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Opinión

Nicolas Roibas

Cada vez que conversamos con nuestros clientes les decimos que afirmar que la tecnología es “importante” para las campañas políticas es algo anacrónico. Nosotros vamos más allá, porque creemos que la tecnología directamente ES la campaña política. No se puede concebir una campaña sin conocer el universo de las social media, la monetización y los procesos de cambios y flujo de información.

La tecnología hoy está íntimamente ligada a la emoción; y la emoción es la que hace que se mueva el avispero tanto en términos electorales, así como en todo. Desde hace años los analistas políticos saben que las personas toman sus decisiones de acuerdo a las emociones que estas les producen. Es así porque, si bien en el proceso de toma de decisiones siempre está en pugna nuestra parte racional y la emocional, esta última termina imponiéndose en el 99 por ciento de las veces.

El reconocido psicólogo, Jonathan Haidt utiliza una metáfora muy ilustrativa sobre esta cuestión: la emoción es un elefante y la razón es un jinete tratando de guiarlo con mucha frustración hacia su camino. Sin embargo, por lo general el rol del jinete termina siendo el de justificar lo que el elefante ya decidió. Así tomamos decisiones sobre todas las cosas en nuestra vida. La política no es una excepción para nada.

Partiendo de esto, la tecnología ha logrado conectar aquellas zonas del cerebro vinculadas a la gratificación instantánea. Los likes, los compartidos, los comments, nos producen reacciones químicas en nuestro cerebro, nos movilizan. Si los mensajes que se envían son los correctos; y cuando hablamos de mensajes no hablamos de palabras simplemente, sino de imágenes, de sonidos y de narrativa, se puede decir que se cumple el objetivo de llegar a donde se quiere llegar, que es la conexión emocional con el receptor.

El ser humano es un ser que es inseparable de la narrativa, tal es así que la asimilación de ideas es probadamente mucho más alta cuando hay una narrativa por detrás. Recordamos lo que tiene un sentido y se conecta con nuestra emoción, y esto es así desde el hombre de las cavernas hasta nuestra actualidad. Lo podemos ver en las transmisiones orales de relatos e historias a través de los tiempos. Por eso importa el cómo, el qué, el por qué, el para qué y el cuándo vamos a contar lo que queremos contar. Tener las herramientas y el proceso de trabajo correcto para que sea eficiente.

Algunos políticos creen que contratando agencias que subcontratan influencers y pagan por publicación o bailando en TiK ToK están trabajando bien esta temática. Nada más lejos de la realidad. El trabajo de campaña en este universo requiere una estrategia integral, profesionalismo y compromiso.

6 de mayo 2022

Guayoyo en Letras

https://guayoyoenletras.net/2022/05/06/la-tecnologia-y-la-emocion-en-la-...

 2 min


​José E. Rodríguez Rojas

Después de 63 años de revolución la situación económica y social de Cuba sigue siendo crítica. La inflación y la carestía de alimentos y productos básicos agobian al cubano promedio, lo que ha llevado a la población a la calle a protestar. El régimen ha reaccionado, como siempre, reprimiendo las protestas. Ello ha incentivado la emigración a niveles históricos, en esta oportunidad vía Centroamérica intentando llegar a la frontera de Estados Unidos con México.

La situación económica y social de Cuba, después de 63 años de revolución, continúa agobiando al cubano promedio. La crisis económica se traduce en una elevada inflación que fue estimada en más del 300% para el año 2021 por la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist. Ello convirtió en prohibitivos los platos navideños. En la navidad pasada los medios de prensa internacionales reportaron que las neveras de los cubanos permanecieron vacías como reflejo de las limitaciones que sufrían las familias cubanas, imposibilitadas de disfrutar de los platos que tradicionalmente se consumen en esa época del año. La inflación no ha cedido a pesar de las políticas pro mercado instrumentadas por el gobierno. Ello ocurre a pesar de la ayuda del régimen venezolano que le remite con regularidad petróleo y derivados que los cubanos revenden y del disfrazado apoyo de otros gobiernos que a través de las llamadas misiones medicas subsidian al régimen.

