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Opinión

José Carlos Cueto

"Pareciera que el mundo se cansó de Venezuela".

Con esas palabras, lamenta Eduardo Klein, coordinador del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar, la falta de cobertura que ha recibido el petróleo que mancha desde hace más de dos semanas las costas de los estados de Falcón y Carabobo, en el noroeste de Venezuela.

En su opinión, la nación sudamericana no ha captado la misma atención que isla Mauricio, que lucha por salvar su ecosistema marino ante las más de 1.000 toneladas de petróleo vertidas por un barco encallado.

A comienzos de agosto, comenzaron a circular por redes sociales las imágenes denunciando una gran mancha de petróleo sobre las aguas de Golfo Triste.

Klein estima que el vertido equivale a unos 20.000 barriles de petróleo, "más del doble que en Mauricio", y que podría extenderse unos 350 km².

La mancha, que varios expertos sospechan que proviene de la refinería de El Palito, ha sido arrastrada por las corrientes y vientos a lo largo de más de 80 kilómetros hacia más allá del Parque Nacional de Morrocoy, una zona de gran importancia natural y turística.

El Palito se encuentra en Puerto Cabello, a unos 200 kilómetros de Caracas, está controlada por la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y es una de las más grandes del país.

María Gabriela Hernández, presidenta de la Comisión Ambiente de la Asamblea Nacional (controlada por la oposición), exigió explicaciones al gobierno y una inspección de las condiciones de mantenimiento de la refinería.

El gobierno de Nicolás Maduro no había ofrecido hasta este viernes una versión oficial sobre la causa y extensión de la mancha.

De hecho, el viceministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, aseguró que el "90% de las costas del Parque Nacional Morrocoy y Golfo Triste estaban saneadas" y que la fauna y suelo marino no estaban afectados.

Sin embargo, investigadores marinos y expertos en gestión de derramamientos de petróleo alertan sobre los graves daños que los hidrocarburos podrían causar en la fauna y flora marina.

Origen

Aunque los primeros indicios del derramamiento se dieron a conocer a través de mensajes de usuarios en redes sociales a comienzos de agosto, las imágenes satelitales muestran la mancha sobre Golfo Triste ya desde el 22 de julio.

"Esa mancha no estaba ahí cuando revisamos las imágenes del 19 de julio, así que el derramamiento debió producirse sobre esos días", explicó a BBC Mundo el investigador marino Eduardo Klein, quien ha estado siguiendo la evolución del suceso en las últimas semanas.

Klein discrepa de las informaciones que señalan a un barco que partió del puerto de La Guaira hacia Guyana el 29 de julio y que sufrió un incidente a las dos horas de de zarpar.

"Si miras las imágenes de satélite, la mancha ya estaba presente desde el 22 de julio, una semana antes de que se reportara la salida e incidente de ese barco", explicó.

Sus sospechas apuntan a que el petróleo fluía desde la bahía donde se encuentra la refinería El Palito y que no se contuvo a tiempo.

El Palito, perteneciente a PDVSA, ha sido protagonista en los últimos años por su parón productivo y problemas de mantenimiento.

"Los derramamientos hay que contenerlos de inmediato porque el petróleo se extiende muy deprisa. Normalmente se hacen simulacros, pero la empresa dejó de hacerlos hace tiempo", asegura a BBC Mundo Pánfilo Masciangioli, ingeniero civil y antiguo trabajador de PDVSA.

"Quizás había problemas de mantenimiento o falta de personal, tengo entendido que muchos ingenieros preparados ya se han ido de allí", agregó.

BBC Mundo contactó al Ministerio del Poder Popular de Petróleo pero no obtuvo respuestas al momento de escribir el reportaje.

Valor natural y turístico

El litoral afectado por el derrame es el hogar de un rico ecosistema natural y un punto atractivo para el turismo.

"Ahora lo fundamental es realizar una evaluación detallada de los daños. Los ecosistemas del Parque Nacional de Morrocoy son muy importantes por la riqueza de la fauna silvestre, los arrecifes y las comunidades de manglar", dijo a BBC Mundo Deborah Bigio, directora ejecutiva de Fudena, una organización de conservación de medioambiente en Venezuela.

"Normalmente, las playas arenosas se recuperan muy rápido de los derrames de petróleo. Si el crudo cubre las raíces de los manglares y los arrecifes de coral, eso sí complicaría mucho la recuperación", explica Masciangioli.

El extrabajador de PDVSA también mostró su preocupación sobre la adherencia del petróleo a las aves, ya que esto podría dificultar sus migraciones.

En el caso de los arrecifes, el vertimiento coincide con uno de los pocos momentos en el año en que estos se reproducen.

"Si se confirma el daño a los arrecifes de Morrocoy, el impacto puede ser terrible porque afectaría su reproducción para el futuro", teme Klein.

Bigio también lamenta, por otra parte, las consecuencias que la mancha de petróleo puede provocar en la pesca porque "muchas comunidades costeras dependen de ella".

Poca atención mundial

Eduardo Klein cree que este accidente no cuenta con atención requerida debido a la situación que atraviesa el país.

"Como estamos en crisis, parece que esto se trata de un problema más. Y sí, lo es, pero es grave y hay que asegurarse de que no vuelva a ocurrir", afirma el investigador.

"En Venezuela se ha derramado el doble que en Mauricio, pero como no hay información oficial, parece que no hubiera pasado".

