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Opinión

Amanda Mars

Es uno de los mayores intelectuales vivos de la izquierda estadounidense. A sus 93 años, sigue en la brecha. En esta entrevista que concede en primicia a ‘Ideas’ habla de sí mismo, cosa poco habitual, y se muestra como un pensador pragmático.

Noam Chomsky (Filadelfia, 93 años) sigue en la brecha. Escribe, da conferencias y entrevistas, y se sitúa en la primera línea de fuego por lo que cree justo. Forma parte del movimiento progresista europeo Diem25, ha disparado las alarmas sobre los riesgos del cambio climático y se ha convertido en azote del trumpismo. Es uno de los mayores intelectuales vivos de la izquierda estadounidense, pero también padre de la lingüística moderna al haber establecido, en los años cincuenta, la teoría de la gramática generativa. Prolijo autor, filósofo reputado y activista insobornable, fue detenido por oponerse a la guerra de Vietnam, entró en la lista negra de Richard Nixon y apoyó la publicación de los Papeles del Pentágono. Insobornable, pero también pragmático, se volcó, por ejemplo, en pedir el voto para Joe Biden en las elecciones de 2020. Desde 2017 reside en Tucson (Arizona), desde donde atiende esta entrevista [que no se pudo hacer presencial, ni de la que se pudieron hacer fotos por las precauciones covid] por videoconferencia. Con puntualidad también incorruptible, la melena cana del viejo profesor aparece en la pantalla a la hora precisa. Los años han agrietado su voz, pero no su pensamiento. Se extiende en las respuestas, pero no divaga y contesta a todos los matices. Su libro Sobre el anarquismo acaba de ser reeditado en español (Capitan Swing). El viejo profesor hablará sobre ello, pero también, algo que suele costarle, sobre sí mismo.

Pregunta. ¿De verdad escribió su primer ensayo con solo 10 años y versaba sobre la guerra civil española?

Respuesta. Sí, y puedo decirle la fecha exacta porque trataba sobre la caída de Barcelona, así que fue en febrero de 1939. No era un gran artículo, pero trataba la expansión del fascismo en Europa, en Alemania, Austria, Checoslovaquia…Desde mi punto de vista de un niño de 10 años, parecía que el mundo se iba a terminar, que el fascismo era incontrolable.

P. Ese niño trabajaba en un quiosco de prensa de Nueva York que regentaba su tío y se acabó convirtiendo en un centro de reunión de intelectuales europeos que podían pasar noches enteras discutiendo. ¿Aquello sembró una semilla en usted?

R. Hay una buena dosis de trágica ironía en esa pregunta. La mía era una familia de inmigrantes, principalmente desempleados. Yo crecí durante la Gran Depresión, a principios de los años treinta, pero reinaba una atmósfera de esperanza, aspiración y expectación debido al movimiento del trabajo. Ese movimiento había sido aplastado en los años veinte, pero estaba reviviendo. Había partidos políticos radicales, había debate, discusión, una sensación de que podíamos salir de aquello juntos. En Europa, la reacción a la Gran Depresión fue el fascismo, con Franco, Mussolini o Hitler, pero en Estados Unidos la reacción fue la democracia social. El new deal de Roosevelt llevó a una era de la democracia social moderna que luego fue repetida en Europa. Si mira las crisis actuales, en cambio, Europa aún se agarra a una democracia social, pero Estados Unidos se encamina al protofascismo, lo contrario de lo que ocurrió en mi infancia.

P. ¿Y esta pandemia no brinda también una oportunidad para ese tipo de catarsis, un “podemos salir de esta juntos”?

R. Debería serlo y hay algunas señales de ello si bajas al nivel de las comunidades. Encuentras a gente cooperando y ayudándose la una a la otra. Las favelas de Brasil figuran entre los lugares más miserables del mundo y durante esta pandemia hemos visto cómo las mismas bandas criminales que las tienen aterrorizadas están organizando a la gente para lidiar con esta situación y que se ayuden unos a otros. Pero si vamos a los líderes de los principales países te encuentras que monopolizan las vacunas y piden que las multinacionales farmacéuticas mantengan el exorbitante control de las patentes, unos derechos otorgados por un régimen neoliberal que es opuesto al verdadero libre comercio.

P. Dice que Estados Unidos está encabezando el camino al protofascismo, ¿Por qué los movimientos de extrema derecha están avanzando tanto, no solo en Estados Unidos, sino también en Europa?

R. El capital privado y la riqueza privada se han puesto a la cabeza. Por supuesto, siempre han dominado el sistema, también en España, pero en los últimos 40 años han ganado un poder y una riqueza abrumadores. Rand Corporation, que es una institución muy respetada, hizo un estudio sobre la transferencia de riqueza de la clase trabajadora a la clase alta y se encontró que el 90% de la población había perdido peso en la riqueza en favor de los más ricos, en favor del 1% más rico principalmente. Y hay muchas otras formas de robar a la gente. Ronald Reagan abrió la puerta a los paraísos fiscales, por ejemplo. Ha habido una época muy destructiva para los trabajadores. En términos reales, un trabajador varón gana lo mismo que en 1979. En Europa los programas de austeridad han dañado a los pobres y enriquecido a los ricos. Esto ha llevado a un resentimiento que es terreno abonado para demagogos como Donald Trump o Viktor Orbán y lo están capitalizando.

P. Un año después del asalto al Capitolio, ¿cuáles son las consecuencias?

R. Aquello fue un intento por derrocar un Gobierno electo. Y fue muy explícito por parte de Trump: “Las elecciones han sido robadas, vamos al Capitolio”. Un intento de derribar un Gobierno electo es un golpe de Estado. Fue un intento violento de golpe de Estado. Un grupo de republicanos rechazó formar parte y evitó que triunfase. Pero ese intento ha venido seguido ahora por un golpe blando, que está ocurriendo cada día ante nuestros ojos. Los republicanos están planeándolo de forma cuidadosa para que la próxima vez tenga éxito. [A través de reformas electorales en diferentes Estados conservadores] están asegurándose de que la gente que gestiona las elecciones tenga poder para anular votos y están aprobando decenas de leyes para impedir el voto de la gente equivocada, de minorías y pobres [a través del endurecimiento de requisitos para votar]. El Partido Republicano ya no es un partido político, es un partido neofascista. Estados Unidos es una sociedad avanzada tecnológicamente, y culturalmente, pero es premoderna en otros ámbitos. Y Trump es un demagogo muy efectivo, ha sabido agitar los venenos que corren bajo la superficie de la sociedad estadounidense y los ha sacado a la superficie. Ahora hay un grupo que lo venera como a un Duce II, elegido por Dios, es la gente que asaltó el Capitolio. La democracia estadounidense corre un grave peligro.

P. ¿Y cree que Trump podría presentarse o incluso ganar en 2024?

R. Es muy posible. Tiene una base rabiosa de devotos que lo adoran. A los líderes del Partido Republicano los tiene aterrorizados, todos corren a Mar-a-Lago [la zona de Palm Beach donde reside Trump] para lustrarle los zapatos y obtener su bendición. Si triunfan con el actual golpe en marcha, el de controlar y modificar el sistema electoral, pueden conseguir ganar. Recuerde que tenemos un sistema electoral muy reaccionario, que otorga a las áreas blancas, rurales y conservadoras una ventaja estructural abrumadora. Por ejemplo, en el Senado, un Estado como Wyoming, de 578.000 habitantes, tiene dos votos. California, con 40 millones, tiene dos votos. Si ahora EE UU quisiera entrar en la Unión Europea, la Corte Europea de Justicia se lo tumbaría.

