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Opinión

Alfredo Padilla

A partir de la experiencia e información acumuladas por la Asociación de Trabajadores Emprendedores y Microempresarios (Atraem) podemos afirmar que, como consecuencia de una pésima gestión de gobierno, en Venezuela se ha destruido el empleo decente y pulverizado el valor del salario.

En tales circunstancias, el trabajo por cuenta propia en variados oficios y servicios ha pasado a ser la principal fuente de empleos (y de ingresos), incluidos muchos que “gozan” de un empleo formal y se procuran ingresos adicionales al miserable salario que devengan. Más de 7 millones de personas se desempeñan en actividades económicas que van desde la iniciativa individual a la microempresa familiar, o entre allegados de confianza. Estos ciudadanos, gracias a su propio empeño, procuran abrirse camino en medio de la prolongada y pavorosa crisis social y económica que vivimos, haciendo grandes esfuerzos para mejorar su situación y la de su familia.

Son compatriotas que en su inmensa mayoria no estan incluidos en la seguridad social, que no cuentan con prestaciones acumuladas, ni con servicios particulares de salud.
En el marco de la emergencia que amenaza a todos, por la pandemia del coronavirus que obliga al aislamiento social y, en consecuencia, a la drástica reducción de la actividad económica, esta amplísima corriente de trabajadores autónomos se encuentra severamente restringida en su desempeño, en el día a día. Ellos no cuentan con apoyo significativo por parte del Estado, que les permita sustentarse ellos y sus familias.

Las restricciones directas e indirectas que les afectan son variadas:

  • Trabajadores de mercados municipales y a cielo abierto, puestos de venta en espacios públicos, kioscos, bodegas y abastos, todos extremadamente limitados tanto en horarios como en abastecimientos
  • Mujeres, en alta proporción cabezas de hogar, reposteras, costureras o trabajadoras de la estética, sin insumos para producir y prácticamente sin clientes con capacidad para demandar sus oficios
  • Trabajadoras domésticas con sus oportunidades de ingresos anuladas, porque se trata de servicios en el domicilio del cliente, que bien no las requieren o no pueden contratarlas
  • Vendedores de café, cigarros detallados y de chucherias, ausentes de sus mercados naturales, los terminales y paradas de transporte público
  • Mototaxistas y taxistas informales, disminuidos en horarios y áreas de circulación, con baja clientela, escasez de efectivo y con penurias para surtirse de combustible.
    Igual sucede con albañiles, mecánicos, electricistas, plomeros, cuidadores de adultos mayores, profesionales y docentes que se alivian con asesorías y clases particulares, músicos y animadores de eventos familiares y, así, un largo etcétera de personas que viven del día a día y que ven anuladas o extremadamente disminuidas sus fuentes de ingresos.

Si antes de la aparición de la pandemia y sus amenazas a la salud, el 74% de las familias en Venezuela adoptaban estrategias de sobrevivencia para acceder a alimentos, reduciendo porciones y/o trabajando a cambio de alimentos, o rematando bienes para comprar comida, imaginen lo extremadamente crítica de la situación social y económica de los hogares en sectores populares.
Sumemos a este crudo panorama, los efectos de la disminución de la producción agroalimentaria y las dificultades para trasladar los pocos productos del campo a las ciudades, por la escasez de combustible y sus consecuencias en la merma de abastecimientos en mercados, abastos y bodegas y, agreguemos, los costos ocultos de “matracas” y “peajes” para superar alcabalas en el trayecto y el impacto que diariamente provoca este “coctel” en el aumento de los precios de alimentos y en otros productos imprescindibles.
Es un verdadero drama que padecen los que viven de este modo y las familias más pobres del país. Desatendidos de políticas públicas y de apoyo solidario para soportar el aislamiento, ¿podrán cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para contener la pandemia? ¿Ajustarán sus apremios de comida a las decisiones que dicta el gobierno, pertinentes muchas de ellas pero sin diálogo, consultas ni compensaciones adecuadas a los sectores mas vulnerables?
Este es el drama de la Economía Privada Popular y sus protagonistas de carne y hueso. Es un tema apremiante que debería ocupar un espacio importante en la agenda de los sectores sociales, económicos y políticos de mayor influencia en el país. Es urgente. No es cualquier cosa.

