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Opinión

Humberto García Larralde

Como toda dictadura, la venezolana descansa en militares dispuestos a emplear la violencia para sostenerse en el poder, contrariando el ordenamiento constitucional. Se ha dedicado a expoliar el país, destruyendo su economía. Junto con las sanciones impuestas por violar derechos humanos, tráfico de drogas y por otros ilícitos, necesita el apoyo externo de países cómplices para mantener sus aparatos represivos. Asimismo, al haber desmantelado el marco institucional sobre el que legitimó inicialmente su mandato, se arropa con una narrativa “revolucionaria” para reducir su vulnerabilidad ante la crítica, tanto interna como externa. Pero ante su desgaste en el poder, el chavismo se vio en la necesidad de ir modificando su sentido. Para fines de exposición, diremos que ha habido dos grandes momentos de la narrativa chavista: 1) un momento inicial, de cosecha; y 2) un momento de atrincheramiento.

La prédica de Chávez cumplió inicialmente con los fines clásicos de toda ideología: aglutinar voluntades en torno a unos valores y sueños compartidos, para avanzar objetivos políticos destinados a tomar y conservar el poder. Muy probablemente, él y sus partidarios creyesen en lo que estaban pregonando. En todo caso, su retórica cosechó valores y creencias que formaban parte de la cultura política existente. Su discurso se alimentó de la misma matriz de aspiraciones que habían sembrado AD y COPEI. Cabalgó sobre el PetroEstado dispendioso para prometer que haría realidad lo que éstos habían ofrecido, pero no cumplido. Siendo Venezuela un país bendecido por recursos naturales que le deparaban una fabulosa renta, tal incumplimiento era señal de que los gobiernos anteriores estaban al servicio de una oligarquía corrupta y no del “Pueblo”. Chávez, redentor; acabaría con tales inconsecuencias.

En su cruzada, introdujo tres elementos que alteraron la dinámica política existente: 1) se proyectó como un “outsider”, colmado de las mejores intenciones e incontaminado por las triquiñuelas de los cogollos partidistas; 2) Se erigió en auténtico heredero de Simón Bolívar, cuyo sueño para con Venezuela había sido traicionado por la oligarquía que dominó la “cuarta república”, incluyendo a la democracia representativa adeco-copeyana; y 3) Lo anterior lo tradujo en la presencia de enemigos del “Pueblo” que él ofrecía combatir. Contaba con los militares, supuestos “herederos del ejército libertador”. En fin, ofreció refundar la república, rescatando sus propósitos originarios.

Chávez desató una ofensiva populista contra la institucionalidad democrática que marcó una ruptura con los gobiernos anteriores. Pero, al descansar su proyecto en un Estado paternalista y protagónico, nutrido de rentas petroleras que él pensaba inagotables, también hubo continuidad con éstos. A pesar del sesgo abiertamente fascista de su prédica, repleta de proclamas patrioteras y militaristas, invocaciones épicas, llamados al combate contra los enemigos y descalificación de sus opositores como “apátridas”, su prédica tuvo acogida en un pueblo acostumbrado a esperar todo del Estado rentista y formado en el culto a Bolívar; el hombre providencial, salvador. Ello se facilitó, además, por una historia oficial que, lamentablemente, siempre acentuó las batallas y no los esfuerzos civiles por construir una república. Alimentó, así, una disposición a poner nuestro destino en manos del hombre fuerte a caballo.

Chávez encarnó un moralismo maniqueo y voluntarista. Para redimir al noble Pueblo explotado por la oligarquía corrupta, debía desmantelar toda restricción institucional que podía interponerse a estos fines. Asimismo, debía someter al sector privado para que su accionar correspondiese con esta misión. Al sucumbir al tutelaje depredador de Fidel Castro, las ansias de poder de Chávez encontraron un asidero más aplastante en retóricas antiimperialistas construidas en torno a la mitología comunista. Encontró eco en los delirios de partidarios suyos izquierdosos de que estaban haciendo una “revolución”. Aun cuando ello acentuó la ruptura con el discurso político tradicional, la captación de enormes rentas por el alza en los precios mundiales del crudo le permitió acompañar su prédica con un “socialismo de reparto” a través de las misiones sociales, que impidió la erosión de su respaldo. No obstante, sus intemperancias y atropellos dificultaban cosechar nuevos apoyos. Cobraban fuerza opciones políticas opositoras.