P. ¿El primer año de gobierno de Biden ha sido más progresista de lo que esperaba?

R. Bueno, no esperaba mucho, francamente, pero los programas nacionales han sido mejores de lo que esperaba. En buena medida fueron diseñados por Bernie Sanders, que representa al ala más progresista del Partido Demócrata. Pero han sido recortados por la oposición y no se ha conseguido casi nada. El principal [el gran plan de reformas sociales llamado Build Back Better, que supone la mayor ampliación del Estado de bienestar en décadas] es tremendamente necesario. Estados Unidos es un país rezagado en prestaciones sociales. Mire por ejemplo el permiso de maternidad, hay alrededor de seis países en el mundo que no lo tienen. Pues los republicanos se oponen [a implementarlo]. Y Joe Manchin [el senador demócrata centrista] lo ha bloqueado. Es el país más rico del mundo, pero los intentos por desarrollar unas medidas sociales simples están bloqueados por el capital privado y la ideología neoliberal.

P. ¿Usted se sigue considerando anarquista? ¿Qué significa eso?

R. Es un término que se ha usado de muchas maneras, igual que liberal, conservador, socialista o marxista. La idea básica es que cualquier forma de jerarquía, dominación o autoridad en cualquier aspecto de la vida debe justificarse y demostrarse legítima, no está justificada de por sí. Si una comunidad decide de forma democrática seguir unas normas de tráfico, como circular por la derecha y detenerse ante un semáforo en rojo, se está sometiendo a una autoridad, pero se puede argumentar que es legítima. Sin embargo, muy pocas relaciones resisten esta crítica y el trabajo de un anarquista es descubrirlas, revelarlas y hacer que la gente debata sobre ellas para ver si las legitiman o las cambian. Ni siquiera el primer paso es fácil. Si le hubieras preguntado a mi abuela si estaba oprimida, ella no hubiera sabido ni de qué hablas. Las mujeres vivían como se suponía que debían, haciéndose cargo de la casa, de los hijos y obedeciendo a su marido. No era opresión, era la vida. Descubrir que eso es opresión requiere un trabajo.

P. ¿Y en el trabajo?

R. ¿Qué es un empleo? Para la mayoría de la gente significa pasar la mayor parte del tiempo que estás despierto siguiendo las órdenes de un jefe totalitario, que puede dar órdenes de un modo que ni Stalin hubiese soñado. Stalin no hubiese podido decirle a alguien que tiene cinco minutos para ir al baño o que no puede hablar con el compañero de al lado. Quizá tengas un jefe amable que te lo permita, pero es su decisión. A eso se le llama tener un empleo, y la gente reacciona como mi abuela, pensando que es lo normal. Al principio de la revolución industrial los trabajadores se opusieron a esta forma de autocracia que les quitaba sus derechos y su dignidad. Es algo que se está reviviendo. De hecho, mucha gente está rechazando volver al trabajo con esta llamada Gran Dimisión, están diciendo eso a su propia manera.

P. Pero la economía necesita un cierto grado de organización y eso implica autoridad.

R. Claro, tiene usted un ejemplo en España. Fíjese en la Cooperativa Mondragón, ha estado ahí desde los años cincuenta y es un conglomerado propiedad de los trabajadores y gestionado en buena medida por ellos. Puede encontrarle fallos, pero en buena medida, hasta un punto infrecuente en el mundo, es un conglomerado exitoso que se basa en la idea de que los participantes en una comunidad deben controlarlo.

P. En su libro habla del consentimiento, la aceptación de la autoridad por parte de la gente aunque no esté justificada. ¿Qué es más natural en el ser humano, el hambre de libertad o la necesidad de autoridad?

R. Nuestra naturaleza como participantes del orden social tiene muchas opciones y puede creer muchas cosas. Los liberales clásicos, como Wilhelm von Humboldt, creen que nuestro instinto es la libertad. Creen que la esencia de la naturaleza humana es la libertad frente a la coacción arbitraria. El pensador liberal clásico en Inglaterra, John Stuart Mill, pensaba que una empresa debía ser propiedad de los trabajadores y debían gestionarla. Eso es el liberalismo clásico. Por supuesto, todo esto fue aplastado por el capitalismo, que tomó un curso diferente de autoridad y dominación y, en su forma más extrema y salvaje, el tipo de neoliberalismo impuesto en los últimos 40 años, con efectos devastadores en todas partes.

P. ¿Se considera un pensador pragmático?

R. Sí, deberíamos hacer lo que podemos, no buscar lo que no podemos. No tienen sentido los gestos románticos, que no solo van a fracasar, sino que van a llevar a los peores resultados. Debemos afrontar el mundo tal y como es y actuar para mejorarlo. Yo tenía amigos en los años sesenta que decidieron que querían una revolución, así que iban a una fábrica, por ejemplo, de General Electric, y empezaban a repartir ejemplares del Libro Rojo de Mao a las puertas, para organizar a la gente para hacer esa revolución. Puede imaginarse lo que pasó, ese no es el modo en el que se logra un cambio. Lo que hicieron fue fortalecer el apoyo a la reacción y el apoyo a la guerra. Tienes que afrontar el mundo como es, no como te gustaría. Tienes que intentar construir el mundo que te gustaría, pero enfrentándote a él tal y como es.

Conservador ante el cambio global

Chomsky, por extraño que suene, se define como conservador ante el cambio social. “De entre los muchos usos del término conservador, uno es el liberal clásico. El término se sigue usando, pero no en el sentido en el que sus creadores pensaban. Wilhelm von Humboldt dijo que si el artesano producía algo hermoso a la orden, admiraremos lo que ha hecho, pero despreciaremos lo que es, alguien que trabaja a la orden, no en función de lo que crece en su desarrollo interno. Eso es el núcleo del liberalismo clásico y en ese sentido soy conservador. Además, en otros aspectos, creo que nuestras instituciones básicas necesitan cambios muy sustanciales y radicales, pero no creo que se pueda hacer así como así. Tienes que construir un debate para ello”, explica.

Cuando se le pide un ejemplo, señala el movimiento de derechos de las mujeres, que data de siglos pero que obró un gran cambio en los sesenta. “¿Cómo se logró? Grupos de mujeres, jóvenes sobre todo, se reunieron, mantuvieron debates, descubrieron y pensaron en los tipos de opresión que existían, decidieron que no tenían por qué someterse, organizaron a otras mujeres y crearon un movimiento a gran escala. Con eso, antes o después tendrás cambios sustanciales. Pero no es un proceso fácil, muchos lo rechazan y dirán que quieren esa autoridad”.

El intelectual estadounidense se muestra exasperado ante la respuesta política al calentamiento global. “La destrucción medioambiental está viniendo, nos guste o no, y nuestras instituciones no están en una situación en la que pueda lidiar con ello, como vimos en Glasgow [en la conferencia del clima]. La principal decisión que tomaron fue aplazar la decisión hasta el año que viene y, mientras, la tierra está ardiendo”, explica. A su juicio, “los grandes bancos dicen palabras bonitas sobre la necesidad de hacer algo, pero lo que están haciendo es financiar las energías fósiles con billones de dólares. Esas son nuestras instituciones y, si no podemos controlarlas, estamos acabados”.

