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Opinión

Mauro Bafile

En el norte y en el sur del continente americano. En un extremo Donald Trump, en el otro Jair Bolsonaro y, en el medio, Nicolás Maduro. Todas caras de una misma moneda. Decimos, líderes populistas con vocación autoritaria quienes, desde el comienzo de sus mandatos, se tomaron la tarea de desacreditar las instituciones democráticas, las mismas que juraron defender.

El camino de Donald Trump ha sido errático. Un vaivén de declaraciones contradictorias y posturas discrepantes. A pesar de todo, su mensaje ha logrado calar en la “América profunda”. Es decir, en la más nacionalista; en la menos satisfecha y la más golpeada por el desempleo que deja la transición hacia la robótica. Gracias a esta América conservadora, rural, tradicionalista ha logrado alcanzar la presidencia del país otrora adalid de la democracia y las libertades.

Más coherente ha sido el camino recorrido por Bolsonaro. Respaldado por las corrientes evangélicas más recalcitrantes, su discurso ha hecho mella en los sectores violentos de Brasil. Nunca ha negado su simpatía hacia las dictaduras militares que gobernaron con mano dura el país en los años 60, 70 y 80.

Nicolás Maduro, por su parte, heredó un país cuyas instituciones democráticas ya habían sido sometidas por el extinto presidente Chávez. Su tarea ha sido profundizar su sumisión. Su retórica populista, cargada de demagogia, no logra esconder su vocación autoritaria. Detrás de la falsa apariencia de paladín del pluralismo y defensor de la Constitución, esconde su desprecio por los valores y principios democráticos en los cuales probablemente nunca creyó.

Trump, Bolsonaro y Maduro hicieron de la defensa de la Ley y el orden el “leit motive” de sus campañas electorales. Ahora se encargan, cuando no con hecho con palabras, de desacreditar las instituciones. Bolsonaro, quien despidió al jefe de la Policía Federal por defender este la autonomía investigativa del cuerpo policial, mantiene una campaña constante de desprestigio contra el Poder Judicial. Trump, quien alejó a 5 funcionarios encargados de vigilar y resguardar el Estado de Derecho al interior de su gobierno, continúa ofendiendo y exponiendo al escarnio público a periodistas y mass-media. Se burla de las instituciones, incita al odio y humilla a los más débiles. “In primis”, a los emigrantes. Y Maduro, quien denuncia a diario un supuesto plan de invasión promovido por los Estados Unidos, no pierde ocasión para desacreditar al Parlamento, que no domina; a las Ong, que denuncian sus excesos; a los organismos internacionales que condenan sus abusos; a los diplomáticos de aquellos países que sancionan a exponentes de su gobierno culpables de crímenes contra la humanidad.

Bolsonaro asegura que el voto no es suficiente para cambiar al país, recordando la retórica fascista. Trump arroja sombras sobre las próximas elecciones presidenciales de noviembre. Y, sin que haya prueba alguna de ello, argumenta que, por la expansión del voto por correo ante la difusión de la covid-19, “serán las más erróneas y fraudulentas de la historia” y “una gran vergüenza para los Estados Unidos”. Maduro va más allá. A través de un Consejo Nacional Electoral a su medida, cambia las reglas de juego. Modifica la Ley Electoral para asegurarse el triunfo en las parlamentarias de diciembre y así consolidar su poder. El Parlamento es el único reducto de la Oposición.

Socavar la credibilidad de las instituciones democráticas desde adentro hasta que capitulen ha sido siempre la estrategia del fascismo. Lo fue en el pasado y lo es hoy. El fascismo nace en democracia; aprovecha de las instituciones democráticas para fortalecerse; se nutre de ellas para finalmente imponerse. Trump, Bolsonaro y Maduro no son los únicos con vocación autoritaria. Todos deberíamos releer nuestra historia, para evitar los errores del pasado. Ignorancia y olvido son caldo de cultivo de gobiernos autocráticos y déspotas.

@bafilemauro

Agosto 24, 2020

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/evitar-los-errores-del-pasado/?goal=0_fd01...

