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Opinión

"1793". Libro no apto para personas que aman la tranquilidad espiritual y el dulce estar. Pero si usted quiere saber más acerca de esa cosa rara a la que llamamos condición humana - es decir, seres capaces de alcanzar la sublimidad de los ángeles pero a la vez una malignidad que avergonzaría al más satánico- debe leerlo inmediatamente.

De partida un bombón: un bulto en el agua que no es un bulto sino un cadáver mutilado, un ser a quien han sido arrancadas las extremidades, los ojos y las orejas antes de morir. Lo encontró semiflotando en inmundas aguas el guardia borracho Mickel Cardell quien llevó su descubrimiento a la casa Indebetousica (cuartel de policía) cuyo jefe encomendará las investigaciones a un abogado más cerca de la muerte que de la vida: el flaco, pálido y tuberculoso juez Cecil Winge.

La insólita amistad sellada entre Winge y Cardell -pareja octavonónica equivalente a la de Scherlock y Watson del siglo XX- comienza en la morgue cuando ambos coinciden en la contemplación del cadáver al que bautizan provisoriamente con el nombre de Karl Johan. Desde ese momento inician una larga búsqueda (casi 500 páginas) en busca del asesino, detalle formal que ha servido para incluir la mega primera novela de -anoten el nombre, cuesta aprenderlo – Niklas Natt och Dag a quien de ahora en adelante, para abreviar llamaremos NNoD. Búsqueda que inducirá a los supuestos entendidos a incluir "1793" en el género de la “novela negra”, lo que solo es parte ínfima de la verdad.

El tenebroso crimen y su descubrimiento cumple otros fines para NNoD. El más notorio, y así lo indica el título, mostrar una Suecia cuyas clases dirigentes comienzan a reaccionar con terror sueco al terror francés (no es juego de palabras). En enero de "1793" fue decapitado Louis XVl. En octubre lo seguiría María Antonieta. Los derechos humanos franceses nacieron empapados de sangre parricida, regicida y homicida. La monarquía del nuevo rey Gustavo lV, heredero del asesinado Gustavo lll en ese baile de máscaras que inmortalizaría la opera de Verdi, muestra signos de histeria. El antiguo régimen tiembla sin que aparezca la posibilidad de un nuevo régimen. Todas las personas cultas, racionales, lógicas, son sospechosas de abrazar el credo republicano. Es la hora de la represión, de los agentes secretos, de las torturas más infames. Chivatos, soplones, delatores, anidan por doquier y como suele suceder, son reclutados en los más bajos estratos, sobre todo en esas turbias tabernas que frecuenta Cardell, quien con su brazo de madera – un recuerdo de la idiota guerra que Suecia declaró a Rusia (1788-1790)– asesta golpes letales a los más renombrados matones. Todo eso nos indica que el carácter policial de la novela está muy por debajo de su carácter político, y a la vez, mucho más abajo de su carácter social. No es novela negra, es más bien roja: roja como la sangre.

Gracias a la prosa sencilla pero imaginativa de NNoD, nos enteramos de la horrorosa miseria que asola las capitales europeas. Estocolmo es solo una representante. Callejones oscuros, acumulaciones de basura, gente que hace sus necesidades en las calles, mierda por doquier, infecciones sin curación, gangrenas, infaltables pestes. Todo eso contrastando con una nobleza degenerada, cuyos vástagos sodomizan a la servidumbre, orinan en las bocas abiertas de sus víctimas, golpean, matan, pisotean. Los relatos del Marques de Sade, al lado de la Suecia de "1793", parecen una obra angelical.

Naturalmente, bajo esas condiciones, la profesión femenina hegemónica es el más desenfrenado puterío. Y existe en su más variada flora. Desde cortesanas superpintadas, pasando por el camuflaje de las vendedoras de frutas, hasta llegar a hembras escuálidas, obligadas a trabajar en los lugares más repugnantes que es posible imaginar. En las palabras de Cardell: “Aquí las niñas no han aprendido a andar cuando ya se están abriendo de piernas”.

La corrosión de los cuerpos no tarda en manifestarse en la corrupción de los hábitos. Por un momento parece que Estocolmo confirma aquella tesis de Aristóteles que dice: “Sin leyes que rijan su conducta, el ser humano es la más abyecta de las especies”. El problema es que leyes había, pero quienes debían hacerlas cumplir eran precisamente los seres más corruptos de la ciudad. Las leyes buenas no bastan si quienes deben hacerlas cumplir son gente mala, pequeño detalle que olvidó Aristóteles. Tampoco había moral, o algo parecido. Sus encargados religiosos parecían ser enviados del mal sobre la tierra.

Y sin embargo, aunque parezca imposible, NNoD cree en el ser humano. Nos muestra que, aún bajo esas abominables condiciones, como si fueran rosas nacidas del barro, hay seres rectos. El rudo y borracho Cardelll por ejemplo, mantiene una bondad natural que nadie sabe de donde le viene. Y el magistrado Winge (¡qué bien logrado personaje!) ha aprendido del siglo sus luces y no del terror jacobino desatado en nombre de la revolución. Un maestro del pensamiento, un abogado de la razón, un amante de la lógica y un servidor tenaz de la justicia. Un hombre capaz de abandonar a la mujer que ama para no hacerla sufrir con la muerte que lo cerca. Alguien con la capacidad intelectual para entender un monstruo humano criado por otro monstruo. Winge vive su vida como permanente agonía y, ni aún al borde de la muerte, desmaya.

Hay también mártires: el joven aprendiz de cirujano Kristofer Blix obligado a convertirse en asesino no pudo soportar su vida. Pero sobre todo, la niña Sanna Spina, simbolizada en la novela como la representante de una vida que termina imponiéndose sobre la muerte.