La crítica situación económica ha llevado los cubanos a las calles a protestar. En julio del año pasado decidieron marchar en protesta por la crítica situación que enfrentan, pero el régimen con la colaboración de sus perros de presa, arremetieron contra los manifestantes. A 800 de ellos los apresaron y los llevaron a prisión; luego en juicios amañados les aplicaron, a unos 100 de los apresados, penas de cárcel que en algunos casos superaron los 30 años. Los dirigentes del movimiento cultural San Isidro intentaron dialogar con el régimen pero fueron hostigados y obligados a exiliarse.

Como no se puede protestar, los cubanos escogen la otra forma de manifestar su disidencia y huir de la crítica situación que enfrenta la isla, emigrar. El Washington Post reporta, en información reproducida por el ABC de España, que decenas de miles de cubanos han decidido emigrar, en lo que constituye el mayor éxodo masivo desde la crisis migratoria del Mariel en 1980. La población que huye en desbandada de la isla incluye a algunos chupamedias del régimen, como un periodista de la televisión estatal, acostumbrado a despotricar de la oposición y de los “traidores” que huyen de la isla.

La cantidad de cubanos que llegan a la frontera con Estados Unidos es cada vez mayor, superando la de años previos. En esta oportunidad los cubanos llegan en vuelos a Managua y de allí por tierra a la frontera de Estados Unidos con México. La policía inmigratoria de los Estados Unidos proyecta aprehender 155.000 cubanos este año lo que cuadruplica la cifra del 2021 y es 12 veces la de 2020. Si bien la crítica situación de la isla y la represión actúan como detonantes, incide también el hecho de que Nicaragua eliminó el requisito de visa para los cubanos. Jorge Duany director del Cuban Research Institute de Florida y otros expertos estiman que el número de cubanos abandonando la isla puede exceder otras migraciones masivas de la isla incluyendo la del Mariel.

Profesor UCV

 2 min


Laureano Márquez

ALLANAMIENTO: Premio de periodismo que, a su manera, otorga la dictadura (la dictadura en general –sea este de brigada o de división–). Viene de la unión de dos términos: «allanar» (entrar ala fuerza a la casa de una persona) y «mentir» (decir algo que no es cierto con intención de implicar).

BULO: Noticia falsa que resulta del cruce de una información yegua con un propalador burro. Es una noticia estéril.

CENSURA: Omitimos esta definición por razones más que obvias.

COLUMNA: Parte del cuerpo por la cual, los funcionarios de la represión suelen expresar su opinión sobre lo que han escrito algunos periodistas en la prensa.

DEBATE: Estos funcionarios suelen ir de bate, también de electricidad y otras veces, cuando hay apagón, de bolsas plásticas.

ENTREVISTA: Conversación en la cual el entrevistador indaga sobre las opiniones del entrevistado, al que se le ha advertido previamente acerca de ciertas opiniones que no puede expresar públicamente.

EDITORIAL: Opinión de un periódico o revista que no esta firmada por nadie en particular, evitando así el debate en la columna.

FUENTE: Lugar de donde brota la información en los jardines de los palacios de gobierno.

LIBERTAD: Cuadro de Delacroix (la libertad guiando al pueblo). «L. Lamarque» actriz y cantante argentina. Estatua ubicada en Nueva York.

MEDIOS: Moneda extinta con la que alguna vez se podía comprar el periódico.

NOTICIERO: Dícese de cuando hay muchas noticias. «Hoy tenemos un noticiero loco».

OBJETIVIDAD: Para los regímenes autoritarios, es la forma de presentar la realidad tal cual no es.

OPINIÓN: Forma de buscarse problemas que consiste en expresar la idea o juicio que una persona tiene sobre algo o alguien. Si te salvas del gobierno, te agarra la oposición.

