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Opinión

Américo Martín

Los desencuentros entre factores principales de la oposición no dejan de ser agobiantes y desesperanzadores. El efecto es diabólico, se expande una terrible sensación de pérdida sin retorno. No obstante, obran dinámicas capaces de restablecer el equilibrio y reimpulsar el anhelo de cambio democrático.

Si oposición y gobierno acusan visible desgaste, aquella sigue siendo la tendencia del progreso y ésta la expresión en ruinas de utopías impresentables. Concentra en su mano las palancas principales del poder, cercado por la Asamblea Nacional, cuyo líder, Juan Guaidó, desempeña un interinato presidencial ampliamente reconocido por calificadas fuerzas solidarias. Por fortuna, el oficialismo no ha logrado imponer la plenitud del poder y los recursos que monopoliza, a la imparable crisis que hunde a Venezuela.

Capítulo especial viene a ser el de la Peste Negra, el covid-19, que le ha declarado la guerra a muerte a la especie humana. Sería un exabrupto cargarle la culpa de ese mal universal a Nicolás Maduro y su entorno. No lo es, en cambio sí lo es, imputarle el mal manejo y la pésima preparación para afrontarlo, como lo demuestra holgadamente, el segundo informe de la prestigiosa Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Es de esperar que no sea tan indecorosamente desdeñado por el gobierno, como sucedió con el anterior, cuyas consistentes verdades resultaron abrumadoras. Dice este segundo informe:

  • El número de pruebas positivas sigue siendo insuficiente; no se aproxima al número real de personas infectadas. Los casos que reporta diariamente el gobierno continuarán sin reflejar el daño real. La propagación del virus es más rápida que el aumento de la capacidad diagnóstica. Se calcula que para inicios de septiembre se superaron ¡Los 4 mil infectados por DIA! Y si se mantiene la desatención actual llegaríamos ¡HASTA 14 MIL DIARIOS!

Semejante escándalo tiene connotaciones explosivas. Miraflores ha declarado que de todas todas las parlamentarias se producirán el 6 de diciembre. Si solo tomáramos la incidencia de la pandemia, da para dudarlo muy seriamente. La contradicción en la cúpula de Miraflores es dramática.

Obsesivamente se nos pide no salir de la casa, y no menos obsesivamente se nos presiona a entrar en la más notable dinámica de calle.

Lo más pintoresco es que tanto en punto a retornar a clases el 16 de septiembre, como a salir a votar en pleno auge de la pandemia, se incurre en un contrasentido a conciencia. Más grave aún es la insistente campaña a salir a la calle en masiva contravención de la ya aburrida exigencia de permanecer en ella contra viento y marea.

¿A quién responsabiliza el ciudadano de causar este desbarajuste general? La encuesta FVM/UCV es clara como el agua clara, sencilla como el pan de canilla. Nada menos que 88% apunta con el dedo acusador a Nicolás Maduro. La gente votaría casi por reflejo condicionado contra los candidatos del madurismo. Razón más que natural, para que por medio del sufragio, si las condiciones de transparencia fueran medianamente creíbles, transcurra el cambio.

Observé que un bárbaro prejuicio envenenó las relaciones entre organizaciones, grupos y personalidades con el perverso daño que era de esperarse. Se impone pues restablecer el sentido común para alcanzar, si fuera factible, la necesaria unidad sin exclusiones.

No sé si habrá elecciones, habida cuenta de las muchas dificultades que las asedian. Solo sé que son la principal fortaleza de la democracia y que de abrirse una posibilidad de trabajar unidos por ellas, no debemos rechazarlas. Lo cierto es que en todas consultas de opinión prevalece la alternativa democrática.

Acabamos de presenciar en las elecciones de Belarús el mecanismo en acción de un fraude resistido por el pueblo y sostenido por la poderosa Rusia, dispuesta a conservar con uña y dientes la presa que tiene en la mano. El pueblo bielorruso borró los últimos vestigios de la popularidad que alguna vez tuvo Lukashenko, dictador con pretensiones de perpetuidad, que respondió a la aplastante mayoría decretando un fraude tan inflado como increíble, que resultó condenado unánimemente por la Unión Europea.