Caracas 12 de abril de 2020.

Coordinador General de ATRAEM

https://articularnos.org/2020/04/15/economia-de-carne-y-hueso/

 3 min


La cuarentena o confinamiento que padece el ciudadano venezolano se ha convertido en un espacio de reflexión prospectivo, para que verifique dentro de la situación de calamidad político-social impuesto por el bestiario militarista de sus más ingentes necesidades: alimentos, medicina, pero sobretodo… la expulsión de este régimen cobarde. Régimen culpable del proceso de regresión político-económico que padece la república y que crece de manera exponencial. La cuarentena, el aislamiento en nuestros hogares democráticos, ha hecho que crezca la capacidad de resistencia civil, que como responsabilidad ciudadana -sin
desestimar la operación de cerco militar internacional en el espacio geográfico venezolano y la responsabilidad de la sociedad internacional- terminen por acelerar de erradicar la tiranía que sufre la república.

En consecuencia, el régimen lleno de pánico sabe que tiene un grupo fecha–hora que tendrá que enfrentar a una organización internacional, dispuesta a fortalecer la decisión que en cuarentena que ha crecido en el ciudadano venezolano y se muestra como un vector de acción general política para la reposición de la democracia. La cuarentena ha servido para que un venezolano que sufre de hambre, carece de medicina sea capaz de crecer en su gen democrático, y construya una respuesta civilista que como vector general de acción política lo acerque a la política con gran convicción democrática y enfrente la propaganda, las falsedades
y la guerra psicológica que durante tres veces al día intentan falsar la desgracia que vive la república.

El régimen en esta cuarentena maniobra con su morisqueta militarista, con mucha propaganda trata de imponer ideas que ejerce el control sobre Venezuela. Farsantes e irresponsables, se le olvidó que todo venezolano desayuna, almuerza y aspira cenar, lo cual
requiere de una mínima cifra real de recursos. Pero no cuenta con ello, porque este régimen irresponsable impuso el dólar y con ello decretó la más grave calamidad administrativa en el venezolano humilde y pobre, pero demócrata que está dispuesto a echar a este régimen inhumano y ladrón. El problema no es económico, es de los revolucionarios, de su ignorancia, e su criminalidad, y de la imposición de la cooptación para conseguir el dominio y la sumisión de los venezolanos, pero… se volvieron a equivocar.

La cuarentena le ha servido a la mafia gubernamental para tratar de encajonar al ciudadano y así, usando gente armada, policía, grupos extraños armados, se dedica a atemorizar y hasta pareciera habérsele olvidado que está en curso una Operación Militar
Combinada, tampoco como que recuerda el gen democrático del venezolano. Ese venezolano que hoy no puede comer, que no tiene para las medicinas, que no tiene dólares, pero que le sobra vergüenza y talante político para utilizar este espacio en el cual hacen propaganda para convertirse en un vector de acción general política. En ese espacio y en ese vector, están creciendo hombre ciudadanos civilistas, valientes, heroico para acelerar el régimen socialista que tiene fecha el asalto final de la operación militar que tiene fecha.