Uno lee la gran y grande novela (¡es solo el primer tomo!: ya ha aparecido el segundo: "1794") y no puedo sino pensar en la Suecia de hoy, ejemplo de sociedad justa, mantenedora de un estado de bienestar, en sus ciudades tan limpias y en sus tranquilos y silenciosos ciudadanos. Entonces uno se reconcilia con el mundo, cree en el desarrollo y en el progreso, e imagina que ese infierno del año "1793" ha quedado atrás. Todo muy bien, hasta que enciendo el noticiario en la tele.

Miles, cientos de miles de sirios huyen de una región incendiada por Putin y Erdogan. Veo los campos de concentración de los emigrantes. A pleno día por supuesto. Pero ¿cómo son esas noches ahí, donde no hay alcantarillas ni agua potable? ¿Cuántos tratantes de blancas se aproximan con sus camiones a contratar “carne fresca” destinada a satisfacer los instintos más perversos de los consumidores europeos? Los más jóvenes, mano de obra barata, podrán quizás saltar los cercos. Los mayores, las mujeres cargadas de hijos, no.

Hubo un tiempo en que esa gente tuvo hogares, modestas casas, tal vez gallinas, un par de vacas, algo que comer. Hoy vagan en interminables caravanas como sonámbulos en medio de implacables bombardeos. Son los deshechos de las guerras, los “daños colaterales”, los que nadie quiere en sus ciudades, los miserables, los pobres de la tierra, los abandonados, los parias de este mundo. Escucho hablar a un sirio flaco como un faquir: “los guardias turcos nos robaron casi todas las cosas que teníamos”. Luego agregó: “y las que nos quedaban, nos las robaron los guardias griegos”. Por mientras, VOX y otras monstruosidades políticas llaman a defender a Europa de “las nuevas invasiones bárbaras”. Termina el noticiero como comenzó: con el coronavirus. Vuelvo entonces a abrir el libro. "1793". Pienso entonces que después de "1793" ha habido muchos "1793". Quizás "1793" fue un año como cualquier otro en la historia humana. Tal vez 2020 es otro "1793": ¡annus horribilis!.

Niklas Natt och Dag es un hombre que no se parece demasiado a su novela. Bien parecido, de elegantes ademanes (proviene de una familia aristocrática) Es, además, un excelente músico y cantante. Su "1793" ha llegado a ser un éxito de primera línea en los países escandinavos, en Inglaterra, en Alemania y España. Con esa sola novela ya ocupa un lugar privilegiado en el llamado “boom” literario escandinavo (más bien noruego-sueco) donde figuran nombres de la talla de Henning Mankel, Stieg Larsson, Camilla Läckberg, John Ajvide Lindqvist, Jo Nesbo, Karl Ove Knausgard, y varios más. En esa elite faltaba sin embargo alguien que representara a la novela histórica. Ahora lo tenemos: Niklas Natt och Dag. Solo con “1793” es dueño indiscutible de ese espacio. Un verdadero fenómeno.

Marzo 05, 2020

Polis

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Pedro Benítez

En marzo de 2013 se anunciaba el fallecimiento oficial de Hugo Chávez; por entonces muchos dentro y fuera de Venezuela pensaban que un chavismo sin Chávez no era posible. Muerto el autor se acababa el proyecto. Han pasado siete años y contra todo pronóstico su sucesor y heredero, escogido en algún momento de 2012 en La Habana, ha sobrevivido en el poder.

Eso pese a la peor gestión que recuerde Latinoamérica. El caso de Nicolás Maduro como gobernante sólo guarda algún parecido con el paso de la familia Duvalier por Haití, aunque no las proporciones.

Bajo Maduro el principal exportador de petróleo del continente americano se ha hundido en la miseria. La economía es un tercio de lo que era en 2012, más de cinco millones de venezolanos han emigrado, el 60% de la población cayó en pobreza extrema (hambre) y casi el 90% está por debajo de la línea de pobreza general. Venezuela es el único miembro de la OPEP donde se ha desatado una hiperinflación, algo que los economistas nunca creyeron posible. El salario mínimo es hoy menos de 6 dólares diarios.

Ciertamente Maduro heredó junto con el poder una súper bomba de tiempo en términos macroeconómicos. El régimen chavista incurrió durante 2011 y 2012 en déficits fiscales de 18 puntos del PIB y en un endeudamiento externo masivo para crear la sensación de bonanza consumista que le asegurara la reelección a un hombre que se sabía no podría culminar su mandato presidencial. En su megalomanía Chávez se quería ir invicto al otro mundo.

Todo el petro-Estado venezolano se movió en la campaña electoral de 2012 contra el candidato de la unidad opositora Henrique Capriles. Fue el mayor ejercicio de populismo jamás realizado en la región del mundo caracterizada precisamente por su populismo.

Ya entonces la cotización de 100 dólares del barril de petróleo venezolano en el mercado mundial no alcanzaba para cubrir los subsidios masivos de alimentos, gasolina y servicios públicos, así como la entrega sin compensación ni esfuerzo personal de apartamentos, autos, artículos de línea blanca, dólares baratos, etc.

De hecho, según los datos que por esos días se podían consultar en las páginas web del Banco Central (BCV) y del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) todos los indicadores económicos y sociales se empezaron a deteriorar rápidamente desde octubre de 2012, mes de la reelección de Chávez.

En febrero de 2013 Maduro autorizó como presidente encargado su primera devaluación del bolívar. Evidentemente se le venía una crisis colosal. De pasó los precios mundiales del petróleo se desplomaron entre 2015 y 2017. Pero nada de eso puede explicar el nivel de destrucción que ha padecido Venezuela bajó su poder.

Y sin embargo, pese a todo lo anterior, Maduro lleva la mitad del tiempo que su antecesor en el despacho presidencial del Palacio de Miraflores. Por mucho menos de lo que ha ocurrido en este espacio de tiempo cualquier otro gobierno venezolano, no digamos ya de América Latina, hace rato hubiera caído.