PRENSA: Cuando no tienen el debate a mano, los funcionarios suelen recurrir a la prensa.

PERIÓDICO: Publicación que antes aparecía de forma regular (periódica), pero le han quitado el papel y la sede. Ahora existe de manera digital, hasta que expropien los dedos.

TITULARES: Tiene dos acepciones: el enunciado que encabeza una información y también el titular del ministerio que impide que esta información se publique.

VERAZ: Dícese de la información que se ajusta peligrosamente a la verdad.

ZAPATAZO: Opinión gráfica del maestro Pedro León Zapata, un hombre que siempre tuvo el valor de decir lo que pensaba porque pensaba lo que decía. Su ejemplo seguirá siendo, por siempre, motivo de inspiración.

Twitter @laureanomar

Laureano Márquez P. es humorista y politólogo, egresado de la UCV.

 2 min


Paulina Gamus

«Si estudias la historia de los perpetradores descubres que procedían de muy diferentes pasados. No hay una manera típica, un camino único de convertirse en genocida. Todos tenemos la capacidad y el peligro de serlo. Observando a los nazis no puedes identificar un sector de la sociedad del que provenían los asesinos». Jacinto Anton, entrevista a Peter Longerich, biógrafo de Heinrich Himmler.

Heinrich Himmler fue quizá el hombre más poderoso del Tercer Reich, después de Hitler. Jefe de las SS, de la Gestapo y organizador de los campos de exterminio. Después de observar el funcionamiento de las cámaras de gas en Auschwitz, les dijo a sus acompañantes: «Vamos a tomarnos unos vinos». Esa indiferencia hacia el dolor ajeno y la frialdad para perpetrarlo fue lo que Hannah Arendt describió como «la banalidad del mal».

Cuando Venezuela fue refugio de perseguidos por las dictaduras militares de Chile, Uruguay y Argentina, resultaban espeluznantes las narraciones de los sobrevivientes sobre las torturas que practicaban precisamente elementos militares. Su sadismo parecía único e irrepetible.

Confieso que para entonces tenía un concepto bastante elevado de la moral de nuestras fuerzas armadas. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el centro de torturas por excelencia era la Seguridad Nacional, dirigida y conformada por civiles. Es innegable que durante los primeros gobiernos democráticos también hubo excesos en el trato a los presos políticos. Que fueran los años de la guerrilla castrocomunista que procuraba destruir la democracia y que cometía asesinatos, no hizo excusables esos hechos. Los perpetradores de las torturas también eran civiles.

Al llegar Hugo Chávez al poder, muchos temimos que su mensaje de odio inspirado en el nazismo al dividir a la población en los «buenos», los chavistas y los «malos», las cúpulas podridas, los escuálidos, etcétera; se desatara una ola de violencia contra los adversarios del régimen. Pero el odio quedó en el discurso, la idiosincrasia venezolana fue el freno para no pasar a mayores. De esos años supimos de muchas detenciones arbitrarias, pero el tema tortura no estaba en el tapete de las constantes violaciones legales y constitucionales cometidas por ese gobierno. Y así llegamos al régimen de Nicolás Maduro que ha hecho de la maldad su enseña, su consigna y su razón de ser.

No caeremos en el exceso de comparar a Maduro, Cabello o Padrino López con Heinrich Himmler. Los crímenes que se han cometido con su consenso o bajo su amparo, no llegan a nivel de genocidio. Pero hay maldad implícita en cada una de sus acciones y decisiones. La tortura a los presos de conciencia es ya moneda corriente y esta vez no son civiles los perpetradores. Y cuando esos presos son militares acusados de traición o sedición, la crueldad va in crescendo. Pero allí no queda la maldad, esta se extiende a distintas personas y áreas de la vida nacional.

Hay maldad en el bloqueo, cierre y confiscación de casi todos los medios de comunicación independientes. Privar a un pueblo de estar libremente informado es infamante. Y expoliar a los propietarios de esos medios es inconstitucional.