 3 min


Alberto Jordán Hernández

Con voz propia

No obstante que llama a votar contra el régimen en las parlamentarias que promueve, el neo constituyente Néstor Francia cree que esas elecciones “están diseñadas para que el PSUV gane, aun con minoría de votos”. Por lo visto observa la componenda que les asegura triunfo al aumentar a 227 los 167 diputados de la AN. Y para que no queden dudas, cuentan con la indecorosa postura del MinDefensa: mientras la FAN esté en Poder los adversarios "No serán jamás poder político en Venezuela”.

Miguel Ángel Martínez Meucci, politólogo experto en Conflicto Político y Procesos de Pacificación precisa que Nicolás Maduro bloqueo cualquier posibilidad de cambio por elecciones.

“Ha fabricado una oposición a su medida (mediante represión, persecución política, inhabilitación de partidos y candidatos, y cooptación indebida de cuadros políticos) que impide cualquier posible cambio”.

Sabido es que la narco tiranía confiscó a los principales partidos de oposición, a través del antifaz leguleyesco: tribunal subalterno de justicia. Inhabilitó a Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular. Además lo hizo con radicales oficialistas: Tupamaros (no por asesinato de un joven por lo cual su líder está en libertad condicional) y PPT. Se auto distanció PCV. Bandera Roja, de Gabriel Puerta Aponte, fue intervenido por divulgar pacto unitario de Juan Guaidó. Agregan a la lista a Compromiso País.

A los expoliados le imponen directiva ad hoc con gente confianza. A tupamaros le asignaron a Williams Benavides diputado del PSUV.

Claro tiene la tiranía el campo. Datanálisis señaló en julio que solo 2,1% cree en comicios legislativos. Investigación de Elimpulso.com, a la pegunta ¿votará en esas elecciones?, un 90% respondió que no.

Deplorable es la resignación. Una figura de Oposición se consuela con no darle mayoría absoluta al narco.

Preocupa por su representación declaración de la Conferencia Episcopal, que llama a votar. Maduro, que antes la había menospreciado, le solicitó conversar.

Contundente es el llamado del Presidente de la AN Guaidó, Presidente(e) de la República, a trazar la ruta para la lucha.

Puntos claves de su propuesta: Denunciar, rechazar y desconocer las parlamentarias; Convocar a líderes y organizaciones para pacto unitario; y a expresar mecanismo participación masiva ciudadana; y en ese ámbito lograr la actuación necesaria de la FA, de cada uno de los aliados.

Ya genera respuestas favorables de líderes.

Andrés Velásquez, La Causa R; Antonio Ledezma, Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano; Manuel Rosales, UNT; Henry Ramos Allup, AD; María Corina Machado, Vente Venezuela; Delsa Solorzano Encuentro, Ciudadano; Julio Borges, Comisionado presidencial para Relaciones Exteriores; Roberto Enríquez, Copei; Freddy Guevara, VP refugiado en Embajada de Chile; Leopoldo López, fundador VP, refugiado en Embajada de España.

Pocas las disidencias. “La unidad no se pacta entre políticos, se debe trabajar con los venezolanos”, alega Henrique Capriles. Respeto juicio pero no comparto, como tampoco el rechazo de Thays Peñalver, a la invitación a incorporar visiones intelectuales y academias.

Plausible incorporar al Padre José Virtuoso a trabajar con la sociedad civil; Gerardo Blyde, con líderes y movimientos democráticos; el embajador Gustavo Tarre Briceño, Óscar López del equipo internacional junto al comisionado de la OEA, David Smolansky.

Acción es orientar qué hacer ante ese fraude. Resolver votar o no, plantea la vacilación del Hamlet, de Shakespeare, that is the questiones (esa es la cuestión).