15 de enero 2021

El País

https://elpais.com/ideas/2022-01-16/noam-chomsky-debemos-afrontar-el-mun...

 11 min


​José E. Rodríguez Rojas

Las bibliotecas son organizaciones complejas y costosas, que requieren inversiones y labores de mantenimiento que las universidades públicas no están en capacidad de afrontar, debido a la crisis presupuestaria. Ello ha provocado el deterioro de su infraestructura y la contaminación de las colecciones, así como la obsolescencia de éstas y la precariedad de los sistemas informáticos. Este proceso de deterioro está conduciendo al cierre de las bibliotecas.

Las bibliotecas universitarias además de poseer libros suelen contar con una amplia colección de revistas científicas para atender la demanda de los investigadores y de los tesistas que estos asesoran. Estas publicaciones son muy costosas, la suscripción anual a una revista en mi especialidad ascendía a los 2.400 dólares hace varios años. Cuando el presupuesto de la UCV lo permitía, solía tener una partida que ascendía al millón de dólares para pagar las suscripciones anuales de las revistas científicas de las facultades que la integran. Desde hace varios años estas publicaciones vienen en formato electrónico por lo que para acceder a ellas hay que disponer de un internet de una velocidad suficiente para manejar datos y videos, así como de computadores y terminales adecuados a estas necesidades.

Muchas de las revistas y libros que reposan en las bibliotecas están en papel, son publicaciones en algunos casos muy antiguas. Estos documentos requieren de temperaturas que no rebasen los 21 gados centígrados y de una humedad relativa en el ambiente que no supere el 65%, para lo cual son necesarios equipos que deben funcionar en forma permanente, incluso en periodo vacacional. Todo ello con el fin de impedir la contaminación de las colecciones con hongos y moho. Algunos de estos hongos son peligrosos y pueden alojarse en los pulmones de los usuarios o de los que laboran en la biblioteca afectando su salud. Además de los controles ambientales se necesitan limpiezas periódicas las cuales requieren personal y equipos especializados.

Las edificaciones que albergan a las bibliotecas deben ser mantenidas, en especial en lo que se refiere a la impermeabilización que evite las filtraciones, las cuales incrementan la humedad relativa al interior de las mismas.

Una de las actividades recurrentes de un centro de documentación es el inventario y catalogación de los materiales, información que tradicionalmente se volcaba en fichas, las cuales ordenadas por orden alfabético, autor o materia permitían el acceso de los usuarios a los documentos de su interés. Esta labor ha sido digitalizada, se han elaborado programas informáticos especializados para tal tarea. Uno de ellos es Alejandría un programa elaborado por la Universidad de los Andes. Estos programas no son gratuitos, su adquisición y mantenimiento tiene un costo. Acá se requiere también de computadores y terminales que permitan el acceso de los usuarios, además de servidores que almacenen la información. Estos equipos están expuestos a las sobrecargas que se producen por los constantes apagones. Si se dañan los servidores no se puede prestar el servicio, por lo que es necesario repararlos o sustituirlos. La presencia de la informática en las bibliotecas obliga a que el personal que las gestiona debe tener formación en documentación e informática para poder utilizar los programas y entenderse con los profesionales que los elaboran. En algunas ocasiones son profesionales con una licenciatura en informática los que gestionan las bibliotecas.

Todo lo expuesto plantea que las bibliotecas universitarias son organizaciones complejas que requieren de un personal con formación especializada en diversas áreas. Por otro lado son organizaciones costosas que requieren de un elevado presupuesto para costear las inversiones en mantenimiento, equipos, actualización de las colecciones y adquisición y mantenimiento de los programas informáticos que hemos señalado. Un ejemplo de esto es que el presupuesto de la biblioteca de la Universidad Simón Bolívar (USB) era de 2,4 millones de dólares antes de que la crisis presupuestaria eclosionara.

La crisis presupuestaria y la pandemia han cambiado el panorama de los centros de documentación. El confinamiento provocado por la pandemia ha obligado al cierre de las bibliotecas y ha impedido o limitado por más de un año la asistencia del personal a los centros para realizar las labores de mantenimiento de los equipos y de limpieza de los libros y colecciones. Muchos de los equipos son viejos y requieren mantenimiento frecuente y en el peor de los casos reparaciones o ser sustituidos.

La crisis presupuestaria ha reducido significativamente los recursos asignados a las bibliotecas. En el caso de la USB, señala su director, el presupuesto se redujo de 2,4 millones de dólares a 100 dólares anuales, cifra esta última claramente insuficiente para las labores que hemos señalado. La precaria asignación que reciben impide la actualización de las colecciones. En el caso de la USB la universidad estaba suscrita a más de 800 revistas de investigación científica pero desde el 2010 éstas suscripciones no se renovaron, por lo que no se han recibido nuevos números. Tras dos lustros sin actualizar las colecciones éstas han quedado obsoletas. Tampoco se pueden hacer las labores necesarias para su adecuado funcionamiento.

El caso de la biblioteca de la USB es un buen ejemplo. El director de la misma describe la situación de deterioro. Los aires acondicionados funcionan a media máquina por lo cual la temperatura ha subido a 28 grados. Con los deshumificadores sucede algo similar, lo que ha incrementado la humedad relativa a 85%. En consecuencia un gran porcentaje de las colecciones se encuentran contaminadas con hongos y moho convirtiéndose en un peligro para los usuarios y las personas que laboran en la institución. La biblioteca está cerrada desde el 18 de julio del 2019. Los constantes apagones han dañado los servidores donde reposa la información de la biblioteca y esto ha impedido reiniciar las actividades pues no se puede prestar el servicio a los usuarios.

Hemos enfatizado el caso de la USB por la disponibilidad de información reciente, suministrada por el director de la biblioteca a la prensa. Sin embargo la situación de las otras universidades públicas es similar. El deterioro se agudiza por el vandalismo que en la provincia parece más agudo. En la Universidad de Oriente (UDO) los delincuentes quemaron la biblioteca del núcleo del estado Sucre.

Profesor UCV

 4 min


Jesús Elorza G.

Este 15 de enero es un día de protesta para el magisterio nacional. Nada que celebrar, mucho porque luchar.

"Moral y luces" no parecen ser los fines ni las primeras necesidades de este régimen de gobierno, pues la educación y sus educadores no son prioridad para quienes se jactan de "bolivarianos", quienes prefieren malgastar ingentes recursos económicos en pertrechos militares en lugar de destinarlos a formar ciudadanos ilustrados en el conocimiento científico.

El educador venezolano, pese a la elevada misión desempeñada en la sociedad es el último de los ciudadanos y funcionarios de un Estado que inmerecidamente los ha condenado a sobrevivir con salarios de hambre, sin seguridad social ni leyes que protejan su ejercicio profesional.

En los últimos 22 años, el 15 de enero se ha transformado en una jornada de lucha de los maestros venezolanos denunciando al gobierno nacional la aplicación de la operación morrocoy para desconocer la Convención Colectiva en donde aspiramos mejoras sustanciales en lo salarial y social para paliar la grave crisis económica que ha destruido nuestro presupuesto y patrimonio familiar. En una parodia el régimen pretende discutir las convenciones colectivas solo con sindicatos paralelos afectos al régimen en clara violación de los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo OIT y las leyes del país.

