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Opinión

Luis Doncel

Dani Rodrik paseaba con su perro en la mañana del pasado jueves cuando echó un vistazo a su cuenta de Twitter. Fue entonces cuando supo que había ganado el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2020. A este economista turco-estadounidense, uno de los más influyentes de la actualidad, no se le escapa la ironía de ser premiado por sus estudios en globalización justo cuando este fenómeno ha recibido el golpe más duro de su historia. La pandemia del coronavirus, asegura desde su despacho en la John F. Kennedy School of Government de Harvard, funciona como una especie de lupa que amplifica todas las tensiones latentes en la economía durante décadas.

“No me sorprende que la hiperglobalización se esté viniendo abajo. Hace años que digo que no es sostenible. La gran pregunta ahora es si creamos una globalización más sana e inclusiva o avanzamos hacia el unilateralismo de Trump, con políticas insensatas que no benefician ni al país que las impulsa ni a sus socios", dice a EL PAÍS a través de una videoconferencia este habitual en las quinielas del Nobel en su primera entrevista desde que recibió el premio que —si la pandemia no lo impide— recibirá en Oviedo el 16 de octubre.

Pregunta. Las tensiones entre China y EE UU o los problemas en la OMC ya dejaban ver el declive de la globalización. Pero la pandemia ha sido el terremoto definitivo. ¿Se trata de una sacudida temporal o dejará huellas más profundas?

Respuesta. Las señales de que la globalización se deshacía eran evidentes antes de Trump. Pero su llegada a la Casa Blanca exacerbó esas tensiones. No volveremos a la era de hiperglobalización de los 2000. Habrá más regionalización en el comercio y un uso mucho más activo de políticas públicas, como la industrialización. Y más tensiones en áreas tecnológicas, donde las naciones tratarán de construir muros en torno a sus sistemas de innovación. Pero no estamos hablando del desplome del comercio global. No volveremos a los años treinta del siglo pasado.

P. No estamos entonces ante el ocaso de la globalización.

R. La hiperglobalización era un estado mental. Nos vamos alejando de esa idea de que cada país debía adaptarse a la economía internacional. Y debemos entender que es justo al revés, que la economía internacional debe servir a los objetivos de cada país.

P. ¿Qué parte de este cambio puede atribuirse a esta crisis?

R. En EE UU, esta crisis ha hecho aún más evidente el nivel de desigualdad y la falta de un seguro sanitario para muchas personas. En el mundo, muestra las incompatibilidades del sistema chino con los de Europa y EE UU. Muestra que debemos crear un nuevo modus vivendi. La pandemia funciona como una lupa que amplifica las tensiones económicas ya existentes.

P. ¿Qué lecciones debemos extraer de esta crisis?

R. Nos enseña lo equivocadas que han estado nuestras prioridades en las últimas cuatro décadas. Cuánto hemos trabajado para tener más globalización económica, y qué poco hemos invertido para asegurar los bienes necesarios para la sanidad pública. Si hubiéramos dado la misma importancia a la Organización Mundial de la Salud que a la OCDE o al FMI nos habría ido mejor. La crisis es un recordatorio de que la mejor globalización sería la que se construyera en torno a bienes públicos, como evitar el cambio climático o manejar las pandemias en la sanidad pública. Y no haber puesto tanto interés en asuntos como liberalizar el comercio o los flujos de capital internacionales.

P. ¿Es también una llamada de atención a sus colegas, a los que usted ha criticado su obsesión con los modelos matemáticos?

R. No creo que el problema sea usar las matemáticas, que solo son una forma de asegurarnos de que no nos equivocamos. Pero sí son un problema si hacen que dejemos de hacernos las preguntas fundamentales. Un buen efecto de la crisis es que nos empuja a los economistas a hacernos esas preguntas importantes. Lo vemos en la cantidad de investigación académica que se está publicando. Creo que los economistas están respondiendo al reto.

P. Usted ha hablado de la buena salud del Estado nación. ¿Saldrá fortalecido de esta crisis? ¿Vuelve o es que en realidad, pese a su declive tantas veces pronosticado, nunca se fue?

R. Sí, la decadencia del Estado nación ocurrió más en nuestra imaginación que en la realidad. Cuando había una crisis, ¿quién estaba ahí? Los gobiernos nacionales. Pero ahora es mucho más evidente. Llama la atención el papel de la política industrial, que parecía haber desaparecido. Los países en realidad se ocupaban de ella, pero era algo de lo que no se hablaba. Y ahora, tanto en EE UU como en la UE, estas políticas vuelven con mucha fuerza. Porque hay que competir con China, pero también porque hay que asegurar la producción para cubrir, por ejemplo, las necesidades sanitarias. Es un cambio muy importante en la narrativa.

P. Usted ha sido muy crítico con la gestión europea de la anterior crisis. Pero el BCE, la Comisión y los gobiernos nacionales han actuado ahora con más rapidez y decisión. ¿Vemos por fin una respuesta común a la crisis?

R. Es cierto que esta vez ha sido más rápida y efectiva. En parte gracias a la experiencia de la crisis anterior. El fondo de recuperación propuesto por la Comisión Europea es un paso importante. Y parece que la idea de mutualizar deuda se cuela en la UE. Habrá que ver si es un primer paso en un proceso que lleve a una unión fiscal y política o una respuesta única a esta crisis. Pero que Francia y Alemania se hayan puesto de acuerdo y que Alemania aceptara el fondo es muy buena señal. Eso no pasó hace 12 años.

P. ¿Le hace esto ser más optimista con el futuro del euro?

R. Honestamente, no lo sé. Europa debe elegir entre una unión fiscal y política real o dar marcha atrás en su integración. Esa es la opción a largo plazo. La única forma de superar heridas como el Brexit es crear una comunidad política trasnacional donde la gente se sienta representada. Es un largo camino, pero hay que elegir si se quiere recorrer. Si no, me temo que el Brexit será el primer paso en un proceso de desintegración económica. Si no se avanza por ese camino, la unión no se podrá mantener en su forma actual.

P. Al hablar de su famoso trilema según el cual los países tienen que elegir dos de estos elementos: democracia, hiperglobalización y soberanía nacional, dice que en ningún sitio es tan verídico como Europa. ¿A cuál de estas patas podría renunciar Europa?