Al MARGEN:

En mayo El Universal se declaró en emergencia por falta de papel, que le retenían en puerto. En Agosto recibió el golpe y asumió su Presidencia Gustavo Perdomo, señalado de Banda ‘Los Enanos’, que operarían de testaferros de Maduro. Además, es socio de un buscado en EEUU por lavado de dinero, Raúl Gorrín, dueño de Globovisión.

jordanalberto18@yahoo.com

 3 min


Acceso a la Justicia

La democracia venezolana no gozaba de buena salud antes de la COVID-19. Sin embargo, la aparición del coronavirus ha ofrecido a las autoridades venezolanas una excusa perfecta para terminar de enviar a terapia intensiva al malherido Estado de derecho, al tiempo que les ha permitido reforzar el control territorial que han levantado mediante militares y policías, sobre todo, desde la derrota que sufrieron en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

La administración de Nicolás Maduro dictó el 13 de marzo de 2020 su decreto 4.160, mediante el cual declaró el estado de alarma, bajo el pretexto de adoptar: «medidas urgentes, efectivas y necesarias, de protección y preservación de la salud de la población venezolana, a fin de mitigar y erradicar los riesgos de epidemia relacionados con el coronavirus y sus posibles cepas, garantizando la atención oportuna, eficaz y eficiente de los casos que se originen»

Con esta decisión Venezuela se convirtió en el único país de la región en el cual rigen dos estados de excepción de manera simultánea.

No se puede olvidar que desde enero de 2016, es decir, casi desde que comenzó a sesionar la Asamblea Nacional (AN) controlada por la oposición, el país está bajo una emergencia económica, que se ha mantenido gracias al aval de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), aun sin tener la aprobación del Parlamento exigida por la Constitución.

El máximo juzgado no ha tenido problemas en permitir que una situación extraordinaria se convierta en cotidiana, al autorizar la prolongación indefinida del estado de excepción, pese a que la Carta Magna, en su artículo 337, establece que los estados de excepción por emergencia económica tendrán «una duración de sesenta días prorrogables por un plazo igual», y a que el artículo 5 de la ley que los regula señala que «toda medida de excepción debe tener una duración limitada a las exigencias de la situación que se quiere afrontar, sin que tal medida pierda su carácter excepcional o de no permanencia».

Poder total y sin control

Los decretos de estado de excepción y emergencia económica sin control le han permitido a Maduro ejercer funciones que no le han sido otorgadas por la Constitución. Así, en estos cuatro años desde el Palacio de Miraflores se ha dictado la Ley de Presupuesto Nacional, aprobando créditos adicionales o transferencias de partidas, así como también se han contratado empréstitos internacionales y designado funcionarios (embajadores) sin necesidad de pasar por el Parlamento. Esto pese a que estas potestades corresponden constitucionalmente a los legisladores.

¿La razón? El visto bueno del TSJ, con la excusa del «desacato» que ha impuesto a la AN por el caso de los diputados de Amazonas, ha dado luz verde al Ejecutivo para asumir funciones de la Cámara.

Estas resoluciones no solo le han permitido a Maduro tomar decisiones que en circunstancias normales no podría, sino de paso hacerlo sin ningún tipo de supervisión ni rendición de cuentas, porque en los decretos se ha bloqueado precisamente la posibilidad de que los diputados puedan ejercer sus funciones de control, al impedírseles citar a funcionarios o censurarlos cuando consideran que han errado en sus labores.

Más represión

Pero si lo anterior fuera poco, el estado de alarma además ha permitido a las autoridades desarticular cualquier intento de expresión de malestar organizada, y de paso, reforzar su control territorial, al restringir derechos como el de libre tránsito y circulación de personas para evitar la propagación del virus.

En el artículo 7 del decreto de alarma con sus respectivas prórrogas, vigentes desde el 13 de marzo de 2020, se lee que:

«El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela podrá ordenar restricciones a la circulación en determinadas áreas o zonas geográficas, así como la entrada o salida de éstas, cuando ello resulte necesario como medida de protección o contención del coronavirus COVID-19».

Aunque estas medidas no han servido para que los ciudadanos exterioricen su malestar por la situación económica o la falla de los servicios públicos, sí ha impedido que lo hagan de manera masiva y organizada como en el pasado reciente. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en junio y julio se registraron treinta y seis y veintidós protestas diarias en el país, respectivamente. Otro dato revelador de los estudios de esta organización es que la protesta por razones políticas ha desaparecido de la agenda, pero no así la represión por parte de las autoridades a cualquier tipo de disidencia y crítica.

Cientos de personas han sido detenidas por incumplir las restricciones impuestas por el Gobierno; solo a principios de agosto casi 200 terminaron tras las rejas por participar en fiestas, según las autoridades.