Los docentes elevaremos nuestra voz para exigir y demandar el cese del proselitismo político partidista, retaliaciones y persecuciones a educadores en las instituciones educativas; el ingreso, permanencia y ascenso por concursos universales que garanticen la idoneidad en el ejercicio del cargo y así mejorar la calidad de la enseñanza en nuestros planteles escolares. Rechazamos la práctica clientelar y la adjudicación sin concursos de los cargos directivos, lo que es violatorio del derecho constitucional al ascenso en la carrera docente. Condenamos la pobre educación para el pueblo orquestada y dirigida desde el MPPE quien exonera asignaturas importantes como Física, Química, Matemáticas, Biología y otras porque entre otras causas no quiere contratar educadores de esas áreas que están desempleados por ser egresados de los Institutos Pedagógicos adscritos a la UPEL y de las escuelas de educación de las Universidades Nacionales por ser vistas por el régimen como opositoras.

Así mismo, los educadores reiteradamente han manifestado la necesaria reforma de la Ley Orgánica de Educación para convertir nuestra educación en un instrumento de superación de la ignorancia, donde prive el conocimiento científico, la democracia y la calidad igualitaria para formar seres humanos libres. De la misma manera, la Ley del Ejercicio de la Profesión Docente, la Ley del Instituto de Previsión y Asistencia Social del Magisterio, la Ley del Fondo de Prestaciones Sociales, La Ley del Cesta Ticket y Medicinas para todos los pensionados y jubilados sin excepción ni exclusión; entre otros instrumentos que harían justicia social al tan olvidado maestro venezolano.

En este 15 de enero fuimos testigos de la celebración de asambleas de docentes en todo el país para preparar las acciones sindicales a las que tenemos derecho de realizar en función de exigir la discusión y firma de la Convención Colectiva y el ajuste salarial digno y justo para todos los educadores activos, jubilados o pensionados dependientes de todas las instancias del estado, sin discriminación alguna.

Como educadores formadores de principios democráticos, manifestamos que no puede existir una educación de calidad si no se reconstruye el país; esta crisis económica, de ética y de valores democráticos han destruido las bases que edifican la dignidad, bienestar y progreso del pueblo venezolano. No queremos seguir con esta estafa de socialismo; los educadores queremos un cambio fundamental en el rumbo económico y político para que nuestra sociedad pueda disfrutar de bienestar, seguridad ciudadana, seguridad social, rescate y protección del poder adquisitivo del salario, soberanía nacional y calidad de la enseñanza.

Educar y luchar es un lema que define una conducta.

 3 min


Conferencia Episcopal Venezolana

EXHORTACIÓN PASTORAL

“Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti”. Sal. 33, 22.

1. Los arzobispos y obispos de Venezuela, reunidos en la CXVII Asamblea Ordinaria Plenaria, como pastores y compañeros de camino, queremos hacer llegar a nuestras comunidades un mensaje de amor y esperanza al comienzo de este nuevo año 2022, invitándolos a poner su confianza en el niño Dios que ha nacido y ha iniciado un nuevo camino en la historia de la humanidad, un camino salvífico, liberador.

2. En el proceso organizacional de nuestra Conferencia Episcopal, está mandado que cada tres años haya una renovación de las responsabilidades en los servicios episcopales a nivel nacional; debido a la pandemia el período se alargó a 4 años, por lo que en la presente Asamblea hemos conformado la directiva de la Presidencia, así como las Comisiones episcopales y organismos eclesiales de nuestra institución. Todo se realizó en un clima de oración, escucha y discernimiento, buscando hacer lo que el Espíritu Santo nos inspira para el servicio pastoral del santo pueblo de Dios. También se hizo un seguimiento a los diferentes acontecimientos de la realidad del país, así como a los de la Iglesia en los últimos tiempos, tales como la I Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, y el inicio del Sínodo sobre la Sinodalidad, que en este momento se encuentra en la fase diocesana.

3. Transcurridos dos años del inicio de la pandemia, ocasionada por el COVID-19, y luego de muchos esfuerzos para producir las vacunas que buscan controlar esta terrible enfermedad, el mundo no termina de recuperarse. El surgir de nuevas variantes, unas más contagiosas que otras, mantienen al mundo en emergencia sanitaria. Por otra parte, muchas personas han decidido no vacunarse, haciéndose eco de campañas internacionales. Ello conlleva a un mayor riesgo de contagio y debilita los esfuerzos para controlar el COVID-19. Nos sumamos al llamado del Papa Francisco que nos recuerda que “vacunarnos es un acto de amor”.1 Reiteramos nuestro agradecimiento y bendición al personal de salud, que a diario arriesga su vida para atender a numerosos enfermos. Nuestras oraciones a Jesucristo, el Señor de la misericordia, por aquellos que han sacrificado sus vidas en el cumplimiento del sagrado deber de dar alivio y consuelo para los enfermos.

4. La pandemia además de causar sufrimiento, dolor y muerte en la población, ha profundizado los males que ya aquejaban en el pasado a los venezolanos, como bien lo hemos señalado los obispos: “El pueblo venezolano vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!”.

5. Serían muchos los aspectos a señalar sobre la dolorosa situación del país, baste subrayar tres tristes y escandalosas realidades: el desmantelamiento de las instituciones democráticas y de las empresas del Estado; el dramático éxodo debido a la emigración forzada de cerca de seis millones de compatriotas expatriados por falta de oportunidades de desarrollo en el país, sobre todo jóvenes en edad productiva; la pobreza de la gran mayoría de nuestro pueblo, con particular acento en la desnutrición de la infancia y las situaciones de injusticias que viven las personas de avanzada edad. Además de estos aspectos, están los daños psicológicos, morales y espirituales que experimentan los venezolanos en el drama que estamos viviendo. Se trata de la pérdida de la libertad individual y social, en formas ya fácilmente perceptibles como la persecución, la cárcel, la tortura o la expatriación por problemas políticos. Hay un objetivo de fondo: convertir al ser humano, creado por Dios como ser libre y responsable, en simple ejecutor de centros idolátricos de poder.

6. A nivel económico, asistimos a una gran contradicción: mientras la economía venezolana se encuentra aún sumida en grandes deficiencias que impiden un trabajo digno y un salario justo, cuantiosas inversiones se están dando en el país que solo benefician a pocas personas o grupos de inversionistas en áreas poco accesibles a la mayoría empobrecida de la población; van apareciendo, en nuestras ciudades, casinos y casas de juego, bodegones, restaurantes y hoteles, edificios y casas ostentosas. En todos los tiempos, el lujo y el desperdicio que ostentan unos pocos ofenden a Dios y a los hermanos, pero con mayor fuerza en este tiempo de pandemia y de crisis global que se vive en el país.

7. La crisis educativa se ha generalizado y profundizado de manera preocupante, provocando un profundo deterioro con seria afectación, tanto de las condiciones en las cuales alumnos y docentes realizan sus actividades, como de la calidad de sus desempeños y expectativas. Sin educación de calidad no hay transformación posible. Muchos docentes con excelente formación han emigrado debido a los sueldos y retribuciones de miseria, pues no les alcanzan para el sostenimiento familiar ni para la prosecución de su formación. Se debe privilegiar esta área para construir el futuro del país y abrir el abanico de oportunidades hacia el futuro.