La sucesión de Chávez por un desangelado Maduro, privado en poco tiempo del portentoso ingreso petrolero que había sostenido a aquél y heredero del desastre económico y de las enormes deudas que había incubado bajo la superficie de su socialismo redentor, obligó a cambiar la funcionalidad del discurso “revolucionario”. Las penurias crecientes de la población llevan a Maduro a apelar abiertamente a la represión, dificultando atraer a nuevos adeptos con la narrativa preexistente, incapaz de competir provechosamente con relatos alternativos de fuerzas pro-democracia. La ruptura del Estado de Derecho dio paso a un régimen de expoliación, base de la complicidad de militares corruptos con la destrucción del país, que había que “justificar”. La ideología se va transformando en un instrumento de guerra que insta a sus partidarios –cada vez más reducidos-- a cerrar filas ciegamente detrás del régimen y a absolver sus atropellos y estropicios. Es el momento del atrincheramiento ideológico, que termina por blindar la acción oficial frente a las críticas crecientes a su gestión, tanto domésticas como foráneas.

Chávez, por supuesto, había avanzado mucho en este camino, acosando a periodistas y medios de comunicación independientes y elevando su retórica de odio contra quienes lo adversaban. Los simbolismos invocados y las categorías discursivas empleadas terminaron construyendo una “realidad alterna”, refugio para el contingente decreciente de partidarios de la “revolución”. Metidos en su burbuja, devinieron en secta, inmunes a todo intento de interlocución con base en razones y referentes del mundo externo. Esta retraída rompía, también, con la distinción entre bien y mal que dimana de la ética de convivencia en una sociedad liberal. Ahora privaría una “moral revolucionaria” según la cual lo correcto sería todo aquello que hiciese avanzar los fines del chavismo, es decir, una mayor concentración del poder para aplastar al enemigo. Los enormes latrocinios cometidos, más la violación descarada de derechos humanos, solo eran inventos del imperio y de la “ultraderecha” opositora. Se afianzó, así, la “banalidad del mal”; la capacidad de cometer las mayores crueldades sin pestañear.

El espíritu de secta, atrincherado tras verdades reveladas, endurece al núcleo madurista. Asume su misión como un apostolado, una tropa, dispuesta al combate y obligada a creer los disparates que vocifera. La quintaesencia del fascismo. Un asunto de fe. Habiendo conquistado a Venezuela, nadie se los va a quitar. Por otro lado, los simbolismos y clichés blandidos suelen despertar, cual arco reflejo, solidaridades automáticas en sectores académicos y políticos foráneos, consustanciados con visiones primitivas de izquierda. Esa izquierda invertida (¿pervertida?) –pues defiende todo lo que pregona combatir—tiene influencia variada. Dependiendo del país que se trate, contribuye a obnubilar la verdadera naturaleza criminal de regímenes como los de Maduro, Ortega y los Castro. Puede llevar a quienes se han ofrecido como custodios de que la negociación sea provechosa, a dejarse confundir por los intentos de trampear del fascismo.

El éxito de un proceso negociador entre Maduro y la oposición democrática requiere aislar a los fanáticos para poder identificar, con el oficialismo menos alienado, posibilidades de acuerdo. Por tanto, la lucha por la democracia en nuestro país requiere, también, desenmascarar la hipocresía de sus postulados, ante la comunidad democrática y los sectores menos dañados del chavismo.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela.

humgarl@gmail.com

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Jesús Elorza G.

El 17 de agosto, el Ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria César Trómpiz se presentó, muy sonriente, a la reunión del Consejo Nacional de Universidades CNU y luego de saludar a las autoridades universitarias presentes, pasó a indicar que la agenda del día solo tenía un punto para ser tratado y que como ya todos los presentes conocían el borrador del papel de trabajo que se les había entregado con antelación, daba por hecho que no habría mayor discusión para la aprobación de ¨La Normativa de Educación Multimodal” propuesta por su despacho, con la finalidad de agrupar los diferentes modelos educativos, en este caso, relacionados con los semipresenciales y los no presenciales como son los modelos a distancia, abiertos y mixtos.

Al abrirse el derecho de palabra, la sonrisa del ministro se transformó en una mueca de disgusto, al ver y escuchar como los rectores de UCV, ULA, UDO, UNEXPO, UPEL, UNIMET, UNET, UCAB y UCLA, todas pertenecientes a la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios AVERU, intervenían para hacer las observaciones de rigor al documento presentado. Basandon sus observaciones en criterios constitucionales y jurídicos y dejando claramente expuesto que a pesar de tener coincidencias con algunos de los elementos señalados en ese documento normativo, no menos cierto es, que también allí se presentan artículos inconstitucionales que violan flagrantemente la autonomía universitaria.

Los rectores fueron enfáticos en señalar que en el Artículo 1 de la normativa se establece como objeto del instrumento “normar la organización, estructura y gestión de los Sistemas Multimodales de Educación Universitaria”, lo cual es una significativa violación al Artículo 109 de la Constitución Nacional, que “Consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión”.

Por otra parte, en el documento presentado por el ministro se evidencia claramente la intención de asignarle una serie de tareas y responsabilidades a las universidades sin que

exista el compromiso o la obligación del Ministerio de Educación Universitaria para aportar los recursos presupuestarios para el cumplimiento de dichos objetivos. Esto afectaría particularmente a las universidades de gestión pública, las cuales dependen económicamente del Estado venezolano para la consolidación de una plataforma tecnológica acorde con las necesidades del caso.