Ninguna maldad puede compararse a dividir a toda una población en privilegiados, quizá un 10%, y marginados el otro 90% . Para los privilegiados están los bodegones, los restaurantes más caros, los automóviles más costosos, los pozos que han cavado para no sufrir escasez de agua, las plantas eléctricas para no padecer los cortes de luz. A ese 10% le es indiferente si Maduro se queda o se va, si torturan o no y si el 90% de sus compatriotas padece hambre, cortes de electricidad por varios días consecutivos y carencia casi absoluta de agua.

Hay maldad, más bien sevicia, en privar de libertad a unos ancianos que protestan por las ínfimas pensiones. Y hay maldad extrema en la burla a la pobreza que hace Nicolás Maduro cada vez que entre risas, baile de reguetón y chistes de mal gusto, anuncia nuevos bonos con nombres estrafalarios y cantidades irrisorias.

Hay maldad, pero sobre todo cinismo extremo, cuando Jorge Rodríguez anuncia —magnánimo— que dialogará con todos los sectores menos «con los corruptos de los 40 años que arruinaron al país». Nunca, desde que Cristóbal Colón piso la costa de Paria en 1498 y los españoles instalaron su imperio en esta «Tierra de gracia», hubo algún gobierno más corrupto y depredador que los de Chávez y Maduro en estos últimos 23 años. Y hay maldad con humillación, a los parlamentarios de oposición, ya jubilados y casi todos octogenarios y enfermos, a quienes se obliga a hacer colas de ocho o diez horas para recibir las infamantes cajas de alimentos y productos de higiene. Y esto solo a quienes viven en Caracas, los de la provincia ni siquiera eso. Se supone que los parlamentarios jubilados de AD y Copei son los «corruptos de los 40 años» a los que se refirió el impoluto Jorge Rodríguez.

¿Son malísimos en todo sentido esos jerarcas y numerarios del chavo-madurismo que torturan, confiscan, persiguen y humillan? Claro que no, con sus familias son una maravilla: amantísimos padres, excelentes hermanos, deferentes hijos. Como lo eran Goebbels, Eichmann, Fidel Castro, Pinochet y los gorilas argentinos. Claro con las diferencias naturales y sin ánimo de exagerar.

Un saludo solidario para todas las madres venezolanas que celebran su día una vez al año. Los otros a quienes no llamo como lo que son porque no uso palabras obscenas en mis artículos, tienen, para medrar y cometer sus maldades, los otros 364 días.

Twitter: @Paugamus

Paulina Gamus es abogada, parlamentaria de la democracia.