No obstante, Maduro sigue allí. ¿Cómo se explica eso?

La respuesta probablemente sea la más sencilla: a Maduro se le ha subestimado. Se le subestimó de la misma manera que se subestimó a Chávez en 1998 con el argumento de que era un “militar bruto” que no duraría mucho en la Presidencia. Un error clásico en la política que se repite una y otra vez.

De Maduro en 2013 se hizo un juicio similar según el cual era un autobusero sin mayores luces que no duraría mucho en el poder; caería cuando se demostrara con alguna partida de nacimiento que había nacido en Cúcuta.

Con este tipo de afirmaciones se pretendía pasar por alto (por simple ignorancia o necedad) la magnitud de las fuerzas que estaban detrás del régimen chavista.

Pero además, en estos años Maduro ha puesto de manifiesto una serie de características personales que no se le conocían:

Determinación.

Insensibilidad.

Crueldad.

Tres condiciones necesarias en todo aspirante al ejercicio del poder despótico. En cualquier otra época de la historia hubiera sido el tirano perfecto.

No se le recordará como un administrador eficaz o por su visión de Estado, pero ha hecho lo que tenía que hacer para aferrarse al poder.

Ha engañado y simulado cuando tenía que hacerlo.

Ha maniobrado entre las distintas facciones civiles y militares dentro del régimen.

Ha repartido negocios.

Ha repartido espacios de poder.

Ha repartido las respectivas cuotas de represión contra sus adversarios fuera del chavismo.

Ha reprimido a factores puertas adentro del chavismo.

Ha reprimido a chavistas civiles y en particular a militares.

No ha bajado la guardia.

Su régimen es un fracaso absoluto, con esa sola excepción: sigue en el poder.

También ha tenido suerte y la suerte es fundamental en política.

Pero esa subestimación no sólo ha sido desde el campo del antichavismo. En la misma también se ha incurrido dentro del propio régimen. Rafael Ramírez, Miguel Rodríguez Torres y Diosdado Cabello también pensaron que Maduro no podría durar en Miraflores mucho tiempo. Que caería por su propio peso y entonces ellos a su vez heredarían el mando. También se equivocaron.

Esta ha consistido en que en varias ocasiones desde la oposición se la han emitido actas de defunción política por adelantado. Con lo cual los aspirantes a desplazarlo han gastado un tiempo y una energía preciosos en anularse mutuamente justo en los momentos en los cuales él ha estado más débil: 2013, 2016 y 2019. En cada ocasión Maduro aprovechó el tiempo para tomar un segundo aire luego de lo que lucía como un nocaut técnico.

Así por ejemplo, en la elección presidencial de abril de 2013 apenas superó por unos pocos miles de votos (si es que realmente ganó) al candidato de la unidad opositora Henrique Capriles, quien alcanzó una inesperada votación a los pocos meses de la amplia relección del comandante-presidente. Ese resultado tomó por sorpresa a los jerarcas del régimen. En el chavismo de base cundía el desaliento por lo que se apreciaba como la debacle de la “revolución”. Entre los jefes militares, las dudas (en julio de ese año Maduro reemplazó al almirante Diego Molero del Ministerio de la Defensa por ese motivo). Abundaban los reproches por la corrupción y por lo que se decía era la falta de liderazgo de Maduro. No calzaba los zapatos de su antecesor.

Pero la oposición no tenía una estrategia para rematarlo y este se escapó de su primer gran brete.

En 2016, luego de la abrumadora victoria opositora en las elecciones parlamentarias que igualmente tomó al chavismo por sorpresa, también se dio a Maduro por liquidado. Pero en esa ocasión lo salvó la campana porque el liderazgo opositor nuevamente carecía de un plan para desalojarlo de la oficina presidencial.

A inicios de 2019 se repitió la historia pero desde la Casa Blanca y el Palacio de Nariño. Maduro estaba caído. El descontento militar lo iba a sacar esta vez. Nuevo error fundamentado en la subestimación. Las amenazas de gente como Marco Rubio o John Bolton sólo contribuyeron a que el alto mando militar se cohesionara en torno a Maduro. Después de todo, un sector importante de oficiales del Ejército venezolano no quiere a Maduro pero se sigue identificando con el mensaje nacionalista de Chávez.

Ramírez aún no termina de asimilar que una persona con el nivel intelectual de Maduro le haya ganado la partida a él que se cree la reencarnación del padre de la OPEP, de Juan Pablo Pérez Alfonzo. Además, si alguien les podía garantizar el suministro de petróleo a los cubanos era él. Este sigue siendo uno de los argumentos en su plan conspirativo.

Ahora escondido en el exilio al menos le va mejor que al general Miguel Rodríguez Torres, quien después de haber sido el jefe de inteligencia de confianza de Chávez y del propio Maduro, y con todo y ser uno de los miembros más destacados de la logia militar del 4 de febrero, Maduro lo dejó correr hasta apresarlo justo en el momento para anular su influencia en la Fuerza Armada (FAN).

Por su parte aún sobrevive Diosdado Cabello, el enemigo al acecho. Si nos atenemos al anterior relato, Maduro está esperando el momento indicado para proceder contra él de la manera implacable que le caracteriza. En una dictadura hay una cabeza, no dos.

La única diferencia fundamental entre el Maduro de 2013 y el de este 2020 es que ya se le puede conocer. Claro, si es que alguien está dispuesto a aprender algo de los viejos errores.

Viernes 06 de marzo de 2020

AlNavio

https://alnavio.com/noticia/20543/actualidad/crueldad-represion-negocios...

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Jesús Elorza G.

