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Opinión

Con voz propia

Al seguir su cuarentena a fin de contener la pandemia que llegó para quedarse mucho tiempo, la mediocridad del apadrinado jefe del régimen deja de alardear su oficio de chofer de metro bus para dedicase a remolcar cava.

Vox populi era el Triángulo de las Bermudas, que para Venezuela dejó de ser misterio. Aquí se percató el Falcón-Aruba- Carabobo y había que ponerle freno. El 27 de febrero incautaron en isla caribeña una carga de 5 mil kilos de cocaína, enviada de Puerto Cabello. No bastó el escándalo ni detención de figurones “revolucionarios” y destituciones desde arriba de funcionarios regionales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc)

Parodiando al castrismo, el castrense régimen advirtió: Llegó el usurpador Comandante en jefe y mandó a callar a quienes implicaban al “Drácula”, señalado como socio de Emilio Martínez, (a) Chiche Smith.

«¡Pa’lante! mientras la canalla ladra, es porque cabalgamos». A diferencia de Chávez que rechazaba al vampiro, como también le tildan, el paisano no escatima elogios. ¡Todo mi apoyo a Rafael Lacava!.

Deslinde intenta trazar el segundo líder y Presidente de la espuria Constituyente, Cabello Rondón, a quien indican enredado:

«Nadie crea que eso de Falcón y Carabobo son hechos aislados. No podemos permitir que narcotráfico se apodere de la política», advirtió en Con el Mazo Dando.

Rememoró que el Chiche Smith, «Fue sentenciado a 11 años y 9 meses en 1998 pero en vez de salir a trabajar, reincidió y ostentó bienes imposibles de justificar con negocio legal. Utilizó fundaciones como fachadas para meterse en barrios y en comunidades»

«Contra todo eso nosotros vamos». Advierte que operativo en Falcón y Carabobo tendrá réplica en otros lados.

Entre los presos antes de la solidaridad de Maduro con Lacava figuran jefes del Cicpc: José Domínguez y José Aldama, jefe de la Delegación y Supervisor de la Región Estadal. Se agregan los lacavistas Raúl Roberto del Gallego, con más de 70 empresas en EEUU y Orlando Silva, de quien el director del Cicpc, Douglas Rico, acredita como vinculado al organismo hace más de 20 años.

De las citadas detenciones dan cuenta la Oficina Antidrogas (ONA) y Guardia Nacional Bolivariana: “integran una organización que se dedica al tráfico ilícito de drogas”.

Del “Chichi” no se conoce paradero, al igual que su hermano Lindo Martínez.

Salvatore Lucchese, ex director de la policía municipal de San Diego (Carabobo), asegura que Lacava sabía del cargamento de cocaína incautado.

De acuerdo a reportes, las autoridades confiscaron varias propiedades millonarias, incluida la “Fundación Carmen Virginia Martínez” con otras lucrativas empresas.

Publicitan que gracias a la Fundación, Carirubana muestra una nueva cara, para lo cual emplean unos 160 trabajadores. ¿Y de dónde sale el dinero? El comentado Triángulo da la respuesta.

Los “marcados” movilizaron a personas a defender la Fundación, en Destacamento de la GN, ubicado en otro distante municipio, para exigir liberación del Pdte del organismo Héctor Martínez, sobrino del Chiche.

Dan designación de Tareck Zaidan El Aissami Maddah como Ministro de Petróleo, fortaleza de otro enérgico Triangulo: Caracas-Teheran-Paraguaná.

Controversial figura es de tal confianza de Maduro que lo puso a emularlo en doble nacionalidad, al ubicarlo de Vicepresidente Ejecutivo de la República en violación de la Carta Magna. Ha ocupado tan altos puestos que no calienta sillas.

El alboroto repercute nacional e internacionalmente. La procesión que coloquialmente consideraban andaba por dentro, la pusieron a marchar por fuera. Para opacar, recurren a lucha contra pandemia originada en China imperialista, orientadora del régimen.

Al MARGEN

Van 350 prisioneros del narco-régimen castrense por razones políticas. Más de la mitad son militares y unos 60 fueron presos desde el 8 de marzo, cuando apareció el primer coronavirus.

jordanalberto18@yahoo.com

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José Gregorio Meza

Todo ha cambiado con la llegada del nuevo coronavirus, advirtió el ex presidente de gobierno de España, Felipe González. América Latina, en especial Venezuela, debe prepararse para lo próximo por venir. “Ya se especula con el futuro, pero pocos reconocen que el panorama es demasiado incierto para hacer previsiones creíbles”, afirmó.

Señaló que Venezuela se ha convertido en un Estado fallido, gobernada por grupos mafiosos de todo tipo, que han provocado el éxodo de millones de personas. Dijo que a pesar de que la pandemia dificulta hacer oposición, hay acciones que se están implementando para lograr la vuelta de la democracia.

Indicó que no se puede depender solo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para lograr una salida.

Abogado, de 78 años de edad, González estuvo al frente del Ejecutivo de 1982 a 1996. Fue secretario general del Partido Socialista Español. En su agenda tomó un tiempo para responder un cuestionario que le envió El Nacional por correo electrónico.