 4 min


Carlos A Romero

La vida democrática no es solo un ajetreo electoral. La libertad tal como se concibe en estos tiempos es más que una consulta comicial. Es un granito de arena acumulado todos los días en cuanto se defienden y perfeccionan a escala mundial los derechos fundamentales, tales como los derechos humanos, la libertad de opinión, la iniciativa privada, la procura del consenso sobre las políticas públicas y desde luego, la alternabilidad en el poder.
Sobran los ejemplos en donde lo electoral y el resto del ejercicio democrático van en vías paralelas. Esto nos lleva a recordar un dicho popular: “hay autocracias con elecciones y elecciones sin democracia”. En muchos casos en América Latina el atropello a la esencia democrática se ha ocultado de mil maneras, entre otras con el ejercicio electoral, el cual en muchas ocasiones es víctima de la manipulación y de un claro ventajismo.
Aún en el caso que hubiera un cuadro favorable a unos resultados electorales virtuosos, si estos no van acompañados por otras maneras de procurar las libertades reales, de nada vale tener un frenesí comicial si no hay una separación de poderes, una libertad de opinión respetada y una práctica pluralista de las ideas.
Todo esto viene a colación al observarse los primeros tanteos opositores en Venezuela en torno al proceso comicial presidencial del año 2024. En efecto, uno va calibrando las diversas opiniones que han surgido frente al tema y concluye que no se están planteando bien el pasado, el presente y el futuro de esas elecciones. En primer término, la consulta electoral es un instrumento para aumentar la presencia política opositora, no es un fin en sí mismo. Si el objetivo es participar, no se puede perder el tiempo discutiendo sobre la metodología para realizar unas elecciones primarias presidenciales. El candidato debe ser escogido de acuerdo a las encuestas de opinión.
En segundo lugar, esa candidatura no debe plantearse como una opción polarizada. Quien represente el sector opositor debe tener en cuenta que no basta “convencer a convencidos” sino que tiene que tener la mano abierta para recoger para su causa, amplios sectores de venezolanos que están desmotivados e inclusive que son simpatizantes de la otra opción. En síntesis, el candidato no debe caer en la trampa de la polarización.
Sobre todo, el candidato debe articular su presencia y compromiso con un programa de rescate democrático para el país que no se quede en lo meramente electoral. Debe tomar ventaja de su posición para señalar las fallas generadas por el otro y mostrar cómo ellas se van a superar a través de una alternativa que no mire al pasado, sino más bien, que se proyecte hacia un futuro democrático.
¡El juego está trancado? No creo que lo esté, pero sí está difícil de seguirlo en medio de tantas dificultades. Una candidatura presidencial puede ayudar mucho si se concibe correctamente. Y para ello vale la pena discutir estas cosas. No hay muy poco tiempo, pero sí lo suficiente para lograr la confianza de los ciudadanos que buscan una opción que sea sensata, abierta y deseable. Lo demás es cuento chino…

romecan53@hotmail.com

 2 min


Carlos Raúl Hernández

Los autoritarismos retrotraen la vida y la dignidad humanas y eso aplica a los países que aún viven sus miserias. Parece por eso innecesario refrescar las atrocidades otras etapas de la historia. Pero la verdad política hace llagas y al primer estudioso realista, las lastima. Nicola Maquiavelo, se le recuerda como un torvo criminal, pese a ser honorable, de vida austera, porque su obra describe lo que todos sufrían. Según Ernest Cassirer lo denigran más de cuatrocientas veces en la literatura isabelina. A través del duque Gloucester, futuro Ricardo III, Shakespeare dice “…soy capaz de añadir colores al camaleón…de enviar a la escuela al sanguinario Maquiavelo”. Lo agravia el violento competidor de Shakespeare, Cristopher Marlowe.

Dice Marlowe que “aunque el mundo piensa que Maquiavelo ha muerto/ todavía su alma flota sobre los Alpes /yo soy Maquiavelo”. No se dice que Nicola tal vez se inspiró en Isabel la Católica quien, con su adorado tormento, Fernando, se parecen como gotas de agua a El Príncipe. Más tarde Elizabeth I de Inglaterra debe haberlo leído y aprendido al caletre. Ambas manejaron el poder con genialidad fortaleza, para desgracia de sus enemigos, sin victimizarse por ser mujeres. La obra de Shakespeare es paradójicamente la dramatización de El Príncipe. Lleva a las tablas los crímenes e intrigas dinásticos, y desde entonces el enteco libro florentino sangra, suda y llora todos los días en algún escenario del mundo. Shakespeare se resguardó de las garras venenosas al ubicar sus personajes en épocas y lugares lejanos a Inglaterra.