Gente del Deporte, atendiendo el llamado del Presidente Guaidó a todos los sectores de la sociedad, para que presenten sus propuestas para el Pliego Nacional de Conflicto, elaboró con la participación de atletas, entrenadores, dirigentes, docentes, periodistas, medicos, recreadores y obreros un manifiesto sobre la crisis del deporte venezolano. En el mismo, se destacan los siguientes elementos:​

-El perfil autoritario, autocrático e intervencionista del régimen chavista en materia deportiva, comienza a mostrarse con la firma del Convenio con Cuba que implico la traída al país de más de 10.000 entrenadores deportivos para apoyar “voluntariamente” el programa Barrio Adentro Deportivo y la consolidación de los Consejos Comunales como uno de los brazos milicianos de la "revolución". ​

-A partir de ese momento, se desarrolla una intolerancia ideológica del régimen en el sector deportivo, que se manifiesta con la persecución, atropello e intervención de la Federaciones Deportivas con el propósito de obligarlas a modificar el Art. 26 de los Estatutos del Comité Olímpico para permitir que un funcionario de gobierno fuese candidato a los cargos de elección en el Comité Ejecutivo del organismo. Hecho este que al poco tiempo hizo posible el asalto al Comité Olímpico y a las Federaciones Deportivas. ​

-Ya con el control del Comité Olímpico y de las Federaciones Deportivas, se procede a desmantelar el proceso de descentralización iniciado con la elección de gobernadores y alcaldes en 1989, con el despojo de las instalaciones deportivas a los gobiernos de oposición regionales Zulia y Táchira, pasando la administración de las mismas al Instituto Nacional de Deporte. El siguiente zarpazo totalitario fue el de la suspensión de los Juegos Nacionales en aquellas entidades gobernadas por sectores de la oposición. ​

-En relación con el deporte universitario, se puso en práctica una política orientada a ir minando la autonomía del sector en lo concerniente a la organización y desarrollo de los Juegos Universitarios (Juvines) por parte de la Federación Deportiva de Educación Superior (Fevedes). En el año 2010, los juegos correspondían a la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, y de manera arbitraria les fue arrebatada la sede para otorgársela a la Unefa, militarizando todo lo concerniente alComite Organizador del evento. Igual modus operandi fue aplicado contra la Universidad de Carabobo sede de los Juvines 2012. ​

-La aprobación de la Ley Orgánica de la Actividad Física y el Deporte permite que se establezcan las bases de la supremacía socialista y revolucionaria en materia deportiva. La modificación del paradigma organizacional permitirá que los Consejos Comunales pasen a ser la base piramidal del deporte y en consecuencia todo el voluntariado oligarca del deporte como son los clubes, ligas y asociaciones serán sustituidas por las Comunas. La base jurídica contenida en la referida Ley, brinda un marco legal que somete al sector deportivo a un régimen autocrático, centralista, antidemocrático y totalitario. Entre los principios rectores contemplados en el referido texto destacan lo siguientes: ​

- El dogma, según el cual el Estado Revolucionario debe controlar todos los aspectos de la vida ciudadana. Eliminando de hecho, los derechos a la libre asociación, la autonomía de las organizaciones, la libertad de empresa y la propiedad privada. ​

- Acabar con la descentralización del sector. El deporte será centralizado y dirigido únicamente por el “Sistema Nacional de la Actividad Física y Deportiva”. ​

- La modificación estructural de la Organización Deportiva Nacional al establecer como Unidad Básica del Sistema a los Comité de Deporte y Recreación de los Consejos Comunales. Lo que va a permitir el control de las asociaciones y Federaciones. ​

- Transfieren a los Consejos Comunales la administración directa del servicio público deportivo prestado por los municipios y los estados. Lo que significaría en la práctica la liquidación de los Institutos o Fundaciones que a nivel regional y municipal que son los encargados de dirigir las actividades deportivas. ​

-Esta situación de regresión institucional busca acabar con la descentralización, con los derechos a la libre asociación, la libertad de empresa, la autonomía de las entidades deportivas y genera una situación de incertidumbre e inseguridad laboral para miles de venezolanos que trabajan como obreros, empleados, entrenadores y jubilados en las diferentes instituciones nacionales, regionales o municipales encargadas de desarrollar las actividades deportivas en todo el territorio nacional. Además, se implanta un sistema de Discriminación Laboral, al establecer salarios en divisas para los entrenadores cubanos y bolívares devaluados para los venezolanos. En los actuales momentos, frente a la hiperinflación, urge asumir una indexación salarial de los sueldos, salarios, prestaciones, pensiones y jubilaciones de los trabajadores al servicio del deporte.​

A manera de síntesis, pudiera decirse que los 21 años del régimen chavista en materia deportiva, se han caracterizado por una constante violación de la autonomía de las Federaciones Deportivas y del Comité Olímpico, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con todo lo relacionado al transporte, alimentación y viáticos de las delegaciones que representan al país en eventos internacionales. La no transparencia en el manejo de los cuantiosos recursos económicos del Fondo Nacional del Deporte. La estafa continuada con la solicitud de divisas a Cadivi. El encubrimiento de los ilícitos ocurridos con la construcción de las instalaciones deportivas para los Juegos Nacionales o para eventos internacionales como lo fue el caso del Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay. El grave y progresivo deterioro y abandono en que se encuentra mas del 80% de nuestras instalaciones deportivas, lo cual ha generado el alejamiento de las comunidades y población en general de las mismas, consolidándose además serias restricciones para el desarrollo del deporte de rendimiento por carecerse de instalaciones adecuadas. La no homologación y pago de los pasivos laborales de los pensionados y jubilados del Instituto Nacional de Deporte. La solicitud irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo propósito de continuar con la apropiación indebida de los recursos económicos destinados para tal fin, ejemplo de ello lo ocurrido con la Copa América de Futbol, Juegos Bolivarianos de Playa, Iberoamericano de Atletismo, Mundial de Softbol femenino entre otros. La no asistencia a eventos internacionales programados, por incapacidad gerencial que pretenden esconderlas con señalamientos contra el imperio norteamericano y la guerra económica. La entrega de divisas a la dictadura cubana a través de leoninos convenios de contratación de “entrenadores” y los juegos del “Alba”. La permanente suspensión de los Juegos Nacionales. En el marco de este trágico y perverso cuadro, destaca la perdida de nuestra hegemonía deportiva en los Juegos Deportivos Bolivarianos frente.​