8. Nos encontramos como país en una grave crisis global y democrática; el ser humano con su dignidad, principalmente la persona pobre, es colocada a un lado por el régimen político, para dar relevancia a un sistema ideológico excluyente, perdiéndose el sentido de la democracia como poder del pueblo, al ser sustituido éste por reducidas élites y grupos que asumen un poder populista y autocrático, con un control de todos los poderes públicos y del militar, dependiendo cada vez menos de la legitimidad electoral y con la astucia de sacar de en medio a los contrapesos institucionales o políticos. Lo que está verdaderamente en juego, en medio de todo este deterioro, es la persona humana en la plenitud de su vocación. Cuando una ideología se antepone como un sistema de poder, que violenta los derechos humanos y rechaza la dignidad de la persona, genera injusticia y violencia institucional.

9. Inmersa en esta crisis democrática, las elecciones del pasado 21 de noviembre estuvieron caracterizadas por la inhabilitación de candidatos, amenazas a medios de comunicación, persecuciones, desconfianza y escandalosa división de la oposición, que minaron la participación ciudadana, provocando un alto grado de abstención. Sin embargo, reconocemos que, a pesar de las adversidades, el pueblo venezolano ratificó noblemente su vocación democrática, asumiendo la vía electoral y la institución del voto como instrumento y expresión pacífica para exigir soluciones a los ingentes problemas que cada día ponen en peligro su vida y su dignidad.

10. El caso de las elecciones de Barinas fue una muestra del resquebrajamiento institucional de los poderes democráticos y de la presencia de la hegemonía del poder ejecutivo ante los otros poderes del Estado. Anular unas elecciones que ya tenían ganador, volver a pedir que se repitieran, inhabilitar a candidatos, el colocar a dedo a un candidato oficialista sin tomar en cuenta las bases del partido, utilizar los recursos del Estado a la vista de todo el pueblo para hacer campaña en favor de ese candidato, son algunas de las anomalías sucedidas; pero el pueblo de Barinas mostró su nobleza y su deseo de cambio en favor de la libertad y del desarrollo humano integral de esa importante región. Los resultados del día domingo 9 de enero son una demostración de cuán necesario es reconocer y aceptar que estamos frente a un cambio en Venezuela, que pasa por la necesidad del encuentro y del entendimiento, para construir un país libre de la opresión y del deterioro al que ha sido sometido.

11. Indudablemente, a pesar de los signos negativos presentes en el país, podemos constatar que hay signos de luz y de esperanza en medio de nuestro pueblo. Es alentador observar cómo se han conformado redes de ayuda médica y de solidaridad con los enfermos y los más necesitados. La Iglesia, a través de Cáritas y otros organismos eclesiales, ha dado respuestas oportunas a las diversas necesidades de la población. Se ha despertado la solidaridad y la cercanía a los más pobres, se ha caminado con ellos ratificando la opción preferencial por los excluidos. Invitamos a todos, principalmente a las nuevas autoridades regionales y municipales electas, a atender las ingentes necesidades de las comunidades, para eso fueron elegidos, que su política no sea el sostén de una ideología, sino de la vida de los más pobres, es decir, la construcción del bien común.

12. Como Iglesia, estamos viviendo la experiencia de caminar juntos. Uno de los elementos fundamentales en este proceso es promover la escucha; “una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia que “escuchar es más que oír”. Es una Iglesia recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender”. Es una Iglesia que se centra en la misión, en el compromiso desde la fe para humanizar la vida del pueblo y hacer más visible la presencia de Dios en la historia; de ahí que como Iglesia seguimos el compromiso de acompañar al pueblo en el resguardo de su dignidad y en la construcción del bien común, participando en procesos de reflexión sobre la nueva sociedad que queremos construir o refundar con la participación de todos, principalmente del laicado organizado, diseñando procesos de formación desde la dimensión social de la evangelización, la Doctrina Social de la Iglesia y el magisterio social latinoamericano y venezolano integrado en planes de acción pastoral que serán impulsados en la próxima II Asamblea Nacional de Pastoral que recogerá las experiencias de la I Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, y la preparación del Sínodo de la Sinodalidad. Caminar juntos como pueblo de Dios, motivados por la misión que se nos ha encomendado de hacer cada día más vivencial el Evangelio de Jesucristo, es un testimonio enriquecedor de la presencia del Espíritu Santo en nuestra historia.

13. En vista de las tareas futuras que brotan de los retos actuales, queremos motivar a todos los sectores del país a asumir su compromiso histórico con Venezuela, para seguir trabajando por la comunión, la paz y el bienestar material y espiritual de nuestro pueblo. Ya hemos experimentado suficientes divisiones y enemistades desde los ámbitos políticos y sociales, por lo que la sociedad civil, desde sus comunidades e instituciones, debe asumir el reto protagónico del momento con procesos de movilización, discernimiento y acciones creativas en la búsqueda del bien común construido desde los valores cristianos y humanos. Que nadie se sienta excluido de este llamado por el bien de la familia y el pueblo.

14. Como episcopado, en uno de nuestros comunicados, propusimos la necesidad de refundar la nación. La fundamentación de esta propuesta la asumimos desde el principio cristiano de la “encarnación”. Así como el Hijo de Dios se hizo hombre y asumió toda la dinámica humana para lograr una “nueva creación”, cuyo efecto primero fue la transformación del ser humano al hacerlo hijo de Dios, hombre nuevo, marcado por la pascua liberadora, así también lo humano, como condición de lo social, debe ser refundado desde los valores y principios que permiten la construcción del bien común, recuperando los valores de la verdad, la justicia, la solidaridad, la responsabilidad, la honestidad, la cultura del trabajo productivo.

15. La refundación de la nación también implica: la inclusión de los pobres y necesitados como sujetos de su desarrollo; recuperar la convivencia fraterna a través de la promoción permanente y efectiva del diálogo; realizar negociaciones claras y justas en favor del pueblo; promover la familia y la educación; renovar los partidos políticos y los liderazgos que no han permitido un discernimiento político centrado en las exigencias actuales; todo esto haciendo uso de los mecanismos previstos en la Constitución Nacional y las leyes para resolver los problemas que humillan y cierran posibilidades de vivir con calidad y en Estado de derecho. Es el momento de caminar todos juntos en la construcción de un país donde haya oportunidades para todos, de tal forma que quienes se han ido puedan tener la oportunidad de regresar y volver a la unidad familiar y como nación.

16. Elevamos nuestra mirada a Dios, nuestro Padre que en Jesucristo, su Hijo hecho hombre, nos invita a interpretar la dureza del tiempo presente desde la fe y la esperanza en Él, Señor de la historia. Que Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, y el Beato José Gregorio Hernández, nos ayuden en la tarea de reeducar e inculcar los valores que nos identifican como nación, para que caminando juntos reconstruyamos el tejido social, que nos lleve a ser una Iglesia que promueva la cultura del encuentro, del amor, la justicia, la paz, la libertad.

Los arzobispos y obispos de Venezuela

CXVII ASAMBLEA ORDINARIA PLENARIA

Caracas, 13 de enero de 2022

 10 min


Andrés Cañizález

Esta es una mirada personal de lo que estaría por venir en este 2022 en Venezuela. ¿Cambios políticos? No hay señales. ¿Avance económico? Lo más probable es que se trate de una pequeña apertura. Lo que sí es seguro es que habrá que gestionar acciones sociales para una mayoría que escapa o sufre por la necesidad y el hambre.