Ricardo II, Ricardo III, El Rey Lear, Julio César, Antonio y Cleopatra, Coriolano, Hamlet, Tito Andrónico y Macbeth son sus obras más políticas. En ellas, el poder y la respuesta a él es ejercicio de la fuerza, la astucia sin escrúpulos, tiránica. Inteligencia, aamoralidad, habilidad ilimitada para conseguir objetivos, no cometer errores, ni derrochar esfuerzos. Construye el personaje de Ricardo III con opiniones de los Tudor y un libro de Thomas Moro que lo describen deforme por dentro y por fuera. Ricardo confabula con su hermano el rey para liquidar a otro hermano, Clarence a quien encarcelan en la Torre de Londres y sus asesinos lo ahogan en un tonel de vino. Ricardo hace declarar bastardos a sus propios sobrinos, para sacar los jóvenes príncipes de la sucesión; y desaparecen en la Torre de Londres. Maquiavelo y Shakespeare despedazan la visión idílica de monarcas “por la gracia de Dios” en cuyas venas corría la sangre de Jesucristo. Despedaza la teoría absolutista, que estaba en el centro del debate esencial para la historia, la lucha política y la teoría política.
Es Tiranía vs. democracia, que se mantiene hasta hoy. Dicen Juan Bodino, William Barclay, Jacques Bossuet, que la autoridad suprema, la maiestas, del rey está fuera del control jurisdiccional del derecho positivo, de la ley –tal como los revolucionarios de hoy invocan al pueblo para perpetuarse-, y por encima de la comunidad. Los monarcas y sus ideólogos escribieron que esta provenía del Creador y hay que servirles sean buenos o malos y quien se rebele “seguramente se condenará…porque se resiste a una orden Divina…el pueblo debe… obedecer los mandatos del lugarteniente de Dios sobre la tierra”. La Iglesia lejos de comulgar esa rueda de camión, mantiene la resistencia hasta pasada la Edad media la confrontación entre el Papado y los príncipes seculares.
Dominicos y jesuitas, Santo Tomás, Francisco Vittoria, Domingo Soto, Fernando Vásquez, Francisco Suárez y Luis Molina, arremeten contra el autoritarismo: “el poder debe emanar de la elección humana”. Explicaron “la necesidad de que el pueblo consienta antes que algún gobernante pueda ser instituido” … “el pueblo delega sus poderes a alguien por el bien común” … “el poder de todo gobernante debe estar en armonía con la voluntad y la aprobación” … “como todos los hombres nacen libres…nadie tiene jurisdicción política sobre ningún otro…nadie tiene derecho sobre ningún otro” … “el Rey está obligado a guardar y hacer guardar las costumbres de su país”. Bracton escribe que el rey está sujeto a Dios y la ley. Para él la autoridad real es el derecho y no la injusticia. Actuar moral y jurídicamente procede de Dios mientras la tiranía es del demonio.
Inglaterra fundó y preservó hasta hoy la libertad medieval, constitucional. Su base es la Carta Magna Libertatum de 1215, acontecimiento base de la civilización occidental y democrática: la teoría del poder limitado o poder constitucional. Hayek definió la libertad como “ser regido por leyes y no por hombres” y ese es su sentido universal y atemporal. Pese a renegar de Nicola, Shakespeare describe exactamente lo mismo que él. El poder criminal al final de la Edad Media, durante el renacimiento británico y el comienzo de la sociedad moderna, en medio de la crisis en los conceptos de poder, política y libertad. Pero por la habilidad y ambición de los autócratas y los errores de los demócratas, esa confrontación no termina. La incapacidad, arbitrariedad y crueldad de un déspota, recuerde que solo la vocación de lucha no basta. Debe combinarse con la habilidad que describe Maquiavelo.

@CarlosRaulHer

 4 min


Ismael Pérez Vigil

Vuelve a la palestra el tema del voto de los venezolanos en el exterior. El Rector del CNE, Roberto Picón, se ha referido al mismo, en diversas oportunidades, desde que asumió el cargo; pero, fue la información divulgada en días pasados por la organización Súmate la que en realidad nos dio un aldabonazo de advertencia de este problema real, complejo, de difícil solución.

No cabe duda que el Registro Electoral (RE), su actualización, la votación, el escrutinio y la promoción de la participación ciudadana de los venezolanos en el exterior, responden a principios de equidad e igualdad de condiciones en el ejercicio del derecho al voto, como las que se aplican para los venezolanos residentes en Venezuela y que están establecidas en el artículo 294 de la Constitución y en el artículo 3 de la Ley Orgánica del Poder Electoral (Lope). Pero esa es la parte teórica, ideal, del problema, en la práctica, esto no es así, ni por asomo; la complicación está al intentar implementarlo.

