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Opinión

Daniel Gómez

El precio del petróleo está en caída libre. La producción de Venezuela está en mínimos y seguirá bajando. Estados Unidos amenaza con más sanciones contra Nicolás Maduro. Persisten las deudas, la inoperancia de PDVSA, los acuerdos con Cuba… “Un golpe fatal”, dijo al diario ALnavío el consultor petrolero Evanán Romero. “Venezuela está en el peor escenario posible”, agregó el economista Leonardo Buniak.

A Nicolás Maduro no le hizo falta que el coronavirus iniciara contagios en Venezuela para poner a su régimen a temblar. Por otro lado, el presidente Vladímir Putin no midió las consecuencias para el régimen en la negociación con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) el pasado viernes. En la reunión celebrada en Viena, Rusia puso el foco estratégico en Oriente Medio, rechazando los planes de Arabia Saudita para la OPEP, e iniciando una guerra de precios para el control del mercado que llevó el barril Brent a los 36,7 dólares este lunes, un desplome de 31% en un día, el mayor desde la Guerra del Golfo en 1991, el cual se ha visto acentuado por la sensibilidad de los inversores ante la crisis del coronavirus.

“Estamos ante un golpe fatal para Maduro”, dijo al diario ALnavío Evanán Romero, exdirectivo de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y consultor petrolero con 60 años de experiencia.

“El impacto es considerable y doble. Venezuela está ubicada en el peor escenario posible. En lo peor de ambos mundos. Asistimos a una caída vertiginosa del precio del crudo en un contexto de declive muy importante en los niveles de producción petrolera”, agregó a este diario el economista venezolano Leonardo Buniak, fundador de la calificadora Camels Ratings System.

Buniak advirtió que, si bien “la producción de PDVSA en enero fue de 733.000 barriles diarios, no todos estos barriles generan caja”. Y no lo hacen porque:

- Una parte de los barriles van al consumo interno.

- Otra parte al convenio con Cuba y Petrocaribe.

- Otra a pagar las deudas con China y Rusia.

- Y otra parte a los socios de las empresas petroleras de la Faja del Orinoco.

El economista añadió que “la caída en el ingreso petrolero va a ser realmente significativa, afectando la gestión fiscal, pero fundamentalmente afectando la capacidad del gobierno de Maduro de importar combustibles y gasolinas. El potencial refinador de Venezuela está sumamente comprometido, y por otra parte también afectará su capacidad de importar alimentos”.

Buniak advirtió que, si bien “la producción de PDVSA en enero fue de 733.000 barriles diarios, no todos estos barriles generan caja”

Este último punto es clave. Calcula Evanán Romero que, con los niveles actuales de producción, a Maduro le quedan 250.000 barriles diarios para hacer caja. Barriles que venía vendiendo a una media de 40 dólares cuando los precios estaban sobre 55 dólares - PDVSA siempre aplica un fuerte descuento para poder dar salida al crudo pesado, mayoritario en la Faja del Orinoco-.

Con estos cálculos, el margen de maniobra que le quedaba a Maduro era de unos 300 millones de dólares mensuales por las exportaciones petroleras, 96% de las ventas hacia el exterior de Venezuela.

Y estos 300 millones Maduro los venía usando para comprar diésel, gasolina, diluyentes y otros productos para que PDVSA pudiera procesar el petróleo, así como para atender las necesidades más apremiantes de Venezuela.

Pero ahora el escenario sobre el que se movía Maduro cambió drásticamente. Los precios del barril podrían llegar hasta los 20 dólares en junio si continúa la crisis del coronavirus y la guerra Rusia-Arabia Saudita, dijo Buniak. El fondo Goldman Sachs también prevé este escenario.

Este lunes en una columna para Financial Times el economista Nick Butler, presidente del Instituto de Políticas del King’s College de Londres, sentenció a Maduro diciendo que “la caída de los precios del petróleo podría significar su fin”.

El contexto para Maduro es totalmente negativo. Al desplome de precios se suma el incremento de la presión por parte de Washington. Las sanciones contra la filial de Rosneft que le vendía el crudo a PDVSA en Asia y África le complican a Maduro la obtención de ingresos. Por otro lado, está la posición de las refinerías de India, dispuestas a no comprar más crudo venezolano ante las sanciones de Trump.

Lo que le vendía Rosneft en el exterior y lo que le compraba India, hicieron un total de 337.000 barriles diarios, calculó el portal de análisis petrolero de la calificadora Standard & Poor’s, Platts Analytics. “Estos niveles son difícilmente recuperables”, sentenció la calificadora.