14 de agosto 2020

Derrame de petróleo en Venezuela: "El mundo está preocupado por el de isla Mauricio pero en Venezuela hay uno el doble de grande"

José Carlos Cueto

"Pareciera que el mundo se cansó de Venezuela".

Con esas palabras, lamenta Eduardo Klein, coordinador del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar, la falta de cobertura que ha recibido el petróleo que mancha desde hace más de dos semanas las costas de los estados de Falcón y Carabobo, en el noroeste de Venezuela.

En su opinión, la nación sudamericana no ha captado la misma atención que isla Mauricio, que lucha por salvar su ecosistema marino ante las más de 1.000 toneladas de petróleo vertidas por un barco encallado.

A comienzos de agosto, comenzaron a circular por redes sociales las imágenes denunciando una gran mancha de petróleo sobre las aguas de Golfo Triste.

Klein estima que el vertido equivale a unos 20.000 barriles de petróleo, "más del doble que en Mauricio", y que podría extenderse unos 350 km².

La mancha, que varios expertos sospechan que proviene de la refinería de El Palito, ha sido arrastrada por las corrientes y vientos a lo largo de más de 80 kilómetros hacia más allá del Parque Nacional de Morrocoy, una zona de gran importancia natural y turística.

El Palito se encuentra en Puerto Cabello, a unos 200 kilómetros de Caracas, está controlada por la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y es una de las más grandes del país.

María Gabriela Hernández, presidenta de la Comisión Ambiente de la Asamblea Nacional (controlada por la oposición), exigió explicaciones al gobierno y una inspección de las condiciones de mantenimiento de la refinería.

El gobierno de Nicolás Maduro no había ofrecido hasta este viernes una versión oficial sobre la causa y extensión de la mancha.

De hecho, el viceministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, aseguró que el "90% de las costas del Parque Nacional Morrocoy y Golfo Triste estaban saneadas" y que la fauna y suelo marino no estaban afectados.

Sin embargo, investigadores marinos y expertos en gestión de derramamientos de petróleo alertan sobre los graves daños que los hidrocarburos podrían causar en la fauna y flora marina.

Origen

Aunque los primeros indicios del derramamiento se dieron a conocer a través de mensajes de usuarios en redes sociales a comienzos de agosto, las imágenes satelitales muestran la mancha sobre Golfo Triste ya desde el 22 de julio.

"Esa mancha no estaba ahí cuando revisamos las imágenes del 19 de julio, así que el derramamiento debió producirse sobre esos días", explicó a BBC Mundo el investigador marino Eduardo Klein, quien ha estado siguiendo la evolución del suceso en las últimas semanas.

Klein discrepa de las informaciones que señalan a un barco que partió del puerto de La Guaira hacia Guyana el 29 de julio y que sufrió un incidente a las dos horas de de zarpar.

"Si miras las imágenes de satélite, la mancha ya estaba presente desde el 22 de julio, una semana antes de que se reportara la salida e incidente de ese barco", explicó.

Sus sospechas apuntan a que el petróleo fluía desde la bahía donde se encuentra la refinería El Palito y que no se contuvo a tiempo.

El Palito, perteneciente a PDVSA, ha sido protagonista en los últimos años por su parón productivo y problemas de mantenimiento.

"Los derramamientos hay que contenerlos de inmediato porque el petróleo se extiende muy deprisa. Normalmente se hacen simulacros, pero la empresa dejó de hacerlos hace tiempo", asegura a BBC Mundo Pánfilo Masciangioli, ingeniero civil y antiguo trabajador de PDVSA.

"Quizás había problemas de mantenimiento o falta de personal, tengo entendido que muchos ingenieros preparados ya se han ido de allí", agregó.

BBC Mundo contactó al Ministerio del Poder Popular de Petróleo pero no obtuvo respuestas al momento de escribir el reportaje.

Valor natural y turístico

El litoral afectado por el derrame es el hogar de un rico ecosistema natural y un punto atractivo para el turismo.

"Ahora lo fundamental es realizar una evaluación detallada de los daños. Los ecosistemas del Parque Nacional de Morrocoy son muy importantes por la riqueza de la fauna silvestre, los arrecifes y las comunidades de manglar", dijo a BBC Mundo Deborah Bigio, directora ejecutiva de Fudena, una organización de conservación de medioambiente en Venezuela.

"Normalmente, las playas arenosas se recuperan muy rápido de los derrames de petróleo. Si el crudo cubre las raíces de los manglares y los arrecifes de coral, eso sí complicaría mucho la recuperación", explica Masciangioli.

El extrabajador de PDVSA también mostró su preocupación sobre la adherencia del petróleo a las aves, ya que esto podría dificultar sus migraciones.

En el caso de los arrecifes, el vertimiento coincide con uno de los pocos momentos en el año en que estos se reproducen.

"Si se confirma el daño a los arrecifes de Morrocoy, el impacto puede ser terrible porque afectaría su reproducción para el futuro", teme Klein.

Bigio también lamenta, por otra parte, las consecuencias que la mancha de petróleo puede provocar en la pesca porque "muchas comunidades costeras dependen de ella".

Poca atención mundial

Eduardo Klein cree que este accidente no cuenta con atención requerida debido a la situación que atraviesa el país.

