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Opinión

Carlos Hermoso

Es realmente noble —como los golpes de un buen boxeador— la crisis que vive la oposición venezolana. Sin rumbo ni orden ni concierto, la crisis opositora entra en una nueva etapa. Ya resulta crónica por ser de larga data. A la postre contribuye con la continuidad de la dictadura. La crisis venezolana, el agotamiento del régimen, su debilidad, no son atendidas de una manera coherente. Se desaprovechan las oportunidades. Es que no basta con la intención. Hay que saber hacerlo.

No solo se trata de las carencias políticas, que se reflejan en la indefinición de una estrategia para salir de la dictadura, sino que el sectarismo la consume de manera clara. A la falta de rumbo se une una discordia cuyo asiento principal lo encontramos en las apetencias mezquinas de los factores políticos de mayor capacidad financiera y, por ende, de mayor propagación de sus símbolos y con algo de estructura organizativa. Esto los lleva a convertirse en “dueños” de la oposición, con derecho a imponer las reglas de juego y una que otra orientación, aunque esta sea de poco vuelo e incoherente.

Luego, desgastada por sus fuegos internos, no cuentan esos patronos con la majestad como para nuclear y dirigir el inconmensurable descontento de la gente. Eventualmente lanzan una que otra adecuación política, orientados por un importado pragmatismo en boga.

La crisis y el 21-N

Esta nueva crisis surge a partir de la cuestión electoral. Aparece con mayor profundidad y virulencia. Se propaga a buena parte de los estados del país. Es que el llamado G-4 se apodera de la plataforma y frena todo lo que desde allí se venía produciendo, con miras al diseño de una estrategia y tácticas para el momento. Impone una política electoral a su medida. Las imposiciones del G-4 en la materia han provocado, por decir lo menos, una desbandada de los factores políticos de la plataforma distintos de ellos. Es que los mandatos cargados de sectarismo son tan generalizados que no dejan espacios para buena parte de los factores políticos y sociales de la plataforma.

Uno de los principales problemas de la unidad —desde el inicio de las luchas contra el chavismo— es el sectarismo y las posiciones hegemonistas. Eso le ha restado grandes potencialidades a la unidad opositora. Pero ese cáncer ha alcanzado tal grado en la cuestión electoral que excluye muchas de las fuerzas de la unidad opositora y privilegia de manera casi exclusiva a los candidatos del G-4. Todo ello se establece sin parámetro cuantitativo alguno. Recordemos que no se conoce la votación de los partidos desde hace bastante rato a raíz del despojo que hace el Gobierno de las tarjetas de buena parte de los partidos para otorgarla a tarifados suyos.

La unidad como principio

Necesario es decir algunas cosas acerca de este asunto. La unidad debe considerarse como un principio fundamental de la política. Si va acompañado de un sentido ético, se hace más coherente y eficaz. Es una de las cuestiones propias de la doctrina para la transformación social. De tal manera que debe ser establecida, en primer lugar, la definición clara del enemigo principal en torno del cual se deben nuclear las fuerzas a él opuestas. Luego, supeditar a ese objetivo los intereses particulares se convierte en un principio ético.

Posteriormente, para alcanzar tal nucleamiento se deben crear espacios de debate y participación democráticos para la toma de decisiones. Resulta un contrasentido, de cara a la unidad, la creación de instancias reducidas de naturaleza censitaria, que anulan la democracia en el interior. Además, a propósito de la cuestión electoral, se debió integrar a los distintos factores mediante candidaturas que los representen en todos los estados. Por el contrario, partiendo de la disposición de recursos, que no de votos, el G-4 los deja por fuera.

Parece mucho pedir que los principales factores de la oposición comprendan este asunto de la unidad. Mucho menos que puedan ubicar los elementos doctrinarios antes mencionados. Por lo mínimo deberían contar con un mejor espíritu práctico que los pueda beneficiar, en el sentido de que mientras más espacios a los factores diversos, más potencialidades adquiere la oposición. Si es a la inversa, se debilita. Es que el sectarismo reblandece. En vez de sumar, resta. Abonando a favor del enemigo principal, en nuestro caso la dictadura chavista de Maduro. A su vez, resta fuerzas para alcanzar el objetivo estratégico de desalojarlo del poder.

