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Opinión

Ignacio Avalos Gutiérrez

El pasado 5 de diciembre se celebró el Día del Profesor Universitario, aunque lo de celebrar suena un poco forzado, vistas las duras condiciones dentro de las que transcurre la vida de los docentes. Baste señalar en este sentido, que, de acuerdo a una encuesta realizada hace poco, la mayoría de ellos obtiene una remuneración que apenas bordea el costo de la canasta familiar. Y mejor no hablemos de otras cosas porque el paisaje desconsuela.

La digitalización forzosa (o la nostalgia de un profesor analógico)

Ciertamente no fué, así pues, un día para festejar, doy testimonio personal de ello. En efecto, soy profesor universitario, aunque de pura casualidad. Nunca me paso por la cabeza serlo. Un día, al poco tiempo de graduado, fui llamado por las autoridades de la Escuela de Sociología para hacerle la suplencia a una profesora que, por razones de salud, tuvo que abandonar las clases a mitad del semestre. A la semana del aviso me vi, para mi propio asombro, parado en la tarimita de un aula del piso 7 de la Facultad de Economía, a cargo de una materia que, aquí entre nos, se encontraba fuera del menú de mis principales intereses y curiosidades intelectuales. Posteriormente, gracias a una inercia bendita, ingresé formalmente y hasta el sol de hoy, aunque no he hecho lo que se llama una carrera académica y nunca me he ganado la vida a través de la docencia, me refiero en el sentido económico, porque en el literal, vaya que me la gané. Apenas me asomo un día a la semana por los pasillos ucevistas y hace casi dos años que no paso por allá, culpa de un animalito microscópico, origen de la pandemia que los terrícolas no hemos sido capaces de encarar.

En consecuencia, me encuentro condenado al zoom, lo digo literalmente sin exagerar. La universidad se encuentra cerrada, por no decir confinada. Los hechos, han impuesto un modo virtual, imprescindible para que lleve a cabo sus actividades, aunque semejante tarea encuentre diversas limitaciones y complicaciones. Es una vía que, desde luego, ha resultado muy útil, que tiene evidentes ventajas y que desde hace rato pareciera dibujar futuro auspicioso.

Pero también es cierto, dicho sea de paso, que carece de los encantos de la vida analógica. No en balde abundan cada vez más los estudios que sostienen que, “lo físico contraataca”. Toma cuerpo una suerte de revancha de lo analógico, instando a comprender que la experiencia humana necesita de ambos mundos –el físico y el digital– si se trata de llevar la vida como debe ser.

Entre tanto, el Siglo XXI hace de las suyas

Al margen de lo anterior, y volviendo al asunto que concierne al artículo, en esta época las universidades dan tristeza, sobre todo las públicas autónomas. Su situación es el resultado de la aplicación de un manual oficial que contiene las instrucciones establecidas que, con pequeñas variantes, lleva más de dos décadas de vigencia. Su propósito es terminar con su autonomía y abrirle la rendija a una línea “académica” cuya finalidad es, palabras más, palabras menos, formar los profesionales que necesita la revolución, una amplia fórmula verbal que da pie para cualquier cosa dado el galimatías ideológico que caracteriza al gobierno de estos últimos tiempos, capaz de hacer compatibles en el marco del socialismo a lo siglo XXI, a los bodegones , el arco minero y las comunas.

En suma, se trata de una iniciativa que va a contramano del concepto de universidad y frente a la cual la resistencia interna, hay que señalarlo con franqueza, no ha sido ni suficiente ni adecuada ni unitaria.

Hay, entonces, que entender la situación que padecen nuestras universidades, pero desde el futuro. Soló desde allí es como puede calibrarse su actual crisis y bosquejar el camino que debe seguir en su transformación. En este sentido, diversas investigaciones han coincidido en señalar una tendencia general hacia la masificación, la diferenciación, la virtualización, la internacionalización, la multiplicidad y diversidad de los actores académicos, la multi e interdisciplinariedad y otros temas que perfilan un mapa distinto en el que no todo es color de rosa, por cierto, obligando a acomodar la brújula para orientar los cambios que haya que hacer.

HARINA DE OTRO COSTAL

No quiero llover sobre mojado. Han sobrado las opiniones, como era natural. Han sido numerosas, distintas y hasta contradictorias. Y lamentablemente, a muchos nos queda la sensación de que el evento del domingo 21 de noviembre no sirvió para lo que debería haber servido, esto es, para empezar a desenredar nuestro conflicto político, ese que nos agobia desde hace tiempo y que nos deja a todos la impresión de que la vida venezolana ocurre en una calle ciega, sin que ni los tirios ni los troyanos que se mueven en la escena política, parecieran darse cuenta de ello.

Ojalá, pues, que éste no sea el saldo que nos dejan las recientes elecciones y que lo que escribo no sea sino el efecto de un parpadeo emocional que tomó por sorpresa a mi optimismo.

El Nacional, 8 de diciembre de 2021

 3 min


Noticiero Digital

Pasar al contenidA mediados de 2019, una voz experimentada hizo sonar las alarmas: se estaban cometiendo irregularidades en el manejo de la ayuda humanitaria y la empresa venezolana Monómeros. Dos años después, el escándalo salpicó a todos los partidos del G4 y perjudicó la credibilidad del gobierno interino presidido por Juan Guaidó.

La voz denunciante era el Dr. Humberto Calderón Berti. Su hoja de servicio es elocuente: expresidente de PDVSA y de la OPEP, Ministro de Energía y Minas y Canciller de Venezuela durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. En 2019, fue llamado a servir como Embajador de Venezuela en Colombia en el gobierno interino. Aceptó.

Desde su residencia en Madrid, el Dr. Calderón Berti atendió al equipo de Politiks para conversar sobre la actualidad política y lo que depara el futuro a la oposición en Venezuela. La entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.

Julio Borges renunció a su cargo como Canciller del interinato. ¿Se acabó el gobierno interino?

Yo no creo que el gobierno interino haya terminado. El Estatuto de la Transición es suficientemente claro: el presidente Guaidó continúa al frente del gobierno interino. Desde el punto de vista jurídico es quien tiene la continuidad.

Creo que es fundamental que haya una separación de poderes clara y determinante. El gran problema del gobierno interino fue la confusión tan grande que hubo entre un gobierno parlamentario y un gobierno del parlamento. No tuvimos un gobierno parlamentario, tuvimos un gobierno del parlamento. Un gobierno donde los parlamentarios de todos los partidos, sin excepción, pretendieron intervenir en los aspectos ejecutivos de la administración.

Vean ustedes lo que ocurrió en el caso de Monómeros. Al comienzo, se trató de tener unos ejecutivos y directores de la empresa que fueran profesionales de la petroquímica. Pero eso duró muy poco tiempo y se sustituyeron por activistas políticos.

Hubo un reparto entre los dirigentes de los partidos del G4 para copar no solamente los cargos directivos, sino también los cargos gerenciales. Los resultados están a la vista: un rotundo fracaso.

El asunto central de todo esto es que hubo una generación que accedió a una parte del manejo del Estado, porque la otra parte la tiene el régimen, que no tenían ninguna experiencia en el manejo de los asuntos públicos. La Asamblea era para legislar, controlar; no para ejecutar.

Se desdoblaron tratando de ejecutar, poniendo activistas políticos que no tenían la formación, las calificaciones y los conocimientos del negocio. Fue un error de diseño desde el comienzo.

