Pasar al contenido principal

Opinión

Julio Dávila Cárdenas

En un reciente libro escrito por Enrique Viloria Vera, titulado Infierno Bolivariano, Abdón Vivas Terán, autor del prólogo del mismo, dice con sobrada razón que la crisis económica que se vive en Venezuela “es cuidadosamente pensada, meditada y ejecutada sistemáticamente por el régimen. El objetivo trazado es el desmantelamiento del sector productivo nacional, la abolición progresiva del derecho de propiedad sobre medios de producción y la desintegración de la economía de mercado, que con todas las imperfecciones conocidas, se ha aplicado en Venezuela.”

Ahora bien, hay quienes señalan que la crisis es producto de la incompetencia, de la falta de conocimiento de quienes ejecutan las políticas del régimen, sin embargo, para acabar con todas las instituciones existentes y crear al “hombre nuevo” no hace falta pensar, sino destruir. Cuando se desea arrasar con una edificación lo único que se requiere es contar con el instrumento necesario para ello y cualquier obrero de la construcción sabe que a fuerza de mandarriazos puede derribar lo que le pongan por delante. Hay que recordar a quienes dicen con el mazo dando, que con ese mazo al país lo están acabando.

La tarea de destrucción no se refiere únicamente a la parte económica, también se pretende derribar lo social, político, las instituciones, lo moral, valiéndose para ello de la destrucción del Estado de Derecho, de la incautación o compra de medios de comunicación y del apoyo a grupos armados de delincuentes con el propósito de sembrar el terror entre los ciudadanos, sin olvidar a la corrupción.

El régimen pretende, al mejor estilo nazista, que la hiperinflación existente, la carencia de servicios públicos, la falta de mantenimiento del sistema de salud, de las vías de comunicación, la destrucción de Pdvsa con la inevitable consecuencia de la falta de combustibles y con ello la imposibilidad de trasladar los alimentos del campo a la ciudad, en definitiva la siembra del hambre; es producto de las sanciones impuestas por el gobierno norteamericano, sin decir, por supuesto, que dichas sanciones han sido en su gran mayoría en contra de los funcionarios del régimen acusados de corrupción, vinculación al narcotráfico y al terrorismo.

El afán de mantenerse en el poder a costa de lo que sea, ha producido las persecuciones arbitrarias en contra de quienes disienten. A diario crecen las detenciones por motivos políticos y por el temor del régimen a las manifestaciones públicas de diferentes sectores, incluido el militar.

Mientras más oscura es la noche, más luminoso será el amanecer. Probablemente la desesperación conduzca a mayores represalias pero inevitablemente la libertad volverá a nuestro país más temprano que tarde porque como bien dice el refrán No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Y ya, con el socialismo del siglo XXI llevamos más de 21 años y fíjense dónde estamos.

 2 min


Los máximos representantes de estados como Miranda, Aragua, Carabobo y Lara, acordaron decretar el estado de alarma en sus respectivas regiones con medidas como el toque de queda. También alcaldes como el de Chacao habían adoptado medidas similares en días pasados. Esto, en términos futbolísticos, sería el equivalente a jugar en posición adelantada.

Acceso a la Justicia considera que a los mandatarios locales y regionales que han impuesto toques de queda aprovechando el estado de alarma, un árbitro, es decir el Poder Judicial, debería pitarles una falta. ¿La razón? Ni la Constitución de 1999 ni las leyes les permiten a estos funcionarios imponer medidas que afecten derechos constitucionales como el libre tránsito (artículo 50 de la Carta Magna).

El artículo 337 del texto fundamental establece claramente que el único facultado para decretar un estado de excepción es el presidente de la República en Consejo de Ministros, una competencia que está ratificada por el legislador en la Ley Orgánica de Estados de Excepción, cuando señala que las medidas que podrán adoptarse en virtud de un estado de excepción (artículo 15) solo corresponden al Poder Ejecutivo Nacional, por lo que no es posible que una autoridad distinta a este pueda asumir alguna competencia o ejercer una actuación en el contexto de una situación excepcional.

Por si fuera poco, el artículo 236.7 constitucional señala que el jefe de Estado es quien tiene la competencia para declarar «los estados de excepción y decretar la restricción de garantías en los casos previstos en esta Constitución».

Como se ve, el marco legal vigente no otorga a los gobernadores ni a los alcaldes la potestad de ejercer poderes extraordinarios ni implementar mecanismos que restrinjan garantías constitucionales en sus ámbitos geográficos, como la libre circulación de personas; así lo ha dejado en claro también la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, al declarar inconstitucionales diversos artículos de constituciones estadales que daban al gobernador de la entidad correspondiente la potestad de dictar estados de emergencia o estados de alarma.

La instancia dictaminó lo siguiente en su sentencia n.º 1.729 del 10 de diciembre de 2013, en la cual anuló parte de la Constitución del estado Guárico:

« La competencia para legislar y regular los estados de excepción y las medidas que pueden adoptarse con base en los mismos, corresponde a la Asamblea Nacional, así como el régimen de riesgos y emergencias, al Poder Público Nacional, por lo que la competencia de los Poderes Públicos y el ejercicio de sus competencias, debe ser ejercida de acuerdo a lo previsto en la Constitución y el marco legislativo nacional que lo desarrolla » .

Solo para ejecutar

En el marco de la actual crisis sanitaria, el presidente de la República puede restringir las garantías constitucionales, de acuerdo al artículo 236.7 de la Carta Magna, y es quien puede limitar la libre circulación en el país, una facultad que debe ejercer por intermedio de decretos leyes, actos generales que tienen rango legal los cuales deben estar cuidadosamente motivados y oportunamente publicados en la Gaceta Oficial.

Al respecto, el artículo 7 del decreto que impone el estado alarma dispone expresamente que quien ocupa la jefatura del estado «podrá ordenar restricciones a la circulación en determinadas áreas o zonas geográficas, así como la entrada o salida de éstas, cuando ello resulte necesario como medida de protección o contención del coronavirus COVID-19».

No obstante, la resolución hace la salvedad de que el Ejecutivo nacional podrá delegar su ejecución total o parcialmente en los gobernadores y alcaldes, comandantes de guarnición o cualquier otra autoridad debidamente constituida. En 2015, la Sala Constitucional precisó que la delegación en estos casos debe ser entendida como la obligación que tienen los gobernadores y alcaldes «de asegurar su cumplimiento en atención a la naturaleza propia de sus funciones como jefes de gobierno en los niveles respectivos, en apego al principio de colaboración de poderes previsto en el artículo 136 de la Carta Magna».