Finalmente, Gente del Deporte hace un llamado a la unidad en la lucha por el logro de unas elecciones presidenciales libres y democráticas para el establecimiento de un gobierno de transición que permita la superación del totalitarismo dictatorial impuesto por el régimen chavista causante principal de la crisis social, política y económica que nos ha afectado por mas de dos décadas. El deporte no escapa a los controles totalitarios y corruptos de este nefasto régimen. ​

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Mariza Bafile

Año tras año el 8 de marzo se ha ido transformando en un circo. Políticos de tendencias diferentes han llenado el aire de elogios y lindas palabras, han otorgado premios y reconocimientos, con la única esperanza de conquistar algún poder en un electorado importante: el de las mujeres. Al apagarse los reflectores la realidad volvía con toda su crudeza. Seguían las violaciones, los feminicidios, las luchas por derechos tan fundamentales como el aborto y la paridad laboral. Sobre todo, humillante, ofensiva, seguía la impunidad.

Este año, por primera vez, una chispa de justicia ha logrado superar barreras tan fuertes como antiguas: la del hombre y la del poder. A pesar del show que montó junto con su abogada al presentarse como un pobre viejo incapaz de moverse sin caminadora, Harvey Weinstein fue condenado por abuso sexual en primer grado y violación en tercer grado. Para las mujeres es un cambio histórico, no solamente porque el “caso Weinstein” establece un precedente para otros parecidos, sino sobre todo porque dijo al mundo que las violaciones no prescriben y a las mujeres que no es su culpa si un hombre las obliga a una práctica sexual indeseada.

Durante décadas se ha considerado “normal” el cliché de los hombres cazadores. Las mujeres, las “presas”, por el contrario, tenían que ser “femeninas”, es decir sumisas, coquetas, seductoras. Cuántas veces hemos escuchado frases del tipo: “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, o también “en esta casa él grita, pero la que manda es ella”. Esas expresiones que encerraban la intención de alabar a la mujer en realidad la relegaban a un espacio de segundo plano, el hombre adelante, el sol, las mujeres un paso atrás, tramando para mantener el poder entre sombras. También se les enseñaba que una buena esposa cumple con el “deber” de acostarse con su esposo cada vez que él así lo desea, independientemente de su mismo deseo. Hablar de violación dentro de un matrimonio era considerado casi un oxímoron.

Tradiciones, culturas, religiones, dicen y repiten desde siempre a las mujeres que su fuerza reside en su cuerpo, en su belleza. Tienen que cuidarlo y conservarlo intacto para tener éxito y para encontrar un “buen marido”. De allí que en muchas familias a las niñas las visten como muñecas y no les cortan el pelo a pesar de la molestia que les causa cada vez que desean correr y jugar como cualquier niño. De allí que las adolescentes sueñan con implantes de seno para resultar más sexi y pertenecer al selecto club de las “populares”.

A raíz de esos estereotipos repetidos dentro y fuera de las casas, algunos hombres se han sentido autorizados a mantener una actitud sexualmente agresiva hacia las mujeres dando por descontado que “ellas dicen no con la boca, porque así tiene que ser, pero que su cuerpo grita sí”. Al mismo tiempo las mujeres se han sometido a ese mismo estereotipo convencidas que ni los estudios, ni su manera de ser y de pensar, podían labrarle un camino hacia el éxito. La única moneda realmente apreciada era su cuerpo.

Sin embargo, las violaciones, sobre todo las violaciones que nos llenan de culpa y de vergüenza, son heridas que ni el tiempo, ni el éxito, ni otros amores, logran curar. Son traumas que se viven en silencio y en soledad. Denunciar muchas veces aparecía como un camino tan inútil como doloroso ya que en la mayoría de los juicios la que terminaba sentada en el banquillo de los acusados era la víctima y casi siempre los violadores salían libres.

Todo siguió así hasta el momento en el cual una, famosa, rompió la barrera del silencio y pidió justicia. La cantante Lucía Evans fue la primera, en 2017, en atreverse a desafiar el poder desbordante del productor cinematográfico Harvey Weinstein. Su denuncia fue el huequito en el dique, ese a través del cual empieza a fluir el agua cada vez con más fuerza. Otras muchas voces, más o menos famosas, rompieron el silencio. Creció el número de las denuncias de abuso sexual o violación en contra del mismo Weinstein y de otros hombres poderosos. Nació el movimiento #MeToo, y muchas más mujeres se sumaron. Sin embargo, lograr que se hiciera justicia seguía siendo muy cuesta arriba. Las mujeres tienen que demostrar “más allá de cualquier duda razonable” que han sido víctimas de un abuso sexual. Tomando en cuenta la actitud recelosa del jurado y la dificultad de ser creídas, el movimiento #MeToo durante mucho tiempo no logró obtener los resultados legales que las mujeres deseaban.

La reciente condena de Weinstein, a pesar de haber sido exculpado de los delitos más graves, el de agresión sexual depredadora y de violación en primer grado, marca un antes y un después. No solamente crea un precedente judicial, sino que demuestra que la sociedad está cambiando, que es posible vivir en un mundo en el cual las mujeres puedan ser valoradas por su capacidad e inteligencia y puedan usar sus cuerpos para disfrute propio y no de otro, sea quien sea ese otro, su jefe, su marido o su novio.