"El gran problema del gobierno interino fue la confusión tan grande que hubo entre un gobierno parlamentario y un gobierno del parlamento"

Ahora, lo que nos queda a los venezolanos es Guaidó. Lo razonable es que exista a partir de enero un gobierno interino distinto. No puede ser que el G4 tenga el monopolio del poder en Venezuela.

Hay muchos sectores de la sociedad venezolana, de otros partidos políticos, independientes con calificaciones de las academias, gremios profesionales, gente muy importante en Venezuela que podría ayudar.

Lo que debería hacerse es un Grupo Ejecutivo pequeño en torno al presidente que se encargue de algunas tareas. Luego, un Comité Político de 15 a 20 personas, figuras de respetabilidad, honorabilidad y de conocimiento, que asesoren al presidente y se reúnan periódicamente. Finalmente, una Comisión Delegada para que controle y legisle.

¿Qué es lo que debe haber en torno al presidente Guaidó? Gente que se encargue de distintos sectores. Alguien que se encargue de la política internacional, dado que el apoyo internacional no solo hay que mantenerlo sino, si es posible, aumentarlo. Un grupo que se encargue de las cuestiones internas de Venezuela, para que traten de canalizar, por ejemplo, la ayuda humanitaria.

Hay muchos países que quieren ayudar a los venezolanos que están en el territorio nacional. Debería haber un grupo encabezado por una persona que se encargue de eso. Igual con el tema de los migrantes.

Hoy, tenemos 6,5 millones de migrantes que están en todas partes del mundo. Algunos están pasando mucho trabajo porque esa gente requiere una atención por razones humanitarias y de solidaridad social. Esa gente no se puede abandonar.

Que los migrantes venezolanos sepan que hay un gobierno interino que se preocupa por sus necesidades.

Recientemente, dijo que “Juan Guaidó debe contar con una verdadera independencia como presidente interino”. ¿Podría profundizar al respecto?

El presidente Guaidó tiene que escoger un grupo de siete u ocho personas para atender estas áreas que te mencioné, cada uno de ellos con su propio equipo. ¡Pero debe designarlos él! Yo fui Ministro muchos años, ¿y quién me nombró a mi? El presidente de la República. ¿A quién le rinde cuentas el presidente Guaidó? A la Asamblea Nacional.

"Lo que nos queda a los venezolanos es Guaidó. Lo razonable es que exista a partir de enero un gobierno interino distinto. No puede ser que el G4 tenga el monopolio del poder en Venezuela"

Los venezolanos tenemos en estos momentos activos muy importantes en el exterior, no solo CITGO y Monómeros. Existen otros activos financieros que están dispersos. Hay que hacer un inventario de esto y administrarlos adecuadamente. Hay que tratar de proteger esos activos que son del país, no son ni del régimen ni del gobierno interino. Son de los venezolanos.

¿Qué opina de la propuesta de Primero Justicia de poner esos activos en un Fideicomiso?

Hasta ahora, lo que se ha hecho es un reparto de los partidos. Eso no debe ser.

La cuestión de los activos es sumamente importante. CITGO, que vale muchísimo dinero, está en una precaria situación económica no por culpa del gobierno interino, sino del régimen. Fue el régimen quien lo dio en garantía para los créditos, fue el régimen quién comprometió los activos al no pagar. Igual que los bonos. Los bonos 2020 simplemente pusieron acciones de CITGO en garantía de esos bonos. Todo eso hay que revisarlo y manejarlo bien.

Monómeros era una empresa que venía funcionando bien. Se nombró una gerencia profesional, pero como estos no se prestaban para la piñata en la que se quería convertir a la empresa, entonces los destituyeron y los sustituyeron por activistas políticos afines al G4.

Estoy absolutamente convencido de que habidas cuentas del estado en que se encuentra la empresa, se puede articular un plan para reflotar financieramente a Monómeros, con profesionales que conozcan del negocio y la ayuda del gobierno colombiano.

Monómeros es una empresa estratégica para el gobierno colombiano. Entre el 45 y el 50 por ciento de los fertilizantes para el cultivo de la papa y el café en Colombia vienen de Monómeros. Si se pone una gerencia profesional, a la vuelta de un par de años esa empresa tiene que estar dando beneficios.

En 2019, fue el primero en denunciar las irregularidades que hoy han salpicado a todo el G4. Una de las irregularidades que denunció fue que encontró a Manuel Rosales, hoy gobernador electo del Zulia, presidiendo reuniones con la Junta Directiva de Monómeros. A su juicio, ¿Qué responsabilidad tiene el gobernador Rosales en la situación actual de Monómeros?

Yo creo que eso fue algo indebido. Él no debió estar allí, los que tenían que estar ahí eran los diputados. Él no era diputado. A mi me invitaron y yo estuve renuente en asistir, pero me quedaba a 20 metros de mi oficina. Finalmente, asisto y me sorprendió encontrarme con eso.

"Desde el punto de vista político, no hay condiciones para acudir a un proceso electoral que sea transparente"

La forma como algunos diputados de la AN trataban a los ejecutivos que ellos mismos habían designado era irrespetuosa, altanera, desconsiderada y agresiva. Yo me sentí muy mal porque yo he pasado toda mi vida al servicio del Estado en distintas responsabilidades. Jamás se le trató a nadie de forma indebida.

Cuando yo era Ministro, fui muchas veces al Congreso Nacional a rendir cuentas y jamás se me faltó al respeto. Lamentablemente, eso fue lo que sí se hizo con los ejecutivos de Monómeros. Gente que estaba dando lo mejor de sí al país.

"Cuando Venezuela tenía más visibilidad internacional, pues, se nos pasó el momento"

Hay que hacer un cambio radical y poner gente profesional al frente de Monómeros. De lo contrario, se va seguir deteriorando la empresa y se logrará lo que unos quieren: poner la empresa en una situación tan precaria que nos veamos obligados a venderla, lo cual sería muy lamentable para el país.

¿Es cierto que en 2019 usted habló con un grupo de militares en Venezuela que planteaban la sustitución de Juan Guaidó? ¿Qué responde a estos señalamientos?

Eso fue una olla montada en la prensa de España tratando de confundir a la gente sobre el tema del 30 de abril [de 2019]. Porque eso fue un rotundo fracaso. Pregúntele al general Figuera si él sabía si yo estaba metido en eso o no.

¿Qué valoración hace de que el presidente Biden haya invitado al presidente Guaidó a la Cumbre de la Democracia?

Me parece positivo. Están surgiendo problemas en otras partes del mundo que lamentablemente han puesto en un rol secundario el tema venezolano. Lo de Ucrania, por ejemplo, es muy delicado. El caso de Siria. Los ojos hoy están puestos en otros temas. Cuando Venezuela tenía más visibilidad internacional, pues, se nos pasó el momento. Pero hay que retomarlo.

¿Cuál es su lectura sobre el resultado de las recientes elecciones regionales en Venezuela? ¿Fue un triunfó de la abstención?

La abstención fue un mensaje muy claro: un rechazo al régimen, pero también un rechazo a la oposición.

¿Cuántas gobernaciones le dieron al G4? ¿Tres? Vean lo que está ocurriendo en Barinas. No hay condiciones. Hoy estaba leyendo una noticia y decían que estaban moviendo cinco mil nuevos electores de otros estados para Barinas, que estaban sacando gente de la lista para que no pudieran votar.

El error estuvo en acudir a las elecciones. Yo respeto mucho a la gente. La gente vota si quiere votar, yo no voy a decir por eso que son traidores a la patria o que son insensatos, que con cohabitadores del régimen. No, cada quién hace lo que le venga en gana.