—¿Cómo ha cambiado el mundo político y social a causa del coronavirus? ¿Volverá a ser lo mismo luego de la pandemia?

—Parece que lo único cierto es que habrá un antes y un después de esta pandemia. Por el momento las consecuencias sociales y económicas empiezan a ser de una envergadura superior a la crisis de 2008. Políticamente la tentación autoritaria es el elemento más claro de la crisis. Aunque estamos viendo comportamientos muy diferentes en distintos países y regiones del mundo.

—No creo que la situación posterior a la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales sean como las anteriores a la propagación del virus.

—En Latinoamérica la pandemia azota a la mayoría de los países, pero en Venezuela las cifras oficiales indican que el avance es lento: ¿significa un triunfo del régimen de Maduro?

—A Latinoamérica la pandemia ha llegado más tarde que a Europa o a Estados Unidos y encontramos comportamientos muy diferentes de los gobiernos de la región. Aunque eso también ha ocurrido en Europa y en el propio Estados Unidos.

—El caso de Venezuela, también el de Nicaragua, responde a parámetros propios de los regímenes que encarnan. Venezuela, antes de la pandemia, ya era un país destruido por una tiranía que acabó con las instituciones democráticas, con las libertades, con el aparato productivo y con los servicios esenciales. Podríamos decir que sobre la epidemia que representa el régimen de Maduro, le ha caído encima una pandemia como la del covid-19.

—Ninguna información que proceda del régimen es confiable, ni sobre esta pandemia ni lo era antes la aparición de otras enfermedades que estaban prácticamente erradicadas en el país. El régimen de Maduro aumenta la represión y el control de la ciudadanía inerme ante la tiranía.

—Hay señalamientos sobre la oposición venezolana. Se dice que desapareció en esta crisis. ¿Depende de lo que pueda hacer Trump para ver luz al final del camino?

—No estoy de acuerdo con esa opinión. Es evidente que la dificultad para hacer oposición es aún mayor en medio de la amenaza del virus, pero también lo es que sigue habiendo iniciativas para salir de la crisis política, económica y social, con prioridad inmediata en la lucha contra la pandemia que están sobre la mesa.

—Siento decirle que, para mí, depender de Trump es tan aleatorio como su propio comportamiento en Estados Unidos frente a la pandemia. En Estados Unidos sigue habiendo un acuerdo entre demócratas y republicanos frente a la tiranía venezolana. Eso es positivo, como lo es contar con Estados Unidos para salir de este infierno venezolano, pero depender de Trump no lleva a ninguna parte.

—Se habla de que Maduro tiene férreo control sobre el estamento militar, sin embargo, se conoció de un intento de rebelión de un grupo de oficiales de la Guardia Nacional. ¿Será que no es tanto el control que ejerce la dictadura?

—Creo que hay más una apariencia de control que un control real. Es más, es Maduro quien depende de la cúpula militar, no es él quien controla a las Fuerzas Armadas. Históricamente hemos visto muchas veces como esa apariencia de desvanece como un castillo de naipes de la noche a la mañana. Claro que ha habido y habrá movimientos internos en las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, hartos de servir de sostén a una tiranía arbitraria que destruye a Venezuela.

—¿Hasta qué punto el régimen de Maduro es una amenaza para la región dadas sus relaciones con el narcotráfico?

—Sin duda alguna lo es y no solo por sus vínculos con el narcotráfico y por el abuso sin límites de los recursos de Venezuela, convertida hoy en un Estado fallido en manos de grupos mafiosos de todo signo; pero también por haber provocado un éxodo de venezolanos que jamás se había visto en la región.

—Puede imaginar que la crisis migratoria de un millón y medio de personas huyendo de los conflictos en torno al Mediterráneo puso en jaque a la Unión Europea. Latinoamérica está soportando una presión mucho mayor con mucho menos nivel de renta y desarrollo. Solo en Colombia entraron más desplazados que en el conjunto de la UE.

—¿Qué papel debe jugar España en los próximos meses para garantizar una transición democrática en Venezuela? ¿Ve viable una contribución más activa del gobierno de Pedro Sánchez?

—No tengo responsabilidades institucionales para decir que hay que hacer por parte de España, pero creo que la posición que se definió frente a la ilegitimidad de Maduro y el reconocimiento de Juan Guaidó era el camino correcto, sobre el que hay que seguir dando pasos para ayudar a Venezuela en la necesaria transición democrática. Personalmente me gustaría, además, que hubiera una regularización urgente de los venezolanos llegados a España expulsados por la dictadura.

—¿Está Trump entrampado por cómo ha gestionado la crisis? ¿Qué se puede avizorar en el futuro de la oposición venezolana?

—El presidente Trump tiende a entramparse solo. Imagine dónde está su iniciativa norcoreana. Obviamente es deseable tener de parte de una salida democrática a Estados Unidos, incluso diría que muy importante, pero es peligroso fiar la salida democrática de Venezuela a los impulsos, cuando menos imprevisibles de Trump. A pesar de la crisis sobrevenida por la pandemia de este coronavirus, la oposición venezolana en general y Guaidó en particular, goza de apoyos muy amplios de los países libres del mundo.

—Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Colombia han vivido situaciones bien complejas antes de la pandemia. ¿Cómo ve el retorno a la actividad cotidiana? ¿Sus mandatarios saldrán fortalecidos?

—Cada país de los que cita está gestionando la crisis con matices, pero asumiendo que tanto el tratamiento del virus como las salidas hacia lo que consideramos cotidiano, están llenas de incertidumbre. Me atrevería a decir que paradójicamente esa es la única certidumbre. Asumir la responsabilidad con humildad, respetando que lo más serio es seguir el criterio de los especialistas y no contraponer salud y economía, me parece un buen método para conducir la nave del Estado en esta crisis.

—Pero entre los citados por usted está Brasil, con su peso decisorio regionalmente y debo decir que el presidente Jair Bolsonaro aparece como una de las anomalías políticas que vemos frente a la pandemia. Parece que no sabe y que por eso su comportamiento es de desprecio a los que saben.

—Pero ningún líder puede anticipar si va a salir reforzado o no de esta crisis. Es más, creo que eso no es lo más importante para asumir responsablemente la gestión de la pandemia. El futuro de ninguno de ellos importa más que el de las sociedades que lideran en estos tiempos tan inciertos.

@josegremeza

Abril 29, 2020

El Nacional

https://www.elnacional.com/mundo/felipe-gonzalez-es-peligroso-fiar-la-salida-democratica-de-venezuela-a-los-impulsos-de-trump/

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Maxim Ross

Una crisis inédita como esta no podía dejar sino pensamientos que invocan severos cambios en la conducta de la humanidad, en los gobiernos, la comunidad científica y el ciudadano común y ya se están anunciando cambios profundos en nuestra manera de vivir, en especial todo aquello que tiene que ver con la necesaria cura de la actual pandemia, así como en lo referente a la necesidad de anticiparnos a nuevos sucesos similares.

El Estado y los sistemas de gobierno van a tener que revisar sus estructuras. La comunidad científica y todo lo vinculado al sistema de salud van por el mismo camino y, muy probablemente, veamos un giro importante en el enfoque de asistencia hacia las poblaciones mas vulnerables. Las instituciones internacionales tendrán que revisar su conducta y, muchas de ellas, serán ajustadas a ese nuevo paradigma que nos creó el ya famoso y mortífero virus. Por un lado, la respuesta no puede ser solo con mas dinero, de los gobiernos o de ellas, porque alguien va a tener que sufragar ese costo. Un cálculo que habría que hacer es evaluar si las pérdidas económicas y sociales del cierre no son mucho, pero mucho mayores, que los costos de un sistema de salud que incluya la previsión y la asistencia para mas gente que ahora, tanto para los servicios privados, como para los públicos.

Lo cierto es que un llamado a un nuevo orden mundial puede sonar grandilocuente y ya aparecen voces que se van a los extremos de criticar completamente el orden existente, poniendo en el “banquillo de los acusados” a la globalización, a las injusticias humanas y todo lo que se nos viene a la cabeza sobre el sistema que, medianamente o, quizás, sabiamente ha sostenido a la humanidad en este último siglo, pero en verdad a nadie se le ocurre que solo pudiéramos pedir un, modesto y humilde, regreso a la normalidad.

Desearía conseguirlo en dos direcciones. Una para el resto del mundo, pues quiero ver a la gente regresando a sus hábitos cotidianos, a los niños a sus escuelas, a los obreros y empleados a sus locales de trabajo y a mucha gente asistir a todo eso que nos vetamos este 2020, con un verano que se fue y espectáculos y eventos que dejamos de ver. Esa es la normalidad a la que aspiro y no a mucho más.

En Venezuela, sin embargo, quisiera pedir un poco más, ya que aquí la perdida de normalidad tiene dos caras. Esta que nos llegó ahora con el Covid, pero principalmente por la que hemos venido perdiendo desde hace tiempo, con el conflicto político por delante y las condiciones económicas, sociales y de seguridad personal que se han ido de las manos, tanto al gobierno, como a la sociedad en general. Con y eso, si en verdad me preguntan cual de las dos prefiero, con todo y virus, quisiera ver la normalidad que nos trajera un consenso político, un gobierno para todos, un rescate de esa Venezuela que se nos va hundiendo lentamente. Quizás sea ingenuo pedirlo, pero, ¿Quién sabe?

 2 min


En estos momentos el tema de la pandemia concentra la política en casi todas naciones del mundo. Los gobernantes saben que de acuerdo a como procedan en tiempos pandémicos serán después juzgados. De unos se dirá que fueron líderes, de otros que actuaron mal o tarde o de modo irresponsable. A no pocos con la pandemia se les irán los votos. Solo así se explica que las respuestas frente al desafío sean tan disímiles. Ellas, queramos o no, tienen que ver con razones políticas, o si se prefiere, con las estructuras y tradiciones políticas de diversas naciones. No obstante, más allá de las diferencias, los modos y formas de gobierno han debido ser alterados en casi todos los países.

