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Opinión

La pandemia del coronavirus que azota al mundo desde principios de 2020 llegó a Venezuela, y la administración de Nicolás Maduro comenzó a tomar medidas apenas horas después de que anunciara oficialmente que había casos de la enfermedad en el país. Así, el viernes 13 de marzo decretó el estado de alarma previsto en la Constitución, bajo el alegato de que era necesario implementar acciones para evitar la propagación del llamado COVID-19 con «cero burocracia y cero irresponsabilidad».

Sin embargo, la decisión puso sobre el tapete que el país ya estaba bajo un estado de excepción desde enero de 2016, aunque bajo la modalidad de emergencia económica. De hecho, el mismo día en que informó que declaraba el estado de alarma se hizo pública la Gaceta Oficial n.º 6.515 que prorrogaba una vez más el estado de excepción, el cual entraba así en su cuarto año.

Dada la complejidad de la situación, Acceso a la Justicia pasa a dar respuesta a las preguntas más comunes sobre el Estado de Alarma para Atender la Emergencia Sanitaria del Coronavirus (COVID-19), publicado en Gaceta Oficial n.º extraordinario 6.519 del 13 de marzo de 2020.

1. ¿Por qué el Gobierno necesita un estado de alarma si ya estaba en vigor un estado de excepción?

El decretar un estado de alarma ante la pandemia está más que justificado. Lo que no lo está es el estado de excepción por razones de emergencia económica, como demuestra la creciente crisis económica y social desde que se decretó en 2016. Esto demuestra que, como se ha advertido desde Acceso a la Justicia, solo ha obedecido a razones políticas, pues se ha utilizado para legislar, prescindir de la Asamblea Nacional (AN) y eludir todo control presupuestario, en lugar de resolver los problemas nacionales. Por ello, la crisis económica y social del país no solo persiste, sino que más bien se ha agravado.

2. ¿La Constitución permite que el país esté bajo el estado de emergencia económica y el estado de alarma al mismo tiempo?

En principio sí, pues de acuerdo con el texto de la Constitución, cada uno de estos tipos de regímenes de excepción tiene su propio objeto y finalidad que pueden resultar compatibles entre sí. Así, el artículo 338 constitucional señala que el estado de alarma tiene como objetivo atender una calamidad o catástrofe originada por hechos de la naturaleza (lluvias torrenciales, terremotos, deslaves); por hechos sociales (paros cívicos, huelgas generales); o por hechos del hombre (proliferación de virus, enfermedades contagiosas).

Por su parte, el estado de emergencia económica tiene el propósito de atender las circunstancias extraordinarias que afecten gravemente la vida económica de la nación. Sin embargo, este tipo de estado de excepción no puede durar más de 120 días y ya tiene más de cuatro años. Tampoco se justifica el estado de excepción por emergencia económica a estas alturas porque la Constitución establece que si la crisis no se resuelve en el plazo máximo de 120 días se tiene que buscar solucionarla por medios ordinarios, es decir, sin el estado de excepción que implica restricciones a los derechos de los ciudadanos. Todo ello demuestra que el mantenerlo vigente no ha sido sino una arbitraria decisión de tipo político para usurpar los poderes de la AN y tener facultades en materia presupuestaria sin límites al no tener control alguno.

3. ¿Cuál es la duración del estado de alarma?

El estado de alarma, como todo estado de excepción, entra en vigencia inmediatamente una vez dictado por el Gobierno de acuerdo con el artículo 22 de la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción (LOEE), y tiene una vigencia de treinta días según el artículo 338 de la Constitución, prorrogable por otros treinta días.

Del mismo modo, debemos recordar que la Constitución señala (artículo 339) que dentro de los ocho días siguientes a la puesta en vigencia, el decreto debe ser remitido a la AN, y si esta lo aprueba, debe ser enviado a la Sala Constitucional para su verificación. Sin embargo, ya sabemos la posición que se asumirá en este sentido con el supuesto desacato de la AN, sin que ello no sea más que una usurpación de sus potestades. Es decir, si la Asamblea no lo ha aprobado será la Sala Constitucional quien lo declare constitucional, aun cuando la LOEE se lo prohíba (artículo 33).

Finalmente, y no menos importante, es que, a pesar de que los artículos 22 y 30 de la ley obligan a que el decreto de alarma sea publicado en la Gaceta Oficial al día siguiente «si fuere posible», lo cierto es que más de una semana después de dictado, al momento de divulgar este texto el decreto solo ha circulado por redes sociales y no está publicado en el portal de la Imprenta Nacional ni en ningún otro portal oficial.

4. ¿Qué garantías pueden ser restringidas por el Gobierno?

Por tratarse de un estado de excepción de alarma originado por la proliferación de un virus calificado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) las garantías constitucionales que el Ejecutivo ha restringido han sido, entre otras, la libertad de tránsito (artículo 50), los derechos a la cultura (artículo 98), a la educación (artículo 102), al deporte (artículo 111), y de reunión (artículo 53).

De hecho, nada más declararse el estado de alarma, para intentar contener la propagación del COVID-19 se estableció en el decreto ya citado prohibir las concentraciones masivas y la celebración de conciertos (artículo 12); así como suspender las clases y de actividades laborales -salvo en determinados sectores- (artículo 8); el cierre de espacios públicos como museos y parques (artículo 12); además, la posibilidad de prohibir los vuelos internos e internacionales (artículo 15).

Pese a que en la mayoría de las normas se hace una regulación bastante clara de las restricciones, en el decreto quedan importantes vacíos. Por ello, la disposición final segunda delega a las autoridades nacionales, regionales y municipales para que reglamenten lo pertinente, y en la disposición final novena, se establece que el Ministro de Comunicación e Información debe concienciar a los ciudadanos sobre la situación y divulgar el contenido del decreto a nivel nacional.

A pesar de la claridad del decreto en este sentido, en la práctica se han producido desviaciones, así, se ha restringido el paso entre municipios sin regulación previa y clara sobre ello y se han generado denuncias de pacientes renales que no han podido trasladarse a sus unidades de diálisis por encontrarse en otro municipio o ciudad. Por cuidar el derecho a la salud no se puede poner en riesgo el derecho a la vida de otros.

Otra manera de restringir el derecho a la circulación ha sido una práctica contraria a lo establecido en el artículo 9.2 del propio decreto de alarma, que establece que se debe garantizar el expendio de combustible. En cambio, en las regiones, donde desde hace ya tiempo la gasolina escasea a tal punto que hay cupos diarios limitados para llenar el tanque y un número de litros establecido por persona, se ha informado que se permite poner gasolina solo a quien según el decreto de alarma pueda trasladarse por trabajo, como médicos, policías, militares o a quien preste servicios alimenticios. Aun así, se ha prohibido el expendio de combustible incluso a médicos privados. En Caracas, que suele ser la excepción a la regla de cortes de luz diarios y de racionamiento de gasolina que se aplica en las regiones ya como política de Estado desde hace varios años, también se está racionando la gasolina, al funcionar solo algunas bombas por sectores de la ciudad.

5. ¿Qué derechos no pueden ser limitados?

La Constitución, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la propia LOEE establecen un catálogo de derechos que no pueden ser restringidos en un estado de excepción. Las garantías que no pueden ser limitadas son, entre otras, las siguientes: la vida; el reconocimiento a la personalidad jurídica; la protección de la familia; la igualdad ante la ley; la nacionalidad; la libertad personal y la prohibición de práctica de desaparición forzada de personas; la integridad personal, física, psíquica y moral; no ser sometido a esclavitud o servidumbre; La libertad de pensamiento, conciencia y religión; la legalidad y la irretroactividad de las leyes, especialmente de las leyes penales; el debido proceso; el amparo constitucional; la participación, el sufragio y el acceso a la función pública; y la información.