El hegemonismo, parte del sectarismo, es igual de dañino. Para colmo, no es proveniente del resultado de la eficacia política producto de iniciativas que apuntalan la organización popular en sus luchas por sus derechos y el debilitamiento de la dictadura. Es un hegemonismo pecuniario.

La unidad también supone identificar al pueblo en la urgencia de salir de la dictadura. Condición que, mucho menos, han podido entender los del G-4. Es más, como buena parte de los partidos de la oposición, guardan identificación con las relaciones de producción imperantes, de allí su naturaleza; no lo pueden entender.

Eso de que la mayoría de los venezolanos son pobres, mucho más ahora, dada la profunda crisis creada por el chavismo, parece no ser percibido por estos factores políticos. La mayoría de la población venezolana está conformada por trabajadores de la ciudad y del campo; obreros de las fábricas; trabajadores agrícolas y de la pesca; por maestros y profesores; médicos, enfermeras y trabajadores de los centros de salud. Los soldados de todas las fuerzas también provienen de los sectores populares. Luego, esas mayorías, para ser unidas en torno de la idea estratégica de salir de la dictadura, demandan de un mensaje que los atraiga y les brinde confianza.

Eso supone una oferta y un compromiso con un programa político que contenga ideas avanzadas en materia salarial y de empleo. Que defina un proyecto de desarrollo agrícola e industrial hasta alcanzar la soberanía. Que garantice los servicios públicos. Respeto y profundización de los derechos gratuitos de educación y salud. Que implante el principio de que lo obtenido por la venta del crudo y la minería, así como el ahorro social alcanzado, deben ser destinados a la inversión productiva. Que no engañe a los venezolanos con eso de que el futuro debe descansar en una deuda impagable.

Poner en práctica una política bajo este sustento seguramente tendrá un efecto inmediato que convertirá a la fuerza opositora en un huracán que arrasará con los cimientos de la dictadura. De no hacerlo, la oposición seguirá debilitándose como hasta ahora. Todo indica que se abren nuevos tiempos. Más difíciles desde el punto de vista político. Las luchas populares se pudiesen convertir en una determinación de la unidad. Eso puede ayudar. Parece que este asunto —una política de altura y con aliento histórico— no se puede dejar en manos de los políticos que se arrogan el derecho de dirigir con pocas ideas en el seso y muchos billetes en el bolsillo.

@HermosoCarlosD

27 de septiembre 2021

El Pitazo

https://epthelinkdos.tk/opinion/crisis-en-la-oposicion-y-vias-para-atend...

 5 min


Eddie A. Ramírez S.

Cuarenta años del fallecimiento de Don Rómulo Betancourt es un tiempo relativamente corto para emitir opiniones que no despierten controversias sobre una personalidad polémica, que copó el escenario político de Venezuela durante varias décadas. Con el atrevimiento de quien no es historiador, sino simple testigo, unas veces de cerca, otras de lejos, y haber conocido a muchos actores, me permito unos pocos comentarios sobre algunos puntos que todavía se discuten. En el libro Construcción y destrucción de un país: presidentes de Venezuela 1900-2020, de Rafael Gallegos y de mi autoría, se ofrecen más opiniones sobre Betancourt y nuestros últimos presidentes.

Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno entre 1945 y 1948, presidente constitucional durante el período 1959-1964. Exiliado por el dictador Juan Vicente Gómez, acusado de comunista y exiliado por el general López Contreras, desacreditado por muchos seguidores del general Medina Angarita, perseguido y exiliado por el dictador Pérez Jiménez, percibido con recelo por las Fuerzas Armadas, combatido por la extrema izquierda que lo consideraba pitiyanqui y por la derecha que lo tildaba de populista y de comunista.

Su actuación en la tercera década del siglo XX, con la redacción del Plan de Barranquilla y el haber sido uno de los fundadores del Partido Comunista de Costa Rica, constituyen la base de las descalificaciones que perduraron muchos años. Cabe destacar que Betancourt nunca aceptó la línea soviética y gradualmente se desplazó hacia la social democracia.