Pero, desde el punto de vista político, no hay condiciones para acudir a un proceso electoral que sea transparente. El Registro Electoral está contaminado, todo el mundo lo sabe. Hay gente que tiene tres o cuatro cédulas de identidad. Hay muertos votando. No hay imparcialidad por parte del organismo electoral. El CNE no es imparcial.

El Plan República participa en el proceso de manera abusiva, desmedida, atropellando a la gente. Los colectivos empiezan a darle vuelta a los centros electorales para amedrentar y ahuyentar a la gente. La observación internacional es extremadamente precaria.

"La abstención fue un mensaje muy claro: un rechazo al régimen, pero también un rechazo a la oposición"

Vean lo que acaba de hacer la UE. Mandan unos observadores internacionales, detectaron fallas como tenían que detectar e inmediatamente el régimen les cayó encima. Y así pasa en todo. ¿La señora Bachelet es de extrema derecha? No, es socialista. Fue dos veces presidente de Chile. Hace un informe y el régimen la insulta, la veja, la maltrata indebidamente.

Señaló la ausencia de condiciones. Pero a principios de año se dijo que la presencia de los rectores Roberto Picón y Enrique Márquez en el CNE era una garantía electoral. ¿Cómo evalúa usted el comportamiento de estos rectores? ¿Estuvieron a la altura del compromiso histórico que tenían ante sí?

¿Qué pueden hacer? Es muy poco lo que pueden hacer porque son franca minoría. Todo el CNE está manejado básicamente por el régimen. Yo no le atribuyo responsabilidad a ellos, pero ellos han debido saber cuando aceptaron ser miembros del CNE de que ahí su desempeño iba a ser muy precario, como efectivamente ha sido. Porque el CNE se maneja de una manera abusiva para poner al régimen a ganar las elecciones.

¿Se deben renovar los partidos políticos en Venezuela? ¿Cómo debería darse esta renovación?

Yo creo que todos los partidos políticos deben renovarse. La combinación debe ser la experiencia acumulada con los conocimientos, con los estudios, con el trabajo de muchos años, junto con el ímpetu, la fortaleza y el empuje de los jóvenes.

"El error estuvo en acudir a las elecciones"

Lamentablemente, viví la experiencia de lo que significa el sectarismo generacional. Si pasas de 50 años, a uno lo consideran como un inútil. Yo tengo 80 años y soy un dinosaurio, pero no estoy fosilizado (risas). Estoy activo, pienso, escribo y doy conferencias.

¿Qué es lo sensato, lo inteligente, lo recomendable para el país? Junten la experiencia con la juventud. Conozco casos de gente a la que le dijeron: “No queremos personas vinculadas al sector petrolero que tenga más de 50 años”. Uno se pregunta: ¿Qué experiencia pueden tener?

Así no se puede manejar un país. Hay que manejar al país con sentido de Estado, con sentido de grandeza, con desprendimiento, con mucho esfuerzo, trabajo y dedicación. Sin sectarismos políticos ni generacionales. Ha habido mucho sectarismo político, mucha falta de grandeza por parte de muchos dirigentes.

"Viví la experiencia de lo que significa el sectarismo generacional. Si pasas de 50 años, a uno lo consideran como un inútil"

En el fondo, ¿por qué se da ese enfrentamiento? Por el problema de los manejos en el gobierno interino. Repito: Guaidó ha sido un gran ausente en todo esto. ¿Quién es el que ha manejado esta cuestión en Venezuela? ¿Guaidó? No, el G4. El G4 en una forma, un estilo, una manera de reparto entre ellos.

Yo no quiero regresarme a lo que pasó hace dos o tres años, yo lo que quiero es que la gente piense en el futuro, de qué manera se puede trabajar para salir del régimen, incorporar a los mejores y hacer lo que el país requiere.

¿Qué opina de la propuesta de María Corina Machado de hacer unas elecciones para escoger la nueva conducción política de la oposición

He hablado con María Corina, pero no me han explicado la propuesta en profundidad. Honestamente, yo tengo mis dudas. Sabiendo cómo funcionan estas cosas, lo más probable es que estos gobernadores donde ganó la oposición se pongan de acuerdo para poner al frente de la oposición a gente que sea amiga de ellos.

Aquí hay que quitarse la careta de una vez por todas: dejar la AN funcionando con una Comisión Delegada separada totalmente del gobierno interino y un Comité Político asesor del presidente, el cual está contemplado en la Constitución.

Hay que buscar la manera que exista una transición donde no tendrán cabida los que han violado Derechos Humanos, los que se han enriquecido a costa del erario público. Los enchufados, muchos de ellos se llaman opositores, y lo que han hecho es enriquecerse con el régimen.

El que comete un acto de corrupción, en la situación tan precaria que está Venezuela, perjudica a todo el país, pero especialmente al más vulnerable, al más pobre. El dinero que se roban es el dinero que le quitan a las escuelas, los hospitales.

Tú ves en las ciudades como Miami o Madrid como se pavonean los ladrones que han desfalcado el país y aparecen en las revistas, los llaman empresarios, ¿empresarios de qué? Si lo que han hecho es saquear a Venezuela, ¿y esos señores se van a ir lisos? ¿No van a pagar por las fechorías que han cometido?

¿Ha faltado disposición de la comunidad internacional para sancionar a estos corruptos?

Absolutamente. Claro que sí. Hay países donde la gente es muy permisiva con la corrupción. Saben que hay unos venezolanos que han desfalcado a Venezuela, que han robado groseramente a dos manos en Venezuela y aquí aparecen en las revistas del corazón. Se codean con lo más graneado de la sociedad española. Porque tienen dinero, porque los invitan y los ponen a participar en sus negocios. En los Estados Unidos es distinto.

Hablemos de petróleo. Se dice que hasta que no se solucione el conflicto político no habrá una recuperación significativa de la industria petrolera. Sin embargo, Ecoanalítica proyecta que el PIB petrolero venezolano crecerá en un 8,2% en 2022, tras años en una franca caída. ¿Considera realista esta proyección?

Si estás en el hueco, cualquier cosa que signifique mejorar la producción es crecer (risas). Eso no tiene ningún sentido. ¿Qué volumen van a producir? ¿Van a llegar a medio millón de barriles por día? [Según Reuters, la producción petrolera en Venezuela se encuentra en 900 mil barriles al día].

Cuando Chávez llegó al poder, estaban produciendo tres millones 300 mil barriles por día. Lo que han hecho es aniquilar la industria petrolera. Algunos responsables de esto se han muerto, pero otros están por ahí pavoneándose y disfrutando de los millones que se robaron e inculpando a sus sucesores de acabar con PDVSA.

"¿Qué es lo que el régimen busca en las negociaciones en México? Lo que buscó en Oslo, Barbados y República Dominicana: ganar tiempo"

Pero es que esto empezó hace muchos años. Esto empezó al comienzo del gobierno de Chávez donde destituyeron a 20 mil funcionarios de PDVSA, ejecutivos, gerentes, técnicos, obreros especializados. Eso fue un disparate diseñado por Fidel Castro.

Muchísimo antes de las sanciones…

Absolutamente. Esto no tiene que ver con las sanciones. La caída de la producción venezolana no tiene nada que ver con las sanciones. Esto comenzó mucho antes.