Este es un 8 de marzo en el cual hay espacio para la esperanza.

@MBAFILE

Marzo 2, 2020

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/un-8-de-marzo-con-esperanza/

 4 min


​José E. Rodríguez Rojas

Durante el periodo previo al régimen chavista se consolidó una fuerte relación entre la seguridad alimentaria como acceso y el componente externo del abastecimiento. Las políticas del régimen chavista durante los años 1999-2014, potenciaron esta relación. La aguda caída de los ingresos petroleros después del año 2014 ocasionó el colapso de las importaciones y generaron una crisis de acceso alimentario, debido a la cual el 80% de la población cayó en situación de inseguridad alimentaria. Ello va a contracorriente de las afirmaciones de una misión del programa de alimentos de la ONU que señala que solamente una minoría de la población se encuentra en inseguridad alimentaria.

Una misión del Programa de Alimentos de la ONU estuvo en el país para evaluar la situación alimentaria y concluyó que solo un tercio de la población se encontraba en situación de inseguridad alimentaria, en otras palabras 9,6 millones de personas (Noticiero Digital.2020). La visita de la misión de la ONU tuvo un efecto positivo al colocar sobre la mesa el tema de las carencias alimentarias que sufre una importante parte de la población venezolana, lo cual ha sido ampliamente difundido por la prensa nacional e internacional y ha sido tema de artículos de opinión y declaraciones de políticos de la oposición. Sin embargo, como veremos en este escrito la misión subestima el problema de la inseguridad alimentaria al señalar que solo una minoría de la población lo sufre.

La seguridad alimentaria es un concepto polifacético, en algunos momentos se le asimilaba al abastecimiento interno, en particular a la producción agrícola y a todo lo relacionado con ésta, como la disponibilidad de insumos, precios, factores climáticos etc. De las diversas facetas del fenómeno la que se enfatiza actualmente es la propuesta por la FAO. En dicha perspectiva se hace hincapié en el acceso de la población a los alimentos, lo cual depende de la capacidad de compra de ésta y es influida a su vez por el ingreso de los consumidores y el precio de los alimentos. En esta visión la inflación, como la que padecemos, es un factor determinante de la seguridad alimentaria, pues tiende a deteriorar la capacidad de compra de los consumidores, ocasionando que parte de éstos queden en situación de inseguridad alimentaria, es decir que no tienen la capacidad de compra para adquirir los alimentos que requieren.

A lo largo de la historia reciente del sistema alimentario venezolano se ha establecido una estrecha relación entre el acceso o seguridad alimentaria y el componente externo del abastecimiento. La condición petrolera de la economía y la relativa abundancia de divisas que ello implicaba, posibilitó una política de subsidio cambiario a través de la concesión de dólares preferencia a los sectores importadores, que convirtió a estos en elementos claves del Sistema Alimentario Venezolano (SAV). Ello se tradujo en que durante el periodo previo al régimen chavista (1973-1998) entre 40 y 45% de las calorías consumidas fueran de origen importado. Las políticas del chavismo durante los años de 1999 a 2014 potenciaron esta situación, gracias al boom de los ingresos petroleros y al endeudamiento externo. Esto permitió prolongar el subsidio cambiario a través de la asignación de dólares preferenciales a los sectores importadores y a la importación de alimentos que abastecía los programas de asistencia alimentaria, como Mercal. Los sectores importadores vivieron un periodo estelar. La dependencia del aprovisionamiento externo tomo nuevos bríos al incrementarse las importaciones agroalimentarias por seis. Los alimentos con elevado componente externo acentuaron su rol como elementos claves de la dieta del venezolano [Rodríguez Rojas, José E. (a)]). Debido al esfuerzo distributivo el acceso alimentario mejoró reflejándose en una disminución de los niveles de pobreza según la CEPAL. La mejora en el acceso no se debió a un incremento en el abastecimiento de origen interno sino al elevado crecimiento de las importaciones. La estrecha relación entre el acceso o seguridad alimentaria y el componente externo se fortaleció durante estos años.

Después del año 2014 descienden pronunciadamente los ingresos petroleros; todo el tinglado que se había montado en los años previos, basado en subsidios, que fueron posibles gracias a los ingresos extraordinarios del petróleo, colapsa. La inflación se desborda. Se produce una abrupta caída en la capacidad de compra de los venezolanos que genera una crisis de acceso la cual se refleja en el pronunciado descenso del consumo y la elevación de la pobreza; ésta se incrementa por encima del 80% según la Encovi del 2017; estudio conducido por las principales universidades del país, que se orienta a estimar los niveles de pobreza e incluye también los aspectos relacionados con la seguridad alimentaria ([Rodríguez Rojas, José E. (b)]. De acuerdo con la Encovi, en su edición del 2017, 80% de la población ha caído en situación de inseguridad alimentaria, lo que significa que han tenido dificultades para adquirir los alimentos que requieren. La gran mayoría de los entrevistados manifestaron acostarse con hambre, otros recortaron sus porciones y el número de comidas, todo ello como un reflejo de las dificultades que tuvieron para adquirir los alimentos que requerían. Debido a ello la Encovi reporta, al igual que la misión de la ONU, que la dieta se ha deteriorado en cantidad y calidad. La harina de maíz enriquecida ha disminuido su aporte, así como también se ha reducido el consumo de carnes, lácteos, hortalizas y frutas lo cual ha contraído el aporte de proteínas de alto valor biológico y el aporte de minerales y vitaminas claves. Ello se ha reflejado en una pronunciada contracción del consumo proteico y calórico, éste último representó, en el año 2018, un 49,4% de la ingesta calórica del año 2011 [Gutiérrez, A.,2019, Rodríguez Rojas, José E.(c)]. Ha derivado también en una pérdida del peso en 64,3% de la población estimada en 11,4 Kgs.