No obstante, algunos de estos derechos ya han sido limitados. Un ejemplo, el derecho a la información, el cual no está expresamente protegido en el decreto, ya que no se excluye a los periodistas de la suspensión de actividades y ello ha generado que se impida su paso en diversas ciudades del país, llegando incluso a la detención arbitraria del periodista Darvinson Rojas.

El estado de alarma es un medio para proteger la salud de la población, no puede ser utilizado como medio de represión o caldo de cultivo para la arbitrariedad.

6. ¿Pueden autoridades regionales o municipales regular el estado de excepción?

Sí, pues un decreto de alarma en el marco de un estado de excepción tiene rango legal, es decir, es como una ley y como tal puede ser reglamentada por autoridades del poder ejecutivo nacional, estadal o municipal. Así, la disposición final segunda delega a las autoridades nacionales, regionales y municipales para que reglamenten lo pertinente. De esta manera, gobernadores y otras autoridades han dictado decretos y otras normativas para regular en sus territorios lo relativo al libre tránsito y toques de queda.

No obstante, es importante aclarar que el estado de alarma se dicta para proteger la salud pública y no para violar Derechos Humanos, por lo que estas limitaciones no deben dar lugar a arbitrariedades. En este sentido, la Comisión para los Derechos Humanos del estado Zulia (Codhez) ha denunciado cómo la alcaldía del municipio Maracaibo en el decreto n.º 0024- 2020 del pasado 19 de marzo establece sanciones para las personas jurídicas o naturales que desarrollen actividades comerciales que abran a pesar de la prohibición al respecto, previendo incluso pena de arresto. Al respecto debe aclararse que las sanciones solo pueden ser establecidas por vía legal o de un decreto-ley como es el propio estado de alarma, no por vía de un decreto puro y simple como es el del alcalde. Los poderes ejecutivos regionales y municipales no cuentan con facultades legislativas. En un Estado de derecho lo propio sería solicitar la nulidad de ese decreto del alcalde de Maracaibo e inmediatamente por vía cautelar sería suspendido ya que es una afrenta a la reserva legal, garantía básica para los ciudadanos.

7. ¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La pandemia que hoy vive el mundo es una prueba de fuego para todos, pero especialmente para la población venezolana, que desde hace tiempo es vulnerable y resiste una crítica y grave emergencia humanitaria compleja.

Acceso a la Justicia considera que este momento debería ser propicio para ir más allá de las ideologías y de los partidismos en pro de los más necesitados y desamparados en una sociedad, quienes no cuentan con un sistema de salud óptimo para tratar los males más cotidianos. De la aceptación de esta situación deben salir políticas públicas que permitan aplicar a esta dura realidad mecanismos más allá de los intereses políticos en beneficio de la gente.

Advertimos a las autoridades que esta amenaza no se puede combatir únicamente limitando derechos y militarizando las ciudades. Es tiempo de especialistas de salud y no de cuarteles. La situación exige, sobre todo para las clases más empobrecidas por la situación, que se tomen medidas que contrarresten los nefastos efectos que en la economía familiar generará la cuarentena. El hambre no espera por cuarentenas.

Acceso a la Justicia

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 9 min


Marc Casanovas

En una isla remota de un archipiélago a medio camino entre la parte más continental de Noruega y el Polo Norte, en lo más profundo de una ladera donde el hielo no se derrite nunca. Es ahí donde se alza una imponente bóveda rectangular de ciencia ficción a la que sólo prestamos atención cuando el mundo nos da la espalda.

La revista Time calificó al Banco Mundial de Semillas (Svalbard Global Seed Vault) como el sexto mejor invento del año 2008. Quizás se quedaron cortos. “Superman tenía razón: si quieres mantener algo a buen recaudo, construye una fortaleza en una montaña del Círculo Polar Ártico”, dicen. Aunque lo único que se puede ver desde el exterior es un gran portal rectangular con una obra de arte en en la parte superior que juega con la incidencia de las luces árticas.

Como un iceberg flotando en el mar, esconde gran parte de su estructura en el interior. Construido para resistir el implacable paso del tiempo, el Banco Mundial de Semillas almacena más de 1 millón de semillas. Dicho de otra manera, es el último guardián de la colección de cultivos vegetales más diversa del mundo. Y aunque parezca mentira, aún está muy lejos de su objetivo final.

Muy pocos son los privilegiados que han traspasado el umbral de la bóveda para adentrarse hasta las entrañas de este almacén bunkerizado a 150 metros de profundidad subdividido en tres grandes salas. Nada se deja al azar. La cámara está construida a prueba de erupciones volcánicas, terremotos de hasta grado 10 en la escala de Richter, la radiación solar, y, en caso de fallo eléctrico, el permafrost (capa de suelo permanentemente congelada) del exterior actúa como refrigerante natural.

Todo lo dicho hasta este punto es la verdad y nada más que la verdad. Aunque la cultura popular ha empañado la realidad de tantas verdades a medias que el trabajo de demasiado buenos profesionales queda empañado por falsos mitos. “Un mito generalizado es que esto es una 'bóveda del fin del mundo' o 'el arca de Noé del siglo XXI' diseñada para ayudar a la humanidad a reiniciar la agricultura después de una catástrofe mundial. Cuando lo cierto es que hay desastres naturales que se suceden casi todo el tiempo, y la bóveda ya ha resultado valiosa para el mundo en tiempos de crisis”, dice el oficial de comunicaciones de Global Crop Diversity Trust en exclusiva para Condé Nast Traveler.

Hay que retroceder hasta el año 2015 para encontrar dos buenos ejemplos. Como resultado de la guerra civil en Siria, el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Secas (ICARDA) perdió el acceso a su banco de genes en Alepo. “Afortunadamente, una gran parte de las semillas se habían duplicado y enviado hasta aquí para su custodia. Como resultado, ICARDA retiró sus muestras entre 2015 y 2019 para restablecer su colección de bancos de genes en Marruecos y Líbano”. Otro caso destacado es la misión de rescate para recolectar semillas de cultivos nativos del Nepal, que se organizó tras el gran terremoto en la zona que afectó a tres grandes distritos: Sindhuplanchowk, Dolakha y Ramechhap. Semillas únicas en el mundo que ya están a salvo. Dos historias con final feliz como muestra de que el Banco Mundial de Semillas está cumpliendo su tarea sin hacer ruido.

Al tratarse de uno de los lugares más especiales y relevantes del planeta es evidente que hay que mimar los detalles al milímetro para que el engranaje no falle. Nuestro historial como agricultores y el ADN del planeta está registrado aquí para que nada quede al azar. Por eso era inevitable vincular la pandemia actual del COVID-19 con lo que se puede leer en su página web. "Es una instalación de almacenamiento de semillas a largo plazo, construida para resistir el paso del tiempo y el desafío de los desastres naturales o provocados por el hombre".

Si existe algún riesgo real para el Banco Mundial de Semillas con la pandemia del coronavirus en plena expansión, su oficial de comunicaciones lo niega tajantemente. “No, las semillas y el Banco Mundial de Semillas de Svalbard no están en riesgo dada la actual pandemia de COVID-19. La bóveda está construida para ser una instalación de almacenamiento de semillas de respaldo para las semillas del mundo. Es decir, no es un banco de genes activo. Actúa como una caja de seguridad en el banco. Las cajas de semillas se almacenan en condiciones de “caja negra", lo que significa que los depositantes son los únicos que pueden retirar su contenido. Mientras las semillas se almacenan, sólo el personal puede manipular las cajas, y el material del interior de las cajas nunca se toca. Lo que significa que las semillas no están expuestas al tacto humano después de haber sido empaquetadas y enviadas a Svalbard”.