A todos estos factores externos hay que sumarles las protestas convocadas por el presidente encargado, Juan Guaidó, para este martes. La presión le llega a Maduro por todos los frentes.

El panorama global tampoco luce esperanzador. Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han advertido que, si la crisis del coronavirus se alarga, el mundo corre el riesgo de una nueva crisis financiera. Esta se está prolongando y por el momento se puede decir que el primer trimestre de 2020 se ha perdido.

Este lunes Wall Street tuvo que parar la cotización 15 minutos por el pánico ante el coronavirus y la crisis del petróleo. La Bolsa de Nueva York abrió con una caída del 7%. En Milán los mercados se desplomaron 10% y en España 7%.

Lunes 09 de marzo de 2020

AlNavio

https://alnavio.com/noticia/20556/economia/podra-maduro-aguantar-con-la-...

 4 min


Asdrúbal Aguiar

Hace más de cuatro décadas hube de trillar con las cuestiones de la integración regional –así, en 1974, participamos de la fundación en el IESA, con apoyo del BID y el Intal, del primer máster latinoamericano que suma a varias legiones de extranjeros y venezolanos– y nos era inevitable aceptar que su fuente intelectual, en el caso de las Américas, procedía de una visión estructuralista sobre las relaciones asimétricas entre los países centrales y periféricos.

Era la consecuencia explicable, más allá de las elaboraciones teóricas, de unas deficiencias genéticas que tienen como su punto de partida nuestros procesos de independencia y formación como repúblicas. El “gendarme necesario” reinterpreta o intenta darnos una historia “nueva” que oculta los 300 años trascurridos bajo la influencia cultural latina e hispana, forjando a propósito culpables ajenos.

Ya desde 1949, incluso antes de iniciarse la luminosa experiencia de la integración europea con los tratados de 1951 que impulsan Robert Schuman y Jean Monnet, la Cepal, encabezada por el célebre académico y economista Raúl Prébisch, habla de los desequilibrios e injusticias que afectan al llamado capitalismo periférico apalancándose sobre la idea de nuestro desarrollo hacia adentro: la industrialización mediante la sustitución de las importaciones y un régimen de protección moderada de las economías nacionales. En esa vía se enrumban los distintos gobiernos.

Agotado tal estadio, durante los años cincuenta e inicios de los sesenta Prébisch plantea como desaguadero la formación de un Mercado Común. Propone el derrumbe progresivo de las fronteras económicas y comerciales entre nuestros países –una zona de libre comercio– a la vez que su cuidado mediante un muro virtual compartido, la unión aduanera, que otra vez nos protegiese como en la colonia de los bucaneros.

Es larga y azarosa la historia que cubre el nacimiento y la muerte por reconversión de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc) creada con el Tratado de Montevideo (1960) y la de su complemento y corrección, alimentado por la misma tesis del complejo ante los grandes, el Pacto Andino o Acuerdo de Cartagena (1969). El ensayo centroamericano es el pionero, la Odeca de 1951.

Un dato que no puede omitirse hoy es que, a pesar de esos esfuerzos y sus resultados debatibles, el soporte que los acompaña es la voluntad de los Estados y sus gobiernos, antiguallas para la globalización; más allá de que estos le hayan dado paso a la noción de la supranacionalidad y al establecimiento de autoridades comunes que les distancian de la lógica de las soberanías que rige hasta después de la Segunda Gran Guerra del siglo XX.

Ahora declinan los sólidos de la Europa de la integración, un modelo que influye mucho y acaso contamina indebidamente al latinoamericano durante sus fases de avance, y puede pensarse –lo pregunta Moisés Naím– que una buena idea que todos consideran buena y loable pero que jamás se realiza es una mala idea.

No obstante, desde Guatemala, en un marco de excelencia académica y calidad en la experiencia que junta a empresarios e intelectuales con gobernantes y ex gobernantes durante la semana que recién finaliza, la Fundación Libertad y Desarrollo ha optado por marchar a contracorriente. Su conductor, Dionisio Gutiérrez, líder de experiencia transnacional y académico salmantino, plantea una vuelta a la integración económica como obligante y apropiada respuesta ante la disolución global de las certezas y la obvia incapacidad de los viejos Estados para asumir los desafíos que plantea el siglo XXI.

La cuestión no es baladí ni subalterna, menos en esta témpora mejor ganada para la experiencia de lo instantáneo y la inmediatez.

Si se admite que las solideces políticas y culturales ceden y se desmoronan y desparraman ante nuestros ojos como líquidos, las poblaciones ahora huérfanas de patria de bandera – así se sienten y copio para ello el giro de don Miguel de Unamuno–, la solución es encontrar otro hilo de Ariadna. Cabe armonizar las diferencias y exclusiones recíprocas que a todos anegan. No son un soliloquio, son máxima de la experiencia la miríada de nichos sociales o cavernas neoplatónicas que siguen a la evidente pérdida de las texturas políticas y sociales nacionales, presionadas por la supervivencia o las expectativas de bienestar.

