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Opinión

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Las personas relacionadas con el agro en Venezuela, recuerdan el lema de la empresa Agroisleña, C.A. que expresaba: “Todo para el agricultor”. En ese todo, que comenzó con la venta de semillas de hortalizas certificadas para mejorar la productividad de renglones como cebolla, tomate, pimentón y otros, se llegó al suministro oportuno de todos los insumos necesarios para cubrir el ciclo de los cultivos, incluyendo riego, transporte para la movilización de insumos y cosechas, y silos para el acondicionamiento y almacenamiento de granos. Ese todo, también incluyó los fertilizantes, en momentos cuando el suministro de este recurso era complicado de lograr por la exclusividad que tenía el gobierno para la producción, importación y distribución de los fertilizantes en el territorio nacional; además del subsidio que les permitía vender a precios muy por debajo de los costos requeridos para llevar el producto a los usuarios.

A pesar de esas limitaciones, la empresa comprendió que muchos productores no estaban satisfechos con la calidad y con la disponibilidad oportuna de muchos de los productos ofrecidos por intermedio de Pequiven, y se decidió a buscar las vías para poder ofrecer este insumo, y que las siembras pudieran realizarse con buenas expectativas de rendimiento para el éxito de los consecuentes agricultores. La importación de complejos N-P-K y algunos fertilizantes simples no era suficiente, y se buscaron vías para mejorar la oferta en cuanto a variedad de fertilizantes y a mejores precios. Así, lo primero que se hizo fue establecer un gran complejo para producir mezclas físicas, con formulaciones para diversos cultivos y sistemas suelo-planta-clima, que permitieran una mejor nutrición de las plantas y consecuentemente, mejores rendimientos. Con esto, se ofrecieron mejores y más balanceadas fórmulas, y algo muy importante, a precios más bajos por cada unidad de nutriente que los correspondientes en los fertilizantes complejos importados.

Cuando comienza a crecer la agricultura de riego localizado, se nota otra deficiencia que era disponer de fertilizantes hidrosolubles sin depender de las importaciones. Para esto, se decidió establecer una planta mezcladora de fertilizantes especiales para fertirrigación. Se organizó y construyó la infraestructura, se importaron todos los equipos necesarios incluyendo mezcladora, ensacadora y línea de despacho; se obtuvieron las opciones para la adquisición de materias primas tanto nacionales como importadas, pero la expoliación de la empresa por parte del gobierno a comienzos de octubre del 2010, hace exactamente diez años, no permitió la culminación de este proyecto.

Otro proyecto que no pudimos culminar fue el de producción de fertilizantes nitrogenados con inhibidores de la nitrificación. Este proyecto surge porque estos son fertilizantes “ecológicos”, y se quería atender al llamado de disminuir la contaminación del ambiente, especialmente de las aguas subterráneas y cuerpos de agua superficiales con excesos de nitratos, una de las principales quejas por el uso de abonos nitrogenados. La empresa ya había introducido con mucho éxito estos fertilizantes importándolos desde Alemania, lo cual complicaba el suministro y elevaba los precios al usuario. Se presentó la oportunidad de producir esos fertilizantes en el país aprovechando que éramos grandes productores de urea, y se hicieron todos los trámites para instalar una planta para producir internamente los fertilizantes con inhibidores de la nitrificación. Estos fertilizantes se utilizarían en el mercado interno y se exportarían, mejorando la cadena de valor de la comercialización de la urea. Se comenzó a levantar la infraestructura requerida, se hicieron los trámites para la importación de los complejos equipos que se utilizan con este fin, y nuevamente, la expoliación de la empresa no permitió que se culminara este proyecto.

Cuando pasamos por la vía que conduce de El Palito a Morón, en el estado Carabobo, vemos con tristeza que el inmenso galpón que albergaría la planta para producir fertilizantes nitrogenados con inhibidores de la nitrificación, después de diez años, no ha sido concluido. Además, nos informan que los equipos para producir formulaciones de fertilizantes hidrosolubles para fertirrigación, ni siquiera fueron sacados de los embalajes que los protegieron durante el viaje. Estos son dos de los proyectos de fertilizantes que iban a apoyar enormemente a la agricultura venezolana, pero al no estar Agroisleña, C.A., quedaron solo en buenas intenciones.

Así era Agroisleña, C.A., siempre preocupada por el éxito de los agricultores y por el cuidado del medio ambiente.

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Eddie A. Ramírez S.

Los venezolanos seremos consultados por la Asamblea Nacional si estamos de acuerdo con el cese de la dictadura, si debe ejercerse presión nacional e internacional para lograr un gobierno de transición y si rechazamos la farsa electoral del 6D. Por su parte el régimen, por intermedio del psiquiatra resentido, anunció la burla de preguntar sobre las expectativas y sueños de los ciudadanos.

Sobre la consulta era de esperar que surgieran voces expresando dudas sobre su pertinencia. Podrían tener cierta base argumentos tales como que ya se realizó una el 16 de julio del 2017; que el régimen no la va a reconocer y tratará de impedirla; que los ciudadanos están ocupados en cómo sobrevivir con un salario mínimo de menos de un dólar mensual; además de enfrentar la deficiencia de los servicios públicos, escasez de productos y el coronavirus.

Lo anterior es respetable y es de asumir que quienes convocaron la consulta evaluaron sus pros y contras. Lo que cuesta entender es que el partido Vente Venezuela exprese que: No es justo para los venezolanos invertir el tiempo que no tienen en una nueva consulta para intentar resolver un asunto de legitimidad y tiempo de la Presidencia interina. Su tarea es cumplir con el cese de la usurpación y Venezuela así se los demanda.

Esta afirmación es no solo desleal, sino injusta. Ya distinguidos constitucionalistas se han pronunciado sobre la legitimidad de la presidencia interina y sobre su continuidad en caso de que se realice la farsa electoral del 6D. Seguir reclamando que no se ha puesto fin a la usurpación es no tomar en cuenta lo que ese mismo partido afirma de que estamos frente a un Estado criminal que ha entregado la soberanía a grupos organizados del terrorismo, el narcotráfico y la guerrilla internacional. Vente Venezuela debería estar consciente de que a este régimen lo sostiene el Alto mando Militar, jueces corruptos y los grupos mencionados.