Pero en beneficio de la unidad venezolana, afectada por la falsa disyuntiva de votar o abstenerse, la opción de suspender o posponer las elecciones parlamentarias podría ser una obra pacífica del covid-19 y un regalo inesperado para sus declarados enemigos. Es un reto de difícil manejo por todas las partes, no obstante el rostro más ominoso de la realidad podría ser el mejor remedio casero para los púgiles y seconds del cuadrilátero.

Twitter: @AmericoMartin

https://talcualdigital.com/retomando-la-ruta-por-americo-martin/

 3 min


Alejandro J. Sucre

El sector privado organizándose aún más, podría hacer propuestas para tomar la iniciativa e impulsar la economía nacional. Es una gran oportunidad que tanto el sector oficialista como el sector oposición creen que la actividad de los ciudadanos es la única que puede impulsar la economía. Por lo tanto, el sector privado podría contribuir a la economía venezolana desarrollando un conjunto de propuestas para recanalizar las sanciones y para mejorar las reglas de juego para la inversión, a fin de recuperar la infraestructura, rescatar empresas del Estado y para la creación de puestos de trabajo sin inflación.

Para superar el tema de las sanciones económicas de EEUU y poder invertir en el rescate de empresas del Estado y reestructurar deuda externa del sector público, los dirigentes del sector privado pudieran organizarse y proponer al oficialismo y a la oposición la creación de: 1.- nuevas leyes que faciliten la inversión privada en las empresas del Estado en los distintos sectores de la economía; 2.- recomendar la creación de un organismo auditor Ad hoc que vigile los flujos de caja que las privatizaciones y empresas del Estado generen. A este organismo auditor deben ser invitados representantes de bancos extranjeros reconocidos para que observen el cumplimiento de las normas de prevención de capitales ilegítimos, y que supervise los pagos y la calidad de proveedores; 3.- crear un fideicomiso para colocar los fondos que las empresas del Estado privatizadas generen al fisco; 4.- crear un fondo para financiar la participación del ciudadano y la democratización en el rescate de las empresas del Estado a través de instituciones internacionales. Aprovechar que ya hay una política muy asertiva de mercado de valores para estimular la democratización del capital en Venezuela. Estoy seguro que el oficialismo apoyará esta propuesta y que la Administración Trump también quiere buscar alternativas a las sanciones económicas. Existen mecanismos para superar las sanciones económicas aún dentro del contexto de pugnacidad política.

Aunque existe mayor libertad en los mercados cambiarios y de precios, el sector privado organizado puede ayudar a racionalizar la política monetaria para evitar la hiperinflación. Tal vez el sector privado puede negociar puestos en la Junta Directiva del BCV y esto podría ser un camino para generar una Venezuela que dependa más de la inversión y menos del dinero inorgánico. La inversión privada y el crédito a largo plazo surge cuando no hay inflación. 5.- El sector privado debe estimular la conversión de deuda externa en inversión petrolera para pagarla; y 6.- Aupar la inversión privada y las licitaciones para proyectos de infraestructura y de servicios públicos en todos los estados para ir atacando las enormes deficiencias en los servicios básicos.

Lo positivo de hacer propuestas debe traspasar el pensamiento simplista de: serán aceptadas o no. Siempre van a haber ajustes. Siempre van a tardar en ser escuchadas. Pero hacer propuestas, organizarse y hacer planteamientos desde el sector privado a los dirigentes políticos de nuestra nación, a los dirigentes de otras naciones y a la sociedad en general no es perder tiempo. Es generar reflexión, es organizar nuestras propias ideas, es ayudar a cada parte entender (incluyendo al sector privado) dónde nos equivocamos y cómo podemos contribuir, es escuchar contrapropuestas, es razonar en equipo, es aprender. Los cambios irán llegando más rápido y más sólidos que por otras vías.