En el año 2019, diversas fuentes sostienen que continuó la contracción de la economía y del consumo de alimentos. El grueso de la población carecía de la capacidad de compra para cubrir la canasta alimentaria estimada en 300 dólares por el Cendas, un organismo de la Federación Venezolana de Maestros (Tal Cual. 2019). Ello incluye a los empleados públicos, docentes y trabajadores de la salud. El salario básico de un profesor universitario con categoría de titular rondaba los 20 dólares al mes lo que equivalía a menos de un 10% de la canasta alimentaria.

Referencias:

Gutiérrez, A. 2019. El sistema alimentario venezolano en tiempos del chavismo. (disponible en: www. saber.ula.ve)

Noticiero Digital. 2020. 1 de 3 venezolanos enfrenta dificultades para alimentar a su familia. 24 de febrero.

Rodríguez Rojas, José E. s.f. (a) La dependencia alimentaria de Venezuela y sus implicaciones en la política agroalimentaria. Dígalo Ahí.

Rodríguez Rojas, José E. s.f. (b)El empobrecimiento de la sociedad venezolana. Dígalo Ahí.

Rodríguez Rojas José E..(c) El deterioro de la situación alimentaria. Dígalo Ahí.

Tal Cual. 2019. Cendas. Venezolanos necesitan 600 dólares mensuales para cubrir necesidades básicas. 13 de noviembre.

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La ciudadanía venezolana está harta y en consecuencia -a partir de la Explosión Civil de Mérida y el llamado a la Resistencia Civil del 10M -, estará presta a evolucionar desde su “descontento e indignación social” -causado por este régimen militarista marxista- hasta la “Resistencia Civil” general de los venezolanos. Resistencia Civil como expresión progresiva e incremental de participación ciudadana, para construir núcleos de desobediencia civil desde el barrio, la calle, el caserío y la parroquia en toda Venezuela, para detener la barbarie político militarista mediante la Transición Política. Transición como acción efectiva en manos de la ciudadanía, -sin dejarse intimidar más por la barbarie militarista -y sí crecer abrazada a la Constitución, mostrando su dignidad venezolanista, que le niega el vivir con la violencia armada y las amenazas de las bocas de fuego.

Régimen castro militarista violento que le ha robado la tranquilidad y la paz a múltiples venezolanos, degradando la política, pero se olvidaron el coraje y la vocación democrática existe en la venezolanidad: en su nación y su democracia. Nación llena de convicción, de ética y de historia, que recuerda como en el siglo XIX -con gran coraje, valor, sueños y valentía - fueron capaces un puñado de héroes de establecer la libertad, la democracia y sobretodo la Decencia Política. Decencia Política que hoy agrupa a líderes emergentes y a una ciudadanía llena de convicción, para que reponga la República vía la Resistencia Civil que está amparada por la Constitución y las leyes y jamás ,por la violencia armada y la propaganda.

La ciudadanía consciente de la importancia de la libertad, se arriesga desde ya a la participación política contendiente para reponer ese valor que como virtud que durante el siglo XIX condujo a la libertad de la República. Virtud eterna para la Patria, que no puede seguir secuestrada por bandoleros y farsantes golpistas, que han colocado las armas de la República en contra de la República. La ciudadanía entonces, -masa de hombres y mujeres éticos, además conscientes- de un real poder dentro del sistema político venezolano, exigirán mediante la acción de resistencia civil que se repongan la Constitución y las leyes para que haya de nuevo República.

La República y su ciudadanía perseguida, han despertado desde Mérida y después del 10M como masa política democrática y reforzada por operadores políticos, lograran ejecutar acciones transformadoras mediante la protesta, la protesta incremental y la desobediencia civil. Así, neutralizaran mediante su protesta, al ladronismo encabezado por el cubanismo y la violencia armada, de un régimen que ha operativizado, con mafias, con fusiles y pistolas la democracia. Los ciudadanos y líderes del barrio, la calle y el municipio con su decisión política enfrentaran la dictadura marxista-militarista primero mediante la resistencia pasiva, luego la desobediencia política y finalmente a esta barbarie como modelo primitivo.

La ciudadanía teniendo claro lo que significa el 10M con sus acciones de Resistencia Política, tiene, que desplazar a los disfrazados de militares, que no son tales, pero sí constituyen una pandilla del régimen, enloquecida por la corrupción y la ignorancia más la cobardía, ineptos para comprender en la actualidad el Ambiente Político Real Violento. Ambiente perverso propio de la revolución bonita, que ha servido de engaño a toda la nación por 21 años. Pandillas politiqueras distantes a la “profesión militar”, que siguen al servicio del cubanismo y que a estas alturas, están desenmascaradas ante el mundo y sobretodo… por los venezolanos demócratas. Demócratas que saben de democracia, liderazgo político y gobierno, sustentado por una ciudadanía democrática.

La ciudadanía teniendo claro la Explosión Social de Mérida que conduce a este Ambiente Político Real Violento, se crecerá en acciones transformadoras, para que crezca el entusiasmo y la moral pública de la nación y se irradie en todo el territorio nacional: como Resistencia Civil para borrar al madurismo militarista. Así, será posible reponer la libertad, mostrar la democracia, y exhibir la Decencia Cívica. La Decencia Cívica es el antídoto contra la violencia y la dictadura, y crecerá mediante la ética utens y la ética docens, para combinarse como fuerza individual o colectiva y para contener al cubanismo revolucionario golpista logrando para Venezuela plena libertad e inmensa alegría cívica, frente al militarismo de espalda a la Venezuela digna.

