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Opinión

Acceso a la Justicia

Por primera vez en más de una década, la Asamblea Nacional (AN), y no el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), designó a los miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE). Sin embargo, el proceso que terminó con el nombramiento de Pedro Calzadilla, Enrique Márquez, Alexis Corredor, Tania D’Amelio y Roberto Picón revela que los legisladores desatendieron los aspectos medulares previstos en la legislación venezolana, una situación que aumenta las dudas sobre la legitimidad de las designaciones y puede hacer difícil la posibilidad de recuperar la confianza en la institución del voto como mecanismo para superar la grave crisis política e institucional de Venezuela.

Acceso a la Justicia le hizo seguimiento al proceso adelantado por la AN oficialista electa en los cuestionados comicios del 6 de diciembre de 2020 y detectó seis vicios de fondo, que se señalan a continuación.

1. La dudosa legitimidad de la AN

La actual AN fue producto de un proceso electoral viciado, que comenzó cuando la Sala Constitucional del TSJ designó un CNE ilegítimo que organizó unas elecciones parlamentarias a la medida de los intereses del Gobierno de Nicolás Maduro. Las votaciones celebradas el pasado 6 de diciembre de 2020 negaron y violaron el principio democrático y el principio de pluralismo político, por lo tanto, la ciudadanía mal puede sentirse representada por este Parlamento prácticamente unicolor.

Se trata de un Poder Legislativo que carece de pluralidad, autenticidad y legitimidad, básicamente porque nació de un fraude sustentado en un sistema electoral que buscó asegurar la victoria absoluta de los candidatos del oficialismo e impidió la representación de la mayoría de los partidos de la oposición, luego de que fueran intervenidas sus juntas directivas por parte del máximo juzgado, y sustituidas arbitrariamente por dirigentes simpatizantes del oficialismo.

Las dudas sobre la transparencia del proceso comicial hicieron que decenas de gobiernos e instituciones no reconocieran sus resultados. Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció en su informe anual 2020 que:

«Las elecciones parlamentarias en 2020 fueron desarrolladas sin observación, garantías de competitividad o pluralidad, con lo que se profundiza aún más la crisis institucional, permitiendo la concentración casi absoluta del poder público en manos del Poder Ejecutivo y aumentando el margen para arbitrariedades».

2. Un comité evaluador alejado del mandato constitucional

Otro aspecto que mancha al CNE actual está relacionado con la designación del Comité de Postulaciones Electorales (CPE), instancia que seleccionó a los aspirantes a rectores. ¿La razón? Su constitución descansó en la cuestionable constitucionalidad del artículo 19 de la Ley Orgánica del Poder Electoral (LOPE), norma que estipula que el comité debe estar integrado por veintiún miembros, de los cuales once son diputados. Esta previsión es absolutamente contraria a lo que dispone el artículo 295 constitucional, el cual señala que el órgano evaluador «estará integrado por representantes de los distintos sectores de la sociedad» y no por diputados, aunque sea parcialmente.

No debería extrañar entonces que el proceso de renovación del CNE se haya dado sin dilación alguna, ya que seis de los once diputados del comité fueron de las filas del oficialismo. Como si lo anterior fuera poco, varios de los diez representantes de la sociedad civil aparecieron vinculados al partido gobernante; por ejemplo, dos de ellos integraron la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), tal como fue denunciado por Acceso a la Justicia.

Visto lo anterior, se puede concluir que si el proceso de selección del CPE no se ajustó al mandato constitucional se puede poner en tela de juicio la validez e idoneidad de la designación de los funcionarios principales y suplentes electos como rectores.

3. Una selección opaca

La selección de los representantes de la sociedad civil que integraron el Comité de Postulaciones Electorales estuvo cubierta por un manto de opacidad, pues la Comisión Preliminar en ningún momento dio a conocer la metodología para elegir a los candidatos, ni mucho menos los criterios y el baremo utilizado.

Casi sobra decirlo, pero esta manera de proceder, sin ninguna transparencia, no ofrece una garantía de seguridad jurídica. Indudablemente la falta de conocimiento acerca de cómo se eligieron los representantes de la sociedad civil dificulta establecer los controles adecuados para asegurar una integración plural e independiente de esta instancia de la AN.

4. Cambio de reglas con el juego ya iniciado

Las modificaciones que sufrió el cronograma, en particular la extensión por diez días adicionales del plazo para las postulaciones, representó otra irregularidad. No hay que olvidar que el artículo 24 de la LOPE establece un lapso de catorce días continuos, sin ninguna posibilidad de ser modificado para presentar nombres de posibles árbitros.

Pese a que el Comité había cumplido con la fase de postulación y selección de los aspirantes a rectores del CNE, la instancia evaluadora decidió abrir otra convocatoria, bajo la excusa de que la cuarentena decretada por el Gobierno para combatir la pandemia de COVID-19 impidió que muchos aspirantes pudieran hacer el trámite correspondiente.

La fijación de los lapsos en la LOPE trata de limitar la discrecionalidad del Comité de Postulaciones Electorales, al tiempo que favorecer un clima de confianza en el proceso y verificar que este se lleve a cabo según parámetros acordes al Estado de derecho y bajo criterios democráticos.

5. Postulado por uno y elegido por otro

El artículo 296 constitucional establece que el CNE estará integrado «por cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos»; tres de los cuales serán «postulados por la sociedad civil, uno por las facultades de ciencias jurídicas y políticas de las universidades nacionales, y uno por el Poder Ciudadano». No obstante, al momento de realizar las designaciones, la AN oficialista realizó unos cambios que ponen en entredicho la credibilidad del proceso. Así lo denunció la asociación civil Súmate.

La agrupación expuso el caso del exdiputado y ahora vicepresidente del CNE, Enrique Márquez, quien había sido postulado por el sector de las universidades, pero fue seleccionado por la AN como uno de los representantes de la sociedad civil. Idéntica situación sucedió con el exministro de Educación Superior y actual presidente del árbitro electoral, Pedro Calzadilla, quien fue postulado por la sociedad civil, pero fue nombrado como representante del Poder Ciudadano.

La dimensión de esta irregularidad se extiende también a los rectores suplentes Leonel Parica, Saúl Bernal, Conrado Pérez y León Arismendi, quienes fueron postulados por la sociedad civil, el Poder Ciudadano, y las universidades, respectivamente, pero fueron seleccionados por la AN en representación del Poder Ciudadano, en el caso de Parica, y por la sociedad civil el resto de los nombres.