La cuarentena cuanto ha servido es para que crezca el demócrata y la acción de democracia, se unifique una voluntad política definitiva y aparezca el vector de acción política general, que motorice la civilidad y las acciones que hagan posible una Transicion Política. Transicion política que contará con la Operación de más de 20 Estados responsables de la sociedad internacional, que en pleno siglo XXI tienen la responsabilidad de velar por la reflexión histórico político y social del país y como masa crítica será palanca para terminar de echar a esta revolución bonita junto a sus robos y su ineptitud, que hoy muestran a una sociedad llena de hambre carente de medicina, pero llena de fe para alcanzar la democracia.
Alcanzarla por la vía de la expulsión. La expulsión del régimen después de esta cuarentena debe simplificarse al interior del Teatro de Operaciones, en el cual se convertirá el territorio venezolano en cuenta de la acción y presencia de la sociedad civil convertida en Resistencia Civil. Resistencia Civil dispuesta a accionar como una clara oposición política inspirada en su vector de acción político general y consciente de la fortaleza de la sociedad internacional. Sí una sociedad internacional, que con su operación Militar Combinada, impondrá por la fuerza hasta con una operación de extracción para lograr el restablecimiento de la democracia, valor máximo de civilidad, cultura y desarrollo de una sociedad que por 20 años ha sido secuestrada por un revolucionarismo,
inmoral y cobarde. La cuarenta como espacio político único, muestra al hombre democrático en su ejecutoria como motor para reponer la democracia, empleando el vector de acción política general nacido de la necesidad de dignidad política venezolana. En la cuarentena los venezolanos han crecido en esta decisión, están dispuestos a restablecer la política y queda claro que la guerra y engaño, característica del régimen primitivo, no ha podido confundir a la mayoría decente de esta sociedad. No hay más tiempo para la fuerza ni para el militarismo, ni para la violencia, menos para el robo y la carencia de alimentos y medicinas, razón por la cual
se han reunido la sociedad internacional y la resistencia civil para abrazar la democracia como forma de vida civilizada en Venezuela.

Director de la CSB-CEPPRO
@JMachillandaP
Caracas, 13 de abril de 2020

 4 min


“Gracias (anteponemos el des) nuestro presidente Nicolás Maduro Moro”, frase del G/D Rodolfo Marco Torres, carabobeño gobernador “de nuestro querido y amado estado” Aragua, celebró la única misa con público, escaso por supra escogencia, en el mundo. Lo hizo aunque por decreto prohibió concentraciones y aglomeraciones, para prevenir propagación del Coronavirus. No tuvo fieles, sí cómplices.

Conferencia Episcopal también pospuso “actividades de carácter formativo y catequético; procesiones, fiestas patronales, peregrinaciones y actos religiosos”.

En misa de ese Jueves Santo, el Papa ofició en basílica de San Pedro, vacía para evitar contagios. El Domingo de Resurrección, su Santidad oró por “soluciones prácticas e inmediatas en Venezuela orientadas a facilitar la ayuda internacional a la población que sufre a causa de la grave coyuntura política, socioeconómica y sanitaria”. Expresiones que el Maduro censura, omite cuando saluda el mensaje del Papa

Padre Numa Molina dio en Iglesia San Francisco una reflexión al decir que a la Venezuela con mayores reservas de petróleo, deberíamos convertirla en primera del mundo en lo espiritual.

A Maduro le pidió leer el salmo responsorial 115.

“Oración a nuestro Señor Jesucristo, redentor del humilde, revolucionario y salvador del mundo. A él en mi sentimiento de cristiano practicante, pido siempre por protección de salud y Paz del pueblo. ¡Cristo nos Abraza! Esta Eucaristía nos acerca a Dios y renueva la fe en nuestro Cristo que nos lava y nos llena de fortaleza para la batalla diaria. ¡Dios Nos Bendice!

MinDefensa, G/J Vladimir Padrino López, tuvo la última oratoria. Antes, el miércoles santo, recibió en Fuerte Tiuna con parte del alto mando la procesión Nazareno de San Pablo: “feligresía militar te aclama y pide tus bendiciones y protección para todo el pueblo. Pedimos un mundo más humano y solidario, donde la vida prevalezca”.

En su putridez quedó el desmesurado madurismo del enchufado William Castillo, quien se desbocó contra Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo Metropolitano de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas. Le acusó de “imponer su agenda seudo religiosa y abiertamente criminal”. Arengó que al realizar la procesión expuso “salud de la feligresía; irresponsable, confiésese, arrepiéntase”.

En la celebérrima ceremonia al apadrinado Maduro le secundaban en su grotesca expoliación la alcaldesa del municipio Libertador de Caracas, Érika Farías; G/J Luis García Carneiro, gobernador de estado Vargas; A/J Remigio Ceballos, comandante del Ceofanb, y el ya obeso jefe de Gobierno del Distrito Capital, Darío Vivas.