Por doquier han surgido Estados de Emergencia, Estados de Excepción e incluso Estados de Sitio. Para muchos se trata de simples sinónimos. Es preciso, sin embargo, atender a las diferencias pues ellas serán de suma importancia cuando llegue el momento de configurar la política de la era pospandémica la que, tarde o temprano, deberá sobrevenir.

Definamos:

Estado de Emergencia: surge cuando son aplicadas medidas de excepción contempladas en la Constitución.

Estado de Excepción: surge de la necesidad de aplicar medidas que, si bien no son anti -constitucionales, son en primera línea pre- o extra- constitucionales.

Estado de Sitio significa, lisa y llanamente, suspensión del Estado Político por el Estado Militar.

La diferencia entre Estado de Emergencia y Estado de Excepción es muy importante. Ella fue claramente formulada por el jurista alemán Carl Schmitt en su polémica con las tesis del otro gran jurista de su tiempo: Hans Kelsen. Para Kelsen, el Estado de excepción derivaba de la aplicación de la norma constitucional. Para Schmitt, en cambio, la norma proviene (históricamente) de una decisión subyacente en el periodo pre-formativo del Estado. Schmitt en ese sentido estaba cerca de Thomas Hobbes de la misma manera que Kelsen lo estaba de John Locke.

De acuerdo a Kelsen, el Estado de Excepción devenía del Estado de Emergencia mientras que para Schmitt ocurre exactamente al revés: el Estado de Emergencia es un subsidiario del Estado de Excepción. Pero Schmitt fue más allá de su propia formulación: según su teoría política, de la capacidad de un gobierno para dictar la excepcionalidad del Estado dependía su soberanía. Un gobierno que no está en condiciones de dictar la excepcionalidad del Estado, no es soberano. “Soberano es quien dicta el Estado de Excepción”, fue su famoso dictado (Teología Política).

Cabe agregar que la palabra “soberano” según Schmitt, debe ser entendida en sus dos significados: el histórico que recuerda la existencia - real o ficticia - de un soberano (rey) y soberano en sentido hegemónico, vale decir, un poder que prima por sobre todos los demás poderes.

Para Schmitt el soberano republicano no solo es el gobernante, sino el ejecutivo cuando asume la representación de todo el Estado. En breve: cuando el gobernante se convierte en estadista. Para Kelsen en cambio el concepto de soberanía inter-estatal no existe. Según su opinión, el Estado como conjunto debe ser construido sobre la base de un equilibrio de poderes. Todo lo contrario según Schmitt, para quien el Estado supone la soberanía (hegemonía, supremacía) del Ejecutivo. Sintetizando podríamos decir entonces que mientras Kelsen era el teórico del Estado democrático, liberal y parlamentario, Schmitt fue (en cierto modo lo sigue siendo) el del estatismo autocrático. La discusión subsiste en nuestro tiempo y ha vuelto a reflejarse en los días del Coronavirus, cuando diferentes gobiernos se han visto en algunos casos obligados a poner en forma el Estado de Emergencia y en otros al Estado de Excepción, no faltando algunos que han recurrido a la suspensión del Estado Político a fin de sustituirlo definitivamente por el Estado de Sitio (dictadura militar).

En términos generales, la mayoría de los gobiernos occidentales ha dado curso al Estado de Emergencia y la mayoría de los gobiernos asiáticos al Estado de Excepción e incluso al Estado de Sitio, como es el caso del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, quien ha ordenado disparar a matar a quienes transgreden la cuarentena.

En América Latina la tendencia es similar a la europea-occidental: gran parte de las medidas adoptadas por sus gobiernos han sido deducidas del cuerpo constitucional, es decir son de emergencia. Los gobiernos no-democráticos a su vez - es el caso de Cuba, Nicaragua y Venezuela - han adoptado medidas de emergencia en el marco de un Estado de Excepción que precede al estallido pandémico. Si estas medidas profundizarán y radicalizarán al Estado de Excepción en dirección hacia un Estado de Sitio, está por verse todavía. Con respecto a esta posibilidad hay un caso claramente definido: En El Salvador, su presidente Mayib Bukele, después de haber asaltado militarmente al Parlamento antes de la irrupción pandémica, gobierna a su país dictando decretos desde Twitter. Bukele es el pendant latinoamericano del asiático Duterte.

Una mención aparte merece el gobierno de EE UU. En términos generales prevalece en la nación norteamericana, gracias antes que nada a la prudencia de los gobiernos federales, un Estado de Emergencia deducido directamente de la Constitución. No obstante su presidente ha asumido un comportamiento más bien propio a un gobernante en Estado de Excepción. No solo ignora a la oposición sino a gobernadores de su propio partido. Amenaza a la entidad parlamentaria, aprovecha la ocasión para emitir prejuicios racistas en contra de China (no en contra de su gobierno), radicaliza su política anti-migración (de por sí muy baja en tiempos de contaminación) y desatiende las recomendaciones de los organismos de salud pública, incitando a romper barreras a favor de las grandes empresas económicas. En breve, en un país históricamente llamado a ejercer liderazgo en la lucha mundial en contra de la pandemia, Trump se comporta como un dictador encerrado en una jaula democrática.