No obstante, no solo presuntos ciudadanos inconscientes han sido aprehendidos a lo largo de los últimos meses, sino también decenas de ellos que han aprovechado para expresar su malestar en las calles por problemas como la falta de combustible o los deficientes servicios de agua o luz. Otro tanto que ha cuestionado en redes sociales la respuesta oficial a la pandemia o denunciado el estado de la salud pública, también ha terminado en un calabozo. El Foro Penal Venezolano contabiliza hasta el 31 de julio 281 arrestos de esta naturaleza.

Asimismo, a muchos de los detenidos se les han violentado sus derechos al debido proceso, a la defensa y las garantías judiciales, por cuanto no se les ha presentado a tiempo en los tribunales o no se les ha permitido entrar en contacto con sus abogados de confianza.

El comportamiento de las autoridades venezolanas durante la pandemia va a contracorriente de lo establecido por organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cual recordó que los Estados no pueden utilizar los estados de excepción de «manera genérica, sin antes justificar de manera estricta la existencia de una situación de emergencia excepcional», y, por ende, la declaración de estado de emergencia excepcional para hacer frente a la dispersión de la pandemia del coronavirus:

«no debe utilizarse para suprimir un catálogo indeterminado de derechos o ad infinitum, ni para justificar actuaciones contrarias al derecho internacional por parte de agentes estatales, por ejemplo, el uso arbitrario de la fuerza o la supresión del derecho de acceso a la justicia para personas que sean víctimas de violaciones a derechos humanos en el contexto actual».

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La pandemia por la COVID-19 no solo representa un riesgo para la salud de los ciudadanos, sino también para sus derechos, en particular en Venezuela, debido a los deseos de las actuales autoridades de perpetuarse en el poder a toda costa.

Las restricciones impuestas bajo el estado de alarma, aunque a primera vista son razonables y comprensibles a la luz del reto que supone la enfermedad, están siendo aprovechadas por la administración de Maduro para reforzar su control, al tiempo que impide a sus adversarios movilizarse y organizarse.

Desde Acceso a la Justicia consideramos oportuno recordar la frase del expresidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, quien aseguró que «La libertad no está a más de una generación de extinguirse. No se la transmitimos a nuestros hijos a través de la sangre. Debemos luchar, protegerla y entregársela a ellos para que hagan lo mismo».

https://www.accesoalajusticia.org/covid-19-en-venezuela-la-excusa-perfec...

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Luis López Méndez

Prácticamente, en el mundo entero, hay profunda preocupación por el suministro de alimentos a la humanidad, una población que sigue creciendo rápidamente con estimaciones de más de 9.200 millones de personas para el 2050, en comparación con los 7.500 millones actuales. Esto implica que se tiene que aumentar la producción de alimentos y mejorar su distribución y conservación para evitar pérdidas poscosecha, y que pueda llegar suficiente cantidad de alimentos a toda la población.

Desde finales del siglo XX y lo que va del siglo XXI, la ingeniería genética ha copado la escena en los centros de investigación mundiales, buscando mayor productividad, facilidad de manejo de los cultivos, menores costos directos de producción, menor impacto ambiental, mayor tolerancia a factores limitantes, alimentos de mejor calidad, y otros objetivos, para orientar las expectativas hacia niveles de producción que puedan satisfacer las necesidades nutritivas de los habitantes del planeta.

¿Qué es la ingeniería genética? De una manera muy sencilla, una de las formas de ingeniería genética más aplicada en la agricultura, es la manipulación y transferencia del ADN de unos organismos a otros para generar un Organismo Genéticamente modificado (OGM, también OMG). Entonces, un OGM es un organismo cuyo material genético ha sido alterado usando técnicas de ingeniería genética. Un OGM es transgénico cuando se transfiere uno o más genes de una especie a otra especie.