Así las cosas, los gobernadores y alcaldes están obligados a asegurar el cumplimiento de lo decidido por el Poder Ejecutivo, pero en ningún caso el estado de excepción puede ser interpretado como un cheque en blanco para dictar o ejecutar otras medidas. Un estado de excepción no legitima la posibilidad de adoptar decisiones fuera del marco constitucional.

Acceso a la Justicia advierte además que la adopción de cualquier restricción de derechos debe guiarse por el principio de proporcionalidad, es decir, que cada medida que se tome debe ser acorde a la magnitud del problema a atacar. Así, por ejemplo, ordenar que nadie salga de su casa en una semana sin excepción alguna sería desproporcionado y atentaría contra otros derechos humanos en la medida en que todos los ciudadanos pueden tener emergencias o necesidades básicas que atender, como la compra de medicinas o recibir un tratamiento como la diálisis.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La pandemia de la COVID-19 parece estar siendo aprovechada por las autoridades para cometer toda serie de ilegalidades y atropellos contra la ciudadanía. Así tenemos a autoridades locales y regionales adoptando medidas que solo le corresponden al Gobierno Nacional, sin que este y la justicia tomen cartas en el asunto.

También son alarmantes las numerosas detenciones arbitrarias como consecuencia del supuesto incumplimiento de la cuarentena, tal como lo ha denunciado Foro Penal, o simplemente por informar, como ha ocurrido con periodistas o trabajadores del sector salud.

A un mes desde que el régimen de Nicolás Maduro declaró el estado de alarma, las violaciones de los derechos humanos continúan e incluso aumentan notablemente, y sin duda dejan a los venezolanos en un estado de indefensión, más allá de los propios riesgos y peligros que representa el virus para la salud y la vida. Recordemos que la represión y la arbitrariedad no curan pandemias.

https://www.accesoalajusticia.org/gobernadores-y-alcaldes-han-jugado-posicion-adelantada-durante-el-estado-de-alarma/

 4 min


Una de las primeras referencias que tratan el problema de la alimentación de la población mundial, o quizás la primera, es la de Thomas Robert Malthus (1776-1834), un filósofo y clérigo inglés cuya gran obra fue: “Ensayo sobre el principio de la población”, en la cual afirma que la población tiende a crecer en progresión geométrica, mientras que los alimentos solo aumentan en progresión aritmética, por lo que la población se encuentra siempre limitada por los medios de subsistencia. En relación a esto, escribió: “Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza”.

El pensamiento malthusiano mostraba, que el control de los nacimientos, permitiría superar el hecho de que la limitación de los medios de subsistencia pudiera conducir a una hambruna mundial.

Algo más de un siglo después de la muerte de Malthus, aparecen los primeros trabajos de Norman Ernest Borlaug (1914-2009), un ingeniero agrónomo estadounidense considerado el padre de la agricultura moderna y de la Revolución Verde, y llamado por otros como “el hombre que salvó mil millones de vidas”. Los trabajos de Borlaug y su equipo, consistieron básicamente en el mejoramiento genético de especies de trigo, maíz y arroz, para producir cultivares más resistentes a climas extremos y a plagas; además del uso de maquinarias y equipos agrícolas, y la aplicación de fertilizantes, plaguicidas y riego.

Con esos avances, a partir de los años cincuenta del siglo XX, se logró incrementar considerablemente la productividad agrícola y la producción de alimentos. Se creó el CIMMYT (Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo) en México, liberando nuevos cultivares de maíz y trigo, que en caso de este último el rendimiento en el país azteca pasó de 750 kg/ha en 1950 a 3.200 kg/ha en 1970. En el IRRI (International Rice Research Institute) se liberó la variedad de arroz IR-8 y luego la IR-36, ambas semi enanas, con rendimientos superiores a 10 veces los de las variedades tradicionales. En conclusión, entre 1940 y 1984, la producción mundial de granos aumentó en 250%.

Más recientemente, Gurdev Khush, un ingeniero agrónomo nacido en el año 1935 en la India, recibió en 1996 el World Food Prize por sus logros en incrementar y mejorar la suplencia mundial de arroz durante un tiempo de crecimiento exponencial de la población.

Entonces, la Revolución Verde ha sido una respuesta contundente a la teoría de Malthus, y en lugar de buscar una solución al desabastecimiento de alimentos por la vía del control de la natalidad, se busca la vía de producir mayor cantidad de alimentos por unidad de superficie, para poder saciar las necesidades de una población en crecimiento.

Sin embargo, al tiempo que las nuevas tecnologías incluyendo el uso de organismos transgénicos, logra todos esos resultados positivos, comienzan a aparecer movimientos que luchan por la disminución del uso de agroquímicos; y a criticar la Revolución Verde desde los puntos de vista ecológico, económico, cultural y nutricional. De inmediato Borlaug responde a esos grupos de presión ambiental, lo cual se puede resumir de la siguiente manera:

algunos de los grupos de presión ambiental de las naciones occidentales son la sal de la tierra, pero muchos de ellos son elitistas. Nunca han experimentado la sensación física de hambre. Ellos hacen su trabajo de cabildeo desde cómodas suites de oficina en Washington o Bruselas…..Si vivieran solo un mes en medio de la miseria del mundo en desarrollo, como he hecho por cincuenta años, estarían clamando por tractores y fertilizantes y canales de riego y se indignarían que elitistas de moda desde sus casas les estén tratando de negar estas cosas”.

En la actualidad, la población del mundo ha continuado creciendo, estimándose que de más de siete mil millones de habitantes de hoy, se pasará a unos nueve mil ochocientos millones de habitantes para el año 2050. Junto a eso, un grupo de fenómenos naturales ayudados por acciones antrópicas, la aparición de plagas como la langosta que está azotando buena parte de Asia y de África, y ahora la presencia del Covid-19, están favoreciendo una importante disminución de la producción mundial de alimentos y su distribución, conduciendo a incrementar los problemas de desnutrición.

El Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, David Beasley, acaba de advertir en el Consejo de Seguridad, que además de la pandemia por coronavirus, el mundo también está al borde de una pandemia de hambre que podría conducir a hambrunas múltiples de proporciones bíblicas en unos pocos meses si no se toman medidas inmediatas. Dio las siguientes cifras: al día de hoy 821 millones de personas se acuestan con hambre todas las noches en todo el mundo. De ellos, 135 millones sufren crisis alimentaria severa o fatal. Otros 130 millones podrían llegar al borde de la inanición para fines de 2020.

Esas cifras amenazantes nos involucran directamente a los venezolanos, ya que en la información del PMA, Venezuela es el cuarto país del mundo más afectado por la desnutrición. Esta situación, unida a la crisis de nuestra agricultura que ha venido en descenso en los años más recientes, no cubriendo ni el 20% de los requerimientos alimenticios de la población, y en estos momentos sufriendo la crisis de la cuarentena por la pandemia del coronavirus y la escasez y vil manejo del suministro de gasolina y gasoil, que obligan a los productores a estar alejados de los campos y no poder operar maquinarias y equipos agrícolas, además de la falta de insumos básicos para la producción, obligan a que la agricultura sea considerada prioritaria en las decisiones del régimen que gobierna al país.

Para evitar una hambruna nacional, tenemos que ir inmediatamente al campo y tratar de ser muy eficientes para lograr altos rendimientos y proteger al máximo al ambiente. Aplicar las mejores tecnologías que disponga cada agricultor, racionalmente. No es momento para discutir sobre el impacto ambiental de los fertilizantes y plaguicidas, ya que si se utilizan racionalmente, su impacto es mínimo y tolerable. Quizás sea necesaria otra Revolución Verde, la cual además de aplicar los mejores desarrollos tecnológicos del momento, aplique políticas que conduzcan a un crecimiento de la producción de alimentos y su distribución en todo el territorio nacional. Mejor aún, una Revolución Verde que sustituya a la roja y venga con un nuevo gobierno de libertades, que considere a la agricultura como una verdadera prioridad para el desarrollo del país.

Sin fertilizantes es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

Abril de 2020

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

 5 min


Antonio Di Giampaolo

EL DUELO EN LA PANDEMIA (38)

Un video recorre el mundo, a través de las redes sociales, con una velocidad tal que compite con la vertiginosa propagación del nuevo coronavirus. Se trata de una cuadrilla de porteadores de ataúdes ghaneses que desarrollan un ritual festivo durante los actos fúnebres, en medio de una algarabía con música y danzas para acompañar al ser querido a su última morada. Ghana, es el país del oeste africano que registra más casos activos de la pandemia, aunque es uno de los que tiene, en ese continente, la tasa más baja de fallecimientos en proporción a su población.

La muerte y el respectivo duelo que ella supone tienen características más dramáticas en otras latitudes del mundo. En toda Europa hay conmovedoras despedidas y solitarios sepelios. La República de San Marino, enclavada en el norte de Italia, ha visto morir a cuarenta de sus ciudadanos pero esa cifra representa el índice más alto de fallecidos sobre la base poblacional en todo el mundo.

Bélgica también lidera las estadísticas de fallecidos per cápita y su Primera Ministra sostiene que la transparencia les obliga a incluir los casos registrados tanto en hospitales como geriátricos y domicilios particulares. Un caso aparte resulta Chile, en Latinoamérica, que contabiliza la misma cantidad de casos activos, que de recuperados gracias a la incorporación de los fallecidos en la estadística debido a que “ya no son una fuente de contagio” según sorpresivamente admitió su Ministro de Salud.

Son unas doscientas mil personas en todo el mundo las que han fallecido a consecuencia directa de la COVID-19. A las políticas públicas se les juzga por sus resultados. Muchas acciones y planes están siendo evaluadas en pleno desarrollo de la pandemia. Una cuarta parte de los decesos han ocurrido sólo en Estados Unidos, que es la nación con mayor número de muertos, y la inmensa metrópolis de Nueva York ha debido recurrir a fosas comunes para enterrar a las víctimas cuyos cadáveres no son reclamados. En la amazonia brasileña ocurre otro tanto y el alcalde de Manaos describió la situación como de calamidad pública. La OMS no ha instruido la cremación como protocolo para la disposición de los cuerpos pero China y más recientemente en Perú la asumieron como práctica regular en los casos vinculados a la pandemia.

Muchas muertes habrían podido evitarse y el esfuerzo se centra ahora en aplanar la curva de contagios. Aunque en Venezuela el número de fallecidos ha alcanzado una decena de personas las funerarias han restringido el funcionamiento de las capillas. Rezos y plegarias en soledad parecen ser el signo distintivo del luto y el duelo en estos tiempos de pandemia y la gente, en la más estricta intimidad, llora la pérdida de sus seres queridos. Independientemente de la causas del fallecimientos la muerte ronda las calles.

¡Amanecerá y veremos.

LA HAMBRUNA DE LA PANDEMIA (37)

La Organización de Naciones Unidas alertó sobre el riesgo de otra pandemia motivada ahora por la crisis alimentaria en el mundo. David Beasley, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, pronosticó que “la pandemia amenaza con desencadenar hambrunas de proporciones bíblicas”. El alto funcionario de la ONU, quien por fortuna acaba de recuperarse precisamente del contagio de la COVID-19, señala que el organismo multilateral batalla para asistir a más de cien millones de personas en el mundo a lo que habrá que sumarle la gente que víctima del nuevo coronavirus también requerirá de ayuda lo cual es una catástrofe humanitaria.

Por hambre y desnutrición mueren al día en el mundo unas treinta mil personas, particularmente niños y ancianos. Esa cifra podría incrementase dramáticamente por las implicaciones económicas y sociales que la pandemia está teniendo. Cientos de miles de empresas y negocios debieron cerrar sus puertas y muchas de ellas no podrán reabrir, al menos en el corto plazo. Millones de personas han perdido sus puestos de trabajos y no logran asegurar el sustento diario en virtud que no pueden laborar debido a las restricciones impuestas sobre las actividades de diversa índole.

Aunque hay gobiernos que han desarrollado planes de contingencia centrados en subsidios y bonificaciones y programas de asistencia alimentaria, debido a la magnitud de la emergencia los recursos son finitos y no podrán mantenerse para todos por mucho tiempo. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional concuerdan en que la recesión retrotrae a la humanidad a la época de La Gran Depresión de hace casi cien años. El impacto de la crisis provoca estragos en la economía doméstica.