De estas breves descripciones cabe deducir que más allá de las diferencias teóricas que separan al Estado de Emergencia con respecto al Estado de Excepción, hay una diferencia práctica que opera como línea divisoria entre los dos tipos de Estado. Esa diferencia es la siguiente: Mientras en el proceso que lleva a la toma de decisiones el Estado de Emergencia integra a la oposición, el Estado de Excepción la excluye. De ahí que, volvemos a insistir, el Estado de Excepción ha sido asumido en naciones en donde no priman normas democráticas, entre ellas, Rusia, Bielorusia, Turquía, la mayoría de los estados islámicos, los países sud-asiáticos y los tres países no democráticos de Sudamérica a los que se suma el derechista Bukerke (acerca de los Estados africanos, dada relativamente la baja virulencia que hasta ahora muestra el impacto pandémico, no disponemos de abundante información).

El Estado de Emergencia en cambio ha sido aplicado por gobiernos que adscriben a las normas de la democracia representativa. Una excepción en Europa es la de de Viktor Orban, mandatario que, utilizando la emergencia en Hungría, ha decidido clausurar al Parlamento y gobernar de acuerdo a las normas clásicas del Estado de Excepción.

Uno de los Estados de Emergencia mejor constituidos es el que se ha dado en Alemania bajo el gobierno de Angela Merkel. Para que ello fuera posible se requerían dotes políticas no frecuentes entre los profesionales políticos. Primero, Merkel fue una de las primeras en reconocer el peligro. Segundo, conversó el tema con los dirigentes de los principales partidos, logrando el apoyo tácito de los socialdemócratas, de la Linke y de los Verdes. Tercero: buscó el asesoramiento los mejores institutos de medicina y virología del país. Cuarto: detectó los pasos a seguir: dado que el virus no es detenible, se trataba de retardar su avance a fin de no recargar la atención hospitalaria. Quinto: habló a la ciudadanía sin ocultar la dimensión de la tragedia que se avecinaba.

Con toda razón, incluso en los EE UU de Trump, ha aparecido una suerte de – así la llamó el periódico Die Welt- merkelmanía. Pero, suele suceder, nadie es profeta en su tierra. No pasaría mucho tiempo para que Merkel comenzara a ser acosada desde diferentes flancos: primero desde una izquierda más “democratista” que democrática, una que ve en las medidas de emergencia una restricción a los derechos ciudadanos. A ellos se sumó de modo grotesco la extrema derecha nacional-populista. Justamente AfD, el partido que aboga por la restricción radical de las libertades ciudadanas, intenta perfilarse hoy como su defensor. El nacional-populismo es secundado por el partido más oportunista de la nación, FDP, los ayer liberales, quienes exigen la suspensión de las medidas de emergencia, justamente en los momentos en que la cifra de contagiados alcanza su nivel más alto. Y no por último, Merkel debe soportar la presión que proviene de diversos ministros-presidentes de los estados federados quienes, a diferencia del gobierno central, están vinculados a múltiples intereses locales, casi siempre económicos.

Los aflojamientos realizados con el desacuerdo de Merkel y del Robert Koch- Institut, pueden colocar a Alemania al nivel de tragedias como la italiana o la española. Si eso llega a suceder, quienes hoy protestan en contra del Estado de Emergencia serán los primeros que acusarán a Merkel de no haber tomado más medidas restrictivas.

Es muy difícil gobernar en democracia en tiempos de crisis. Los dictadores la tienen más fácil. Pueden incluso dar las cifras que les parezcan más convenientes.

Falta todavía mucho tiempo para que desaparezca el peligro pandémico. Las vallas erigidas en su contra, las mismas que separan a un Estado de Emergencia de un Estado de Excepción, pueden ser más frágiles de lo que se piensa. Y la cercanía del Estado de Excepción con un Estado de Sitio, será siempre un peligro latente.

Pocas veces la razón democrática ha sido sometida a un desafío tan grande como en estos aciagos días.

Referencias en español:

Schmitt, Carl Teología Política, Madrid, Trotta

Schmitt, Carl y Kelsen, Hans La polémica Schmitt/ Kelsen sobre la justicia constitucional, Madrid, Tecnos

Kelsen, Hans El Estado como integración, Madrid, Tecnos

27 de abril 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/04/fernando-mires-la-pandemia-y-el...

 8 min


El Nacional

Editorial

El analista chino-estadounidense Gordon G. Chang, autor de varios importantes libros sobre China, publicó hace pocos días un útil resumen sobre las formas en que la irresponsabilidad e incompetencia de la Organización Mundial de la Salud han contribuido a la propagación internacional del covid-19.

En primer término, la OMS aceptó y diseminó la narrativa inicial del gobierno chino, según la cual el covid-19 no era transmisible de persona a persona. Ello a pesar de que ya el 31 de diciembre de 2019 el gobierno de Taiwán había advertido acerca de dicho problema y la amenaza que representaba. De hecho, también algunos profesionales honestos de la organización sospechaban lo mismo y lo advirtieron a sus jefes, pero sus opiniones fueron desechadas.