Por medio de la ingeniería genética se han producido cultivares OGM en más de cuarenta especies vegetales de importancia para la agricultura, que han mejorado la producción de alimentos y fibras, han disminuido el uso de insecticidas y herbicidas reduciendo la contaminación del ambiente y protegiendo infinidad de especies de insectos benéficos, y han permitido brindar mayor seguridad a los operadores del campo. Por ejemplo, en la India la introducción del Algodón Bt produjo mayores rendimientos y menores gastos en plaguicidas. En China, este mismo cultivar permitió reducir el uso de plaguicidas a la mitad y se duplicaron las poblaciones de mariquitas, crisopas y arañas. Haciendo un ejercicio a futuro, se estima que si en Europa el 50% de los cultivos fueran transgénicos se dejarían de aplicar 14,5 millones de kilogramos de plaguicidas, se ahorrarían 20,5 millones de litros de diésel, y se reducirían las emisiones de CO2 a la atmósfera en 73.000 toneladas.

Estos cultivares OGM, que generalmente son de mayor potencial de rendimiento que los cultivares no modificados genéticamente, permiten además elevar la productividad con un crecimiento vertical de los rendimientos, en lugar de tener que expandir la frontera agrícola para un crecimiento horizontal de la producción mundial de alimentos. Una ampliación de la frontera agrícola tendría que ser en la mayoría de los casos interviniendo ecosistemas que están en equilibrio con la naturaleza, quizás de gran fragilidad ante la acción antrópica para hacer agricultura, destruyendo hábitats naturales de flora y fauna afectando la biodiversidad, en fin, causando un profundo y negativo impacto ambiental. Recordemos que la mayor producción de alimentos en la misma superficie, es uno de los caminos para lograr el Incremento Sostenible de la Producción Agrícola (ISPA) impulsado por FAO.

Algunos ejemplos de OGM de especies cultivadas de importancia para la agricultura venezolana son, entre otros, el Algodón Bt, Maiz Bt, Maiz RR, Soya Bt, Soya RR, Arroz LL62, Arroz Dorado. Los organismos Bt derivan su nombre de que producen la proteína Cry, la cual es producida naturalmente por el Bacillus thuringiensis, permitiendo a la planta un autocontrol de larvas de lepidópteros. Los organismos RR derivan su nombre de las palabras Roundup Ready, porque son resistentes al herbicida glifosato. El Arroz Dorado, utilizado en Australia y Nueva Zelanda desde hace décadas, tiene un especial valor nutritivo ya que contiene betacarotenos que es precursor de la vitamina A.

En Argentina y Brasil, los dos grandes productores y exportadores de alimentos de América Latina, la gran mayoría de los cultivos son transgénicos, y cada año se incrementa la superficie sembrada con estos cultivares. A pesar que en la actualidad Venezuela se ha convertido en un gran importador de alimentos, abundantemente desde los países del sur, lo que significa que consumimos muchos productos transgénicos como el aceite de soya y el maiz amarillo usado en raciones para animales, por ley está prohibido que nuestros agricultores y nuestro ambiente gocen de los beneficios de la ingeniería genética. En la Ley de Semillas aprobada el 28/12/2015, dentro de sus finalidades, en el Artículo 3-6 se establece: “Impedir la liberación, el uso, la multiplicación, la entrada al país y la producción nacional de semillas transgénicas”.

Como corolario podemos señalar que en Venezuela, en nuestra agricultura, está prohibido oficialmente disfrutar de los grandes beneficios de la ingeniería genética, tanto para los agricultores como para la seguridad alimentaria de la población, por temor al consumo de estos productos, que dicho sea de paso ha sido comprobado por décadas que no tienen efectos negativos ni sobre la salud humana ni sobre el medio ambiente. Pero, oficialmente también, consumimos alimentos producidos con OGM en otros países, donde los agricultores y sus economías nacionales sí disfrutan de las grandes ventajas de la ingeniería genética.

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Ignacio Avalos Gutiérrez

No recuerdo hace cuántos años, muchos en todo caso, nos encontramos sentados el uno al lado del otro, transitando el calvario de un trámite administrativo. Después de un rato en el que ambos nos limitábamos a ver el techo, iniciamos una conversación marcada por las trivialidades habituales en estos casos – uf, que gentío, hace mucho calor, esto va para dos horas, coño, donde quedará el baño …..´- hasta que por fin caí en la cuenta de que era él, el mismo que había visto y admirado en el estadio y en la televisión , aunque ahora lucía algo gordo y canoso, pero dejando ver todavía rastros del gran pelotero que había sido.