Es aquí en donde la integración de los problemas centrales que a todos aquejan y de las soluciones comunes que a todos beneficien puede volverse una idea-fuerza innovadora –ya no estamos en los tiempos de Prébisch, hechos de espacios y de tiempos– y que mal puede encerrarse en los conventos de este neo Medioevo en curso.

Si lo dominante es la dispersión y la indignación, la “libanización” entre hombres y mujeres millonarios en informaciones y billonarios en deseos –se lo escuchamos decir a Mauricio Macri, en lúcida exposición– y que abandonan sus lares nativos para refocilarse en las indiferencias hacia los otros y las huidas, lo veraz es que todos a una tienen necesidades básicas igualmente inmediatas: transportarse, alimentarse, educarse, reposarse, sin mengua de los nomadismos y narcisismos propios al ecosistema digital.

Solo cabe resolver, pues, a través de un esfuerzo común, el de la integración de los servicios sin rostro y de sus usuarios, que es cosa muy distinta a la integración de las vanidades políticas y sus instituciones de museo, sin importancia para estos.

correoaustral@gmail.com

 4 min


Simón García

Los globitos, llenos de aire al borde de la nada son esferas vacías de duración generalmente efímera. Se forman por incrementos de tensión y agitación entre elementos diferentes.

Aunque Juan Luis Guerra inventa que sus burbujas nacen de un corazón “mutilado de esperanza y de razón”, frase que pudiera describir la situación de muchos de los que en el pasado tararearon su canción.

Ahora nuestra impaciencia, y la diseminada falta de cordura nos impulsan a buscar el “ancla imprescindible de una ilusión”. Pero la inducción polarizadora y una bien repartida desconfianza bloquean la mano a los cambios que el país requiere.

Frente a la terrible tragedia que nos carcome, nos regíamos en burbujas. La de mayor pompa es la de quienes gobiernan y desean perpetuar su poder, separándose escandalosamente del modo de vida que sufre la sociedad.

La nueva clase minoritaria, aplica una ideología autoritaria nutrida por el sueño de hacer posible una perfecta felicidad colectiva.

Pero sobre las paredes del descontento contra el gobierno tratan de elevarse otras burbujas formadas por al menos cuatro coaliciones opositoras remando contra si mismas, convertidas en fragmentos erráticos mientras se desintegran separadamente, sin unir fuerzas ni formular la estrategia para abrirle brecha a oportunidades de cambio hoy presentes.

Son burbujas de encierro, de aislamiento, de fuga hacia el fracaso y abandono de la tarea de forjar un acuerdo nacional entre un amplio espectro de actores capaces de dar algún aporte a la reconstrucción de las instituciones, de la economía, de los derechos y de un nuevo tiempo de bienestar en base al trabajo. Un acuerdo entre gobierno y oposición.

Si alcanzamos la virtud de pensar juntos el futuro podremos romper las burbujas y salir del agujero negro que amenaza disolvernos a todos.

Estamos en un momento propicio para iniciar una política transicional que una a los venezolanos: elegir un nuevo CNE en la AN y realizar elecciones bajo condiciones competitivas. Un primer golpe de timón para retornar al país que queremos.

Nos conviene salirnos del camino para mantener o intentar llegar al poder con los métodos de la ruralidad, el caudillismo y la violencia.

Ya no podemos vivir evocando el talento político de Betancourt, Caldera, Teodoro o la visión de ilustres independientes como Ramón Díaz Sánchez, Gumersindo Torres, Adriani o Picón Salas.

A esta generación le sale ser creadores de una nueva época. Y no vamos bien.

Junto a esta omisión no puede pasar inadvertida la presencia de una burbuja extremista y maligna para la democracia, con mucho poder virtual y apoyo internacional, que se comporta como una nueva derecha, entre nosotros y en otros países de América Latina. Ellos no pueden ser punto de desemboque de las crisis.

En los Discursos sobre la segunda década de Tito Livio, Maquiavelo habla de transiciones no sangrientas y cita el ejemplo de la caída de los Médici, cuyo costo fue su expulsión de Florencia en 1494.