Por otra parte, ese partido tiene derecho en insistir en que la ruta es conformar una coalición internacional con fines humanitarios y liberadores, a través de lo que llama una Operación para la Paz y Estabilización (OPE) de Venezuela. Sin embargo, debería reconocer que ningún país está dispuesto a intervenir militarmente.

Algunos insisten en que la consulta no debe ser para presionar por elecciones transparentes de presidente y diputados, sino para poner fin a la usurpación, para después hacer las elecciones. Esto suena atractivo pero es poco realista, ya que nosotros no tenemos las armas y los países que nos apoyan han reiterado que la vía es electoral. Por otra parte, un inconveniente es que la pandemia obligará a que la mayor parte de la consulta sea vía internet,

Sobre la consulta, el presidente(e) Guaidó declaró que: no es un fin en sí misma, sino un mecanismo para la expresión popular y el ejercicio de la mayoría y lo que busca es proteger a los ciudadanos, ponerle fin a la dictadura y que se celebren elecciones parlamentarias y presidenciales libres, justas y verificables. Necesitamos ejercer la presión en todos los rincones de Venezuela, pero de manera organizada.

Una sugerencia sería que las preguntas sean reformuladas en forma más sencilla. Quienes se sigan oponiendo a la consulta deberían considerar que si no tiene éxito el único beneficiado sería Maduro y sus palafreneros.

Por su parte el régimen hará también una consulta que es una burla. Preguntará a los ciudadanos sobre sus sueños y expectativas. ¿Cuáles pueden ser? Evidentemente los mismos sueños y expectativas que volvieron añicos este llamado socialismo siglo XXI, para beneficio de unos corruptos e ineptos. Los ciudadanos de los estratos sociales menos favorecidos aspiran que se recupere el ascenso social de las primeras décadas de la democracia y que se detuvo en la última etapa.

Sueñan con dejar el rancho por una vivienda digna, devengar un salario que le permita cubrir sus necesidades mínimas, obtener los alimentos y medicinas que requiere, disfrutar de agua y luz todos los días, conseguir las bombonas de gas, no estar expuestos a ser asesinados o asaltados, protestar pacíficamente sin riesgo de una bala o de ir presos y ser torturados. Los agricultores sueñan con que cesen las invasiones de sus tierras, tener acceso a insumos y precios justos, así como seguridad personal y jurídica. Los empresarios tienen la expectativa de que el Estado deje de intervenir y los profesionales ansían el debido respeto. Todos aspiran votar y que su voto se cuente y no se vuelva cuento. Es urgente salir del régimen. Los venezolanos no solo soñamos, sino que anhelamos un nuevo gobierno que traiga paz, libertad, progreso y respeto.

Como (había) en botica:

Hace diez años la dictadura cometió el atropello de robarse Agroisleña, privando a los agricultores de insumos, crédito, almacenamiento y asistencia técnica, y perjudicando a sus propietarios. Fue una gran empresa.

Excelente mensaje del embajador de Alemania, señor Daniel Kriener, con motivo de los 30 años de la reunificación de ese gran país.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Luis Ugalde

Cuatro realidades de muerte: Los crímenes de lesa humanidad que testifica la Misión de DDHH de la ONU (más las gravísimas denuncias de la Alta Comisionada Michelle Bachelet), la falta de condiciones democráticas ratificada incluso por el Grupo de Contacto UE-América Latina, el avance inocultable del Covid-19 con indefensión sanitaria, los terribles datos socioeconómicos de un país en ruina resaltados por el estudio de la ENCOVI presentado por la UCAB.

La dramática realidad venezolana está a la vista como el cementerio del “socialismo del siglo XXI”, mal pensado y peor ejecutado. Salto atrás de medio siglo en pobreza, salario, servicios públicos vitales, actividad productiva…dignidad) Todo agravado por la persecución dictatorial y tortura a los opositores como política de Estado decidida por la cúpula del régimen.

¿Luto en diciembre y primavera en enero?

No basta abstenerse, ni basta votar el 6D; con solo eso en enero Venezuela será un infierno. En diciembre de 1957 Pérez Jiménez celebró el arrollador triunfo en el plebiscito fraudulento. Un mes después el dictador huía y Venezuela nacía a la libertad y a la política democrática. En diciembre de 2020 la dictadura celebrará, mientras el pueblo llorará la Navidad sin agua, ni luz, ni trabajo, ni ingresos. A no ser que se vean obligados a aplazar la votación y a crear las indispensables condiciones para unas elecciones parlamentarias y presidenciales libres, creíbles y transparentes con observación internacional en el primer semestre de 2021.

Cese de la ruina y renacer de la política. Más allá de la elección, al país le urge un acuerdo nacional serio. Venezuela está de muerte y no le interesa la discusión sobre si la enfermedad se alivia con atamel o con aspirina; sabemos que sin una intervención quirúrgica a fondo para de 2020 eliminar el tumor maligno, no es posible salir de la ruina ni reconstruir el país. Hay que cambiar el absurdo modelo destructivo impuesto por el régimen y unir con el esfuerzo de reconstrucción a todos, incluso a los que un día soñaron con la “revolución” que ha hundido al país. Ya no es posible seguir engañando al mundo y lo sensato es reconocer la realidad y preguntarse qué hacer para parar esta ruina y lograr una pronta unidad y los apoyos internacionales necesarios para la reconstrucción.

Pero la dictadura dice que todo eso es falso, que todos mienten y que llueve o truene la votación va el 6D con todo preparado para acabar con la AN autónoma, sacar a Guaidó, tomar el último bastión democrático que queda y perpetuar la dictadura y el desastre nacional. Por ese camino no hay salida y los demócratas no podemos encerrarnos en el 6D ya cocinado.

En el pueblo la política del régimen ha muerto como la causante de este desastre; y la política opositora conecta poco con sus angustias vitales.

La política renacerá en el corazón de los venezolanos cuando sientan de verdad que los líderes (sociales y políticos) se redefinen y unen en la tarea por el cese de la catástrofe y la reconstrucción nacional.

Me sorprende ver a apreciados comentaristas y reconocidos analistas hablando como si el derrotado por la dictadura fuera Guaidó y no todos nosotros. Es demasiado fácil caerle al presidente(e) Guaidó en lugar de comentar y enfrentar a fondo las cuatro trágicas realidades arriba señaladas. Hemos fracasado nosotros -las universidades, los empresarios, los sindicatos, las iglesias y la sociedad civil-, pues no hemos sabido defender la democracia y se ha impuesto la dictadura con miles de muertos, cientos de presos, y millones de exiliados y empobrecidos, sin economía productiva y sin libertad.