Fue integrante del equipo de Los Tiburones de la Guaira desde mediados de la década de los sesentas y mediados de la de los setentas, desempeñándose unas cuantas temporadas junto al campocorto Enzo Hernández e integrando con él, de acuerdo a la opinión de los especialistas, una de las mejores combinaciones para doble play en la historia de la pelota criolla.

I

No le alcanzó el tiempo para jugar en la época de la llamada “guerrilla guaireña”, durante los ochentas, bajo la conducción del manager dominicano Oswaldo Virgil, expresión de una manera particular de jugar que fielmente describió el jugador Norman Carrasco, diciendo “Somos un equipo que debe arañar para hacer las carreras, un jitcito por allá, un machucón, un bateo y corrido, un robo”. O como lo escribió con maestría el periodista Carlos Valmore Rodríguez “una emboscada aquí, correr, esconderse, volver a emboscar, retirarse, minar sin que el enemigo lo note. Pegar e irse. El Vietcong.”

Sin embargo, siempre creí que mereció estar en la “guerrilla”. Por sus características y por su espíritu hubiese encajado perfectamente dentro de ese conjunto.

II.

En fin, todos coinciden en que fue un gran jugador, como lo prueba el hecho de haber sido designado miembro del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano, además, por si fuera poco, de haber jugado varias temporadas en las grandes ligas. Sobresalió también como manager, sobre todo de equipos juveniles, llegando a dirigir en varias ocasiones y con indudable éxito a la selección venezolana en competencias internacionales, consiguiendo incluso la medalla de oro para el país en el Mundial Juvenil celebrado en 1997, en Argentina.

Me enteré, por cierto, que en algún momento fue manager de una selección en la que figuraba Nicolás Maduro como primera base, quien como es sabido no llego muy lejos en su carrera deportiva, hecho que no pocos venezolanos lamentan, puesto que es evidente que en donde juega actualmente, no lo hace bien, dicho sea esto con el debido respeto.

III.

En el transcurso de la plática yo casi no hablé, me parece que no alcancé ni a decirle mi nombre, menos que menos el número del celular para comunicarnos. Llegando al noveno inning de nuestra conversación, un poquito antes de que nos llamaran para atender nuestras respectivas solicitudes, me contó la etapa política de su vida. Participé en ella por la gente, algo así me dijo. Fue elegido a través del PSUV como concejal en Puerto Cabello y tuvo a su cargo la Presidencia del Instituto de Deportes de la alcaldía, en esa misma ciudad.

Fue, esta que cuento, una conversa interesante y amena, memorable para mí, ciertamente. Nos despedimos con la seguridad, no sé por qué, de que pronto nos volveríamos a ver, cosa que nunca ocurrió. Nos dimos un abrazo y cuando se iba hacia su carro lo tomé por el hombro y le dije que yo era fanático de los Tiburones de la Guaira. Lo supe apenas te vi, me dijo con una sonrisa del tamaño de toda su cara. Ha sido, lo confieso, uno de los mayores elogios que puede recibir un tipo como yo, para quien la militancia en el conjunto escualo es una grata arbitrariedad que, con el transcurso de los días, se ha ido convirtiendo en una suerte de feligresía que rubrica su vida.

Remigio Hermoso, con quien sostuve la charla que refiero en estas breves líneas, falleció la semana pasada, a los 73 años, cerca de la mitad de ellos dedicados a mostrar cómo se juega buen beisbol y, sumados a los otros que le concedió la vida, a enseñarnos como se es una buena persona.

Se nos fue el Azabache Negro, como lo llamaba a veces el Musiú Lacalaverie, dueño de una casi infinita capacidad para colocar apelativos e imaginar frases ingeniosas en la narración un juego de beisbol.

El Nacional, miércoles 26 de agosto de 2020

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Marino J. González R.

El primer caso de covid-19 registrado en América Latina fue en Brasil, el 26 de febrero de este año. Ya han transcurrido seis meses. En este tiempo, los efectos de covid-19 han concentrado toda la atención y recursos de los gobiernos de la región. Sin embargo, los escenarios para los próximos meses, visto el progreso de la pandemia, son todavía más preocupantes.