En Venezuela numerosas familias reciben bolsas o cajas de alimentos y también asignaciones monetarias pero la ayuda resulta insuficiente. Desde el inicio de la cuarentena los precios de los productos de la cesta básica han venido creciendo vertiginosamente. En lo que va del mes en curso la tasa de cambio oficial establecida por el Banco Central de Venezuela registró una variación de más del cien por ciento, y la divisa norteamericana, por ejemplo, paso de 80.945,72 Bsx$ a 171.575,51 Bsx$. Desde Miraflores alegan que todo es producto de las sanciones, la guerra económica y la especulación pero los sectores empresariales y comerciales sostienen que los aumentos responden con la dinámica inflacionaria estimulada por el desenfrenado gasto fiscal.

Lo cierto es que a los reclamos, protestas y manifestaciones por los cortes eléctricos, la escasez de agua, o la falta de gas y, más recientemente por el racionamiento de combustible, se añade ahora la angustia colectiva debido a la imposibilidad de adquirir los alimentos motivado por los inaccesibles precios y, de manera preocupante han comenzado a suscitarse actos vandálicos, disturbios y saqueos a establecimientos comerciales. Lamentablemente la catástrofe humanitaria a la que se refiere el jefe del Programa Mundial de Alimentos está tocando a la puerta1.

¡Amanecerá y veremos!

LA COVID-19 SE VISTE DE CISNE NEGRO (36)

En el libro “El futuro tiene su historia” del dirigente político exiliado Henrique Salas Römer se sugiere que el mundo está a la expectativa de un hecho o un incidente que provocará cambios en la humanidad. Su pronóstico, pensado hace unos años, ubica precisamente ese acontecimiento en el año 2019. Causalidad o casualidad a finales del año pasado surgió la enfermedad atribuida al nuevo coronavirus que ha devenido en una emergencia sanitaria global cuyas repercusiones en el ámbito económico, en el plano social y la esfera política están en pleno desarrollo.

El ex candidato presidencial venezolano llega a su premonitoria reflexión basado en la Teoría de las Generaciones del filósofo español José Ortega y Gasset que permite analizar ciclos históricos de la humanidad en intervalos de tiempo en que convergen diversos grupos etarios, y es así como comenta, oteando el futuro en una de las últimas páginas del libro: “Ha hecho su entrada 2019, y en esta estación bien sea éste mismo año o poco tiempo después un nuevo proceso histórico se iniciará”

Evaluando la incidencia de la pandemia en el contexto global bien podría recurrirse a la tesis del Cisne Negro promulgada por el analista libanés Nassim Nicholas Taleb que alude a un evento inesperado de gran magnitud, cuya incidencia tiene un impacto determinante en el curso de la historia. Hace una década el ensayista infirió que los hechos fortuitos o aleatorios intentan explicarse, en retrospectiva, no siempre con el tino y la precisión que corresponde. Hace unos años el autor alertó sobre la subestimación del problema que representa la resistencia bacteriana a los antibióticos o la aparición de nuevas cepas de virus y de cómo esa negligencia convierte a las epidemias en posibles cisnes negros.

Lo imprevisto, entonces, no es que surgiera una pandemia, sino el manejo de la emergencia sanitaria y de la crisis por parte de los gobiernos. Como en el cuento clásico, la irrupción del cisne negro en un lago apacible, junto al resto de las aves blancas, desata tormentosas situaciones que trastocan la cotidianidad. Así las cosas la eventualidad de una enfermedad que constituye una amenaza global ha sido abordada en publicaciones de ciencia ficción y hasta dramatizada en numerosas producciones cinematográficas. En nuestro país, el año pasado, fue prohibida la exhibición de la película “Infección”, una cinta de terror sobre un brote del virus de la rabia, del cineasta venezolano Flavio Pedota. Los cisnes negros generan incertidumbre y por lo visto las autoridades le temen a la ficción y también a la realidad.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena

 6 min


El poder político socialista-militarista, ignaro y desnudo ante la pandemia, con sevicia y vileza trata de hacer el control de daños debido a su incapacidad y cerro de mentiras, instrumentando junto a la morisqueta militarista una guerra psicológica para apabullar a los venezolanos en la cuarentena. Protagonismo inmoral, que intenta erosionar al civismo del ciudadano, que cívicamente soporta la cuarentena impuesta por el Estado Cuartel. Se vuelve a equivocar el régimen, ya que la ciudadanía ha descubierto su Protagonismo y Ventajismo como régimen asustado e incapaz, mediante la aplicación de una guerra psicológica vulgar, perversa, que atemoriza y tensiona al ciudadano, para que se olviden que como gobierno no fue capaz de dotar los hospitales, proveer las medicinas y todos los servicios sanitarios que requieren la ciudadanía y que no posee porque no hay gobierno… lo que sí hay es una mafia con muchos negocios.

El régimen aturdido, no obstante su guerra psicológica a diario, otea que la venezolanidad le reclama de manera silente, pero contundentemente, democracia. Democracia aún en la cuarentena inhumana y desesperante, en la que pareciera que este militarismo fracasado intenta acuartelar a toda la sociedad venezolana. El régimen aturdido no sabe de la ciencia, no entiende que ésta es un faro cierto para proteger a los enfermos, como igualmente lo es la Constitución para que se mantenga un sendero político, participativo y democrático. La cuarentena, el protagonismo y la guerra psicológica que mantiene el régimen pareciera un espacio de invernadero para hacer crece el temor y la lejanía de la democracia, pero se equivoca, el civismo y la sociedad venezolana no se tragan la propaganda de payasos, la violencia política y el abuso atrabiliario del régimen.

La sociedad venezolana, hoy en cuarentena, piensa en democracia y lo que la misma significa. Rechaza abiertamente el primitivismo a diario, insolente, que persigue y maltrata, que emplea las bocas de fuego para conseguir un sometimiento que jamás logrará. Ni siquiera el Estado Cuartel primitivo, ideologizada e instrumentado por un bestiario apartado del civismo, del sentido de la libertad. Esta fortaleza se enfrenta al bestiario que genera pánico, elude la propaganda y el control brutal de la nación militarizada y está en cuenta del fracaso del Estado Cuartel. Estado Cuartel como regresión política que riega amenaza, violencia y pánico, es decir: Protagonismo Obligado Marxista impuesto de un régimen mentiroso que se ha adueñado de los medios, y se imagina que desde esta manera impondrá al finalizar la cuarenta un régimen despreciado por crear hambre, dolor e indignación en el venezolano.