Más bien llama la atención que Guaidó – con sus colaboradores presos y perseguidos- no esté en la cárcel, en el exilio o en el cementerio, sino que ha resistido el cerco y conseguido el reconocimiento mundial como presidente de la única institución legítimamente electa y que, con su equipo, ha llevado al régimen dictatorial al repudio internacional. La verdad es que la oposición verdadera está perseguida y torturada, pero viva, y las parlamentarias del 6D las organiza y controla la dictadura.

El régimen resiste en el poder y persigue, pero ha fracasado pues con el no hay vida digna. Esa es su derrota. Maduro ni quiere ni puede conducir al país al cambio productivo socioeconómico con las libertades indispensables para la reconstrucción.

No esperemos que lluevan milagros en enero. Asumamos desde ahora los tremendos retos.

Unidad democrática y reconstrucción

No basta sobrevivir tenemos que trabajar nacional e internacionalmente para que la vida y la esperanza vuelvan a Venezuela en 2021. Entiendo que en la desesperación muchos (académicos, empresarios, sindicatos, eclesiásticos, vecinos…) nos sintamos tentados a rebajar nuestros derechos a cambio de sobrevivencia, renunciando a una vigorosa reconstrucción del país para que haya vida digna.

A Juan Guaidó, liberado de toda disciplina partidista, le corresponde, como presidente legítimo de la AN (y a falta de Presidente de la República legítimamente elegido) actuar, con toda la fuerza y reconocimiento nacional e internacional que tiene y en ACUERDO UNITARIO DE SALVACIÓN NACIONAL para salir de esta ruina y reconstruir el país. Abrir una transición inclusiva con garantías internacionales y con claras líneas maestras para la reconstrucción con reconciliación nacional y elecciones parlamentarias y presidenciales.

Creo que eso y no menos es lo que exigen los venezolanos de quienes aspiran renacer como líderes. Si los líderes – políticos y no políticos- desde ahora no se concentran ni unen fuerzas para superar el desastre, en enero-febrero no tendremos país.

Lógicamente nada de esto es posible sin una decidida conversión y acción de la Fuerza Armada para rescatar la República constitucional y democrática.

jueves, 1 de octubre de 2020

aperturaven.blogspot.com/2020/10/cese-de-la-ruina-y-unidad-para.html

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Fernando Mires

Siempre las elecciones norteamericanas han sido seguidas con sumo interés –a veces incluso con pasión- por la opinión pública mundial. Y no faltan motivos. Aparte del espectáculo mediático que ofrecen sus preliminares, los EE UU son, aun viendo cuestionado su poderío económico -y probablemente lo será por un buen tiempo- una potencia tecnológica, cultural, y sobre todo, militar. Eso quiere decir que, más allá de la voluntad de sus gobiernos, con Trump o sin Trump, EE UU juega y seguirá jugando un rol decisivo en las relaciones internacionales. No es exagerado afirmar entonces que del curso que tome la política norteamericana en el futuro próximo, depende el destino de otras naciones.

Los electores estadounidenses deciden, como todos los electores de esta tierra, de acuerdo a sus intereses, ideales y pasiones. Un norteamericano común y corriente votará por menos impuestos, por mejor atención hospitalaria, a favor o en contra de la contaminación ambiental, por los derechos de las mujeres o de los hombres o de los animales, y por tantas otras cosas. Pero para el resto del mundo hay algo más que está en juego: ese algo más es la persistencia o abolición de la doctrina Trump de la cual Trump no es el autor sino, más bien, su expresión corpórea.

¿Tiene acaso Trump una doctrina como la tuvieron Wilson, Roosevelt, Kennedy u Obama? A primera vista pareciera que no. Pero si observamos con detención - más allá de sus cambios de humor, de sus agresiones verbales, o de su exagerado exhibicionismo - Trump se ajusta a una doctrina mucho más rígida que las de sus predecesores.

Ahora, si quisiéramos resumir en tres palabras a la doctrina Trump esas serían: Economicismo, nacionalismo y bilateralismo. La primera palabra es la sustancial. Las otras dos son derivados de la primera.

Entendemos por economicismo la determinación de todas las esferas de la vida por la razón económica. Trump, como muchos otros gobernantes, es tributario de ese determinismo. Y aunque parezca ironía, la doctrina Trump se encuentra ligada a una matriz ideológica que caracterizó al pensamiento político-social desde mediados del siglo XlX. Las variantes de esa ideología son fundamentalmente dos: el liberalismo económico y el marxismo.

¿El marxismo? Sí, el marxismo: mientras el liberalismo económico propagaba a partir de Adam Smith la regulación de la sociedad mediante “la mano invisible” del mercado, el marxismo de Marx propagaba la regulación de la sociedad de acuerdo al desarrollo de las “fuerzas productivas”. No sin razón, para muchos autores, el marxismo fue originariamente una radicalización del liberalismo económico. Y el propio Marx lo testimonió: las principales fuentes de su teoría económica son liberales, entre ellas la teoría del valor según Adam Smith y la teoría de la renta de la tierra según David Ricardo. Pero no insistiremos aquí en ese interesante tema. Valga solo como enunciado.

Donald Trump es, como marxistas y neo-liberales, un economicista radical. Eso quiere decir que todos los pilares de su política nacional e internacional están determinados por la economía, entendiendo por ella el aumento de la riqueza de su país. Su nacionalismo se diferencia del nacionalismo romántico, racista o fascista proveniente de Europa. El suyo es, antes que nada, un nacionalismo económico. América first significa no dar un paso si este no conduce a ganancias contantes y sonantes para los EE UU. El nacionalismo económico de Trump, visto así, es un proyecto reactivo, o si se prefiere, regresivo. Se trata de un intento de volver a la era de las economías-nacionales frente a los embates de una globalización que no es obra de nadie sino un proceso objetivo no detenible. Dicho en las palabras del ex ministro de relaciones exteriores de Alemania, Joschka Fischer: “Entre la doctrina de “los Estados Unidos primero” de Trump y el esfuerzo del primer ministro británico, Boris Johnson, de “volver a tomar el control”, el denominador común es un anhelo por revivir momentos idealizados de los siglos XlX y XX” (……) “En la práctica, estos eslóganes representan un retroceso contraproducente. Los fundamentos de un orden nacional que enaltece la democracia, el régimen de derecho, la seguridad colectiva y valores universales ahora lo están desmantelando desde adentro, minando así su propio poder” (La tragedia transatlántica, Project Syndicate, 29.09.2020).