La evolución de la pandemia en los 27 países de la Unión Europea (UE), pueda dar referencia para establecer las diferencias con América Latina, y también es de utilidad para anticipar la evolución en lo que resta de 2020. Independientemente de que en las últimas semanas se ha registrado un aumento significativo de casos en muchos países de la UE, lo cierto es que las medidas implementadas lograron reducir de manera significativa el número de casos en la mayoría de los países. Conviene examinar las magnitudes de este impacto para comparar con lo que ha sucedido en América Latina.

Tres aspectos merecen especial atención para esta comparación. En primer lugar, la intensidad de la pandemia, expresada en el número de casos por población. A mayor número de casos por población existe mayor demanda en los servicios de salud, y, en consecuencia, las probabilidades de complicaciones de los pacientes aumentan, y disminuye la calidad de atención.

Es por ello que un objetivo central de las políticas de control es limitar el número de personas infectadas por millón de habitantes. El país que registró la mayor cantidad de personas infectadas en la UE, el día de mayor incidencia, fue Luxemburgo al reportar 265 nuevos casos por millón de habitantes el 25 de marzo.

Otros países que superaron los 100 casos diarios por millón de habitantes en el día de mayor incidencia fueron: Irlanda (182 casos por millón), España (169), Bélgica (139), y Suecia (129). En el resto de los países (22), se registraron menos de 100 casos por millón de habitantes en el día del mayor número de casos.

El segundo aspecto es la magnitud de la reducción de casos. En la Unión Europea, 21 países lograron reducir el número de casos a menos del 10% de la cifra de casos del día de mayor incidencia. De hecho, algunos países como Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Lituania, Letonia, Grecia, Finlandia, y Croacia, redujeron la cantidad de casos diarios de covid-19 a menos de 3 por millón.

El tercer aspecto es el tiempo transcurrido hasta alcanzar el control. En estos 21 países, se requirieron 86 días en promedio para controlar la pandemia (desde el registro del primer caso hasta que se alcanzó el 10% de los casos con respecto al máximo de casos). En seis países (Bulgaria, República Checa, Polonia, Portugal, Rumania, y Suecia) no se ha logrado hasta la fecha reducir los casos del día de mayor número a menos de 10%.

Ahora veamos lo que ha sucedido en América Latina. Solo dos países han logrado controlar la pandemia en niveles comparables con los países de la UE: Uruguay y Cuba. En ambos países, el número máximo de casos diarios de covid-19 fue menor que el registrado por todos los países de la UE.

El número de casos diarios en el momento que alcanzaron el 10% con respecto al día de mayor número de casos, fue menor a 1 caso por millón de habitantes. En Uruguay el control se alcanzó en 89 días y en Cuba en 106 días.

Para la semana en curso, el número de casos diarios por millón de habitantes en Uruguay es 3,58 y en Cuba 4,62 (cifras menores que las de Corea del Sur). También Haití registra cifras compatibles con las de estos dos países, pero al no estar incluido en los países con reportes de realización de pruebas, no es posible comparar rigurosamente.

En el resto de los países (17), todavía el número de casos diarios no ha disminuido al 10% de los casos en el día de mayor registro. En diez países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, Panamá, Perú, y Colombia), la tasa máxima de casos diarios de covid-19 fue superior a 100 casos por millón de habitantes.

Cinco países (Brasil, Chile, Panamá, Perú, y Colombia) registraron una tasa máxima superior a 200 casos por millón de habitantes. Todos estos países ya duplican el número de días de pandemia con respecto a los países de la UE que lograron controlar, es decir, alrededor de seis meses.

En esta semana, todos estos países tienen un número de casos diarios por millón entre 10 y 80 veces superior a los países más exitosos en el control hasta la fecha.

Las evidencias indican que los efectos de covid-19 en la gran mayoría de los países de la región son intensos y prolongados, y con limitadas posibilidades de alcanzar el control en niveles comparables con los países de la UE, Corea del Sur o Nueva Zelanda. En este contexto, se puede estimar que la pandemia tenderá a mantenerse en la región en los próximos meses.