¡Continúan equivocados los operadores que aturden a los venezolanos! No son capaces de aceptar que los demócratas somos la mayoría y desde esa mayoría, ya se censura ese protagonismo ridículo que asquea a un régimen con mucha propaga nada, pero poca ciencia, mucha propaganda pero cero eficiencia, y mucha propaganda en la cual se ahogan por ineptos e incapaces. Con propaganda jamás se resolverán las necesidades de los venezolanos y, mucho menos con una guerra de mentiras a diario que muestra una guerra psicológica falaz y retrógrada. Equivocadamente, dejan en claro que libran una guerra de la mentira, es decir, muestran su codicia y su ambición de su régimen en representación de un Estado Cuartel que, aprovechando, la cuarentena cree que puede cercar al civismo cierto del venezolano que ha crecido y lo mostrará en el inmediato futuro.

El civismo de esta ciudadana en cuarentena crece como expresión de rechazo silente de una futura organización democrática sólida, distante de la propaganda, esa propaganda que a diario aturde y pretende desanimar la responsabilidad fundamental de los demócratas, cuya voluntad es crecer para reponer la democracia. El civismo consciente confronta el vulgar, mal líquido del régimen que en forma de propaganda perversa, intenta contener el gen democrático del 887% de venezolanos. Aún en cuarentena crecen responsabilidades silentes, se proyecta fortalecer su imaginario político y de acción social para reinstalar la democracia en una Venezuela llena de hambre y miseria exponencial por culpa del Estado Cuartel.

El civismo Silente pero Consciente gesta a su interior un ¡Cambio político democrático ya! Y con esa energía política bloquea la sarta de mentiras de los tres turnos diarios de payasos, que desde el espacio sagrado del hogar, la familia y el vecindario se diseña la participación política contendiente, que tendrá lugar después de la minoría de la hartera guerra psicológica por la tiranía. El civismo en su interior y, desde allí, añora la democracia como modo de vida. Esa pulsión funciona y funcionará como “radios bemba” desde el vecindario hasta convertirse en un Eco de Libertad y Decencia Cívica, que nadie podrá arrebatarle a una sociedad que tiene derecho a la libertad.

¡Funcionará el civismo ciudadano silente! Que con inteligencia criolla hace tiempo esta en cuenta de la maniobra grotesca del régimen como Estado Cuartel, que de manera vulgar ha pretendido acuartelar el sentimiento de libertad del venezolano, vía la guerra psicológica, propia de la maldad liquida, propia de violentos operadores ideológicos que le temen a la política. Los ciudadanos ciertos funcionaremos como ciudadanía, pensando en el retorno de la democracia política aun avasallados por la miseria exponencial, la persecución de las bocas de fuego que han servido para categorizar esta locura imperdonable, que como ciudadanía, ejerciendo civismo silente, lo convertiremos en una sociedad en democracia real

Director CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 21 de abril de 2020

 4 min


A la memoria de Emeterio Gómez,

Incansable polemista, de una honestidad intelectual a toda prueba.

La explotación de la riqueza petrolera en Venezuela tuvo un impacto prodigioso sobre el bienestar material de su población durante buena parte del siglo XX. De ser uno de los países más pobres y atrasados de América Latina se convirtió, luego de décadas de explotación del crudo de sus entrañas, en uno de los más avanzados en muchos aspectos.

De acuerdo con las series estadísticas recopiladas por el economista escocés, Angus Maddison, Venezuela inicia el siglo XX con un ingreso per cápita inferior al de Colombia, la mitad del de México, la tercera parte del de Chile y Uruguay, y cuatro veces inferior al de Argentina, el país más desarrollado de la región. Solo Perú y Brasil, entre los grandes, se encontraban con niveles de ingreso parecidos.

Para finales de la segunda guerra mundial el ingreso promedio de cada venezolano sobrepasaba al de la Argentina y el de los países europeos, salvo el Reino Unido y Suiza. Sólo fue durante la década de los 70 que Italia pudo superar el ingreso per cápita de Venezuela y España en la década siguiente. Esta holgura de recursos atrajo mucha inmigración del viejo continente, en particular de España, Italia y Portugal, y posteriormente, de países latinoamericanos. Fue una bendición para una economía en rápido crecimiento como la nuestra, pues aportó espíritu emprendedor, know-how y sentido práctico, expresados en numerosos negocios que generaron empleo y bienestar. Esta posición privilegiada subsistirá hasta finales de la década de los ’70.

Con financiamiento de origen petrolero, el estado venezolano construyó autopistas, puertos, aeropuertos y dotó al país de un sistema eléctrico nacional que era envidia de la región. Temprano, en los años cuarenta, pudo erradicar la malaria y pronto siguieron otras endemias que diezmaban al campo. Los gobiernos democráticos, sobre todo, se forzaron porque la salud y la educación pública tuviesen la más amplia cobertura y fuesen de calidad, llegando el Hospital Clínico Universitario de Caracas a ser referencia médica para la cuenca del Caribe en las décadas sesenta y setenta.

El analfabetismo fue vencido y el país formaba una población creciente de profesionales que constituyeron la columna vertebral de la modernidad: ingenieros, médicos, educadores, científicos de variadas disciplinas, abogados y muchos más. La educación pública hasta niveles universitarios, gratuita y de calidad, dio lugar a una gran movilidad social, cumpliéndose los sueños de muchas familias humildes de ver a sus hijos vestir toga y birrete.

En los años ‘50 y ’60, la moneda venezolana mostró ser una de las más sólidas del mundo, exhibiendo el país una inflación menor, en promedio, que la de los Estados Unidos. Sin desconocer que todavía subsistían lacras propias de un país en desarrollo, era notorio que en Venezuela había operado lo que en otras latitudes se hubiera denominado como “milagro” económico.