Naturalmente, dirán sus seguidores, el intento que representa Trump no es reprochable. ¿No es deber de todo gobierno velar primero por el bienestar de su país antes que por el de otros? Por supuesto, es la obvia respuesta. El problema, no obstante, aparece cuando ese bienestar tiene lugar sobre condiciones que lesionan principios, tradiciones y acuerdos, no solo en los EE UU. Pues un país no es un compartimento estanco, es una unidad política y cultural formada por finos tejidos que no solo son hilados por el principio de la competencia sino también por el de la mutua colaboración, la que no siempre es económica. Las alianzas internacionales, por ejemplo, tienen lugar en espacios marcados por diferencias y afinidades culturales, enemigos o peligros comunes. Luchar en conjunto en contra del cambio climático, de la desertificación, de la contaminación de las aguas, de las desigualdades de género, de las constantes migraciones que provienen de las zonas ex colonizadas y, por sobre todo, de la defensa de la democracia en contra de autocracias y dictaduras, no son acciones que generan una rentabilidad inmediata, aunque a largo plazo pueden ser muy rentables para sus actores. No así para Donald Trump y los suyos. O sus decisiones son regidas por el principio de la razón económica inmediata o no valen. Ese pareciera ser su lema.

Justamente enfocado en la pura competencia económica, Trump detecta como principal competidor a China. Como gerente de una nación-empresa, para Trump las palabras competidor y enemigo son prácticamente sinónimos. Y la competencia internacional es, no puede ser otra cosa, una guerra económica. Luego, ha declarado la guerra económica a China. Algo lógico y natural si la superioridad de una nación fuera solamente económica. Pero, ¿es así?

China está efectivamente en condiciones de superar económicamente a los EE UU y en el hecho lo está haciendo. ¿Qué significa eso? Significa solo que el volumen de crecimiento económico anual superará al de los EE UU. Nada más.

EE UU, como segunda empresa mundial puede, sin embargo, seguir siendo primera potencia en otros terrenos: el de la industria militar, el de la tecnología digital, el de la cinematografía y la cultura, el de la educación escolar y universitaria, y sobre todo, el de la producción de una mercancía que no tiene precio: la de las libertades públicas y privadas. En ese sentido el trumpismo parece confundir dos términos que se parecen, pero no son lo mismo: dominación y hegemonía.

La dominación se erige sobre la base de la supremacía, la hegemonía sobre la base de la convicción. Nadie puede imaginar, por ejemplo, que los occidentales adoptarán el modo de vida chino, pero casi todos podemos imaginar que los chinos adoptarán (porque lo están haciendo) el modo de vida occidental. China puede llegar a ser una nación económicamente dominante. Los EE UU, apoyados por el mundo político occidental, podrían llegar a ser en cambio una nación política y culturalmente directriz (o sea, hegemónica) El proyecto de Trump, destinado en el fondo a seguir el camino chino, solo puede ser realizado contradiciendo el principio hegemónico representado por los EE UU. No sin razón los intelectuales, los académicos, los artistas, los movimientos emancipadores, los defensores de los derechos humanos, en fin, todos los que para bien o para mal son productos netamente occidentales, nunca votarán por Trump. El proyecto de Trump, nacido en occidente, no es políticamente occidental.

Occidente, por lo menos el occidente político, es el producto de un larguísimo proceso de luchas democráticas. El ideal de Kant, ese mundo basado en las diferencias articuladas en instituciones multinacionales, había comenzado a hacerse lentamente después de las ruinas dejadas por la segunda guerra mundial. La ONU, la UE, la NATO, incluso la OEA, surgieron con el objetivo de garantizar la paz entre las naciones. El multilateralismo ha sido respuesta histórica al bi-lateralismo que llevó a la destrucción de Europa. No obstante, para el trumpismo, la multilateralidad es un obstáculo para su proyecto nacionalista económico.

Trump, no es ningún misterio, así como ubica a su enemigo económico en China, ubica a su enemigo político en la Europa Unida, en esa Europa dirigida en estos momentos por Macron y Merkel. De ahí que su propósito sea destruir la Alianza Atlántica cuyo nexo militar es la NATO. En ese proyecto no está solo. Lo acompañan los brexistas ingleses, los populismos nacionalistas acaudillados por líderes patriotas, confesionales e integristas como el húngaro Orban, el polaco Kaczynski, el italiano Salvini, el neo-fascismo de Afd en Alemania y muchos más. Pero sobre todo lo acompaña Putin y (tácitamente) Erdogan. El primero persiguiendo el objetivo de construir un imperio euroasiático dirigido por el Kremlim. El segundo buscando convertir a Turquía en la nación directriz del mundo islámico. No de otra manera se explica el silencio sepulcral de Trump frente a los desmanes internos y externos de Putin o frente a las masacres perpetradas por Erdogan a la población kurda. Sobre el intento de asesinato a Navalny y sobre la sublevación de los demócratas de Bielorrusia, Trump ha guardado también silencios que rayan con la complicidad. A fin de cuentas, sigue al anti-político proverbio árabe, hecho suyo por todas las mafias del mundo: “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”. Aunque sean canallas, asesinos y dictadores.

Las elecciones norteamericanas han sido siempre importantes para el resto del mundo. Pero las que vienen serán las más importantes de todas. Si Biden logra imponerse, conservará sin duda algunos logros económicos del gobierno de Trump. Pero su tarea será otra: su eventual presidencia podría detener, o por lo menos neutralizar, la balcanización del mundo impulsada desde Washington.

Esas elecciones dirán si el gobierno de Trump fue solo un momento regresivo de la historia estadounidense, o el comienzo de un proyecto destinado a reconvertir al mundo en fragmentos nacionales y nacionalistas. Ese es el dilema. Pues Trump no es solo Trump, detrás de él están los neo- nacionalismos europeos, las potencias euroasiáticas, los populismos resultantes de la ruina de la sociedad industrial y, sobre todo, las masas consumistas del mundo entero.