La sustitución sin ninguna justificación de los sectores en los que fueron postulados los miembros seleccionados para integrar el nuevo CNE es un secuestro de los espacios de participación directa de cada uno de los sectores postulantes, lo que irrespeta el derecho a la participación en los asuntos públicos (artículo 62 constitucional) y, además, contradice lo dispuesto en el artículo 296 de la Carta Magna.

Cabe aclarar que la designación de las autoridades del CNE no es una potestad discrecional del Parlamento, sino una actividad reglada por una ley y que está sujeta a una serie de parámetros, los cuales deben cumplirse cabalmente.

6. Rectores con vínculos partidistas

La «despartidización» es uno de los principios que debe regir a los órganos del Poder Electoral, de acuerdo con el artículo 294 de la Constitución. Sin embargo, en la selección hecha por la actual AN esto no se cumplió. Súmate denunció que 60% de los miembros del nuevo árbitro electoral (tres rectores principales y seis suplentes) está o estuvo vinculado con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en consecuencia, se «incumple con el requisito de elegibilidad establecido en los artículos 296 de la Constitución y 9, numeral 4, de la LOPE que exigen sean personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos».

Súmate apuntó además que tres rectores principales (Tania D´Amelio, Pedro Calzadilla y Alexis Corredor) y seis suplentes (Carlos Quintero, Francisco Garcés, Leonel Parica, Rafael Chacón Guzmán, Gustavo Vizcaíno y Saúl Bernal):

«fueron objetados por nuestra organización ciudadana en el lapso legal abierto por el CPE, luego de publicadas la primera Lista de 75 elegibles preliminar del 11 de marzo y la segunda Lista de 38 elegibles preliminar del 10 de abril; por su clara y evidente vinculación con el PSUV, demostrado en la mayoría de ellos en su inscripción como militantes y en su desempeño en los cargos y funciones públicas».

Calzadilla, quien ahora preside el CNE, fue ministro de Educación Superior y de Cultura, mientras Corredor fue miembro de la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente. Por su parte, D’Amelio antes de llegar al CNE en 2007 fue diputada a la AN por el chavismo; además, tanto ella como el suplente Carlos Quintero formaron parte del CNE designado írritamente por la Sala Constitucional, mediante sentencia n° 70 del 12 de junio de 2020, y ambos han sido sancionados por el gobierno de Estados Unidos.

Las anomalías en el caso de D’Amelio no se limitan a su pasado partidista; es la única que repite como rectora, algo que parece ir a contracorriente de lo establecido en el artículo 8 de la LOPE que permite la reelección hasta un máximo de dos períodos. La funcionaria ya había sido ratificada por el TSJ en una primera oportunidad en 2016, antes de recibir una segunda bendición a mediados del año pasado. Este sería su tercer período en el organismo.

Pero no solo el chavismo parece tener a sus rectores. El vicepresidente del organismo, Enrique Márquez, fue dirigente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) y gracias a esa formación fue electo diputado durante la legislatura 2015-2020.

Finalmente, debe decirse que en el nuevo CNE aparecen rectores principales y suplentes, que fueron candidatos postulados por organizaciones no gubernamentales, como es el caso de la rectora suplente Griselda Colina y el rector principal Roberto Picón. Su presencia puede darle un nuevo aire al CNE, pero dependerá hasta qué punto prevalezcan los criterios técnicos sobre los políticos.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

Las irregularidades descritas reducen la legitimidad del nuevo CNE, lo que puede afectar su credibilidad y confianza entre los venezolanos. Sin embargo, dependerá de cómo actúe de cara a la administración de futuros procesos electorales, y ello será indispensable para poder valorar realmente su legitimidad en el ejercicio de sus funciones, así como su transparencia. En todo caso, esta nueva etapa del CNE tiene la difícil tarea de establecer un marco que garantice la reconciliación nacional por medio de elecciones justas, equitativas y libres, y para ello tiene claramente que demostrar su carácter autónomo e independiente ante los intereses políticos del Gobierno de Maduro que tiene la costumbre de que sean satisfechos sin ningún inconveniente.

19 de mayo 2021

https://accesoalajusticia.org/nuevo-cne-designado-por-an-oficialista-vie...

 8 min


Margarita Rodríguez

Hace 25 años, la microbióloga caraqueña María Gloria Domínguez Bello comenzó a hacer estudios con comunidades indígenas.

La experiencia ha sido muy reveladora. Y no sólo en términos científicos.

Al hablar sobre sus incursiones en la selva sudamericana es evidente su entusiasmo y su agradecimiento con las poblaciones que le han permitido a ella y a sus colegas entrar para conocer cómo viven.

"Tenemos mucho que aprender de ellos", dice con admiración.

En un artículo que escribió para la revista Cell en 2016 Domínguez ofreció algunos detalles de una visita que hicieron, hace varios años, a un poblado.

El primer día se concentraron en la presentación formal del equipo de investigadores ante los líderes y la comunidad, quienes habían aprobado su llegada con anticipación, y en comunicarles su objetivo.

"Ellos están familiarizados con los gusanos intestinales, algunos de los cuales son visibles. Les explicamos que hay una vida diminuta más pequeña que los gusanos: microbios en español y portugués, en el intestino, la boca, la piel, la vagina, unos pocos dañinos, pero en su mayoría buenos y que todavía no entendemos su función".

"Les hacemos saber que los pueblos tradicionales como ellos parecen tener un conjunto de microbios más diverso que el nuestro y que queremos entender por qué".

El fascinante recorrido en busca de esa explicación se lo contó a BBC Mundo.

A la caza de microbios

El dilema entre estudiar medicina o biología no duró mucho: para estudiar la primera carrera en la Universidad Central de Venezuela había que esperar un año, mientras que la segunda, la podía comenzar de inmediato en la Universidad Simón Bolívar.

Domínguez no quiso esperar y con el tiempo quedó cautivada con el microbioma o microbiota, que son los microorganismos que viven en el cuerpo humano.

Hizo una maestría en nutrición y un doctorado en microbiología en la Universidad de Aberdeen, en Escocia.

Trabajó en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas desde 1990 hasta el 2002, año en que partió hacia la Universidad de Puerto Rico para enseñar.

En 2012, decidió irse a Estados Unidos, donde vive. Ejerce como profesora de bioquímica y microbiología de la Universidad Rutgers.

Allí, lidera el laboratorio que lleva su nombre y que se enfoca en la evolución conjunta de la microbiota y el huésped, y el impacto en esa dinámica de las prácticas del estilo de vida occidental.