En segundo lugar, en sus declaraciones la OMS apoyó los intentos del gobierno de Xi Jinping, dirigidos a impedir las prohibiciones de viajes desde China a otras partes, una vez que empezó a regarse la noticia del nuevo y peligroso virus. Fueron precisamente esos viajes los que en buena medida difundieron el virus hacia el resto del mundo.

En tercer lugar, la OMS respaldó las estadísticas falsas publicadas por el gobierno chino, que minimizaban el número de casos de covid-19 y de muertes causadas por el virus. Según la doctora Deborah Birx, coordinadora del grupo asesor de la Casa Blanca sobre la pandemia, las informaciones recibidas de parte de la OMS hicieron creer durante un tiempo crucial a los decisores estadounidenses que el nuevo virus no sería probablemente peor que el SARS (virus epidémico 2002-2003), que afectó tan solo a casi 8.000 personas en 26 países. No fue sino hasta que el covid-19 atacó con fuerza en Italia y España que el gobierno de Estados Unidos concluyó que el régimen chino, con el apoyo de la OMS, había estado mintiendo.

En cuarto lugar, y de modo totalmente injustificable, la OMS retrasó hasta el 30 de enero la declaración de la epidemia de covid-19 como una “emergencia de salud pública de carácter internacional”.

Han sido muchas las denuncias realizadas contra la OMS en general, y varios de sus principales directivos en particular, por su negligencia, su desidia, y también su deliberada actitud de servidumbre hacia los designios y propósitos del Partido Comunista chino. De manera especial, se ha denunciado la sumisión del presidente de la Organización Mundial de la Salud a los deseos del gobierno en Pekín.

La OMS ha quedado ante el mundo como una organización burocratizada hasta los tuétanos, incapaz de cumplir con sus deberes fundamentales, politizada en extremo y sometida a los dogmas de la imperante corrección política, que entre otras cosas exige considerar a China como un poder inocente y benevolente.

Es de esperar que los estragos de la actual pandemia generen un cambio profundo en las relaciones entre el Occidente democrático y el régimen dictatorial chino. De igual modo, es razonable que Washington someta a una revisión la situación de la OMS, reconsidere y mantenga en suspenso su contribución financiera al organismo, e impulse un severo proceso de reformas de la organización, que tiene merecida una gran dosis de oprobio y desprestigio, así como una verdadera sacudida en sus propios cimientos.

https://www.elnacional.com/opinion/la-oms-merece-una-sacudida/

 2 min


Una epidemia de terquedad se ha extendido. Ya es una pandemia. Al igual que el coronavirus, la terquedad ataca más en unos países que en otros. Este virus pasara más temprano que tarde. Ojalá también pase la terquedad de quienes se niegan a dejar el poder ante el fracaso y rechazo de la población, así como la terquedad de quienes persisten en querer imponer su “solución” para que ocurra un cambio.

Perseverar es una virtud. Terquedad es un defecto. Terquedad es insistir en que el cambio tiene que producirse por una intervención militar extranjera, a la que ningún país está dispuesto. Terquedad es no entender que el régimen cuenta con el soporte de la fuerza. Terquedad es desconocer el papel de la Fuerza Armada. Terquedad es no reconocer que cuando no se puede imponer algo es necesario intentar negociar. Terquedad es porfiar en que se tienen más fortalezas de las reales. Terquedad es la posición de quienes sostienen al régimen de no negociar a pesar de que no tiene vida.

Terquedad es insistir en que en la inevitable transición podremos lograr todo lo que deseamos. La realidad indica que, por ahora, no se podrán efectuar todos los cambios a que aspiramos, ya que algunos requieren reformar la Constitución. Tampoco se podrá castigar a todos los culpables de violar la Carta Magna, con un Comité de Salud Pública tipo Robespierre. Lo prioritario en la transición es reactivar la economía y mejorar los servicios públicos. Aunque no guste, será necesario identificar la justificación de subsidios en ciertas áreas. Por ello la transición no puede ser corta, ya que si no resuelve algunos problemas la vida del nuevo gobierno será efímera.

Aunque la industria petrolera está muy deteriorada y los precios permanecerán relativamente bajos, esa actividad es fundamental para iniciar la recuperación de la economía. Hay que diferenciar entre Pdvsa y algunas de sus Empresas Mixtas. La primera está muy maltrecha y actualmente la mayor parte de la producción viene de las Empresas MIxtas.

Reconstruir la Pdvsa de la etapa meritocrática es inviable, pero tampoco es viable desaparecerla de un plumazo. Al respecto, un grupo de profesionales ex trabajadores del sector, entre ellos de Gente del Petróleo y de Unapetrol, han elaborado un Plan Táctico de Emergencia para el momento en que se inicie la transición. El mismo mantiene al personal con experticia que labora en la empresa, incorpora a gente con experiencia y se desprende de los que no aportan valor. Constituye una hoja de ruta para las nuevas autoridades.