Todavía permanecen las acusaciones sobre su encompinchamiento con los militares para el golpe del 18 de octubre de 1945 que derrocó al presidente Medina. Betancourt y un grupo reducido de dirigentes de Acción Democrática no se comprometieron cuando fueron informados por los militares de que darían el golpe, con o sin apoyo civil. Algunos lo critican por no haberlo denunciado, pero hay que considerar que se había cumplido un ciclo histórico que obligaba la desaparición de la escena política de los residuos del gomecismo. Además, Medina se negaba a realizar elecciones presidenciales mediante el voto universal. Los militares le ofrecieron a Betancourt la presidencia de la Junta Revolucionaria de Gobierno. La misma quedó integrada por cuatro dirigentes de Acción Democrática (AD), un independiente claramente pro AD, y dos militares. Esa hegemonía de un partido fue un error costoso.

El período 1945-1948 fue de mucho populismo y polarización. El mismo Betancourt escribió que el sectarismo y arrogancia de sus compañeros había hecho daño. La aprobación del Decreto 321 en contra de la educación privada lo perjudicó, a pesar de que de que fue derogado y que, según él, le pasaron un strike sin percatarse. Aprobó la política de no más concesiones petroleras, punto que todavía se discute, y logró que se hiciese realidad que las compañías compartieran las ganancias en igual proporción con la nación. Fue factor determinante para que la nueva constitución contemplara la elección del presidente por todos los venezolanos. Tuvo la virtud de prohibir la candidatura de los miembros de la Junta en las siguientes elecciones.

Por su lealtad con don Rómulo Gallegos se empeñó que el candidato presidencial de AD fuese el ilustre escritor, quien no era la persona adecuada. Los errores cometidos y la actitud de Gallegos, influyeron en el golpe de los militares del 24 de noviembre de 1948.

Durante su presidencia constitucional debió enfrentar graves problemas económicos, un atentado cobarde realizado con apoyo del dictador Trujillo, de República Dominicana, la insurrección castro comunista y varios alzamientos militares. La guerrilla urbana no daba cuartel. Los comunistas todavía lo acusan de dar órdenes de disparar primero y averiguar después. La verdad es que declaró que contra el bandidaje armado de explosivos había dado órdenes de disparar, y no al aire, en contra de personas agarradas in fraganti. También tuvo que suspender innumerables veces las garantías, por lo que hubo presos sin juicios e incluso un puñado de exiliados. La masacre ejecutada por la guerrilla en el tren de El Encanto mereció repudio general. Como consecuencia el Congreso allanó la inmunidad de varios parlamentarios de extrema izquierda. En las insurrecciones militares de Carúpano y Puerto Cabello hubo participación de dirigentes y militantes comunistas. En esta última, Betancourt ordenó al general Monch que atacara, a pesar de que algunos oficiales recomendaban solo sitiar la ciudad para evitar muertos. El argumento de Betancourt fue que cualquier demora podía incentivar el alzamiento de otras guarniciones y, además, quería dar un ejemplo.

Hubo varias insurrecciones de militares no relacionados con la extrema izquierda. Frecuentemente se les acusa de proceder por perezjimenistas o por ambición. Realmente ninguno de los participantes apoyó al dictador e incluso la mayoría contribuyó a su derrocamiento. Unos insurgieron por considerar, erróneamente, que los militares son los llamados a enderezar entuertos. Tesis equivocada cuando se trata de un gobierno constitucional. Otros procedieron pensando que Betancourt era un comunista solapado y otros por pensar que estaba permitiendo que la guerrilla tomara cuerpo. Esto último es algo que debe profundizarse. Hay señales de que sí fue permisivo ¿Consideró que, ante el peligro de un triunfo comunista, los militares preferirían respaldarlo y no intentar otro golpe? Un hecho repudiable ocurrió en la insurrección del cuartel Freites, en Barcelona, en donde fueron masacrados civiles, cuando oficiales leales al gobierno retomaron las instalaciones ¿Quién dio la orden?

Betancourt ha sido nuestro estadista más importante. Demostró valor para defender una democracia imperfecta, pero perfectible, y se negó a ser nuevamente candidato cuando todavía era joven. Su libro, Venezuela, política y petróleo es de lectura obligatoria. Muchos de sus adversarios de ayer, entre ellos quien esto escribe, reconocemos su contribución a la evolución política de Venezuela. El saldo de su gestión fue positivo. Su figura crece con el tiempo.