Aclarada la primera gran duda, indirectamente surge otra casi sin evitarlo. Ha quedado claro que una pandemia como el coronavirus no afecta a las semillas ni las plantas, pero podría afectar al personal de la instalación y dejar el lugar desamparado. Otra respuesta tajante: “No hay personal permanente trabajando en la Bóveda. NordGen, que tiene su oficina central en Alnarp (Suecia) envía personal cuando hace falta abrir los depósitos; gran parte de la vigilancia se realiza de forma remota, lo que reduce la necesidad de que el personal se concentre físicamente en la Bóveda o en sus alrededores”.

Estos mecanismos de seguridad casi obsesivos tienen razón de ser. En este momento, la estimación real de plantas a nivel mundial llega a los 7.1 millones, de las cuales 2.1 millones son únicas. “El Banco Mundial de Semillas actualmente almacena más de 1 millón de estas (1,057,151) enviadas desde 86 depositantes de todo el mundo. Todavía hay poco más de 1 millón de muestras de semillas únicas que no están almacenadas en la Bóveda. Llenar este vacío es una prioridad para los socios en los próximos años”.

Lejos del objetivo final, trabajan con ahínco pese a que la gente sólo les presta atención cuando las cosas se ponen complicadas. “En tiempos de crisis, inevitablemente recurrimos a las copias de seguridad de las semillas, y es entonces cuando su necesidad se hace más evidente. En los buenos tiempos, puede ser fácil olvidarse del valor de tener este lugar. Sin embargo, cuando se trata de alimentos y agricultura, vemos casos de catástrofes naturales regularmente. Lo que pone de relieve la necesidad de instituciones como esta”.

Es cierto. Desafortunadamente, necesitamos casos como la pandemia de coronavirus para darnos cuenta de la importancia de instituciones como el Banco Mundial de Semillas. Pero hay muchos otros ejemplos. “Desastres como inundaciones, incendios, terremotos, problemas técnicos, económicos y políticos pueden causar graves pérdidas de cultivos en bancos de genes en cualquier momento, por lo que es muy importante tener una instalación que sirva como respaldo de la seguridad global”.

Un buen ejemplo de ello es lo que sucedió en Filipinas el año 2006 y 2012 con dos inundaciones desastrosas que casi acaban con todo el material genético del Laboratorio Nacional de Recursos Fitogenéticos (NPGRL) de la Universidad de Filipinas en Los Baños (UPLB). “Idealmente, los bancos de diversidad genética de las especies vegetales silvestres (germoplasma) deberían enviar copias de seguridad de sus semillas en los buenos tiempos, no solo en los malos. Porque cuando ocurre un desastre, puede ser demasiado tarde”.

Por eso, cada vez que se abre la fabulosa bóveda del Banco Mundial de Semillas para que salgan semillas, implica una mala noticia o desastre natural en algún lugar del mundo. Todo lo contrario cuando entran nuevas semillas en el recinto, ya que implica que otro tesoro vegetal está a salvo. Es el caso de hace poco más de un mes, cuando el pueblo Cherokee aceptó la invitación del Banco Mundial de Semillas para ser la primera tribu estadounidense nativa en almacenar sus semillas tradicionales. Entre ellas, tres tipos de frijoles y cuatro tipos de maíz arcoiris, entre los que se encuentra el Cherokee White Eagle Corn. Pase lo que pase, el maíz más sagrado para el pueblo cherokee ya está a buen recaudo en un lugar que representa cualquier cosa menos la “bóveda del fin del mundo”.

25 de marzo de 2020

Condé Nast Traveler

https://www.traveler.es/experiencias/articulos/banco-mundial-de-semillas-de-svalbard-error-llamarlo-boveda-fin-del-mundo/17662?utm_medium=picks.es.20200325&utm_source=email&utm_content=article&utm_campaign=picks

 6 min


El régimen del bestiario militarista en plena cuarentena autorizó el pasaje de una escuadrilla de aviones de combate para saludar al cuerpo social venezolano. Extrema y errática acción irresponsable políticamente, que muestra una vez más la miseria política y la ineptitud de un gobierno con una franca intención por desviar la atención sobre su incompetencia en la resolución de la emergencia sanitaria que sufre la República. República que padece de una situación de Miseria Exponencial, como consecuencia del direccionamiento de un Estado Cuartel, contrario a la democracia que ordena la Constitución. Estado Cuartel que ejerce dominio sobre la sociedad venezolana, creando graves impactos en la supuesta solución de la pandemia, en la cual el régimen ha sido incapaz de mostrar una “respuesta sanitaria” pero sí una morisqueta militarista.

El régimen y su morisqueta militarista quedan al desnudo ante el mundo y se aprecia de bulto la mentira oficial, donde se verifica la falta de medicamentos en los centros de salud pública, la carencia de hospitales suficientemente dotados, el intenso uso de hombres armados y –sobretodo- una postura acientífica y pueblerina con la que muestran su ignorancia. Largas e insensatas peroratas para embaucar al auditórium, distantes de las necesarias decisiones científicas postmodernas, que nada tienen que ver con el malhojillo y la brujería para controlar la pandemia. El régimen no tiene respuesta científica, está alejado de la medicina y de la clínica, por ello aparece y crece la angustia, casi pánico, en la ciudadanía que comprueba la ineptitud de quienes gobiernan, la falta de material e instrumental médico, pero si aprecian un modo militarista, imprudente, y los desafueros de las bocas de fuego validadas por hombres armados, arbitrarios, autoritarios y policiales.

El régimen frente a esta patética y repetitiva realidad comunicacional deja ver su miseria potencial y además se descubre un vector de rechazo en la ciudadanía, como consecuencia de la ignorancia gubernamental y de la ausencia de apoyo sanitario que supuestamente ofrece la maroma militarista. Maroma militarista, que junto a policías y muchos otros hombres armados representan al Estado Cuartel. Ese Estado Cuartel representando al régimen está acorralado, ya que no saben de política, pero sí de violencia y de guerra psicológica que no terminan de resolver los problemas de la sociedad. Una sociedad cercana al resquebrajamiento y la revuelta demuestran la Tensión, que afecta y crece en la ciudadanía pero también en el Ambiente Político Real que ya aclama por un cambio político.

El régimen autocrático no puede con la pandemia, su incapacidad e intereses oscuros, bloquean sus acciones sin sentido y entonces aprovechándose del Estado Cuartel como motor funcional inicia una guerra psicológica frente a la ciudadanía y continúa con la Comedia Armada. Por eso autorizó que aviones de guerra sorprendieran al cuerpo social, para que dieran lugar a hipótesis y sobre todo a mucha propaganda. Crecen en el régimen comediantes, atrevidos, actores farsantes declarando de todo menos de la pandemia. La masa de comediante y declarantes impone un régimen comunicacional lleno de promesas y envíos pero no hay concreción, así sigue creciendo el hambre, la falta de medicinas, todo se dolariza, y se aumenta el control armado en las ciudades frente a una indignación personal y brutal que conduce al pánico ciudadano, lo cual habla de la miseria del régimen y del dolor de la ciudadanía.