Una acción propiciada en perverso afán de mantener Poder: “No nos vamos a dejar tumbar”, es proclama del Tte Cabello, segundo en el mando, jefe de espuria Constituyente. Amenaza con “la furia bolivariana. Si jorungan avispero le pueden caer las avispas”.

La peste china de la cual sólo están exentos 16 países del planeta, es aprovechada para ejercer la funesta política del narco régimen. Recurren al engaño, al chantaje con el apátrida carnet rojo, la persecución. 53 presos por referir el proceso.

Descubrieron el nuevo Dorado. Una demostración se palpa en los asesinatos del Tcnel Ernesto Solís, comandante del Fuerte Tarabay de Tumeremo y su chofer sargento Gustavo Flores. Desde el año pasado, familiares de mineros acusaron a Solís ante la Fiscalía en Puerto Ordaz por 400 desapariciones forzosas y ejecuciones extrajudiciales. Incluyen robos y abuso sexual de mujeres.

Con ostentación usan de aliado a la Coronavirus en la guerra a la Democracia.

Al MARGEN. La revista Semana tenida -y temida- por destapar escándalos de corrupción, dedica su última edición al régimen del paisano apadrinado Nicolás Maduro. Manguanga contra Colombia, muestra ministro de Información, Jorge Rodríguez y deduce que se preparó un falso positivo para justificar un ataque militar contra Venezuela.

Jordanalberto18@yahoo.com.

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Algunos nos oponemos a este régimen desde el principio. Desde aquel aciago 4 de febrero de 1992 cuando un torvo y turbio grupo de militares intentó un cruento golpe de estado en contra de la institucionalidad democrática instaurada desde 1958.

Al principio pensamos que el lamentable e inútil derramamiento de sangre de aquella madrugada iba a ser la única consecuencia; pero transcurrido apenas un mes, el martes de carnaval, el 4 de marzo, vimos a cientos de muchachitos disfrazados de paracaidistas paseando por las calles de las principales ciudades del país y nos dimos cuenta que en realidad estábamos en la presencia de un fenómeno más profundo y peligroso, estábamos ante una nueva mutación de un virus que nos acompaña desde hace más de 500 años, desde la llegada de los españoles en 1492.

Si, en efecto, es un virus; que muta y se transforma y cuando es de izquierda, se convierte en estalinismo, maoísmo, castrismo y en nuestro caso: chavismo, madurismo; es el mismo virus, que adopta también la forma de populismo, de izquierda e incluso de derecha, pero es el mismo fenómeno. El socialismo del siglo XIX, que fracasó en el siglo XX, se convirtió en el socialismo del siglo XXI.

Debo aclarar que esta idea o explicación de este fenómeno como un virus no es mía; se la escuché hace varios años al asesor, experto en semiótica y publicista, Aquiles Esté, como tantos otros venezolanos hoy en el exilio. Ahora, con lo que está ocurriendo con el Coronavirus, estamos en capacidad de entender mejor esta analogía del virus político, que muta y se transforma, para infectarnos periódicamente.

Este virus tiene una narrativa muy poderosa, para encantar y seducir a las mayorías y que se formula más o menos de la siguiente manera: “…tú no eres pobre, tú eres rico, vives en un país muy rico, que tiene muchos recursos, que son tuyos; lo que pasa es que vinieron los oligarcas, los ricos, apoyados por el imperio, primero español, ahora norteamericano, y te los quitaron. Pero, aquí estoy yo, para devolverte lo que te corresponde, lo que te pertenecen por derecho, tan solo por haber nacido aquí, apóyame y te devolveré lo que es tuyo…”. En el mensaje no se habla de esfuerzo, de trabajo, solo de restitución de “derechos arrebatados”.