Como (había) en botica:

El pasado día 25 se cumplieron 18 años del cobarde asalto de la Guardia Nacional de Paraguaná, al campo residencial petrolero de Los Semerucos. Damelys “Mey” Zambrano, de la sociedad civil, nos lo recuerda con un emotivo artículo del año pasado. También Horacio Medina. El hoy general Lenín González Trómpiz, quien era el comandante del Destacamento, así como otros oficiales y civiles como Iván Hernández tendrán que ser enjuiciados.

Lamentamos el fallecimiento del distinguido y apreciado cardenal Urosa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Analítica.com

Editorial

Han venido tomando calle rumores, e incluso análisis, apuntando hacia una mejora de la economía. Más que curioso, es peligroso especialmente para el régimen de Maduro. Porque no es verdad, no somos “una economía de 30 millones de consumidores”, sólo un porcentaje muy minoritario dispone de ingresos para vivir razonablemente bien, y un grupo aún más reducido es el que acude a los bodegones y otros establecimientos de moda.

Parte del origen de estos rumores que propenden al fortalecimiento del optimismo nacen de los envíos de remesas por parte de muchos de los millones de venezolanos que se han ido del país. Que en realidad no se han ido, han escapado, muchos de ellos a pie.

Envían lo que pueden, pero si una familia de marido, mujer y dos hijos ingresa por cualquier causa menos de 100 dólares mensuales, está hundida en la pobreza. Lo más lamentable es que el régimen poco hace para mejorar en algo la economía. La nueva reconversión monetaria sólo servirá para que sea más fácil sacar las cuentas, en un país en el cual cualquier tontería se paga en millones.

Son muchas las acciones que el régimen podría –debería- implementar, acciones para generar lo que falta, confianza, buenos servicios públicos, incentivos para la producción local, incentivos para reestructurar sueldos y pensiones, por ejemplo. La banca y el Estado han organizado fórmulas para facilitar el intercambio de esos dólares de remesas en bolívares, pero el verdadero problema no está en la banca, sino en cuánto más pueden gastar más venezolanos en bodegas, abastos, mercados y automercados.

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Edgar Benarroch

El Gobernador del Estado es uno de los altos funcionarios públicos que tenemos relativamente más cerca o así debe ser, de su gestión, en buena medida, depende nuestra calidad de vida. Siempre debemos estar muy atentos a quien o quienes elegimos, pero en esta hora tan crítica que vivimos debemos extremar las exigencias y examinar muy bien las credenciales y condiciones del seleccionado para no equivocarnos, menos para seguir en el foso donde estamos o precipitarnos más. Pedimos hasta la saciedad UNIÓN de la oposición, muy lamentablemente no se logró y desde nosotros se presentaron varios nombres para el mismo cargo, entre ellos para la Gobernación de nuestro Estado.

A todos los respeto, pero resalto el nombre de Luis Carlos Solórzano por conocerlo desde siempre y sentirlo equipado, formado, con valores y con gran capacidad y convicción de servicio, íntegramente moral y dispuesto a entregarse completo al ejercicio y cumplimiento fiel y cabal de la inmensa tarea que Dios mediante le entregaremos.

Nació en Ocumare de la Costa y se desarrolló en nuestro estado del que nunca se ha separado, conoce a fondo nuestra geografía, problemas y soluciones. Su candidatura surge de la sociedad civil aragüeña que después de un intenso estudio y análisis consideró su nombre como el más adecuado. No tiene ataduras partidistas que lo obliguen al cumplimiento de disciplina sectorial y ello le facilita ver al estado en su conjunto, en su totalidad, para llamar a los mejores, eficaces, inteligentes y con vocación de servicio estén donde estén. Él, además de entender que la democracia "es el gobierno DEL, PARA Y POR el pueblo" sabe que debe ser también CON el pueblo y así nos hará participe de las decisiones donde se comprometa el interés de todos.

En noviembre, sino cambia la situación, estamos convocados para seleccionar a nuestro Gobernador y a ese proceso debemos asistir todos quienes queremos cambio. El cambio, en democracia y civilizadamente, se logra votando, sino lo hacemos estaremos colaborando con el régimen porque ellos si lo van a hacer y utilizarán todos los recursos del poder para buscar a las personas y con amenazas, chantajes y extorsiones las llevarán a votar, todavía hay gente que piensa que el régimen puede saber por quién se vota.