La miseria política del socialismo crea una miseria exponencial en la ciudadanía acelerando el Ambiente Político Real en el vector social que reclama un cambio político y lo que consigue es a comediantes. La morisqueta militarista crea un “trance político peligroso” para el régimen autocrático militarista, por cuanto ya no es más posible el engaño. El 87% de los venezolanos sufren la miseria exponencial, y esa masa pareciera estar en un trance de oportunidad para iniciar el desplazamiento de 20 años de dictadura sustentado por un cuerpo armado, que dio la espalda a la ética profesional y a la historia en pleno siglo XXI con la morisqueta violenta militarista, máxima mentira de la guerra psicológica del régimen que pareciera facilitar la posibilidad de un cambio político necesario.

La miseria política, el engaño y la perversión de sus actores durante esta pandemia han creado en la ciudadano un incremental rechazo que ni siquiera el pánico que sufren un importante sector de ciudadanos lo ha distanciado de la política real y seria, y de la necesidad terminal de contener el teatro que a diario nos muestra el régimen. Régimen extremo en lo comunicacional, en lo policial, en el elemento armado y en la mentira edulcorada que difunden a diario cansando y fatigando a un ciudadano hambreado mientras ellos disfrutan de un Estado Cuartel. Por ello los venezolanos han dicho basta de engaños, de guerra comunicacional, de realities políticos sumisos que con un grotesco protagonismo perverso y despreciando el venezolano de a pie, quieren seguir engañando a la mayoría de los ciudadanos.

La miseria política del régimen, su pretensión manipuladora general y perversa, su guerra psicológica de 24 horas desarrollada por múltiples medios y formas, más el empleo burdo y brutal de los cuerpos armados explican la mezquindad pero también el miedo de este régimen autocrático para creer que con su protagonismo arbitrario sumaran el apoyo de los venezolanos. Pues hicieron un mal cálculo, el gen democrático de los venezolanos y su responsabilidad con la Decencia Cívica y el Estado de Derecho, más la Constitución Nacional son las vías políticas de los demócratas. Demócratas que se niegan a confundir la incapacidad brutal y la corrupción de un régimen farsante que hoy ante su fracaso de la morisqueta violenta militarista no hayan como explicar su incontrolable y depauperado modo socialista para ocultar su miseria e incapacidad frente a una sociedad democrática dispuesta a reinstalar la ley moral y escrita de los venezolanos demócratas del S. XXI.

Es autentico,

Director de la CSB-CEPPRO

Caracas, 24 de marzo de 2020

 4 min


Antonio Di Giampaolo

Las noticias falsas en la pandemia (5)

Por estos días han circulado, a través de las redes sociales imágenes y notas falsas relacionados con la pandemia del coronavirus Covid-19. Las llamadas “fake news” bajo la apariencia de supuestas informaciones creadas con la finalidad de generar empatía, o rechazo, a través de los contenidos expuestos, terminan provocando una visión distorsionada de los hechos y de la realidad. Esos mensajes apuntan a las emociones más que a la racionalidad.

Las llamadas noticias falsas, para intentar decirlo en términos médicos, se apoyan en un cuadro clínico de “incontinencia digital” que muchos usuarios de las redes sociales padecen, usando las técnicas de la teoría del rumor, lo cual facilita la propagación vertiginosa de la “fake news”, casi con la misma velocidad que lo hace el virus mismo.

Es así como a muchos, por ejemplo, han reenviado la imagen con supuestas centurias de Nostradamus en las que aparentemente predice la pandemia. Muchos tal vez, dieron crédito a la falsa nota informativa de la supuesta cuarenta de un club de damas de compañía en España con los avergonzados clientes dentro. Otros quizás replicaron la inexistente declaración del político venezolano Claudio Fermín señalando que: “como el virus es de origen chino seguramente durará muy poco”.

Pero no hay duda que resultan preocupantes los contenidos basados en vídeos, audios y cadenas de supuestos médicos en inexistentes hospitales, referidas a ciertas medidas que erróneamente sugieren adoptar: tales como los baños de agua tibia, la ingesta de limón, el ejercicio de la contención de la respiración por 10 segundos o tomar sorbos de agua cada 15 minutos. Y la verdad es que ninguna de estas recomendaciones provoca daños excepto que se desatiendan las que efectivamente instruye la OMS para combatir la pandemia.

¡Amanecerá y veremos!

Estrategias ante la pandemia (6)

En las redes sociales se difunden teorías contrapuestas en torno a una eventual conspiración que explica la naturaleza de la pandemia a la luz del cristal geopolítico con que se mire, y también análisis en los cuales se evalúan estrategias, políticas públicas, tratamientos, recursos y el comportamiento social ante la expansión del coronavirus Covid-19.

Los primeros casos de infección relacionados con el mercado de Wuhan se conocieron a finales de diciembre pero no fue hasta un mes después, en el marco de la celebración del Año Nuevo Chino, que las autoridades dejaron de perseguir a integrantes de la comunidad médica que alertaba sobre el surgimiento inusuales enfermos en la localidad y de amedrentar a periodistas que reportaban sobre los desvanecimientos de ciudadanos en las calles, así como del fallecimientos de personas. Entonces se impuso la férrea cuarentana, los despistajes masivos, el control social, la disposición de medicamentos eficaces, la construcción vertiginosa de grandes hospitales y el empleo de la robótica para la atención de pacientes infectados.

Cuando el virus estaba en plena expansión algunos países asumieron una política basada en campañas educativas, exhortación a la ciudadanía con políticas restrictivas progresivas como el Reino Unido, aunque finalmente cambiaron la estrategia. En varias naciones de la Comunidad Europa, entre ellos Italia y España. se han dictado medidas de aislamiento social, que no siempre se cumplieron, bien por la poca disposición de la población a acatarlas o por la incapacidad de las autoridades para imponerlas. Corea del Sur ha recurrido al uso de aplicaciones telefónicas para monitorear a la población, practicar evaluaciones tempranas y controlar a los pacientes que presentan síntomas de la enfermedad. Israel ha empleado inteligencia artificial para establecer cercos epidemiológicos sectoriales y comunitarios en lugar de inmovilizar a toda la población. La implementación de medidas responde también al avance de la pandemia aunque países como México que suspendió las clases todavía no restringen las actividades comerciales y administrativas.

En Venezuela se adoptó, como política preventiva, la estrategia de la cuarentena con vigilancia de las autoridades militares y policiales para el control el cumplimiento de la medida. La idea es reducir drásticamente la movilidad social con la finalidad de minimizar las posibilidades de eventuales los contactos interpersonales que reduzcan los riesgos de propagación del virus. En nuestro país la pandemia nos alcanza en medio de las escasez de agua, interrupciones del servicio eléctrico y de una severa crisis de suministro de combustible que si bien tiene incidencia sobre la cuarentena, también amenaza con influir en la paralización de actividades esenciales en medio de la emergencia.

El éxito de la lucha contra la pandemia que causa estragos en la comunidad internacional parece apuntar a la adopción de prácticas sanitarias individuales y colectivas, medidas de restricción de la movilidad social, el uso de herramientas de la tecnología para la detección temprana de contagios en personas sintomáticas o asintomáticas, la ampliación de la capacidad resolutiva en servicios de cuidados intermedios o intensivos y la disponibilidad de tratamientos médicos mientras la comunidad científica y las potencias mundiales libran la batalla por la vacuna contra el virus que azota a la población. ¡Amanecerá y veremos!