Twitter@alejandrojsucre

 2 min


Carlos Raúl Hernández

Los muertos que tu mataste, no gozan de buena salud

Una gran sorpresa encontrarme de frente al hombre con cara de mármol. Sus facciones eran normales, perfectamente humanas, como cualquiera, aunque, naturalmente no se movían y tenía unas vetas que parecían cicatrices. Pensé “este señor es ideal para dar malas noticias, decir verdades rudas, pero también para ocultar sus actos, urdir enormes distorsiones y desvaríos. Y sobre todo para escurrir sus errores”.

Pertenece a un grupo de individuos con rostros minerales y destacada vida pública, para desgracia de la gente, apasionados de un oficio del que no tienen idea, la política, aunque, por sus investiduras, les han creído lo que dicen. Uno de los más grandes tratadistas de política del siglo XX, el Premio Nobel Joseph Schumpeter, dijo que la sociedad estaba en problemas “cuando opiniones de intelectuales, deportistas, artistas, figuras religiosas o de farándula, marcaban o dirigían la política”.

Según él, quien no es político de oficio “tiene al respecto juicios como los de un niño de 10 años”. Si observamos la trayectoria del hombre de cara de mármol y la de sus colegas, son de los criterios más extraviados que conozco, en un país donde el extravío es ley en los últimos 30 años, vagamos como almas en pena en la oscuridad y seguimos a quien grite más duro o haga el discurso más demagógico y alocado.

Según Schumpeter un físico nuclear o un poeta que opinen de biología o de política, se arriesgan a decir babosadas, tal como un político que diserte de física o de neurociencia. El país se perdió precisamente porque ignaros, aficionados a la política adquirieron estos treinta años una influencia fatal para el destino común. En tiempos idos el hombre con cara de mármol, vinculado desde fuera, claro, a la izquierda radical, cuestionaba con sarcasmos a quienes buscábamos regresar al camino democrático.

Historia sin fin (de errores)
Él, naturalmente sin haber tocado nunca un arma, ¡en horabuena!, estimulaba a mantener la insurrección, frente a “traidores que querían integrarse al sistema”. Apoyaba con pasión las sociedades justas que “se construían” en Cuba y Nicaragua. Más adelante pasaba de reunión en reunión para derrocar a Carlos Andrés Pérez, al infernal neoliberalismo, apoyó los golpes de Estado y luego a Caldera y el chiripero.


El siguió a Chávez, nuevo mesías, providencial, luminoso, que metería en cintura a los capitalistas y la oligarquía, según lo planteaba la teología de la liberación, y distribuiría la riqueza entre los pobres. El resultado fue el mismo de todas las revoluciones socialistas que en el mundo han sido. Al sacrificar las instituciones “para hacer el bien a las mayorías”, haces el mal a las mayorías y te quedas también sin instituciones.

Los únicos cambios sociales deseables son los que estimulan los equilibrios y la cohesión, nunca el odio y el conflicto. Cuando el caudillo arrancó su campaña triunfadora en el barrio 23 de enero de Caracas en 1998, con una misa popular, allí brilló cara de mármol. Se desmarcó de la revolución cuando lo hizo la mayoría de la gente y se prueba que cuando dirigentes y dirigidos tienen el mismo nivel de razonamiento, las sociedades corren la suerte que decía Schumpeter.

Luego cara de mármol impulsó la cadena de locuritas que llevaron a la abstención en 2005, que selló nuestro destino con una marca oscura. La oposición desapareció en esa fecha, pero en 2006 retoma el camino electoral hasta el gran triunfo de 2015, y en ese trayecto, por fortuna, los cara de mármol pierden espacio ante los partidos.


Hacerse el loco y culpar a otros
El país celebraba en las calles la Asamblea Nacional, y los previsibles triunfos en las consecutivas elecciones, pero el demonio de su naturaleza los desvió del camino y procedieron a liquidar lo conseguido. Para asombro del público, en vez de correr para el home, jefes sandios y los cara de mármol ¡corrieron para segunda! “¿Para qué gobernaciones: queremos el poder?” y se fueron detrás del arca perdida, “el revocatorio” que se requería un dedo de frente para saber no existiría.