Recién inicia 2022. Como he hecho en otras ocasiones, en este espacio que me brinda El Estímulo, hago un ejercicio de lo que son mis pronósticos, mi mirada personal sobre el nuevo año, siendo –como soy- un venezolano viviendo en Venezuela.

Comienzo este ejercicio prospectivo, sin asumir que tenemos una bola de cristal para pensar el futuro común, desde lo que puede resultar lo más decepcionante.

El estatus quo político no va a cambiar

No hay ninguna señal, ninguna, de que el régimen de Nicolás Maduro esté debilitado, boqueando como se dice popularmente. El gobernante venezolano, ilegitimo, pero teniendo el poder fáctico, se encamina a permanecer otro año en el poder.

Las elecciones regionales, en las que Maduro logró colocar figuras de su confianza para gobernaciones y alcaldías, y que tuvieron observación internacional y no fueron descalificadas del todo, terminaron por representar un triunfo político del madurismo.

La campaña electoral, por otro lado, dejó en evidencia que Maduro simbólica y paulatinamente se ha deslastrado de la figura de Hugo Chávez, y al mismo tiempo ha logrado reducir el poder de Diosdado Cabello.

A lo externo, en 2021 el chavismo logró profundizar la fragmentación opositora. No se ven señales de que en 2022 haya incentivos para que el propio estatus quo opositor sufra un remezón significativo. Creo que, por largos meses, el país permanecerá observando a un Juan Guaidó y acólitos con respaldo de Estados Unidos, eso se traducirá en el manejo de activos y poder financiero, pero a lo interno la figura del joven exdiputado seguirá debilitándose, a menos que se aplique un cambio radical de estrategia.

Otras figuras opositoras, como Henrique Capriles o María Corina Machado, no se ven con capacidad para conectarse con una mayoría del país, más allá de los seguidores que ya tienen, pero que no terminan de ser mayoritarios.

Obviamente la esencia de la política es lo impredecible, y podrían ocurrir en 2022 situaciones totalmente inesperadas, pero comenzando el año no se ve con claridad un escenario de cambio. Al contrario, podría ser un año en el cual el poder establecido goce de un período de tranquilidad.

El protagonismo social será clave

El desmontaje paulatino de las políticas sociales del Estado, por parte de un chavismo que está enfocado no en hacer un buen gobierno, sino en permanecer en el poder, se traducirá en mayores niveles de desprotección social para la mayoría de la población venezolana.

No se avizora en Venezuela una reducción de la pobreza o la desigualdad. Para que ello ocurriera, necesariamente, requeriríamos de un gobierno usando los recursos del Estado para alcanzar tales fines. No es el caso del chavismo. La agenda depredadora que observamos, entre quienes ocupan el poder, no tiene incentivos para hacer algo distinto en 2022. El madurismo buscará, en primer término, seguir lucrándose y enriqueciéndose con la crisis.

El éxodo de venezolanos proseguirá en los próximos meses. No hay razones para pensar que pueda ser diferente. En 2022, Venezuela superará a Siria como la peor crisis migratoria global, tal como señalamos en un artículo anterior en El Estímulo.

Ante tal escenario, desde mi punto de vista, en este año será clave el protagonismo civil, social, para aliviar el padecimiento de millones de venezolanos. Activistas y organizaciones de la sociedad civil protagonizarán iniciativas buenas para canalizar una ayuda humanitaria creciente, por parte de la comunidad internacional, así como acciones propias pensadas para aliviar el sufrimiento que padece una mayoría amplia.

La economía mejorará, pero la recuperación será larga

Varios economistas, que son dignos de mi respeto, han coincidido en señalar que el proceso de caída libre que ha traído la economía de Venezuela en los últimos años se detendrá en 2022. Ni de lejos eso puede interpretarse como que el país se arregló. Eso, en este momento, es una quimera.

Tras varios años de caída libre, en materia económica, que tengamos en 2022 un mínimo crecimiento es sin duda una buena señal. El tamaño de la economía venezolana, la que teníamos en 2012, no se recuperará posiblemente en varios años, al menos que se tomaran las medidas correctas. Pero ya saber que se detuvo la caída, a mi modo de ver, es una buena noticia, especialmente para quienes vivimos en el país.

En el camino de la recuperación económica, que igualmente luce como un sendero incierto, influirá decididamente la política, a fin de cuentas, las decisiones que tome el régimen de Maduro.

En este año el chavismo se transformará por completo en capitalismo. Esta, que no es otra cosa que una predicción, me la lanzó en los primeros días de 2022 un chófer a quien conozco por largos años, dado que con frecuencia me presta servicios para traslados especialmente cuando viajo dentro de Venezuela por vía terrestre.

Está por verse si habrá en este año una apertura completa en materia económica, en la línea de lo que viene sucediendo especialmente en los meses de 2021.

Lo cierto del caso es que muchos productores, industriales, comerciantes venezolanos están cada vez más decididos a seguir adelante con sus actividades, pese a las adversidades y sin esperar que el gobierno haga o decida. Y eso, estoy seguro, rendirá frutos en 2022.

9 de enero 2022

El Estímulo

https://elestimulo.com/que-esperar-de-2022-en-venezuela/

 4 min


Fernando Mires

1. Raro pero interesante: las elecciones regionales venezolanas del 21-N no suscitaron interés en la prensa internacional. Cuando más una noticia en letra chica señalando que los contingentes del “socialista” Maduro habían derrotado a los “conservadores” (así entienden la política latinoamericana los diarios europeos). En cambio, las elecciones del 9-D en Barinas fueron cubiertas de un modo casi tan extenso como el avance de Rusia a Kazajistán. “Notable”, diría el historiador Elías Pino Iturrieta.

¿Cómo explicar tamaña discordancia? Quizás por la misma razón por la que los venezolanos concentraron en esas elecciones una enorme atención. La explicación es obvia: en un país donde se concede tanta importancia a los símbolos, la contienda electoral de Barinas debía ser muy simbólica. Para ambas partes. Barinas es la tierra de Chávez (y de la familia Chávez).

El triunfo sorpresivo de Freddy Superlano (VP) sobre Argenis Chávez, fue considerado por el PSUV como una afrenta a la memoria del líder totémico, y como tal debía ser vengada. De acuerdo a la religión chavista, la “tierra santa” había sido ocupada por los infieles. Y bien, como es sabido, la lucha por la apropiación de símbolos la ganó la oposición y su candidato Sergio Garrido (AD) con un aplastante 55 por ciento en contra del 41 por ciento obtenido por Jorge Arreaza, candidato del PSUV.

Aparentemente una victoria espectacular pero simbólica. Y así y todo, muy importante si consideramos que la lucha política tiene una dimensión simbólica. Más todavía si pensamos que la lucha por la apropiación de símbolos, dicho en estilo gramsciano, no está separada de la lucha por la hegemonía. A esa deducción podríamos agregar que los resultados abren nuevas condiciones, pero no para el gobierno sino para la oposición. La más clara, la más objetiva, la más real, fue que las elecciones no solo significaron una derrota simbólica del madurismo, sino una derrota de la línea abstencionista representada por Guaidó y su guía espiritual Leopoldo López: El fin del mantra que relegaba a las elecciones a un tercer lugar después de una fantasiosa caída de Maduro y de un imaginario gobierno de transición.