Los secretos del COVID-19 (7)

Una serie de teorías conspirativas contrapuestas tratan de explicar el origen y las causas de la pandemia, por efecto del coronavirus Covid-19, según la óptica geopolítica de los diversos analistas proponentes de las diferentes tesis. Esas teorías en nada concuerdan con el análisis científico atribuido a la mutación del coronavirus que sitúa al mercado de animales silvestres de Wuhan como epicentro de la pandemia.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China Zhao Lijian sugirió recientemente que soldados norteamericanos que participaron en los juegos militares en la ciudad de Wuhan celebrados a finales octubre del año pasado podrían haber introducido el virus en el gigante asiático. La respuesta airada del Presidente Norteamericano Donald Trump no se hizo esperar, y empezó a catalogar al COVID-19 como “Virus Chino”. El Director General de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus zanjó por ahora el asunto señalando que “el virus no tenía fronteras”, e instó a medir las palabras para evitar estigmatizaciones contra alguna etnia o nacionalidad.

La verdad es que las tensiones políticas en el marco de llamada guerra comercial han alcanzado un clímax. Lo que todavía no toca techo es la pandemia que al momento de escribir estas líneas alcanza casi veinte mil personas muertas y cerca de cuatrocientos mil contagiadas en 175 países de los cinco continentes. En términos estadísticos, la incesante carrera por alcanzar el aplanamiento de la curva, no llega a su fin y por el contrario la Organización Mundial de la Salud muestra su preocupación por lo que calificó como “aceleración de la expansión” del Covid-19.

Hay signos distintivos en el virus que es objeto de angustia mundial. Se trata de un coronavirus que causa baja mortalidad en comparación con la exponencial y amplísima morbilidad que genera. La característica de trazabilidad permite establecer su propagación entre humanos, y ese comportamiento explica cuando los casos son de origen internacional, de allí la estrategia de aislamiento y las restricciones para la movilidad de la gente, por vía a aérea, marítima o terrestre, y en qué momento inicia su vertiginosa reproducción a nivel comunitario lo cual justifica las políticas de cuarentena y distanciamiento social.

¡Amanecerá y veremos!

Los casos endógenos de la pandemia (8)

El gobierno de Nicolás Maduro Moros, anunció que la cifra de contagiados por el nuevo coronavirus en el país asciende al centenar de personas. Ya no se hace énfasis en los llamados casos importados por la sencilla razón que resulta evidente que se ha iniciado la fase de transmisión local, lo que en términos criollos podríamos catalogar de “casos endógenos”.

En el anuncio de Delcy Rodríguez, al frente de la comisión presidencial contra la pandemia, se notifica que la OMS incluyó a Venezuela en el fondo especial de 2.000 millones de dólares dispuesto para apoyar a varias naciones para enfrentar la contingencia. Venezuela cuenta con ayuda humanitaria –aseguró- que proviene de China y de Rusia y del apoyo del gobierno cubano.

Por su parte Juan Guaidó Márquez, desde la presidencia interina, señala que está prevista una ayuda humanitaria, exigió la habilitación de puertos y aeropuertos, y comisionó al vicepresidencia de la Asamblea Nacional para coordinar su ingreso. La ayuda en el orden de 20 millones de dólares consistente en equipos de bioseguridad sería distribuida por organismos multilaterales.

La Comisión de Expertos de la Salud designada desde la Asamblea Nacional exhorto a la dotación de guantes y mascarillas en los centros asistenciales, así como productos de higiene y limpieza y a garantizar la dotación de agua y energía eléctrica en los hospitales del país. El infectólogo Julio Castro pronosticó que los casos de personas contagiadas podrían llegar hasta trescientas mil y que la contingencia podría prolongarse por espacio de hasta tres meses.

Todos los esfuerzos que se hagan, y que se materialicen, contribuirán a mitigar el impacto de la pandemia en la colectividad. La expansión del nuevo coronavirus nos alcanza sumidos, como sociedad, en una dramática situación social y en medio del conflicto político y la crisis institucional.

!Amanecerá y veremos!

El mundo no será igual después de la pandemia (9)

El mundo está en constante transformación. La pandemia mantiene prácticamente inmovilizada a la población y se anuncia una recesión mundial. A la fecha se contabilizan cerca de veinticinco mil fallecidos y la cantidad de contagiados sobrepasa medio millón de personas, de más de 175 países afectados en los 5 continentes. Entre las buenas noticias destacan las aguas cristalinas de los canales de Venecia, los cielos despejados de Hong Kong o la drástica reducción de las emisiones de dióxido de carbono en el ambiente.

Mientras surgen pronóstico de cómo será la vida en el corto y mediano plazo, varios gobiernos en diversas latitudes han anunciado diferentes medidas, tales como apoyo financiero a sectores vitales y estratégicos, suspensión temporal de obligaciones bancarias o tributarias, diferimiento en el pago de arrendamientos, entrega de tratamientos médicos, consignación de bolsas y cajas de alimentos, bonos de salud y alimentación, ayudas sociales y subsidios laborales para mitigar el impacto de las crisis en la gente y la economía de los países.

Hoy en día muchos sopesan el tiempo libre en contraposición a las apretadas y agitadas agendas en semanas anteriores. La cotidianidad de la vida nos ha cambiado y con ello la valoración del contacto interpersonal y el relacionamiento familiar. También el valor del tiempo y del esfuerzo personal se ha modificado entre quienes están en la primera línea de batalla contra la pandemia y en especial a muchos héroes anónimos entre los que se cuentan integrantes del personal de salud, funcionarios policiales, efectivos militares, miembros de las unidades de protección ciudadana y de la defensa civil y los abnegados bomberos entre muchas otras personas en el mundo.

La intensificación del teletrabajo cobra cada día más vigencia como una alternativa que se expandió en medio de la prolongada contingencia. El comercio electrónico y las opciones de ventas con consignación a domicilio se expenden incluso en lugares impensables y economías menos desarrolladas, como opción para mantener la operatividad de ciertas empresas. Los controles sanitarios en los desplazamientos entre naciones se tornarán más exigentes y regulares. La bioseguridad en actividades públicas y grandes concentraciones humanas será una exigencia logística y operacional.

Hay quienes piensan que la pandemia es el emblemático cisne negro de la globalización. A esta hora, en el momento crítico de sus vidas, algunos se aferran a un respirador artificial, otros reflexionan sobre la utilidad del dinero y la riqueza, y los más se ocupan en asegurar el sustento diario para sobrellevar el tiempo por venir. Es evidente que nada será igual de después de la pandemia.

¡Amanecerá y veremos!

La solidaridad en tiempos de la pandemia (10)

Estamos sorprendidos ante la pandemia que ha paralizado a la humanidad. Algunos se preguntan cómo un microorganismo ha puesto de rodillas al mundo en plena era de la globalización y otros se conmueven antes las muestras y los gestos de solidaridad, caridad y humildad, en medio de una sociedad cada vez más individualista. La respuesta es que la solución a al virus no radica en “sálvese quien pueda” sino en el esfuerzo colectivo, porque pareciera que no hay nada más democrático que ésta pandemia.

Centenares de costureras y millares de amas de casas han activado sus máquinas de coser y a través de redes colaborativas elaboran mascarillas, batas, gorros y uniformes que distribuyen entre el personal de salud que está en la primera línea de batalla en los centros asistenciales. Un voluntariado de vecinos organizados prepara y entrega alimentos y refrigerios a los funcionarios de seguridad en puntos de control donde las guardias extenuantes inciden en la menguada logística institucional. Hay quienes ayudan a niños y abuelitos, o a personas con limitaciones o enfermedades para que la cuarentena sea menos cruenta y angustiante de sobrellevar.

En nuestro caso en medio de las carencias de agua potable, de los frecuentes apagones, de la falta de gas doméstico, de la crisis en los centros asistenciales, de las limitaciones de transporte y las restricciones al suministro de combustible y de las penurias de la gente cuya capacidad de abastecimiento está muy disminuida por la carestía de la vida y la imposibilidad de ganarse el sustento diario, en el marco de la cuarentena, se requiere la confluencia de gestiones públicas e iniciativas privadas para atender la prolongada contingencia.