"Como estamos en crisis, parece que esto se trata de un problema más. Y sí, lo es, pero es grave y hay que asegurarse de que no vuelva a ocurrir", afirma el investigador.

"En Venezuela se ha derramado el doble que en Mauricio, pero como no hay información oficial, parece que no hubiera pasado".

14 de agosto 2020

BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53779454

 8 min


Luis Ugalde

El fracaso de la política y la imposición del mal común nos obligan moralmente a todos a asumir la responsabilidad del rescate de la República. Con la reinante y creciente negación de la vida y la dignidad humana, la omisión es complicidad y grave pecado.

1-La GENTE (incluidos los chavistas) quiere cambiar, salir del régimen y de Maduro que lo sostiene, librarse de la pesadilla actual y volver a vivir. Cuanto más dure, más se agrava y más difícil será renacer. Venezuela sabe que la oposición democrática está en contra del régimen, pero no está muy convencida de que tenga la voluntad política y la prioridad económico- social para salir de la actual indigencia nacional.

2-La DICTADURA organiza una elección parlamentaria para perpetuarse, para no cambiar. La organiza de manera fraudulenta, eliminando toda posibilidad de perderla. Lo fundamental es quitar a los demócratas la AN legítimamente electa y eliminar a su presidente Guaidó que -a pesar del desgaste- es legítima referencia principal para los demócratas de América y Europa y para la oposición nacional.

Esta elección dictatorial y usurpadora ha tomado decenas de decisiones, violando la ley y la Constitución y cambiando todo lo que le convenga. Hasta eliminó el voto indígena universal, libre y secreto y ha establecido una elección comunal a mano alzada y con candidatos filtrados. Claramente la próxima elección parlamentaria es una burla y no un camino hacia la democracia. Entre la pandemia y esta mueca electoral lo sensato sería aplazar unos meses la elección y crear condiciones.

3- El punto político más débil del régimen es LA NECESIDAD Y DESESPERACIÓN DE LA GENTE aplastada por la pobreza y las carencias económico-sociales cotidianas. Es el mayor potencial político para salir de la usurpación.

En EE.UU., Alemania o España, en la actual crisis la economía (producción, empleo, ingresos de decenas de millones…) premia a los gobiernos o los derrota. Mucho más en Venezuela donde la pobreza extrema llega al 80%, la mayoría de las empresas están semiparalizadas debatiéndose entre el cierre y la sobrevivencia, y la agonía de todos los servicios públicos deja en evidencia el desastre de la gestión pública. Al malestar vital políticamente explosivo le falta expresarse en miles de puntos del país de manera descentralizada y no fácilmente reprimible y convertirse en el centro de la protesta política. La economía social y la activación empresarial productiva se han convertido en factores políticos de máxima prioridad. El mal común impuesto por la tiranía reinante no se podrá revertir sin la salida del dictador y sin una enorme y excepcional unidad nacional e internacional para la reconstrucción. El dictador no quiere cambiar el modelo impuesto, ni podría lograr el imprescindible apoyo nacional e internacional. Cuando las instituciones políticas se prostituyen y violan la Constitución, todos los ciudadanos tenemos “el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” (Constitución art. 333).

Sin excluir a los partidos, todos los factores no político-partidistas como las iglesias, universidades, gremios, asociaciones, jóvenes, trabajadores, empresarios… que constituyen la sociedad civil organizada que asumen su responsabilidad del bien común y crean la unidad superior nacional e internacional. Por eso la Iglesia católica, los universitarios de las diversas casas de estudios, los socialcristianos, las academias en conjunto van coincidiendo en sus lúcidos y dramáticos comunicados… No vale decir “no nos metemos en política”, pues la Sociedad Civil es fundadora y responsable de la República.

4- LOS POLÍTICOS de todos los colores, junto con los diversos liderazgos de la sociedad civil organizada y los militares, necesitamos RECENTRARNOS en torno a la tragedia económico-social de la gente. Sufrirla y nutrir de ella las propuestas, la acción política y la unidad superior para reconstruir el país cambiando el régimen. Unidad muy inclusiva de partidos, grupos de la sociedad civil y líderes de diversas instituciones sociales. Unidad excepcional – aun de quienes no se hablaban- y sorprendente, que sacuda al país desalentado y lo ponga de pie.

Cada sector desde su especificidad, cada comunidad desde su lugar geográfico e identidad tenemos que decirnos y decirle al mundo que este infierno no puede continuar. Sin esta conversión y movilización nacional de todos nosotros superando límites de instituciones, barreras y diferencias legítimas, el inmenso apoyo democrático internacional será impotente y quedará en buenas e inoperantes declaraciones. Al igual que los buenos manifiestos internos.

La ética de la reconstrucción nos exige trascender las restrictivas togas, sotanas, gorras militares y franelas partidistas, para encontrarnos bajo la única bandera tricolor del renacer nacional. Esfuerzo superior sostenido, uno y múltiple, para que Venezuela regrese a la vida en democracia.

14 de agosto 2020

ArticularNOS

 3 min


José Machillanda

El régimen socialista militarista en una extrema escalada antipolítica, ejercita la violencia política suplantando a la política, tal como lo ha venido haciendo desde el año 2017, cuando impidió por la vía armada el referéndum revocatorio a la sociedad democrática venezolana. El régimen y su barbarie con sus grupos armados irrumpen en la sede de un partido político, de espaldas al crítico momento político electoral creado en el país para conmocionar a la República. Esta intervención -cobarde y peligrosa- es un hecho abominable que niega la Constitución, las leyes y, sobre todo, al venezolano demócrata ciudadano.

