impugnadas y el Padrón Electoral definitivo para la elección.

¿Qué pasó?

-Bueno, ¡¡¡No dejaron entrar a la sede del COV a la presidente de la Comisión Electoral que iba a entregar el Informe!!!

-No te lo puedo creer. Cómo es eso posible, si esa comisión era reconocida por las partes.

-Claro que no la iban a dejar entrar porque el Informe no le era favorable a la corriente de Eduardo Álvarez, expresó un entrenador deportivo.

Explícate mejor, por favor.

-La Comisión Electoral en su informe señala que a 13 federaciones deportivas, sobre las cuales cursan impugnaciones, una vez analizadas la situación de cada una de ellas, se decidió excluirlas del proceso electoral por no cumplir con los requisitos establecidos en la Ley Orgánica de la Actividades Físicas, el Deporte y la Educación Física. Esas federaciones son las siguientes; Remo, Motociclismo, Hockey sobre Césped, Tenis de Campo, Vela, Deportes Electrónicos, Netball, Surf, Esgrima, Wushu, Automovilismo y Boxeo.

-Me llama la atención que en ese lote hay unas “federaciones fantasmas”. ¿Qué vaina es esa de “Netball” o la “Federación de deportes electrónicos ?, preguntó un padre que llevaba a su hijo a una clase de natación.

Está bien, pero sigo sin entender porque no le permitieron la entrada a la presidente de la Comisión Electoral, insistió el atleta.

-Te la voy a poner más fácil. A buen entendedor sobran las palabras. Ese lote de federaciones son el apoyo fundamental de Eduardo Álvarez en su aspiración a la reelección, expresó el dirigente.

-Ahora si te entiendo; Eduardo pretende ser electo con los votos de federaciones de maletín que no cumplen con los requisitos de ley, olvidando que los fantasmas no votan.

-Disculpen, ¿me pueden explicar cuál era el motivo de la Asamblea convocada por Eduardo para el lunes pasado 2 de mayo, que generó esa fuerte polémica reseñada por los medios de comunicación?, preguntó una madre que salía del gimnasio con su hija.

-Bueno señora, el presidente del COV pretendía, sin fundamento alguno, designar una nueva Comisión Electoral, lo cual fue rechazado por la mayoría de la federaciones presentes y por lo tanto, siguen en sus funciones los miembros de la comisión y se mantiene vigente el Cronograma Electoral que fija, como fecha de elección, el próximo 18 de mayo señaló el dirigente.

-Muchas gracias señor dirigente, por su aclaratoria. Discúlpeme nuevamente, ¿podría explicarme el porqué de la presencia de autoridades del Ministerio Publico, llevando una citación judicial? ¿Para quién era esa citación?

-Estaban buscando al Tesorero del COV, dada la denuncia formulada en su contra por la presidente de la Comisión Electoral, alegando que esa persona la había agredido verbalmente.

-Ese personaje, ¿no es el mismo que en una conversación telefónica con Eduardo, manifestó “tener una pistola en su oficina pa’ caerle a tiros a los federativos que estuvieran en contra de ellos”?

-Si señora, ese mismo es.

Bueno, qué se puede esperar de esos personajes, dijo finalmente la señora.

-Señora, no se vaya. Permítame, señalarle dos nuevos elementos en esta olímpica historia sin fin: 1) La Comisión Electoral decidió desestimar la participación de la plancha de Eduardo porque la mayoría federaciones que lo postulaban, no reunían los requisitos de ley para dicho propósito. 2) Este miércoles 4 de mayo de 2022, el Ministerio Público abrió una investigación contra el Presidente del Comité Olímpico Venezolano, Eduardo Álvarez Camacho, por los delitos de Peculado Doloso Propio, Evasión de Procedimiento Licitatorio y Malversación Agravada, en la que solicita le sea acordada una MEDIDA CAUTELAR DE PROHIBICION DE SALIDA DEL PAÍS.

Al escuchar aquello, la señora exclamó “¡¡¡No puedo creerlo!!! En otras circunstancias, me atrevería a pensar que de resultar culpable de los delitos allí señalados, lo que correspondería sería una redada olímpica, dijo la señora al momento de retirarse.

A esta historia sin fin hay que ponerle termino y rescatar la transparencia en los manejos de los fondos públicos, es una tarea impostergable para el desarrollo del deporte.

El control totalitario de la estructura deportiva (todo ejercido por el gobierno) solo da paso a la corrupción y al secuestro de las organizaciones deportivas; lo que hoy ocurre en el olimpismo, es la mejor muestra de ello.

La frase “El crimen no paga”, del fallecido periodista José Campos Suarez, recorre el movimiento olímpico venezolano.

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