Hay conductas emblemáticas tales como cuantiosas donaciones de rutilantes estrellas, cotizados deportistas o afamados magnates, algunos de los cuales lastimosamente el virus también ha alcanzado. La solidaridad no se trata de dar lo que, en particular a cada quien le sobra, sino en el gesto de compartir lo que otros, efectiva y realmente, necesitan.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena

 10 min


Toni Timoner

El Covid-19 es la puntilla a la globalización. Lo que la crisis de 2008-09 y la revuelta identitaria no habían logrado en una década un virus lo va a conseguir en meses. La pandemia es un cisne negro de manual, un unknown unknown que altera el curso de la historia. Este es el pesimista escenario que se nos echa encima.

Se acelerará el repliegue del comercio internacional. Los exportadores ya están reconfigurando sus cadenas de suministros y acercando producción a costa de eficiencias. Los importadores subirán barreras arancelarias en respuesta. Este proceso ya había comenzado con la guerra comercial y ahora entrará en barrena. Asia y Occidente se aíslan mutuamente. Cae un telón de acero económico sobre el mundo.

El viaje internacional saldrá malparado, especialmente el intercontinental. No todas las restricciones que ahora se imponen se eliminarán tras la normalización. Habrá más fricciones al movimiento legal de personas y unos sistemas de visados más estrictos. El espacio Schengen será cuestionado y las identidades cosmopolitas vistas con recelo.

Las respuestas de los gobiernos hasta la fecha han sido desiguales, erráticas y descoordinadas. Cada uno por su cuenta. Las multilaterales ausentes y fuera de juego. La doctrina Trump de individualismo geopolítico, sin quererlo, sale reforzada. La “mano invisible” en el mercado global de las naciones es la que establecerá los nuevos equilibrios, frágiles y precarios, a partir de ahora.

La reputación de las democracias liberales occidentales entre sus ciudadanos está en juego. Su capacidad de respuesta y gestión se ha quebrado. Todo apunta a que la legitimidad de los regímenes asiáticos de disciplina colectiva (Corea del Sur) y coerción estatal (China) saldrá reforzada. Su relato será el ganador.

El desplome del precio del petróleo desvela tensiones entre rusos y saudíes y pone contra las cuerdas a todos los exportadores. La OPEC podría colapsar por los desacuerdos internos y la carrera suicida de oferta descontrolada. Rusia, Irán, Arabia Saudí, con ingresos menguantes, son animales heridos que desestabilizarán sus regiones. Ello agravará la crisis migratoria en la vecina Europa.

Los esfuerzos contra el cambio climático se van al traste. Los acuerdos serán suspendidos y los planes pospuestos. Y las energías limpias en bancarrota inminente por el abaratamiento salvaje del petróleo. Serán necesarios varios sustos climáticos para volver a la coordinación. Y entonces ya habremos cruzado varios umbrales de irreversibilidad.

El mundo será inestable, compartimentado y sus partes en mutua sospecha. Habrá empobrecimiento general y desaceleración tecnológica. Si antes había sincronía y concierto, ahora habrá asincronía y desorden. Navegación en aguas turbulentas. Bienvenidos al siglo XXI.

13 marzo 2020

Letras Libres

https://www.letraslibres.com/espana-mexico/economia/coronavirus-el-fin-la-globalizacion-tal-y-como-la-conocemos

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Daniel Castillo Hidalgo

Hasta que no se descubre que los altos ingresos individuales no bastan para inmunizar al conjunto de la humanidad del cólera (…) la sociedad no comienza (…) a tomar medidas colectivas para proveer aquellas necesidades que ningún individuo común, aunque trabajase extraordinariamente durante toda su vida, podría satisfacer por sí solo.”

R.H. Tawney, Equality, 1952.

El historiador británico Richard Henry Tawney lanzó esta idea al mundo en pleno auge de la discusión política en torno a la constitución de las bases del Estado del bienestar en las economías capitalistas. Ahora, la crisis sanitaria a escala global, y sus consecuencias económicas, han vuelto a poner sobre la mesa algunas de las cuestiones que parecían dormidas tras la aparente recuperación económica iniciada en 2014.

Los parámetros esenciales que soportan el modelo económico neoliberal sobrevivieron a la Gran Recesión de 2008, pese a que la mayor parte de sus recetas económicas habían quedado desacreditadas por las evidencias empíricas y por la propia experiencia histórica, en la que ha quedado reflejado cómo las políticas económicas neoliberales unidas a la globalización, han acelerado la desigualdad económica y el malestar social.

En su último libro (Contra los Zombis, Crítica, 2020), el Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, argumenta en contra de las políticas económicas neoliberales. Sostiene que, superada la crisis, las principales economías mundiales han ido retornando al dogma de la sacralización del “infalible dios mercado”, rechazando la intervención pública y la pertinente acción del gobierno en los desequilibrios estructurales a los que tiende el mercado de forma natural. Y aunque la evidencia histórica demuestra que la intervención estatal fue una palanca de estabilidad y crecimiento económico tras la Segunda Guerra Mundial, todavía hoy sufre el ataque de los economistas ortodoxos que aborrecen el keynesianismo “y sus cuentos de hadas”.

Krugman llama en su libro ‘ideas zombis’ a una serie de pensamientos y teorías económicas que están muertas, que ya lo estaban en la década de 1930, cuando la Gran Depresión estuvo a punto de destruir la economía y la sociedad capitalista occidental, y las principales naciones industriales se enfrascaron en una guerra devastadora en todos los sentidos. Las ideas liberales sobre la bondad y eficiencia infalible de los mercados que impulsaron el cataclismo de los años treinta, siguen arrastrándose, como zombis, gracias a la generosa contribución de poderosos donantes a laboratorios de ideas, publicaciones de prestigio y medios de comunicación de masas que modulan la opinión pública.

Nace el Estado del bienestar

Recordemos ahora las palabras del presidente Roosevelt durante su segundo discurso de investidura, en 1937:

El interés propio, egoísta, suponía una mala moral; ahora sabemos que también era una mala economía”.

El keynesianismo orientó el desarrollo institucional de la mayor parte de los países capitalistas tras la Segunda Guerra Mundial. Como compensación por el esfuerzo durante la guerra, así como una prevención y vacuna política frente al comunismo presente en el corazón de Europa y Extremo Oriente, se multiplicaron las estrategias fiscales redistributivas, engordando las filas de una creciente clase media patrimonial y, además, reforzando todo tipo de políticas públicas que consolidaron el que quizá sea uno de los mayores éxitos sociales del siglo XX: la creación y desarrollo del Estado del bienestar.

El Estado del bienestar se elevó sobre las bases de una fuerte fiscalidad progresiva, con topes marginales para las rentas más altas, el 10% de la población, cercanos al 90% en países como Reino Unido o Estados Unidos durante cuatro décadas. A ellos se agregaron impuestos elevados sobre las mayores herencias, donaciones y otras transmisiones patrimoniales.

La fiscalidad progresiva, el control sobre los mercados de capital, las mayores transferencias de rentas sociales y un mayor equilibrio en las relaciones laborales no genera ningún tipo de impacto negativo en la generación de ritmos de crecimiento económico sostenidos. Con el Estado de bienestar también crecía la productividad del trabajo, mientras que las desigualdades sociales se reducían (los casos de Suecia y Alemania son especialmente interesantes). Este modelo de sociedad se fundamentó en las políticas keynesianas, en lo que se conoce como el “contrato social de posguerra”.