Pero donde quedo manifiestamente expresado el intervencionismo del régimen, fue en los Artículos 33 y 35 de la referida normativa. En el primero de los nombrados, se establece que el costo de los cursos en esta modalidad (Diplomados, Maestrías, Doctorados o Postdoctorados deberá ser aprobado por el CNU, mientras que el 35 señala que las universidades deberán pagar un 10% de sus ingresos por este concepto a la Secretaría Permanente del ministerio. En ese articulado, quedó plasmada una vez más la agresión intervencionista del régimen, en este caso, contra la autonomía administrativa del sector universitaria al pretender normativamente “martillar” o “cobrar peaje” para apropiarse arbitrariamente de los ingresos propios de puedan generar las universidades en la aplicación de un sistema de educación multimodal, violando de manera descarada las disposiciones contempladas de la Ley de Universidades, que dan marco jurídico a la autonomía administrativa para lo relacionado con los ingresos propios del sector.

Lejos de preocuparse por la crisis que atraviesa la universidad venezolana, con el cerco presupuestario, la violación permanente de su autonomía, el progresivo deterioro de la planta física, los salarios de hambre de los obreros, empleados y docentes, la inexistencia de un programa de atención social integral a los estudiantes y la inexistencia de un plan de vacunación, el ministro Trompiz está solamente interesado en raspar la olla de los ingresos propios del sector con su proyecto de “Normativa para el Martilleo”

Al final, de la reunión los rectores de las universidades nombradas al inicio de este escrito salvaron su voto y los “rectores” revolucionarios agrupados en la Asociación de Rectores Bolivarianos (Arbol) con su puño izquierdo en alto rodearon al ministro y aprobaron la normativa gritando la consigna “En revolución no hay autonomía”.

Envalentonado por el apoyo brindado por los “rectores” revolucionarios, el ministro antes de retirarse del salón de reunión les dijo en voz alta a los que salvaron sus votos “que entre las atribuciones del CNU se encuentra destituir rectores, nombrar autoridades interinas y decidir sobre la destitución de miembros de los Consejos Universitarios” y se fue pensando en cuanto iba a recibir su despacho a fin de mes cuando “baje de la mula”, con el 10%, a las universidades.

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Ignacio Avalos Gutiérrez

La agricultura fue la base de todas las civilizaciones hasta la llegada del capitalismo moderno. Francis Bacon figura destacada entre los filósofos que se ocuparon de la Primera Revolución Industrial, escribió que partir de ella se gestó en Inglaterra la "ideología de la dominación de la naturaleza", entendida como “soporte de un modo de producción”. Como veremos en las próximas líneas, de aquellos polvos nos vienen estos lodos que ahora nos agobian.

Parece que se prenden las alarmas

Hace alrededor de medio siglo, expertos de distintas partes agrupados en el denominado Club de Roma, publicaron un libro, “los Límites del Crecimiento”, que mostraba la peligrosa (y hasta neurótica) relación que guarda el proceso productivo con la degradación de la naturaleza, señalando que si el incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantenía de acuerdo a la tendencia que venía mostrando en los últimos tiempos, el Planeta Azul se haría inviable en alrededor de 100 años (ojo: ya pasaron cincuenta). Pero tal diagnóstico no parece haber generado el temor suficiente como para que se asumieran medidas efectivas, de manera, pues, que el PIB continuó engordando a sus anchas, particularmente en algunos países.

En la misma dirección, bastante después de esta alerta inicial, desde el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), fundado en el año 2001, se describió el empeoramiento de los diversos problemas ambientales que confrontaba el mundo. Huelga señalar que su mensaje tampoco alcanzó para a presionar la adopción de las políticas requeridas. En suma, el peligro no se veía tan peligroso, como si se tratara apenas de algunas hipótesis, de amenazas muy lejanas o de algunas apreciaciones equivocadas de los propios científicos.

En su más reciente comunicación, el citado Club de Roma fortalece sus evidencias y hace más explícitos los costos que implica dejar que las cosas sigan como van. Por otra parte, el Secretario General de la ONU declaró que en su más reciente estudio, el IPCC muestra que no hay duda de que se nos acorta el tiempo de manera dramática.