Fidel sabía dos cosas. Si había una gerencia profesional en PDVSA, él no podría hacer lo que él quería: llevarse el petróleo a Cuba sin pagarlo. En segundo lugar, utilizar el petróleo como instrumento de penetración política. Esto a través de los países miembros del Foro de Sao Paulo, del Grupo de Puebla. Comprando solidaridades en el Caribe.

Lo que intentó y no pudo hacer con Betancourt, lo logró luego con Chávez…

A Chávez le entró de una manera distinta. Betancourt era un hombre serio, a Betancourt no lo engañó. Betancourt lo puso en su sitio. Pero a Chávez lo empezó a trabajar por el lado donde era más débil, que era por el lado del halago porque era un hombre profundamente narcisista.

¿Ustedes no recuerdan a Fidel en Venezuela repitiendo hasta la sociedad “Hugo, cuídate”, “Hugo, tú no te cuidas”? ¿Para qué? Para llevar los servicios de inteligencia cubanos a Venezuela como efectivamente están ahora. Que mucha gente no lo haya visto es otra cosa.

Hoy, en Venezuela, los rusos, los chinos y los cubanos juegan un papel importante. Luego vienen todos los grupos irregulares y rezagos de la guerrilla y disidentes de las FARC, el ELN, los narcotraficantes. El país está ocupado y muy desarticulado. Un país que está totalmente secuestrado por agentes internacionales.

Es probable que el próximo año se reanude la negociación en México. ¿Qué debería pasar para que de esta negociación salga un acuerdo que acerque a los venezolanos al cambio político?

El tema de México es muy especial. Lo primero que hay que preguntarse es ¿qué es lo que el régimen busca en las negociaciones en México? Lo que buscó en Oslo, Barbados y República Dominicana: ganar tiempo. Eso es lo que ha hecho hasta ahora.

Veamos lo que ocurrió en México, por cualquier cosa suspenden las negociaciones. Eso es darle una patada a la pelota hacia adelante para reanudar las conversaciones más tarde, pero luego son seis u ocho meses que se han perdido. Y así llegar hasta donde ellos quieran llegar.

¿Es usted optimista con respecto a la libertad de Venezuela?

Lo soy. Todo tiene su comienzo y todo tiene su final, como dice la canción. Creo que la situación de Venezuela es prácticamente insostenible. Un país paria, aislado, muy abandonado. Con actores políticos que no solo somos los venezolanos. Ahí también están otros actores. No lo digo por exageración.

La presencia, por ejemplo, de los rusos en Venezuela es evidente. También están tras bastidores en la negociación en México. Los cubanos, los chinos. Lo que era un problema interno de los venezolanos se nos fue de las manos y hoy es un problema de geopolítica mundial.

9 de diciembre 2021

https://www.noticierodigital.com/2021/12/calderon-berti-lo-que-nos-queda...

 15 min


Manuel Delgado Campos

Como ciudadano venezolano común y corriente, opino que el proceso electoral llevado a cabo en nuestro país el 21 de noviembre de 2021, nos ha dejado grandes lecciones y varias experiencias, gratas e ingratas, las cuales, sin ánimos de gran analista, me propongo comentar.

Una de ellas es que valió la pena votar, porque los resultados tanto en número de votos como en incidentes registrados, permitieron demostrar fehacientemente y con datos comprobables ante el mundo, ante el país y ante nosotros mismos una situación real, de la cual estábamos convencidos pero que el régimen podía rebatir con argumentos aunque no sustentados en cifras.

A pesar de la abstención, mayoritariamente opositora, bien fuera voluntaria u obligada por la diáspora, los resultados indican que que quienes nos oponemos al régimen comandado por Nicolas Maduro somos mayoría evidente y que su base de sustentación, en cuanto al número de votantes oficialistas, es cada vez menor. No hay dudas al respecto.

La presión nacional e internacional los obligó a simular una condiciones de mayor liberalidad y equidad para esas votaciones con miras a un reconocimiento internacional. Incluyendo el nombramiento de dos rectores no chavistas y la aceptación de misiones de observación internacionales, como fue la enviada por la Unión Europea; de comportamiento realmente independiente. Coincidiendo en sus observaciones y objeciones con las del Centro Carter. Las actuaciones posteriores de los funcionarios y organismos adscritos al régimen desnudaron su verdadera intención y quedaron al descubierto.

Las circunstancias propiciadas por la propia dirigencia opositora no permitieron, a pesar de los números, ganar gobernaciones y alcaldías adicionales a las que ya sabemos. Ese es un tema que ha sido ampliamente analizado por expertos en la materia y que obliga a toda la dirigencia y a todos quienes tengan influencia en la toma decisiones, a tomar conciencia al respecto y actuar en consecuencia. Sin unidad no hay éxito.

Mención especial merecen los acontecimientos de Barinas donde, aún sin unidad, un candidato opositor se impuso por sobre el candidato oficialista. Forzados a reconocerlo debieron acudir a las más burdas triquiñuelas 'institucionales' para arrebatar ese triunfo, por poco margen pero altamente significativo. Fué en Barinas, la tierra de los Chavez. Un solo candidato opositor para las elecciones de enero es de imperiosa necesidad.

Esta surgiendo una ´nueva´ dirigencia política, no necesariamente alacránica, colateral a la existente, particularmente a nivel regional y local que debe ser respetada y tomada muy en cuenta. Los números no engañan. Eso obliga a algunos de los líderes actuales a reconocer que el liderazgo no se conserva solamente por ser candidato para lo que sea en cualquier oportunidad. Se sigue siendo líder cuando se toman y se ayuda a tomar las mejores decisiones en favor de la mayoría por encima del beneficio personal o grupal. Rómulo Betancourt fue líder hasta el final y después de ser presidente nunca más fue candidato a algo.

Los oficialistas vencieron pero no convencieron y eso es extremadamente importante. Se van evidenciando las costuras y las diferentes posturas dentro de ese sector. Su fuerte es la violencia y la tracalería, poder que es difícil de superar a corto plazo pero que no es eterno.

Vale la pena comentar sobre las críticas que han recibido los gobernadores opositores por haberse reunido con Maduro. Si aceptaron las reglas de juego impuestas por el régimen para esas votaciones tienen que seguir en el, en tanto que sea para beneficio de sus estados. Queramos o no, Maduro sigue siendo el presidente de facto y a los hechos hay que atenerse.

Con todo lo ocurrido, especialmente las arbitrariedades cometidas por el sector oficialista, llámese 'gobierno' o partido, no será posible que sean eliminadas las llamadas sanciones internacionales, tampoco el precio puesto sobre las cabezas de algunos funcionarios. Eso sigue así y tiene peso. Los militares de alto rango deben pensar mucho al respecto.

Por último, el informe y hasta la expulsión apresurada de la Comisión Observadora enviada por parte de la Unión Europea dará mucha tela que cortar. Certifica lo ya conocido, lo deja muy claro, escrito y publicado. Fue altamente favorable su presencia y las consecuencias de su actuación están por verse. Si al régimen no le gustó, seguramente es un buen informe, imparcial y justo. Quien reniega de la justicia actúa de esa forma.

A mi entender, los venezolanos, en general, debemos pensar en los aspectos positivos de ese proceso 'eleccionario' y asimilar lo negativo para hacer las correcciones necesarias. Todos debemos convencernos de que el camino electoral ayuda y mucho, en la lucha multimodal en favor de una Venezuela libre, democrática y donde impere la justicia. Hagamos poco caso a quienes se cierran en posiciones extremas porque la mejor estrategia está en explorar todas las posibilidades.

Aprovecho la oportunidad para desearle a todos los compatriotas, dentro y fuera de Venezuela, una feliz navidad, disfrutándola hasta donde se pueda, y un esperanzador año 2022.