El régimen ahogado y acobardado por la decisión de la mayoría democrática de ignorar la farsa electoral, recurre a la violencia política. Violencia política que ha tenido una respuesta política para el arrinconado grupo de comunistas, que se niegan a comprender el rechazo categórico de los demócratas. Rechazo que categóricamente se ha expresado frente a la violación de la Constitución. El ciudadano que ya se agrupa en un Movimiento de Renacimiento Político, para alcanzar vía la Resistencia Civil la transición política en Venezuela. La oposición democrática y sus líderes, prohombres, amas de casa, operadores políticos regionales junto a los líderes políticos vecinales, rechazan la barbarie de las bocas de fuego y el comunismo marxista. Comunismo marxistoride que asaltó la ecuación política por la vía de dos golpes de Estado desde 1992.

Las fuerzas democráticas haciendo política con civilidad, pero además con coraje, reconstruirán la democracia que establece la Constitución, es parte de la ciudadanía venezolana del siglo XXI. Ciudadanía que rechaza la violencia, que reclama su derecho a vivir civilizadamente, que le asquea la corrupción, el militarismo y la entrega de la República a grupos e ideologías perversas, ajenas a la filosofía, sociología y modo de vida del venezolano democrático. La ciudadanía democrática toda, aún dentro del clima de desespero, tristeza y miseria, impuesta por este régimen incapaz ha entregado al comunismo, ya tiene una respuesta a la Farsa Electoral.

El ciudadano demócrata está claro que un movimiento político electoral en un ambiente de fraude y negociados, su respuesta debe ser “hacer política, ténganlo claro… la ciudadanía frente al conflicto, frente a la violencia extrema de la barbarie militarista ejercerá la política. Política entendida como consenso activo y voluntario con protagonismo y garantía de libertad, amparado por la Constitución y las leyes. Totalmente distante del totalitarismo de practicas autoritarias, que por ignorantes se creen Amos. Para ello emplean la fuerza bruta en contra de la democracia decente, donde brilla el ser libre y estar en libertad.

La violencia extrema como expresión de la barbarie militarista, ha sido respondida con civilidad propia de la democracia liberal, en abierto repudio al primitivismo y en la convicción que el movimiento de renacimiento político democrático representa un patrimonio doctrinario de una organización histórica, los demócratas venezolanos del siglo XXI que están dispuestos a defender su libertad. Movimiento que habla de movilización social y de la decisión de una masa de ciudadanos, que se desplazaran en forma grupal, con decisión cívica, libertad y sentido de la historia como grupo que quiere vivir en democracia y así lo harán.

La civilidad tiene la palabra y la acción que la venezolanidad hoy la entiende como raza, raza amante de la libertad y creadora de la democracia. Democracia que logrará reinstalarla como una ecuación política, donde el individuo está por encima de la comunidad y el Estado, tal como venía ocurriendo desde 1958 hasta los dos golpes de Estado del 27 de febrero y 4 de noviembre de 1992. No será jamás el golpismo, el militarismo y menos la barbarie, quienes podrán imaginarse que ocuparan el espacio de la democracia. La democracia tiene como recursos fundamentales la existencia y presencia de la libertad, el derecho y la norma. Y Venezuela desde hace tiempo respeta una Constitución que es la súper ley.

La civilidad más la movilidad social, más el cuerpo societal como Movimiento de Renacimiento Nacional identifican la masa democrática de la República en movilización. Se convierten en la fuerza de la República, que proclama el Estado y el Estado de Derecho para en consecuencia enfrentar y responder a la barbarie militarista al margen de la ley. Es la específica activación de las masa por parte de ellos ciudadanos políticos, de la Venezuela decente como organización, quienes desde ya han dicho y dicen ¡No a la barbarie! La civilidad es una fuerza, fuerza cierta y organizada, que frente a esta insensatez del militarismo tendrá una repuesta política de gran alcance, con un comportamiento de defensa a la democracia que aspira el 87% de venezolanos.

Es auténtico,

Director CSB CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 11 de agosto de 2020

 3 min


Desde que comenzó la pandemia, mucho se ha escrito sobre la globalización, sus inconvenientes en momentos de disrupción globales, y las supuestas bondades de un repliegue hacia el ámbito nacional. En este sentido, como en muchos otros, la crisis de la COVID-19 ha acelerado tendencias preexistentes. De hecho, la ratio del comercio respecto al PIB global —uno de los principales indicadores asociados a la globalización— ha seguido una tendencia descendente desde 2012, y los movimientos políticos antiglobalistas llevaban ya tiempo incrementado su popularidad.

Estos movimientos tienen algunos motivos de peso para desconfiar de la globalización, y más en estos momentos. La escasez de material esencial ha demostrado que las actuales cadenas globales de valor —con una excesiva concentración de proveedores y sin acumulación de stocks— son muy poco resilientes. Esto se suma a que, como ya se venía recordando, la globalización ha generado perdedores a escala nacional, especialmente en países desarrollados. Estados Unidos es un caso particularmente llamativo: la renta media del 50% más pobre se vio reducida entre 1980 y 2010. La deslocalización productiva no es ni mucho menos el único factor que explica este fenómeno (los efectos de la automatización sobre la desigualdad se pasan por alto demasiado a menudo), pero su papel ha sido significativo.