Es extenso el inventario de pruebas que expone éste último. Incendios incontrolados, inesperadas inundaciones, olas de calor, sequías de duración cada vez mayor, pérdida de la biodiversidad, factores a los que se suma un amplio etcétera, cuyo origen es el ser humano, por su manera de relacionarse con la naturaleza. Gutérrez se refirió a este informe como un Código Rojo, subrayando que se trata de un problema que es responsabilidad de todos, lo que supone, entonces, mejorar en gran medida la institucionalidad encargada de la gobernanza mundial e implica, además, la necesidad de que los terrícolas se perciban como integrantes de una misma especie, lo que no parece fácil de lograr si le damos un vistazo a lo que ocurre en este momento

La transición energética

En el marco anterior y en sintonía con los postulados fundamentales del Acuerdo de París suscrito en 2015 y al cual se han adherido más de 180 países, se estimulan las iniciativas que han venido dándose en el marco de la “transición energética”, impulsando la generación de las energías limpias (agua, sol, viento, biomasa), con el propósito de sustituir las energías fósiles (petróleo, carbón, gas), cuyo impacto ambiental es enorme, una estrategia en la que se encuentra alineada la Agencia Internacional de la Energía con su reciente propuesta de no autorizar nuevos proyectos de explotación de yacimientos de petróleo y gas natural, ni tampoco nuevas minas de carbón.

La cuestión no es, entonces, averiguar cuantos barriles guarda la tierra en sus entrañas para seguir alimentando la expansión desmedida del aparato productivo. El tema es, por el contrario, su abundancia con respecto a la capacidad de digerirlo sin comprometer la sobrevivencia humana. Tenía razón, así pues, el Jeque Yamani, quien fue Ministro de Energía de Araba Saudita, cuando hace mucho tiempo sostuvo que “La Edad de Piedra no se acabó por falta de piedras, así como la del petróleo no acabaría por falta de petróleo.”

La transición energética va de la mano con la modificación de las premisas que vertebran el modelo de desarrollo que nos ha traído hasta aquí e igualmente con la necesidad de entender que al PIB hay que ponerlo a dieta, acompañándolo de termómetros que calibren otros aspectos del desarrollo. En el mismo sentido, pero desde una visión un poco más amplia, hay que echar mano de una ciencia interdisciplinaria que contribuya a crear nuevos vínculos entre la vida humana y el medio ambiente, en un contexto globalizado en el que nada nos resulta lejano ni ajeno. Menuda tarea la que nos espera, por eso no extraña que algunos sugieran que lo más conveniente sería colonizar Marte

Venezuela envuelta en una ¿paradoja?

A pesar de que, obviamente, nos incumbe de manera significativa, el cambio climático apenas figura en un rinconcito de la agenta política nacional, copada casi por completo por la crisis que nos rodea, escondida tras los problemas más inmediatos más urgentes, los que circundan la vida cotidiana de la gente de a pie.

Ciertamente Venezuela encara un complicado escenario. El país lleva un largo tiempo jugándose su destino en el petróleo, atento a los vaivenes del mercado, rogándole al cielo que no se hundan los precios. Es ésta, desde luego, una apreciación demasiado general que pasa por alto los no pocos e importantes resultados obtenidos en la diversificación de nuestra estructura económica, aunque no fueran suficientes para sacar al país del rentismo, o sea, su zona de confort

En este momento el país se encuentra ante en un escenario especial, trazado por su condición de productor y exportador de combustibles fósiles. Como sostienen varios especialistas, la cuestión es si el tiempo alcanzará (lo estiman entre 10 y 20 años) para recuperar la industria petrolera – hoy en día muy venida a menos -, antes de que el reloj indique el final uso de combustibles fósiles. Simultáneamente tendrá que surfear durante la transición energética y comenzar a construir una sociedad con un menú más amplio y variado en lo atañe a sus capacidades productivas, todo ello montado sobre en un escenario perfilado por rápidos y profundos cambios tecnológicos.

En fin, hay que aprovechar los recursos petroleros de manera tal que el futuro del país sea posible sin ellos. Parece paradoja, pero no es.

El Nacional, miércoles 24 de agosto de 2021

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Werner Corrales

El cambio de régimen político que espera la mayoría de nuestros compatriotas es indispensable, pero no será capaz de asegurar el progreso y la expansión de las libertades de los venezolanos, a menos que rebasemos la crisis de desarrollo que empezamos a vivir hace cuatro décadas, cuando el populismo clientelar se hizo el instrumento principal del estilo rentista que comenzó a agotarse. Es indispensable que superemos ese estilo y nos desembaracemos de su legado cultural.

La sociedad venezolana y sus liderazgos deben tomar conciencia de que retomar una senda democrática y lograr progreso y libertad sostenibles en el futuro, exige ir más allá de programas y proyectos concebidos para inaugurar un nuevo gobierno, en los que parecieran concentrarse las propuestas que circulan bajo el auspicioso título de Plan País.

Requerimos asumir un nuevo estilo de desarrollo, que asegure permanentemente el funcionamiento de unas dinámicas sociales que conduzcan a resultados distintos de los que hemos cosechado en los últimos cien años:

  1. un incremento incesante de las capacidades humanas de todos los venezolanos, para que cada quien pueda hacerse agente de su propia vida y no tener que hipotecar su autonomía;
  2. un crecimiento económico vigoroso que no dependa del protagonismo del Estado, del que se beneficien todos los hogares, que genere muchos empleos en condiciones de trabajo decente y que ocurra en armonía con la naturaleza;
  3. una cohesión social creciente, sustentada en que todos progresemos y en el reconocimiento mutuo y la cooperación entre grupos sociales;
  4. y unas instituciones inclusivas que apoyen la lógica anterior, que estén efectivamente al servicio de los ciudadanos y que defiendan la libertad, la igualdad de oportunidades y los derechos de todos.