América Latina tampoco es ajena al vendaval trumpista. Después del declive de los movimientos populistas “de izquierda”, asoma un populismo “de derecha” (la otra cara de la misma moneda), patriotero, militarista, agresivo. Jair Bolsonaro en Brasil, Nayib Bukele en El Salvador y en cierto modo Iván Duque en Colombia, ya están alineados en la órbita trumpista. En otros países asoman nombres que buscarán sus espacios en el futuro cercano como Luis Fernando Camacho en Bolivia y José Antonio Kast en Chile, representantes ambos de un nacionalismo económico con importantes enclaves en los sectores medios. Y, no por último, en Venezuela, el trumpismo ha terminado por convertir a gran parte de la oposición - otrora liberal y democrática- en una agrupación extremista hecha a su imagen y semejanza.

PS. Justo al terminar este artículo llega la noticia de que Trump y su esposa han sido afectados por Covid-19. Desde mi modesto lugar de escritura, deseo a ambos una pronta recuperación.

2 de octubre 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/10/fernando-mires-biden-trump-lo-q...

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Mariza Bafile

Una vez más una muerte, una vez más una injusticia. Breonna Taylor, una mujer afroamericana, el pasado 13 de marzo murió acribillada por ocho proyectiles disparados por tres policías que irrumpieron en su casa en medio de la noche. Murió sin saber por qué, murió a los 26 años, murió tras dedicar horas y horas de su tiempo cuidando a los demás, siendo ella técnica en emergencias sanitarias. Los policías entraron en su apartamento, aparentemente sin aviso previo, amparados en la ley que permitía realizar registros sin tocar a la puerta.

Todas las excusas que aportaron para justificar lo injustificable, cayeron poco a poco. Ni Breonna ni su novio Kenneth Walker estaban implicados en tráfico de droga. Él tenía licencia para portar el arma con la cual intentó defenderse, al no saber quiénes estaban invadiendo su casa con tal violencia. Kenneth disparó e hirió a un agente en la pierna. Los tres policías quienes, supuestamente, están entrenados para enfrentar situaciones peligrosas, pensando que habían entrado en un refugio de delincuentes, dispararon varios proyectiles y mataron a una mujer indefensa. Kenneth salió ileso de esa agresión tan increíblemente absurda.

A pesar de todo, después de meses pidiendo que los tres policías pagaran por un error que causó la muerte de una joven inocente, la jueza de Kentucky Annie O’Connell condenó solamente a uno de ellos, a Brett Hankinson, por “conducta peligrosa” hacia el prójimo en primer grado. Una condena mucho más suave de la que conllevaría una acusación de homicidio.

De nuevo se prendieron las protestas, de nuevo miles de personas se volcaron en las calles para expresar su rabia y su desilusión. Se agudizan las divisiones en una sociedad gravemente polarizada y crecen las tensiones en vista de las próximas elecciones.

Un veredicto como el que ha dictado la jueza O’Connell tiene muchas más consecuencias de las que significa una injusticia hacia una muerta inocente y su familia. Es una piedra más en el camino de la pérdida de confianza en la policía, en la justicia, y por ende en las instituciones democráticas.

Temer a las fuerzas de policía tanto o más que a los delincuentes es un síntoma de democracias débiles, regímenes autoritarios y dictatoriales. Sin embargo, en los Estados Unidos los afroamericanos viven desde siempre con ese temor y una profunda desconfianza en la justicia. Sentimientos que cada vez más comparten amplios sectores de la sociedad.

Es posible que esa condena quite unos años de prisión a un policía y deje sin cargos a otros dos; sin embargo, lo hace a costa de la reputación de dos instituciones claves en las democracias: los Cuerpos de Seguridad y el Sistema de Justicia.

Y, cuanto más se debilitan las instituciones, tanto más espacio dejamos para el desencanto hacia los sistemas democráticos y la consolidación del populismo. Es importante cambiar radicalmente esa situación. Para que se pueda construir un clima de confianza es necesario que la policía evite los abusos y los jueces dejen de privilegiar a un sector de la sociedad en detrimento de otro.

Para promover esos cambios es necesario participar activamente en la vida política. Quizás pocas veces ha sido tan importante ejercer el derecho de voto, como ahora.

En estos últimos cuatro años, hemos asistido en diferentes ocasiones a la falta de respeto del actual presidente hacia las instituciones y la ética democrática. En estos días ese irrespeto se ha vuelto groseramente evidente, cuando decidió nombrar a un nuevo juez de la Corte Constitucional en los últimos días de su presidencia. No trata ni de mimetizar su falta de consideración por la muerte de una Jueza tan importante como Ruth Bader Ginsburg y menos aún por esas reglas no escritas que garantizan una armonía entre sectores de la sociedad y partidos diferentes.

Es evidente que, en Estados Unidos, más allá de las justas reivindicaciones de la comunidad afroamericana, lo que está en peligro es la democracia.

El voto es el único camino para salvarla.

@MBAFILE

28 de septiembre 2020

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/breonna-taylor-sin-justicia-democracia-deb...

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Ismael Pérez Vigil

Los temas politicos se amontonan, se agolpan y sobreponen: Los informes sobre derechos humanos, la “misión” enviada por Josep Borrell a Venezuela para hablar sobre elecciones, el retiro de los candidatos de Capriles, la amenaza de promulgación de una ley totalitaria antibloqueo, las protestas y disturbios populares… por solo mencionar algunos; pero como siempre hay que escoger, creo que lo relativo a las reacciones ante los informes sobre la violación de derechos humanos en Venezuela es el más apropiado.

En efecto, el mes de septiembre fue muy movido y muy intenso en materia noticiosa sobre Venezuela, particularmente en materia de derechos humanos (DDHH).

Como bien sabemos, por el despliegue noticioso internacional y nacional, el 16 de septiembre se dio a conocer el Informe, detallado, de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la violación de los DDHH en Venezuela –ese no es el nombre exacto, pero para tener claro de que se trata–; y el viernes 25, se conoció en Ginebra el Informe Oral, presentado por la Alta Comisionada de DDHH de la ONU, Michelle Bachelet, sobre el mismo tema.