Conviene, sin embargo, no caer en la tentación de plantear enmiendas a la totalidad. Los axiomas de Adam Smith sobre la especialización productiva y de David Ricardo sobre las ventajas comparativas son tan ciertos ahora como hace siete meses, o como hace doscientos años. En su conjunto, la globalización ha sido claramente beneficiosa, sacando a millones de la pobreza, con lo que el foco de nuestra acción política debería situarse en reformarla, no en destruirla.

Para empezar, las organizaciones económicas de integración regional deben potenciar el desarrollo de cadenas regionales de valor para bienes de gran relevancia estratégica; no solamente los chips electrónicos, sino productos de primera necesidad como la comida. Evitar una nueva situación de escasez requerirá una transición de un modelo just-in-time a uno just-in-case, que priorice la seguridad de abastecimiento. Pero eso no pasará necesariamente por adoptar posturas autárquicas —con las implicaciones políticas y económicas que eso acarrea—, sino por dotar de un mayor grado de diversificación a las redes de suministro global.

Asimismo, debemos seguir promoviendo un cambio de paradigma a nivel doméstico que nos permita combatir las enormes desigualdades intrapaís que han surgido. Las autoridades nacionales y locales han de establecer mecanismos de protección adecuados para salvaguardar los derechos fundamentales de sus trabajadores y ofrecerles la perspectiva de un futuro digno. Puede contemplarse, entre otras cosas, la adopción de sistemas de renta mínima (ya implementados en muchos países), la inversión en formación profesional y académica en los sectores económicos del futuro, y el lanzamiento de programas de empleo público en el desarrollo de la transición ecológica.

Por otro lado, hay que abordar urgentemente los puntos flacos del sistema comercial mundial. Para ello, el nombramiento en unos meses de un nuevo director general de la Organización Mundial del Comercio será clave. Quienquiera que sea elegido tendrá la ardua tarea de resucitar una organización lastrada por el rotundo fracaso de la Ronda de Doha, la actual potestad de sus Estados miembros para auto declararse como países desarrollados o países en vías de desarrollo (sin que existan criterios objetivos), y la parálisis del Órgano de Apelación, elemento troncal del sistema de solución de diferencias comerciales. Sin un correcto funcionamiento de este sistema, los riesgos de que se propaguen las guerras comerciales aumentan exponencialmente.

Cuando hablamos de globalización, hoy nos referimos fundamentalmente al auge del comercio internacional y al movimiento libre del capital financiero. No obstante, como bien señala el economista Dani Rodrik, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales de 2020, no hay motivo para que la globalización se circunscriba a estos ámbitos. Más allá de lo puramente económico, resulta esencial profundizar en la gobernanza compartida de los llamados bienes públicos globales, de forma que dicha gobernanza se convierta en uno de los principales vectores de la cooperación internacional.

Amenazas tan graves y generalizadas como la que representa la pandemia de COVID-19, así como el cambio climático, únicamente pueden afrontarse de forma efectiva a nivel global. Las acciones que operadores económicos y Gobiernos nacionales emprendan por sí solos para remediar estos males no bastarán: la suma de iniciativas unilaterales nunca sustituye al multilateralismo.

La prevención de pandemias y otros riesgos a la salud pública solamente puede asegurarse a través de una Organización Mundial de la Salud empoderada en términos políticos y económicos. Como es obvio, la irresponsable decisión del presidente Trump de retirar a Estados Unidos de la OMS va en la dirección opuesta, y solo puede entenderse desde un prisma electoralista. Frente a estos desmanes, urge explorar cauces de reforma razonables que pasarían por revisar la financiación de la OMS, aumentando las contribuciones obligatorias de los Estados miembros. Y es que, de acuerdo con los montantes actualmente previstos para el bienio 2020-2021, el mayor contribuyente a la OMS no será un Estado sino un donante privado: la Fundación Gates. Además de corregir estos inaceptables desajustes, habría que dotar a la organización de personal suficiente y capacidades reales de inspección e imposición de sanciones vinculantes, y garantizar que en el desarrollo de su labor impere siempre la ciencia sobre los intereses nacionales.

A nivel medioambiental, es vital reconocer que atajar el cambio climático representará la lucha de nuestro siglo. Deben fomentarse las colaboraciones público-privadas en la transición a un modelo productivo sostenible, reconociendo que la adopción de una economía verde no solo favorecerá a generaciones futuras, sino que es rentable incluso a corto plazo. El contexto actual nos brinda la oportunidad de implantar una condicionalidad verde en todos los instrumentos de recuperación económica que pongamos en funcionamiento, como ocurrirá con el histórico fondo de recuperación que los líderes europeos acaban de acordar. También debe darse mayor protagonismo a actores que a menudo quedan relegados a un segundo plano en el debate público sobre esta cuestión, como son las ciudades. Sirva de ejemplo e inspiración la iniciativa C40 de 96 ciudades globales aliadas en la lucha contra el cambio climático.