Sunrise, Florida

04 de diciembre de 2021

 3 min


Humberto García Larralde

¿Cuántas veces apelará uno a la fábula del alacrán y la rana para explicar el sinsentido (aparente) del comportamiento fascista? Consciente de que su labor destructiva nacional se pasó de maracas y que su violación extendida de los derechos humanos transgrede normas básicas de convivencia internacional, Maduro pareció entender la necesidad de crear condiciones propicias para adquirir un mínimo de legitimidad ante el mundo. De otra forma, será poco probable que le alivien algunas de las sanciones que pesan sobre él y sus secuaces, una restricción significativa al margen de maniobra para sus diversos “negocios”. Corre el peligro de que, sin recursos, el tejido de alianzas cómplices sobre las que se mantiene su tiranía se deshilache y, “amor con hambre no dura”.

Confiado en que el desgaste del liderazgo opositor y sus pugnas internas le facilitarían la victoria, decidió que las elecciones regionales y locales del 21-N de este año contasen con condiciones que pudiesen obtener el visto bueno de las naciones democráticas de mayor relieve. Aceptó, por tanto, incluir dos reputados demócratas como rectores del CNE (conservando su mayoría de tres), indultó a importantes dirigentes políticos perseguidos por su condición opositora e invitó a una misión de observadores electorales (MOE) de la Unión Europea para que le dieran su sello de aprobación. Nada de las marramucias con las que se hizo reelegir en 2018. El propio demócrata, pues. Pero, como se reveló luego, su puesta en escena resultó muy distinta a la Disneylandia electoral con la que pensaba redimirse.

La MOE constató que el proceso comicial ocurrió en presencia de numerosas irregularidades: ausencia de un poder judicial independiente, fuerte ventajismo oficial, políticos inhabilitados, acceso desigual a los medios de comunicación y tarjetas y símbolos de partidos opositores confiscados. Y, encima, ¡Freddy Superlano ganó las elecciones para gobernador de Barinas, patria chica del Eterno! Como eso desafiaba las leyes de la Historia (con mayúscula), siempre a favor de la “revolución”, había que “corregir” los hechos. Y –bajo las propias narices de la MOE a la que se trataba de enamorar-- salió el esperpento del tsj (minúsculas bien ganadas, con el perdón de las minúsculas) invalidando ese triunfo. Sucede que, secretamente, Freddy Superlano seguía “inhabilitado”. Como si eso no fuera suficiente, el ejército de ocupación en que ha devenido el chavo-madurismo quiso vaciar el significativo triunfo de Manuel Rosales en el Zulia, despojándolo del manejo de aeropuertos, peajes y del puente sobre el Lago. Y, para culminar, se canceló de una vez la permanencia de la MOE en Venezuela. ¡Fuera esa caterva de espías!

Es bueno detenernos un instante en el vergonzoso fraude perpetrado en Barinas, pues arroja luz sobre la naturaleza del régimen. En primer lugar, la inhabilitación política de cualquier venezolano sólo es posible por decisión judicial motivada. Un órgano de la administración pública como la Contraloría General de la República no puede inhabilitar políticamente a Freddy Superlano o a otros. Segundo, el indulto de un presidente –y el chavismo reconoce a Maduro como tal—de todas maneras anularía esa “inhabilitación” amañada. Tercero, la máxima autoridad electoral, el CNE, en razón de este indulto, había autorizado la candidatura de Superlano (como de otros indultados). Cuarto, el alegato del tsj de que inhabilitó de nuevo a Superlano (¡!) nunca fue comunicado al CNE. Nadie lo conocía. Quinto, no le toca a ese tsj intervenir las competencias de la autoridad electoral, el CNE, para imponerle que suspenda el conteo de votos y convoque a nuevas elecciones en ese Estado. Sexto, si la supuesta “inhabilitación” de Superlano era razón para ello, ¿por qué no suspender, también, las elecciones en otros estados en los que habían concurrido candidatos “inhabilitados”? En fin, una ristra de disparates y atropellos pseudo-legales –seguramente se me escapan otros—que magnifican, a los ojos de cualquier observador, la ausencia absoluta de garantías para que se respetara la voluntad popular. Y uno de pregunta, ¿a qué se debió, entonces, el esfuerzo por simular unas elecciones confiables?

Si se esperaba que Maduro y sus cómplices actuasen en términos políticamente racionales, la torpeza cometida con las elecciones de Barinas, la conculcación de atribuciones a la gobernación del Zulia y la salida de la MOE no tienen sentido. Los sacrificios incurridos en abrirles espacios a la oposición, reducir su arsenal de trampas electorales, permitir el triunfo de la oposición en numerosas alcaldías y algunos estados, ¿no era para conquistar legitimidad internacional? ¿Por qué echar todo por la borda?

Algunos atribuyen tal desatino a las contradicciones internas del chavo-madurismo, en particular, a las maniobras de Cabello por sabotear la iniciativa de Maduro. Desde luego, entre trúhanes no pueden esperarse conductas de “gentlemen” ingleses, del “fair play”. Pero la razón es otra.

Para el fascismo, la política es una guerra. Los adversarios no son tales; son enemigos. A la hora de las chiquitas, no se respeta norma alguna si ello hace peligrar el triunfo de esa guerra. Y un aspecto central a todo triunfo, sobre todo en la confrontación política, reside en lo simbólico. ¿Cómo admitir que fue derrotado Chávez, el hermano, en la tierra en la que nació y creció el venerado héroe de Sabaneta? El mito requiere preservar inmarcesibles los elementos y signos que le dan vida y suscitan apego. Es consustancial al encantamiento que alimenta la fe de secta. ¡La tierra santa debe defenderse como sea! En un plano más terrenal, el manejo non-sancto de la familia Chávez al frente del estado no debe mancillar ese imaginario. Sus haciendas y otros negociados irregulares no pueden salir a la luz pública. Ya se procedió con la derrota de Francisco Rangel Gómez ante Andrés Velásquez en las elecciones para gobernador de Bolívar en 2017. Para tapar los robos asociados a su gestión al frente del estado Bolívar, había que “cortar por lo sano” (¡!) y robarse, también, las elecciones. Y, así como la naturaleza del alacrán lo llevó a aguijonear a la rana y ahogarse, donde quiera que peligre directa o indirectamente (por el colapso de la simbología “revolucionaria”) el régimen de expoliación chavo-madurista, se echará por la borda cualquier compromiso democrático. Es un asunto de economía política de mafias.

Ahora bien, quienes no deben dejarse llevar por simbolismos y pasiones sectarias, son las fuerzas democráticas. Las cifras del 21-N revelan que, de haberse producido candidaturas unificadas, habrían triunfado en unos 14 estados, aun con la altísima abstención que hubo. Además, se mostró que, en el bastión chavista de Barinas, la voluntad popular se inclina por rescatar la democracia. De manera que no hay excusa para aunar esfuerzos para propinarle a los fascistas una derrota aun mayor en Barinas en enero próximo. Aparentemente, ya se han celebrado acuerdos auspiciosos al respecto. Pero lo ocurrido obliga a anticipar nuevas trampas por su parte y tomar las previsiones en materia organizativa, de equipos de mesa y de denuncia a los medios, ante lo que puedan tramar.