"La búsqueda de microbios me ha llevado a viajes a través de los intestinos de roedores, rumiantes, pájaros y humanos, a través de sabanas y selvas en América del Sur y, más recientemente, en África", contó en el artículo de Cell, que tituló: A Microbial Anthropologist in the Jungle (Una antropóloga microbiana en la selva).

Y es que, según le explica a BBC Mundo, su enfoque como microbióloga de poblaciones humanas ha sido muy antropológico.

"Mucho más que estudiar enfermedades, las preguntas que me hago son: ¿por qué tenemos esto? ¿de dónde vino esto? ¿cuándo adquirimos esta simbiosis?"

Uno de sus proyectos de investigación está enfocado en el microbioma de pueblos aislados. Estudia microbiotas que no han sido afectadas por factores como los antibióticos, las cesáreas o el exceso de limpieza.

"La idea para nosotros siempre ha sido: lo que aprendemos de ellos se lo contamos porque tienen muchísimo que enseñarnos", dice la experta.

En ese país ha estudiado diferentes comunidades indígenas como los piaroas, los guahibos, los yekwanas, los waraos y los yanomamis.

"Los primeros estudios fueron nutricionales y los hicimos en colaboración con antropólogos", cuenta.

"Estudiábamos poblaciones de diferentes etnias cerca de Puerto Ayacucho, la capital del estado Amazonas, en Venezuela".

El interés inicial era comprender su dieta, pero pronto surgió otro: "¿Cómo es posible que estas personas tengan tantos parásitos y sean asintomáticos?"

Así, cuenta, comenzó a cuestionarse: "¿No será qué evolucionamos para tener parásitos y cuando se salen de control nos enfermamos?"

Y es que muchos de los individuos que estudió en esas comunidades, "casi la totalidad, tenía protozoarios diversos".

"Encontramos que su estado nutricional, por lo menos en las poblaciones tradicionales indígenas, era excelente".

"La naturaleza les provee la dieta en abundancia, cultivan en sus jardines y van al río".

La situación cambia dramáticamente para muchos indígenas que se trasladan a los centros urbanos: "A medida que se mueven a las ciudades, ves el otro extremo: obesidad y malnutrición".

También "quería entender cómo son las microbiotas asociadas a la pérdida de la dieta tradicional y a la transición a dietas mucho menos saludables, altas en grasas y en carbohidratos, sin fibra".

Mayor diversidad

Sus estudios con algunas poblaciones indígenas reflejan una notable diversidad de microbiota entre sus miembros.

"Después de ir repetidas veces, ya nos conocían, se creó una confianza mutua", cuenta las investigadora.

En las comunidades más remotas, cuenta, han podido obtener, de sus integrantes, muestras de diferentes partes del cuerpo (piel, nariz y boca), tomadas con hisopos.

"En las heces de los yanomamis muy aislados hay casi el doble de la diversidad bacteriana que la que tenemos nosotros".

En 2015, Domínguez publicó, con otros 22 investigadores, el artículo The microbiome of uncontacted Amerindians (El microbioma de los amerindios aislados), en el que presentó los resultados de un estudio con una pequeña comunidad yanomami venezolana "sin contacto previo documentado con personas occidentales".

"En 2008, una aldea no cartografiada fue avistada por un helicóptero del ejército y una misión médica (enviada por las autoridades) aterrizó allí en 2009", indica el documento.

Conscientes de su aislamiento, solo uno de los autores, el doctor Óscar Noya, estuvo en el lugar.

Se trata de una comunidad de cazadores y recolectores, sin agricultura ni domesticación de ganado, que aceptó participar en la investigación.

"El comercio se evidenció por la presencia de machetes, latas o ropa que comúnmente se intercambian por flechas con otros yanomamis".

"La edad de las 34 personas (que participaron) oscilaba entre los 4 y los 50 años, según lo estimado por trabajadores de salud yanomamis del equipo médico".

Tras analizar su "microbioma bacteriano fecal, oral y cutáneo", Domínguez y su equipo encontraron que "albergan un microbioma con la mayor diversidad de bacterias y funciones genéticas jamás reportada en un grupo humano".

Pese a su aislamiento y "sin exposición conocida a antibióticos, albergan bacterias que portan genes funcionales de resistencia a los antibióticos, incluidas las que confieren resistencia a los antibióticos sintéticos".

Aunque los autores reconocían que el tamaño de la muestra era pequeño, destacaban que los resultados sugerían que "la occidentalización afecta significativamente la diversidad del microbioma humano".

Prácticas antimicrobianas

En nuestra entrevista, la microbióloga evocó los resultados de ese estudio.

La boca posee un gran número de bacterias, muchas de las cuales no son dañinas e incluso son beneficiosas. Sin embargo, otras pueden causar infecciones.

"Es fascinante", dice. "Ves el gradiente de urbanización clarísimo": a medida que la gente adopta el estilo de vida industrializado y vive en ciudades, adopta "muchísimas prácticas" que son antimicrobianas.

Y no sólo se trata de hábitos de higiene, sino del consumo de antibióticos, del uso de sustancias antibacterianas y de conservantes.

"Las latas no se pudren porque están llenas de inhibidores de microbios".

"En esta cultura de dietas procesadas y conservadas, hay mucho antimicrobiano que también nos estamos comiendo".

"Todas esas prácticas modernas parecieran estar causando una pérdida de la diversidad (de la microbiota) y con eso se pierden funciones".

"Paralelamente hay asociado un aumento en enfermedades inmunes y metabólicas con los estilos de vida modernos, urbanos, y pensamos que las dos cosas están unidas causalmente".

"Estamos perdiendo funciones importantes que la microbiota tiene y si ese impacto sucede muy temprano en la vida, lleva al mal desarrollo, a la mala educación del sistema inmune y del sistema metabólico".

Advierte que determinar la causalidad en humanos es muy complicado y hacer ensayos clínicos con personas es muy costoso. Por eso, el primer paso ha sido experimentar con ratones.

La limpieza

La experta señala que en las comunidades remotas, que son pueblos muy pequeños, no hay agricultura ni sistemas de producción con animales y eso tiene un efecto directo.

"Las aldeas de la selva tienen sus propias plagas, pero a menos que se introduzcan por contacto con extraños, carecen de nuestros patógenos infecciosos comunes, las bacterias relacionadas con la agricultura (E. coli virulenta, Salmonella) o los virus zoonóticos (influenza, VIH)", había escrito la experta en el artículo de 2016.

Y eso lo recordó durante nuestra conversación: "Te das cuenta de que un montón de nuestros patógenos gastrointestinales, la mayoría, vienen de nuestros sistemas de producción de carnes y aves".