La estulticia acabó todo, en vez de ejercer la potencia que la sociedad les otorgaba y que el gobierno reconoció, como plasma la fotografía de Diosdado Cabello y Cilia Flores en su bancada, y el discurso de Maduro ante la cámara. Los desvaríos: RR, “calle-calle”, “trancones”, “hora cero”, “maduro vete ya”, la ofensa a los militares (“el cartel de los soles”), la abstención, el Frente Amplio, “si o si”, 30A, 16 de julio, “Gedeón”. Destruyeron la AN, desastroso balance de gestión.

Esos insólitos episodios asesinaron a la oposición y mostraron al mundo que era difícil conseguir un grupo dirigente menos apto. Suena razonable decir que el sepelio sean las parlamentarias de diciembre. A la luz de los fracasos interminables, tal vez es un paso necesario enterrar los muertos políticos ese día. Lo que hemos pagado en décadas de ineptitud parece demostrar que ese “liderazgo” terminó, y que cualquier país merecería otro.

Pero si es posible que el 6D vayan los camiones por las calles para recoger los cuerpos, ojalá los cara de granito se retiren a hacer cualquier cosa menos dañina que la que han hecho hasta ahora. Que Dios los ilumine para que entiendan cuánto menoscabo le hicieron a este pobre país en treinta años.

@CarlosRaulHer

 4 min


Dani Rodrik

El régimen de comercio internacional que tenemos ahora, expresado en las normas de la Organización Mundial del Comercio y otros acuerdos, no es de este mundo. Fue diseñado para un mundo de coches, acero y textiles, no para un mundo de datos, software e inteligencia artificial. Ya bajo una severa presión por el ascenso de China y la reacción contra la hiper-globalización, es totalmente inadecuado para enfrentar los tres principales desafíos que estas nuevas tecnologías plantean.

Primero, está la geopolítica y la seguridad nacional. Las tecnologías digitales permiten a las potencias extranjeras hackear redes industriales, realizar ciber espionaje y manipular los medios sociales. Rusia ha sido acusada de interferir en las elecciones de los Estados Unidos y otros países occidentales mediante sitios de noticias falsos y la manipulación de los medios sociales. El gobierno estadounidense ha tomado medidas enérgicas contra el gigante chino Huawei por temor a que los vínculos de la empresa con el gobierno chino conviertan sus equipos de telecomunicaciones en una amenaza para la seguridad.

En segundo lugar, hay preocupación por la privacidad individual. Las plataformas de Internet son capaces de recoger enormes cantidades de datos sobre lo que la gente hace en línea y fuera de ella, y algunos países tienen normas más estrictas que otros para regular lo que pueden hacer con ella. La Unión Europea, por ejemplo, ha promulgado multas para las empresas que no protejan los datos de los residentes de la Unión Europea.

Tercero, está la economía. Las nuevas tecnologías dan una ventaja competitiva a las grandes empresas que pueden acumular un enorme poder de mercado global. Las economías de escala y de alcance y los efectos de red producen resultados de tipo "todo para el ganador", y las políticas mercantilistas y otras prácticas gubernamentales pueden dar lugar a que algunas empresas tengan lo que parece una ventaja injusta. Por ejemplo, la vigilancia estatal ha permitido a las empresas chinas acumular enormes cantidades de datos, lo que a su vez les ha permitido acaparar el mercado mundial de reconocimiento facial.

Una respuesta común a estos desafíos es pedir una mayor coordinación internacional y normas mundiales. La cooperación transnacional en materia de reglamentación y las políticas antimonopolio podrían dar lugar a nuevas normas y mecanismos de aplicación. Incluso cuando no sea posible un enfoque verdaderamente mundial -por ejemplo, porque los países autoritarios y democráticos tienen profundos desacuerdos sobre la privacidad, las democracias todavía pueden cooperar entre sí y elaborar normas conjuntas.