R. Siempre he estado a favor de la integración política en Europa. Pero soy consciente de que ese camino es más difícil tras las decisiones que se tomaron en la crisis del euro. En lugar de abordarse como una oportunidad para construir mejores instituciones, unos se echaron la culpa a otros, en una historia de esforzados trabajadores alemanes frente a vagos y endeudados griegos. Eso inflamó las tensiones nacionales y dio fuerza a los populistas. La repuesta a esa crisis hizo que la integración política sea ahora más difícil. ¿Servirá el fondo de 750.000 millones para cambiar eso? Tengo alguna esperanza de que habrá la solidaridad que necesita Europa para avanzar en la integración política. Me anima que Alemania se haya sumado. Soy más optimista, pero hay aún muchas dudas.

P. La desindustrialización afecta a países como España, que asiste al cierre de importantes factorías. Y la crisis actual agravará ese proceso. ¿Qué respuestas pueden dar los Gobiernos?

R. Es muy difícil aumentar el empleo en la industria. Probablemente sea imposible. Los empleos de calidad que queremos no vendrán de las manufacturas, sino de los servicios. Para un país como España vendrá del turismo, finanzas, educación, salud… Hay que poner en marcha regulaciones que permitan al mismo tiempo aumentar la productividad y el empleo de calidad.

16 de junio 2020

El País

https://elpais.com/economia/2020-06-16/esta-crisis-nos-ensena-que-nuestr...

 6 min


José Luis Vera

UBICACIÓN Y ALCANCE

Sociedad civil es una categoría inmensamente amplia, de la cual no existe una clasificación universalmente aceptada.

La componen organizaciones sindicales y empresariales, estudiantiles y juveniles, académicas y profesionales, de mujeres y de tercera edad, de DDHH y de desarrollo personal, comunitarias y vecinales, confesionales (religiosas), culturales, deportivas, etc. etc., e incluso partidos políticos, en cierta acepción (que comparto) que los define como parte de esa sociedad civil y representantes ante el Estado de la sociedad no militar.

En tal archipiélago organizativo, formal e informal, sería utópica la uniformidad de criterios. En cada organización social (una gran corporación, un condominio, un club de excursionistas...), lo normal es que haya diferencias entre sus integrantes.

En consecuencia, nunca será correcto hablar en nombre de LA sociedad civil como un todo único, ni considerarse su representante mayoritario. Habrá que hacerlo, modesta y humildemente, como "parte de" u "organizaciones de" ella, aunque con frecuencia algunos se atribuyen ser LA sociedad civil, cuando en realidad son una pequeña parte de ella.

ARTICULACION SOCIAL

Está claro entonces que no es posible la unificación total de objetivos de la SC, pues existen tantos objetivos particulares como organizaciones haya. Lo que sí es deseable es la mayor articulación social posible, para unir esfuerzos en pro de objetivos específicos comunes.

Un ejemplo claro es empujar todos unidos a favor del cambio para alcanzar una Venezuela democrática. Ese es un objetivo común, dado que sin lograrlo no se podrán resolver los profundos problemas sociales del país, pues está claro que con el estatus quo no habrá soluciones verdaderas a la crisis múltiple que sufrimos.

Hablamos de articulación entre organizaciones sociales y también entre estas y los partidos políticos que también luchan por un cambio democrático.

Dicha articulación no significa que las organizaciones sociales -formales o informales- se subordinen a instancias que las supervisen, ordenen o dirijan. Se trata de acompañamiento mutuo, tal como dos lados de una bisagra, armonizados pero independientes.

VENEZUELA AQUÍ Y AHORA

En Venezuela, como en todo el mundo, la metáfora de la bisagra no es cabalmente entendida. Muchas veces los partidos tratan de controlar a las organizaciones sociales y otras veces las segundas tratan de sustituir a los primeros.

Asignatura pendiente de lado y lado. Durante el necesario aprendizaje, debemos actuar en función de:

- Procurar el logro de los objetivos específicos de cada organización.

- Hacer sinergia con organizaciones afines del mismo sector (empresarial, sindical, profesional, comunitario, etc.).

- Acompañar e influir a organizaciones partidistas "del otro lado de la bisagra" común, manteniendo el foco en el objetivo general, en este caso, la recuperación democrática del país, que nos permita luego alcanzar los objetivos sectoriales y de cada organización.

Lo anterior implica unidad de acción, eficiencia organizativa y cero dispersión.

12 de junio 2020

ArticularNos

 2 min


Jesús Elorza G.

​Entre los milicianos pertenecientes a los colectivos que operan en todo el territorio nacional reinaba un estado mezcla de alegría y confusión con respecto al nombramiento reciente de los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).​

Los que se mostraban satisfechos con el anuncio, no dejaban de exteriorizar sus comentarios:​

“Le metimos medio palo a los opositores golpistas”

“Eso es pa que aprendan a respetar”​

“Somos el poder y elegimos a quien nos da la gana”

“Los oligarcas creían que nos íbamos a calar un CNE puro e independiente, se quedaron con los crespos hechos”​

“Hemos debido dejar a la camarada Tibisay para que se murieran de la arrechera esos opositores imperialistas”

Por el contario, un grupo de milicianos no dejaban de preguntarse, ¿por qué carajo la Sala Constitucional de nuestro gobierno le solicito al Comité de Postulaciones de la Asamblea Nacional que preside el golpista Guaidó, que consignaran la lista de preseleccionados para integrar el CNE? …. ¿qué vaina es esa? .... ¿somos poder o no somos?

Si a esos tipos, los de la Asamblea, los habíamos declarados en desacatos, ¿cómo salimos ahora a pedirle que consignen un listado? .... no me jodan.​

El camarada Parra quedo colgado de la brocha.​

Dígame esa vaina de nombrar como rectores a dos representantes de la oposición golpista, ¿quien ha visto eso? Darle entrada a esos bichitos de la oposición que solo vienen a joder.​

Dado que a medida que pasaba el tiempo el enredo entre los milicianos se hacía mas grande, las autoridades del partido en voz de su presidente, decidieron salirle al paso presentándose en cadena nacional para informar a sus seguidores revolucionarios:

.... Camaradas, me dirijo a ustedes con la finalidad de hacer de su conocimiento las acciones programadas en conjunto con los camaradas del G2 cubano, que siempre han estado al lado nuestro, para seguir avanzando en la celebración de las elecciones parlamentarias 2020 como lo establece nuestra constitución revolucionaria y bolivariana.

En primer lugar, no caigan en la provocación de los analistas políticos de la oposición que pretenden hacernos ver como participantes en negociaciones con los golpistas dirigidos por Guaidó. No negociamos ni negociaremos jamás con canallas traidores (aplausos de los enchufados presentes en el salón).