Convivir con comunidades indígenas también le ha permitido conocer los hábitos de limpieza de algunas de ellas.

"Se bañan muchísimas veces al día en el río, los niños se la pasan metidos en el río".

"No usan jabón, pero es que para estar limpio te das cuenta de que realmente no necesitas usar jabones".

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"Típicamente, cuando nosotros llegamos, en los primeros días usamos yodo: una gota por litro de agua".

"Para el día cuatro, no sabemos dónde lo dejamos. En lugar de ir al río, que queda lejos, terminamos consumiendo el agua que tienen ellos almacenada".

"Todos los niños de la comunidad juegan con esa agua, meten las manos ahí, algunas veces las manos tienen heces, pero nadie tiene patógenos que transmitir, en parte porque no hay los E. colis de la vacas, la salmonela, no hay patógenos de origen zoonótico y al final terminamos todos bebiendo de esa agua".

"Si vamos a estar tres semanas, no vamos a ir al río a buscar agua cada rato y nadie se enferma".

"Esa ha sido una gran enseñanza", dice.

Sus hábitos alimenticios

En algunas comunidades, cuenta Domínguez, "dan un mes de permiso postnatal a ambos padres y después la madre se viste con su bebé y se va a trabajar. Primero, lo lleva en el pecho y después atrás".

"Esa mujeres hacen un tremendo ejercicio con un peso encima y tienen posturas correctas. Se acuclillan, una posición muy sana".

Las familias "no se sientan a comer tres veces al día, como nosotros. Típicamente se reúnen en la noche y comen juntos para conversar".

"Durante el día hay una picadera permanente. Comen un cazabe, después un cambur (banana), después otra fruta. Tienen unas piñas para morirse de buenas", dice con una sonrisa.

"Si estás comiendo fruta y cazabe todo el día pasas el día sin hambre".

"Luego, en la noche, está la sopa de pescado con tubérculo o si hay cacería, carne roja, pero lo que comen de carne roja es como una albóndiga, literalmente, cada semana. Esa es la porción y con suerte dos veces a la semana".

"Van a cazar y cuando regresan pican la presa y lo que toca por persona, porque la comparten con la comunidad, es una albóndiga".

"Es una dieta supersana. No es una dieta vegetariana, pero realmente es excepcional comer carne roja. Pescado comen todos los días en la sopa".

"La olla está hirviendo permanentemente, le echan agua, sacan el pescado, se lo comen, meten otro pescado y así siguen".

"Es muy interesante ver cómo no tienes que estar usando jabones y detergentes".

Un experimento

"Nosotros hicimos un experimento y nos estudiamos nosotros mismos, los siete visitantes. Dejamos de usar champú, jabón, pasta de dientes, pero no renunciamos al cepillo de dientes".

"Nos dijimos: ¿cuánto estamos dispuestos a renunciar, sobre todo a las sustancias, a los químicos?"

Un par de científicos, cuenta, hasta dejaron de usar las botas y andaban descalzos. "Después se sacaron las niguas (organismos diminutos)".

"No llegué a comer gusanos", cuenta, pero dos de sus colegas sí lo hicieron.

"Queríamos estudiar lo siguiente: si te incorporas en su dieta enteramente y dejas de usar champú, detergentes, jabones y cremas ¿cuánto cambia tu microbiota?"

"Nosotros no nos acercamos a la microbiota de los pobladores, pero había dos niños, de cuatro y seis años, que eran hijos de dos médicos, que sí aumentaron su diversidad y se acercaron".

"Eso fue un estudio muy pequeño, un estudio piloto, pero abrió la posibilidad de preguntarse: ¿hasta cuándo dura el desarrollo de la microbiota humana?"

Y es que se cree que en los primeros años de vida se ensambla la composición del microbioma intestinal que persistirá durante la edad adulta, cuando ese ecosistema alcanza un estado de equilibrio.

Un estudio en el que Domínguez fue coautora analizó las microbiotas de un grupo de individuos y halló que después de los tres años de edad ya no se podía distinguir a los niños de los adultos.

Pura fibra

La diversidad de microbiota óptima en cada órgano es diferente. Por ejemplo, la del intestino es distinta a la de la piel o a la de la vagina.

"La diversidad óptima es aquella en la que el órgano funciona mejor".

"Nosotros pensamos que ellos llevan una dieta y un estilo de vida con mucho menos perturbaciones antimicrobianas que nosotros y además tienen unas dietas que alimentan más a sus bacterias".

"Comen más de 100 gramos de fibra al día y nosotros (en la sociedad industrializada) consideramos que 30 gramos al día es una dieta alta en fibra. Cuando vas allá y ves el cazabe, eso es pura fibra. Comen un montón de frutas, tienen una ingesta de fibra tremenda".

"La fibra es alimento para las bacterias, no para uno", lo cual genera una condición antiinflamatoria.

Y es que los ácidos grasos volátiles, sobre todo el butirato, que producen las bacterias presentes en nuestra microbiota intestinal, son antiinflamatorios.

"Necesitas toda una diversidad para poder hacer las diferentes funciones en el tracto digestivo".

"Si pierdes esa diversidad por el repetido uso de antibióticos, probablemente estás afectando las funciones de ese ecosistema en el intestino, estás alterando las señales entre las bacterias y tus células intestinales, entre las bacterias y tus células inmunes. Perturbas el ecosistema".

"Pensamos que está habiendo una degradación de la diversidad microbiana que es importante para la salud humana y que al perder esa diversidad en la microbiota estamos perdiendo funciones también".

"Nosotros tenemos mucho que aprender de la gente que mantiene estilos de vida tradicionales, tenemos que entender por qué esos estilos son saludables".

El marcador de migraciones

Domínguez también ha estudiado el Helicobacter pylori, que es un tipo de bacteria presente en el estómago.

Aunque inicialmente se le consideró un patógeno gástrico humano, causante de úlceras pépticas y cáncer gástrico, "más tarde también quedó claro que es una flora normal, que juega un papel en la regulación de la secreción de ácido, hormonas y en la inmunidad moduladora", escribió la experta en uno de sus artículos científicos.

¿Y cómo llegó a América? La bióloga cuenta que una investigación apuntaba a que el Helicobacter había llegado a América a través de los españoles, pues en los estudios que se hicieron en algunas ciudades latinoamericanas se detectaron cepas europeas.

"El Helicobacter ha evolucionado con la humanidad desde siempre, a tal punto de que por el Helicobacter que tiene una persona, al secuenciarlo, puedes saber si esa persona es europea, asiática o indígena sudamericana, por ejemplo".