Los beneficios de las normas comunes son evidentes. En su ausencia, prácticas como la localización de datos, los requisitos locales de la nube y la discriminación a favor de los campeones nacionales crean ineficiencias económicas en la medida en que segmentan los mercados nacionales. Reducen las ganancias del comercio e impiden que las empresas cosechen los beneficios de la escala. Y los gobiernos se enfrentan a la constante amenaza de que sus regulaciones sean socavadas por empresas que operan desde jurisdicciones con reglas más laxas.

Pero en un mundo en el que los países tienen preferencias diferentes, las normas mundiales -incluso cuando son factibles- son ineficientes en un sentido más amplio. Todo orden mundial debe equilibrar las ganancias derivadas del comercio (que se maximizan cuando se armonizan las reglamentaciones) con las ganancias derivadas de la diversidad normativa (que se maximizan cuando cada gobierno nacional es totalmente libre de hacer lo que quiera). Si la hiperglobalización ya ha demostrado ser frágil, se debe en parte a que los encargados de formular políticas dieron prioridad a los beneficios del comercio frente a los beneficios de la diversidad normativa. Este error no debería repetirse con las nuevas tecnologías.

De hecho, los principios que deberían guiar nuestra reflexión sobre las nuevas tecnologías no son diferentes de los de los dominios tradicionales. Los países pueden elaborar sus propias normas reglamentarias y definir sus propios requisitos de seguridad nacional. Pueden hacer lo necesario para defender esas normas y su seguridad nacional, incluso mediante restricciones al comercio y a la inversión. Pero no tienen derecho a internacionalizar sus normas y tratar de imponer sus reglamentos a otros países.

Considere cómo se aplicarían estos principios a los huaweis. El Gobierno de los Estados Unidos ha impedido que Huawei adquiera empresas estadounidenses, ha restringido sus operaciones en los Estados Unidos, ha iniciado procedimientos judiciales contra sus altos directivos, ha presionado a los gobiernos extranjeros para que no trabajen con ella y, más recientemente, ha prohibido a las empresas estadounidenses que vendan chips a la cadena de suministro de Huawei en cualquier parte del mundo.

Hay pocas pruebas de que Huawei se haya dedicado a espiar en nombre del gobierno chino. Pero eso no significa que no lo haga en el futuro. Los expertos técnicos occidentales que han examinado el código de Huawei no han podido descartar la posibilidad. La opacidad de las prácticas corporativas en China podría muy bien oscurecer los vínculos de Huawei con el gobierno chino.

En estas circunstancias, hay un argumento de seguridad nacional plausible para que los EE.UU. - o cualquier otro país - restrinja las operaciones de Huawei dentro de sus propias fronteras. Otros países, incluida China, no están en posición de cuestionar esta decisión.

Sin embargo, la prohibición de exportación de las empresas estadounidenses es más difícil de justificar por motivos de seguridad nacional que la prohibición de las operaciones de Huawei en los Estados Unidos. Si las operaciones de Huawei en terceros países suponen un riesgo para la seguridad de esos países, sus gobiernos están en la mejor posición para evaluar los riesgos y decidir si es apropiado cerrarlas.

Además, la prohibición de los Estados Unidos enfrenta a otros países con graves repercusiones económicas. Crea importantes efectos adversos para las empresas nacionales de telecomunicaciones como BT, Deutsche Telekom, Swisscom y otras en no menos de 170 países que dependen de los equipos y el hardware de Huawei. Tal vez el mayor impacto sea el de los países pobres de África que dependen abrumadoramente de los equipos más baratos de la empresa.

En resumen, los EE.UU. son libres de cerrar su mercado a Huawei. Pero los esfuerzos de EE.UU. para internacionalizar su represión interna carecen de legitimidad.

El caso de Huawei es un presagio de un mundo en el que la seguridad nacional, la privacidad y la economía interactuarán de manera complicada. La gobernanza mundial y el multilateralismo a menudo fracasarán, tanto por buenas como por malas razones. Lo mejor que podemos esperar es un mosaico normativo, basado en normas básicas claras que ayuden a los países a perseguir sus intereses nacionales fundamentales sin exportar sus problemas a otros. O diseñamos este mosaico nosotros mismos, o terminaremos, a voluntad, con una versión desordenada, menos eficiente y más peligrosa.