Se que todos se preguntaran entonces ¿por qué le dimos dos puestos en el CNE?; sencillamente camaradas por que los representantes de la Mesita de Noche facilitaron el proceso de intervención del TSJ, al solicitar que se procediera al nombramiento del CNE porque los de la Asamblea Nacional de los golpistas incurrieron en lo que los juristas llaman “Omisión Legislativa". Los representantes de los partidos Avanzada Progresista, Soluciones, Cambiemos, Copei, Esperanza por el Cambio y el MAS nos la pusieron en bandeja de plata y no podíamos pelar ese boche. Claro camaradas, en agradecimiento le dimos una representación en el nuevo y revolucionario CNE y de paso le dejamos un peo armado a la oposición. ​

Camaradas de todo el país, y ¿por qué no? del mundo, estén tranquilos, si esos rectores, de la Mesita de Noche, se ponen cómicos, así como los nombramos los sacamos y todo queda en familia.

Preparémonos para las elecciones parlamentarias, la revolución socialista sigue su curso. Patria o Muerte venceremos.

Se me olvidaba decirles, que también le hemos garantizado a los partidos de la Mesita de Noche que los candidatos que ellos presenten saldrán electos, puesto que si no tienen los votos nosotros se los garantizamos, para que no digan que los dejamos por fuera y próximamente, cuando se anuncie la fecha de las elecciones parlamentarias, procederemos a condecorar con la Orden Libertador a las máximas autoridades de los partiditos de la mesita que hicieron posible esta nueva jornada electoral.​

Cuando, la nueva presidenta del CNE, al estilo de la camarada Tibisay, anuncie nuestro irreversible triunfo, metemos preso a Guaidó y su combo. A los que pensaban que estábamos enredados, ahí les dejo esto .... gracias por su atención.​

 3 min


Francis Fukuyama

Las grandes crisis tienen consecuencias importantes, generalmente imprevistas. La Gran Depresión estimuló el aislacionismo, el nacionalismo, el fascismo y la Segunda Guerra Mundial, pero también condujo al New Deal, al ascenso de los Estados Unidos como superpotencia mundial y, finalmente, a la descolonización. Los ataques del 11 de septiembre produjeron dos intervenciones estadounidenses fallidas, el ascenso de Irán y nuevas formas de radicalismo islámico. La crisis financiera de 2008 generó una oleada de populismo anti establecimiento que sustituyó a los líderes de todo el mundo. Los historiadores del futuro rastrearán efectos comparativamente grandes a la actual pandemia de coronavirus; el desafío es averiguarlos con anticipación.

Ya está claro por qué algunos países lo han hecho mejor que otros para hacer frente a la crisis hasta ahora, y hay razones de sobra para pensar que esas tendencias continuarán. No se trata de un asunto de tipo de régimen. Algunas democracias se han desempeñado bien, pero otras no, y lo mismo ocurre con las autocracias. Los factores responsables del éxito de las respuestas a la pandemia han sido la capacidad del Estado, la confianza social y el liderazgo. Los países con los tres -un aparato estatal competente, un gobierno en el que los ciudadanos confían y escuchan, y líderes efectivos- han actuado de manera impresionante, limitando el daño que han sufrido. Los países con estados disfuncionales, sociedades polarizadas o liderazgo deficiente han hecho mal, dejando a sus ciudadanos y economías expuestos y vulnerables.

Cuanto más se aprende sobre COVID-19, la enfermedad causada por el novedoso coronavirus, más parece que la crisis se prolongará, medida en años en lugar de trimestres. El virus parece menos mortal de lo que se temía, pero es muy contagioso y a menudo se transmite de forma asintomática. El ébola es altamente letal pero difícil de atrapar; las víctimas mueren rápidamente, antes de que puedan transmitirlo. COVID-19 es lo contrario, lo que significa que la gente tiende a no tomarlo tan en serio como debería, por lo que se ha extendido, y continuará haciéndolo, por todo el mundo, causando un gran número de muertes. No habrá ningún momento en que los países puedan declarar la victoria sobre la enfermedad; más bien, las economías se abrirán lenta y tímidamente, y el progreso se verá frenado por las posteriores oleadas de infecciones. Las esperanzas de una recuperación en forma de V parecen muy optimistas. Es más probable que sea una L con una larga cola curvada hacia arriba o una serie de Ws. La economía mundial no volverá prontamente a nada parecido a su estado anterior a la COVID.

Desde el punto de vista económico, una crisis prolongada significará más fracasos empresariales y devastación para industrias como centros comerciales, cadenas minoristas y viajes. Los niveles de concentración del mercado en la economía de los Estados Unidos han ido aumentando constantemente durante décadas, y la pandemia impulsará aún más la tendencia. Sólo las grandes empresas con bolsillos profundos podrán capear la tormenta, y los gigantes de la tecnología ganan más que nada, ya que las interacciones digitales son cada vez más importantes.

Las consecuencias políticas podrían ser aún más significativas. Las poblaciones pueden ser convocadas a actos heroicos de autosacrificio colectivo por un tiempo, pero no para siempre. Una epidemia persistente combinada con profundas pérdidas de empleos, una recesión prolongada y una carga de deuda sin precedentes crearán inevitablemente tensiones que se convertirán en una reacción política que no está claro todavía contra quién será.

Los Estados Unidos han fallado en su respuesta y han visto su prestigio caer enormemente.

La distribución mundial de la energía seguirá desplazándose hacia el este, ya que el Asia oriental ha manejado mejor la situación que Europa o los Estados Unidos. Aunque la pandemia se originó en China y Beijing inicialmente la encubrió y permitió que se extendiera, China se beneficiará de la crisis, al menos en términos relativos. Como sucedió, otros gobiernos al principio se desempeñaron mal y trataron de encubrirlo, también, de manera más visible y con consecuencias aún más mortales para sus ciudadanos. Y al menos Beijing ha podido recuperar el control de la situación y está avanzando hacia el siguiente reto, conseguir que su economía vuelva a estar en marcha de forma rápida y sostenible.

Los Estados Unidos, en cambio, han fallado en su respuesta y han visto su prestigio caer enormemente. El país tiene una enorme capacidad estatal potencial y ha acumulado un historial impresionante en relación con crisis epidemiológicas anteriores, pero su actual sociedad altamente polarizada y su incompetente líder impiden que el Estado funcione eficazmente. El presidente avivó la división en lugar de promover la unidad, politizó la distribución de la ayuda, responsabilizó a los gobernadores de la toma de decisiones clave al tiempo que alentaba las protestas en su contra por proteger la salud pública, y atacó a las instituciones internacionales en lugar de galvanizarlas. El mundo también puede ver la televisión, y se ha quedado atónito, con China que se apresuró a hacer la comparación.