Algunos distinguidos profesionales predican, con sólidos argumentos, que hay que privatizar todo el sector petrolero. Esta es una decisión que corresponde a la Asamblea Nacional, previa reforma de la Constitución, lo que requiere tiempo y consenso. Mientras tanto hay que parapetear las instalaciones de Pdvsa y dar más libertad a las Empresas Mixtas. Un primer paso es reformar la Ley de los Hidrocarburos para disminuir el porcentaje de participación del Estado en esas empresas y flexibilizar los impuestos acorde con el tipo de petróleo y a su costo de extracción. Es poco probable que se alcance la meta de producir seis millones de barriles diarios de petróleo contemplada en planes que deben ser revisados. También será difícil hacer realidad la iniciativa de transferir parte de la ganancia petrolera directamente a todos los ciudadanos. Fueron propuestas interesantes antes de la destrucción del país.

Con respecto al mercado interno de los combustibles. no es lógico que ocasione pérdidas,pero la crisis actual no es el momento adecuado para eliminar el subsidio y privatizar el negocio. Las refinerías pueden y deben ser reacondicionadas. El gobierno de transición tendrá que tomar decisiones.

Una vez que se logre reactivar la economía y estabilizado el gobierno de transición, debe abrirse un debate nacional sobre si conviene redactar una nueva Constitución o realizar una reforma. Un punto importante es el referente a que la empresa privada explore y extraiga petróleo sin necesidad de asociarse con Pdvsa. Eso sería lo deseable, pero debe haber consenso político para disminuir el riesgo de cambiar las reglas de juego cada vez que se altere la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional. Por otra parte, actualmente el ambiente indica que el sector político quiere mantener a Pdvsa con los cambios que hagan falta. Por ello es una terquedad insistir en que debe desaparecer.

Concentremos los esfuerzos en lo que es posible. Es factible vencer la terquedad de Maduro de aferrarse al poder. También lo es lograr una transición negociada, reactivar la economía y realizar una reforma parcial a la Ley Hidrocarburos que permita aumentar la producción. Para lograr esto hay que dejar la terquedad.

Como (había) en botica:

Tal día como hoy (28 de abril), hace 75 años, fue fusilado Mussolini. Por terco no aceptó una transición ante una guerra que tenía perdida.

El narcorégimen quiere destruir Polar, Plumrose y Coposa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Antonio Di Giampaolo

EL VIRUS DE LA INFODEMIA (41)

La OMS alertó recientemente, acogiendo un neologismo, sobre el virus de la infodemia que describe la vertiginosa propagación de contenidos, algunas veces ciertos y muchos otros inexactos o incluso tendenciosos o falsos, relacionados con la pandemia. En septiembre del año pasado un grupo de trabajo del organismo multilateral describió en un informe los riesgos que para afrontar una emergencia sanitaria global suponía “a una epidemia de mala información, vía datos falsos, errados o maliciosos que se propagan principalmente en redes sociales, abonada por la creciente desconfianza a autoridades públicas”

En las redes sociales han circulado diversos análisis relacionados con teorías comparativas disímiles, y curiosamente contrapuestas, en relación al origen y la causa de la pandemia. Hay tesis peregrinas que argumentan que la tecnología de telefonía móvil 5G incide en la propagación de la COVID-19. Algunos consejos baladíes sugieren que el calor y otros que el frio destruyen el nuevo coronavirus. Hay recomendaciones falsas en torno a los supuestos efectos terapéuticos de los baños cloro o alcohol. Existe un sinfín de otros contenidos que se comparten en las redes sociales y por efecto de la incontinencia digital de la que son víctimas las personas se termina propagando rápidamente la mentira.

El director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó durante la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero pasado que “no solo estamos luchando contra una epidemia, estamos luchando contra una infodemia pues las noticias falsas se propagan más rápido y más fácilmente que este virus, y son igual de peligrosas.” El jefe de la OMS urgió la cooperación de los prestadores de servicios de comunicación así como de los grandes cadenas informativas y en general de los comunicadores sociales para tratar de contrarrestar la difusión de contenidos que podrían tener consecuencias tan letales como el virus mismo.

Es así como twitter por ejemplo eliminó un mensaje de Nicolás Maduro en el cual desde su cuenta oficial recomendaba un remedio casero contra el nuevo coronavirus. Otro tanto hizo Instagram con Jair Bolzonaro en Brasil quien promovió el acercamiento social al inicio de la pandemia. El peligroso comentario de Donald Trumph, durante una rueda de prensa, sobre la ingesta de lejía “para matar el virus” no llegó a su cuenta de Facebook porque su equipo la desestimó, casi inmediatamente, aunque por desgracia se reportaron casos de envenenamiento en varias localidades norteamericanas. La Biblia enseña que la verdad nos hará libres y -habría que añadir- posiblemente nos también mantenga también con vida.

¡Amanecerá y veremos!