"Es un marcador de las migraciones humanas", dice.

Por eso, junto al equipo de investigadores, se planteó que "si los ancestros de nuestros indígenas son asiáticos, mongoles, ellos deberían tener el Helicobácter asiático y esa fue otra razón para meternos en la selva".

"Y, en efecto, la prevalencia en la selva del Helicobácter en adultos es sobre el 90% y las cepas que cargan son asiáticas".

Los permisos

Con el tiempo, cuenta Domínguez, "nos fuimos moviendo a comunidades más y más remotas y hemos terminado junto a equipos asociados con programas de salud".

Sus estudios siempre cuentan con los permisos de las comunidades y las autoridades de los países donde se hacen y siguen estrictas regulaciones éticas.

"Me encantan las salidas de campo", dice, aunque reconoce que realizar las investigaciones tiene sus complejidades.

"Te imaginarás la cantidad de permisos que hay que sacar para poder traer las muestras a Estados Unidos y secuenciarlas. Hay muchas limitaciones con ellas, pero tenemos la autorización para estudiarlas".

Quiere continuar con un proyecto con comunidades en la frontera entre Venezuela y Brasil, en el estado Bolívar.

"Hemos establecido contacto con estas comunidades, estamos estudiando gradientes de urbanización muy estrechos".

"Esta vez no es desde la comunidad que vive en la selva en churuatas, en chozas, al pueblo, sino comunidades que están en la selva, en las que nadie tiene economía de mercado ni dinero, en las que todos viven de la naturaleza, la pesca, la caza, de sus jardines, de su siembra".

Algunas han tenido exposición a medicinas, por ejemplo, las que tienen pista de aterrizaje cuentan con una medicatura.

De vuelta con resultados

Domínguez evoca que tanto ella como sus colegas establecieron relaciones con varias de las comunidades visitadas.

"Después de ir repetidas veces, ya nos conocían, se creó una confianza mutua".

Y con cada estudio, regresaron a presentar resultados.

"La idea para nosotros siempre ha sido: lo que aprendemos de ellos se los contamos porque tienen muchísimo que enseñarnos".

"Les decimos: 'Ustedes pueden optimizar la salud, nosotros hemos cometido muchos errores, son ustedes los que tienen que entender por qué la dieta y la actividad física que tienen es la apropiada'".

"Al final nos damos cuenta de todo lo que hemos irrespetado a la naturaleza y las consecuencias que podemos pagar", reflexiona.

"Los indígenas son tremendos líderes. Conversan sobre su futuro y el de sus hijos y lo que, en general, preferirían es contar con la tecnología y quedarse en sus comunidades porque sienten que son los guardianes de la selva. Y lo son".

"Pero también quieren tener las ventajas que ofrece la medicina y las comunicaciones".

Sin perturbar su cultura, "hay que encontrar una vía sostenible de conseguirlo", indica la microbióloga.

Y es que, como reflexionó en otro artículo científico: "Los mismos pueblos cuyos microbiomas pueden contener pistas cruciales para los avances médicos del mañana siguen pagando el enorme precio de enfermedades infecciosas mortales históricas, ahora curadas o prevenibles con la medicina occidental y las vacunas".

18 mayo 2021

BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/noticias-57021236

 14 min


Analítica.com

Editorial

No tenemos la menor duda, a estas alturas, que Colombia está siendo utilizada como laboratorio de pruebas para una izquierda latinoamericana empecinada en acceder al poder por la vía de la violencia, tras sus fracasos en Cuba, donde comienza a agonizar, y en Venezuela, donde por haberse institucionalizado con la torpeza como bandera, la violencia es su arma pero no su conveniencia. La que espera confiada la resurrección ética de Lula Da Silva y la definición de mando de Cristina Kirchner. La que tropezó en Ecuador y empieza a temer un nuevo fracaso ciudadano en Perú.

Colombia ha sido por décadas una gran democracia trabajadora y progresista, la gran defensora del emprendimiento privado y la confiabilidad de sus trabajadores, sentada sobre volcanes de violencia, unos humeando y gruñendo en los campos, ya con lava en Venezuela, y la que está quieta pero no dormida en el resto del país. Un Yellowstone suramericano.

El problema en Colombia es que esa violencia de repente dejó de ser lejana, guerrillera y narcotraficante, y surge como lava social, como hartazgo ciudadano. Y de cómo termine, depende en mucho el futuro social latinoamericano. Si es que un gobierno amenazado y nervioso no termina de comprender que la paz no viene con las armas en la mano, sino con ajustes socioeconómicos tan sonoros como las explosiones.

https://www.analitica.com/el-editorial/las-bardas-del-vecino-ardiendo/

 1 min


Eddie A. Ramírez S.

Cuando un equipo deportivo pierde varios partidos, pocos se molestan en indagar sobre las causas. De inmediato, los fanáticos descalifican al director técnico, obviando que a veces las derrotas son consecuencia de no disponer de recursos para contratar mejores jugadores. Alguien tiene que ser la cabeza de turco para desahogar la frustración. ¿Será este el caso de nuestro liderazgo político y de los liderados? ¿Debemos sustituirlo porque no ha logrado cumplir la promesa de sacar al usurpador Maduro? ¿El fracaso ha sido por ineptitud de los líderes o por fortalezas del usurpador? ¿Juan Vicente Gómez, Chapita Trujilo, Tacho Somoza, los Castro y otros se mantuvieron varias décadas en el poder por culpa de la oposición o porque contaron con una Fuerza Armada y un Poder Judicial sumisos y una población sometida por el terror?

Rechazo a Maduro: Las encuestas son contundentes. El rechazo a Maduro supera el 80 por ciento. Él ha pagado los errores de Chávez con las expropiaciones y estatizaciones, además de su ausencia de carisma y errores propios, quiebre de todas las empresas estatizadas, así como el desastre de los servicios de electricidad, salud, educación e infraestructura por ineptitud y corrupción, además de la hiperinflación.