En los años venideros, la pandemia podría dar lugar a una disminución relativa de los Estados Unidos, a la continua erosión del orden internacional liberal y al resurgimiento del fascismo en todo el mundo. También podría conducir al renacimiento de la democracia liberal, un sistema que ha confundido muchas veces a los escépticos, mostrando notables poderes de resistencia y renovación. Los elementos de ambas visiones surgirán, en diferentes lugares. Desafortunadamente, a menos que las tendencias actuales cambien dramáticamente, el pronóstico general es sombrío.

¿El fascismo en ascenso?

Los resultados pesimistas son fáciles de imaginar. El nacionalismo, el aislacionismo, la xenofobia y los ataques al orden mundial liberal han ido en aumento durante años, y esa tendencia sólo se verá acelerada por la pandemia. Los gobiernos de Hungría y Filipinas han aprovechado la crisis para dotarse de poderes de emergencia, alejándolos aún más de la democracia. Muchos otros países, entre ellos China, El Salvador y Uganda, han adoptado medidas similares. Han aparecido barreras al movimiento de personas en todas partes, incluso en el corazón de Europa; en lugar de cooperar constructivamente para su beneficio común, los países se han encerrado en sí mismos, se han peleado entre sí y han convertido a sus rivales en chivos expiatorios políticos de sus propios fracasos.

El auge del nacionalismo aumentará la posibilidad de un conflicto internacional. Los líderes pueden ver las peleas con extranjeros como útiles distracciones políticas domésticas, o pueden verse tentados por la debilidad o la preocupación de sus oponentes y aprovecharse de la pandemia para desestabilizar los objetivos favoritos o crear nuevos hechos sobre el terreno. No obstante, dada la continua fuerza estabilizadora de las armas nucleares y los desafíos comunes a los que se enfrentan todos los principales actores, la turbulencia internacional es menos probable que la nacional.

Los países pobres con ciudades abarrotadas y sistemas de salud pública débiles se verán muy afectados. No sólo el distanciamiento social, sino también la simple higiene, como el lavado de manos, es extremadamente difícil en países donde muchos ciudadanos no tienen acceso regular al agua potable. Y los gobiernos a menudo han empeorado las cosas en lugar de mejorarlas, ya sea por diseño, por incitar a las tensiones comunales y socavar la cohesión social, o por simple incompetencia. La India, por ejemplo, aumentó su vulnerabilidad al declarar un cierre repentino en todo el país sin pensar en las consecuencias para las decenas de millones de trabajadores migrantes que se aglomeran en todas las grandes ciudades. Muchos fueron a sus hogares rurales, propagando la enfermedad por todo el país; una vez que el gobierno cambió su posición y comenzó a restringir el movimiento, un gran número se encontró atrapado en las ciudades sin trabajo, refugio o cuidado.

El desplazamiento causado por el cambio climático ya era una crisis de lenta evolución que se estaba gestando en el Sur global. La pandemia agravará sus efectos, llevando a grandes poblaciones de los países en desarrollo cada vez más cerca del borde de la subsistencia. Y la crisis ha aplastado las esperanzas de cientos de millones de personas en los países pobres que se han beneficiado de dos décadas de crecimiento económico sostenido. La indignación popular crecerá, y el hecho de que las expectativas crecientes de los ciudadanos se vean frustradas es, en última instancia, una receta clásica para la revolución. Los desesperados tratarán de emigrar, los líderes demagógicos explotarán la situación para tomar el poder, los políticos corruptos aprovecharán la oportunidad para robar lo que puedan, y muchos gobiernos tomarán medidas drásticas o se derrumbarán. Mientras tanto, una nueva ola de intentos de migración del Sur global al Norte se enfrentaría esta vez con aún menos simpatía y más resistencia, ya que ahora se podría acusar de manera más creíble a los migrantes de traer enfermedades y caos.

Por último, las apariciones de los llamados cisnes negros son por definición impredecibles pero cada vez más probables cuanto más lejos se mire. Las pandemias pasadas han fomentado visiones apocalípticas, cultos y nuevas religiones que crecen en torno a las ansiedades extremas causadas por las dificultades prolongadas. El fascismo, de hecho, podría ser visto como un culto de este tipo, que surge de la violencia y la dislocación engendrada por la Primera Guerra Mundial y sus secuelas. Las teorías de conspiración solían florecer en lugares como el Medio Oriente, donde la gente común estaba desempoderada y sentía que le faltaba agencia. Hoy en día, también se han extendido ampliamente por los países ricos, gracias en parte a la fractura del entorno mediático causada por Internet y los medios sociales, y es probable que el sufrimiento sostenido proporcione un material rico para que los demagogos populistas lo exploten.

¿O la democracia resistente?

No obstante, al igual que la Gran Depresión no sólo produjo fascismo sino que también revitalizó la democracia liberal, la pandemia también puede producir algunos resultados políticos positivos. A menudo se ha necesitado un choque externo tan grande para sacar a los sistemas políticos escleróticos de su estancamiento y crear las condiciones para una reforma estructural largamente esperada, y es probable que ese patrón se repita, al menos en algunos lugares.

Las realidades prácticas del manejo de la pandemia favorecen el profesionalismo y la experiencia; la demagogia y la incompetencia se exponen fácilmente. Esto debería crear, en última instancia, un efecto de selección beneficioso, recompensando a los políticos y gobiernos que lo hacen bien y penalizando a los que lo hacen mal. El brasileño Jair Bolsonaro, que en los últimos años ha ido vaciando paulatinamente las instituciones democráticas de su país, trató de engañar a los demás para que se salieran con la suya en la crisis y ahora se encuentra en una situación difícil y preside un desastre sanitario. El ruso Vladimir Putin trató de restar importancia a la pandemia al principio, luego afirmó que Rusia la tenía bajo control, y tendrá que cambiar su tono una vez más a medida que COVID-19 se extienda por todo el país. La legitimidad de Putin ya se estaba debilitando antes de la crisis, y ese proceso puede haberse acelerado.

La pandemia ha arrojado una luz brillante sobre las instituciones existentes en todas partes, revelando sus insuficiencias y debilidades. La brecha entre los ricos y los pobres, tanto personas como países, se ha profundizado por la crisis y aumentará aún más durante un prolongado estancamiento económico. Pero junto con los problemas, la crisis también ha revelado la capacidad del gobierno para proporcionar soluciones, recurriendo a los recursos colectivos en el proceso. Un sentido persistente de "juntos solos" podría impulsar la solidaridad social e impulsar el desarrollo de protecciones sociales más generosas en el futuro, al igual que los sufrimientos nacionales comunes de la Primera Guerra Mundial y la Depresión estimularon el crecimiento de los estados de bienestar en los decenios de 1920 y 1930.