Si no se logró la unión por arriba, hay que lograrla desde la base y salir todos a trabajar y votar por el mejor de los candidatos: Luis Carlos Solórzano. Como hemos dicho, es una fresca figura que además de una excelente formación y valores bien colocados, es una persona con una inmensa capacidad y vocación de servicio a la colectividad y al prójimo. Con él tendremos un Gobernador íntegramente entregado al cumplimiento cabal de su responsabilidad y un incansable luchador por alcanzar el Bien Común. Será también una voz firme y recia en la exigencia al poder nacional de lo que a Aragua corresponde y merece y reclamará la atención debida.

Con Luis Carlos Gobernador tendremos una instancia donde recurrir para plantear los problemas comunales y propios en la seguridad que seremos atendidos y si en sus manos está se resolverán los asuntos . Trabajemos y votemos por Luis Carlos en la seguridad que transitamos el mejor camino y estamos entregando las riendas de nuestro Estado a las mejores manos. Luis Carlos es el cambio para las rectificación, para lo bueno y para el progreso y bienestar de todos.

Nunca es tiempo para la improvisación ni para para dar saltos al vacío y diría que tampoco para obedecer órdenes impartidas por acuerdos cocinados en Caracas, debemos responder a nuestra conciencia y ella nos conduce a votar por Luis Carlos Solórzano que es capaz, bien equipado y con una inmensa capacidad para servirle al Estado y a las familias que lo integran. Con él lograremos que Aragua, en medio de esta dramática y critica nacional, sea un remanso donde podamos respirar aire puro y fresco y vivir con tranquilidad, donde la seguridad personal y de bienes esté garantizada y podamos ver soluciones a los ingentes problemas que nos aquejan. Nuestro voto por Luis Carlos es una muestra de amor por nuestro estado y una colaboración para el desarrollo y progreso en paz y con decencia.

 3 min


Paulina Gamus

Nobleza, dignidad, constancia y cierto risueño coraje.
Todo lo que constituye la grandeza sigue siendo esencialmente
lo mismo a través de los siglos».
Hannah Arendt

Hay una tendencia casi universal a creer que todo tiempo pasado fue mejor. En el caso de Venezuela más que tendencia o nostalgia, es casi un dogma. Tan acentuado es ese sentimiento que nunca antes como ahora se han puesto de moda líderes con décadas enterrados como es el caso de Rómulo Betancourt. Sus mayores detractores de antaño son quienes lo han reivindicado y elevado a los altares de la santidad política. En el ámbito mundial hay una gran añoranza por Winston Churchill como si fuera posible resucitarlo. Lamentablemente esos líderes no volverán como no volverá la época que los vio nacer, crecer y desarrollarse. Con los nuevos liderazgos habría que decir como los españoles: “esto es lo que hay”. Caramba, pero que horror con mucho de lo que hay.

Esta última semana ha dado lugar a creer que algunos de quienes están al frente del gobierno de sus países, tienen unos tornillos mal ajustados o han perdido toda vergüenza y respeto por quienes fueron sus electores y por el resto del mundo. Entre estos últimos debemos destacar al ya generalmente reconocido como dictador, Nicolás Maduro y a su alter ego, Jorge Rodríguez .

Confieso que me ha costado un esfuerzo que casi me produce el agotamiento mental que ahora se conoce como “burn-out”, tratar de entender el caso de Alex Saab. Mi capacidad de asombro no es suficiente para analizar y memorizar todas las conexiones turbias, tramas, trapacerías, complicidades y generación mafiosa de miles de millones de dólares de este colombo-venezolano huésped incómodo de Cabo Verde. Pausa para expresar admiración por los periodistas de Armando Info: Roberto Deniz, Joseph Poliszuk, Alfredo Meza y Ewald Scharfenberg hoy perseguidos y obligados a exiliarse del país, por haber revelado la trama de corrupción alrededor de Alex Saab.

Con la mayor desfachatez el psiquiatra del régimen ha pedido la incorporación del delincuente Alex Saab –solicitado por la justicia estadounidense y a punto de ser extraditado a ese país– a la delegación oficialista en la mesa de negociación de México. Gobernantes que podríamos llamar normales se esforzarían por ocultar sus vínculos con alguien de esa calaña. Estos de aquí actúan sin caretas o disimulo. Se les va la vida en impedir que su socio llegue a los Estados Unidos y comience a negociar su sentencia con delaciones.