Consolidar logros en la dirección del nuevo estilo obliga a desaparecer las conductas clientelares y de persecución de rentas en las que han participado en el pasado los actores políticos y una buena parte de los actores económicos de nuestro país.

La pérdida que hemos sufrido en nuestras capacidades, la degradación de nuestras instituciones y la destrucción de nuestro tejido social son tres graves problemas que se nos hicieron crónicos por cuarenta años y que explican nuestro derrumbe actual. Los debemos resolver con unas estrategias que cambien dramáticamente las orientaciones que venimos siguiendo desde el siglo pasado.

Restituir la generación de capacidades

El primero de los graves problemas que nos llevaron a donde estamos es el decaimiento de las aptitudes, habilidades y competencias de que disponemos para generar progreso, como individuos y como sociedad. En efecto, por cuarenta años hemos mantenido tres tendencias negativas en la creación de capacidades, que se expresan en una reducción de la escala de nuestro aparato productivo, en la disminución del acceso de la población en edad escolar a la educación de calidad, y en un importante rezago en el dominio del conocimiento y su aplicación a la producción.

Para asumir el nuevo estilo, es necesario implementar una estrategia que promueva la robustez de los sistemas responsables de generar capacidades en Venezuela y una intensa interacción entre ellos y de ellos con el resto del mundo, para aprovechar en todo momento lo más valioso de las tendencias globales y lo mejor de nuestros valores y nuestra cultura.

Se trata de reformas y políticas relativas a la elevación de la calidad y la pertinencia de nuestra educación en sus diversos niveles; de políticas activas dirigidas a incentivar el desarrollo y la consolidación de un robusto sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación; y de un nuevo sistema regulatorio que afecte al aparato productivo, petrolero y no petrolero. Todas esas reformas y políticas deben avivar de forma permanente la creación de las capacidades que requerimos, y revertir los vicios que las han hecho mermar en las últimas décadas.

Una reforma institucional que ponga el Estado al servicio del ciudadano

El segundo gran obstáculo que ha derivado del agotamiento del estilo rentista de desarrollo es que a lo largo de los últimos cuarenta años nuestras instituciones se han degradado. La segunda estrategia para el establecimiento del nuevo estilo de desarrollo debe implantar una lógica de innovación permanente en las instituciones, que afecte -entre otros ámbitos- al ejercicio de la política, a nuestras relaciones con el resto del mundo y a la rendición de cuentas del Estado; a los sistemas regulatorios de la economía; a la fuerza armada, al sistema de justicia y de protección de los derechos humanos; a las instituciones responsables de la seguridad social; y a la educación superior.

Reconstruir el tejido social desecho, que pone en riesgo a la nueva democracia

Y nuestro tercer gran problema, derivado de los dos anteriores y a la vez coadyuvante para que aquellos no se resuelvan, es la pérdida de nuestra cohesión como sociedad, la cual ha venido asociada a la exclusión social que vemos crecer desde la década de 1980, agravada por la siembra de odios que implantó el régimen socialista desde 1999. Nuestro tejido social está deshilachado y a menos que lo reconstruyamos, la democracia que recobraremos estará en riesgo de perderse nuevamente frente al neopopulismo, que no desaparecerá al librarnos del regimen socialista.

Para enfrentar este tercer problema, la estrategia de reconstrucción del tejido social debe promover la reconciliación con justicia, por una parte, y por la otra la desaparición de los mecanismos que generan y perpetúan la exclusión social en nuestro país, a través de un Pacto de políticas públicas para el progreso de todos y la superación de la pobreza, que comprometa a los partidos políticos, las organizaciones empresariales y laborales y las iglesias, entre otros actores, a ser implementado sin descanso por unos 25 años.

El Pacto debe asignar la más alta prioridad a un conjunto de programas apoyados en reformas institucionales y en políticas económicas, educativas, de seguridad social y de infraestructuras y mejora del hábitat popular, que se mantenga a través de sucesivos períodos presidenciales, dirigidos a la creación de capacidades y oportunidades para el progreso de todos, con logros específicos en los horizontes de largo, mediano y corto plazo.un pacto de políticas públicas.

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Sadio Garavini Di Turno

Regreso a la sufrida Patria, después de unos meses en el exterior y me encuentro con el escenario de las negociaciones en México. Es natural y lógico sentir reservas y escepticismo, dada la conducta del régimen en los procesos de negociación anteriores. Sólo quiso “perder” o “ganar” tiempo, como se prefiera.