Poca aceptación del liderazgo opositor: Lo anterior explica el gran rechazo a Maduro. Pero ¿cómo entender la poca aceptación del liderazgo opositor? Moisés ofreció la Tierra Prometida. Tardó 40 años, pero salvo un pequeño intento de motín, el pueblo respetó su liderazgo. En nuestro caso, cometimos el error de permitir que Chávez se apoderara de las instituciones con la Asamblea Constituyente de 1999. Ese error es responsabilidad de algunos de los dirigentes actuales, pero no de los más jóvenes como Guaidó, María Corina y Leopoldo López. Quizá esa poca aceptación se deba a que tenemos la tendencia a no evaluar las fortalezas del régimen, a que el hábito de la persistencia no está muy arraigado, a la desesperación por la difícil situación socioeconómica, a cierta inclinación a descalificar por cualquier motivo, a que le prestamos atención a cualquier improvisado en política y a que las redes sociales nos convirtieron a todos en opinadores. ¿Qué hacer? Un grupo de distinguidos ciudadanos está asomando la atractiva idea de realizar una consulta popular para legitimar el liderazgo. ¿Aceptarán los dirigentes medirse? ¿Estará interesado el ciudadano común en esa consulta? ¿Es el momento oportuno?

Posible negociación: Existe una duda razonable de que el régimen acepte negociar o que diga que sí, pero no ceda ni un ápice. Sin embargo, no es razonable que de inmediato algunos opositores se opongan a emprenderla. ¿Qué se esgrime? 1- Los moralistas: argumentan que con malandros no se negocia. Respetamos a quienes defienden esta posición idealista, pero cabe preguntarles qué es peor, si negociar con bandidos o dejar que gran parte de la población sufra penurias. 2- Los escépticos: alegan que como los anteriores intentos fracasaron, este también fracasará y solo sería legitimar al régimen. Evidentemente, este es un argumento poco racional. Si así fuese, nunca habrían terminado las guerras. 3- Los ilusos: Predican que hay otras vías, como la insurrección popular y la intervención regional. Quienes hemos estado durante muchos años en protestas de calle y hemos visto caer a valientes jóvenes y no tan jóvenes, estamos claros que esas protestas tienen sus límites en tiempo, espacio e intensidad; en cuanto a la intervención regional, está demostrado hasta la saciedad que ningún país está dispuesto a enviar sus soldados para acatar el compromiso de proteger. 4- Los optimistas: Predican que una cosa es el Alto Mando corrupto y otra el resto de la oficialidad. Cierto que existe esa diferencia, pero es bueno recordar que desde que se creó el ejército, solo el 18 de octubre de 1945 hubo un alzamiento exitoso sin intervención del Alto Mando. Es posible y deseable, pero es una incógnita que no depende de los civiles, ni de los militares retirados. 5-Los caza güiro: Están agazapados esperando cualquier traspiés del liderazgo para criticar.

Lo sensato: Pareciera que lo sensato es no descalificar a nuestra dirigencia, a pesar de sus puntos débiles. Esperar, con todas las dudas, que haya una negociación positiva. Se conoce que hay conversaciones y que Maduro y su combo están pidiendo cosas inaceptables. Era de esperar. Cuando se inicia una negociación, las partes exigen todo, para ir cediendo gradualmente. Capriles y Eduardo Fernández no han debido reconocer de inmediato a este CNE y Picón y Márquez no han debido aceptar ser rectores, ya que eso nos debilita en la negociación. Como dice Beatriz García, Coordinadora Nacional de Gente del Petróleo, “ la oposición está activada ,pero dividida, cada grupo se cree dueño de la verdad. No permitamos que el régimen logre su objetivo”. Si se quiere avanzar las partes deben ir cediendo, aunque el régimen es el que tiene que ceder más, pues es quien ha violado la Constitución. El Acuerdo de Salvación Nacional presentado por el presidente Guaidó puede ser la base de la unión y reconciliación. No perdamos la oportunidad.

Como (había) en botica:

Con el asalto del régimen al periódico El Nacional se le dio otro zarpazo a la libertad de expresión y a la propiedad privada. Nuestra solidaridad con su director y personal.

El secuestro de los generales retirados Ovidio Poggioli y Jorge Zedán Abudey es otra arbitrariedad por la que tendrá que responder Padrino López.

Diosdado Cabello hizo el ridículo al amenazar con llevar la guerra a territorio colombiano. La realidad es que la guerrilla de la FARC asesinó y secuestro a soldados venezolanos por una pésima operación de la Fuerza Armada de Maduro, Padrino y Ceballos.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

Un miliciano, al ver con cara de preocupación a sus compañeros de destacamento, les preguntó ¿Qué les pasa? y la respuesta no se hizo esperar:

- Hemos pasado de la euforia a la frustración, dijo uno de ellos.

¿Cómo así camarada? explíquese mejor.

- Bueno, todos nosotros, en nuestra unidad de combate miliciano, fuimos sujetos de una alegría sin límites al conocer que el camarada Diosdado había ganado la demanda contra el pasquín oligarca imperialista “El Nacional”. Nuestra euforia, alcanzó niveles orgásmicos al producirse el allanamiento del edificio de ese diario. Todos en el destacamento, pusimos rodilla en tierra y gritamos “Se hizo justicia”. Derrotamos la intransigencia contrarrevolucionaria de la oposición y ahora, nos toca a través de ese medio comunicacional, que presentaremos como “El Nuevo Nacional” llevar la verdad revolucionaria a nuestro pueblo.

En su momento, nos hacíamos la ilusión de ver en el nuevo equipo de dirección a los consecuentes camaradas Earle Herrera, Ernesto Villegas, Luis Hugas, Pedro Carvajalino, Juan Barreto, Maripily Hernández y Desirée Santos Amaral. Pero, la realidad fue otra….

-¿Por qué dice eso camarada?

Diariamente, durante quince días, progresivamente la frustración se fue adueñando de mi conciencia y activismo revolucionario. Día a día, preguntaba en el kiosco de la esquina por “El Nuevo Nacional” y siempre me daban la misma respuesta “no ha llegado”. Pensaba que a lo mejor era un problema logístico de distribución, pero, con el correr del tiempo y no ver hecho realidad la circulación de nuestro medio comunicacional, opté por preguntarles a los comandantes de mi unidad, recibiendo como respuesta “No tenemos información sobre ese tema” métete en la red a ver que consigues.

Asumiendo el papel de “Web-on”, me metí en Google y conseguí www.elnacional.com

Pero, mi frustración y arrechera fue mayor, al ver que el pasquín seguía en manos de la oligarquía contrarrevolucionaria imperialista. Entonces me pregunto ¿Para qué carajo allanamos ese periódico?

Ahora, me consigo como respuesta “que el camarada Diosdado cederá la sede para que allí funcione la Universidad de la Comunicación recién creada por el camarada Maduro”. Pensar, que una universidad es solo un edificio es una gran equivocación, es no ver el error de las “Aldeas Universitarias” o el de la “Universidad Bolivariana”

No nos equivoquemos, el allanamiento a ese diario es para instaurar “La Libertad de Expresión Revolucionaria” y no para estar pensando, en pajaritos preñaos, de crear universidades. Pasemos de Web-ones a Web Patria o Muerte.