Finalmente, lo sucedido es una alerta más a la estrategia trazada de conquistar condiciones favorables a la realización de elecciones presidenciales y legislativas confiables por medios pacíficos, como se ha tratado de adelantar a través del proceso de negociación interrumpido en México. Sólo ante una correlación de fuerzas que perciba como abiertamente contraria, el chavo-madurismo verá la necesidad de ceder. Ello implica capitalizar el triunfo esperado en Barinas e insuflarle a los venezolanos confianza en el voto como poderosa arma para el cambio. La firmeza de nuestros aliados internacionales en torno a las condiciones que justificarían el levantamiento de las sanciones cierra el cuadro.

Maduro y sus cómplices salieron bastante más golpeados, políticamente hablando, que la oposición de la contienda de 21-N. Aprovechemos al máximo la oportunidad que ello representa para avanzar.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

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Luis De Jesús (Entrevista)

El analista alemán tiene un amplio conocimiento sobre la política de Venezuela. Expresó que la derrota del partido oficialista en el estado Barinas motiva a mucha gente y afirmó que el gobierno de Nicolás Maduro hará lo necesario para vuelva a ocurrir. Afirmó que la oposición debe propiciar contradicciones internas en Miraflores para que haya un cambio político y, así, estar preparada para el momento desconocido en el que ocurra

El analista y consultor político Georg Eickhoff afirmó que la lógica del chavismo para el ejercicio del poder no es la de un grupo político, sino la de una organización criminal. El experto, en una entrevista concedida a El Nacional, manifestó que la situación en el estado Barinas, con el arrebato de la victoria de Freddy Superlano en la gobernación, revela que Nicolás Maduro no tiene la intención de entregar el poder.

Eickhoff (*) nació en 1965 en la ciudad de Colonia, en Alemania. Considera que los dirigentes de oposición están debilitados y afirmó que poco a poco se conocerán quiénes apuestan por la cohabitación con el régimen venezolano. En su opinión, se ha subestimado la operación de infiltración por parte del gobierno venezolano en las fuerzas políticas que lo adversan.

Dijo, asimismo, que todos los líderes tienen muy cuesta arriba la recuperación de la confianza de los ciudadanos y que, según su análisis, aparecerán nuevos rostros en la política venezolana que posiblemente estarán presentes en las eventuales elecciones presidenciales de 2024.

—La oposición parece darse cuenta de la necesidad de unidad. Pero, ¿no es ese el resultado de una serie de errores que se profundizaron desde que Juan Guaidó se juramentó como presidente interino de Venezuela?

—Se ha subestimado mucho la intensidad de la operación de infiltración en la oposición. Este esfuerzo por parte del régimen va a continuar y vamos a ver más traiciones de personas que antes se consideraban de oposición.

—¿La solución es electoral, a pesar de la ausencia de garantías?

—El régimen en este momento tiene la confianza de poder arrebatar cualquier victoria electoral como se ve en Barinas. La pelea por el poder nacional en el marco de elecciones presidenciales y parlamentarias será mucho más recia. Elecciones justas, libres y verificables serán la consecuencia necesaria del colapso del poder fáctico del régimen. No pueden ser su causa porque el régimen solamente las va a permitir cuando ya no tiene otro remedio, que es decir lo mismo que perder el poder fáctico.

—El Tribunal Supremo de Justicia controlado por el chavismo convocó a nuevas elecciones en Barinas. Se le arrebató la victoria a Freddy Superlano.

Esto revela que este régimen no tiene la intención de entregar el poder por el hecho de perder una elección. Lo han declarado infinidad de veces. Esencialmente eso está claro desde el golpe de 1992. Estamos en una lucha de demócratas contra otros que no son demócratas. Es más, su lógica de ejercicio de poder ya no es la de un grupo político sino la lógica de una organización criminal.

—¿De qué manera influirá el caso de Barinas en los electores y en la oposición?

—El proyecto de derrotar al chavismo en el estado natal de su líder difunto motiva a mucha gente. El régimen no lo tendrá fácil, pero lo más seguro es que va a hacer lo necesario para evitar esta derrota.

—La Misión de Observación Electoral presentó un informe preliminar con algunas observaciones del 21 de noviembre: constataron la falta de independencia judicial y la no adherencia al Estado de Derecho.

—El informe preliminar dice muchas verdades incómodas. El rechazo por parte de Maduro fue contundente. No me sorprendería si esta reacción es el preámbulo para no permitir una observación electoral real como la de la Unión Europea en próximos comicios.

—La oposición pudiera tener al frente un nuevo reto: un referendo revocatorio. ¿Es una oportunidad? Se puede deducir que la falta de unidad será determinante, pero, ¿qué más hará falta para que se cumpla ese objetivo?

—No hay presidente legítimo que se pueda revocar. El presidente legítimo es el presidente interino Juan Guaidó hasta que haya un presidente electo en elecciones reconocidas. Este es el problema constitucional de un referendo revocatorio. El problema político es la falta de voluntad del régimen de someterse a cualquier proceso constitucional para ceder el poder. Todos los parámetros de un referéndum revocatorio están en manos del régimen. La posibilidad de que prospere es casi nula.

—Guaidó no tuvo una posición clara sobre las elecciones pasadas. Recientemente recordó las estrategias del chavismo en 2016 para invalidar el proceso. ¿Puede presumirse que, desde ahora, tendrá una posición ambigua?

—Es una pregunta para el presidente interino. Tengo entendido que tanto él como sus principales aliados internacionales están presionando para que haya elecciones presidenciales y parlamentarias justas, libres y verificables como parte de un acuerdo integral. Es evidente que esta presión debe aumentar.

Juan Guaidó. Foto: Federico PARRA / AFP

—Contradicciones, silencio ante determinadas situaciones e intereses personales por encima de la necesidad de cambio. ¿Qué debe ocurrir con la dirigencia opositora, en todas sus variantes?

—Se va aclarar paso a paso quién apuesta por ser oposición y quién por la cohabitación con el régimen. Es un proceso necesario porque, sin duda, el cambio político es necesario y urgente.

—¿Qué pasa ahora con los liderazgos de Henrique Capriles, Leopoldo López y Juan Guaidó, por mencionar a algunos?

—Todos los liderazgos políticos opositores se han debilitado. Los tres líderes mencionados buscarán vías muy distintas para recuperar la confianza perdida. Todos lo tienen muy cuesta arriba. Viendo esto y analizando sus propias oportunidades, nuevos líderes van a aparecer. Creo que de aquí al 2024 vamos a ver alianzas entre figuras conocidas y otras por conocer.

—¿Cómo se podría definir un eventual candidato presidencial?

—Los venezolanos están dispuestos a apoyar a quien les ayude a terminar la tragedia actual. Veo la posibilidad de un candidato de unidad. El régimen, como en el pasado, va a dedicar muy grandes esfuerzos a la infiltración y destrucción de esta unidad de quienes lo adversan.

—¿No está trancado el juego? ¿Cuál es o cómo puede definirse la verdadera salida?

—Un cambio solamente puede generarse por medio de las contradicciones internas del régimen. La estrategia debe ser propiciar estas contradicciones y estar preparado para el momento desconocido y probablemente sorpresivo cuando el quiebre ocurra. Es un trabajo enorme, abnegado y complicado perseguir esta estrategia. Hay pocos que lo quieren asumir. Este trabajo en la sombra es lo opuesto a hacer nada y lo opuesto a simulacros de actividad vacía y sin referente en las relaciones reales de poder.

—En definitiva, ¿debe la oposición/MUD participar en los próximos procesos electorales?