Sin embargo, hay que recordar que el apoyo de la comunidad internacional democrática más que necesario es indispensable para que la alternativa democrática pueda lograr un cambio de régimen en Venezuela. Y esa comunidad está completamente a favor de este proceso de negociación. Al respecto, es notable la novedosa coordinación entre los EEUU y la UE, con el apoyo de Canadá y la Gran Bretaña. Además de la facilitación de Noruega estarán, como acompañantes en la mesa, Rusia, del lado del régimen y Holanda, en representación de la UE, del lado democrático.

Se está también formando un Grupo de Amigos, coordinado aparentemente por el Vaticano, e integrado por EEUU, que parece tener reservado el “cuarto” de “al lado” de la mesa, Alemania, Canadá, Gran Bretaña y Colombia, seleccionados por la Plataforma Democrática. Bolivia, Argentina, China, Turquía y Cuba, son los “amigos” del régimen. A última hora, parece que los noruegos incluyeron a España y México. Es por cierto notable que ninguna de las dos partes haya incluido a España. Pero es evidente que, a diferencia de los procesos fracasados anteriores, la Comunidad Internacional, tanto democrática como autoritaria, tiene una presencia, amplia, poderosa y probablemente decisiva.

La presencia novedosa de Rusia en la mesa y de los EEUU en el cuarto de “al lado”, es muy probable que indique la posibilidad de negociaciones “geopolíticas”. Recordemos que Rusia tiene sus intereses geopolíticos prioritarios en Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Siria, en el Báltico y en Asia Central. En América su interés es molestar y distraer a los EEUU en su hemisferio y además demostrar que sigue siendo una potencia mundial y no sólo regional, como dijo Obama en una ocasión.

Es interesante también notar que la Plataforma Democrática reúne de nuevo a la gran mayoría de actores políticos que están representados en la Asamblea Nacional legítima, electa en el 2015, incluyendo a los partidos del G4 y al grupo que apoya al ex candidato Henrique Capriles, Quedan fuera de la Plataforma el grupo alrededor de María Corina Machado, opuesto terminantemente a las negociaciones con el régimen y también los colaboracionistas de la “mesita” y los llamados “alacranes”, que se vendieron por un “puñado de dólares”. A este respecto es de notar también que Maduro había declarado que en México su delegación iba a negociar con “todas las oposiciones”, incluyendo a la “mesita” y los alacranes. En México el objetivo central del régimen es la suspensión de las sanciones, en cambio para la Plataforma Democrática el objetivo es obtener un calendario para unas elecciones parlamentarias y presidenciales libres, transparentes y observables internacionalmente. Mantengo mis reservas y escepticismo frente al futuro resultado de estas negociaciones, sin embargo, dada la imponente presencia de la comunidad internacional, la presión de las sanciones financieras y, sobretodo personales, no descarto totalmente un quiebre interno del régimen, que permita una transición gradual negociada y probablemente “pilotada” y controlada por la misma comunidad internacional.

Por tanto, me parece que a este proceso hay que darle, por lo menos, el beneficio de la duda. Además, insisto, para la alternativa democrática, con la comunidad internacional hay posibilidad de superar la tragedia venezolana, sin la comunidad internacional, no hay “nada”.

@sadiocaracas

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Nelly Cuenca

A raíz de la mediación en México, se ha abierto el debate sobre la pertinencia de la mediación para resolver nuestros males venezolanos.
Yo soy mediadora y, como tal, apuesto por el éxito de la mediación en Mexico. Nos conviene a todos, para no matarnos y superar esta tragedia humanitaria.

La mediación es un medio pacífico de resolución de conflictos, más incluyente que la lucha armada y la opción militar, que solo generan violencia, sufrimiento y escalan el conflicto. De paso, no está disponible porque ningún país, que yo sepa, está ofreciendo sus soldados para que nos rescaten.
La abstención también la hemos experimentado y sin ningún resultado hasta ahora. ¿Seguimos en lo mismo? ¿O vale la pena pensar fuera del cajón?

No negociamos con quién queremos sino con quienes tienen poder de ejecutar decisiones que nos afectan. Esas son las partes en la mediación. Resulta obvio que Nicolás Maduro, que no lo buscamos para padrino de nuestros hijos y, más allá de si es legítimo para los chavistas o ilegítimo para la oposición, lo cierto es que tiene poder de decisión en la fuerza armada, tsj, ministerio público, contraloría, recursos públicos, etc. Entonces, es con él con quién tenemos que negociar y si para eso hay que suscribir documentos donde Jorge Rodríguez se atribuye la representación del gobierno en Venezuela representado por Nicolás Maduro, por una parte; y por la otra, la oposición se atribuye la representación de la oposición, pues Venezuela (no solo París) bien vale una misa.