La información de Súmate, que se puede conseguir en su página web, fue divulgada en su cuenta de Twitter, que son los datos que vamos a evaluar: Si no se actualiza el RE, 10 millones de venezolanos se podrían quedar sin votar en las elecciones del 2024 o tendrían dificultades para hacerlo; según las proyecciones de población, eso es casi el 39% del padrón electoral de esas elecciones; de ese total más de 3 millones 300 mil, mayores de 18 años, que están inscritos en el RE, pero ahora residen en el exterior, cifra a la que hay que incluir 256 mil jóvenes, no inscritos y que cumplirán 18 años antes de diciembre de 2024.

De los otros 6 millones, que están en Venezuela y que según Súmate no podrían votar o tendrían dificultades para hacerlo, lo más grave es que tampoco podrán votar en el 2025, cuando se elegirán Asamblea Nacional, gobernadores, alcaldes, asambleas legislativas y concejos municipales.

Revisar el RE para actualizarlo, librarlo de todas las irregularidades, existentes o supuestas, para que los venezolanos le tengan confianza y, sobre todo, para que voten quienes hoy están en el exterior, aunque no es una tarea fácil, es posible realizarla en el tiempo que queda para esas elecciones, pues aún podemos asumir que se llevarán a cabo en el tiempo normal, es decir a finales de 2024.

Resolver el problema en el país, que cuenta con una cierta estructura, aunque complicado, es más fácil. Pero hacerlo en el exterior, si pretendemos resolver el tema como si estuviéramos en Venezuela y de acuerdo con las normas y legislación actual, es tarea prácticamente imposible; solamente hagan números de cuántos “funcionarios” o “voluntarios” y cuántas horas hombre se necesitan para actualizar y registrar casi 4 millones de personas en el exterior, para lo que no existe ninguna estructura instalada.

El RE es solo el primer paso

Registrar a los venezolanos en el exterior no está exento de dificultades, pero es un primer paso, allí solo comienza el proceso; con las normas actuales, después habría que lograr que se establezcan en el exterior las Circunscripciones Electorales que sean necesarias, de acuerdo con el número de votantes; crear Organismos Subalternos, para organizar y facilitar la inscripción, actualización y votación; establecer Centros de Votación y Mesas Electorales, para garantizar la fluidez y el ejercicio del voto −actualmente solo se vota en consulados y hay muchos cerrados−; probar los mecanismos para la recolección y trasmisión de resultados; y por supuesto, formar miembros de mesa, observadores y testigos que vigilen el proceso. Todo eso hay que hacerlo para una población de votantes equivalente a los actuales estados Zulia y Miranda juntos, pero que está dispersa por todo el mundo. Tarea ciclópea, titánica y −por qué no decirlo− absurda.

Necesario pensar diferente

Por lo tanto no solo hay que empezar cuanto antes. Mas importante es convencerse que hay que pensar en el problema de manera diferente; como ya dije, no pretender resolverlo como se resuelve en el país, pues si seguimos pensando así, el problema no tiene solución y esto favorece las expectativas del régimen de mantenerse en el poder.

Ya hay muchos grupos, organizaciones de los partidos y de la sociedad civil, expertos en la materia, que han planteado soluciones diferentes y adecuadas: voto remoto, a distancia o por Internet, que no son un sueño, ni un privilegio de países desarrollados; pues países tan lejanos como Estonia y tan cercanos como Panamá y México, tienen votación por internet, desde hace tiempo −2017, 2019 y 2021, respectivamente− y de manera exitosa; México lo tiene incluso para elecciones regionales.