Esos informes se vienen a sumar a otros: los anteriores de Michelle Bachellet, el Informe de la Secretaría General de la OEA y el Panel de Expertos de 2018 –que ha tenido menos difusión que estos de septiembre de 2020– y algunos otros, que acompañan diversas demandas que descansan en la Corte Penal Internacional, que no ha tenido mayor actividad, pero que tampoco ha estado inactiva y en cualquier momento –por ejemplo cuando se produzca en pocas semanas el cambio de la Fiscal de la Corte, la inefable Fatou Bensouda– puede haber movimientos importantes, sobre todo porque algunos de sus organos de investigación preliminar han estado documentando y recogiendo los casos sobre Venezuela.

Para muchos la presentación y divulgación de estos informes de septiembre son signos esperanzadores, otros son mas escépticos; pero, al menos se puede decir que la situación de la violación de los derechos humanos en Venezuela ya es mucho más conocida mundialmente, y lo más importantes es que ha sido revelada por expertos independientes, ya no es solo lo que dice la oposición venezolana.

Ademas de la cruda descripción de los hechos –de lo detallado y minucioso de los casos que examinó y reporta, de la desripción de la sistemática represión, del horror que produce tan solo pensar en los daños causados a las víctimas y la indignación que produce saber que se trata de patrones de conducta–, es significativo destacar del informe de la Misión Internacional Independiente, que califica la actuación del regimen Venezolano de crimenes de lesa humanidad y responsabiliza de los mismos y de su planificación, a altas autoridades del gobierno de Nicolás Maduro y al propio Nicolás Maduro.

Por supuesto ha habido reacciones a dichos informes; el régimen ha tratado de desprestigiarlos, de desconocerlos, con sus voceros “calificados”, como el Ministro de Relaciones Exteriores y el ilegitimo Fiscal General, nombrado por el TSJ; incluso por declaraciones del propio Nicolás Maduro y por políticos supuestamente opositores –de la llamada “mesita”– y representantes de los paises aliados y complices del régimen, que han calificado de “sesgados”, esos informes. El propio gobierno usurpador ha emitido un documento de cientos de páginas para decir “su verdad”, donde presenta fotos de algunos detenidos como si estuvieran recluidos en un lujoso Spa; curiosamente sin embargo, no son muy enfáticos en negar los hechos, sino mas bien en exculpar o apartar a Nicolás Maduro de ellos, o afirmar su desconocimiento de lo ocurrido.

Pero la reacción más significativa y positiva fue el discurso del Presidente Juan Guaidó, en el contexto de la Asamblea General de la ONU; un discurso importante, impactante, y que entre sus elementos más significativos destaca lo que ha muchos ha parecido una invocación al Principio de Responsabilidad de Proteger (R2P) de la ONU. Las preguntas que surgen tras los informes y el discurso de Juan Guaidó son: ¿Qué sigue ahora? ¿Qué efecto práctico pueden tener esos informes para resolver la crisis humanitaria, política, en Venezuela? ¿Fue realmente esa la intención del presidente Guaidó, invocar el R2P? Y si es así, ¿Podemos esperar que tenga alguna finalidad práctica la invocación de ese principio, R2P? y la pregunta más importante de todas, que la copio del título de un artículo de Adolfo Salgueiro del 26 de septiembre: “¿Quién nos va a proteger? (https://www.elnacional.com/opinion/r2p-quien-nos-va-a-proteger/)

En opinión de muchos expertos la aplicación del llamado Principio de la Responsabilidad de Proteger –el famoso (R2P)– que en la práctica implicaría una ayuda humanitaria apoyada por los cascos azules, es un instrumento novedoso, poco o nada utilizado por la ONU y que solo se activa por mandato del Consejo de Seguridad y en esa instancia, no lo olvidemos, tienen capacidad de veto dos importantes aliados del régimen: Rusia y China. Aunque algunos voceros opinan que esto no es así, que al haber sido solicitado por el Presidente Encargado, al que reconocen unos 60 países, no necesita pasar por la aprobación del Consejo de Seguridad. En cualquier caso, de resolverse esa primera dificultad, nos queda responder a la pregunta de Salgueiro: ¿Quién nos va a proteger?, pues hasta el momento los países que han anunciado su respaldo al gobierno interino de Venezuela y al presidente Juan Guaido, han declarado no estar dispuestos a conformar ninguna fuerza para intervenir en Venezuela.

De manera que las preguntas formuladas no son de facil respuesta y encierran un peligro latente de generar falsas expectativas.

Hay muchos que se escudan en la pureza de principios abstractos, en la lógica de los argumentos, en la interpretación lineal de la constitución y las leyes, en argumentos jurídicos prístinos y supuestamente contundentes. No se detienen a pensar que todos esos principios a los que aluden y argumentan, con conocimiento y razon, funcionan en el mundo del derecho abstracto, en un estado de derecho, constitucional, pero en Venezuela no vivimos en un estado de derecho y la constitución es solo un librito azul que sirve para blandirlo por TV y enseñarlo a los periodistas y corresponsales internacionales en las ruedas de prensa. Todos esos principios son para un mundo ideal, pero no para el mundo real; no darse cuenta de eso, ignorarlo, puede obnubilar y anular la necesaria acción de política eficaz que, en estos momentos, como nunca, debe ser con cabeza fria. A menos que se trate de simple demagogia, lo cual sería muy grave.

No basta con el saldo positivo mencionado más arriba, que la situación de Venezuela y los crimenes calificados como de lesa humanidad cometidos por el regimen esten debidamente documentados, recogidos y señalados por una fuente independiente y que no son meras denuncias de la oposición. Corresponde una tarea política doble, dar a conocer más esos informes en la población venezolana, que se filtre por todos los intersticios de la sociedad; y lo más importante, que nuestras organizaciones políticas –partidos y de la sociedad civil– se incorporen a la tarea de organizar al pueblo que sufre esta situación, para resistir y combatir estas violaciones.

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Luis Ferraz

Ese día domingo 03 de octubre del año 2010, corrió la noticia con asombro en todo el país, en horas de la tarde, en el programa Aló Presidente 364, Hugo Chávez Frías, anunciaba, “…Agroisleña está expropiada, se acabó el tiempo de la Agroisleña esta, pasa a ser propiedad popular, propiedad patria…” se consumía un nuevo ¡exprópiese!