Pero este de Venezuela no es el único caso de descaro y burla al resto del mundo. Nayib Bukele, el presidente de El Salvador quien recientemente obtuvo el 56% de los votos en las elecciones legislativas y prácticamente aplastó a la oposición, ha decidido violar abiertamente la Constitución de su país. Ante las primeras manifestaciones de repudio a su deriva autoritaria, cambió su biografía en Twitter y escribió: “Dictador de El Salvador”. Y sustituyó su fotografía por la del protagonista de la película de Hollywood, del mismo título.

Del singular presidente peruano Pedro Castillo no es necesario agregar algo a lo que es público notorio. Su atuendo en la reciente conferencia del Celac, en México, y su discurso ininteligible, hablan por sí solos. Y si es el mexicano AMLO, cada día ofrece nuevas muestras de su mezcla de estupidez con descalabro psíquico.

La tapa del frasco es el pleito a cuchillo entre Alberto Fernández presidente tutorado de Argentina y la ex tutora, vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Como en aquella laureada película “Kramer vs Kramer,” pero sin laureles, esta tragicomedia es Fernández vs Fernández. Esa confrontación que es realmente dramática para la Argentina sumida en una de sus crónicas crisis, provoca situaciones ridículas como la ocurrida con el ex canciller Felipe Solá. Según el diario El Cronista: ”Felipe Solá ofendido: se bajó de la cumbre de la Celac cuando se enteró que no iba a ser más ministro. El saliente canciller argentino, Felipe Solá, se encontraba en viaje hacia México para apuntalar la presidencia de la Argentina del organismo para el 2022 cuando recibió una llamada de Santiago Cafiero, su reemplazante, quién le anunció su desplazamiento del cargo.”

Según las malas lenguas que por lo general son las mejores, Alberto Fernández ignoraba que Solá había viajado a México. Quizá ignoraba también que a la Argentina le correspondía la presidencia pro tempore del Celac, cargo que ahora continuará ejerciendo México.

“La locura está de moda” fue el título en español de “Bananas”, una de las primeras películas de Woody Allen (1971). Esa película hace mofa de América Latina y de su afición por las dictaduras. Como si nuestra historia fuera absolutamente circular, estamos otra vez en modo “Bananas”.

Twitter: @Paugamus

Paulina Gamus es abogada, parlamentaria de la democracia.

 3 min


Américo Martín

Varias –muchas, diría- las oleadas y fenómenos políticos, ideológicos o de contextura personalista, que han incidido en la América española en términos de mestizaje cultural. La matriz es por sobre todo ibérica, para ceñirnos a esa relación arábigo-española que tan profundamente determinó la cultura.

Lo ocurrido fue un mestizaje profundo que debe más al latín vulgar sin menoscabo de expresiones provenientes del latín culto, del rutilante de Cicerón y Julio César. Tal idioma es reconocido como uno –si no el más– hermoso reinante en el planeta. En fin, el tiempo terminará por definir sus perfiles de modo que todas las calificaciones alcancen el rango que se les atribuye y podamos repetir con el notable filólogo español Astrana Marín, que ciertamente si no es prudente anticiparse a calificarlos en forma tan terminante Lenguas vivas y por tanto en continuo desarrollo, no creo que se aleje de la verdad quien afirme al menos que merece serlo.

La continua confluencia lingüística de la que emanaron Cervantes y los grandes autores del siglo de oro español, se encuentran, fluyen con naturalidad el pluralismo político e ideológico, para colocarnos frente a un dilema inevadible. ¿Son los partidos fenómenos ideológicos o políticos? ¿Aciertan aquellos que reprochan a los partidos haber renunciado a su esencia ideológica para caer en las garras del pragmatismo?

La experiencia acumulada por milenios en el ejercicio universal de la política y el desempeño de los partidos, en cuanto sus instrumentos principales, ha demostrado fehacientemente que la Política es una ciencia y la aplicación de sus postulados es un arte. Se trata de una ciencia-arte. Su fórmula no introduce variante sustantiva alguna. El uso contemporáneo de la expresión “ciencia de la Política” proviene de la natural propensión entre sociólogos, politólogos e historiadores de precisar los conceptos.

Si en realidad se tratara de perfeccionar conceptos y por ese camino, de aumentar la eficacia del lenguaje, debemos aceptar que siendo muy importante la forma como se apliquen las decisiones, hallazgos y recomendaciones del liderazgo, se hablará de partidos “ideológicos”.