Esta historia de éxitos, como hoy sabemos, se truncó hacia finales de los años ’70. A pesar de intentos de variados gobiernos posteriores por revivir esta dinámica o, precisamente, debido en gran medida a estos esfuerzos, los venezolanos vieron esfumarse sus expectativas de mejora como perceptores de un ingreso que hasta hace poco había obrado cambios prodigiosos. Esta frustración tiene que ver con la naturaleza de las instituciones que se fueron forjando en el país al calor de la explotación petrolera y su imbricación con el comportamiento político, económico y social de las élites que comandaron el desarrollo nacional.

Las posibilidades que ofrecía el caudal de ingresos provenientes de la exportación de crudo fueron asentando prácticas populistas cada vez más acentuadas, alimentadas por la ilusión de poder acelerar las metas del desarrollo. Fue conformándose una cultura política fuertemente enraizada en el rentismo –el usufructo dispendioso por parte del estado de rentas internacionales captadas por la venta de crudo en mercados mundiales--, que alimentó el petropopulismo.

En retrospectiva, puede decirse que los venezolanos pudimos vivir un Cuento de Hadas de clase media durante varias décadas del siglo pasado, alimentado por servicios públicos que funcionaban, una infraestructura moderna, empleo y acceso a educación gratuita y de aceptable calidad hasta el nivel universitario, que permitieron una vigorosa movilidad social. Ingresar a la clase media y realizarse ahí en lo personal, con carro y apartamento propios, estabilidad, posibilidades de viaje y de graduarse --y/o que sus hijos lo hicieran--, se transformó en sueño compartido por muchos venezolanos.

A pesar de las verrugas que subsistían en el sistema y que seguían interponiéndose a que estas condiciones fuesen efectivas para todos, no pocos lograron que se les cumpliera.

Pero estas condiciones también abrieron la puerta, luego de los ’70, para transformar ese sueño en congoja. Las expectativas creadas en torno al contrato social rentista se convirtieron en bumerang, activando resentimientos, frustraciones y odios incubados, una vez el deterioro de las condiciones económicas hizo imposible satisfacerlas.

Pulsando estos resortes se encumbró a finales de siglo un liderazgo populista narcisista, extremadamente irresponsable, que enfatizó la culpabilidad de quienes habían fracasado como fórmula para su triunfo político, en vez de convocar al pueblo en procura de respuestas serias a los nuevos desafíos.

El nuevo Cuenta de Hadas pregonado, bolivariano y patriotero, resultó aún más ajeno a las posibilidades del país que el anterior y degeneró rápidamente en pesadilla. Retrotrajo a Venezuela a las peores experiencias de su pasado, instaurando un militarismo corrupto que ha destruido a la nación.

El nivel de criminalidad puesta de manifiesto por una nueva oligarquía que, desde el poder, ha erigido esta abominación como fundamento de su beneficio personal, no puede excusarse a cuenta de que las raíces de este populismo “revolucionario” malsano encontraron tierra fértil en las deficiencias de la democracia bipartidista.

Quienes abonaron ese terreno y lo regaron para que brotara tan venenosa hierba se propusieron deliberadamente acabar con el régimen de libertades que había caracterizado, con sus aciertos y defectos, la vida de los venezolanos durante tantos años.

Venezuela habrá de despertar, más temprano que tarde, de la pesadilla militarista. Pero ya no será para dejarse llevar por un nuevo Cuento de Hadas, sino para encarar la dura realidad de un país destruido.

Ya no será factible, y mucho menos aconsejable, poner todos sus huevos en una única cesta petrolera para asegurar el bienestar de su población. Esto significa desarrollar una economía competitiva, más allá del petróleo, capaz de generar empleo cada vez mejor remunerado, y de sostener una gestión pública comprometida con la superación de la abismal depresión en que nos sumieron las mafias que aun expolian a la nación.

Si bien debemos aprovechar la renta petrolera que resulte de la recuperación de esta industria para encarar esos retos, la ventana de oportunidades que ello representa se nos ha ido cerrando por el compromiso mundial de ir acabando con su dependencia de combustibles fósiles.

La nueva Venezuela habrá de desenvolverse en un marco institucional radicalmente distinto al que dio credibilidad al Cuento de Hadas de clase media y, por supuesto, al de la pesadilla bolivariana.

No hay otra forma de lograrlo que, promoviendo una ciudadanía protagónica, consciente de sus derechos, pero también de sus deberes, que desactive los resortes del nacionalismo patriotero, del militarismo y de los mitos comunistas con base en los cuales logró un caudillo decimonónico enseñorearse del país en pleno siglo XXI, alardeando ser hijo de Bolívar.

La nueva institucionalidad tendrá que armarse construyendo ciudadanía –un reto crucial en lo que respecta a la cultura política del venezolano-- y adecuando el marco normativo para garantizar un mayor equilibrio de poderes, con amplios resguardos en cuanto a la observación de los derechos humanos.

El legado de Emeterio Gómez vivirá en la fructificación de esa nueva Venezuela.

Economista, Profesor UCV

 6 min


I.- Participación Ciudadana en la visión iberoamericana.

Por más de 25 años las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estados y de Gobierno han servido de espacio para que los gobiernos que han participado en esos encuentros periódicos reafirmen su respectivo compromiso de facilitar la participación de sus ciudadanos en la gestión pública respectiva.

Según la Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública, aprobada en la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Portugal en el 2009, por gestión pública debe entenderse todo aquello que realiza directamente el Estado o que ésta realiza de manera compartida con las organizaciones sociales o el sector privado, o la que es gestionada directamente por éstos.

Ese documento iberoamericano presenta la participación ciudadana en la gestión pública como un proceso de construcción social de las políticas públicas que, conforme al interés general de la sociedad democrática, canaliza, da respuestas o amplía los derechos económicos, sociales, culturales, políticos y civiles de las personas, y los derechos de las organizaciones o grupos en que se integran, así como los de las comunidades y pueblos indígenas.

Además, reconoce que la participación ciudadana en la gestión pública es:

-Un derecho del ciudadano exigible a los poderes públicos.