Esto podría poner fin a las formas extremas de neoliberalismo, la ideología de libre mercado de la que fueron pioneros economistas de la Universidad de Chicago como Gary Becker, Milton Friedman y George Stigler. Durante el decenio de 1980, la escuela de Chicago proporcionó una justificación intelectual para las políticas del Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan y de la Primera Ministra británica Margaret Thatcher, que consideraban que un gobierno grande e intruso era un obstáculo para el crecimiento económico y el progreso humano. En ese momento, había buenas razones para recortar muchas formas de propiedad y regulación gubernamental. Pero los argumentos se endurecieron en una religión libertaria, incrustando la hostilidad a la acción del Estado en una generación de intelectuales conservadores, particularmente en los Estados Unidos.

Dada la importancia de una fuerte acción estatal para frenar la pandemia, será difícil argumentar, como lo hizo Reagan en su primer discurso inaugural, que "el gobierno no es la solución a nuestro problema; el gobierno es el problema". Tampoco nadie podrá alegar que el sector privado y la filantropía pueden sustituir a un Estado competente durante una emergencia nacional. En abril, Jack Dorsey, el director ejecutivo de Twitter, anunció que contribuiría con 1.000 millones de dólares al alivio de COVID-19, un extraordinario acto de caridad. Ese mismo mes, el Congreso de los EE.UU. asignó 2,3 billones de dólares para mantener a las empresas y los individuos afectados por la pandemia. El anti estatismo puede persistir entre los manifestantes del encierro, pero las encuestas sugieren que la gran mayoría de los estadounidenses confían en el consejo de los expertos médicos del gobierno para hacer frente a la crisis. Esto podría aumentar el apoyo a las intervenciones del gobierno para abordar otros problemas sociales importantes.

Y la crisis puede, en última instancia, estimular una renovada cooperación internacional. Mientras los líderes nacionales juegan el juego de la culpa, los científicos y los funcionarios de salud pública de todo el mundo están profundizando sus redes y conexiones. Si la ruptura de la cooperación internacional conduce a un desastre y se considera un fracaso, en la era posterior podría renovarse el compromiso de trabajar multilateralmente para promover los intereses comunes.

No te hagas ilusiones

La pandemia ha sido una prueba de estrés político global. Los países con gobiernos capaces y legítimos saldrán relativamente bien parados y podrán adoptar reformas que los hagan aún más fuertes y resistentes, facilitando así su futuro rendimiento superior. Los países con una capacidad estatal débil o con un liderazgo deficiente estarán en problemas, abocados al estancamiento, si no al empobrecimiento y la inestabilidad. El problema es que el segundo grupo supera en gran medida al primero.

Desafortunadamente, la prueba de esfuerzo ha sido tan dura que muy pocos son propensos a pasarla. Para manejar con éxito las etapas iniciales de la crisis, los países necesitaban no sólo Estados capaces y recursos adecuados, sino también un gran consenso social y líderes competentes que inspiraran confianza. Esta necesidad fue satisfecha por Corea del Sur, que delegó la gestión de la epidemia a una burocracia sanitaria profesional, y por la Alemania de Angela Merkel. Mucho más comunes han sido los gobiernos que se han quedado cortos de una manera u otra. Y como el resto de la crisis también será difícil de manejar, es probable que estas tendencias nacionales continúen, dificultando un optimismo más amplio.

Otra razón para el pesimismo es que los escenarios positivos asumen algún tipo de discurso público racional y aprendizaje social. Sin embargo, el vínculo entre la pericia tecnocrática y la política pública es hoy más débil que en el pasado, cuando las élites tenían más poder. La democratización de la autoridad impulsada por la revolución digital ha aplanado las jerarquías cognitivas junto con otras jerarquías, y la toma de decisiones políticas se ve impulsada ahora por el balbuceo a menudo armado. Ese no es un ambiente ideal para un autoexamen constructivo y colectivo, y algunas políticas pueden permanecer irracionales más tiempo del que pueden permanecer solventes.

La mayor variable es los Estados Unidos. Fue la singular desgracia del país tener al frente al líder más incompetente y divisivo de su historia moderna cuando la crisis golpeó, y su modo de gobierno no cambió bajo presión. Habiendo pasado su período de guerra con el Estado que dirige, no pudo desplegarlo eficazmente cuando la situación lo exigió. Habiendo juzgado que su fortuna política estaba mejor servida por la confrontación y el rencor que por la unidad nacional, ha usado la crisis para buscar peleas y aumentar las divisiones sociales. El bajo rendimiento de los Estados Unidos durante la pandemia tiene varias causas, pero la más significativa ha sido un líder nacional que no ha sabido liderar.

El vínculo entre la pericia tecnocrática y la política pública es hoy más débil que en el pasado, cuando las élites tenían más poder.

Si se le da un segundo mandato al presidente en noviembre, las posibilidades de un resurgimiento más amplio de la democracia o del orden internacional liberal disminuirán. Sin embargo, cualquiera que sea el resultado de las elecciones, es probable que se mantenga la profunda polarización en los Estados Unidos. Celebrar una elección durante una pandemia será difícil, y habrá incentivos para que los perdedores descontentos desafíen su legitimidad. Incluso si los demócratas toman la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, heredarían un país de rodillas. Las demandas de acción se encontrarán con montañas de deudas y una resistencia feroz de una nueva oposición muy disminuida. Las instituciones nacionales e internacionales serán débiles y se tambalearán después de años de abuso, y llevará años reconstruirlas, si es que todavía es posible.

Con la fase más urgente y trágica de la crisis ya pasada, el mundo se mueve en un largo y deprimente camino. Saldrá de ella eventualmente, algunas partes más rápido que otras. Es poco probable que se produzcan convulsiones mundiales violentas, y la democracia, el capitalismo y los Estados Unidos ya han demostrado antes su capacidad de transformación y adaptación. Pero tendrán que sacar un conejo del sombrero una vez más.

Julio/Agosto 2020

Foreign Affairs

*** Translated with www.DeepL.com/Translator (free version) ***

https://www.foreignaffairs.com/articles/world/2020-06-09/pandemic-and-po...

 14 min


1- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación de un narcorégimen que cuenta con la adhesión sumisa de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) integrado por Magistrados intelectualmente deshonestos que pisotean la Constitución, con un Alto Mando Militar sin mérito, a quien no le importa las violaciones a la Constitución y por un Fiscal General fanático miembro del partido oficialista?

2- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación en una situación en la que las protestas pacíficas son reprimidas con disparos, peinillazos y bombas lacrimógenas, y miles de manifestantes han sido encarcelados y torturados?

3- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación cuando, a pesar de la presencia de cubanos castristas, iraníes, rusos, guerrilleros colombianos, narcotráfico e infiltración de Hezbollah, los países democráticos no están dispuestos a intervenir militarmente, aunque desconocen al usurpador Maduro? ¿Sabe usted que la última invasión exitosa fue la de Cipriano Castro y eso porque no existía la Fuerza Armada?

4- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación por medio de elecciones si, de acuerdo al artículo 296 de la Constitución, para elegir a los rectores del Consejo Nacional Electoral se requiere el voto de los dos tercios de los diputados, cifra que tuvo la oposición en la elección del 2015, pero que inmediatamente la Sala Electoral del TSJ desconoció a tres diputados del Estado Amazonas y la Sala Constitucional sentenció que la Asamblea Nacional estaba en desacato? ¿Cómo puede alguien reclamar que la Asamblea no cumplió con su deber de designar un nuevo CNE?

5- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación, si el citado artículo 296 establece que los rectores del CNE no deben estar vinculados a partidos políticos, tres de ellos deben ser postulados por la sociedad civil uno por las facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas, y que ninguno de los recientemente designados ilegalmente por el TSJ usurpador cumple con estos requisitos?

6- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación si constantemente algunos dirigentes políticos y tuiteros descalifican indirectamente al presidente(e) Guaidó al exigirle que solicite una intervención militar extranjera, aunque pueda justificarse, a la que ningún gobierno está dispuesto?

7- ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación si llueven críticas al presidente(e) Guaidó por no designar un Gabinete, aun cuando todos irían presos o tendrían que estar en el exterior como jarrones chinos?

8- ¿Sabe usted que políticos chamuscados como el homofóbico Felipe Mujica, el saltimbanqui Timoteo Zambrano, el caza güire Henry Falcón y otros como Claudio, Enrique Ochoa, Bertucci y Bernabé solo cuentan con un nano grupo de simpatizantes pero mantienen una relación simbiótica con el régimen, en la que este los utiliza como mampara y ellos se benefician para seguir en la palestra y obtener prebendas?

Todos sabemos lo anterior. Entonces, por qué no hacemos un esfuerzo para evitar críticas sin fundamento que hacen daño a los esfuerzos de muchos para poner cese a la usurpación y recuperar al país. La dirigencia tiene la obligación histórica de formar un frente común, que critique con lealtad puertas adentro y no como medio para ganar incautos o a desesperados por la situación ¿A qué se debe que ABP y Vente no hayan firmado el excelente documento de los partidos mayoritarios rechazando la designación del parapeto electoral?

No hay que poner atención a los integrantes de la nano mesa, ni a las provocaciones del Pithecanthropus del mazo o a las idioteces del usurpador, tampoco a tuiteros, bien o malintencionados, que disparan desde la cintura. Lo procedente es seguir presionando por elecciones transparentes. La reciente detención en Cabo Verde de Álex Saab, lo extraditen o no a USA, debe hacer reflexionar a muchos del régimen de que les conviene acordar un CNE y condiciones mínimas de transparencia. En las actuales circunstancias votar es un suicidio, aunque con la abstención tampoco ganamos. Además, hay que insistir en que nuestra Fuerza Armada cumpla con la obligación de restituir la Constitución. Lograremos poner cese a la usurpación. Nadie debe desmayar.

Como (había) en botica:

¿Hay algún ingenuo sorprendido con el brinco de talanquera de Bernabé?

Continúan las denuncias de torturas a militares presos.

El último Informe Anual de Pdvsa es del año 2016, en el que reportó que tenía 164.370 trabajadores, de los cuales 133.327 en operaciones petroleras y 31.043 en no petroleras, que produjeron, según la Opep, 2.157.000 b/d de crudo; en su página web actual la Pdvsa roja mantiene que desde el año pasado estaría produciendo seis millones de barriles por día (b/d) y refinando 1.800.000 b/d, pero hoy solo produce 374.000 b/d, según Bloomberg y tiene que importar gasolina. La Pdvsa meritocrática presentaba puntualmente sus Informes; en el 2001, contaba con 69.284 trabajadores que produjeron 2.791.900 b/d de crudo y exportaba gasolina.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Manuel Delgado Campos

En América Latina y particularmente en Venezuela es tradicional que seamos exageradamente reglamentistas; para casi todo tenemos una ley, un reglamento, una norma, un estatuto, siempre con la noble intención de que las personas actúen dentro de unos patrones de comportamiento deseables y aceptables por la sociedad. Esto es particularmente aplicado a las instituciones públicas del país.

La reglamentación, en general, tiene sus ventajas pero también enormes desventajas cuando no se usan apropiadamente, particularmente cuando no nos cuidamos de su obsolescencia ni aplicamos los correctivos a tiempo y acertadamente.

Esta situación en Venezuela se ha exacerbado durante los últimos veinte años durante los cuales han sido promulgadas leyes para casi todo pero la mayoría de ellas violadas, con mucha frecuencia y sin el consiguiente castigo.

El ámbito universitario no escapa a esa condición, la cual ha frenado, en cierto grado, el apropiado desarrollo y progreso de las instituciones del sector, haciéndolas aún mas vulnerables a los factores adversos a las mismas. Esa exagerada reglamentación promueve la rutina, la inflexibilidad cuando de cambios se trata y limita la capacidad de innovación.

A ese respecto y a manera de ejemplo, existen múltiples reglamentos con relación a cuál debe ser el comportamiento de estudiantes y profesores, pero cuando alguno de ellos se salta, no solo el reglamento correspondiente, sino también el comportamiento ético acorde con su condición universitaria, son tantos los vericuetos legales y sub legales a los cuales se apela, que la sanción o castigo nunca llega o se aplica muy tardíamente. Sucede que, a veces, creamos marcos demasiado rígidos de cumplir pero procedimientos sancionatorios demasiado laxos y complicados.

Otro ejemplo fehaciente son los reglamentos de ingreso de profesores los cuales, hacen prácticamente imposible que un profesional o científico de reconocidos y demostrables méritos pueda ingresar, por primera vez, a la carrera docente en las categorías superiores del escalafón. Se sigue manteniendo la categoría de instructor como la vía preferencial de ingreso, destinada a profesionales recién graduados de poca o ninguna experiencia. Eso supone para las universidades un exagerado costo económico y de tiempo en la formación de su personal académico.