*** Translated with www.DeepL.com/Translator (free version) ***

8 de septiembre 2020

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/making-global-trade-rules-f...

 5 min


BioEconomía

Abordar las emisiones de la agricultura es fundamental para que el Reino Unido alcance su objetivo de llegar al Cero Neto en 2050, y la harina de insectos puede ofrecen un método prometedor para alimentar a los animales de forma sostenible y con bajas emisiones de carbono.

Explorar la ciencia detrás de los alimentos a base de insectos nunca ha sido tan necesario. Por eso Entec Nutrition, una startup creada por dos científicos de la Universidad de Exeter, fue beneficiada con una subvención de £ 250,000 (U$S 325.000) del esquema de producción de alimentos transformadores de Innovate UK, para estudiar las opciones de la nutrición a base de insectos.

“Estamos encantados de haber ganado esta beca Innovate UK con nuestros socios de investigación”, dijo la Dra. Olivia Champion, cofundadora de Entec Nutrition con su colega, el profesor Richard Titball. “Es realmente emocionante para Entec Nutrition formar parte de las soluciones de innovación limpia del Reino Unido para alcanzar emisiones netas de carbono cero para 2050.

«La financiación nos permitirá explorar métodos para la producción de insectos de bajo consumo energético para reducir el costo de producción y el impacto ambiental de la industria de alimentos balanceados».

Hacia un futuro productivo y sostenible

A medida que aumentan los niveles de población, se espera que el consumo de pescado y aves de corral aumente, generando una mayor demanda de materias primas para la nutrición animales y, por lo tanto, de ingredientes para la nutrición ganadera. El equipo, que incluye a la organización de investigación alimentaria Campden BRI, abordará este problema trabajando en la producción eficiente de insectos para las industrias avícola y acuícola.

La industria mundial de nutrición animal consume mucha energía, depende de los mercados internacionales, corre el riesgo de subidas de precios de los productos básicos y está asociada con la deforestación. Por lo tanto, el Reino Unido debe aumentar la capacidad de recuperación de la producción de alimentos para animales para llevar la producción de pescado y aves de corral hacia un futuro productivo y sostenible.

Fundada en 2018, Entec Nutrition es una PYME con sede en el Reino Unido que es pionera en el desarrollo y la adopción de insectos agrícolas como fuente de alimento sostenible. Mediante el desarrollo de materias primas a base de insectos para su uso en la acuicultura y la alimentación de aves de corral, está transformando el mercado de nutrición para el ganado, lo que genera un impacto positivo significativo en el medio ambiente de la cadena de suministro y una mayor resiliencia al aumento de costos.

BioEconomía

https://www.bioeconomia.info/2020/09/10/insectos-la-llave-para-alcanzar-...

 2 min


Fernando Mires

Solo sé que nada sé, frase atribuida con mucha justicia a Sócrates, que aunque nunca la haya dicho, yace siempre latente en las interpretaciones que Platón hiciera de su palabra (Apología de Sócrates).

Solo sé que nada sé, entendida desde el campo de lo que sabemos, vale decir, desde esa partícula infinitesimal de realidad en la que nos movemos, ha sido frase maltratada en escuelas e institutos. Han querido inculcarnos con ella que debemos ser modestos y no ambiciosos, conformarnos con lo poco que sabemos, llevar una vida cuerda, amable. Solo sé que nada sé, sin embargo, significa exactamente lo contrario.

Significa que no debes ser modesto sino ambicioso de saber, que no debes conformarte con la migaja que sabes y que, para elevarte por sobre las sombras de tu horrenda miseria espiritual, debes saber más de lo que sabes (o de lo que eres). Que no debes llevar una vida cuerda y amable – dejemos esas cosas para Aristóteles y su ética- sino una vida loca y, en muchos aspectos, terrible. Solo sé que nada sé, es la frase que te abre los ojos para decirte que más allá de tu pobre realidad existe otra: la verdadera. Solo sé que nada sé no es entonces un no-saber sino un saber. Es el saber lo que no sabes, el más profundo de los saberes. Nuestro designio, destino y maldición.