-Una responsabilidad cívica, que demanda del ciudadano Iberoamericano el compromiso por:

a. Conocer y hacer un uso adecuado de los mecanismos de participación.

b. Informarse sobre los aspectos de interés público, así como sobre las competencias asignadas a la entidad pública a la cual se dirija.

c. Escuchar las razones presentadas por los representantes de la Administración Pública y, en los casos de ser necesaria la contra argumentación, hacerlo de acuerdo a razones que obedezcan a la mayor objetividad posible y mediante una actitud de diálogo.

d. Respetar y propiciar decisiones públicas que prioricen el interés general de la sociedad.

e. Intervenir en los procesos de evaluación de la participación ciudadana, así como de sus actuaciones, de manera que permita aprendizajes para su mejora.

Para la comunidad política iberoamericana el ciudadano está llamado a contribuir, de manera individual o colectiva, con el bien común y los intereses generales de la sociedad y en consecuencia, toda política de participación ciudadana en la gestión pública tiene que estar inspirada en el principio de corresponsabilidad.

-Una obligación del Estado que a través de sus poderes públicos debe propiciar:

a. El acceso a información de interés general, su difusión activa y la posibilidad de consulta a través de medios físicos, audiovisuales y electrónicos.

b. La difusión pública de los canales de comunicación abierta y permanente con cada área de la Administración.

c. La invitación pública a la ciudadanía a vincularse con la Administración sin otro requisito que su condición de ciudadano y ciudadana.

d. La respuesta en tiempo y forma adecuada a toda consulta, solicitud o propuesta presentada.

e. La provisión de mecanismos participativos especiales para incluir a todo ciudadano y ciudadana que por su lengua, condición social y cultural, discapacidad, ubicación geográfica u otras causas tenga dificultades para comunicarse con la Administración, o limitaciones para acceder a los mecanismos de participación ordinarios.

f. Instrumentar mecanismos de colaboración adecuados para que los pueblos indígenas, las comunidades o colectivos de ciudadanos, se estructuren y definan sus propias fórmulas de representación interna a fin de hacer viable el diálogo con las Administraciones Públicas.

g. La gestión transparente de intereses a instancias de colectivos ciudadanos para manifestar reclamos, propuestas o consultas en el marco de las políticas y normas vigentes.

En el marco de todo lo expuesto, y principalmente en tiempos de pandemia, cuando la cuarentena obliga a los ciudadanos a permanecer en casa y se exige una política de distanciamiento social, resulta interesantes preguntarse:

¿Cómo la tecnología y la participación se hacen aliadas para que la responsabilidad cívica del ciudadano pueda concretarse en hechos concretos y así contribuir con el desafío de frenar el COVID-19 asumiendo los obstáculos excepcionales que existen?

III.- La participación ciudadana promovida por gobiernos locales españoles en tiempo de pandemia.

La Constitución española, coherente con la visión de la comunidad iberoamericana reconoce la participación del ciudadano en los asuntos públicos como un derecho y como una obligación del Estado, que a través de los poderes públicos debe promover la igualdad y libertad para que todo ciudadano, de manera individual o colectiva pueda ejercer de manera efectiva el derecho a participar, que luego de más desarrollado en otras normas jurídica a través de leyes autonómicas, por ejemplo.

En los siguientes párrafos se valorará cómo los Ayuntamientos de Alcobendas, Barcelona, Madrid, Parla, San Sebastián de los Reyes, Valencia y Zaragoza abordan la participación del vecino en tiempos de pandemia a través de sus respectivos portales web.

En términos generales, la colaboración de cada vecino con ideas, propuestas o incluso con información concreta, así como también a través de la donación de recursos económicos para enfrentar la crisis sanitaria, son acciones concretas que los Ayuntamientos señalados previamente han promovido a través de sus plataformas web para incluir al ciudadano como actor efectivo en la tarea de contribuir con la comunidad y su bienestar en tiempos difíciles.

De los 7 portales web revisados, hay 4 Ayuntamientos que han desarrollado iniciativas concretas y puntuales que les permite canalizar el deseo de sus vecinos de colaborar con la comunidad a través de distintas modalidades de participación.

En Barcelona, a través del portal web BARCELONA DESDE CASA, el Ayuntamiento con un recurso denominado ¿Cómo puedo colaborar?, canaliza la expectativa del vecino interesado a través de algunas iniciativas entre las cuales se destacan las siguientes: Programa “Barcelona Recorda”: que invita a los vecinos a expresar sus sentimientos, emociones y vivencias, así como también las condolencias de manera virtual y registrar aquellas historias de apoyos colectivos en el marco de la crisis sanitaria. Esta oportunidad cuenta con su propio portal web cuya denominación es el mismo nombre del programa.

-Programa iniciativas desde casa, a través de una plataforma denominada Decidim, los vecinos pueden presentar una iniciativa o bien consultar aquellas que ya están registradas orientadas al apoyo mutuo y cuidados, información que incluso puede revisar por cada distrito.

-Programa Estimat Diari, otra plataforma web, que invita a los niños a enviar un dibujo, video y a preguntar inquietudes a la Alcaldesa utilizando a tal fin el whatsapp y quien en un programa semanal de 30 minutos procederá a responderles vía canal youtube.

-Programa para donar material sanitario y participa en el llamamiento a las empresas para que ofrezcan soluciones

-Implícate en las redes de apoyo comunitario de la ciudad

Por su parte el vecino de Zaragoza, a través del portal denominado CORONAVIRUS (COVID-19) puede identificar con facilidad las opciones que ha diseñado el municipio para facilitar su participación; ese recurso está identificado en el portal web como ZGZayuda, que a su vez es una APP gratuita y tiene su propia plataforma web.

Esas opciones que canalizan el deseo del vecino de Zaragoza de participar solidariamente con la comunidad son presentadas de la siguiente forma:

Llevando lo que necesites a tu casa.

Puedo ayudar con su mascota.

Llamando por teléfono a aquel que necesite compañía.

Ofreciendo mis servicios de forma remota.

Llevando la compra a casa.

Así mismo, otra modalidad de participar los ciudadanos y también las empresas es a través de las donaciones, las cuales son canalizadas a través del programa Vamos ZARAGOZA el cual es promovido en conjunto con la Fundación Ibercaja e Ibercaja Banco.

Por su parte, en Madrid el vecino en la sección A UN CLIC, podrá identificar los programas que se han diseñado para canalizar la participación del ciudadano, y que puede revisar específicamente a través del recurso denominado iniciativas y proyectos municipales, ubicado en el ícono de Información y Medidas especiales por el COVID-19 en la página principal.