Invertir en una recuperación económica que ignore la necesidad de avanzar hacia la descarbonización es contraproducente. Tratar de acaparar las futuras vacunas contra el coronavirus impidiendo una distribución equitativa no acabará con la amenaza sanitaria y económica que supone la pandemia. Optar por el proteccionismo y por un repliegue nacional desaforado supone aplicar recetas de ayer al malestar de hoy. La globalización ha dado lugar a frustraciones e inquietudes perfectamente lícitas, y no podemos conformarnos con recordar los enormes beneficios agregados que ha comportado. Pero nuestra apuesta no debería centrarse en fomentar una menor globalización, sino en construir con templanza, rigor y ambición compartida una mejor globalización.

21 de julio 2020

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/globalization-needs-reformi...

 5 min


Francisco José Esteban Ruiz

¿Es usted amigable, fraternal, trata con cariño y le encanta hacer el amor? ¿O es una persona cuya agresividad le aleja de cualquier grupo?

Así es como se estructura la sociabilidad, en dos categorías: los comportamientos que hacen que los animales de una misma especie se atraigan, o aquellos que llevan al aislamiento de los individuos. Y, quién lo diría, todo apunta a que Homo sapiens ha evolucionado hacia la primera categoría a través de un proceso de auto domesticación, aun con lamentables excepciones que mejor ni mencionamos.

Afortunadamente, la amabilidad sobrevive. Se lo debemos a que la selección natural ha favorecido la evolución de nuestra especie como seres grupales y prosociales. Y está claro que, cuando nos comparamos con otros primates, las habilidades de cooperación y comunicación que nos caracterizan han sido –y son– claves para nuestro desarrollo cognitivo como especie. Dicho de otra manera, han sido responsables de que, hoy por hoy, pensemos, razonemos, sintamos y nos expresemos como lo hacemos.

Sufrimos el síndrome de la domesticación

Si nos comparamos con los animales domesticados y los salvajes, nos parecemos más a los primeros que a los segundos. La domesticación, tal y como normalmente la entendemos, conlleva la selección de individuos dóciles. Pero si nos fijamos con detalle, observamos que este proceso no solo afecta al comportamiento propiciando la mansedumbre sino que, además, tiene como resultado la aparición de características que también afectan al cuerpo. Entre ellas las orejas caídas, la nariz más corta, una maduración sexual temprana, la prolongación del aspecto juvenil en los adultos y un menor dimorfismo sexual (diferencia externa entre machos y hembras). Incluso la reducción del tamaño del cráneo, la mandíbula y los dientes.

Todo ello, junto a cambios en los niveles de diferentes hormonas y neurotransmisores, es lo que se denomina el síndrome de domesticación. Estas características, aunque no se detectan en todos los animales domesticados, sí que guardan una cierta relación con este proceso.

Como no podría ser de otro modo, debe existir alguna base biológica que nos explique, o al menos nos ayude a entender, la ocurrencia común de esos aspectos relacionados con la domesticación. Y así es. Se ha detectado que, durante el desarrollo del embrión de animales domesticados, disminuye la función de una estructura denominada cresta neural. Las células de la cresta neural son un tipo de células madre que, entre otras funciones, se encargan de la formación de parte del cráneo, de precursores de dientes, de ganglios nerviosos y de ciertas glándulas que, por su función, se asocian al síndrome de domesticación.

De hecho, si nos comparamos con otros homínidos más próximos a nuestra especie, como los neandertales, las diferencias son notables. Nuestro cráneo y dientes son más pequeños, la estructura craneal de un joven es similar a la de un adulto, hay un menor dimorfismo sexual, y parece que somos menos agresivos. O sea, que nos hemos domesticado.

La baja y la alta sociabilidad van en nuestros genes

Llegados a este punto, podemos considerar que el comportamiento social es una habilidad clave que nos diferencia de otras especies. Y si nos planteamos descifrar sus bases biológicas, qué mejor que hacerlo estudiando qué hay de diferente en las alteraciones y enfermedades relacionadas con la sociabilidad. Por ejemplo, los trastornos del espectro autista (TEA) y el síndrome de Williams, en los que se muestra una baja y alta sociabilidad, respectivamente.

Las personas que presentan TEA suelen manifestar comportamientos repetitivos, alteraciones en el lenguaje y les cuesta relacionarse socialmente. Aunque se han asociado al TEA alteraciones en cientos de genes, aún no se ha encontrado una causa genética común en todas estas personas. Eso sí, debe de existir una base genética, pues hasta en el 96% de los gemelos idénticos si uno de ellos sufre el trastorno, el otro también, si bien los síntomas puedan ser algo diferentes.

Entre las diferencias neurobiológicas encontradas en el TEA se han detectado alteraciones en el volumen de casi todas las zonas del cerebro, con mayor o menor tamaño según la región cerebral y la persona. También se ha descrito una disminución en el número y tamaño de las neuronas, y alteraciones de las conexiones entre ellas. Cabe destacar que en algunos pacientes se ha observado un aumento en el crecimiento acelerado del cerebro durante el primer año de vida.

Los niveles de diferentes neurotransmisores también se ven afectados en el TEA. Principalmente aquellos que producen un desequilibrio entre la excitación y la inhibición de las neuronas, siendo las principales causas la mutación de genes o los desórdenes metabólicos. Un neurotransmisor –y hormona–, que está tomando cierta relevancia en la regulación de la sociabilidad y del comportamiento agresivo en TEA y en otras alteraciones neuropsiquiátricas, es la oxitocina.