Es un mensaje poderoso, que se desliza y penetra en la mente de todos, en mayor o menor grado y contra el cual no hemos encontrado una cura, una vacuna, que sea tan poderosa como ese virus; que sea capaz de combatirlo, de neutralizarlo, pues sabemos que, como todo virus, quedará por allí rondando, esperando una nueva oportunidad, nuevas condiciones favorables para infectar.

En la oposición, hasta el momento, no hemos logrado encontrar una cura, una vacuna, una narrativa que sea tan poderosa como ese virus. Pareciera que, como con el Coronavirus, hay demasiados “laboratorios”, intereses, países, intentando encontrar un remedio, pero compitiendo entre sí en vez de cooperar. Apenas hemos logrado resistir, sobrevivir, descubrir su genoma, su significado, arrancarle algunos “pedazos”, infringirle algunas derrotas, poderosas a veces, pero tan solo parciales.

Hoy, aunque somos más numerosos los que enfrentamos el virus, que los que viven de él, nos vemos fraccionados, ante un enemigo que cuenta con las armas, la fuerza y los recursos del estado y que exacerba nuestros defectos, nuestras debilidades, que nos divide, nos pone a pelear entre nosotros, mientras él se fortalece.

Tenemos una estrategia, la unidad, pero como no es lo suficientemente compartida, no es sólida. En momentos de crisis aguda como estos, de crisis política, humanitaria, social, la voz del líder es indispensable; de ese líder que orienta, que comparte nuestro día a día, que no se aparta, que no se reserva para una mejor ocasión, que no hace “cálculos” políticos, que no mide la realidad solamente por encuestas de opinión, sino que se involucra en correr la suerte que corremos todos.

Por ejemplo, la más numerosa porción opositora se congrega en torno a la Asamblea Nacional, Juan Guaidó y el Frente Amplio; no aspiramos –sería una utopía– pedir que todas las fuerzas opositoras nos congregáramos allí, pero al menos podríamos aspirar a ver a los líderes de los partidos de ese Frente Amplio, declarando, en la poca prensa libre que queda, por redes sociales, su respaldo, su apoyo a las propuestas de Juan Guaidó. No dudamos de su apoyo y que compartan esa estrategia, pero nos gustaría ver a los principales líderes opositores de esa alianza, sin ambages, respaldando esa política, declarando como saben hacerlo para otras cosas, su apoyo sin reservas a esa iniciativa.

¿Será mucho pedir? La mujer del César no solo debe ser la mujer del César, también debe parecerlo.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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A medida que pasan los años te das cuenta que los libros tienen la significación del momento, eso sí, nunca olvidas tu primer libro, ese que te transportó al fascinante mundo de la palabra escrita.

Siempre, en momentos cruciales de mi vida, he citado un pasaje de Cien Años de Soledad, que leí cuando terminaba mis estudios de bachillerato en el liceo Pedro Emilio Coll.

"Esa noche, mientras se velaba el cadáver en la gallera, José Arcadio Buendía entró en el dormitorio cuando su mujer se estaba poniendo el pantalón de castidad. Blandiendo la lanza frente a ella, le ordenó: «Quítate eso.» Úrsula no puso en duda la decisión de su marido. «Tú serás responsable de lo que pase», murmuró. José Arcadio Buendía clavó la lanza en el piso de tierra. -Si has de parir iguanas, criaremos iguanas -dijo-. Pero no habrá más muertos en este pueblo por culpa tuya."

Quizás en recuerdo de la frase de mi padre: "O como gallina, o muero arponeao", de la cual ignoro su origen.

Lo cierto es que en los momentos que me ha tocado tomar una difícil decisión, he recurrido a aquella frase de José Arcadio: " Si has de parir iguanas, criaremos iguanas" (probablemente a las feministas no les agrade la cita, y me vituperen).

Pero como mencionaba al principio, cada libro con su tiempo.

/.Ahora, en el último tramo de la vía, me encontré con Sandor Marai, un escritor húngaro, de pluma fina, cual bisturí. De él, El último encuentro, y el valor de la amistad.

"Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. (…) ¿Qué valor tendría la amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca recompensa? (…) Tenemos que soportar que las personas que amamos no siempre nos amen, o que no nos amen como nos gustaría. Tenemos que soportar las traiciones y las infidelidades, y lo más difícil de todo: que una persona en concreto sea superior a nosotros, por sus cualidades morales o intelectuales.”

Dicen que en esta etapa de la vida, en la cercanía de la muerte, nos adentramos en la revisión de la trayectoria final, buscando el significado de la vida, pues bien, en mi caso pongo en sitio especial a la amistad. Más aún en tiempos de autoexilio.

La otra, del mismo libro, y casi a modo de conclusión:

“¿Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma, nuestro cuerpo, y que después arde para siempre, hasta la muerte, pase lo que pase? ¿Y que si hemos vivido esa pasión quizás no hayamos vivido en vano? ¿Qué así de profunda, así de malvada, así de grandilocuente, así de inhumana es una pasión?... ¿y que quizás no se concrete en una persona en concreto, sino en el deseo mismo?”.

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En estos días los medios han destacado dos tópicos: el rechazo de venezolanos a otros venezolanos obligados a regresar por perder sus trabajos informales en países vecinos y la presión de algunos compatriotas para que narcotráfico y democracia se pongan de acuerdo para enfrentar la pandemia del coronavirus.

La hospitalidad con el forastero ha sido una virtud del género humano a través de la historia. El rechazo a quien nos visita ha sido la excepción. Todas las religiones la mencionan como una actitud grata a los ojos del Ser Supremo. La Torá dice No maltrates, ni oprimas al extranjero, ya que ustedes también fueron extranjeros en Egipto y Cuando cortes el trigo en tu campo, si te cae alguna gavilla no volverás a recogerla, sino que quedará para el forastero. En el Nuevo Testamento, Mateo nos dice Fui forastero y me acogiste en vuestra casa; estuve desnudo y me vestiste.

El Corán exhorta A los ya establecidos en su casa y en su fe, amar a los que han emigrado a ellos… y el Profeta Mohamed afirmó No es creyente aquel que come hasta la saciedad, cuando su prójimo tiene hambre. En el hinduismo, el Código de Manú establece que al visitante hay que ofrecerle asiento, agua, comida y conversación. También se destaca la hospitalidad en las prédicas budistas.

Lamentablemente, en la historia hay hechos repudiables de rechazo a quien es diferente por color de la piel, religión o por venir de otras tierras. Frecuentemente se escucha que Venezuela ha sido siempre un país hospitalario, lo cual no es tan cierto. En 1902 hubo persecución a los judíos en Coro, aunque en 1939 López Contreras autorizó el desembarco de rechazados por otros países. Hubo una época en las que no se aceptaban ciudadanos de “raza amarilla” y tampoco árabes. Cuando nuestro boom petrolero vinieron muchos colombianos, ecuatorianos y peruanos, no faltando quienes criticaban esa inmigración por copar nuestros servicios hospitalarios. Sin embargo, en general tuvimos las puertas más abiertas que otros países, especialmente para españoles, italianos y portugueses. A raíz de la guerra civil española y de las dictaduras del cono sur vinieron destacados intelectuales. Toda esa inmigración fue positiva.

Se aceptó fácilmente a inmigrantes cuando la economía está boyante, pero la situación cambia en recesión o cuando la inmigración es masiva. La diáspora venezolana ha vivido estos cambios. Nuestros compatriotas de menos recursos que tuvieron que escapar del país mejoraron su situación practicando en elevado porcentaje la economía informal, pero por la crisis del coronavirus muchos están regresando.

Lógicamente tienen que ser sometidos a dos semanas de aislamiento. La incompetencia del régimen para manejar esta situación y ofrecer condiciones adecuadas, así como la ignorancia de algunos ha ocasionado que nuestros sufridos compatriotas la estén pasando mal y que incluso sean rechazados. En emergencia se justifica que, una vez agotados los espacios públicos apropiados, sean alojados en locales de propiedad privada, pero el régimen debe acordar con los propietarios. Por otra parte, los ciudadanos de las zonas fronterizas deben entender que si ingresan casos positivos y permanecen aislados no hay peligro para el resto de la población. Nuestros compatriotas deben ser recibidos con respeto y consideración.