Tantas centurias después necesitamos inteligencia y valentía para romper las burbujas que nos aíslan del siglo XXI y comenzar a restablecer los vínculos entre la política, la gente y el cambio social.

https://talcualdigital.com/romper-las-burbujas-por-simon-garcia/

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Noél Álvarez

En Venezuela, como en muchos países, hemos tenido, y en algunos casos mantenemos, algunas leyendas urbanas. otras han venido siendo superadas por la fuerza demoledora de la realidad. A través del tiempo, voy a ir comentando acerca de algunas de esas fábulas, vistas desde la subjetividad de mi perspectiva. En esta oportunidad relataré el intento de establecer forzosamente el uso de la Tarjeta de Débito Bancaria (TDB). Si los proponentes de aquella medida hubieran podido adivinar el futuro, se habrían sorprendido de la consolidación voluntaria que tendría este instrumento, con el transcurrir del tiempo.

Corría el año 2001, nuestro país se encontraba en plena efervescencia política y social, múltiples acontecimientos se suscitaban día tras día. Por los intersticios conflictuales se coló una disposición de la Asociación Bancaria, a través de la cual exhortaba a sus afiliados a no permitir la conformación telefónica de cheques menores a 50 mil bolívares, los cuales, para ese momento. equivalían a 70 dólares americanos.

En la Venezuela de comienzos del nuevo milenio, los mecanismos de pago más reconocidos eran: dinero efectivo, cheque personal y tarjeta de crédito. El fenómeno de las tarjetas de débito se encontraba en sus albores. El procedimiento para la conformación de un cheque personal era así: el cliente concurría a efectuar sus compras en un comercio de cualquier índole, al final de la compra entregaba el talón que se correspondía con el monto de la compra. El vendedor se comunicaba con el banco emisor y solicitaba un número de validación, el código recibido era anotado en el cheque y el banco procedía a inmovilizar el monto a favor del establecimiento, hasta tanto el instrumento le fuera presentado al cobro.

La medida aplicada por el sector bancario generó un enfrentamiento público con el sector comercial, ambos adscritos a Fedecámaras. Por el tono de la disputa, sin que se lo propusieran los actores en controversia, la Defensoría del Pueblo intervino en la contienda y llamó a una mesa de conciliación. Los asistentes a esa reunión fueron: Ignacio Salvatierra y José Antonio Gil Yépez por Asobanca; Edgar Dao por el Consejo Bancario; Germán Mundaraín por la Defensoría del pueblo; Antonio Toledo y Noel Álvarez por Consecomercio.

La reunión comenzó con la disertación del presidente de Asobanca donde analizó diversos tópicos, entre ellos los costos de transformación en que incurría la banca por el manejo de efectivo, los cuales serían minimizados con la sustitución de las chequeras por las TDB. Salvatierra hizo especial énfasis en que el manejo de las tarjetas era tan simple, que hasta un niño de corta edad tenía la capacidad de realizar operaciones con ellas, en los distintos cajeros automáticos.

A los representantes del comercio nos quedó claro que las trabas para la conformación de cheques sólo perseguían la masificación del otro instrumento financiero. Por supuesto que Consecomercio no se oponía al fortalecimiento de las TDB, pero su objetivo en esa reunión era lograr la flexibilización de la medida contra los cheques. Por lo que se pudo percibir, el objetivo que perseguía la Defensoría del Pueblo, al convocar la mesa de conciliación. era preservar el derecho que tenían los usuarios de utilizar los diversos mecanismos de pago.

El representante del Consejo Bancario Nacional, Edgar Dao, presidente del Banco del Caribe, llegó cuando la reunión estaba a punto de culminar. Dao, nos habló de la visión de su organización que apuntaba a lograr un entendimiento entre las partes, en beneficio de los consumidores. Explicó los beneficios de las TDB, sin embargo, nos dijo en tono de confidencia: “La verdad es que la utilización de estas tarjetas en los cajeros automáticos no es tan fácil. Mi chofer tiene todas las claves y es él quien realiza las operaciones en los cajeros porque yo no sé cómo hacerlo”. Toledo y yo no pudimos contener la risa y miramos a Salvatierra quien se removió con incomodidad en la silla. En ese momento pensé para mis adentros: a confesión de parte, relevo de pruebas. Con el comentario de Dao se cerró la reunión, no sin antes lograr que Asobanca aceptara disminuir el monto de no conformación de cheques hasta 20 mil bolívares.

Hace mucho tiempo que no conversó con Ignacio Salvatierra, pero en algún momento me gustaría recordarle que la realidad se impone sobre los mitos. En la Venezuela actual, se masificó tanto el uso de las TDB, que la gente, a voz en cuello, hasta vocea su clave “secreta”. Para que ocultarla, si las cuentas solo sirven para intercambios momentáneos. Por cierto, el tema de la no conformación de cheques llevó a Consecomercio a buscar alternativas: estuvo a punto de firmar un convenio financiero con su organismo homólogo colombiano, Fenalco. Pero de ese tema, incluido nuestro viaje a Bogotá, hablaré en otra oportunidad.