El espacio del saber es un átomo del universo, un islote en el océano, una miga en el pan, un grano de arena en el desierto. O tal vez no es un espacio, y si lo es, es uno que traspasa a la tierra y la continua mucho más allá. Es también un abismo: el abismo del ser. Un abismo que no está abajo, un vacío que está más allá de todo y a la vez dentro de cada uno. Y, como todo abismo nos llama. ¿Es la muerte? No, la muerte es, cuando más, solo una estación en su recorrido infinito.

El llamado del no saber nos convida a saber. ¿Qué hacer para no escuchar sus estridencias? ¿Ese ruido aterrador de su vacío? ¿Cerrar los ojos, tapar los oídos o, como hacen tantos, vivir en el mundo simple de las cosas dadas? Será en vano. Hasta ahí, hasta el no-querer-saber-, nos llegará su rumor. A algunos aterra. Pues mientras menos quieren saber de “eso” más lo sienten. Muy pocos penetran en sus laberintos, y de ahí hay quienes no regresan más. Los que regresan viven entre nosotros deambulando con ojos desorbitados, llevando consigo la muerte en el alma: son los habitantes de las clínicas, los pacientes de los consultorios y, no por último, los locos del manicomio.

Freud llamó a ese universo desconocido “El Ello” al que unió después con el concepto de “lo desconocido”, “lo aterrador”, lo “siniestro” (Das Unheimlich) Lacan, más práctico, lo llamó simplemente “lo real”, esa realidad a la que no tenemos acceso. En contraposición, nuestra realidad, aquella donde pisamos, no es tan real como imaginamos. Peor todavía.

Los otros seres animados no necesitan imaginar nada. Viven su mundo. Nacieron programados para no saber. Ellos son sabidos. Siguen el programa que Dios, o sabe quién, les concedió. No conocen el saber del no-saber. Solo saben lo que necesitan para ser. Por más que queramos imitarlos, no lo conseguiremos. El aparato del saber del no-saber está incrustado en nuestro programa. Y aunque no queramos, aparece cuando menos se piensa, aún en las funciones más simples de la sobrevivencia.

El comer para alimentarnos no nos basta, lo transformamos en gastronomía. Al miedo de ser lo transformamos en terror y al terror en odio. A los significantes, dislocados, los transformamos en poesía. A los ruidos, en música. Al sexo, hecho para reproducirnos, lo transformamos en amor. Y al amor en ese espacio desconocido que siempre nos aguarda desde nadie sabe dónde (Lo que tú buscas en mí - dijo Sócrates a Alcibíades en el Banquete de Platón - yo no te lo puedo dar porque yo no lo tengo) Nunca estamos conformes, de una u otra manera el reino del no-saber nos llama y nos acosa. Somos de este mundo, sin duda, pero una parte de nosotros no reside en este mundo. Nuestro reino no es de este mundo.

Para buscar al reino que no es de este mundo hemos nacido. Pero para que nunca lo encontremos, nos hicieron. Así es la comedia humana.

13 de septiembre 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/09/fernando-mires-el-saber-del-no-...

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Trino Márquez

Durante la era madurista se han dado fenómenos extraños, pero ninguno como el que rodea la consulta del 6-D: la oposición no puede desarrollar la campaña electoral por las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19; y el gobierno no necesita adelantar ninguna campaña, porque posee el control de todos los mecanismos de chantaje, coacción e intimidación que le permitirán obtener una cómoda victoria con el reducido universo de electores dispuestos a sufragar. Tan insólito como ese factor es que un presidente y un gobierno que concitan 80% de rechazo nacional, están convocando los comicios como si flotaran en una atmósfera de gigantesca popularidad.