Esos programas son los siguientes:

Conectados. Encuentros semanales con expertos municipales para compartir experiencias y responder inquietudes.

Propuestas para ayudar a Madrid, que denominan Madrid Sale al Balcón, y que permite a los vecinos presentar propuestas, iniciativas o ideas para enfrentar el COVID-19. Juntos paramos este virus. Ideas solidarias frente al COVID-19 es como se presenta el espacio online de Decide Madrid que se ha puesto a disposición de los vecinos en tiempo de pandemia.

Compartimos el Barrio, programa a través del cual el repartidor, el comerciante, la asociación de vecinos que presta apoyo o quien preste un servicio esencial puede hacerse visible y cooperar con quien lo necesite en un momento determinado.

Además, el vecino también podrá donar recursos financieros o materiales para apoyar a los afectados del COVID-19.

En Alcobendas, el recurso COVID-19 ALCOBENDAS SOLIDARIDA, que se ubica en la página principal del portal web de gobierno local, ofrece la oportunidad de colaborar como voluntario o presentando una iniciativa, en cada caso hay un formato online que debe ser completado.

La plataforma presenta también a los vecinos varios links en alianza con otras plataformas web, que permiten colaborar localmente con iniciativas nacionales e internacionales. como por ejemplo en el caso de un programa de voluntariado para conectar a los enfermos con sus familiares.

En el caso del Ayuntamiento de Parla invita a los vecinos a participar en distintas iniciativas a través del recurso En parla nos quedamos en casa, entre las cuales se destacan:

Es hora del cuento, programa a través del cual se invita a enviar videos con un cuento para compartir con los niños, los cuales serán publicados a través de Youtube.

El banco de imágenes, programa que invita a subir a Facebook o Instagram imágenes o dibujos con un hastag #EnParlaNosQuedamosEnCasa

#DiaDeLaPoesia, invita a subir a través del Twiiter micro poemas, poemas, son varios Hastag entre ellos el previamente señalado, #PoesíaEnParla y #ParlaEsCultura

Precisamente el recurso denominado Parla nos quedamos en casa se presenta como un espacio para las iniciativas municipales y de tejido asociativo.

En Valencia, la plataforma web COVID19 VALÈNCIA, utiliza el slogan Ayuda a ayudar, por ti, por todos y todas, y se presenta como una herramienta de comunicación ciudadana para la optimización de las acciones frente a la crisis de la COVID-19.

En este caso, a diferencia de los anteriores, el vecino sólo tiene una oferta para colaborar, que consiste en aportar información en un formulario online que le permite contribuir con las autoridades a complementar el diagnóstico del entorno para enfrentar con mayor efectividad el COVID-19.

Ese formulario hace preguntas como la siguiente:

¿Sales de casa?

Desde que salió el Decreto de Estado de Alarma ¿cuántas personas distintas te han visitado en tú domicilio?

Durante el confinamiento ¿te comunicas periódicamente con tus famliares, amigos y/o vecindad?

Aun cuando en el portal web del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes no hay una oferta que a través de esa plataforma pueda canalizar los deseos de los vecinos, pero las notas de prensa del propio Ayuntamiento dan cuenta de distintas actividades que realizan ONG y concejalías que canalizan tal participación.

III.- El papel activo del ciudadano en tiempos de pandemia.

Resulta importante destacar que en las estrategias locales en respuesta al COVID-19 se ha podido apreciar el reconocimiento del ciudadano como potencial colaborador en el diseño de acciones orientadas al acompañamiento y apoyo de la comunidad, por supuesto, condicionado a la disposición y voluntariedad de cada individuo.

Así mismo, los Ayuntamientos han logrado diseñar una oferta de propuestas diversas que a través de la tecnología permiten preservar los lazos institucionales entre el vecino y la administración local, a través de las cuales también se procura que haya una ventana, así sea virtual, para la interacción entre los propios vecinos a través de espacios para compartir experiencias, ideas, temores, anécdotas, etc…y para ejercitarse, aprender y cultivar las artes durante la cuarentena.

El ciudadano en tiempos de pandemia ha dejado de ser un mero receptor de información para convertirse en un usuario que encuentra en la plataforma web del gobierno local una Administración que procura ser cercana y próxima al vecino a través de distintas herramientas en el marco de una crisis sanitaria compleja e inédita.

En tiempos de pandemia la participación se ha presentado con otro rostro, el de la solidaridad activa y el acompañamiento, no se trata de diseñar políticas porque precisamente las autoridades locales y los propios vecinos, nos enfrentamos a circunstancias sobrevenidas, inesperadas, desconocidas.

La gestión pública local hace uso de la participación ciudadana como herramienta permanente y continua, que aún en tiempos de emergencia se activa para garantizar el derecho a participar de cada ciudadano en los términos extraordinarios que sean viables según las circunstancias.

¿Cómo han respondido los ciudadanos y las organizaciones sociales a la invitación institucional de participar y colaborar con la comunidad en tiempos de pandemia?, ¿ha sido suficiente el uso de las redes para divulgar la invitación?; ¿qué tan efectiva ha sido la política impulsada por cada Ayuntamiento para promover una participación ciudadana en condiciones excepcionales?

No cabe duda, que los Ayuntamientos tienen la gran oportunidad de evaluar la respuesta tecnológica y de contenido que han diseñado en su estrategia particular para enfrentar el COVID-19 a los fines de identificar las lecciones aprendidas, pues de esa forma, podrá valorar objetivamente si realmente la tecnología ha servido como aliada o simplemente ha sido una herramienta más de la estrategia para manejar la crisis provocada por el COVID-19.

El papel de la tecnología y la respuesta del ciudadano en estos momentos aportará elementos importantes para valorar cuál será el papel de la participación y la tecnología en la etapa que el gobierno español ha denominado como el de la reconstrucción de España, en la cual, tanto el ciudadano como las autoridades legítimas también tendrán algo que decir.

21 de abril 2020.

@carome31

__________________________________

Fuentes:

CLAD. Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública. 2009

Portales web de Ayuntamientos de Alcobendas, Barcelona, Parla, Madrid, San Sebastián de los Reyes, Valencia y Zaragoza. Los portales han sido revisados los portales durante el 10 al 20 de abril de 2020.

https://estado-ley-democracia.blogspot.com/2020/04/covid-19-participacio...

 11 min