*Coordinador nacional del Movimiento Político GENTE
Noelalvarez10@gmail.com

https://www.lapatilla.com/2020/03/09/noel-alvarez-derrumbe-de-leyenda/

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Carlos Raúl Hernández

Calígula violó en público a un general y luego a su mujer, porque estaba aburrido. Chi Shi Wan Chi, creador del imperio chino, hacía enterrar vivos en masa a los niños de las provincias rebeldes. Enfurecido porque una colina “no dejaba pasar” al ejército, hizo talar todos los árboles y pintarla de rojo (color muy apropiado) devoraba mercurio porque, según sus médicos, lo haría inmortal cosa que lo mató. Hitler hasta la hora final, movilizaba batallones inexistentes y ordenaba fusilar oficiales “traidores”, entre ellos a Goering.

En plena convención del Baath que proclamó a Saddam Hussein dictador de Irak, la policía política detuvo decenas de dirigentes inconformes, y esa noche los asesinaron. En los 80 Castro reunió temblorosos y valientes intelectuales que pedían libertad de creación. “Que hable el que tenga más miedo”, y le respondió el enclenque Virgilio Piñera: “Fidel, seguro yo soy el que tiene más miedo. Quiero preguntarte es por qué debo temer”. Mesalina, la mujer del Emperador Claudio, se acostó una noche con doscientos hombres.

La emperatriz china Wu Zetian obligaba a los varones que iban al palacio a hacerle cunnilinguis, so pena de muerte. Son enfermos de la cabeza y dueños de cementerios personales. Gutiérrez Nájera es salomónico: “todos los dictadores están locos”. Son heterosexuales voraces, homosexuales, bisexuales, impotentes, paranoicos obsesivos, ansiosos, bipolares, introvertidos, cariñosos o crueles con sus familias y animales (mujeres e hija de Stalin y Hitler se suicidaron).

Joaquin Fest, Allan Bullock, Karl Schmitt, Isaac Deutscher, Jung Chang, Norberto Fuentes, Robert Service, el best-seller Sebastian Ellner (me ha sido duro hallar alguien que no diga haberlo leído) los estudiaron y una investigación norteamericana sobre Hitler de 1942, pronosticaba su suicidio, pero gozaron de inmensa popularidad y del apoyo, no solo “de las masas” sino de una intelectualidad que sabía muy bien que hacía.

Armaos los unos a los otros
¡Tantos manifiestos en apoyo a Stalin y a Castro! Para clasificar su malignidad hay un baremo sencillo: ¿cuánta sangre está dispuesto a derramar, incluida la suya, en plan de cambiar el mundo? Los más domésticos, cuando las cosas se tuercen, se meten en una embajada, huyen entre las brumas de sus millones y pasan la vida pegados de la prensa de su país a espera del mítico retorno. Otra estirpe más peligrosa tiene en la cabeza rellenos mesiánicos, los “revolucionarios”, marxistas, fascistas, suprematistas, islamofascistas.

Para ellos la vida de un hombre o de un millón no valen nada en el “huracán revolucionario”. Mao, por ejemplo, declaró que sacrificaría tres cientos millones de chinos para “derrotar el imperialismo” y en su etapa final dormía desnudo con grupos de niños y niñas. Su narcisismo les hace creer que tienen una misión. Pero ningún tratado comprende los tortuosos espíritus de estos emisarios del horror, como MacBeth de Shakespeare.

Incontables versiones penetran múltiples facetas del tirano y su terrible lady, pero tomamos para título de este artículo la del japonés Akira Kurosawa. Es apasionante su perspectiva porque las sociedades asiáticas solo conocieron tiranías hasta la llegada de los europeos. Un asiatólogo de las dimensiones de Alfred Weber, afirma que en Asia y África nunca nació la idea de libertad y que en sus lenguas ni siquiera existe una palabra equivalente.

Es una idea exclusivamente occidental que los hombres son “libres e iguales” “todos somos hijos de Dios”, gracias a la figura y la prédica de Cristo, “amaos los unos a los otros” (contra sociedades que creen en “armaos los unos a los otros”). El Sermón de la Montaña es la reivindicación de los pobres en su derecho de ser iguales, base de la democracia representativa. Y la libertad nace con la disidencia de Lutero en el siglo XVI, al reclamar “libertad de conciencia” para interpretar la Biblia.