#CrónicasDeCuarentena (41)

AGUA Y COVID (40)

En el mundo más de ochocientos millones de personas no cuentan con una fuente de suministro de agua potable confiable, segura y regular. Cerca de un millón de personas mueren anualmente por enfermedades asociadas a la calidad del agua entre ellas diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea y poliomielitis. La cifra resume el calvario que representa para una parte de la humanidad el acceso a agua de manera esporádica o intermitente y el abastecimiento de fuentes contaminadas. La información es particularmente preocupante en virtud que la Organización Mundial de la Salud, a propósito de la pandemia, instruye a la población sobre la necesidad del lavado frecuente de las manos con agua y jabón como una medida vital de prevención.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios OCHA describió en su plan de asistencia a la población venezolana, para el año en curso que “en términos de necesidades, el acceso a agua potable parece ser el tema más problemático, ya que muchas comunidades reciben agua menos de una vez cada ocho días, lo que afecta desproporcionadamente a las poblaciones más vulnerables como son los niños, las mujeres embarazadas y lactantes, y las personas adultas mayores”

La OCHA puntualiza sobre Venezuela que “la prestación de los servicios eléctricos y de agua sigue siendo limitada en el interior del país. Cuando falla la electricidad suele también afectar al suministro de agua ya que las estaciones bombeo no funcionan –y por si fuera poco añade- “persisten dudas sobre la calidad del agua suministrada, especialmente dado que, los cortes de electricidad regulares afectan a las plantas de tratamiento de agua, con consecuencias negativas sobre su calidad y así afectando a los más vulnerables”.

Es frecuente ver en casas de las barriadas y comunidades tambores, tanques y depósitos que son llenados a través de camiones cisternas. Muchas familias se ven en la necesidad de afrontar los costos crecientes de pagar el agua a operadores particulares. El costo de llenar un tanque de mil litros de agua para los requerimientos de un núcleo familiar representa más de un salario mínimo mensual. También es común ver en las calles a personas deambulando con carretillas y carruchas que transportan garrafones, bidones y cuñetes para mitigar la sed y satisfacer las necesidades en el hogar. Diversos entes gubernamentales regionales y municipales desarrollan operativos gratuitos para abastecer a sectores que no disponen del servicio por tubería, pero los mismos resultan insuficientes para cubrir la demanda y enfrentar la emergencia sanitaria.

¡Amanecerá y veremos!

#CrónicasDeCuarentena (40)

Escasez de combustible afecta la cuarentena (39)

La guerra de precios del petróleo entre Arabia Saudita y Rusia explotó en medio de la pandemia y el valor del crudo en los mercados internacionales marcó mínimos históricos. El acuerdo alcanzado recientemente en la OPEP para limitar las cuotas de extracción y recuperar los precios todavía no surte el efecto esperado de alcanzar un punto de equilibrio que lo coloque por encima de los costos de producción. Hay causas multifactoriales que la COVID-19 ha exacerbado tales como reducción sensible de la demanda, altos inventarios en almacenamiento y costos asociados a los procesos productivos que limitan una drástica contención de la oferta.

En casi todo el mundo los consumidores de los productos derivados se han beneficiado gradualmente del efecto que la caída de los precios del petróleo ha tenido sobre la gasolina, el gasoil, kerosene e incluso, aunque en menor proporción del gas doméstico y vehicular. En México la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo ha solicitado la asistencia del gobierno para evitar el cierre de estaciones que ya no pueden seguir operando a pérdida por la caída de las ventas. En Panamá una treintena de gasolineras se acogieron al cierre temporal por la reducción de la demanda motivado a la restricción de movilidad. En Costa Rica fue autorizada la suspensión del turno nocturno de suministro de gasolina pero los expendedores aseguran que se trata de una medida coyuntural pues disponen de suficiente inventario.

La otrora portentosa industria petrolera venezolana está en estado de postración. Aunque PDVSA achaca los problemas a la aplicación de las “sanciones unilaterales” la verdad es que el deterioro largo y progresivo se asocia con la corrupción y los déficit de caja para inversiones y mantenimiento que han minimizado la capacidad operativa de extracción de crudo y refinación de productos derivados. La gasolina es subsidiada y se comercializa a valor irrisorio por debajo de los costos de importación y distribución. Unas pocas estaciones de servicio funcionan de manera intermitente con custodiada de efectivos militares y vigilancia de funcionarios policiales y son públicas las denuncias sobre venta de combustible de manera irregular, hasta por encima de un dólar el litro.

Por estas calles el racionamiento de gasolina parecía incidir en la efectividad de la cuarentena, lo que se intentó hacer ver inicialmente como un remedio ha resultado peor que la enfermedad. Choferes, motorizados, transportistas de carga y pasajeros se agolpan en torno a las pocas estaciones de servicio habilitadas en un plan de distribución preferencial para determinadas actividades esenciales. En algunas regiones están implementando un programa de suministro basado en el terminal de los números de placas de los vehículos. Hay conductores que pernoctan en torno a las gasolineras y describen que la contingencia es más dramática que la vivida en ocasión del llamado “paro petrolero” del año 2002. Unas pocas gasolineras operan, solo un turno, y la discrecionalidad en el suministro se está convirtiendo en una explosiva situación. ¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (39)

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