En revolución todo fuera de ella nada.

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Maxim Ross

El año pasado publiqué este artículo que, creo, tiene plena vigencia, a raíz de las probabilidades de una negociación política sobre nuestro futuro. Ahora lo reitero.

Venezuela está en peligro de que un destino inercial se le imponga, siga siendo presa fácil del ajedrez internacional y termine organizada bajo el “modelo chino”, que sucumba como “modelo ruso”, que termine como Cuba o que la organicen los intereses políticos y de seguridad interna de los Estados Unidos. Ninguno de esos destinos concuerda con el supremo interés de la sociedad venezolana de desarrollarse sobre sus propias fuerzas, por lo que es indispensable y urgente promover una reacción para contrarrestar esa inercia. No se trata de promover la autarquía y nuevos nacionalismos, porque diferenciamos claramente esta inercia de cualquier otra iniciativa de cooperación e integración internacional.

Frente a ese escenario no podemos seguir siendo espectadores pasivos e imagino que esta percepción la comparten muchos venezolanos. Por esa superior razón, invocamos la necesidad de desarrollar una cierta capacidad nacional que tenga como objetivo táctico ofrecer una respuesta independiente frente a ese juego de poderes y, como objetivo estratégico recuperar y consolidar las fortalezas que históricamente han construido la Venezuela que todavía hoy tenemos, a pesar de la masiva destrucción de su economía, de sus instituciones, de su historia, de sus talentos, sus valores y costumbres.

La sociedad civil organizada[1] es la llamada a construir y consolidar sus capacidades, siendo que es ella la que tiene real existencia y revela las verdaderas fuerzas de una sociedad. Sus trabajadores, sus empresarios, sus profesionales, sus maestros, sus médicos, sus medios de comunicación, sus hospitales y escuelas, etc. etc. conforman ese conglomerado que constituye una Nación.

Para lograr el primer objetivo y no quedar sujetos a esos intereses geo – políticos internacionales es imprescindible que ella se exprese y coloque su principal foco de atención en ampliar y profundizar sus capacidades, institucional, cívica, productiva y regionales y locales, tales que sumadas en un todo, consoliden una capacidad nacional que está allí latente y que permitiría una recuperación integral de Venezuela, apoyada por instituciones y gobiernos fundados en principios de auténtica solidaridad internacional y sin necesidad de la tutela de aquellos poderes. Definamos, entonces, cada una de esas capacidades.

Capacidad Institucional.

Solo el hecho de estar la sociedad civil organizada, parcial o totalmente, genera una fuerza que debería ser aprovechada en la dirección que exigimos, pero la pierde y se hace más débil en tanto cada organización se concentra en defender sus intereses legítimos[2], pero que reunidas cada una de ellas en una que las articule reforzaría su poder institucional. Un alegato por sus intereses o necesidades generales, tales como la vigencia de la Constitución, el restablecimiento del orden democrático o del Estado de derecho o, precisamente, si alzara la voz ante la inercia que arrastra a Venezuela, multiplicaría y potenciaría ampliamente su capacidad institucional.

Capacidad Cívica.

Hay derechos preservados en la Constitución y en el Derecho Internacional que pueden servir de base para articular el fortalecimiento de una capacidad de la sociedad civil que, a veces, aparece disgregada y aislada, cuando es solamente tema y referencia de organizaciones especializadas, sea el tema de la salud, de la seguridad social, de los presos políticos o de cualquier otra, que son el objeto de lo que llamamos “Derechos Humanos”, pero que no terminan de vincularse entre sí, pero que si se pudiesen entrelazar y elevarlos a una categoría de mayor calibre estaríamos frente a la creación de un concepto más amplio que podemos llamar “Capacidad Cívica”.

La defensa de las instituciones democráticas forma, obviamente, parte de esta capacidad, pero ella queda vacía y solo en un plano formal, si no va acompañada de la plena incorporación de los sectores marginados o en situación de pobreza en su ejercicio. Democracia y pobreza no son compatibles. Por tanto, un esfuerzo productivo orientado en esa dirección contribuye a afianzar las anteriores capacidades.

Capacidad productiva.

Cuando hablamos de “capacidad nacional” podría entenderse que estamos proponiendo un regreso a los esquemas de “independencia y soberanía económica” que surgieron paralelos a las doctrinas económicas que orientaron los comienzos de la industrialización venezolana, el proteccionismo y la sustitución de importaciones. Nada mas lejos de la realidad actual. Venezuela posee un sin número de ventajas comparativas y competitivas[3] basadas, unas en sus recursos naturales y otras en la creación de ellas, tales que pueden permitir razonablemente consolidar su capacidad productiva.

Ahora que el petróleo no parece ser quien protagonice el crecimiento económico y el Estado pierda un peso equivalente, hay una excelente oportunidad para que la producción, primero se independice tanto como sea posible de aquellos y, segundo, se cimente en el desarrollo de sus propias fuerzas y lo haga fundamentándose en reglas de mercado y en el protagonismo del sector privado venezolano. Venezuela debe pasar del modelo mercantilista que la guio en los últimos aňos a una moderna economía de mercado, integrada externamente y bajo los criterios, las experiencias y actualizaciones teorías y prácticas que el mundo experimenta hoy día.

Si a esa capacidad productiva se le incluyen reglas del juego que modifiquen sustancialmente componentes tradicionales de distribución del ingreso y de la propiedad, entonces sus promotores deben propiciar una nueva alianza entre el capital y el trabajo que al colocar el tema de la pobreza como una alta prioridad para los productores. Si, además, el talento, el conocimiento y la educación deben ser articulados en esta dirección para completar la ecuación productiva. Un último componente cierra este circuito virtuoso: las capacidades regionales y locales.

Capacidades regionales y locales.

Venezuela tiene que volcarse completamente hacia adentro, cerrar el capítulo centralizador y estimular agresivamente el desarrollo de sus regiones y localidades que concuerdan con sus vocaciones económicas. Esta tiene que ser la “columna vertebral” de la capacidad productiva. No se trata, de nuevo, de regresar al modelo “desarrollo hacia adentro”, marcado por el proteccionismo, el populismo y el dirigismo estatal. La coincidencia con las ventajas competitivas que tiene cada región o cada localidad debe garantizar que sean actividades productivas auto suficientes, rentables y sostenibles.