En Latinoamérica fueron especialmente influyentes las revoluciones mexicanas a partir de 1910 y la rusa soviética, con el triunfo de los bolcheviques, encabezados por Lenin y Trotsky en noviembre de 1917. Ambos procesos sufrieron períodos críticos y escisiones, con una diferencia fundamental, la ideología de Marx venía cerrándose sobre sí misma al calor de grandes debates, esa propensión se acentuó poderosamente con la derrota interna de Martov, Trotsky, Zinoviev y Bujarin, cuyo inocultable brillo intelectual desbordaba el simplismo teórico de Stalin quien, muerto Lenin y adueñado de la secretaria general y el gobierno del Estado, dio rienda suelta a sus complejos salvajes desatando todos los abusos y crímenes contra sus rivales.

Para revestir su viciado régimen, optó por inflar los aportes de Lenin a la doctrina de Marx, y unió el nombre del jefe bolchevique ruso y a partir de ese momento no se habló de marxismo a secas sino de marxismo-leninismo, un compendio implacablemente dirigido a aplastar con puño de hierro la más mínima disidencia. La intolerancia fue absoluta y el pensamiento de Marx, que ya se congelaba en dogmas muy cerrados, llegó al tope bajo el mando de Lenin y sobre todo de Stalin, quien fue tenido, junto a Hitler, como los autores de los peores crímenes de lesa humanidad.

Puesto que el riesgo corrido por la más tenue discrepancia, llegó a ser el tormento inaudito y la muerte, el dogma tomó caracteres trágicos. Retarlo o agrietarlo requirió la solidaridad de un poder superior, que fuere posible activar con rapidez y eficacia.

Las aspiraciones máximas de las revoluciones rusa y mexicana no alcanzaron la cima prometida o cuando menos insinuadas. La URSS fracasó en toda la línea. Si a las primeras, los jóvenes americanos leían con devoción a los líderes marxista-leninistas, memorizaban sus ideas y se dejaban arrastrar por sus mineralizados postulados, con gran emoción pregonaban igualmente las hazañas de Obregón, Zapata, Villa y Carranza y mantuvieron esos afectos cuando aquellos bravos guerreros comenzaron a discurrir sobre la necesidad de construir un cauce partidista a aquellas búsquedas. Obregón y Calles trabajaron en tal dirección, pero cuando Obregón es asesinado apareció Lázaro Cárdenas, quien fue dominando el escenario con su sólido prestigio y logros agrarios.

Mientras la fuerza de los comunistas se valía de la aceptación sin más de los folletines ideológicos, que se leían con pasión dogmática y cierto servilismo intelectual, la de los revolucionarios aztecas en el sacrificio de los luchadores, de postulados sociales y programas de gobierno, en los cuales la tierra era factor por excelencia.

Rómulo Betancourt y sus compañeros, siempre buscando fórmulas originales, resaltaron el carácter semi feudal del país y elevaron el rol del campesinado, frente al uniclasismo proletario de sus rivales e izaron el emblema de la reforma agraria, que más adelante aplicaron desde el Poder.

Con el objeto de conferirle a esa medida un sentido democrático y desvanecer cualquier sospecha de residuos comunistas que pudiera guardar en el fondo de su corazón, Betancourt invitó la celebración del primer acto de entrega gratuita de tierras, al presidente Kennedy y a su brillante esposa Jacqueline, una pareja olímpica, entonces de universal prestigio democrático. Fue un detalle que a sus brillantes amigos Jóvito Villalba y Miguel Otero Silva, quizás se les hubiera ido. A Rómulo, difícilmente.

¡Ah, el arte de la Política!

Twitter: @AmericoMartin

Américo Martín es abogado y escritor.

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Alejandro J. Sucre

El tema de deuda externa venezolana, en default, emitida en los mercados internacionales debe ser tratado con responsabilidad y debe salir de las diatribas del conflicto político en Venezuela. Dejar de pagar deuda externa es lo mas dañino que puede suceder para el futuro de la nación. Venezuela requiere de más de $100.000 millones de inversión por año para recuperar su infraestructura, reactivar sus proyectos mineros y petroleros y reactivar el turismo, la agricultura y la industria.