Con pies de barro
En los dos fines de semana anteriores, la Fundación Humboldt nos ofreció un MacBeth protagonizado por el dramaturgo, narrador, director y actor José Tomás Angola con un equipo que lucha agónicamente por la cultura en este desolado país, en el que nuestro esfuerzo es agónico en sentido unamuniano: lucha por la vida, la justicia, la belleza y la democracia.

El personaje de Shakespeare no profesaba ninguna ideología moderna de las que hacen creer a los tiranos que encarnan al pueblo y tienen un destino predeterminado para salvar a los pobres, la nación o la raza. Pero también se sentía invencible, porque del más allá le habían convencido que ningún “hombre parido por mujer” podía derrotarlo y esa eventualidad era tan absurda como que “el bosque de Birnam se moviera hasta el castillo de Dunsiname” donde vivía la pareja del trono sangriento.

Las fuerzas oscuras engañaron al monstruo porque Macduff, el hombre que lo aniquiló, nació por cesárea y los soldados avanzaron al castillo camuflados con ramas de los árboles de Birnam. Antes de Freud, Lady MacBeth enloquece de remordimientos y se dedica a lavarse interminablemente las manos para limpiar la sangre que hizo derramar, y haberse lanzado, y a su marido a la perdición. Los dictadores son sangrientos, pero humanos, aunque crean lo contrario. Espero que, con ayuda de Stanislavsky, José Tomás Angola, convertido ese día en un cruento asesino, se haya salido del papel.


@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/63650/trono-de-sangre

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La existencia de dos juntas directivas de la Asamblea Nacional (AN) no impidió designar a los diez representantes de la sociedad civil que integrarán el Comité de Postulaciones Electorales, pues los diputados que respaldan a una y otra directiva avalaron los nombres propuestos. Sin embargo, los parlamentarios incurrieron en una infracción a la Constitución, porque nombraron a militantes de partidos políticos, de los cuales la mitad son además miembros de un órgano del Estado, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

El pasado 26 de febrero el diputado Stalin González, presidente de la subcomisión encargada de la designación de los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), dio a conocer, a través de los medios de comunicación social, que habían sido seleccionados los diez representantes de la sociedad civil para el Comité de Postulaciones Electorales, tras recibir setenta y tres postulaciones por parte de 68 organizaciones.

González anunció que los seleccionados fueron Cruz Eduardo Castañeda, Alexis Corredor, Bussy Galeano, Mercedes Gutiérrez, Guillermo Miguelena, Orlando Pérez, Luis Alberto Rodríguez, Diana Carolina Rodríguez, Luis Serrano y Petra Tovar.

Acceso a la Justicia considera conveniente advertir que, si bien no se conocen los criterios, la metodología o el baremo utilizados por la AN para evaluar las credenciales de los aspirantes, debieron estar orientados por los principios de despartidización, imparcialidad y participación ciudadana, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 294 constitucional.

Sin embargo, el resultado deja en claro que esto no fue así, porque al revisar los currículos de los seleccionados se advierte que cinco (Petra Tovar, Bussy Galeano, Mercedes Gutiérrez y Alexis Corredor) son miembros de la fraudulenta ANC, que actualmente funge como un ilegítimo Parlamento nacional con poderes supraconstitucionales, dedicado a dictar medidas arbitrarias contra los adversarios al régimen de Maduro. Así, se puede concluir que son militantes del chavismo, porque en esa instancia no está representada otra tendencia política.

Pero el oficialismo no es el único que tiene una tajada en el comité, pues Guillermo Miguelena, Eduardo Castañeda Cruz y Luis Serrano aparecen como militantes de los partidos Acción Democrática, La Causa Radical y Primero Justicia, respectivamente.

La selección, sin duda, desnaturaliza, a la luz de los artículos 295 y 296 de la Constitución, la esencia misma del Comité de Postulaciones Electorales, además de violar los principios constitucionales de despartidización e imparcialidad ya señalados, al introducir representantes gubernamentales que son ajenos a la sociedad civil.

Haciendo memoria

Es conveniente recordar que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en su sentencia n.º 656, del 30 de junio de 2000, caso Defensoría del Pueblo versus Comisión Legislativa Nacional,estableció que la sociedad civil «es una noción que para los efectos del artículo 296 [de la Constitución], se contrapone a la sociedad política, de allí que dicha norma establezca la no vinculación de los miembros a organizaciones políticas».

La intérprete de la Carta Magna razonó lo siguiente:

«La sociedad civil no puede ser representada por personas que se atribuyan tal representación sin respaldo alguno del conglomerado social; ni por representaciones de los partidos políticos, o por personas que han hecho de la política su actividad principal (…) la sociedad civil debe ser representada por instituciones transparentes en cuanto a sus objetivos y su permanencia en el tiempo en relación a esos objetivos, impidiéndose tal representación a grupos advenedizos o a asociaciones o sociedades civiles que esporádicamente vienen a actuar en la vida con fines muy precisos, como los electorales, así como a individualidades que se autopostulan, ya que al así hacerlo denotan carecer de respaldo colectivo».