—Los procesos electorales son muy diferentes entre sí y tienen significados diferentes a lo largo del tiempo. Cada proceso nuevo necesita una estrategia diferente. Creo que el resultado de un proceso revocatorio está cantado. Tenemos precisamente este precedente de la actuación del TSJ en el caso Barinas. Elecciones presidenciales y parlamentarias son completamente diferentes a las elecciones recientes. Intuyo que serán una oportunidad para nuevos liderazgos que se darán a conocer. Gente prácticamente invisible ahora. Muy probablemente se las van a ver en primarias con los liderazgos conocidos y gastados, pero sin intención de abandonar la pelea. Pero Barinas demuestra otra vez que ganar una elección no basta, hace falta mucho más.

—Los resultados electorales para el Partido Socialista Unido de Venezuela, a pesar de que logró la mayoría de las gobernaciones y de las alcaldías, señalan datos interesantes como la pérdida de fuerza en varios municipios.

—El PSUV como estructura de poder es una cosa del pasado. Sin el TSJ y el CNE secuestrados, sin censura, represión y tortura ya no van a ninguna parte. El verdadero poder en Venezuela está en manos de grupos criminales.

—Si no hay presidente legítimo que se pueda revocar, y si el PSUV como estructura de poder es una cosa del pasado, ¿qué se debe hacer con Maduro, que se muestra confiado y tiene el control de las instituciones del Estado y de las armas de la República?

—Hacerle oposición y trabajar para quitarle el poder que tiene secuestrado. No cooperar con él.

—Con lo que me ha planteado, ¿qué es la oposición ahora para los venezolanos? Después de tantos errores y contradicciones costará recuperar la confianza en la dirigencia que en algún momento llegó a mover masas.

—Así es. Los que emigraron han dado la espalda al régimen y a la oposición. Pero obviamente siempre va a haber una oposición fuerte contra Maduro dentro y fuera del país. Es un peligro para él. Por eso persigue y reprime.

—Sobre ese nuevo liderazgo, ¿hay posibilidades de que se convierta en una fuerza política que logre motivar a los ciudadanos?

—Esto va a pasar en algún momento. Habrá que trabajar para que sea pronto.

—Habló de un “TSJ de Capriles”, ¿qué quiso decir con eso?—Capriles se ha convertido en una parte del sistema de control y represión del cual es parte el TSJ. Pero el TSJ es mucho más importante que Capriles para asegurar el poder de Maduro. Fue una expresión exagerada.

(*) Georg Eickhoff obtuvo el doctorado en Historia Moderna con un trabajo sobre líderes carismáticos. Su pasantía en la política alemana duró 12 años y la culminó siendo alcalde de una pequeña ciudad de Alemania. De 2008 al 2013 estuvo a cargo de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Caracas. Trabajó como consultor político en varios países de Latinoamérica y actualmente se desempeña como analista político de la Misión de Paz de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa para Ucrania.

@Luisdejesus_

https://www.elnacional.com/venezuela/georg-eickhoff-se-ha-subestimado-la...

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Eddie A. Ramírez S.

En la Primera Guerra Mundial murieron millones de soldados en una confrontación donde, por cada metro que se avanzaba desde cada trinchera, caían abatidos miles de jóvenes combatientes dirigidos por generales incompetentes, con algunas excepciones. En Venezuela, la dictadura de Chávez-Maduro ha asesinado cerca de doscientos ciudadanos por manifestar en contra del régimen, miles de ciudadanos han sido abatidos por el hampa tolerada por el oficialismo, también por organismos de seguridad en supuestos enfrentamientos, y seis millones han tenido que huir a otros países. Mientras tanto, el gobierno y la oposición están enfrascados en una guerra política, cada uno en su trinchera, sin lograr avances significativos. En paralelo, se desarrolla una guerra política entre los dirigentes demócratas quienes, en lugar de cerrar filas en contra de la dictadura, se desgastan entre ellos desde su propia trinchera.

Nadie encuentra la salida. Cada quién predica que tiene la solución. Ciudadanos con buena formación no son capaces de desenredar el famoso nudo, con el agravante de que ninguno tiene la espada, ni la sagacidad de Alejandro Magno para decidir corta rlo.

Insistencia en la abstención: ¿Por qué algunos insisten en que no podemos ganar elecciones? Triunfamos en el referendo de reforma constitucional del 2007, en el 2008 ganamos la Alcaldía Mayor y cinco gobernaciones, en el 2015 ganamos los dos tercios de la Asamblea Nacional, en el 2017 ganamos seis gobernaciones, aunque después nos arrebataron dos y este año ganamos cuatro y nos despojaron de la de Barinas. Además, en todas las elecciones ganamos las alcaldías de Chacao, Baruta y El Hatillo en Caracas y la de Lecherías en Anzoátegui.

¿Es tan difícil darse cuenta que, a pesar de que nunca han sido elecciones de acuerdo a normas internacionales, la trampa se produce básicamente cuando no tenemos testigos y perdemos cuando decidimos no votar masivamente? ¿Es preferible perder por no votar o acudir a las urnas para que la dictadura se vea obligada a dar un zarpazo ejecutado por el genuflexo Tribunal Supremo de Justicia? ¿Se puede sostener la idea peregrina de que cuando hemos ganado es porque el régimen nos ha regalado migajas? Está comprobado que los rojos son totalitarios y no conceden regalos. Un punto a discutir es por qué hemos perdido gobernaciones y alcaldías que han estado en manos de los demócratas.

Dificultades de la unidad: ¿Por qué, después del 2015 no ha sido posible la unidad de los partidos de oposición? Algunos sostienen que es asunto de egos, por lo que unos prefieren ser cabeza de ratón que cola de león. La realidad que reflejan las encuestas es que todos, unos más, otros menos, tienen limitado apoyo popular. Hoy en día la gran mayoría de los venezolanos no se identifica con un partido político. Es decir que individualmente valen poco y unidos tienen peso, porque los independientes apoyan cualquier grupo de unidad que adverse al régimen. Los que más bulla hacen son el G4, por un lado, y María Corina y Ledezma, por el otro. No se ponen de acuerdo por culpa de ambos lados. Si siguen en esa tónica ninguno irá para el baile.

¿Quiénes son los colaboracionistas? Algunos sostienen que la unidad de los demócratas no es posible porque hay colaboracionistas. Como hemos dicho muchas veces, se abusa de este calificativo con malas intenciones. Colaboracionistas son las personas que aceptaron que el régimen les otorgara los símbolos de un partido para confundir y dividir al electorado. Probablemente eso sucedió en Anzoátegui, donde muchos votaron por la tarjeta confiscada a Acción Democrática y por ello el alacrán Brito sacó votos. También son colaboracionistas quienes crearon partidos de maletín para intentar lavarle la cara al régimen. El resto, aunque no nos gusten algunas de sus declaraciones y decisiones, deberían formar parte de la unidad.

La Constituyente: Un grupo de respetables compatriotas promueven desde hace años la realización de una Asamblea Constituyente. Inicialmente el objetivo era para cambiar la Constitución, lo cual hay que hacer. Sin embargo, pareciera que últimamente también es para destituir todos los Poderes del Estado, lo cual es deseable, pero no pareciera conveniente por esa vía tipo chavista. También pecan de ilusos al proponer que la elección de esos diputados sea sin participación del CNE, con el alegato de que el pueblo es el soberano y sus decisiones son vinculantes, lo cual no aplica en dictadura.