La ciudadanía política y su Resistencia civil persiguen neutralizar la barbarie del madurismo-marxista- militarizado, y por ello mostraran un gran nivel de cultura política y gran cohesión como factor de cambio desde el municipio hasta el Estado-Nación venezolano. Aparecerá entonces “un nuevo liderazgo político emergente” que anuncie el fin de una locura insensata, militarizada, y que recibirá una lección política ejemplar llamada: la Resistencia Civil de todos los demócratas. La ciudadanía coincidirá en la importancia de la acción de la Resistencia Civil como instrumento capaz de reemplazar a este régimen bastardo y mostrara un nuevo hiato político-histórico en el S. XXI: la paz social y una Venezuela democrática.

Es autentico,

Director CSB-CEPPRO

@JmachillandaP

Caracas,03 de marzo de 2020

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El borrador de este articulo lo escribí hace más de un año. Por una u otra razón me fui ocupando de otros temas y hasta lo olvidé. Sin embargo, revisando mis archivos durante los días de Carnaval – tratando de poner orden en el desbarajuste que tengo en la computadora - decidí que valía la pena publicarlo, con algunos retoques, visto que alude a un asunto mundial que, desde luego, también nos concierne de manera muy importante a los venezolanos.

Demasiados terrícolas

Hace más de dos siglos Malthus apretó el botón de las alarmas y advirtió sobre el peligro de que la población creciera a mayor velocidad que la producción de alimentos, aunque al mismo tiempo nos dejaba la “buena noticia” de que las hambrunas, las enfermedades y las guerras se encargarían, siempre, de reponer el orden y el equilibrio poblacional.

Sin embargo, tantos años después de que dijo lo que dijo, nuestro planeta deja ver una fisonomía demográfica muy distinta de la que visualizó el clérigo inglés. Para no entrar en demasiadas explicaciones baste con señalar que actualmente hay alrededor de 7.700 millones de terrícolas. Creo que fue Eric Hobsbawn, el historiador inglés, quien señaló que la principal característica del siglo XX era la terrible multiplicación de la población mundial. “Es una catástrofe, un desastre y no sabemos cómo atajarla”, añadió. Cabe resaltar que la cifra mencionada incluye, lógicamente, una proporción cada vez más alta de personas de la llamada tercera edad. En otras palabras, progresivamente se va estrechando la base poblacional y ensanchando la cima.

En efecto, varios estudios elaborados por diferentes organismos, coinciden en señalar en que para el año 2050 en el planeta habrá más personas mayores de 60 años que menores de 15 y habrá solamente 4 personas en edad laboral por cada persona jubilada, a la par que recogen las graves implicaciones que, en todos los ámbitos de la sociedad, derivan de esta situación. En un reciente trabajo la CEPAL pinta un cuadro parecido, con sus particularidades, claro, del escenario que se observa en América Latina y el Caribe.

El Homo Twitter

A principios del año ante pasado, Teresa May, para ese momento Jefa del Gobierno británico, saco tiempo del problemón en el que se veía envuelta, el del Brexit, y decidió la creación del Ministerio de la Soledad, argumentando que en su país alrededor del 20% de las personas mayores de edad se siente aislada gran parte del tiempo, porcentaje que no resulta extraño en otras partes del mundo, como lo muestra, por ejemplo, el hecho de que una de cada tres personas se siente sola en los países occidentales.

Pero, dado que la soledad no discrimina, las investigaciones también ponen de manifiesto que, por disímiles motivos, una proporción significativa de adolescentes y jóvenes, también se ve afectada por la soledad puesto que, si bien es cierto que viven intensamente en el entorno digital, en el que las relaciones sociales y afectivas superan en frecuencia a las que se mantienen cara a cara, no lo es menos que las mismas sólo dan lugar vínculos superficiales y fugaces. Ocurre, así pues, que los seres humanos viven en la época más conectada de la historia, mientras que los índices que marcan la sensación de soledad se han duplicado con respecto a la década de los 80. Hay aquí un asunto de investigación que se encuentra en pleno desarrollo: el de la Sociedad de la Información que ¿paradójicamente? fragmenta e incomunica. No es por casualidad que ya se hable del Homo Twitter

Los robots acompañantes

Dicen los especialistas, que la soledad crónica aumenta la posibilidad de sufrir complicaciones cardiovasculares, diabetes, artritis, depresión, además de repercutir sobre el sistema inmunológico. En consecuencia, proponen que se incorpore un análisis médico del nivel de soledad, dado que se tienen evidencias de que se convertirá más pronto que tarde en uno de los primeros factores de riesgo asociados a la mortalidad, más en los hombres que en las mujeres, por cierto.

Se explica, así pues, que el problema haya ido entrando en un sitio relevante de la agenda política y social de muchas sociedades, a través de distintas iniciativas públicas, como la de Teresa May, e igualmente privadas a cargo de un conjunto heterogéneo de organizaciones. Así, se han puesto en práctica diferentes ideas que incluyen, por ejemplo, medidas, como llevar a los ancianos a una cafetería en donde se sientan con peluches para no sentirse solos o programas basados en las nuevas tecnologías mediante los cuales se “arreglan” citas con novios virtuales que aparecen en una aplicación móvil de realidad aumentada o se emplean robots diseñados para darle compañía a quienes se sienten abandonados.

Una epidemia

A propósito de todo lo anterior, el filósofo Giles Lipovetsky ha escrito, aunque no es el único en hacerlo en la misma tónica, que “… las ciudades de hoy están marcadas por costumbres individualistas, que conducen a un sentimiento de soledad creciente.” Y, añade, “no es una situación transitoria: la individualización de la cultura y de los comportamientos hacen que la soledad esté condenada a desarrollarse mucho más en el futuro. Sin duda, es uno de los dramas del mundo actual”.

En síntesis, no debe asombrar, por tanto, que la soledad sea considerada un problema de salud pública y haya sido calificada como la epidemia del siglo XXI.

El Nacional, miércoles 4 de marzo de 2020

 4 min