Tanto desde el campo del PSUV como desde el campo de la oposición han venido tratando el tema de la deuda externa con superficialidad, exigiendo grandes descuentos o impagos de los bonos emitidos internacionalmente por la nación y que para comprar alimentos y medicinas. Paralelamente esos mismos voceros, al terminar de declarar que Venezuela no pague su deuda externa emitida en los mercados internacionales, se voltean y solicitan a la comunidad internacional nuevos préstamos de rescate y nuevas inversiones por $200.000 millones para rescatar la industria petrolera.

Para desarrollar el potencial

Venezuela es una de las naciones más ricas del mundo en recursos naturales. Está entre las 10 primeras naciones del mundo con $11.000.000.000.000 u $11 trillones estadounidenses (billones en español). Venezuela es una nación con un inmenso potencial de recursos mineros, energéticos, forestales, turístico, etc., subutilizados y debe desarrollarse para ser una fuente de crecimiento para todos. Hoy el PIB de Venezuela en todos sus sectores no llega ni al 1 % del valor de sus riquezas mineras y energéticas. Para desarrollar el potencial de comercializar $11 trillones en recursos petroleros y mineros de la nación se requiere primero invertir por lo menos $2.5 trillones en los próximos 10 años. Las bajísimas reservas internacionales de la nación, el flujo de caja actual de Pdvsa, la corrupción, los conflictos políticos infantiles, la inseguridad personal y jurídica, la falta de políticas atractivas que permitan invertir en minería y energía y las sanciones de Trump no permiten atraer inversiones esos $2.5 trillones que requiere la nación para desarrollar su potencial en recursos naturales y convertirlos en prosperidad para nuestros habitantes. Cada obstáculo para lograr atraer las inversiones está en manos del PSUV y de la oposición superarlos, sin excusas. Sus desubicadas aspiraciones personales deben canalizarse positivamente para el bien del país. Hoy el inmenso potencial minero y energético de la nación se desarrolla primitivamente por grupos aislados para su beneficio personal. Bajo esta óptica de convertir a Venezuela en un país confiable, el pago de la deuda externa no reduciría el flujo de caja potencial sino lo contrario. Un decisivo compromiso de pago de deuda externa unificaría al país en diseñar políticas apropiadas y significaría la posibilidad de atraer las inversiones necesarias para desarrollar el potencial en recursos naturales de la nación.
El canje
Otra importante manera de negociar deuda externa es permitir el canje de deuda por participación en los activos de la nación a 100 % del valor nominal de la deuda emitida por la nación.
Ahora que el oficialismo y la oposición negocian en México y la oposición descubrió que debe incorporarse a los procesos electorales, ya que no habrá salvadores externos, ambas partes deben ponerse de acuerdo para establecer un plan para renegociar la deuda externa, para emitir nuevas leyes que impulsen las inversiones en los recursos naturales y la infraestructura de la nación, un plan de despegue económico y un plan de ayuda humanitaria.
Los planes a proponer por la AN deben incluir la creación de comités de licitaciones, de auditoría y de tesorería en Pdvsa, en CVG y en el BCV conformado por profesionales independientes reconocidos por instituciones financieras internacionales, Rusia, China y Estados Unidos. Estos comités de control de las inversiones y flujos de caja de empresas del Estado o de los activos que el Estado traspase al sector privado deben asegurar la debida aplicación de fuentes y usos de ingresos, egresos y las licitaciones transparentes.
La vista gorda...
La corrupción ha sido por mucho el mayor problema económico de Venezuela. No podemos hacernos la vista gorda ante esta realidad. El mundo lo sabe. Para compensar, se deben crear fideicomisos con bancos internacionales de primer orden con instrucciones precisas y acordadas para el uso de fondos excedentarios de las operaciones de Pdvsa, CVG y del BCV. La AN y la oposición deben lograr armar una estructura organizacional con funcionarios nacionales e internacionales que garanticen transparencia accountability, la AN junto a los acreedores de la nación deben solicitar redimensionar las sanciones para renegociar la deuda Pdvsa y la deuda soberana y buscar nuevos socios para así elevar la producción nacional. Rusia, China, Estados Unidos y los dirigentes de la AN deben trabajar arduamente para superar el inmenso retraso que la incesante e improductiva pugna geopolítica ha causado en la nación. Venezuela tomó el camino contrario al desarrollo, la pugnacidad, y ahora debe superar la caída continua del PIB con acuerdos.
alexsucre@hotmail.com

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