Los tiempos de Guaidó ya no pertenecen al presente. Atrás quedaron las ayudas sanitarias insurreccionales (Cucutazo), los desembarcos playeros (Macuto), los intentos de golpe de estado (30A, 2019), los drones artesanales, la promesa de una invasión extranjera nacida de la frivolidad de Trump y de sus diletantes expertos, y de cuanta locura pasó por VP, PJ y AD.

Cuando fueron dados a conocer los resultados, los mitos abstencionistas “votar no es elegir”, “no las llames elecciones”, “no con este CNE”, “quien cuenta votos gana” y tantos más, se vinieron al suelo. Barinas demostró de nuevo lo que las elecciones parlamentarias del 2015 ya habían demostrado: cuando hay claridad de objetivos, unidad política y participación masiva, no hay fraude posible.

En secuencia historiográfica, no fue Barinas la que liquidó el proyecto insurreccional de López y sus secuaces. Este ya había colapsado. Como escribió el economista Francisco R. Rodríguez: “La legitimidad de la presidencia de Guaidó es endeble, tanto legal como políticamente. Nunca ganó una elección nacional, su mandato como legislador expiró hace más de un año y sus cifras de aceptación en las encuestas son tan bajas como las de Maduro. Su interpretación de la Constitución es muy controversial, especialmente después de que expiró el mandato de cinco años de la Asamblea Nacional, el 5 de enero de 2021. La administración de fondos públicos bajo su responsabilidad ha sido objeto de intensas críticas, incluso por parte de los principales miembros de su coalición, por su falta de transparencia y los escándalos de corrupción en el manejo de compañías estatales en países que lo reconocen como presidente”.

El gobierno interino de Guaidó ya estaba en pleno descrédito antes de Barinas. Barinas solo lo evidenció. Gracias a esas elecciones, la oposición está ahora en condiciones de regresar a la línea que nunca debió haber abandonado: la democrática, constitucional, pacífica y electoral. Esa línea será, sin duda, un punto de partida: Un nuevo comienzo.

2. El camino que sigue es difícil de transitar, más si tenemos en cuenta que la de Barinas será la última elección antes de las presidenciales del 2024. Sin otras elecciones a la vista, las tendencias regresivas pueden retornar en cualquier momento. La oposición democrática ha obtenido una batalla en contra de Maduro y del abstencionismo de López/Guaidó. Pero todavía está lejos de ganar la guerra. La línea electoral es solo parte de una política que la trasciende y no una política en sí. De modo que si no hay elecciones ad portas, los otros tres puntos cardinales de la brújula opositora seguirán vigentes: el democrático, el constitucional y el pacífico.

El punto democrático supone representar al pueblo en las instituciones. Tarea difícil pues las principales están en manos del gobierno y por lo menos dos de ellas fueron regaladas por la oposición a Maduro. La presidencia le fue regalada por el abstencionismo del 2018, capitulación determinada por la incapacidad de la oposición para designar un candidato único. El parlamento (la AN) le fue regalado por el interinato. Difícil encontrar en el mundo una oposición tan generosa con el adversario como ha sido la venezolana.

Para decirlo con palabras más claras: Maduro no ha usurpado ningún poder. Todos los poderes que maneja los recibió de una oposición usurpada por el extremismo opositor. De la aceptación de esa verdad objetiva, deberá partir la oposición. Maduro, desde ese punto de vista, no es un usurpador. Su acceso al poder frente a una oposición que se negó a votar, fue legítimo y legal.

La lógica más elemental indica que toda oposición debe votar por un gobierno con el objetivo de derrotarlo. Pero para derrotar al enemigo hay que reconocer su existencia. Ahora bien, reconocer a Maduro para derrotarlo pasa necesariamente por el desconocimiento del interinato como gobierno paralelo. Eso significa: para derrotar electoralmente a Maduro, la oposición debe deslindase del gobierno interino (que no es gobierno ni interino). Esa, a su vez, es la razón principal por la cual el interinato se ha opuesto hasta ahora a la vía electoral pues de acuerdo a los tres pincipios de López/Guaidó, nació como organismo destinado a dirigir una insurrección popular en contra de, según ese discurso, una dictadura.

Al votar masivamente en Barinas, la oposición rompió aparentemente con el lema “en dictadura no se vota”. Pero solo aparentemente, porque el lema en parte es cierto. En dictadura, generalmente, no se vota. Pero no se vota porque la gente no debe o no quiere votar, sino porque toda dictadura, por definición, suprime al voto. ¿Quiere decir entonces que la de Maduro no es una dictadura? Efectivamente; desde el punto de vista constitucional no lo es. Este tema merece un comentario adicional.

El gobierno de Maduro no ha tenido, nadie lo puede negar, un comportamiento democrático. Hay cárceles, hay torturas, hay permanentes violaciones a los derechos humanos, todo denunciado en los informes que desde la ONU ha emitido Michelle Bachelet. Pero –y este es un punto teórico- no todo gobierno anti- o no-democrático es una dictadura. Por eso la mayoría de los analistas internacionales prefieren definir al de Maduro como gobierno autocrático, o simplemente autoritario. Quizás esas mismas razones explican por qué Teodoro Petkoff se negó siempre a calificar al gobierno de Chávez como a una dictadura.

Como hemos anotado en otros artículos, el de Maduro es equivalente a otras autocracias similares. Las más parecidas son las que rigen en países que bordean a la Rusia de Putin. Se trata de gobiernos que contienen en sí elementos dictatoriales, pero también otros que sin ser democráticos, son al menos republicanos. Dependiendo de las circunstancias, si una oposición busca una confrontación violenta, esos gobiernos muestran sus dientes dictatoriales. Pero cuando la oposición actúa políticamente, no tiene más alternativa, en muchas ocasiones, que actuar también políticamente. Ahora bien, la tarea de una oposición política y no militar, obvio, es llevar a los gobiernos anti o no democráticos, al enfrentamiento político (al cual pertenecen las elecciones) y no al militar. Solo a un ser tan antipolítico como Leopoldo López se le puede ocurrir una insurrección militar sin militares y enviar a las masas al sacrificio como intentó hacerlo en “la salida” y después con su golpecillo del 30 A. De todo ese lastre, la oposición democrática, si quiere reconstruir una vía política, deberá deslindarse. En parte comenzó a hacerlo en Barinas. Pero solo en parte.

3. Sabiendo que en un clima no- confrontacional no tiene nada que hacer, la camarilla que representa Guaidó ha optado por aceptar el triunfo electoral de Barinas, como si fuera la cosa más natural del mundo, como si siempre hubiera participado en elecciones, como si nunca hubiera llamado a la abstención ¿Un cambio de estrategia? La reciente experiencia histórica no lo indica así.

Cuando los extremistas reconocen triunfos electorales lo hacen solo para ponerlos al servicio de su extremismo. Así fue como el gran triunfo en las parlamentarias del 2015 les sirvió para usar a la AN como trampolín para el salto insurreccional. Basta recordar que el revocatorio del 2016 surgió como alternativa a un extremismo que apostaba por el “Maduro vete ya” de María Corina Machado o por aplicar el artículo 233. Las jornadas callejeras del 2017, surgidas originariamente en defensa de la AN fueron canalizadas por el extremismo para avanzar hasta Miraflores, oponiendo a los militares de Maduro, estudiantes con escudos de cartón.