El otro tópico es la iniciativa de algunos de solicitar se levanten las sanciones económicas para enfrentar la pandemia. Algunos solicitantes lo hacen de buena fe, otros no tanto. Alimentos y medicinas no están sujetos a sanciones y gente relacionada con el régimen importa licores y automóviles de lujo. Por otra parte, las exportaciones petroleras están reducidas a un mínimo por la incompetencia de la Pdvsa roja, por lo que este producto no tiene capacidad para reactivar la economía. Un gran porcentaje del petróleo que va a Rusia y a China es para pagar deuda. La escasez de gasolina se debe a que los rojos destruyeron las refinerías y una parte de la poca que importan la regalan a Cuba.

El régimen es el que ha impedido el ingreso de la ayuda humanitaria. El gobierno(e) de Guaidó tiene poco que ofrecer por carecer de recursos. Alguien asomó, de mala fe, que puede traer dinero depositado en el exterior por los rojos corruptos, pero estos recursos están por ahora congelados legalmente. En cambio, algunos personeros del régimen podrían destrancar el juego facilitando el Gobierno de Emergencia propuesto por Guaidó o cualquier otra fórmula que permita un gobierno de transición que pueda acceder a préstamos internacionales y los maneje con transparencia. La pandemia pasará, dejando su secuela trágica, pero para que desaparezcan los otros males tiene que instalarse ese Gobierno de Emergencia que de paso a elecciones libres. No hay otra opción

Como (había) en botica

¿Hasta cuándo la Fuerza Armada permitirá paramilitares rojos y del ELN en zonas fronterizas?

El excelente documental Chavismo: la peste del siglo XXI, de Gustavo Tovar Arroyo es un importante material para la historia.

El teniente Alberto Maita lleva dos años secuestrado en Ramo Verde y ha sido torturado.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Pablo Peñaranda

Hacerse una composición lo más cercana a la realidad necesita de mil ojos sobre el terreno y de muchas reflexiones y debates de manera que por simple lógica quienes tienen más vínculos sociales deberían acercarse más a ese objetivo. Esto en algunos debates recibe el nombre de VERDAD.

Los partidos políticos y las organizaciones sociales y la nuestra lo es en cierta medida, tienen su implicación en ello.

Dos genios, Enzra Paund y George di Chirico, genios cuyas obras perduran todavía, no se percataron que su línea política sería derrotada aplastantemente.

Un gesto que admiro y el cual en muchas oportunidades lo he señalado públicamente, es el que asumieron los franceses en 1945 bajo la acertada dirección de Charles de Gaulle en el sentido de que sí los patriotas poseen fuerzas y combatientes preparados, tienen que llegar primero a Miraflores, en nuestro caso, para expulsar al ejército de ocupación antes que los aliados extranjeros.

Maduro y su pandilla son un ejército de ocupación y los ejemplos más emblemáticos son:

1.- mientras en el país no hay gasolina salen de nuestras refinerías dos tanqueros cargados de combustible para Cuba.

2.- El desastre ecológico que se hace en el arco minero, explotando oro, diamantes, coltán, va a parar a China y Rusia fundamentalmente.

Ahora bien, nosotros carecemos de esa vanguardia pero existen fuerzas que rápidamente bajo un plan bien orientado pueden actuar perfilando el país que deseamos al salir Maduro y en ese cuadro político nuestras opiniones jugarán un papel importantísimo si logramos mover la fibra nacional de los más de 4.000 profesores de la UCV, por ejemplo, donde está la opinión de nuestro amigo José Félix Oletta tan valiosa en este momento y donde la de tantos economistas brillantes frente a este bestial confinamiento, que llega hasta los productores agrícolas en los confines del país

En mi opinión es sobre la salida del equipo de Maduro y la pandemia en el ámbito nacional y en el campo universitario en particular, que el debate se perfila como central e impostergable.

Profesor UCV

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