Quizás el escenario más probable es la evolución que han tenido algunos países de la UE, esto es, con altas tasas relativas de casos en los últimos meses (entre 20 y 25 nuevos casos diarios por millón de habitantes).

Sin embargo, es posible que esta tasa sea superior en los países de América Latina, quizás en el rango entre 40 y 100 nuevos casos diarios por millón de habitantes en los próximos meses. Obviamente, los efectos de esta demanda permanente de servicios de salud, no solo afectará lo planificado para este año en todas las áreas, también condicionará las asignaciones de los próximos años.

Sin lugar a muchas dudas, la pandemia se ha convertido en el principal problema público de la región para los próximos tiempos. Dura prueba para las capacidades institucionales de diseño e implementación de políticas públicas en América Latina.

marinojgonzalez@gmail.com

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Laureano Márquez

¿Puede el régimen político venezolano acabar con la vida en el planeta? La respuesta es sí. Hay regímenes a los que si la humanidad no les pone límites, son capaces de acabar con ella. En el caso de Venezuela no será una invasión a Polonia ni la conquista militar de los países vecinos. Nuestros militares manejan formas más sutiles de invasión y las rayas que nuestros vecinos verán en el piso no serán precisamente la de las orugas de nuestros tanques, que de paso no tienen gasolina para moverse.

La amenaza puede venir por otro lado. El frágil equilibrio del ecosistema planetario podría recibir un fuerte impacto destructivo como consecuencia de la mezcla de incapacidad y ambición que caracteriza al susodicho.

Hablemos, por ejemplo, de la crucial importancia de la selva amazónica en la configuración del clima mundial. Sus árboles realizan intercambios con la atmósfera que mantienen el equilibrio del planeta absorbiendo millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que permite atenuar el efecto invernadero.

También es relevante la producción de agua dulce que, gracias a la Amazonia, recibe el planeta. La extracción de oro en Venezuela y el control del sur del país por criminales mundiales de todas las especies y raleas, no acabará en la Amazonia venezolana.

La capacidad de expansión destructora de nuestro régimen y sus inconscientes aliados no es desestimable. Se le da y muy bien eso de construir desiertos, espirituales y físicos. La destrucción de la selva venezolana podría ser la cabecera de playa, el día D del fin de la Amazonia como pulmón vegetal del planeta. A los que argumenten que esto es una exageración, les comento que hace 20 años muchas cosas nos resultaban imposibles a los venezolanos.

La otra amenaza al ecosistema mundial proviene de la incapacidad en el manejo de la industria petrolera. Alguna vez nuestra principal industria fue envidia del mundo, Pdvsa era de las principales empresas del planeta y la producción petrolera venezolana tenía relevancia mundial. Parte de la tarea del régimen –realizada fundamentalmente por ese personaje “rojo rojito” que hoy se hace pasar por adalid de la libertad venezolana– fue la de eliminar de la industria petrolera venezolana todo vestigio de inteligencia, formación, preparación y capacidad.

La destrucción de la industria petrolera venezolana, cosa que parecía imposible también, ya se ha llevado a cabo. El país con mayores reservas petroleras del planeta no tiene combustible.

Consecuencia del mal manejo de la industria han comenzado a verse las tragedias ecológicas producto de derrames petroleros como el más reciente en las costas de Falcón, derrames terrestres, incendios y explosiones en instalaciones petroleras, etc. Estas tragedias Irán en aumento.

Las islas del Caribe que sustentaron el régimen político venezolano, serán las primeras víctimas, pero inevitablemente los desastres serán cada vez más frecuentes y de mayor alcance, se expandirán como el aceite sobre el agua.

A lo que voy: ya no solo a los venezolanos nos conviene que finalice esto, sino también a la humanidad entera si quiere sobrevivir. No desestimen nunca la capacidad destructora de quienes llevan años de entrenamiento en ello.

Debemos aunar esfuerzos, nacionales e internacionales para que Venezuela retome el camino de la democracia y la libertad. Si quieren no lo hagan por nosotros, a fin de cuentas, nuestras vidas parecen no importarles tanto, pero piensen en los delfines y las ballenas, ¡háganlo –al menos– por ellos!

Twitter: @laureanomar

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