En el otro extremo de la sociabilidad nos encontramos a las personas con el síndrome de Williams. En este caso la base genética está bien establecida, ya que les falta un trocito del cromosoma 7 y se pierden unos treinta genes. Esos genes se asocian, precisamente, a la domesticación y al desarrollo de la cresta neural. Y lo más interesante: estas personas son hipersociables, sin miedo a los extraños y muy amigables, a veces demasiado. Aun considerándose un trastorno con retraso mental, quienes padecen este síndrome suelen mostrar habilidades musicales excelentes.

Puesto que, como indicábamos antes, la amabilidad sobrevive gracias a la evolución, hagamos caso a la escritora Raquel J. Palacio: “Yo siempre digo que es mejor pecar de amabilidad. Ese es el secreto. Si no sabes qué hacer, pues sé amable.”

Profesor Titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

Agosto 12, 2020

The Conversation

https://theconversation.com/ser-borde-es-contrario-a-la-evolucion-141817

 4 min


Con voz propia

“Fraude, escamoteo, burla, adulteración, desconocimiento, parecieran constituir una política sinonimia a la hora de enjuiciar el tema electoral, que históricamente aparece asociado al ejercicio de la voluntad popular”, decía Rafael Simón Jiménez en introducción de su libro “Los fraudes electorales en Venezuela”. Y precisa: “El fraude bajo cualquiera de sus formas: violentas, sutiles, represivas, ventajistas, disfrazadas o abiertas, no es más que un instrumento para esconder la ambición de poder de sus inspiradores y autores, así como el profundo desprecio por la voluntad y opinión de sus compatriotas”.

Tal planteamiento convierte al autor en sujeto de su libro, editado en 2004 por José Agustín Catalá con prólogo de Pompeyo Márquez. Decidió ahora incorporarse al cuestionado Consejo Electoral que el narco régimen arrebató al Parlamento la renovación. Y se burló del convenio de integrarlo con dos oficialistas, dos de la Oposición y un quinto de común acuerdo.

Usurpador del Poder impuso un tres y dos y el mismo escogió a desertores de partidos que clasificó con la invalidación: Bernabé Gutiérrez y RSJ, con la complicidad de oportunistas de la mesita: Javier Bertucci, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano, Felipe Mujica, Segundo Meléndez, Rafael Marín, Juan Alvarado y Luis Romero.

RSJ, obedeció la ilegal decisión de un Tribunal que pasó de Superior a Subalterno del régimen que lo designó Rector principal y luego vicepresidente del CNE.

A los dos meses de funciones renunció, con los argumentos de sentirse “sometido a una camisa de fuerza, mono del circo”.

-Yo he tenido definiciones muy claras, he sido un militante democrático aunque tenga mucho tiempo sin estar en un partido político (del MAS saltó a Podemos, Vamos, Grupo Social Demócrata, escisión de ABP, Polo Democrático, UNT, que después lo postuló candidato a la Gobernación de Barinas).

Para él en el CNE nunca ha habido un rector que asumiera temas políticos con posiciones claras, sin opinar. “Y yo no puedo. Yo opto por lo que yo soy».

Lo que buscaba, como después lo anunció, es ser diputado del tramposo proceso madurista. Y contagiado por la ambición personalista, ya fija mirada en la Presidencia del nuevo Parlamento, acomodado.

Comenzó las trampas por aumentar a 277 los 167 diputados de la AN.

RSJ profundizaría la adopción de los vicios que pronosticados en su comentado libro y que venía exponiendo en falso discurso de oposición al chavismo.

No pudo chantajear con el respaldo a Guaidó que se lo quitó de encima y vuelve al chavismo. Creyendo vender la imagen de un CEN legal, informó que sería sustituido como rector por el primer suplente.

Entusiasmado se puso el ropaje Juan Carlos Delpino, quien está incorporado a la Comisión de Registro Civil y Electoral y cedía su lugar al segundo suplente, Luis Fuenmayor Toro.

“Ahora lo puedo decir porque soy rector, el CNE estuvo a punto de proclamar a Andrés Velásquez en Bolívar. Se comprobó que hubo fraude”, expresó Delfino durante una entrevista en televisión con Vladimir Villegas. Estaba colgando su soga al cuello.

El Tribunal subalterno lo dejó en ridículo como lo hizo con RSJ. Designó a Leonardo Morales, directivo de Avanzada Progresista, partido de Henry Falcón, como rector principal, vicepresidente y presidente de comisión de Participación Política y Financiamiento.

Al fraude que definió RSJ en tiempo doctrinario, se enfrentan partidos, que interpretando la Sociedad Civil decidieron no atender convocatoria del 6 de diciembre. Cuentan respaldo de OEA y de la Unión Europea: Venezuela no reúne condiciones para un proceso electoral. Y Maduro ordena dividir para seguir mandando.

Al MARGEN

Ministra penitenciaria liberó unos 500 pranes que se dice para reforzar a colectivos. Se hace llamar comandante de su propio batallón y solicitó a Maduro 30 mil rifles.

Y suman 347 Presos Políticos, la mayoría militares, muchos sin formula de juicio.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Ahora que la totalidad de partidos políticos democráticos, adversarios del PSUV y su proyecto militarista, han expresado de manera unánime su negativa a participar en las elecciones claramente amañadas de diciembre, el final de esta saga de tres artículos que inicié dos semanas atrás tendrá un cierre distinto al previsto.