A modo de recordatorio: John Maynard Keynes no era ningún socialista. Todo lo contrario. Sin embargo, era consciente de los desmanes que había provocado la ausencia de regulación y, de forma más específica, la inconsistencia de las políticas públicas para contrarrestar las crisis económicas y las recesiones.

Tampoco eran bolcheviques las élites económicas de la época, que preferían una alta tributación a la expropiación absoluta que podía llegar de la mano de una revolución comunista, como había sucedido en la década de 1920. Además, la receta ortodoxa no ponía freno a coyunturas críticas extraordinarias, como quedó demostrado durante la Gran Depresión.

La teoría económica planteada por Keynes a raíz de la Gran Depresión de los años treinta, hacía necesaria la intervención del Estado en la economía. La clave estaba en las políticas de estímulo desde el lado de la demanda, inyectando toda la liquidez que fuese necesaria para revertir los ciclos depresivos. Esto podía hacerse, bien mediante el empleo de la política fiscal, o mediante el recurso de la emisión estratégica de deuda pública. El objetivo era la reactivación económica y el descenso del galopante desempleo.

Keynes falleció en 1946 y no pudo ver la puesta en práctica de su teoría, pero gracias a ella, durante casi cuatro décadas apenas se produjeron recesiones de relevancia en la economía occidental. Sería la inflación lo que enterrase al keynesianismo (o eso creían muchos hasta hace unas semanas).

El crecimiento descontrolado de la inflación, tras los shocks petroleros de la década de 1970, fue aprovechado por algunos intelectuales y economistas para teorizar sobre la incapacidad del modelo keynesiano para revertir la situación.

Al estancamiento económico y la inflación (estanflación), se añadió el crecimiento exponencial del desempleo, conformando un cóctel explosivo que, además, puso contra las cuerdas a los Estados desde el punto de vista del déficit público.

Algunos observadores pensaban que, si el Estado seguía inyectando dinero en la economía, la inflación provocaría una catástrofe similar a la de Alemania en la década de 1920. Se aludía además al hecho de que la inflación descontrolada destruía el valor de la riqueza monetaria, ¡especialmente la de aquellos que tenían mucha riqueza acumulada!

El déficit público era otra bestia negra a batir, dada su presumible influencia en la elevación en el coste del endeudamiento privado, generando en consecuencia unas mayores dificultades para la financiación empresarial.

Hay que liberar al toro

La solución que encontraron algunos monetaristas como Milton Friedman se centraba en el abandono progresivo de la teoría keynesiana. Para contener la inflación, nada mejor que una buena dosis de disciplina fiscal por parte de los Estados y, por supuesto, una subida radical de los tipos de interés, reduciendo la oferta monetaria disponible y el despilfarro irresponsable por parte de bancos y gobiernos. A ello se añadía una rebaja generalizada de impuestos a las rentas más altas, para que esos recursos se “invirtiesen” en la economía real, con la eficiencia que el Estado era incapaz de ejercer. En palabras del presidente Ronald Reagan, era necesario “liberar al toro”.

Efectivamente, en Estados Unidos se detuvo el proceso inflacionista a comienzos de la década de 1980, generando así una recesión intensa que luego se transformó en crecimiento económico. Pero el milagro anti-inflacionista se había llevado por delante a buena parte de la industria estadounidense, a sus trabajadores y, cómo no, a los sindicatos. La competitividad se convirtió en el nuevo dogma de la ortodoxia, impulsando la deslocalización industrial y la destrucción del sector secundario, amparado en la progresiva liberalización de los mercados de capitales.

Así dio comienzo un proceso que llevaría a un cambio en las estructuras económicas a nivel internacional. Al keynesianismo se le enterró por ‘incapaz’, y volvieron a retomarse las políticas de reducción de la intervención estatal en el ciclo económico. El “Consenso de Washington” insistió en la necesidad de liberalizar la economía y avanzar en la desregulación en todos los campos en los que fuese posible, para optimizar los recursos disponibles. En ese momento, la economía socialista estaba desmoronándose, y acabó por colapsar a comienzos de la década de 1990. Algunos intelectuales anunciaron el fin de la historia, en irónica referencia a la filosofía marxista.

2008, el regreso de la ‘mala economía’

Con la Gran Recesión de 2008, y tras varios avisos previos a comienzos de la década de los 2000, el modelo económico liberal volvió a colapsar. Aquella “mala economía” a la que aludía el presidente Roosevelt en 1937 había vuelto a hacer de las suyas. Los mercados financieros globalizados provocaron una crisis de dimensiones extraordinarias, con efectos de arrastre dramáticos en términos de destrucción de puestos de trabajo y extensión de la desigualdad y la pobreza.

Durante esa coyuntura, pareció por un momento que el capitalismo liberal iba a experimentar un proceso de transformación, merced a las inyecciones milmillonarias de los Estados para salvaguardar a las instituciones financieras y evitar el derrumbe total.

Pero, pese a todo lo vivido hace apenas una década, la disciplina de la ortodoxia económica dominante ha seguido orientando las políticas públicas, especialmente en lo relativo a la fiscalidad y la redistribución de las rentas.

Cuando Barack Obama y Nicolas Sarkozy se reunieron para refundar el capitalismo, a muchos, todo aquello nos pareció una buena idea. Al menos se reconocían los errores cometidos en las últimas décadas, y se pretendía volver a la senda de la consistencia racional. Nada que ver con la realidad. Tras la recuperación, cuando volvió a subir la marea del crecimiento económico, los botes no subieron a la misma vez, como defendían los liberales más recalcitrantes. Las teorías de la filtración económica se han demostrado equivocadas en cuanto a la distribución progresiva del crecimiento económico sin intervención estatal.

Autores especializados en el estudio de la desigualdad como Thomas Piketty y Emmanuel Sáez han demostrado de forma empírica cómo la distribución del crecimiento acumulado desde 1980 ha beneficiado especialmente a las élites económicas, es decir, al 1% (e incluso al 0,1%) de las mayores rentas a nivel mundial. Élites que financian campañas políticas y potencian la generación de estados de opinión –incluso académicos– favorables a este tipo de políticas económicas, generadoras de desigualdad.

Las evidencias científicas y los análisis de instituciones internacionales (p.ej. OCDE) señalan que la desigualdad económica tras la Gran Recesión se ha elevado sustancialmente a nivel internacional, mientras que se siguen poniendo trabas a los incrementos en la presión fiscal sobre las rentas más altas (incluyendo los siempre controvertidos impuestos sobre donaciones y transmisiones patrimoniales que, en general, afectan especialmente a los mayores patrimonios).

Resulta evidente además que la ausencia de coordinación internacional y la competencia fiscal entre Estados –e incluso entre comunidades autónomas o regiones– dificulta cualquier iniciativa particular a escala estatal.

2020, ¿vuelve el keynesianismo?

Y entonces, a principios de este año, comenzaron a llegar de China, el país más poblado del mundo, noticias preocupantes sobre la propagación de un virus hasta entonces desconocido.

Desde ese momento, la infección se ha ido extendiendo de forma rápida y sostenida, en la medida en que la globalización no solo ha integrado los mercados financieros, si no que nos coloca en cuestión de horas en la otra punta del mundo.

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud estableció que el brote de COVID-19 había adquirido la condición de pandemia. Las cifras de fallecidos en países como Italia o España alcanzan cotas trágicamente altas, y los contagios se multiplican por todos los países del mundo, amenazando con el colapso de los servicios sanitarios públicos. El impacto social de la crisis en países con peores redes sanitarias públicas puede ser catastrófico. El shock económico y social en los próximos meses se antoja dantesco.