Así las cosas, para Acceso a la Justicia la selección de cinco constituyentes de la ilegítima ANC refleja abiertamente la presencia de personas que son parte del Estado, y adicionalmente por integrantes de partidos políticos, quienes comprometen, sin duda, la imparcialidad e idoneidad del proceso de renovación del CNE.

Como se sabe, el Comité de Postulaciones Electorales es la instancia constitucional encargada de seleccionar a los candidatos a los cargos de rectores del órgano electoral, que conforme al artículo 19 de la Ley Orgánica del Poder Electoral (LOPE) está integrado por veintiún miembros, de los cuales once son diputados y diez son postulados por otros sectores de la sociedad civil.

Sin embargo, como ha advertido Acceso a la Justicia,la mencionada disposición legal no es cónsona con lo dispuesto en el artículo 295 constitucional, dado que el Comité de Postulaciones Electorales solo debía estar integrado por ciudadanos representantes de los diversos sectores que conforman la sociedad civil y no por diputados. Igualmente, el texto constitucional tampoco prevé la creación de un órgano previo al Comité de Postulaciones Electorales, es decir, la Comisión Preliminar.

Luego de todo lo expuesto, es obvio que los pasos dados para la elección de una nuevo CNE se están realizando de espaldas a los principios constitucionales, lo que compromete los resultados de ese proceso.

Aunque queda claro que la ley es inconstitucional, se esperaba desde Acceso a la Justicia que por lo menos esta se respetara, y que los diez miembros de la sociedad civil a que esta hace referencia fueran realmente tales. Puede ser discutible que los partidos políticos no sean parte de la sociedad civil, ya que son asociaciones de ciudadanos de índole privada con fines políticos, pero, los miembros de la Constituyente sin duda no son sociedad civil. Además, la Constitución en su artículo 294 es muy clara en que el CNE debe ser un órgano despartidizado, lo que deja claro que no es acorde a ella que los miembros de la sociedad civil del Comité de Postulaciones sean militantes de partidos políticos.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

Si existe un elemento común entre los venezolanos es la necesidad de que se tengan elecciones con garantías de que el voto sea respetado, y una condición necesaria para que ello ocurra, sin duda, es que se nombre a un nuevo árbitro electoral en sustitución del actual, que ha sido tan cuestionado por su parcialidad a favor del oficialismo.

Por ello, es preocupante que en los nombramientos del Comité de Postulaciones haya habido un acuerdo entre oficialismo y oposición para evadir la participación de la verdadera sociedad civil, esa misma a la que tanto se invoca, por tirios y troyanos, pero a la que se prefiere mantener en la penumbra cuando de elecciones se trata.

Enlace a la nota: https://www.accesoalajusticia.org/comite-de-postulaciones-electorales-si...

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A veces es necesario hacer un paréntesis en los temas políticos cotidianos para tratar otros, igualmente políticos, pero seguramente menos polémicos; como por ejemplo este: las formas que adopta la discusión política en Venezuela.

En la oposición venezolana, acoto el lindero, en estos 20 años de resistencia y lucha contra un régimen “autoritario” –y no pienso entrar en la farragosa discusión de la caracterización del régimen– hemos aprendido algo que me parece importante destacar del momento que vive el país: la forma en que se lleva a cabo la discusión política. Hoy, en ciertos sectores de la llamada sociedad civil, cada día más amplios, aunque todavía no suficientemente generalizado, ni masivo, la discusión es pública y abierta, acerca de todos los temas que están o deben estar en la discusión política, en la negociación, con el perdón de la palabra.

Esta es una nueva práctica, una nueva característica de la política venezolana que ha llegado, espero que para quedarse, por la que nos debemos felicitar todos los venezolanos y a la que nos debemos habituar. Se trata de terminar la época de la discusión en cenáculos, en cúpulas cerradas. Donde solo cuentan los votos y las influencias, para buscar que cuenten más los argumentos.

Aunque ya hay cierto temor o precaución, todavía es común ver que en cualquier parte se discuta abiertamente y a viva voz: En reuniones sociales, fiestas, en la calle, en restaurantes, en asambleas de ciudadanos, reuniones partidistas, por la prensa escrita, en grupos y foros de redes sociales, discusión en Internet, en los escasos programas de radio, verdaderamente libres, que van quedando, etcétera.