Como hay unanimidad ante la idea de que las elecciones legislativas convocadas por el CNE de Maduro no contribuyen en nada a dar paso a un proceso de transición hacia la democracia, y solo le permiten a la cúpula en el poder ganar tiempo y justificaciones retóricas para legitimar la usurpación, ahora las preguntas pertinentes son otras: ¿Qué haremos, además de negarnos a participar en la farsa de diciembre?

¿Cómo aprovechamos al máximo está decisión unánime para que la resistencia no termine en un sentimiento de claudicación pasiva ante lo inevitable –otra derrota arreglada más– y, por el contrario, se convierta en una manera de mantener con vida la posibilidad de salir de la barbarie sin tener que matarnos –no más aún– entre venezolanos?

Lo primero que debemos hacer es abandonar cualquier duda y sentirnos convencidos de que se ha tomado la mejor de las decisiones. Sobre todo, porque a partir de las últimas medidas del CNE, con órdenes del Tribunal Supremo de Justicia de por medio, ha quedado más claro aún que aquella esperanza resumida en la promesa de que “si todos salimos a votar es posible derrotar al chavismo”, ha quedado absolutamente descartada.

En primer lugar, porque no importa cuánto esfuerzo hagan los “electoralistas” –quienes aceptan participar en las elecciones sin importar las condiciones–, ya no iremos “todos” sino una parte, quizás la más pequeña, de la resistencia democrática a votar por sus candidatos.

Y, en segundo lugar, porque medidas arbitrarias del CNE, como la de subir el número de escaños de 167 a 267, ¡un centenenar redondo de un solo golpe!, la mayoría de los cuales fueron asignados a circuitos donde tradicionalmente gana el chavismo, no dejan duda alguna de que los oficialistas no abrieron las elecciones con la expectativa de perderlas, sino todo lo contrario: de blindarse para ganarlas porque solo con los cien diputados agregados inconstitucionalmente y los que ya tenían en la Asamblea Nacional anterior hacen la mayoría simple.

La otra razón que convierte esta decisión de los opositores venezolanos en una conquista política de mediano plazo es la buena señal para recuperar la unidad de acción entre las fuerzas de la resistencia democrática. Desde hace varias semanas han comenzado a circular diversos documentos, como uno titulado “¡Queremos elegir!”, respaldado entre otras organizaciones por la Alianza Nacional Constituyente, que no solo postulan la unidad como condición indispensable para rechazar con éxito la propuesta de fraude a priori presentada por el CNE, sino que traza un plan de ruta para que la decisión vaya acompañada de otras acciones que aprovechen la circunstancia para seguir el combate contra el gobierno usurpador. Y ese Plan de ruta incluye la realización de una “Consulta popular plebiscitaria vinculante”, sin la participación del Consejo Nacional Electoral en los términos previstos por el artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La Consulta, cuya realización se concibe, tal y como reza el documento de sus promotores, “con el apoyo institucional y financiero de organizaciones internacionales como la OEA y bajo su observación y garantía”, con “un máximo de cuatro preguntas”, ofreciendo la posibilidad de que voten “todos los venezolanos en el mundo, mayores de 18 años y con documento (cédula o pasaporte) que los identifique, aún vencido”, se propone para los días 25 y 26 de octubre.

Entre los objetivos que se adelantan de Consulta están algunos que, de partida, convocan al consenso pleno –ratificar el carácter usurpador del régimen de Maduro, desconocer las elecciones convocadas para diciembre y reivindicar el principio de continuidad administrativa para que la AN siga en funciones hasta que se realicen elecciones libres– y otros que seguramente generarán debates y polémicas como la de “dar apoyo y respaldo a la invocación del TIAR o a una Operación para la Paz y la Estabilización (OPE) por parte de organizaciones internacionales o fuerzas extranjeras, basado en el principio de Responsabilidad de Proteger”.

La decisión tomada por las veintitantas fuerzas políticas que han firmado el acuerdo deja, además, otras dos ganancias. Mantiene de manera coherente las responsabilidades asumidas con los gobiernos democráticos de América Latina y Europa que desconocen la legitimidad democrática del régimen militarista y han apoyado en cambio a la AN presidida por Guaidó. Y preserva la conexión con ese sector de la población que desde hace veinte años resiste activamente al régimen autoritario rojo y, de acuerdo a las mediciones confiables, está desencantado con la conducción política de estos tiempos pero electorales o de protesta, que muestran coherencia política.

La conclusión a la que arribamos, después de esta primera fase del debate político ante las elecciones de diciembre, se puede sintetizar en tres frases. Una: los demócratas venezolanos no somos abstencionistas: queremos elegir, pero en elecciones libres. Dos: si el gobierno militarista no nos lo permite, a la resistencia democrática no le queda otra opción que utilizar sus propios medios, construir sus procesos autónomos de consulta para que los venezolanos puedan expresarse y tomar decisiones colectivas democráticamente. Incluso si la propuesta a consultar consiste en solicitar constitucionalmente apoyo internacional porque solos no podemos ante el secuestro armado de nuestras instituciones y queremos que cualquier acción de protección internacional a la que recurramos sea el resultado de una consulta popular y no de una actuación unilateral de cualquier fuerza extranjera. Y tres: que no quede duda de que queremos volver a un modelo político en donde la alternancia sea la base de su funcionamiento democrático.

08 de agosto de 2020

@tulioehernandez

aperturaven.blogspot.com/2020/08/votar-o-no-votar-nuevas-propuestas-para.html

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