Frente a esta situación extraordinaria, la intervención de los gobiernos y la inyección masiva de liquidez en la economía emergen como la única receta posible.

En este caso, el consenso es generalizado entre todos los economistas y representantes institucionales, por muy liberales ortodoxos que sean. Se reconoce de forma indisimulada que las políticas de tipo keynesiano serán necesarias para revertir la situación económica, pero no se atreven a dar un paso más, a asumir que las teorías económicas zombis que se han aplicado desde los años ochenta han generado inestabilidad, desigualdad y una tendencia cada vez más frecuente a la aparición de ciclos económicos contractivos, incluso si la crisis actual no se corresponde con elementos tradicionales vinculados al ciclo económico.

Esta coyuntura es crítica y merece la aplicación de medidas extraordinarias, adquiriendo incluso la categoría de “economía de guerra”. Se plantean medidas como la reestatización de industrias estratégicas o la intervención de centros sanitarios privados, a los que, por otra parte, en los últimos años se han derivado transferencias en detrimento del sistema sanitario público. Muchos criterios que sustentaban ideológicamente el funcionamiento infalible de los mercados y la sociedad propietarista, vuelven a ponerse en duda a la hora de atajar una crisis estructural de envergadura.

De nuevo, el neoliberalismo puede haberse quedado sin argumentos teóricos para revertir la situación crítica que se aproxima. Así como la inflación descontrolada y el déficit público de la década de 1970 golpeó al keynesianismo, el COVID-19 puede golpear las teorías económicas zombis, especialmente en lo que se refiere a reconocer que, para asegurar el bienestar de las mayorías, es esencial la intervención del sector público.

Si al keynesianismo lo suprimió intelectualmente la inflación, el movimiento neoliberal podría sufrir la misma suerte a causa de este virus. O no.

Marzo 23, 2020

The Conversation

https://theconversation.com/keynes-contra-el-coronavirus-134303

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Luis Ugalde

Venezuela solo tiene remedio si hacemos lo que hay que hacer; todos, primero Maduro.

Él expresó, como crítica al presidente colombiano que para vencer al coronavirus hay que dejar de lado “diferencias ideológicas y pequeñeces miserables”.

Luego solicitó del Fondo Monetario Internacional (FMI) un préstamo de 5.000 millones de dólares, sabiendo que no se lo podían dar. Ambos gestos solo servían para echar la culpa a otros.

Desideologizar y abrirnos internacional y nacionalmente son dos consejos que el régimen debe aplicarse a sí mismo.

Venezuela obedeció sin problemas la medida de quedarnos en casa, en cuarentena social evitando encuentros y contactos. Quince días encerrados en casa sin producción, sin escuela, sin ingresos y sin comida dejarán en evidencia que nuestra realidad es mucho más grave y mortal que el coronavirus con 40 contagiados y ningún muerto.

Sincerar y Producir. Tenemos 40 contagiados del virus, pero más de 400 presos políticos perseguidos, más de 4000 empresas muertas o en agonía, más de 4.000.000 de huidos y desterrados y muchos miles de muertos cuyo número crece por un régimen empeñado en no cambiar.

Necesitamos reconocer la terrible realidad de una economía que en 5 años ha perdido el 65% de su producción (PIB), una educación con maestros y niños en huida y escuelas vacías, una salud con hospitales desmantelados, y servicios vitales de agua, luz, gas, transporte... en ruina. Incluso una industria petrolera saqueada y en quiebra total... La lista es mucho más larga y la moribunda Venezuela no solo necesita un préstamo de $5.000 millones sino más de 50.000 para empezar a sincerar la política y activar la producción en todas las áreas.

Maduro tiene razón: necesitamos del FMI y hay que dejar de lado “diferencias ideológicas y pequeñeces miserables”. Pero nada se puede hacer con un Estado quebrado, endeudado y secuestrado por un régimen tiránico que produce miles de muertos y lleva a la agonía a millones.

Para que todo el país renazca es indispensable sincerar, salir del secuestro del régimen y llamar al país entero a la producción de soluciones y al renacer nacional. Los apoyos externos son indispensables, pero no llegarán con la producción nacional política, económica y social muertas.

Abrir las puertas para que los presos políticos, los líderes y partidos perseguidos e inhabilitados salgan al libre ruedo político-democrático; renovados también ellos pues Venezuela es otra y hay que escuchar el clamor sufriente de los venezolanos en todas sus formas. Renovados empresarios y trabajadores para producir un nuevo encuentro entre capital y trabajo, pues el uno sin el otro nada valen y se necesitan repotenciados y aliados para salir de la pobreza. Para que 14 millones de trabajadores vuelvan a tener vida y esperanza y miles de empresas puedan competir es necesario reactivar la inversión de capitales que deben ser atraídos y protegidos; para lo cual hay que borrar de la lengua y del corazón el “exprópiese” irresponsable.

Pacto Social vs. Tiranía

Cuando el poder se impone, no hay pacto social, sino imposición tiránica armada. Todo esto pasa por la creación de una política democrática, dialogada y negociada entre diferentes. La soberanía del pueblo, las elecciones limpias y creíbles de un Parlamento (Asamblea Nacional) donde se discutan libremente y se negocien las soluciones políticas. Es indispensable, a su vez, la elección presidencial constitucional secuestrada en 2018 y desmontar los serviles TSJ y ANC que creo el Ejecutivo de facto para anular la Asamblea Nacional democrática y todas sus decisiones.

No hay que inventar mucho sino sincerar y darle vigencia efectiva a la Constitución de 1999 y conforme a ella acordar en la AN legítima el nuevo CNE creíble y crear las condiciones para realizar este mismo año, con observación internacional cualificada, las elecciones parlamentarias libres que tocan y las presidenciales que están retrasadas desde 2018, pues no se realizaron como exige la Constitución. Elecciones que las necesitamos con participación masiva y resultado creíble y respetado.

Toda esa enfermedad nacional es mucho más grave y mortal que el coronavirus, que debe ser el detonante para asumir el cambio integral.

No hay democracia sin contrato social, ni Constitución que consagre los objetivos del pacto y los derechos y deberes de todos, no importa su ideología política. Lógicamente en ese pacto debe entrar también el chavismo.

Perder o ganar la vida

De la noche a la mañana el microscópico e invisible virus ha dejado en evidencia la desnudez del mundo y la indigencia de Venezuela arruinada, desmantelada y con virus: Las armas son poderosas para imponer, pero no sirven para dar vida al mundo, ni para convocar un gran encuentro nacional para que el país renazca.

Es casi increíble que un virus mínimo haya puesto en crisis todo el poderío económico-financiero mundial y haya obligado a los estados a cerrar sus empresas, escuelas, iglesias y campos de deporte. Un virus que avanza sin respetar fronteras, ni carteras, dejando en evidencia que la convivencia nacional e internacional sin ética -es decir sin tomar en serio la dignidad del otro y sin solidaridad con él - es irrespirable y letal.

Está a la vista que solo cuando escribimos TÚ con la misma mayúscula que YO está presente DIOS-AMOR, ese Dios que nunca nadie lo ha visto pero lo sentimos presente cuando vivimos el verdadero amor humano (Ver 1 Juan 4, 12).

La más grave enfermedad no es el coronavirus sino el poder tiranizado que en Venezuela ya ha matado a miles y tiene en agonía a millones. La emergencia del virus nos llama a todos a la conversión, a cambiar de conducta y a exigir del régimen y de toda la política -también de la opositora- a sincerarse con la realidad y renovar el Pacto Social Democrático.

22 de marzo de 2020

 4 min