En algunos círculos o grupos –reitero, hoy un tanto más precavidos por la creciente represión– se habla con toda franqueza de los temas más delicados del acontecer político nacional. La discusión, o diatriba, es intensa y se ventilan sin ambages todas las posiciones, desde las más radicales, hasta las que se consideran más anodinas. Todo es un hervidero y no hay tema ni ángulo que escape a la opinión de cualquiera. Es algo extraño, no ortodoxo, para lo que era la forma habitual de hacer discusión política y de contribuir al proceso de toma de decisiones, pero representa un signo importante de los tiempos que vivimos —el de la incursión activa de la sociedad civil en política— y de lo único que debemos tener cuidado es que la falta de temor y “respeto” al Gobierno, no nos haga caer ingenuamente en alguna trampa, o que nos distraigan en escaramuzas y que dejemos de lado los aspectos relevantes.

Creo que a nadie se le ocurre pensar que la decisión final será tomada en esas discusiones, como si se tratara de una asamblea permanente y abierta, la mítica “calle” tomando decisiones políticas. Creo que a la mayoría de los ciudadanos no les importa eso, no les importa si están en el momento o lugar en donde se toma la decisión, lo que les importa es que están discutiendo, y que se consideren esas opiniones como un aporte sustantivo para quienes deban tomar la decisión. Que estos lo hagan en la tranquilidad que les permita considerar todas las opciones y sopesar la que tiene mayor consenso.

Lo que importa es que nadie se sustraiga de este ambiente de reflexión y que nadie pueda dejar de “registrar”, de tomar en cuenta, cual es el consenso que se va imponiendo y que va susurrando o gritando su sabiduría a los actores políticos; porque si no es así, si no se toma en cuenta, o se hace a espaldas de la gente, la opción que se adopte será abortada irremediablemente, silenciosamente, considerada sin consenso, rechazada y la “mítica calle” seguramente buscara otra vía para expresarse e imponer su razón.

Por lo tanto, es de esperar que el saldo de la discusión política que se está llevando adelante en amplios sectores opositores del país, acerca de cual debe ser la estrategia en torno al tema electoral, concluya en una mejor y más contundente unidad de los sectores opositores al régimen.

Y esto es importante resaltarlo, porque la participación electoral no es el eje de la estrategia que está planteada, es apenas un medio, una forma de lucha. El eje de la estrategia es la unidad, al punto que si la decisión unitaria es que se participe o no se participe en el venidero proceso electoral, el parlamentario que esta planteado, todos debemos aceptar y defender políticamente esa posición.

La unidad es una idea poderosa, una estrategia poderosa, de hecho, el régimen le teme como la única estrategia de oposición que siempre lo ha derrotado; por eso la combate con todas las armas que puede desplegar, entre las cuales la “guerra sucia”, la intimidación y la violencia, juegan un papel importante.

El régimen sabe que esa estrategia de la unidad es frágil en un mundo democrático y diverso como el opositor, que presenta tantas versiones y fisuras. Se requiere de hábiles “tejedores”, que no abundan, pues es una verdadera tarea de filigrana armar la unidad opositora, sobre todo en torno a un tema electoral, tan espinoso como el que está planteado, después de que se ha predicado por años la existencia de fraudes y la política de la abstención, basados en que las actuales condiciones no garantizan una elección libre, justa, imparcial, competitiva, como todos la deseamos.

Por eso debo lamentar como negativo que el Comité Preliminar de diputados, que seleccionó a los “integrantes de la sociedad civil” para completar el Comité de Postulaciones que habría —o habrá— de evaluar y seleccionar candidatos para designar el CNE —a juzgar por el resultado— haya sido integrado por ex participantes de partidos políticos o muy cercanos a ellos, pudiendo haber seleccionado representantes más independientes, no ligados ni vinculados a ellos. Esto se podría ver como una pésima señal, demostrativa de la falta de renovación interna en los partidos, de su falta de confianza en el desarrollo y madurez de la sociedad civil. El saldo, en pérdida de confianza de la sociedad civil hacia todo el proceso, podría ser superior al supuesto beneficio que obtendrán los partidos con esa forma de selección de integrantes del mencionado comité y es además una estrategia algo absurda, de cada partido individualmente considerado, pensar que tener una mínima cuota de poder en ese organismo le va a garantizar algún tipo de influencia; lo que muchos pensamos es que ese tipo de acciones lo único que pueden garantizar es alguna capacidad de componenda, para formar mayoría con alguna otra agrupación, incluidas las que apoyan a la dictadura.

Cerrando este paréntesis, regresaremos la próxima semana al fragor de la discusión en el terreno político, cotidiano, que siempre nos ocupa.

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