Es a nosotros a quien conviene negociar, cualquiera sea la rendija disponible, no solo para lograr condiciones electorales justas y auditables, sino para contar con la comunidad nacional e internacional a favor de ir resolviendo la emergencia humanitaria compleja que causa éxodo masivo y sufrimiento hasta los huesos de la población más empobrecida que es la que mayormente depende del gobierno.

No se trata de co-gobernar, repartiéndonos cambures sino de participar como contralores ciudadanos, para impulsar transparencia y rendición de cuentas en la gestión pública, porque la Contraloría ha sido capturada por la dictadura.

Haber logrado ese memorándum de entendimiento, que en teoría de la mediación equivale a consensuar la agenda de la mediación, es un logro importante; significa, nada más y nada menos, que consensuar los temas que serán sometidos a mediación. Eso no es fácil. Nunca lo ha sido en la historia de la mediación política. Lograr que ambas partes se comprometan a lograr acuerdos y tengan como foco el sufrimiento de la población, es otro logro y mucho podemos hacer como Contraloría Ciudadana, para evitar que solo sean declaraciones de micrófono.
Sería deseable que ambas partes designen equipos para trabajar conjuntamente y lograr el cese a la violación de ddhh, persecución política, encarcelamiento, acuerdos en materia de transparencia, rendición de cuentas, contraloría social, cese a la corrupción, salud,electricidad, combustible, gas doméstico, educación, alimentación, etc. Todo eso es muy importante. No solo lo electoral.

Las democracias electorales son imperfectas, débiles. Por eso sucumben al populismo. Necesitamos negociar y colaborar (palabras satanizadas pero que en mediación son el Santo Grial) para lograr la democracia plena, integral, que no solo vive de elecciones, que apunta más alto: lograr calidad de vida. No solo cambiar a los gobernantes resuelve el problema, por eso no solo lo electoral interesa a la ciudadanía. Otros temas, como los dichos, también importan. Algunos dirán que cambiando al chavismo, recuperamos el País. No estoy tan segura. El autoritarismo, radicalismo, incomprensión, está en muchos lados. Basta ver los insultos cuando optamos por expresar libremente la voluntad de votar o no.

La mediación es como un juego de bolas criollas: hay que trabajar para ir limpiando el camino, quitar los obstáculos que impiden llegar al mingo, que en este caso sería la transición hacia la democracia en forma pacífica. Lograr elecciones generales, incluidas las presidenciales, no será fácil, hay que exigirlo, pero no es lo único que nos resuelve la vida.

Se ha discutido mucho sobre la identificación de las partes. Mucho se critica que la Plataforma Unitaria de Oposición, acepte que negocia con el gobierno de Venezuela. Eso en mediación no tiene trascendencia. En mediación no se discuten derechos. Los derechos se adjudican en tribunales. En mediación se buscan acuerdos, más allá de los derechos y razones que se atribuya cada parte. Las partes conservan sus derechos, desde su perspectiva, pero para entendernos necesitamos consensuar una narrativa incluyente y una comunidad nacional e internacional que anime, que proponga, que construya, que no solo destruya con sus duras críticas.
Venezuela, bien lo vale.

Dra. Nelly Cuenca, abogada, fundadora del Centro de Negociación y Mediación de Conflictos
nellycuencar@gmail.com
@nellycuenca
Barquisimeto, 16/08/2021

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Eddie A. Ramírez S.

En el pasado hemos tenido jueces y fiscales honestos, pero también algunos corruptos. Desde que la Asamblea Constituyente de 1999 se tomó la atribución inconstitucional de destituir a quienes le venía en gana y designar a una mayoría sin méritos y alineados con el proyecto chavista, los ciudadanos quedamos desamparados. La reciente sentencia redactada por la magistrada Lourdes Suárez Anderson dejando fija la arbitraria multa en contra del diario El Nacional, así como el ciclo de conferencias organizado por el Comité Internacional contra la Impunidad en Venezuela (CICIVEN) sobre las violaciones a los derechos humanos, motivan volver sobre este tema.

Represalias y advertencias a los correctos: Cabe recordar que hay casos de jueces y fiscales que renunciaron o que fueron destituidos por no plegarse a las órdenes de Chávez-Maduro. Son la excepción que confirman la regla. No podemos olvidar el caso de la Jueza Afiuni, presa y torturada por conceder la libertad a un preso porque el ministerio público no presento la imputación dentro del lapso legal. Los jueces de la Corte Primera de lo Contencioso Administrativa, Ana María Ruggieri, Apitz y Rocha, fueron destituidos porque al Ejecutivo no le agradó una sentencia. La Corte Interamericana de Derechos Humanos falló a favor de los destituidos. Estos y otros casos fueron una señal para el resto de los jueces y fiscales. ¡O aceptas órdenes o te encarcelamos y torturamos y, en el mejor de los casos, te destituimos! Hoy hay varios funcionarios en el exilio.