Anunciaba la medida con bombos y platillos e instruía a Elias Jaua Milano y a Juan Carlos Loyo a coordinar con los accionistas a ponerse a derecho, han pasado 10 años, sus accionistas nunca recibieron ninguna compensación, por el contrario, se iniciaron una serie de injustas acusaciones, con la única intención de justificar tan descabellada decisión. La medida no solamente fue con Agroisleña, ocuparon esa misma semana de manera forzosa todas las empresas relacionadas: Insecticidas Internacionales, C.A. “INICA”; Proyefa, C.A.; Semillas Híbridas de Venezuela, C.A. “SEHIVECA”; Venezolana de Riego, C.A. “VERIVA”; Operador Logístico Agrícola, C.A. “OLACA”, acababan de esta manera con 52 años de experiencia y trabajo, la mayor y más antigua empresa de servicios del agricultor y ganadero en Venezuela.

La confiscación de Agroisleña, C.A. y empresas relacionadas, junto al resto de empresas privadas, y fincas productivas, calificadas de latifundios, expropiadas en el país a lo largo de varios años, por parte del gobierno de Hugo Chávez, constituyen uno de los mayores errores cometidos en la nación, dando como resultado, la afectación de la economía nacional.

En el caso particular de Agroisleña, la medida motivada por el entonces vicepresidente de la republica Elias Jaua Milano, el ministro de agricultura Juan Carlos Loyo y el resto de su despacho: Yvan Gil, Richard Canán, Ricardo Fong y Riblia Rodriguez, seguía los lineamientos del ejecutivo de controlar las principales empresas de cada uno de los sectores productivos.

¿Qué representaba Agroisleña, para los agricultores y para la agricultura nacional?

Para explicarlo mejor, hagamos un poco de historia.

“…Las migraciones de canarios a tierras americanas y particularmente a Venezuela, datan desde el siglo XVII, llegándose a establecer un importante número de familias, particularmente en la zona central de Venezuela y años más tarde en todo el territorio nacional, llegando a fundar numerosos pueblos y ciudades entre los que cabe destacar San Felipe, San Carlos de Cojedes, Calabozo.

En 1831, el presidente José Antonio Páez, llama a los canarios en exclusiva a poblar los fértiles campos venezolanos, como sustitutos de los esclavos. La trascendencia de ese contingente de canarios fue tal, que entre los años 1874 a 1888 de los 20.827 inmigrantes registrados 14.403 eran isleños.

La contribución de los canarios a la modernización venezolana fue decisiva en el ámbito de la agricultura. Rubros como el tomate, plátano, cebolla y papa, deben a ellos en buena medida su activo protagonismo. Regiones como las de Barquisimeto, Valle de La Pascua, Valles de Aragua, Altagracia de Orituco y Coro, vieron reformadas sus estructuras agrarias con la apertura de pozos y la generalización del regadío. Pero no fueron sólo agricultores, también jugaron un papel en la industria, el comercio y el sector financiero. En la distribución al por mayor de productos agrícolas, su hegemonía en mercados como el de Coche fue nítida…” (1)

Uno de estos canarios fue Don Enrique Fraga Afonso, quien desde el año 1955 hasta 1958, se dedica a comercializar semillas de Cebollas y otras Hortalizas, apoyando así a la gran mayoría de agricultores canarios, con materiales más productivos y por ende rentables. El señor Fraga supo ganarse la confianza del sector comercial, lo que le permitió en 1958, junto a otros 5 socios, todos de origen canario, fundar Agroisleña, C.A., Sucesora de Enrique Fraga Afonso, con cuyo nombre se garantizaba la continuidad de las buenas relaciones comerciales, en una nueva empresa, pero con el respaldo moral de quien gozaba del aprecio y respeto entre agricultores, comercio y banca privada.

La confianza generada en el sector y ante la necesidad de productos, motivó a la nueva empresa a ampliar su portafolio de oferta en la incipiente agricultura de la época, se trataba del inicio de una confianza mutua entre quien labraba la tierra y quien se aventuraba con su capital a abastecer una demanda en crecimiento.

Con el transcurrir de los años y la adhesión de nuevos socios se fueron creando empresas relacionadas que darían un aporte significativo al crecimiento y desarrollo de la agricultura en Venezuela.

En el año 1968, se constituye la empresa Insecticidas Internacionales, C.A., “INICA”, en la Zona Industrial de Cagua en el estado Aragua, con el objetivo de producir y comercializar productos para salud pública y agroquímicos de buena calidad.

En sus inicios, INICA contaba con tres líneas productivas, las cuales destinaban su producción en un 90% al sector de salud pública y el restante al sector agrícola, sin embargo, sus directivos se dedicaron a mejorar la ingeniería de los sistemas instalados e introducir nuevos productos al portafolio agrícola. Con esas mejoras encaminadas y materializadas, se inician las relaciones con empresas líderes del ramo a nivel internacional, quienes desde un principio confiaron en INICA como fabricante.

Años más tarde la empresa dará apertura a nuevos procesos, los cuales marcarán un importante precedente en la historia productiva de la organización y una empresa referente en las exportaciones a más de 18 países de América.

En el año 1975, se funda Venezolana de Riego, C.A., con el objetivo de diseñar, asesorar, ensamblar, instalar y poner en marcha equipos (sistemas de riego, tubería, aspersores, motobombas, bombas turbinas y todos sus componentes y repuestos.

En 1986, se funda en la zona industrial II de Barquisimeto la empresa Asperjadoras Venezolanas, C.A. “AVCA”, con el propósito de fabricar equipos de fumigación y otros implementos agrícolas.

En 1987, se funda TUBO RIEGO, C.A. “TURICA”, e inmediatamente adquiere maquinarias para la fabricación de tuberías de láminas de hierro galvanizadas en su planta de la zona industrial Los Tanques en Villa de Cura en el estado Aragua y así garantizar el abastecimiento a la empresa Venezolana de Riego, C.A., iniciando el impulso a los sistemas de riego de las zonas altas de los Andes Venezolanos.

En marzo de 1987, se funda Semillas Híbridas de Venezuela, C.A. “SEHIVECA”, con el objetivo de producir semillas nacionales de los rubros; maíz, sorgo, arroz, frijol y caraota y de esta manera suplir las necesidades de semillas certificadas en el país.

Ese mismo año 1987, se funda PROYEFA, C.A., la que fue el último proyecto en vida de Don Enrique Fraga, empresa que se dedicaría a la síntesis y producción de herbicidas no selectivos en bases a sales de Glyfosato. Años más tarde, se amplía la planta para producir herbicidas para usos en potreros con base a sales de Picloram + 2,4-D.