El referendo revocatorio presidencial: Tiene que superar muchos escollos por el ilegal reglamento del CNE, y el recuerdo de la lista Tascón. Sin embargo, es una pelea que hay que dar. La otra opción sería enchinchorrarnos esperando la elección del 2024. Sorpresivamente, hay quienes se oponen con el argumento de que es un exabrupto intentar revocar a un usurpador y que ello invalida el estatuto de la transición, tesis sostenida por algunos juristas de reconocido prestigio. Entendamos que estamos ante una situación inédita.

Borges el impredecible: Éramos muchos y pario la abuela. Ahora, Julio Borges y otros, están intentando dar un golpe de Estado al presidente interino Guaidó. Quienes lo promueven no se percatan de sus propias debilidades, ni de lo que representa Guaidó internacionalmente. Conspiran por envidia. En vez de atacar a Guaidó, algunos partidos deberían expulsar a varios de sus miembros señalados de actividades non sanctas.

Ariadna, por favor: Por culpa de esta guerra de trincheras entre la misma oposición, no se visualiza la salida. Habrá que apelar a una Ariadna, para que teja su hilo que nos permita entrar al laberinto, acabar con el Minotauro y encontrar la salida.

Como (había) en botica:

Los magistrados de la Sala Electoral son deshonestos y los rectores rojos del CNE unos alcahuetas. Bravo por Francisco Martínez, rector suplente que renunció al CNE.

Le deseamos pronta recuperación a la valiente María Corina y que el reposo le permita reflexionar sobre el papel que puede jugar para contribuir a poner fin a la guerra política de trincheras.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Zoe Weinberg

Se acerca el metaverso. Solía ser una fantasía de ciencia ficción, en especial en la novela de Neal Stephenson Snow Crash, de un amplio universo virtual que existía en paralelo al mundo físico. Pero los avances tecnológicos han acercado lo suficiente esta transformación de la sociedad humana como para obligarnos a empezar a considerar sus consecuencias.

En el metaverso, un usuario puede diseñar un avatar digital, como si fuera un personaje de videojuego. A través de los ojos de su avatar, podría experimentar una realidad digital tan activa y atractiva como la física. Algunos futuristas creen que en poco tiempo podremos asistir a consultas médicas o a clases allí.

Pero, si bien el metaverso podría revolucionar el trabajo y el esparcimiento, es fundamental permanecer atentos a los peligros que surgirán si llega a subsumir la cotidianidad.

Los entornos virtuales potenciarán las campañas de desinformación, espionaje y vigilancia. Las luchas por el control de la infraestructura física del metaverso bien podrían agravar los conflictos globales. Además, la naturaleza supranacional del metaverso —donde las fronteras del mundo real se vuelven mucho menos relevantes— podría revolucionar la manera en que los individuos perciben e interactúan con los Estados nación.

Si no anticipamos estas posibilidades, corremos el riesgo de que el orden mundial sea remplazado por uno virtual, y quizás menos virtuoso.

En la actualidad, se pueden percibir destellos del metaverso en todas partes. Los conciertos virtuales atraen audiencias récord; los diseñadores de alta gama venden moda virtual; y los videojuegos se han convertido en un medio de vida para personas de todo el mundo. Muchos de los corolarios más cercanos a un metaverso pleno son juegos envolventes como Fortnite, Minecraft y Roblox, donde los jugadores pueden socializar, comprar productos y asistir a eventos en un mundo virtual.

Ya existe evidencia de que los juegos multijugador en línea pueden facilitar la propagación de desinformación y teorías de la conspiración. Los jugadores pueden utilizar las herramientas de comunicación dentro del juego para difundir rumores o “noticias falsas”, que son dirigidas a otros de maneras difíciles de rastrear.

El metaverso podría permitir que regímenes o grupos extremistas con la motivación adecuada den un paso más allá. Las capas envolventes de texto, voz y elementos visuales en los entornos virtuales podrían proporcionar formas nuevas y convincentes de transmitir contenido engañoso o extremista.

En entornos donde las personas pueden ser representadas por avatares pseudónimos, saber a quién puedes confiarle información sensible será aún más difícil. Esto podría allanar el camino para una nueva era del espionaje.

El espionaje digital ya ha sido utilizado por decenas de países para acceder a propiedad intelectual comercial, tecnología militar patentada e información personal y financiera. Un metaverso que contiene casi todos los aspectos de la vida —trabajo, relaciones, activos, identidad— podría ser susceptible a violaciones o manipulación en cualquier parte del mundo.

Es probable que tanto los países como las corporaciones también puedan utilizar el metaverso para actividades de vigilancia más sofisticadas.

Los Estados ya han utilizado la tecnología de reconocimiento facial para monitorear el comportamiento de individuos. Las compañías la han utilizado para el desbloqueo de dispositivos o para generar animaciones en tiempo real. La integración con el metaverso —y los problemas de privacidad que presenta— podría hacerla aún más ubicua. Si se explota, esa tecnología fácilmente podría utilizarse para vigilar a cualquier participante en el mundo.

Incluso es muy probable que la infraestructura física del metaverso presente nuevas vulnerabilidades.

Una constelación de tecnologías, que incluye hardware, redes informáticas y herramientas de pago, respaldará la funcionalidad del metaverso. Los países que mantengan el control sobre esas tecnologías tendrán una ventaja e influencia internacional significativa, como ahora sucede con los países que dominan cuestiones como las rutas de transporte o el suministro de petróleo.

En la práctica, China podría controlar la columna vertebral del metaverso en muchos rincones del mundo, gracias a su iniciativa de la Ruta Digital de la Seda, la cual financia los sistemas de telecomunicaciones de algunos países. Es muy probable que Taiwán, que domina la industria de los semiconductores que respalda las necesidades informáticas, se convierta en un eje aún más importante en el escenario global.

Este tipo de infraestructura física, a su vez, será vulnerable al hackeo y a las interrupciones de la cadena de suministro. Si las personas poseen propiedades, ganan dinero y mantienen comunidades en el metaverso, entonces la escasez de hardware o las interrupciones del servicio podrían poner en peligro algunos medios de sustento o socavar la estabilidad social.

A pesar de estas amenazas, el metaverso también tiene el potencial de mejorar los asuntos globales. La diplomacia internacional podría realizarse con mayor facilidad en embajadas virtuales. Naciones más pequeñas y menos poderosas podrían estar en un campo de juego más nivelado, estar más capacitadas para tener mayor participación en los asuntos mundiales, o quizás, forjar alianzas improbables.

Los entornos virtuales también han demostrado ser prometedores para los activistas que se resisten al autoritarismo digital. En Minecraft, Reporteros sin Fronteras ha estado patrocinando una Biblioteca sin Censura donde los usuarios pueden consultar contenido de escritores disidentes que habían sido censurados en países como Arabia Saudita, Rusia y Vietnam. Es posible que el metaverso traiga nuevas promesas para la libertad y la transparencia a través de las fronteras.

Sin embargo, las consecuencias del metaverso podrían ser aún más radicales.

Si llega a abarcar tanto como algunos predicen, el metaverso podría fomentar comunidades, redes y economías virtuales que trasciendan fronteras e identidades nacionales. Algún día, los individuos podrían identificarse principalmente con organizaciones autónomas descentralizadas ubicadas en el metaverso, con sus propias políticas cuasi exteriores. Una transición de este tipo podría conducir a la reconceptualización de los asuntos geopolíticos desde su base.

Puede que el metaverso haya nacido en la ciencia ficción, pero dependerá de nosotros escribir un futuro basado en una realidad lúcida.

6 de diciembre 2021

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2021/12/06/espanol/opinion/metaverso-desinfor...

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