Algunos casos de Chávez: Por la masacre propiciada por Hugo Chávez el 11 de abril del 2002, la fiscal Haifa El Aissami imputó sin pruebas a tres Comisarios y a varios efectivos de la policía Metropolitana que intentaron impedir que los paramilitares rojos asesinaran a ciudadanos que marchaban pacíficamente a solicitar la renuncia del presidente. La jueza Marjorie Calderón los sentenció a varios años de prisión. Haifa fue premiada con la Embajada en los Países Bajos, después como representante ante la Corte Penal Internacional y hoy ante la FAO. Marjorie fue designada, como recompensa, magistrada de la Sala de Casación Penal. En una de las etapas de este juicio participó el juez Maikel Moreno, hoy presidente del TSJ, y la fiscal Luisa Ortega Díaz, posteriormente designada Fiscal General.

El asesinato del Fiscal Cuarto, Danilo Anderson en el 2004 permanece sin esclarecer. El entonces Fiscal General Isaías Rodríguez buscó lo que llamó un “testigo estrella”, de nombre Giovanni Vásquez, quien acusó a Otoniel, Rolando y Juan Bautista Guevara de ser los autores materiales, además de involucrar como autores intelectuales a una periodista, un general y un banquero. Tiempo después ese testigo confesó que había recibido dinero del gobierno para hacer la acusación y la Sala Constitucional del TSJ prohibió que la prensa informara sobre la vida de Vásquez y sobre el expediente. Los Guevara permanecen presos a pesar de que legalmente ya tienen derecho a la libertad. El fiscal acusador fue Gilberto Landaeta.

Maritza Ron fue asesinada en agosto 2004 por los paramilitares rojos Henry Parra, John Jiménez y Pedro Ramos, quienes fueron sentenciados entre siete y ocho años. Dos semanas después el juez Nicol Catalano Campesi les rebajó la pena en atención a “actividades laborales y académicas” y a las tres semanas fueron puestos en libertad bajo régimen abierto.

José Manuel Vilas, de Gente del Petróleo, fue asesinado por motorizados rojos cuando se retiraba de una manifestación en marzo del 2004, delante de un grupo de guardias nacionales. Por tener doble nacionalidad, el Agregado del Interior de la embajada de España comprobó en el CICPC de Los Teques que estaba identificado el mayor de la Guardia Nacional responsable del operativo, y uno de los motorizados. Sin embargo, paralizaron la investigación. Los pocos casos señalados se mencionan solo para recordar que las violaciones a los derechos humanos se iniciaron en el 2002. Los trabajadores petroleros despedidos ilegalmente que acudieron a los tribunales recibieron sentencias desfavorables.

Un caso atípico: Tal es el de Luisa Ortega Díaz. Ella entró a la fiscalía en el 2002, y entre el 2007 y el 2017 fue Fiscal General. Durante su período se cometieron muchos atropellos que ella no investigó, inclusive asesinatos. A partir del 2014 se negó a imputar sin base a ciudadanos opositores. Ello obligó al régimen a someter a civiles a la jurisdicción militar, revirtiendo esta decisión cuando destituyó a Ortega y asumió la fiscalía el intelectualmente deshonesto Tarek Saab Willliam. Hoy ella ha denunciado las violaciones al debido proceso y a los derechos humanos, pero debe aclarar su actuación anterior.

Algunos casos de Maduro: En los últimos años asesinaron a Geraldine Moreno, Oscar Pérez y compañeros, a Fernando Albán, a Acosta Arévalo y a muchos otros. Numerosos presos han sido torturados. Según el Foro Penal, permanecen en las mazmorras 266 presos políticos, de ellos 132 civiles, 134 militares y 15 damas; además, 9.410 tienen medidas cautelares.

Responsables principales: La Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y los magistrados de las Salas Constitucional, Política Administrativa y Electoral son las principales alcahuetas de la dictadura, al reformar leyes y producir sentencias aberrantes, contrarias a derecho. En el TSJ hay unos pocos magistrados que tenían una aceptable trayectoria profesional, pero la mayoría no tienen mérito ¿Por qué abogados con buena formación profesional se arrodillan ante el régimen y, además, aceptan como colegas a otros que son más que mediocres? La pudrición del Poder Judicial es tal que limpiarlo requerirá más de un Hércules y un caudal más grande que el de los ríos Alfeo y Pereo.

Como (había) en botica:

Los venezolanos perdimos el 49 por ciento que teníamos en la refinería de República Dominicana. Nos pagaron menos de lo que nos costó y con bonos de la deuda.

Votar en las regionales es la opción menos mala, a pesar del ventajismo y de las trampas del régimen. Ojalá en México se consigan mejores condiciones. Los partidos de la Plataforma Unitaria deben escoger los mejores candidatos, respetar lo que desean las regiones y presentar uno solo para cada cargo. ¿Lo harán?

Lamentamos los fallecimientos de Argenis Fuenmayor y Francisco Pernía, de Gente del Petróleo y Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

24/08/21

 4 min