En el año 1990, Insecticidas Internacionales, C.A. “INICA”, inicia las exportaciones de productos y da apertura a nuevos procesos, los cuales a futuro marcarían un importante precedente en la historia productiva de la organización; esos procesos fueron, la incorporación de las Suspensiones Concentradas, y un poco más tarde los Gránulos Dispersables, así como la conceptualización de las necesidades de los agricultores al introducir con buen pie, la filosofía de dosificación exacta, dando inicio a la nueva generación de productos aventajados en aplicaciones más efectivas y amigables al ambiente.

En el año 2000, Agroisleña, C.A., formaliza el Programa Especial de Siembra y Producción Agrícola “PESPA”, orientado al incremento y mejoramiento de la siembra y producción de su cartera de clientes.

A partir del año 2001, se inicia la construcción de un complejo sistemas de silos, que significarían la garantía de recepción, acondicionamiento y almacenaje de 940.000 toneladas de cereales, aumentando en cerca de 50% la capacidad instalada efectiva de silos en el país y garantizando de esta manera la disponibilidad de espacio para el almacenamiento de cereales, tan necesarios para la alimentación de la población.

En el año 2004, SEHIVECA, instala e inaugura en Araure, estado Portuguesa, la planta de semillas de Arroz, garantizando así los programas de siembra de Variedades de Arroz en tierras venezolanas y no de semillas importadas como estaba ocurriendo en esos críticos años.

En el año 2005, se instala en Morón, estado Carabobo, la planta de Mezclas Físicas de Fertilizantes, aumentando la oferta nacional y formulación de mezclas físicas, de acuerdo a las necesidades de las diferentes regiones agrícolas del país.

En el mismo año 2005, se funda la empresa Operador Logístico Agrícola, C.A., “OLACA”, como una respuesta al déficit de transporte en el país, necesario para el suministro de materias primas a las plantas, así como la distribución efectiva y oportuna en todo el territorio nacional de los insumos necesarios para la producción agropecuaria: semillas, agroquímicos, fertilizantes, equipos e implementos agrícolas, sistemas de riego y sus componentes.

La consolidación de este grupo de empresas se logró después de 52 años de trabajo, dedicación, aprendizaje e interrelación con todo el aparato productivo nacional.

La amplia gama de oferta de productos, de marcas y servicios distinguían al Grupo por encima del resto de las empresas del país. Una de sus virtudes fue mantenerse al día con sus obligaciones fiscales, laborales, ambientales, comerciales y siempre apegados fielmente a las normativas en materia de seguridad personal, así como legales desde el punto de vista de los permisos requeridos.

La confianza de la comunidad en general, estaba plasmada en la dinámica comercial de proveedores de insumos y servicios, sus programas especiales de siembra y producción agrícola y el registro de más de 200.000 clientes en su base de datos, son una muestra fehaciente de la alta penetración de servicios de apoyo a la producción y mercadeo eficiente.

En resumen, el desarrollo de la empresa se fundamentó en la confianza con los agricultores, en la dotación de todos los insumos necesarios para la producción agrícola, en tiempos, donde el acceso al financiamiento por parte de los productores era muy difícil, en la adaptación a las normas de calidad, producción y de nuevas tecnologías, exigidas en el país, sumatoria de factores que hicieron de Agroisleña, y sus empresas relacionadas, un modelo a seguir en el sector agrícola del país, con relevancia internacional. La perseverancia de Don Enrique Fraga Afonso, socios, descendientes, y colaboradores a lo largo de tantos años, de llegar a todas las regiones del país, con el ideal de motivar el desarrollo agrícola, llevando las herramientas necesarias al productor para su cultivo, fueron el soporte, de lo que fue el principal grupo de servicios al agricultor venezolano.

Agroisleña, C.A., apoyó de manera continua y creciente el desarrollo y producción de rubros agrícolas en Venezuela, basando su línea de trabajo en la relación de 52 años en el campo Venezolano, invirtiendo en tecnologías, capacitación de su personal técnico, administrativo, productivo y gerencial, así como de infraestructura de apoyo a la producción y cosecha a lo largo del territorio nacional, ofreciendo una línea completa de insumos de la mejor calidad y a precios accesibles al agricultor, como también, la oportunidad de compra a crédito, garantizando de esa manera el suministro seguro y oportuno, de semillas e insumos indispensables para la siembra, durante toda su historia.

La agricultura y la ganadería, son un arte y como tal requieren de la experticia de quien labra la tierra, siembra y sigue el crecimiento de los cultivos, cuidando de cada detalle de las plantas y animales, como seres vivos, que requieren de atención en el momento preciso. Con los productos adecuados y las técnicas correspondientes, darán el resultado esperado por ese agricultor y ganadero, que, de sol a sol, y durante meses ha invertido en tiempo, dedicación y dinero, para lograr una buena cosecha y cría, y eso significa bienestar para él, para su familia, su entorno y para la Venezuela autosuficiente. A eso apostó Agroisleña y su equipo de trabajo, toda una organización orgullosa de su labor, que de manera rutinaria, y constante, año tras año, apostó a Venezuela y al desarrollo del campo venezolano, con su eslogan Todo para el Agricultor!

Todas estas medidas arbitrarias, han dejado muy en claro, que los gobiernos no deben intervenir en el aparato productivo de manera directa, los gobiernos deben dictar las normas, garantizar el estado de derecho, devengar los impuestos establecidos en la ley y utilizar sus recaudaciones, en sus verdaderas competencias; la salud, la educación, la seguridad, infraestructura y todo lo relacionado con el bienestar de sus ciudadanos y ayudar con sus instituciones, en las normativas necesarias para apoyar al sector privado en el impulso de la economía y por ende el desarrollo del país. Y solo, en aquellos casos, en los que, por justa necesidad nacional, se apelen a las expropiaciones, hacerlo apegado a la ley, dentro del marco constitucional, y nunca jamás tomar decisiones en contra de la propiedad privada con tanta alevosía y atentando en forma directa a la seguridad alimentaria del país.

Agroisleña, seguirá presente en los corazones de los agricultores venezolanos, un legado tan importante no puede borrarse. Gracias por tantos años Agroisleña.

  1. La Emigración Canaria a América a través de la Historia. Manuel Hernández González. Universidad de La Laguna. Tenerife. España

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