Nunca, desde el año 2002 hasta ahora, el extremismo ha cejado en su empeño atajista. No hay ningún motivo entonces para suponer que esta vez no intentará usar el triunfo de Barinas como plataforma para buscar otro atajo anticonstitucional, antidemocrático y anti electoral. Entre esas aventuras ya comienza a asomar otro revocatorio. Su objetivo está claro: El revocatorio es un medio inventado por el extremismo para que la oposición no se reconstituya y siga adherida a la estructura de la política comandada por López/Guaidó y así esta no sea cuestionada.

El revocatorio es el otro nombre del abstencionismo. De ahí que una de las tareas inmediatas de la oposición democrática deberá ser la de bloquear al revocatorio antes de que se convierta en realidad. Importante sería en ese sentido que Sergio Garrido y otros políticos democráticos levantaran su voz en contra de las regresiones antipolícas que se avecinan.

La oposición democrática no está en condiciones de intentar ningún acto de derrocamiento. Pero –Barinas lo demostró- sí está en condiciones de derrotar a Maduro. Pero derrotar, hay que decirlo muchas veces, no es derrocar. Derrotar es vencer al enemigo con las armas de la política y no con la política de las armas. O como formulé en otro texto, derrocar es un acto de fuerza, derrotar es un proceso político. Un proceso que lleva no a la eliminación del adversario -para eso sería necesario una dictadura- sino, como dice Ricardo Sucre, a construir un camino que lleva a la alternancia en el poder.

El periodo no electoral puede ser utilizado por la oposición para buscar la comunicación con la ciudadanía, perdida después de tantas aventuras sin ton ni son. Conectar a la política con el pueblo es tarea fundamental. Abandonar la idea de que hay que seguir a algún líder iluminado, es decisivo. Apoyar proyectos de reconstitución social, como iniciativas civiles, derecho-humanistas, ecológicas, de género, de etnias, poblacionales, y tantas más, es impostergable. La política se hace sobre el suelo de la tierra y no sobre la base de ilusiones y fantasías.

4. No por último, la oposición democrática deberá rechazar las sanciones económicas impuestas bajo la presión del interinato a Venezuela. Los hechos han demostrado que intentar obtener réditos gracias al hambre de un pueblo, es definitivamente criminal. Para citar nuevamente a Francisco R. Rodriguez: “Poner de rodillas a una economía, arrebatándole su capacidad de comprar bienes para promover un cambio político es cruel, inhumano y contrario al derecho internacional. Es el equivalente moderno de un estado de sitio: el intento de someter a las ciudades de hambre, lo que hoy se considera un crimen de guerra. Los ataques deliberados contra la población civil no deberían tener cabida en la política exterior de una nación civilizada. La Unión Europea y Canadá, entre otros, se han limitado explícitamente a la adopción de sanciones individuales a los funcionarios del régimen, y los líderes europeos declaran explícitamente que nunca considerarán sanciones que perjudiquen a todos los venezolanos. Es vergonzoso que Estados Unidos sea un caso atípico en este tema”.

En un clima menos confrontacional, evitando incluso las provocaciones del gobierno, la oposición puede además colaborar en la reconstrucción de las organizaciones de los trabajadores, hoy prácticamente desaparecidas. Para que eso ocurra, y conectando con el mandato que legara el plebiscito del 2007 (la primera derrota propinada a Chávez y al chavismo) la oposición democrática estará obligada a convertirse en guardiana de la constitución. La oposición ha de ser constitucional o no ser.

En palabras finales, se trata de volver al trabajo árido y gris de la política diaria sin perder de vista las perspectivas históricas. Para que eso sea posible es necesario un mínimo de normalización o, para decirlo mejor, la existencia de algo parecido a una “sociedad”. Ello supone, guste o no, aceptar cierta coexistencia con el gobierno de Maduro. Todo lo tensa que se quiera, pero inevitable en tanto gobierno y oposición comparten un mismo territorio de lucha.

Por eso hay que reiterar: para enfrentar y derrotar electoral y constitucionalmente a Maduro, la oposición democrática deberá liberarse del insoportable peso del interinato. No hay otra alternativa. La continuidad política nunca, en ninguna parte, se ha dado sin rupturas.

12 de enero. 2022

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2022/01/fernando-mires-venezuela-despues-de.html?utm_source=feedburner&utm_medium=emai

 10 min


Laureano Márquez

Entre el 15 y el 18 de febrero se celebrará en Venezuela la primera asamblea de exorcistas. Aunque el tema del demonio y el exorcismo se presta a las bromas y esta –supuestamente– es una página de humor, el exorcismo es un tema bastante serio y como tal lo asumimos. El diablo existe y sus acciones tienen consecuencias terribles. Si lo sabremos nosotros los venezolanos. Por eso, el hecho de que se celebre en nuestro país esta primera asamblea es sin duda, para quien esto escribe, una buena noticia.

Los primeros exorcismos fueron realizados por el propio Jesús durante el tiempo en que anduvo entre nosotros. Los evangelios así lo relatan. Luego, dentro de la Iglesia, el exorcismo se fue convirtiendo en una actividad cada vez más especializada, que solo puede ser realizada por las personas debidamente autorizadas para ello y que cuentan con la debida preparación.

Todos los de mi generación asociamos inevitablemente el tema con la película El Exorcista, en la que Linda Blair –cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia– es poseída por el diablo y se requiere de la presencia de sacerdotes especialmente preparados para la actividad de expulsar demonios.

Una de las primeras cosas que según los manuales debe hacer un buen exorcista es distinguir cualquier patología o trastorno psicológico de una posesión satánica. El proceso mismo adolece de algunos rasgos que claramente lo distinguen de otros tipos de males, por ejemplo:

  • El hablar o comprender lenguas desconocidas que la persona no ha podido aprender por cuenta propia.
  • Demostrar más fuerza física de lo normal para las características físicas de la persona poseída.
  • Proferir blasfemias y maledicencias. Es decir, tener aversión por lo sagrado.
  • Descubrir cosas que están ocultas o a mucha distancia.
  • En la posesión demoníaca, el Diablo se instala en el cuerpo de su víctima, haciéndole daño.

El exorcismo tiene dos formas, por así decirlo: el exorcismo simple y el complejo. Un ejemplo del primer caso es cuando durante el rito del bautismo, padres y padrinos –en nuestro nombre– renuncian a Satanás, a sus obras y tentaciones. Como recordaba el papa Francisco, los primeros cristianos, que se bautizaban ya grandes, lo hacían orientados hacia el este, por donde nace el sol porque «no creen en la oscuridad, sino en la claridad del día; no sucumben a la noche, sino que esperan en la aurora; no están derrotados por la muerte, sino anhelan a resurgir; no se arrodillan al mal, porque confían siempre en las infinitas posibilidades del bien».

No cabe duda de que el mal existe y tampoco de que se ha instalado en nuestra tierra de diversas maneras. Debemos luchar en su contra, dentro y fuera de nosotros. Como diría el Santo Padre: no sucumbir a la noche, sino prepararse para el amanecer que algún día tendrá que venir. Por tal razón, saludamos esta asamblea de exorcistas, con la grata noticia, además, de que se celebre en Guanare, lugar de aparición de la patrona de Venezuela, la Virgen de Coromoto.

Así que comenzamos este año diciendo: vade retro Satana +.

Twitter @laureanomar

Laureano Márquez P. es humorista y politólogo, egresado de la UCV.

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