Sabemos también que la posibilidad de que quienes viven en el exterior puedan votar en elecciones nacionales −presidenciales o referendos− depende de que se modifiquen varias disposiciones legales, que limitan realizar el RE y el acto de votación como tal; la principal es la limitación del derecho al voto a quienes no tengan residencia legal en otro país, que como sabemos hay muchos venezolanos que están en esa condición; y también la disposición de que el único documento válido para votar es la cédula de identidad laminada −y no el pasaporte−, pues muchos en el exterior no tienen cédula ni la pueden obtener; y además, las limitaciones legales para registrarse en el RE de manera telemática o por internet.

Hacer esas modificaciones, en leyes orgánicas y reglamentos, no debería suponer mayor dificultad, si hay la voluntad política para ello; pero, tengamos claro que modificar la Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) que ello implica, supone la intervención de la Asamblea Nacional, que todos sabemos cuál es su tendencia y filiación actual.

Decisión política y acuerdo político

Por lo tanto, de lo que tenemos que estar conscientes es que, sin una decisión política y un acuerdo político, eso no es posible. Por “decisión política” entiendo el firme deseo de hacerlo, sin posiciones abstencionistas o de desánimo, por parte de los opositores que deseamos salir de este régimen por la vía electoral.

Por acuerdo político, entiendo una negociación y acuerdo con el régimen para acometer esta tarea. Sin ese acuerdo, para emprender todas estas modificaciones, el proceso no va a avanzar. No es difícil suponer que el régimen no está dispuesto a hacer nada por solventar la situación, pues supone con razón, que la mayoría de los que hoy viven en el exterior, votarían en su contra.

El problema, nada trivial, se nos “reduce” a como forzar al régimen a sentarse a negociar un acuerdo político que permita resolver la situación, de los millones de votantes que en Venezuela y el exterior, hoy no lo pueden hacer.

La dificultad real

Esa es la dificultad real, por dos razones, por demás obvias; una, ¿cómo nos ponemos de acuerdo para ir a un proceso electoral si estamos entrampados en disputas internas en los partidos y entre partidos?, que no nos hemos podido poner de acuerdo ni siquiera en el método para escoger candidatos, para acordar un programa de gobierno y un mensaje de esperanza y futuro con el cual llegarle a la población; y dos, que tampoco tenemos mecanismos claros de presión internacional para forzar al gobierno a una negociación, sobre todo si hay grupos de la sociedad civil en la oposición, unos proponiendo levantamiento de sanciones y otros su intensificación.

Tareas por delante

Tenemos entonces varias tareas por delante:

– Una, tomar la firme decisión de participar en los venideros procesos electorales: 2024, presidenciales y 2025 para Asamblea Nacional, Gobernadores, Alcaldes, Asambleas Legislativas y Concejos Municipales;

– Dos, resolver nuestros problemas internos para la selección de candidatos, consenso en un programa y un discurso político a los electores;

– Tres, desde luego, avanzar lo más que se pueda en ubicar a los venezolanos en el exterior para que llegado el momento se puedan registrar y votar;

– Cuatro, proponer y lograr que quienes votan en el exterior lo puedan hacer de forma presencial o remota, por correo, pero sobre todo por Internet, que además reduce considerablemente los costos del proceso, al no tener que desplazar personal para constituir organismos subalternos, ni tener que disponer de centros electorales y mesas de votación;

– Cinco, desarrollar los mecanismos internos de presión política, con base en las sobradas razones que hay en el país para movilizar y organizar a la población contra la oprobiosa situación a la que estamos sometidos;

– Y seis, ponernos de acuerdo −con el apoyo de quienes están en el exterior− en cómo lograr que se mantengan las sanciones internacionales, único mecanismo de presión que hoy tenemos, revisando las económicas y financieras que pudieran ser perjudiciales para la población e intensificando las personales contra los funcionarios del régimen, sus familiares y testaferros.

Para quienes están en el exterior, pasar de la consigna “el voto de la diáspora”, a trazarse objetivos que sean realmente la solución del problema, es una tarea prioritaria.

Politólogo

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 7 min