Las equivalencias y revalidas, de acuerdo a las disposiciones reglamentarias existentes, se manejan de manera muy arcaica, con base a los contenidos de materia por materia, sin ninguna consideración a la integralidad de la formación del aspirante a incorporarse, a mitad de camino, a una carrera o aquel que aspira a ejercer legalmente una profesión universitaria sin ser graduado de una universidad venezolana. Esta situación se hará cada vez más compleja a medida que aparezcan nuevas carreras y profesiones con diferentes nombres pero con contenidos muy similares.

Lo mencionado anteriormente nos lleva a pensar que la adaptación de nuestras universidades a un mundo en rápido y permanente cambio ocurre, en muchos casos, muy tardíamente, lo que trae como consecuencia, entre otros aspectos, lo lentos que se hacen los cambios de programas y curricula, no solo en cuanto a sus contenidos sino también en los métodos de enseñanza de los mismos, dificultando adaptarlos a las nuevas realidades locales, nacionales y mundiales.

La rigidez reglamentaria da poca oportunidad a cada profesor de innovar para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje acorde con las características de cada materia, cada especialidad, cada ciencia, encasillándolas todas bajo un mismo patrón.

Sobre este tema, estoy convencido de que deben existir las leyes, reglamentos y normas necesarias como guía general para el buen funcionamiento institucional, pero con las vías procedimentales que propicien el dinamismo y la capacidad de actualización permanente de nuestras universidades, de acuerdo con los avances de la ciencia, de la tecnología, la cultura en general y en particular con el progreso de la humanidad a la cual pertenecemos.

Sobre este particular seguramente encontraremos posiciones encontradas entre los más tradicionalistas y los muy proclives al cambio, pero siempre, mediante el análisis y la discusión, ha de encontrarse un punto de equilibrio que beneficie a nuestras universidades. LQQD.

Profesor Titular (J), UCLA, Ingeniero Agrónomo, Ph.D.

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Pedro García Otero

Rafael Simón Jiménez, nuevo rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) designado este 12 de junio por el Tribunal Supremo de Justicia, afirma que el régimen de Maduro aceptará gracias a la Mesa de Diálogo Nacional lo que no aceptó en 2017 en República Dominicana.

Según este exdiputado, cuya postulación como rector fue propuesta por Cambiemos, Copei, el MAS y Soluciones, las elecciones parlamentarias que podrían ser este año o quizás el que viene tendrán a todos los partidos legalizados y las 18 condiciones que presentó Vicente Díaz en la Mesa de Negociación de Santo Domingo, hace tres años.

Cuando se le pregunta por qué tendría el régimen que aceptar eso, señala que el mismo quiere reinsertarse en el sistema internacional con un proceso electoral que sea creíble para esta. Las elecciones para las que fue designado este CNE son las legislativas "como comienzo de una serie de elecciones que sean una soluciòn".

También señala Jiménez que es posible un diferimiento de las elecciones parlamentarias para 2021 en función de un acuerdo político.

¿Qué circunstancias rodearon su elección? ¿Cuándo supo usted que iba a ser rector del CNE y cuándo empezaron las negociaciones para que lo fuera?

Yo siempre dije cuando me interrogaron que no contaba pollos antes de nacer. Hasta ayer tarde, cuando vi al Tribunal Supremo nombrando al CNE, nunca quise hacer suposiciones de que iba a desempeñar el cargo.

Por supuesto, eso es parte de una negociación que desde hace algún tiempo viene llevando parte de la oposición, respetable, que no sé si tiene mayoría o minoría pero que para mí es respetable.

Y yo estoy convencido de dos cosas: en primer lugar que Venezuela no tiene una salida que no sea negociada, pactada, entendida, donde prevalezca la política, y en segundo lugar que esta salida debe ser electoral necesariamente.

Todas las demás salidas que se han intentado en estos 22 años no solo han sido un fracaso, sino que solo han servido para atornillar al régimen.

¿Concretamente, esas negociaciones empezaron cuándo y cuál es el "movimiento político respetable" que lo apoyó?

La Mesa de Negociación, que algunos despectivamente llaman "la mesita", donde están organizaciones como el MAS, Copei, Soluciones, Cambiemos... una serie de interlocutores gracias a los cuales por cierto se logró la incorporación del chavismo a la Asamblea Nacional.

Su primera declaración es: "yo reconozco a Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional". Esa "mesita" reconoce a Luis Parra como presidente de la AN...

Ellos tienen una opinión y yo tengo otra. Yo siempre he sido absolutamente autónomo en mis decisiones. La polarización ha estupidizado la política venezolana porque la ha puesto en blanco y negro.

Yo no estoy acostumbrado a eso, yo soy un hombre que ingresó a la política a los 10 años de edad, por ideales, nunca he seguido hombres. Quienes me eligieron saben que soy un personaje un poco difícil y no estoy subordinado a directrices, sino a mi conciencia y a lo que yo pienso de Venezuela.

¿Usted considera el proceso del 20 de mayo de 2018 como una elección legítima?

Bueno, yo apoyé a Henri Falcón. Te repito, la polarización es la muerte de la política, de la inteligencia. En un país donde 80% de la gente quiere un cambio, sometido a la tragedia colectiva que estamos viviendo no aprovechemos la oportunidad para ganarle unas elecciones al Gobierno (...) es desperdiciar una oportunidad.

Si la gente se hubiera volcado en masa a votar el 20 de mayo le hubiéramos dado una paliza al Gobierno y otra hubiera sido la situación...

La pregunta es si el proceso fue legítimo o no fue legítimo, en su opinión.

Allí es donde yo no me atrapo, porque esos son los temas de la polarización, sí o no... Las cosas tienen matices. Yo no aprendí a hacer política así. A mí es muy difícil que me encasillen.

¿En este momento estamos en un juego democrático o no estamos en un juego democrático? ¿Hay un sistema de derechos y de garantías o no lo hay?

Hay una mengua absoluta de los derechos y garantías democráticas, pero eso lo que constituye es un desafío para los que queremos cambiar las cosas.

Poniendo las cosas en blanco y negro, en Venezuela solo hay dos cosas de hacer. O tratar de involucrar al colectivo, tratar de participar, o tratar de mover a la gente, en todos los espacios, en todos los escenarios, o quedarnos en la casa languideciendo.

Todas las demás estrategias no tienen ninguna viabilidad. Olvídate de TIAR, todas esas cosas son alegrías de tísico.

O nos activamos, o luchamos contra el régimen, o nos quedamos como la famosa foto de los viejitos cubanos esperando el barco que les prometieron en 1959.