La oposición no puede llevar a cabo la labor proselitista porque carece de los medios para desplazar sus candidatos por los circuitos electorales; unos locales, y otros nacionales. No se consigue gasolina para la movilización terrestre y los vuelos comerciales dentro del país se encuentran suspendidos. No es posible convocar reuniones en espacios públicos, ni visitar las casas de los votantes, ni convencer cara a cara a los electores de la importancia de acudir a los centros de votación. Ni siquiera se puede divulgar el programa legislativo de los candidatos y enriquecerlos con las opiniones de los ciudadanos. ¿Qué clase de comicios son esos donde todo lo vinculado con la oposición transcurre en medio del desconocimiento casi total por parte de los votantes, acerca de la oferta de sus futuros representantes en el Parlamento?

Al régimen de Maduro este ambiente tan limitado no le importa. Todo lo contrario: lo favorece muchísimo. Al gobierno le interesa que el universo electoral sea muy pequeño. Que se reduzca a ese sector al cual le llega con cierta regularidad a través de las cajas Clap, del Sistema Patria y de los demás subsidios monetarios miserables que reparte a través de la banca pública. Si esto no fuera suficiente para chantajear a los grupos más pobres y obligarlos a votar, todavía cuenta con los colectivos armados. Con los motorizados del terror, quienes amenazarán a quienes no se desplacen hacia los centros de votación el día de las elecciones.

Las encuestadoras más importantes del país señalan de forma consistente que más de 60% de los venezolanos no quieren sufragar. Para revertir esa matriz de opinión tan extendida y consolidada, habría que introducir cambios institucionales que remuevan las sospechas y fortalezcan las convicciones de la gente. Sin embargo, admitamos que hay que acudir a la cita con el CNE de Maduro y Maikel Moreno, y que sólo se logra que el acompañamiento internacional sea parcial, y no integral como exige la oposición y lo establece la Ley del Sufragio. En ese marco tan favorable al régimen, también la oposición debería instrumentar una campaña proselitista tenaz y convincente, capaz de quebrar las resistencias lógicas de la gente y propiciar la concurrencia masiva a los centros de votación. Este cambio de actitud no es posible en el lapso tan corto que resta hasta diciembre y en el marco de la Covid1-19.

El voluntarismo, aliñado como mucha prepotencia, de quienes piensan que resulta posible lograr ese giro, va a provocar una derrota fenomenal. Nicolás Maduro, aún representando una minoría en declive, se quedará con la mayoría de la Asamblea Nacional, principal órgano de representación de la soberanía popular, con la particularidad de que contará con la colaboración de la franja opositora que acuda a esa consulta. Se trata de un voluntarismo irresponsable, que colocaría el órgano legislativo bajo el control de un mandatario que sólo trata de anular el liderazgo de Juan Guaidó, quitarle la base de apoyo internacional que posee y, a partir de la Asamblea, intentar recuperar Citgo, el oro colocado en Londres y otros activos de la República con los cuales no ha podido acabar.

La Unión Europea, a través de Josep Borrell y otros voceros, junto a otros factores internacionales de poder interesados en encontrar una salida negociada, pacífica y electoral a la pavorosa crisis que azota a Venezuela, han propuesto postergar los comicios para una fecha en la cual el país haya recuperado la normalidad mínima, que permita realizar una campaña al menos relativamente equilibrada. Juan Guaidó y Henrique Capriles –aunque con posturas discrepantes- han señalado que buscan lograr elecciones justas y transparentes. En este punto, ambos coinciden. A partir de ese acuerdo básico, deberían explorar la posibilidad de llegar a un compromiso para, de forma conjunta, exigir la postergación de los comicios y la definición de condiciones que equilibren la competencia entre el gobierno y la oposición.

Maduro dijo que se había dirigido la UE para que enviase testigos a la cita del 6-D. Bueno, hay que complacerlo, pero no para que estén presentes en la consulta que él quiere realizar ‘llueve, truene o relampagueé’, sino para que asistan a una convocatoria más equilibrada, cónsona con la fortaleza que aún posee la oposición y las aspiraciones populares. Maduro necesita legitimar la farsa electoral, empoderarse todavía más con el asalto pacífico de la Asamblea y aparecer ante el planeta como el mandatario que derrotó a sus opositores a través del voto popular. No hay que ponérsela tan fácil. El acuerdo unitario aún es posible.

@trinomarquezc

 4 min