Finalmente, la construcción de una sinergia entre las capacidades institucionales, cívicas, productivas, regionales y locales permitiría que Venezuela construya una capacidad nacional que la aleje del modelo de dependencia del petróleo y de los avatares internacionales que mantuvo a lo largo del tiempo. Venezuela podría convertirse en un como muchos, en un país normal donde las capacidades internas amortigüen perversas influencias internacionales.

[1] Llamo Sociedad Civil Organizada a todas aquellas instituciones que se han constituido formal o informalmente y que tienen la propiedad de ser representativas de sus respectivos miembros. Excluyo expresamente a los partidos políticos como miembros natos de ella, para hacer transparente la definición de sus capacidades propias.

[2] Entendidos por aquellos atinentes a su rol: salarios – trabajadores, libre empresa – empresarios, agricultores, industriales, gremios profesionales, etc., etc.

[3] Hablamos de energía barata, alúmina, turismo, agroindustria, metalurgia, derivados de petróleo y aquellas derivadas de una basta experiencia industrial como lo desarrollado en la zona central del país.

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​José E. Rodríguez Rojas

Después de un largo y accidentado periodo de edición, acaba de ser publicada la obra “Los rostros de la ausencia”, del Prof. German Pacheco Troconis, la cual compila los perfiles biográficos de 76 ingenieros agrónomos y profesionales de áreas afines, que hicieron posible el nacimiento de la carrera de agronomía en Venezuela y jugaron un papel relevante en la construcción de la Facultad de Agronomía de la UCV. La obra es una edición conjunta de la Academia Nacional de la Ingeniera y el Habitat y de la Revista de la Facultad de Agronomía de la UCV.

Pacheco Troconis es egresado de la Facultad de Agronomía de la UCV (Fagro UCV), donde también obtuvo un magister en Desarrollo Rural. Posteriormente ingresó como docente e investigador a esta institución En condición de tal llevó a cabo sus estudios de doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la especialidad de Historia Económica. Desde hace varios años es profesor jubilado y se ha mantenido activo en las actividades de investigación en el área de historia de la agricultura venezolana, en la cual se ha centrado en el tema de la educación agrícola superior.

Señala la Dra. Yajaira Freites, del Centro de Estudios de la Ciencia del IVIC, que Pacheco Troconis ha laborado desde hace varias décadas en la historia institucional de la agronomía venezolana, lo que ha dado lugar a varios trabajos que han dado a conocer cómo la misma se ha establecido en la sociedad venezolana. La Dra. Freites, en el prólogo a la obra, define la agronomía como una interdisciplina, que los biografiados contribuyeron a crear en el periodo inmediatamente posterior a la muerte del general Juan Vicente Gómez. Esta interdisciplina cubre botánica, fisiología, microbiología, química, genética, economía, política agraria, documentación, entre otros, porque la actividad agrícola en un asunto complejo y esa multidimencionalidad es lo que está presente en estos Rostros de la ausencia que Pacheco Troconis rescata de los archivos de las instituciones relacionadas con el agro.

El autor señala que la obra busca rendir un reconocimiento a los ingenieros agrónomos y profesionales de áreas afines, ya desaparecidos, que hicieron posible el nacimiento de la carrera de agronomía en Venezuela y jugaron un papel relevante en la construcción de la Facultad de Agronomía de la UCV, primera institución de su tipo en el país. Los perfiles biográficos que se presentan son un testimonio de este reconocimiento, para dar a conocer los nombres y afanes acerados de los pioneros y constructores de la carrera de agronomía de la UCV y rescatar su memoria del olvido. Enfatiza Pacheco Troconis que visibilizar estos rostros de la ausencia, estos profesionales que en el ayer dejaron lo mejor de sí, de su vida profesional y personal para conformar nuestra institución y construir el perfil de la carrera, es tarea que apremia en la Venezuela de hoy, angustiada y ayuna de memoria.

La obra es el resultado de una investigación de largo aliento sobre la historia institucional de la agronomía venezolana. Dicha investigación se ha soportado en entrevistas a los creadores de Fagro UCV, que el autor llama “pioneros”, que todavía contaban con vida para el momento de la investigación. Incluyó también conversaciones con algunos discípulos y contó con la colaboración de los familiares de los ya desparecidos. Contempló una minuciosa investigación documental que implicó la búsqueda y consulta de documentos oficiales en los archivos de las instituciones relacionadas con el agro. Consulta de referencias bibliográficas, hemerográficas y digitales. Se nutrió además de información proveniente de otros trabajos del autor.

Señala el autor que para el desarrollo de la investigación existieron limitaciones para la obtención de información en los repositorios de las instituciones agrícolas, que han tenido a su cargo el proceso de institucionalización de las ciencias agrícolas y el desarrollo de nuestra agricultura. Este aspecto es enfatizado, en el prólogo, por la Dra. Freites quien destaca las limitaciones que enfrentó el autor al consultar los archivos de las diversas instituciones relacionadas con el agro, algunas de ellas extintas cuyos registros corren el riesgo de desaparecer debido a la moda política reciente de rebautizar, desmembrar o arrejuntar oficinas y entes del Estado.

Finalmente el autor señala las particularidades que caracterizan el inicio de los estudios de agronomía en un país petrolero como Venezuela. Destaca que los estudios de agronomía surgen en los países agrarios, como los del cono sur respondiendo a las presiones de los agricultores. En contraste, en un país petrolero como Venezuela acostumbrado a importar lo que come, los estudios de agronomía surgen como parte de los planes de modernización, en los años inmediatamente posteriores a Gómez impulsados por una elite ilustrada de la cual formaban parte Alberto Adriani , Diógenes Escalante y Caracciolo Parra Pérez, quienes expusieron la necesidad de formar una elite técnica capaz de afrontar los retos que la modernización del agro planteaba. En este entorno se inscribió la creación en 1937 de la Escuela Suprior de Agricultura y Zootecnia que luego, una década después, se transformaría en la Facultad de Agronomía de la UCV. En el momento que se planteó la creación de la Fagro UCV la nueva institución se nutrió de un grupo de extranjeros que vinieron con su equipaje de conocimientos, libros e instrumentos; a estos se unirían los pocos agrónomos nativos graduados en el exterior y las germinales promociones de la Escuela Superior de Agricultura y Zootecnia.

La obra comentada puede ser consultada en su versión electrónica en internet, en la página web de la Facultad de Agronomía de la UCV. Al abrir la página, en el lado izquierdo de la misma aparece un menú de opciones en el cual hay que seleccionar “Biblioteca”, luego “Publicaciones” y “libros publicados”, lo que dirigirá al interesado a acceder a la obra en cuestión.

Profesor UCV

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