Cinco cosas concretas que usted propondrá en el CNE.

Las garantías electorales que se van a pactar con el Gobierno es un documento que expuso el rector Vicente Díaz en República Dominicana en 2017.

Allí el hizo una intervención de seis horas en la que se establecieron una a una cuáles eran las garantías que debían darse para que en Venezuela habría un proceso democrático creíble.

Ese mismo documento va a ser el documento que se va a discutir y que se va a aprobar. Lo puedes poner en mi nombre. El que establecieron en la mesa de negociación en Santo Domingo como las garantías electorales necesarias para ir a un proceso competitivo.

Pero sin los partidos que pedían eso... ¿Qué van a hacer, por ejemplo, con el tema de las ilegalizaciones o de los partidos paralelos?

Absoluta habilitación de todos los partidos que quieran competir en las elecciones...

Perdóneme el escepticismo, pero ¿por qué deberíamos creerle, ya no a usted, sino digamos, a la magistrada Indira Alfonzo, que emitió la sentencia que suspendió la proclamación de los diputados de Amazonas y luego de forma irregular cercenó la posibilidad del revocatorio?

El tema no es que el Gobierno sea bueno, que se ha arrepentido, que está dispuesto a dar unas concesiones. Son realidades.

El Gobierno venezolano está acorralado por unas sanciones que le están causando, además de la ruina que ya ha causado el Gobierno en todos los servicios y toda la infraestructura de país.

Evidentemente el Gobierno sabe que su única manera de recuperar espacios es reinsertándose en el sistema internacional. Ese es un objetivo prioritario para ellos.

Lo segundo es que ellos saben de antemano que habrá una reacción instintiva de rechazo. Son absolutamente predecibles. La posición del G4 siempre me ha recordado a la reacción de los reflejos condicionados de Pavlov.

¿Lo que va a pasar ahora es: Habilitación total de partidos políticos y aceptación total de las condiciones presentadas en Dominicana?

En relación a las condiciones electorales.

¿Para hacer unas elecciones parlamentarias?

Que son las que están previstas en la Constitución. Para mí si en Venezuela hubiera elecciones de todo sería mucho mejor. Las elecciones parlamentarias serían el comienzo de la solución de la crisis, pero no es cualquier cosa.

Nosotros hemos podido sostener esta batalla porque hemos tenido la Asamblea.

Así fuera para llegar al día final y retirarnos cuestionando la elección, el proceso electoral es una extraordinaria oportunidad para activarse y movilizar a la gente, de sacarla de la molicie y la desesperanza.

Todo eso que usted dice que va a pasar toma tiempo. ¿Entonces es que las elecciones no son este año? La Ley Orgánica de Procesos Electorales, si quieren aplicarla bien, fija como mínimo seis meses de plazo para convocar una elección.

Hay unas pautas constitucionales, eso es como que Maduro quisiese quedarse más allá de su tiempo. Ahora, si hay un acuerdo político... Maduro por ejemplo ha dicho que el tema de la pandemia es prioridad para Venezuela.

Todo eso es parte de una negociación política, y tengo que decirlo: nadie está excluyendo de la negociación a nadie. La gente se autoexcluye, porque si tú me dices que no puede haber elecciones si no se va Maduro, entonces viene la preguntica: "¿Cómo haces para sacarlo?".

El proceso de su designación se produjo en tres días. Los venezolanos nos enteramos ayer de que ustedes iban a ser designados rectores del CNE. ¿Eso es un proceso legalmente sólido, habiéndose realizado en la más absoluta opacidad? ¿Qué garantías le puede brindar al país un CNE designado en semejantes condiciones? Usted es abogado, ¿le parece esa designación normal?

No me parece normal porque Venezuela no vive una situación normal. Un país que tiene dos presidentes, tres asambleas, dos fiscales y dos tribunales supremos no puede ser un país donde tú analices las cosas con la racionalidad jurídica.

Yo soy profesor de Derecho Constitucional en la Unimet. En Venezuela lo político tiene que prevalecer sobre lo jurídico y sobre todo porque no hay manera de reconstruir el país sino mediante un acuerdo político.

Aquí es imposible aplicar la letra de la Constitución porque ha habido un desmadre, donde no hay instituciones ahorita.

Fíjate la manipulación que hay: lo lógico hubiera sido que la Asamblea Nacional eligiera al CNE. A pesar de que tres de los cuatro Consejos Electorales han sido designados por este mismo procedimiento...

Pero disculpe: en las dos veces anteriores, la hegemonía política del PSUV no estaba en riesgo...

Nadie que esté bien informado puede creer que la Asamblea Nacional de Juan Guaidó, a la que yo reconozco, y acato, y si quieres me le hinco enfrente, puede elegir a un Consejo Nacional Electoral porque no tiene las dos terceras partes de los diputados, menos después de este desprendimiento de los diputados encabezados por Luis Parra.

Esta Asamblea tuvo mayoría de dos terceras partes en 2015 y por cierto, debo insistir, su nueva compañera, Indira Alfonzo, cercenó esa mayoría en el propio diciembre de 2015...

Bien bueno que lo recuerdas. En 2016 la Asamblea fue a elegir el nuevo CNE. Y el lapso para que el Comité de Postulaciones integrado por VP y PJ debía hacerse antes del 4 de diciembre de 2016.

No se cumplió ese lapso porque no se pusieron de acuerdo en el nombre de los rectores y el 15 de diciembre el TSJ activó la omisión legislativa.

¿Qué le ofrece usted a Venezuela, cuál es su mensaje? ¿Compromete su palabra en los cambios que mencionó?

No dos cambios. Dieciocho cambios. Dieciocho garantías que se le van a dar a los ciudadanos. Pero mira. Hay que esperar, ser responsable. Esperar cuáles son las condiciones electorales.

Si tú tienes el disco rayado de que para que haya elecciones se tiene que ir el señor Maduro primero, dime cómo lo vamos a sacar. Yo lo que he visto en 22 años es el gobierno cada vez más atornillado y la oposición cada vez más dividida y el país cada vez más desesperanzado.

¿Usted está en el CNE para que haya un juego electoral limpio?

Para poner mi granito de arena. Yo no sobrevaloro. Ojalá dependiera de mí. Pero voy a poner todo mi esfuerzo. Si en algún momento me convenzo de que eso es imposible, tampoco tendría ningún problema en irme.

A estas alturas de mi vida los cargos me importan muy poco, lo que no quiero es que mis hijos y mis nietos tengan que calarse un país en medio de esta tragedia que estamos viviendo.

13 de junio 2020

Caraota Digital

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